“La Historia General de México”

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La Historia de México en sus manos: 

Pedro Carrasco

Ignacio Bernal

Daniel Cosío Villegas

Luis Villoro

Luis González y Gonález

José Luis Martínez

Lorenzo Meyer

Los colaboradores de La Historia General de México, escrita por cada uno de los nombrados, desde su particular perspectiva, con la intención de mantener, transformar, arreglar o retirar conforme a lo que cada uno de ellos consideró adecuado, sin tener de promedio ningún criterio preestablecido, salvo el de mantener las carácterísticas fundamentales de sencillez y concreción, dando como resultado esa magnífica obra “La Hisroria General de México” de obligada lectura en la juventud y de permanente reflexión en las demás etapas de la vida

El nacionalismo y la cultura

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“El descanso material del país, en treinta años de paz,coadyuvó a la idea de una patria pomposa, multimillonaria, honorable en el presente y epopéyica en el pasado,Han sido precisos los años del sufrimiento para recibir una patria menos externa.

Más modesta y posiblemente más preciosa, bebiendo la atmósfera de su propio enigma, la nueva patria no cesa de solicitarnos, con su voz ronca, pectoral.

El descuido y la ira, los dos enemigos del amor nada pueden ni intentan, contra la pródiga.

Unicamente quiere entusiasmo”.

Ramón López Velarde

“Novedad de la patria”  1921

 

 

 

“Lo he querido porque he sentido que este nuevo gobierno en el que la revolución cristaliza como en su última esperanza, tiene delante de si una obra vasta y patriota en el que es deber ineludible colaborar.

 

La pobreza y la ignorancia son nuestros peores enemigos y a nosotros nos toca resolver el problema de la ignorancia.

 

Yo soy en estos instantes, más que nuevo rector que sucede a los anteriores, un delegado de la revolución que no viene a buscar refugio para meditar en el ambiente tranquilo de las aulas, sino a invitaros a que salgais con él a la lucha, a que compartais con nosotros las responsabilidades y los esfuerzos.

 

En estos momentos yo no vengo a trabajar por la Universidad, que trabaje el pueblo”.

 

José Vasconcelos

 

1920

 

“Lo que en aquellos tiempos se nos pedía hacer y lo que hicimos o quisimos hacer proponiendo el ejercicio de nuestro oficio de escritores, correspondía a toda una visión de la sociedad mexicana, nueva, justa y en cuya realización se puso una fe encendida solo comparable a la fe religiosa.

 

El indio y el pobre, tradicionalmentepostergados, debían ser un soporte principalísimo y además aparente, visible, de una nueva sociedad;por eso había que exaltar sus virtudes y sus logros, su apego al trabajo, su mesura, su r4ecogimiento, su sensibilidad revelada en danzas, música, artesanías y teatro.

 

Pero era también menester lanzarlos a la corriente cultural universal, dándoles a leer las grandes obras literarias de la humanidad: Las de Platón, Dante, Cervantes, Goeste”.

 

Daniel Cosío Villegas

 

Una entrevista al sucesor de Don Samuel Ruiz García

Escrito por Gilberto Hernández García   
Domingo 28 de Septiembre 2008
ENTREVISTA

Image Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, es el responsable de la Dimensión Pastoral Indígena de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social. En el índice de población indígena en el país, su diócesis ocupa uno de los primeros lugares.

Por Gilberto Hernández García

¿Qué lugar ocupa «lo indígena» en la agenda nacional?

«Aunque en el discurso se resalta la defensa de los derechos de los pueblos originarios, no siempre se les atiende como ellos necesitan. Muchas veces son utilizados con fines propagandísticos y electoreros. Es verdad que se han promovido obras de infraestructura, como carreteras, electrificación, agua entubada, piso firme en las casas que lo tenían de tierra, escuelas, etc.; pero es tan grave el rezago en que está la mayoría de las comunidades indígenas, que todavía falta mucho para que tengan una vida digna. Por parte de las diócesis hay un esfuerzo por incrementar la pastoral indígena pero con resultados variables; en algunas partes casi ni se le quiere nombrar, como si no hubiera indígenas que requieren una atención particular. En algunos casos, la opción preferencial por los pobres resta mucho de hacerse realidad».

¿Cuál es la realidad que hoy en día viven los indígenas de su diócesis?

«Aumenta la migración, también hacia Estados Unidos; es más rentable comprar maíz que sembrarlo y se abandona el campo. El precio del café es inestable y la tentación del narcotráfico es grande. Por la migración, por la influencia de los medios de comunicación  —que llegan hasta los últimos rincones—  se pierde la propia cultura, están en riesgo de extinción varios idiomas originarios y las costumbres comunitarias van desapareciendo. La llamada globalización no respeta culturas. Los jóvenes indígenas ya no aprecian las tradiciones de sus mayores; no les importan los acuerdos de la asamblea; no comprenden ni siguen los ritos tradicionales. Sigue vigente el racismo contra ellos. Todavía persiste la marginación de la mujer.

«Sin embargo, ha habido una fuerte emergencia que les ha dado mayor seguridad en su propia cultura. En algunos casos, como explicable reacción al desprecio que han sufrido, ellos a su vez menosprecian lo mestizo y quieren conservar lo tradicional. Cada día ocupan más lugares en la sociedad y en la Iglesia. Muchos acceden a las universidades y a cargos políticos. Conocen y defienden más sus derechos. Se hace un gran esfuerzo por preservar sus idiomas».

Se habla de la necesidad de «inculturar el Evangelio» en los pueblos indígenas, ¿En qué consiste, cómo se logra? Más aún: ¿se puede ser fiel a los valores más auténticos del evangelio sin traicionar las raíces más profundas de los pueblos originarios?

«Inculturar el Evangelio es lograr que los criterios y normas evangélicos se hagan cultura, se hagan parte de la vida, se expresen en forma visible y sensible en las costumbres, en las leyes, en los comportamientos de los pueblos. Muchas actitudes de los indígenas son ya expresión del cristianismo gracias a la evangelización, pasada y actual. Hay lugares donde todavía se mezclan elementos cristianos con otros no tan cristianos, y éste es el reto: discernir qué es conforme al Evangelio y qué no lo es, para purificar lo negativo y hacer crecer y madurar las «semillas del Verbo» presentes en sus tradiciones. En principio, el criterio es sencillo; en la práctica no es tan fácil porque algunas tradiciones están tan arraigadas, que pareciera que son las que más valen y las que se deben seguir, al margen del Evangelio. Algunos agentes de pastoral, para no repetir las imposiciones y destrucciones de otros tiempos, no ofrecen con audacia y prudencia la luz del Evangelio. No es que los indígenas se cierren a Cristo; es que no lo presentamos como Él es, liberador y plenificador».
 
En esta tarea de inculturar el Evangelio se habla de la necesidad de una teología indiana. ¿Realmente es necesaria? ¿Qué aportaría esta reflexión al proceso de la evangelización inculturada?

«La teología india, en su vertiente más ortodoxa, es un esfuerzo por descubrir, a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio, qué hay de manifestación de Dios en las culturas indígenas, según la más pura tradición patrística y según los criterios del concilio Vaticano II. Por ejemplo, hemos tenido encuentros en que se exponen los nombres que se dan a Dios en las diferentes etnias del continente, y hemos descubierto que la mayoría de nombres reflejan una conciencia monoteísta, con una gran variedad de calificativos propios de Dios, que en nada contradicen a la Biblia, y que ayudan a comprender mejor el misterio de Dios. Esta teología está en proceso de clarificación, porque algunos autores no parecen poner el acento en Cristo, sino sólo en las «semillas del Verbo», como si el Verbo no se hubiera manifestado en Cristo. Algunas corrientes tratan estos mismos puntos, pero sin referencia al Evangelio y al Magisterio, sino sólo valorando lo que contienen esas culturas. Se han tenido diálogos con estas posturas y se va madurando en escucharnos, para que la luz de Cristo brille siempre como punto fundamental de referencia».
 
Históricamente la Iglesia católica ha acompañado la vida de los indígenas en estas tierras. ¿A qué se debe el avance de otras denominaciones cristianas entre nuestros hermanos indígenas?
«Los pueblos indígenas, como los pobres en general, tienen hambre de Dios. Si las diócesis no les ofrecen el alimento de la Palabra de Dios y de los sacramentos, se van tras quienes les ofrecen algo de Dios. Durante mucho tiempo nosotros estuvimos muy centrados en el sacerdote y la religiosa; y como éstos son escasos, no atendimos suficientemente a los pueblos; sin atención nuestra, llegaron otros, con muchos recursos económicos procedentes del extranjero, y se fueron. Actualmente, el proceso de deserción en Chiapas ha disminuido. Según el censo del INEGI, de 1980 a 1990 un 9% dejaron de ser católicos. De 1990 a 2000, sólo el 3% cambió de religión. Todavía sigue habiendo cambios, pero también se dan casos de regreso a la Iglesia católica».
 
¿Qué retos vislumbra en el trabajo de la Pastoral Indígena?

«Hay una deuda histórica con estos pueblos: de las 56 etnias reconocidas en México casi ninguna cuenta con una traducción católica, aprobada por la Conferencia Episcopal, de la Sagrada Escritura. Sólo se tiene la Biblia en tzeltal de Chiapas, una parte en maya de Yucatán y algunos esfuerzos aislados. Deberíamos hacer un esfuerzo mayor por que gocen de este derecho. Y luego, hacer las traducciones litúrgicas, conforme a las normas de la Iglesia. Este es un punto básico de arranque. Mientras no le demos atención a esto, como se pide en Aparecida, seguiremos estando en grave deuda de justicia con los pueblos indígenas».

Capillas familiares otomíes, en el semidesierto queretano

Escrito por Gilberto Hernández García   
Domingo 28 de Septiembre 2008
EL ROSTRO INDÍGENA DE LA FE

Image Lugares donde se guarda la memoria y la tradición: capillas familiares otomíes del semidesierto

Por Gilberto Hernández García
 
Una de las regiones de invaluable riqueza cultural en México la constituye el semidesierto queretano –comprendido en los municipios de Tolimán, Colón, Caderey-ta y Ezequiel Montes–, donde se asienta una serie de comunidades indígenas de habla otomí que se reconocen descendientes de las antiguas tribus chichimecas que habitaron gran parte del centro-norte del México antiguo.

En la época prehispánica esta fue una zona de frontera donde convivían grupos seminómadas de recolectores y cazadores que eran conocidos genéricamente como «chichimecas», con pueblos agrícolas mesoamericanos con los que intercambiaban bienes y disputaban territorios.

Con el proceso colonizador iniciado por los conquistadores ibéricos en el siglo XVI, la región se fue poblando con grupos otomíes bajo el aval de la corona de España, a pesar de la feroz resistencia que opusieron los chichimecas. Muchos de éstos fueron exterminados; sin embargo, algunos grupos aceptaron congregarse, se mezclaron con los otomíes y adoptaron su lengua. Así, la cultura de esta región es fruto de la fusión entre chichimecas, la cultura otomí y la fuerte influencia del catolicismo, traído por los españoles.

Profundo espíritu religioso

Las comunidades otomí-chichimecas han mantenido un profundo espíritu religioso ligado a la naturaleza, particularmente con el agua y los cerros: La Peña de Bernal, que señala el principio y el fin de los tiempos; el Pinal del Zamorano, dador del agua y de la vida, donde habitan los abuelitos nejos, y el Cerro del Frontón, donde, según sus creencias,  se apareció el Divino Salvador.
Así, en sus rituales ancestrales, cada año los pobladores suben en peregrinación a estos cerros con sus cruces milagrosas para pedir el agua, la protección divina y para venerar a los mecos, sus antepasados chichimecas, y a los xita, sus ancestros otomíes. Xitata, papa de los abuelitos, la antigua deidad solar otomí, se fundió con la Santa Cruz en un solo culto.

Espacios sagrados de encuentro

Además de los lugares naturales de culto, en un ejercicio de admirable sincretismo, los pueblos otomí-chichimecas del semidesierto queretano construyeron nuevos espacios sagrados de encuentro entre los vivos y los muertos: las capillas familiares. En esta zona se encuentran cerca de 260 de estas capillas en distinto estado de conservación, la mayoría edificada en el siglo XVIII.

Estos oratorios, que generalmente miden  unos 5 por 10 metros, son el signo distintivo de la presencia otomí en el centro de México desde el periodo colonial hasta nuestros días; en ellos «residen las ánimas de los ancestros mecos (chichimecas), allí se encuentran la protección y el poder, la continuidad del linaje familiar, piedra angular de la organización comunitaria», según comenta don Erasmo Sánchez Luna, cronista de Tolimán, municipio donde se encuentra una buena cantidad de estas capillas.

El conjunto de las capillas familiares, fabricadas de piedra, cal y canto, con techo de bóveda de cañón corrido o en algunos casos con cúpula o techo de palma de dos aguas, comprende  un primer elemento constitutivo: un espacio exterior formado por un pequeño atrio donde se ubican uno o dos nichos pequeños conocidos como calvarios o justicias. La cruz del calvario representa al fundador de la descendencia y en el nicho se colocan las cruces de los antepasados o xita, «los abuelitos de antes». 

El segundo elemento es el espacio interior, es decir, propiamente la capilla y que está presidido generalmente por un altar en cuyo nicho principal se coloca la imagen del santo protector de  la  familia al cual está dedicado el oratorio, acompañado de otros  santos,  vírgenes y cruces  «de ánimas».

Algunos de los oratorios se encuentran  profusamente decorados con pinturas murales, que datan del siglo XVIII y XIX, aunque algunas son de épocas más recientes.  Estos motivos ornamentales, espejo de su cosmovisión, son tanto religiosos como históricos que remiten al pasado chichimeca: conquistadores, indios con arcos y flechas, así como venados. En cuanto a lo religioso, hacen una singular interpretación de la Historia de Salvación, incluyendo pasajes bíblicos y vida de santos. Las pinturas,  hechas con «colores de tierra», constituyen una mezcla de un singular barroquismo no académico, sin proporciones, sencillo e ingenuo.

Las capillas, distribuidas mayormente en los pueblos de San Antonio de la Cal, San Miguel Tolimán y San Pablo Tolimán, así como en La Higuera y en la zona de El Carrizalillo, desempeñan un papel  fundamental en la vida familiar y comunitaria, ya que en ellas se llevan a cabo los rituales más importantes para el grupo: ahí se vela a los difuntos  de  la  familia, se rezan los  novenarios,  las  novias  dejan en ellas un ramo de flores de papel cuando se van a casar para anunciar que van a formar parte de la familia del novio, se vela a las ánimas de los antepasados  el  2  de  noviembre, se celebra la Navidad y el Año Nuevo. En  torno a estos eventos se reúne  la  familia extensa, los parientes, vecinos y amigos.

Actualmente no todas las capillas familiares tienen la función original para la que fueron construidas; algunas son utilizadas como bodegas o habitaciones; otras se encuentran en un avanzado estado de destrucción. Sin embargo, conscientes de que constituyen un elemento innegable de su identidad cultural, las comunidades se han propuesto rescatarlas del abandono y volverlas a su uso primero, como fuerte testimonio de su particular espiritualidad.

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Consciente del valor de estas capillas, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) pretende postular las capillas familiares otomíes a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la UNESCO, para lo cual ya se creó un expediente técnico. De ser aceptado, será uno de los primeros bienes postulados y motivo de orgullo para las comunidades hñahñu. El Patrimonio Cultural Inmaterial abarca usos, representaciones, idiomas, técnicas y saberes ancestrales relativos a la salud, la naturaleza y el universo, expresados en tradiciones orales, artesanías, ritos o fiestas, entre otros.

Pórtico de Jaime Septién; La Dependencia del miedo

Escrito por Jaime Septién   
Domingo 28 de Septiembre 2008
PÓRTICO

Image Las granadas de Morelia han matado a 9 personas y a toda una nación.  Lo que los terroristas lograron en su salvaje ataque a la multitud que escuchaba el Grito de Independencia fue meternos en la más horrorosa de las dependencias: la dependencia del miedo.

Por Jaime Septién

Las granadas de Morelia han matado a 9 personas y a toda una nación.  Lo que los terroristas lograron en su salvaje ataque a la multitud que escuchaba el Grito de Independencia fue meternos en la más horrorosa de las dependencias: la dependencia del miedo.

Es el momento —señor Presidente de la República— de dar un golpe de timón; es el momento de mostrar por qué fue elegido por la mayoría de los mexicanos. Es más: es el momento de limpiar de estorbos todo aquello que obstaculiza el camino de la unidad nacional, la acción de conjunto, la paz y el bien común. Ya no son lindas palabras sino acciones decisivas lo que en este gravísimo momento necesita la Patria.
Con usted —señor presidente Calderón— estamos la mayoría de los mexicanos. No le vamos a regatear el acuerdo siempre y cuando usted se comporte a la altura de un estadista que trabaje no las próximas elecciones, sino por la presente y por las próximas generaciones. Ya hemos vivido hasta el cansancio la tacañería política de muchos de nuestros líderes. Es hora de que alguien tome las riendas de este caballo desbocado. Sabemos que es difícil; para eso fue usted elegido.

Las granadas explotaron en su casa, señor Presidente, en la plaza pública a la que usted, seguramente, acudió de la mano de su padre, don Luis Calderón Vega, a más de una ceremonia del Grito. Usted, como el niño Uriel que acaba de morir por las heridas del ataque terrorista, sintió ese como cosquilleo que a uno le recorre al ver la bandera, al cantar el himno y al asociarlo con la verbena popular. Del recuerdo, del amor por la Patria que su señor padre le heredó, de la fuerza de millones de mexicanos de bien que no queremos ver manchada de sangre a nuestra querida nación, de la misma Virgen de Guadalupe que nos la dio en herencia, para que se la cuidáramos y para que la engrandeciéramos con la fe, saque la decisión de recomponer el rumbo, de enderezar la proa de un barco que se hunde. Saque la casta, señor Presidente.  Se lo pedimos, se lo exigimos millones de mexicanos que, como usted, hemos ido a una plaza pública y hemos sentido el orgullo de ser mexicanos, y que lo queremos seguir haciendo.

El Observador; 28 de septiembre, su contenido

Escrito por El Observador   
Domingo 28 de Septiembre 2008
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  1. PÓRTICO Las granadas de la ira / Por Jaime Septién
  2. MIRADAS – Iglesia en el mundo
  3. Por las diócesis de México
  4. DESDE MI MESA DE LECTURA – Amor en las pequeñas cosas, de Mike Aquilina / Por Jaime Septién
  5. EL ROSTRO INDÍGENA DE LA FE – Lugares donde se guarda la memoria y la tradición: capillas familiares otomíes del semidesierto  / Por Gilberto Hernández García
  6. VÍGÍA – Una novena antes de elegir al presidente / Por  Javier Algara / San Luis Potosí
  7. NUESTRO PAÍS – Inicia la Unión Nacional de Padres de Familia una campaña hacia los comicios del 2009 / Por Sergio Estrada / Corresponsal de El Observador en México, D.F.
  8. COLUMNA ABIERTA A falta de pan, sexo / Por Walter Turnbull
  9. DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA – Un ecuatoriano, el primer detractor de Iturbide
  10. DESDE EL VATICANO – El Papa entrega a los jóvenes dos tesoros / Por Sandra Ramírez / Roma
  11. DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO – Obras son amores y no buenas razones (Mt 21, 28-32) / Por el padre Umberto Marsich
  12. FLOR DE HARINA (Sal 147, 14) – Universo misterioso /Por el padre Justo López Melús
  13. TRINCHERAS DE LA FE – De Italia al basurero: Sor Asunta Fantastico / Por Gilberto Hernández García
  14. REFLEXIONES – Esclavitudes exteriores y el no apostólico / Por el padre Nicolás Schwizer
  15. ENTREVISTA – «Tenemos una deuda histórica de justicia con los pueblos indígenas»: monseñor Felipe Arizmend / Por Gilberto Hernández García
  16. HOMBRE NUEVO – Leche de unicornio / Por José Manuel Otaolaurruchi, L.C.  / Venezuela 
  17. CONTRACULTURA – Tres preguntas / Por Ignacio Navarro Valle /  Zapopan, Jal.
  18. ÉTICA – ¿Mentir para el seguro? / Por Fernando Pascual
  19. DESDE MI PARROQUIA DE PUEBLO – El suicidio, vacío de Dios / Por el padre Melesio Domínguez R.
  20. ALACENA – Velada de oración por la vida / Por Sergio Estrada / Corresponsal de El Observador en México, D.F.
  21. LUCES Y AMORES – Más que con miedo… / Por  Alejandro Soriano Vallés
  22. AL MARGEN… – Una educación pirata / Por Juan Carlos Moreno Romo CORRESPONDENCIA – Indignación por un letrero espectacular / Lic. Beatriz Flores Merino
  23. ENSAYOS CRISTIANOS – Tiempo de monstruos / Por el padre Juan Jesús Priego / San Luis Potosí
  24. CON PERMISO – La última hazaña del «Che» / Por Miguel Aranguren
  25. OBRAS Y RAZONES – Ser cristiano: por la vida, la justicia y la dignidad / Por Jorge E. Traslosheros
  26. MEDIOS DE COMUNICACIÓN – La «Introducción a la vida devota», de san Francisco de Sales, en formato digital
  27. PANTALLA CHICA – Sólo Dios basta / Por Mayela Fernández de Vera
  28. PINCELADAS – La fiesta del castillo / Por el padre Justo López Melús
  29. RESPUESTA A TUS PREGUNTAS – No sé si seguir con mi esposa o marcharme
  30. INTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN- He perdido confianza en mí mismo / Por Yusi Cervantes Leyzaola
  31. GUÍA – En la Biblia el Padre sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos / Por Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán
  32. JÓVENES – La Cruz de la JMJ, presente en Lourdes / Por Mercedes De La Torre / Corresponsal de El Observador en Roma
  33. Ser virgen está de moda / Por Hugo Rodríguez Reséndiz
  34. NIÑOS – La historia de Carolina (II)
  35. Chispitas

México nos necesita a todos: C.E.M.

México nos necesita a todos

Los Obispos de México con pesar y tristeza nos solidarizamos con el pueblo de Michoacán y su gobierno, y con las familias que sufren por sus muertos y heridos a causa del atentado terrorista perpetrado la noche de ayer durante la celebración del Grito de Independencia en el centro de Morelia. Condenamos este acto de terrorismo y violencia en contra del pueblo michoacano que también lo es contra México entero.

El derramamiento de sangre jamás será el camino para escuchar ni atender los reclamos o las diferencias de quienes aterrorizan al país, mucho menos cuando se atenta en contra de los civiles, de las familias mexicanas y de gente inocente. Pero debe ser una vez más la ocasión para unirnos como sociedad y manifestar la exigencia de hacer realidad el Acuerdo Nacional por la Seguridad.

Nuestro País necesita una clara estrategia de coordinación nacional que permita la interacción de todos los cuerpos policiacos bajo un solo mando, que utilice con los avances de la tecnología actual la necesaria información para conocer a los que son contratados para servir como miembros de las fuerzas de seguridad, como también para tener a la mano la información precisa de los que han cometido algún delito y sirven a la delincuencia organizada.

Llamamos a las autoridades de todos los gobiernos, a los legisladores y a los políticos de todos los Partidos, a que velen con firmeza y decisión la aplicación del Acuerdo Nacional para la Seguridad, y busquen con más empeño las iniciativas que prevengan estos horrendos crímenes.

La violencia solo genera violencia. Hacemos un llamado enérgico a la civilidad, a la razón, a que se respeten la paz y las garantías de libertad y justicia en nuestra Patria.

Invocamos la ayuda de Santa María de Guadalupe, Madre de todos los mexicanos, para que consuele a los deudos de quienes han muerto y fortalezca a los familiares de los heridos, y a todos nos dé la convicción de que estamos llamados por Dios para convivir en armonía y en paz.

Por los Obispos de México.


+ Carlos Aguiar Retes
Obispo de Texcoco
Presidente de la CEM

+ Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

Comentario al “Cantar de los cantares”

Estimado Felix:

Agradezco tus comentarios a mi artículo. Coincido contigo en que el Señor es quien vigila su rebaño, y te aseguro que no tengo ninguna intención de juzgar. El Cantar de los cantares se defiende solo, en efecto, como el vino defiende su condición de vino, y el pan su condición, y su nombre de pan.

Te mando un saludo muy cordial.

Dr. Juan Carlos Moreno Romo
Facultad de Filosofía
Universidad Autónoma de Querétaro
16 de Septiembre No. 57, Centro, C. P. 76000
Tel. y fax institucionales 0052 / (01) / 442 212 90 41

Si aún es hoy

SI AÚN ES HOY

motelgarage@live.com.mx

Se mata con una quijada de burro. Se mata con el riesgo de ver el día o la noche. Matan los soldados más desconocidos de la historia. Se mata con la frescura de un primer día de escuela. Se mata cantando musiquitas dulces. Se mata en Morelos. Se mata en el sur. Se mata en Tijuana. Siguen matando en Ciudad Juárez.

Se mata con el dinero para la merienda. Se mata una vez, muchas veces, casi siempre.  Se mata a montones. Se mata como si fuera algo muy raro. Se mata cantando cosas tristes. Se mata en nombre de Dios. Se mata con los puños limpios. Se mata sin gritar, sin reír, sin comprender, sin amar. Se mata como una granada. Se mata hecho un mar de lágrimas. Se mata un día de bodas. Se mata con la forma más fiera de odiar. Se mata con la fuerza de todo el amor. Se mata cuando la noche es seca y tiene sed. Se mata con el odio que apaga la luz. Como todo el mundo. Se mata sin pies ni cabeza. Se mata madrugando y mirando la hierba mojada. Se mata sin máscaras, sonriente.

Mata el de la cuchara grande. Se mata por lógica. Se mata un diez de mayo, un catorce de febrero, un día del padre, un día del niño, un día de reyes, en fiestas patrias y decembrinas, en un cumpleaños, un santo. Se mata matando. Se mata afuera de la Santa Cruz. Se mata en semana santa. Se mata con el Jesús en la boca.  Se mata consciente de al situación. Se mata briago. Se mata con la constitución en la mano. Se mata para descansar. Se mata para olvidar el trago amargo. Se mata con los dedos de aquella mano marcada por el fuego de un 9 mm. Se mata sin aliento. Se mata con la guardia baja. Se mata con la humildad del guerrero. Matan los medios de comunicación. 

Se mata esperando la orden de partida. Se mata sin tregua. Se mata dejando en el borde toda prisa. Se mata con saña. Se mata muy a pesar del juego y la sonrisa. Se mata recostado al mar. Se mata buscando compañía. Se mata unas millas hacia el sur, otras al norte. Se mata mirando con hambre al cielo. Se mata usando hilo de mar. Se mata con hombros de poca niñez. Por aquí, por allá, por mañana, por hoy, por todo espacio, por todo tiempo. Se mata en sueños. Se mata buscando que cosa amar. Se mata por razones de banderas y arsenal. Se mata lejos de la casa y el árbol. Se mata más allá. Se mata en una noche estrellada. Se mata en una canción. Se mata en una calle desierta. Se mata en fila india. Se mata a la distancia. Se mata en momentos de melancolía y reloj. Se mata sin saber a donde ir. Se mata rompiendo las ventanas. Se mata en una sola cama. Se mata en pedazos. Se mata más de una vez. Se mata para siempre. Se mata por hablar. Se mata lleno de optimismo. Se mata por no sentir respeto por las flores. Se mata por derramar comida en los manteles, por darles alcohol a algunos niños, por desnudar de prisa a las mujeres. Se mata por correr donde duermen los enfermos, por fumar en los palcos del teatro.

Mata el que tiene prisa por llegar. Se mata en los parques desolados. Se mata casualmente. Se mata por todos lados. Se mata resbalando los dedos por el agua. Se mata al pie de la ciudad vieja y caída. Se mata quizás exagerando. Se mata diariamente. Se mata con el riesgo de que el miedo lo atormente. Se mata con el riesgo de que un día se demore el alba. Se mata más temprano que tarde. Se mata con el moño de luto. Se mata el día menos pensado, en cualquier sitio. Se mata casualmente. Se mata sin querer. Se mata porque se mata. Se mata por todos lados. Se mata con las letras. Se mata diariamente. Se mata hace mucho tiempo, demasiado tiempo.

Se mata un segundo antes de decir adios. Se mata como sonarse la nariz. Se mata cantando cosas muy tristes. Se mata terminando de amarse. Se mata al venir hacía acá.

Se mata entre amenazas que no se pueden repetir. Se mata esperando la lluvia. Se mata yendo al Este. Se mata al nacer. Se mata muy primitivamente, casi salvajemente.

Se mata con odio, con desprecio, con rencor, con palabras hirientes, con garras y con dientes, con rabia, con violencia, con horror. Se mata al borde del mar. Se mata, usando como arma una quijada de burro. Se mata en pleno corazón de la ciudad. Se mata al pie de la colina. Se mata en un recuerdo vivido de la infancia. Se mata con los trucos más bobos. 

Mata el trabajo, el alcohol, la risa, las deudas, el chisme, la insidia, las drogas, el sexo, el sueño, el sobrio, el desamor, la pericia, la impericia, la lealtad, la deslealtad, la infidelidad, la pureza. Mata un AK 47. Mata un cuchillo cebollero, un palillo de dientes. Mata el patriotismo. Mata el sacerdote. Mata la gula. Se mata con el pensamiento. Se mata con el odio en el corazón. Mata el sargento. Mata el cabo. Mata cualquiera. Mata la justicia. Mata la injusticia. Mata la naturaleza. Mata la mujer. Mata el hombre. Mata el niño. Mata la niña. Mata el santo. Mata el diablo. Mata el hambre. Mata el bueno. Mata la mala. Mata la rueda de la fortuna. Mata el devoto guadalupano. Mata el gringo. Mata el musulmán. Mata el amor. Mata la desesperanza. Mata el rencor. Mata el desdén. Mata perder. Mata ganar. Mata la soledad. Mata la avaricia. Mata el fruncir la boca. Mata el saludo. Mata el pacifista. Se mata como estadística. Mata un carro bomba en Irak. Mata un desconocido. Mata el más cabrón. Mata la empleada de la tienda. Mata el rico. Mata el pobre. Mata la barrendera. Mata el júnior. Mata el puto. Mata la puta…

Se mata a muchisimos por segundo.

Se mata si aún es hoy.

                      

Augusto Sebastián García Ramírez