Jaime Septién Dice…

By Jaime Septién |

 

 

¿Qué pensaría usted de un padre de familia que regaña y castiga fuertemente a sus hijos cuando sacan buenas calificaciones en la escuela? ¿Qué me diría de un entrenador de futbol que no alinea en la final a su mejor goleador, por miedo a que meta los tantos que le darían a su equipo el campeonato? Seguro que usted pensaría y me diría, sin sombra de duda, que ese padre de familia o ese entrenador están locos.

Pues, justamente, eso es lo que ha hecho el Estado mexicano desde hace un buen número de años, sin importar quién esté en la presidencia de la República o quién tenga mayoría en las cámaras legislativas: poner obstáculos a la Iglesia y a los católicos para que ejerzan su acción solidaria por los demás, en especial, por los más pobres.

La tesis es como de cuento chino: siendo la Iglesia y los católicos los que mayor actividad solidaria realizan, y siendo la solidaridad un bien para la sociedad mexicana, lo mejor que podemos hacer —dicen tres o cuatro atolondrados— es impedir que la Iglesia y los católicos se expresen en la vida pública y construyan comunidad.  ¿Cómo? Arrinconándolos, impidiéndoles que tengan canales de comunicación, haciéndoles entender que por andar viendo a Cristo en el rostro del otro, la nación no progresa…

El libro México Solidario, que es nota principal de este número de El Observador, da sustento científico a lo que todo el mundo (menos algunos legisladores y los partidos políticos) sabe: que la Iglesia católica es un enorme bastión de capital social, de recursos para la esperanza, y que si México quiere construir una civilización solidaria, tiene que contar con ella; tiene que facilitar su labor; tiene que quitarse de encima las anteojeras ideológicas de hace siglo y medio, para que la ayuda social tenga sentido de trascendencia y constancia en el tiempo.  Ni el Estado liberal de Juárez, ni el socialista de Cárdenas, ni el nacionalismo revolucionario del PRI, el neoliberalismo de mercado del PAN o el populismo estatista del PRD han logrado sustituir la acción solidaria de la Iglesia católica. Tampoco lo lograrán. Porque la Iglesia mira a la vida eterna y estos amigos a las próximas elecciones. Pequeña diferencia.

Milagro en “Los Alfalfares” de Santa Rosa Jauregui

 

 El CDI Bicentenario será casi cuatro veces mayor que el Parque Alfalfares, pero además contará con un parque acuático, áreas deportivas, jugos infantiles, presa, alameda, restaurante en la zona del embarcadero, estacionamiento, siete canchas de futbol, áreas de usos múltiples, tren panorámico, barracas, áreas para acampar, sanitarios, un río rápido, circulaciones, accesos peatonales, elementos ornamentales y área de reserva ecológica.

 

 

 

Crece el proyecto del Parque Bicentenario

Diario de Querétaro

23 de septiembre de 2008

Lorena Alcalá

Querétaro, Querétaro. Las dimensiones del Centro de Desarrollo Integral CDI Bicentenario en Santa Rosa Jáuregui serán ampliadas de 68 hectáreas que contemplaba el proyecto inicial a 95, en las además de dar cabida a una clínica, parque acuático, casa de cultura y la guardería, como se había planteado originalmente, además se integrará una preparatoria.

El presidente municipal de Querétaro, Manuel González Valle, afirmó que el proyecto se amplió sobre todo en cuanto a superficies, por lo que se adquirieron zonas de reserva para conservar las áreas verdes.

“Sí, efectivamente se amplían los alcances del proyecto, sobre todo en superficies. Consideramos que mientras más áreas de reserva se adquieran será positivo para la ciudad”.

González Valle apuntó que la inversión aproximada que se requerirá para la terminación de este Centro de Desarrollo Integral será de 300 millones de pesos, cuando originalmente se había proyectado 133 millones con un techo de 200 millones, dependiendo de los requerimientos de la obra.

“El proyecto recibirá recursos tripartitas, no solamente municipales. Ya se gestionaron recursos con la Federación y el Gobierno del Estado también participará para que concurran los tres niveles como lo hemos hecho con otros esquemas”, dijo el munícipe, quien informó que su administración aportará aproximadamente 101 millones.

Manuel González Valle informó también que se plantea la posibilidad de integrar al Centro de Desarrollo Integral una preparatoria que manejaría la Universidad Autónoma de Querétaro, con capacidad para 700 u 800 alumnos, para lo que ya se está en pláticas con el rector Raúl Iturralde Olvera.

“La posibilidad de construir una preparatoria se sustenta en que el proyecto no es propiamente un parque, sino un Centro de Desarrollo Integral que contará con una clínica del Seguro Social, que será prácticamente un pequeño hospital, áreas de deporte y casa de cultura”.

El CDI Bicentenario será casi cuatro veces mayor que el Parque Alfalfares, pero además contará con un parque acuático, áreas deportivas, jugos infantiles, presa, alameda, restaurante en la zona del embarcadero, estacionamiento, siete canchas de futbol, áreas de usos múltiples, tren panorámico, barracas, áreas para acampar, sanitarios, un río rápido, circulaciones, accesos peatonales, elementos ornamentales y área de reserva ecológica.

De acuerdo con el titular del gobierno municipal a más tardar en febrero ya estará en funciones el Centro de Desarrollo Bicentenario.

“La sombra del caudillo”

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En La sombra del Caudillo, Martín Luis Guzmán 

Martín Luis Guzmán nació en Chihuahua, Chihuahua, el 6 de octubre de 1887. Realizó sus primeros estudios en la ciudad de México y en el Puerto de Veracruz.

En 1904 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y, posteriormente a la Escuela Nacional de Jurisprudencia.

Destacado narrador y novelista de la Revolución Mexicana; con su pluma, observación y talento logró registrar los momentos más álgidos de la lucha revolucionaria.

En 1908 comenzó a trabajar en la redacción del periódico El Imparcial.

Interrumpió sus estudios de derecho para asumir el cargo de cónsul en Phoenix, Arizona; volvió a México en 1911 y formó parte de El Ateneo de la Juventud. En 1913 concluyó sus estudios universitarios.

Con Madero se desempeñó como bibliotecario en la Escuela Nacional de Altos Estudios y docente en la Escuela Superior de Comercio.

Molesto por el cuartelazo huertista renunció al cargo que desempeñaba y fundó el periódico de oposición El Honor Nacional.

……Así, sus tendencias políticas cambiaron rápidamente, primero se unió a los carrancistas, luego a los villistas y por último a los convencionalistas.

En 1915 partió al destierro voluntario, su primer destino fue España, en aquél país escribió y publicó su primer libro La querella de México.

Se trasladó a Nueva York en Estados Unidos, donde escribió su segundo libro, A orillas del Hudson.

En1920 volvió a México y fundó el diario El Mundo que fue vetado por Alvaro Obregón por el apoyo que brindaba al movimiento delahuertista.

Su oposición a Obregón lo llevó nuevamente al exilio en 1925, viajó a España donde permaneció once años; entonces publicó sus dos obras más reconocidas: El águila y la serpiente (1928) y La sombra del Caudillo (1929) 

Jaime Ramírez Garrido dice: 

 “en La sombra del Caudillo Martín Luis Guzmán hace una suerte de genética literaria para hacer confluir en el personaje del Caudillo a Calles y Obregón, en otro fusiona a De la Huerta con el general Francisco Serrano, en otro mezcla a varios gobernadores que participaron en las distintas rebeliones que surgieron para legitimar el movimiento revolucionario en México.  

Martín Luis Guzmán comentaba que leía las esquelas en el periódico desde el exilio en España; fueron las publicadas por los asesinatos de Huixquilac las que inspiraron la creación de la novela.  

Juntó los asesinatos provocados por la campaña antirreeleccionista de Francisco Serrano con los sucesos que él mismo vivió con la rebelión de De la Huerta — que lo llevó al exilio—”. 

El escritor Fernando Curiel sostiene:

 “Martín Luis Guzmán no es una regla sino una excepción de la literatura mexicana. Dentro de su grupo literario y político no se caracterizó por ser un militante o un miembro constante o cumplido, sino por ser independiente. Mientras que no formó parte del sistema _antes de la Revolución Institucionalizada_ estuvo en las revoluciones perdedoras como villista, convencionalista y delahuertista. Perteneció a la oposición alrededor de cuarenta años de su vida política activa”.

Jaime Ramírez Garrido señala:

“en El águila y la serpiente se dejan entrever las memorias de un joven universitario que va conociendo a diversos personajes revolucionarios y que los describe de manera magistral. En esa obra hace retratos literarios impresionantes de Venustiano Carranza, Lucio Blanco, Felipe Ángeles y Francisco Villa, entre otros. Todos son personajes históricos que con dos o tres trazos quedan perfectamente abordados y completos”.

“en La sombra del Caudillo en cambio, encontramos una serie de acontecimientos que no sucedieron tal cual pero que sin embargo nos muestran una suerte de esquema del destino trágico de las revoluciones cuando se presenta una escisión. Ese es el caso específico de México. En La sombra del Caudillo ninguno de los personajes es real del todo, pero todos tienen uno o varios referentes de realidad”.

Fernando Curiel comenta:

“indudablemente las obras fundamentales de Martín Luis Guzmán podrían mencionarse en este orden: La sombra del Caudillo y El águila y la serpiente. Aunque también es importante leerlo como ensayista y cronista; valdría la pena conocerlo desde su primer libro La querella de México en adelante”.

 

La Colección de la Academia, por ejemplo, está formada por una serie de discursos que dio como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y que son textos verdaderamente portentosos. Así, está un Guzmán obvio que es el de las dos grandes novelas y un Guzmán anterior, que para su generación era un gran ensayista y se pensaba, un escritor desperdiciado. Sólo le bastaron dos años y dos obras para colocarse al frente de su generación”.

Jaime Ramírez Garrido dice: 

 “en La sombra del Caudillo Martín Luis Guzmán hace una suerte de genética literaria para hacer confluir en el personaje del Caudillo a Calles y Obregón, en otro fusiona a De la Huerta con el general Francisco Serrano, en otro mezcla a varios gobernadores que participaron en las distintas rebeliones que surgieron para legitimar el movimiento revolucionario en México”.  

……Jaime Ramírez Garrido sostiene: 

 “Martín Luis Guzmán establece una frontera en la literatura mexicana; hay un antes y un después de él. La novela anterior aún se encuentra anclada al siglo XIX: en el campo y con cierta forma de naturalismo o costumbrismo. 

Martín Luis Guzmán traslada la novela a las ciudades no abandona el paisaje pero el paisaje es visto desde la ciudad. Incluso él es muy distinto al resto de los novelistas de la Revolución como Mariano Azuela, Gregorio López y Fuentes y Urquizo; es muy diferente porque el se va directo a la política y no a la Revolución como esa bola que va por ahí de un lado a otro, reclutando campesinos que se unen a una causa a veces claramente, a veces no.  

Él va más allá, describe cómo fue la construcción del México contemporáneo a través de la invención de una legitimidad de Caudillos que pasaron de la guerra a la política y que trasladaron las prácticas de una a la otra. Puedo afirmar que esa es la importancia fundamental de la obra de Martín Luis Guzmán en la literatura mexicana 

Martín Luis Guzmán 

……En 1936 volvió a México, en ese año fue publicado su libro Memorias de Pancho Villa, donde —a modo de ejercicio literario— escribió la vida del personaje como si se tratara de una autobiografía.  

En el ámbito político apoyó y participó en la vida de las Instituciones originadas por la Revolución. Fue un incansable impulsor de la industria editorial, por lo que en 1939 fundó la editorial Ediapsa.  

En 1940 fue nombrado miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y fue fundador, editor y redactor de la revista Tiempo. Ocupó diversos cargos públicos; entre ellos, fue presidente vitalicio de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito y senador de 1969 a 1976, año en que muere en la ciudad de México.  

En 1958 fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura.

Querétaro en la trasición del siglo XlX al XX

El Padre Rositas

 

José Félix Zavala 

En Querétaro

El hombre de la transición

Del siglo XlX al XX 

“…una cosa saben todos y es que el Señor Rosas pasó a la inmortalidad con la aureola de una virtud heroica y ocupa un lugar muy señalado entre los benefactores de Querétaro…” lo dijo Marciano Tinajero Y Estrada, sexto obispo de la Diócesis de Querétaro, cuarenta años después de la muerte del Padre Rositas. 

Aquel hombre, todas las mañanas y en cualquier circunstancia se postró siempre, bajo el último escalón de las gradas del altar, para celebrar la misa, siguiendo además del mandato de su corazón, las estrictas rúbricas, leídas con tanto esmero, desde sus años de seminario, del libro de Don Fermín Irayzos, capellán de monjas agustinas. A esas horas, Querétaro despertaba al susurro de su voz, que iniciaba con  …Introibo ad altarem Dei y las campanadas de la tercera llamada. .. 

“… la masa popular nos da razón de que el Señor Rosas fue educador de varias generaciones de niños y jóvenes… de muchos centenares de alumnos en el seminario conciliar…  se da cuenta que tuvo todas las cualidades que caracterizan a un verdadero predicador…  sabe el pueblo a que grado ejercitaba la caridad, socorriendo a los menesterosos, purificando las almas en el tribunal de la confesión…” 

El Padre Rositas, nacido en el barrio de la Cruz, un 23 de febrero de 1843, fue prototipo del sacerdote, de aquel Querétaro, de finales del siglo X1X y principios del XX, alguien lo señaló como el apóstol. Su amigo y seguidor el canónigo Daniel Frías dijo de él: “ Con su voz iluminaba, con su  calor encendía y con su fuerza movía los corazones… sostuvo con su doctrina, ejemplo y oración, la fe de nuestro pueblo…” 

Hijo y honra de esta ciudad, el Padre Rositas, recorrió las calles de Querétaro en la transición del siglo XlX al XX, siempre bajo su brazo, las obras de Teresa de Ávila y Juan De La Cruz, en su pensamiento, siempre una reforma de la sociedad, por medio de la mujer y el sacerdote. Los medios. El púlpito, el confesionario y las cartas personales. 

El “gusano” de la intelectualidad siempre lo persiguió, desde su juventud, como maestro de Lógica, Metafísica y Ética, en el naciente seminario de Querétaro, iniciado en el ex convento de San Antonio e itinerante después por las calles del Desdén y la Aduana, ahora Allende, hasta llegar a un lugar definitivo como fue el ex convento de Teresitas. 

Fue rector del seminario por treinta años, nombrado por Don Ramón Camacho, segundo obispo de Querétaro. Se opuso a la canonjía magisterial de Catedral, sus oponentes fueron los presbíteros Ignacio Altamirano y Braulio Guerra, le tocó suerte disertar sobre la Trinidad, el jurado lo favoreció, era el año 1877. A su nombramiento como canónigo magisterial dijo: “ propio es señores, de los grandes talentos, tener grandes errores”. 

Bajo el lema “ Lucena pedibus meis verbum tuum “ recorrió las antiguas calles de Santa Clara, del Ángel, de Posadas, del Descanso, de Marte y la Guaracha, convirtiéndose al paso por los hogares  queretanos, como el hombre del consejo. Al moribundo siempre le señaló “alegraos, pues salís de los trabajos y miserias de la vida humana y junto con la carga del cuerpo, dejáis la costumbre de pecar.” 

Nunca usó lujo alguno ni alfombra en su cuarto o en su casa, en la calle de Altamirano. En el rezo del breviario brillaba su espíritu y después de 20 horas de trabajo diario y cuatro de descanso se levantaba al alba para celebrar la misa, deteniéndose siempre en las palabras “ Ut sanctum evangelium valeam nuntiare”. 

Anunciar el evangelio era su gozo… ¿ Quién no recuerda sus sermones? Es el mansillón queretano, de grata memoria sus sermones: El del desagravio, el de la fiesta de amapolas, el de la Virgen de Guadalupe, el de la oposición de la canonjía. 

El Padre Rositas cuando niño, siendo hijo del barrio más significativo de nuestra ciudad, el de la Santa Cruz, bebió su primera espiritualidad en las misas conventuales del Colegio Crucífero, de su madre Ramona Arce, de los pensamientos salidos cuando sembraba los campos familiares en San Isidro o sus paseos a bañarse en la Cañada de Pathé. 

1886, año inolvidable,  en medio de un México convulso, Querétaro gana a un hombre ejemplar,  el Padre Rositas se ordena sacerdote un 8 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora De La Cueva, de tantos recuerdos familiares, siempre tuvo presentes las palabras sacerdotales… placeat tibi sancta trinitas, obsequium servitutis meae et peaeta sacrificium, quod oculis tuis. 

Del Padre Rositas salieron las iniciativas más atrevidas de la época, para solventar las necesidades del Querétaro de la transición secular, siguiendo su lema “Repetir verdades y bienes y curar males sociales”, por ello fundó el Colegio de Niñas, “ son las madres cristianas, los apóstoles domésticos disfrazados en leche, dice, destilan el espíritu puro del amor divino”, también el Liceo Católico, para profesiones civiles, la Escuela de Artes y Oficios de San José, para obreros, el Taller del Sagrado Corazón de Jesús, para jóvenes mujeres humildes, las obreras. 

De esas iniciativas se dotó a Querétaro, de amas de casa ricas y pobres, de abogados, notarios y farmacéuticos, de obreros, cuyas obras lucen todavía las casas y edificios queretanos, de esmeradas costureras, dulceras y confiteras, que dan aún identidad a nuestra ciudad. 

“…estaba muy lejos de ser bullanguero, amanerado, iluso, impresionista, pueril y ligero: era enemigo de exterioridades y singularidades… en el porte de toda sus persona no se advertía ninguna ostentación…”. 

En Querétaro…” la mayor parte de las casas tienen un patio cuadrangular en que se cultivan con gran esmero plantas exquisitas a cuya poética ocupación son muy aficionadas las damas queretanas… los templos se hayan convenientemente distribuidos, ayudan a romper la monotonía de las calles, con sus severas fachadas y elevadas torres… algunos otros jardines como el de la plaza de la Independencia, el del Carmen y el de Santa Clara, alegran la vista…” ese era el Querétaro del padre Rositas. 

La casa de mexicanos, parte de la hacienda del Lobo, propiedad de Juan De Dios Mota, fue la casa de descanso de los niños, jóvenes y seminaristas del Padre Rositas, enclavada en la Sierra Gorda queretana, al fondo de una cañada y junto a un torrente. 

“…le hubierais visto cargando a las espaldas algún niño que ya no tenía calzado, llevar por las noches agua caliente y darles baños de pies a los enfermos, cuidar la fruta de los árboles para sus niños…”. 

“…poseía la Sagrada Escritura como ninguno de los sacerdotes que yo he conocido: Había aprendido a interpretarla entre las hayas y encinos de los bosques, como San Bernardo, siendo su maestro el Espíritu Santo… al corazón humano lo estudiaba en sí mismo y en el confesionario…”Proclaman sus alumnos. 

Canónigo magisterial y Arcediano de nuestra Catedral el Padre Rositas, hombre de su tiempo, en sede vacante, estuvo a su cargo el gobierno de la Diócesis y a los 70 años seguía yendo a pié a la Villa de Guadalupe, para volverse de la misma manera. 

“…su talento a la vez que analizador, era eminentemente sintético, ascendía en el acto a las ideas generales… su espíritu era místico por excelencia…” Narran sus amigos. 

María Olvera, que vivía en la antigua calle de Zamora ahora Pasteur sur, con sus más de cien años acuestas y una inteligencia aguda, me contó mas de alguna vez, del padre Rositas, con quién convivió en su infancia y adolescencia, que se quedarán muchas cosas sin decir de este hombre,  con una gran visión,  aun no reconocida por los habitantes de esta ciudad. 

Los últimos meses de 1916 pasó de su antigua casa de la calle de 5 de Mayo, ahora Altamirano al barrio de la Otra Banda, San Sebastián, solo llevó consigo la Sagrada Escritura y su temple de acero, había la persuasión que la vida del Señor Rosas ya no duraría mucho tiempo. 

“…eras joven aún  ¿no lo recuerdas?, cuando oíste a Jesús que agonizando bajo la carga del sagrado leño, te convidó a seguirle. Tú lo aceptaste con filial anhelo, te cubriste de negra vestidura, abrazaste la Cruz del clericato y te fuiste con él…” dice el Poeta. 

Dijera el Canónigo Salvador Septién: “ Dios sabe y Querétaro es testigo, de cuanto espíritu cristiano se infiltró en la sociedad por medio del establecimiento de la educación  dirigidos y fundados por el Señor Rosas durante casi medio siglo…” 

“…como acudiesen a su puerta muchísimas personas para darle el último adiós y recibir su bendición, las estuvo recibiendo… acerca de su cadáver previó con entereza todos los detalles. Dijo que desearía ser sepultado en viva tierra y sin honores…” apareció en el periódico. 

“…ahora entiendo porque tanto te place estar con el que sufre, con el débil, apuntando con él heroicamente, su cáliz de dolores que tu vista perspicaz descubre, las ondas huellas en que su barro pobre han dejado, las plantas adorables del Jesús al pasar…” 

“…expira el santo y las gentes se apresuran a tocar rosarios en su cuerpo y a llevarse como reliquias las flores que adornan su cadáver, enterrado en el panteón de San Sebastián…” 

“…aquí yacen los restos de mi Señor, Arcediano Don Florencio Rosas, varón extraordinario que por su fe firmísima, su caridad inagotable y su ardiente celo apostólico, fue el padre en Cristo de todos los queretanos…” 

“… ¡pobrecito¡, trayendo mi camino, no podías llegar a otra parada, el sendero de la Cruz a Cruz conduce…” 

Cosa notable es que a pesar de haber transcurrido 72 años de su muerte se conserva vivo su recuerdo, de que fue un hombre de Dios.  

Las órdenes religiosas instaladas en Querétaro

Las Órdenes Religiosas

instaladas en Querétaro 

José Félix Zavala

 “Dios es tan insondable, tan infinito e incomprensible, que ninguna persona, ningún grupo humano puede tener la totalidad de la percepción de Dios.  Por eso Dios permite que se reparta su presencia y la percepción de él entre los pueblos, para que entren en un dialogo interno, para que comenten unos con otros su percepción de Dios.”

Ob. Samuel Ruiz García.

  

El siglo XVl es el periodo fundamental en la historia y en la formación del México post hispánico, durante este período se lleva a cabo, en la reforma más vigorosa, aquel entrechoque entre dos civilizaciones de que tanto se habla, en las que se yuxtaponen elementos tanto americanos como españoles y se comienza la historia de la Iglesia en México. 

Se concluye que la conquista de México, la fundación de la Nueva España y la organización de la Iglesia en México es obra casi exclusiva de las órdenes mendicantes, casi al margen de los obispos y en lucha permanente con el poder civil. 

Estas son las órdenes religiosas fundamentales en el siglo XVl durante la invasión europea y la propagación de la fe católica en América y su fecha de llegada al continente. 

Franciscanos 1523

Dominicos     1526

Agustinos      1533

Jesuitas         1572 

El primer Obispado creado en América fue el de Tlaxcala – Puebla, en 1524,  después el de México en 1530, declarándose sede metropolitana a este Arzobispado para 1548, posteriormente se fundó el de Oaxaca en 1534, luego el de Michoacán en 1536, siguiendo con el de Nueva Galicia en 1548. 

Esta organización eclesial no toma en cuenta el sureste mexicano comprendido por Chiapas, Campeche, Tabasco y Yucatán, obispados formados casi enseguida de los anteriormente mencionados. 

 

La Historia de la Iglesia en México podría decirse que comienza en 1523 y tiene un primer paso dado hasta la llegada de los jesuitas en 1572. 

De las tres ordenes religiosas primeras y más importantes llegadas a Mesoamérica, se puede decir que los franciscanos eran iluministas, imbuidos del espíritu utópico de Joaquín de Fiore. Los dominicos después de su reforma de 1536, llegaban a América llenos de un espíritu apostólico importante y los frailes agustinos reformados en 1430, llegan a estas tierras con un gran fervor misionero. 

El gran problema a enfrentar de estos frailes, fue la presencia de los mesoamericanos y su civilización,  fue el cómo  descubrir y el cómo incorporar esta población asombrosa, al mundo europeo y a esa su historia, única conocida y válida para ellos, no era para ellos un problema la evangelización estrictamente dicha sino como excluir esta cultura autóctona de la que ellos poseían. 

No surgió desde el principio la propuesta de una iglesia indígena sugerida por parte de algunos frailes franciscanos y agustinos y a la que se oponían los dominicos, entre estas tres ordenes mendicantes.  

No pudiendo fundar la Iglesia autóctona, vuelve a surgir su intento en 1572 con la llegada de los Jesuitas, quienes volvieron a intentarlo con la fundación de sus colegios y la esperanza de que en determinado tiempo pudieran ordenarse sacerdotes mesoamericanos surgidos de entre esta formación loyolista. 

La intención de las ordenes mendicantes de fundar una Iglesia Mexicana no se logró, durante el apogeo de estos grupos religiosos  en las tierras invadidas, dejaron solo el fundamento para la creación de una Iglesia Criolla, pero si dejaron bien asentada una Iglesia española, con fieles indígenas, tenidos como fieles de segunda categoría. 

El poder del monarca español sobre la Iglesia en los territorios americanos  fortaleció a la Iglesia peninsular y la hizo más evidente, en otras palabras fue una Iglesia colonial, lo que al final de cuentas fue el saldo de la presencia de los evangelizadores en tierras americanas. 

En cuanto a la organización en provincias, de las órdenes mendicantes, diremos que  en 1535 se forma la Provincia franciscana del Santo Evangelio de México y en 1565 la Provincia también franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, los dominicos erigen su provincia hasta el año de 1532, bajo el nombre de Santiago Apóstol y los agustinos en 1545 bajo el título del Dulce Nombre de Jesús. 

Para los trabajos de organización de la Iglesia en lo que se dio en llamar la Nueva España, el obispo de México,  Fray Alonso de Montúfar, convoca a los dos primeros concilios mexicanos, el primero en 1555 donde en 95 capítulos trata la organización de la Iglesia en México, donde resalta el problema de la resistencia mesoamericana a dejar su propia religión y el de 1565 que se dedica a la adaptación del Concilio de Trento en la Iglesia de México, el tercero de da en 1585 con la convocatoria del Obispo Moya de México y es el de mayor importancia en el siglo XVl. 

Con la rendición que Conín hace al encomendero de Acámbaro Hernán Pérez de Bocanegra, de la población de Querétaro, Nda Maxei, o Tlaxco y basado en los documentos de Fray Jerónimo de Mendieta,  la Relación geográfica de Hernando de Vargas, la Paramología de Fray Paciente de Verona, también lo mención del cronista Vilaplana,  es muy seguro que los  primeros evangelizadores de estas tierras sean el fraile Alonso de Rangel y Jacobo Daciano, ambos franciscanos, descontando las actividades primarias de Juan Sánchez de Alanís y Conín, en este sentido.   

Los franciscanos desde su convento en Querétaro y los otros que fundaron en lo que hoy es el obispado local, funcionaban como una parroquia, casi siempre con una doctrina, un hospital anexo y fundaciones piadosas. 

De esta manera comienza la Parroquia de Santiago, en el templo de La Compañía de Jesús, con 200 años a cargo de los frailes franciscanos y 240 a cargo del clero secular y madre de las iglesias y primer templo catedral en el obispado de Querétaro. 

En 1544 se inició la disputa por los diezmos de la población de Querétaro, entre los obispos Vasco de Quiroga de Michoacán y Juan de Zumárraga de México, asunto resuelto hasta 1586, siendo favorable el fallo a favor del obispado de México. 

Durante la colonia y muchos años después la Iglesia fungió como prestamista, arrendadora, administradora y empleadora por la gran cantidad de haciendas, ranchos, labores, obrajes y propiedades urbanas que poseía. 

Los franciscanos establecidos en el convento de Querétaro pasan a ser parte de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán en 1566 

Los frailes agustinos  desde Xilitla hicieron las incursiones misionales a la parte de Jalpan y sus alrededores, posteriormente los dominicos en el siglo XVll incursionan en el semidesierto queretano, los Jesuitas desde San Luis de la Paz en los siete municipios actuales que forman parte de la Iglesia de Querétaro y los clérigos seculares adoctrinan en la zona de San Juan del Río, mientras los franciscanos fundan los conventos de Tolimán, y Cadereyta, mientras finalmente tienen un relativo éxito las llamadas misiones fernandinas  allá por 1750, donde destaca Fray Junípero Serra 

En la capital del obispado se van integrando junto con el crecimiento económico y el desplazamiento de los otomíes del poder, diferentes ordenes religiosas tanto femeninas como masculinas, 

Se da comienzo con el patronato de Conín en la construcción del templo, convento, doctrina y primera parroquia, al mando de los franciscanos, en lo que hoy conocemos como templo de San Francisco y es aproximadamente por el año de 1540. 

Uno de los conventos que llegaría a ser de los más importantes de Nueva España y de los más ricos, fue fundado bajo el patronazgo del cacique Diego de Tapia para su hija, la cacica María Luisa del espíritu Santo, quien propiamente fuera la “dueña” de ese monumental monasterio, llamado de Santa Clara de Jesús, franciscano también. 

Para 1613 se establece otro gran monasterio, el de los Dieguinos o franciscanos de más estricta observancia, conocido comúnmente como San Antonio 

Los carmelitas descalzos reformados por Teresa de Avila en España se establecen en Querétaro en 1614, con no pocas dificultades. 

Para 1624 los hermanos Hipólitos tienen su iglesia y hospital de La Inmaculada Concepción en esta ciudad. 

Posteriormente los jesuitas edifican sus dos colegios el de san Ignacio de Loyola y el de san Francisco Javier, además del templo de la Compañía de Jesús, esto es por el año de 1625. 

Los frailes dominicos que ya habían fundado siete misiones en el semidesierto y un templo en San Juan del Río se establecen en la ciudad de Querétaro fundando el convento y el templo dedicados a San Pedro y San Pablo, además de la Capilla de la tercera orden, esto es por el año de 1692. 

Las hermanas Alonso en un predio de su propiedad dan inicio a un beaterio que llegaría a ser por su arquitectura y servicio una de las glorias de la ciudad, ellas fueron las fundadoras de El Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo en 1669. 

En 1683 en el antiguo convento de recolección fundado en 1640 en la loma del Sangremal o barrio de indios, los frailes franciscanos fundan una de las obras más importantes de su orden, que dará pie a otras de igual importancia y es el Convento y Colegio de Propaganda Fide. 

Las religiosas Capuchinas fundan en Querétaro su templo y convento llamado de San José de Gracia por el año de 1728. 

Los frailes agustinos que en 1570 ya habían incursionado por Jalpan, se establecen en Querétaro fundando un hermosísimo convento y templo llamado de Nuestra señora de los Dolores por el año de 1728. 

Para 1736 los padres mercedarios fundan en la ahora esquina de las calles de Altamirano y 16 de septiembre el hospital y templo de Nuestra señora de la Merced. 

Los padres felipenses, una rama de los jesuitas funda en Querétaro el convento y templo de San Felipe Neri, ahora habilitado como Catedral de este obispado, por el año de 1755. 

Las religiosas Carmelitas descalzas fundan en esta ciudad un beaterio llamado de San José y conocido comúnmente como Carmelitas por el año de 1736. 

Los frailes Franciscanos fundan en El Pueblito convento y Santuario a la patrona de la ciudad Nuestra señora del Pueblito, el nombre propio del convento  es de San Buena Ventura, esto es por el año de 1736. 

Las carmelitas reformadas fundan en esta capital episcopal el convento maravilloso de El Niño Jesús, conocido comúnmente como Teresitas, en el año de 1802. 

Los franciscanos se extienden a la capilla de indios llamada del Espíritu Santo, a la capilla de indios de San Francisquito y al convento de la otra Banda llamado de San Sebastián. 

“Flores y Bellas” en El Fábregas

El Imparcial*

 

La Función Teatral en el Fábregas: “Flores y Bellas”

22 de septiembre de 1908

Como complemento de las fiestas organizadas por la Junta Patriótica de la cuarta Demarcación para rememorar, en el presente año, el aniversario de nuestra Independencia Nacional, se efectuó anoche en el teatro “Virginia Fábregas” un combate de flores y una representación teatral.

El teatro de la calle de San Andrés, que de por sí es uno de los más elegantes de la capital, lucía desde la marquesina hasta el interior, en palcos y plateas, un artístico adorno floral que encubría casi por completo el decorado.

El aspecto general de la sala esa agradable y la nota sobresaliente de la multitud de flores, que en este, como en años anteriores, han contribuido prodígicamente, esparcidas en teatros y paseos, para dar animación y alegría á las fiestas patrias; que en habiendo flores y mujeres bellas, alegría y animación se unen siempre.

Al principio tímida, ascendiendo paulatinamente, como se inicia casi siempre la tempestad, se inició la batalla de flores, tomando después las proporciones de una verdadera lluvia.

De palcos y plateas caían a las lunetas las bellas gardenias mezcladas con margaritillas y otra multitud de florecillas de diversos colores, llovían sobre las elegantes toilettes de las damas.

La obra elegida por la compañía Fábregas en la función de anoche, fué la bella comedia de Linares Rivas, en la que también hay batalla y muy reñida, de pasiones, y un triunfo también: ¡el amor!

En la interpretación estuvieron bastante discretas la señora Fábregas que caracterizó con aciertos la María Victoria; Mutio, sobresaliente en el Marqués, y Galé y Solares en sus respectivos papeles.

Terminó la simpática velada con el sainete “La Victoria del General”.

La numerosa concurrencia que asistió a la fiesta de anoche, salió muy satisfecha de ella, y la Junta debe de haberlo quedado por el éxito que en el presente año tuvieron las fiestas organizadas para celebrar dignamente la más gloriosa fecha de la Historia de México.

*Se publicó de 1882 a 1883 y de 1897 a 1914

 

La Jornada

Micropréstamo a las mujeres; Visión a largo plazo: Yunus

Durante una conferencia en la ciudad de México, Muhammad Yunus afirmó que el mejor camino para que la gente salga de pobre y se desarrolle es facilitarle un crédito. 

Facilitar crédito a los pobres:

Muhammad Yunus, premio Nobel

Notimex

 

La Jornada

El mejor camino para que la gente salga de la pobreza y se desarrolle es facilitarle el crédito, afirmó el Premio Nobel de la Paz 2006, Muhammad Yunus, quien señaló que al menos dos terceras partes de la población mundial no tienen acceso a servicios financieros.

Se trata de facilitar los créditos para que la gente se desarrolle, sólo hay que prestarle un par de dólares más, dijo:

Al dictar una conferencia magistral en el marco del Segundo Encuentro de Educación Financiera que organiza Banamex.

El otorgamiento de microcréditos, acompañado de la enseñanza de ciertos principios financieros básicos, funcionaría para promover el autoempleo y el desarrollo de grupos solidarios con posibilidades de emprender un negocio, agregó.

El creador de Grameen Bank bajo la filosofía de que el crédito es el motor que puede ayudar a mejorar las finanzas de los grupos menos favorecidos relató así su experiencia como banquero en Bangladesh, en donde no sólo se negaba el préstamo a los pobres, sino también a las mujeres.

Mientras en los países desarrollados se hablaba de un sistema sofisticado y con garantías “nosotros no teníamos garantías, ni teníamos apoyo legal, pero la crisis nos dice otra cosa”, enfatizó Yunus al referirse a la crisis financiera en Estados Unidos.

El Grameen Bank no sólo fue un banco que iba a buscar a la gente, sino que la mitad de sus préstamos están dirigidos a las mujeres.

La estrategia, narró, fue “quitar las capas de miedo a las mujeres”, pues en Bangladesh ser mujer es estar condenada a la miseria.

A través de los micropréstamos, dijo, pudimos demostrar que las mujeres son las mejores administradoras, pues a diferencia de los hombres cuentan con una visión de largo plazo para salir de la pobreza lo más rápido posible.

Así, el éxito de una mujer creó un efecto de “bola de nieve” que otras mujeres siguieron. 

El Sueño de Bismarck…..Artur Rimbaud

El sueño de Bismarck

 Fantasía

Arthur Rimbaud

(Jean Baudry)  

Es el atardecer.

Bajo su tienda de campaña, lleno de silencio y de sueño, Bismarck, un sueño sobre el mapa de Francia, medita.

De su inmensa pipa escapa un hilillo azul.

Bismarck medita.

Su pequeño índice ganchudo anda, sobre el papel vitela, del Rhin al Mosela, del Mosela al Sena.

Imperceptiblemente con la uña rasga el papel alrededor de Estrasburgo: pasa más allá. En Sarrebruck, en Wissembourg, en Woerth, en Sedán, tiembla, el dedito ganchudo: acaricia Nancy, rasguña Bitche y Phalsbourg, raya Metz, traza sobre las fronteras pequeñas líneas quebradas –y se detiene…

¡Bismarck ha cubierto triunfante con su índice la Alsacia y la Lorraine !

¡Oh! ¡Qué delirios de avaro bajo su cráneo amarillo!

¡Qué deliciosas nubes de humo exhala su pipa venturosa!…

 Bismarck medita.

¡Vaya! Un grueso punto negro para detener el índice bullicioso.

Es París.

Entonces, la uñita malvada, raya, raya el papel, aquí y allá, rabioso, al fin, por detenerse… El dedo queda allí, mitad plegado, inmóvil.

¡París, París!

El buen hombre ha soñado tanto con los ojos abiertos que la somnolencia se apodera de él: su frente se inclina hacia el papel.

Maquinalmente, la hornilla de la pipa escapa de sus labios y cae sobre el innoble punto negro…

¡Huy! Povero.

Abandonando su pobre cabeza, su nariz, la nariz de M. Otto de Bismarck se ha hundido en la hornilla ardiente… ¡Huy! ¡Povero! ¡Va povero! En la hornilla incandescente de la pipa…

¡Huy! ¡Povero!

El índice está sobre París…

¡Terminado el sueño glorioso!

¡Esta nariz del viejo primer canciller era tan fina, tan espiritual, tan feliz!

¡Escondan, escondan esta nariz!…

Y bien, querido mío, cuando, para compartir el plato de col fermentada real, usted entre de nuevo a palacio

(líneas faltantes)

¡Y he allí!

¡Habría que soñar despierto!     Tradicción de Marco Antonio Campos