El Archivo de Indias en Sevilla

  El Archivo General de Indias en Sevilla 

Mi augusto Padre y Señor, que esté en gloria, considerando que los papeles de Indias se hallaban dispersos en muchos lugares sin la orden y distinción correspondiente a su importancia, mandó hacer un Archivo general de ellos en la Real Casa-Lonja de la ciudad de Sevilla, donde custodiados y ordenados debidamente al cargo de Archivero propio y Oficiales produjesen la mayor utilidad posible

Preámbulo de las Ordenanzas

para el Archivo General de Indias, 1790

 

La Casa Lonja y el Consulado de Mercaderes de Sevilla

«La nueva lonja de mercaderes que también se va labrando a toda priesa y se començó por el año de mil y quinientos y ochenta y tres. Será así mismo después de acabada, uno de los heroycos y famosos edificios de todo el Orbe. El sitio, que costó sessenta y cinco mil ducados se le dio en la más cómoda parte de toda Sevilla, allí cerca de Gradas que han servido y sirven de lonja, en quanto se acaba otra.»

 Alonso de Morgado (1587  

 

La Casa Lonja  

Representa uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Sevilla, levantado en el corazón de su casco histórico, allí donde Luis Zapata señaló que se encontraba: 

«El mejos cahiz » pues no en vano compartía superficie con «la iglesia mayor de Sevilla, el alcázar real, la casa de contratación, el almacén del aceite, la aduana, la atarazana, la casa de cabildo de la ciudad, las gradas y la audiencia real». 

Su historia, como la de tantos otros edificios, nos muestra que ha sufrido a lo largo de sus cuatro siglos de existencia una serie de remodelaciones, no sólo en el aspecto interno sino también en cuanto atañe a la funcionalidad del mismo.  

De Casa Lonja de mercaderes a casa de vecinos, incluyendo la Academia de Pintura de Bartolomé Esteban Murillo, pasando por almacén del Cabildo Catedralicio, sede del Archivo General de Indias compartida con el Consulado Nuevo de Sevilla, la Junta de Obras de Río Guadalquivir y por último la Cámara de Comercio  

Los orígenes de este edificio se remontan a los comienzos del siglo XVI cuando se acentúan los enfrentamientos entre los mercaderes, que efectuaban sus transacciones en las gradas catedralicias, y el propio cabildo al quejarse a la Corona de que se introducían en el interior del templo para refugiarse de las inclemencias del tiempo.  

A raíz de la visita de Felipe II a Sevilla en 1570, el arzobispo Cristóbal de Rojas y Sandoval hizo intervenir al monarca para que dispusiera de firma conjunta con el prior y cónsules de la Universidad de Mercaderes, la construcción de una Lonja en terrenos no lejanos a las gradas de la Catedral.  

El asiento de dichos acuerdo se realizó el 30 de octubre de 1572 por parte del Conde de Olivares, en nombre de la Corona, y Gaspar Gerónimo del Castillo, en representación de la Universidad de Mercaderes.  

El sitio elegido fue cedido a dicha Universidad y estaba ocupado por las Herrerías Reales y la antigua Casa de la Moneda. Con posterioridad se adquirieron varias casas que se encontraban en esa zona y que pertenecían al cabildo catedralicio.  

Desde 1572 hacta 1583, fecha del inicio de las obras, dos arquitectos Juan de Herrera, por parte de la corona y Asencio de Maeda, por la ciudad, efectuaron sendos proyectos para levantar este edificio con unas trazas bien diferentes.  

Su aspecto externo, su sentido de orientación y las soluciones para el sistema de cubiertas constituyen notas distintivas entre ambas concepciones. Sin embargo, la monumentalidad de sus patios y su carácte insular representan aspectos coincidentes en ellas.  

Al final resultó elegido uno de los proyectos realizados por Herrera, con ciertos retoques al mismo. Se tiene noticias, del abono de unos salarios a Francisco de Mora en concepto de ejecución de trazas.  

La demolición de casas y preparación de los terrenos se deben al maestro de obras Juan de Ochoa a quien en 1583 sucedió Juan de Minjares, que llevó a cabo la apertura de las zanjas, el inicio y continuación de las obras hasta su muerte acaecida en 1599 

La finalización de las obras se realizó a través del derecho de lonja que consistía en un tercio del 1% sobre los artículos que entraban o salían en Sevilla.

Este derecho comenzó a cobrarse en 1582 y cuando había transcurrido más de cien años de la conclusión de las obras aún seguía gravando las mercancías, destinándose, entre otros, a gastos de mantenimiento y reparación del edificio.

Según reza en una inscripción colocada en la fachada a la Catedral se comenzó a negociar en la Casa Lonja el 14 de agosto de 1598, si bien hay que realizar la salvedad de que sólo se había habilitado un cuarto en la mencionada fachada y que además los comerciantes siguieron realizando sus transacciones fuera del recinto.  

Tendremos que esperar hasta 1646 para ver la Casa Lonja totalmente concluída. Durante el siglo XVII trabajaron en las obras de la Lonja como maestros mayores Alonso de Vandelvira (1600-1601), bajo cuya dirección se finalizó la galería de la planta baja, la fachada norte y se adquirieron los ladrillos para el exterior de la segunda planta.  

Con Migual de Zumárraga (1609-1630) se realizaron los trabajos de la escalera y bóveda de acceso a la azotea, se optó por el sistema abovedado del edificio y se levantó en 1612 la Cruz del Juramento. En tiempos de Pedro Sánchez Falconente (1638-1646) se ejecutó el enlosado del paseo que da al Alcázar y se colocaron los remates piramidales en la fachada frontera de la Catedral.

Entre 1660-1674 la Casa Lonja albergó la Academia de Murillo y con posterioridad fue habilitada como casa de vecinos. En 1717 se produjo el traslado de la Casa de la Contratación y del Consulado de Cádiz, consecuencia lógica de un movimiento pendular que se había iniciado unas décadas antes -1660- cuando se determinó que la cabecera de flotas se ubicara en Cádiz.  

Sevilla sin embargo, mantuvo la preponderancia del comercio en años sucesivos, hasta su pérdida a partir del 1744, cuando Sanlúcar de Barrameda se convirtión en sede de las elecciones consulares. Se consuma, pues, el ocaso de la ciudad de Sevilla.  

En el edificio quedó una Diputación del Comercio actuando como Tribunal de Justicia en los asuntos de comercio con América, y la Casa Lonja sufrió fuertes deterioros a consecuencia de las once familias que habitaron en su interior.  

Durante el reinado de Carlos III se atacó duramente la labor de España en América, a través de las obras del abad Raynal (1770) y del escocés Robertson (1772). 

La réplica por parte de la Corona española se inició con el encargo a Juan Bautista Muñoz, cosmógrafo mayor de Indias, del reconocimientos de archivos y la formación de una colección de documentos para la historia de las Indias.  

Su trbajo se encuentra reunido en copias y extractos de documentos que se conservan en la Academia de la Historia con el nombre de Colección Muñoz.  

Después de múltiples peripecias el sitio elegido para albergar los documentos referentes a América será la Casa Lonja de Sevilla que, a partir del 1785, convertirá su planta alta en Archivo General de Indias. 

«Me parece que según va dispuesto, saldrá una cosa sólida, hermosa, arreglada i de gusto. Aún me lisongeo que pocos Príncipes han de tener un Archivo comparable con este, i que será celebrado de quantos lo vean.»

Juan Bautista Muñoz  1785