La Antigua ciudad de Uxmal

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Uxmal

El nombre actual parece derivar de Oxmal que quiere decir tres veces edificada y parece hacer referencia a su antigüedad y las veces que tuvo que reedificarse.

Uchmal que significa lo que está por venir, lo futuro.

De esta forma existe una coincidencia de la tradición que supone que es una “ciudad invisible” y que fue construida en una noche por la magia

Es una antigua ciudad maya del periodo clásico.

En la actualidad es uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la cultura maya, junto con los de Chichén Itzá y Tikal.

Se ubica en la llamada zona Puuc y es la ciudad más representativa de este estilo arquitectónico.

Sus edificaciones destacan por su tamaño y decoración. Entre ellas, así como entre otras ciudades de la zona, hay construidas unas calzadas llamadas sacbés.

Sus edificios son típicamente del estilo Puuc, con muros bajos lisos sobre los que se abren frisos muy ornamentados a base de representaciones de las cabañas típicas mayas, que se representan por columnillas en representación de las cañas con las que se construían las paredes de sus habitaciones y figuras trapezoidales, serpientes enlazadas y, en muchos casos bicéfalas, mascarones del dios de la lluvia, Chaac con sus grandes narices que representan los rayos de las tormentas, y serpientes emplumadas con las fauces abiertas saliendo de las mismas seres humanos.

También se aprecia en algunas ciudades influencias de origen nahua y el seguimiento del culto a Quetzalcoatl y Tlaloc que se integraron con las bases originales de la tradición Puuc.

Las construcciones aprovechan el relieve del terreno para ganar altura y adquieren volúmenes muy importantes, destacan la Pirámide del Adivino, con cinco niveles, y el Palacio del Gobernador que ocupa una extensión de más de 1.200m².

A Rafael Nadal “El Príncipe de Asturias”

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A RAFAEL NADAL EL PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS 

 

El jurado del premio destacó “los méritos contraídos por el ganador, tanto en competiciones del Grand Slam, el torneo francés de Roland Garrós y el británico Wimbledon, como en la obtención del número uno del mundo, y que en año olímpico, ha añadido a su impecable palmarés la medalla de oro en Pekín”.

AFP
 

 03/09/2008 

El número uno del tenis mundial, el español Rafael Nadal, fue galardonado este miércoles con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2008, por ser un “deportista ejemplo”, argumentó el jurado del prestigioso galardón.

El jurado del premio destacó “los méritos contraídos por el ganador, tanto en competiciones del Grand Slam, el torneo francés de Roland Garrós por cuarta vez, y el británico Wimbledon por vez primera, como en la obtención del número uno del mundo, y que en año olímpico, ha añadido a su impecable palmarés la medalla de oro en Pekín”.

El tenista de Manacor (Mallorca, islas Baleares), subrayó el jurado, que “tanto en la victoria como en las escasísimas ocasiones en que conoce la derrota, se manifiesta como gran deportista”.

Asimismo, valoró que Nadal creó, recientemente, una Fundación “que lleva su nombre, de carácter benéfico, destinada a la asistencia social a colectivos desfavorecidos y a la cooperación al desarrollo”.

Con este premio, Nadal “ha ponderado su contribución al extraordinario año del deporte español que, en 2008, ha conquistado grandes premios internacionales en distintas disciplinas”, agregó.

El popularmente llamado “Rafa” Nadal, se impuso a otros serios candidatos -todos grandes figuras de los Juegos Olímpicos de Pekín- como el nadador estadunidense con ocho medallas de oro en los últimos Juegos Olímpicos, Michael Phelps; el récord del mundo en 100 m lisos, el jamaicano Usain Bolt y la récord mundial de salto en pértiga, la rusa Yelena Isinbayeva, tres de los finalistas a este galardón.

En la sección deportes, “Rafa” sucede en el palmarés al piloto alemán y siete veces campeón del Mundo de Fórmula 1, Michael Schumacher y es, además, el cuarto tenista que obtiene el galardón y el primero entre las anteriores tenistas, todas mujeres, Martina Navratilova (1994), Arantxa Sánchez Vicario (1998) y Steffi Graf (1999).

Los otros representantes del deporte español que ganaron el Premio Príncipe de Asturias fueron la selección española de baloncesto (2006), Fernando Alonso (2005), Manel Estiarte (2001), Arantxa Sánchez Vicario (1998), el equipo nacional de maratón (1997), Miguel Indurain (1992), Sito Pons (1990), Severiano Ballesteros (1989) y Juan Antonio Samaranch (1988).

Los premios Príncipe de Asturias, dotados con 50 mil euros y una escultura de Joan Miró, se entregarán, como cada año, en octubre próximo en el Teatro Campoamor de Oviedo (Asturias, noerte), en una ceremonia presidida por el heredero de la corona española, Felipe de Borbón.

Los premios Príncipe de Asturias dedicados al deporte cuentan con nombres como Carl Lewis, Lance Armstrong, la selección brasileña de futbol, o Serguei Bubka, entre otros.
Éste es el séptimo premio Príncipe de Asturias, otorgados por la Fundación homónima, de los ocho que se fallan anualmente.

En las últimas semanas se otorgaron el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a Tzvetan Todorov, el de las Artes, a las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela; el de Comunicación y Humanidades, para el motor de búsqueda en Internet Google, y el de Cooperación Internacional para cuatro instituciones africanas que luchan contra la malaria.

También se otorgó el premio de Investigación Científica y Técnica, que recayó en cinco investigadores por sus trabajos en nanotecnología. El octavo y último premio, el de la Concordia también se fallará en septiembre.

Barrio de “La Abuelita”

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Barrio de Santana

Pbro. Don Félix Nabor Osores Sotomayor García. (1760-1851). Nacido en Tulancingo, Hidalgo, diputado a las Cortes de Cádiz en 1812 y 1821; como diputado constituyente por Querétaro, de 1822 a 1824, votó para que esta entidad siguiera siendo considerada Estado, en la Constitución federal de 1824, de la naciente república independiente.

 

 Santa Ana es uno de los barrios más alegres de la ciudad, donde cuidan y guardan sus tradiciones con amor y autenticidad. 

El Gallo, Las  farolas y la música de viento estarán presentes en las fiestas de Santana, este 26 de Julio, “Día de La Abuelita”. 

El doctor Félix Osores, primer cura de la parroquia de Santana, y Padre de el estado de Querétaro, fue un notable hombre de su tiempo, discípulo de eminentes maestros, formado por los jesuitas, y habiendo estudiado en los colegios de San Pedro y San Pablo y San Ildefonso en la ciudad de México y en la Real y Pontificia Universidad de México, recibió los grados de licenciado y doctor en teología. 

Murió en México en 1851. Por sus relevantes méritos, el pueblo queretano le erigió una estatua que se encuentra en el Panteón de los queretanos ilustres, obra del escultor Juan Velasco Perdomo, inaugurada el 5 de febrero de 1989. 

Notables eclesiásticos han servido a ellas como Marciano Tinajero y Estrada, que después fuera obispo de Querétaro, el P. Manuel Gómez meza, el P. Lic. Manuel Reynoso, entre muchos. 

La arquitectura del templo es sencilla y sobria con detalles neoclásicos, estilo de moda en tiempos de su construcción. 

En este barrio de dan los cambayeros, los hacedores de “Las Carnitas”, los curtidores de pieles, el hacedor de los carros bíblicos, entre otras actividades del barrio.

Expropiación del Convento de San Francisco en México

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El robo sacrílego del Convento de San Francisco La expropiación del Convento de San Francisco en la Ciudad de Mexíco.

Este Convento, que había sido fundado desde el año de 1525 era inmenso, pues tenía 32,300 rn2 de superficie; lindaba al Norte con la Calle de S. Francisco, hoy Francisco I. Madero, al Sur con la Calle de Zuleta, hoy Venustiano Carranza; al Poniente con la Calle de San Juan de Letrán y por el Oriente llegaba hasta el Palacio de Iturbide.

Además del Templo grande, el Convento de San Francisco tenía el Templo de San José de los Naturales: Colegio fundado por Fr. Pedro de Gante que estaba en el lugar en que actualmente se levanta el almacén de la High Life; el Templo del Beneficencia, que el Clero sostenía en la República Mexicana.

Tercer Orden (donde actualmente está el Hotel Guardiola); la Capilla de Aranzazú (Templo de San Felipe de Jesús); la Capilla de Burgos (donde está ahora Cinelandia); la Capilla de San Agustín; la Capilla del Calvario (esquina de San Juan de Letrán y Venustiano Carranza) que todavía existe (donde se encuentra actualmente una ferretería), arriba de esta Capilla estaba la Capilla de San Antonio, transformada actualmente en habitación del Administrador del Hotel Jardín, en donde todavía puede verso una parte del gran jardín de San Francisco y otras muchas dependencias.

Como consecuencia de la ley “Lerdo” del día 25 de junio de 1856, que fue el comienzo en grande, de todos estos latrocinios y despojos “legales” de la Iglesia, verdaderas infancias de la Nación y de las familias que con ellas malamente se enriquecieron, el Presidente Comonfort, so pretexto de una pretendida sedición en la que estaban complicados algunos religiosos, por edicto del día 17 de Septiembre de 1856, expulsó a los Religiosos del Convento, pero habiéndose demostrado la falsedad de dicha “León (ver historia de la Nación Mexicana” del R. P. Cuevas, S. J., paginas 721 y 722), volvieron los Religiosos a su Convento el día 19 de febrero de 1857 y en él permanecieron hasta el día 28 de diciembre de 1860, Fecha en que nuevamente fueron expulsados del convento que fue expropiado.

En terrenos de él se abrieron las Calles de la Independencia, actualmente 16 de Septiembre, de Gante, (demoliéndose la Celda en que murió Fr. Margil de Jesús) y el resto fue dividido en 9 lotes para ser vendidos, cuyo avalúo alcanzó la cantidad de $400,000.00 en el concepto de que la Iglesia grande y el atrio con 1637 m2 de superficie, fueron valuados en $30,449.00.

Este lote, junto con la hermosa sacristía y antisacristía, el Templo de San Agustín, el del Tercer Orden, atrio y claustro, estos últimos valuados en $63,000.00 y la Casa del Capellán fueron adjudicados, según establece Dn. Matías Romero en la página 95 de su Obra “Mexíco and United States”. “Con el apoyo entusiasta del Presidente Juárez, que participaba de mis opiniones y que quizás era más radical que yo en estas materias, por una mera bicoca; si recuerdo bien por unos $4,000.00, la mayor parte de esa suma pagadera en Bonos del Gobierno que a la sazón sólo tenían un valor nominal”.

En la página 363 de la misma obra, Romero dice que el “valor de los bonos era de un 5%”.

 

La Iglesia Metodista de México. Calle de Gante Núm. 5, que se aprovechó de este robo sacrílego, pues precisamente se encuentra instalada en uno de los Claustros del Convento de San Francisco incluido en la operación anterior, en la página 8 de su publicación oficial titulada “Doctrinas, Constitución y Ritual” 3a. Conferencia. Año de 1938″, califica de “providencial” esta compra sacrílega de chueco.

Más tarde pudieron los Padres de la Compañía de Jesús, rescatar el solo Templo de San Francisco por el que dieran al contado, la cantidad de $100,000.00.

Pero no se crea que trajo mucha felicidad a estos sacrílegos compradores de chueco, el “buen negocio” que hicieron; si a lo bien habido se lo lleva el diablo, ¡qué será de lo mal habido! Un libro y grande, podría escribirse refiriendo las desgracias de todas clases que cayeron sobre muchos de ellos: Discordias, enfermedades, nuevos crímenes, hasta homicidios, vinieron a poner en evidencia una vez más, la verdad de este dicho de De Maistre “El que come carne de cura, revienta”.

“Fueron así muy pocos los que resultaron beneficiados con este latrocinio y en cambio, cuán numerosos fueron los que salieron perjudicados por él, especialmente las clases menesterosas, pues los numerosos y variados establecimientos de caridad que el Clero sostenía para bien de ellas, fueron mal, muy mal, pésimamente substituidos por unos cuantos de beneficencia pública, en los que no encontraban los pobres la caridad cristiana, sino únicamente los resultados de lo que, había pasado a ser para muchos, un negocio bochornoso.

Ya va diferencia de ser atendido en un hospital por una santa monja que ve en el enfermo a N. S. Jesucristo mismo y que, como a tal lo cuida, y serlo por una enfermera mercenaria que en cada enfermo ve una molestia, que no tiene en su empleo más aliciente que lo que puede cobrar o robar, y como con tanta frecuencia sucede, la sucia aventura amorosa con el médico, el practicante, o con cualquiera empleado del hospital!

El Atole y Los Tamales

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EL ATOLE Y LOS TAMALES

El origen prehispánico de los tamales está claramente documentado por los principales historiadores del siglo XVI, particularmente por fray Bernardino de Sahagún. Muchos de los tamales se vinculaban a ritos funerarios, costumbre que subsiste hasta la fecha, en el día de Muertos. En Chiapas hay una variedad increíble de tamales debido a la cantidad de regiones tan diferentes que integran el estado. En la costa hacen los llamados tamales de cambray, en hoja de plátano, rellenos con carne de puerco, huevo cocido picado, rajas de chile pimiento, pasas, aceitunas, zanahorias y mole rojo a base de chiles mulato, ancho y pasilla tostados y molidos. También se hacen los famosos tamales de chipilín —una hierba papilonácea— y de chipilín con camarones, así como el tamal de toro pinto, a base de frijol todavía fresco, o el tamal de Santa María, de frijol cocido y molido y envuelto en hojas de Santa María, o los tamales untados, en hoja de plátano, cuyo nombre alude a la manera como los elaboran. En los Altos chiapanecos hacen el tamal de bola, llamado así por su forma, que va envuelto en hojas de mazorca y relleno de costillas de puerco —con todo y hueso— guisadas con mole rojo; en la zona comiteca hacen los tamales padzitos, que pueden ser de frijol o de chícharos o de dulce de anís o a base de canela y pasas o los padzitos de manjar, que llevan como relleno, además de la masa, natilla de leche. También hacen pitaúles, tamales de hoja de milpa, de hoja de momón (yerba santa) y de juocane. En el centro del estado hacían tamales de ajonjolí con almendras y de orégano y pimienta. En las zonas indígenas se acostumbran los nolochis, a base de frijol y maíz, y los tamales de elote, llamados pictes. El tamal oaxaqueño por antonomasia, digamos el clásico, es el de masa de maíz colada y relleno con mole negro a base de chiles ancho, mulato y chilhuacle, con carne de puerco y envuelto en hoja de plátano. En algunas zonas indígenas de Oaxaca comen los tamales dob, sin cernir y neutros; en el Istmo, tamales de pescado o etabinguis. En la costa hacen tamales de iguana y tamales de chipilín, y otros son simplemente tamales de sal. En el mercado de la capital oaxaqueña hay tamales de verde (mole verde a base de yerba santa, epazote y perejil), de amarillo (mole de ese color, de chile chicoxtle y guajillo), de elote dulce con salsa picante y otros casi iguales, pero donde la salsa —de jitomate— se les pone encima al momento de comerlos. Asimismo los hay de rajas, de picadillo y otros de frijoles con hoja de aguacate y chile de árbol, también bañados con salsa. Todos estos tamales se envuelven con hoja de mazorca. Los tamales en Oaxaca llevan de la mano a los siete moles de esa entidad, consagrados por el gusto popular: además de los ya citados moles negro, verde, y amarillo, hay que agregar el colorado de chile ancho, el coloradito con camarón seco y verduras —para tiempo de vigilia—, el almendrado y el chichilo, con hojas de aguacate. los atoles: bebida preparada a base de masa de maíz con agua o leche. No es una costumbre reciente, por cierto; ya desde el México prehispánico era indisoluble el binomio tamal/atole. Como meros ejemplos aislados, recordemos el xocoatolli o atole agrio usado en los Altos de Chiapas, en Oaxaca, en Puebla y en algunas partes de Veracruz; para hacerlo se muele el maíz crudo y se puede servir frío o caliente. El xole de Teziutlán, Puebla, y de Tlapacoyan, Veracruz, hecho con maíz y cacao, que es equivalente al posol tabasqueño y chiapaneco.  El atole de pinole de Zumpango, México. El atole blanco insípido o de puzcua que se bebe en Michoacán, acompañado con trocitos de piloncillo a mordidas, y allí mismo el atole de citún, que es una ciruela silvestre. El atole de maíz, leche, azúcar y canela llamado María Gorda. El atol hecho con maíz cocido diluido en agua y el atol de granío, de maíz martajado o a medio moler que se usa en Comitán. El atole de chile ancho que se bebe también acompañado con panela a mordidas en San Pedro Sierra Gorda, Zacatecas, y en ese estado también los atoles de biznaga y de aguamiel. Agreguemos el cuatole de Tlalixtac, Oaxaca, con miel y chile, y el nicuatole, con jalea de maíz. El atole de masa y agua con granos de elote tierno que hacen en Real del Monte, Hidalgo. El atole agrio de maíz negro fermentado, con piloncillo, que se bebe en las Huastecas, y allí mismo el atole blanco de agua. El atole de flor de San Juan, de Irapuato, y en Chiapas el atole de habas y el chilatol con pimienta, éste entre los indios tojolabales, para ayudar en el trabajo de parto. En Tetela del Volcán, Morelos, el chacuatole, de calabaza, cacahuate y piloncillo y otro parecido en el Estado de México, que llaman chacualole, con guayaba y caña.  

El Acueducto y las Cajas de Agua de Querétaro

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Querétaro, desde el ojo de agua del Capulín,se vuelve 74 arcos y 60 fuentes.

                           

El Acueducto y Las Cajas de agua

José Félix Zavala

 

 

Antonio de Urrutia y Arana

Tu gran tesoro en agua convertisteVolviendo a Querétaro,un juegode fuentes y jardines 

Los arcos, – de admirable arquitectura en cantera roja, construidos por manos queretanas, en el término de doce años, 1726 –1738 -, son una de las obras de arquitectura más admirables de América. 

La Fuente del Marqués, monumental, reciente, 1994, en cantera rosada, con juegos de agua, vistosa iluminación y pequeñas fuentes laterales, ubicada en la cima de la loma del Sangremal, en la antigua calzada de las Lágrimas, ahora Zaragoza. 

La Fuente de Neptuno,  neoclásica, románica, construida en el año de 1747, aún ya sin sus  muros colaterales y sus hornacinas,  orgullo local, construida por Eduardo Tres Guerras,  ubicada actualmente en el jardín de Santa Clara 

La Fuente, de la Plaza Mayor o de Armas, dedicada al Marqués de la Villa del Villar del Aguila, cuya estatua actual, fuera esculpida por Diego Almaráz y Guillen. Curiosamente la adornan cuatro perros en actitud de beber agua. Fue realizada en 1843. 

La Fuente de Hebe, la diosa griega, alimentando a los cisnes, colocada en, La Plaza del recreo o  Jardín Zenea, donada por La casa Rubio en 1874, es junto con las fuentes ya mencionadas, solo una muestra de otras muchas igualmente hermosas, además de la oportunidad, al saber de ellas, de dar  un gran paseo por la historia del agua en nuestra ciudad. 

Mide la arquería del acueducto, 1280 metros de longitud y corre el caño sobre 74 arcos de cantería, cuya altura máxima es de 23 metros con una latitud de 13, sostenidos por pilastres de mampostería de más de 3 metros y medio en cuadro. 

La queja de la falta de agua de calidad en la ciudad de Querétaro, salió afortunadamente, del convento de monjas capuchinas, de San José de Gracia. Eran los días finales del año de 1721. 

Llegaron estas religiosas, del Convento de San Felipe, en la ciudad de México, ya autorizada previamente la fundación, por Cédula Real de Felipe V, expedida el 8 de septiembre de 1718 y Bula Papal de Clemente Xl, con fecha del 10 de marzo del año de 1718, llegando a la ciudad, acompañadas del Marqués, un 7 de agosto de 1721 y logrando por su tenacidad, mas tarde, la fundación del Gran Convento de la Inmaculada Concepción, en Salvatierra, un ll de julio de 1798. 

Querétaro, ciudad estado, comenzando el siglo XVlll, el siglo de su esplendor, donde la agricultura, la ganadería, las haciendas, los obrajes, el comercio y el cruce de caminos, la tenían como una de las ciudades más importantes de la llamada Nueva España. 

La respuesta a la queja de las monjas, tuvo  en el Marqués, Antonio de Urrutia y Arana, la respuesta positiva esperada.

 

A partir del ojo de agua del Capulín, de 18 veneros,  una alberca para almacenar, más la construcción de una atarjea de cal y canto, salida desde La Cañada, 74 arcos,  60 cajas de agua, con un costo de125 mil pesos, Querétaro obtuvo agua pura y cristalina.

 

Llegó a la ciudad, el agua pura y cristalina, un 22 de octubre de 1735,  con una capacidad de 30 litros por segundo,  partiendo de la huerta del convento de Propaganda Fide, a la Caja de Agua llamada de la Virgen del Pilar en la Plaza de La Cruz.

 

La famosísima obra de cañería  y arcos por donde venía el agua limpia a la ciudad, es ciertamente obra sin segunda y digna de la mayor admiración. 

El viernes 17 de octubre de 1738,  fue el día en que llegó la tan ansiada agua, a todos los rincones de la ciudad y el día 19 del mismo mes y año se cantó el Te Deum, en acción de gracias por tan portentoso acontecimiento. 

No hay casa por pequeña que sea, que no tenga agua de pie o de la que brota de los pozos o de la que se les comunica por atarjeas de cal y piedra,  que se pasea por las calles de la ciudad.

 

Del camino que tuvo que recorrer, ocho kilómetros, el agua traída de La Cañada a Querétaro, nos cuenta el P. Francisco Antonio Navarrete cuando dice: 

Unas veces camina por un lado, otras por el otro lado del camino, unas veces por lo empinado de las cuestas, otras por lo profundo de las quebradas, unas veces dejándose ver sobre los arcos, para pasar lo profundo de los barrancos, otras escondiéndose totalmente a la vista, unas veces corriendo de norte a sur, otras de oriente a poniente. 

El Marqués con su tesoro y dedicación, las monjas con su queja y el pueblo con su necesidad, dieron  origen al acueducto, orgullo  y símbolo de la ciudad. 

Los primeros beneficiados fueron los frailes Crucíferos, no las monjas Capuchinas, como fuera de esperarse, pero estos frailes, también fueron los primeros agradecidos, al levantar la primera estatua de Antonio de Urrutia y Arana, en los patios de su convento.

 

 Preciosas Cajas de Agua, aún se pueden encontrar por todo el centro de nuestra ciudad, son las cajas de agua que llevaron la salud y vida, es necesario por tanto dar un recorrido para contemplarlas y disfrutar de su arquitectura y leyendas.

 

Está La Caja de Agua de La Estampa, en la esquina de Ocampo y Pino Suárez, La Caja de Agua de Cantoya en la calle de 5 de mayo, la preciosa Caja de Agua de Garamilla, en la calle de Gutiérrez Nájera, la llamada Caja de Agua del Mexicano, localizada en la calle de 16 de septiembre, todas ellas de singular belleza y gracia. 

Por esos días se escribía acerca de la importancia de la ciudad de Querétaro, diciendo: 

Era la confluencia de corrientes de tráfico increíble, era el bazar en que se cambiaban los productos de todo el mundo, todo para el surtimiento de la república. Querétaro era la garganta para el comercio exterior y sus cambios. 

Es necesario contemplar y revivir, La caja de Agua de los Ahorcados, ubicada en la Calzada Zaragoza casi esquina con la calle de Pasteur sur, lugar en aquel entonces de las ejecuciones de los condenados a muerte, es de una hechura admirable, lo mismo   La Caja de Agua de Verdolagas, en la calle de Ezequiel Montes norte, otra la encontraremos en la Avenida del 57, es La caja de Agua de Capulines. 

Las Fuentes de Querétaro se repartieron por todos lados, como la Pila de los Dolores, en San Francisquito, La Pila de Santa Rosa de Viterbo en Ezequiel Montes, La Pila de Santa Ana, en el barrio y afuera de la iglesia, La Pila de San Sebastián, en el hermoso y arbolado jardín de la Otra banda, La Pila del Tepetate, entre otras más que aún podemos encontrar, de la época de la gran prosperidad de la ciudad. 

En La Cañada estaba la fuente de la Plaza, la fuente de la Iglesia y la fuente del camino, en el pueblo de Hércules se encuentran la fuente de la Plaza y la fuente del interior de la fábrica, donde aún podemos contemplar la escultura del dios griego al centro de la fuente. 

La Plaza de la Fundación tiene La Caja de Agua de la Virgen del Pilar y la pila de agua del antiguo mercado,  las fuentes ya descritas, la de La Plaza de Abajo, nombrada fuente  de Hebe y  la de La Plaza de Arriba, conocida como La Fuente del Marqués. 

En el Jardín Guerrero, existe una fuente grandiosa de estilo queretano clásico, realizada por el escultor Abraham González; en la Plaza de la Constitución se aprecia la hermosa fuente de la modernidad, donde los niños se bañan a diario en su intento de escalarla; en la Plazuela de Santa Rosa de Viterbo, se encuentra una hermosa fuente queretana en medio de las arcadas; en El Cerro de Las Campanas, está la Fuente grandiosa De Los Niños, entre otras.    

En el interior del Convento Grande de San Francisco se encuentran dos fuentes de hermosa factura y de época, una en el patio de los Naranjos y otra en el patio de principal; en el  Convento de San Agustín se encuentra La Fuente de los Dolores, que debe ser contemplada con mucho detenimiento por su belleza. 

En el interior del claustro de santa Rosa de Viterbo se puede contemplar una fuente ochavada original y hundida, de hermosa factura; en el Convento de Propaganda Fide, lo mismo encontraremos, en la huerta, la fuente que recibía el agua de Los Arcos y las fuentes de los patios del claustro,  entre otras más. 

El 15 de enero de 1727 se inició la construcción del acueducto para salvar el valle, comenzando los arcos al pie del cerro de carretas y terminando al costado del convento de la Cruz. 

Los cimientos de los pilares tienen 20 metros de voqueo y 17.70 metros de profundidad, separados entre sí por 15.04 metros y su altura es de 22.57 metros. La curvatura de los arcos es de 5.85 metros, elevándose sobre el nivel del valle en su punto máximo a 28.42 metros. La longitud total del acueducto es de 1280 metros y corrían por el un promedio de 32 litros de agua por segundo. El costo fue de $124,791.00, de los cuales el marqués aportó $88,278.99. 

Es necesario visitar la fuente del patio barroco del Colegio de San Ignacio, hoy facultad de humanidades de la Universidad Autónoma de Querétaro, de admirable factura; La Fuente maravillosa, realizada por el arquitecto Mariano De Las casa, en el interior de La Casa de los Perros, en la calle de Allende; La caja de agua de la ahora oficina de la Secretaría de Educación Estatal; la fuente central de la Alameda  Hidalgo, que junto con sus dos fuentes de entrada y frontispicio, da la vista a la Calzada Zaragoza, todas son una delicia para la vista. 

Para su delicia hay abundancia de huertas donde se dan, la chirimoya, zapote blanco, guayabas, garambuyos, pitayas, ciruelas, duraznos, granadas, membrillos, chabacanos, peras, uvas de todos géneros. 

Hay tenerías, batanes, obrajes, mientras el pueblo ve brillar el dinero en los comerciantes y hacendados, las actividades ganaderas mantienen ocupados a todos los hombres en edad de trabajar.  

Cuando se concluyó la arquería, se pensó y se hizo una muralla, prolongando así el acueducto hasta el convento de La Cruz y por el año de 1916 se abrió otro arco por sobre la muralla misma, abierto para dar paso a lo que ahora conocemos como Calzada Zaragoza, antes Calzada de Las Lágrimas. 

Después de la construcción del acueducto, alcanzaron gran significación las palabras de Francisco Navarrete. 

No había convento que no fuera un paraíso, casa que no fuera un jardín, barrio que no fuera una primavera, ni salida por rumbo alguno, que no fuera una delicia de amenidad.   

Cuando Querétaro cambió para siempre

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Cuando Querétaro

               Cambió para siempre

 

José Félix Zavala

 

La construcción de la modernidad en Querétaro, tal como la conocemos ahora, se inicia cuando las grandes casonas, en aras de la modernidad,  fueron divididas en  dos partes, algunos dicen que hasta muertos hubo. 

Los buldózer, ignorantes de su destructividad, se abrieron camino entre las casas del centro de la ciudad, para dejar el paso a su majestad el automóvil y así surgieron las avenidas Corregidora y Ezequiel Montes. 

El río Querétaro se fue, dejando el paso a la Avenida Universidad, los árboles cayeron para que surgiera la Calzada Zaragoza. 

Las entonces lejanas poblaciones de La Cañada y El Pueblito, de pronto se vieron unidas por la avenida Constituyentes y todos los nuevos avecindados, llegados por miles y de todas partes, se unieron entre sí, por el Bernardo Quintana y la  5 de Febrero. 

Los terrenos cultivables de la hacienda de La Laborcilla sirvieron lo mismo que los de la hacienda de Carretas, a la industria inmobiliaria, dando lugar a Parques Industriales y a las plazas comerciales que allí se encuentran, transformando el lugar en el centro industrial más moderno y funcional de América Latina,  instalado en las orillas de Querétaro. Era el año de1961. 

La modernidad llega y comienza a  despegar con tan  solo la industria textil, hecha una realidad con las fábricas de Hércules, San José de la Montaña  y Queretana Textil. Es el año de 1935. 

En el año de 1943 están ya instaladas las industrias conocidas como: la harinera El Fénix, casimires La Concordia y la leche Carnation, mientras para  el  año de 1947 ya teníamos trabajando en tres turnos, la fábrica de hojuelas de maíz de Kellog´s y maquinas de coser Singer y finalmente para 1955  la fábrica conocida con el nombre de La Purina, de alimentos para animales. 

Los obreros propiamente dichos, hicieron su aparición, con estas industrias en la antigua ciudad agrícola y ganadera de Querétaro, donde los hacendados y los rancheros eran sus tradicionales habitantes.  

Comenzó la era de la comunicación intra citadina por automóvil, nacieron los puentes, los “tréboles”, los pasos a desnivel, los puentes peatonales, la aeropista, el aeropuerto internacional, la central de autobuses, muchos otros servicios más  y desde este momento, el hombre de a pie, pasó a segundo plano y la ciudad a ser víctima de sí misma. 

Los  vecinos recién llegados se instalaron, primero en las cercanías del Cerro de las Campanas, después por el rumbo del panteón, en la llamada colonia Cimatario, los menos acomodados se fueron para Lomas, que comienza con una invasión de esos terrenos y de ahí ya nadie contuvo el crecimiento de Querétaro. 

La ciudad se extendió por todas partes, nacieron las “colonias proletarias”, desplazaron a los indios de sus asientos tradicionales y los hijos de los recién llegados, fundaron su nueva identidad, el Urbanismo, lo urbano, lo citadino, asentó sus reales en Querétaro. 

Así surgieron los “rumbos” o “las colonias” como: Santa Bárbara, Zapata, Satélite, Bolaños, Menchaca, La Presidentes, La Obrera, San Pablo, La Comerciantes, La Constituyentes, Los Alcanfores, el Pocito, San Pedro Mártir, Los Sauces, El Tintero, Santa Mónica, Vista Alegre, Maxei, La Lázaro Cárdenas, La C T M, Loma Dorada, Loma Bonita, Cerrito Colorado, Villa de Guadalupe, El Fovissste, Infonavit, El Garambullo. 

El llamado Estadio Municipal, se orilló,  dejando  paso al estadio mundialista conocido como “El Corregidora”, el teatro de La República se hizo insuficiente, para contener a los miles de nuevos habitantes, surgiendo el auditorio “Josefa Ortiz de Domínguez”, los comerciantes de los mercados tradicionales dieron paso a los “tianguis fayuqueros” y a los centros comerciales, llamados      “Plazas”. 

Los cines domingueros, El Alameda, el Reforma y el Plaza, fueron sustituidos por los multicinemas, adaptados ya con bar., boleteros electrónicos y más curiosidades de la modernidad. 

Los cafés y las  neverías tradicionales, dieron paso a los de “cadena” y así nacieron los Samborn´s, los Vip´s, los Wing´s, los Mc Donald´s, los Burger King´s, Toks y otros más. Los hoteles familiares, incluido El Gran Hotel, desaparecieron, ahora “la gente” se hospeda en los “Fiesta Americana” y los “Hollyday Inn”. De esta manera cambian los modos de pensar, platicar y amar, de los paisanos. 

Las escuelas tradicionales, La Paz, El Plancarte, El Instituto Queretano, con sus uniformes de gala, dejan el paso a las escuelas “gringas” y El Colegio Civil, nuestra  universidad, la de El Chayote Díaz, comparte la juventud con  universidades privadas y los Tecnológicos de todo tipo.  

De unas cuantas factorías, de las que los queretanos nos sentíamos orgullosos, brotaron cientos, comenzando por la Industria del Hierro, Tremec, Primsa y muchas más. Los Parques Industriales se hicieron insuficientes, creándose otros muy modernos, en El Pueblito, La Cañada, Pedro Escobedo y San Juan Del Río. 

La ciudad obrera, deja de lado  a la ciudad agrícola y a la cuenca lechera, a la comunidad semi urbana de los años sesenta, los campesinos son eliminados de de la faz de Querétaro, mientras brotan los barrios proletarios. 

Los chavos banda, los rokeros, los punk, los cholos, colorean la ciudad y en “Las Plazas comerciales” y “las disco”, los hijos de los clase medieros avecindados de reciente ayuntamiento,  irrumpen por todos lados y a toda velocidad. 

 La gente de “medio pelo” hace sus cotos: en las zonas residenciales, otrora- antiguos campos de cultivo -, son los de: La Estrella,  La Del Valle,  La Alameda,  La Mercurio, Villas del Sol, La Capilla, Ensueño, Las Campanas, La Era, Las Rosas, El Maurel, Casa Blanca, La Magisterial, Las Hadas, Arboledas, Calesa, El Mirador, Lomas del Marqués, Los Candiles, Las Plazas, Quintas, Arquitos, La Panamericana, Palmas y muchas otras colonias con casa de tres y cuatro habitaciones, computadora con Internet, jardín y cuarto para sirvientas y automóvil a la puerta. 

Es la ciudad que la obligan a contener, en poco tiempo, a cientos y miles de vecinos, venidos de todos de los cuatro puntos cardinales del país y se vuelve necesario y obligatorio que todos quepamos en un jarrito. 

Las estaciones de radio, antes solo la doce cincuenta y la X E N A, se vuelven de FM y A M, con programaciones culturales, de música moderna, de música banda, de noticiarios. Los sintetizadores y el inglés, abarrotan las cabinas de transmisiones.  

Son los hijos de los fuereños vueltos queretanos, en busca de una identidad y de una tierra, convirtiendo en urbano al Querétaro rural, dormido desde el paso de Iturbide en la casona de la Marquesa, hasta la llegada al poder de los hijos de la revolución, del gobernador González Cosío de finales del siglo XlX al gobernador González Cosío de mediados del siglo XX.  

Los ricos cambian sus costumbres, sus residencias y sus diversiones, abandonan las calles de Hidalgo, Madero y Arteaga, por las zonas residenciales del Cimatario y Jurica. Aparecen las colonias criollas y los clubes privados, en Juriquilla, Jurica, el Campestre, el Britania, los GYM y las zonas residenciales. 

Comienzan los fraccionamientos en Carretas, Loma Dorada, Colinas del Bosque, San Javier, San Ángel, y muchos más. 

Las familias adineradas y de abolengo de la ciudad, más los empresarios avecindados, tienen sus restaurantes exclusivos, sus bares, sus templos,  sus galerías, sus escuelas, todo para los que cambiaron los escapularios por las cuentas bancarias, las indulgencias por la libre empresa. Se gesta el Querétaro nuevo, el “polo de desarrollo regional”. Es el año 2000. 

La sociedad religiosa de los siglos XVlll, XlX y principios del XX, que se mantuvo en el rito por más de trescientos años,  abandona su antigua religiosidad, para volver por sus fueros a ser la ciudad pujante, la tercera ciudad de la Nueva España, la gran metrópoli de tierra adentro  

Aquí se vuelven a avecindar los españoles con la discrecionalidad que se les permite, en sus mueblerías, hoteles y panaderías, comienza a surgir la ciudad promotora del cambio en este país.  

El pensamiento de los nuevos moradores  esta dividido, entre los que buscan en las filosofías orientales su realización, entre las múltiples agrupaciones de corte protestante, que le fueron extrañas a esta tierra durante siglos, entre  los nuevos y fuertes movimientos católicos y entre los consumidores que tienen su fe en el nuevo dios,  las  tarjetas de crédito. 

Se levantan templos y capillas católicas, lo mismo que de corte protestante o americano, en todas las colonias y fraccionamientos, sobre abundan aún en los pequeños asentamientos por muy pequeños que sean. 

Estableciendo  una analogía con las grandes órdenes religiosas que se establecieron en gran número, durante el apogeo de la ciudad, en el siglo XVlll. La mayor parte de las organizaciones religiosas existentes en el país, tienen “casa” en Querétaro.  

Hay dentro de los muros de la ciudad, por aquello de no me olvides, un intérprete de la vida de Querétaro, llamado Manuel Septién y Septién, nacido de una de las familias más antiguas de la ciudad, hombre brújula, hombre cultura, consultor indispensable, el historiador local por antonomasia. 

Un viejo diccionario de 1908, dice sobre Querétaro: “Se cuenta con tres hoteles, varias sociedades, cafés, fondas, neverías y baños públicos y en gran número establecimientos industriales y de comercio. Para el alumbrado público,  se cuentan 365 farolas, hay once escuelas de niños y siete mixtas.” 

“Las obras más notables de las que debe enorgullecerse Querétaro son; El Acueducto, que provee de agua a la población y a las fábricas de Hércules y La Purísima.” 

 

 

La Plaza de los escombros, la antigua Plaza de San Francisco, El Jardín Zenea, el llamado jardín Obregón, centro e inicio de todos los caminos que entran y salen de la ciudad,  ha visto pasar la vida e historia de Querétaro desde 1531.

Un Paseo por Querétaro

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UN PASEO POR QUERETARO

José Félix Zavala

Este hermoso país, visto desde la loma,causa tanto agrado a los ojos,que faltan colores a la retóricapara pintar con propiedadlo que tan amena ciudad encierra.  

Desde los cerros de Pathé o el Cimatario o desde la loma del Sangremal o del cerro de Las Campanas se aprecia un Querétaro en pleno desarrollo y se mira a lo lejos bajando de la Cuesta China, entrando por Jurica o viniendo del bajío, miles de gentes que buscan avecindarse en nuestra ciudad o simplemente pasearse por sus calles. 

Las Cajas de Agua que brotan de sus paredes, como regalos a la vista  por todas sus calles, la Fuente del Marqués o el Tanque del Agua, le dan entrada a la Avenida de Los Arcos. 

Las calles de Reforma y Arteaga, la de Hidalgo, la de Morelos, la de Allende, la de Juárez, la de 16 de Septiembre, la de Independencia, nos muestran todas las casas de sus antiguos habitantes. Todo se vuelve una ciudad paseo, una ciudad museo, un lugar de convivencia 

En el Nuevo Querétaro, a nadie le es ajeno al caminar, por los que hemos dado en llamar  “los andadores”, son los tradicionales Callejones, como los que forman “El Baratillo”, en los recovecos de las calles de Cabrera y Vergara, entre esculturas, galerías y fiesta. 

El espacio que forma la bajada del Biombo o andador 5 de mayo, partiendo de La Plaza de Armas y La casa de La Corregidora a la rinconada de San Francisco, continuando por el Portal de Las Tamaleras, el Jardín de La Corregidora, de San Antonio y el andador de 16 de septiembre, entre librerías, restaurantes, arte, el templo de san Antonio, La Congregación y las fuentes  con sus monumentos, hasta llegar al de Juan Caballero y Osio, rodeado de buñueleras. 

 

La Plaza de Armas, rodeada del Portal y Casa de los Samaniego, del Portal de Dolores, del Portal Quemado, de la Gran Casa de Ecala, de los Septién, de Las casas reales, la galería Libertad, los mesones y restaurantes, la Fuente del Marqués, logran el espacio de mayor belleza en la ciudad. 

Otro espacio que ofrece la ciudad para sus paseantes, es el que forma, el Portal de Independencia y el Jardín del Arte, el costado norte de Bellas Artes, la segunda parte del edificio del antiguo Convento Grande de San Francisco, ya mutilado y el Portal Bueno, para encontrarse en el medio la Plaza de La Constitución, un lugar donde el agua de la Fuente del Querubín, las bancas acomodadas a la europea y los faroles agraciados, permiten ver los edificios que  circundan la plaza, en un agradable descanso. 

Se encuentra otra agradable sorpresa al paseante, partiendo de donde se forma el espacio comprendido por el jardín de Santa Clara con su Fuente de Neptuno y la calle real o de Madero, con su gran casa de La Marquesa, el Palacio Municipal, el costado del gran Oratorio de las Clarisas, el Jardín Guerrero, con su fuente monumental, El Teatro de la Ciudad, la cercanía del Museo de la Ciudad y las oficinas del telégrafo o antiguo Hospital de los Hipólitos. 

La vista  se recrea amablemente e invita a la convivencia, con La Plaza Mariano de Las Casas, circundada de portales y el exterior del Beaterio, hoy Escuela de Artes Gráficas, más El Oratorio de Santa Rosa, esperando el toque de las horas en el reloj más antiguo de la ciudad y la visita  a la hermosa capilla de indios llamada del Espíritu Santo, es otro paseo inolvidable en nuestra ciudad, mejorará sí se encaminan hacia la calle de Belén o Ezequiel Montes. 

A veces pareciera olvidada la Plaza de San Sebastián, un entorno verdaderamente maravilloso el que hace la fuente, el jardín, La Casa del Faldón,  la Iglesia y el andador.  

Acudir cuesta arriba partiendo de la Plaza de Abajo, rumbo al barrio de La Cruz, es una experiencia exclusiva de quién visita nuestra ciudad, se topará con la imponente ciudadela formada por  la Plaza de los Fundadores, el jardín de la Cruz, la capilla del Calvarito y la grandiosidad de La capilla de la Asunción, el templo de La Santa Cruz de los Milagros, El Convento y el Museo, ubicado en el ex Colegio de Propaganda Fide. 

El Cerro de Las Campanas, vuelto un parque agradable a la vista, con La Fuente de los Niños, La Capilla de los Habsburgo, el monumental hemiciclo a Benito Juárez, El Museo de Sitio y la agradable vista al sur de la ciudad 

 

La Plaza de santo Domingo con su Cruz Atrial, la Iglesia, la Capilla de la tercera orden, su convento restaurado y el Archivo Histórico de la orden dominica, uniéndose al ex Convento de San Agustín, nuestro actual Museo de Arte, la Iglesia muestra viva de los gloriosos artistas queretanos. 

 

La Plaza del recreo o Jardín Zenea o La Plaza de Abajo, rodeada del Convento Grande de San Francisco, el Gran Hotel, los portales de las tamaleras, con su fuente de Hebe, su Kiosco, serenatas, pareciera la oportunidad de comenzar a vivir una tarde inolvidable en Querétaro, más si se encamina entre comercios chillones de la Avenida Corregidora y se introduce a La Alameda entre “El Pueblito” y los árboles frondosos del gran paseo alamedado. 

La rinconada del Teatro de la República, con sus esquinas chatas y la cercanía de La Mariposa, el portal en la esquina de las calles, 15 de Mayo y Pasteur norte, más la casona episcopal, de Próspero C. Vega, esquina con 15 de Mayo, logran fascinar al paseante. 

El conjunto arquitectónico que forman el templo de La Compañía y los colegios de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, conocidos como La parroquia y el Patio Barroco, son lugares imprescindibles de una visita a la ciudad de Querétaro. 

El río nace en el ZamoranoAtraviesa las haciendas de:Atongo, Chichimequillas, La Griega y Saldarriaga,Los pueblos de La Cañada y Hércules, 

Recorrer el río Querétaro, desde su entrada al centro de la ciudad, por el Molino de San Antonio, seguirlo por sus tres puentes antiguos, el de San Sebastián, el Puente Grande y el Puente de hierro, hasta su salida por Santa María Magdalena, dan la oportunidad de mirar a la otra banda, el Jardín de los Platitos y La Estación Porfiriana del tren. 

Las casas caen desde los cerros de San Pablo, Menchaca y Peñuelas, hasta llegar a los barrios de la Trinidad, El Cerrito, El Tepetate, San Gregorio, La Candelaria y San Roque. 

  ¡Que viva el Señor Santiago   que es el mensajero   que es el mensajero   de los cuatro vientos ! 

La santa Cruz de los Milagros, La Virgen del Pueblito, El Señor de las Maravillas, el Santo Señor de Esquipulas, son sus devociones. 

El estadio mundialista de fútbol, La Corregidora y su Auditorio Corregidora, son su orgullo, mientras sus nuevas avenidas se cruzan entre puentes peatonales y tréboles a gran velocidad, rumbo a las zonas industriales o a Juriquilla, Tequisquiapan,  Bernal, La Sierra Gorda y Jalpan.

Querétaro pueblo de “indios”

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Querétaro, Nda-Maxei, Queretha-ro- Tlachco.      

Pueblo de Indios

 José Félix Zavala 

Del Valle de Nda-Maxei, salieron dos pueblos, cuando se había pensado en solo uno, el de los indios. Poco a poco se fueron avencindando los españoles. Los indios quedaron en el barrio de La Loma y en el de La Otra Banda, hoy San Francisquito y San Sebastián. Mientras los españoles se establecieron alrededor de La Plaza Mayor. Y la Plaza de abajo, hoy Plaza de Armas y jardín Zenea. 

El pueblo más viejo o primero fue el de los indios, pueblo que se interrumpía en su monotonía, por las pequeñas capilla construidas por ellos mismos, sin mayor altura que la espadaña y sin mas adorno que la austeridad. 

Las capillas son la de San Sebastián, del Espíritu Santo, San Francisquito, Santa Ana, San Roque, San Gregorio, Santa Catarina, y San Antoñito. 

Todas, a las orillas del pueblo de españoles o del centro, como se le conoce ahora, su hechura tiene la sencillez del invadido o de quién aprende a levantar altares y templos a nuevos dioses.  

La traza urbana del pueblo de españoles, se realizó en 1550, 19 años después que el pueblo de los indios, toda alrededor del Convento Grande de San Francisco, en una superficie de un kilómetro cuadrado y en 16 manzanas. La calle real y la de Cinco Señores fue el punto central de la mencionada traza. Hoy la esquina de las calles de Madero y Juárez. 

En el pueblo de indios las casas eran chicas y bajas, de paja y adobe, según su costumbre, solo sobresalían las de los caciques españolizados, que aún se notan en los actuales barrios de San Francisquito y La Cruz. Las casas de los españoles por el contrario eran grandes, con huerta y solar. 

La traza del pueblo de Querétaro, consistió en un plano regulador con demarcador de límites, para la ciudad española y reserva para los indios a “prudente distancia de seguridad”, argüían los invasores fines de adoctrinamiento. 

Todo lo que no ocupan las labores, es el sitio de la ciudad que promedia este río, siendo la parte inferior, comunidad de los indios y la superior el lugar de los españoles. Según el decir de Siguenza y Góngora. 

La fundación de Querétaro, es base junto con otras ciudades cercanas en la actualidad, para la colonización del bajío, centro de avanzada hacia la conquista de las tierras del norte o aridoamérica, y centro de comunicación, tanto política como religiosa, para la incursión española, se da la fundación, tan solo en la ciudad, de 14 conventos y se apoya el sostenimiento social y político de Guanajuato, Zacatecas Y San Luis Potosí.  

Querétaro es al principio un asentamiento para los indios y algunos españoles de la región, pero luego por el interés de las minas, se vuelve una ciudad propiamente española. 

Este hermoso país visto desde La Loma, causa tanto agrado a los ojos, que faltan colores a la retórica para pintar con propiedad, lo ameno de su cañada, lo divertido de sus barrios, lo fértil de sus contornos, su cerro a la banda del sur… 

Todo el siglo XVl fue de trabajo, madera, piedra y adobe, mientras en los contornos de la población, había grupos de indios en guerra. Se  hacía Querétaro, uno de indios y otro para españoles. 

Fray Jacobo Daciano y Fray Alonso Rangel, adoctrinaban, mientras se levantaba el suntuoso convento de San Francisco El Grande, a cuya sombra creció el pueblo de Querétaro, su “nueva” educación y cultura  impuestas. 

El templo de San Francisco, con una torre enorme, sus esquilones echados a vuelo, de una sola nave y coro arabesco. El convento se abre en vanos de dos hileras, cuatro galerías de bóvedas de casquete, con florones relevados, sostenidos por enormes pilastras y arcos de medio punto; escalera monumental, gótica, con galerías de bóveda de arista, capiteles ornamentados descansados en arcos, dobelas debidamente historiadas. 

El perfil urbano quebrantó el horizonte, las torres y las fachadas empezaron a competir. Frente al Convento Grande, el cementerio y sus capillas. La Santa Casa de Loreto, La Tercera Orden, la de Los Hermanos de la Cuerda, La Santa Escala, San Benito y El Señor de la Caída. 

Los paños, las bayetas, los sayales, las jerguillas y las frazadas, se hacían en los obrajes, los tres molinos estaban en las orillas del río. Había ya mas de 400 españoles habitando Querétaro, todas las órdenes religiosas se instalaban, mientras los indios iban desapareciendo. 

La figura de la ciudad es cuadrilonga, de oriente a poniente y no permite dividirla en partes iguales, por ello sus tres cuarteles mayores quedan así. 

Para nuestra ventura no tuvo simetría, el que trazó tu plano. Por el indio Carcaj y por la ibera espada, floreció tu hidalguía, que hubiera podido contarla Rodenbacch. 

Parte de la descripción que se hace en las Ordenanzas de Corregimiento de Querétaro. De los tres cuarteles mayores y sus equivalencias aproximadas en la actualidad. 

El primero de la garita de México, viniendo por San Isidro, hasta la calle de la Espada, tomando hacia el sur por la Merced, El Rescate, el callejón del Marqués, la calle de Rojas hasta la esquina de Cornelio. Corriendo hacia el sur por la calle del Diamante, Sonaja Callejón del Zorrillo, de  La Cuerda hasta el estrecho. Actualmente abarcaría lo que son Los Arcos, San Isidro, La Cruz, hasta Altamirano. 

El segundo de la garita de La Cañada hacia la calle de San Isidro y Molineras, Huerta del santísimo, de La Espada, La Flor Alta, Mal Fajadas, Serafín, hasta Cinco Señores y Portal de Carmelitas. Abarcaba de Independencia al centro, hasta Ezequiel Montes. 

El tercero todo el resto que queda de la ciudad, hasta la garita de Celaya. La Otra banda quedará dentro del segundo cuartel. Santa Rosa de Viterbo, El Carrizal, Santa Ana y parte del Poniente. 

Así que Querétaro tierra de otomíes, a treinta leguas de la ciudad de México, a veinte de una ladera, el Sangremal cae en un valle y se cobija con los cerros del Cimatario y de Pathé. 

En Querétaro se encuentra la cantera, el tezontle y la cal, para sus edificios, lo mismo que el maíz, la cebada y el trigo, para su alimentación. 

Para su delicia hay abundancia de huertas, donde se da la chirimoya, el zapote blanco, guayabas, garambullos, chabacanos, peras y uvas de todo género. 

Hay tenerías, batanes, obrajes, mientras el pueblo ve brillar el dinero en los comerciantes y hacendados, las actividades ganaderas mantienen ocupados a todos los hombres en edad de trabajar.  

Con las citas anteriores, escritas por los cronistas de la época de oro de Querétaro, nos es claro ver que el pueblo  en un principio  fundado para los indios, se incorpora a la vida de los españoles. La estabilidad racional se “equilibra” con la llegada de mujeres peninsulares y facilitando de esta manera la desaparición del pueblo de indios, programado, pensado y construido por ellos. 

Para los otomíes y chichimecas habitantes en la población, era cada vez más difícil mantener el culto a sus dioses, desaparecen sus pocos cuesillos, sus códices, sus caballeros jaguares y águilas, su vestimenta y los símbolos de su ideología, como pueden ser los conceptos de tiempo y  espacio. 

Desheredados los ojos de este hermoso laberinto de flores, lo primero que registra el remate de la amenísima Cañada es el cerro, que los queretanos llaman La Loma, de allí se registra toda la ciudad, su hermosa campiña y la dilatada llanura por el poniente y medio día que la rodea. 

Las órdenes religiosas son el brazo activo del trabajo de la población, captaban la simpatía del pueblo, pero concentraban la mayoría del suelo urbano, por donaciones y legados. Los nuevos ciudadanos, los españoles, canalizaban así su religiosidad y ostentación.  

Por otro lado desde el punto de vista urbano, la fundación del colegio de Propaganda Fide, en el barrio de La Loma o de La Cruz, como se conoce ahora, fortalece el camino real, como un eje oriente poniente, incorporando el pueblo de indios al pueblo de los españoles, propiciando que el convento grande y la Plaza de Arriba, se conviertan en el centro cívico de la población. 

Quedaba cada día más lejos esa etnia otomí que ayudara a los españoles en la conquista de este valle y en la fundación de la ciudad, que propició el crecimiento de la agricultura, base económica del surgimiento de Querétaro, como granero de la llamada Nueva España. 

De los centros ceremoniales y de las comunidades de los hombres, habitantes inmemoriales de estas tierras, salieron las ciudades y su seguridad económica de ellas, basada  en la experiencia indígena del lugar y  la toponimia se fue entre mezclando, entre castellana y mesoamericana, es por eso que Tlachco, Nda-Maxei o Queréndaro, se juntan con el de Santiago.         

Querétaro visto por sus visitantes

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Querétaro visto por sus visitantes 

José Félix Zavala

 “…Querétaro es una ínsula extraña, donde sus silenciosos habitantes han levantado una muralla impenetrable que conserva sus costumbres… esta dividida en dos bandas populosas, en donde el tañido salido de las torres congrega a los fieles en torno a los Cristos trágicos que dan protección…” se dijo de la Ciudad en 1922. 

“…Querétaro desde la Cuesta China, se ve de improviso, dando principio al Bajío; San Francisquito emerge entre los organales, mientras parecen afiladas las chimeneas de San José De La Montaña y San Antonio, el Cerro de Pathé esta lleno de garambullos, los caminos a San Pablo, Tlacote, La Cañada y Huimilpan la recortan…” se dijo de la ciudad en 1943. 

Muchos y muy importantes han sido los visitantes que a través de los siglos han estado en Querétaro, todos narran lo mismo, sólo que a los lectores de estos tiempos, nos extrañan las descripciones que en algunos párrafos no coinciden con nuestra experiencia, parece que mucho ha cambiado, al mismo tiempo que mucho permanece. 

“…es Querétaro hermosa opulenta y amena, hállase situada a la falda de una loma que se nombra de la Santa Cruz, donde está fundado el Colegio de los padres Crucíferos, la desigualdad del terreno en declive no permite que las calles sean perfectamente delineadas. La  banda del norte esta defendida de un cerro muy elevado y en sus profundidades hay un valle extendido y capaz, que llaman la Cañada…” lo dijo en el siglo XVll Francisco de Ajofrín. 

En el siglo XVlll se dijo esto: “…Es ciudad amenísima,  fértil y abundante en todo tipo de frutas y hortalizas, antigua frontera inexpugnable de nación Chichimeca…”. 

Juan Agustín Morfi dijo de Querétaro en el siglo XVlll: “…las casas de cabildo son nuevas y altas, las demás son la mayor parte entrelazadas y de adobe aunque ya hay alguna de cal y canto, el río que divide a las dos parroquias es de poco caudal, se pasa por el puente de piedra, se hace aquí un razonable comercio por los mercaderes que de los lugares interiores vienen a hacer sus compras de géneros…”. 

Falta por ahora que los nuevos cronistas y visitantes vayan dejando su huella definiendo el gran rescate patrimonial que en Querétaro se esta dando, revitalizando la traza urbana, comenzando desde la Plaza de Arriba, hasta el antiguo Obispado, recobrando el dominio el paseante sobre los carros y dejando al descubierto, aquel Querétaro descrito por tantos cronistas y durante varios siglos. 

“…Querétaro es una ciudad grande y bien construida, al recorrerla a pié, vimos muchos edificios públicos y privados muy hermosos, un número superfluo de templos y conventos. Los indios y el pueblo bajo usa pantalones de cuero sujetos en la rodilla y una chamarra de cuero también observé que las aceras son de laja…” lo dijo  J. R. Poinsett en 1822. 

“no hay vecino que no sea creador y señor de muy grandes haciendas, que según parece, haciendo la cuenta mayor es mas de un millón el ganado menor que tiene aquella república, de trato ordinario con que se ha enriquecido con grande opulencia, su concurso es numeroso, su comercio asentado, por estar en medio de México y las minas de San Luis Potosí, Zacatecas y Guanajuato…”. 

“…Querétaro situado en una pequeña cuesta, dividida mitad arriba y mitad abajo rodeado de huertas y labores, sólo su fertilidad puede sustentar tan numerosa población…” dijo el gran cronista franciscano Isidro Félix De Espinosa.  

Querétaro fue centro industrial al principio del siglo XlX, antes de su gran silencio de más de 150 años, había en la ciudad en ese entonces más de 32 obrajes y trapiches, mil telares donde se hacían ponchos y sarapes, sombreros y artículos de piel, lo mismo que un gran centro comercial, por su cruce de caminos de tierra adentro.  

“…el camino de Querétaro que llaman tierra de adentro pasa por Cuautitlán Huehuetoca y el Puerto de Reyes,  transponiendo colinas,  ochenta metros más altas que el  centro de la ciudad de México…” dijo Humbolt. 

“…en otro tiempo Querétaro con sus batanes, con sus sarapes, con sus fábricas de sombreros despertaba al ruido de sus mil talleres y tenía ese aire de fiesta, esa respiración enérgica del pueblo que vive del trabajo…” lo dijo Guillermo Prieto en su estancia en el estado.  

Diría Alfonso De La Rea en el siglo XVlll: “…el trato con que se enriquece y autoriza su república, es él más generoso que se reconoce en el reino…” Es el siglo de oro para Querétaro por su Prosperidad y hombres ilustres. 

“…no se ve patio alguno que no este poblado  de macetas, que si la vistosa hermosura de claveles, paños de holanda, flores de china, romero, tomillo, artemisa y además florida variedad alegran y divierten los ojos a los que pasean por sus calles…””dice Navarrete. 

“…nace Querétaro para la diversión, porque no hay  convento que no sea un paraíso, casa que no sea un jardín, barrio que no sea una primavera, ni salida por rumbo alguno que no sea una deliciosa amenidad…”.  

“… al ver solo las azoteas de las casas,  empinarse sobre los árboles y las flores,  imagina la fantasía que lo enmarañado y tupido de la arboleda es ondeado mar de verdes esmeraldas que mantienen sobre su enojada espalda una grande flota de navíos…” sigue diciendo Navarrete. 

“… Querétaro creció hacia el poniente, donde se levantaba la fábrica real de tabaco. Denominaban los criollos y siempre se ha mantenido en su carácter de centro de concentración y distribución de comunicaciones”. Un 7 de abril de l934 se reglamenta la conservación y protección de tantas obras urbanas como se habían construido en la ciudad atreva de los siglos. Es la primera vez.  

“… Querétaro que tiene el pan sobrado y trajina con más de media Nueva España. Así siempre tiene lo necesario…Querétaro es una antigua población de otomíes…lo primero que asombra al encontrarse en ella es su historia, mientras se levanta gallardamente sobre la colina del Sangremal; en la Otra Banda abundan las huertas mientras en el sur se da el comercio y se levantan los mejores edificios…”. Dice Cardona. 

Se puede seguir citando infinidad de decires sobre las grandezas de esta ciudad que despertó al nacer el siglo XV1 para verse rodeada de prosperidad y grandeza  durante el siglo XV11 y XV111 volver a dormir un largo sueño ya vestida de hermosura e historia durante el siglo X1X y parte del presente solo asorada cuando la historia la llamó como escenario. 

“…Querétaro es una ciudad de templos es la ciudad santa del mediterráneo, los siglos se leen en sus monumentos…”. 

“…gran parte de las casas son bajas con sus amplios patios sombreados de naranjos de granados y de flores que le dan un aspecto extremo risueño. Las  rasgadas ventanas de esas casas ofrecen pintoresco el interior de las habitaciones y aseo de la ciudad…”. Guillermo Prieto 

Sigue diciendo el gran Fidel: “…Querétaro es un pueblo devoto por excelencia, los varios conventos de religiosos, las fundaciones piadosas y sus tradiciones, los indios de los pueblos cercanos que vienen a la ciudad  a celebrar a sus santos, todo atrae a la actividad de las iglesias en determinadas horas del día, establece relación más que doméstica entre ovejas y pastores lo que es ciertamente benéfico…”. 

Gracias pues a los conventos levantados en la ciudad, más de catorce se deben las bases de la cultura queretana, fueron célebres sus bibliotecas, sus clases de retórica, matemáticas y física, siendo así la cuna de la cultura barroca de su tiempo en la Nueva España. 

La muy noble y leal ciudad de  Querétaro, la más florida, amena y vistosa; cada casa una maceta, cada huerta un paraíso, cada barrio una jaula, diría Francisco A Navarrete, jesuita, maestro de gramática.