Volveré ¡y volveré crecido!

A Salvador Alcocer 

Yo me voy a crecer con los muertos.

Volveré mañana, en el corcel del viento.

Volveré ¡y volveré crecido!

No hay oficio de poeta

“Mi poesía no es más que una larga fila de ofrendas dolorosas y de lágrimas recogidas por todos los caminos y para aquí ahora en la puerta oscura de la prisión y en el ámbito mismo del infierno para el rescate orgulloso de la Esclava”.

“Esta es mi estética, vieja y perdurable aún. Vieja porque fue escrita antes de la tragedia actual del mundo, y perdurable porque dentro de las tinieblas de esta tragedia me sigue pareciendo la única: la estética de un barco perdido entre la niebla.

Hoy más que nunca es para mí la poesía fuego organizado, señal, llamada y llamarada de naufragio. Y ‘todo buen combustible es material poético excelente’. Todo hasta la prosa.”18

El poeta se marcha. Me voy porque la tierra ya no es mía, porque la espiga y la aurora ya no son mías, porque la luz tampoco es mía, porque la tierra y el pan y la luz ya no son míos.

Se marcha a un nuevo peregrinaje, para volver por el naciente como el tercer hijo: Yo me voy a crecer con los muertos. Volveré mañana en el corcel del viento. Volveré ¡y volveré crecido!19

El poeta se va a crecer con los muertos.

Como las semillas de centeno, para ir abriendo la tierra hasta alcanzar la luz. Pero todavía al hombre le restaba un largo trayecto.

Desde aquel marzo de 1938 en que fue lanzado al exilio León Felipe hizo posada en México durante siete años.

En 1945 emprende otra aventura itinerante y andariega. Juglar y Quijote se va de país en país, como antes de pueblo en pueblo, llevando sus señales.

Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, son puertos para él. Orillas de donde partir de nuevo.

Vivió en manicomios y hospitales, estuvo en un leprosario, junto al lago petrolífero y sofocante de Maracaibo, durmió sobre el estiércol de las cuadras, en los bancos municipales y una prostituta callejera llegó a darle una limosna.

Iba el poeta sin rocín ni escudero, con solo su voz para despertar al hombre, para ahuyentar al lobo, para alertar a las ovejas. Oficio de diáspora.

La conciencia de la injusticia, la certeza de que quienes ayer sacaron a los mercaderes del templo, hoy se sientan en los mismos templos a negociar las mismas cosas, lo lleva a los límites del grito y la blasfemia.

 “¿Y qué otra cosa puede hacer el hombre más que enloquecer?” exclama. “!Quitadme los galones de un habitante de la tierra, rasgadme el uniforme de los seres humanos…! ¡Yo soy el loco de la pista!”

Son los sepultureros sembrando de sombras los mediodías del hombre. Desde esa noche del mundo emerge su estética. Tan difícil y terrible como mantener una lumbre encendida en una galería subterránea.

 “La poesía de esta hora para ganar u lugar en las avanzadas del conocimiento, no ha de ser música ni medida, sino fuego.” 

“No hay oficio de poeta”.  “Hay más que mineros y navegantes”. . “Cuando el hombre doméstico, egoísta y tramposo, degrada el mundo y todo lo rebaja; cuando las cosas no son lo que deben ser, el mecanismo metafórico del poeta es el primer signo revolucionario. Y antes denuncia nuestras miserias el poeta que el moralista.”

El poeta está solo. Lo había estado desde su nacimiento, desde más allá de su tiempo. Lo había estado en el campo de batalla que vio dividir al hombre en mil fragmentos. Y lo estuvo cuando debió tomar el camino del destierro para prolongar el peregrinaje.

Estuvo solo cuando se vistió de juglar para ir de pueblo en pueblo.

Lo estaba ahora que hasta su compañera Berta se le había ido.

Solo, en ese tránsito de irse a crecer con los muertos, y todavía sobre la tierra, entre sombras mucho más oscuras, viendo aún a los mercaderes negociarlo todo, y a precios más costosos, más terribles aún.

“Soy un viejo pobre y un pobre viejo” exclama León Felipe al dedicar su libro a Lucero Carral: “no tengo otra cosa mejor que poner en tus manos que este libro herético y desesperado.”

Herético y desesperado como el mundo que no parece verse a sí mismo y se ha inventado luces de neón para espantar las sombras.

El poeta cansado y solitario, con su voz quebrada de juglar a quien le han cerrado los caminos, exclama su desazón:

El hombre es un poema mal hecho, una rata atrapada en el cepo, la semilla podrida de un sueño que nunca germinó. Y la casa un oscuro calabozo de un insomnio perpetuo a la que han cerrado todas las puertas y ventanas.

Pero el poeta, aún desesperado y herético, sabe que siempre hay una esperanza. Y lanza su pregunta al Arcipreste:

“¿No sería entonces conveniente que el huésped hiciese un horado en el muro y se escapase de la casa antes de que sonase la campana”?

” Sabemos que el Quijote se le escapó a los curas antes de que sonara la campana con que dieron sepultura a Alonso Quijano”.

Y sabemos que León Felipe se escapó porque horadó el muro con sus lágrimas y se fue a crecer con los muertos.

 “Soy hijo del agua y de la tierra / pero mi sepultura está en el viento”  “No fui el poeta de la luz. / Fui un poeta triste / que vivió oscuro bajo el maleficio del eclipse /” exclama.

“¿Y si yo fuese solo una flauta? / ¿Una flauta tan sólo, León Felipe? / Una flauta tocada por Dios -Dios el gran encantador- / para hacer bailar a la serpiente. / ¡Oh, todo el veneno verde y oscuro que se arrastra sobre la tierra / levantándose de pronto / retorciéndose / bailando en el aire / buscando la luz / ante la música encantada de mi flauta!”

León Felipe tiene ochenta años. Dice él que su violín está viejo y roto y que no vale la pena comprarse otro.

“Todo está hecho para que nadie llore. Hasta llorar de risa. Luego se da cuenta el espectador que está llorando de verdad… pero de esto ya no tiene culpa el empresario”.

 “Un día esa lágrima acabará taladrando el muro / duro, negro y macizo del misterio / por donde entre una luz extraña que no hemos visto nunca.”

A los 80 años esa lágrima particular de León Felipe ya viene taladrando. Sabemos que tuvo la fortaleza de horadar el muro de aquella casa de donde escapó antes de que sonara la campana.  

“El mundo es el que se quebrará y romperá / no mi voz: / porque en el último desastre que ya se anuncia / lo único que se salvará será la voz de poeta / el verso eterno con el que se originó el mundo / y con el que volverá a nacer / el mundo venidero.”

En 1968 volvió a marcharse.

 León Felipe es un Poeta Mayor.

Calificativo que poco le hubiese gustado a la humildad de su corazón y que él afirmaba de otra manera: Soy Poeta Prometeico.

Es decir, el poeta que contiene en sus mecanismos metafóricos y revolucionarios las claves para aprehender la poesía del mundo, la historia del mundo. Sus postulados, su programa, su estética no abordan las instancias formales del poema, su engranaje, su estructura, su ritmo. Emerge para instalarse en el centro del destino del hombre y se hace instrumento para labrarlo.

Profeta y visionario.

“Quién, / quién quiere apagar mi canto, / mi canto de música y de piedra -alarido y guijarro”.

 Sabía León Felipe también que como la voz de los antiguos profetas su canto de música y de piedra sería apagado.

¿qué ocurriría si comenzara a resonar en el corazón de los hombres, de los pueblos?

¿Qué ocurriría si en la asamblea de los mercaderes le dieran la palabra al poeta prometeico?

Whitman:

 “con dos advertencias al genio imaginativo de Occidente cuando se levante dignamente. Primera, lo que Herder enseñó al joven Goethe, a saber, que la poesía realmente grande es siempre como los cantos homéricos o bíblicos, el resultado del espíritu nacional, y no el privilegio de una minoría refinada y selecta; segunda, que las canciones más vigorosas están aún por cantarse.”

He aquí el reto mayor, el infinito compromiso.   Tomado partes de:

Leon Felipe: poeta de pólvora y barreno. Caracas, 1988  Walt Whitman, “Mirada retrospectiva a los caminos recorridos”, “Hojas de hierba. 1956”.

Pátzcuaro: Tierra sagrada

Pátzcuaro: Tierra sagrada.

El escudo de armas, fue concedido a la ciudad de Pátzcuaro, el día 21 de julio de 1553, por Carlos V Rey de España.

De la Cédula Real, de Carlos V: “haya una laguna de agua de su color, con una iglesia sobre un peñal, que es de la advocación de San Pedro y San Pablo y cerca de dicha laguna e iglesia, la iglesia Catedral”.

El único indicio acerca de la fundación de Pátzcuaro, se encuentra en la famosa “Relación” rendida al Virrey Don Antonio de Mendoza.  

En ella se sostiene que los caciques chichimecas: Páracume y Vápeani, segundos hijos de Curátame, nietos del primer Vápeane, bisnietos del primer Páracume y tataranietos de Sicuracha que encontraron asiento para su pueblo.  

”En el barrio de Pázquaro, llamado Tarimichundiro”, iniciaron la construcción  de sus templos o cués, en un lugar donde había cuatro rocas juntas,  pues representaba los cuatro puntos cardinales y las cuatro estrellas de la constelación Cruz del Sur.  

Este grupo de chichimecas, tiene su comienzo histórico en Iré-Ticáteme, cacique en Zacapu, lugar del cual emigraron.

Aunque la “Relación” señala que los fundadores de Pátzcuaro fueron caciques chichimecas, no pone en claro la fecha, hasta donde se sabe, cuando tuvo lugar la fundación.

Se ha fijado la fecha del 1360 d.C. tentativamente, señalando la muerte de Parácume y Vápeani, por lo que se supone que la fundación de Pátzcuaro, debe haber tenido lugar alrededor del año 1324.

En esta época, habitaban el lago y sus alrededores, tres grupos que continuamente estaban combatiendo: “los coringuaro”,  “los isleños” y  “los chichimecas”.

Estos últimos reconocían como el cacique antiguo a Iré-Ticáteme, y tenían como deidad principal a loa dualidad: Curicaveri y  Cueráppari.

El reinado tarascó da principio con Tariácuri, primer cacique, a quien se aplicó el título de Caltzontzin, equivalente al de tlatoani, esto se realiza en Pátzcuaro.

De esta manera Pátzcuaro se convierte en la primera capital de los tarascos. Tariácuri, fundador del imperio tarascó, dividió a la región en tres señoríos: Ihuatzio, Tzintzuntzan y Pátzcuaro.

Pátzcuaro fue encomendado a Hiquigare, quien murió sin tener descendencia, por lo que el poder se concentró en Tzintzuntzan, que pasó a ser la nueva capital tarasca, quedando Pátzcuaro como centro ceremonial y lugar de recreo.

A la llegada de los españoles a Michoacán, en Pátzcuaro se refugiaron en actitud de resistencia, los  tarascos que no aceptaban su rendición. Se hicieron fuertes en un lugar que en la actualidad es un barrio conocido como “Barrio Fuerte”.

Es en la capilla del Cristo, iglesia edificada por Don Vasco de Quiroga, en donde se realizó la entrevista entre Tanganxoan II y Cristóbal de Olid, para la rendición de los Tarascos.

Aún hoy en día, él sitió en que se verificó el encuentro, conserva el nombre de “El Humilladero”.

En 1526, llega el sanguinario Nuño de Guzmán,  como Presidente de la Primera Audiencia y comete innumerables crímenes, que culminaron con el tormento y muerte de Taganxoan II, último Caltzontzin tarasco. Ante esto, los habitantes de Michoacán y principalmente de Pátzcuaro, huyeron  a las montañas y la región quedó despoblada.

En 1538, siguiendo el proceso de la conquista militar-espiritual, ya establecidos los españoles en la antigua capital tarasca, se fundó el Obispado de Michoacán, siendo el primer Obispo Don Vasco de Quiroga, quien trasladó la capital de la provincia y la sede episcopal a Pátzcuaro.

Mediante Cédula Real, de fecha 26 de julio de 1539, se autorizó el cambio de capital de la provincia.

En 1540, se inicia el repoblamiento de Pátzcuaro. Vasco de Quiroga fue quien llevó varios “indios” y varias familias de españoles para darle mayor vida al lugar y es por esto, y por toda su labor episcopal, que algunos historiadores consideran a Vasco de Quiroga el “verdadero fundador de Pátzcuaro” ya españolizado.

De esta fecha data también  la fundación del Colegio de San Nicolás Obispo, que hasta la fecha es la U A S N H.

Al trasladarse la sede episcopal de Tzintzuntzan a Pátzcuaro, se trasladó también el título de la Ciudad de Michoacán, expedido para Tzintzuntzan.

Se convirtió Pátzcuaro en la Ciudad de Michoacán y Tzintzuntzan fue su barrio. Para 1553, Pátzcuaro obtuvo la confirmación del título de Ciudad y su escudo de armas.

Don Vasco inició la edificación de su iglesia catedral, en el sitio donde había estado el gran templo dedicado a la diosa Cueráppari.

El proyecto que pretendía ser el templo más formidable de América, fue declarado ambicioso e inaceptable por España y como consecuencia, se suspendieron las obras quedando como catedral de una sola nave que aún existe y no como el proyecto que era de cinco naves.

En 1575, diez años después de la muerte de Quiroga, acaecida en Uruapan, se inició la decadencia de Pátzcuaro, al cambiarse las autoridades civiles a la recién fundada Valladolid.

En 1579 y 1580, las autoridades eclesiásticas y el colegio de San Nicolás se trasladan también a Valladolid.

En 1754, según una relación presentada al Santo Oficio, en la ciudad de Pátzcuaro había dos congregaciones, una formada por franciscanos y la otra por agustinos.

Los Franciscanos fueron los primeros en llegar a la región, cubrían unos barrios de la cabecera  y dos pueblos llamados, San Andrés Thocuaro y San Miguel Nocuchepo.

El pueblo de San Andrés Thocuaro, el de San Miguel Nocuchepo, El Barrio de San Agustín, el de San Bernardino  y el de Joseph

El pueblo de San Joseph Huecoreo, el de Sensenguaro, el de Santa Ana Chapatiro, San Jerónimo Janicho, San Pedro Pareo y el pueblo de San Bartolomé.  

Por su lado, el curato de la ciudad de Pátzcuaro, lo conformaban los Barrios de San Salvador y el pueblito de Zurumútaro, el pueblo de cuanajo y el Tupátaro.

En la cabecera se encontraban los barrios de San Agustín, el de San Francisco, el de San Juan de Dios, el de Nuestra señora de Guadalupe y el de Nuestra señora de la Salud.  

Se componía también de las haciendas de Tareta, Chapultepeque y la Charahuen. 

Tariácuri  

El Hijo de Parácume II, Primer Calzontzi, fundador de la Monarquía Tarasca. Vasco de Quiroga (1470-1565), Presidente de la Segunda Audiencia, Obispo de Michoacán y gran benefactor de Pátzcuaro.

Nació en el año de 1470 en Villa de Madrigal de las Altas Torres del reino de Castilla la Vieja, España. Murió en Uruapan el 14 de marzo del año de 1565.

Nadie con mejor título para ocupar el primer lugar entre las personas notables de Pátzcuaro, en la época colonial, que Don Vasco de Quiroga, verdadero fundador  de la ciudad conquistada y alma de la misma, no se puede hablar de Pátzcuaro sin evocar inmediatamente la memoria de Don Vasco.

El monarca español comisionó al Obispo de Badajoz, que era al mismo tiempo Presidente de la Cancillería de Valladolid, España, para que buscase personas idóneas para formar una nueva Audiencia.

Propuso este prelado como Presidente al obispo de la isla de Santo Domingo, don Sebastián Ramírez de Fuenleal y para Oidores a los Licenciados Don Vasco de Quiroga, Don Alonso Maldonado, Don Francisco de Zainos y Don Juan de Salmerón. Salieron estos últimos de Sevilla el 16 de septiembre de 1530 y llegaron a Veracruz a principios de 1531, siguiendo luego para México.

Su primer acto de justicia fue deponer a la Primer Audiencia encabezada por el sanguinario Nuño de Guzmán y los Oidores, así como también ir en contra de Hernán Cortés.

En todas estas diligencias actuó como Presidente el Licenciado Don Vasco de Quiroga a falta del señor Ramírez de Fuenleal que aún no llegaba.

Se hizo estricta justicia; Hernán Cortés fue absuelto de los cargos que en su contra se habían enderezado y Nuño de Guzmán fue condenado, secuestradas todas sus propiedades que por medios reprobables había adquirido y enviado prisionero a España donde al poco tiempo murió en la mayor miseria y olvido.

De sus propios recursos fundó el Hospital de Santa Fe, dedicado exclusivamente a indígenas, en el pueblo cercano a México que aún se conoce con el mismo nombre.

En el mismo pueblo fundó una casa de cuna, salvación de niños indígenas a los que sus madres ahogaban al nacer porque era tal su miseria que no tenían para alimentarlos.

Estableció allí mismo un Colegio o Seminario al que llamó de San Nicolás en recuerdo de la Parroquia del mismo nombre en España, donde fue bautizado.

Con todas estas mercedes el pueblo aumentó rápidamente de población y de importancia.

Al ver los demás componentes de la Audiencia el éxito que para el acercamiento de los indios obtenía Don Vasco en Santa Fe, resolvieron enviarlo como Visitador en 1533 a la Ciudad de Michoacán o Huitzizila como entonces  llamaban a Tzintzuntzan, a partir del 22 de agosto de 1538.

Congregó al Gobernador indígena que lo era Don Pedro Cuiranángari, y principales habitantes; por medio de intérpretes les explicó que su misión era de paz y amor, así como reparar las injusticias cometidas, principalmente por Nuño de Guzmán.

Informado el Emperador Carlos V del éxito obtenido, propuso al Papa en 1537 se nombrara obispo de Michoacán a Don Vasco, sugerencia que fue aceptada.

Se despacharon las correspondientes Bulas y, en 1538 el Arzobispo de México, Fray Juan de Zumárraga, Ordenaba a Don Vasco en un mismo día todos los grados eclesiásticos desde la tonsura, órdenes menores, subdiaconado, diaconado, presbiterado, hasta el obispado.

Contaba entonces Don Vasco De Quiroga con 67 años de edad. 

Tomó posesión de su obispado en la recién construida y pequeña iglesia de la Ciudad de Michoacán o Huitzizila.

Dio comienzo en la misma ciudad a una modesta Catedral; pero convencido de los inconvenientes del lugar y de las mejores facilidades que ofrecía Pátzcuaro, lugar entonces casi deshabitado, que sólo contaba con diez o doce casas, resolvió trasladar su silla episcopal y Catedral a este último lugar, no obstante la tremenda oposición con que se encontró por parte de los habitantes de Huitzizila y de ciertos encomenderos a cuyos intereses no convenía el cambio.

Contaba con autorización suficiente para este cambio en virtud de la Cédula Real expedida por la reina Doña Juana, en Valladolid a 20 de septiembre de 1537 y dirigida al Virrey don Antonio de Mendoza.

Una vez resuelto el cambio de la sede episcopal a Pátzcuaro, lo llevo a cabo Don Vasco en 1540; pero al irse se llevó consigo el título de “Ciudad de Michoacán”.

Fundo Don Vasco en el mismo año de 1540 el Colegio de San Nicolás que se conserva hasta la fecha y el Hospital  de Santa Marta.

Luego fundó un Colegio de Niñas el que tuvo tal éxito, que informado de ello el emperador Carlos V ordenó se fundara otro similar en la Ciudad de México.

Llevó a cabo las construcciones de otros templos.

Puede decirse que casi todos los templos y conventos con que contó Pátzcuaro se deben a Don Vasco.

Abrió calles, construyó fuentes públicas y fue el verdadero constructor de Pátzcuaro.

No podía escaparse Don Vasco a la envidia; se le acusó de que extorsionaba a los indios haciéndolos trabajar en las obras que emprendía sin pagarles y sin darles el sustento necesario.

Aún en la actualidad hay escritores que han contribuido a falsear la historia de Michoacán, los que acusan a Don Vasco de haberse manejado con los indios como un negrero. Sin embargo, Don Vasco siempre defendió a los indígenas de los abusos de los españoles, y gastaba todos sus recursos personales en mejorar su vida.

En una visita a Uruapan, le sorprendió la muerte en la tarde del miércoles 14 de marzo de 1565, a los 95 años de edad y 27 de episcopado. Su cuerpo fue traído a Pátzcuaro y sepultado en lo que entonces era la Catedral, actual iglesia de la Compañía.

Cronología de Pátzcuaro:

1553 Cédula real otorgando el título de Ciudad de la Provincia de Michoacán y el escudo de Armas de Pátzcuaro.

1571 Se abre al culto el templo de San Agustín.

1572 Llegada de los jesuitas a Pátzcuaro.

1575 Se trasladan las autoridades civiles a la recién fundada Valladolid.

1580 Las autoridades eclesiásticas y el Colegio de San Nicolás se trasladan a Valladolid.

1718 Pierde su importancia civil.

1767 Tumultos indígenas por la expulsión de los jesuitas.

1817 Fusilamiento en la plaza principal de Doña Gertrudis Bocanegra, Heroína de Pátzcuaro, el 10 de octubre.

1824 Pátzcuaro aparece como cabecera del distrito XII del Departamento Oeste.

1831 Se eleva a la categoría de municipio.

1867 Toma de la ciudad por el liberal Nicolás Régules.

1886 Se inaugura el Ferrocarril Morelia – Pátzcuaro.

1899 Se inaugura el alumbrado eléctrico de Pátzcuaro.

1913 La ciudad es atacada por los revolucionarios el 21 de abril.

En este mismo año, pero el 9 de agosto, el general Amaro vuelve a atacarla.

1920 Reconstrucción de la ciudad, con el fin de conservar lo colonial y lo indígena del lugar.

1951 Fundación del CREFAL, dependencia de la Organización de las Naciones Unidas.

1983 Se instituye la presea Vasco de Quiroga que se entrega el 28 de septiembre.

Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega (La Heroína de Pátzcuaro) (1765-1818).
Nació en Pátzcuaro, Mich., en 1765. Murió ahí mismo el 11 de noviembre de 1818.

Pátzcuaro, en su paso del siglo XlX al XX

En 1886, se inauguró el ferrocarril Morelia-Pátzcuaro.

El 5 de Mayo de 1899, se inaugura el alumbrado eléctrico de Pátzcuaro.

En 1920, se inicia la reconstrucción de la ciudad con el criterio de conservar lo indígena y lo colonial.

En 1951, con la fundación del Centro Regional de Educación Fundamental para América Latina (CREFAL), por parte de la Organización de las Naciones Unidas, comienza una nueva etapa en la vida cultural de la ciudad.  

Heroína insurgente, quizá no tan conocida como Josefa Ortíz de Domínguez o Leona Vicario, digno ejemplo del importante papel desempeñado por la mujer en la Independencia.

Manuel García Pueblita (1822-1865).

Nació en Pátzcuaro, Mich., en 1822. Murió asesinado en Uruapan, Mich., en 1865.

Militar conocido como el General Pueblita.

Luchó contra la invasión norteamericana en 1847 en la Batalla de la Angostura.

 Se pronunció contra la dictadura de Santa Anna en 1854, y participó en la toma de Uruapan, Paracho, Aguililla y el ataque a Morelia.

En la Guerra de los Tres Años defendió la Constitución de 1857 y en 1859, venció a los conservadores en Ixtlahuacan, Estado de México.

En 1864 fue nombrado Gobernador y Comandante de Michoacán.

En marzo de 1865 venció al imperialista Ysasi, cerca de Puruándiro y luchó en favor de la República en Zitácuaro, Valle de Santiago y Tinguindín.

Dos personajes importantes:

Alfredo Zalce  

Nació en Pátzcuaro, Mich., en 1908.

Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes (antigua Academia de San Carlos) en la Ciudad de México, miembro activo de la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios) y del TGP (Taller de la Gráfica Popular); compañero de Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins, Ignacio Aguirre.

Maestro de las misiones culturales en los años 30’s.

Al volver a Michoacán fue Director de la Escuela Popular de Bellas Artes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Su creatividad y su exquisita sensibilidad, lo han hecho destacarse como maestro y excelente artista; ha incursionado en: el grabado, la pintura de caballete, la escultura, la cerámica, orfebrería, modelado, frescos, murales y bajorrelieves.

Sobresalen sus murales en los Talleres Gráficos de la Nación de la Ciudad de México; en el Museo Regional Michoacano y Palacio de Gobierno en Morelia. Su labor docente y artística es un legado invaluable a la cultura mexicana.

Su relieve lo constituyen la depresión del Pátzcuaro, el sistema volcánico transversal y los cerros el Blanco, el del Estribo, del Fríjol y el Cerro del Burro.

Su hidrografía se constituye principalmente por el Lago de Pátzcuaro. Tiene un arroyo conocido como El Chorrito y otros manantiales.

En el municipio predominan los bosques: Mixto, con especies de pino, encino y cedro, en el de coníferas, con oyamel y junípero.

La fauna esta constituida por ardilla, cacomixtle, coyote, liebre, armadillo, tórtola, cerceta, pato, aguililla, chachalaca, achoque, pez blanco, charal, carpa, lobina negra y mojarra.

La principal lengua indígena que se habla es el purépecha y la segunda en importancia es el náhualt.

Las principales ramas de la industria son la fabricación de alimentos, muebles coloniales de madera, industria textil, productos de corcho, mantas, artesanías de madera como bateas, máscaras y juguetes; alhajeros, herrería artística, joyería artística, figuras religiosas y papel picado.  

Sus Templos:

Iglesia de la Compañía de Jesús, construcción del siglo XVI y que fue sede de la Catedral antes que la Basílica y se abrió al público en 1546.

 

La Plaza Vasco de Quiroga, se encuentra enmarcada por mansiones señoriales y ancestrales árboles.

Casa de los Once Patios, se construyó en el siglo XVIII para albergar a las monjas Dominicas de Santa Catarina de Serna.

Templo de San Francisco, sólidamente construido por el misionero Franciscano Fray Martín de la Coruña se abrió al culto en el año de 1545.

Templo Hospital, fue construido en el año de 1545 para establecer ahí un hospital.

Capilla del Humilladero, fue construida por disposición de Vasco de Quiroga en el año de 1553.

Capilla del Calvario, fue edificada por orden del Obispo de Michoacán Fray Marcos Ramírez del Prado en el año de 1666.

Palacio Episcopal de Don Vasco, es un predio en el que se ven unas ruinas de los cimientos de lo que fuera la modestísima habitación de Don Vasco.

Templo del Sagrario, se inició su construcción en el año de 1741.

Templo de San Juan de Dios, fue construido a solicitud del señor cura Don Eugenio Ponce de León en el año de 1743.

Santuario de Guadalupe, fue inaugurado en el año de 1841

Escultura de la virgen de La Salud, de pasta de caña y orquídea, data de 1540

Escultura del señor de la Tercera Orden, conocido como el Príncipe de los Cristos, de 1539. Escultura del Cristo del Humilladero, de 1553.

Escultura de la Piedad del Calvario, del siglo XVI.

Púlpito de madera de principios del siglo XIX, en la antigua catedral.  

Que ver… 

Monumento al Generalísimo Don José María Morelos y Pavón en la Isla de Janitzio.

Monumento a Tanganxoán II 

Monumento a la Heroína patzcuarence Doña Gertrudis Bocanegra y Mendoza de Ad vincula en la plaza que lleva su nombre.

Monumento al General Lázaro Cárdenas del Río en el entronque de la carretera Pátzcuaro-Uruapan.

Monumento al Primer Obispo de Michoacán Don Vasco de Quiroga en la Plaza Mayor.

Busto al Dr. Gabriel García, benefactor de esta ciudad en el Jardín de San Juan de Dios. Busto a Margarita Maza de Juárez en la Plaza de San Francisco.

Mural en la Biblioteca Gertrudis Bocanegra de Juan O’Gorman, donde se relata la historia de Michoacán.

Mural sobre la conquista de Michoacán en el monumento a Morelos en la Isla de Janitzio. Mural en la gasolinera Espinosa.

Murales en la antigua casa del General Lázaro Cárdenas (ahora CREFAL).

Mural de tema religioso en el claustro del Convento de los Franciscanos.

Mural sobre Don Vasco de Quiroga y las artesanías en la Casa de los Once Patios

Murales en el estribo, en el Cerro Colorado.

Museo de Artes Populares, ubicado en el antiguo colegio de San Nicolás.  

Sus fiestas y costumbres: 

El 6 de enero son Las Pastorelas que recorren las poblaciones.

El 27 de enero es La Celebración de fiestas en honor de la Señora de la Paz, en la Isla de la Pacanda.

El 19 de marzo. Celebración del día de San José Obrero, en la localidad de Huecorio.

En Marzo-abril. Semana Santa.

El 3 de mayo. Fiesta religiosa en el barrio de la Cruz Verde.

En Junio. Corpus Christi

El 29 de septiembre. En el barrio de San Miguel.

El 8 de noviembre. Salen las mojigangas anunciando la Fiesta Mayor de la región lacustre e inicio de la feria regional.

El 29 de diciembre. Realización de exhibición y desfile de canoas de mariposas en la Isla de Janitzio.
 

El 17 de enero. Festividad de San Antonio, los animales domésticos son llevados a bendecir.

1 y 2 de noviembre en la región de la rivera del lago de Pátzcuaro se celebra la ceremonia de la noche de muertos. Durante la noche se vela en el panteón con ofrendas florales y alimentos. Estas ceremonias se realizan en la isla de Janitzio, Jarácuaro, las localidades de Huecorio, Tzurumútaro y otras.

 

Es de admirarse La Danza del Pescado.

Música tradicional de cuerdas y pirecuas.

Trabajan artículos de madera: juguetes, muebles; ropa típica: rebozos, gabanes, vestidos, blusas; Alfarería.

Pescado blanco, sopa tarasca y alimentos basados en el maíz como: tamales, corundas y huchepos; así como la nieve de pasta, chocolate de metate molido a mano, enchiladas y boquerones.

Aunque no es comida es conocido el jarabe de achoque como remedio para enfermedades de la garganta.

El lago de Pátzcuaro y su conjunto de islas, principalmente la Isla de Janitzio y la Isla de Yunuén, las iglesias como la Basílica, la primera catedral de América, el Santuario, San Francisco, entre otras; el Palacio de Huitzimengari; la Biblioteca Pública, La Casa de los Once Patios, La Plaza Principal Vasco de Quiroga.

Pátzcuaro.

Tzurumútaro.

Cuanajo.

San Juan Tumbio.

Isla de Urandén.

Isla de Janitzio.

  

Convento de San Pedro y San Pablo de los Dominicos en Querétaro

Los dominicos en Querétaro

A 300 años de la consagración

Del templo de Santo Domingo. 

El Convento de los santos apóstoles  Pedro y  Pablo, de Querétaro

  

“A nuestro juicio los indios Jonaces, dice el historiador Esteban Arroyo, son dignos de admiración, porque con toda valentía habían sabido defender su libertad, su independencia y su patria”. 

En 1686, los frailes dominicos encabezados por  fray Felipe Galindo, mas tarde obispo de Nueva Galicia, cuya sede es Guadalajara,  con la autorización del Rey Carlos ll de España, incursionan en la Sierra Gorda y las minas de Zimapán, para “la reducción y conquista espiritual” de los Jonaces, pueblo chichimeca, extinguido a finales del siglo XVlll y de la manera más cruel, en la batalla del cerro de La Media Luna, por el Conde de la Sierra Gorda, José de Escandón. 

Las misiones que funda Fray Felipe Galindo, entre Los Jonaces, son: La Nopalera, Vizarrón, Soriano, Palmas, Ahuacatlán, Punguinguía, Zimapán y Xichú, además de los conventos de San Juan Del Río y Querétaro. 

Señala Esteban Arroyo, que el fraile, último dominico en las tierras de los Jonaces, Luis Guzmán, es apóstol benemérito de Los Jonaces y que los verdaderos culpables de que no prosperaran las misiones dominicas en la Sierra Gorda, fueron los militares y los hacendados españoles, dando como resultado este fracaso y un etnocidio, la extinción de una raza humana, Los Jonaces. 

“Si sus éxitos no se consolidaron, no fue culpa de ellos, sino de las autoridades civiles y militares que en todo tiempo buscaron anteponer sus conveniencias materiales a los bienes espirituales, morales y sociales de los indígenas”. 

Organizadas las misiones dominicas de la Sierra Gorda, Fray Felipe Galindo, emprendió la fundación de los conventos de San Juan Del Río y Querétaro, donde sus misioneros pudieran atender sus enfermedades, aprender las lenguas indígenas y tener un apoyo económico y moral. 

El 28 de junio  de 1692, Fray Felipe Galindo recibió las licencias debidas para la fundación en Querétaro y para el 12 de mayo de 1693 en Capítulo Provincial,  La Provincia de Santiago de México,  acepta la erección de lo que sería “El Colegio – Convento de los Santos Apóstoles, Pedro y Pablo, de Querétaro”. 

El terreno adquirido, para levantar el mencionado monasterio, ocupa las actuales calles de V. Guerrero, M. Ocampo, Pino Suárez y J. Ma. Arteaga, en aproximadamente 15 mil metros cuadrados. 

Fueron los primeros conventuales, los frailes Andrés del Rosario, primer prior, Miguel Ortíz, Luis Flores, Antonio Prado, Manuel Mógica, y los legos, Antonio Guzmán y Fernando Herrera. 

Se edificó  el convento y la iglesia con todas sus dependencias y una gran huerta, el atrio quedó situado, en la ahora esquina de Guerrero y Pino Suárez, al poniente del atrio se admiran las fachadas del templo y de la capilla de la tercera orden y al sur los cinco portales, que dan acceso al monasterio o la llamada portería. 

El claustro tiene cuatro arcos por lado y dos plantas, con amplios corredores, en la parte baja se ubica la sacristía y la ante sacristía. 

La fachada de la iglesia es de tipo clásico, en su primer cuerpo está decorado con pilastras corintias y cornisamentos jónicos con grandes basamentos, el segundo cuerpo nos muestra dos hermes que cargan el escudo de la Orden Dominica y la cruz de tres brazos, en honor a los patronos del convento. 

La fachada de la capilla de la tercera orden está compuesta por dos grandes interestípites que van del piso al remate, la base de donde arrancan es una ménsula con guardamalleta inferior, sobre ella un jarrón y a la espalda enmarcan róleos,  terminando en un capitel corintio, rematando en una cornisa con alas pegadas, dando una hornacina cerrada, rematada por una venera. 

En medio se encuentra un medallón enmarcado por rocallas y vegetales, cargando un marco almohadillado de la ventana del coro y rematado por un moldurón.  

La iglesia en forma de cruz latina tiene 41.23 metros de longitud por 9 metros de ancho y en el crucero llega a 17 metros, la altura máxima es del piso a la cruz de la cúpula de 23.66 metros. 

“La torre es alta y sencilla, esta formada por tres cuerpos cuadrangulares, adelgazados con vano y remata con cúpula y linternilla” 

Adjunta a la iglesia se encuentra la capilla a la Virgen del Rosario, en el lado del crucero derecho o de la epístola, muy pequeña, de 6.72 por 7.50, inaugurada en 1742 y tiene una “capacísima” talla de la patrona de los frailes dominicos. 

La capilla de la Tercera Orden dominica, adjunta a la iglesia del convento fue fundada en 1740, teniendo como patrona a Santa Rosa de Lima, el diseño parece ser de Mariano de las Casas y la participación posterior de Francisco Gudiño. 

 Durante sus primeros 124 años de existencia, este convento tuvo una vida regular y su esplendor llegó junto con la ciudad a finales del siglo XVlll y para mediados del siglo XlX comenzó su decadencia, lo mismo que la ciudad entera debido a las leyes de reforma y las guerras contra los franceses y los norteamericanos. 

El convento dominico de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Querétaro, durante su época más próspera, tuvo conventuales de gran talento intelectual, tanto  predicadores, como lectores y examinadores, además de haber tenido en su interior “un colegio de artes”, donde experimentaban los Lectores, que después fueran catedráticos, en los grandes conventos dominicos de la Provincia de Santiago de México. 

Después de grandes vicisitudes a partir de la exclaustración y venta de convento e iglesia de los dominicos en 1860, el franciscano Fray José de Jesús Rico, lo adquirió, por medio de una compraventa en 1879 y para 1904, fue recuperado por los frailes dominicos viviendo una pequeña época de apogeo hasta 1914. 

Los terrenos donde se encontraban las instalaciones del convento se fueron fraccionando, durante ésta época aciaga en la vida nacional. La familia encabezada por Evaristo Juaristi, cuidó del convento y templo durante 11 años, hasta la llegada del fraile dominico, Vicente Escalante y de 1938 al 49, la Diócesis se hizo cargo de la capellanía  por medio del P. Ezequiel de la Isla, del P. Cirilo Conejo, entre otros sacerdotes, hasta que volvieron  los dominicos en 1949. 

En el atrio del templo se encuentra una preciosa cruz atrial, con motivo de la Misión emprendida al regreso de los frailes a su antiguo convento, colocada en ese lugar en 1950,  anteriormente estuvo en el panteón del Espíritu Santo, desde el año de 1739. 

Entre las aportaciones de los dominicos en Querétaro, existe la honra de que de entre ellos, saliera un fraile queretano, Antonio de Monroy e Hijar, hijo del Corregidor Antonio de Monroy Figueroa y María de Hijar. 

Dominico muy ilustrado, graduado en teología, artes y cánones,  nombrado por sus compañeros, el 5 de junio de 1677, General de la Orden de los Dominicos y posteriormente, Arzobispo de Santiago de Compostela, por decisión del Papa Clemente Xl, un 11 de julio de 1685. 

Santiago de Compostela es el lugar donde la tradición dice, que fueron enterrados los restos del apóstol Santiago, evangelizador de España y uno de los lugares obligados de peregrinación para la catolicidad, por tanto sucesor del Apóstol Santiago Patrono de Querétaro. 

De 1949 a 1987 la presencia de los frailes dominicos en Querétaro, fue aparentemente discreta, se pueden decir que sirvió de estudio al gran historiador Fray Esteban Arroyo, quién produjo en 19 años obras históricas de valor incalculable. 

Al fraile Secundino Martín, para escribir entre otros libros, la biografía del Arzobispo dominico y queretano, Antonio de Monroy e Hijar, sin que estos dejaran de prestar la asistencia litúrgica y moral, a quienes acudían a este templo y convento. 

El 30 de septiembre de 1988, el fraile Esteban Arroyo, logró del capítulo provincial, que se creara el Instituto de Estudios Históricos dominicanos, que tiene como sede el convento de los dominicos en Querétaro, culminando así su valioso obra de historiador y dominico.