Rescate en Tepotzotlán de molinos del siglo XVlll

Trabaja INAH en el rescate de molinos del siglo XVIII en Tepotzotlán

24 de Agosto de 2008

Notimex

La intervención contempla tres etapas: liberación, consolidación, reintegración e integración de todo el terreno donde se localizaban los molinos, destacó el INAH.

Expertos del Instituto Nacional de Antropologia e Historia (INAH) restaurarán los molinos industriales construidos por jesuitas en el siglo XVIII, ubicados en Tepotzotlán, Estado de México.

La intervención contempla tres etapas: liberación, consolidación, reintegración e integración de todo el terreno donde se localizaban los molinos, destacó el INAH.

En un comunicado, recordó que el complejo está conformado por dos conjuntos (altos y bajos), una zona intermedia, conocida como la administración, habitaciones, patios, almacén de granos y un importante sistema hidráulico constituido por “aguas rodadas”, que aportaban la energía y fuerza para realizar la molienda del trigo.

La orden jesuita procuraba que todas sus obras y colegios fueran autosustentables, por lo que “moler trigo fue la forma más práctica de asegurar la manutención de los colegios, debido a la gran cantidad de agua que había en Tepotzotlán”, explicó la investigadora Mónica Martí.

Aún cuando había condiciones favorables, la instalación del molino estaba sujeta al permiso de la Corona española y El Vaticano, quienes desaprobaron su establecimiento dentro del colegio, pero nada dijeron sobre su construcción fuera del mismo.

Los jesuitas siguieron al pie de la letra las instrucciones, construyendo los molinos en un terreno anexo a la huerta y los registraron como “Molinos de Xuchimangas”, nombre heredado de una hacienda cercana.

A la fecha, se ha concluido una de las tres etapas del proyecto de restauración, consistente en el rescate de la crujía, ubicada en el área de la administración, pues ésta, de acuerdo con el arquitecto Ricardo Sánchez Ramírez, presentaba un alto grado de deterioro, ocasionado por el paso del tiempo.

La crujía formó parte importante del sistema de molinos, pues en ella comenzaba y terminaba el proceso de molienda industrial que realizaban los religiosos en el siglo XVIII.

Ese lugar, de 200 metros cuadrados, en el que los encargados de la administración de los molinos recibían la semilla y entregaban los pedidos se convertirá en una sala de usos múltiples y exposiciones temporales, cuya restauración comenzó en septiembre de 2007 y concluyó en diciembre del mismo año.

Los trabajos incluyeron la consolidación y reconstrucción de muros, techos, pisos y puertas, con los mismos materiales y procesos de construcción que se usaron en el siglo XVII.

Los muros fueron levantados con adobes, como los de la edificación original, para luego ser aplanados con una mezcla de cal, arena y baba de nopal, ésta última para darle adherencia al aplanado y evitar su caída.

En la parte alta del terreno, donde entraba el agua de la presa La Concepción, ubicada a 10 kilómetros del Museo Nacional del Virreinato (MNV), que servía para el funcionamiento de las piedras de molienda, se encuentra el conjunto conocido como “el molino de arriba”, que será restaurado en la segunda etapa del proyecto.

En esta zona, construida en el terreno natural, con pisos y muros de piedra, el INAH y el MNV instalarán un museo de sitio con tecnología multimedia para recrear el trabajo de los jesuitas y que el público pueda entender y apreciar la importancia de los molinos de Xuchimangas, como una industria avanzada para su tiempo.

La última etapa consistirá en el rescate del “molino de abajo”, en su parte superior, donde permanecen los vestigios de una bodega y una serie de arcos, y se construirán cubículos para investigadores, además del área secretarial y una sala de juntas.

En lo que fue la bóveda del molino se instalará una sala de usos múltiples para conferencias y presentaciones de libros.

Huellas humanas de la era del hielo en Coahuila

Hallan en Coahuila huellas humanas de la Era del Hielo

25 de Agosto de 2008

Notimex 
 
 

  • Fueron localizadas en Cuatrociénagas y datan de hace 10 mil 500 años, por lo que se tratan de las más antiguas de México

Las evidencias de huellas humanas que se localizaron en el municipio de Cuatrociénegas, Coahuila, alcanzan una antigüedad de 10 mil 500 años, es decir, corresponden a la Era de Hielo, y se consideran, hasta el día de hoy, las más antiguas de México.

Estos resultados se obtuvieron a partir de estudios de fechamiento con el método de uranio, hechos en diferentes laboratorios de Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y México.

Lo anterior fue dado a conocer durante la ponencia “Datación de las huellas humanas localizadas in situ, en el Valle de Cuatrociénegas, Coahuila”, por Arturo H. González, investigador del Museo del Desierto, en el marco del IV Simposio Internacional El hombre temprano en América, que concluyó este fin de semana.

En un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organizador del acontecimiento, González señaló que el antecedente inmediato de estos hallazgos, fue una serie de huellas localizadas en 1961, durante los trabajos para construir la carretera que va de Ciénegas a San Pedro de las Colonias, en Coahuila.

Impresas en travertinos -piedra formada en los ciclos de agua y de carbono de la tierra- fueron trasladadas a las instalaciones del Museo del Desierto, en Saltillo, capital de Coahuila, para su resguardo, estudio y posterior exhibición.

Años después, investigadores del INAH se dieron a la tarea de identificar los lugares exactos donde se encontraron las primeras evidencias, con la intención de realizar nuevos descubrimientos y, sobre todo, obtener información relevante sobre la antigedad de las huellas.

Una vez localizados los sitios específicos, ubicados en las riveras de las pozas de agua que permean el valle de Cuatrociénegas, se extrajeron muestras de gasterópodos -caracoles- los cuales fueron sometidos a estudios de carbono 14 para obtener la datación.

Sin embargo, los resultados no convencieron a los investigadores, quienes se vieron en la necesidad de buscar otras alternativas que les proporcionaran datos más precisos.

González mencionó que la información obtenida a partir de los análisis de los caracoles no era fiable debido a los carbonatos de la zona; por lo tanto, se decidió realizar estudios con el método de uranio, el cual arrojó números mucho más confiables que alcanzaron hasta los 10 mil 500 años de antigedad, cifra que coincide con la Era de Hielo.

“Esta información permitió considerar al lugar in situ, como el único en México donde tenemos evidencia clara de hombres de la Era de Hielo que ocuparon nuestro territorio”, agregó el especialista.

Las primeras huellas tienen 24 centímetros de longitud por diez centímetros de anchura, comentó.

La estatura de estos individuos está relacionada con el tamaño del pie, por lo que el investigador atribuye hasta 1.70 metros, con una estructura corpórea robusta. Posteriormente se localizó una tercia más de sitios con rastros de huellas humanas, adujo.

<Tal es el caso del sitio El Niño, donde se localizaron evidencias de huellas con 13 centímetros de longitud; y el sitio El Pato, en donde se identificaron otras pertenecientes a cuatro individuos diferentes con 29 centímetros de longitud y 1.80 metros de altura en vida, aproximadamente.

El sitio La Pista, donde se hallaron huellas de 27 centímetros, adjudicadas a personas de 1.70 metros de estatura.

Según González, estos hallazgos son relevantes, ya que forman parte de los pocos informes que se tienen en el continente sobre huellas de humanos de la era del hielo.

“México es protagonista en la reconstrucción de la historia de los primeros hombres de América y la reconstrucción de la existencia humana en el planeta, a partir de los procesos evolutivos sufridos hace miles de años”, dijo.

“Con estos nuevos conocimientos se forma una referencia inmediata a lo que se vive actualmente en el mundo, es decir, del proceso de extinción donde el hombre genera la pérdida de muchas especies animales, la cual está ligada directamente a otros momentos de la historia en los que sucedieron actos parecidos, la desaparición de la megafauna es un claro ejemplo de ello”, concluyó el investigador.

Un sueño el 28 de agosto de 1968

Un Sueño el 28 de agosto de 1968   

Ustedes han sido los veteranos del sufrimiento creativo.  

Continúen trabajando con la fe de que el sufrimiento no merecido es redentorio. Regresen a Mississippi; regresen a Alabama; regresen a South Carolina; regresen a Georgia; regresen a Louisiana; regresen a los barrios bajos y a los ghettos de nuestras ciudades norteñas, sabiendo que de alguna manera esta situación podrá y será cambiada.  

No nos revolquemos en el valle de la desesperación. Entonces les digo a ustedes, mis amigos, que aunque nosotros enfrentemos las dificultades de hoy y de mañana, aún yo tengo un sueño.  

Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano, que un día esta nación surgirá y vivirá verdaderamente de su credo, nosotros mantenemos estos derechos patentes, que todo hombre es creado igual. Yo tengo un sueño que ese día en las tierras rojas de Georgia, hijos de esclavos anteriores e hijos de dueños de esclavos anteriores se podrán sentar juntos a la mesa de la hermandad.  

Yo tengo un sueño que un día aún el estado de Mississippi, un estado ardiente por e1 calor de justicia, ardiente por el calor de la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.  

Yo tengo un sueño que mis cuatro pequeños hijos algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de la piel, sino por el contenido de sus caracteres. ¡Hoy yo tengo un sueno!  

Yo tengo un sueño que un día en Alabama, con sus racistas viciosos, con su gobernador con sus labios goteando palabras de interposición y nulificación, un día allí en Alabama los pequeños negros, niños y niñas, podrán unir las manos con pequeños blancos, niños y niñas, como hermanos y hermanas.  

¡Hoy yo tengo un sueno! Yo tengo un sueño que algún día cada valle será elevado, y cada colina y montaña serán hechas llanas.  

En Memphis, Tennessee, el 4 de abril de 1968, el líder de color y Premio Nobel de la Paz, reverendo Martin Luther King fue abatido de un tiro en la cabeza por un francotirador mientras saludaba a sus seguidores desde el bacón del motel Lorraine, acompañado por sus colaboradores entre los que se encontraba el reverendo Jesse Jackson.  

King había galardonado con el Premio Nobel de la Paz cuatro años antes por su labor en favor de la igualdad racial y los derechos civiles.  

Tenía 39 años de edad.  

El atentado provocó estupefacción en la nación y marcó el inicio de graves desórdenes e incendios que se extendieron a otros estados y que arrojaron cerca de 50 muertos.  

King era visualizado como una amenaza para los intereses del “establishment” por su poder de movilización y convocatoria y no resultó extraño que se atentara contra su vida.  

El presunto ejecutor de King, James Earl Ray, fue detenido 6 meses después, pero las sospechas de una conspiración en contra de King perduran hasta la fecha, mientras se mantiene la convicción de que Ray no fue el verdadero asesino.

Los Jesuitas en Mesoamérica y en el Norte

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Los jesuitas llegan a Mesoamérica en 1572 

Para 1619 son ya 340 

En 1710 llegan a 508 

En 1750 eran 572 

Con 45 centros 

Una casa Profesa 

23 Colegios 

Un Noviciado 

8 Seminarios 

4 Residencias 

8 Misiones  

Los jesuitas llegan a Meso América

Precedida por un gran prestigio “de educadores por vocación y por mandato de sus reglas, poseedores de un método moderno de enseñanza que se basaba principalmente en el sistema de emulación y en la preparación de una muy sólida base en artes, eminentemente humanista…”

 

La Compañía de Jesús arribó a estas tierras en 1572, primero a petición de los franciscanos interesados en que los jóvenes continuaran sus estudios y posteriormente a solicitud del Cabildo de la ciudad de México en 1570.

Los reyes de España se habían resistido para autorizar el paso de la Compañía al nuevo continente.

Esto, en parte, debido al voto de obediencia que mantenían hacia el Papa y que les hacía relativamente independientes con respecto a la corona, pero finalmente, ante la insistencia, Felipe II expidió la Real Cédula para que los jesuitas llegaran a la Nueva España.

Estos religiosos, en sus crónicas, señalan que fueron enviados por su vida ejemplar y santas costumbres, así como para que ayudasen en la instrucción y conversión de los indios, ya que se le reconocía a la Compañía su “grandeza de letras y doctrina, suma erudición y trato grave, espiritual y serio”.

En un primer momento arribaron a la Nueva España doce miembros de la orden, con el paso del tiempo sumaron hasta quinientos.

En sus instrucciones quedaba señalado que no iniciarían de manera inmediata el establecimiento de los colegios. Antes esperarían dos años.

Hasta encontrarse familiarizados con el territorio y estar seguros de que contarían con los recursos necesarios para su labor.

Por esta razón es que iniciaron enseñando el catecismo a los macehuales y rudos, comunicándose con ellos mediante intérpretes.

Posteriormente el padre Juan de Tovar hizo la traducción de un catecismo a la lengua náhuatl, que se convertiría a la postre en su manual de enseñanza y primeras letras.

Además del sistema escolarizado, los jesuitas ejercían otros ministerios encaminados más bien a la enseñanza informal, misma que se consolidaba a través de la prédica, los sermones, la confesión, los ejercicios espirituales, las visitas a cárceles y hospitales.

Los encargados de realizar estas actividades eran sacerdotes concentrados en la Casa Profesa de la compañía.

Las Casas Profesa contaban con un templo y alojaban a los sacerdotes que ya habían emitido los cuatro votos: pobreza, castidad, obediencia y el cuarto —muy importante—, la obediencia al Papa y estaban exentos de la docencia escolarizada.

Otra característica de estos sitios, era que no debían poseer bienes propios, “sino que se ha de sustentar de sola limosna”, razón por la cual sólo se fundaban en ciudades populosas como la ciudad de México.

De aquí salían también aquellos que eran enviados a las misiones para convertir a los paganos, principalmente en la zona norte de México.

Pasados los dos años, la Compañía inició aquella tarea para la que fue convocada, “la buena educación de los jóvenes” mediante la apertura de escuelas públicas que pretendían acabar así, con la “ociosidad y los vicios” de los mismos.

En 1574 se pusieron en marcha los trabajos del Colegio de San Pedro y San Pablo, en la sede del Virreinato.

Para ello solicitaron donaciones, pidiendo a quien no tuviera herederos y quisiera emplear bien sus riquezas, dispensara recursos para educar y fundar colegios y colegiaturas, se convertirían así en señores, perpetuamente, con títulos de patronazgo.

Debido al éxito de este centro educativo, se erigieron otros dos, el de San Bernardo y el de San Miguel, mismos que una vez transcurrido el tiempo se fundarían para dar lugar al Colegio de San Ildefonso, que más tarde sería el principal en la ciudad de México.

En casi todos sus planteles, los jesuitas incluían el estudio de humanidades con la gramática latina como fundamento, puesto que su conocimiento era básico para la lectura de textos filosóficos, jurídicos y religiosos, tanto para aquellos que irían a la universidad, como para los que seguirían la vida eclesiástica.

También se impartían preceptiva literaria y retórica.

Por lo que hace a las artes, estaban presentes: lógica, matemáticas, ciencias físicas y teología.

Los jóvenes que asistían a los colegios eran principalmente aristócratas, aunque también ingresaban de bajos recursos; algunos procedían de otras ciudades donde no se contaba con colegios de nivel intermedio.

Los estudiantes podían ser internos y medio internos, dependiendo de los recursos y la procedencia.

El número de escolares variaba de un colegio a otro, el de San Ildefonso, por ejemplo, llegó a contar con treinta.

 

La Compañía de Jesús fundó aproximadamente 16 colegios que se encontraban desde Sinaloa hasta Guatemala.

Algunos con un buen número de estudiantes y otros no fueron tan concurridos pero, a pesar de ello, los jesuitas estaban presentes para cumplir con lo que consideraban su misión: salvar y perfeccionar almas, tarea que llegó a su fin en 1767, año en que la orden fue expulsada de los dominios españoles.

El 27 de febrero de 1767, el rey de España Carlos III, firmó el decreto por medio del cual ordenaba la expulsión de los jesuitas de todos sus dominios del mundo.  

El decreto fue recibido en la Nueva España por el virrey Marqués Carlos Francisco de Croix en mayo de ese mismo año.  

El gobernador de las Provincias de Sonora y Sinaloa, Juan Claudio de Pineda, se enteró hasta el mes de Julio.  

Poco más de cincuenta misioneros jesuitas fueron concentrados en Guaymas hasta mayo de 1768, fueron embarcados para San Blas, Nayarit, pasaron luego a Veracruz, para de ahí trasladarlos a Europa, donde vivieron prácticamente como prisioneros. 

A juicio de los colonos y funcionarios españoles, las misiones jesuitas eran un impedimento para el desarrollo económico y debían retirarse los misioneros y que el clero secular tomara su lugar.  

Los jesuitas, desde su llegada, habían proclamado con intransigencia, la necesidad de construir una sociedad paralela a la de los colonos, es decir, sin supeditación a ellos, sin intervención de éstos, ni de su sistema administrativo.  

El enfrentamiento fue permanente: los colonos necesitaban la mano de obra de los naturales de estas tierras; y los misioneros tenían un férreo control de esa mano de obra, porque consideraban que al no proporcionar las misiones, la mano de obra indígena a los colonos, la evangelización podía calar más hondo, y su proyecto social que excluía el sometimiento por la fuerza, ser más exitoso.  

A raíz de la expulsión de los jesuitas, los terrenos agrícolas y ganaderos de las misiones que eran propiedad comunal de los indígenas, empezaron a caer en manos de los blancos y mestizos.   

“Libros sobre mi mesa” por Jaime Septién

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Escrito por Jaime Septién / El Observador   
28.08.2008
Image Los libros nos enseñan muchas cosas. Por ejemplo, a ser uno mismo. También nos impulsan a conocer a los otros y nos hacen ser de otro modo…Hace pocos días, como reportaje de primera plana, The New York Times proponía la historia de Elizabeth Goodyear, una anciana neoyorquina de 101 años de edad a la que un grupo de personas que nada tenían que ver en su vida iba a leerle diariamente a su pequeño departamento los libros que Elizabeth quería que le leyeran.

Lo que estamos perdiendo

La historia tiene mucho de entrañable. Primero, porque es Nueva York, una de las ciudades más despersonalizadas del planeta. Segundo, porque se trata de una anciana que la sociedad occidental considera como un cachivache. Tercero, porque se trata de lectura, un ejercicio lúdico que estamos perdiendo en aras de la productividad y del pragmatismo.

Los libros nos enseñan muchas cosas. Por ejemplo, a ser uno mismo. También nos impulsan a conocer a los otros y nos hacen ser de otro modo.  Finalmente, aumentan nuestra capacidad de comprender la circunstancia en la que estamos envueltos y de poder manejar algunos hilos de ella misma. Es decir, nos hacen ser más de lo que somos.  Y eso es una tarea que no se detiene con el paso de los años.

Una vida sin leer no es vida

La anciana Elizabeth Goodyear, junto con la gente que va a leerle cada día (y a la que obsequia con un sabroso chocolate), no es ninguna dama de las letras, ni una adinerada viuda de algún magnate.  Es un ser humano económicamente pobre, que ha perdido su familia, sus amigos, su vista, pero no la voluntad de leer, de escuchar, de conversar, de entretener las horas de su larga vejez con lo mejor del genio humano que es la literatura.

La línea final de su vida se ha visto favorecida por el arte y por la amistad.  Quienes van a leerle cada día no son sus parientes, son gente conmovida por la tenacidad de la anciana y por su orgullo de permanecer enhiesta no obstante la oscuridad de sus ojos, la reciente operación de dos rodillas y la incapacidad que tiene de valerse por sí misma. El cuerpo estará en ruinas, pero la mente es, siempre, indomable.

Voluntad de comunicación

Cuando hay tanto joven que anda de aquí para allá, «sin oficio ni beneficio», como diría la abuela; cuando hay tanta población adulta olvidada y muriéndose de pena por su soledad, me pregunto si no serán los libros, la lectura, la amistad, quienes serán capaces de volver a construir los lazos entre las generaciones que se van y las que emergen. En otras palabras: para restituir el tejido social no siempre se necesita dinero. Hay una voluntad de comunicación que debe ser fomentada por quienes dicen ser gobierno.  Aquí hay un ejemplo que bien podría extenderse por todos los rincones de México.

¿La Misa ha terminado?

Escrito por Gilberto Hernández García   
Domingo 31 de Agosto 2008
REPORTAJE

Image ¿La Misa ha terminado? Un balance sobre el catolicismo en el México del siglo XXI

Por Gilberto Hernández García

A últimas fechas han aparecido ciertas publicaciones con notas referentes al estado que guarda la religión católica en México en cuanto a su número de practicantes.  Algunos de esos reportes presentan, con abierto tono triunfalista, «el notable retroceso de la Iglesia católica» en el país. Los estudios estadísticos realizados por el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), debidamente contextualizados, nos ofrecen una valiosa oportunidad para la reflexión.

Camino a la diversidad religiosa

El estudio La diversidad religiosa en México, publicado en mayo de 2005 por el INEGI, muestra que para el año 2000 en el país había 84.4 millones de personas de 5 años y más edad, de los cuales, el 96.6% declaró tener alguna religión. Así las cosas, en México, 88 de cada 100 habitantes son católicos, 8 profesan una religión distinta a la católica y 4 afirman no tener religión alguna.

El documento del INEGI señala que desde el censo de 1895, en que la población católica constituía el 99.1%, al censo del año 2000 pasó a representar el 88%. En promedio hasta 1970 el número de católicos se mantuvo por encima del 96%; sin embargo, a partir de 1980 ha venido experimentado un franco descenso, mientras que otras religiones e incluso el ateísmo van ganando terreno. 

Pero tenemos que dimensionar las cosas: según el estudio, en términos generales, la población católica ha multiplicado más de cinco veces su volumen a lo largo del siglo XX ya que en 1900 había 13.5 millones de personas que profesaban esta religión y en el año 2000 son casi 75 millones; empero habrá que tomar en cuenta que, hasta 1980, los censos de población captaban información de esta variable para toda la población; de 1990 a la fecha sólo se pregunta por la religión profesada por personas de 5 y más años de edad.

Las estadísticas reflejan que hacia mediados del siglo XX, en los estados de la frontera norte y del sureste del país se ha notado una menor presencia de católicos; la diferencia entre los datos extremos es ya de casi 19 puntos. En los últimos 30 años se ha acentuado la divergencia en otros estados del norte y del sur; en el último censo 15 entidades registran una cifra menor a la media nacional y la brecha entre el porcentaje mayor y menor es de casi 33 unidades porcentuales.

El centro del país, el más católico

Sin embargo es de notar que casi la mitad de las entidades federativas se mantienen por arriba del 90% de población católica. Las zonas centro y centro occidente son las que presentan una mayor presencia de católicos.  Por entidades, los estados que concentran a la población católica son: Guanajuato, con 96.4%; Aguascalientes 95.6%; Jalisco 95.4%; Querétaro 95.3%; Zacatecas 95.1%; Michoacán 94.8%; Tlaxcala 93.4; Colima 93%; San Luis Potosí 92%, entre otras.

Por contraparte, esos porcentajes descienden marcadamente en otras regiones del país, como Chiapas, donde sólo 63.8%de la población profesa la religión católica; Quintana Roo, con 73.2%; Campeche, con 71.3 % y Tabasco, con 70.4%.

A decir de Bernardo Barranco, sociólogo de la religión, hasta la década de los cuarenta del siglo pasado la tendencia en México se caracterizaba por la pérdida del lugar central de la religión como elemento estructurador de la vida social, una constante en el mundo occidental; sin embargo a partir de 1970 sobresale la reconfiguración del factor religioso, pero ahora marcado por el signo de una diversidad cada vez más notoria.

Ante este panorama algunos especialistas del fenómeno religioso en México no creen que en el país vaya a llegar una época en donde la mitad de la población sea católica y la otra evangélica, pero tampoco que se vaya a remontar el número de los católicos.

La vida católica en la práctica

Los datos de las estadísticas oficiales hablan de una presencia todavía importante del catolicismo en México, al menos en lo que toca al volumen de fieles; sin embargo, ¿qué tanto lleva a la vida cotidiana el pueblo católico mexicano sus convicciones religiosas? Dicho de otra manera, ¿qué tan católico es México?

El Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) patrocinó la encuesta nacional Valores y actitudes de los católicos, realizada por la agencia Bimsa en mayo de 2006, para conocer el índice de religiosidad de los católicos mexicanos. De entrada el estudio reveló que 76 de cada 100 entrevistados declaró ser católico, 19 pertenecer a otra religión y 5 dijo no tener alguna en particular.

El Índice de religiosidad aportado por el estudio en cuestión (que tiene un margen de error de ± 2.8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%) se conformó a partir de tres variables: la importancia de la religión en la vida de los encuestados, la frecuencia de asistencia a los servicios religiosos en el último mes y las veces que el entrevistado reza en una semana. De ahí se obtuvo el dato de que el 38% de los católicos entran en la categoría de alta religiosidad, el 42% en la de media religiosidad y 20% en el de baja.

Importancia de la religión en la vida

Al desglosar la información recabada tenemos que para 84 de cada 100 católicos encuestados la religión es muy importante en sus vidas, mientras que para el 15 % es «nada importante». En lo que toca a la asistencia a los servicios religiosos en el último mes, 39 de cada 100 católicos entrevistados declaró haber asistido a misa por lo menos una vez a la semana, mientras que el 25% señaló que asistió «sólo en ocasiones especiales», el 14% una vez por mes y el 19% nunca o casi nunca. Respecto a la asiduidad en la oración, el 40% señaló que reza más de 7 veces a la semana, 43% de 4 a 6 veces, y el 13% menos de 3 veces.

En cuanto a la relación con Dios, 83% creen o sienten sin mayor dificultad que Dios existe. Para el 81% Dios es muy importante en su vida. En suma, el 84% de los católicos encuestados se consideran personas religiosas, independientemente de si van o no a la iglesia. Lo interesante es que el 94% asegura sentirse a gusto y reconfortado con la religión católica.

¿Somos Iglesia?

En lo concerniente a la pertenencia a la Iglesia, 75 de cada centenar cree ser parte importante de la Iglesia, pero el 23% no se considera así. Referente a la participación en la vida de la Iglesia, 81 de cada 100 no saben qué es un movimiento apostólico, y por tanto no participan en alguno de ellos, mientras que el 17% sí saben de qué se trata aunque de ellos sólo una parte minúscula participa, es decir, sólo 2 de cada 100 aproximadamente.

Del total de católicos entrevistados, el 35% conoce las actividades que se realizan en su parroquia, contra el 62% que las desconoce; 33 de cada 100 apoyan en misa, 21 no participa en ninguna actividad, 6 dan pláticas sobre Dios y 6 en la catequesis.

Hay otros datos reveladores: 19 de cada 100 aseguran no saber cuál es la misión de la Iglesia católica en el mundo. Un poco más de la mitad de los católicos entrevistados asegura haber leído la Biblia o algún documento de la Iglesia en el último año por lo menos en alguna ocasión.

Las madres, transmisoras de fe

En lo que mira a la transmisión de la fe católica, 92 de cada 100 entrevistados asegura haber recibido la fe y su sentido de parte de la familia,  mientras que sólo el 4% manifestó que de la parroquia. Abundando el dato, el 76 % piensa que ha recibido más influencia en su vida de fe a través de la madre que de cualquier otro agente.

Cercanía y alejamiento

87% de los católicos considera que los ancianos son un grupo muy cercano a la Iglesia católica, 72% considera que son los adultos, 63% considera que los niños son cercanos a la Iglesia, pero sólo 40% considera lo mismo con respecto de los jóvenes; 31% de los jóvenes de 18 a 29 años piensan que el alejamiento de la Iglesia católica se debe a que consideran que la fe no es razonable; otro 31% considera que la moral que imparte la Iglesia es muy rígida para ellos, mientras que 26% afirma que no encuentran un espacio para ellos dentro de la Iglesia.

El citado estudio del IMDOSOC ofrece un amplio panorama sobre la práctica religiosa en México. Es claro que no podemos hablar de catolicismo como un conjunto homogéneo de creencias, en el supuesto de que alguna vez hubiese existido, pues no hay duda de que muchos mexicanos practican la fe católica a su manera.

La revista Signo de los tiempos, donde originalmente se dio a conocer el resultado de la encuesta nacional sobre valores y actitudes de los católicos, ya  advertía: «No es tiempo de triunfalismos ni de optimismos ingenuos. México tiene necesidad de evangelización, de encuentro con Cristo».

Pórtico Por Jaime Septién

Escrito por Jaime Septién   
Domingo 31 de Agosto 2008
PÓRTICO

Image La mamá ha dado un paso de un valor incalculable: ha salido a los medios para pedirles a los delincuentes que tienen a Silvita que tenga piedad de su alma, que recuerden que hay un Dios que juzga pero también perdona…

Por Jaime Septién

Silvia Vargas Escalera cumplió 18 años de edad en cautiverio. Fue secuestrada en septiembre de 2007. Hasta esta semana, la hija de doña Silvia Escalera y don Nelson Vargas, permanece (roguemos a Dios) en manos de los criminales que la privaron de su libertad, de su vida normal y han matado, lentamente, a su familia y a México.

La mamá ha dado un paso de un valor incalculable: ha salido a los medios para pedirles a los delincuentes que tienen a Silvita que tenga piedad de su alma, que recuerden que hay un Dios que juzga pero también perdona; que somos hijos del mismo Padre y que la familia los perdona, los retribuye y les garantiza no emprender ninguna acción penal en su contra con tal de poder volver a abrazar a la jovencita ultrajada.

¡Qué gesto de dignidad cristiana el de doña Silvia! ¡Que lección de amor, de caridad, de estupenda raíz en Dios Nuestro Señor! ¡Qué baño de pureza frente al lodo en el que han metido al país los delincuentes, los (y ahora las) policías corruptos (as) y las autoridades ineptas! Doña Silvia y, hace dos semanas, don Alejandro Martí, han revolucionado el lenguaje mismo de los medios de comunicación introduciendo, en medio de la tragedia, el elemento que nos hace cristianos de verdad: el amor.

Lo que ha hecho doña Silvia es una predicación de valor inefable para la paz y la concordia. Lejos de la amenaza, del retruécano político, del (estúpido) comercio amarillista o de la ira que en nada ayuda a deshacer el nudo de la violencia brutal que vive la Patria, doña Silvia Escalera y Silvita, su hija, nos han enseñado que el único camino para lograr la paz es poner el bien donde sobreabunda el mal; la santidad contra la venganza.

La defensa de la vida -decíamos hace unas semanas en esta misma columna- exige algo más que bellas palabras y notables sentimientos: exige una batalla pública por la fraternidad. Esto es: exige testimonio sin adjetivos. ¿Quieren un ejemplo de lo que es esto? Doña Silvia y su petición a los plagiarios se lo pueden dar hasta al más despistado (que suele serlo por conveniencia o por fodongo). ¡Eso es cristianismo ejemplar!

Una cosa más: recemos, de verdad, porque Silvita vuelva a abrazar a sus padres. Su reencuentro será el inicio del reencuentro de México.

Salió “El Observador” indice…

Escrito por El Observador   
Domingo 31 de Agosto 2008
Image En este número en la edición impresa de El Observador publicamos…

  1. PÓRTICO – Silvia / Por Jaime Septién
  2. Iglesia en el mundo
  3. Por la diócesis de México
  4. MIRADAS – El ombudsman de México, a favor del más fundamental de los derechos: la vida / Entrevista con José Luis Soberanes, presidente de la CNDH / Por Jesús Colina
  5. REPORTAJE – ¿La Misa ha terminado? Un balance sobre el catolicismo en el México del siglo XXI /
  6. Por Gilberto Hernández García 
  7. MIGRANTES: UNA MIRADA CATÓLICA – Hacia una ciudadanía universal que favorezca a los migrantes / Por  Hugo Rodríguez Reséndiz
  8. NUESTRO PAÍS – Ninguna situación debe justificar que se lastime la dignidad de las personas
  9. NUESTRO PAÍS – Pronunciamiento de la CEM ante los problemas sociales del país
  10. Por Sergio Estrada / Corresponsal de El Observador en México, D.F.
  11. DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA – ¿Sociedad de mente abierta, tolerante, no fundamentalista?
  12. DESDE EL VATICANO – El Papa asegura que A Dios le gustan los santos «normales» / Por  Sandra Ramírez / Roma
  13. DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO – «El que quiera venir Conmigo…tome su cruz» (Mt 16, 21-27) / Por el padre umberto Marsich, m.x.
  14. FLOR DE HARINA – (Sal 147, 14) Mantener la esperanza / Por el padre Justo López Melús
  15. TESTIMONIO – De estrella de cine a monja de clausura / Por Jorge Enrique Mújica
  16. VÍGÍA – Marta Obregón, medallista desconocida / Por  Javier Algara / San Luis Potosí
  17. REFLEXIONES – La santidad matrimonial / Cuando alguien se hace franciscano, se consagra a la pobreza. Cuando alguien se hace jesuita, se consagra a la obediencia. Y cuando alguien se casa, ¿a qué se consagra? ¡Se consagra a un tú! / Por el padre Nicolás Schwizer
  18. DEBATE – Iglesia y Estado: la sutil línea roja / Por Domingo del Toro / GAMA
  19. DEBATE – Quien respalda a candidatos abortistas «comete un mal» / Por Juan Bacigaluppi
  20. HOMBRE NUEVO – Las ciencias divinas – Por José Manuel Otaolaurruchi, L.C.
  21. CONTRACULTURA – Asociar / Por Ignacio Navarro Valle /  Zapopan, Jal.
  22. BIOÉTICA – Aborto y eutanasia: dos caras de la misma moneda / Por Fernando Pascual
  23. PROMOCIÓN HUMANA – Árbol de vida / Por Yusi Cervantes Leyzaola
  24. ALACENA – Predicar «muy clarito», el secreto de una homilía
  25. AL MARGEN… – Entre la magia y la ciencia verdadera / Por Juan Carlos Moreno Romo
  26. CON PERMISO – La madre Teresa  / Por Miguel Aranguren
  27. LUCES Y AMORES – El «Secreto» / Por  Alejandro Soriano Vallés
  28. ENSAYOS CRISTIANOS – Severa vigilancia / Por el padre Juan Jesús Priego / San Luis Potosí
  29. MEDIOS DE COMUNICACIÓN – Maratón olímpico de cine:  un espejo para la realidad
  30. Por María Velázquez Dorantes
  31. FAMILA – Garantizar el derecho a la vida es un deber del cual depende el futuro de la humanidad
  32. Mensaje televisado del episcopado mexicano a favor de la vida y en contra del aborto / Redacción
  33. FAMILA – Extracto del mensaje «El respeto a la vida humana», del episcopado mexicano
  34. PINCELADAS – El espejo diabólico / Por el padre Justo López Melús
  35. RESPUESTA A TUS PREGUNTAS – Me practiqué un aborto y estoy triste
  36. BUENAS NOTICIAS – Cuando sea grande quiero formar una familia así / Por José María Moriano, L.C.
  37. JÓVENES – Fundación Cultura de Vida y la reconstrucción de nuestra sociedad / Por Colin Mason
  38. LOS MENSAJES DE SAN PABLO – Llamados a ser santos / Por  Walter Turnbull
  39. NIÑOS – Acepta tu propia cruz
  40. CHISPITAS

Zamora , la ciudad de “Los Chongos”

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Para la elaboración de los chongos zamoranos, a la leche se le agregan pastillas de cuajo, azucar y canela, el plato resultante consiste en glomérulos suaves de leche en almíbar dando un exquisito sabor y consistencia, actualmente han surgido variaciones, y se les pueden añadir colores, licores y frutas secas. Comenzó a elaborarse de manera industrial hacia 1934 por la Sra. Maria Luisa Verduzco Vaca en su fabrica de Chongos y Dulces “La Regional“, continuandose después por varios empresarios como Rafael Vaca Herrera. 

La ciudad de Zamora se encuentra conurbada con la localidad de Jacona . Asentada en un valle muy fértil, tradicionalmente ha sido el centro de una zona agrícola muy importante.

Su localización geográfica ha permitido también que la ciudad se caracterice por ser un enlace comercial y económico muy importante entre la zona de la Meseta purépecha, Morelia,  Sahuayo y  Guadalajara.

Por su historia y composición social, Zamora es también un centro cultural relevante, al contar con el

Centro Regional de las Artes de Michoacan,

El Colegio de Michoacán

El Teatro de la Ciudad.

 

La Villa de Zamora se fundó en 1574 por orden del Virrey Martín Enríquez de Almanza, con pobladores españoles procedentes de Zamora, España, en el jardin que actualmente se le conoce como Plaza de la Fundación, aunque en años anteriores el Virrey de Mendoza, había establecido en ella un fuerte para partir a la conquista del norte de Mexico.

Durante el virreinato la villa tuvo gran importancia, debido a que era el centro agrícola del occidente de México, y que proveía de alimentos a las ciudades mineras como Guanajuato, San Luis Potosí, Taxco, entre otras.

El cura Miguel Hidalgo, el padre de la patria, le dio el título de Ciudad durante la Independencia, en su paso hacia Guadalajara, el 21 de noviembre de 1810.

La ciudad de Zamora se ubica en un valle que antiguamente era denominado Tziróndaro, cuya etimología proviene de una palabra purépecha que significa “lugar de ciénegas”.

El nombre de Zamora proviene de la ciudad homónima de la península ibérica, en razón que la mayoría de sus primeros pobladores hispánicos provenían de esa región castellana. La etimilogía del nombre nos remite al latín civitas murata, o “ciudad amurallada”, por estar rodeada de cerros, como del vocablo árabe Zamarat, que significa esmeralda, y hace referencia a la fertilidad y verdor del valle castellano. En el caso de la Zamora mexicana, estas cualidades se repiten por ser un valle fértil rodeado de montañas y cruzado por dos ríos.

A partir de 1953, y como un homenaje a Miguel Hidalgo y Costilla, quien pasó por la ciudad y estuvo ahí una tarde, fue denominada Zamora de Hidalgo. Los principales lugares  para visitar en los alrededores son el lago de Camecuaro y el geiser de Ixtlan, los dos ubicados a unos 15 minutos de Zamora, el primero en Tangancicuaro y el segundo en Ixtlan de los Hervores. 

Templo y Convento de San Antonio

TEMPLO Y CONVENTO DE LOS DIEGUINOS: SAN ANTONIO   

 

La fundación de este convento data de 1613, se elevó a guardianía y se obtuvieron las licencias necesarias, empezándose a construir en 1615, bajo el papado de Paulo V y siendo Rey de España, Felipe lll. La iglesia esta perfectamente dispuesta y hermosamente adornada, donde resaltan sus colaterales, lo mismo que el claustro. 

El primer guardián del Convento de San Antonio fue Fray Gabriel de los Ángeles, su templo destaca por su sencillez, es de una estructura proporcionada y de gran valor estético, concordando simbolismo y arquitectura. 

Tres cúpulas, una torre, una espaciosa capilla colateral, con su pequeño atrio, que le da un carácter muy queretano, junto a la sencillez de la estructura del templo, lográndose uno de los rincones más hermosos de la ciudad. 

El ensamblador Cristóbal Sorola, construyó el retablo dedicado a San José y la escultura de este fue realizada por  Felipe Rodríguez, Pedro Maldonado elaboró los retablos dedicados a San Diego y San Felipe de Jesús. 

El retablo mayor fue realizado en 1648 por el sevillano Pedro Ramírez y los pintores, Diego Rivera y José Juárez, siendo patrocinados por los caciques principales de Querétaro, Baltasar Martín y María Magdalena. 

Existieron también retablos dedicados a nuestra Señora de Los Remedios, imagen de mucha veneración en este templo, a la Santísima Trinidad y en la capilla, uno muy hermoso a San Francisco. El escultor Francisco Martínez Gudiño realizó dos bellísimas tallas de San Francisco y de San Diego de Alcalá. 

Mariano Perrusquía ejecuta una talla de la Inmaculada Concepción, de inmejorable calidad, junto con las anteriormente citadas. Hubo una renovación del templo en 1878, siendo su bendición y dedicación los días uno y dos de agosto de ese mismo año. 

Pedro de Rojas construyó otro retablo para el altar mayor, basándose en estípites, en 1733, sustituyendo al anterior. El Claustro, hasta nuestros días se conserva en buenas condiciones y en las claves de la arquería  están esculpidos atlantes y el escudo franciscano de las cinco llagas más una pila para el agua bendita. 

Existen en el templo dos capillas laterales, una dedicada a la Dolorosa y otra al Santísimo Sacramento y dos lienzos en el sotocoro, uno a las ánimas, realizado en 1728, por Gregorio Romero y otro llamado “dos milagros de San Francisco”, anónimo hasta la fecha. 

Tuvo este conjunto conventual, una barda  que  rodeaba el atrio, la huerta y el claustro, constituido por lo que ahora son: El jardín de la Corregidora y los edificios que lo rodean, además del templo, capillas y el jardín de San Antonio. 

De 1613 a 1678 se construyó el templo y el convento a expensas de Antón Martín y la obra es de Fray Pedro de San Antonio. De 1678 a 1700 hay una etapa reconstructiva y decorativa, patrocinada por Juan Caballero y Osio, donde se construye la capilla anexa. 

En el siglo XVlll, se colocó en la actual esquina de 16 de septiembre y Corregidora la fuente de Neptuno, obra de Treguerras y que en 1909 fuera trasladada, ya mutilada a la esquina de las actuales calles de Madero y Allende. 

La fuente de Neptuno, para estos tiempos y  destruidos los colaterales de esta obra de arte, fue trasladada al ahora llamado Jardín de Santa Clara. En 1861 se tira la barda atrial de San Antonio y de otros templos de la ciudad. 

De 1778 a 1808 se construye la capilla de La Santa Escala, en 1847 el gobernador Francisco de Paula Meza compra la huerta y destruye los retablos de San Antonio. En  1848 se construye en el espacio de la huerta del convento o actual jardín Corregidora, un mercado. 

En 1865 y por dos años, el primer obispo de Querétaro, Bernardo Gárate, el Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Guadalupe, que ahora se encuentra en la antigua fábrica de La Purísima, en inmejorables instalaciones, estuvo en este claustro. 

En 1867, durante el sitio de Querétaro, el convento fue convertido en cuartel de Maximiliano. En 1877 se forma el Jardín de San Antonio, en lo que fuera el atrio del templo. 

En 1878 se reconstruye el templo de San Antonio por Manuel Vázquez. En 1894 se interviene la capilla de La Santa Escala. En 1910 en lo que fuera la huerta del convento y posteriormente un mercado, lo convierten en el Jardín de La Corregidora, colocándose el magnífico monumento a Doña Josefa Ortiz de Domínguez, con motivo del centenario del inicio de la guerra de Independencia. 

El Convento de San Antonio, se encuentra en el camino real a Zacatecas,  sus espacios son pragmáticos y eclécticos. Su destrucción fue la misma que siguieron los conjuntos franciscanos en la ciudad y la morfología del espacio que ocupara nos da documentos monumentales y arqueológicos para estudiar este convento del que se cuentan hasta ahora pocos documentos escritos para su estudio. 

El Fraile Felipe Luna, participante el la apología de la Independencia de México fue parte de los dieguinos del convento de San Antonio de esta ciudad, entre otros miembros muy distinguidos que tuvo este convento de observantísima regla de San Francisco.