La princesa de Polonia: Elena, Elenita.

Hèlene Elizabeth Louise Amelia Paula Dolores Poniatowska Amor

 

 

La Princesa de Polonia o la Mexicana de  

Tlaltelolco 

Poniatowska persevera en su lucha ”por dar voz a los que no la

tienen”

Aprendió el español y la mexicanidad de Magdalena Castillo

Es una de las más grandes intelectuales mexicanas contemporáneas.

La mujer más crítica del periodismo en México, La mujer que escudriña, la mujer fuerte, la mujer solidaria, la mujer “ingenua”, la amiga de Jesusa Palancares, la mujer ética en un país de corrupción. (JFZ)

“Hasta no verte Jesús Mío” fue la lectura que me inició entre los lectores asiduos de la Princesa de Polonia. A Oaxaca, por correo y regalada me llegó la obra, enviada por uno de los grandes hombres que este país ha dado y cuyo nombre por ahora me lo reservo.

El Diario “Excélsior”, la revista semanal “Siempre” y “Plural”, en ese entonces eran mis lecturas periódicas, que después se convirtieron en “Vuelta”, “Proceso” y el diario “Uno Más Uno”.

Dos momentos personales y lejanos con Elena Poniatowska, entre otros varios, el primero fue en 1986, iba acompañado del poeta Salvador Alcocer, estuvimos platicando largamente en su casa, durante esa visita recibió su primera computadora; en esa ocasión nos interrogó, como ha sido siempre su costumbre, con la sencillez de un niño y la astucia del tigre y después en su “bocho” nos llevó a la estación del metro más cercano.  Tarde y noche inolvidables.

El segundo encuentro personal fue en el año 2004, en el foro del Teatro Rosalío Solano, después de la presentación de su libro premiado por la Editorial Alfaguara, donde por cierto señaló: “Me traen desquitando el premio”, al término del evento subí a platicar con ella y preguntarle porque me había desmitificado en dos textos publicados en “La Jornada” a mis queridas Pita Amor y  Elena Garro.

En esos momentos se me acercó, quien era regidora de cultura del Municipio de Querétaro, La Srta. Natalia Carrillo y entregándome un escudo de la ciudad, para solapa, me pidió que se lo entregara a nombre de esa administración.

Lo único entre cientos de artículos que me he negado a leer de La Princesa de Polonia, ha sido la serie publicada últimamente sobre Pedro Vargas, en “La Jornada”, de ahí todo lo leo, todo lo oigo y me  gusta verla.

Nació Elena Poniatowska en Francia un 19 de mayo de 1932, de la mexicana Paula Amor y Jan E. Poniatowski, descendiente directo del último Rey de Polonia.

La intelectual, política, escritora y periodista mexicana, ha mantenido su compromiso con las mejores causas sociales, mediante la literatura, el periodismo y el activismo político.

Su obra abarca casi medio centenar de publicaciones de contenido social, como el sindicalismo corrupto, las mujeres, sobre los artistas, de los desaparecidos políticos, los indígenas, el sismo de 1985 o ”lo que viene de la vida real,  de lo que me interesa”.

En 54 años de labor periodística, es la gran entrevistadora, ha arrancado sus secretos, temores y anhelos a una lista interminable de personajes de la cultura, la política y el espectáculo.

Se casó con Guillermo Haro, ”fundador de la astronomía moderna en México”, y presenció la matanza en la Plaza de las Tres Culturas, de la que surgió su libro La Noche de Tlaltelolco. Dos meses después, su hermano menor, Jean  falleció en un accidente automovilístico.

Entre sus obras más relevantes figuran Hasta no verte Jesús mío, Tinísima, Nada, nadie, las voces del temblor y La piel del cielo.

“El mayor reconocimiento son las muestras de cariño, tengo tres hijos, 10 nietos, una familia completa y muchos amigos. Mediante la literatura he conseguido el cariño y la amistad de mucha gente, sobre todo de los jóvenes”. Dijo cuando fue declarada ciudadana predilecta del Distrito Federal.

Así, abrió camino a una nueva generación de mujeres escritoras, que antes no eran vistas ni leídas por su propia condición. También, definió a la escritora como una periodista comprometida, que lucha desde la trinchera de las letras.

En Stanford dijo: “Mientras que las mujeres no tengan derecho a la vida, México no podrá vanagloriarse de respetar los derechos humanos” la mexicana Elena Poniatowska, esto durante el seminario “Feminicidio: género, raza y violencia, en el contexto globalizado”.

También señaló que: “La mujer en México es considerada un horno para hacer niños”; y recordó como en el terremoto de 1985, las últimas en ser rescatadas fueron las costureras. Citó que entre el 30% y el 70% de las mujeres mayores de 15 años sufren violencia física.

“México es el país del trabajo doméstico tipo servidumbre, de la explotación laboral, de la mujer en las maquilas, la explotación sexual infantil, la pornografía, el turismo sexual y el machismo”.

Yo sólo pido que él siga cantando
para mi fama y personal provecho
en tanto que yo vivo disfrutando

de su talento sin ningún derecho
¡Y ojalá no se canse, sino cuando
toda una biblioteca me haya hecho!

                                                                                                         Pita Amor

De Elena Garro solo la recuerdo en un hospital de Cuernavaca muriendo, mientras los herederos de su obra, nosotros los mexicanos, disfrutábamos su creación, en la pobreza ella no tenía quien le pagara su funeral.

“Elena Garro ha quedado tan confundida con Octavio Paz que muchas veces resulta difícil separar su obra y su vida del nombre del poeta. “¡Ah, la que fue mujer de Paz!” es una frase que parece formar parte de su identidad. A partir de esa exclamación empieza la historia de amor y de odio que identifica a la pareja”.

Somos polvo de estrellas

Somos Polvo de estrellas

 

 

Ernesto Cardenal compartió su vena poética y las veredas de la memoria

”Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido

  Yo, porque tú eras lo que yo más amaba, Y tú, porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo:Porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,Pero a ti nadie te amará como te amaba yo” 

Con estos y otros pocos versos de Ernesto Cardenal comencé mi juventud, los leía con avidez, en un libro rojo, tamaño medio oficio, mientras “los viernes del Llano” estaban muy lejos de pensar en el Oaxaca que ahora conocemos.

En uno de  mis primeros artículos periodísticos a nivel nacional pedí perdón al este gran hombre, por el desprecio recibido por el Papa en turno, cuando éste fue recibido por el gobierno sandinista y el representante de la Iglesia Católica ignoró a su ministro de su culto y en ese momento también Ministro de Educación Ernesto cardenal. Recuerdos de juventud.

Pasó Cardenal por la ciudad de México,  en su charla pasó:

Del amor de juventud a la denuncia social,

De la piedad por la muerte de Marilyn Monroe

A la reflexión espiritual y el llamado religioso,

Del canto revolucionario, a la convicción utópica de un mejor porvenir.

Entre la palabra precisa, llana, accesible,

Estaba el humor sabio, y la denuncia incorruptible.

Ese fue el camino que esbozó  en Coyoacán Ernesto Cardenal, Un sendero de 82 años de vida. 

Durante el recital ofrecido  en el Foro Cultural  “Hugo Argüelles”, el último punto de su agenda antes de emprender el regreso a su patria.

Durante cerca de una hora, el nicaragüense, llamado ”el más universal de los poetas de Latinoamérica”, retomó diversos momentos y etapas de su creación poética para delinear con ello una especie de autobiografía lírica.

Su voz templada, amorosa y por momentos traviesa, dio cuenta de una selección de 15 poemas, ordenados y recitados de manera cronológica que lo mismo hace referencia al no tan añejo dolor por el asesinato de un entrañable camarada del Frente Sandinista de Liberación Nacional que a un intenso e inolvidable amor de juventud. 

Si das regalos a tu hermano o a tu amigo más queridoYo exijo tanto como tu hermano o tu amigo más querido.Si tu amante, marido, esposa, son bienvenidosDe día o de noche,Mi persona debe ser igualmente bienvenida.Si te emborrachas en la mesa, yo me emborrachoAl otro extremo de la mesa,Si encuentras a un extraño en la calle y lo amas, A menudo yo encuentro extraños en la calle y los amo.¿Eres tú quien se tiene por menos?¿Eres tú quien se cree menos que el Presidente?O ¿Qué los ricos son mejores que tú?O ¿Qué lo cultos son mejores que tú?O porque nunca viste tu nombre impreso,¿Consideras que eres menos inmortal?Walt Whitman

Heterogéneo en cuanto a género, edad y posición social, el público que desbordó el foro coreó la lectura que hacía el también sacerdote y ex guerrillero, quien antes de emprenderla ofreció una breve presentación o semblanza de la génesis de cada poema.

Y así habló de su pasión por Claudia y de cómo ”ese amor por la belleza de la mujer fue lo que me llevó al amor por Dios, el creador de toda belleza”, y decidió por ello asumir los votos religiosos.

Cardenal recordó cuando, en 1957, ingresó al monasterio de “Our Lady of Gethsemani”, en Estados Unidos, y lo que fue su vida en ese lugar, donde el día comenzaba a las dos de la madrugada, para leer los salmos y de cómo conoció allí a Thomas Merton, su mentor y amigo, a quien debe su interés por las culturas originarias del continente, lo cual se plasmó incluso en un libro, Homenaje a los indios americanos.

De su relación con el FSLN, lo mismo recordó cuando fundó una comuna en Solentiname, en Nicaragua, por lo cual fue llamado al tribunal, por sospecha de colaborar con la guerrilla.

A César Augusto Sandino lo llamó el padre de una bella y gloriosa revolución, y recordó cómo ese personaje, en su estancia en México, aprendió el legado de Emiliano Zapata.

Las veredas de la memoria llevaron al poeta al día en que, estando en el monasterio estadounidense, se enteró de la muerte de Marilyn Monroe y cómo ese hecho le inspiró un poema:

” Ella no hizo sino actuar, según el script que le dimos,El de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotrosPor nuestra 20th CenturyPor esa Colosal Super-Producción, en la que todos hemos trabajado.Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes” 

Para terminar la velada, se abrió una ronda de preguntas entre el público, en la cual Ernesto Cardenal reconoció en su poesía la influencia de Walt Whitman, no así la de José Martí;

Habló de cómo conoció a los escritores beats, entre ellos Allen Ginsberg, y opinó que en Nicaragua prevalece ahora ”un falso sandinismo”.

Mencionó su gusto por la escultura, la cual cultiva desde joven a la par de la poesía, sobre la cual refrendó a manera de rúbrica:

 ”Yo he tratado, sobre todo, de escribir una poesía que se entienda”.

Hace unos días, en el contexto de la celebración de los 60 años del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana, Cardenal desplegó la juventud de su creatividad con la charla.

Salgo al campo: Muertos a espada,Entro en la ciudad desfallecido de hambre.Tanto el profeta como el sacerdoteVagan sin sentido por el paísJeremías 

¡OH Dios!Crea en mí un corazón puroRenuévame por dentroNo me arrojes lejosNo me quites tu espírituDevuélveme la alegríaAfiánzame con espíritu generosoDavid

¿La libertad de prensa: de los medios o del pueblo?*

¿La libertad de prensa: de los medios o del pueblo?*

 

Se habla del “derecho a la libertad de prensa”. La cuestión en verdad se refiere a algo mucho más amplio y complejo. A finales del siglo XVIII, en Europa y en América Latina aparecieron gacetas que anticiparon los futuros diarios.

La burguesía (o los criollos entre nosotros), que era la única, con la Iglesia, que podía escribir, imprimir y leer, ejerció el derecho de expresión ante las monarquías absolutas o metropolitanas.

Antes, en pleno siglo XVII, Benito Spinoza había defendido el “derecho a pensar libremente”, lo que es condición de posibilidad de la libertad de prensa. Después, en pleno siglo XX, apareció la radio, y posterior a la Segunda Guerra Mundial la televisión.

Ahora se denominó a todo el conjunto del sistema de la comunicación los “medios” -siendo la televisión el más importante, porque puede manejar la imagen en movimiento, junto al sonido de la antigua radio y la palabra de la prensa escrita (sin la “molestia” de tener que leer, ya que la comunicación es oral).

Pero, del “derecho a la libertad de prensa” de la burguesía ante el Estado tradicional (absoluto y mercantil) se ha pasado lentamente al otro extremo: al monopolio de la comunicación en manos de dicha burguesía, ahora trasnacional, globalizada, que ejerce un poder nunca antes visto sobre la opinión pública ciudadana, sobre todo de las masas antes no influenciables por la prensa escrita.

Es decir, contemplamos una mediocracia (el “poder” de los “medios de comunicación”) que no sólo se sitúan sobre el Estado, sino también sobre la comunidad política misma. De los tres términos del espectro comunicativo (el Estado, la comunidad política y los medios de comunicación) estos últimos han sojuzgado a los otros dos, en nombre del “derecho a la libertad de prensa”.

Entiéndase que la sociedad civil y las empresas privadas de la burguesía pueden tener un derecho a la libre expresión, pero dentro de los límites que debe estipular la Constitución y las leyes correspondientes, cumpliendo con las finalidades propias de los “medios de comunicación”. En principio, dicha función ideal sería la educación de la comunidad política en su identidad cultural, en la conciencia de su historia, en el aprendizaje de novedades.

El entretenimiento es permitido, pero no puede ser la función ética esencial de los medios de comunicación, que en realidad son la prolongación de la escuela, la universidad, como otra institución social de formación de un pueblo. Sabemos que esto ha sido completamente invertido, pero no por invertido hay que olvidar el sentido de las cosas.

Los “medios” son medios “de comunicación” de una generación dada a la nueva, de conocimientos útiles y morales para fortalecer a la comunidad política. De hecho se han transformado en algo así como el mercado que muestra las mercancías del capital ante potenciales compradores, mediando programas “atractivos” para ganar a la atención a la “publicidad” comercial.

Es decir, se han transformado los medios en instrumento de la empresa capitalista, siendo ellos mismos una gran empresa que explota la comunicación, “adormeciendo” la conciencia ciudadana con respecto a los grandes problemas que los acucian cotidianamente.

Estando hace tres semanas en Caracas en un congreso universitario de ciencias sociales, el alcalde de esa ciudad, Juan Barreto, me entregó en mano su obra reciente aparición: Crítica de la razón mediática (Caracas, 2006), de 699 páginas.

El político electo de la capital venezolana (un intelectual político) es profesor universitario de ciencias de la comunicación. En su obra, que opino es el mayor estudio actual en el continente sobre el tema, muestra un extenso dominio de lo más crítico de la problemática actual, junto al uso de una inmensa bibliografía europea, estadunidense y latinoamericana, llega a escribir:

“Vemos en los dispositivos massmediáticos una ruptura con antiguas prácticas de producción de subjetividad [...] donde todo acaba por ser afectado por la lógica massmediática, en tanto que lógica del sentido [...Es un] ejercicio del biopoder como control interrumpido” (p. 324).

En efecto, los medios de comunicación cautivan al espectador apresándolos con la imagen, el sonido, dando el sentido a la cotidianidad, sea política, cultural o económica. La mayoría de los espectadores se tornan impotentes de poder reaccionar ante la mediocracia, ante el monopolio de la comunicación en manos de grandes consorcios.

De un “derecho a la libertad de prensa” se ha pasado al “monopolio despótico del mensaje cifrado”, discurso de dominación antidemocrático sin contrapartida, sin competidor posible. La comunidad política no puede ejercer su “derecho a una información veraz” (tercer polo de la comunicación, junto a los medios de comunicación y el Estado).

La comunicación, un bien público esencial, ha sido secuestrada contra la ciudadanía, que como pasivo espectador es constituido en su subjetividad más íntima (en sus deseos, sus interpretaciones, su sentido de la existencia cotidiana) según la voluntad omnipotente de los medios.

Por ello es necesario que el Estado ejerza sus derechos de conceder o no, de concursar públicamente, o de penalizar cuando un medio no cumpla con la legalidad estatuida. Al otorgársele a un medio la posibilidad de comunicarse con la comunidad política no lo priva de cumplir sus obligaciones.

Si, por ejemplo, participa activa y directamente en un “golpe de Estado” es evidente que el Estado puede en el momento del término de la concesión privarle de la posibilidad de dicho ejercicio. Es lo que ha acontecido en Venezuela. El enorme escándalo que los mismos medios de comunicación han organizado indica que temen en América Latina perder el ejercicio monopólico injusto que los estados irresponsables ante su propia población les habían concedido.

Los pueblos latinoamericanos, que comienzan a saber elegir a su gobernantes (como en Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua), empiezan también a tomar conciencia que habrá que ordenar constitucional y legalmente a los medios de comunicación, que de un ejercicio mediocrático deberá en el futuro descubrir su sentido cultural y educativo al servicio del pueblo.

En este caso dicho pueblo podría ejercer el “derecho a la comunicación veraz” que los medios de comunicación en manos de los intereses privados del mercado globalizado no le permiten cumplir.

El Estado debería igualmente reasumir su papel rector en la comunicación, que es también un bien público y del cual hay que garantizar la libertad democrática eliminando monopolios (o duopolios) mediocráticos.

La expresión de las masas populares por medios de comunicación comunitaria es igualmente un “derecho a la libertad de prensa” del pueblo (no sólo de los medios de comunicación al servicio del capital), de los ciudadanos, que debe protegerse y alentarse como esencia de la democracia.

Lo que acontece en Venezuela (por negar legalmente una concesión) y en México (en cuanto a la posibilidad de superar el duopolio existente) son buenas noticias.

*Enrique Dussel

* Filósofo