La Catedral de México…1/2

Descripción de la Catedral de la ciudad de México La fachada La Fe, Esperanza y Caridad. Son  esculturas de Tolsá, en el remate de la fachadaLa fachada se observan tres relieves en mármol blanco. El central representa la Asunción de la Virgen María. El que se tiene del lado izquierdo muestra la entrega de las llaves del Cielo a San Pedro;

el que se tiene a mano derecha, la Barca de la Iglesia. Sobre el reloj se encuentran tres figuras representativas de las virtudes teologales: la Fe, la Esperanza y la Caridad. La Fe sostiene una cruz, la Esperanza un ancla y la Caridad sujeta a dos niños.

El reloj y las esculturas se deben a Tolsá, así como las balaustradas y florones que coronan todo el conjunto.  El altar del Perdón El retablo es obra de Jerónimo de Balbás (1735).

A principios de 1967 hubo un incendio en la catedral que dañó el altar.

Gracias a la restauración practicada se puede admirar el día de hoy una gran obra de arte colonial.

Se llama así porque ahí piden perdón los fieles.

Esta es una de las obras más grandes del autor tiene un estilo churrigueresco el cual es muy detallado, todo el acabado de esta obra esta cubierto con hoja de oro. El coro

La sillería del coro está fabricada en una excelente talla de tapincerán.

Tiene dos niveles de sitiales: el alto para canónigos y el bajo para seíses y sochantres.

En la parte superior, tiene figuras talladas en medio relieve, de obispos y santos.

La sillería del coro es fruto del arte de Juan de Rojas (1695). También fue dañada en el incendio de 1967.

Al centro del coro, entre la la reja y la sillería, está un fascistol de caoba, adornado con figuras de marfil, una de las cuales, es un crucifijo que corona toda la obra. Se usa para sostener los libros de canto, y está conformado por tres cuerpos.

La portada del coro y la crujía (el corredor cerrado que va desde es coro hasta presbiterio) fueron hechas con el diseño del pintor Nicolás Rodríguez Juárez bajo la supervisión del sangley Quiauló.

La bella reja del coro es de tumbaga y calain, y fueron estrenadas en 1730. Se fabricó en la ciudad de Macao, China, y sustituyó a una anterior esculpida en maderas. 

 

La Cúpula

Se terminó con adaptaciones al proyecto de Ortiz de Castro.

En el interior también se representó la Asunción de la Virgen (Rafael Ximeno y Planes, 1810).

La cúpula que existe hoy en día, es obra de Manuel Tolsá,  de tambor octogonal, levantada al centro del crucero, sobre cuatro columnas torales y remata una linternilla.

Las actuales ventanas son de Matias Goeritz.

En el incendio de 1967, ocasionado por un corto circuito en el Altar del Perdón la pintura de la Asunción se consumió. 

El Altar de los Reyes

El Altar de los Reyes, se encuentra en el ábside del templo, detrás del Altar Mayor.

Es obra del insigne Jerónimo de Balbás, autor del Altar del Perdón, de esta misma catedral, y del Altar Mayor de la Catedral de Sevilla, entre otras.

Este bello altar, que se puede considerar un monumento dentro de otro monumento, es la obra cumbre del estilo churrigueresco mexicano o barroco estípite, y se considera la obra maestra de su destacado autor.

Mide 25 metros de altura, 13 de ancho, y 7 metros de fondo; se eleva al fondo de Catedral ocupando el ábside.

Es una talla formada por tres calles verticales, dos laterales y una al centro, adornada con los cuadros La Asunción de la Vírgen, y La Adoración de los Reyes, del pintor Juan Rodríguez Juárez.

Éste último, es el que da nombre al altar, además de una serie de esculturas de bulto de reyes y reinas canonizados, que posan a lo largo y ancho del altar.

Fue realizado en maderas preciosas policromados, en una exuberante composición de pilastras y columnas, follaje, guirnaldas y querubines.

El conjunto está estofado, revestido con hoja o lámina de oro, lo cual le confiere majestuosidad a la obra.

Está cerrado por una doble bóveda, y en lo más alto del conjunto, se haya una representación de Dios Padre, presidiendo el magno conjunto. 

 

 

La Nave central de la Catedral Metropolitana, esta con vista al Altar de los Reyes al fondo. 

Capilla de Nuestra Señora La Antigua

Está consagrada a la advocación mariana del mismo nombre, y en el retablo principal, neoclásico, obra de Juan de Rojas (1718), hay una copia de la imagen de la Virgen de la Antigua cuyo original se encuentra en la Catedral de Sevilla.

Esta imagen era muy venerada por la población española de la ciudad de México durante el período colonial.

Bajo la imagen de la virgen hay una magnífica escultura del Niño Jesús, de factura sevillana y original de la primera mitad del siglo XVII. Es conocida popularmente como El niño cautivo. Capilla de San Pedro

La capilla de San Pedro custodia otros dos retablos.

El primero y principal está dedicado a honrar la vida del santo apóstol y fue edificado hacia 1670.

En él se observan ya los lineamientos del barroco temprano en los que aún se observan elementos manieristas como los relieves de lacería, las ménsulas y los pinjantes.

El retablo está formado por tres cuerpos, el último de los cuales se integra al espacio arquitectónico dejando al centro el vano de la ventana.

El retablo se merece una mención especial por su decoración general en la que sobresalen los variados motivos vegetales e inanimados propios del barroco.

En cuanto a las pinturas de este retablo, no se ha podido saber a ciencia cierta quiénes fueron los autores, se trata de obras cuyo tema es la vida de San Pedro, y en un pasaje se recuerda el martirio del apóstol que pidió ser crucificado de cabeza “por no ser digno de morir como su maestro”. 

Capilla del Santo Cristo y de las Reliquias

Se construyó entre 1610 y 1615 dedicada al Santo Cristo de los Conquistadores. También recibe el nombre de Capilla de reliquias por las reliquias insignes guardadas en los retablos barrocos.

Según algunos historiadores la imagen de Cristo crucificado conocida como el “Santo Cristo de los Conquistadores”  del S. XVI O XVII, fue un regalo de Carlos V, otros sostienen que se trata de una obra realizada en estas tierras, lo cierto es que ya en la primera catedral recibía gran veneración.

Las pinturas y esculturas escenifican momentos de la pasión de Cristo uniendo a este tema la pasión o tormento de los santos y santas mártires.

La escultura del “Santo Entierro” es utilizado todos los años en la procesión del viernes santo.

El retablo de la derecha tiene al centro una Virgen de Guadalupe, de José de Ibarra, ante la que se juró a Santa María de Guadalupe como la Patrona General y Universal de todos los reinos de la Nueva España el 4 de diciembre de 1746, y que conserva una reliquia del ayate de Juan Diego.

Las reliquias de esta capilla se exponen anualmente el día de todos los santos y el día de los fieles difuntos el 1 y 2 de noviembre.

De acuerdo a la tradición, en esta capilla se custodian reliquias de San Vicente de Zaragoza, Santa Vital de Milán y un pedazo de la Vera Cruz. 

Capilla de San Felipe de Jesús

Aquí se encuentran los restos de Agustín de Iturbide. Asimismo, aquí se conserva el corazón de Anastasio Bustamante. 

Capilla de Nuestra Señora de la Soledad

La capilla dedicada a la Virgen de la Soledad fue abierta al culto en la segunda mitad del siglo XVII.

Ella protege a los albañiles y obreros que participaron en la construcción de la catedral.

El retablo principal está formado por dos cuerpos y un remate, en él se aprecian las columnas salomónicas de capitel corintio que separan las entrecalles.

Es una virgen de la Soledad, copia de una imagen española.

El retablo puede ser ubicado en la década de 1670-1680 gracias a las pinturas con el tema de la Pasión de Cristo hechas por el pintor Pedro Ramírez. Capilla de San José Su retablo principal es barroco, procedente de la antigua Iglesia de Monserrat y tiene en el centro la imagen de San José con el Niño, rodeado de santos, entre los que destaca Santa Brígida de Suecia.

El retablo lateral es una composición de pinturas, que consiste en El triunfo de la Fe, La transfiguración, La circuncisión y La asunción.

Hay una antigua imagen llamada el Señor del cacao, es una escultura de caña de maíz procedente de la primera catedral, muy venerada por los indígenas durante la colonia, quienes depositaban como ofrenda semillas de cacao, que en época prehispánica se consideraban valiosas piezas de cambio. Capilla de San Cosme y San Damián

Entre los retablos que decoran el interior de la Catedral Metropolitana, el principal está dedicado a honrar a los santos tutelares de la capilla, consta de dos cuerpos, el remate y tres entrecalles.

Es uno de los retablos catedralicios del siglo XVII en los que se puede afirmar que tiene un acento manierista y como prueba de ellos están las columnas clasicistas estriadas.

El retablo fue concebido para albergar pinturas, las cuales exaltan la vida de los santos médicos Cosme y Damián y se deben al pintor Sebastián López Dávalos.  Capilla de los Ángeles

Sirve de basamento a lo torre occidental, y fue concluida entre 1653 y 1660. Esta primera capilla fue destruida por un incendio en 1711, por lo que fue inmediatamente sustituida por la actual, finalizada en 1713.

Cuenta con unos fastuosos retablos barrocos con esculturas estofadas y policromadas, obras de Manuel de Nava, que representan a los siete arcángeles.

Capilla restaurada a costas del Pbro. Queretano Juan Caballero y Osio 

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