Capillas de Indios en Querétaro

Capilla de IndiosEn el Valle donde se encuentra la actual ciudad de Querétaro ya no encontramos ninguna Capilla Abierta de Indios, que fueron tan útiles a los doctrineros para ir mezclando poco a poco los rituales mesoamericanos con los cristianos, hasta lograr tenerlos en templos o capillas cerradas.

En Querétaro solo tenemos buenos ejemplos de estas últimas a las que llamaron capillas de indios y de haciendas y de las que enumero las que tengo presentes.

“en amaneciendo se juntan los indios en el patio de la iglesia, adonde los traen repartidos como por escuadras sus tribunos y centuriones que tienen cargo de recogerlos cada uno a los de su barrio, y allí los cuentan […y] en acabando de contarlos pónense asentados por su orden adonde las han de predicar, y antes del sermón dicen allí toda la doctrina dos o tres veces en voz alta, y luego les predica un Religioso en su propia lengua; y acabado el sermón se canta la misa, y dicha la misa, que se acabará a las nueve, poco más o menos, luego se van a sus casas”. Códice Franciscano, s. XVI.   

El Espíritu Santo (Parroquia de indios)Santa Ana (Posterior Parroquia donde fue cura, Félix Osores)San Antoñito El CalvaritoSan Francisquito (La Divina Pastoras)Nuestra Señora de Los Dolores de los Pobres ( Panteón de los Hombres Ilustres)San IsidroEl Señor del MezquiteSan Sebastián (Segunda parroquia en Querétaro)San RoqueLa Cruz del CerritoSan GregorioSanta CatarinaSan Juan de los AlamosCapilla del Antiguo Panteón de San SebastiánSan Agustín del RetabloSanta María MagdalenaSan Miguel Carrillo  Garitas: 

Garita de MéxicoGarita de La CañadaGarita del RetabloGarita de Celaya   “La misa se cantaba en la capilla abierta y el sermón era predicado desde un púlpito, a veces portátil, en ocasiones parte de la misma capilla de indios. De vez en cuando se levantaba un púlpito especial sobre la multitud en el atrio, para que el predicador pudiera ser visto y escuchado por los fieles, que eran miles. […] A menudo, durante el sermón, el fraile, ante todo si no era experto en la lengua, se ayudaba de dibujos o grandes pinturas para explicar su tema. En otras ocasiones se preparaban medios visuales para el sermón: al llegar el sacerdote a la crucifixión y muerte de Jesucristo, el pecho de la imagen en la cruz era perforado con una lanza y le escurría agua roja que simulaba sangre.”

“Varios fueron los elementos que utilizaron los frailes hasta llegar a formar en México un tipo de conjunto arquitectónico nuevo en el mundo. Frente a la iglesia se formaron: un atrio o “patio” amurallado, una cruz central, cuatro posas o capillas en las esquinas del atrio y una capilla abierta, por lo general adjunta a la iglesia.

El amplio atrio novohispano, forma casi desconocida en España, tuvo funciones religiosas, sociales, políticas y administrativas. Nació de un antecedente prehispánico: el inmenso atrio del templo pagano y de la necesidad de los religiosos de decir misa ante miles de neófitos indígenas que no cabían en la iglesia, la cual, en muchos casos, estaba todavía en proceso de construcción. Tal como servía el atrio de la iglesia al aire libre, también funcionaba como “sala” o espacio para que se acomodara el público que asistía a una representación teatral.”

 “Cuando llegaban al patio hacían oración al Santísimo Sacramento arrodillados ante la puerta de la iglesia. Y aunque no hiciese mucho frío, por ser de mañana, hacían muchas hogueras de fuego donde se calentaban los principales. La gente se iba asentando, los hombres en cuclillas (según su costumbre) por rengleras, y las mujeres por sí, y allí los contaban por unas tablas donde los tenían escritos y los que faltaban íbanlos señalando para darles su penitencia, que era media docena de azotes en las espaldas”.

El tamaño de los atrios era comparable al de los grandes recintos ceremoniales precortesianos y pocos espacios urbanos al aire libre en Europa pueden haber competido con ellos. Iban de 8.000 a 80.000 metros cuadrados.

El más pequeño podía albergar varios miles de espectadores. San José de los Naturales en la ciudad de México podía albergar a 50.000 personas, siendo una de las tres o cuatro iglesias más grandes del mundo.

En las capillas abiertas más complejas, como Teposcolula, Cuernavaca o Tlalmanalco, cabían en el atrio unas 200 o 300 personas, entre ministros, acólitos, músicos y cantores.

La capilla abierta no caía bajo las prohibiciones de papas y reyes que vedaban las representaciones dramáticas en las iglesias. No tenían espacio cerrado, no estaba consagrado, no era depositado allí el Santísimo Sacramento. No se le puede llamar iglesia en el sentido usual de la palabra.       

Cronología de Las Casas Consistoriales de Querétaro

Casas ConsistorialesNota al margen: Doña Josefa Ortiz de Domínguez, no era nacida en Querétaro, nunca fue Corregidora y donde vivió en esta ciudad no era “su casa”.   “… por hallarse fabricadas las Casas Consistoriales  desde que se conquistó el territorio de la mencionada ciudad de Querétaro y se redujeron a población sus naturales, se encontraba con tal deterioro y amenazando ruina sin embargo de los continuos reparos que se les tenía hechos y el de que, aunque para obviar semejantes daños estaba dispuesto por las leyes y un capítulo de las instrucciones de los corregidores, que de los propios de las ciudades de hagan las casas de consejo, cárcel y prisiones que convengan, no se podían fabricar en Querétaro, por ser sus fondos cortísimos, se propuso y aseguró al procurador general de la enunciada ciudad, por personas distinguidas y abonadas de ella, que si S M, se dignaba de continuar por otros cinco años al nominado Don Marín Joseph de la Rocha en el corregimiento que obtenía, se reedificarían las casas reales y cárcel a su costa, conviniéndose antes con el mapa a que se debía ajustar el edificio…”   

 “En su diseño original aparecian elementos tales como la esfinge del rey Carlos lll por arriba del balcón principal y a ambos lados de este, los escudos de armas del virrey de la Nueva España, Marques  de Croix y el escudo de armas de la ciudad de Querétaro”.   “Las cuatro accesorias a la derecha del zaguán y la última a la izquierda del mismo, sirvieron como tiendas. La placa que expresaba el reinado español y estaba por arriba de la puerta de la sala de audiencia, primera a la izquierda del zaguán, ya  desapareció”.     “En el ángulo poniente del edificio, estuvo una Ermita para las estaciones que subían al Calvario y cercana a ella, la puerta de la real cárcel y por encima las armas reales”.   “El ala oriente del edificio fue añadido, con las reformas que sufrió el edificio después del sitio de 1867”   Según el derecho español, Querétaro es refundado como pueblo de indios y muy pronto pasaría a ser de hecho un pueblo de españoles.      En 1537 Se conceden Mercedes de tierras a caciques otomíes, grupo mesoamericano que a la llegada de los españoles eran poseedores de una sólida cultura urbana.   Querétaro es considerado por los españoles lugar estratégico del camino de Tierra adentro o de La Plata, que queda establecido entre 1550 y 1555.   Querétaro a la llegada de los españoles era ya un pueblo con una producción importante de algodón y geográficamente garganta de tierra adentro   “El pueblo de indios de Querétaro debe de tener gente bien armada para reducir a la “gente bárbara que anda desparramada y sin concierto por esas partes”.

Le llamaron pueblo de frontera.   Estalla la guerra chichimeca en 1555 y termina en 1600   Conin en la nueva traza de la ciudad de Querétaro o Pueblo de indios construye una calle partiendo del río, corriendo en forma perpendicular, hasta la ciudadela de los franciscanos o Convento Grande, siguiendo el rumbo de lo que fue la calle de 5 señores ahora Av. Juárez, construyendo acequias para canalizar las aguas del río.     La traza de la refundación de Querétaro pareciera ser primero por el año de 1531, del Pochtecatl Conin y a partir de 1551 al 1600 al estilo español, encabezada por Juan Sánchez de Alanís.   Un paso para reorganizar la Encomienda de Querétaro desde una perspectiva administrativa, fue la de construir una casa donde radicara el encomendero o su representante.   Para que pudieran hospedarse los españoles, Hernán Pérez de Bocanegra, encomendero de Acámbaro,, mandó construir en Querétaro una casa “grande”, en donde seguramente también se recolectaba el tributo.

Esta casa se encuentra en la esquina  de las antiguas calles del Sol Divino y La Bajada de Guadalupe.   Para construir la casa del encomendero, el Emperador Carlos V, en 1554, emitió una cédula donde se ordenaba que dichas casas fueran construidas con las rentas de los tributarios, aprovechando así también sus servicios.   Ahora son las actuales calles convergentes, la de 16 de septiembre y La de Pasteur norte, donde se encuentra una casa grande, con las características que marca, Hernán Pérez de Bocanegra   En esta casa se recaudaría el tributo, por lo que debió ser grande y cómoda, con almacenes para los granos y productos del tributo, además contó con corrales donde los españoles criaban cochinos y tenían caballerizas.      Para el primer Calpixque o recaudador de tributos, un señor apellidado Canelas, expresó que él había ido a Querétaro “ muchas veces a holgarze y cazar”, por lo que se intuye que la casa debía ser grande.   En 1582 según “La Relación de Querétaro”, Hernando de Vargas señala por medio de su escribano Francisco Ramos de Cárdenas, que se marcó el sitio que debía ocupar la Plaza y Las Casas de Cabildo.     En la esquina de las antiguas calles del Chirimoyo y Los Obrajes, existe un portal en franco deterioro, de tres arcos, mandado construir por el tesorero Joaquín Valderrama a finales del siglo XVl, más o menos contemporáneo a la escritura de la “Relación de Querétaro” y donde se insiste, sin haber encontrado otro documento, más que la tradición, que allí se construyeron Las casas reales.     También se dice que en algún tiempo Las casas Reales estuvieron, en donde estuvo la Alhóndiga y posteriormente el teatro Iturbide o de La República y Las Cáceles, en donde se encuentra la oficina de Bancomer, en el Jardín Zenea y que era propiedad de la familia Samaniego.     En el mapa de 1620, se ve una banda alamedada, donde hoy se encuentra lo que fueron Las Casas Reales.   En el plano llamado “Typus descritio Zivitatiz queretanensis” realizado por el año de 1712 al 14, se ve en el lugar donde ahora se encuentra la sede del Poder Ejecutivo del estado, un edificio de dos pisos, anterior al que ahora se encuentra.   Para 1740 nos dice Manuel de la Llata, que este predio fue comprado por el Ayuntamiento, a la india María Jimena, para construir Las casas Reales y Las Cárceles.   Mientras que el historiador Manuel Septién nos dice: “ Las Casas Reales ya existían con anterioridad, por lo cual es de creer que por ser insuficientes, fueron demolidas y erigidas, de nuevo en su totalidad por Don Martín José de la Rocha, quien les dio mayor amplitud y magnificencia ”.     

 

Los datos más importantes que conocemos de Martín José de la Rocha se encuentran en la obra “Jardín de Apolo” fechada en 1810 y escrita por José Mariano Acosta Enriquez.   Datos biográficos y apologéticos de este benefactor, quedaron en una placa que estuvo bajo el busto de este Corregidor De La Rocha.   Según los documentos de construcción de Las Cárceles y casas reales, se comenzaron a construir las actuales a partir de 1680.   En 1770 el Corregidor José Martín de la Rocha Sans y Espaleta, había construido el actual edificio que entonces eran, Las Casas reales y Las cárceles, según documentos y planos a la vista.   En los planos y fachadas en 1771, dibujados por el queretano Manuel Sebastián Garay y en otros de 1772, dibujados por el celayense, José Antonio Velarde, fueron enviados a la sede del Virreinato por el Corregidor José Martín de La Rocha.