Culto religioso Mesoamericano en Querétaro

El Culto Indígena en el mes de febrero

a La Virgen de Pueblito 

Otontecutli, preside en Tlachco. Desde hace más de dos mil  años, la vida de este valle de Querétaro, donde los de Chupícuaro, después los teotihuacanos  y luego los toltecas, dejaron su civilización, en el centro ceremonial, conocido como El Cerrito, la gran pirámide, donde abundaron las estelas, las cornisas, las esculturas, la obsidiana, las conchas marinas,  los atlantes y los chacmooles. 

Huehueteotl y Amatecutli, Dios Padre y Madre, han cuidado de este lugar permanentemente y los hombres a cambio levantaron un alteptl, con sus propias manos, para de allí alcanzar los nueve cielos y tener un altar donde ofrecer los frutos de la tierra y de la guerra. 

Los dioses  encargaron a Cihuacóatl, la madre, que permaneciera en silencio junto a su pueblo, mientras ellos se reunían a discutir la forma de resistir al nuevo dios venido de lejos, el monte levantado por los hombres del lugar, se llenó de follaje, tratando de pasar inadvertido. 

En el sitio donde se encuentra la gran pirámide o el llamado Cerro Pelón, El Cerrito, existe un pueblo que antes de la invasión española se le nombraba Tlachco, luego se le llama, San Francisco Galileo y finalmente El Pueblito. 

Antes de la llegada del invasor europeo, durante la era post-clásica mesoamericana, ya recaía sobre sus habitantes, residentes inmemoriales del lugar la responsabilidad de permanecer como pueblo y como cultura. 

 Después de la invasión y hasta la fecha sigue siendo importante para sus habitantes originales, preservar las tradiciones, como son las fiestas de febrero, con los homenajes a la Tenanchita y las fiestas del Tascame o del pan blanco. 

La cultura de Chupícuaro, por el año 400 a. C., la teotihuacana, hacia el año 300 al 900 d.C.,  la tolteca, 850 al 1200 d.C., y  las culturas Purépecha y Otomí, contemporáneas  a la llegada de los invasores, le han dado a El Pueblito una continuidad de habitación de más de  dos mil años. 

Han tenido estas culturas, como común denominador, la veneración por la figura femenina, cuya deidad ha jugado un papel predominante en los pueblos mesoamericanos. 

La pirámide  allí  levantada, cercana a  la zona arqueológica de la Negreta, formaron un cruce de caminos, de intercambio entre Mesoamérica,  la Gran Chichimeca y la zona del Pacífico, creándose en este lugar un centro ceremonial de gran esplendor, alrededor del los años 800 a 1100 d.C. y que se encontraba en el siglo XlV en la frontera entre el pueblo azteca y el Purépecha. 

“Ignórase la fecha de su fundación en tiempos de la gentilidad, solo consta que esta población ya existía cuando Querétaro fue conquistado en 1531, por los caciques, Don Fernando De Tapia y Don Nicolás De San Luís de Montañés y que era un pueblo tributario del imperio Azteca”. Dicen. 

“A la parte norte y muy cerca de la población se yergue una pirámide monumental construida a mano por los idólatras aborígenes, a donde acudían a ofrecer sacrificios y a consultar sus oráculos”.  

Lo anterior lo dijo el canónigo Cesáreo Munguía, sobre El Pueblito y sus habitantes, añadiendo: “Son estos indígenas, profundamente religiosos”. Su decir apoya lo que los antropólogos han encontrado sobre el comportamiento de los habitantes del lugar y los arqueólogos  han descubierto vestigios monumentales de la zona.  

La pirámide monumental que allí se encuentra, muestra la importancia del territorio, y el asiento de dominio que sobre una extensa zona de la región se daba, debido a su fértil valle y a la sustentada actividad económica y social. 

Esta pirámide tuvo, cuatro etapas constructivas, la época de Chupícuaro, la teotihuacana, la tolteca y la chichimeca y dos épocas de esplendor, una de ascendencia teotihuacana, por los siglos V, Vl, y Vll de la era cristiana y otra tolteca, por los siglos lX y X de la misma era. 

Este pueblo que durante la época prehispánica se le conoció como Tlachco, durante la colonia su nombre fue el de San Francisco Galileo y desde 1830 se le conoce como El Pueblito. 

Aquí se da un fenómeno especial con el culto o la religiosidad,  desde niño se aprende a conservar  “la costumbre” rendir culto muy devocionalmente a la Virgen de los Naturales. 

Para esta población, el culto es de importancia decisiva, alguien dijo “por Ti principalmente es por quien Querétaro vale algo en presencia de los demás pueblos”.   

La cumbre y celebración de este rito es en el mes de febrero, coincidiendo esta fecha con el mes del calendario mesoamericano anthaxmé, en el que se celebran son las fiestas del tascame y de Xocotl Uetzi, tratando de acercarse a la pascua católica, como fue la costumbre durante “la conquista espiritual”. 

“Los indígenas de San Francisco Galileo, permanecían fieles a sus creencias tradicionales, aún los que habían sido bautizados y asistían al catecismo, al santo sacrificio de la misa y otras prácticas cristianas. Subían a la pirámide, llamada el gran Cue a adorar a sus dioses. Esta mezcla de costumbres religiosas se hallaba fuertemente arraigada en la población…” 

“Los otomíes tenían tres sacerdotes, los cuales en algunos bosques espesos y desviados del pueblo, se juntaban de noche con sus discípulos y secuaces en tres jacales de paja o helechos, para celebrar las fiestas de los meses. Para estos días aderezaban las chozas, con juncia, ramos verdes, flores, ramilletes y esteras pintadas,  en medio ponían una mesilla que se cubría con paños de algodón, un bracero con brazas, dos vasos en que echaban su bebida, además incienso y el papel, hecho de esteras muy pintadas…”. Dice Esteban García. 

Fray Sebastián Gallegos, realizó en los albores del siglo XVll una imagen de la Purísima Concepción, en pasta de caña, al puro estilo tarasco de Pátzcuaro y la obsequió al cura de Querétaro, fray Nicolás Zamora.  

Cuentan los que saben: “Había llegado ya en aquel año casi a lo sumo el desconsuelo de su cura, el venerable padre fray Nicolás Zamora por no encontrar el remedio eficaz a tan grave daño, cuando entró por la puerta el reverendo y virtuoso padre fray Sebastián Gallegos, hijo de la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán y especialmente diestro en el arte de la escultura, con una imagen formada de su mano, de la Purísima Concepción de Nuestra Señora…”, cita de José Manuel Rodríguez, 1769. 

Fray Hermenegildo Vilaplana nos  cuenta: “Que por los años de 1632 aún se hallaba aquel partido del Pueblito en tan infeliz estado, que permanecían inflexibles a sus idolatrías, manantial lastimoso de supersticiones y muladar abominable de ídolos. Frecuentísimas eran allí las congregaciones de los indios, en un cerrito fabricado a mano, que aún hoy en día se conserva, a consultar sus oráculos y a tributar incienso al demonio, conservando por este medio el tirano imperio del príncipe de las tinieblas y estorbando la dilatación del reino de Jesucristo…”. 

“Veía con tristeza que El Pueblito de San Francisco Galileo, tenía más de idólatra que de cristiano y con todo y su apostólico celo no había logrado mayor fruto en esos indómitos otomíes, pues sí es verdad que tenían una capilla levantada por los religiosos, en honor a su santo patriarca San Francisco de Asís, pero tenían también, de tiempo atrás, un montecillo con una cueva, único templo de los otomíes, centro de sus cultos idolátricos…”. Nos narra Jesús García. 

“… Convergían al gran cue, por una calzada que los comunicaba con otros centros de población…”. 

“A este Santuario regional, la pirámide, acudían señores y caciques a legitimar su poder. 

Los Otomíes y Tarascos llegaron los primeros con Conín y los segundos con el conquistador Hernán Pérez de Bocanegra. 

El Fraile Capuchino Francisco de Ajofrín en su visita a esta ciudad en 1764 señala la veneración que los naturales tiene a un ídolo en El Cerrito. Dibuja a pluma y tinta esta pirámide. 

Hacia 1777 por órdenes del entonces cura de Querétaro, esta pirámide sufre una excavación, de la que da testimonio el fraile  franciscano Fray Agustín Morfi, señalando una serie de piezas escultóricas muy hermosas que fueron enviadas al arzobispado de México y el acompañante del fraile Morfi, el ingeniero Carlos Duparquet, dibuja la pirámide y algunas de las esculturas encontradas. 

La pirámide tiene cuatro reconstrucciones y hasta la fecha se han descubierto, un altar llamados de los cráneos, una plaza llamada de Las esculturas, otra plaza llamada de La Danza, una plataforma hacia el oriente, enterramientos, cornisas, atlantes y muchas otras obras de arte, como almenas en forma de caracol, flechas cruzadas, motivos florales, frisos y enmarcamientos, que formaron parte de este centro ceremonial.   

Para el año de 1632 el cura doctrinero de Querétaro, Fray Nicolás Zamora, colocó en las proximidades del gran cue, la imagen de la Virgen, obsequio del fraile escultor Sebastián Gallegos,  logrando con este acto “la conversión” al catolicismo de los indios de San Francisco Galileo. 

Con la construcción de una ermita en las cercanías del centro ceremonial prehispánico, Cerro Pelón y el asentamiento de población alrededor de ella, se da comienzo el culto a La Virgen de los Naturales. 

El 18 de febrero de 1686, se funda la cofradía de indios, con la autorización del entonces Arzobispo de México, Francisco de Aguíar y Seijas. 

Esta organización social creada e ideada por los invasores españoles, les sirve a los indios para mantener cohesión y control sobre su cultura y permanencia. 

La imagen de la Virgen Madre, Cihuacóatl y el Tepostécatl, el hijo de una virgen, coherente con su cosmogonía, permanecieron al paso del gran cue, donde se levantó una ermita, que durante 82 años estuvo en ese mismo lugar, dándose entre tanto la sincretización o apropiación indígena de la imagen, su culto y su rito. 

En el año de 1714 fue trasladada a una ermita, levantada ex profeso en el panteón, donde duró 22 años expuesta a la veneración del pueblo, lugar escogido probablemente debido al gran culto mesoamericano a los antepasados y de gran ascendiente en la población natural, mientras se construía un templo, en el lugar donde se iniciara la veneración a la Virgen de los Naturales o del Pueblito. 

En el año de 1736, se inaugura el templo dedicado a la Virgen del Pueblito, en el mismo sitio de la primera ermita, en las cercanías de la pirámide tolteca, gracias a la promesa realizada por  el coronel y alférez real Pedro De Urtiaga, de construirlo a su costa y realizado por su hijo, José De Urtiaga, trasladándose la imagen a su santuario el 5 de febrero de ese año. 

“Los padres franciscanos aprovecharon esta oportunidad para tomar por completo control en el culto que se tributaba a la santísima señora, ya que los naturales tenían una gran injerencia en él, al considerar la imagen como algo propio”. 

“Para esto los frailes ofrecieron una réplica que fue aceptada con cierta resistencia, aunque posteriormente le tomaron un gran cariño”. 

Estas citas de Esteban López,  se unen  a los muchos testimonios que sobre los dos cultos o cultos paralelos, se han venido dando desde que los frailes tomaron control sobre la imagen de la Virgen del Pueblito, culto y control ampliados, por  la sociedad criolla y mestiza de la ciudad de Querétaro. 

Los indios retomaron “su costumbre” y siguieron sus tradiciones teniendo como objeto de su devoción “la nueva imagen”, donde ellos pudieran tener dominio, de tal suerte que permanece, la Virgen de los Naturales, en la casa del presidente de la mayordomía en turno, quien a su vez le improvisa una capilla en su domicilio y se preparan las fiestas que celebrarán durante el año. 

En la “Relación de Querétaro”, de Hernando de Vargas dice refiriéndose a los indios del Pueblito: “Otras de sus fiestas principales, era al inicio del año (mesoamericano), correspondiente al mes de febrero del calendario juliano. 

Por último tenían una fiesta principal que se llamaba del Tascame o del Pan Blanco, era muy antigua y de gran solemnidad, todos ofrecían en esta fiesta a la madre de los dioses, el diezmo de los frutos que cosechaban…”. 

Este duplicado de la imagen de La Virgen del Pueblito, es el que se conoce como la Virgen de los Naturales o Virgen de la Mayordomía o La Tenanchita (Tenanche, quiere decir en purépecha, servidora del pueblo). 

Es probable que en esta época se pueda considerar la formación de La Corporación de la Mayordomía”. 

“También por esta época (1732), la Virgen de la Mayordomía comienza a recibir el culto de los naturales en forma independiente, con una mínima influencia de los padres franciscanos, por tanto, con una mezcla de muchas de sus antiguas costumbres”. 

Las citas anteriores que corresponden a Esteban López, han sido confirmadas por los indios del lugar, lamentándose de que a partir de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito en 1946, se admitió a la Corporación de la mayordomía a “gente de razón”, pero también señalan el triunfo obtenido, ya que la imagen ha recibido nuevamente  culto en la pirámide, después de trescientos años de no tenerlo a partir de 1939.   

El pueblo otomí, tenía varias fiestas principales, las fiestas ordinarias, eran cada veinte días, de acuerdo al calendario mesoamericano. Otra de sus fiestas importantes era la correspondiente al mes de febrero del calendario juliano y la del Tascame o fiesta del pan blanco, muy antigua y de gran solemnidad, dedicada a la Madre de los dioses o Madre Vieja. 

Las fiestas principales de los indios actuales del Pueblito, siguen siendo en el mes de febrero y tienen una gran solemnidad y trascendencia social. 

Los habitantes de Tlachco  o el Pueblito celebran la entrada de la primavera con toda la riqueza cultural de sus antepasados, es la fiesta de la Madre Vieja. 

En la actualidad, La Virgen del Pueblito, tiene  tres celebraciones; la más antigua y autóctona, es la que culmina el domingo llamado de carnaval; la litúrgica, que se realiza el sábado anterior al cuarto domingo de pascua y el 17 de octubre por el aniversario de su coronación pontificia, nos dice el fraile Eulalio Hernández en su “Síntesis histórica…”.  

 

 

La Fiesta 

Se inicia con la Velación, como toda fiesta importante entre el pueblo mesoamericano, es la noche de la purificación, donde las flores,  nube, hinojo, clavel y las velas,  más el sahumador, son los utensilios para “la limpia”. 

Se prepara una Paranda o mesa hexagonal, con figuras de azúcar y bulbos de orquídeas, simulando vasos de chocolate y rebanadas de fruta, melón, sandía, caña, que será entregada a la mayordomía entrante. Este es uno de los momentos importantes de la celebración. 

En las fiestas de febrero existe una ceremonia llamada Tratoli, consistente en llamar a la puerta, tres veces, por parte del mayordomo saliente al mayordomo entrante, lo sahúma, mientras la banda de música toca y los cohetes son lanzados al cielo. 

A la ceremonia de cambio de mayordomía se le conoce como La Remuda, donde se coloca sobre la cabeza de cada tenanche, un paliacate, un sombrero de azúcar y se le entrega un platón con figuras de dulce, son doce los tenanches que dejan el cargo y doce los que lo reciben. 

Para la preparación de la fiesta existe un día llamado “Paseo del buey”, donde dos bueyes adornados con verdura, zanahoria, coles, ajos, cebolla y tortillas de colores, son paseados por  el pueblo y después sacrificados para alimento de los festejados. 

Todas estas ceremonias narradas sucintamente, forman parte de otras muchas  ceremonias ya españolizadas o adheridas en los últimos tiempos, para celebrar las milenarias fiestas de febrero o del Pan Blanco o de la Madre de los dioses en el Pueblito. 

Estas fiestas ahora son dedicadas a la Virgen esculpida por un fraile franciscano y puesta en la pirámide por el cura de Querétaro y retomada como una devoción indígena sincrética, mientras los frailes propagaron en la ciudad la devoción castellana u occidental de la misma imagen llamada cariñosamente, La Virgen Del Pueblito. 

Pueden considerarse a las fiestas de El Pueblito o Tlachco, como síntesis de las manifestaciones culturales de la región, desarrolladas por la población local o grupos naturales de América.

Un obispo emérito: Samuel Ruiz García

El Obispo emérito don Samuel Ruiz García, a 100 años del

nacimiento del obispo emérito,  don Sergio Méndez Arceo.

¿Qué debe ser un obispo emérito?

 

 “Mi condición de Obispo Emérito me apremia a sentirme como tal y para la Iglesia, me impulsa a estar ante la solicitud de los cristianos de todas las iglesias, me exige compartir mi fe y ser alimentado por las comunidades y por el proceso histórico del que somos parte.” Dice Samuel Ruiz García, cuando habla de “Esta hora de gracia”.

 

Añade: “Como obispo emérito hablo en otra dimensión, la causa de la paz, que no es solo asunto nacional, sino global y recuerda la urgencia de un cambio en el sistema político y económico dominante”

 

“Percibo con otros muchos pastores las señales de una nueva etapa de la humanidad y me urge sumarme a su clamor en estos signos de los tiempos y de este paso del Señor sobre el nuevo pueblo de Dios”.

“No puedo dejar de señalar que trae consigo el sistema neoliberal dominante. La globalización se enseñorea de la economía y de la política, que sin ética agudiza la desigualdad y profundiza la injusticia, trayendo para los pueblos frustración, exclusión y muerte para la mayoría de los pueblos”.

Este 26 de octubre al cumplirse 100 años del natalicio de don Sergio Méndez Arceo, séptimo obispo de Cuernavaca, el actual prelado don Florencio Olvera Ochoa, ofrecerá una misa en su recuerdo.

Entre los muchos recuerdos que se tienen de estos dos grandes mexicanos, hombres de su tiempo y obispos de la Iglesia Católica, está; El uso que hicieron de sus respectivas catedrales: Una verdadera Cátedra.

 

 

La Catedral de Cuernavaca siempre a reventar los domingos por la mañana, de fieles, de seguidores, de fan, la prensa, para escuchar la voz libre de un obispo que marcaba rumbo, era  don Sergio Méndez Arceo.

Por otro lado cientos de indígenas reunidos en la Catedral, después llamada de “La Paz” en San Cristóbal de Las Casas, son los mesoamericanos que humillados por siglos retomaban su lugar para escuchar al Pastor que si los conocía y los congregaba, don Samuel Ruiz García. Ya no eran los ladinos, los propietarios de ese espacio.

“No llegué para ser dueño de la diócesis, tengo un límite de edad, de salud, de vida. Me voy para no estorbar, la mía es una desición personal”, lo dijo en su momento, a la hora del retiro,  J a Tatic Samuel.

Mientras don Samuel Ruiz García, ordenado sacerdote, el 2 de abril de 1949 en la ciudad de Roma,  este próximo 3 de noviembre cumplirá 83 años de edad y 47 de obispo y 57 de presbítero, declaró a su salida como titular del obispado de San Cristóbal de Las Casas: “Yo no implanté nada, fue el proceso el que me generó a mi. Yo soy el resultado de una situación y conmigo y sin mi esta diócesis seguirá su camino”

Palabras que contrastan con el gran ceremonial que en 1960 se llevara acabo en ocasión de la toma de posesión del entonces obispado de Las Chiapas, por Bula pontificia del Papa Juan XXlll, ante obispos y la sociedad cristobalense, “los coletos”, de Don Samuel Ruiz García. “Yo no evangelicé a los indígenas, ellos me evangelizaron a mi”. Dijo al término de 40 años de obispo de esa iglesia local, donde advirtió  “todo lo que aquí suceda, repercutirá a nivel nacional”.

En esa Catedral construida en el siglo XVl convergen todos los caminos de la Diócesis de San Cristóbal. Aquí tomo posesión como obispo Bartolomé de Las Casas, que soñó con liberar a los indígenas, en 1821 se proclamó y se formó la independencia de Chiapas, el 25 de enero de 1960 tomó posesión como obispo de Chiapas Samuel Ruiz García, en 1994 se dio el diálogo entre el gobierno y los Zapatistas y el sínodo diocesano..

Samuel Ruiz crea la diócesis dialogante, ya que es el interlocutor de 13 gobernadores y en 1974, 14 años después de su llegada, ya creada la diócesis de Tuxtla Gutiérrez y la de Tapachula, con el Congreso Indígena empiezan las acciones con los creyentes, ya había creado la infraestructura territorial.

Samuel Ruiz García advierte del deterioro de los derechos humanos, acrecentamiento de las migraciones, alejamiento de la disminución de la pobreza, acrecentamiento de la dependencia de los países pobres respecto de la de los poderosos.

“El neoliberalismo se contradice y se adivina una contaminación ambiental a favor del consumismo, la disminución de empleos, la concentración del poder económico, causando desequilibrio y  una oposición masiva, el adelanto de la tecnología en forma dehumanizada, aumentando el rechazo general”.

El 28 de octubre próximo se cumplen 100 años del nacimiento de don Sergio Méndez Arceo, quien fuera obispo emérito “en activo”. Entre reclamos de “queremos más obispos al lado de los pobres”, que brotaban de miles de gargantas plurales, su cadáver fue sepultado en la catedral de Cuernavaca el 6 de febrero de 1992.

Como hombre visionario y carismático,  ya como obispo emérito después de su renuncia a la diócesis de Cuernavaca –que le fue admitida sin tardanza– continuó su labor pastoral, dedicando su vida a la promoción y a la práctica de la solidaridad a través del Secretariado Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina, que hoy honoríficamente preside monseñor Samuel Ruiz, y de la Red de Comités de Solidaridad Óscar Arnulfo Romero, de los que durante una década fue presidente.

A finales de los años 80 ya había más de 40 comités de solidaridad en 15 países de América, Europa y Asia. En México acompañó además varios procesos solidarios, iniciados por grupos eclesiales y civiles.

“Un mexicano con conciencia histórica de su país; un latinoamericano de mente y corazón; un hombre liberado en su edad madura por su conversión a la fe cristiana, y escrupulosamente respetuoso de la conciencia y la libertad de los demás; un compañero desde el Evangelio con las luchas por la liberación de los pueblos; un eclesiástico fiel a la reforma del Concilio Ecuménico Vaticano II” Dice el domiico Miguel Concha, abanderado de los derechos humanos.

Con ocasión del centenario del natalicio del obispo Sergio Méndez Arceo, es fecha propicia para recuperar oportunamente la memoria de su vida y pensamiento,  para poder aquilatar así con mejor perspectiva la trascendencia de su personalidad. Dijeron en el Club de periodistas, los organizadores de la conmemoración.

Por este motivo, varias organizaciones sociales y eclesiales de defensa y promoción de los derechos humanos y de educación para la paz, convocaron hace un año a la celebración de un jubileo, junto con la Fundación Méndez Arceo y la Red de Grupos y Comités de Solidaridad Internacional Óscar Arnulfo Romero.

“Un obispo corresponsable de toda su Iglesia; un cristiano universal; un padre de la Iglesia latinoamericana; un hombre auténtico que siempre se midió con la altura de su vocación en Cristo el “patriarca de la solidaridad liberadora”, como resumió el día de sus exequias el obispo de Sao Félix de Araguaia, Brasil, don Pedro Casaldáliga.

En otro orden, aludiendo al anillo que el papa Pablo VI entregó a los obispos al final del Concilio Vaticano ll, como símbolo de sus desposorios espirituales con cada una de las iglesias locales, el actual obispo de Saltillo, don Raúl Vera, recordó  que don Sergio Méndez Arceo, para explicar con honestidad su libertad de palabra al interior y al exterior de su Iglesia –donde no faltan los arribistas, que a costa de sus responsabilidades, quieren ser arzobispos, cardenales y hasta papas–, solía repetir que él, como ordena uno de los 10 mandamientos, “no deseaba la mujer de su prójimo”.

De hecho sólo fue durante 30 años, y eso en medio de incomprensiones y conflictos, el séptimo obispo de Cuernavaca. Ello le bastó para dejar un recuerdo imborrable entre creyentes y no creyentes, cristianos de otras iglesias y religiosos de otras confesiones, a quienes siempre convocó para construir otra historia, en beneficio de los excluidos.

En San Cristóbal se dejaba por parte de Samuel Ruiz García, 31 sacerdotes, 24 religiosos, 173 religiosas, 102 diáconos, 8 mil catequistas y el inicio de una iglesia autóctona.

Himno para soñar

Himno para soñar

A Lucía, este pasado 27 de junio  

Un alma abatida por las tempestades y las preocupacionesDebe beber la copa del olvido, con avidez profunda, Soñando.El reposo recorrerá  las venas y tranquilizará el  pecho. 

El sueño todo lo satura 

Soñando, la imaginación vaga libre por los aires,Su vuelo es prodigioso y contempla los arcanos,El alma queda libre de cuidados. 

Al soñador se le permite prever el  futuro 

Al soñador se le  permite ver las cosas ocultasPuede también tener visiones horroríficasO como JoséEvitar el hambre de su pueblo 

Que misterios tan profundos comunica el sueño 

El soñador señala a los demás, Las cosas que estaban ocultas. 

Es el único queQue puede abrir el libro de los misterios 

El sueño mitiga la iraEs el único juez del almaEs una espada de dos filosQue amenaza con doble golpe Recorre en una noche todo el cielo,Reanima al cuerpo con el descanso,Mira a los fantasmas comunicarse. Ve, cuando el sueño te llame y sueña.   

La Catedral de Oaxaca; Descripción y cronología

Catedral de Oaxaca

 

La portada principal

 

La fachada es de estilo barroco del siglo XVII, comprende tres cuerpos y cinco calles que, a través de cornisas y columnas corintias de fuste tritóstilo conforman una retícula de quince cuadrantes, donde se disponen vanos de acceso, nichos con esculturas y marcos acodados con excelentes relieves.

El hastial principal de la catedral está integrado por la portada y dos torres con campanario.

En el primer cuerpo están ubicados tres vanos de acceso profusamente decorados con relieves florales; a la izquierda del acceso central se encuentra la imagen de San Pedro y a la derecha San Pablo.

En el segundo cuerpo, al centro, sobresale un relieve que representa la Asunción de María, flanqueado a la izquierda por San José y San Pedro de Arbués. A la derecha por Santiago el mayor y San Juan Nepomuceno.

En la calle central del tercer cuerpo, aparece otro marco de igual calidad; representa la adoración del Santísimo; está flanqueado por San Marcial, patrón de Oaxaca, y el arcángel San Miguel a la izquierda, y por San Jerónimo y San Gabriel Arcángel a la derecha.

El remate es un frontón curvo, con la representación del Espíritu Santo.

Las portadas laterales

Las fachadas laterales al norte y sur, son también de estilo barroco. Ambas son semejantes en su composición; comprenden tres cuerpos definidos por columnas jónicas y corintias, cuyos fustes tritóstilos se decoran con entrelazos florales, rombos y estrías.

El vano de acceso, con arco de medio punto y pilastras estriadas, ocupa el primer cuerpo. En el segundo hay un nicho con escultura y en el tercero una ventana octagonal. La portada norte tiene la imagen de Moisés y la sur la imagen de Santa Rosa de Lima.

El interior:

El interior del templo se organiza a partir de una planta basilical de tres naves y capillas laterales; además contiene las capillas del Sagrario y la de la Virgen de Guadalupe; también la sacristía y sala capitular entre otros anexos.

Destacan como peculiaridades la ubicación de la cúpula, de planta octagonal, las bóvedas  de la nave central; así como la bóveda de medio cañón de las naves laterales o procesionales.

Además, es interesante la comunicación entre el coro y el presbiterio, la posición y el espesor de los pilares, de muros y contrafuertes, cercano a los dos metros de grosor.

En el aspecto artístico se distingue el cancel de madera tallada con grabados en vidrio y el altar del perdón ubicados en la entrada principal.

La vista va a el coro con su sillería, barandales y órganos de tubos, así como al altar mayor en el presbiterio con el ciprés y a la escultura de la Virgen de la Asunción.

Existe una importante colección de pinturas que se han incorporado al tesoro de la Catedral desde principios del siglo XVIII.

Destaca el Lienzo que representa a San Cristóbal, fechado por un autor anónimo en 1720, y los cuadros al óleo de la sacristía, especialmente: El Triunfo de la Iglesia.

El mayor número de piezas de arte, en especial de las capillas, proceden del siglo XIX. En las capillas laterales y en otras zonas del interior hay imágenes y reliquias, entre éstas, los restos de la Cruz de Huatulco.     

Cronología de su construcción:

El antecedente principal de su construcción fue la creación en 1534 del obispado de Oaxaca con sede en la ciudad de Antequera.

El primer obispo, Juan López de Zárate, ocupó el templo de San Juan de Dios como catedral, bajo la advocación de Santa Catarina, a partir de 1535.

En este mismo año, López de Zárate inició los preparativos para la construcción de la catedral definitiva, misma que se basó en el diseño de tipo basilical usado en la ciudad de México y Puebla.

La catedral atravesó por varias etapas de construcción hasta alcanzar su forma actual.

La primera obra inició en 1535 y concluyó en 1574. El diseño comprendía tres naves con muros y pilares de cantera cubiertas con techumbre de viguería y teja.      

La portada era austera y el interior tenía altares y retablos.

Hacia 1667 la autoridad eclesiástica autorizó la construcción de las bóvedas de las naves, la sacristía y la sala capitular, que fueron concluidos en 1678.

En 1682 fueron trazadas las capillas laterales, concluyéndose su construcción en 1694. Un intenso temblor en 1714 causó serios daños, tanto en el interior como en la fachada, lo que obligó a cerrarla al culto.

El 1724 decidieron la reconstrucción, otorgando el proyecto al arquitecto local Miguel de Sanabria el 17 de octubre de ese mismo año.

El proyecto comprendió construir las bóvedas de la capilla del Sagrario y la capilla de Guadalupe.

Las obras de reconstrucción fueron limitadas a la reapertura del culto en 1730, en vísperas de la navidad del mismo año.

La inauguración y dedicación a la Virgen de la Asunción de María fue hecha por el obispo Fray Francisco Santiago y Calderón el 21 de abril de 1733.

Entre 1735 y 1736 se reconstruyeron los campanarios. El diseño de la portada fue aprobada el 21 de abril de 1741 y su construcción concluyó en 1752.

En 1890, ante la ausencia del obispo de Oaxaca Eulogio Gillow, el cabildo substituyó el remate por un campanario con reloj, mismo que fue retirado a principios de los años cuarenta del siglo pasado y reemplazado por el remate actual al tiempo que se reconstruían los campanarios.

En 1982 fue retirada la reja del patrio atrial quedando integrado a la Alameda de León y ampliado hacia el zócalo de la ciudad. 

Pirámide o Centro Ceremonial del Cerrito

“ El Cerrito”    Uehueteotl y Amatecutli, Dios Padre y Dios Madre, presiden en Tlachco, Nda Maxei o Querétaro desde hace más de dos mil años, la vida de este valle. Su centro ceremonial, El Cerrito, existe en este lugar desde hace muchos años, 400 a.C., mucho antes de la llegada del invasor y sobre los habitantes originales de la región, recae la responsabilidad de mantener el culto a la Madre de los dioses y la cultura de la región, parte de la gran civilización Mesoamericana. 

Se encuentra este centro ceremonial conocido actualmente como El Cerrito a siete kilómetros del actual centro de  la ciudad de Querétaro y se le ha conocido desde la llegada de los otomíes al mando de Conín y de los europeos, como: Cerro Pelón, Cerro del Cascajo y El Cerrito. 

La pirámide de El Cerrito tiene una gran base piramidal, esta rodeada de un suelo profundo, con textura fina de color obscuro,  gran cantidad de materia orgánica, es fértil, tiene buen clima y hay abundante agua. Según los estudios mas recientes, sus primeros pobladores están desde el 400 a.C., posteriormente fueron afines a la cultura de Chupícuaro, en el llamado pre clásico superior, donde la estructura política y religiosa de Chupícuaro diera origen a que en este lugar se desarrollara una cultura propia de la región, pero siempre dentro del contexto de la cultura Mesoamericana. Así es como El Cerrito, surge como cabecera política y religiosa, aunada a una gran población a su derredor y apartir de ese momento histórico, surgen los edificios religiosos y civiles de carácter monumental. En las diversas etapas de este asentamiento humano, junto  con la construcción, del altepetl formado por El Cerrito y su contraparte, El Cerro Gordo, frente a él, más los lugares conocidos actualmente como Balvanera, La Magdalena, Santa Bárbara, y La Negreta formaron asentamientos humanos de gran densidad con carácter religioso, político y habitacional. La arqueología y la historia, han llegado en la actualidad, según Daniel Valencia, a señalar a El Cerrito y su zona ceremonial, como un centro político y religioso, de  larga permanencia en la región. Se tiene como su segunda etapa de construcción del 400 al 600 d.C. contemporánea a Teotihuacan, debido a su orientación, sistemas constructivos, imitación de cerámica, su lítica, es el periodo clásico. La tercera etapa constructiva se estima del 850 al 1150 d.C., contemporánea de la era tolteca y el post clásico temprano, donde se da un notable crecimiento en su centro ceremonial, con un marcado aumento en su población. Reconociéndose por los taludes, tableros, decorados de molduras, lápidas y coronamientos, al estilo tolteca. Se encuentran escultura antropomorfa, atlantes  o columnas, plazas, entre otros objetos arqueológicos de época. El Cerrito  desde sus inicios funcionó hasta el año 1500 d.C. como regulador de una numerosa población regional y como centro político y religioso, manteniendo una estructura jerárquica piramidal, guerras y alianzas, como toda Mesoamérica. El Cerrito fue un Santuario Prehispánico, donde el hallazgo de altares y edificios, son la expresión de actividades religiosas de suma importancia donde los grandes señores de la época legitimaban su poder y los artistas y artesanos daban prosperidad al centro ceremonial y donde la paz era inherente. La cuarta etapa de reconstrucción se da con Los Chichimecas tanto sedentarios, como seminómadas y a la llegada del Pochtecatl, Conín y un gran número de Otomíes y posteriormente con la entrada de los conquistadores europeos a esta población, se da comienzo a la fundación del actual Querétaro occidental. El Cerrito a pesar de la llegada de Los Otomíes y españoles continuó hasta principio del siglo XVll – 1632- cuando se modifica el culto y se da principio al sincretismo religioso con la veneración de Nuestra Señora del Pueblito, sus habitantes originales mantienen resistencia cultural y religiosa hasta la construcción del Convento Franciscano de recolección y el Santuario Católico a la Inmaculada Concepción. El Cerrito se mantuvo pues hasta el siglo XVlll –1736-  como centro ceremonial y a partir de esa fecha  comienza su abandono como lugar sagrado, dándose el saqueo, creándose leyendas y comenzando su destrucción hasta su estado actual. En el año de 1764 el fraile capuchino Francisco de Ajofrín, al visitar la región, da testimonio de El Cerrito, del cual se expresa en sus escritos y deja unos dibujos donde se aprecia la escalinata de la pirámide y la estructura piramidal de la misma. En 1777 sufre El Cerrito una excavación hecha por los franciscanos donde el fraile Agustín Morfi da testimonio de ello a su paso por la región, diciendo que las figuras de mayor importancia encontradas en ella fueron enviadas al Arzobispado de México. El Ingeniero Carlos Duparquet, acompañante del fraile Morfi dibuja algunos muros de la estructura del Cerrito,  esculturas de Chacmool y atlantes o columnas. En 1941 el arqueólogo Carlos Margain excavó en la pirámide dejando al descubierto algunos muros que no se restauraron. En los años ochentas la arqueóloga Ana Ma. Crespo realizó trabajos de mapeo, muestreo de superficie y pozos estratigráficos.En 1995 se dan trabajos en El Cerrito de limpieza, conservación integral, recuperación de terrenos, excavaciones extensivas al sur y oriente y en la llamada Plaza de las Esculturas. Declarándose a El Cerrito y su zona, monumento arqueológico el 9 de noviembre del año 2000. 

Descripción actual de El Cerrito

 Al entrar a la zona arqueológica de El Cerrito, se observa una gran plataforma alargada, derrumbada y cortada de la parte media, mide 130 metros de largo y 30 metros de ancho, siendo su altura aún desconocida debido al deterioro que presenta. Al ascender se encuentra otra plataforma cuadrangular limitada por un muro de piedra de 6 metros de altura con 290 metros de largo al sur y 225 metros al oriente. Al noreste de la plataforma existe una plaza conocida como “La Plaza De La danza”, construida por un sistema de cajas de piedra rellenas de tierra y piedra, al oriente forma un talud recubierto con piedras de laja de basalto, con aplicaciones de estuco y decorado con pintura. Al noreste de esta plataforma se encuentra el basamento piramidal de 125 metros por lado y 30 metros de altura, donde se aprovechó el afloramiento rocoso. La llamada “Plaza de las Esculturas” se encuentra hacia la esquina del basamento piramidal, bien conservada, con 72 metros de largo y 60 metros de ancho, con altares en el extremo oriente. Está rodeada de muros de talud de 2 metros de altura, donde se han encontrado ofrendas y el llamado “altar de los cráneos”, esculturas pigmentadas en rojo, azul y amarillo o con estuco, que seguramente adornaban las fachadas y cornisas, en los tableros y muros del basamento piramidal, también hay almenas en forma de caracoles, flechas cruzadas, Chalchihuites, tamborcillos formando frisos y enmarcamientos al estilo de Tula y Chi Chen Itzá, lo mismo que petrograbados. Se ha comprobado en la pirámide de El Cerrito, que en el epiclásico existía un basamento piramidal de 80 metros por lado y piedra careada, formando un muro vertical. Del post clásico temprano se encuentran en el Cerrito, muros de piedra caliza formando tableros y taludes, con relieves escultóricos y coronamientos de tipo almena. Sobre el post clásico tardío se encuentran grandes muros en talud de piedra basáltica, recubierta de estuco y altares sobrepuestos a los muros. A los chichimecas, habitantes en el 1500,  de esta región les tocó la invasión de pochtecatl Conín y un numeroso grupo de otomíes a la zona por el año de 1531 y posteriormente la llegada lenta primero y luego rápida, de los españoles,  quienes junto con las huestes  del después llamado Hernando de Tapia, fundaran la ciudad occidental, con el mismo nombre de Querétaro o Nda maxei o Tlachco, La Ciudad del Gran Juego de pelota.

El Archivo histórico municipal de Querétaro; Su nacimiento

Nacimiento del Archivo Histórico Municipal

 

El 14 de Noviembre de 1985 se publicó en el Diario “Noticias” de esta Ciudad de Querétaro, una conversación que sostuvimos el Profesor Eduardo Loarca Castillo y quien esto escribe, a raíz del hallazgo, en el Archivo General de Notarías del Estado, del testamento del benefactor queretano Juan Caballero y Osio.

  Lo medular de esta plática se puede resumir en las palabras del Profesor Loarca cuando dice: “Nos encontramos en un estado incruento de ignorancia histórica, donde todo se sabe a medias, fraccionado, y sobre todo muy refrito. Se necesitan estudios históricos actualizados, que esclarezcan nuestros tiempos y que los interesados en nuestra historia se propongan ir al reencuentro de nuestros hombres olvidados”,  y señala la necesidad de rescatar a Florencio Rosas como precursor de la educación universitaria en Querétaro, al fraile Felipe Luna, al Pbro. Félix Osores, al General Arteaga, al Obispo Antonio Monroy e Híjar, al Padre Lucio, a Epigmenio González, entre muchos otros conciudadanos destacados. 

Por otro lado la primera directora del Centro Regional INAH en Querétaro, Margarita Velasco, me señalaba el 13 de agosto de 1985, que en nuestra ciudad y nuestro estado “no existe orgullo por nuestro pasado prehispánico”, afirmando que a Conín se “le ha tomado como una figura controvertida en la historia regional, debido a su actuación en la conquista y pacificación de Querétaro y que es difícil ubicarlo históricamente, ya sea como desertor de su raza o como un hombre positivo”. 

Entre tanto Margarita Velasco se distingue en esos días por llevar a cabo, investigaciones arqueológicas en Ranas y Toluquilla, que nos llevarán a un reencuentro con nuestro pasado, con la aún no reconocida “cultura serrana” de origen mesoamericana o prehispánica, que nos hará ver con mayor seguridad nuestro futuro.  

Posteriormente se encontrarán cientos de zonas arqueológicas en el Semidesierto, en la Sierra Gorda y en La Huasteca, todos esos lugares, territorios queretanos por estudiar. 

Se encontrarán años después con las zonas rupestres, con la minería prehispánica, con el cuerpo de una niña enterrada en una cueva y cubierta con una sábana de algodón y una antigüedad de más de 2300 Años, la razón de ser de estos estudios. 

El 13 de Agosto de 1985, el historiador Enrique Florescano, en ese entonces Director General del INAH inaugura la XlX Mesa Redonda sobre “La validez teórica del concepto de Mesoamérica” en la UAQ, afirmando a un servidor: “Hoy más que nunca requerimos de una Antropología conectada y comprometida con los problemas reales de la sociedad mexicana” y manifestándose en contra de una antropología de cubículos.  

A esta mesa asistieron antropólogos muy prominentes de los Estados Unidos de América, del Canadá, de México y Centroamérica. Beatriz Braniff manifestó que “Mesoamérica es el antecedente primario de México y si no lo entendemos no sabremos quienes somos 

Señalándome el Director General de INAH, en forma personal: “estamos en el INAH, empeñados en desconcentrar la cultura, valiéndonos de las universidades, los estados y los municipios, para que con la concurrencia de todos y sin perder las dimensiones, impulsemos las actividades de nuestra historia y que en la mesa que se está celebrando, han surgido formas críticas de gran aporte que permiten la reunión de todas las generaciones de antropólogos y se está terminando una síntesis de la historia de México en los siglo XVI, XVII y XVIII” 

El Dr. Pedro Carrasco señaló a quién esto escribe que: “Sí se deja de lado al indígena, México perderá a uno de los componentes más importantes de su personalidad. Debemos estar orgullosos de nuestro pasado e incorporar a esa cultura con la nuestra, ya que su aporte es permanente y para toda la civilización humana. 

El 16 de agosto de 1985 el historiador guanajuatense Antonio Pompa y Pompa, investigador de la UNAM y del INAH me dijo. “Una historia auténtica nos llevará a obrar con congruencia, ya que la ignorancia del pasado nos lleva a errores en nuestra manera de ser” 

La arqueóloga Ana Ma. Crespo se interesó seriamente en el estudio de la zona arqueológica del Pueblito principalmente en la famosa pirámide que conocemos como El Cerrito y donde un servidor describe en el libro que me editara el ITQ “El Pueblito Dos Santuarios”, el conocimiento y trato que dieron los indios y los españoles a ese sitio a través de trescientos años. 

También el logro de presentar el 14 de septiembre de1986 a un grupo tradicional de Concheros, auspiciado por la UAQ, en forma por demás digna, rigurosa y bellamente vestidos y con danzas bien puestas, a un costado del templo de San Francisco, Junto al Gran Hotel y frente al Jardín Zenea, en el corazón del nacimiento del Querétaro españolizado. 

Mientras por otro lado publico a través de la UAQ el libro “Querétaro, Historia y Tradición” magníficamente ilustrado y editado, donde presento la existencia de los cultos paralelos a La Virgen del Pueblito y a la Tenanchita 

Para finales de 1985 el que fuera gobernador del estado, Rafael Camacho Guzmán, dentro de su proyecto de rescatar el centro de la ciudad de Querétaro, ya había restaurado las antiguas Casas Reales, en donde al principio de su administración residían las cárceles y la Presidencia Municipal,  frente a la Plaza de Armas. 

A este edificio histórico, por muchas razones de sobra conocidas, ya restaurado, se trasladó el Palacio de Gobierno del Estado, antes ubicado en la antigua Casa Rubio, ubicada en la esquina de Madero y Ocampo. 

Mientras que por otro lado se reconstruía, en la esquina de Madero y Guerrero, en la antigua comandancia de la 17ª Zona Militar, la que seria  sede de la Presidencia Municipal, estando temporalmente por los hechos narrados, en la antigua Casa del Diezmo, frente al Templo de San Felipe Neri (Catedral). 

Una vez tomado posesión del gobierno del estado, Mariano Palacios Alcocer y de la Presidencia Municipal, Manuel Cevallos Urueta, se dieron a la tarea de trasladar de la Casa del Diezmo a lo que se pensó sería la sede definitiva de la Presidencia Municipal, todos los bienes muebles y documentación útiles para el nuevo edificio. 

Las circunstancias de ese traslado anticiparon para el Municipio de Querétaro, lo que ya existía en la mente del Gobierno del Estado en ese entonces, a través de la Secretaría de Cultura y Bienestar Social, el proyecto de rescatar la basta riqueza documental de Querétaro, que se encuentra en los Archivos de los 18 Municipios del Estado, con el apoyo y coordinación del Archivo General de la Nación y de los Ayuntamientos. 

Este proyecto se hace patente como tal, en Julio de 1986, difundiendo los beneficios del Sistema Nacional de Archivos que llevarían a hacer efectivos, el rescate y organización de la memoria documental regional, integrándose a él 40 archivistas del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica y del Archivo General de la Nación. 

Volviendo al motivo de esta narración, la anticipación a este proyecto por parte del Municipio de Querétaro, se debió a que en algunas de las bodegas de la sede provisional de la Presidencia Municipal, en la antigua Casa Del Diezmo se encontraba en mal estado, innumerable documentación malamente “archivada” y donde alguien pensó que por su estado e inutilidad debía desecharse colocándose ésta, en tres camiones recolectores de basura, que se mantuvieron durante algunas horas frente a esas oficinas que estaban en proceso de desocupación. 

Al ser informado el Secretario General de la Presidencia Municipal, Jesús Rodríguez Hernández y de que se pensaba tirar a la basura y con la basura esta documentación de la que aparentemente no se tenía memoria de su contenido,  ordenó a un servidor que viera su importancia y que para ello se me depositarían en la ya terminada Escuela Primaria Anexa a la Normal del Estado, pero aún no en servicio, ubicada en la Av. Zaragoza No. 39 Poniente. 

Al dar comienzo, el suscrito, a la revisión de la documentación, asunto del todo difícil, debido a que se encontraba inmersa entre  basura, suciedad y papelería de desecho, fui poco a poco encontrando lo que a través de los siglos había quedado del Archivo de Querétaro. 

Encontrando en ese aparente “basurero” entre cientos de documentos de vital importancia para la historia regional y nacional, las Actas de Cabildo a partir de 1650 a 1959, documentación administrativa de la presidencia, desde 1654 a 1986, 108 tomos del Periódico Oficial “La Sombra de Arteaga” totalmente completa la colección, toda la documentación sobre la introducción del agua en Querétaro y un sinfín de valiosísimos documentos que quedaron registrados por el Archivo General de la Nación con el número 7822C14. 

Por aquellos días escribí un pequeño artículo en el Diario Noticias y una fotografía del primer salón que iba quedando como el lugar de rescate de este valioso archivo y que titulé “Papeles y Libros Viejos”, y donde doy conocimiento cabal de haber encontrado documentación desde el Siglo XVII al XX, donde se podrían encontrar documentación original de la división de la ciudad en cuarteles, también de los bandos, edictos, reglamentos, entre otros múltiples testimonios históricos de la vida de nuestra ciudad. 

Fue para mí un encuentro con el pasado y un compromiso de salvar lo que aún quedaba de testimonio escrito en la Presidencia Municipal de Querétaro. Solo decidí, por no contar con los medios adecuados, la quema de papeles, lo que era basura y lo sobrante pasarlo de esta manera: Todo documento de 50 años de antigüedad mínima al acervo de lo que sería el Archivo Histórico Municipal y lo posterior a esa antigüedad, al archivo administrativo. 

Más adelante escribiré en el mismo diario “Noticias” cuatro pequeñas notas, dando testimonio de documentos encontrados como el testamento de la Señora Josefa Vergara, de la presencia de Venustiano Carranza en Querétaro, del llamado Teatro Iturbide, del Hospicio de Niños Pobres, entre otros muchos asuntos que contenían las Actas de Cabildo y los demás documentos. 

Fueron a visitar estos hallazgos el maestro José Rodolfo Anaya Larios, el Lic. Ignacio Realino Frías, José Luis Esquivel Estrada, El entonces diputado local Dr. Zúñiga, entre otros más, interesados. 

 

 

La Comisión del Archivo General de la Nación apoyó técnicamente a 17 de los 18 Municipios del Estado “Salvo en el caso de la Capital”, donde un servidor lo rescató en soledad y con la única orientación del Lic. Landaverde, para el servicio de la sociedad. 

No hubo observaciones que hacer por parte del Archivo General de La Nación, mi intuición y las recomendaciones del Director del Archivo Histórico y General del estado el Señor José A. Landaverde R. quien me asesoró. 

Quienes lo visitaron como expertos del A. G. N., dejaron constancia de ello en un documento que titularon “Los Archivos Municipales de Querétaro” en la que señalan entre otras muchas cosas que en el Archivo Municipal de Querétaro, de Cadereyta y de Jalpan, se encontraron documentación del Siglo XVII al XX; en el de Colón y en el de San Juan del Río, del XVIII al XX y en los demás, del Siglo XIX en adelante. 

En ese mismo documento en la página 129 hasta la 154 describen pormenorizadamente lo encontrado como documentos históricos y administrativos en el Archivo Municipal de Querétaro. 

Para el 15 de Mayo de 1986, este archivo presenté en el patio central de la sede de la presidencia municipal la exposición titulada “El Triunfo de la República” con documentos del reciente Archivo Histórico de la Ciudad y en esa misma fecha en los andenes de la Estación del Ferrocarril la exposición “Durmientes y Vagones”. 

El 19 de Septiembre de 1986, en los inicios de  La Jornada, siendo yo corresponsal de ese periódico, en Querétaro, el Secretario General del Ayuntamiento de esta Ciudad se dirigió a su Director, el Señor Carlos Payán Velver, señalando a José Félix Zavala entre otras cosas como quien dejó una valiosa cooperación “Como encargado de rescatar el archivo Histórico de este Municipio a punto de inaugurarse el mes próximo”. 

El 8 de Abril de 1987, a raíz del rescate del Archivo Histórico y de la labor a favor de Querétaro del Profesor Eduardo Loarca Castillo, Cronista de la Ciudad y a propuesta del Diario Noticias, la Presidencia Municipal tomó la decisión de construir en el antiguo Panteón de Dolores, donde se encuentra el Mausoleo de La Corregidora “El Panteón de los Hombres Ilustres”, señalando Manuel Cevallos Urueta la Necesidad de hacer justicia a quienes han trabajado destacadamente en los campos del arte, la cultura, la política y demás actividades humanas relevantes y que son originarios de Querétaro, señalando que será una lección de civismo permanente y un modo de dar ejemplo a las presentes y futuras generaciones de queretanos. 

A este rescate y a la consolidación de los otros 17 Archivos Municipales, el Gobernador del Estado de Querétaro, Mariano Palacios Alcocer, señaló en el documento titulado “Los Archivos Municipales de Querétaro” “…que el conocimiento que puede aportar Querétaro es sumamente rico, pues es sabido que los ejes de la evolución social y económica de México fueron las viñas que partían de Querétaro, cuya historia subyace como inmenso bloque donde sólo asoman cuatro o cinco puntas espectaculares y que es sabida la depredación de sus archivos en distintas épocas en varios de los Municipios del Estado, pero que no obstante esto existe aún basta riqueza documental que se debe preservar a favor de la historia de la identidad y del país”. 

Por lo que se entregaron, en forma periódica, los inventarios de la documentación seleccionada y rescatada de mi parte y que desde entonces constituye en forma fundamental esos archivos que sirven a la administración pública actual y a la interpretación veraz de la historia.