Los Franciscanos en Querétaro

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Los Franciscanos en Querétaro

 

El templo y convento grande de San Francisco, es el punto de partida del desarrollo religioso, arquitectónico, social, económico y político del Querétaro occidental 

Con la llegada de los franciscanos a Querétaro, en el siglo XVl, junto con el movimiento de la ocupación española,  determinó el momento definitivo para la formación y conformación de la nueva sociedad queretana y de la nueva traza de la ciudad y el progreso económico de la región. 

Dado el origen mesoamericano de Querétaro, ubicado desde el 400 a. C. La invasión o repliegue  los otomíes al mando de Conín en 1531 hacia Querétaro da por resultado que para mediados del siglo XVl, se diera una transformación y recomposición de la antigua ciudad en su arquitectura y de su sociedad, donde los españoles pasarán a ocupar un lugar preponderante. 

Son los españoles los nuevos habitantes y “fundadores” de Querétaro y “propietarios” de la población, mientras los indios comienzan a ser desplazados hacia otras poblaciones o fundan barrios alrededor de la nueva población. 

Para 1585, ya se habla de un convento “en toda forma”, con actividades que distinguían su vida y sus objetivos, como eran el monasterio, la parroquia, la doctrina, el noviciado, los estudios de gramática, latín, y otros. 

La idea de la evangelización en los frailes y para la corona española, no tenía un carácter puramente religioso, sino más bien un sentido programático, mucho más profundo, que consistía en regular la sociedad naciente en América y esta sociedad, debería ser  creada con un nuevo esquema social. 

Los frailes adquirieron un carácter de autoridad casi absoluta, a su cargo estaba el deterioro, ideológico y cultural de la civilización mesoamericana, con el respaldo de la fuerza militar, que repercutiría en lo económico a favor de los conquistadores y demás españoles venidos a estas tierras. 

Querétaro pasa a ser de un pueblo indígena participante en la génesis arquitectónica, la cual iba  desde la mano de obra hasta la participación directa como inversionista, a una ciudad de convivencia inter étnica en el siglo XVll, donde los criollos fueron ocupando  la toma de decisiones y la conformación social y productiva. 

El Convento Grande de San Francisco, es claro que en sus tres períodos de construcción, va marcando el desarrollo de la población y su auge. Este centro civilizador occidental, se convierte poco a poco en una ciudadela, dentro de la ciudad, abarca el equivalente a seis manzanas y se abastece así mismo. 

El siglo XVll será el siglo de los benefactores, una sociedad criolla que deseaba trascender y consolidando su identidad, aportaban importantes donaciones para el engrandecimiento del culto encabezado por los franciscanos.

El pueblo de indios, como lo fue en un principio Querétaro, se distinguía por tener un gobierno propio, cuyo gobernador Conín lo fue hasta su muerte en 1571. 

Para 1578 ya es regulado Querétaro por los españoles y apoyado en los patrones culturales mesoamericanos, por los otomíes aliados, lo mismo que por los tarascos y mexicas. 

Principalmente  Altepetl identificado como Tlachco, Nda Maxei o Querétaro, regidor de una comunidad formada por calpullis, a partir de un  centro ceremonial, religioso y político, ahora llamado El Cerrito, como era en los tiempos prehispánicos, pasó la estafeta, a El Convento Grande de San Francisco, quién jugó este papel para los indios. 

Por el contrario,  los españoles  partían del concepto de La Plaza Pública y alrededor de ella, las casas reales, los comercios, la parroquia y las habitaciones de los pobladores. 

De esta forma quedó trazada la ciudad occidental de Querétaro a partir del Convento Grande de San Francisco, donde La Plaza de Arriba daba paso hacia el oriente a la conformación de los barrios indios y de La Plaza de Abajo a la traza reticular para los solares de los españoles.  

“Desde cerca de la garita de La Cañada, hasta la de Celaya, desde el puente del cuartel nuevo hasta la capilla de la Cruz del Cerrito. De Tres plzas que tiene salen todas las calles, se compone de de ciento cincuenta y cinco cuadras, de doscientas setenta y dos calles, callejones y plazuelas”. 

Junto con la segunda reedificación del Convento Grande de San Francisco, en el siglo XVll, la población de Querétaro, se convierte en el granero más importante de Nueva España y su población se va incrementando rápidamente. De mil habitantes en 1590, pasa a cinco mil en 1630, a 27 mil en 1746 y a 77 mil en 1793. 

Es importante tener presente que la reconstrucción del Convento de San Francisco en el siglo XVll, ya realizada por los españoles, junto con las actividades de todo tipo que se dieron en su interior, tuvieron una gran repercusión en la vida social y económica de Querétaro en la región. 

Para 1644 se da comienzo a una nueva edificación tanto del templo como del convento y se crean las cinco capillas del atrio. 

Esta  ciudadela franciscana, al igual que los otros grandes conventos de las demás ordenes religiosas, establecidas en Querétaro, se fueron instalando en la ciudad, patrocinadas por los queretanos en ascenso económico y social, estas fundaciones lo mismo influyeron y fueron influidas por este mismo desarrollo urbano. 

En el caso del Convento de San Francisco el Grande, se dejó ver el progreso, en las seis manzanas que lo constituían, o 30 mil metros cuadrados, en las capillas que fueron construidas en el gran atrio-panteón, en la grandiosidad del templo y en los servicios y organización religiosa y social que poseían. 

Era la casa capitular de la provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, Doctrina, única parroquia por doscientos años, con tres ayundantías, en San Sebastián, San Francisquito y el Espíritu Santo, parroquia  que les es  secularizada  en 1759. 

Los indios, con la exigencia de las capillas abierta, sus festividades al aire libre y la persistencia de sus rituales y celebraciones, hicieron posible su permanencia en la historia como cultura, como civilización agredida y amenazada de muerte. 

El pueblo otomí en su asentamiento en Querétaro apartir del siglo XVl, es la pauta de la sobrevivencia mesoamericana en la región y del mestizaje racial, en la actualidad quedan enclaves de comunidades y del pueblo otomí, en la ciudad  y otros lugares del estado, como Tolimán y Amealco. 

Los documentos de “Mercedes reales en Querétaro” muestran que las estancias ganaderas podían ser vendidas, enajenadas, trocadas o cambiadas, después de una posesión mínima de cuatro años. Excepto donarlas a instituciones religiosas o solicitar tierras ocupadas por los indios. 

Colegio Apostólico de Propaganda Fide 

A mediados del siglo XVll, fray Antonio Linás, busca en España, la autorización para la fundación de un colegio, donde se capaciten los franciscanos, para enfrentar el reto misional en las zonas de la Sierra Gorda y el norte del país, resistentes aún, a 150 años de distancia de la invasión española, a la inculturación e invasión occidental. 

En agosto de 1683, los frailes Antonio Linás y Juan Luzunaga, al frente, juntos 24 frailes, dan inicio en el convento de recolección, de la Santa Cruz de los Milagros, en cerro del Sangremal, al Colegio de Propaganda Fide, de este proyecto nacerán, otros colegios y los nuevos “misioneros”, encargados de trabajar con los indígenas en las regiones más agrestes de América. 

El 12 de marzo de 1682, el Padre General de los franciscanos Jiménez Samaniego expidió las letras de su erección y el 8 de mayo del mismo año el Papa Inocencio Xl promulgó un Breve “Apostólico Sacrosancti apostolatus officium”, dando así respuesta a la petición del fraile Linás. 

Los frailes que integraron este convento fueron reclutados en España, generalmente los que ingresaban durante el tiempo de este Colegio, también eran procedentes de la península, estaban obligados a permanecer en Nueva España y al servicio del Colegio por lo menos diez años.  

En la loma del Sangremal o actual barrio de la Cruz, existió según la tradición una ermita donde se celebró la primera misa en la población, junto a ella pasaba el camino hacia México. 

Junto a esta ermita en 1650 se edificó un templo y un convento de franciscanos, para 1666 se amplió el mencionado convento y se usó como casa de retiro y para 1683, se utilizó para El Colegio de propaganda Fide. 

Este Colegio dependió del de propaganda de Roma, de un comisario de   misiones residente en América y de un Comisario de Indias. 

Es muy sabida la estricta disciplina que se observaba en el mencionado Colegio, tanto para entrar y salir de él, como para el canto del oficio divino día y noche, como para el estudio de las lenguas y la cultura mesoamericana y tierras de misión. 

De este Colegio salieron los famosos colegios de propaganda Fide como fueron los de Guatemala, San Fernando en México, el de Guadalupe en Zacatecas o el de Pachuca, entre otros. 

El Conde de regla, Pedro Romero de terreros y el Pbro. Juan Caballero y Osio, fueron benefactores de este Colegio, lo mismo construyeron la capilla de la Asunción, el camerín donde se guarda la Santa Cruz de los Milagros, factura de los días de la conquista de Querétaro y motivo de las grandiosas fiestas de septiembre. 

De este Colegio salieron hombres como Fray Antonio de Margil a evangelizar a los Lacandones en al selva de Chiapas o Fray Junípero Serra, hacia la Sierra Gorda y después hacia las Californias. 

En este monumental Colegio, por sus dimensiones, se encuentra el famoso árbol de las cruces, un sistema de recolección y aprovechamiento de las aguas de lluvia, el último arco que trae el agua de La cañada a la población de Querétaro, la primera fuente o caja distribuidora, numerosos patios, una cocina con un sistema de refrigeración para conservar alimentos. 

En la capilla de la Asunción se encuentra la capilla al señor de Esquipulas, una monumental Cruz Atrial, la capilla de la Santa Escala, la cripta cava ex profeso en el cerro del Sangremal. 

Para entonces Querétaro contaba con una población india de  mas de diez mil habitantes y una cantidad casi igual de españoles y en la sierra más de 25 mil indígenas. 

Querétaro comerciaba con las ciudades de Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, San Miguel El Grande, Valladolid, Guadalajara, Huichapan, San Luis de la Paz, entre otras muchas. 

Después de finales del siglo XVll, en el campo queretano se multiplican las casas suntuosas, de los hacendados, la producción agrícola se moderniza y en muchas haciendas se cuenta con obrajes. 

El avance económico y social de Querétaro, se expresaba en la multiplicación de los edificios religiosos que fueron vistiendo muy lujosamente a la ciudad. 

Convento de Religiosos Descalzos de la Provincia de San Diego, de México. 

En España hacia 1510 se dio un movimiento reformista entre los franciscanos, teniendo como fundamento la exigencia del cumplimiento estricto de la regla franciscana 

De las dos corrientes franciscanas durante el renacimiento español, una la de los humanistas y la otra de los observantes, la primera dedicó sus trabajos a la evangelización y la otra a la vida contemplativa. 

Tal era el objetivo de la fundación del convento dieguino de San Antonio en Querétaro, por el año de 1613, a iniciativa de Fray Pedro de San Antonio, siendo su primer guardián, Fray  Gabriel de los Angeles y su gran benefactor Juan Caballero y Osio. 

La construcción del monasterio estuvo a cargo de Fray Pedro de San Antonio y uno de sus patrocinadores lo fue Antón Martín, quién donó las tierras de Pathé, para el mantenimiento de dicha casa de observancia estricta  

El templo se terminó de construir en 1629, tiene una capilla anexa, llamada de la Santa escala, su convento se conserva en parte y los jardines de San Antonio y de La Corregidora formaron parte de él. 

La posibilidad de que los franciscanos observantes o dieguinos pudieran tener una fundación en Querétaro se debe al apogeo y enriquecimiento de la ciudad y a la dirección levítica que se le dio a la población, quien se volcó en la factura de obras piadosas, tanto por españoles, como por indios principales. 

Los indios tributaban a la iglesia y al Estado, los del barrio de Santiago, de San Francisquito, de San Sebastián, del Espíritu Santo, de Santa Ana, de San Pablo, de La Cañada, etc. 

La concentración de tanta riqueza en los conventos y en la ciudad, influyó en la vida interior de éstos, introduciéndose costumbres perniciosas, fuera de la regla y los objetivos de sus principios monásticos. 

Convento de recolección,  casa noviciado y Santuario de Nuestra Señora del Pueblito.  

Para 1736 se terminó de construir el templo de Nuestra señora del Pueblito y la imagen fue llevada a su santuario. Para 1766 se obtuvo la autorización real y de la Santa Sede, para la  construcción de un convento de recolección  y casa noviciado, junto al santuario, en el pueblo indio de San Francisco Galileo. 

Florecían las haciendas de El Batán, Los Cues, Galindo, El Sáuz, La Llave, La Griega, Chichimequillas, Jurica, Atongo, Buenavista, el Jofre, entre otras muchas, que hacían la riqueza de la ciudad, transformada en suntuosos conventos  y obras civiles de gran importancia. 

Eran pueblos indios contribuyentes a la Corregiduría de letras de Querétaro, San Francisco Galileo, San Juan del Río, Ahuacatlán, Amealco, Tequisquiapan, Tolimanejo, Soriano. 

El caso excepcional de la iglesia y convento agustino en la ciudad de Querétaro, muestran la gran diversidad de recursos con las que contaban las congregaciones religiosas, para llevar acabo sus empresas y la pericia de sus arquitectos y todo el personal de trabajo utilizado para esos fines. 

La formación del sistema de haciendas fue la clave del desarrollo económico en Querétaro y su presencia política y social en el virreinato. 

Prácticamente no existía hacienda importante en Querétaro que no contara con el patrocinio de una obra piadosa.  

La Iglesia no esta en crisis…

La Iglesia, ni en crisis

ni destinada a desaparecer,

advierte Bertone 

Arremete contra el “viejo concepto laicista del siglo XIX”  

José Antonio Román  

 

La Jornada   

En una “mirada serena y desapasionada” de la historia reciente de México, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, pidió superar “el viejo concepto de laicismo”, alentó a la Iglesia a tener mayor presencia en la vida pública del país y a evangelizar el mundo de la cultura, lo que incluye el acceso de la educación religiosa en las escuelas públicas. Aseguró que la Iglesia católica no está en crisis ni destinada a desaparecer. 

Al reunirse con miembros de la comunidad académica y universitaria en el Teatro de la República, donde se firmó la Constitución de 1917, el prelado criticó a quienes consideran que con su presencia en este “espacio sagrado del laicismo” –como él mismo lo identificó– se vulneran principios del Estado mexicano. “Espero que ese viejo concepto laicista del siglo XIX” sea superado, dijo. 

Durante dos horas, primero mediante una ponencia magistral y luego en una sesión de preguntas, Bertone, segundo en la estructura del gobierno vaticano, reflexionó sobre la presencia de la Iglesia y de los católicos en la vida pública del país y de su papel en la configuración de la cultura mexicana. 

Sugirió revisar un acuerdo recientemente firmado entre el Vaticano y Brasil –que podría ser “ejemplo para México”–, el cual permite la enseñanza religiosa en hospitales, centros penitenciarios y escuelas públicas. 

Flanqueado por el presidente del Episcopado Mexicano, Carlos Aguiar Retes, y el nuncio apostólico, Christophe Pierre, el prelado citó de manera particular la persecución sufrida por la Iglesia católica en México, que fue “deliberadamente expulsada” de los ámbitos públicos de creación de alta cultura, especialmente de la universidad y del foro político. 

Admitió que sería equivocado atribuir toda la culpa a elementos externos que persiguen eliminar la presencia de la Iglesia en la vida pública. 

Aceptó que también hay responsabilidad de su misma Iglesia, debido a que ha faltado creatividad a los católicos, quienes a principios del siglo XX estuvieron más ocupados en la defensa de su propia identidad, en referencia a la Guerra Cristera. 

Bertone, quien representó al papa Benedicto XVI en el sexto Encuentro Mundial de las Familias, realizará este martes un recorrido por la Catedral Metropolitana y será recibido por el jefe del Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, en el antiguo Palacio del Ayuntamiento; se prevé que el miércoles regrese a Roma. 

La Biblioteca del INAH

Resguarda un tesoro, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia

Posee documentos indispensables para comprender el pasado de México.

Foto: El Sol de México

Organización Editorial Mexicana

Redacción El Sol de México

Entre los muros de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) está guardado un verdadero el tesoro histórico nacional reunido en libros, códices, periódicos, fotografías, grabaciones de sonido, mapas, diarios y un acervo de microfilme.

La institución, que fue fundada en 1888 por Francisco del Paso y Troncoso, es considerada como una de las más importantes en su especialidad de América Latina por el acervo de materiales históricos que tiene.

Localizada en la parte superior del Museo Nacional de Antropología e Historia, ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi, en ella los estudiosos pueden encontrar documentos indispensables para la comprensión del pasado mexicano, desde la época prehispánica (códices), hasta la modernidad, sin dejar de lado documentos de la Colonia, Independencia y Revolución, además de publicaciones de investigaciones.

De esta manera, su acervo asciende a 300 mil ejemplares que la hacen, según su directora, Julieta Gil, el recinto más importante de Latinoamérica, tanto por las características de sus volúmenes, como por la cantidad que de documentos que concentra.

Entre los tesoros que hay en la biblioteca, mencionó la colección de códices, formada por 97 originales de la época de la Colonia, y 52 copias antiguas que, según los especialistas, aportan más información que los reales.

En sus muros está resguardado el único códice prehispánico que existe en México; la Tira de la Peregrinación y el Badiano, donde se ilustra la tradición herbolaria de los mexicas.

La memoria sonora nacional, con más de 2 mil horas de grabación, es almacenada en la Fonoteca donde hay 567 cintas de carrete abierto, mismas que se digitalizan en soporte de disco compacto para conservar los testimonios auditivos.

En lo que se refiere a la hemeroteca, en ella es posible encontrar 990 ejemplares de publicaciones que difundieron las noticias hace siglos, en su mayoría de provincia y con nombres extraños como “El Pájaro Verde”, “La Abeja Poblana” y “La Orquesta”.

La Fototeca de la BNAH alberga 56 mil impresiones que documentan, principalmente, trabajos de investigación, informes visuales de recorridos y momentos relevantes de la historia.

Finalmente, está el acervo de microfilme, que fue formado en los años cuarenta por el bibliotecario, Antonio Pompa y Pompa, en donde se resguardan, en condiciones óptimas, cerca de 13 millones de tomas, impresas en películas de 35 milímetros y que contiene información que no se encuentra en ningún otro lugar.

El Laicismo y su fetiche…

Renovar laicismo plantea Bertone

Desde la cuna de la Constitución, el Cardenal Tarsicio Bertone, el hombre más cercano al Papa, anunció una primavera de los laicos católicos.

Foto: Gybsan Villagómez.

Diario de Querétaro.

José Luis Rodríguez

En el que reconoció como lugar sagrado del laicismo, el Teatro de la República, Tarsicio Bertone -Secretario de Estado de El Vaticano- anunció el alumbramiento de una nueva cultura cristiana “para ofrecer una realidad original, no quimérica, sino nacida del cambio del corazón del hombre”.

Ante unas 500 personas, entre religiosos, académicos, políticos y el alto clero católico del país, incluido el Nuncio Apostólico, Christophe Pierre, Bertone hizo un llamado a tender puentes entre la fe y la razón y a superar el laicismo del siglo XIX por un laicismo positivo.

En su oportunidad, el presidente de la Conferencia Episcopal de México, CEM, Carlos Aguiar Retes, advirtió que actualmente se vive el drama de la ruptura entre el evangelio y la cultura. “Vivimos un fuerte resquebrajamiento cultural, que los obispos de Latinoamérica llamamos cambio de época, por lo que requerimos de un replanteamiento en la manera de transmitir la fe y su ejercicio”, señaló.

Aguiar enfatizó en que “la ruptura entre el evangelio y la cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, por ello la nueva evangelización pide un esfuerzo lúcido, serio y ordenado para evangelizar la cultura, para que esto sea posible es necesario inculturar la evangelización de modo que el evangelio sea anunciado en el lenguaje y la cultura de aquellos que lo oyen”.

En tanto que el anfitrión del encuentro del Cardenal Bertone con el mundo de la educación y cultura católica en México, el obispo de la Diócesis de Querétaro, Mario de Gasperín, lamentó que muchos católicos vivan alejados de su fe.

Antes de iniciar la participación de los protagonistas del evento, uno de los organizadores, Rodrigo Guerra López, presidente del Centro de Investigación Social Avanzada, CISAV, llamó “observadores desprevenidos” a quienes cuestionaron la realización de un acto de la iglesia en el recinto constitucionalista.

En México, acusó, “la modernidad ilustrada y sus productos más queridos como el peculiar liberalismo revolucionario, nos han acostumbrado a creer que el cristianismo no tiene cabida en la vida pública. Que la fe no debe tener una expresividad histórica significativa en el presente”.

“Que seguir a Jesús es una experiencia de vida privada que habría que domesticar, superar o al menos someter a los límites que el poder en turno le asigne”, remató.

EL ABORTO, UNA AGRESION

En su mensaje de 50 minutos, Tarsicio Bertone, el segundo hombre del Vaticano, señaló que “el reto es una nueva cultura cristiana en el comienzo del tercer milenio para ser los autores de una síntesis entre la fe y la cultura de nuestro tiempo; necesitamos abrir horizontes segundos, y acabar con tópicos inútiles y estériles”.

El cambio que necesitamos, añadió, no es una simple mutación de estructuras, unas pueden sustituir a otras pero siempre serán portadoras de respuestas no definitivas. “Sólo el evangelio puede engendrar un hombre nuevo”, asentó.

Esta nueva cultura, subrayó Tarsicio Bertone, debe ser un proceso gradual de transformación, por lo que es necesario partir de comienzos modestos. Y en este sentido “no todo está perdido ni hay tiempo para el desaliento, nada ganamos dejándonos vencer por la inercia…no podemos quedarnos cruzados de brazos pensando que cualquier esfuerzo es inútil o empresa imposible”.

El Secretario de Estado del Vaticano también se pronunció contra formas que consideró anticulturales, a pesar de que estén escritas en las “leyes modernas”, como el aborto.

“Existen muchas formas de cultura que constituyen una agresión a los derechos de la persona, que por tanto no pueden ser consideradas como expresión de verdadera cultura, aún cuando estén profundamente arraigadas en las tradiciones ancestrales de los pueblos o escritas en leyes modernas”, dijo.

Y Bertone dijo que esta lista es larga, pero sólo mencionó algunas: sacrificios humanos, inseminación, discriminación y maltrato de la mujer y el aborto. “Pretender defender prácticas en nombre de la diversidad cultural sería un grave error”, advirtió.

EVANGELIZACION DE LA CULTURA

Luego de señalar que en México existe un “extraordinario guadalupanismo”, Tarsicio Bertone se pronunció por una mayor participación de la Iglesia en la vida cultural, así como el acercamiento de figuras importantes de la cultura mexicana a la religiosidad católica.

“Se trata en definitiva de trabajar para que la cultura mexicana ahonde en sus raíces, no necesariamente para imponer un canon moral o intelectual sino para complementar y enriquecer y acoger sus esfuerzos creativos…se trata de evangelizar la cultura”, añadió.

El Cardenal asentó que no puede haber paz ni progreso auténticos, ignorando o destruyendo la cultura de un pueblo; a lo largo de los últimos decenios, el Estado y el mercado ha ido ocupando el ámbito de las instituciones y de la vida pública, pero ni el uno ni el otro son capaces de ofrecer al hombre el sentido profundo de la existencia.

Por ello, advirtió que “la evangelización de la cultura en México y en otras partes del mundo es hoy más urgente que nunca, es necesario un nuevo anuncio que tenga entre sus prioridades a la cultura, (porque) mientras no iluminemos con el evangelio el alma de la cultura, no podemos esperar la transformación tan anhelada de nuestro pueblos”.

PERDIDA DE LA FE: GASPERIN

Previo a la conferencia de Tarsicio Bertone, el obispo de Querétaro, Mario de Gasperín le manifestó su preocupación -”que bien conoce el Papa Benedicto XVI, a quien reconocemos en su persona-” por la pérdida de la fe entre los católicos mexicanos.

“Sabemos de su preocupación por México y los católicos mexicanos, pues nos dijo que sabía muy bien que muchos bautizados, aún confesándose católicos, viven de hecho alejados de la fe, abandonando las prácticas religiosas y perdiendo progresivamente la propia identidad de creyentes”, señaló.

Este desafío, agrega, nos ha movido a buscar soluciones no sólo para señalar los errores sino sobre todo para proponer la riqueza trascendental del cristianismo como acontecimiento que da verdadero sentido a la vida y una capacidad de diálogo y escucha y colaboración con todos.

“Esta es una tarea incumplida, por eso señor cardenal, su experiencia, cultura y sabiduría pastoral y también su buen humor salesiano, nos ayudarán a redescubrir esa perla preciosa del evangelio”, concluyó el Obispo.

Bertone en Querétaro…

Hecho histórico en Querétaro

Diario de Querétaro

José Luis Rodríguez

A las 9:45 minutos de la mañana de ayer, se posaba sobre la cancha del INDEREQ, en el ex convento de La Cruz, el helicóptero que transportaba al clero multinacional que asistiría a un encuentro con el mundo de la educación y la cultura católica en México, a realizarse en el constitucionalista y laico Teatro de la República.

Los pasajeros eran el cardenal italiano Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano; el francés Christophe Pierre, el Nuncio Apostólico en nuestro país y el mexicano, Obispo de Texcoco, Carlos Aguiar Retes, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, entre otros miembros del clero católico.

Los esperaba ya la comitiva de los gobiernos estatal y municipal, Alfredo Botello y Manuel González Valle, así como el anfitrión del evento, el Obispo de la Diócesis de Querétaro, Mario de Gasperín, para dar un recibimiento oficial, sobre todo a Bertone, como representante oficial del Estado Vaticano.

A esas horas, pero en el centro histórico de la ciudad de Querétaro, ya hacían fila decenas de personas para entrar al Teatro de la República, para asistir a un hecho histórico: la visita del más alto representante del Vaticano que haya pisado tierras queretanas.

En la fila había de todo. Académicos y Rectores de universidades y colegios católicos de diferentes Estados del país, miembros de diferentes órdenes religiosas y sacerdotes diocesanos, empresarios, funcionarios públicos y políticos. Y todos tuvieron que pasar por el detector de metales que instaló el Estado Mayor Presidencial.

Ahí estaban haciendo fila -¡Quién los iba a ver esperando su turno cuando están acostumbrados al rendimiento de pleitesía!- los aspirantes a gobernar la entidad y el municipio capital, Armando Rivera y Guadalupe Murguía; el diputado federal Jesús Arredondo (y su hermano Carlos, Rector de la Universidad Politécnica, ambos panistas de corazón); los empresarios Alejandro Espinosa y Rafael Rodríguez Tolentino, entre otros.

A las once y media en punto, el periodista, vestido de maestro de ceremonias, Jaime Septién Crespo, a la sazón Director del periódico católico El Observador, anunciaba la llegada al estrado del Cardenal Bertone, el segundo hombre más poderoso del poderoso Estado del Vaticano.

El fuerte aplauso no se dejó esperar y el representante del Papa agradeció la muestra de cariño con ademanes cálidos, amables. El italiano, un hombre alto y bien conservado físicamente a pesar de sus más de 70 años de edad se mostró coloquial y sin mayor seriedad que la necesaria.

Al presentarlo, el filósofo Rodrigo Guerra, uno de los organizadores, se quejó enfático y vehemente de la “intolerancia de los tolerantes” en contra de los católicos y llamó a un nuevo protagonismo cristiano, para luego leer la biografía del cardenal.

Le seguiría el Presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, Carlos Aguiar Retes, quien agradeció al Obispo de Querétaro su hospitalidad para ser sede del evento y el apoyo logístico, además de felicitarlo doblemente por su cumpleaños y santo, este domingo y lunes, respectivamente, lo que arrancó el aplauso de la gente.

En lo que fue el acto central del evento, la conferencia de Tarcisio Bertone titulada “La realización de la razón en el horizonte de la fe”, el Secretario de Estado del Vaticano, se congratuló de estar en el recinto donde se firmó la Constitución Política vigente de México, a la vez de destacar que se encontraba en una ciudad declarada patrimonio cultural de la humanidad.

“Espero que mi presencia en este lugar sagrado del laicismo sea una presencia constructora”, dijo Bertone antes de hacer un llamado a una nueva cultura cristiana y atender puentes entre la razón y la fe.

Incluso, antes de iniciar propiamente su conferencia que duró 50 minutos, homenajeó a los constitucionalistas mexicanos: “Quiero rendir un sincero homenaje a los hombres y mujeres de la política mexicana que en este periodo constitucional se han esforzado por conducir al país por caminos de paz, libertad y de progreso”.

Al término de la intervención del prelado y ya en la sesión de preguntas y respuestas, el periodista independiente Julio Figueroa se acercó al pódium para entregarle una pregunta por escrito a Jaime Septién, quien le dijo con señas que no iba a haber más preguntas. De lo que Julio nunca se enteró fue que atrás de él ya iba presto un guardaespaldas al ver que se acercaba al estrado.

A las 13:45 de la tarde, los cerca de 500 asistentes aplaudían nuevamente -ahora como despedida- a Tarcisio Bertone al final del evento que congregó a gente venida de varias partes del país. El Teatro de la República había registrado, una vez más, un hecho histórico sin precedente en esta barroca y leal ciudad de Querétaro.