Literatura y realidad

Literatura y realidad

 El tremendismo de la realidad, Su incurable tendencia Al melodrama y a lo absurdo.  

La realidad es psicópata: Jamás se compadece de sus víctimas. Hace trampa al jugar con la esperanza.  

Todo lo escribe mal con letras chuecas Llenas de errores de sintaxis. Ignora el ritmo, el tono, la armonía, Confunde los papeles asignados, Olvida lo que dijo en la otra página.  

Debería entrar en un taller literario, Aprender cuando menos rudimentos De verosimilitud, coherencia y orden.  

Sin embargo posee en alto grado Una virtud artística suprema: No se repite nunca, Siempre es nueva, Siempre nos deja con la boca abierta.

José Emilio Pacheco

La Condición y la desigualdad

La condición y desigualdad  Genaro García, un intelectual mexicano del siglo XIX, reflexionó, escribió su tesis de abogado y se ocupó de estudiar la condición y la desigualdad femeninas, desde una perspectiva emancipadora.

La publicación de dos de sus ensayos es una rareza bibliográfica que está asequible  La publicación acaba con el mito de que en México la reflexión y el análisis sobre la condición femenina con una perspectiva revolucionaria era el gran ausente de la construcción intelectual de la sociedad mexicana moderna. Mucho tiempo se pensó que la movilización de las sufragistas, así como la difusión de los derechos de las mujeres, sólo estuvo en el borde de la difusión en revistas de la época.

Genaro García es, sin embargo, sólo relativamente conocido por su afán, casi obsesivo, por hallar documentos originales desde La Colonia y hasta la primera década del siglo XX.

Su biblioteca, incluso despreciada por José Vasconcelos, fue a dar a la Universidad de Austin en 1920, donde la exploró y analizó la historiadora Carmen Ramos Escandón, y está disponible para el análisis feminista.

En esa biblioteca, Carmen Ramos halló los dos únicos ejemplares de los textos de García. Uno, base de su tesis como abogado “Apuntes sobre la Condición Femenina”, y el otro, producto de su estudio y observación de la vida matrimonial, titulado “La desigualdad de la mujer”.

Ambos son una aportación importante y colocan a García como precursor mexicano del feminismo del siglo XX, a pesar de la poca difusión de su pensamiento, tal como puede leerse en la edición de noviembre de 2007, titulada “Apuntes sobre la condición de la mujer: La Desigualdad de la Mujer”, edición y prólogo de Carmen Ramos Escandón, con el sello compartido de la Universidad Autónoma de Zacatecas, el Centro de Investigaciones y Estudios en Antropología Social (Ciesas) y Porrúa, que llegó a la Feria en el stand del gobierno de Zacatecas.

La obra de García, dice Carmen Ramos, es semejante en importancia al clásico inglés John Stuart Mill que las feministas de los años 70 leímos denodadamente por la originalidad de su ensayo “La igualdad de los sexos”, que revolucionó el pensamiento y se le consideró un clásico a consultar sistemáticamente.

El tema de Stuart Mill, que escribió a dos manos con su esposa Harriet Taylor Mill, es precisamente la condición femenina en el matrimonio y la necesidad de que las mujeres accedieran a la vida pública. Stuart Mill llegó a presentar en Londres una iniciativa para otorgar el voto de las mujeres en 1873.

Carmen Ramos Escandón es autora de libros históricos fundamentales sobre el voto de las mujeres, la organización política de las mexicanas en la Revolución y otros. Ella señala, en la edición que comentamos, que García hace una observación que claramente revela su convicción de que las diferencias en las conductas de hombres y mujeres son de carácter cultural y no natural.

García basa su análisis de la desigualdad de la mujer en el hecho de que ésta se origina y recrea precisamente en el hogar. Para éste hombre del sistema porfirista, la desigualdad familiar, en la medida que es considerada como natural, se la ve como necesaria y no susceptible de cambio, lo que hace que García piense que es sumamente difícil que se desarrolle un movimiento emancipador en México. Movimiento, considera el autor, que “beneficiaría a las mujeres otorgándoles la vida verdadera, la vida de libertad”.

Hasta ahora se creía que las reflexiones feministas liberales eran potestad de los positivistas ingleses, y que su influencia y escritos eran la única herramienta a mano para el feminismo del siglo XX.

El libro, que puede ser adquirido durante la Feria, que cerrará sus puertas el 2 de marzo, además ofrece conferencias y presentaciones de libros; mesas redondas y análisis del nuevo pensamiento feminista y de género.

La rareza bibliográfica es siempre, para quienes son obsesivos bibliófilos, un hallazgo esperanzador. Genaro García no revela una concepción optimista de las capacidades analíticas de las mujeres y, mucho menos, de sus capacidades organizativas, pero sí le otorga a la sociedad de su tiempo esta capacidad de generar medios para la emancipación femenina.

Al igual de John Stuart Mill, su visión liberal detiene la acción desestructuradora de esta sociedad misógina e intolerante con la vida de las mujeres.

Algo más ofrece este pequeño e ilustrativo libro. Carmen Ramos cuenta cómo fue a dar la Biblioteca de Genaro García a la Universidad de Austin y señala que, mirar las anotaciones del autor en los libros de la época, no sólo de Stuart Mill, sino de Herbert Spencer, sus referencias a otros autores, su búsqueda en la historia, su lectura de Federico Engels, a pesar de su liberalismo, lo llevó a escribir una magnífica biografía de Leona Vicario, aún inédita.

La investigadora, una de las piezas claves para entender el pasado mexicano de las mujeres, invita a revisar a García, ya que éste brinca de su reflexión y argumentación teórica, a la praxis. Analiza la enorme prostitución en la Ciudad de México de su época, y señala que, de la observación de su entorno, está convencido de que la desigualdad es una forma de limitar el ejercicio de la libertad sobre la que él considera una condición ineludible para el buen funcionamiento de la sociedad.

La lectura no aportará al pensamiento desarrollado en los últimos 40 años por las feministas modernas e intelectuales, pero sí revela cómo el mundo, la época, la sociedad, es interdependiente y las ideas fluyen, confluyen e influyen. Vale la pena conocer, difundir, y reflexionar en voz alta. Visitar la Feria del Libro, es siempre u na posibilidad de hallar nuestra propia historia.  Sara lovera 

El Barrio de San Sebastián en Querétaro

Barrio de San Sebastián  

José Félix Zavala 

El río Querétaro nace en el Zamorano

Atraviesa las haciendas de:

Atongo, Chichimequillas,

 

La Griega y Saldarriaga,

Los pueblos de La Cañada y Hércules, 

Recorrer el río Querétaro, desde su entrada al centro de la ciudad, por el Molino de San Antonio, seguirlo por sus tres puentes antiguos, el de San Sebastián, el Puente Grande y el Puente de hierro, hasta su salida por Santa María Magdalena, dan la oportunidad de mirar a la otra banda, el Jardín de los Platitos,  la antigua estación  del tren y el barrio de San Sebastián, donde se encuentra la rinconada más hermosa de la ciudad. 

Mientras a lo lejos las casas caen desde los cerros de San Pablo, Menchaca y Peñuelas, hasta llegar a los barrios de la Trinidad, El Cerrito, El Tepetate, San Gregorio, La Candelaria, San Roque y desde luego el de San Sebastián. 

¡Que. Viva el Señor Santiago

   Que es el mensajero

   Que es el mensajero

   De los cuatro vientos!  

A veces pareciera que a los habitantes de esta ciudad se les olvida la existencia de esta  Plaza de San Sebastián, donde su entorno verdaderamente es maravilloso lo forman: la fuente, el jardín, La Casa del Faldón,  la Iglesia y convento, el andador, el asilo de anciano, el de niñas es la esquina de las calles de Otoño y Primavera.  

Allí existió María Estrada, una cieguita enamorada de un inexistente Faustino, el español que le escribiera desde Sevilla cartas de amor a su decir, María pedía limosna a fuera de la cafetería de La Mariposa, pero también como todo queretano bien nacido tiene su barrio, el de Ella está junto al asilo, es el de San Sebastián, donde se encuentra a diario con la leyenda de la casa del Faldón, la hermosa fuente tintineante rodeada de un jardín arbolado y el templo y convento ex franciscano. 

Allí donde todavía se recuerda a Coheteros como Abundio, el del Puente Revolución, a los pedreros de ópalos como Adolfo Mendoza, a poetas con casa antigua como Salvador Alcocer, a mujeres de vida consagrada como Sor Magdalena, a curas como Felipe M. Sevilla, que en 1907 construyera el asilo de ancianos. Gente sencilla habita el barrio de la Otra Banda, al otro lado del río. 

La fiesta se celebra el 20 de enero, día de San Sebastián herido, dos bandas de música, pólvora, entre las calles del tiempo, Otoño, Primavera, Invierno. El tren silva incesantemente día y noche, es el recuerdo del Águila Azteca y la Burrita. 

La ciudad de Querétaro fue grandiosa, hermosa, pero soberbia, dividida en dos partes, separadas por el río y unidas por el Puente de San Sebastián, por donde se llega a La Otra Banda, lugar del verano eterno. 

En la  otra Banda, en el año de 1718, los religiosos franciscanos edificaron el templo y convento de San Sebastián, que en la actualidad conserva su mismo nombre, al norte del río Querétaro.  

El templo fue la segunda parroquia en la ciudad de Querétaro después de la de Santiago, ubicada en aquel entonces en lo que conocemos ahora como el templo de San Francisco. 

Se dice que en 1720 el templo de San Sebastián fue erigido en parroquia y su jurisdicción se extendió desde el pueblo de Carrillo hasta el pueblo de San Pedro de la Cañada y los templos de esos lugares se convirtieron en Vicarías de San Sebastián. 

A principios del siglo XlX en el templo de San Sebastián se encontraba ya el padre Felipe N. Sevilla, nacido en la Otra Banda, en el año de 1858, formado en el Seminario Conciliar.  

En 1885 se hizo cargo de la parroquia de San Sebastián ya como Cura Párroco y desde esa fecha se dedicó a hacer en ella todo el bien posible  con su abnegación ejemplar. 

Él era un hombre bajito, trigueño, que no tenía la apariencia grandiosa y majestuosa de los grandes personajes que trabajaron en Querétaro, pero tenía un  corazón, era muy amoroso,  activo y fue un gran benefactor de la ciudad. 

El día 4 de octubre de 1891 el cura de la parroquia de San Sebastián Don Felipe N. Sevilla, dándose cuenta que en la inmensidad de su feligresía no había un lugar para atender a los muchísimos enfermos que morían sin auxilios materiales, menos espirituales, tanto mujeres como hombres, niños y ancianos.  

Ya que para obtener alguna ayuda tenían que recorrer hacia el poniente de la ciudad grandes distancias en busca de la salud,  dio principio a la construcción de un gran edificio como anexo a la parroquia, con planos y dirección del Ingeniero Don Lorenzo Corona. 

A finales de 1892 el edificio quedó todo terminado y el Sr. Cura Sevilla fundó ahí el Hospital del Sagrado Corazón de Jesús, que también funcionaba como asilo de ancianos.  

A su iniciativa se formó en el barrio de San Sebastián un campo santo, levantó una casa frente al Hospital para poner en ella una escuela de canto con cuyo fin organizó el orfeón.  

Con espíritu eminentemente humano, el padre Sevilla asumió la realidad de su parroquia y empezó a trabajar. Comenzó sin nada. Sólo con una extraordinaria fe. Empezó a levantar el Hospital y día con día iba por todos los rumbos solicitando auxilios económicos, objetos para transformarlos en algo útil. 

Fue en 1908 cuando abre sus puertas y presta los servicios a todos los que necesitaban, que temían acercarse aquí por su elegancia, pues pensaban que se les iba a cobrar mucho, cosa que fue todo lo contrario.  

Al estar terminando el Hospital “Del Sagrado Corazón” el padre Sevilla pensó en quién atendiese la obra que con grandes sacrificios, humillaciones y desvelos había levantado y sobre todo que se llevara a cabo el fin para el cual se pensó, atender a los enfermos sin que representase ninguna erogación para quien no tenía nada. 

Estando atendido el Hospital, entonces ya llamado Civil y ubicado ya en el ex beaterio de Santa Rosa de Viterbo, por las Hermanas Josefinas después que lo fuera por los hermanos Hipólitos, y viviendo su calidad de entrega, el padre Felipe Sevilla pensó que nadie podía atender mejor a estos desdichados de la otra banda que las hermanas Josefinas, distinguidas ellas por su caridad y profunda humildad. 

Y fue así como el 27 de julio de 1908 iniciaron su obra apostólica las religiosas: Josefina Martínez, Josefina Leita, Antonia Toledo y Josefina Rosas. 

Tras de penosa y molesta enfermedad murió el 27 de diciembre de 1908 el padre Felipe N. Sevilla. Su modestia y habitual humildad hicieron fuese querido por todos los que lo conocieron. 

En tiempos de la revolución por ser un hospital atendido por religiosas, el Hospital del Sagrado Corazón de Jesús fue fuertemente atacado, pero el mismísimo Venustiano Carranza defendió el lugar y a las personas que lo atenían por ser dignas de respeto. 

El 3 de noviembre de 1912 se inició la construcción de la capilla que es hermosa y valiosa en su construcción. Con vitrales de alta calidad ya que ni el sol con el correr de los años ha podido despintar y hace poco restaurada. El 29 de junio de 1920 fue la bendición por el Sr. Obispo Don Francisco Benegas. 

En 1915, en las batallas de Carranza y Villa los templos San Sebastián, Santa Rosa de Viterbo y San Francisco se convirtieron en hospitales de sangre, ya que allí llegaban los heridos para recibir atención de las hermanas Josefinas.  

El 5 de febrero cuando se promulgó la Constitución el hospital abre sus puertas totalmente a todos los enfermos afectados a causa de las graves epidemias que azotaban al pueblo y en 1919 el índice de pacientes con enfermedades infecciosas aumentó considerablemente, siendo este un gran motivo para querer cerrarlo, pero estos esfuerzos fueron en vano. 

En 1926, tiempo de la Revolución Cristera, hubo otro motivo de acabar con él, era porque ocultaba a estos y los ayudaba. Este hospitalito como lo llamaban, atendía casi en su totalidad con la caridad del pueblo.  

El ataque más violento que tuvo este hospital fue cuando sus enemigos pretendían desterrar a las hermanas y el arma utilizada fue quitarles toda ayuda y comprensión, debido a que eran las bases de su subsistencia. Nuevamente los intentos por acabarlo no dieron frutos. 

Las personas que auxiliaron de forma cercana y solícita a las hermanas Josefinas fueron el  Obispo Marciano Tinajero y Estrada, que desde que era párroco de Santa Ana manifestaba su confianza por el hospital, ya que consideraba que era el mejor lugar para depositar a nuestro señor en la Sagrada Forma, cuando entraron en la ciudad por el poniente,  los carrancistas, profanando los templos.  

Así que siendo Obispo de Querétaro el obispo Marciano Tinajero y Estrada continuó la obra del padre Sevilla con dedicación y entusiasmo.  

Otro de los personajes que también estuvieron al pendiente fueron: el Sr. Cura Alemán, el Sr. Septién y el obispo Alfonso Toriz Cobián, quienes pasaron sus últimos días en este lugar. 

Es digno de mencionar algunos de los muchos médicos que han dejado huella por aquí como el doctor Antonio Reséndiz, el doctor Fernando Velázquez y el doctor Eliseo Ramírez. 

No fue sino hasta el 22 de agosto de 1946 para apoyar esta labor altruista, el entonces Presidente de la República Manuel Ávila Camacho mediante un Decreto Presidencial regulariza la personalidad jurídica del nosocomio como “Hospital del Sagrado Corazón de Jesús” ya que una de las preocupaciones del gobierno era garantizar debidamente los servicios y la asistencia pública, preocupación que se agravió con motivo de la post guerra, y que hacía urgente la fundación de los establecimientos indispensables para impartir los servicios médicos como lo menciona dicho decreto. 

El decreto tenía una vigencia de 50 años que se cumplieron en 1996. En el año de 1998 el Presidente de la República Ernesto Zedillo Ponce de León renovó este contrato el 17 de febrero y ahora es por tiempo indefinido. 

Actualmente el Hospital del Sagrado Corazón de Jesús por falta de recursos y lo obsoleto del edificio dejó de operar y ya esta siendo reparado a costas del Municipio de Querétaro y únicamente funciona por el momento como asilo de ancianos de San Sebastián, con una capacidad para 32 personas. 

En este año del 2008 se celebran los cien años en que las hermanas Josefinas han dejado parte de su vida, asumiendo las responsabilidades de autoridad y atendiendo solamente a ancianas mujeres. 

Actualmente el Asilo San Sebastián no tiene autoridad jurídica ya que se encuentra registrado solamente como Hospital del Sagrado Corazón de Jesús, sin embargo, se están llevando a cabo los trámites necesarios para que obtenga autoridad jurídica y para que quede regulado ante la Secretaría de Salud del Estado de Querétaro. 

Xavier Villaurrutia

 

Xavier Villaurrutia: una experiencia latinoamericana

  Esta es una historia doble: la de una lectora, Ida Vitale, que lee por primera vez a Xavier Villaurrutia en su Montevideo natal durante los años de la Segunda Guerra Mundial, y la de un poeta y dramaturgo, el mismo Villaurrutia, que es revisado aquí con precisión y originalidad.

Palabra que no sabes lo que nombras.

Palabra, ¡reina altiva!

Llamas nube a la sombra fugitiva

de un mundo en que las nubes son las sombras.

 

A mí mismo me prohíbo

revelar nuestro secreto,

decir tu nombre completo

o escribirlo cuando escribo.

Prisionero de ti, vivo

buscándote en la sombría

caverna de mi agonía.

Y cuando a solas te invoco,

en la oscura piedra toco

tu impasible compañía.

 

…me estoy mirando mirarme por mil Argos…

…sin más pulso ni voz y sin más cara.

sin máscara como un hombre desnudo

en medio de una calle de miradas.

 

y jugar con las fichas de sus dedos

y contar a su oreja cien veces cien cien veces

hasta oírla decir: “estoy muerta de sueño”.

 

el latido de un mar en el que no sé nada

en el que no se nada

porque he dejado pies y brazos en la orilla

y mi voz que madura

y mi voz quemadura

y mi bosque madura

y mi voz quema dura

 

Xavier Villaurrutia ya alcanzó ese estado de la gloria –al menos en México– que suele ofrecer la quietud herrumbrosa del cuarto de los trastos, cuyo contenido no se toca, por ese temor –que ahora siento– de no decir nada nuevo. La poesía siempre plantea dificultades y tan difícil es estrenar sutilezas en rápidas aproximaciones a lo ya consagrado como lo es el no equivocarse al distinguir y elegir entre lo novísimo. De ahí que, para intentar dilucidar cuál fue la significación de su obra en el marco latinoamericano, retroceda y me justifique tras otra, que tenía una suma muy discreta de años, dieciséis o diecisiete, y una desesperada ignorancia (el fardo más pesado desde que disponía de razón).

La ignorancia puede llevarnos al juego del libro sin tapas, aventura con riesgo de errores, tiempo perdido, adquisición de vicios, pero que, al cabo de un tiempo, afirma el gusto y lleva a saber, al menos, lo que no se quiere. Se leen cosas que nada ata entre sí, buenas, malas, extrañas, duraderas o borradas de inmediato. Al fin, se establece una jerarquía y aparecen referencias que se convierten en casilleros a llenar con otro autor, otro libro, una palabra no entendida, nuevas responsabilidades pendientes. Historia cuyos deberes aun se prolongan, y es la de tantos que carecieron de un maestro de tiempo completo, no siendo los otros suficientes. Al revés de Mallarmé, no he leído todos los libros, pese al remoto propósito, y hace mucho que sé que eso está bien.

En esa época atesoré dos hallazgos sin referencias previas: uno fue una plaquette con L’art et la mort, de Antonin Artaud, de bajo tiraje, que no sé cómo llegó a una librería montevideana y me hizo señas. El otro fue Nostalgia de la muerte, de 1938, rojo ciruela con letras blancas, de Sur, la benemérita editorial argentina, cuyo prestigio cultural tantos españoles refugiados ayudaron a cimentar y en la que confié a ojos cerrados. Pocos libros estuvieron tan unidos al espacio tiempo de una casa de azotea que me ofreció dos experiencias: el paso del Zeppelin, una noche de luna, y, una tarde, el lento hundimiento del Graf Spee, barco alemán acorralado frente a Montevideo por elementos de la flota inglesa, durante la Segunda Guerra Mundial. A esa azotea llevaba ciertos libros. Los de estudio se leían abajo, porque una interrupción no importaba. Uno como el de Villaurrutia pedía soledad. Sus fronteras eran misteriosas, conflictivas, comunicaban con otros territorios no menos conflictivos y misteriosos. Allí encontré por primera vez una cita de Michael Drayton. Con el tiempo olvidé esto por completo, leí al poeta inglés y escogí a mi vez otra cita.

Devota de Darío y del panteón nacional: Herrera y Reissig, Agustini, María Eugenia Vaz Ferreira; de la Mistral y de Neruda, aún no conocía a Vallejo, a Huidobro, a Girondo. Fascinada con los clásicos, el Siglo de Oro, el 98 y la generación del 27, manejaba una riqueza ordenada de formas que se someten sin tortura al pensamiento, cuyas inflexiones dominan y modulan. Quien progresa por una literatura con tan gran densidad de tradición registra cambios, a menudo notables, sin sufrir sobresaltos. Adoré los sonetos de Gerardo Diego, consciente de la acrobacia que los hacía distintos pero no menos perfectos que un soneto clásico. Y me acostumbré a esa perfección de armonía y bonanza, aunque tantas veces el dolor precediera a la serenidad de la obra acabada. El dolor romántico me parecía de mucho prestigio y aún no me tomaba en serio el delicioso capricho saltimbanqui de la Fábula de Equis y Zeda, del mismo Diego, publicada en 1930, que hoy debería saber de memoria más allá de una cita vuelta oportuna metáfora: “Todo es pendiente que al patín convida.”

Pero la angustia, congelada y estatuida (en quietud mortal y marmórea de estatua vuelta fantasma) empecé a descubrirla en Villaurrutia, aunque esto sólo sea un episodio más de ese encuentro accidental de la lluvia sobre alguien sin paraguas.

La modernidad en que se amparan las vanguardias puede reconocerse en ciertos rasgos estilísticos de invención nada reciente. No es pecado disponer de recursos prestigiados por autores, grupos, escuelas, movimientos del pasado. En cambio, lo es desentenderse del peso, en términos de novedad, de los instrumentos que ayudan a dar el paso adelante, con firma al pie, si exigimos a la creación literaria total conciencia de sus artificios y de las normas de las que se aparta y a las que modifica.

Xavier Villaurrutia, crítico sagaz, que además ejerció una crítica de sostén de sus compañeros de grupo, en Una botella al mar, dice: “Pensará usted que yo hago de la angustia una poética, y tal vez no se equivoque.” En ese mismo texto –crítica que se disfraza de carta para ser más suave– aprovecha para rebelarse contra los juegos de palabras de Ortiz de Montellanos advirtiéndole que los suyos, sí, nunca son inmotivados o gratuitos, a la vez que los reconoce como un recurso que, si en la poesía española se remonta a Lope de Vega, en las de lengua inglesa o francesa tienen antiguo e indiscutido empleo. Es verdad que el gran hallazgo del Nocturno en que nada se oye

Esperanza López Parada

Fragmento

Con motivo del 60 aniversario

ESTIMADO COMPADRE JOSE FELIX: 
LEI CON ATENCION LA NOTA QUE ESCRIBES SOBRE LLEGAR A LA ANCIANIDAD Y TE DOY LAS GRACIAS POR INCLUIRME EN LA LISTA DE TUS PERSONAS FAVORTITAS PARA QUE SEPAN LKA TRAYECTORIA SOCIOPOLITICA QUE LLEVAS. PERO EN REALIDAD TU NO ERES UN ANCIANO APENAS TENDRAS 60 AÑOS COMO DICES Y PRACTIUCCAMENTE APENAS EMPIEZA TU OBRA CREATIVA Y ESE PENSAMIENTO PROGRESITA HARA QUE VIVAS MUCHOS AÑOS ESCRIBIENDO COMO SIEMPRE NOTAS AMENA, EVOLUTIVAS  DEMOCRATICAS Y REVOLUCIIONARIAS. CELEBRO ESA ACTITUD Y COMPARTO TUS ASPIRACIONES. YO TAMBIEN A MI EDAD MUY OPTIMISTA DIGO QUE APENAS ESTOY EMPEZANDO. RECIBE UN FUERTE ABRAZO Y UN SALUDO AFECTUOSO. 

Dr. Felipe Martínez S.

Deslinde de “La voz del Amate” y “Grupo Zapatista”…

A solicitud de los integrantes de La Voz del Amate y Grupo Zapatista, recluidos en el CERRS 14 “El Amate”, compartimos este deslinde que hacen público con relación a un documento en donde fue usado, sin su consentimiento, el nombre de su organización.En archivo adjunto, añadimos el audio de la transcripción enviada.

Más información de este tema, disponible en:
http://chiapas.indymedia.org/display.php3?article_id=158342&keyword=&phrase=

Saludos cordiales.Área de Sistematización e Incidencia del Frayba

www.frayba.org.mx

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(Palabra de Alberto Patishtan Gómez, integrante de La Voz del Amate).

Pues la verdad supimos esto de que había circulado un documento pero nosotros queremos decirles que en ningún momento, La Voz del Amate y Grupo Zapatista, hayamos firmado un documento en donde se dice que vamos a estar en ayuno, en ningún momento hemos consensado, en ningún momento hemos firmado algún documento, en este momento podemos decir de manera categórica que eso es falso, nos deslindamos de esas cosas, de ese documento que circulo ayer.

 En grandes rasgos nos enteramos que un grupo de personas o una organización que se denomina una justicia por Chiapas o algo así, entonces nosotros supimos eso y por eso podemos decir en esta hora que desconocemos si existe alguna organización, en concreto nos dijeron si lo habíamos o no firmado, pero en este momento queremos decir a nombre de La Voz del Amate y Grupo Zapatista que en ninguna forma hemos firmado nada, por eso nos deslindamos de toda cosa que está anotado en ese documento.

 En este penal (cereso 14) no se ha escuchado nada, estamos aquí los que estamos pero no hemos escuchado nada, todo está tranquilo, no hay ningún ayuno que se este realizando en estas horas.

 Ayer (miércoles 27 de agosto) como a las 12 de la noche vimos que, como aquí en el penal siempre la población está pendiente de cualquier cosa, entonces vimos que hubo movimiento y entonces nos acercamos también nosotros como internos y vimos que por comentarios de los mismos internos de que había una posible, pues se informó de un posible traslado pero no se confirmó a consecuencia de todo eso, pero ahí entonces desconocemos todo eso hasta ahorita.

 La recomendación de La Voz del Amate es que nosotros conocemos las personas con quién tratar, con quién platicar pues si de alguna otra forma las personas quieren hacer algo sería mejor que se platicará directamente con las personas pero menos tomar una actitud un poco así negativas, usando nuestros nombres ya que también pueden traer otras cosas y eso no se vale, lo que podemos decir a los compañeros que si de una u otra forma quieren ayudar lo hagan pero con nuestro consentimiento pero nada así como salió el documento utilizando nuestros nombres y firmas por ahí.

 Lo que podría agregar es que vamos a estar pendientes cualquier cosa y le pido a la sociedad que este pendiente, claro que estamos viendo lo de nuestra libertad pero vamos a ver hasta donde pero estamos aquí muy pendiente, eso es lo que podría decirle a la sociedad.


Mi nombre es Alberto Patishtan Gómez y soy integrante de La Voz del Amate