Querétaro y el día de muertos

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Mueren, pero la estirpe continúa 

La fiesta a nuestros antepasados  José Félix Zavala 

“La fiesta de muertos” está vinculada con el calendario agrícola prehispánico, porque es la única fiesta que se celebraba cuando iniciaba la recolección o cosecha.  

En Querétaro al igual que en el resto del país, los días 1 y 2 de noviembre son motivos para celebrar una costumbre y un rito prehispánico que ha perdurado a lo largo de varios siglos y que hasta nuestros tiempos se ha denominado “Día de Muertos”. 

Si a todas estas manifestaciones culturales y prácticas sociales se les quitara la esencia y el toque prehispánico, se perdería todo y la filosofía que guardaban nuestros antepasados con la muerte, perdería su significado y su identidad.  

Dice el poeta Netzahualcoyotl  Somos mortales /  todos habremos de irnos, /  todos habremos de morir en la tierra… /  Como una pintura, /  todos iremos borrando. /  Como una flor, /  nos iremos secando /  aquí sobre la tierra… /  Meditadlo, señores águilas y tigres, /  aunque fuerais de jade, /  aunque fuerais de oro, /  también allá iréis /  al lugar de los descansos. /  Tendremos que despertar, /  nadie habrá de quedar.  

Para los pueblos mesoamericanos o como ahora les dicen, prehispánicos, la muerte no es el fin de la existencia, es un camino de transición, la continuidad de la vida universal.  

Esto salta a la vista en los símbolos que encontramos en su arquitectura, escultura y cerámicas, así como en los cantos poéticos donde se evidencia el dolor y la angustia que provoca el paso a la muerte, al Mictlán, lugar de los muertos o descarnados que esperan como destino más benigno los paraísos del Tlalocan.  

La muerte se justifica en el bien colectivo, la continuidad de la creación  

Como en la antigua cultura egipcia, los antiguos mexicanos enterraban a sus muertos envueltos en un “petate”, les ponían comida para cuando sintieran hambre, ya que su viaje por el Chignahuapan  (Nueva Apan, en el río; o “sobre los nueve ríos”), muy difícil de transitar porque encontrarían lugares fríos y calurosos.  

En Tláhuac, Xochimilco y Mixquic, lugares cercanos a la ciudad de México, tienen ceremonias a sus antepasados muy vistosas, que han permanecido; en el estado de Michoacán, las ceremonias más importantes son las de los purépechas del lago de Pátzcuaro, especialmente en la isla de Janitzio.  

Igualmente importantes son las ceremonias que se hacen en poblaciones del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca y en Cuetzalán, Puebla.  

En el calendario mesoamericano correspondiente al mes de agosto esta dedicado a MICCAILHUITONITLI o los antepasados muertos en la infancia y en el correspondiente al mes de  noviembre la fiesta es para el recuerdo de los antepasados o los mayores o los muertos grandes.  

Es el día de “El señor de los muertos”:  

El origen de las ofrendas esta ligado en el culto que las razas originales de América rendían a sus antepasados, ofreciéndoles: mazorcas, flores y encendíendo copal, para aromatizar el ambiente y así agradar a los Dioses con quienes residía el espíritu de los difuntos. 

Seis fiestas eran las dedicadas a los muertos, en los días que ahora correspoden entre el 12 al 31 de julio, eran unas dedicadas principalmente a la infancia  y los veinte días siguientes, se celebraba la fiesta de los muertos grandes, que se caracterizaba la magnificencia de las ofrendas.  

Los teotihuacanos, toltecas, aztecas, huaxtecos, totonacas, otomies, puréchas, mixtecos, zapotecos, mayas, entre otros muchos pueblos, practicaron el culto a la muerte y sus ritos eran muy similares.  

Existen figuras pares, una encarnada y otra desencarnada, encontradas en la Huasteca son representaciones de la muerte  y de las deidades de la misma.   

Después del deceso, generalmente los ancianos vestían al muerto con papeles de amate o maguey.   

Si habían sido importantes le colocaban en la boca una piedra verde de Chalchihuitl.   

Generalmente incineraban el cadáver, el fuego de la cremación se atizaba al mismo tiempo que se entonaban cantos lúgubres, reducido el cuerpo a cenizas se depositaba en una olla de barro y la enterraban.  

El entierro se hacía en la casa, o  en algún templo o en los altepetl. 

Los antiguos mexicanos dedicaban a sus antepasados el noveno y décimo mes del calendario ritual mesoamericano, El noveno mes comenzaba el 5 de agosto y se llamaba Tlaxcochimaco, que significa tierra florida. En el décimo mes o Xoco Hhuetzo, que significaba fruta madura, correspondiente entre el 25 de agosto al 14 de septiembre, se hacía la fiesta de los muertos adultos, se lloraba y se hacían ofrendas de comida. 

Solamente los guerreros muertos en combate y las mujeres en el parto adquirían la calidad de estrellas para acompañar a Quetzalcoatl a sus recorridos celestes.  

Durante la era prehispánica, pasando por la época colonial y hasta nuestros días, los alimentos han jugado un papel muy importante en las ofrendas de los muertos.   

Son los Elementos  de sabiduría:   El AGUA  LA SAL  EL CIRIO  COPAL  Que es la Ofrenda a los dioses LAS FLORES: Las blancas (alhelí y nube) pureza y ternura.  Las amarillas, cempoaljochitl,  riqueza, flor de oro.  

Se sabe que antiguamente eran usadas como medicamento, para curar, conservar la vida y alejar la muerte.  

EL PETATE  JUGUETES y el Perro izcuintle  EL PAN no de trigo sino de maiz   EL GOLLETE y LAS CAÑAS o El Zompantli 

Los cráneos de los sacrificados y las cañas las varas conque se ensartaban.  

 

LA CALABAZA en tacha.  

Tanto en la cocina mesoamericana o  prehispánica, como en la mexicana actual, ocupa un lugar de privilegio. Junto con el maíz, frijol y chile y ha formado parte de la tetralogía alimenticia del país. De este alimento se aprovecha todo: tallos, guías, flores, frutos y semillas; su uso es muy extenso, y con ella se elaboran muchos de los platillos típicos mexicanos.  

EL MOLE. Su origen se remota a la época prehispánica. Figuraba como uno de los platillos más importantes destinados al consumo de aquellos seres más importantes de la sociedad como gobernantes, sacerdotes y guerreros. 

TAMALES. Al igual que el mole, fue uno más de esos platillos originarios de México antiguo. La palabra proviene del náhuatl TAMALLI con la que se designaba al “Pan” elaborado con maíz.  

EL CHOCOLATE. Bebida originaria de México, no puede faltar en los altares de los muertos como ofrenda a niños o adultos. La palabra se deriva del náhuatl XOCOLATL, formada por los vocablos ATL (agua) y COCOTL (CHOCO), que se refiere al ruido que las semillas de cacao hacen cuando el agua comienza a hervir y en la merienda en que se remueve. 

CERÁMICA Y VIDRIO. La cerámica y el vidrio no podían faltar en las ofrendas del día de muertos. A lo largo de la historia su presencia se ha encontrado en la importancia con los alimentos;   A pesar de la cruel Conquista y despiadada Colonia, nuestros ancestros continuaron desarrollando una serie de símbolos y de prácticas, muchas de ellas atacadas y reprimidas por el poder de los extraños; sin embargo se mantuvieron latentes desafiando a la propia inquisición, aunque los símbolos variaron un poco.  EN EL ESTADO DE Querétaro: Son  las poblaciones de San Ildefonso y de Santiago Mexquititlán las quienes mantienen de manera más cercana LA COSTUMBRE y en los municipios llamados indígenas de de Querétaro, Amealco y Tolimán, se conservan estas costumbres y otras de origen español, mezcladas con las mesoamericanas, sin mengua de todas las demás, ya que la fiesta de los muertos es en todo Querétaro como en todo lo largo y ancho del país,   Todos sabemos el significado aparentemente jocoso de las palabras: “calaca”, “huesuda”, “dentona”, la “flaca”, la “parca” y del verbo “petatearse”.   La Feria de “Todos Santos”, que se celebra en la ciudad de Querétaro con las calaveras, los huesitos, los platillos como enchiladas, mole, pan, etc., todos estos hechos de azúcar. También se acompaña con la venta de alimentos y otros objetos alusivos y la exposición de ofrendas de muertos que últimamente se han añadido a la feria del “TODOS SANTOS” Las calaveritas de azúcar son el obsequio tradicional  El símbolo representativo de la “FERIA DE TODOS SANTOS”, es “El Borrego de Alfeñique” figura de azúcar hecha de molde y retocada a mano, con puyas y colores vegetales, figura que roba la atención de propios y extraños. Los artesanos cada año exponen sus mejores realizaciones en alfeñique en el Jardín,  Borregos de distintos tamaños, gallinas en el nido (con pollitos), Las calaveras en distintos tamaños, muertitos en su cajón, muertes de distintos materiales.

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