El Consejo de La Crónica

Cronistas lo somos todos.Por una crónica libre. 

El Consejo de La Crónica

 

 José Félix Zavala 

 

Hace mucho tiempo propuse a la sociedad y a las autoridades la necesidad de crear una crónica compartida entre quienes pueden aportar a nuestra comunidad, el conteo de nuestro acontecer diario, en todas y cada una de las ramas del quehacer humano y dejar por siempre la crónica oficial  sea, religiosa, gobiernista o ideológica,  permitiendo que se organice la sociedad para que la libertad y las formas de ver lo que sucede, dando luces distintas, según el pensar de cada uno, a todos los habitantes de Querétaro.

 

 

Hemos permanecido desde hace muchos años con un cronista oficial y en los noticieros televisivos, radiofónicos e impresos haciendo la historia reciente  a través de los periodistas vueltos cronistas y hemos dejado de lado a los especialistas como antropólogos, arqueólogos, historiadores, empresarios, comerciantes, etc. Que nos narren desde su mirada el acontecer que solo vemos a través de pocos ojos que tienen acceso a los medios de comunicación.

  

¿De donde venimos?

 

De un pueblo prehispánico de cultura única y madre

 

¿Quienes somos?

 

Un pueblo ubicado en la garganta de un territorio convulso desde hace tres mil años

¿A dónde vamos?

 

Querétaro ha sido juguete del destino debido a su situación geográfica y a su lucha siempre por sobresalir ante los demás pueblos.

¿Cuál es el oficio del cronista?

 

Rescatar la historia reciente en forma ética.

¿Cuál es la tarea de un consejo de la crónica?

 

Proporcionar espacios y elementos diversos, para la transformación de la crónica y de la libertad de la misma.

  

 

Estas preguntas y esta afirmación que anteceden a esta colaboración, nos permiten no extraviarnos y deben ser contestadas, por cada uno de los habitantes de esta ciudad, como me he permitido contestarme a mi mismo, para lograr por fin una crónica libre y no oficialista.

 

Se que es obligatorio escuchar música

Pero la eludo con frecuencia.

Se que es bueno ver pintura

Pero no voy jamás a las exposiciones

Ni al estreno teatral ni al cine-club 

 

Esta transformación nos permitirá conocer el acontecer diario de nuestra ciudad, en la voz de cada uno de quien deseen contribuir con sus conocimientos a los diversos actos sociales que se realizan en nuestra comunidad,  de muy diversa índole que requiere por lo tanto de miradas expertas y de lecturas diferentes.

 

 

Debemos recuperar la vieja tradición de la Crónica, Querétaro ha sido ejemplo de ella, hace poco tiempo se fue de entre nosotros el cronista dominico, Fray Esteban Arroyo, hombre sabio.

 

Hablo desde una cátedra

Colaboro en revistas de mi especialidad

Y un día a la semana colaboro en un periódico 

 

La crónica no puede ni debe ser realizada por una sola persona, ni por un grupo de personas de mirar común sino por  un cuerpo colegiado, donde se logre una crónica diversificada, como diversificada es la vida de nuestra ciudad y de nuestra sociedad.

 

 

Una sociedad que busca espacios y elementos diversos para contribuir al quehacer común,  nos lleva ciertamente a la creación de una crónica de nuestra comunidad, con la característica de ser comprometida y no dependiente.

 

 

Tener un Consejo de la Crónica independiente, integrado por personalidades con conocimientos y talentos diversos nos llevarán a conocer aportaciones invaluables y  a la transformación ética del acontecer cotidiano en nuestra ciudad.

 

La oscuridad engendra la violencia

Y la violencia pide la oscuridad

Para cuajar en crimen 

 

El cronista como cargo oficial debe de dejar de existir, la tarea le compete a un cuerpo colegiado representativo de la comunidad. Propiamente no existe más que de manera oficial, las contribuciones de la ciudadanía en los medios de comunicación están sustituyendo al Consejo de la Crónica, integrado por quienes quieran participar en él, bajo el sentido de tener ópticas diferentes y especialidades propias.

 

 

Los cronistas que conocemos y conocimos en Querétaro son ya de una larga tradición, comenzando por los frailes venidos en la conquista española y últimamente en J. Guadalupe Ramírez Álvarez y Eduardo Loarca Castillo, cuyas personalidades los hicieron únicos. La crónica oficial debe dejar de existir para transformarse en un todo. Todos somos cronistas, porque todos somos testigos diarios del acontecer de nuestra comunidad, cada quien en lugar y circunstancia diferente.

 

Con reposo de hamaca

Tu cintura camina

Y llevas a sentarse entre las otras

Una ignorante dignidad de  isla 

 

Los cronistas no debemos someternos a un deber aburrido, cantar las alabanzas del cesar o vivir de la nostalgia sin sentido y sin análisis, no debemos hacer crónica oficial, sino la crónica comprometida, dando  la visión de la realidad y el testimonio de lo que sucede diariamente con miradas diferentes.

 

 

No debemos olvidar nuestra realidad concreta y dejarnos llevar por la globalización, perdiendo de vista nuestra identidad, ya que nuestra identidad es la que nos incorpora a la globalidad de la comunidad humana

 

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La destrucción de nuestros monumentales conventos

Destrucción de Nuestros Conventos

por las Tropas Francesas

según informes de sus moradores

a la Mitra en 1864 

El Gobernador de la Mitra Pbro. José Ma. Barbosa, pide en julio de 1864, a los religiosos, tanto  varones, como  mujeres, de la diócesis de Querétaro, un informe sobre el estado en que se encuentran, tanto ellos, como los edificios donde habitan o habitaron.  

Síntesis de esa información: 

Introducción.

Estado de la Diócesis de Querétaro en 1864, a cuatro meses de su erección. 

La suerte que corrieron los frailes y las monjas

El destino de los edificios que habitaron

La destrucción de conventos, templos, hospitales, colegios, hospicios, etc. 

La historia no solo la encontraremos en los archivos, sino también en las ideologías y costumbres, en este caso en Querétaro, modificaron la vida cotidiana de sus habitantes los diversos acontecimientos causados por estas categorías, a veces no estudiadas con la debida objetividad. 

En la ciudad de Querétaro se da la llamada Conquista espiritual, con la llegada de los frailes franciscanos para 1540 y con la de las monjas Clarisas para 1607, mientras queLos llamados criollos,  mestizos e indios, los habitantes más abundantes, en la que llamaron  La Nueva España, hicieron crisis desde la segunda mitad del siglo XVlll, hasta lograr la independencia de España, entre 1810 y 1821. 

El Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, crearon el territorio que ahora llamamos México, parte mayoritaria de la cultura madre, denominada Mesoamérica. Para ese entonces, los propietarios de la mayor parte del territorio mexicano y sus bienes muebles e inmuebles y los servicios, eran de la Iglesia Católica. Por ello la llamada ley Lerdo de 1856, desamortizó los bienes del clero, las fincas rústicas y urbanas pertenecientes a la Iglesia y Benito Juárez publicó las llamadas Leyes de Reforma, nacionalizando los bienes de la Iglesia, donde los templos y conventos, sufrieron las consecuencias, debido al saqueo, destrucción, mutilación y nuevos destinos que sufrieron estos edificios, lo mismo que el arte que en ellos se encerraba.  

En Querétaro el Gobernador José Ma. Arteaga en 1860, sirva como ejemplo, cañoneó el conjunto conventual o Ciudadela de San Francisco, arruinando la barda atrial y gran parte de las capillas ubicadas en el cementerio, el resto se derribó en 1863 y se quemaron pinturas, esculturas y muebles. 

Desiderio Samaniego, Manuel Gutiérrez, y José Antonio Septièn, gobernantes de la ciudad y del Departamento durante la intervención francesa, que estaba al mando del General Douay, fueron a quienes acuartelaron, estas autoridades,  en los ex conventos de la ciudad y son los miembros del ejército francés responsables de gran parte de la destrucción del tesoro artístico de Querétaro. 

Las cartas enviadas al Gobernador de La Mitra en 1864, es un enumerado del estado lamentable, de los edificios religiosos, su desmembración, mutilación, robo y saqueo y la profanación que de ellos hicieron los franceses durante su estancia en la Ciudad. 

Ya los Frailes Dieguinos habían desaparecido por extinción, abandonando su convento, templo y capillas, los padres Jesuitas habían sido expulsados de su templo y colegios, así como del territorio mexicano, por órdenes del Rey, que en ese momento formaba parte, a decir de España, de sus bienes. 

Informes: 

Las Monjas Capuchinas a través de su abadesa María Coleta Jesús informan que son veintisiete, que de su templo destruyeron las ventanas y que el órgano ha quedado enteramente arruinado. 

Mientras que la Rectora del Colegio y Beaterio las Carmelitas, Sor María de Cristo informa que son dieciocho y doce las colegialas, que no hay para su subsistencia más mínima y que el culto de sostiene con las pequeñas limosnas de los fieles. 

Sor María Josefa de Santa Teresa, priora del Convento que conocemos por Teresitas, por su parte señala que son dieciséis, y el Fraile Manuel Garnica, provincial franciscano, sobre este mismo convento informa que el edificio conventual ha sido mutilado, abriéndose tres puertas por los lados de las calles de Locutorios y Capuchinas y que el Gobernador José Linares dispuso que se abriera una calle en medio del claustro principal, destruyendo los arcos, capillas y celdas. 

Que el 18 de Marzo de 1863 fueron exclaustradas por una temporada y que el General Castagny del ejército francés, exigió desocupar todo el convento para situar en él a las fuerzas francesas, por lo que ellas fueron trasladadas al Convento de Capuchinas. 

Sobre las Madres Rosas no se encuentra el informe, pero se sabe que fueron exclaustradas en 1863 y fueron divididas unas al Beaterio de San Juan del Río, otras a Tolimanejo, otras a Salvatierra y algunas en casas particulares. 

El Padre Antonio María de Luna, Superior del Oratorio de San Felipe Neri, informa que son cinco y que la Iglesia está abierta, el Convento destruido, ellos se encuentran sin los recursos necesarios para el culto y sus individuos en la miseria. 

Por su lado los Mercedarios, a través de Fray Simón Acosta, presidente del hospicio, dice que ellos son cuatro, que el 27 de Febrero de 1864 abrió la Capilla que les sirve como Iglesia, que se está trabajando en el Templo Grande y que lo poco que podía poseer el hospicio ya no está en su poder.

Del Convento de los Dominicos informa Fray Miguel Loarca que la Iglesia permanece cerrada y se encuentra en la más triste y deplorable situación, debido a sus muros destrozados, socavados, con letreros repugnantes y obscenos realizados por la milicia francesa, que ya no existen los altares, se destrozaron los órganos, el osario removido y profanado, la sacristía y las bodegas están destruidas debido a la incursión de esta horda de bárbaros. 

Que el Convento está en la misma situación que el Templo, fétido y como un inmenso basurero, con señales muy tristes de búsqueda de tesoros, sin puertas ni ventanas y todo realizado por las fuerzas francesas que se han alojado en él. 

En otro informe el Fraile José Rico, guardián del Convento de San Francisco, informa que son veinte en la comunidad más el Provincial y ha dado licencia a algunos para que se unan con sus familias o para que socorran sus necesidades. Respecto de los Templos y Convento, el de San Benito y el de Cordiguero fueron destruidos, lo mismo que la Santa Casa de Loreto, el de la Tercera Orden y Parte de la Iglesia Grande. El Convento está ocupado por las tropas francesas, que lo han maltratado y el General Castagny del ejército invasor no le ha permitido sacar absolutamente nada y se han quemado muchas pinturas de Aguilera, Ibarra, Rodríguez Juárez, Cabrera, entre otros muchos excelentes pintores.  

El guardián del Colegio Apostólico de la Santa Cruz informa a la Mitra que la Iglesia está abierta, el Cementerio destruido y del Panteón de pobres solamente queda la capilla. 

El Convento al que llamamos Colegio, parte de él es Hospital Militar de los Franceses, quienes han quitado los alteres de las Capillas del Noviciado y de la Enfermería. La huerta ha sido destruida. 

También informa la historia de este lugar, a la manera en que la han hecho los franciscanos, señalando que el 25 de Julio de 1531 la Santa Cruz y el Señor Santiago Apóstol se aparecieron en el cielo sobre la loma, donde está la Iglesia y el Colegio de la Santa Cruz, de tal suerte que para 1860 tenía ya una existencia de 329 años, primero 152 años  como Convento Franciscano perteneciente a la Provincia de México y después a la de Michoacán y 177 años como Convento de Propaganda Fide. 

Los frailes agustinos por medio del Fraile Blas Inciso, informa que son cuatro los religiosos que se encuentran en la ciudad y que el Convento está sumamente deteriorado desde que lo ocupan los franceses, que el Templo quedó sin colaterales, sin órgano, sin ventanas y que mantienen el culto con las escasas limosnas de los fieles.  

El patrimonio cultural de Querétaro destruido por los franceses

La destrucción de nuestro patrimonio cultural durante el siglo XIX y XX, y la destrucción del Alteptl Querétaro, Tlachco o Nda Maxei en 1522.

El Mausoleo que se encuentra en el Cerro de las Campanas no es un monumento de México a Maximiliano.Querétaro como escenario de los acontecimientos más negros de la historia de México. 

“He demostrado, cómo en nuestro histórico suelo, han tenido su desenlace los cuatro más grandes acontecimientos políticos del país, habidos en el siglo XIX” 

Las Tropas Francesas en Querétaro 

Querétaro es la clave de la parte central de México.

Las tropas francesas se aprovecharon de la

excelente situación geográfica de Querétaro

que “cubre”, hasta cierto punto, la capital del país.

                                                                                                                                   Alberto Hans  

Tres narraciones de diferentes autores que citaré al principio de este texto, nos pueden ilustrar la forma en que gran parte de nuestro patrimonio cultural acumulado por los queretanos, ha sido destruido por propios y extraños. 

“A las ocho y tres cuartos de la noche, que la Señora mi madre, me llevaba de la mano al Templo de Teresitas a refugiarnos en él, por temor a que cayera la plaza en poder de los republicanos. En el altar, la imagen venerada de la Virgen del Pueblito, que pernoctaba fugitiva, en varias partes durante el sitio, por temor de una profanación. Las vidrieras del templo caían a pedazos, y el tiroteo y la gritería se oía cada vez más cerca y horrorosa, hasta cerca de la media noche que se fueron calmando las iras liberales y no lograron tomar la plaza”

Valentín Frías 

“…el comandante general de artillería (en Querétaro) Arellano, estableció una fábrica de salitre, una de pólvora, dos fundiciones de proyectiles y los talleres necesarios… el techo del teatro (hoy llamado de la República) fue arrancado, fundido y convertido en balas; una parte de las campanas (de los templos de la ciudad) y todo el hierro que se pudo conseguir (varias esculturas de bronce), sirvieron para fundir balas y granadas (a las tropas de Maximiliano)…” 

Ciudad Santa y Levítica, lo mismo que Ciudad Maldita y Traidora, se ha llamado a Querétaro, creo yo que impropiamente en cualquiera de sus dos títulos, debido a una mala relectura de su historiografía, que de acuerdo a historiadores y arqueólogos va desde la época de Chupícuaro, año 300 A.C., hasta nuestros días. 

En noviembre de 1860, el entonces gobernador de Querétaro, José María Arteaga, permitió a las fuerzas liberales en su lucha contra los conservadores, derribar la barda atrial, las capillas pozas, y las capillas situadas en el cementerio, la quema de pinturas y esculturas de los que yo llamo La Ciudadela y otros el Convento Grande de San Francisco. Tres años más tarde fueron derribadas las capillas restantes, y derrumbado parte del Convento.  

Mientras el caudillo serrano Tomás Mejía, a partir de 1856 a 1867, cuando fue fusilado junto al príncipe austriaco Maximiliano y su compatriota el General Miramón, arrasó y tomó la ciudad de Querétaro cinco veces, entre otras barbaries quemó los archivos y salió a caballo al balcón central de las otrora “Casas Reales” y en 1866 fusiló al General José María Arteaga. 

Las causas por las que Querétaro fue escenario de cinco acontecimientos históricos que pudieran ponernos a los queretanos como miembros de una ciudad traidora, podrían ser:  

1.- En 1732, una vez construido el Santuario a Nuestra Señora del Pueblito, comenzó la destrucción y saqueo del asentamiento prehispánico, ocupado como Santuario a la Diosa Madre, y de toda su zona ceremonial y habitacional de más de treinta kilómetros de radio. 

2.-Una vez comenzada la Guerra de Independencia, fraguada en las juntas de Querétaro, fue esta ciudad la más resguardada por las tropas realistas, y la última en rendirse al ejército insurgente.  

3.-El 2 de Febrero de 1848 y siendo provisional de la capital del país, se firman en Querétaro los Tratados de Guadalupe-Hidalgo, donde se pierden 2 millones 400 mil kilómetros cuadrados, más de la mitad del territorio nacional, a favor de los Estados Unidos de América. 

4.- Querétaro es el refugio del reducto de conservadores y tropas aliadas al príncipe Maximiliano, por lo que es sitiada, al mando del General Mariano Escobedo, entre el 7 y 11 de Marzo, vencido el austriaco el 15 de Mayo de 1867 y fusilado el 19 de Junio del mismo año, a las siete de la mañana en el Cerro de las Campanas. 

5.-En la Hacienda de la Capilla, situada a orillas de la Ciudad de Querétaro, se entrevistan José María Iglesias y Porfirio Díaz en 1878, dando inicio con este encuentro a treinta años de dictadura o a la llamada “paz porfiriana”. 

En estos días en que el turismo nos visita masivamente, me encontré en el Cerro de las Campanas con dos profesores de inglés que a su vez se habían encontrado casual y mutuamente en esta ciudad, uno blanco y residente en Denver, Colorado, maestro de mexicanos y de refugiados de países pobres llegados a USA, y el otro de origen africano y nacionalidad francesa. 

Este último llamado Michel Kouame, puso una cara de espanto cuando escuchó que donde se encontraba, no era un lugar de culto a Maximiliano y que el Mausoleo que ahí se encuentra, la estatua de Benito Juárez, el Museo la Magia del Pasado, y el parque, eran por el contrario un orgullo de la nación mexicana, por haber logrado vencer al usurpador y que las tropas francesas abandonaran nuestro territorio, habiendo llegado estas a invadirnos en 1861.

El Mausoleo de Maximiliano en el Cerro de las Campanas fue mandado a hacer por los Hasburgo de la Casa de Austria, sin que México pusiera ningún centavo para este fin, siendo bendecido por el Obispo Sabás Camacho el 10 de Abril de 1901, y con la presencia de las representaciones diplomáticas de Austria, Bélgica, Alemania, Suecia y Noruega. 

Le platiqué que los jefes políticos conservadores de Querétaro, Desiderio Samaniego, Manuel Gutiérrez y José Antonio Septién, durante el refugio de Maximiliano en Querétaro, dieron como morada a las tropas francesas, al mando del General Douay  los ricos conventos queretanos, antes de que abandonaran a su protegido, para ir a pelear contra Prusia por órdenes de Napoleón III, lugares donde hicieron gala de su salvajismo y de toda clase de desmanes. 

Como ejemplo diremos lo que Fray Manuel Garnica, encarta a la Mitra del Obispado de Querétaro, fechada el 18 de Marzo de 1864, dice que el General francés Castagny exigió violentamente se desocupara el Convento de Santa Clara para situar en él a las tropas francesas y desalojando a la media noche a las monjas allí residentes y herederas de la riqueza de Conín, de su hijo Diego de Tapia y de su nieta María Luisa del Espíritu Santo y el cuarto Convento más rico en todos los sentidos del siglo XVII y XVIII en nuestro país. 

Por otro lado Fray Miguel Loarca del Convento de Santo Domingo, dice: “El estado en que la Iglesia se encuentra es triste y deplorable, sus muros socavados y cubiertos de pintas repugnantes y obscenas y de renglones desvergonzados e inmorales escritos en francés…” 

Fray José Rico, del Convento de San Francisco, nos señala “…el convento ocupado por las tropas francesas, está muy maltratado y de reposición costosa, en especial la Iglesia Grande que de Noviembre a esta parte ha estado convertida en almacén, no obstante el empeño que he puesto para que se dejara para el culto… muchas pinturas de Aguilera, Ibarra, Rodríguez, Juárez y Cabrera, desaparecieron…” 

Nos dice Fray Miguel María Zavala, del Templo y Convento de la Cruz: “El Colegio ha sufrido, por la forma que se le ha querido dar a una parte de él para hospital militar de las tropas francesas, por haberles quitado los altares a las capillas del noviciado y enfermería, por haber tirado una azotehuela y por algunas puertas que faltan…” 

Mi recién amigo era un francés espantado e incrédulo de tal salvajismo de la cultura francesa. 

Nuestra mayor riqueza barroca, como lo es el Templo y Convento de los Agustinos, ahora lujoso Museo de Arte, en ese entonces a cargo de Fray Blas Enciso informa a la Mitra: “…que el Convento está sumamente deteriorado, habiendo sufrido más desde que lo ocupan las tropas francesas…” 

En la obra de Valentín Frías “Conferencias sobre Historia de Querétaro”, cuando nos habla del sitio de Querétaro y la muerte de Maximiliano, nos dice: “Los queretanos lo amaron hasta el delirio y no es hipérbole” 

Nuestro muy ilustre historiador de grata memoria Don Luis González y Gonzáles en su historia de México, escribe: “Entre 1821, cuando Luaces entrega Querétaro y hasta 1850, en el país reinó la inquietud, hubo cincuenta gobiernos producto de cuartelazos,  once del General Santa Anna. Cada partícula del país calló en el autoconsumo, cada región llegó a producir lo estrictamente necesario para satisfacer sus necesidades. 

La gloria de Querétaro y su apogeo, en el Epiclásico, en el Posclásico, en el Posclásico Tardío y en los siglos XVII y XVIII, conoció el hambre y la miseria de 1850 a 1950 y soportó ser el enclave o garganta de tierra adentro donde terminaban todos los movimientos políticos que en nuestro país han ocurrido. 

La historiadora Guadalupe Zárate nos señala que la leyenda de Fundación de Querétaro, auspiciada por los franciscanos, es despejada y descubierta, en su red de intereses económicos y políticos, para adueñarse de la mano de obra indígena, tributos, privilegios y posesiones, en la obra de Lourdes Somohano. 

Mientras quien esto escribe señala que el estudio introductorio a los documentos que se encuentran en el Archivo General de Indias, uno sobre el pleito de los caciques de Xilotepec contra el encomendero de Acámbaro Hernán Pérez de Bocanegra, y otro sobre los pleitos de límites entre la Nueva España y Nueva Galicia, realizados por José Ignacio Urquiola y el trabajo titulado Cinco Años de Investigación Arqueológica en el Cerrito de Daniel Valencia, donde nos muestra con claridad una pirámide trunca con procesos reconstructivos y su grandeza como zona ceremonial y santuario desde el 300 a. C. hasta la llegada de Conín y los españoles a Querétaro, nos descubre al Querétaro prehispánico, al que muchos se niegan a reconocer y que aumenta  la grandeza de nuestra tierra y de nuestra historia. 

Podemos decir finalmente que Querétaro como Altépetl, luego como Pueblo de Indios, después como Alcaldía Mayor, y a partir de 1656 como Ciudad Española y posteriormente Corregimiento de Letras en 1794, es una largo caminar histórico que nos llevará a la Lucha de Independencia, a ser intervenida por loes Estados Unidos en 1847, por los franceses en 1864, a ser el encuentro de las luchas intestinas durante la Revolución Mexicana y a su devenir grandioso de finales y principios del Siglo XX y XXI.