40 años de trabajo y 300 canciones: Serrat

Serrat: 40 años de trayectoria

  

y 300 canciones

  

deberían ofrecer una idea de lo que es mi trabajo

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No es necesario “que me abran las puertas de la ciudad, me siento como en casa. Cuando me cerraron las puertas de la mía, aquí me las abrieron”, dijo Joan Manuel Serrat al recibir la Llave de la Ciudad de Guanajuato de manos del presidente municipal, Eduardo Romero Hicks, momentos antes de la conferencia de prensa que ofreció para hablar sobre el concierto con el que inaugura, este miércoles 8 de octubre, la 36 edición del Festival Internacional Cervantino.

Para el artista, conocido en nuestro país por canciones como Penélope, De cartón piedra y Señora, ni el narcotráfico, ni la corrupción, ni la violencia “son problemas actuales, quizá afloraron ahora unos lodos que traen ciertas aguas”.

Luego de definir este concierto como una oportunidad de estrechar las relaciones entre Cataluña y México, el cantautor informó que para su presentación tiene preparadas canciones que no interpreta habitualmente, iniciará con Cantares y luego alternará piezas en su idioma natal. “El concierto lo estructuré bajo el criterio de no perder el equilibrio entre las canciones en catalán y las canciones en castellano, debido a que construir un repertorio, el concepto del mismo, es vital para conformar la esencia del concierto”.

Al recordar su primera participación en un Festival Cervantino, en la década de los 70, relató que su primera gira por el interior de la República Mexicana, la hizo en 1969, “gira integrada por más de 70 actuaciones”, y reconoció que ha estado en nuestro país “antes, durante y después del exilio. Ahora me siento orgulloso de estar en un festival que reúne al Bajío”.

La relación con México es muy intensa, “no se limita a ires y venires, se mantiene a la distancia”, expresó antes de aclarar que no se siente embajador de Cataluña, “ese término es diplomático y yo soy muy poco diplomático. De lo que me siento orgulloso es de ser catalán, de formar parte de una embajada cultural que logra intercambios entre pueblos”.

Serrat aseguró que el conocimiento “nos hace más libre y nos permite entendernos mejor y facilitar la convivencia” y a pregunta expresa respondió que canta “lo que se me ocurre, lo que escribo, y escribo lo que veo. Escribo para compartir, y para expresarme, pero si no tuviera un interlocutor buscaría caminos menos laboriosos para hacerlo”.

Al hablar sobre sus proyectos dijo que vive lleno de ellos, “mi único temor es no tener el tiempo necesario para realizarlos” y rechazó el definirse, “eso no me interesa, 40 años de trayectoria y 300 canciones deberían ofrecer una idea de lo que es mi trabajo. Soy un escritor de canciones, me encuentro más cercano al artesano que al artista”.

Josep Bargalló, director general del Institut Ramon Llull de Barcelona, comentó en su intervención que existen muchos Serrats, “las canciones catalanas representan nuestras vivencias, por lo que el Serrat que conocemos en Cataluña es diferente al que conocen aquí. Este concierto ofrecerá la oportunidad de conocer al Serrat catalán y al mexicano al mismo tiempo”.

El director del FIC, Gerardo Kleinburg aseguró que en su ir y venir Serrat “ha generado mucho para los mexicanos. Su obra ha contribuido de manera decisiva en la educación sentimental de los mexicanos”.

El concierto inaugural de Joan Manuel Serrat titulado 100 x 100 Serrat, se efectuará este miércoles 8 de octubre en la Explanada de la Alhóndiga, a las 20:00 horas.

Desde La Valenciana, el mejor escenario del F I C

Great Voices of Gospel

Great Voices of Gospel

Duración: 

120

Gregory Hopkins, dirección

En pleno corazón de Harlem, en Nueva York, se halla la Convent Avenue Baptist Church (CABC), fundada en 1982 por Juanita David. El servicio de música, que cuenta con más de trescientos cantantes activos, es dirigido desde hace 17 años por Gregory Hopkins. Con él al frente, llega el Inspirational Ensemble, uno de los ocho coros del CABC, para ofrecer un testimonio del poder y vigencia que posee la inmensa tradición de la música afroamericana en sus vertientes sacra y profana.

El Inspirational Ensemble recorre tres siglos de historia, partiendo de la cadencia lenta e intensa de los negro spirituals, que nacieron con el ritmo al que los esclavos eran obligados a cantar mientras trabajaban, pasando por los himnos de las iglesias protestantes anglosajonas —impregnadas del sonido que produce golpear el piso con los pies, las palmadas y los shouts— hasta llegar al refinamiento orquestal de Duke Ellington, quien en 1965 presentó sus Sacred Concerts con la intención de circunscribir al jazz en un sitio sagrado y de atraer a nuevos corazones hacia la fe.

 

AGRADECIMIENTOS:

Con la colaboración de la Embajada de Estados Unidos en México y Conciertos Grapa

Programa: 

Donnie Harper

Nigerian Chant

Kennet Gainey- tenor

 

Bobbie McFerrin

The Lord is My Sheppard

 

Phillip McIntyre

My soul is a Witness

Gregory Hopkins – tenor

 

Edward Boatner

Didn’t My Lord Deliver Daniel

Penny Wren – soprano

 

William Dawson

There is a Balm

Gregory Hopkins – tenor

 

Hogan-Burleigh

My Soul’s Been Anchored

Karl Dixon – tenor

 

Sacred Concerts

 

Duke Ellington

 

In the Beginning

Nathaniel Thompson- bajo

 

 

The Lord’s Prayer

Ethel Calhoun – contralto

 

Ain’t Nobody Nowhere Nothing

Kenneth Hanson – barítono

 

The Majesty of God

Penny Wren – soprano

 

Ain’t but the one

Rasul Mcpherson- tenor

 

 

Heaven

Christal Jay Waters – soprano

Something about believing

Roy Coleman– bajo barítono

 

Come Sunday

Audrey Mikell- contralto

 

Praise God and Dance

Joset Caroyln Longmore – soprano

 

Intervalo

 

Clarence Foy

I’m working on a building

Beverly Cox– contralto

 

Sam Cook

People get ready

Kenneth Gainey – tenor

 

Andre Crouch

Soon and very Soon

Hortensia Gooding – soprano

 

Canción tradicional

Just a Closer Walk with Thee

Roy Coleman – bajo barítono

 

Inez Andrews

Trouble in My Way

Tanya Arlene Tatum – contralto

 

James Cleveland

Lord, Help Me to Hold Out

Karl Dixon– tenor

 

Eric Dyson

I have a Testimony

Beverly Cox – contralto

 

Mary Mary

Yesterday

Christal Jay Waters – soprano

 

Norman Hutchins

Nobody but You, Lord

Karl Dixon – tenor

 

Mahalia Jackson

How I Got Over

Audrey Mikell – contralto

 

La Oristiada en el F I C

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Sin dioses ni salvación llega

  

La Orestiada al Cervantino

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“Para nosotros, nuestra versión de La Orestiada significa el nacimiento del hombre moderno, en el que un individuo tiene que hacerse responsable de sus actos”, comentó en conferencia de prensa Malte Lamprecht, asistente de dirección de Michael Thalheimer, para esta puesta en escena de la Deutsches Theater Berlin, que ofrecerá funciones este viernes 10 y el sábado 11 de octubre, en el Teatro Principal, dentro del 36 Festival Internacional Cervantino.

Malte refirió que La Orestiada es la primera obra clásica que Thalheimer adapta e imprime de su huella. Ésta, a decir del que ha sido su asistente y aprendiz desde hace 6 montajes, puede definirse con varias características: la primera sería la abreviación. “Una de las principales características de Michael es que siempre depura los textos, los abrevia, y va directo al núcleo. Casi todas sus obras duran menos de 90 minutos”, especificó.

Así, esta versión de La Orestiada no necesitó el juicio de Orestes en la tercera parte. Tampoco se integraron a los dioses Apolo o Atenea: “Durante todo el montaje, ni un personaje responde por sus actos”, detalló.

Otra característica del teatro propuesto por Michael Thalheimer, – quien se encuentra en Estocolmo, Suecia, montando otra de sus piezas escénicas- es, a decir de uno de sus aprendices, la estrecha colaboración entre los que hacen posible la presentación, y el hecho de que el director suele trabajar con la misma gente durante varios montajes.

Al respecto de sus expectativas con el público mexicano, Malte relató que las dos fechas en las que se han presentado en el Distrito Federal han sido muy positivas y sorpresivas. A pesar de ser un montaje sangriento, sórdido y hasta lúgubre, en el que cadáveres yacen tirados, el público mexicano reía en momentos en los que no se acostumbra escuchar risas. “Quizá se deba a la distinta aproximación que los mexicanos tienen con la muerte, a diferencia de nosotros los alemanes”, comentó.

Un clásico de la mitología griega, sin dioses ni salvación, exigió un arduo trabajo en grupo: actores, directores y escenógrafos se apegaron al texto y trabajaron durante semanas para lograr aproximarse a un texto antiguo desde una perspectiva contemporánea, explicó el segundo director. “Cuando vean el trabajo se darán cuenta del trabajo actoral que contiene un alto grado de emocionalidad y tensión”, describió Malte. Una tensión reforzada por las escenografías de Olaf Altman: paredes de madera de 10 metros de alto y tan sólo un corredor de 40 centímetros de ancho en el que los actores pueden desenvolverse. “Lo importante”, puntualizó Malte, “es el efecto que las coreografías de Olaf provocan. Los actores y el público se enfrentan e influyen inevitablemente.”

La Orestiada, con Deutsches Theater Berlin, se presenta a las 18:00 horas, en el Teatro Principal de Guanajuato, dentro del 36 Festival Internacional Cervantino.

Teatre Romea en Guanajuato

Teatre Romea traspasó las líneas del tiempo

  

en un desfile de excesos, prejuicios y anhelos

  

  

del hombre

Delirante de principio a fin; festiva, perturbadora, brutal y a veces un poco enternecedora, es la versión teatral de Tirant lo Blanc que, la compañía Teatre Romea de Catalunya, presentó esta noche en el Auditorio del Estado en Guanajuato, donde el trazo escénico de Calixto Bieito, conjugó el espíritu épico del medievo con el de la sociedad actual, sobre una pasarela de modas por la que desfilaron los excesos, los prejuicios y los anhelos del ser humano contemporáneo.

 

Aparentemente frágil e incapacitada para desplazarse por si misma, una mujer de cabellera azabache da inicio a esta juerga escénica inspirada en la novela de Joanot Martorell, donde el juego por defender la vida se desarrolla sobre una plataforma alfombrada que lo mismo funge como campo de batalla, que como salón de banquetes o una alcoba, donde hombres y mujeres dan rienda suelta a su lujuria y pasión exacerbadas.

 

Para contar la historia, el dramaturgo Marc Rosich, utilizó cuatro narradores, quienes desde diferentes ángulos cuentan las hazañas de Tirant lo Blanc, aquel joven caballero del linaje de Roca Salada, quien según este insigne texto catalán liberó a Constantinopla de los turcos. Por una parte, Flor de Caballería (Àngels Bassas), cual ángel guardián, es encargada de acompañar al guerrero, y pregonar los ideales y la filosofía de la caballería, tanto en los referentes de guerra como en el fanatismo religioso.

 

Diefebus (Lluìs), primo de Tirant, aporta la mirada cínica que el escritor valenciano le imprime a su texto; es quien se convierte en el punto hilarante e irónico, a través de sus ocurrencias y proposiciones promiscuas. La Doncella Plaermavida es el puente para entrar a las lujuriosas batallas carnales que cada uno de los personajes sostiene.

 

Por su parte, Eliseu, la mujer invidente de cabellos oscuros, es quien tiene el camino entre el pasado y el presente, es a través de su mirada que Tirant, con su pesada armadura logra saltar en el tiempo y enfrentarse a visiones de su tiempo y las actuales. Esta organista es quien nos entrelaza en el tiempo, mediante el video y la teatralidad, por ello la enorme pantalla que se ubica como telón de fondo ayuda al espectador a traspasar las líneas del tiempo.

 

En diversas ocasiones, Bieito ha declarado que su objetivo para esta obra radica en proyectar al hombre en todo su esplendor, brutalidad e inocencia, a través de una galería de personajes, quienes gesto a gesto, palabra a palabra, evocan todo el saber bélico, político, amoroso, gastronómico y lingüístico del medievo.

 

Es así como Tirant lo Blanc, encarnado por Joan Negrié, deambula por el escenario junto con el Duque de Macedonia (Mingo Ràfols), Hipólito (Dafnis Balduz), el Señor de Agramunt (Josep Ferrer), el Emperador (Carles Canut), Carmesina (Beth Rodergas), Plaerdemavida (Roser Camí), la Viuda Reposada (Victòria Pagès), la Emperatriz (Begoña), Estefanía (Gretel Stuyk), Flor de Caballería (Àngels Bassas), la Bella Inés (Alina Furman) y Eliseu (Alicia Ferrer).

 

A través de la puesta en escena, nos podemos dar cuenta que el gusto por el buen comer, el luchar, el comer, el matar y el fornicar que distinguió a esta época de caballeros, es similar al espíritu del hombre contemporáneo.

 

El trazo escénico de Bieito dejó en segundo plano el ir y venir de los personajes por una laberíntica trama repleta de rincones esquivos y reiteraciones, y trazaron una dramaturgia en línea recta, para centrarse en lo sustancial de la novela y en el mundo jerarquizado que nos presenta.

 

La compañía Teatre Romea, con su puesta en escena Tirant lo Blanc, se presentará en el Auditorio del Estado, este viernes y mañana 11 de octubre, a las 20:00 horas.

 

Martti Ahtisaari, Premio Nobel de La Paz 2008

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Martti Ahtisaari, Premio Nobel de La Paz 2008  

Un Nobel mediador La Jornada on line 

“Realmente espero, ahora que he recibido el premio, que éste ayude a financiar la organización que presido”. 

“El financiamiento, es lo que más se necesita para las respuestas rápidas a las varias situaciones de emergencia que se producen en el planeta”. 

Los finlandeses esperaban desde hace mucho tiempo un premio Nobel de la Paz para su ex presidente Martti Ahtisaari (1994-2000).  

Finalmente llegó como una feliz sorpresa, en medio de especulaciones sobre si este año el galardón iría para Asia.  

Martti Ahtisaari, incansable luchador por la paz mundial, fue premiado este viernes en Oslo en reconocimiento a “sus importantes esfuerzos, en varios continentes y en más de tres décadas, para resolver conflictos internacionales”.  

En su primer comentario sobre el premio a la Radio Noruega, Ahtisaari, miembro del consejo internacional de fideicomisarios, afirmó estar feliz y agradecido. Ahtisaari además dijo esperar que el trabajo de la Iniciativa para la Administración de Crisis, organización que fundó hace ocho años y que aún preside, trabaje por mucho tiempo más.  

Pocos dudan que Ahtisaari merecía el premio. 

“Ahtisaari es sin duda el hombre para el premio”, dijo la periodista finlandesa Katri Merikallio, autora del libro Hacer la paz: Ahtisaari y Aceh.  

“Es extraordinario su compromiso con la paz no sólo en Namibia, en la provincia indonesia de Aceh y en Kosovo, sino también en otros lugares. Ha trabajado por la paz durante décadas, a tiempo completo e implacablemente”, destacó Merikallio, galardonada reportera para la revista de noticias semanal Suomen Kuvalehti. 

En Aceh, Ahtisaari fue capaz de llevar a una mesa a las dos partes que peleaban una cruenta guerra desde hacía 30 años, para hablar cara a cara, subrayó. 

“Nadie más ha sido capaz de hacer eso. Y, en ocho meses, las dos partes firmaron un acuerdo de paz en Helsinki, en agosto de 2005. Casi nadie creía que eso podría pasar”, añadió.

El Caminante del mundo marginal

Le Clézio, caminante del mundo marginal 

Ericka Montaño Garfias  

 

La Jornada  

Se reconoce a “un escritor de la ruptura y de la sensualidad extasiada”, aduce el jurado 

Gran parte de su obra narrativa y ensayística es resultado de su profunda relación con México 

En su discurso de recepción, el escritor francés abordará los escollos de los jóvenes para publicar   

Una de las facetas poco conocidas de Le Clézio es su activismo en defensa de los derechos humanos, subrayó el escritor y editor mexicano Adolfo Castañón.   

Profundo admirador de las culturas indígenas y marginales, de los paisajes del Bajío y del sureste mexicanos, de la sonoridad del maya, náhuatl y purépecha, el escritor francés Jean-Marie Gustav Le Clézio fue galardonado este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2008, reconocimiento que Octavio Paz le vaticinó en los años 70. 

Le Clézio, (Niza, 1940) es autor de unos 50 libros, de los cuales al menos la mitad están relacionados con los periodos que pasó en territorio mexicano repartidos en 12 años, primero en la ciudad de México y Yucatán, después en Zamora, donde fue profesor e investigador invitado en El Colegio de Michoacán, y Angahuan, cerca del Paricutín. Desde hace varios años posee una casa de campo en Jacona, a 150 kilómetros de Morelia, y hace donativos de manera anónima para obras altruistas en Michoacán. 

 

La Academia Sueca determinó concederle el galardón, dotado de 10 millones de coronas suecas (1.4 millones de dólares) al considerar que es “el escritor de la ruptura, de la aventura poética y de la sensualidad extasiada”, además de “un investigador de una humanidad fuera y debajo de la civilización reinante”. 

Tras darse a conocer el premio, en París Le Clézio se manifestó “muy emocionado y feliz”. De su experiencia en suelo mexicano dijo: “He vivido 12 años en México y ahora vivo en Nuevo México. Siempre me ha gustado mucho la cultura hispanoamericana y especialmente las culturas de los indígenas de México y Nuevo México, donde la mitad de la gente habla español y la cultura latinoamericana tiene mucho pegue ahí”. 

Camina los paisajes de su obra 

Jean-Marie Le Clézio, quien también posee la ciudadanía de la isla Mauricio en el océano Índico, adelantó que viajará a Estocolmo para recibir el premio el 10 de diciembre próximo –tres de los cuatro galardonados que lo precedieron no fueron por razones de salud– y su discurso versará acerca de las dificultades actuales de los jóvenes para publicar. 

“Hay que golpear puertas constantemente y uno choca contra la pared. Una posible solución es abolir los impuestos sobre los libros”, según lo citó la agencia Dpa. 

El escritor, quien se enteró del premio en una escala hacia Canadá, recomendó además leer una de sus obras representativas, Pawana, novela breve acerca de la lucha en defensa de las ballenas que llegan a las playas bajacalifornianas, publicada en castellano en 2001 por Ediciones Lindero, que posiblemente sea reditada, adelantó el editor César Moheno. 

El colaborador de La Jornada destacó entre las cualidades de Le Clézio el ser un escritor “que camina los paisajes de su obra. Para la traducción de Relación de Michoacán transitó por todos los lugares que aparecen ahí, y eso hace con gran parte de su narrativa”. 

Otras obras que en breve reaparecerán en librerías son La conquista divina de Michoacán y El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido, ambas en el Fondo de Cultura Económica, a más tardar la próxima semana; mientras, Tusquets Editores pondrá a la venta las reimpresiones de La cuarentena y El pez dorado, a finales de mes. 

Otros de sus libros son El proceso verbal, publicado a los 23 años, que le valió el premio Renaudot; Terra amata, Urania, Estrella errante, La guerra, Onitsha, Viaje a Rodrigues, Diego y Frida: una gran historia de amor en tiempos de la Revolución, Desierto (considerada su obra cumbre) y el más reciente es Ritournelle de la faim. 

El hilo mexicano 

Jean-Marie Le Clézio, con quien suman 14 los franceses que han obtenido el Nobel de Literatura, llegó a México en 1967 para participar en la organización de la biblioteca del Instituto Francés para América Latina (IFAL), trabajo que eligió en lugar del servicio militar, al tiempo que se acercó al estudio del maya y el náhuatl en la Universidad Nacional Autónoma de México. 

Esos estudios lo llevaron a Yucatán y dejó México antes de la matanza de Tlatelolco. “Sin embargo, la tragedia lo impactó y de hecho se relata en su obra Revoluciones, junto con la Revolución Francesa y un levantamiento de esclavos en una isla del Índico”, dijo el historiador Jean Meyer a La Jornada. 

Añadió que en alguna de esas estancias realizó un programa televisivo con Octavio Paz, quien es el autor en castellano más reciente en recibir el Nobel, el cual calificó a Le Clézio como “un escritor nobelizable. Se le cumplió la profecía”. 

A finales de 1979, por invitación de Luis González y González, Le Clézio se sumó al grupo de investigadores y académicos de El Colegio de Michoacán, en el área de estudios históricos. 

El mundo perdió una novela 

Quien recuerda ese periodo es Agustín Jacinto Zavala, profesor-investigador del Centro de Estudios de las Tradiciones de El Colegio de Michoacán, quien comparte con La Jornada: 

“Llegó a finales de 1979, andaba buscando nuevos horizontes para sus novelas, ya había estado en Yucatán, donde hizo una traducción y representación de Las profecías de Chilam Balam y escribió Tres ciudades santas. 

“Venía con la idea de hacer una novela sobre Michoacán. En el colegio nos conocimos. De inmediato se fue a Angahuan, junto al Paricutín. Ahí lo que le llamó la atención es que los indígenas no lo veían a los ojos. Se sentía raro de que nadie lo veía de frente y él, alto y güero, todos los demás morenos, se sentía excluido. Le tomó mucho tiempo comprender que no lo veían directamente en señal de respeto.” 

Añade que el ahora Nobel estuvo de nuevo en el colegio entre 1981 y 1983, siguió yendo a Angahuen para conocer más a la gente. 

“Era muy platicador con todos, les pedía que le contaran sus historias, de las familias; recogió mucha información que después ha plasmado en sus novelas. En Francia no le gustaban las entrevistas, pero en México era muy espontáneo, muy libre.” 

Mientras estuvo en El Colegio de Michoacán ofreció varias conferencias y trabajó en la traducción al francés de la Relación de Michoacán, así como en su tesis doctoral para la Universidad de Perpignan. Parte de ese texto es lo que publicó el FCE como La conquista divina… 

“Tenía también la idea de escribir una novela acerca de la estancia de Antonin Artaud con los tarahumaras. Cuando llegó a Zamora ya tenía un texto que estaba perfeccionando, pero lo extravió en uno de sus viajes. El mundo perdió una novela”, dijo Agustín Jacinto Zavala. 

Se concentró en los purépechas, estudió su lengua, le interesaba que en la traducción al francés de la Relación de Michoacán los nombres fueran precisos, incluso cuando se tradujo del francés al japonés envió al traductor al Colegio de Michoacán para que le pronunciáramos los nombres en purépecha y español, agregó. 

Moisés Franco hizo una edición de la Relación de Michoacán en la que el primer capítulo fue escrito por Le Clézio con el título “La relación de Michoacán como literatura universal”. 

La visita más reciente que el galardonado realizó a Michoacán fue en 2005, y de vez en cuando su esposa o sus hijas visitan la casa de Jacona. 

Polémica previa al fallo 

El presidente francés Nicolas Sarkozy manifestó “su enorme orgullo” por la concesión del Nobel, y dijo que Le Clézio “es ciudadano del mundo, hijo de todos los continentes y de todas las culturas. Gran viajero, encarna el esplendor de Francia, de su cultura y de sus valores en el mundo globalizado”. 

La designación de Jean-Marie Le Clézio como Nobel de Literatura 2008 ocurrió tras las polémicas declaraciones del secretario permanente del jurado de la Academia Sueca, Horace Engdahl, quien afirmó que Europa era el centro literario del mundo, descalificando en especial a los autores estadunidenses. 

Engdahl dijo ayer que como autor, Le Clézio es “cosmopolita y nómade. Pertenece a varias culturas y pasó largas etapas de su vida en otros lugares y no en Europa. No se le puede contar como un típico escritor europeo”. 

De acuerdo con analistas, el Nobel elige de vez en vez a autores de pensamiento progresista, entre ellos José Saramago, Dario Fo y ahora Le Clézio, de quien el diario británico The Independent destaca su simpatía con los marginados y los pobres. 

León Portilla: “No al recorte en educación”

Si es necesario, recorten de donde sea;

“¡nunca a la educación!”: León Portilla 

Roberto Garduño y Ciro Pérez  

 

La Jornada 

Pide a diputados impedir la supresión de normales, pilar en la formación de profesores  

El sector no debe ser castigado por el neoliberalismo, afirma al recibir la presea Eduardo Neri  

El historiador Miguel León Portilla, recibió la presea y diploma Eduardo Neri, Legisladores de la República 1913, de parte del presidente de la Cámara de Diputados, César Horacio Duarte Jáquez   

Merecedor de la presea Eduardo Neri, Legisladores de la República 1913, Miguel León Portilla, filólogo e investigador en historia prehispánica e indígena en México, demandó al Congreso federal que trabaje para resolver las lacerantes desigualdades sociales. Advirtió que el sector educativo nacional ya no puede ser castigado por las políticas económicas neoliberales, y solicitó a los representantes populares que impidan la supresión de las escuelas normales, porque es el único vehículo para formar profesores. Asimismo, ante las dificultades económicas que se vislumbran, demandó “que se recorte de donde sea, ¡pero nunca a la educación!”. 

Con 50 años de trabajo académico, el doctor León Portilla fue objeto de un reconocimiento en la Cámara de Diputados, donde se recordó la gesta de Eduardo Neri, quien se enfrentó al poder y a la violencia que engendró éste con la usurpación de Victoriano Huerta. Haberse opuesto al golpe de Estado que arrancó del gobierno a Francisco I. Madero, le valió más de cinco meses de prisión, por haber enjuiciado desde la tribuna camaral el exceso de poder militar sobre el gobierno civil. 

Sencillo, con un bagaje histórico de décadas de estudio y trabajo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), León Portilla demostró en la tribuna, durante la sesión solemne en su honor, por qué ha merecido 13 doctorados honoris causa de universidades de varios países y la medalla Belisario Domínguez. 

“Eduardo Neri, que así expuso su existencia haciendo defensa de la dignidad de la Cámara y también exponiéndose a perder la vida, como en el caso de Belisario Domínguez, fue un héroe. Los dos fueron héroes que honraron a México. Hoy los recordamos aquí con admiración y con gratitud. La medalla al mérito cívico que ostenta el nombre de Eduardo Neri, Legisladores de 1913, ha sido instituida para recordar a un héroe y a la vez honrar a ciudadanos que se han esforzado por servir a México. Incluirme entre ellos es honor muy grande que agradezco desde lo más hondo de mi ser.” 

Con prestancia, despojándose de sus espejuelos cuando se salía del discurso escrito, el historiador y antropólogo refirió que las desigualdades sociales “son causa de confrontaciones, quebrantamientos de la seguridad y en ellas se fincan las lacras más terribles que la pobreza, la miseria y la marginación de gran parte de nuestra población”. 

Hizo una revisión del estado de la educación, pilar del desarrollo nacional y, paradójicamente, el sector más abandonado por los gobiernos recientes. “En nuestra legislación se declara que la educación es un derecho de todo mexicano. Pero en la práctica ese derecho es, para muchos, letra muerta. Centenares de miles de niños y jóvenes, o están marginados de la educación o reciben una muy incompleta y defectuosa. Su preparación para cualquier género de actividad es por ello muy limitada. El trabajo informal o las actividades delictuosas son a veces la respuesta. 

“Señoras y señores legisladores: en su mano está legislar en materia de educación. Ello implica oponerse a la supresión de las escuelas normales. Si ellas dejaran de existir, dónde se formarían entonces los maestros. Igualmente se requiere la revisión de los programas educativos en vista de los requerimientos actuales del país. Es decir, la educación para qué. Y por supuesto, exige la asignación de un adecuado presupuesto que haga posible la formación de millones de mexicanos.” 

Recordó que en una conversación con el doctor José Narro Robles, rector de la UNAM, coincidieron en que si las circunstancias económicas afectan al mundo y a México, obligándole a recortar el presupuesto, “¡que se recorte donde sea, pero nunca en la educación! 

“¿O es acaso destino nuestro proporcionar mano de obra barata en las maquiladoras o marchar exponiendo la vida al vecino del norte, o simplemente percibir salarios de hambre o vivir del ambulantaje o, lo peor, de las acciones delictuosas? La educación en todos los niveles, si no es el único e inmediato remedio a la problemática que vivimos, sí es un factor de suma importancia; debe incluir ella no sólo la transmisión de conocimientos, (sino) la formación moral y ética de maestros capacitados (que) serán quienes (la) transmitirán a los educandos”. 

Además, propuso la supervisión de los planes de estudio en colaboración con la Secretaría de Educación Pública, institutos y universidades; insistir en la instrumentación de la formación moral y ética e incrementar en cuanto sea necesario los presupuestos requeridos por el sistema educativo. 

Estudiante, egresado y académico de tiempo completo en la UNAM, reconoció el valor y el prestigio ganado por la máxima casa de estudios –a pesar de la adversidad–, que la ubica entre las mejores del mundo. 

Al respecto, el doctor José Narro Robles llamó a todos los sectores sociales a mantener el respaldo al sector educativo:  “Lo he dicho con toda claridad. La educación es y debe ser prioridad del país en todos los niveles. No sólo porque yo represente a la Universidad Nacional Autónoma de México, fundamentalmente porque la educación superior es una herramienta básica, indispensable, para impulsar el desarrollo económico y social de nuestro país; no debe haber recortes en el campo de la educación superior, cometeríamos un error”. 

El Sueño del Conquistador

El sueño del conquistador 

Jean-Marie Le Clézio 

El sueño empieza pues el 8 de febrero de 1517, cuando Bernal Díaz del Castillo vislumbra por primera vez, desde la cubierta del barco, la gran ciudad blanca de los mayas que los españoles nombrarán “El Gran Cairo”. Y luego, el 4 de marzo de 1517, cuando ve venir hacia la nave “diez canoas muy grandes, que se dicen piraguas, llenas de indios naturales de aquella poblazón, y venían a remo y vela” (p. 29). 

Es el primer encuentro del soldado Bernal Díaz con el mundo mexicano. El sueño puede empezar, libre aún de todo miedo, de todo odio. 

“…sin temor ninguno vinieron, y entraron en la nao capitana sobre treinta dellos, y les dimos a cada uno un sartalejo de cuentas verdes, y estuvieron mirando por un buen rato los navíos” (p.30). 

El asombro brota entonces de los dos lados. Bernal Díaz y sus compañeros se asombran del tamaño de las ciudades, de la belleza de los templos y de la fealdad de los ídolos mayas. 

Los indios, por su parte, se asombran del aspecto de los extranjeros. Les preguntan si vienen “de la parte donde nace el sol” y cuentan entonces por primera vez aquella leyenda de la que el capitán Cortés y sus hombres sabrán más tarde sacar provecho –leyenda según la cual “les habían dicho sus antepasados que habían de venir gentes de hacia donde sale el sol, con barbas, que los habían de señorear” (p. 46). 

El sueño, al principio, es también como en todas las génesis: los extranjeros dan nombre a las tierras, a las bahías, a las islas, a las desembocaduras de los ríos; boca de Términos, río Grijalva, monte San Martín, isla de Sacrificios. 

Piden oro. El oro es ya la “moneda” del sueño. Y los indios, que intuyen los peligros relacionados con la posesión de ese metal, alejan a los extranjeros diciéndoles tan solo: “Colua, Colua” y “México, México”. Del mismo modo que los caribes, más tarde, hablarán del Perú. 

Está también la primera entrevista de los españoles con los emisarios de Moctezuma, el rey de México. También aquí se siente comenzar el sueño de la conquista y de la destrucción del imperio azteca; se siente el destino del pueblo mexicano. Al borde del gran río, los embajadores de Moctezuma están sentados en sus petates, a la sombra de los árboles. Esperan. Detrás de ellos están los guerreros armados de sus arcos y de sus hachas de obsidiana, con grandes estandartes blancos. Cuando llegan los españoles, los sacerdotes aztecas los saludan como a dioses, quemando incienso. Luego los embajadores les dan los regalos que Moctezuma envía a los extranjeros. Debido a las banderas blancas, el río se llamará de allí en adelante Río de Banderas. 

Así empieza esa Historia, con ese encuentro entre dos sueños; el sueño de oro de los españoles, sueño devorante, despiadado, que llega a veces a los límites de la crueldad; sueño absoluto, como si se tratara acaso de otra cosa que la posesión de la riqueza y el poder, más bien de regenerarse en la violencia y la sangre, para alcanzar el mito del Dorado, donde todo ha de ser eternamente nuevo. 

Por otra parte, el sueño antiguo de los mexicanos sueño largamente esperado, cuando llegan del este, del otro lado del mar, esos hombres barbudos guiados por la Serpiente Emplumada Quetzalcóatl, para reinar de nuevo sobre ellos. Entonces, cuando se encuentran los dos sueños y los dos pueblos, mientras uno pide el oro, las riquezas, el otro pide solamente un casco, para mostrárselo a los grandes sacerdotes y al rey de México, porque según dicen los indios se parece a los que llevaban sus antepasados, antaño, antes de desaparecer. Cortés da el casco, pero pide que se lo devuelvan lleno de oro. Cuando Moctezuma lo recibió, “desque vio el casco” dice Bernal Díaz, “y el que tenía sus huychilobos tuvo por cierto que éramos de los que le habían dicho sus antepasados que venían a señorear aquella tierra” (p. 87). 

La tragedia de esa confrontación está entera en ese desequilibrio. Es la exterminación de un sueño antiguo por el furor de un sueño moderno, la destrucción de los mitos por un deseo de poder. El oro, las armas modernas y el pensamiento racional contra la magia y los dioses: el resultado no hubiera podido ser diferente. 

Bernal Díaz lo sabe, y a pesar de la distancia en el tiempo, no puede evitar a veces mostrar su amargura, o su horror, ante lo que ha sido destruido. La “Conquista” tiene a veces el acento de una epopeya, pero más a menudo Bernal Díaz dice lo que fue realmente: el lento, difícil e irresistible progreso de una destrucción, el saqueo del imperio mexicano, el fin de un mundo. No es sorprendente que la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España haya sido tanto tiempo un libro maldito y considerado infamante para la gloria del conquistador Hernán Cortés. 

Pues el libro de Bernal Díaz del Castillo está hecho de este doble impulso: por una parte, decir la verdad de las guerras de la Conquista, sin ocultar el menor detalle sin intentar la menor adulación. Ese es el desquite de Bernal Díaz, el soldado inculto –“los idiotas sin letras como yo soy”, dice (p. 614)– ante los historiadores cortesanos como Gomarra que han echado incienso a Hernán Cortés. 

Versión castellana de Tomás Segovia Fragmento del ensayo El sueño del conquistador, publicado en la revista Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad, volumen II, número 8, en 1981, por El Colegio de Michoacán