Florencio Rosas en Querétaro

El Padre Rositas

En Querétaro

El hombre de la transición

Del siglo XlX al XX 

“…una cosa saben todos y es que el Señor Rosas pasó a la inmortalidad con la aureola de una virtud heroica y ocupa un lugar muy señalado entre los benefactores de Querétaro…” lo dijo Marciano Tinajero Y Estrada, sexto obispo de la Diócesis de Querétaro, cuarenta años después de la muerte del Padre Rositas. 

Aquel hombre, todas las mañanas y en cualquier circunstancia se postró siempre, bajo el último escalón de las gradas del altar, para celebrar la misa, siguiendo además del mandato de su corazón, las estrictas rúbricas, leídas con tanto esmero, desde sus años de seminario, del libro de Don Fermín Irayzos, capellán de monjas agustinas. A esas horas, Querétaro despertaba al susurro de su voz, que iniciaba con  …Introibo ad altarem Dei y las campanadas de la tercera llamada. .. 

“… la masa popular nos da razón de que el Señor Rosas fue educador de varias generaciones de niños y jóvenes… de muchos centenares de alumnos en el seminario conciliar…  se da cuenta que tuvo todas las cualidades que caracterizan a un verdadero predicador…  sabe el pueblo a que grado ejercitaba la caridad, socorriendo a los menesterosos, purificando las almas en el tribunal de la confesión…” 

El Padre Rositas, nacido en el barrio de la Cruz, un 23 de febrero de 1843, fue prototipo del sacerdote, de aquel Querétaro, de finales del siglo X1X y principios del XX, alguien lo señaló como el apóstol. Su amigo y seguidor el canónigo Daniel Frías dijo de él: “ Con su voz iluminaba, con su  calor encendía y con su fuerza movía los corazones… sostuvo con su doctrina, ejemplo y oración, la fe de nuestro pueblo…” 

Hijo y honra de esta ciudad, el Padre Rositas, recorrió las calles de Querétaro en la transición del siglo XlX al XX, siempre bajo su brazo, las obras de Teresa de Ávila y Juan De La Cruz, en su pensamiento, siempre una reforma de la sociedad, por medio de la mujer y el sacerdote. Los medios. El púlpito, el confesionario y las cartas personales. 

El “gusano” de la intelectualidad siempre lo persiguió, desde su juventud, como maestro de Lógica, Metafísica y Ética, en el naciente seminario de Querétaro, iniciado en el ex convento de San Antonio e itinerante después por las calles del Desdén y la Aduana, ahora Allende, hasta llegar a un lugar definitivo como fue el ex convento de Teresitas. 

Fue rector del seminario por treinta años, nombrado por Don Ramón Camacho, segundo obispo de Querétaro. Se opuso a la canonjía magisterial de Catedral, sus oponentes fueron los presbíteros Ignacio Altamirano y Braulio Guerra, le tocó suerte disertar sobre la Trinidad, el jurado lo favoreció, era el año 1877. A su nombramiento como canónigo magisterial dijo: “ propio es señores, de los grandes talentos, tener grandes errores”. 

Bajo el lema “ Lucena pedibus meis verbum tuum “ recorrió las antiguas calles de Santa Clara, del Ángel, de Posadas, del Descanso, de Marte y la Guaracha, convirtiéndose al paso por los hogares  queretanos, como el hombre del consejo. Al moribundo siempre le señaló “alegraos, pues salís de los trabajos y miserias de la vida humana y junto con la carga del cuerpo, dejáis la costumbre de pecar.” 

Nunca usó lujo alguno ni alfombra en su cuarto o en su casa, en la calle de Altamirano. En el rezo del breviario brillaba su espíritu y después de 20 horas de trabajo diario y cuatro de descanso se levantaba al alba para celebrar la misa, deteniéndose siempre en las palabras “ Ut sanctum evangelium valeam nuntiare”. 

Anunciar el evangelio era su gozo… ¿ Quién no recuerda sus sermones? Es el mansillón queretano, de grata memoria sus sermones: El del desagravio, el de la fiesta de amapolas, el de la Virgen de Guadalupe, el de la oposición de la canonjía. 

El Padre Rositas cuando niño, siendo hijo del barrio más significativo de nuestra ciudad, el de la Santa Cruz, bebió su primera espiritualidad en las misas conventuales del Colegio Crucífero, de su madre Ramona Arce, de los pensamientos salidos cuando sembraba los campos familiares en San Isidro o sus paseos a bañarse en la Cañada de Pathé. 

1886, año inolvidable,  en medio de un México convulso, Querétaro gana a un hombre ejemplar,  el Padre Rositas se ordena sacerdote un 8 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora De La Cueva, de tantos recuerdos familiares, siempre tuvo presentes las palabras sacerdotales… placeat tibi sancta trinitas, obsequium servitutis meae et peaeta sacrificium, quod oculis tuis. 

Del Padre Rositas salieron las iniciativas más atrevidas de la época, para solventar las necesidades del Querétaro de la transición secular, siguiendo su lema “Repetir verdades y bienes y curar males sociales”, por ello fundó el Colegio de Niñas, “ son las madres cristianas, los apóstoles domésticos disfrazados en leche, dice, destilan el espíritu puro del amor divino”, también el Liceo Católico, para profesiones civiles, la Escuela de Artes y Oficios de San José, para obreros, el Taller del Sagrado Corazón de Jesús, para jóvenes mujeres humildes, las obreras. 

De esas iniciativas se dotó a Querétaro, de amas de casa ricas y pobres, de abogados, notarios y farmacéuticos, de obreros, cuyas obras lucen todavía las casas y edificios queretanos, de esmeradas costureras, dulceras y confiteras, que dan aún identidad a nuestra ciudad. 

“…estaba muy lejos de ser bullanguero, amanerado, iluso, impresionista, pueril y ligero: era enemigo de exterioridades y singularidades… en el porte de toda sus persona no se advertía ninguna ostentación…”. 

En Querétaro…” la mayor parte de las casas tienen un patio cuadrangular en que se cultivan con gran esmero plantas exquisitas a cuya poética ocupación son muy aficionadas las damas queretanas… los templos se hayan convenientemente distribuidos, ayudan a romper la monotonía de las calles, con sus severas fachadas y elevadas torres… algunos otros jardines como el de la plaza de la Independencia, el del Carmen y el de Santa Clara, alegran la vista…” ese era el Querétaro del padre Rositas. 

La casa de mexicanos, parte de la hacienda del Lobo, propiedad de Juan De Dios Mota, fue la casa de descanso de los niños, jóvenes y seminaristas del Padre Rositas, enclavada en la Sierra Gorda queretana, al fondo de una cañada y junto a un torrente. 

“…le hubierais visto cargando a las espaldas algún niño que ya no tenía calzado, llevar por las noches agua caliente y darles baños de pies a los enfermos, cuidar la fruta de los árboles para sus niños…”. 

“…poseía la Sagrada Escritura como ninguno de los sacerdotes que yo he conocido: Había aprendido a interpretarla entre las hayas y encinos de los bosques, como San Bernardo, siendo su maestro el Espíritu Santo… al corazón humano lo estudiaba en sí mismo y en el confesionario…”Proclaman sus alumnos. 

Canónigo magisterial y Arcediano de nuestra Catedral el Padre Rositas, hombre de su tiempo, en sede vacante, estuvo a su cargo el gobierno de la Diócesis y a los 70 años seguía yendo a pié a la Villa de Guadalupe, para volverse de la misma manera. 

“…su talento a la vez que analizador, era eminentemente sintético, ascendía en el acto a las ideas generales… su espíritu era místico por excelencia…” Narran sus amigos. 

María Olvera, que vivía en la antigua calle de Zamora ahora Pasteur sur, con sus más de cien años acuestas y una inteligencia aguda, me contó mas de alguna vez, del padre Rositas, con quién convivió en su infancia y adolescencia, que se quedarán muchas cosas sin decir de este hombre,  con una gran visión,  aun no reconocida por los habitantes de esta ciudad. 

Los últimos meses de 1916 pasó de su antigua casa de la calle de 5 de Mayo, ahora Altamirano al barrio de la Otra Banda, San Sebastián, solo llevó consigo la Sagrada Escritura y su temple de acero, había la persuasión que la vida del Señor Rosas ya no duraría mucho tiempo. 

“…eras joven aún  ¿no lo recuerdas?, cuando oíste a Jesús que agonizando bajo la carga del sagrado leño, te convidó a seguirle. Tú lo aceptaste con filial anhelo, te cubriste de negra vestidura, abrazaste la Cruz del clericato y te fuiste con él…” dice el Poeta. 

Dijera el Canónigo Salvador Septién: “ Dios sabe y Querétaro es testigo, de cuanto espíritu cristiano se infiltró en la sociedad por medio del establecimiento de la educación  dirigidos y fundados por el Señor Rosas durante casi medio siglo…” 

“…como acudiesen a su puerta muchísimas personas para darle el último adiós y recibir su bendición, las estuvo recibiendo… acerca de su cadáver previó con entereza todos los detalles. Dijo que desearía ser sepultado en viva tierra y sin honores…” apareció en el periódico. 

“…ahora entiendo porque tanto te place estar con el que sufre, con el débil, apuntando con él heroicamente, su cáliz de dolores que tu vista perspicaz descubre, las ondas huellas en que su barro pobre han dejado, las plantas adorables del Jesús al pasar…” 

“…expira el santo y las gentes se apresuran a tocar rosarios en su cuerpo y a llevarse como reliquias las flores que adornan su cadáver, enterrado en el panteón de San Sebastián…” 

“…aquí yacen los restos de mi Señor, Arcediano Don Florencio Rosas, varón extraordinario que por su fe firmísima, su caridad inagotable y su ardiente celo apostólico, fue el padre en Cristo de todos los queretanos…” 

“… ¡pobrecito¡, trayendo mi camino, no podías llegar a otra parada, el sendero de la Cruz a Cruz conduce…” 

Cosa notable es que a pesar de haber transcurrido 72 años de su muerte se conserva vivo su recuerdo, de que fue un hombre de Dios.   

Taller sobre Derechos Humanos

Información de actividades 

EL COMITÉ ESTATAL EN DEFENSA DEL PETRÓLEO
 

INVITA AL FORO SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA

Con la participación de:
 

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR
 

Jueves 29 de mayo a las 4 PM
 

Gimnasio-Auditorio del Instituto Tecnológico de Querétaro     ¡ATENCIÓN ORGANIZACIONES, COLECTIVOS, REDES CIUDADANAS, CIUDADANOS(AS)! 

EL FORO ESTATAL ENCUENTRO DE LA SOCIEDAD EN DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS ‘DIVERSOS EN LA UNIDAD’Invita a Participar en el

Primer Taller Sobre los Derechos Humanos, Mecanismos para su
Defensa y sobre Obligaciones del Estado

Que impartirá personal del departamento de educación del Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez” 
 
 
 

Coordinado por el COMITÉ PROMOTOR DEL FRENTE CONTRA LA REPRESIÓN Y POR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS
 
Atentamente.-

Bernardo Romero, Elsa Doria, Salvador Canchola, Sergio Jerónimo Sánchez, Gonzálo Guajardo, Elia Mosqueira, Faustino Hernández, Carmen Bermúdez
 

Origen de los barrios en Querétaro

Los Barrios y su origen en Querétaro 

Los Barrios  fueron Integrados o Desplazados a través de los Siglos, en la Conformación Urbana, Social y Política de la Ciudad de Querétaro. 

En varios documentos se mencionan los nombres de diversos barrios que los actuales queretanos no precisamos  y que tenemos una vaga idea de que existieron por la memoria histórica trasmitida a través de Ios años. 

En el presente trabajo se busca puntualizar su ubicación, para Io cual me valdré de repositorios judiciales, civiles, protocolos de notarías, listas de indios tributarios, informes al rey, así como de varias actas de cabildo y libros de defunciones, Registro del tiempo y de la memoria. 

Nuestros barrios constituyen en si mismos un registro de la historia de la ciudad, ya que fueron surgiendo en diferentes épocas para dar origen a otros centros urbanos o quedando absorbidos en la dinámica poblacional.  

Algunos tuvieron su origen en asentamientos prehispánicos, otros a partir de las congregaciones de los siglos XVI y XVll, Otros más aparecieron como consecuencia del fenómeno Demográfico – económico y marginal, en los siglos subsiguientes. 

Así, hubo barrios conocidos en referencia a la etnia o la parroquia, y otros designados sólo para efectos de la burocracia virreinal. 

En la actualidad integran nuevos elementos en su seno, como la forma de organizarse y Ia concepción espacial de su microcosmos. 

A través de ellos podemos conocer Ia transformación física, urbana y cultural de Ia ciudad de Santiago de Querétaro, además de la evolución de la sociedad, Ia historia de las mentalidades, y la economía, entre otras, como la Construcción del espacio social.  

No todos los barrios tuvieron Ia misma estructura y la misma jerarquía política, se diferenciaban por la etnia, ya fuera nativa o europea y por su propia cosmovisión, es decir, por la forma de heredar o designar los cargos y por la forma de organización interna, para las ceremonias al exterior, se diferenciaban por Ia representación de la comunidad.  

Dentro de la estructura religiosa, cada barrio tenía sus funciones específicas determinadas por sus rasgos distintivos en las celebraciones de devoción particular, o por el patronazgo, o por la dedicación del templo.  

Esta organización territorial fue el origen de factores de identidad entre los diferentes barrios y sus pobladores, por Nombres, por orientación o etnia. 

Los barrios que son mencionados en documentos del siglo XVI al XIX, están designados por los nombres de caciques, de santos patronos, de locativos, de grupo étnico que lo conforma, de curatos y parroquias, entre otros.  

Considero que algunos no fueron precisamente barrios en el sentido comunitario habitacional con fisonomía y tradiciones propias, Sino que fueron designaciones de la burocracia virreinal para ubicar en la traza urbana a los vecino.  

Así tenemos los barrios de:  

Doña Magdalena De Tapia, San Pedro, el de Mexicanos, del Espíritu Santo, San Isidro, Santiago, de los Álamos, San Nicolás, del Carmen, de la Verónica, de San Bartolomé, de las Carretas, de la Huaracha, de San Felipe, de Gusanos, de San Nicoiás, de Santa Catarina, de San Juanico, de Buenavista, de San Pablo, de la Barranca, de Santa María, de Estrada.  

Estos últimos relacionados con asentamientos indígenas.  

Los barrios significativos por su etnia son: de los Purépechas, antigua calle de los Tarascos y Caltzontzin (hoy tramo de la Av. José Ma. Arteaga, entre Vicente Guerrero y Melchor Ocampo Y el barrio de Mexicanos, en Av. 16 de Septiembre entre Manuel Altamirano y Manuel Gutiérrez Nájera.  Por cierto, a la fuente del rumbo todavía se le conoce con el nombre del Mexicano. 

Los asentamientos de otomíes fueron en los barrios de La Cruz y San Francisquito (Divina Pastora). 

Asentarnientos netamente indígenas fueron los de la “OtraBanda”: San Sebastián, San Roque, EI Cerrito, San Gregorio y Santa Catarina.  

Surgidos de la congregación de naturales y Ia comunidad, que fueron inicialmente “reducciones llevadas a cabo por el gobierno virreinal”, para repoblar la zona, toda vez que las epidemias habían diezmado a la población nativa: San Antoñito, Belén y de “Ia Fábrica”;  

Los barrios más antiguos hacia el Poniente y Noroeste, fueron los de Santa Ana y el de San Antoñito, hay registros de finales del siglo XVI donde se mencionan.  

En el barrio de San Antoñito, cuyo templo está ubicado en La esquina de las actuales calles Miguel Hidalgo e Ignacio Pérez, donde vivían varias indias y mulatas que fueron denunciadas aI Santo Oficio, por brujería y hechicería,  tai es el caso de Isabel Duarte La Junca“, acusada de volar con “apariencia de papagayo”, después de haberse “untado ciertas sustancias”, haciendo viajes de Celaya a Querétaro y viceversa, en una sola noche, para visitar o trasportar a una amiga. E.M. 

Congratulaciones con eloficiodehistoriar.com.mx

Mil felicidades a mi amigo José Félix Un servicio necesario Un abrazo fraternal  Dr. Vitorio De La Fuente E.       Vitorio De La Fuente Estupiñán 23 de diciembre de 1949 González Ortega, Sobrerete  Zacatecas   Médico Cirujano Escuela  Superior de medicina I P N   Maestro en Salud Publica, por el Ministerio de Salud Pública de Cuba   Dibujante, tallador en madera y pintor, egresado del Instituto de Artes y Oficios de Querétaro    Ha expuesto en Centro de Investigaciones interdisciplinarias en Educación Técnica. Tema El Maíz   Expositor en el primer Congreso Internacional sobre El Maíz en el Hotel Holiday Inn de Querétaro en 2004   Tiene dos murales, uno sobre “Zapata vive” y otro sobre “General Martín Triana” en González Ortega, Sobrerote, Zacatecas. Diferentes murales y tallas en casas de particulares   Diplomado en Bioética por la E S M del I P N

Diplomado en periodismo científico en El Claustro de Sor Juana,  México D.F.   

La Ultima Rosa; Una historia de amor

                                                          LA ULTIMA ROSA

   “ Las monjas de Santa Clara y Santa Rosa, dejaron la austeridad de los silicios, de sus disciplinas, de sus deliquios y salieron, plenas de esperanza divina, a vivir en las calles que huelen a pecado venial, en plazas esperadas con los dones del amor, en casas sostenidas por botareles… Todo lo contaminaron de religiosidad de rara poesía, de solemnidad de templo. Los pájaros huyeron de sus nidos.”  

“ Mi hábito tenía escapulario pero sabe usted … de aquellas cosas… hice un refajo con él y se acabó. Antes el hábito lo he conservado lavándolo, como aquí es caliente, nada más tengo uno, los otros se acabaron de viejos. Cualquier día me moriré. Si no me tienen miedo muerta, que me lo pongan, eso pienso yo. He conservado la toca y la soga y cuando podía lo lavaba, ahora ya no puedo.”  

Después de 317 años, 23 de abril de 1670, de fundado el beaterio de santa Rosa de Viterbo, encontré a su única y última descendiente, la Madre Paz, con 112 años de vida, en total abandono, en el pueblo donde se refugiaron la última abades y dos monjas de coro – Sor Magdalena, Sor Teodosia y Sor Catalina – las últimas salidas del beaterio que tanta fama le ha dado a Querétaro. Eran las Madres Rosas, su refugio el pueblo de Tolimanejo.  

“Profesé a los 18 años, profesión solemne, aunque aquí los pueblitos están muy distraídos, no más me acuerdo, ustedes sí se han de acordar bien, andaban los cincos de oro. Nuestro convento estaba junto a la parroquia de Tolimanejo. Había clausura, un túnel donde pasábamos para la iglesia-. alcanzamos a no salir- la madre priora que puso la casa quería que fuéramos de la misma regla de la casa de santa Rosa de Querétaro. Nos volvieron a exclaustrar. Una monjas se fueron a Cadreyta, se llevaron las reglas, a i nada más me quedó una hoja. Tuve que trabajar, hacía amasijos, fruta de horno –me la encargaban-, yo nada más ponía el trabajo, me daban todo desde la leña. Seguía viviendo mi vida de religiosa, hacía mis horas canónicas. Sabe usted el oficio es grandecito. Yo me he conservado en religión todavía hasta hoy.”   

Estaba la Ultima Rosa en lo que fuera su último convento,  contiguo al santuario de la Virgen de Soriano  - tres cuartos, una cocina y una huerta -, vivía sola, ya no se levantaba, le llevaban los alimentos. Junto a Ella en el primer cuarto una imagen de 85 centímetros tallada en palo santo, pintada al óleo su encarnación, vestida de brocado en hilos de plata y oro, en un hermosísimo pedestal –con medallón de la Dolorosa al pecho, cinturón de franciscana -. Era la imagen de Santa Rosa De Viterbo, que fuera esculpida en 1670. Conservada en su nicho dorado, con todo el estilo de los retablos del templo que lleva su nombre en la ciudad de Querétaro.  

“ Como convento de monjas que fue, presenta igualmente paralelas a la calle sus dos portadas, que consisten en arcos clasicistas en cuyas claves se localizan unas conchas y sobre éstas, los monogramas de Jesucristo y de la Virgen María. En el segundo cuerpo se encuentran unos nichos conchiformes, flanqueados por pilastras y columnillas, en el nicho de la izquierda San Francisco y a la derecha el de Santa Rosa de Viterbo. Los botareles, que más bien parecen gigantes rocallas, presentan incrustadas mascarones  enigmáticos.”. Según Rodolfo Anaya Larios sobre la fachada del beaterio de donde salieran las madres Rosas en tiempos de la Reforma.   

 

La Madre Paz nació en Amealco, un 19 de septiembre de 1875, su nombre en el siglo fue Pomposa Garduño, entró al Convento a los 15 años, en Tolimanejo. Le impuso el hábito el padre Nazario Guerrero. Vivió el exilio que durante 130 años tuvieron esas religiosas al salir de su beaterio, que continuó con dos intentos de reconstruirlo: Uno junto a la parroquia de Colón y otro junto al Santuario de Soriano y que termina con la muerte de La Ultima Rosa.  

El Santuario esta construido sobre una elevación de terreno, delante una gradería en semi círculo, atrio con balaustradas en cantera. La construcción es neoclásica. En su portada dos órdenes de columnas corintias, tres de cada lado de la puerta y otras tres a los lados de la ventana que ilumina el coro. Remata con un frontón sencillo, torre y cúpula. Cruz latina su formación. 

“Cuando nos sacaron se murieron muchas de hambre, me platicaban que cada cual se mantenía. De Querétaro se vinieron a Tolimanejo, se murieron tres, hicieron capítulos, cambiaron de rectora, señalaron la necesidad de tener una Abadesa para que las proviera, pero pasaron muchas necesidades. Dicen que los soldados tiraban el frijol y la semilla a los caballos y por eso pasaron muchas hambres. Yo también las pasé, pero ya las había pasado desde niña.”.  

Cada palabra que desde su lecho me iba diciendo en forma entre cortada la Madre Paz. Imaginaba que era el testamento de un monasterio centenario, el Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, del que ella era la Ultima Rosa. Recordaba la anciana religiosa el mes que estuvo en el gran monasterio inicial, ya entonces el Hospital atendido por la religiosas Josefinas. “estuve un mes o más, ya no me acuerdo allí estaban las pinturas de las que pusieron la casa, en la sacristía con sus nombres, una se llamaba Isabel, otra Josefa y de la otra no me acuerdo. Son tres porque yo las fui a ver “. 

“ En Santa Rosa, las pinturas de los retablos, y las que se enmarcan sobre la reja del coro, no presentan firma alguna. Algunos historiadores las atribuyen a Cabrera y otros a Páes. Además, las pinturas que se encuentran en las pechinas, están firmadas por un artista del que solo conocemos su apellido, que es Roldán, cuya buena labor se ve reflejada en las mujeres célebres de la Biblia. Ester, Rebeca, Judit y Déborah. Hay cuadros de los bienhechores de este convento, el presbítero bachiller Don Sebastián de Olivares. Y el presbítero licenciado don Matías de Híjar, firmada y fechada la pintura por Peralta en 1748 y que tiene como fondo la fábrica de un claustro bajo y alto”. Dice Anaya Larios.    

“ Lo que siento es solo cansancio, se me acabaron las fuerzas, caí a la cama. Del cuello hacia abajo, hasta la cintura, no tengo fuerza. En aquel tiempo yo estaba pegada a los médicos, porque anduve llevando a la Rectora con Paulín grande, con Nuñez Lara y Rivera, éste me dijo que pasara a México, porque la abadesa tenía un tumor en la garganta, pero no. Ella murió, se llamaba Sor Guadalupe Becerra y las demás hermanas también murieron, están enterradas aquí. Cuando ella estaba enferma, me dijo que teníamos casa en Roma. Pero esta muy lejos y la rectora estaba muy enferma, estuve mucho tiempo cuidándola, pero no se alivió”.  

En el templo de las Madres Rosas en Querétaro, hay cinco retablos barrocos laminados en oro, uno de ellos tiene a la Dolorosa, a María Magdalena, al Apóstol San Juan y en el fanal al Mártir del Gólgota. En el segundo – anástilo – está dedicado a San Francisco De Paula, fundador de los  Mínimos. Termina con un cerramiento en ventana, magno encaje negro. Es aparte del coro, donde las beatas rosas, deshojaban pétalos de rosas, los días del Corpus, al paso de la procesión mientras el órgano Walcker sonaba a Tantum Ergo.   “ Todo se acabó en esos tiempos difíciles, nada más comíamos ejotes cocidos, así solos, sin nada más. Tengo mucha historia. Tengo muchos años.”.  

“Celdas de Cenobios, relicarios de eucaristía y coros santos de oración, rompieron su impresionante quietud. Las monjas se incorporaron al mundo. Las madonas de Perrusquía, anduvieron vagando por las calles de sacrilegio. Los sufrimientos de la gran hermana se han tornado flores, dejando caer sus hojas de seda, para que sirvan de corporales.”.  

 

 

La Madre Paz, guardó tres años de cama. Vivió de limosna y de recuerdos. Enterró también a las sobrevivientes de la exclaustración del 29, la Priora Ma. Guadalupe Becerra, Sor Rosario, Sor Irene, Sor  Josefa, Sor Concepción, Sor Luz, Sor Pilar y la portera Celestina. Así se cierra la historia del Real Colegio Beaterio de Santa Rosa De Viterbo.  

En el templo de Santa Rosa De Viterbo, permanece en uno de los retablos, sedentes, con capa roja, El Rey De Burlas. En la sacristía un aguamanil –talla policromada -, donde están  dos efebos entre conchas y un querubín sosteniendo la oración; “ Lavaré mis manos entre los inocentes… “, además una mesa taraceada en marfil, una bella Purísima estofada, en el nicho que remata con  un Cristo de marfil.  

-         Eres tan vieja, que no conozco a nadie que te iguale. No me refiero a tu edad, sino a los 317 años que van  de estar dando rosas el Real Colegio, del que fuiste la última. Enterraste a todas tus hermanas, muchas quedaron en el piso del coro bajo del oratorio, otras en el panteón de >san Francisco Tolimanejo, Tu las viste caer de una en una. Para el registro civil fuiste Pomposa y para mi Paz y para el mundo y la historia La Ultima Rosa.   

En los retablos cercanos al presbiterio, de ambos lados a manera de cima, existen dos ángeles de atrevido vuelo, abajo coronas a manera de docelete y ángeles desplegando el cortinaje, mientras en guirnaldas medallones, en unos San Rafael y San Gabriel y en otro los desposorios de San José, que fueron contemplados a la hora de tercia, en las Vísperas y más tranquilamente en los Maitines, por las monjas Rosas de las que no sabemos fijaban preferentemente la vista.      

Real Colegio y Beaterio de Santa Rosa de Viterbo

                                                         Santa Rosa de Viterbo  Un Real Colegio Un Beaterio Un Templo   En el templo-oratorio, del Real Colegio de Santa Rosa De Viterbo, el gran artesano, Francisco Martínez Gudiño, dejó caer su imaginación sobre los retablos que cubren las paredes de este oratorio de Las Madres Rosas.  Allí se dio la independencia, la desarmonía y el desequilibrio propio del barroco mexicano. Allí la fuerza riñe con la imortalidad, y la razón con la emoción. 

Es la vida eterna en medio de la alegría y de la luz, es el espíritu de la contra reforma, es Trento conciliar, es el esplendor de las órdenes monásticas, es la música de Palestrina, es la pompa y el ornato que facinó a los pueblos mesoamericanos, son las fiestas paganas, es la presencia de los dioses; Es atraer, emocionar, convencer, conquistar al mismo tiempo, son lecciones de teología, es una gruta hecha oratorio.  

gnacio Mariano De Las Casas realizó los planos de este Real Colegio, lo mismo que el órgano barroco (1759) y el reloj de la torre con sus tres carátulas. 

El templo es de una sola nave, en forma de cruz latina, coros: Alto y bajo, sacristía y anexos. Guarda la estructura de época de un oratorio de monjas, con la cancelaría que separa los coros de la nave, puertas de acceso laterales, enclavado en un pueblo indio típico del siglo XVll, con sus secreters hacia el claustro para las confesiones y soliloquios.  

Es el sueño místico de las hermanas: Francisca de los Angeles, Gertrudis de Jesús María, y Clara de la Asunción, realizado en un solar que adquirieron sus padres en el año de1670, Juan Alonso y Antonia Herrera.  

Se ofició por primera vez la misa sobre ese altar mayor, un tres de mayo de 1703. Mas tarde el Arzobispo de México Don José Lanciego, les concedió clausura voluntaria, reja en el coro, tapia alta, capellán y misa cantada los días festivos.  

Llegó la cédula real de fundación un 2 de julio de 1728 y la ratificación pontificia de Clemente XII, un 21 de octubre de 1732, sesenta y dos años después de iniciado el sueño de estas tres hermanas alentadas en el principio por Fray Francisco Frutos y Fray Margil De Jesús.   Este Real Colegio de Santa Rosa De Viterbo, como toda obra admirable tiene su leyenda, está plasmada en un lienzo al óleo que guarda como en secreto la sacristía del oratorio, como un legado a las generaciones. 

Es un óleo llamado Hortus Conclusus, donde en el centro de un hermoso huerto, Cristo pende de un árbol-cruz, es el árbol que se resistió a ser arrancado cuando se dio inicio a la construcción de este Beaterio, en el solar elegido.  

Es un huerto, donde en el centro tiene una fuente de época – ochavada -, se entra por una puerta adintelada, se topa quien mira el óleo inmediatamente con la Divina Pastora, rodeada de corderos que en el hocico tienen una flor blanca, mientras un cordero es amenazado por un lobo, saliendo a su defensa el Arcángel Miguel. 

Un muro pequeño rodea el huerto donde las mujeres presentan la cotidianidad del Beaterio – la horticultura y el acarreo del agua- realizado por las sirvientas y las beatas, donde los rostros muestran la convivencia que adivina el paraíso, el Cristo que pende al árbol-cruz sangra del costado, mientras un ángel solícito recoge la sangre divina en un cáliz sagrado como fuente divina de la gracia y un letrero repite a San Juan Crisóstomo, a los lados una custodia y la fuente con leyendas del Cantar De Los Cantares, himno bíblico del amor místico, atrás del huerto se advierte el paraíso esperado por las huéspedes del huerto.  

En este templo permanecen aún cuatro retablos de época, en lámina de oro del más alto kilataje, ornamentados con vegetales que no dejan espacio. 

La fachada, los retablos, el púlpito, la  bóveda, dan la imagen de la gloria desde el real Colegio y contrastan con la muerte definitiva, es la superación de Vignola, de Crescenzi, de Churriguera.  

Es allí el lugar para ver y oír salir en las flautas, los clarines, los cornetines, las trompetas reales, los pífanos, los trombones, la jabela, la chirimía, la dulzaina, el sacabuche, el orlo, el rabel, la vihuela, y el atabal, la música en fuga de Bach.     “ ¿Que mágicas infusiones  de los indios herbolarios  de mi patria, entre las letras  el hechizo derramaron? “                                     Sor Juana Inés De La Cruz.  

Los días 22, 23, y 24 de enero de 1752 del inicio del Beaterio, fue dedicado definitivamente el oratorio de las Madres Rosas, como se les conoció en Querétaro, la obra fue financiada por José Velázquez De Lorea, cuyo retrato esta en los anexos del templo.  

El más famoso pintor de la nueva España, Miguel Cabrera (1695-1768), dejó la muestra de sus obras maestras en este suntuoso oratorio para solaz y esparcimiento de la posteridad, junto a él también participaron Tomás De Noriega, Javier De Peralta, Diego De Sanabria, José De Páes y un  Roldán, además de santeros, retablistas y ensambladores de la ya llamada “ escuela queretana ”, según decir de Francisco De La Maza.  

Así las grandes Cenobitas queretanas estuvieron en el Real Convento de Santa Clara, en el Real Colegio De Santa Rosa De Viterbo, El Convento de San José De Gracia llamado Capuchinas, El Beaterio de Carmelitas Descalzas y el Gran Convento de Las Teresas. 

Este templo que orgulloso da fama a Querétaro, rompiéndole la monotonía a su trazo, desde sus portadas gemelas,  sus botareles, la torre, siempre ágil,  su cúpula y por dentro: El altar del perdón, El altar de la tribuna, los retablos monumentales a San José y a la Virgen de Guadalupe, que juegan a encontrase con las mujeres de la Biblia y se pierden en los nichos del tambor que sostiene la cúpula – universo, donde el Padre eterno, todo lo mira desde la linternilla, hasta el coro bajo, camposanto de las beatas junto a su  retablo altar de muertos, su órgano barroco y la capilla de los soliloquios, que defienden los enrejados distrayendo la vista con su abanico y los quince lienzos que representan el inicio de la Iglesia, deben ser contemplados por todos en forma de asombro. 

Esta tarde, mi bien, cuando te hablabaComo en tu rostro y tus acciones víaQue con palabras no te persuadíaQue el corazón me vieras deseaba…Basta ya de rigores, mi bien, baste…                                                                                       San Juan De La Cruz.       

                                 

En l697 las hermanas Alonso:  Francisca De Los Angeles, Gertrudis de Jesús María y Clara de la Asunción, en un solar de su padre, iniciaron vida de clausura y religión, que después diera pié al Real Colegio Beaterio de Santa Rosa De Viterbo, con hábito de la tercera Orden Franciscana de penitencia y bajo el mando del Ordinario.  La primera misa en ese lugar la celebro Fray Jesús Diez un 3 de mayo de 1703.   Piden las beatas Francisca De Los Angeles y Sor Isabel permiso a España para la fundación.  

Se autoriza localmente la erección del beaterio tanto por el Virrey Duque De Linares, como por el Arzobispo de México José Lanciego Eguiláz.  Es aprobada la fundación por España según Cédula Real del 28 de julio de 1727 y por Breve del papa Clemente XII del 21 de octubre de 1727, siendo su primera rectora Sor Francisca De Los Angeles y su reglamento un el año de 1745, siendo 56 las beatas más las escolapias y las mozas.   

El actual templo de Santa Rosa de Viterbo se comenzó a construir en 1669 y se terminó en 1745, aunque se dedicó un 22 de enero de 1752.   La escultura de Santa Rosa de Viterbo que culmina el baldaquino del altar mayor, construida después de la destrucción del retablo original en la mitad del siglo XIX, es barroca, con dorados paños, sobre nubes y en medio de ángeles.   Existen cuatro retablos dorados al más alto kilataje bajo blanco de España y son el del Altar del Perdón, el de San Francisco de Paula o Abacial, el de La Virgen De Guadalupe y el de Señor San José, además del abanico del coro alto con 14 óleos titulado Fundamentum apostolorum y el gran óleo de la sacristía llamado Hortus Coclusus.

Salvador Alcocer en 1986, recordar es vivir

Los que piensan que soy poeta que vayan y que… a su madre: Alcocer.

Los escritores comenten muchas pendejadas, dice Salvador Alcocer, el gran desobediente de las normas y principios del lenguaje, y añade: “a mí me importa el predicado y no tener la mentalidad de queretano, porque tenerla es perder el sentido de la historicidad” 

Este anciano de 56 años recorre a diario las calles de Querétaro como un mendigo del pensamiento, hasta llegar a la casa más vieja de Invierno, en el Barrio de San Sebastián, uno de los rincones de mayor belleza artística de nuestra ciudad, que a pesar de los artistas sigue siendo bella, ahí se encuentra un cuarto lleno de libros en total desorden y carteles muy viejos y maltratados de la Guerra de Vietnam junto con dibujos eróticos. 

Salvador Alcocer platica de su obra, mientras en una Peña, lejos de ese lugar, se cantan canciones compuestas expresamente para él. 

“La metáfora -Dice Alcocer- Me sirve para no ahogarme en preguntas y admiraciones. Toda mi vida ha sido la literatura, donde todo se vuelve digno de ser contado, sobre todo el otro lado de la ciudad, donde está segregada la poesía” 

Por encima de esta zona, el poeta mantiene los ojos muy abiertos, como lo indican sus obras: Qué ciudad es esta (UNAM), Canario Ciego (UAG), Mientras cae la gota de agua (UAEM), Kirya, faltan tres huevos para el amanecer y otras más. 

Salvador Alcocer nunca habla de su pobreza, pero alguna vez se le ha escapado: “Estamos en México, donde rara vez se come tocino con huevos; eso sólo las liendres pecosas del norte” 

De este modo el escritor de teatro que ha abatido los records de presentación en esta ciudad, donde una obra no aguanta más de tres días, el traducido al francés y al griego, el premiado en Indonesia, ha logrado trabajar en su modesto taller de cuento, metido en la desvencijada Casa Municipal de Cultura, donde no gana el salario mínimo, pero donde, como dice, “Busco que el poco talento que se produce en este pueblo no termine como tantos frustrados, tragados por el provincionalismo, y sumergidos en el alcohol” 

También se le escapan sus deseos burgueses a Salvador Alcocer cuando dice: “Contigo abuela, cualquier cuento me llevaba a la cama”. Pero no es lo usual; lo común en él es tomar con el escuadrón de la muerte, allá por la estación del tren, y ser candidato a diputado por el PMT, de donde lo quieren correr. 

Con Salvador Alcocer hemos discutido en Radio Universidad, en el Diario Noticias, en los foros literarios, en frecuentes reuniones, en su Barrio de San Sebastián los domingos cuando lo voy a buscar, porque vive solo desde hace más de veinte años y, siempre sale con lo mismo: “El mostachón de Aparicio murió por pendejo, en una cantina, por ponerse a discutir sobre la virginidad de María”

Esta entrevista fue publicada en la sección de cultura del Diario “La Jornada” el 10 de Junio de 1986.