Horacio Franco llega al FIC con un concierto donde el poder de la flauta será amplificado
Con una innovadora propuesta musical, que fusiona el sonido de la flauta de pico, con elementos electroacústicos, Horacio Franco festejará sus 30 años de carrera artística en el 36 Festival Internacional Cervantino, marco idóneo para celebrar tal acontecimiento, así como para proyectar las composiciones de ocho músicos menores de 35 años. “Será una yuxtaposición de sonidos, desde los más sencillos a los más complejos, un concierto donde el poder musical de la flauta será amplificado, además de la interacción con elementos visuales”, expresó durante la conferencia de prensa realizada en el Mesón de San Antonio de Guanajuato.
El compositor Rodrigo Sigal y el videoasta José Luis Nava acompañarán a Franco en XXX Aniversario, título de este programa musical que presentará mañana domingo 19 de octubre, en el Templo de la Compañía, en Guanajuato. Un proyecto interdisciplinario -como él lo definió-, en el que interpretará creaciones de Galo Durán, Teófilo Gözman, Débora Hadaza, Paul León Morales, Fernando Javier Lomelí, Juan Marcial Martínez, Rafael Romo, Emmanuel Ontiveros, Jerónimo Rajchenberg, Pablo Rubio y Alejandro Silva, ganadores de la beca Práctica de vuelo.
Al respecto, el notable flautista dijo que este programa interdisciplinario es un hito en la música, porque conjuga elementos electroacústicos con el sonido dulce de la flauta de pico. “Sobresale por dos cuestiones, la primera por la cantidad de obras que lo integran, y la segunda, por el trabajo de depuración efectuado durante el montaje interpretativo de las melodías”.
En su opinión, será como parir ocho hijos a los que deberá cuidar, pulir y respetar en su esencia. “Soy emocional y emotivo, por ello me gusta involucrarme de manera total en la interpretación de la música, por eso, además de respetar las acotaciones que marca la partitura, busco descifrar la intención real del compositor, dado que la música contemporánea no se guía por una estructura tan rígida como los demás estilos. No quiero tocar un Do por un Re“.
Sobre el reto que le propone esta nueva propuesta, Franco refirió que es un riesgo en cuanto a que los recursos electrónicos fallen, pues la interpretación es algo que ha venido depurando desde hace varios meses. “Elegí ocho de 13 piezas posibles, en primera para no aburrirme ni aburrir al público y segundo porque no tuve el tiempo suficiente para comprender lo que cada uno de ellos quería transmitir”.
“Tengo que sincronizar la lectura de la partitura y la de la proyección visual, pues debo tocar en el minuto y segundo que acote el type. En algunos momentos tendré que ayudarme con la tecnología y utilizar un apuntador para poder conjugar los tiempos”, concluyó.
Al inicio de su carrera compartió escenarios con Luisa Durón y Bozena Slawinska, en el Trío Hotteterre, con el que actuó en las principales salas de concierto de la República Mexicana, grabó dos discos y participó en festivales como el Internacional Cervantino; del Centro Histórico de la Ciudad de México; Cultural de Sinaloa; Europalia 93; Oregon Bach Festival, y The Festival Music Society of Indianapolis.
En 1993 fundó y dirigió, durante cinco años, el ensamble vocal e instrumental Cappella Cervantina, un proyecto académico dentro del Conservatorio Nacional de Música que buscaba ser una alternativa para el estudio del repertorio antiguo y contemporáneo.
El flautista Horacio Franco celebrará con el público tres décadas de labor artística al lado de Rodrigo Sigal y José Luis Nava, el domingo 19 de octubre a las 12:00 horas, en el Templo de la Compañía de Guanajuato, como parte de las actividades del 36 Festival Internacional Cervantino.
Aires místicos y espirituales en el concierto ofrecido por Shades of Time
El diálogo musical que lograron el basuri (flauta de bambú), las percusiones, la batería y la marimba, ejecutadas por Georg Hofmann, Raúl Tudón y Steve Gorn, respectivamente, se convirtió en la cálida brisa que rompió el gélido ambiente en la Ex Hacienda San Gabriel de Barrera, donde el cielo nublado y el aire frío amenazaban con impedir el buen desarrollo del concierto. Sin embargo todo estuvo listo, el público en sus asientos y los músicos del Shades of time arriba del escenario, donde los sonidos del jazz, la música clásica de la India y de diversos estilos étnicos se hicieron presentes.
Siladette Awakening, además de dar título a su segunda producción discográfica, lanzada en 2006, dio nombre un viaje musical libre de fronteras, donde el ensamble dio muestras de la consolidación de su propuesta de folclor contemporáneo, al interpretar los temas Folksong, Aguas de la vida, Tikal, Chakureshi, Siladette Awakening, Dreaming Shree y Atardecer.
Bañado por la brisa otoñal de Guanajuato, este ferviente duelo de improvisaciones hizo gala de todos los recursos posibles; además de exponer su exquisito talento, su música interactuó con los elementos naturales de la Ex Hacienda, en todo momento, como si un iluminador y un ambientador hubieran acotado el dorado reflejo de sol sobre algunas partes del foro.
Fue así como un cierto aire de misticismo y espiritualidad se esparció en este concierto de música contemporánea donde la virtuosidad de los tres músicos fue revelada a través de cada una de sus interpretaciones. Georg Hofmann fue quien tomó el micrófono para explicar el sentido de las piezas musicales fincadas en la improvisación y una atmósfera que navegó entre lo ferviente y lo entrañable.
Más de 60 minutos de música nos entregaron los ejecutantes, cuya espontaneidad musical evocó pasajes tradicionales del folclor universal, sobre todo cuando Steve Gorn sonó su basurí, para dibujar con música el movimiento de ojos que realizan las bailarinas de danzas tradicionales de Bali.
Por su parte, Raúl Tudón hizo patente su técnica y calidad musical durante la canción Aguas de la vida, donde el sonido dulce de la marimba conmovió a una parte del público, para después ser premiado con una estela de afectuosos aplausos.
Georg Hofmann -originario de Zurich, Suiza- es considerado uno de los percusionistas europeos más emblemáticos. El baterista ha concebido piezas para producciones teatrales, desfiles de moda, películas y espectáculos de danza, e imparte clases en el Konservatorium und Musikschule en Winterthur, Suiza, y clases magistrales en la Columbia University, de Nueva York, la Willamette University, de Óregon y la Escuela Nacional de Música de la Ciudad de México.
Miembro del trío Carr-Nord-Hofmann-Maddox -cuyo repertorio está basado en sus composiciones-, Hofmann ha colaborado con artistas como Charles Gayle, Ernst Reijseger, Robert Dick, Trevor Watts, Jiri Stivin, Pierre Favre, Christoph Baumann, Hans Koch, Vinz Vonlanthen, Lucas Niggli, y Gene Coleman, actuando en festivales en Suiza, Alemania, Francia, Países Bajos, Estados Unidos, México y Japón.
El estadounidenseSteve Gorn es ejecutante de música clásica de la India y de la flauta de bambú bansuri, además de tocar el saxofón en conciertos y festivales en todo el mundo. Discípulo del maestro calcutense en basuri Sri Gour Doswami, Gorn es reconocido por críticos e insignes músicos indios como uno de los pocos occidentales que captura la sutileza y belleza de la música hindú. Ha compuesto numerosas piezas para teatro, danza y televisión y colaborado con artistas como Paul Simon, Tony Levin, Jack DeJohnette, Don Cherry, Glen Velez, Leni Stern, Layne Redmond, Simon Shaheen y Mike Karn.
Bartrian(n)a, pinceladas poético-musicales sobre la vida de Agustí Bartra y su esposa Anna Muría
A través de diálogos, poemas y canciones, el notable cantautor catalán Miquel Pujadó tejerá la historia personal de Agustí Bartra y su esposa Anna Muriá. Una serie de pinceladas escénicas que revelarán la personalidad del poeta, la relación con su mujer, su exilio y retorno a Cataluña, así como algunas imágenes de la Guerra Civil española, informó el cantautor catalán Miquel Pujadó, quien acompañado por Neus Fornells, directora adjunta del Institut Ramon Llull, dio a conocer los pormenores de su espectáculo titulado Bartrian(n)a, que se presenta este domingo 19 de octubre a las 18:00 horas, en el Teatro Cervantes, dentro de las actividades del 36 Festival Internacional Cervantino.
Los textos de Bartra serán la columna vertebral de este montaje que entrevera diálogos con poemas musicalizados, explicó Pujadó, quien en 2005 configuró el recital La sínia i l’estrella (suite d’Agustí Bartra), para después editar el disco homónimo.
El sentimiento desgarrador que le provocó alejarse de su tierra durante la Guerra Civil española y el que su cultura -la catalana- estuviera siendo exterminada por el franquismo, se encuentran inmersos en esta lectura dramatizada que buscará ponderar la figura de este poeta catalán que vivió en el exilio, tanto en México como en Francia, explicó.
Se trata de una dramatización en la que participan cuatro actores en escena y cinco músicos que acompañarán a Pujadó. “Rosa Cadafalch, Josep Minguell, Àngels Poch, Lluís Soler se encargan de interpretar, algunas pinceladas de la vida de Bartra: su personalidad. La relación con su mujer Anna Murià, algunos episodios destacados como la guerra civil, el exilio en Francia y México, y el retorno a Cataluña, concretamente en Terrassa, donde murió en 1982″.
Carles Canut fue el encargado de trazar este montaje, configurado con poemas que tienen lo más integral de su obra. “Son textos llenos de vida, emoción e inteligencia, que han sido musicalizados con el mayor de los respetos hacia la intención de cada palabra, pero también con enorme riqueza melódica y rítmica. Para ello contaré con el apoyo de excelentes músicos como Toni Rocosa, Esther Mas, Eduard Altaba, Santi Méndez y Xarli Oliver”.
Pujadó, uno de los más sobresalientes cantantes y músicos de Cataluña, nació en Madrid, a los cuatro años se trasladó con su familia a Terrassa; estudió filología y ejerció el periodismo, además de hacer guiones para la radio y la televisión. También es traductor y escritor de novelas.
Sobre la composición del título, el cantautor catalán explicó que es una conjunción del apellido de Bartra con Anna Muriá, por eso quedó en Bartrian(n)a. “La idea es que todos los elementos que confluyeron en su entorno estén presentes en esta obra, sobre todo su esposa quien fue parte fundamental de su trayectoria”.
Por su parte, Neus Fornells, directora adjunta del Institut Ramon Llull, subrayó que será una pequeña obra de arte donde confluyen elementos de la cultura catalana, que se presentará este 19 de octubre, a las 18:00 horas, en el Teatro Cervantes.
Con la finalidad de acercar al público cervantino al universo del escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia, (Guanajuato, 1928 – Mejorada del Campo, España,1983), se presenta la exposición fotográfica-documental Sálvese quien pueda. Jorge Ibargüengoitia, un atentado a la solemnidad, en la Casa de la Cultura de Guanajuato.
Además se realizará el Coloquio Jorge Ibargüengoitia, al que asistirán los escritores e investigadores literarios Hugo Hiriart, Brenda Lozano, Ignacio Padilla, Martín Solares, Guillermo Sheridan y Jorge Volpi para recordar al escritor guanajuatense. La cita es el domingo 19 de octubre, a las 12:00 horas, en la sala principal del Teatro Juárez.
Ibargüengoitia, considerado como una de las voces más innovadoras de la narrativa hispánica contemporánea, y como el escritor que liberó a la literatura mexicana del agobio de la solemnidad, fue ante todo un literato con alto sentido crítico. El humor de sus novelas, sus obras teatrales y sus artículos periodísticos son de un sarcasmo fino y salvaje.
Esta muestra contiene dos líneas temáticas: la visión del escritor de lo mexicano -la vida cotidiana, la clase media- y su visión de la historia patria. Sin guión cronológico, la exposición está creada con elementos iconográficos variados que ilustran la vida del novelista y recrean el ambiente de su época.
Para lograr acercar al público a la vida y obra de Ibargüengoitia, se mostrarán fotografías y documentos personales, así como instalaciones, montajes escenográficos, cartones de Magú, imágenes tomadas por Rodrigo Moya durante los movimientos sociales en los años sesenta, carteles y fragmentos de las películas basadas en sus novelas: Dos crímenes, Estasruinas que ves y Maten al león.
Jorge Ibargüengoitia se instaló en la ciudad de México a los pocos años de edad. En 1940 ingresó al grupo de scouts del Colegio de México, donde adoptó el nombre de “Tecolote de guadaña“. Ahí conoció también al pintor Manuel Felguérez con el que mantendría una entrañable amistad durante toda su vida. Ingresó a la Facultad de Ingeniería a los 17 años y, en esa época, realizó un viaje a Europa con los scouts, descubriendo que no sentía ninguna inclinación por la ingeniería, por lo que decidió regresar a Guanajuato a trabajar en las tierras del rancho de su propiedad.
En 1949, Salvador Novo llegó a Guanajuato con la gira en la que presentaba Rosalía y los llaveros de Emilio Carballido, experiencia sobre la que Ibargüengoitia confesaría: “No sé si la representación fue excelente o mi condición anímica era extraordinariamente receptiva, pero ninguna representación teatral me ha impresionado tanto como aquella”.
Tres meses después decidió regresar a la ciudad de México y se inscribió en la Facultad de Filosofíoa y Letras de la UNAM, donde tuvo como profesor de teoría dramática a Rodolfo Usigli. Se graduó en 1957 con especialidad en arte dramático y fue becario del Centro Mexicano de Escritores y recibió la beca de la Fundación Rockefeller para estudiar teatro en Nueva York.
El escritor, que encontró en el humor ácido y siniestro, vertido en sus novelas, cuentos, artículos y piezas dramáticas, el vehículo con el que plasmaría su propia visión de la historia de México, es autor de obras de teatro como Susana y los jóvenes (1954), Clotilde en su casa y La lucha con el ángel (1955), El loco amor que viene (1957), Ante varias esfinges (1960) y El atentado, por la que recibió el Premio Casa de las Américas en 1963.
Su obra se convirtió poco a poco en un corrosivo alegato en favor del humor sarcástico y la ironía y, en 1965 escribió Los relámpagos de agosto, una farsa feroz sobre la última fase de la Revolución Mexicana y de la conformación de la clase político-militar mexicana.
Dos años después editó La ley de herodes y otros cuentos y, en 1969 Maten al león. Recibió la beca de la Fundación Guggenheim y el Premio Novela México por Estas ruinas que ves. En 1977 publicó Las muertas, basada en un hecho verídico, y unos años después Dos crímenes. En 1980 se instaló en París y escribió su última novela, Los pasos de López.
Entre los volúmenes en los que recopila sus artículos publicados básicamente en Excélsior y Vuelta, sobresalen Viajes a la América ignota (1972), Sálvese quien pueda (1975), Autopsias rápidas (1988) e Instrucciones para vivir en México (1990).
Ibargüengoitia, a quien no le gustaba que lo consideraran un simple humorista ya que se trataba de un escritor serio y riguroso, ordenado y meticuloso, decidió irse a vivir a París junto con su esposa, la pintora inglesa Joy Laville, quien ilustró las portadas de todos los libros que publicó bajo el sello editorial Joaquín Mortiz. Ahí se dedicó a trabajar de manera muy intensa en la que sería su séptima novela, situada según se sabe en la época de Maximiliano y Carlota.
Cuando fue invitado a participar en un encuentro de escritores en Bogotá, se mostró reacio a asistir, pero a última hora decidió aceptar y abordó el fatídico avión que se estrellaría en Madrid, el 27 de noviembre de 1983. Se dice que llevaba consigo el borrador de su novela, el cual se consumió con él. En el mismo vuelo viajaban los escritores Ángel Rama, Martha Traba y Manuel Scorza, así como la actriz Fanny Cano.
En esta muestra habrá un espacio dedicado a los niños donde se exhibirá la obra que la artista guanajuatense Norma Carmona realizó ex profeso para cada una de las siete obras infantiles que escribió Ibargüengoitia, entre las que se encuentran El ratón del supermecado, Los hermanos Pinzones y Triclinio y la bella Dorotea, cuyas ediciones literarias fueron ilustradas por Magú.
La exposición fotográfica y documental Sálvese quien pueda. Jorge Ibargüengoitia, un atentado a la solemnidad, realizada bajo lacoordinación de Horacio Muñoz y la investigación de Davayane Amaro, Alberto Verjovsky y Francisco Jiménez, se presenta en la Casa de la Cultura de Guanajuato (Calle 5 de Mayo, Centro), desde el miércoles 8 de octubre, como parte del 36 Festival Internacional Cervantino.
Ibargüengoitia un quijotesco inventor de mundos imposibles: Jorge F. Hernández
Divertido, lúdico, pero sobre todo antisolemne, resultó el Coloquio Jorge Ibargüeingoita, 80 años de su natalicio que, dentro del Festival Internacional Cervantino, se llevó a cabo en el Teatro Juárez, con la intervención de Hugo Hiriart, Brenda Lozano, Ignacio Padilla, Martín Solares, Jorge F. Hernández y Jorge Volpi como moderador.
El coloquio dio inicio con la proyección de un video que mostró fotografías del escritor guanajuatense, tomadas en diversas épocas de su vida, así como declaraciones sobre su obra de Carlos Monsiváis, Juan García Ponce, José de la Colina, Joy Laville, Manuel Felguérez y Enrique Krauze, quienes además de alabar su obra literaria, lo comparan con Cervantes, lo califican como un comedeógrafo frustrado y señalan que parte del valor de su trabajo literario, lo logró al integrar en su narrativa el elemento literario mexicano conocido como rascuachés.
Los escritores y ensayistas hicieron hincapié, – ante un público deseoso de conocer más sobre el escritor nacido en 1928 -, en la ironía, la crítica mordaz, su particular manera de abordar la realidad social y política del México que le tocó vivir, los años en que perteneció a los scouts y la destreza escritural con la que se adentró en diversos géneros literarios, como novelas, cuentos, piezas teatrales, artículos periodísticos y relatos infantiles.
Hugo Hiriart comenzó su intervención pidiéndole a los presentes que resolvieran varios enigmas en torno a Ibargüengoitia: ¿por qué escribió mejores textos sobre la Revolución Mexicana que sobre la Independencia?, ¿por qué siendo un hombre sincero, sarcástico y abruptamente directo, fue durante tres años alumnos de Rodolfo Usigli?, ¿Por qué se dedicó al teatro sin tener las facultades para hacerlo?, pero sobre todo, ¿Por qué lo abandonó?
Y el mismo Hiriart respondió este último enigma: al ser entrevistado por Elena Poniatowska, para Excélsior en 1961, Usigli no lo menciona al hablar sobre la dramaturgia del momento. Entonces, Ibargüengoitia -enfermo de ira y resentimiento- toma venganza y publica, para burlarse y vejar a su anterior maestro, una obra de teatro titulada No te achicopales Cacama, tragedia del Anáhuac en verso libre.
Jorge F. Hernández por su parte, luego de agradecerle al autor de Los pasos de López por su revelación de su irreverencia ante el pretérito y por haberle confirmado que todos los héroes se ven mejor sin el bronce de sus estatuas: que no todo lo grandote es grandioso, recordó anécdotas de su padre, amigo de la niñez de Ibargüengoitia, quien “señalaba con gracia las desgracias de los soberbios”. Dos crímenes, agregó, es una novela perfecta y Las muertas es tan obra maestra como Sangre fría, de Truman Capote”. Escribió con destreza y sin pedantería u oportunismo, era un cervantino por guanajuatense y un quijotesco inventor de mundos imposibles.
Martín Solares, antes de hacer una especie de performance apoyado por Volpi, aseguró que el escritor De estas ruinas que ves, posee una prosa corrosiva que enseña a no inflar las frases con retórica. “Ibargüengoitia escucha a sus personajes y les permite escuchar su visión de la vida, y en sus novelas, los únicos sabios son los ancianos, que saben qué hacer con su tiempo, y las mujeres apasionadas, que saben qué hacer con sus cuerpos”.
Mientras Brenda Lozano dijo que el creador de La ley de Herodes “recortó el idioma para ajustarlo a su voz”; habló de su poder imaginativo, de la voz propia que alcanzó en su prosa y afirmó que su uso de las palabras de acero desintegran la solemnidad. Ignacio Padilla aseguró que Ibargüengoitia amaba todo aquello de lo cual se burló y dijo que se necesita ser muy valiente para caricaturizar aquello que se ama.
El novelista, dramaturgo, cuentista, traductor, ensayista y periodista guanajuatense, considerado uno de los mejores escritores hispanoamericanos y quizá el único humorista de la literatura mexicana, abandonó su estado natal desde pequeño para trasladarse a la capital mexicana. Ingresó a la Facultad de Ingeniería de la UNAM, pero la abandonó para dedicarse a estudiar letras dramáticas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios. Ahí, tomó la clase de Teoría y Composición Dramática con Rodolfo Usigli, de la cual sería profesor más tarde. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores y de las fundaciones Rockefeller, Fairfield y Guggenheim.
Su crítica mordaz de la realidad social y política de México lo llevó a escribir en diversos géneros literarios como novelas, cuentos, piezas teatrales, artículos periodísticos y relatos infantiles. En 1962, publicó su primera obra, El atentado, con la que ganó el Premio Casa de las Américas, después volvería a hacerse acreedor a esta distinción por la novela Los relámpagos de agosto (1965), una sátira de la última fase de la Revolución Mexicana y de la conformación de la clase político-militar mexicana.
Más adelante escribiría otras novelas como Maten al león (1969), Estas ruinas que ves (1974), Dos crímenes (1974), Las muertas (1977) y Los pasos de López (1982). En el terreno del cuento publicó La ley de Herodes (1976), y entre sus piezas teatrales destacan Susana y los jóvenes (1954) y Clotilde en su casa (1955).
Su labor periodística para Excélsior y la revista Vuelta, que dirigía Octavio Paz, fue recopilada en Viajes a la América ignota (1972), Sálvese quien pueda (1975), Autopsias rápidas (1988) e Instrucciones para vivir en México (1990).
Cinco años después de haber recibido el Premio de Novela México por Estas ruinas…, se trasladó a vivir a París junto con su esposa, la pintora inglesa Joy Laville -quien ilustró las portadas de todos los libros que publicó en Joaquín Mortiz. En la capital francesa se dedicó a trabajar de manera muy intensa en la que sería su séptima novela, situada según se sabe en la época de Maximiliano y Carlota.
El 27 de noviembre de 1983, a la edad de 55 años, Jorge Ibargüengoitia murió en un trágico accidente aéreo en Mejorada del Campo, Madrid, en un avión que iba del aeropuerto Charles de Gaulle, París, a El Dorado, Bogotá. En el mismo vuelo viajaban los escritores Ángel Rama, Martha Traba y Manuel Scorza, quienes junto con él se dirigían al Primer Encuentro Hispanoamericano de Cultura convocado por Gabriel García Márquez, en la capital colombiana.
Deudos de los mineros entregaron el pasado 14 de agosto un expediente sobre lo sucedido en febrero de 2006.
Patricia Muñoz y Notimex
En la misa que llevaron a cabo este domingo integrantes de la Familia Pasta de Conchos afuera de Grupo México, se informó que el pasado 14 de octubre miembros de esta organización entregaron en Ginebra, Suiza, a los relatores del área de Salud, Mujeres y Defensores de los Derechos Humanos de la Oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas un expediente sobre el caso de los mineros muertos insepultos en esa mina de Coahuila.
Fuimos escuchadas con mucha atención, señaló Elvira Martínez Espinoza, una de las viudas. Agregó que en la diligencia estuvo presente la representante de Pastoral Laboral, Cristina Auerbach Benavides, abogada defensora de los deudos de los mineros.
Indicó que tanto en Ginebra, Suiza, como en Madrid, España, se reunieron con organismos defensores de derechos humanos, sindicatos y grupos solidarios a quienes se les informó del caso.
Comentó en entrevista, que el miércoles 15 de este mes se cumplió el plazo otorgado por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) para tratar el borrador de la Norma Oficial Mexicana 032.
La viuda mencionó que esperan que un juez de Distrito resuelva la solicitud de amparo, con la cual pretenden que se reconozca su derecho y razón para solicitar que se cancele la concesión que tiene Grupo México sobre la mina 8, Unidad Pasta de Conchos.
Martínez Espinoza dijo que ni las autoridades federales ni la empresa tienen voluntad de iniciar el rescate de los 63 cuerpos sepultados en esas instalaciones, y en lo que respecta al sindicato minero, se ha mantenido al margen de los reclamos y no asume su responsabilidad.
“El sindicato debe llevar a cabo acciones para recuperar los cuerpos de los mineros, y no se vale que se oculten detrás de un grupo de mujeres que ya están desesperadas”, dijo.
“La dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM) no quiere asumir su responsabilidad y elude estar al frente de la movilización, por lo que se escuda en las señoras”, externó.
A su ves, Auerbach Benavides anunció que el grupo de asesores de la Familia Pasta de Conchos analiza la posibilidad de acudir a otras instancias internacionales para denunciar las agresiones contra de las viudas y dirigentes de organizaciones de derechos humanos.
El padre jesuita Carlos Rodríguez ofició la misa mensual por el descanso de los trabajadores sepultados en el socavón de la mina 8, en esta ocasión encabezó una procesión alrededor del edificio de Grupo México, ubicado en Campos Elíseos y Periférico.
Octavio Paz estará contento de saber que el Nobel de Literatura ha sido otorgado a Jean-Marie Le Clezio; hace muchos años, él, que acababa de recibir la misma distinción, confiaba que algún día le tocaría a un Le Clezio que consideraba como el mejor prosista de la lengua francesa en la segunda mitad del siglo XX. Pero el nuevo Nobel es mexicano más allá de la bendición del gran Octavio. Lo es desde su llegada accidental a la capital de México, de la Nueva España, de la antigua confederación azteca, en 1967.
La lista sería demasiado larga de los libros, capítulos de libros y textos variopintos escritos por él sobre México, sin contar una tesis de doctorado sobre “La relación de Michoacán”, que nos remite al mundo prehispánico y también a la Conquista. Tiempos y lugares de la América indígena, mestiza, criolla se encuentran en una vasta obra que abarca tanto a los indios huicholes como a los del Darien, a los campesinos de Michoacán como a los habitantes de la megalópolis mexicana.
Ciudadano del mundo que escribe con la misma fuerza generosa sobre Nigeria o el Sahara, el océano Índico, el Mediterráneo de Niza o el Atlántico de Bretaña, Le Clezio, quien ha pasado muchos años con su familia en la provincia mexicana, ha resucitado para el lector el mundo maya de los rebeldes indómitos del siglo XIX en Yucatán, y también al México ensangrentado del 2 de octubre de 1968.
Evoca como nadie el silencio del día, el verdadero silencio del altiplano mexicano, así como el ruido vesperal, ruido de agua, de viento, pasos sobre las piedras del callejón, ruido de los caminos en los cuales camiones pesados se esfuerzan. Y también los olores, de la tierra mojada, del moho en los cuartos fríos, de los caballos, puesto que México es todavía un país de caballos. Cito: “Como en todas partes en las regiones tradicionales, el hombre, de repente, a la vuelta de un camino, se vuelve centauro… En México los sueños son infinitos como los pasos de los danzantes”.
Autor de El sueño mexicano, Tres ciudades santas, Revoluciones, La fête chantée, ha dedicado libros enteros, cuentos y fragmentos a nuestro país. Adolfo Castañón lo recuerda “atravesando los largos pasillos de madera oscura del pequeño Fondo de Cultura antiguo en avenida Universidad. Va vestido de blanco. Es alto, rubio y silencioso. Camina lentamente pero sin detenerse. Va a visitar a Jaime García Terrés. No habla con nadie. Es como una aparición. Le gusta recorrer el desierto, el campo. Apenas pasa unos días en la ciudad y vuelve a desparecer. Es rubio pero tiene algo de indígena, como si no fuese en realidad francés sino un indio albino o como si hubiese perdido el color y estuviese pálido de tanto habitar en el fondo de una gruta”. Efectivamente, tan pronto como había terminado con ciertas visitas en la ciudad de México, por ejemplo con el muy querido Louis Panabière, un día director de una Alianza francesa, el otro director del IFAL, corría a Chan Santa Cruz o a San José de Gracia, Michoacán.
México en general, Michoacán en particular, pueden sentirse felices con ese premio Nobel porque les toca y nos toca. San José de Gracia, el pueblo en vilo de Luis González (y Armida de la Vara, la sonorense de Opodepe, naturalizada michoacana), Zamora, sede de El Colegio de Michoacán, fundado por don Luis, un colegio que durante largas temporadas, cada año, frecuentó Le Clezio; Jacona, con su casa, Tarecuato, que lo veía visitar muy seguido a don Daniel, su profesor en lengua purépecha, la meseta tarasca que recorría sin cansarse nunca.
Hay que saber que en 1963, a los 23 años, él ganó con su primera novela un premio parisino de mucho prestigio. No por eso, sino porque era un gran lector, el general De Gaulle, entonces presidente de Francia, manifestaba su admiración a sus visitantes y les recomendaba la lectura del joven Le Clezio.
Veinte años después, con 20 libros publicados, nuestro Nobel descubrió con admiración a “Mama Rosa”, Rosa Verduzco, la madre poderosa de la Gran Familia, un orfanato que contaba entonces con 300 niños, bebés y adolescentes, niños y niñas (hoy son 600 y Mama Rosa sigue en la raya): “No lo decía a nadie, pero lo pensaba sin parar y la idea crecía, con ella, se volvía más fuerte, más precisa. Algún día tendría niños. No tendría niños de propietarios y notarios, futuros doctores o negociantes de fresas. No, éstos iban a ser sus hijos, estos pequeños maleantes con la cara ennegrecida, enfermos y flacos como gatos perdidos, éstos que sabían sólo palabras feas y blasfemas, que eran capaces de mentir, robar, hasta matar”. Un premio Nobel que conoce y ama a nuestro México profundo.
El 19 de septiembre de 1916 se publicó a nivel nacional la convocatoriapara la elección de diputados al Congreso Constituyente, para iniciar el 20 de noviembre.
Resultaron electos diputados por Querétaro: José Ma. Truchuelo, Juan N. Frías y Ernesto Perrusquía.
Las sesiones se iniciaron en lo que conocemos por el Auditorio “Esperanza Cabrera” de la Facultad de Bellas Artes y se eligieron en colegio electoral para calificar cada elección.
El 25 de noviembre regresó a Querétaro Venustiano Carranza. Recibido en la Garita de México o entrada por Los Arcos, conducido a la Casa que conocemos por “Casa Mota” que fue declarada Palacio Nacional.
El uno de diciembre de 1916 se abrió el período único de sesiones del Congreso Constituyente de los Estados Unidos Mexicanos, presidido por el diputado Luis Manuel Rojas y la presencia de Venustiano Carranza, Jefe del ejercito constitucionalista y encargado del Poder Ejecutivo del País.
Carranza dijo en esa ocasión:
“Toca ahora a vosotros coronar la obra, cuya ejecución espero dediqueis toda la fe, con todo el ardor y con todo el entusiasmo que de vosotros espera vuestra patria, en las que tiene puestas sus esperanzas y aguarda ansioso el instante en que le de instituciones sabias y justas”.
Las sesiones se realizaron diariamente, a veces hasta tres sesiones diarias del primero de diciembre de 1916 al 31 de enero de 1917 y se firmó por todos los asistentes el original que reformó la constitución de 1857, rindiendo protesta de cumplirla los representantes asistentes
Venustiano Carranza, presente en el acto hizo lo mismo y el Presidente del Constituyente Luis Manuel Rojas, clausuró las sesiones.
El 5 de febrero de 1917, por bando solemne se promulgó en el Palacio de Gobierno y por carteles en toda la ciudad la Constitución aprobada, habiéndose dado una manifestación popular por tal hecho.
Lamento no responder, con la debida oportunidad, a tus convocatorias al debate, que no sólo es necesario sino urgente.
Sobre el cuestionario formulado a Krauze, y sus respuestas, no podría yo agregar nada, porque se trata de un material contenido en mi libro El engaño… que está sujeto al escrutinio público.
Reconozco, eso sí, desproporcionado tildar a Krauze de “impostor”, un exabrupto emitido cuando iba ya de salida de la presentación del libro de Lauro Jiménez.
Pero no soy indiferente –¡cómo podría serlo!– a casos tan deleznables como el asesinato de Marco Antonio Hernández Galván, cuyo autor goza de impunidad desde hace ya 47 meses y, en contraparte, Federico Ruiz Lomelí, identificado por uno de los testigos como el probable autor del homicidio, procede legalmente en contra de quienes, como tú, han exigido justicia.
Sólo falta que el poder del dinero, que a Ruiz Lomelí le sobra, se imponga a la justicia y al sentido común, algo que no descarto por la profundidad de la corrupción del gobierno de Querétaro que encabeza Francisco Garrido Patrón.
Porque es la corrupción la que explica que el autor o los autores del crimen permanezcan impunes, la corrupción al menos en forma de ineptitud del secretario de Gobierno, Alfredo Botello, y el procurador Juan Martín Granados.
Te envío un abrazo y sigo pendiente de un juicio que revela la degradación de la justicia que muchos, desde sus atalayas en la Ciudad de México, se empeñan en ignorar.
Álvaro Delgado.
(México, D. F., 16-X-2008).
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Gracias por tus fraternas y claras palabras, querido Álvaro.
Bien por tu rectificación: ni Krauze es un impostor (diferencias aparte) ni tú eres un inquisidor (críticas y discusiones y procesos al margen).
La investigación ministerial del Caso BMW sin duda ha sido hecha con las patas. ¡Y aún no concluye! ¿Por simple ineficiencia, por corrupción o por encubrimiento? Esta es la pregunta que me hago desde que conocí la Recomendación 035/2005 de la CNDH.
Ahora estoy viendo de cerca y desde adentro los tristes laberintos de la justicia en Querétaro y en México. Leonardo Sciascia dice en El contexto: no importa que seas culpable o inocente, una vez que caes en el engranaje…
Qué bueno y gracias por seguir al pendiente de nuestras cuitas queretanas.
Fraternalmente,
Julio Figueroa.
Qro. Qro. 17-X-2008.
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Álvaro Delgado no hace teoría ni literatura sino reportaje. Es decir la investigación minuciosa de los hechos concretos de que se ocupa. Por ejemplo de los principios y de las acciones del PAN en le poder. Siempre se dijo que en el corazón de ese partido “el poder no era el fin sino el instrumento para el bien común”. La dignidad de la persona sobre todo y no su utilización masiva y corporativa. ¿Es esto cierto en México y en Querétaro? Escribe Álvaro Delgado:
–El engaño: prédica y práctica del PAN busca contribuir a ampliar el conocimiento del partido de la derecha en México, el cual ha comenzado un segundo sexenio en la Presidencia de la República, pero que en algunos estados –como Baja California– y municipios lleva más de dos décadas en el ejercicio del poder, que no se ha traducido en la ampliación de libertades ni de la justicia, sino en una involución y, en el mejor de los casos, una democracia tutelada.
–Más que emitir puntos de vista, este trabajo de investigación se sustenta en las proclamas y los hechos de los panistas que, por sí mismos, han depuesto su condición de “místicos del voto” –como los llamó Adolfo Ruiz Cortines– y se han asumido como vulgares idólatras del poder. (El engaño, op. cit., p. 23).
En suma, Delgado nos presenta las palabras y los hechos del Partido Acción Nacional en el ejercicio del poder. Y el PAN y sus prohombres no salen nada bien librados. ¿Por eso no quieren al reportero de Proceso los hombres del poder político, económico y religioso en Querétaro? Para su consuelo y nuestra desgracia ni el PRD ni el PRI locales y nacionales saldrían mejor librados en un análisis tan riguroso como el de Álvaro Delgado. El autoritarismo, la corrupción, la impunidad, el fraude, la inequidad, la injusticia, la simulación, el odio y el miedo se extienden por todos lados. ¿Son parte del hombre en la tierra o nada más del sistema político y de la sociedad mexicana?
43- Desde ni humilde mirador móvil, veo congruencia en la crítica radical a la derecha que hace Álvaro Delgado y en la crítica liberal a la crítica de izquierda que hace Enrique Krauze. Las dos son necesarias. La crítica informada y la crítica creativa. En la libertad de ambas críticas encuentro mi oxigeno ciudadano. Gracias al historiador político y al reportero crítico. Mis diferencias son menores y no anulan mis grandes simpatías hacia los dos contrarios. Así es.
44- Es natural que salgan chispas entre Krauze y la izquierda y Delgado y la derecha, entre Proceso y Letras Libres, entre Krauze y Delgado en un encuentro real de dos individualidades irreductibles. Esperemos un nuevo encuentro con nuevos temas: Felipe Calderón en la Presidencia, López Obrador en la oposición, los tres grandes partidos chiquitos en el actual tiempo mexicano y mundial, la sociedad en movimiento ¿hacia dónde y cómo se mueve?, el populismo, el paternalismo y el autoritarismo de Televisa, Letras Libres y Clío, Proceso y La Jornada, Reforma, Carlos Slim, los Azcárraga, los banqueros, La Iglesia católica, la ola de sangre y la cultura del narco… etc. ¿Acaso no ganaríamos todos con un nuevo encuentro entre el reportero y el crítico liberal?
45- La última pregunta de Delgado a Krauze en su libro, en el sentido de que en tiempos de Fox “a Los Pinos iban hasta judíos”. ¿No se puede tocar la ascendencia judía de Krauze sin que se moleste y lo considere un aliento antisemita? Sólo decir Krauze Kleinbort parece desquiciarlo. ¿Por qué? Si los tiempos para la Iglesia católica en México han cambiado, ¿no han cambiado para los judíos?
46- Ya lo dije alguna vez y lo vuelvo a repetir aquí. Entre los historiadores y analistas políticos Lorenzo Meyer y Enrique Krauze yo me quedo con los tres. ¿Cuál es el tercero? El que usted quiera, amable lector. Hay que leer, aprender y discutir a los tres, a los cinco, a los siete… Sobre todo hay que leer a los que no piensan como nosotros pero tienen un sólido pensamiento y una buena pluma.
47- Krauze escribe excelentes textos impopulares y polémicos (“La comedia mexicana de Carlos Fuentes”, “El profeta de los indios” (don Samuel Ruiz), “Carta y posdata al subcomandante Marcos”, “El Mesías tropical”, “Para salir de Babel”, “Octavio Paz, y el mantel olía a pólvora…”) con un amplio horizonte intelectual liberal democrático y una magnífica pluma literaria. Por eso lo leo. Me incendia y me refresca. Jóvenes, hay que aprender a leer y a discutir con claridad y rigor y públicamente a nuestros grandes autores contemporáneos. (Para abrir boca les sugiero sus Textos heréticos, México, Grijalbo, 1992). Y crear entre todos un clima crítico reflexivo favorable a la madurez de la sociedad democrática. Democratizar nuestra vida pública intelectual. ¿Es muy difícil hacer esto? Es urgente.
48- El entusiasmo del joven Krauze según Alejandro Rossi:
–Más que la erudición del joven historiador, me impresionó –hace decenas de años– el entusiasmo de Enrique Krauze por, digamos, el “universo cultural”, no se me ocurre otro modo de llamarlo. Quiero decir que el entusiasmo no se refería sólo a la historia y a las dos o tres materias que con justicia podríamos añadir. No, era otra cosa: una suerte de exaltación ante la vida intelectual. ¿La vida intelectual? Sí, el mundo de las palabras y de las ideas y el de sus encarnaciones materiales: los libros, las revistas, los periódicos, pero también las discusiones públicas y privadas. Había un intenso deseo de pertenecer a esa comunidad y lo exigía con una sinceridad inocente que me desarmaba. Treinta años después, a sus 60 cumplidos, puedo decir que lo ha logrado con creces… (“Buenos días, Sr. Krauze”, El Ángel de Reforma, 16-IX-2007, p. 4).
49- El ingeniero, historiador y empresario cultural en la pluma y el ojo de Gabriel Zaid:
–Por recomendación de Salvador Elizondo, descubrí la buena prosa de Lucas Alamán, con sorpresa. No la esperaba de un personaje público notable, que había estudiado ingeniería, había sido empresario y se había puesto a estudiar la historia de México, para entender en qué país vivía y mejorarlo. Parecida sorpresa me llevé descubriendo la buena prosa de Enrique Krauze, también ingeniero, historiador y empresario.
–Hay quienes hacen cosas admirables en el papel vocacional que escogieron, y quienes hacen algo más: inventar su papel en la vida, contra la corriente de “lo que debe ser un historiador” o lo que “debe ser un ingeniero”. Krauze habló de “caudillos culturales” para referirse al papel histórico de Vicente Lombardo Toledano, Manuel Gómez Morín y otros hombres de libros, que fueron más allá de los libros para crear un país mejor; empeño en el cual tuvieron que inventar su propia vida, nada convencional. Así también Daniel Cosío Villegas (una generación después) y Lucas Alamán (un siglo antes), lograron la unidad de su vida creadora en lo que externamente parecían figuras incompatibles.
–De esos historiadores empresarios viene el linaje intelectual de Enrique Krauze, que ojalá perdure en las nuevas generaciones. (“De historiadores empresarios”, Ibid.).
50- “Prestar un servicio cívico” a México, cada quien a su manera, pensando y actuando. Haciendo ideas y crítica de las ideas. Eso es todo. Y compartirnos, simpatías y diferencias; compartir, tender puentes.
51- A la intemperie. A la orilla de la carretera, allá lejos el centro, a la orilla de la orilla, en los poros de las letras. Leo a Kafka y leo a Krauze. Estoy más cerca de Krauze que de Obrador, por eso nunca me fui a pernoctar al Zócalo (aunque sí llevé víveres) y por eso leo y sigo leyendo a Krauze: “En busca del centro perdido” (Reforma, 27-VIII-2008).
Dolor, callado dolor, qué dolor cívico. Para mitigar un poco ese dolor, veo el Manuel Gómez Morín de Enrique Krauze y de María Teresa Gómez Mont:
–Manuel Gómez Morín fue uno de los hombres más creativos del siglo XX mexicano. Toda la energía constructiva de la Revolución encarnó en ese hombre inteligentísimo, risueño, carismático y sencillo que, en los años veinte (los suyos y los del siglo), fundó instituciones públicas perdurables como el Banco de México y el Banco de Crédito Agrícola, bosquejó el futuro Instituto Mexicano del Seguro Social y transformó la estructura hacendaria y fiscal del naciente Estado. Pero la “técnica” para Gómez Morín era sólo un instrumento para mitigar –como él decía– “el dolor”, el dolor humano: había que complementarlo con la edificación cívica, educativa y política, y a ese empeño, mucho más arduo, dedicó sus afanes en los años treinta y cuarenta. Esa pasión por la libertad, esa convicción maderista, democrática, animó sus obras como rector de la UNAM y como fundador del PAN. Y su dinamismo rebasó la acción pública: fue un factor esencial en la creación y consolidación de innumerables empresas privadas. (Enrique Krauze, “Mitigar el dolor humano”, El Ángel de Reforma, 10-VIII-2008. Y véase el libro de María Teresa Gómez Mont, Manuel Gómez Morín 1915-1939, México, FCE, 2008).
Hace algunos ayeres mencionábamos que la vida es como un viaje en tren, que sigue por una vía y que las paradas que hacemos, corresponden a las estaciones de nuestra ruta, en la que suben y bajan personajes que nos acompañan por un determinado tiempo, al volver la vista atrás, revisando el mapa, nos encontramos con lugares y fechas importantes, una de ellas ocurrió hace cincuenta años, donde por cuatro compartimos la felicidad de formarnos, preparándonos para nuestro futuro, en una vieja y derruida Escuela, que nos transformó de simples e inocentes mozalbetes en neo educadores físico-deportivos…convirtiéndonos en la generación número 20 de la gloriosa ENEF, fundada en 1936 y de la que egresó su primera camada el año de 1938.
Parece imposible que hayan transcurridos tantos años, y que aún tengamos la felicidad de continuar con vida, para celebrar, con aquella gavilla de antiguos jovencitos, los primeros cincuenta años de nuestro egreso…a pesar de algunas celebraciones y reuniones anuales, a muchos de ellos no los vemos desde “Aquellos tiempos” y curioso será volver a verles, cargados de años, de, tal vez, hijos, nietos y sabiduría…tal vez ni podamos reconocernos, pues en nuestras cansadas mentes gravitarán nuestros antiguos recuerdos e imágenes, los que no corresponderán a lo que, ante nuestros ojos se presentan…y tendremos que recordarles que nosotros somos “aquellos” que antiguamente conocieron…que les tendremos que decir que somos “El Caballo” Rodríguez…aquel jovencito provinciano proveniente del “merito” Querétaro…que nuestra vida docente transcurrió entre los estados de San Luís Potosí, Yucatán, Zacatecas y Querétaro…que para no aburrirse demasiado se dedicó a entrenar volibolistas y basquetbolistas…que se casó felizmente con una de sus mas bellas ex alúmnas…la que le regaló tres hermosísimos hijos…y que después de veinte años de matrimonio, lo dejó en manos de la novia de todos los abandonados, Doña Soledad…que aún así su vida transcurrió con toda felicidad…hasta el momento presente…en que la Generación 1958-2008 de la ENEF le reclama en las oficinas de la vieja y antigua CODEME para entregarle un, tal vez, modesto pero grato reconocimiento…perfumado por la gratísima presencia de sus otros 70 compañeros, vivos aún la mayoría, y el recuerdo grato de los ausentes, que emigraron al Valhala deportivo, un poco antes que nosotros…de qué hablaremos?…de nosotros?…de nuestros logros y pasadas glorias?…de nuestros hijos?…de nada?…quien sabe?…a lo mejor , ni siquiera podremos expresar nuestros sentimientos…pero, será grato volver a verles…la cita es en México, D.F. este 24 de octubre de octubre del 2008…ahí nos veremos…les saluda Mario RE.