Carlos Septién García: Periodista queretano ilustre

Carlos Septién García, Un queretano ilustrado

    

Con cariño, respeto y gran admiración para Rosita Septién de Vázquez Mellado.

  Porque en el cuartel “J”  de la fosa 666 del Panteón Español, esta escrito su nombre, lo mismo que en la escuela de periodismo más importante del país, que  en la escuela primaria de San Roque, como la biblioteca  de la crujía “H” en el antiguo presidio de Lecumberri, que también lo llevó, lo mismo que lo lleva la redacción del “Diario Noticias”, y otros muchos lugares. Carlos Septién García merece ser llamado un queretano ilustre e ilustrado. 

Por qué desde su niñez fundó los periódicos escritos a mano, como “El Tiliche”, “El Chinito” y “El  Escolapio”, con un precio de un centavo. Porque nació periodista, se hizo periodista; porque vivió intensamente su profesión, porque murió siendo centro de la noticia, porque sigue presente en el periodismo actual, por las ideas visionarias de sus escritos sobre esta profesión. Carlos Septién García es un queretano ilustre e ilustrado. 

Porque hizo un compromiso con la verdad y se apegó a su frase: “Un Estado se hallará en mejores condiciones de decidir sobre sus pasos, si el pueblo que lo sustenta esta enterado”. 

Porque es una raya en el agua entre los periodistas honestos, porque era pobre y su lujo fueron dos carros viejos, llamados “El bien común” y “La barca de oro”, porque murió en el cumplimiento de su deber. Carlos Septién García es un queretano ilustre e ilustrado. 

Porque fue fundador de la primera escuela de periodismo en México, porque la UNAM lo distinguió al crear la segunda escuela de periodismo, por ser periodista estrella de los mejores diarios de este país, por ser un gran cronista taurino, Carlos Septién García es un queretano ilustre e ilustrado. 

Porque al amparo de su nombre el Instituto de Cooperación  Iberoamericana alentó con becas a más de cuarenta periodistas del continente, Carlos Septién García debe ser reconocido por todos los queretanos como un queretano ilustre e ilustrado. 

Su muerte: 

Carlos Septién García, falleció en el cumplimiento de su noble oficio,  siendo un destacado periodista, político e intelectual, cuya desaparición física estremeció al país entero.  

“Carlos Septién García era un hombre de gran tamaño físico y moral, de imponente personalidad y de gran elegancia”. 

La partida de Carlos Septién García, ocurrió en 1957, siendo director de la escuela que lleva su nombre, es a la fecha la institución más reconocida de la enseñanza del periodismo en México, la actual escuela de periodismo “Carlos Septién García.  

”Una mañana brumosa de 1957, cuando el sol todavía no salía en el aeropuerto de la ciudad de Monterrey, un intenso tráfago nos traía y nos llevaba a un grupo de reporteros y a todo el personal de la Presidencia que acudimos a cubrir la inauguración de la presa Falcón en la frontera mexicana con Estados Unidos”. 

”Toda esta gente se trasladó a bordo de la flota con que contaba el mundo oficial del gobierno de México, compuesta por aviones grandes, chiquitos, nuevecitos, viejitos, desde Monterrey hasta la presa Falcón. Aquello era como una colmena. Íbamos de un lado para otro, con nuestras cámaras y nuestros aparatos a cuestas, para encontrar el avión que nos habría de transportar, como si fuera una operación del tipo del Desembarco en Normandía, al final de la Segunda Guerra en Europa, con todas las proporciones guardadas”.  

La inauguración del simbólico embalse, que pretendió ser una muestra de las buenísimas relaciones con el buen vecino, no lo fue tanto. Cuando hizo su arribo la comitiva norteamericana, encabezada  por  su presidente entonces el general Eisenhower.  

”Después de los honores a los jefes de Estado y de escucharse el himno estadounidense, interpretado por la orquesta norteamericana Start, se hizo un momento de tensa espera para escuchar los acordes del himno nacional mexicano. Pero el tiempo pasaba y esto no sucedía. A medida de que se fue haciendo más insoportable la expectación y la ansiedad, empezaron a correr voces y rumores increíblemente alarmantes de que los miembros de la orquesta sinfónica de México habían sufrido un terrible accidente al estrellarse el avión en que viajaban en una de las montañas que rodean a Monterrey”.  

La pompa y platillos de que iba a estar revestida la inauguración de la presa Falcón se vio empañada a pesar de que se llevó a efecto la ceremonia y también el almuerzo posterior.  

”Al terminar el acto, algunos reporteros decidimos buscar el sitio del terrible accidente, donde también perdió la vida el ilustre Carlos Septién García.Conforme llegábamos al aeropuerto de Monterrey, nos organizamos para salir al rescate de los posibles sobrevivientes y de lo que encontráramos”.  

“Empezamos a hacer cuentas de qué era lo que debíamos hacer. Intentar sobrevolar y encontrar el sitio del funesto accidente era bastante peligroso. El general a cargo de todo este evento ordenó que sólo algunos aviones ligeros volaran sobre las crestas de la sierra de Mamulique, por lo que los enviados de los diferentes periódicos y otros medios  emprendimos el camino hacia las montañas”. 

”Luego de una travesía de largas horas y después de que muchos extraviaron el camino, finalmente encontramos los restos del aparato y de sus ocupantes, regados en las faldas y en lo alto de la sierra de Mamulique. Yo llegué al sitio después de un día y medio de recorrido y el espectáculo era sencillamente aterrador.  

Los restos del avión y todos los elementos que transportaba estaban esparcidos, semiquemados, lo mismo que las partituras del himno nacional mezcladas con los rollos de películas de diferentes instituciones. Después de tomar fotografías y ver todo lo que estaba por ahí, emprendimos la caminata de retorno, como un ejército vencido.  

Luego de una agobiante travesía, estaba hambriento y prácticamente descalzo, pues destrocé unos zapatos Florshame que me habían durado ya 10 años. De pronto, vi a lo lejos una fogata y junto a ella a un pastor que estaba rostizando a uno de sus borreguitos. Como un ente fantasmal, desesperado, sin pedir permiso, me arrojé sobre el asado, que el pastor me compartió con generosidad, además de darme agua para finalizar el regreso”. 

Escribir e informar a una sociedad no es cosa fácil, ya se sistematizó a través de las escuelas de periodismo. Gracias a Carlos Septién García. Lo recuerdo solo en el  homenaje que le rindiera el Instituto Fray Luis de león, cuando recibió y veló sus cenizas al ser traídas de la ciudad de México, del panteón Español y a la familia Septién Urquiza por la amable atención para estar con ellos en el presidium, de un día memorable para el periodismo queretano.

Los franceses en Querétaro: La barbarie

Las Tropas Francesas en Querétaro

Querétaro es la clave de la parte central de México.Las tropas francesas se aprovecharon de laExcelente situación geográfica de QuerétaroQue “cubre”, hasta cierto punto, la capital del país.                                                                                                                                   

 Alberto Hans     “He demostrado, cómo en nuestro histórico suelo, han tenido su desenlace los cuatro más grandes acontecimientos políticos del país, habidos en el siglo XIX” 

Tres narraciones de diferentes autores que citaré al principio de este texto, nos pueden ilustrar la forma en que gran parte de nuestro patrimonio cultural acumulado por los queretanos, ha sido destruido por propios y extraños.

  “A las ocho y tres cuartos de la noche, que la Señora mi madre, me llevaba de la mano al Templo de Teresitas a refugiarnos en él, por temor a que cayera la plaza en poder de los republicanos. En el altar, la imagen venerada de la Virgen del Pueblito, que pernoctaba fugitiva, en varias partes durante el sitio, por temor de una profanación. Las vidrieras del templo caían a pedazos, y el tiroteo y la gritería se oía cada vez más cerca y horrorosa, hasta cerca de la media noche que se fueron calmando las iras liberales y no lograron tomar la plaza”Valentín Frías 

“…el comandante general de artillería (en Querétaro) Arellano, estableció una fábrica de salitre, una de pólvora, dos fundiciones de proyectiles y los talleres necesarios… el techo del teatro (hoy llamado de la República) fue arrancado, fundido y convertido en balas; una parte de las campanas (de los templos de la ciudad) y todo el hierro que se pudo conseguir (varias esculturas de bronce), sirvieron para fundir balas y granadas (a las tropas de Maximiliano)…” 

Ciudad Santa y Levítica, lo mismo que Ciudad Maldita y Traidora, se ha llamado a Querétaro, creo yo que impropiamente en cualquiera de sus dos títulos, debido a una mala relectura de su historiografía, que de acuerdo a historiadores y arqueólogos va desde la época de Chupícuaro, año 300 A.C., hasta nuestros días. 

En noviembre de 1860, el entonces gobernador de Querétaro, José María Arteaga, permitió a las fuerzas liberales en su lucha contra los conservadores, derribar la barda atrial, las capillas pozas, y las capillas situadas en el cementerio, la quema de pinturas y esculturas de lo que yo llamo La Ciudadela y otros el Convento Grande de San Francisco. Tres años más tarde fueron derribadas las capillas restantes, y derrumbado parte del Convento.  

Mientras el caudillo de la Sierra Gorda, Tomás Mejía, a partir de 1856 a 1867, cuando fue fusilado junto a su compatriota el General Miramón y al príncipe austriaco Maximiliano; arrasó y tomó la ciudad de Querétaro cinco veces, entre otras barbaries quemó los archivos y salió a caballo al balcón central de las otrora “Casas Reales” y en 1866 fusiló al General José María Arteaga. 

Las causas por las que Querétaro fue escenario de cinco acontecimientos históricos que pudieran ponernos a los queretanos como miembros de una ciudad traidora, podrían ser:  

1.- En 1732, una vez construido el Santuario a Nuestra Señora del Pueblito, comenzó la destrucción y saqueo del asentamiento prehispánico, ocupado como Santuario a la Diosa Madre, y de toda su zona ceremonial y habitacional de más de treinta kilómetros de radio, hasta principios del siglo XVIII en funciones. 

2.-Comenzada la Guerra de Independencia, fraguada en las juntas de Querétaro, fue esta ciudad la más resguardada por las tropas realistas, y la última en rendirse al ejército insurgente.  

3.-El 2 de Febrero de 1848 y siendo capital provisional del país, se firman en Querétaro los Tratados de Guadalupe-Hidalgo, donde se pierden 2 millones 400 mil kilómetros cuadrados, más de la mitad del territorio nacional, a favor de los Estados Unidos de América. 

4.- Querétaro es el refugio de las tropas aliadas al príncipe Maximiliano, por lo que es sitiada la ciudad, al  mando del General Mariano Escobedo, entre el 7 y el 11 de Marzo. Se venció al austriaco el 15 de Mayo de 1867 y fue fusilado el 19 de Junio del mismo año, a las siete de la mañana en el Cerro de las Campanas. 

5.-En la Hacienda de la Capilla, situada a orillas de la Ciudad de Querétaro, se entrevistan José María Iglesias y Porfirio Díaz el  26 de Diciembre de 1876, dando inicio con este encuentro a treinta años de dictadura o a la llamada “paz porfiriana”. 

En estos días en que el turismo nos visita masivamente, me encontré en el Cerro de las Campanas con dos profesores de inglés que a su vez se habían encontrado casual y mutuamente en esta ciudad, uno blanco y residente en Denver, Colorado, maestro de mexicanos y de refugiados de países pobres llegados a USA, y el otro de origen africano y nacionalidad francesa. 

Este último llamado Michel Koname, puso una cara de asombro cuando escuchó que donde se encontraba, no era un lugar de culto a Maximiliano y que el Mausoleo que ahí se encuentra, la estatua de Benito Juárez, el Museo la Magia del Pasado, y el parque, eran por el contrario un orgullo de la nación mexicana, por haber logrado vencer al usurpador y que las tropas francesas abandonaran nuestro territorio, habiendo llegado estas a invadirnos en 1861. 

El Mausoleo de Maximiliano en el Cerro de las Campanas fue mandado construir por los Hamburgo de la Casa de Austria, sin que México pusiera ningún centavo para este fin, siendo bendecido por el Obispo Sabás Camacho, el 10 de Abril de 1901, con la presencia de las representaciones diplomáticas de Austria, Bélgica, Alemania, Suecia y Noruega. 

Le platiqué que los jefes políticos conservadores, Desiderio Samaniego, Manuel Gutiérrez y José Antonio Septién, durante el refugio de Maximiliano en Querétaro, dieron como morada a las tropas francesas, al mando del General Douay  los ricos conventos queretanos, antes de que abandonaran a su protegido, para ir a pelear contra Prusia por órdenes de Napoleón III, en estos templos y conventos hicieron gala de su salvajismo y de toda clase de desmanes. 

Como ejemplo diremos lo que Fray Manuel Garnica, En Carta a la Mitra del Obispado de Querétaro, fechada el 18 de Marzo de 1864, dice que el General francés Castagny exigió violentamente, se desocupara el Convento de Santa Clara para situar en él a las tropas francesas, desalojando a la media noche a las monjas allí residentes y herederas de la riqueza de Conín, de su hijo Diego de Tapia y de su nieta María Luisa del Espíritu Santo y el cuarto Convento más rico en todos los sentidos, del siglo XVII y XVIII en nuestro país. 

Por otro lado Fray Miguel Loarca del Convento de Santo Domingo, dice: “El estado en que la Iglesia se encuentra es triste y deplorable, sus muros socavados y cubiertos de pintas repugnantes y obscenas y de renglones desvergonzados e inmorales escritos en francés…” 

Fray José Rico, del Convento de San Francisco, nos señala “…el convento ocupado por las tropas francesas, está muy maltratado y de reposición costosa, en especial la Iglesia Grande que de Noviembre a esta parte ha estado convertida en almacén, no obstante el empeño que he puesto para que se dejara para el culto… muchas pinturas de Aguilera, Ibarra, Rodríguez, Juárez y Cabrera, desaparecieron…” 

Nos dice Fray Miguel María Zavala, del Templo y Convento de la Cruz: “El Colegio ha sufrido, por la forma que se le ha querido dar, a una parte de él, para hospital militar de las tropas francesas; por haberles quitado los altares a las capillas del noviciado y enfermería, por haber tirado una azotehuela y por algunas puertas que faltan…” 

Mi recién amigo Kuname, era un francés incrédulo de tal salvajismo de la cultura francesa. 

Nuestra mayor riqueza barroca, como lo es el Templo y Convento de los Agustinos, ahora lujoso Museo de Arte, en ese entonces a cargo de Fray Blas Enciso, informa a la Mitra: “…que el Convento está sumamente deteriorado, habiendo sufrido más desde que lo ocupan las tropas francesas…” 

En la obra de Valentín Frías “Conferencias sobre Historia de Querétaro”, cuando nos habla del sitio y la muerte de Maximiliano, nos dice: “Los queretanos lo amaron hasta el delirio y no es hipérbole” 

Nuestro muy ilustre historiador de grata memoria, Don Luis González y González, en su historia de México, escribe: “Entre 1821, cuando Luaces entrega Querétaro y hasta 1850, en el país reinó la inquietud, hubo cincuenta gobiernos producto de cuartelazos, la mayoría de ellos; once del General Santa Anna. Cada partícula del país calló en el autoconsumo, cada región llegó a producir lo estrictamente necesario para satisfacer sus necesidades” 

La gloria de Querétaro y su apogeo, en el Epiclásico, en el Posclásico, en el Posclásico Tardío y en los siglos XVII y XVIII, conoció el hambre y la miseria por más de un siglo, de 1850 a 1950 y soportó ser el enclave o garganta de tierra adentro, donde terminaban todos los movimientos políticos que en nuestro país han ocurrido. 

La historiadora Guadalupe Zárate nos señala que la “Leyenda de Fundación de Querétaro”, auspiciada por los cronistas franciscanos, es despejada y descubierta, en su red de intereses económicos y políticos, para adueñarse de la mano de obra indígena, tributos, privilegios y posesiones, en la obra de Lourdes Somohano, editada por el ITESM. 

Mientras quien esto escribe señala que el estudio introductorio a los documentos que se encuentran en el Archivo General de Indias, uno sobre el pleito de los caciques de Xilotepec contra el encomendero de Acámbaro Hernán Pérez de Bocanegra, y otro sobre los pleitos de límites entre la Nueva España y Nueva Galicia, realizado por José Ignacio Urquiola y el trabajo titulado “Cinco Años de Investigación Arqueológica en el Cerrito” de Daniel Valencia, donde nos muestra con claridad una pirámide trunca con procesos reconstructivos y su grandeza como zona ceremonial y santuario desde el 300 a. C. hasta la llegada de Conín y los españoles a Querétaro, nos descubre al Querétaro prehispánico, al que muchos se niegan a reconocer, que aumenta  la grandeza de nuestra tierra y de nuestra historia. 

Podemos decir finalmente que Querétaro como Altépetl, luego como Pueblo de Indios, después como Alcaldía Mayor, posteriormente en 1656 como Ciudad Española y Corregimiento de Letras en 1794, tiene un largo caminar histórico que llevará a la Lucha de Independencia, a recibir a las tropas de intervención de los Estados Unidos en 1847, a la de los franceses en 1864, a ser el encuentro de las luchas intestinas durante la Revolución Mexicana y a su devenir grandioso de finales y principios del Siglo XX y XXI.  

Convento y templo de Santa Teresa de Jesús: El Carmen

Convento de Santa Teresa de Jesús de Carmelitas Descalzos.

El Carmen

 

E

n el año de 1614 se funda en esta ciudad, con la contrariedad de los franciscanos, el convento de los carmelitas descalzos, de la provincia de San Alberto de México, siendo Papa Paulo V y rey de España Felipe lll y su primera construcción de las tres que tuvo, fue a cargo de Francisco de Chavida.

  

Su primer prior fue Fray Pedro de la Concepción y el gran arquitecto creador de los planos fue el fraile, Andrés de San Miguel. Para esta fundación donó su casa y el quinto de sus bienes, la Sra. Isabel González, esposa de Francisco de Medina.

  

Posteriormente el convento fue ampliado gracias al benefactor, Juan Caballero y Osio quien lo dotó de todo los accesorios necesarios, incluyendo el famoso Cristo, conocido como “El Señor de los Trabajos”.

  

El templo y convento del Carmen fue por tercera vez reedificado, debido a ser muy chico y obscuro, al decir de los frailes. Esta vez por los propios carmelitas, terminando el claustro en 1756 y el templo en 1759, con muy bellos colaterales.

  

En el año de 1755 el Capitán de la Acordada, José Velásquez de Lorea, fundó una cofradía para el culto al Santo Cristo de los Trabajos o de otra manera llamado “El Señor de Santa Teresa”.

  

Se venera en este templo una maravillosa imagen, obra grandiosa de  Mariano Perrusquía, está en el nicho principal del retablo del presbiterio o mayor y es de la advocación de Nuestra Señora del Carmen.

  

Durante el sitio de Querétaro, este convento fue usado como cuartel, por parte de los imperialistas, sus campanas fundidas, después fue ocupado por el General Mariano Escobedo.

  

La Sra. Petronila García, esposa del periodista Hipólito Alberto Vieytes, consiguió del gobierno, que el templo se abriera al culto y fue entregado al fraile Juan José de la Soledad Barrios, capellán de las monjas de Teresitas, que dio principio a su reconstrucción con dinero de su propiedad.

  

Cinco años más tarde fue abierto al público y bendecido por el segundo obispo de Querétaro Ramón Camacho, el 25 de julio de 1875. Mientras fue recibido por los carmelitas, estuvo al frente de él el Pbro. Braulio Guerra.

  

A este convento perteneció la Hacienda de Chichimequillas, que fue vendida al presidente de México, Mariano Arista, por el provincial de los carmelitas, Ángelo Ma. De San José, en el año de 1851 y en contra del prior del convento, Fray Ángelo Ma. De la Luz, por lo que volvió por corto tiempo a ser propiedad de este convento, posteriormente con las leyes de reforma les fue expropiada.

  

Perteneció también a este convento el famoso “Portal de Carmelitas”, ubicado frente al Jardín Zenea, casi llegando a la actual calle de Madero, estando sobre la calle de Juárez, privando a la ciudad de otro de los muchos elementos que perdió en el primer cuadro de la ciudad.

  

También eran propietarios los carmelitas de predios urbanos, casas y tiendas, obtenidas en el remate de los bienes del testamento de Alonso de Estrada Altamirano en 1702, por el entonces prior del Carmen  Fray Miguel de San José.

  

En 1847 vendieron el Portal de Carmelitas y varias de sus casas a José González de Cosío, padre de Francisco González de Cosío, Gobernador de Querétaro por treinta años, durante la dictadura de Porfirio Díaz y en 1908, este gobernador cerró el portal y destruyó la casa.

  

Ahora los altares del presbiterio, crucero y laterales son de estilo neoclásico, la reconstrucción actual, que no es ni sombra de lo que fue este templo y convento del Carmen, se debe al arquitecto Vicente Jiménez.

  

En el retablo del altar mayor hay dos lienzos de 1914, ejecutados por Rivas, en las pechinas los lienzos parecen ser del siglo XVlll y contienen a doctores de la Iglesia, pertenecientes a los carmelitas. Son: San Cirilo, San Juan de la Cruz, San Pedro Tomás y Santa Teresa de Jesús.

  

En la sacristía existe un lienzo, ya intervenido, con el tema del patrocinio de la Virgen, a la orden carmelitana.

  

El Señor de los Trabajos, cuyo culto se encuentra documentado desde 1685, fue trasladado al convento de Teresitas en 1804 y regresado posteriormente al templo del Carmen. 

   

El Mole o Chilmolli: Una salsa de chiles

Chilmolli, Salsa de chiles: El MoleDice el poeta:No tenemos raíces en la tierra.
No estaremos en ella para siempre:
       sólo un instante breve.



También se quiebra el jade
       y rompe el oro
y hasta el plumaje de quetzal se desgarra.

No tendremos la vida para siempre:
       sólo un instante breve.

II
En el libro del mundo Dios escribe
con flores a los hombres
       y con cantos

les da luz y tinieblas.

 

después los va borrando:
       guerreros, príncipes,
con tinta negra los revierte a la sombra

     

  No somos reyes:
somos figuras en un libro de estampas.

III
Dios no fincó su hogar en parte alguna.
Solo, en el fondo de su cielo hueco,
está Dios inventando la palabra.

¿Alguien lo vio en la tierra?

       Aquí se hastía,
no es amigo de nadie.

Todos llegamos al lugar del misterio.

IV
De cuatro en cuatro nos iremos muriendo
       aquí sobre la tierra.

Somos como pinturas que se borran,
       flores secas, plumajes apagados.

Ahora entiendo este misterio, este enigma:
el poder y la gloria no son nada:
con el jade y el oro bajaremos
       al lugar de los muertos.

De lo que ven mis ojos desde el trono
no quedará ni el polvo en esta tierra.

J.E.P. 


Las bodas y las fiestas tradicionales y patronales, sin mole no son fiestas.

La tradición de la elaboración del mole data desde la época prehispánica, cuando surgió el chilmulli, que en náhuatl quiere decir salsa de chiles. En el periodo de la Colonia se modificó y para quitarle lo picante le agregaron ingredientes como la nuez, avellana, cacahuate y diferentes especies.

 

Se necesitan cuatro tipos de chiles –ancho, pasilla, mulato y el chipotle – el chocolate, mas otros ingredientes, como almendra, nuez, avellana, piñón, cacahuate, ajonjolí, semilla de calabaza, cilantro, uva sin semilla, plátano macho frito, ajo, cebolla, c México celebra el Festival del Mole tradicional

 

El colorido y sabor del tradicional mole mexicano, que no es otra cosa que  una salsa a base de diversos chiles y chocolate, pueden ser apreciados en un extenso festival que realizan los pobladores de San Pedro Atocpan, comunidad del sureste de la Ciudad de México.

 

El mole almendrado, que se elabora de manera artesanal de acuerdo con recetas transmitidas por generaciones, es la joya más preciada de la cocina del pueblo mexicano.

 

Se trata de una pasta que además de chocolate y chile contiene las tonalidades de la almendra y se sirve cubriendo una pieza de ‘guajolote’, la variante mexicana de las especies y desde luego  la bebida de los dioses.

 

En San Pedro Atocpan, toda o casi, la población se dedica a la preparación y venta del mole. Han creado una red económica para adquirir los insumos, evitando así los intermediarios.

 

 

Para la elaboración del tradicional platillo mexicano se requieren 26 ingredientes base, además de los necesarios para darle el toque personal. El aroma del chilmulli  o salsa de chiles, se percibe a lo lejos mucho antes de llegar a la tierra del Mole.

 

Conforme se avanza, el olor se mezcla con el de las nueces, almendras, avellanas, piñones y otras especies que los habitantes de San Pedro Atocpan usan para elaborar el tradicional platillo mexicano: el mole almendrado.

 

La comunidad es identificada como el pueblo molero de la delegación Milpa Alta, y dicen que tiene fama internacional, aseguran sus moradores. En el lugar, las familias, pequeñas o numerosas, se dedican a la elaboración del alimento para su manutención.

 

Se han constituido pequeñas empresas en Actopan, dedicadas a la producción y venta del mole. Sin embargo, debido a la elaboración, pues consta de 26 ingredientes base, más los que se agregan para darle el toque personal, hacen que el platillo tenga un precio que para algunos parece muy costoso, por ello se elabora de acuerdo al gusto y necesidad de los consumidores.

 

Los precios llegan hasta 160 pesos por kilo, según donde se compre o la solicitud que se haga para su elaboración. Sin embargo, en San Pedro Atocpan, donde la mayoría de la población se dedica a producir y comercializar el platillo, se ha establecido una red económica mutualista que permite a los creadores “La salsa de chiles” encontrar los insumos entre la comunidad para abaratar costos, y evitar  los intermediarios.

 

Inclusive, productores de chile de los estados de Zacatecas, Guerrero y otras entidades de la república, comercializan directamente aquí su producto. Asimismo, los habitantes de San Pedro Atocpan iniciaron pequeños negocios que con el tiempo crecieron y ahora son restaurantes prestigiados.

 

El platillo se ha transformado, pero la consistencia es la misma. Además, cada familia le pone su toque especial, como Lupita Ríos, quien no sólo prepara el mole almendrado, sino también el oaxaqueño y el poblano, y para darle su toque especial aumenta un poco el chile ancho; además, para ayudar a evitar problemas digestivos, le agrega manzana.

 

A decir de los propios productores, 95 por ciento del mole que se elabora en el poblado es comercializado en mercados públicos, tianguis y centros de abasto de la ciudad de México. Sin embargo, la fama de pueblo molero, aseguran, ya es internacional, pues muchos turistas extranjeros han venido a probar el platillo “y se han llevado mole a su país”.

 Ahora se preparan para  la Feria del Mole en San Pedro Atocpan, donde todos los habitantes de la ciudad podrán degustar el tradicional. Platillo mexicano a bajos costos y con una variedad de sabores y colores.   

 

 

El Pueblo tejedor de sueños: Bernal

El Pueblo de Bernal 

Dicen que en Bernal también saben de fiestas, que en esos días los telares se detienen, los dulceros salen a la calle y en ese pueblo solitario, llega el bullicio, eso cuesta trabajo creerlo.

  

Distanciado de la ciudad de Querétaro, a cincuenta kilómetros se encuentra un peñón y un caserío de 4500 habitantes, que hablan de cosas que no se ven y lo dicen muy quedito, cuando salen a pastorear o por las tardes, cuando las mujeres no solo peinan sus sueños, sino la barbería de los tejidos.

  

¿Qué de que vivimos aquí? De las artesanías salidas de la lana, no hay de otra, dice  el delegado municipal Octavio Cabrera, también hacemos dulces de leche de cabra, otros van a las caleras y muchos van a Querétaro como albañiles.

  

¿Qué que hago yo aquí? Conservo la tradición, que son muchas, dice el cura del pueblo, Eusebio Sánchez, como la de La Santa Cruz,  cuando vamos todos juntos a La Peña, hasta mero arriba donde está la capilla, esa verdecita que se ve desde aquí, las procesiones de Semana Santa y desde luego la fiesta de San Sebastián, el 20 de enero.

  

Somos un pueblo lleno de costumbres y tradiciones ¿Qué no se da cuenta?.

  

En las muchas veces que he visitado Bernal se me hace un pueblo hermoso, pero olvidado y no es así. Cada casa tiene un telar, o un tejedor, o un dulcero o un pastor, además se juega a los vaqueros y nunca falta un ganadero que atraviese a galope  la calle de Iturbide hasta la plaza.

  

¿Qué si bailamos huapango?  Una vez nos vino a enseñar a bailar un maestro de México y así comenzó a morir esta tradición, porque quiso enseñarnos como se baila el veracruzano, el tamaulipeco y ya no hay huapango, nos dice Fidel Cabrera. Las costumbres se arraigan en las personas. Sí se modernizan ya no sirven y se tiran.

  ¿Qué que digo de la Peña? Que cuando uno está cerca siente, como un respeto, como si estuviéramos cerca de un monstruo, como si se fuera a entrar a un templo vacío, temor o no se que cosa. Allí se encuentran muchos vestigios chichimecas, como estos que ve aquí y muestra el patio de su casa con estelas precolombinas y unos escritos viejos de la creación de la Villa fechados en 1642  cuando llegó Alonso de Cabrera a evangelizar, vino desde el Convento de La Cruz de Querétaro.

 

 Al ir saliendo del pueblo pensé que este había sido creado en el taller de un alfarero y que en cada casa donde se tejen sarapes, tapetes o cobijas, los habitantes de Bernal, tejen también sus sueños y cuando cardan la lana, apresan entre sus manos, su propia vida. 

Los Agustinos, primeros frailes en la Huasteca y La Sierra Gorda

Los Frailes Agustinos primeros, en la Huasteca y en La Sierra Gorda.

Después de los franciscanos y los dominicos, los religiosos agustinos llegaron a México en mayo de 1533 en número de siete frailes, todos clérigos: Francisco de la Cruz, que venía como superior, Jerónimo de San Esteban, Juan de San Román, Agustín de Coruña, Juan de Oseguera, Jorge de Ávila y Alonso de Borja.

 

Los primeros religiosos que atendieron la región de Landa fueron los agustinos de la provincia de México y los franciscanos de la provincia de Michoacán.

 

La labor evangelizadora de estos frailes se llevó a cabo en algunos pueblos antiguos, como Tilaco y El Lobo, que pertenecían al distrito de Xilitla.

 El 12 de marzo de 1682, se fundó en la ciudad de Querétaro el Colegio de Propaganda FIDE de la Santa Cruz, con intención de evangelizar a los  Chichimecas de la Sierra Gorda.

En 1742, al desaparecer los protectorados, José de Escandón solicitó el cambio de misioneros agustinos por franciscanos. 200 años después de su llegada a la región.

 

Así el 29 de abril de 1744, el asesino José de Escandón y el fraile Pedro Pérez Mezquía, fundaron la misión de “Santa María de las Aguas de Landa”. Ese mismo año, el 1 de mayo, se fundó la Misión de San Francisco de Tilaco.

 En enero de 1743, el religioso fray Luis Trejo realizó un padrón donde manifestaba que Tilaco contaba con 105 familias de indios Pames y la comunidad de El Lobo con 85.

Ese mismo año José de Escandón visitó otras misiones en el paraje nombrado Agua de Landa, lugar de tierras fértiles conocidas como Tongo y Pezco, cuya población era de 153 familias con un total de 562 indígenas.

 Hay que tener presente que en el devenir de esta región en el municipio de Landa, se han encontrados fósiles marinos, ubicados en la zona de la comunidad de El Madroño.

En 1984 se encontraron en la Cabecera Municipal, restos óseos de fauna pleistocénica. El dictamen preliminar del Instituto Nacional de Antropología e Historia, indica que el material óseo encontrado pertenece a un mastodonte.

 

Los Pames ocuparon la región Noreste de la Sierra Gorda de Querétaro, que les proporcionaba un hábitat con bosques, abundante agua y parte de tierra caliente hacia la Huasteca.

 

 

Su territorio comenzaba en las cercanías de Zimapán, cubría Pacula, Xiliapan, Mecatlán de los Montes, Landa, Jalpan, Tancoyol, y la provincia de Río Verde, siendo “esta nación muy dilatada”.

 Sus casas estaban construidas con zacate, palma o xoxonato. Su comida ordinaria la constituía el maíz tostado, cacalextes, verduras de tierra y los animales que criaba la Sierra.

Las mujeres vestían de enagua y huipil blanco y largo, prendas que ellas mismas tejían; los hombres se cubrían con mantilla, posiblemente utilizada como calzón y un ayate.

 

Junto a los Pames Chichimecas se encontraban ya en el siglo XVI, pequeños núcleos de mexicanos Otomíes y Huastecos. Los toponímicos serranos nos indican el origen étnico de las localidades, como Jalpan, Concá, Tancoyol, Tangojó, Puguinguía.

 

Los primeros llegaron con el flujo guerrero de los aztecas en el tiempo de Moctezuma Xocoyotzin, respondiendo por el señorío de Oxtipa, y caracterizándose como grupo comerciante, bélico, agricultor, y cuya organización política-religiosa,  bien estructurada, les permitió el control de gran parte de Mesoamérica.

 

Finalmente, la presencia de los Huastecos se explica por la continuidad en las relaciones entre la Sierra y la Costa, iniciadas en el siglo V.

 

Se tienen noticias históricas de los primeros grupos serranos a partir de las listas tributarias del imperio azteca.

 

Es posible que éstos sólo controlaran la periferia de la Sierra Gorda hacia el Río Pánuco, precisamente en la ruta donde hoy se encuentra asentado el  ahora municipio de Landa.

 

Lo anterior coincide con la existencia de vestigios hallados en las regiones de Tilaco, El Lobo, Agua Zarca y Neblinas, así como en la región baja del municipio, que incluye a La Campana, Reforma y La Lagunita, en las que se han encontrado cuecillos y piezas de barro, pertenecientes a los Pames que habitaban esta zona.

 

Los Pames  del mismo tronco  que los llamados de Aridoamérica, quienes debieron ser de estatura mediana, de complexión delgada con fuerza y robustez,  hombres acostumbrados a trabajar y caminar por la sierra.

 Su idioma se clasifica dentro de la familia pame-otomania en el tronco macro-otomangue.

La guerra entre los españoles y los indígenas se prolongó por más de dos siglos hasta que por el debilitamiento de los chichimecas a causa del hambre y la muerte, causada por los españoles y sus aliados, se logró la ocupación de la Sierra Gorda y la destrucción de la nación Jonaz, por  José de Escandón, quien fuera nombrado primer Conde de la Sierra Gorda y el  etnocida mas grande de la misma zona.

 

Los Frailes Agustinos después de realizar en la ciudad de México y sus alrededores un gran trabajo de evangelización, prosiguieron su labor apostólica en tres rutas: la primera de ellas abarcó los ahora estados de Morelos, Puebla y Guerrero.

 

La segunda fue hacia el norte, ocupando los actuales estados de Puebla, Veracruz, Hidalgo,  San Luis Potosí y Querétaro, y la tercera tomó el rumbo de occidente en la zona de Guadalajara y Zacatecas.

 

Los religiosos agustinos crecieron pronto en número y para finales del siglo XVI se contaba ya con cerca de 600 frailes, la mayoría de ellos criollos.

 Los pocos agustinos españoles,  minoría en la región, tomaron la iniciativa de fundar una nueva provincia, que nació en 1602, bajo el nombre de San Nicolás de Tolentino  de Michoacán.

 

El primer trabajo apostólico de los agustinos fue la evangelización de los indígenas, que consistía en enseñarles el castellano, la doctrina cristiana y una “nueva manera de vivir como cristianos”.

 

Los religiosos también les enseñaron diversos oficios y una diferente manera de cultivar la tierra.

 

De manera especial se distinguieron por mostrar mayor confianza en la capacidad espiritual de los indígenas y fueron los primeros en administrarles la Eucaristía y en defender sus derechos humanos y su capacidad de autogobierno.

 Estos religiosos también jugaron un rol muy importante en la educación de niños y jóvenes. Fueron los primeros en fundar una escuela de enseñanza pública y desempeñaron a la vez un gran papel como catedráticos, rectores y teólogos en la Universidad Pontificia de México.

Destacaron por ser magníficos arquitectos; levantaron monumentales conventos en Acolman, Actopan, Metztitlán, Yecapixtla, Yuriria, Cuitzeo y Salamanca. Estas construcciones, que todavía hoy pueden ser admiradas, contribuyeron al desarrollo del arte y arquitectura colonial.

 

Hacia el año 400 de nuestra Era, los Mexicas y Purépechas se adueñaron de la parte minera de la Sierra Gorda, pero al poco tiempo fueron rechazados por los Chichimecas, que se distinguieron por su habilidad para la guerra.

 

El reino de Oxitipa, cuyo lugar central de mando fue la actual Ciudad Valles,  y que comprendía los actuales municipios de la Huasteca Potosina, sometió a esta región pero se ignora la fecha en que dominaron a los Pames de Arroyo Seco.

 

Entre 1400 y 1469, Oxitipa fue conquistada por Moctezuma Ilhuicamina y los Pames, a su vez, se convirtieron en sus tributarios. Esta situación se prolongó hasta la caída del Imperio Azteca.

 

Se sabe que en 1532, el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán entró a la Sierra Gorda y asoló la región.

 

A partir de entonces se efectuaron varios intentos de evangelización por frailes Franciscanos y Agustinos, intentos que fueron obstaculizados continuamente por levantamientos de grupos originarios de estas tierras que, resentidos por la crueldad de los españoles, huyeron a las montañas e inaccesibles barrancas.

 La primera población de españoles en toda esta región fue la hacienda de San Nicolás Concá, poblada entre los años de 1533 y 1538 durante la encomienda de Pedro Guzmán.

Su territorio ocupaba gran parte de la Sierra Gorda y entraba hasta el territorio del actual Estado de San Luis Potosí.

 

En 1587 Jalpan, Concá y su comarca fueron adoctrinados por los Agustinos de Xilitla. En enero y febrero del año 1601, Fray Lucas de los Ángeles, Franciscano del convento de Xichú, visitó muchos lugares de la Sierra Gorda; y en Concá convirtió a los Pames; bautizando a ocho de ellos.

 

En 1609 el Virrey Don Luis de Velasco firmó un decreto para que los Franciscanos dejaran la Misión a los Agustinos de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de México para evangelizar a la Sierra Gorda; incluyendo el actual territorio del municipio de Arroyo Seco.

 

No obstante, los Franciscanos de la Provincia de Michoacán permanecieron en la Sierra. Los Franciscanos y los Agustinos pugnaron misionar en la Sierra Gorda pero los que más tiempo duraron fueron estos últimos; quienes aprendieron los dialectos de los Pames y se adaptaron a sus costumbres al convivir con ellos.

 En los siglos XVI, XVII y XVIII los agustinos crecieron, ejercieron una gran labor educativa y tuvieron una gran fuerza moral en la nueva sociedad, sin embargo, este crecimiento se vio interrumpido en 1754 cuando, al igual que las otras órdenes religiosas, tuvieron que aceptar la ejecución del decreto real llamado de la Secularización de las doctrinas, que los obligó a dejar sus conventos y parroquias en manos del clero secular.

 

Esto trajo como consecuencia que en 1782 la Provincia de México quedara sólo con 11 conventos, cinco vicarías y alrededor de 700 frailes.

 

Luego vinieron los turbulentos siglos XIX, liberal y anticlerical, y XX, con la persecución religiosa, que mermaron aún más la ya deteriorada vida agustiniana.

 

A partir de 1930 la Provincia de agustinos de México inició una reconstrucción, creciendo en número de frailes y fundando nuevos conventos en la ciudad de México y algunos estados de la República.

 

El nombre de Xilitla es de raíces indígenas del habla náhuatl o mexicano, se ha dicho que quiere decir lugar de caracoles y así se ha admitido generalmente.

 

Al lugar donde se encuentra este municipio, se le conocía por 2 nombres uno era por el cual los  huastecos lo llamaban Taziol y el otro como ya dijimos era Xilitla, llamado así por los  aztecas que habitaban esa región una vez que el imperio azteca los había dominado.

 

A la llegada de los misioneros Agustinos en el siglo XVI, fue designado eclesiásticamente como “San Agustín de la gran Xilitla”, por lo que a partir de entonces se le conoce únicamente como Xilitla.

 

Después de que se han estudiado códices, relaciones de crónicas, en documentos y tradiciones, se puede decir que los misteriosos Olmecas llegaron por el río Pánuco y establecieron comunidades permanentes.

 

Después invadieron extensas zonas de la Costa del Golfo llegando hasta las faldas de la Sierra Madre Oriental y que, afianzada su cultura, desbordaron hacia la mayor parte de las regiones centrales y meridional del territorio mexicano influyendo considerablemente como “Cultura Madre” en varias de las grandes civilizaciones del México antiguo llegando hasta Chiapas y Guatemala.

 

De ello se desprende que la cultura Olmeca constituye en realidad la base y el origen de lo que llamamos cultura huasteca, ésta última sólo es una manifestación regional como también lo son, en otras áreas y épocas, las culturas Teotihuacana, la maya, la del Tajín entre otras.

 

Se ha admitido generalmente que la cultura huasteca, agrícola por excelencia, fue productora de un Arte extra ordinario y tuvo su apogeo entre los años 100 a.C. y el 900 de esta Era, durante este tiempo recibió también influencias extrañas como las de los Toltecas primero y la de los Nahua-mexicas en la época final.

 

Se ha dicho que el centro de la cultura huasteca estuvo en la región de Tamuín, de allí derivo hacia todas las huastecas.

 

En el municipio de Xilitla no hay restos arquitectónicos, ni siquiera alfarería destruida, en suma no existe allí ningún testimonio de la gran cultura huasteca, de lo que puede afirmarse que los huastecos no tuvieron allí ningún asentamiento,

 

Desde el siglo XI al XIII los habitantes huastecos sufrieron la invasión de los  chichimecas que vinieron procedentes del norte, estos eran, cazadores y recolectores, durante la época en que fue destruida Tula, la  metrópoli Tolteca.

 

Los chichimecas que mostraban su hostilidad hacia los huastecos eran los  mascorros, coyotes y pames, que también eran chichimecas.

 

Para entonces y mucho antes ya estaba totalmente concluida la época de la gran cultura huasteca, pero a pesar de que grupos de huastecos se habían unido a la inmigración de gente que partió de Pánuco con dirección a Tula, siguió habiendo asentamientos huastecos que son los que encontraron los chichimecas en su incursión por la huasteca.

 

Pero estos no eran los únicos enemigos, pues a mediados del siglo XV, llegaron los mexicas y fue Moctezuma Ilhuicamina quien consolidó el vasto imperio de la gran Tenochtitlán, sojuzgando y conquistando los señoríos y reinos inmediatos a la gran metrópoli.

 

A Moctezuma le suceden Axayácatl, Tizoc, Ahuizotl y Moctezuma Xocoyotzin, e afianzó su dominio, estableció  numerosas localidades del actual municipio de Xilitla, que llevan nombres de raíces nahuas y efectivamente ahí las hay mucho más numerosas poblaciones con nombres mexicas que las que tienen raíces del idioma huasteco.

 

Fue en la época de Moctezuma Xocoyotzín en que llegó a playas mexicanas Hernán Cortés y acabó con el Imperio Azteca en 1521, poco después él comisionó a varios de sus capitanes para conquistar diversas regiones del país.

 

El mismo salió de Coyoacán al frente de un ejército para conquistar el Pánuco, región en la que se encontraba la huasteca.

 

Después de varios combates en el que primero fue el que sostuvo cerca de Coxcatlán, venció a los huastecos, y así sometió al extenso señorío de Oxitipa, recibiendo la sumisión de esta región y los tributarios de ella.

 

Repartió encomiendas a los pueblos y se adjudicó, por sí y ante sí los señoríos de Tamuín y Oxitipa, este último era muy grande ya que comprendía de Aquismón hasta la región de Xilitla.

 

Consumada la conquista militar del Pánuco continuaron en distintos lugares de la huasteca los repartimientos de grandes extensiones de tierra en forma de encomiendas, de mercedes reales, en favor de los españoles y los huastecos quedaron sometidos a ellos.

 

Los frailes agustinos dispusieron en 1537 la evangelización de la entonces llamada sierra Alta y se designó a fray Antonio de la Roa, para que misionara en ella.

 

Fray Antonio de la Roa fue el primer evangelizador, y del cual se mencionan muchos hechos notables, que incluso le dan categoría de santo.

 

En 1553 se empezó a edificar el Convento de Xilitla, que debería servir para su fin y el otro como fortaleza para resistir los ataques de los chichimecas.

 

El convento fue atacado en 1569 y 1587 por los Chichimecas, robaron en la sacristía y quemaron todo lo que era bóveda, ante todos estos problemas los frailes agustinos se retiraron de Xilitla a fines del siglo XVI, por lo que el convento dejó de ser prioritario pues se trasladaron al convento de Huejutla, por lo que la edificación sirvió de simple albergue a algunos agustinos que ahí estuvieron hasta el año de 1859 en que tuvieron que abandonarlo por entrar en vigor las leyes de Reforma.

 

En 1526 llegó Nuño Beltrán de Guzmán como gobernador de la provincia del Pánuco, a esta jurisdicción pertenecía Xilitla.

 

Fue mal Gobernador, pues cometió innumerables injusticias y atropellos con los indios, pues saco de la huasteca miles de ellos, para herrarlos y venderlos como esclavos, les quito a los partidarios de Cortés las encomiendas que este les había concedido, la de Oxitipa y pueblos sujetos a ella se le otorgó a Pedro de Guzmán.

 

Estos ataques eran el producto del resentimiento que se tenía a las autoridades españolas, por el sometimiento tan brutal.

 

En el año de 1575 en que llegó Luis Carbajal a la región, para descubrir el camino de Mazapil, que resultó ser un mineral y así lo notifico al Virrey, este lo nombró “corregidor de los pueblos de Tamaolípan de su partido”, este sujeto era desalmado y cruel, pues se dice que en el convento de Xilitla llegó y juró “por el Santísimo Sacramento” que a los indios que vinieran a él de paz, a todos los que pudiera los daría como esclavos.

 

La inconformidad de los Chichimecas en la región huasteca duró muchos años, lo que provocó que Xilitla se despoblara, sus habitantes se dirigían a distintos lugares, sin embargo los indios fueron pacificados por la fuerza de las armas.

 

Debido a lo anterior la Alcaldía de Santiago de los Valles, suprimió el cargo de corregidor, este era un funcionario de justicia que imponía el castigo de los delitos y resolvía litigios de alguna cuantía, al suprimirse este cargo revelaba el grado de decadencia en que por entonces se encontraba Xilitla.

 Durante la época de la Revolución, Xilitla se vio asediada por las huestes revolucionarias y por las fuerzas del Gobierno, por lo que quedo prácticamente abandonado.