El Cerrito zona prehispánica-Querétaro

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El Cerrito

 

El Cerrito es un asentamiento prehispánico de carácter ceremonial ubicado en la parte sur del Valle de Querétaro. El volumen constructivo alcanzado por su más importante estructura que es el basamento piramidal lo identifica también con el nombre de la Pirámide del Pueblito.

 

La disponibilidad de agua, suelos fértiles y un clima benévolo, permitieron el asentamiento de grupos humanos dedicados a la agricultura. Los cultivos del maíz, frijol, camote, calabaza y chile, complementados con la recolección de recursos naturales de flora y la cacería de animales, permitieron el surgimiento de una sociedad compleja y estratificada, cuya clase dominante extrajo a través del tributo los recursos humanos y materiales para construir plazas, plataformas y el basamento piramidal. Los datos sobre la fundación de este asentamiento son escasos, aunque el descubrimiento de una figurilla H4 y tepalcates procedentes de Chupícuaro, sugieren un nexo con esta cultura del periodo formativo, aunque la arquitectura no es evidente aun. Otros materiales cerámicos encontrados en el Cerrito, tales como platos y ollitas de barro burdo destinados a ofrenda, han sido identificados como imitaciones de vasijas de Teotihuacan (400-600 d.C.)

 

Sin embargo, a la fecha la etapa mejor conocida es aquella donde la arquitectura, escultura en piedra y cerámicas foráneas, muestran una clara presencia de la cultura tolteca del periodo posclásico temprano (900-1200 d.C.)

 

Finalmente será durante el periodo posclásico tardío (1200-1500d.C.) cuando en El Cerrito, funcionando todavía como centro ceremonial en la escala de santuario, sus ocupantes aumentaron el volumen del basamento piramidal agregándole escalinatas y altares.

 

Documentos históricos mencionan que el culto a una deidad prehispánica continuó hasta 1632, siendo los franciscanos quienes inician en ese año un proceso de sustitución por una nueva imagen de la religión católica, la Santa María, en su advocación de Inmaculada Concepción, hoy conocida como Nuestra Señora del Pueblito.

 

La colocación de la imagen en un lugar intermedio entre el pueblo y el Cue, fue señalada por la construcción de una capilla, donde permaneció por 82 años. En 1714 fue cambiada a otra capilla de adobe ubicada en el hasta hace poco tiempo camposanto, donde permaneció por 22 años, para finalmente trasladarse en 1736 a su actual santuario. El final de estos eventos marca el inicio de la destrucción y saqueo de materiales del sitio arqueológico.

 

El Proyecto de Conservación 1998-2002

 

La gestión institucional para iniciar un proyecto de investigación y conservación arqueológica se logró en el año de 1998, con la colaboración del Gobierno del Estado de Querétaro a través de la Secretaría de Turismo y de la Dirección de Sitios y Monumentos de la SDUOP, el Municipio de Corregidora y el INAH. Los objetivos iniciales consideraban priorizar la investigación y conservación de estructuras y plazas prehispánicas, la recuperación de terrenos considerados dentro de la delimitación de zona arqueológica y la elaboración de proyectos de infraestructura.

 

El presente trabajo trata solamente sobre el primer aspecto, aunque cabe mencionar que un gran logro para la protección jurídica del sitio, fue la declaratoria de Zona de Monumentos Arqueológicos El Cerrito, emitida por el Poder Ejecutivo Federal el 9 de Noviembre de año 2000.

 

Resultados de las Investigaciones Arqueológicas

 

El Basamento Piramidal,  es la construcción con mayor volumen del sitio y como se había mencionado la que da el nombre al sitio. Ésta estructura piramidal de planta cuadrangular se localiza en el sector noreste del conjunto de edificios que forman la zona arqueológica y tiene por dimensiones actuales 30 metros de altura y 118 metros de longitud en su cara oriente, esta última medida fue obtenida a fines de 1999, al ser descubiertas en la excavación las esquinas del lado oriente del mismo.

 

Las exploraciones arqueológicas realizadas desde el año de 1998 a la fecha han permitido definir hasta el momento tres etapas constructivas. La primera y la más antigua ha sido identificada por medio de un muro con un ligero talud, que se construyó con lajas de piedra basáltica, pegadas con lodo y recubrimiento de estuco. Dicho muro forma parte de un basamento piramidal que midió unos 80 metros por lado, mismo que sería cubierto con la construcción de otros basamentos. Es una edificación que se asocia al periodo básico tardío o al epiclásico (650-700 d. C. al 900 d.C.)

 

En una segunda etapa se construyó un basamento piramidal con muros que forman talud y tablero hechos de piedra caliza pequeña, recubiertos de una capa de estuco. Sobre el muro vertical que formaba el tablero existían adornos de tipo coronamiento que serán descritos más adelante. Esta etapa es identificada como Tolteca y perteneciente al posclásico temprano (900-1200 d.C.)

 

La tercera etapa constructiva es la de un basamento de muros en talud, bastante inclinado, de piedra basáltica pegada con lodo y cubierta de estuco, misma que cubre a las anteriores. Sobre el muro se construyeron “aumentos”, tales como un altar en la cara sur, una ampliación a la Plaza de las Esculturas. Esta etapa constructiva pertenece al periodo posclásico tardío y quizá alcance hasta el siglo XVI.

 

Sobre el basamento piramidal se encuentra El Fortín, construcción de fines del siglo XIX, cuya planta arquitectónica de tipo militar con sus torreones en las esquinas contrasta con las puertas y ventanas que son de un estilo neogótico. Por la fecha de construcción el edificio es considerado un monumento histórico. Los trabajos efectuados en él consistieron en recimentación y reintegración de muros derrumbados, logrando estabilizarlo.

 

Al oriente del basamento piramidal existe una gran explanada llamada Plaza de la Danza, debido a que todavía hace algunos años en este sitio se realizaba la escenificación de danzas durante las fiestas de Febrero a la Virgen del Pueblito.

 

La alteración que sufrió con el paso de los años hizo que se perdieran una serie de altares que se distribuían en la plaza. En los últimos trabajos de investigación se registró un canal de desagüe de agua pluvial con pendiente de la esquina sureste del basamento piramidal. Así también se restauraron 75 metros lineales del volumen de un muro de contención al oriente de la plaza y niveló la mitad de ella.

 

Junto con el basamento piramidal, la Plaza de las Esculturas han sido los espacios más trabajados, entre ambos suman aproximadamente 3600 metros cuadrados de excavación y consolidación de muros y pisos prehispánicos. Su nombre, como se ha dicho en otras ocasiones se debió a que en las primeras exploraciones se rescataron en este espacio fragmentos de relieves y coronamientos. Se trata de una plaza hundida, rectangular, con dimensiones de 72 metros de largo por 60 metros de ancho que se encontraba cubierta por un piso de estuco.

 

En las excavaciones de fines de 1999 se encontró en la parte central de la plaza un entierro de un infante, el cual fue expuesto como pieza del mes en el Museo Regional de Querétaro en el año 2000.

 

Hacia  el extremo poniente de la Plaza de las Esculturas se encuentra el Altar de los Cráneos. Se le dio este nombre pues en su exploración se encontraron dos contextos de ofrendas de cráneos y mandíbulas ofrecidos a la construcción del altar.

 

Destaca la segunda ofrenda en que se registraron 20 cráneos y 27 mandíbulas, 4 vértebras cervicales y 12 dientes aislados con mutilación intencional, acompañados de concha quemada y pedazos de cerámica de un brasero y de un incensario de sartén, ambos fechados para el periodo posclásico temprano.

 

Materiales Arqueológicos

Cerámica

 

Los objetos de cerámica producidos en la región que se han encontrado en El Cerrito son de formas sencillas por lo general monocromas y en menor escala decoradas en rojo sobre bayo. Para los periodos tempranos del sitio se presentan tres grupos:

 

El Blanco Levantado que conjunta a una cerámica áspera de color café. Su característica definida es la aplicación de una pintura blanca deslavada por medio de una brocha, quedando la huella de líneas paralelas en diagonal a veces entrecruzadas. Se hicieron exclusivamente ollas de cuerpo ovoidal con una tira en el cuello simulando una cuerda.

 

El segundo grupo, denominado Arado lo componen cuencos, tecomates, ollas, sahumadores, braseros y pipas de cazoleta. La temporalidad del grupo arado es contemporánea a la del Blanco Levantado, siendo al parecer copias de objetos teotihuacanos del periodo clásico (400-650 d. C.)

 

El tercer grupo es el llamado Cerrito que agrupa ollas, molcajetes, cuencos, tecomates, sahumadores y braseros. La temporalidad de este grupo cerámico es del posclásico temprano (900-1150 d. C.)

 

Las cerámicas más abundantes encontradas hasta ahora pertenecen al periodo posclásico, asociadas al complejo Tollan de la cultura Tolteca (950-1200 d. C.) Entre estas se pueden mencionar los cajetes tripoides hemisféricos con soportes representando perros, de color café y en su parte interna presentan estrías para usarse como molcajete. Coexisten con braseros en forman de reloj de arena que se decoraron con aplicaciones exteriores de series de picos o bolitas por la técnica de pastillaje, aunque también se encuentran con representaciones del rostro de Tlaloc. Su función fue la de quemar incienso y otras sustancias durante las ceremonias.

 

Son comunes los ahumadores o incensarios, este artefacto es una vasija o plato de paredes casi rectas adheridas a un mango tubular hueco, con decoración de bandas verticales rojas sobre el mango.

 

Del mismo periodo son las Ollitas Tlaloc, pequeñas jarras efigie de Tlaloc hechas en un barro café que presentan como característica un asa trenzada.

 

Por último cabe mencionar la cerámica Plumbate, de amplio uso ceremonial en los sitios de filiación tolteca, es una cerámica importada de la región fronteriza de Chiapas y Guatemala, de un sitio llamado Tajumulco. El atributo más importante de esta cerámica es su superficie lustrosa y metálica brillante. Con ella se hicieron jarras globulares, vasijas efigie zoomorfas.

 

En las últimas excavaciones se encontró un fragmento de cabeza de forma antropomorfa de las llamadas Ojo Grano de Café. De pasta burda, es una figurilla delgada y ancha, con aplicación al pastillaje de los ojos, de ahí su nombre. Figurillas similares aparecen en Villa de Reyes, SLP., Cerritos, Zac., Morales, Gto., y Tulancingo, Hgo.

 

Otras dos figurillas completas son copias de las llamadas Mazapa, una representa a una mujer y otra a una anciana. Ambas fueron hechas en molde. Finalmente se han encontrado fragmentos correspondientes a cabezas de otras figurillas de este estilo, representando a guerreros. Su temporalidad es el posclásico temprano.

 

Artefactos en Piedra

 

Se han identificado principalmente puntas de proyectil que fueron encontradas en un contexto correspondiente a la última etapa de ocupación, formando parte de las ofrendas dejadas en la cara oriente del basamento piramidal. Las materias primas en que fueron hechas son obsidianas verdes y grises, y en menor escala sílex blanco y rojo, riolita y basalto.

 

Según las categorías generales de clasificación, destacan las que no tienen muescas, como las tipo Tortugas de forma triangular en sílex. Y las tipo Lerma con forma de hoja de laurel. Con muesca basal, como las tipo Tula, de péquenlas dimensiones y hechas a partir de navajillas de obsidiana.

 

De muescas laterales, como el tipo Ensor, de forma subtriangular, ligeramente asimétrica y con muecas. Las Texcoco A con muescas laterales profundadas y base recta de aspecto cuadrangular, abundantes durante el periodo posclásico.

 

Bajo la técnica de Piedra Pulida se han descubierto hachas de hoja simple, hachas de hoja con garganta y desfibradores, elaboradas sobre piedras de serpentina, andesitas, granodiorita y basalto, todas halladas en contextos de ofrenda basamento piramidal.

 

Entre los rellenos de las sucesivas etapas constructivas se han descubierto otras herramientas utilizadas en la construcción del edificio como hachas de garganta para extraer piedra, pulidores para piso de estupo, plomadas y dos representaciones en miniaturas de basamentos piramidales.

 

 

Escultura en Piedra

 

 

El universo de escultura encontrada en las exploraciones de El Cerrito se asocia a la fase de ocupación tolteca, par fines descriptivos se puede dividir en:

 

Escultura en Bulto

Escultura en Relieve

Elementos Arquitectónicos Decorativos

 

Escultura de Bulto

 

La primera referencia que se tiene de esta son las esculturas de un Chac Mool, un Atlante, y una cabeza humana, descubiertas e ilustradas en el informe de Agustín Morfi en 1777, su destino es desconocido.

 

En las últimas excavaciones de la Plaza de las Esculturas, fue encontrada la cabeza de una escultura de Chac Mool, con restos de pigmento rojo y estuco, con el rostro mutilado. Es común encontrar cuerpos de Chac Mool de cabeza, así ha sucedido en Tula y en Chichen Itza, lo que supone que trataba de una práctica ritual común.

 

Escultura en Relieve

 

Esta escultura de realizó en placas o lápidas de toba y raramente en basalto, se utilizó para forrar columnas cuadradas, tableros de basamentos y para decorar pequeñas banquetas.

 

En todas las excavaciones se han encontrado diseños de rostros humanos de perfil, posibles guerreros o sacerdotes, así como grabados de cráneo. También son comunes las imágenes de aves, entre las que se identifican al colibrí y pericos. Y por último los simbólicos, tales como pecheras y faldillas con forma de caracol, emblema principal de Quetzalcoatl, Quincunce como símbolo de Venus.

 

El análisis superficial de las escrituras determinó que fueron decoradas con pigmentos de diversos colores. Se utilizó rojo para el fondo de los relieves, azul en los casos de motivos de plumas y chalchihuites, blanco en ojos, huesos y lenguas.

 

 

 

 

Elementos Arquitectónicos Decorativos

 

En las exploraciones de los últimos años se han encontrado coronamientos, también conocidos como almenas. Su función fue la de adornar la parte superior de los cuerpos de basamentos piramidales, coronar el pretil de palacios, o bien como remates de muros con relieves como el muy conocido Coatepantli de Tula.

 

En El Cerrito se han encontrado piezas y fragmentos de los tipos de seis picos, de caracol cortado y de flechas cruzadas, ejemplos típicos de sitios arqueológicos del periodo Tolteca en Mesoamérica.

 

Los ejemplos más abundantes son del tipo de flechas cruzadas encontrados en las excavaciones de la cara oriente del basamento piramidal, la primera pieza restaurada mide 99 centímetros de altura y 82 centímetros de ancho, por seis centímetros de espesor,

 

También se han encontrado otras esculturas que solamente en conjunto expresan un ornamento, hablamos específicamente de los llamados tamborcillos y clavos con representación de chalchihuites.

 

Ambos forman segmentos de frisos en las fachadas de palacios de la época tolteca.

 

Daniel Valencia Cruz

 

 

 

 

 

 

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