2009…2009…2009 Mal proónóstico

 ¿Feliz Año Nuevo?  Jorge Camil   

Con el mundo boca abajo, crisis económica, sin crecimiento, y unas acrimoniosas elecciones legislativas que probablemente servirán para darnos la puntilla, todos, sin excepción, esperamos ansiosos la llegada del año nuevo.  

Y aquí no se trata de tonterías como “año nuevo, vida nueva”, ni de buenos propósitos (como empezar la dieta o dejar de fumar). Aquí es un tema de purificación.  

Esperamos que al dar las doce campanadas, al comer las uvas, al enfundarnos unos ridículos calzoncillos rojos y sacar a pasear la traqueteada maleta de la abuela; al cumplir los alocados rituales que parecen crecer con cada temporada, estaremos dejando atrás a George W. Bush (el chupacabras que destruyó la económica mundial), y a Dick Cheney (el Príncipe de las Tinieblas, que contribuyó a destruir la seguridad del planeta con una “guerra contra el terrorismo” que le permitió apoderarse de las reservas petroleras de Irak).  

Tenemos prisa por distanciarnos de Irak, Afganistán, Siria, Irán, el derrumbe de Wall Street, la crisis económica, el desplome de las bolsas y de los principales bancos del mundo, y la quiebra de la industria automotriz.  

¿Habrá consecuencias? ¡Por supuesto! Pero la caída de Bush, y el derrocamiento del “imperio del mal” presidido por Cheney, valen la pena.  

Se van los causantes de la crisis, pero quedan los estragos.  

Finalmente, cuando la pesadilla estaba a punto de terminar, apareció como último regalo de despedida para el año que vivió el derrumbe del capitalismo salvaje la increíble historia de Bernard Madoff.  

El darling de los inversionistas millonarios de Hollywood y Florida, denunciado por sus propios hijos por un fraude de 50 mil millones de dólares. Sí, leyó bien.  

Es casi la misma cantidad que destinó el gobierno estadunidense para rescatar la economía, y el doble de lo que pide la industria automotriz de ese país. 

Aquí en México, donde la crisis económica y el desempleo comienzan a golpear con fuerza, nadie se chupa el dedo.  

Sabemos que las fiestas serán solamente una distracción temporal, un paliativo.  

Entendemos que continuarán las ejecuciones y los retos al Presidente. Aunque Rubén Aguilar, ex vocero y traductor de Vicente Fox, (“lo que Chente quiso decir”) ya ofreció una solución: ¡negociar con el crimen organizado! Con eso, vaticinó el ex vocero, “los narcotraficantes no se verían obligados a contar con altos niveles de armamentismo, y se reduciría la violencia”. 

Es posible que Aguilar no esté del todo equivocado, y que su comentario sólo confirme la percepción de que hemos iniciado una renuente aceptación del narcotráfico como una más de nuestras inexorables realidades (como la transición interminable, la “mordida”, la inseguridad, la ausencia de democracia y el deprimente gobierno de la partidocracia).  

¿Presenciamos acaso la “humanización del narco”?  

Tal vez. Especialmente cuando intelectuales como Lorenzo Meyer, y periodistas como Ciro Gómez Levya, analizaron el tema en días pasados.  

Gómez Leyva recordándonos, con un toque de caridad cristiana muy propio de estas fechas, que muchas de las víctimas de la “guerra contra el crimen organizado” son ellos mismos, y que los caídos “son también mexicanos”. ¡Ni quién lo dude! 

Y Meyer, publicando en víspera de las fiestas sus conclusiones sobre la larga entrevista de Julio Scherer con Sandra Ávila (Es la hora de contar), en la que Scherer, con el tacto que lo caracteriza, fue sacando aspectos humanos muy personales de la atractiva Reina del Pacífico: una mujer que siempre me ha parecido de tragedia griega, esperando la llegada de un nuevo Sófocles para que explique cómo ha logrado sobrevivir las rencarnaciones de esposa, mujer y novia que le ha deparado el karma de la “sociedad narca” (como llama Lorenzo Meyer a ese mundo que se ha ido incrustando imperceptiblemente en el que hasta hace poco pensábamos que era “nuestro mundo”).  

Con la inteligencia y seguridad que la caracteriza, Sandra reconoció frente a Scherer que la llamada guerra contra el crimen organizado tiene dos vertientes: la guerra a muerte con los cárteles de la droga y la guerra contra la corrupción.  

Así que ganar la primera es solamente ganar “media guerra”. La segunda, es más difícil; es una guerra contra nosotros mismos, contra nuestra forma de ser y nuestro propio karma. Es la guerra contra un sistema político que se alimenta de codicia. Contra eso nadie puede. 

Y mientras estábamos en plena “humanización del narco”, disfrutando las posadas y preparándonos para el Año Nuevo, nosotros también tuvimos un triste “fin de fiesta” que nos devolvió a la realidad: la brutal decapitación de ocho soldados en Chilpancingo.  

Y confirmando la gradual incrustación del narco en el que considerábamos “nuestro mundo”, el lunes pasado detuvieron en Jalisco, entre un grupo de hombres armados, a Laura Zúñiga, Nuestra Belleza Sinaloa 2008, coronada recientemente en Bolivia como Reina Hispanoamericana (¿otra “Reina del Pacífico”?).

Así que, como dice Rosario Castellanos en su inefable memorial de Tlatelolco: no hubo  

“ni un minuto de silencio en el banquete /  

(pues prosiguió el banquete)”.

La Pintura Mural mexicana

 

Murales, expresión cultural

de un pueblo y una clase social 

Karla Torrijos  

Gustavo Chávez llena de vida escuelas del estado de México  

De acuerdo con la concepción de que las diversas vertientes artísticas reflejan la realidad y la cultura de todas las regiones del mundo, el muralista Gustavo Chávez Pavón busca plasmar la esencia de México. 

Como parte de su obra, este pintor que se define a sí mismo como autodidacta, llena de vida más de 30 paredes en escuelas públicas del estado de México dentro del programa Los muros de la educación, auspiciado por la Secretaría de Educación Pública estatal. 

Su obra más reciente, titulada Nuestro corazón es del color de la tierra y terminada hace un año, se inauguró recientemente en la escuela secundaria Luis Guevara Ramírez, en Cuautitlán. Mide 12 metros de ancho por seis de alto y adorna uno de los patios principales de este recinto educativo. 

Este mural representa a la madre tierra. Su cabeza está coronada con un penacho similar al del emperador azteca Moctezuma, detalle que simboliza la “reivindicación de la mujer como parte fundamental en nuestra cultura”, precisó Chávez Pavón. 

Además, la mujer lleva en cada mano una mazorca con pequeños rostros pintados en los granos, que “representan a todos los grupos indígenas de América Latina”, señaló el pintor, quien además explicó que la figura simula estar plasmada sobre un ayate, “parecido al de la Guadalupana, también con sus resplandores, sólo que estos son de color negro”. 

La razón que definió el contenido de este mural, con ideologías indígena, fue enfatizar “la lucha interminable por la libertad y la autonomía de los pueblos indios, por reivindicar nuestra cultura, por ser felices. Se refiere a la dualidad con la que los indígenas visualizaban al mundo”, apuntó el pintor. 

Por otro lado, Chávez Pavón explicó que este programa no sólo pretende adornar muros, sino que trata de involucrar a los estudiantes y profesores de cada colegio en el proyecto, para que de alguna manera también contribuyan a la supervivencia y difusión del muralismo mexicano. 

De esta manera, los alumnos y el personal de la escuela, además de desarrollar su creatividad y sus habilidades artísticas y utilizar la pintura como una forma de expresión, coadyuvan a que esta corriente pictórica persista en el país. 

Resaltó que uno de los objetivos primordiales del muralismo es dejar testimonio de nuestra identidad nacional, raíces y cultura para que no se extingan. 

Respecto a la situación del muralismo en México, Chávez Pavón afirmó que “el futuro lo hacemos hoy. Estamos construyendo ese movimiento, ésa es parte de la intención de este proyecto”. 

Asimismo destacó que grupos como el Movimiento de Muralistas Mexicanos (MMM), colectivos de grafiteros, estudiantes y personas interesadas en el resurgimiento de esta disciplina, apoyan esta “forma de expresión de una cultura, de un pueblo y hasta de una clase social. “La demanda de murales crece, estamos retomando calles y muros, exportamos muralismo y dignidad. Este intercambio es de pueblo a pueblo, no es oficial ni gubernamental, es como arar en el mar, como ir contracorriente”, finalizó. 

En La Hacienda “La Laborcilla”

Bar Hindú

Aquí se aprecia la maravillosa y monumental puerta de madera tallada a mano, importada desde la India, que enmarca la barra del “Bar Hindú”.

Un sello más deHacienda La Laborcilla

Diario de Querétaro

Hacienda La Laborcilla , ahora ofrece el “BAR HINDÚ”, espacio novedoso y cautivador, que se suma a la diversidad de áreas que la conforman.

El temático bar, recoge mezclas de diversos estilos orientales, principalmente del multicultural arte hindú, lo que enriquece la decoración del lugar y muy en particular el área de la barra, la cual posee como rasgo distintivo un portal de madera tallada a mano, importada desde la India. Ésta enmarca celosamente el manantial de la vid, resguardado posterior a la barra de granito color marfil, dentro de cuatro despachadores con tecnología de punta, de donde se extrae vasta gama de los vinos más reconocidos de América y Europa.

De los despachadores que cuentan con capacidad para 32 botellas, se sirve cualquier etiqueta de la carta, ya sea por copeo ó para degustación, así lo señaló Edwin Miguel, Bar Tender Principal, de La Laborcilla. “Nuestros despachadores “Euro Cave”, poseen un sistema de copeo al alto vacío, con inyección de nitrógeno grado alimenticio, para desplazar el oxigeno y conservar las propiedades organolépticas (color, olor, sabor), del vino durante un lapso aproximado de tres meses. Sus válvulas de servicio, que vierten el líquido en la copa, cierran herméticamente, para evitar la presencia del oxígeno que provocaría la oxidación del liquido en pocas horas”.

Dentro del “Bar Hindú”, Edwin tiene a su cargo a tres Bar Tenders y 9 ayudantes de barra, quienes se encargan de servir y ofrecer las virtudes de la vid, destacando los sellos de:

Silver Oak Valley Alexander,

Puligny Montrachet Louis Latour

Chablis Louis Latour,

Jordan Cabernet Sauvignon

Gran Ricardo,

Norte 32

Santo Tomás Único

Duetto

Alion

Pintia

Mas La Plana

Marqés de Griñom Petit Verdot

Le Mistral Joseph Phelps

Geurey Chambertin Louis Latoux

Monte Xanic Cabernet /Merlot

Casa Grande Gran Reserva

Parte de la carta, que se irá alternando con otras etiquetas, manteniendo el equilibrio desde vinos ligeros y suaves, hasta vinos de alta gama, para satisfacer el gusto del cliente., mismo que, claro está, puede adquirir la bebida de su preferencia por botella. Así lo señaló Edwin Miguel Guerra, al ser entrevistado.

Edwin nace en Guanajuato, Gto. y es un joven que ya cuenta con 15 años de experiencia en el ramo. Se ha capacitado en coctelería tradicional y molecular, licores, destilados, técnicas de servicio, y barra de cafés. También tiene diplomados en vitivinicultura y enología, en donde se estudian tipos de vino, uvas, regiones, bodegas, manejo de vinos, temperatura e humedad.

Edwin, trabajó en las principales plazas de la República Mexicana, desarrollando su gran sensibilidad olfativa y gustativa. Además ofreció sus conocimientos en algunos institutos de turismo en Celaya, en los cuales durante 4 años inculco ética y servicio profesional a sus alumnos. Al mismo tiempo, participó en concursos de coctelería a nivel regional y nacional.