El Maguey…2/2

El MAGUEY SEGUNDA PARTE 

Dentro de Ia farmacopea mesoamericana los derivados deI maguey, el pulque o Ia mieI, fueron utilizados para el mejoramiento de ciertas enfermedades.  

Los escritos deI protomédico Francisco Hernández mencionan que Ias pencas asadas aplicadas calientes sobre el vientre deI enfermo calmaban los dolores, desbarataban los cálculos renales y desalojaban Ias vías urinarias.

Así mismo, el jugo de Ias pencas asadas y serenadas toda Ia noche se le daba al enfermo, dos veces al día, para aliviar sus malestares, y con Ia tela que cubre Ia hoja, Ia gente cicatrizaba rápidamente Ias heridas.  

Una taza de pulque después deI parto y durante Ia lactancia era lo más indicado para que Ias madres produjeran Ieche y amamantaran a sus hijos.

Con Ia conquista y colonización europea Ios derivados deI maguey tuvieron un incremento, EI pulque dejó de ser una bebida ritual quedando Iibre de restricciones para su consumo, además de recibir un impulso considerable para venderlo.  

Los europeos a su vez iniciaron Ia destilación de otros agaves con Ios que elaboraron aguardientes denominados mezcales.

Los indígenas manufacturaron cuerdas de ixtle de diferentes dimensiones y Ia producción de ayates aumentó, ambos implementos de trabajo muy importantes en Ia extracción de minerales en Ias zonas mineras y en Ia construcción de edificios religiosos y gubernamentales de Ias nuevas ciudades.  

Los mecapales empleados por Ios indígenas para el acarreo se convirtieron en cinchos y aparejos utilizados en Ia arriería y Ia navegación, con Io cual se intensificó el cultivo deI maguey, Dentro de Ia farmacopea colonial, Ias pencas fueron ampliamente aprovechadas para aliviar Ios azotes que recibieron los indígenas a manos de Ios capataces.

Para finales deI siglo XIX, debido a Ia creación de nuevas vías de comunicación como el ferrocarril, la producción de Ias haciendas pulqueras de Ios Llanos de Apan y Cuauhtitlán se Ilevaba a Ia metrópoli. Además, algunos pequeños empresarios intentaron industrializar Ios productos derivados deI maguey, manufacturando escobas, cepillos y Iazos.

Actualmente Ias poblaciones indígenas y rurales continúan beneficiándose con el maguey, pero es necesario incrementar su cultivo -resolviendo problemas de erosión de Ia tierra y delimitación de áreas de siembra- al igual que Ia manufactura de distintas artesanías, entre ellas, cestos, útiles de aseo y objetos ornamentales.   

En el año de 1960 se trató de vender el pulque enlatado, pero como es una bebida viva, se descompone fácilmente debido a su rápida fermentación, por lo cual el proyecto no siguió su curso.  

En los albores deI siglo XXI -debido a Ia irracional explotación, a lo inadecuado de Ias siembras y a Ias políticas tendentes a sustituir el uso de Ias fibras naturales por sintéticas y deI pulque por otras bebidas como Ia cerveza, el vino o los rones- el maguey y sus derivados tienden a desaparecer.  

No obstante, se continúan Ias investigaciones a nivel de laboratorio para su aprovechamiento industrial, como son fibras, celulosas, papel para elaborar billetes bancarios, aglomerados, fructuosa, acetona, saponina, sueros glucosados e insulina, plásticos y forrajes.  Existen en México 120 especies  

En la actualidad, el término comúnmente utilizado en México para nombrar al agave, es maguey.  

Nuestro país es el centro de origen de la familia Agavaceae, a la que pertenecen ocho géneros, entre ellos el género Agave. De las 273 especies descritas de esta familia, que se distribuye en el continente americano –desde Dakota del Norte, EUA, hasta Bolivia y Paraguay– en México se encuentra la mayor diversidad con 205 especies, de las cuales, 151 son endémicas. Los estados más ricos en número de especies son Oaxaca, Chihuahua, Sonora, Coahuila, Durango y Jalisco.  

“Son muy agradecidos –comentan los campesinos cuando hablan de ellos– se dan donde quiera que uno los siembra, aunque ya estén marchitos”.  

Hoy día, como desde hace siglos, los magueyes o agaves con sus imponentes tamaños y extravagantes formas, caracterizan los paisajes de las zonas áridas y semiáridas de nuestro país y contribuyen a la conservación y retención del suelo; en algunas regiones se cultivan delimitando bordos o terrazas para evitar la erosión y el deslave de las tierras. Su cultivo hace posible la ampliación de la productividad agrícola en zonas frías y calientes.  

“Son muy agradecidos –comentan los campesinos cuando hablan de ellos– se dan donde quiera que uno los siembra, aunque ya estén marchitos”. Los magueyes se reproducen principalmente, por los hijuelos que se desarrollan en la base del tallo de la planta madre, o bien por las semillas que produce la floración; ésta, que ocurre solamente una vez en la vida de un maguey, es el irremediable anuncio de su muerte. 

El medio donde habita es terrestre, principalmente en las zonas áridas o semiáridas de América. 

El Maguey se localiza principalmente en las estepas, esta región natural tiene clima seco, es decir, en esta región las temperaturas son altas durante el verano y muy bajas en el invierno.  

La estepa es una región poco lluviosa, aunque no tan seca como el desierto. Se caracteriza por tener veranos calurosos e inviernos muy fríos. Tiene dos períodos de lluvias escasas. Las regiones con este clima son secas, porque las montañas que las limitan impiden el paso del aire húmedo de los océanos.  

La baja cantidad de lluvia y humedad, crea un ambiente difícil para la existencia de plantas y animales. Un paisaje común de la estepa es una gran llanura con matorrales espinosos y de hojas pequeñas, pastos duros y ralos, arbustos, algunos cactus y magueyes. 

Especie cultivada que generalmente se propaga por hijuelos y se trasplanta a las orillas de las milpas, donde se deja crecer para formar las terrazas en los diferentes sistemas agrícolas de laderas. Una vez que florea, éste empieza a morir. 

El objetivo de la producción y plantación de maguey es, que a largo plazo se obtenga mezcal para después llevarlo a la envasadora y venderlo en mercados internacionales, generando con esto empleo local. Con este programa, en el caso de la producción, se benefician casi 3,000 personas de las comunidades de Trapiche Viejo, Ajuatetla, La Esperanza, Chilapa y Topiltepec, por mencionar algunas; actualmente se está empezando a trabajar con otros pequeños viveros de las comunidades de Xocoyolzintla y Tlalixtlahuacán.  

Con el programa de plantación se benefician 13 comunidades y alrededor de 4,900 personas, por lo que se le da una protección especial para que se siga reproduciendo, ya que está comprobado que de esta planta se obtienen bastantes beneficios para la humanidad. 

Es recomendable que cuando el maguey suelte sus hijuelos, busquemos un lugar para sembrarlos, ya que se ha demostrado la infinidad de usos que tiene esta planta, por ejemplo, el “agua miel”, se usa para curar las inflamaciones. También se dice lo mismo del pulque que sirve para aumentar la sangre.   

Las hojas son usadas para curar la gastritis, diabetes, granos enterrados, cicatrizar heridas y para aliviar la tos. Además, se emplea en enfermedades del sistema digestivo, endocrino, heridas y desórdenes del sistema respiratorio y cutáneo.  

La recolecta y aprovechamiento de los diferentes productos que provee el maguey, se realizan durante todo el año. El maguey se prepara o capa justo antes de que emerja el escapo floral, para la extracción del aguamiel; éste produce dicho líquido durante 6 a 9 meses, según el cuidado que se le de en el proceso del raspado. 

Las flores se colectan principalmente en época de secas. Después de florear se pueden cortar las hojas o pencas para la extracción de fibras de mixiote y para la elaboración de la barbacoa.  

En los meses de abril y mayo, se recolecta también el gusano de maguey que se encuentra refugiado entre el tejido de las hojas, para lo cual, la planta tiene que ser destruida, por eso es recomendable hacerlo después de que el maguey floreció; sin embargo, no siempre se hace esto por la gran demanda del producto.  

Crean combustible no contaminante del maguey y la caña de azúcar.  

El investigador del IPN, Sergio Trejo Estrada, informó que en Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, se desarrollará un proyecto de biotecnología industrial agrícola para obtener un combustible no contaminante del maguey y la caña de azúcar.   

El investigador del Centro de Investigaciones en Ciencias Aplicadas del IPN, señaló en entrevista que el proyecto consiste en destilar alcohol de agaves y caña de azúcar. Precisó que en Puebla e Hidalgo, el proyecto tendrá un retraso debido a las contingencias meteorológicas en las zonas donde habrá de impulsarse, pero en Tlaxcala se aplicará en un plazo de dos años en dos ranchos de Nanacamilpa y Calpulalpan.   

En esas áreas, comentó, se sembrarán hasta 45 hectáreas de maguey para obtener alcohol carburante a partir de las insulinas y azúcares, que al destilarse se convertirán en el alcohol carburante, cuyo fin es reducir la contaminación ambiental por combustión en automotores.   

Explicó que este proyecto ya fue aplicado en pruebas, en el Valle de México, en automóviles de estudiantes del IPN, combinando el alcohol carburante obtenido de la destilación de magueyes y caña de azúcar. 

Añadió que se utilizó 10 por ciento de alcohol carburante con 90 por ciento de gasolina, reduciéndose hasta en 50 por ciento la emisión de óxido de carbono y otros gases resultado de la combustión en automotores.  

Un beneficio adicional del proyecto, dijo el investigador, es dar utilidad a las áreas sembradas de maguey que se encuentran destinadas a la producción de aguamiel, para pulque y cuya producción ya no es rentable.  Otra anécdota:  

Muchos autores piensan que la primera sílaba de la palabra México, se origina de la palabra nahuatl metl, maguey.  

La razón de que esta raíz haya seducido a muchos autores, es que en el Códice Mendocino, el fundador mítico de México es representado como un maguey, sobre la espalda Tzin (tli), esto es, Metzin o Mexitzin. Igualmente, por el hecho que la planta del maguey tiene relación con una agricultura estable.  Beatriz Oliver VegaInvestigación del I P N

EL MAGUEY… 1/2

EL MAGUEYLa tilma o ayate, especie de capa usada por los primitivos indígenas mexicanos, es el soporte donde se estampó milagrosamente la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre de 1531. Consta de dos lienzos de burda tela de fibra de maguey (agave) de cerca de l.70 mts. por l.05 mts., unidos en el centro por una costura de hilo del mismo origen.  

Muchos autores piensan que la primera sílaba de la palabra México, se origina de la palabra nahuatl metl, maguey. La razón de que esta raíz haya seducido a muchos autores, es que en el Códice Mendocino, el fundador mítico de México es representado como un maguey (metl), sobre la espalda Tzin (tli), esto es, Metzin o Mexitzin. Igualmente, por el hecho que la planta del maguey tiene relación con una agricultura estable. 

“El árbol de las maravillas, es el maguey, del que los nuevos o chapetones (como en Indias los llaman), suelen escribir milagros, de que da agua y vino, aceite y vinagre, miel, arrope e hilo, aguja y otras cien cosas”. Así escribió el jesuita José de Acosta en su Historia Natural y Moral de las Indias.  

Hoy día, como desde hace siglos, los magueyes o agaves con sus imponentes tamaños y extravagantes formas, caracterizan los paisajes de las zonas áridas y semiáridas de nuestro país y contribuyen a la conservación y retención del suelo; en algunas regiones se cultivan delimitando bordos o terrazas para evitar la erosión y el deslave de las tierras. Su cultivo hace posible la ampliación de la productividad agrícola en zonas frías y calientes.

“Son muy agradecidos –comentan los campesinos cuando hablan de ellos– se dan donde quiera que uno los siembra, aunque ya estén marchitos”.   

 

De las de México que benefician ala humanidad es el maguey. Ha sido una de las más aprovechadas, tanto por los antiguos mesoamericanos.

Pocos son los vegetales que proporcionan al hombre casa, vestido, sustento y salud, además de ser un medio de conocimientos ya que produce el pael. Por estas razones el maguey ha sido calificado como excepcional.

México es el centro y origen de dispersión del maguey, ya que en este inmenso territorio se localiza desde los 6 hasta los 40 grado s de latitud norte, existen en estado silvestre agaves de formas menos evolucionadas, así como el mayor número de variedades.

Su presencia en países asiáticos y del Mediterráneo se debe a que el hombre lo llevó a esos lugares para su explotación.

EI agave vive en un medio semidesértico, con escasas lluvias. Llega a su madurez entre los ocho y los doce años y florece sólo una vez, muriendo al poco tiempo.

En sus anchas, espinosas y protegidas hojas, llamadas pencas, se almacenan Ias sustancias nutritivas que le permiten sobrevivir en un medio hostil, así como a una serie de insectos, entre los que se encuentran el gusano “magueyero” y Ia hormiga aguamielera, ambos alimentos deI hombre.

EI género agave comprende dos subgéneros: el Littaea y el Agave. EI primero de forma espigada, con alto contenido de saponina, se destina a ornato y contiene esmílagenína, materia prima indispensable para elaborar esteroides.

Las especies que componen el subgénero Agave se explotan para producir bebidas fermentadas como el pulque y destiladas como -el tequila o los mezcales, o bien para extraer fibras, forrajes y alimentos.

Es el caso del Agave fourcroydes o henequén y el Agave sisal, cultivados en Ia zona costera deI golfo de México y Ia península de Yucatán.

Otros productores de fibras son el Agave lechuguilla, aprovechado en el ValIe deI Mezquital, y el Agave peacockii, cuyo hábitat es el ValIe de Tehuacán.

Entre los agaves que producen bebidas alcohólicas, además deI . tequílana y eI . angustífolía, tenemos el atrovírens Kawr,  lehmannii,  cochlearís y  lattísíma Jacobí, de donde se saca el aguamiel, ingrediente fundamental en Ia elaboración deI pulque.

Las evidencias arqueológicas indican que hace más de 10 000 años los grupos nómadas y seminómadas utilizaban distintos tipos de agaves para Ia extracción de fibras y como alimento.

Hacia el año 200 a.C. el maguey se cultivaba en Tula, Tulancingo y Teotihuacan, donde se han encontrado raspadores de obsidiana.

Según Ia mitología mesoamericana, el descubrimiento deI  maguey pulquero fue un hecho importante, y así lo atestiguan varios códices en donde se menciona su empleo.

Su mitología Los Anales de Cuauhtitlán refieren que en un lugar llamado Texcalapan, una mujer otomí lavó por primera vez las fibras del agave.

Hacia el año 804 d.C., cuenta la historia oral, cuando empezó el reinado de los chichimecas avecindados en Cuauhtitlán, la diosa Itzpapálotl los llamó y les dijo: “Vos debéis de construir como vuestro señor a él, ¡Uactli! ¡Id para allá hacia Neguameyocan!, fundad la casa de tzíhuac y Ia casa deI agave silvestre … y allá debéis de extender Ia estera de tzíhuac y Ia estera de nequámetl”.

EI Códice Chimalpopoca apunta una fecha relacionada con el maguey y Topiltzin TIamacazque Ce Ácatl, QuetzaIcóatl, quien nace en el año 1 ácatl (843 d.C.).

Este personaje, además de sabio, es considerado como constructor de templos y palacios, aI igual que sacrificador de animales. Según Ia leyenda, Quetzalcóatl vivía religiosamente enseñando el arte cerámico a sus vasallos, pero muchas veces su labor era interrumpida por los demonios para convencerlo de que hiciese sacrificios humanos. AI ver que no aceptaba, se reunieron Tezcatlipoca, lhuimécatl y Toltécatl. este último uno de los dioses deI pulque, con el fin de tramar algo para que Quetzalcóatl dejara su pueblo y así gobernar ellos.

Decidieron que lo harían infringir las normas de conducta induciéndolo a beber pulque. Entonces Tezcatlipoca llegó hasta los aposentos del tlatoani y le mostró un espejo de obsidiana para que “se conociera con sus propios ojos” después de lo cual, desconcertado por su fealdad, Quetzalcóatl se refugió en un lugar apartado.

 

Posteriormente Ihuimécatl hizo que el príncipe saliera de sus escondite, y los tres lo invitaron a comer quelites muy picantes, pidiéndole que bebiera pulque. Ante la negativa de Topiltzin, los dioses insistieron una y otra vez, hasta que finalmente ingirió cinco tazas. Arrepentido, Quetzalcóatl deja Tula y se dirige en busca de la tierra de dos colores, rojo y negro, Ia Tierra deI Incendio.  

En el año de 895 d.C., después de Ilegar a Ia orilla deI agua divina, él mismo se incinera. La leyenda afirma que el corazón de Quetzalcóatl se transformó en Ia “estrella que brilla en el alba”, es decir el planeta Venus.

Otros códices como el Magliabecchí, el Florentino, el Borgia y el Laud señalan una clara conexión entre los dioses deI ciclo agrícola y los deI pulque.  

Entre éstos destaca Tezcalzócatl, como el propio pulque, al igual que Ia diosa Mayahuel “patrona” deI día tochtli, quien se muestra dentro de Ia planta deI maguey adornada con el quechquémitl color esmeralda, decorado con franjas amarillas.

En el Códice Borgia, Mayahuel vestida de blanco personifica aI pulque, ya que este color es el deI vino. EI cabello de Ia diosa es de color de fuego, y está adornado con una cadena de piedras preciosas de Ia que cuelga Ia cabeza de un pájaro estiIizado, así como Ia figura deI Sol, lo cual indica Ia naturaleza caIiente de Ia bebida.

En Ios códices, Ios dioses deI pulque están representados con características especiales que nos permiten reconocerlos: Ia primera de ellas es Ia doble pintura faciaI, eI rojo y eI negro con manchas amarillas; Ia segunda es eI yacameztli o nariguera en forma creciente.  

Los antiguos mesoamericanos aprovechaban eI maguey de múltiples maneras: con Ios quiotes manufacturaban Ia estructura habitacionaI; posteriormente, se cubrían techo y paredes con Ias pencas, Ias cuaIes a su vez se utilizaban como canales conductores de agua, platos, materia prima para elaborar el papel con que se hacían los códices, y también para engalanar a sus dioses.

Así mismo, de las pencas se extraían las fibras necesarias para manufacturar cactlis y telas para la confección de huipiles, naguas, mantas o tilmalis, estas últimas empleadas como preciados regalos a los nuevos tlatoanis, para declarar la guerra a otros señoríos o como moneda en tiempos prehispánicos.  

Desde muy pequeña, Ia mujer era Ia encargada de elaborar Ias diversas prendas en el telar de cintura; para Ias más finas se utilizaban Ias fibras deI corazón deI maguey. Para obtener una manta térmica, a los hilos deI ixtle se le agregaban plumas y pelo de conejo.  

Las láminas de los códices Matrícula de Tributos y Mendocino muestran los señoríos que cada 80 días tributaban mantas a Ia Triple Alianza -integrada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan.  

EI señorío de Hueypochtlan, además de mantas, proporcionaba mieI negra o neuctli. Nada deI maguey se desperdiciaba, pues con Ias flores se elaboraban exquisitos platillos. Las púas servían como agujas de coser y para los usos rituales deI autosacrificio.

EL ORGANO DE LA CATEDRAL VOLVERA A TOCAR…

El órgano del Evangelio de la Catedral

 

EL ORGANO DE CATEDRAL 

Volverá a sonar en abril de 2009

 

 Se invirtieron 14 millones de pesos para restaurarlo.

Con una inversión de 14 millones de pesos, provenientes de la iniciativa privada, el órgano del Evangelio, inaugurado el 15 de agosto de 1735, uno de los dos instrumentos de la Catedral Metropolitana, ubicada en la ciudad de México, volverá a sonar en abril de 2009, luego de la restauración integral a que es sometido.

La intervención realizada desde mayo de 2007, ha sido dividida en dos partes, una que atiende los elementos instrumentales y que se lleva a cabo en Barcelona, España, y otra que repone, rehabilita e interviene la estructura y el mueble que le sostiene, a cargo del restaurador Roberto Ramírez.

El especialista adelantó que la rehabilitación del mueble quedará completada a finales de marzo de este año y comenzar una fase de espera que se prolongará hasta septiembre de 2008, cuando sea traído desde España el instrumento y sea ensamblado en el trasto, para nuevamente silbar en 2009.

El órgano,  fue sometido a una primera intervención en 1976, luego de un incendio que atacó a la Catedral Metropolitana en 1967, pero las capacidades técnicas y los recursos económicos de aquellos años, sólo permitieron aplicar una intervención mínima, “de primeros auxilios” al instrumento.

Ahora,  las condiciones son diferentes, pues además de contar con los recursos necesarios que aporta Fundación Social Banamex, en los trabajos interviene un grupo colegiado integrado por especialistas del Instituido Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma Meropolitana.

La intervención en el mueble,  comprende la atención de la estructura interna que sostiene el instrumento y en la cual se han realizado trabajos de verticalización y reducción de carga del soporte, a través de la implementación de vigas en la parte superior de la misma disposición interna.

En tanto, las dos fachadas, una que da a la nave central del edificio y otra que da la cara al coro de la Catedral, presentan un avance del 80 por ciento en su remodelación, a las que se les han repuesto tallas y consolidando maderas que presentaban deterioro, a raíz del incendio y ocasionados por el polvo o la contaminación.

Origen de Las Casas de Cultura…

Cinco minutos existen solamenteCinco minutos bastanCinco minutos no bastan 

El Origen de Las Casas de Cultura

 José Félix Zavala 

Julio César Cervantes,Artista plástico, Escribe una plaquette. 

Julio César Cervantes ha escrito unos versos, después de una larga y fructífera vida en las artes plásticas. Es pionero en la plantilla de maestros y serigrafistas, en la que fuera la primera y única Casa de Cultura en Querétaro, al estilo de las primeras 50 creadas y pensadas en el país por el promotor cultural, Víctor Sandoval. 

Reflexiono en voz alta, en la historia de concepto casa de cultura, que lo creara,  le diera forma,  sentido y lo elevara a nivel nacional desde su Aguascalientes, Víctor Sandoval, en los inicios de los años setentas. 

En ese devenir histórico, lleno de múltiples anécdotas, ensayos y errores, se buscó que en esta ciudad La Casa de Cultura, se mantuviera en su concepto original. Ha  recorrido  treinta años, paso a paso y Julio César Cervantes, con la discreción del sabio, después de dejar cientos de carteles y vitrales, por todos lados, se sienta a escribir “Violencia

Doméstica y otros Disturbios”. 

El Concepto de Casa de Cultura nacido como ya se dijo en Aguascalientes,  concebido y hecho  realidad por el “Fidel Velásquez” de la cultura en nuestro país y aceptado primeramente por el gobierno de su estado natal. Posteriormente con Juan José Bremer, al frente del INBA descentralizó los bienes culturales.  

Ellas también Tienen su corazoncitoY las mas de las vecesdestrozado 

Debía haber lugares donde hubiera talleres libres, a los que pudieran asistir personas de cualquier edad, con cualquier tipo de escolaridad, a los que se les detectara posibilidades de salir adelante. 

Fue un programa novedoso que funcionó bastante bien y que en algunos lugares ha destacado sobremanera y en otros ha  perdido su originalidad, para convertirse en pequeñas escuelas de bellas artes o en “guarderías” donde las madres encargan y entretienen a los pequeños. 

En los años setentas se abrieron unas cincuenta casas de cultura, desde Tijuana a Villahermosa, dándose actividades como: “El Premio Aguascalientes”, “El Encuentro Nacional de Arte Joven”, “Los premios Bellas Artes de Literatura” “El Festival de Danza de S.L.P.”, “El Festival de Cámara de San Miguel Allende”, etc. Que ahora concentran los institutos de cultura, generalmente estatales y algunos municipales, mutilando el sentido original de “casa de cultura”. 

En una vieja papelería…¿Quién quiere una Virgen?Oh desilusiónEra una estampita 

Julio César Cervantes, metido a poeta, mueve los rodillos y corta vidrio, dándole sentido a la plástica queretana, mientras es observado y aprendido por sus alumnos, entretanto él infiere al trabajador urbano, una clase social emergente, en el Querétaro donde nace y parece morir el concepto de casa de cultura. 

Le tocó, a Julio César Cervantes, dar este paso de su primigenio concepto pensado por Víctor Sandoval y ver transcurrir por los patios y salones de los locales que ocupara a los viejos poetas nacionales y locales, como fueron Paula de Allende, Alejandro Aura,  Efraín Huerta, entre muchos otros. 

Y transitaMalhumoradoSu vida 

“De repente las autoridades no son siempre ciento por ciento óptimas para la cultura, que es una forma de vida tan importante como el oxígeno, por lo que los dirigentes de cultura debieran estar pendientes de que sus habitantes necesitan llevar una existencia digna”. Se habilitan promotores, se coloca a los amigos y se piensa poco en el servicio que debe prestar una casa de cultura, los que sí saben les queda el camino de “alambrear”. 

Oh viejo policía, en donde todos te conocíanY te llenaban de salutaciones,Hasta te parecías al párroco 

Oh viejo policíaQue te llamaban para bajar del tejado al gatoEras mejor que el Párroco 

Oh viejo policíaAhora tus compañeros son unos hijos de putaAhhh  los Párrocos…   

La cultura integral y el arte no se pueden descentralizar, están descentralizados de origen, lo que puede venir de la metrópoli o de los gobiernos estatales o municipales serán los recursos, así lo pensó Víctor Sandoval desde su provincia y fue a la capital por ellos para distribuirlos, la cultura ya estaba asentada en cada localidad. Cuánto cuesta a los burócratas de la cultura entender esto. 

Ya basta de que nos manden a sus “cultos y a sus artistas”, aquí ya habemos muchos, ¿para que traer de fuera? ¿Acaso la cultura se puede importar? ¿No es imprescindible crear artistas en la propia casa? Que no nos siga sucediendo que siendo el pueblo inventor del maíz, lo tengamos que traer de todas partes del mundo, menos de nuestros campos. 

Julio César Cervantes puede platicar muy largo y tendido de lo que han visto sus ojos durante largos años en el camino del concepto casa de cultura, de su platicar a diario con sus alumnos  y con su admirado maestro Salvador Alcocer. 

De tarde en tardeRecuerdaDe tarde en tardeLas fotos palidecen. 

El concepto de cultura ha confundido a los dirigentes de las casas de cultura, es un concepto integral que abarca en general todo lo que sea una forma de vida para la superación del ser humano y su bienestar intelectual. 

La vida y obra de Julio César Cervantes pudiera ser un ejemplo de cómo mantenerse dentro de los ideales pensados por Víctor Sandoval hace cuarenta años. Ha formado, no para los niños solamente sino también para la juventud urbana que irrumpe en el nuevo Querétaro, artistas plásticos al tenor de una cultura que él domina desde hace muchísimos años. 

Cuando vayasPor carnitasFíjate bienNo todos los cueritosSon iguales 

La serigrafía que Julio Cesar Cervantes realizó para la cantina, ubicada en La Marquesa, a la que no titula, habla por si sola. Es una base de monedas, donde descansan, las cartas de copas, de la baraja española, al centro  desde luego, y para esa casa, se encuentra el as de copas. 

 

 

La Casa de Ecala fue cede de la casa de cultura queretana, albergando anécdotas y multiplicando la cultura, dejando al arte caminar despacio y a su ritmo, luego caminó para un edificio en construcción por la avenida constituyentes, regresando a la calle de 5 de mayo, entre andamios y techos que amenazaban  con caerse. 

Luego se creo el Sistema Estatal de Casas de Cultura y Centros Culturales, que adolecen de ese concepto concebido en Aguascalientes, por el creador de la revista “Tierra Adentro”, del prominente miembro del “Seminario de Cultura Mexicana” el creador del “Centro de estudios e Investigación Literaria”, del Instituto México en España. 

El olor a sudorA trabajoA salLo vuelve a unoHumano 

Esperamos la separación de los servicios artísticos y de los espectáculos, respecto de los servicios culturales tan necesarios en una ciudad en formación como lo es Querétaro y quienes integran los grupos artísticos se vuelvan maestros de cultura. Sin demérito de ser artistas. 

Las Rosas, Conservatorio de música en Morelia

El Conservatorio de Música de las Rosas.

 

Este debe “reflejar más la diversidad social”

 

 

De estilo barroco, el Templo de Santa Rosa y el edificio anexo donde funcionó el Colegio de Santa María, datan del siglo XVIII.

Desde 1738 y hasta su clausura en el siglo XIX fue colegio de niñas.

A fines de la década de los cuarenta se instaló la Escuela de Música que funciona hasta la fecha y es sede del internacionalmente famoso Coro de los Niños Cantores de Morelia.

El templo sigue funcionando y en su interior se pueden apreciar varios retablos de madera dorada, de estilo churrigueresco.

Javier Álvarez, el nuevo titular del Conservatorio de música de Las Rosas en Morelia dice: Aspiramos a poder producir artistas, no sólo tocateclas ni empujaarcos, sino “quitar los estigmas de conservadurismo que pudiera tener la misma institución, así como propiciar una flexibilidad estética .

Dice el Padre Benjamín Vega Director del Conservatorio de música De Querétaro:

“Además de su trayectoria como compositor y promotor de la música mexicana dentro y fuera del país, Javier Álvarez Fuentes se enfrenta al reto de reforzar la participación del Conservatorio de las Rosas, de Morelia, en las corrientes creativas de vanguardia, al tiempo de revivir la tradición de la música antigua que lleva como sello la primera institución musical de América”.

En su primera entrevista como rector de la máxima casa de estudios musicales en Michoacán, Álvarez Fuentes visualiza a la institución, en un futuro no muy lejano, como un centro de estudios “con una actividad concertística más consistente, que abarque otros repertorios; y no me refiero sólo a la música contemporánea, sino más experimentalismo en la programación, más propositiva, que refleje más la diversidad de nuestra sociedad.

“El aspecto integrador es fundamental en la educación, no sólo en las instituciones de instrucción musical, sino como concepto de avance; pero al integrar eso (a una educación musical) lo primero que debemos hacer es abrir los criterios: quitar los estigmas de conservadurismo que se pudieran tener, propiciar una flexibilidad estética, porque me resulta inverosímil que una institución del siglo XXI no cultive el jazz, por ejemplo. “Como músico profesional no puedo negar que el jazz tiene una importancia fundamental. La integración de las nuevas tecnologías es otro caso: son herramientas que permiten avanzar a un concepto más coherente de la modernidad y de la posmodernidad.”

Álvarez Fuentes señaló que la música antigua de Morelia también debe vivir ese proceso de integración, pues “me gustaría poder ampliar el aspecto de la música antigua, porque encontramos muchos elementos conceptuales que nos acercan a la época en la que vivimos, en términos de su aspecto crítico, en su preocupación humana”.

“Es fundamental que el conservatorio pueda y sepa comunicar el impacto que tiene en la sociedad, saber enriquecernos con la crítica de los actores de la comunidad, de maestros, alumnos y de todos los interesados en el arte y la música.

“Podemos buscar vinculación con instituciones que no sólo hagan música, pero cuyo radio de acción pueda entrar en el mundo de la música: ¿por qué no involucrarse con el cine, con los artistas visuales? Aspiro a que en el impacto social podamos producir artistas, no sólo tocateclas ni empujaarcos ni sólo ganadores de premios.

Esa orientación interdisciplinaria, reconoce, implica una restructuración académica en la que se involucran elementos “logísticos y metodológicos”, y expone que la costumbre de los intérpretes por orientar los conocimientos adquiridos en una sola dirección se contrapone con la necesidad de aprender de otras expresiones artísticas.

Subraya que el Festival Internacional de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez será un medio importante para revitalizar expresiones que tuvieron auge en la ciudad gracias al conservatorio, y que están en desuso, como la ópera y la música para órgano.

Erick Alba

Reescribir, Según José Emilio Pacheco…

Reescribir, Según José Emilio Pacheco 

¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?

 José Emilio Pacheco nació en la Ciudad de México el 30 de junio de 1939. 

Su obra fue reconocida muy pronto: desde la década de los cincuenta ya figuraba en antologías al lado de los grandes poetas de Latinoamérica.  

Estudió en La Universidad Nacional Autónoma de México. 

Además de haber publicado poesía y prosa y de ejercer una magistral labor como traductor, ha trabajado como director y editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. 

Dirigió, al lado de Carlos Monsiváis, el suplemento de la revista Estaciones; fue secretario de redacción de la Revista de la Universidad de México. Dirigió la colección Biblioteca del Estudiante Universitario. 

Ha sido docente en diversas universidades del mundo e investigador del INAH. 

Entre su obra poética destaca: 

Los elementos de la noche (1963);El reposo del fuego (1966);No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969);Irás y no volverás (1973);Islas a la deriva (1976);Desde entonces (1980);Trabajos en el mar (1983). 

Todos estos libros fueron reunidos bajo el título Tarde o temprano. 

Algunos de sus textos en prosa son: 

El viento distante y otros relatos (1963),Morirás lejos (1967),El principio del placer (1972)Batallas en el desierto (1981). 

Ha recibido varios premios entre los que caben citarse: Premio Nacional de Lingüística y Literatura 1992 y el José Asunción Silva al mejor libro de poemas en español, publicado entre 1990 y 1995 

Escribir es rescribir. Pensar lo que se ha escrito. Escribirlo de nuevo. Revisarlo y escribirlo otra vez. Rescribirlo, repensarlo y escribirlo hasta dejarlo suficientemente bien rescrito como para volver a escribirlo cada ocasión mejor, en el futuro.

Casi sólo José Emilio Pacheco se toma ese trabajo en nuestro país. Casi sólo él. Veamos: El viento distante fue dado a conocer el año de gracia de 1963; luego, en el 69, su autor hizo una edición revisada y ampliada del mismo.

Esa versión contó con ocho textos más, escritos entre 1958 y 1965, con lo cual se vuelve su primer libro rescrito y vuelto a escribir. Ahora tenemos la edición más reciente del volumen, que quizá sólo su autor y los especialistas en su obra sepan y registren cuántas variantes hay entre lo que una vez fueron manuscritos y hoy son textos pulidos hasta el grado de espejos.

Poeta mexicano nacido en Ciudad de México en 1939.

Empezó a brillar desde muy joven en el panorama cultural mexicano, gracias a su dominio de las formas clásicas y modernas y al enfoque universal de su poesía.

Además de poeta y prosista se ha consagrado también como eximio traductor, trabajando como director y editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. Ha sido docente universitario e investigador al servicio de entidades gubernamentales.

Entre sus galardones se cuentan: Premio Nacional de Poesía, Premio Nacional de Periodismo Literario, Premio Xavier Villaurrutia, Premio Magda Donato, Premio José Asunción Silva en 1996,el Premio Octavio Paz en el año 2003 y Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2004.

De su obra poética se destacan:

«Los elementos de la noche» en 1963,

«El reposo del fuego» en 1966,

«No me preguntes cómo pasa el tiempo»

 en 1969, «Irás y no volverás»

en 1973,  «Islas a la deriva»

en 1976,  «Desde entonces»

en 1980, «Trabajos en el mar»

en1983,

y «El silencio de la luna» poemas de 1985 1996.

Nació en México, D.F., el 30 de junio de 1939.

 Ingresó en El Colegio Nacional el 10 de julio de 1986.

 Premio Nacional de Poesía; Premio Nacional de Periodismo Literario; Premio Xavier Villaurrutia; Premio Magda Donato. 

 A 150 años de la Academia de Letrán (discurso de ingreso). Contestación por Jaime García Terrés. Memoria, tomo XI, número 5. 1986 pp. 59-72. 

Nació en la ciudad de México, el 30 de junio de 1939.

Estudió en la UNAM y allí inició sus actividades literarias en la revista Medio Siglo. 

 Dirigió con Carlos Monsiváis el suplemento de la revista Estaciones, fue secretario de redacción de la Revista de la Universidad de México y de México en la Cultura, suplemento de Novedades, así como jefe de redacción de La Cultura en México, suplemento de Siempre. 

 Dirigió la Biblioteca del Estudiante Universitario. 

 Ha sido profesor en varias universidades de los Estados Unidos, Canadá e Inglaterra e investigador en el Departamento de Estudios Históricos del INAH. 

 Se le han otorgado los premios Magda Donato, Nacional de Poesía, Nacional de Periodismo Literario, el Xavier Villaurrutia, el Malcolm Lowry para trayectoria en el campo del ensayo, Nacional de Lingüística y Literatura, 1992; y en 1996 el Premio José Asunción Silva al mejor libro de poemas en español publicado entre 1990 y 1995.

Tarde o temprano recopila sus primeros seis libros de poemas: Los elementos de la noche, El reposo del fuego, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Irás y no volverás, Islas a la deriva, Desde entonces, a los que han seguido; Los trabajos del mar, Miro la tierra, Ciudad de la memoria, así como un volumen de versiones poéticas, Aproximaciones. 

 Es autor de dos novelas, Morirás lejos y Las batallas en el desierto y tres libros de cuentos: La sangre de Medusa, El viento distante, El principio del placer. 

 Ha editado numerosas antologías como la Antología del modernismo y obras de muchos autores como Federico Gamboa y Salvador Novo. 

Entre sus traducciones figuran Cómo es de Samuel Beckett, De profundis de Oscar Wilde. Un tranvía llamado deseo de Tennesse Williams, a las que se han sumado en años recientes Cuatro cuartetos de T.S. Eliot y Vidas imaginarias de Marcel Schwob. 

 En El Colegio Nacional desde el 10 de julio de 1986

“Si no hubiera tenido la necesidad de rescribir, no lo habría hecho”

Si las fechas son exactas, el libro contiene trabajos que datan del 63 aunque aparecieran como tales hasta 1969.

J.E.P. Bueno, el cuento que se titula “La reina” apareció en su primera versión, en El Nacional, en el 58. Y veo que hay una suerte de colaboración entre el joven de entonces y el viejo de ahora. Generalmente la reacción que se tiene es la de apoyar al joven, quizá por la frescura que se tuvo. Pero pienso lo contrario: si no hubiera tenido la necesidad de rescribir, no lo habría hecho. Tan sencillo como eso.

¿Has pensado en la posibilidad de no rescribir, de permitir a los textos seguir siendo tal cual fueron concebidos?

J.E.P. Lo he pensado, pero en cuanto los vuelvo a ver, no resisto. Si resistiera, imagínate cuántos problemas me evitaría. Ahora, si los dejara tal como aparecieron sería privilegiar al autor y no al texto. Y lo que importa es lo escrito. De modo que si vuelve a aparecer, tengo que entregarle a quien vaya a leerlo el mejor trabajo posible.

Con El viento distante existe además la particularidad de que te encontraste con el José Emilio Pacheco escritor más joven, adolescente casi. Y no lo perdonaste.

J.E.P. No lo perdoné pero lo respeto mucho: tiene muchas cosas que enseñarme. De ninguna manera siento que lo estoy corrigiendo a esta distancia que es ya de toda la vida. Con todos estos años que me separan de ese joven escritor no me siento en modo alguno superior a él.

FIN DE SIGLO

«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
           ¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
           a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
           no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
            No quiero nada para mí:
            sólo anhelo
            lo posible imposible:
            un mundo sin víctimas.

Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglocon el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
            no me dejan cerrar los ojos

Siete Estrellas: Rosario Castellanos…

Yo no voy a morir de enfermedadNi de vejez, ni de angustia o de cansancio,Voy a morir de amor…Yo no tendré vergüenza de estas manos vacíasNi de esta celda que se llama Rosario…

Siete Estrellas: Rosario Castellanos

Con Balún Canán, y posteriormente  Ciudad Real (1960), Oficio de tinieblas (1962) y Los convidados de agosto (1964), Rosario Castellanos es una narradora imprescindible en las letras mexicanas y mi guía en el pueblo mágico de los indios de Chiapas, descrito también por el queretano Ricardo Pozas con “Juan Pérez Jolote” y cientos de libros más, salidos de otras plumas.

Con estas lecturas pude entrar en el mundo  maya de Chiapas y llegar a una relación estrecha con la gente de Los Altos. Rosario Castellanos desde sus libros me guió, primero fui a “Oficio de Tinieblas” para introducirme en el alma de de San Cristóbal De Las Casas y después con “Balun Canan”, para vivir plenamente en Comitán De Domínguez. Posteriormente vinieron “Ciudad Real” y “Los Convidados de Agosto”.

Rosario Castellanos fue una gran escritora mexicana y lo fue no para si misma sino para los demás. “pedías para darle a los pobres, limosnera”, abrió en grande la puerta a las mujeres en el campo de la literatura, antes que ella solo Sor Juana Inés De La Cruz, fue en toda la extensión de las palabras una creadora.

Fue conocedora de su oficio, mujer y mexicana, mujer y latinoamericana, mujer y subdesarrollo (según los tecnócratas). Evidenció el aislamiento e impotencia de los indios, de la mujer y de los mexicanos.

Tuve a los muertos en la tumbaEl amor en la entrañaEl trabajo en las manosA los otros a prudente distancia

Definió a las mujeres, hablando de si misma. Habló de su miedo, su soledad, su actitud, de darle un sentido a su vida. Se liberó en la escritura desgarrándose a si misma.

Escribo porque yo un día adolescenteMe incliné ante un espejo y  no había nadie

“Cuenta Emilio Carballido que, después de largas pláticas entre Castellanos, Sergio Magaña y el propio Carballido,  incitaron a su entrañable amiga a que escribiera sobre su infancia en Comitán, dudaba. La insistencia nuestra fue mucha, ‘tienes que, tienes que’ y Poco a poco fueron brotando las páginas cada vez más fáciles, más abundantes.”

Balún Canán su primera novela,  es una novela autobiográfica, donde la autora recupera, a través de la memoria, un pasado añorado a la vez que doloroso, su niñez vivida entre dos mundos antagónicos que están en contacto: el de los blancos terratenientes y el de los indígenas, que son explotados y abusados por los grandes poseedores de tierras, volviéndose vengativos.

Si la infancia y primera juventud de Rosario Castellanos son vividas en un mundo del siglo XVl,  como hasta la actualidad se vive, al ingresar a la Universidad se introduce al pleno siglo XX. Termina su carrera de letras en España junto a Dámaso Alonso.

Rosario castellanos conoce el encierro, los oficios pequeños, los patios interiores, la lluvia, el rezo. Lo único que rompe su monotonía es la feria de Comitán, la de San Caralampio, donde se sube a la rueda de la fortuna y juega a la lotería, para regresar a su lugar.

En su obra aparecen los indígenas a manos de sus explotadores: el terrateniente, el capataz, la autoridad y el cura, adheridos al poder. Rosario Castellanos estuvo en desacuerdo en que a su novela se le etiquetara como “indigenista.

Señala que la temática de sus obras  la “constituye la persistencia de ciertas figuras recurrentes: la niña desvalida, la adolescente encerrada, la solterona vencida, la casada defraudada”.

¿No hay otra opción? Dentro de esos marcos establecidos sí. La fuga, la locura, la muerte. Si lo consideramos bien, las primeras como las otras alternativas como la  vida indígena, no son propiamente cauces de vida, sino formas de muerte.

¿Qué se hace a la hora de morir?¿Se vuelve la cara a la pared?¿Cuál es el rito de esta ceremonia?¿Quién vela la agonía?¿Quién aparta el espejo sin empañar?

Había en ella algo inasible, un andar presuroso, un tránsito que iba en ella de la risa al llanto, del corredor a la mesa de escribir, un ir y venir de sus clases, una premura, un ansia, sin mañana y sin noche.

Es esta mujer la que le cuenta historias indígenas a sus lectores y trata de que la protagonista –su nana-, no experimente el mismo desprecio que sienten sus padres hacia los indios, la introduce a un mundo entre la cultura occidental y la indígena.

Al igual que la protagonista en su primera novela, “Balún Canan” la nana carece de nombre dentro de la narración, pues en un sentido familiar y social ambas carecen de valor, no tienen identidad, la niña por haber nacido mujer, y la nana porque además de ser una mujer que trabaja para los ladinos, es indígena. La presencia de personajes femeninos con historias trágicas es constante a lo largo de sus obras.

“Con mi letra inhábil, torpe, fui escribiendo el nombre de Mario”, el hermano muerto y el solo querido por la madre.

Mario en los ladrillos del jardín.Mario en las paredes del corredor.Mario en las páginas de mis cuadernos. Porque Mario está lejos.Y yo quisiera pedirle perdón. 

Nuevas formas de reapropiación de territorios*

La defensa del territorio se inauguró con la proclamación de dos reservas: en El Mayor, en el norte; en el Huitepec, en el sureste.

 Las Reservas ecológicas ¿Lo serán realmente?

Nueva forma de reapropiación de territorios*

Reflexiones sobre la reserva en que se ha constituido nuestra Sierra Gorda, enclave de una cultura milenaria y original de la región y de donde se traerá el agua para abastecer, no a los queretanos, sino a las empresas transnacionales que se la han acabado de la ciudad, la de La Cañada, la del Pueblito, etc. Y han taponado con colonias y cemento la recarga de mantos acuíferos.

¿Qué pretende una reserva? ¿Qué se hace con ella? ¿Se pueden examinar los conceptos, opciones y tipos de manejo que acarrean?

Crear una reserva es restaurar la naturaleza, entregándola a expertos de la “conservación”.

Para que puedan operar se confisca un territorio al pueblo que la ocupaba:

Una primera opción, hasta ahora la más difundida, es una medida administrativa, por tanto externa a quienes las habitaban, que elimina el factor humano de la ecología.

Los pueblos indeseables fueron concentrados en tres aldeas estratégicas: en Palenque y en Marqués de Comillas, nuestras reducciones del siglo XXI. De hecho este conservacionismo es una máscara.

Para crear en Chiapas la Reserva Integral de la Biosfera de Montes Azules, el gobernador Manuel Velasco Suárez expulsó a los lacandones de su hábitat, concentrándolos en tres nuevos poblados, aunque siguieran siendo los dueños legales de sus 600 mil hectáreas.

Treinta años después, otro gobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, expulsó a los choles, tzeltales y tzotziles del territorio lacandón, ya reducido a la mitad, cuya administración fue confiada a Conservación Internacional y algunos ambientalistas nacionales que congenian con su fundamentalismo conservacionista.

Con el mismo discurso ecológico, sus colegas han acabado con el Amazonas en Brasil: el mayor pulmón continental se ha tendido de una red estratégica de autopistas que eliminó la fauna de esta selva convertida en mercancía;

Cuando se trazó, Ford y Volkswagen se hicieron dueños, cada uno, de 100 mil hectáreas selváticas; el majestuoso río Amazonas en Brasil ya está contaminado a partir de Manaos.

En Chiapas que desemboca el río Lacantún en los lagos de Montes Azules topa con un gran letrero que anuncia el nuevo color de nuestra selva: Ford Motor Company.

Un puente monumental y una carretera pavimentada cruzan el sur de la de la reserva, donde el río Azul se convirtió en chocolatera con riberas pobladas de basura.

En la selva Lacandona, antes de que fuera despojada de su producto, primero por las monterías, luego por los chicleros, finalmente por los ganaderos, era lo mismo, como atestiguan todavía espacios poco accesibles a la maquinaria: las caobas y chicozapotes también eran alineados como los robles del Huitepec.

Esto no lo hace la naturaleza, sino el saber acumulado de un pueblo, un agente ecológico tan poderoso como la naturaleza. Compatibilizó uso y autorreproducción del bosque, ecología y necesidades básicas con su agrosilvicultura, además de pastoril a veces, por ejemplo sus borregos.

Este criterio corresponde a otra opción y otro concepto de reserva: ni confiscación, ni expulsión, ni máscara, ni otro privilegio que el gozo y el cariño que otorga el territorio: una reapropiación popular y duradera, autosostenible, dicen los ambientalistas, hasta que, ahora, se convierta en blanco de la cancería capitalista en su fase noeoliberal

El discurso conservacionista que se emociona ante la naturaleza es el pasamontañas de Monsanto y otras trasnacionales que prometen bancos de germoplasma, industria transgénica y farmacéutica, biopiratería, o sea, empresas extractivas de riquezas vírgenes de la naturaleza.

En los Altos es la misma hipocresía:

Quienes desafiaron a Zinacantán al promulgar de repente su reserva del Huitepec, en las faldas del pozo artesiano de San Cristóbal, entre sus tres cerros volcánicos de agua, uno de los cuales es el Huitepec, autorizan bancos de arena y grava que convierten en batea babeante de agua nuestro tinaco natural; levantaron un supermercado, un teatro y un “parque” cimentado en humedales, y taponan manantiales bajo la plancha de concreto y de nuevas colonias sin espacio verde, es decir, haciendo imposible la recarga de los mantos freáticos.

Otra opción  más sutil, se podría calificar de cocacolera.

La alusión a esta refresquería viene al caso porque, de hecho, reina sobre las dos reservas creadas por la segunda etapa de la otra campaña: la del Mayor, en el Golfo de California, y la del Huitepec en los Altos de Chiapas.

En ambas creó y financia Pronatura, que gestiona reservas forestales en las dos cuencas, en intercambio de lo cual repone con cobertura vegetal eficiente el agua concesionada que surte sus refrescos, le ahorra impuestos por su acción benefactora y tiene voz y voto para la gestión acuífera de estas cuencas, administradas según el clásico balanceo de los ambientalistas: conciliar recursos naturales y superproducción industrial, el imposible matrimonio entre criterios rivales, como diría Wolfgang Sachs.

Esta opción no resulta en confiscación y expulsión, es el privilegio vil de un consentido del sistema: el modelo capitalista-empresarial de desarrollo.

La opción es la de  Nelly.

En la vertiente zinacanteca del Huitepec, junto a la Reserva de Pronatura, pero aparte de ella, está la de los zapatistas.

Una poderosa esponja vegetal retroalimenta el agua del Huitepec. Dentro de ella, entre espacios tupidos de vegetación espontánea, existen zonas de docta silvicultura: retahílas de robles, árbol que, a diferencia de los pinos, no genera ácido en los suelos, por lo que permite cultivos, de una variedad que acepta la tala sin que desaparezca, propina luz al bosque, y por tanto permite la asimilación clorofiliana de hortalizas o milpas y les ahorra hongos; por su localización forestal, goza de evapotranspiración, es decir, resiste las sequías.

De propina regala la leña que todavía necesita la cocina, escandalosamente, pese al gas chiapaneco de Reforma y, eventualmente, la fabricación y venta de carbón.

La variedad de roble escogido hace que, al retoñar, el árbol crezca recto y poderoso, cuando en estado natural, se tuerce en espiral, majestuosamente, pero sin uso posible, lo que ofrece horcones a las casas y hasta buena materia prima a carpinteros.

Terminado el periodo escogido de cultivo, los robles siguen desempeñando su papel ecológico, se regenera el tupido tejido vegetal con sus productos espontáneos de consumo corriente entre campesinos: tés, hongos, hierbas medicinales, además de la fauna que hospeda y mejora la dieta.

Este criterio corresponde a otra opción y otro concepto de reserva: ni confiscación, ni expulsión, ni máscara, ni otro privilegio que el gozo y el cariño que otorga el territorio: una reapropiación popular y duradera, autosostenible, dicen los ambientalistas, hasta que, ahora, se convierta en blanco de la cancería capitalista en su fase noeoliberal.

Andrés Aubry

La defensa de mi ciudad: Querétaro

Terruño es inseparable del cariño.

 La Madre tierra

La defensa de de mi ciudad: Querétaro

José Félix Zavala

Por aquello de que preferimos que quiten las macetas del centro, a que quiten a los malos guías de turistas, a los vendedores que han hecho del centro de nuestra ciudad una escenografía San Miguelesca, hago una reflexión sobre “La Matria” según el concepto de Luis González y González y las palabras que yo desarticulé de Aubry, un francés pegado a un archivo en la ciudad de San Cristóbal, Chis. Ojala y mis amigos lectores compartan conmigo la defensa de Querétaro, aunque no quiten las macetas de plástico negro, pero si le regresen su estilo, su arte, su historia y no la consuman los occidentales con sus restaurantes a la francesa y otras “monadas más”.

Para los pueblos indígenas, campesinos y rurales, la tierra y el territorio son más que trabajo y alimento, son también cultura, comunidad, historia, ancestros, sueños, futuro, vida y madre. Asi era Querétaro en 1950.

Pero desde hace dos siglos el sistema capitalista desruraliza, expulsa a sus campesinos e indígenas, cambia la faz de la Tierra, la deshumaniza. Asi es Querétaro desde que le cambiaron su vocación.

El terruño es la patria chica, mi memoria desde la niñez, lo que añoran el migrante y el exiliado, lo que sepulta mis muertos,  la materialidad, la vida y la animalidad del hombre y la humanización de la materia, de la vida y del animal, hospedados en este terruño.

El territorio es el espacio reapropiado por un pueblo, el patrimonio, el pueblo originario que lo ha habitado y modelado en el transcurso de los siglos, el que alberga la raíz y las ramificaciones actuales de su historia. El que busca generar soberanía.

En el país ya no hay puertos de pesca, se convirtieron en estacionamiento de yates, una millonada que no sirve a sus dueños sino sólo un par de semanas al año.

 Ni playas para pescadores, se las tragaron los hoteles.

 Ni bosques y selvas, sino escenarios artificiales ya contaminados para el distinguido turismo de aventura.

 Ni pastizales, sino terrenos de golf; ni ríos, sino drenajes abiertos;

Ni paisajes campesinos, sino parques turísticos;

Ni paisajes callejeros de antoñonas ciudades, sino disneylandias “coloniales”.

 

 

La Conquista neoliberal arrebata tierras como hace 500 años, destruye terruños para construir territorios regalados a cosechadores de divisas.

La tierra en un sentido amplio es el planeta Tierra  

La Madre Tierra; 

La Tierra de los Hombres.

En concreto, el terreno con el cual uno toma raíz en ella es una realidad necesariamente colectiva de quienes la trabajan y la garantía de la libertad de quienes la habitan:

Tierra y Libertad. Como la calle y la libertad que en ella normalmente circula, no es de nadie, porque es el espacio colectivo de todos los que la animan, en ellas se expresan, gozan o luchan, le dan vida.

Tierra, terreno, terruño y territorio y lo que contienen no se venden, ni se compran, ni se confiscan, porque son de los muchos que le deben su existencia colectiva, histórica, cultural, un bien colectivo transgeneracional, la garantía de la existencia futura de quienes los marcaron y los siguen marcando de su sello para siempre Juntos son una herencia cósmica, un llamado histórico, una memoria activa.

Metiendo las cosas en su lugar, la flora y la fauna realmente existentes no son obra de la sola naturaleza. Son, para bien o para mal, el fruto circunstancial de un milenario matrimonio entre la naturaleza y la humanidad, es decir, un producto de la historia. Su autor y actor son un sujeto histórico colectivo: los pueblos, cuyos instrumentos han sido sus culturas y su saber global acumulado que, como empieza a reconocerlo la ecología, atinó más que el presunto conocimiento parcial de los científicos.

La naturaleza sola generó el mar, la jungla (la vegetación espontánea del trópico húmedo) y el monte (ídem en tierra fría o templada), las estepas, los desiertos, etcétera.

En el transcurso de la historia, el hombre los ha transformado todos en paisajes: los pueblos pescadores o marineros han trazado rutas océanas, construido puertos y diques, escogido y arreglado playas;

Los mayas han transformado la jungla en selva; los pueblos agrícolas, el monte en una asociación de bosques y parcelas de cultivo;

Los pueblos de pastores y cazadores hicieron habitables sus estepas al tratarlas como praderas y pampas; los beduinos, al surcar desiertos, hicieron surgir oasis y tendido rutas con sus cruceros.

La naturaleza real opera históricamente desde su longevo matrimonio con el hombre. El hombre humaniza todo lo que toca, lo civiliza y se lo reapropia.

La mano del hombre, donde sea y progresivamente, es visible en todo: en las montañas, en el agua, en el suelo, el cielo y el aire, es decir, transforma el planeta tierra en hogar:

La tierra de los hombres, a partir del territorio (su reapropiación por un pueblo) colectivamente elegido para que fuera su tierra allí donde, dadas circunstancias evolutivas, era lo mejor porque su sabiduría lo había optimizado en función de sus deseos, sueños y proyecto de vida.

La fauna humana también -no es despreciativo- es huésped de la naturaleza y como tal, autor y actor – hasta de calidad- del devenir ecológico.

Fuente: Un texto descontextualizado de Andrés Aubry, por José Félix Zavala.   

JUAN RULFO…*

JUAN RULFO…* 

Retrato del escritor jalisciense, quien el pasado 16 de mayo habría cumplido 90 años, en imagen tomada del libro Cartas a Clara, publicado por Plaza & Janés

Juan Rulfo es uno de los pocos pensantes de la ciudad de México. Hoy que hacen tanta falta las ideas y debates sobre la urbe, bien vale la pena incursionar en algunos de sus pensamientos, releyendo su obra y de paso, rendirle así, un digno homenaje a 90 años de su nacimiento.

Escritor y fotógrafo de sensibilidades inigualadas para expresar en sus obras el México rural y urbano de mediados del siglo XX, Rulfo llega a esta ciudad en 1935, con 18 años de edad; huérfano y solo, es parte de una ciudad que contaba en ese entonces con un millón y medio de habitantes.

Años antes, con las imágenes de su padre asesinado cuando tenía seis años y las de su madre fallecida cuando tenía 10, había sobre-vivido en un orfanatorio de Guadalajara. Desde entonces el abandono y la depresión, muy común entre los hijos del México agrario, no desaparecería de su vida; ya en la ciudad de México, fue empleado de migración, del archivo de la Secretaría de Gobernación y de la Comisión del Papaloapan, así como agente de ventas de una trasnacional de llantas, guionista de la actual Televisa y empleado del Instituto Nacional Indigenista; durante ese lapso tuvo tiempo para revolucionar la literatura mundial con dos obras que escribió en no más de 300 cuartillas, traducidas actualmente en 26 idiomas; estas son Pedro Páramo (1955), novela de difícil pero apasionante lectura por su fractura con el tiempo y el espacio; y los 17 cuentos que integran El llano en llamas (1953).

Después, no volvería a publicar nada trascendente hasta su muerte, acaecida por un cáncer pulmonar, el 7 de enero de 1986.

¿Cuáles fueron los lugares de la ciudad de México transitados por Juan Rulfo?

 Su primera morada fue con su tío David, en un refugio de soldados llamado El Molino del Rey, enclavado en las naturalezas de un frondoso bosque, el mismo que un siglo antes habitara Guillermo Prieto; Rulfo dice sobre su primera residencia: ”mi jardín era todo el bosque de Chapultepec; en él podía caminar a solas y leer, leer (…) no conocía a nadie (…) convivía con la soledad, hablaba con ella, pasaba las noches con mi angustia y con mi conciencia”.

Después, ya como estudiante oyente, vive horas de estudio en el edificio de Mascarones, ubicado en las calles de Tacuba; y de ahí todos los días, a una casa de huéspedes de ubicación desconocida. En el apogeo de su vida literaria, Juan Rulfo vivió en la colonia Cuauhtémoc, en el número 84 de la calle de Río Nazas; aquí comparte vecindad con Pedro Coronel, en medio de infinidad de ríos (…) asfaltados. Así lo platica Elena Poniatowska: ”(….) le gustaba mucho agarrarse de las ramas de los árboles de la colonia Cuauhtémoc (…) después (cuando) se hizo famoso (…) caminaba por las calles de Tíber, de Duero, de Ganges, Nazas y Guadalquivir (y) no se le veía por ningún lado la tristeza (…) así caminaba Rulfo, platique y platique por los ríos de la colonia Cuauhtémoc”.

Durante muchos años, en compañía de Juan José Arreola, Alí Chumacero y Ramón Xirau, entre otros, Rulfo deambuló, escribió y leyó sus escritos en diversos cafés; esos refugios de la creatividad literaria que por fortuna todavía quedan en la ciudad. En diversas conversaciones menciona uno de nombre Nápoles, frente al desaparecido cine Variedades; y otro más en la calle de Dolores, donde escribió parte de sus cuentos Talpa y La cuesta de las comadres.

Cuando se mudó a la colonia Guadalupe Inn, Rulfo pasa largos ratos escuchando música y tomando café en la legendaria cafetería El Agora, ubicada sobre Insurgentes Sur, casi esquina con Barranca del Muerto. Las grandes ciudades son refugios de soledades, espacios de frustraciones e insatisfacciones que conducen con frecuencia a la depresión, un sentimiento que casi todos padecemos. ¿Qué sentimos y cómo convivimos con casi 22 millones de mexicanos que diariamente entrelazamos angustiosamente nuestras miradas? Rulfo es de los pocos que se atreve a hablar en nombre de todos; sus palabras no son, como generalmente se podría pensar, literales, sino metafóricas: ”(…) vivo muy encerrado siempre, muy encerrado. Voy de aquí a mi oficina y párale de contar. Yo me la vivo angustiado. Yo soy un hombre muy solo, solo entre los demás. Con la única que platico es con mi soledad. Vivo en la soledad. En mi casa (….) nadie habla con nadie, ni yo con Clara ni ella conmigo, ni mis hijos tampoco, nadie habla, eso no se usa, además yo ni quiero comunicarme, lo que quiero es explicarme lo que me sucede y todos los días dialogo conmigo mismo, mientras cruzo las calles para ir a pie al Instituto Nacional Indigenista, voy dialogando conmigo mismo para desahogarme, hablo solo. No me gusta hablar con nadie (…) así es el sentimiento que yo tengo, soy todo deprimido y marginado (…) lo que no me gusta es la gente, hablar en público. Me entra el pánico, me deprimo mucho (…) a veces amanezco queriendo no despertar”. La obra de Rulfo aporta dos concepciones contemporáneas sobre la ciudad de México. La primera, es descubrirla como una ciudad de ciudades, cuestionando una sola ”identidad urbana”; y la segunda, quizá la más importante, es su caracterización como una urbe donde predominan las relaciones espirituales, sobrenaturales y en comunicación con el mundo de las divinidades. No se trata, por supuesto, de la ciudad de las minorías, sino de las mayorías migrantes que habitan en las periferias, desoladas y silenciosas, y de las cuales Rulfo se convirtió antes que muchos otros, en su principal vocero.

Dice: ”México no es una ciudad que tenga características propias, es una ciudad mistificada totalmente, son muchas ciudades, ¿de cuál ciudad se habla, de cuál barrio, de cuál colonia, de qué rumbo(…)? yo uso la tercera persona porque (…) me siento totalmente ajeno a estas gentes que viven en la ciudad de México. No a los aledaños de la ciudad. El 70 por ciento de los que vivimos en la ciudad hemos venido de la provincia. Entonces hay una población que no se adapta al hombre que ha nacido y vivido en el barrio de vecindad. Esa es una realidad: gentes que viven en condiciones difíciles, barrios que están fuera del Distrito Federal pero que no están separados sino unidos por casas a la ciudad. Y muchos de estos hombres, campesinos que llegan a la ciudad, viven en la periferia porque no quieren perder contacto con el campo, no quieren perder ese contacto con la tierra que les permite soportar la miseria de la ciudad”.

Estos pensamientos sobre la ciudad inaugurarían, años después, los múltiples estudios sobre la pobreza de las periferias de Ciudad Nezahualcóyotl y del Valle de Chalco.

A los pocos años de su llegada a la ciudad de México, Rulfo aborda la migración urbana en una corta obra, probablemente la primera que iniciara en su vida. Con los sentimientos de abandono producidos por los recuerdos de asesinatos y muerte de su natal Jalisco, comienza en 1938, con sólo 20 años de edad, Los hijos del desamparo, una novela con referencia a la zona de tolerancia del céntrico callejón de Valerio Trujano (atrás del actual Museo Franz Mayer), donde un solitario migrante, con un niño en brazos, busca el cobijo de una madre para él y para el pequeño.

De la obra se conservó un pequeño fragmento fechado en enero de 1940 y publicado 21 años después, en la Revista Mexicana de Literatura de septiembre de 1959, con el nombre Un pedazo de la noche. Así, no es aventurado afirmar que los paisajes de desolación que nutren las obras de Juan Rulfo, no son sólo imaginarios del campo, sino también de los desolados paisajes urbanos de la ciudad de México. Por ello, releer las obras de Juan Rulfo resulta indispensable para entender que los habitantes de esta gran ciudad de México no sólo necesitamos viviendas, transportes, escuelas, parques y hospitales. También las imaginaciones literarias como las de Juan Rulfo, indispensables para alimentar el alma de la ciudad.

Fuentes de textos citados: ”Ay vida, no me mereces. Juan Rulfo, pon la cara de disimulo”, de Elena Ponitowska y ”Conversaciones con Juan Rulfo”, de Fernando Benítez, ambos leídos en el Homenaje Nacional rendido al escritor jalisciense. INBA/SEP, septiembre 1980; de Internet, la página oficial y principal, y otras de diversas autorías

*JORGE LEGORRETA