Dos mujeres mexicanas…

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Cármen Aristegui, periodista e intelectual mexicana, es por el momento una de las mujres más destacadas de la vida pública del país, debido a que da voz a en sus limitadas actuaciones en los medios de comunicación, que le permite el gobierno, para que se expresen las voces pensantes de este México nuestro.

Elena Poniatowska, otra mujer mexicana, periodista, que le dió voz a todos los que no la han podido tener en este país. Como son Los deudos de Tlaltelolco, las costureras, descubierta durante el temblor de 85, a Jesusa Palancares, y a gran cantidad de voces que quieren hablar y no las dejan. Es además una escritora e intelectual, con gran capacidad de reflexión para la sociedad mexicana.

Andanzas de Andrés Aubry…historiador

Andanzas de Andrés Aubry

 

 

Las enseñanzas

 

En estos momentos de continuo hostigamiento a las comunidades zapatistas es muy importante recordar y resaltar la vida y trabajo de Andrés Aubry, reconocido investigador de la historia de los pueblos indígenas de Chiapas, quien falleció el pasado 20 de septiembre. Frente a la indiferencia, marginación y olvido que han sufrido estos pueblos, Andrés fue un gran defensor de sus lenguas y de la memoria de sus luchas por un lugar digno en la sociedad nacional y en el mundo.

Las recientes amenazas de muerte que han mandado un grupo de paramilitares a las autoridades del municipio autónomo de San Andrés Sakamch’en de los Pobres, merecen el repudio de todos y nos recuerda los peores momentos de la guerra de baja intensidad durante el gobierno de Zedillo. No hay que dejar que el olvido vuelva a ser el signo de nuestros días. Como nos enseñaba Andrés, la memoria y la fidelidad son nuestras mejores esperanzas.

El trabajo de Andrés se destaca porque siempre aseguraba que el análisis no era solamente suyo, sino que reflejaba el sentir colectivo de los pueblos. Fue pionero en la aplicación del método de la investigación-acción, en el cual el investigador se involucra en los procesos de lucha popular, compartiendo y enfrentando diversas visiones de la realidad social para luego sistematizar y difundir los resultados. Fue de los primeros investigadores que se preocupaba por publicar ediciones bilingües, como en su libro Cuando dejamos de ser aplastados (La Revolución en Chiapas) (tztotzil-español, 1982), o la publicación en francés de testimonios y escritos tzotziles (Les tzotzil par eux memes, récits et écrits de paysans indiens de Mexique, 1988). Con éstos y otros trabajos demostró un compromiso con la apertura de nuevos espacios de diálogo entre los pueblos indígenas y los científicos sociales.

Desde 1973, cuando fundó el Instituto de Asesoría Antropológica para la Región Maya (Inaremac), Andrés y sus colaboradores nos enseñaron que las comunidades no existen en un mundo separado, sino que son afectadas directamente por las relaciones de subordinación y explotación existentes. Documentaba el impacto de las crisis económicas y las políticas neoliberales en la vida y percepciones de las personas. Pero no estaba satisfecho con analizar los problemas y agravios porque también nos enseñaba cómo las mismas comunidades se organizaban para crear soluciones y resistir imposiciones.

Es imposible subestimar el impacto del trabajo de Andrés en la vida social y política chiapaneca. Lamentaba cómo la mayoría de los científicos sociales se preocupan primero por su propio estatus y suelen perder las grandes citas de la historia. Para los estudiosos de Chiapas, la rebelión zapatista, los diálogos de San Andrés, y los Acuerdos sobre los Derechos y Cultura Indígenas, fueron precisamente su cita con la historia y don Andrés no faltó. Además de participar como asesor en los diálogos, dirigió un proyecto importante de traducción de los acuerdos a 10 lenguas indígenas. Recordaba que el proceso fue más que un ejercicio académico porque el acceso a los acuerdos facilitó a las comunidades avanzar en su implementación. Como dijo Andrés, la investigación no debe desligarse de la acción, y el análisis debe llevar a soluciones que sirvan a la población.

Desde esta perspectiva, se entienden los temas centrales de su libro Los llamados de la memoria: Chiapas, 1995-2001 (Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, Chiapas, 2003). Este libro recopila 38 artículos que publicaron Andrés y Angélica Inda, su compañera y directora del Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de Las Casas hasta su fallecimiento en 2001. Casi todos fueron publicados en la sección de Opinión de La Jornada, aunque Andrés insiste en la presentación del libro que era más apropiado leerlos como testimonios.

Estos artículos nos enseñaron mucho. Destacan sus análisis de los grupos paramilitares, sus orígenes, su composición y su estrecha relación con la existencia de esa guerra de baja intensidad que otros negaban y que siguen negando en la actualidad. Pero fue su apreciación de la memoria que le permitió recordar la gran labor de Angélica Inda en la socialización de los documentos guardados en el Archivo Histórico Diocesano. Su trabajo, al igual que el de Andrés, fue siempre dirigido a difundir en las comunidades los resultados de su trabajo en el archivo. Su difusión ayudó a fortalecer la memoria y, con ello, el anhelo de un futuro digno para éstas y las próximas generaciones. En este sentido, las palabras de Andrés deben recordarnos que la defensa de la memoria sigue siendo necesaria y, ante las nuevas amenazas en contra de los zapatistas, cada vez más urgente:

“En este vaivén del Archivo al campo, la memoria escrita de los manuscritos y la memoria oral de los pueblos, la memoria docta y la memoria popular, confrontadas al acontecer de la noticia, se fertilizaban mutuamente. Estas páginas son reflejo de ello. Ninguno de esos artículos fue redactado como opinión, tan sólo quiso ser la voz de la memoria para activar la densidad del presente y retroalimentar proyectos. Así aprendimos que el norte que da la dirección del quehacer es la memoria. Deshacer la historia destruye a Chiapas, obedecerla lo pone de pie” (Los llamados de la memoria, p. 13). 

Algunos servicio culturales que ofrece Querétaro…

Lista de instituciones culturales en Querétaro: 

Conservatorio de Música

 

Escuela de Laudería

 

Culturas populares, investigación.

 

Ecuela de artes y oficios

 

El CEDART. Centro de estudios de arte

 

La Sinfóica de Querétaro

 

Voces queretanas, coro

 

La Banda Juvenil

 

Facultad de Bellas artes

 

El INAH, Antropología, historia y arqueología

 

El Cefac. Centro de estudios artísticos

 

La Estación, Centro cultural

 

Centro Educativo y Cultural “Manuel Gómez Morín”

 Auditorio Josefa Ortíz de Domínguez Colegio Nacional de Danza Museo de la Ciudad Casas de Cultura Las Crónicas municipales Los festivales de primavera y las fiestas de Julio El Teatro De La República 

El Patronato de lãs fiestas de Querétaro. Trasdiciones y las fiestas de diciembre

 

El Archivo Histórico del estado y del Municipio de Querétaro. Investigación.

 

La edición de libros a traves del Instituto Queretano de Cultura y Arte

 

Panteón de los Hobres Ilustres

 

Museo de Arte

 

Museo de La Restauración de La República

 

 

Los Museos locales

 

El Cerro de las Campanas

 

El Archivo histórico dominico

 

Las Misiones de La Sierra Gorda

 

La Fiestas de Los Concheros en septiembre

 

Las Fiestas del Pueblito, en febrero

 

Hércules, el pueblo obrero por excelencia

 

Santa María Magdalena, el pueblo indígena

 

Carrillo, el pueblo indígena que exporta músicos al país entero

 

San Sebastián, la Parroquia de indios

 

El Río y La Alameda, los lugares en los que se encierra el centro de la ciudad de Querétaro.

 

La Ciudad de Las Artes. en construcción

 

El ex Convento de Santa Rosa

 

Las Fiestas Patronales de Santiago

 

Templos, Palacios y Casonas

 

Francisco Cervantes, Nuestro poeta por excelencia

 

Ricardo Pozas, nuestro literato y sociólogo “Juan Pérez Jolote”

   

Un poema de Pablo Cabrera…

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El fraile franciscano, nacido en Mallorca y salido del Colegio de^Propaganda Fide de San Fernando, Junípero Serra, fue enviado en 1750 a la zona Pame de Querétaro, donde se levantaron por los indígenas estos cinco templos y conventos, llamados misiones, que duraron como “congregaciones de indios” solo 17 años y después fueron abandonados por los pames. 

¡Los caminos!…  ¡Los caminos!…

Los caminos prolongados que tramontan horizontes,

los caminos que dibujan arabescos en las faldas de los montes,

LOS CAMINOS DE LOS BOSQUES, ANGUSTIOSOS Y SOMBRÍOS,

LOS CAMINOS QUE CAMINAN…LOS CAMINOS DE LOS RÍOS,

LOS CAMINOS DEL DESIERTO CON FANTÁSTICO MIRAJE…

LOS CAMINOS ARBOLADOS CON LAS SOMBRAS DEL RAMAJE;

LOS CAMINOS QUE PENETRAN LOS MISTERIOS DEL PAISAJE.

¡ALELUYA CANTE SIEMPRE, CANTE SIEMPRE NUESTRA VOZ,

QUE AL FINAL DE LOS CAMINOS NOS ESTA ESPERANDO DIOS.!

DEL GRAN  POETA QUERETANO, PABLO CABRERA,  SOBRE lAS MISIONES PAMES DE lA SIERRA GORDA.

La historia, los niños y los maestros…

Sucedió en Querétaro

 La Historia, Los Niños y Los Maestros

Este artículo de Guadalupe Loeza, sufrió cambio de título y modificación de párrafos, por José Félix Zavala 

Las agendas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, están plenas de temas que son materia de los partidos políticos o de los legisladores, en cambio la formación escolar de los niños y adolescentes no figura entre sus prioridades.

Los maestros eran héroes cuando creían en el saber, dejaron de serlo cuando empezaron a creer sólo en el poder.

Son muchos los estragos que ha causado la drástica reducción de las horas de clase de historia de México, en los programas de primaria y de secundaria, o la casi eliminación de los temas del México prehispánico de los programas de estudio de la secundaria, una decisión peregrina que de manera inevitable evoca la hispanofilia distintiva del Partido Acción Nacional.

Los privilegios que gozan los líderes y los maestros del sindicato. Entre ellos horarios reducidos, o los anuncios de nuevas movilizaciones de la Coordinadora, son parte integral de las dificultades que deben enfrentar los niños mexicanos.

Los concursantes de la Olimpiada Mexicana de Historia son verdaderos niños héroes, porque también han superado los obstáculos que interponen dos organizaciones que han formado la pinza mortal en la que están atrapadas la educación pública básica y la educación media.

Del 19 al 21 de mayo pasados, se llevó a cabo en Juriquilla, Querétaro, la etapa final de la primera Olimpiada Mexicana de Historia, que organiza la Academia Mexicana de Ciencias.

Los 88 concursantes, provenientes de 14 estados de la República, con edades de entre 14 y 16 años, se habían destacado de 54 mil que se presentaron en casi todas las entidades federativas a la primera etapa, que tuvo lugar en marzo.

Un grupo de siete investigadores de El Colegio de México, la UNAM y el CIDE ha sido responsable del diseño y contenido de los cuestionarios que se aplicaron en las tres etapas previas a la selección final.

Cuatro de estos investigadores recibieron en su momento el premio a la Investigación Científica que otorga la Asociación Mexicana de Ciencias.

El éxito espectacular que ha tenido la academia en la organización de las olimpiadas de Matemáticas, Biología, Química y Geografía, en las que participan cientos de miles de niños y adolescentes de todo el país, impulsó la intención de extender esta experiencia a la historia de México.

El objetivo central de los organizadores es fomentar el amor por el estudio de la historia, pero también responden a la intuición de que en nuestro país existe una enorme curiosidad espontánea, y no siempre debidamente cultivada, por nuestro pasado remoto y reciente.

En los primeros días de julio se llevará a cabo el concurso televisado en el que participan los cinco finalistas, y tendremos al o a la ganadora.

El número de participantes, así como su esfuerzo y el que hicieron muchos de sus maestros por mantenerse en la liza, asistir a los lugares donde se aplicaron los cuestionarios, y prepararse para poner a prueba sus conocimientos y su disposición para la comprensión de la historia, confirmó nuestra intuición.

Nuestro objetivo no era evaluar el estado de la enseñanza de esa disciplina en las escuelas del país.

Por consiguiente, los programas y los libros de texto de la SEP, o los autorizados por Ella, fueron un referente importante, pero quisimos llevar a los concursantes a poner en práctica su propia iniciativa, prepararse más allá de lo que pide la escuela, y ampliar sus conocimientos, acicateados por la competencia y por el gusto de saber más.

Nuestro propósito no es juzgar cómo se está enseñando la historia de México en la escuela, pero los resultados de las tres distintas etapas nos impusieron muchas reflexiones de distinta naturaleza.

Podríamos debatir los porqués de la desproporción entre hombres y mujeres en el total de concursantes: en Juriquilla las adolescentes eran apenas la tercera parte del grupo; o los buenísimo resultados de un estado pobre como Hidalgo, frente a los no tan buenos de un estado rico como Aguascalientes.

En los ensayos que escribieron los 88 concursantes de Juriquilla, en que nos contaron la historia de su familia o de su comunidad, pudimos leer las trayectorias individuales y anónimas de una sociedad cambiante, muchas de ellas de origen rural y, desde luego, muy modesto.

También identificamos pistas de cuál puede ser el perfil de los mexicanos que nacieron al inicio de los años 90, de su fe en la educación como vía de redención social, de su confianza casi ciega en el mérito individual.

Pero sobre todo vimos una palpitante avidez por salir adelante, por imponerse a la adversidad de su medio.

Es una ironía que estos gremios que se decían enemigos hayan terminado hermanados en las consecuencias de sus acciones, pues mucho ha ganado el interés privado del magisterio con movilizaciones, bloqueos, afiliaciones partidistas, pero el costo lo han pagado sobre todo los millones de niños y de adolescentes, que son rehenes de maestros cuya verdadera profesión es la política.  

Conservatorio de Música de Querétaro: 1892-2008

escudo-pagina-029.jpgescudo-pagina-034.jpgescudo-pagina-030.jpgescudo-pagina-028.jpgescudo-pagina-024.jpgescudo-pagina-023.jpgEn 1892 en la sacritía hermosísima, del Real Convento de Dulcisimo Nombre de Jesús, “Teresitas”, fue inaugurado “El Conservatorio de música de Querétaro”, a instancias del obispo diocesano de entonces, Mons. Camacho y la casa contigua, a esta sacristía obra de maestro neoclásico Eduardo Tresguerras,  fue el claustro  primero de esta escuela, que es un orgullo local.

Fue el 18 de febrero de 1892 cuando el obispo Rafael sabás Camacho. acompañado por los capitulares de catedral, el rector del seminario, Mons. Florencio Rosas, el Director de el Conservatorio de Música, P. Guadalupe Velázquez y distinguidos personajes de la sociedad local, como el maestro  y gran compositor, Agustín González, se dio inicio a las clases de solfeo, gregoriano, armonía, contrapunto, etc.

Después seguiría la dirección de este Conservatorio de Música, bajo el mando del P. Cirilo Conejo, con quien se ampliarian los servicio, con la apertura de La Escuela de Música “J. Guadalupe Velazquez”.

Más tarde el directo del Consevatorio y de la escuela, el Mtro. Eduardo Loarca Castillo, se logró en las antiguas instalaciones del segundo patio del ex convento de Teresitas, la adpatación, por cierto muy atinada y complerta, del edificio que alberga a una de las escxuelas más importantes de Música del País y es ahora con la dirección del P. Benjamín Vega que obtiene su acreditación ante la Secretaría de Educación Pública.

De esta escuela y Conservatorio de Música, han salido orquestas de cámara, el orfeón queretano, los mejores organistas de la Catedral de México, de La basílica de Guadalupe y del Auditorio Nacional, entre otros y muy numerosos músicos nacionales y logros académicos de esta Institución. 

Tetillas un pueblo otomí del semidesierto queretano…

escudo-pagina-015.jpgescudo-pagina-041.jpgescudo-pagina-042.jpgescudo-pagina-043.jpgVista panorámica del pueblo indígena de San Miguel “Tetillas”, debido a la forma de los dos cerros que se ven al fondo.

Los habitantes de esta población ubucada en el semidesierto queretano pertenece al grupo oto-pame de la cultura Mesoamericana, cuya lengua o lenguass se distinguen por un hablar auxiliado de la nariz, el llamado Ñahñú, de donde provienen los otomís, matlazincas y acuiltecas; mientras los chichimecas propiamente dicho son de más al norte.

Con la invasión española hubo desplazamientos de pueblos y gruupos linguisticos, siendo los otomíes qienes invadieron unidos a los españoles la zona propiamente chichimeca entre ellos lo que comprende el semidesierto y la Sierra Gorda en el estado actual de Querétaro.

San Miguel Tetillas es un típico pueblo otomí y en él se encuentra la intervención de los artistas indígenas que levantaron un templo católico estilo barroco, con fachada, planta de cruz latina, cañón, bóveda, torre y en su interior retablos barrocos del estilo churrigueresco.

“Noticias del imperio”: Fernando del Paso

Francia quiere apoderarse de México en 1861

  En 1861, el Presidente Benito Juárez suspendió los pagos de la desuda externa mexicana. Esta suspensión sirvió de pretexto al entonces emperador de los franceses, Napoleón lll, para enviar a México un ejército de ocupación, con el fin de crear en ese país una monarquía al frente de la cual estaría un príncipe católico europeo. 

El elegido fue el Archiduque austriaco Fernando Maximiliano de Habsburgo, quien a mediados de 1864 llegó a México en compañía de su mujer, la Princesa Carlota de Bélgica. 

“Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América.  

Yo soy María Carlota Amelia, prima de la reina de Inglaterra, Gran Maestre de La Cruz de San Carlos y virreina de las provincias de Lobardovéneto, acogida por la piedad y la clemencia austriacas, bajo las alas del águila bicéfala de la casa de Habsburgo”. 

Yo soy María Carlota Amelia Victoria,  hija de Leopoldo, Príncipe Sajonia-Coburgo y rey de Bélgica… 

Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina hija de María Luisa de Orleáns, nieta de Luis Felipe rey de Francia. 

Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina leopoldina, hermana del rey de Bélgica y hermana del conde de Flandes.

Yo soy María Carlota Amelia, mujer de Fernando Maximialiano de Habsburgo, Archiduque de Austria, Príncipe de Hungría y de Bohemia, Conde de Hasbaburgo, Príncipe de Lorena, Emperador de México…y que una mañana de junio de hace muchos años murió fusilado en la ciudad de Querétaro.   

Fernando del paso    

La Costumbre en San Miguel Tlaxcaltepec, pueblo Otomí.

San Miguel Tlaxcaltepec,

un pueblo otomí  

Nobilísimo Señor San Miguel: 

Tú que eres la boca del Señor

Tú que eres los labios del Salvador

Tu que eres príncipe tres veces santo

Tú que eres espejo de la Hermosura divina

Tú que eres el defensor

Tu que eres el emperador de la milicia celestial

Tú que eres el sumo ministro

Tú que eres el fidelísimo secretario

Tú que eres el sublime archiserafín

Tu que eres entre los ángeles el más honrado 

Ruega por nosotros  

Mientras se oye el susurro de los rezos a santo patrono de la guerra los otomíes de San Miguel Tlaxcaltepec, se encaminan en peregrinación al cerro del Picacho, para honrar a los antepasados, allí existen cráneos que pertenecen a los fundadores del pueblo. 

Tú que eres el ilustrado de los santos

Tu que eres el juez y recibidor de las almas

Tú que eres el príncipe gloriosísimo

Tu que eres custodio de los arcángeles

Tu que eres custodio de los hombres

Tú que eres tutor de la fe

Tú que eres nobilísimo asesor de Dios 

Ruega por nosotros 

El Mayordomo de Las Animas prepara la ofrenda a los antepasados: tamales, café, pan, mazorca, miel, veladoras, flores, lleva a los cantores para que entonen himnos a los antepasados chichimecas, para que se respete la costumbre. 

Tú que eres el gran celador

Tú que eres el mayordomo de Dios

Tú que eres el promulgador de la ley

Tú que eres lumbrera del orden

Tú que eres protector del cielo  

Ruega por nosotros