Apertura del año Jubilar: OB ARIZMENDI

 APERTURA DEL AÑO JUBILARPOR LAS BODAS DE ORO EPISCOPALES DE MONS. SAMUEL RUIZ GARCIA 

25 de enero de 2009  

Hace 49 años, en este mismo lugar, fue ordenado Obispo jTatik Samuel Ruiz García, siendo el XXXV sucesor de Fray Bartolomé de Las Casas. Dentro de un año, Dios mediante, celebraremos sus bodas de oro episcopales. Esto merece un AÑO JUBILAR, pues es justo y necesario dar gracias a nuestro Padre Dios por el don de su vida y de su entrega generosa al servicio de este pueblo. Reconocemos todo lo que Don Samuel ha significado para nuestra Iglesia y sería una injusticia no valorar sus cuarenta años al frente de esta Diócesis, y sus 84 años de vida, consagrados al Reino de Dios. 

Si todos los tiempos son difíciles y tienen sus propios retos, a Usted, Don Samuel, le tocaron momentos mucho más difíciles que los de ahora, tanto en lo social, en lo geográfico y en lo cultural, como en lo político y en lo religioso. No desconocemos sus dolores y sufrimientos, compartiendo los dolores y sufrimientos del pueblo pobre y oprimido. Por todo ello, le damos sinceras gracias y reconocemos los carismas con que Dios lo adornó. Reciba la gratitud de su pueblo y demos gracias a Dios Padre, en especial durante este Año Jubilar.  

Hemos iniciado nuestra celebración con el caracol. Hemos caminado, formando un solo pueblo, en torno a la cruz de la plaza Catedral. La Iglesia no se detiene; es un pueblo peregrino, teniendo como centro de su caminar a Cristo crucificado y resucitado. Así también hemos querido seguir caminando en esta su diócesis. Las opciones fundamentales no se pueden perder. La opción por los pobres no es optativa, sino esencial, determinante y configurativa de toda la Iglesia, pues su raíz es profundamente evangélica. Por ello, no podemos dejar de seguir luchando por la dignidad y los derechos de los indígenas, de los migrantes, de los pobladores de los barrios urbanos. La inculturación de la Iglesia, tanto en las traducciones bíblicas y litúrgicas, como en su pastoral, es una exigencia de la encarnación del Verbo de Dios.  

Ser una Iglesia autóctona, liberadora, evangelizadora, servidora, en comunión y bajo la guía del Espíritu, es una vocación que nos da identidad y que no podemos perder, dentro de los nuevos retos de los tiempos, que no se detienen y nos llevan a una transformación cultural que exige nuevas respuestas pastorales. La interculturalidad, la diversidad en la unidad, la migración, la atención a los nuevos centros urbanos, los cambios generacionales, son retos actuales que procuramos ir atendiendo, sin perder lo fundamental, que es la opción por Cristo, único camino, y en El y con El, la opción por los pobres. Llevamos dos años de un proceso de evaluación del caminar diocesano, para no perder lo fundamental y, desde allí, enfrentar los nuevos retos. Queremos y debemos ser una Iglesia fiel a Cristo y fiel al pueblo que no detiene su caminar. 

Iniciamos este Año Jubilar en la fiesta de la conversión del Apóstol Pablo, de quien celebramos los dos mil años de su nacimiento. San Pablo fue un apasionado por Cristo y un impulsor de la difusión del Evangelio en otras culturas. Por ello, sufrió tantas persecuciones, hasta el martirio. Que él nos inspire en esta pasión por Cristo y por nuestro pueblo concreto e histórico. Podemos tener diferentes criterios y líneas de acción, pues todos somos distintos; pero es el mismo Cristo que nos une y nos impulsa. En El, estamos unidos y seguimos luchando por la verdad y la vida, la santidad y la gracia, la justicia, el amor y la paz, que son los pilares y los signos del Reino de Dios. 

Pongamos, pues, los 49 años episcopales de jTatik Samuel en el altar, para que con Cristo, en El y por El, siga siendo una ofrenda agradable al Padre, una víctima que se sigue inmolando, para que nuestros pueblos en Cristo tengan vida plena. 

Con estas intenciones, declaramos inaugurado el Año Jubilar por las Bodas de Oro Episcopales de jTatik Samuel Ruiz García, desde hoy hasta el 25 de enero del año 2010. En el nombre del Señor y de nuestra Madre, Santa María de Guadalupe. Que nos guíe el Espíritu Santo. Entonemos el canto del Gloria.  

            + Felipe Arizmendi Esquivel                                   

   + Enrique Díaz Díaz

Obispo de San Cristóbal de Las Casas         

Obispo Auxiliar de San Cristóbal de L. C.

Derechos Humanos FRAYBA invita:

 INVITACIÓN

A TODAS LAS PERSONAS, ORGANIZACIONES Y PERIODISTAS QUE HAN SIDO SOLIDARIOS CON EL CASO CEREZO.

¡Todos a recibir a los hermanos Héctor y Antonio Cerezo en su salida de prisión!

El día viernes 13 de febrero de 2009 se cumplen los siete años y seis meses de injusta prisión a la que han sido sometidos los hermanos Héctor y Antonio Cerezo Contreras, no habría razón jurídica para retrasar su salida de prisión, no obstante, la experiencia de luchar contra un Estado mexicano cada vez más represivo, nos indica que siempre hay un costo político que puede asumir para cometer injusticias y mantenerse en la impunidad.

Por tal motivo les hacemos una cordial invitación a todos aquellos que solidariamente han contribuido a la libertad, a realizar un esfuerzo más para acompañarnos durante todo el día 13 de febrero de 2009 o hasta que salgan los hermanos Cerezo, en las afueras del Centro de Readaptación Social de Atlacholoaya, Morelos.

Desde las 7:00 am estará una comisión esperando fuera de Atlacholoaya, quienes quieran acompañar a la comisión ahí es la cita.

La cita para ir a esperarlos es a las 8:00 am en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM de Ciudad Universitaria, la salida es a las 9:00 am. (estamos tratando de conseguir por lo menos dos camiones)

Los que vienen de otros lados:

El penal de Atlacholoaya se encuentra a diez minutos de la Ciudad de Cuernavaca en dirección sur, la salida es la de Xochitepec, una después de la desviación al aeropuerto por la autopista de cuota.

 Comité Cerezo México

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¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA!

Página del Comité Cerezo México (www.espora.org/comitecerezo)
Página de documentación de presos políticos y de conciencia en México (www.espora.org/vientodelibertad)
correo electrónico para documentar los casos de los presos políticos en México: cerezo.vientodelibertad@gmail.com
Skype: comitecerezo
DF: comitecerezo@nodo50.org
Oficina. (55) 56 55 94 65
Celular. (55) 10 47 20 31
Oaxaca: comitecerezoaxaca@gmail.com

“Porque ser defensor de los derechos humanos no es sinónimo de terrorista”
COMITÉ CEREZO MÉXICO

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--  Área de Sistematización e Incidencia / Comunicación Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C. Calle Brasil #14, Barrio Mexicanos,  San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México Código Postal: 29240 Tel +52 (967) 6787395, 6787396, 6783548 Fax +52 (967) 6783551 medios@frayba.org.mx www.frayba.org.mx

Un “mea culpa” sugerido…

Mea Culpa 

Denise Dresser 

Reforma  

Ciudadanos y ciudadanas. Estoy aquí para pronunciar el discurso que ustedes quisieran oír; el que merecen escuchar.  

Como Presidente constitucional de México, yo, Felipe Calderón, confieso ante los ateos, los agnósticos, los musulmanes, los evangélicos, los judíos, los budistas, las madres solteras, los divorciados, los homosexuales, las lesbianas y vosotros hermanos que me he equivocado seriamente en pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa he minado los cimientos del Estado laico y asumido posturas públicas que corren en contra el liberalismo democrático que debería guiar mi conducta y la del gobierno. Al hablar como lo hice en el VI Encuentro Mundial de las Familias -organizado por el Vaticano- violé el espíritu de la Constitución que juré defender. Violé los preceptos de la separación Estado-Iglesia sobre los cuales México ha intentado construir un país moderno. Ahora quisiera rectificar y hablarles con la claridad y el respeto que ansían lo habitantes de un país plural. 

En aquel encuentro, tuve que haber dado la bienvenida como un jefe de Estado y no pronunciar un sermón, como fue el caso. Debí inaugurar el evento, pero no formar parte de la cruzada religiosa a la cual dio pie. Fue un error confundir aquello que guía mi fuero privado con mis labores públicas. El artículo 24 de la Carta Magna me da derecho a profesar y practicar mis creencias religiosas. Pero no me da derecho a suponer que son mejores que las de otros, o que deben ser asumidas por todos los mexicanos, o que la historia de México debe ser entendida a través de los Mártires de la Persecución. Cuando hablé de la promoción de “los valores y principios fundamentales” para el país, no enfaticé aquellos que construyen la democracia liberal; enfaticé aquellos vinculados con mi credo. No hablé desde la inclusión sino desde la exclusión. 

Sé que tengo derecho a practicar mi fe, respetar mis valores, saludar a mis santos, hacer una apología de mi educación religiosa. Pero es un acto de torpeza presumir esa fe, esos valores, esos santos y esa religión como Presidente, ante mis compatriotas. Porque en este país hay muchas formas válidas de ser mexicano, no sólo aquellas reconocidas por la Iglesia Católica. Debí haber seguido el ejemplo de Barack Obama, quien es su discurso inaugural dijo “somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes y no-creyentes (…) Y porque hemos probado el sorbo amargo de la guerra civil y la segregación y emergido de aquel capítulo oscuro más fuertes y más unidos, no podemos dejar de creer que los viejos odios algún día pasarán; que las líneas de la tribu serán disueltas; y que conforme el mundo se achica, nuestra humanidad esencial será revelada…”. 

Yo, lo reconozco, me porté de manera tribal ese día. Actué como un católico que sigue los lineamientos del Vaticano, pero no como un Presidente que respeta los lineamientos de la Constitución. No reconocí ni celebré ni aplaudí la humanidad compartida por millones de mexicanos que han elegido vivir de maneras distintas: las mujeres que crían hijos solas y las mujeres que los crían acompañadas, unos que creen en Dios y otros que dudan de su existencia; quienes cargan con un crucifijo y quienes se arrodillan hacia La Meca; los que aman a personas del mismo sexo o los que aman a personas del sexo contrario. En lugar de reconocer a los mexicanos con experiencias vitales diferentes a la mía, hice caso omiso de ellas. En lugar de apelar a la diversidad, ensalcé a la familia tradicional. Millones de mexicanos se volvieron invisibles para mí. Mandé un mensaje: no hay espacio en este país para ellos. 

Peor aún, repartí sablazos morales al sugerir que los divorcios producen delincuentes. Que las madres solteras merecen compasión. Que la única familia sólida es la familia tradicional. Que sólo hay una forma reconocida de llegar al cielo. Que un entorno familiar distinto al mío es disfuncional. Dividí a México en bandos de buenos y malos, en familias decentes y familias “extracurriculares”, como lo señala Carlos Monsiváis. En vez de franquear las brechas que aún nos distancian, las ahondé. Pero peor aún, no hice un llamado a combatir la discriminación; no convoqué a luchar contra la homofobia; no exhorté a pelear contra la intolerancia; no subrayé la necesidad de proteger a las minorías; no resalté la necesidad de construir un sistema político capaz de proveer todos los derechos para todos, al margen de la raza, el género, la preferencia sexual, la edad, el camino andado. 

Ustedes se preguntarán por qué me comporté así. Quizás sólo puedo reconocer que fue un acto motivado por imperativos electorales. En el pasado, había intentado no repetir los errores que cometió Vicente Fox y empañaron su gestión: confundir lo privado con lo público, usar el púlpito presidencial para darle a Dios lo que es del César, trivializar la simbología que acompaña a los actos presidenciales y subestimar su impacto. Había sido muy cuidadoso con respecto a temas religiosos y sin embargo ahora las circunstancias me obligan a cambiar, a revirar, a emular a quien tanto critiqué. La elección intermedia se avecina y si las cosas siguen como van, al PAN se encamina a perder apoyos y votos y puestos y curules. Los asesores políticos me han dicho que una manera de movilizar mi base electoral es a través del conservadurismo confesional. Hice un cálculo y llegué a la conclusión de que los beneficios potenciales superaban los costos incurridos. Algunos intelectuales me criticarían, algunos divorciados me condenarían, algunos columnistas cuestionarían la confusión de mi papel. Pero a cambio tal vez podría conseguir un caudal de votos católicos. 

Sé que contribuyo a erosionar principios constitucionales básicos cuando actúo como Presidente proselitista. Sé que al asumir posturas católicas no respeto las libertades de otros grupos. Sé que me alejo del constitucionalismo liberal que debería promover. Sé que la democracia debe trascender una definición minimalista y abarcar la autonomía y la dignidad del individuo contra cualquier forma de coerción, ya sea de la Iglesia, la sociedad o el Estado. A nivel teórico, entiendo esos argumentos pero no los hago míos. Aquel día, rodeado del clero católico, me sentí en casa y mimeticé su lenguaje. Me revelé tal y como soy; no creo verdaderamente en la separación Estado-Iglesia; no asumo la laicidad como instrumento de navegación. Creo que si el PAN necesita apelar a Dios y al catolicismo para mantenerse en el poder, debe hacerlo. Por ello pido perdón, con una advertencia: quizás me he equivocado, pero por lo menos no he pecado.

El Consejo bresbiterial en Querétaro

CONSEJO PRESBITERAL: PERIODO 2009 – 2011

A partir del 28 de Enero de 2009  

DECANATOS:

Santiago: Pbro. Antonio Cárdenas Salinas

Santa Ana: Pbro. José Morales Flores

Santo Niño: Pbro. Aristeo Olvera Maqueda

La Cañada: Pbro. Marco Antonio Cornejo Hernández

Amealco: Pbro. Nabor Fonseca García

San Juan del Río: Pbro. Jorge Rodríguez Escobedo

El Pueblito: Pbro. Ricardo Colín Negrete

Santa Rosa Jáuregui: Pbro. Silvestre García Suárez

San Miguel Arcángel: Pbro. Isaac Osornio Martínez

Soriano: Pbro. Víctor Ferro Moya

Guanajuato: Pbro. J. Gregorio Aguilar Vargas

Sierra: Pbro. Luis Serrano Ruíz

Por Oficio:

Vicario General: Mons. Salvador Espinosa Medina

Vicario General: Mons. Javier Martínez Osornio

Vicario Episcopal de Pastoral: Pbro. Fidencio López Plaza

Rector del Seminario: Pbro. Martín Lara Becerril

Vicario Episcopal para la Catedral: Cango. J. Guadalupe Martínez Osornio

Vicario Judicial: Pbro. Hugo Rayón Ortiz

Designados por el Sr. Obispo:

Representante de los Religiosos: Pbro. José Ma. Amenós Solsona, O.D

Prelatura de la Santa Cruz: Pbro. Miguel Moya Ortiz, O.Dei      

Comisión del Clero: Pbro. Mario Sánchez Guzmán, Pbro. Tomás Ramírez Felix

Economía Diocesana: Pbro. Alfonso Muñoz Torres

Santiago de Querétaro, Qro., Enero 23 de 2009.

 Mario de Gasperín Gasperín

Obispo de Querétaro

 

 

Hna. Lic. Ana Isabel Romero Ugalde, mjh

Secretaria Canciller

La Parroquia

LA PARROQUIA  

Saúl Ragoitia Vega 

Plantearse el hecho de que la Parroquia sea un organismo que ayuda a la Familia en la formación de los valores, es reflexionar, en primer lugar en la eclesiología de comunión, en donde tenemos la oportunidad de ver cómo la parroquia actualiza “el misterio mismo de la Iglesia presente y operante en ella, pues representa en cierto modo a la Iglesia visible establecida en la tierra”(1),y más aún, es contemplar el “misterio mismo de la Iglesia presente y operante en la familia “Iglesia Doméstica”; y en segundo lugar, contemplar la unidad que existe entre la parroquia y la institución familiar, que como familia de Dios, son una íntima comunidad de vida y de amor.  

Partamos del hecho, de que “la familia constituye el lugar natural y el instrumento más eficaz de humanización y de personalización de la sociedad: colabora de manera original y profunda en la construcción del mundo, haciendo posible una vida propiamente humana, en particular custodiando y transmitiendo las virtudes y los valores”(2). Además, “en nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, Ecclesia domestica”(3) (LG 11; cfr. FC 21). En el seno de la familia, “los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo…” (4). “El hogar es la primera escuela de vida cristiana y  escuela del más rico humanismo”(5).  

El Concilio Vaticano II señala, respecto al derecho-deber educativo de los padres lo siguiente: “Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole y, por tanto, hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse”(6).  

Ahora bien, en esta gran tarea educativa, la familia no se encuentra sola, es por eso que “la Iglesia tiene la obligación de dar a las familias todas las ayudas posibles, a fin de que puedan ejercer adecuadamente sus funciones educativas”(7), sin olvidar que los padres de familias son los primeros educadores. Es por eso, que la Iglesia acompaña a la familia en su camino, S.S Juan Pablo II nos decía,  “entre los numerosos caminos que tiene la Iglesia en su misión, la familia es el primero y el más importante”(8). Y hoy más que nunca, ante la situación que vive la familia, es apremiante la acción pastoral de la Iglesia, acompañando a la familia paso a paso en las diversas etapas de su formación y desarrollo. De ahí, que a través de la pastoral familiar, de forma particular y específica, la Iglesia como comunidad salvada y salvadora, realiza su misión a favor de las familias, anunciando, celebrando y sirviendo al Evangelio del Matrimonio, la Familia y la vida.   

En este sentido, hay que considerar  a la Iglesia en su doble dimensión: universal y particular, la cual se expresa y realiza en la comunidad diocesana, dividida pastoralmente en comunidades menores, entre las que se distingue, por su peculiar importancia, la Parroquia, “comunidad de comunidades”,(9) que así, como toda la comunidad diocesana, no puede prescindir nunca de tomar en consideración la atención a la familia a través de la pastoral familiar.(10)   

 

LA PARROQUIA  

 

La Parroquia, familia de Dios  

Para comprender el papel de la Parroquia, como organismo que ayuda a la familia en la formación de los valores, hay que precisar lo que entendemos por parroquia; consideremos en primer lugar lo que el  Código de Derecho Canónico nos dice al respecto: “La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio”(11).  

La parroquia, más que un territorio, estructura o edificio, es una comunidad de fieles, es decir, una comunidad en donde se descubre el rostro familiar y cercano de la Iglesia; que está constituida en la Iglesia Particular, como una célula bajo la autoridad del obispo diocesano, cuya cura pastoral se encomienda a un párroco, quien ejerce de manera autónoma, pero no independiente del obispo, y cuyo deber es “acompañar a las personas y familias a lo largo de sus existencia en la educación y crecimiento de su fe”(12).  

En efecto, la Parroquia, la gran “familia de Dios, como fraternidad, animada por el Espíritu de la unidad, es una casa de familia, fraterna y acogedora, es la comunidad de los fieles”(13) en donde cada uno de sus miembros descubre su identidad, su pertenencia y el sentido de su existencia; es la comunidad formadora de personas; donde se trasmite la vida de gracia; donde se forman los auténticos discípulos misioneros de Jesucristo, donde se celebra la fe y se vive la comunión. En efecto, S.S. Pablo VI, ya señalaba: “Creemos simplemente que la antigua y venerada estructura de la Parroquia tiene una misión indispensable y de gran actualidad; a ella corresponde crear la primera comunidad del pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle la doctrina salvadora de Cristo; practicar en el sentimiento y en las obras la caridad sencilla de las obras buenas y fraternas”(14).  

La parroquia comunidad de comunidades  

 

La Parroquia “es, en cierto sentido, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”(15). Es la casa común, donde todos son bien acogidos, la “fuente de la aldea donde todos acuden a calmar su sed”, tal como lo describía SS. Juan XXIII. Es “el lugar de la comunión de los creyentes y, a la vez, signo e instrumento de la común vocación a la comunión”.(16)  

La parroquia es el lugar de encuentro del cristiano, de las familias, en donde se da la comunicación fraterna de personas y de bienes. Las parroquias son células vivas de la Iglesia(17) y lugares privilegiados en donde las familias pueden vivir la experiencia de encuentro con Cristo y de su Iglesia. Las parroquias “encierran una inagotable riqueza comunitaria porque en ellas se encuentra una inmensa variedad de situaciones, de edades y de tareas. Sobre todo hoy, cuando la crisis de la vida familiar afecta a tantos niños y jóvenes, las Parroquias brindan un espacio comunitario para formarse en la fe y crecer comunitariamente”.(18) Están llamadas a ser casas y escuelas de comunión, donde la Palabra de Dios sea acogida, se celebre la Eucaristía, de tal manera que la comunidad parroquial, siguiendo el ejemplo de la primera comunidad cristiana (cfr. Hch. 2,46-47), se reúne para partir el pan de la Palabra y de la Eucaristía, acudan a la enseñanza perseverando en la catequesis, en la vida sacramental y en la práctica de la caridad.  

La parroquia, comunidad formadora en valores 

La ayuda que da la Parroquia a la familia en la formación de valores es muy específica, puesto que es el lugar más cercano a las familias concretas, puesto que puede conocer de manera más directa sus necesidades y de tal modo prestar una atención mucho más directa y eficaz, sobre todo a través de la Pastoral Familiar. En la parroquia se vive de manera intensa un acompañamiento a las familias en cada una de las etapas de su desarrollo, a través de la celebración de los sacramentos, y tiene un contacto inmediato en cada uno de los principales acontecimientos familiares; la Iglesia se va haciendo presente de este modo en la familia de manera privilegiada, de tal manera que llegue a lo profundo de la vida de todas las familias. 

La parroquia, organismo que ayuda a la familia en la formación de valores 

En la Parroquia, la familia cristiana es la primera y más básica comunidad eclesial, en ella se viven y se transmiten los valores fundamentales de la vida cristiana.   

Las parroquias ofrecen un espacio para formarse en la fe y en los valores humanos; los fieles deben experimentar la parroquia como una familia en la fe y en la caridad, en la que se acompañen y ayuden mutuamente en el seguimiento de Cristo.  

Las parroquias deben ser lugares de formación permanente. Para lograr un trabajo más eficaz y fecundo, a favor de la promoción y el fortalecimiento de la vida de las familias y ayudar a la familia en su grave tarea como formadora de valores, es necesario:  

Anunciar con valentía, celebrar con gozo y vivir con esperanza la Buena nueva de la Familia, del matrimonio y de la vida.  

Frente a un mundo en donde se vive el relativismo moral, el pragmatismo, el hedonismo, el egoísmo, la ambigüedad, la superficialidad, es necesario dar razón de nuestra fe, por eso hay que formar discípulos misioneros.  

Que cada parroquia procure la implementación de un equipo, impulsado y promovido por su párroco como responsable, junto con el Obispo, de la Pastoral Familiar.  

Que la parroquia sea un lugar de encuentro en donde confluyan los diversos organismos y movimientos que trabajan a favor de las familias, y trabajar en comunión, bajo la coordinación del párroco, con los diversos grupos parroquiales, para la promoción y desarrollo de la familia.  

Que la parroquia sea también un lugar de encuentro entre los diversos grupos apostólicos, pastorales, y que se tengan en cuenta en todos sus programas formativos la Pastoral Familiar.  

La parroquia debe procurar la preparación y la formación adecuada a los novios, especialmente de los que están próximos a casarse, de los matrimonios jóvenes, de los matrimonios de edad madura, la orientación y consejería de los matrimonios que viven alguna situación de conflicto, de las familias que viven en situación especial e irregular, de las viudas, de los niños de la calle, de las madres solas, de la formación de adolescentes y jóvenes, de la educación en la sexualidad, de la promoción y defensa de la vida en todas sus etapas y de promover en todos los ámbitos la cultura de la vida.  

La parroquia es escuela de santidad, en donde se anuncien, promuevan, difunda y se garanticen los valores humanos y cristianos.   

CONCLUSIÓN  

Por último, no hay que olvidar, que la Parroquia ayuda a las familias, no suple su misión, por eso es necesario tener en cuenta, considerando que en la Iglesia se vive la comunión y participación, el papel de los fieles laicos, especialmente de las familias; por eso su acción  apostólica es necesaria, ya que sin su ayuda los pastores no podrían alcanzar la plena eficacia pastoral.  

En efecto, “La parroquia ofrece un ejemplo luminoso de apostolado comunitario, fundiendo en la unidad todas las diferencias humanas que allí se dan e insertándolas en la universalidad de la Iglesia. Los laicos han de habituarse a trabajar en la parroquia en íntima unión con sus sacerdotes, a exponer a la comunidad eclesial sus problemas y los del mundo y las cuestiones que se refieren a la salvación de los hombres, para que sean examinados y resueltos con la colaboración de todos; a dar, según sus propias posibilidades, su personal contribución en las iniciativas apostólicas y misioneras de su propia familia eclesiástica”(19). 

Si la parroquia es la Iglesia que se encuentra entre las casas de los hombres, sus puertas deben estar siempre abiertas para brindar acogida a todas las familias, y poder saciar su sed, ocasionada por su peregrinar por el desierto desolado, en donde se ha vivido el drama del sin sentido de la vida, en donde se han puesto en riesgo los principales valores humanos y cristianos, particularmente el valor del matrimonio, de la familia y de la vida, en donde las familias se han visto sacudidas violentamente por factores de muerte, que las pierde y desorienta. Sabemos que en lo profundo de su corazón surge la esperanza de poder vivir relaciones más fraternas y humanas y encontrar respuesta ante tanta desolación. Esta respuesta puede encontrarse en la parroquia, “casa abierta a todos y al servicio de todos”, “familia de Dios”.  

Que la parroquia sea la fuente, el manantial a donde la familia  pueda acudir a saciar su sed, y puede responder al llamado que ya hacía S.S. Juan Pablo II: familia se lo que eres, familia vive lo que eres, familia celebra lo que eres, familia cree lo que eres. Creer en la familia es construir el futuro.

Historia de La Catedral de Querétaro

 

Historia de la Catedral de Querétaro  hasta su actual sede en  el Templo de San Felipe Neri 

 

La Diócesis de Querétaro creada a la vez con otras de la República por Bula de Pío IX expedida en Roma  en el Consistorio de 1863, y llevada a efecto por el primer obispo de León Sr. Dr. José  María Díez de Sollano el 7 de Febrero del años siguiente, tuvo como asiento de la primera catedral la parroquia de Santiago de la Ciudad Capital, hasta 1866, cuando por Rescripto de la Segunda Congregación de Negocios Extraordinarios, el segundo Obispo de Querétaro Mons. Ramón Camacho y García consiguió su traslado a la Iglesia de San Francisco, que había sido entregada recientemente por las autoridades gubernamentales en la Mitra Diocesana, después de haber permanecido clausurada por algún tiempo, y que por su amplitud y ubicación en el centro de la ciudad, parecía la más indicada para la sede catedralicia. 

Del Templo de San Francisco se mudó al de la Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe en Enero de 1911, porque los frailes franciscanos habían conseguido la devolución de su iglesia por fallo de la S. Congregación de Religiosos a favor de la Orden. 

El Cango. Mansionario Francisco Paulín G. de quien hemos obtenido estos informes, no refiere cómo la Catedral llegó por fin a establecerse en San Felipe Neri, tras de una temporal permanencia en el de la Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe. 

 “El Excmo. Y Rvmo. Quinto Obispo de Querétaro, Dr. Don Francisco Banegas (de feliz memoria), apenas llegado a Querétaro propuso al V. Cabildo y a algunos sacerdotes ameritados, tres iglesias preguntando cual parecía, a su juicio, más apropiada para Catedral. 

Para algunos, como al entonces Cango. Don Pedro Vera y Zuria (después Arzobispo de Puebla de loa Ángeles), parecía conveniente el Templo de San Antonio, que había pertenecido a una rama franciscana extinguida, céntrico y sin embargo retirado del bullicio popular, de estilo conventual muy sencillo, pero amplio y decoroso; a otros pareció mejor la Iglesia de Santa Clara (hoy parroquial del Sagrado Corazón de Jesús), muy céntrica también, de bellísimo estilo churrigueresco y que hubiera podido adaptarse para Catedral. 

Sin embargo, fue elegida la de San Felipe Neri cuya Comunidad se había extinguido y por su ubicación y magnificencia pareció adecuada para trasladar a ella la Catedral, lo que se efectuó como dijimos el 15 de Agosto de 1920. 

Esta Iglesia comenzó a construirse el 8 de Diciembre de 1786 y una vez terminada fue bendecida solemnemente por el Señor Cura, Iniciador de Nuestra Independencia Nacional, Don Miguel Hidalgo y Costilla, entonces Párroco de Dolores Hidalgo, Gto., el 19 de Septiembre de 1805; 

Esta iglesia de una sola nave muy amplia, de estilo renacimiento muy puro, con su portada de rojo tezontle, y al presente está ricamente provista de vasos sagrados, ornamentos y demás objetos necesarios para su objeto. 

 

La S. Congregación Consistorial, el 1 de Marzo de 1921, sancionó la traslación a esta Iglesia de la Catedral de Querétaro, después de haber sido informada de las vicisitudes de nuestra Iglesia Matriz. 

Posee la Iglesia Catedral notables imágenes de los famosos escultores queretanos Arce, Perrusquía y Montenegro, llamados los Marianos por llamarse así los tres artistas; 

Guarda también esculturas de Rodríguez y pinturas de Cabrera, así como la galería de los Obispos que han gobernado la Diócesis, obra de varios pinceles.  

Fue ritualmente consagrada el 30 de Junio de 1931 por el Excmo. Sr. Banegas. Transitoriamente, por pocos meses, y en dos ocasiones, cuando se ejecutaron importantes obras de adaptación en el Templo de San Felipe Neri (1931) y cuando fue clausurado por orden del Gobernador del Estado, Don Saturnino Osornio (1934-1935), los actos de culto en la Catedral se efectuaron en la mencionada Iglesia de San Antonio. 

Dichas obras de adaptación consistieron, entre otras en quitar el altar mayor de estilo neoclásico, rompiendo la armonía estilística que se observaba en el interior del templo, para cambiar de lugar la imagen de San Felipe Neri a uno de los retablos situados a los pies del mismo templo; colocando en su lugar, dentro de una gran ráfaga, la escultura de Santiago Apóstol, Patrono Titular de la Catedral y de la Diócesis. 

En las últimas obras de remodelación se suprimió dicha ráfaga, quitando además del púlpito, las pinturas al óleo que ornaban las pechinas de la cúpula con pasajes de la vida de San Felipe Neri, y también por desgracia (no estorbaban a nadie), las lápidas sepulcrales de los Padres del Oratorio que se encontraban adosadas al muro de una de las capillas anexas. 

El edificio contiguo a la Catedral,  residencia de los padres filipenses, convertido en un tiempo en degradante bodega. 

Los jesuitas en Querétaro

 

Los jesuitas en Querétaro 

Documento resguardado en los archivos de La Parroquia primada de Santiago 

Querétaro. El Rey. Virrey, Gobernador, Capitán General de las provincias de la Nueva España y ministro de la Junta principal formada en la ciudad de México para la distribución de las temporalidades de los regulares expulsos de la Compañía. 

El Marques de Croix siendo virrey de esas provincias remitió a mi Consejo en el extraordinario por mano del conde de Aranda, Presidente, las diligencias practicadas en consecuencia de lo dispuesto por mi real cédula de nueve de julio del año de 1769 y expedida a esos mis dominios para la formación de Juntas, que trataren de la aplicación, y destino de las casas, colegios, residencias y misiones que fueren de los nominados regulares de la Compañía, de las cuales resulta que teniendo vos así mismo presentes  las noticias relativas a la fundación estado de las dos casas o colegios que en la ciudad de Querétaro en esas provincias obtuvieron los expresados regulares expulsos, uno nombrado de San Ignacio y el otro Seminario de San Francisco Javier y los demás antecedentes respectivos acordasteis que el propio colegio de San Ignacio en que los individuos del seminario de san Francisco Javier tenían las aulas, se les destinaba también para su habitación. De modo que trasladando sean, los dichos colegiales, con todos sus utensilios, rentas respectivas y demás que les perteneciere, quedare libre el seminario para darle así mismo su aplicación. 

Que en la permita no se entendiere adquirir los colegiales del de San Francisco Javier más derecho que el buque material del colegio, pues los muebles y demás que comprendía debía quedar reservado para destinarlo a esta junta conforme regulares conveniente. 

Que en el colegio se enseñasen las mismas facultades que en tiempo de los expulsos subsistiendo también la escuela de primeras letras. 

Que las Congregaciones de la Purísima Concepción, Dolores, y Buena Muerte, fundadas en el colegio quedasen extintas y así lo que de sus fondos fuere conmutable, como el sobrante de lo que no lo permitiere su naturaleza, cumplidas cargas de justicia, se aplicare para dotación del Rector y maestros, que al mismo fin se destinaba del sobrante de las rentas propias de la casa, deducidas las anualidades de los expulsos que les correspondiesen.  

 Que para resolver en cuanto a uno y otro con el debido conocimiento se pidiese al comisionado la noticia por punto general mandada dar a los demás colegios, que también debieran considerarse las demás obras pías de dictar a la iglesia y las rentas propias del colegio circunstanciándolo todo según se había prevenido generalmente. 

Que se examinare la biblioteca común y volúmenes hallados en los aposentos de los expulsos por los sujetos que nombrareis. 

Que se hiciere la separación de libros de laxa doctrina y se custodiaren con los manuscritos en el lugar y conforme determinare el virrey y que el resto útil quedase para el uso de los colegiales, excepto las artes y vocabularios del idioma mexicano y demás de esas provincias. 

Que se reservaren dando razón de las que se encuentren allí para los fines prevenidos cuando se trate de la aplicación del colegio de San Gregorio de esta Ciudad. 

Que se titulase dicha casa REAL COLEGIO DE SAN IGNACIO quedando bajo mi específico real patronato y preservado el particular de él y su iglesia a quien correspondiere según la última disposición de sus fundadores y en su consecuencia se observare en cuanto a nombramiento de Rector, maestros y otros empleados, como también de otros sujetos para las becas de merced y oposición (Respecto haber caducado sus patronatos que estaban en los rectores) lo mismo que se habla de seguir en el real colegio de San Carlos mandado establecer en esta capital entendiéndose lo propio en cuanto a gobierno, método de estudios y demás y que el manejo de las rentas debía correr a cargo del Rector. 

Que la iglesia con todo y sus altares, retablos y demás adornos fijos, separada del colegio con pared divisoria se destinare a PARROQUIA CON TITULO DE SANTIAGO, respecto de que por no tenerla propia aquella ciudad estaba sirviendo para ello provisionalmente el templo de los padres congregantes de Nuestra Señora de Guadalupe, cuyo peculiares ejercicios no se podían cumplir sin recíproco embarazo con las funciones parroquiales. 

Que de los ornamentos, vasos sagrados y demás del servicio del altar. Quedara para la parroquia aquello que justamente necesitare y los demás se reservare para destinarlo según conviniere y que las cargas adictas a dicha iglesia, se cumplieran por los eclesiásticos empleados en el gobierno y dirección de los reales colegios y seminario. 

Que la casa del seminario de San Javier que resultaba bacante por la traslación de sus individuos al colegio de san Ignacio sirviere para que en ella se admitieren colegiales pensionistas y supuesto que debían pasar a recibir la enseñanza en las aulas del colegio de San Ignacio estarían a cargo del rector y maestros de este y sujetos a las mismas reglas que para él se habían indicado. 

Que se titulare Real seminario de San Javier y se entendiese que se quedaba bajo mi específico real patronato sin que se ofreciese motivo para hacer reserva alguna sobre el particular de esta casa, por no haber constancia que la exigiese. 

Que el virrey pidiere por punto general a los comisionados de los colegios una razón circunstanciada de las alhajas, ornamentos y vasos sagrados que hubiere, distinguiendo lo que se hallare de excesivo valor. 

Que desde luego se ejecutare las aplicaciones indicadas y que para ello se verificaren las actas de posesión y entrega o respectivas aplicaciones practicándose así mismo desde luego por el comisionado la entrega y posesión de la iglesia destinada para parroquia al cura de Santiago, autorizándose este acto con asistencia del procurador de la ciudad y del escribano de su Ayuntamiento, sirviendo de testigos las personas mas condecoradas de la república y que en iguales términos se verificare por el correspondiente al colegio y seminario entendiéndose en esta parte con el rector que00000000 fuere nombrado por el vice patronato. 

Y visto lo referido en el nombrado mi consejo en el extraordinario con lo que en su inteligencia expuso mi fiscal Don Joseph Moñino y consultándome sobre ello en cuatro de mayo de este año, he resuelto estimar por útil y conveniente aprobar las citadas aplicaciones hechas en los términos y circunstancias que van insinuadas declarando expresamente por punto general que vos el virrey remitáis a estos reinos(cómo por cédula de este día os ordeno) los réditos caídos y que cayeren en delante de los bienes y rentas de las mencionadas casas o colegios de la ciudad de Querétaro(Que como pertenecientes que fueron a los nominados regulares expulsos, no deben ser comprendidos en la mencionada aplicación) bajadas las cargas y obligaciones pías a que estuvieran afectas, pero no de los fondos y capitales que deben reservarse para La subrogación y aplicación a los respectivos destinos. 

Que yo tengo mandado en mi real pragmática del dos de abril del año de mil setecientos setenta y siete y posteriores reales declaraciones que se van poniendo en práctica para que en conformidad de las órdenes igualmente expedidas sobre este particular se pueda ocurrir a la satisfacción y paga  de las pensiones alimentarias de los mismos regulares expulsos, recompensar a las temporalidades de España los gruesos suplementos que han hecho para estos otros fines y que no se perjudique mi real derecho en asuntos de las cantidades usurpadas por los mismos regulares en los sínodos destinados a las misiones de cuya restitución se está tratando en esta mi real audiencia. 

Y habiendo resuelto también se pasare lo expresado a mi consejo de las indias para que por él  se expidiera esta mi real cédula de aprobación con arreglo a lo mandado en el artículo diez y nueve de la citada real cédula de nueve de julio de mil setecientos sesenta y nueve. Ha parecido participaros la anunciada mi real resolución para vuestra inteligencia y que dispongáis que en todas sus partes tenga el debido cumplimiento y ordenaros y mandaros (como lo ejecuto) que ejercitadas las aplicaciones y demás diligencias correspondientes en bien al referido mi Consejo de Indias noticia específica y puntual con todo con testimonio de las mismas diligencias y los respectivos documentos expresando los fondos y rentas anuales de las dos mencionadas casas o colegios y todo lo demás que conduzca a que el propio tribunal pueda estar perfectamente instruido como de cuidar de su ejecución y sucesivo gobierno y que también me deis cuenta en delante de todo lo que haya ocurrido acerca de estos asuntos por ser así mi voluntad y que esta mi real cédula no tome razón en la contaduría general del mi nominado Consejo de Indias. 

Fecha en San Ildefonso a veinte y seis de septiembre de mil setecientos setenta y dos.   Yo El Rey…Por mandato del rey nuestro señor…Don Pedro García mayoral……señalado con tres rúbricas 

Tomose razón en la contaduría General de las Indias. Madrid diez y nueve de octubre de mil setecientos setenta y dos….Don Thomás Ortíz de Landazuri.  

Obedecimiento 

México y octubre veinte y dos de mil setecientos setenta y siete.Respecto a que ola Junta Superior de Aplicaciones tiene obediencia a esta real cédula en acuerdo de siete del corriente, guárdese y cúmplase lo que su majestad se sirve prevenir en ella. Sáquense tres testimonios por el oficio de mi superior gobierno a que toca y pásesnse con esta original a la Secretaría de Temporalidades.—El Bailio Bucareli. 

Concuerda con el original que se vuelve a la secretaría de Temporalidades a que me remito y para que conste donde convenga en virtud de lo mandado en el decreto inserto. Doy el presente. México y octubre veintinueve de mil setecientos setenta y siete.—Juan Josph Martínez de Soria.—-Corregido.—-señalado con rúbrica. 

CONCUARDA CON EL TESTIMONIOMDE LA REAL CEDULA Y CARTAS ORIGINALES QUE QUEDAN EN ESTE ARCHIVO DE MI CARGO Y SE SACÓ ESTE EN VIRTUD DE LO ACORDADO CONFORME A LA LEY REAL EN EL CABILDO DE TRES DEL CORRIENTE Y SE CONCLUYÓ HOY SEIS DE NOVIEMBRE DE MIL SETECIENTOS SETENTA Y SIETE AÑOS. 

La ciencia amenazada en México

 

“La ciencia en México, amenazada por el pensamiento medieval” 

Laura Poy Solano y Bertha Teresa Ramírez  

 

La Jornada 

Noche de las estrellas… abrirá las celebraciones por el Año Internacional de la Astronomía 

Se requiere un nuevo Galileo, pues sobre el país se cierne el riesgo de un neoscurantismo de quienes creen en lo inmutable y lo absoluto, dice María Esther Orozco, funcionaria del GDF  

Al anunciar el arranque formal de las actividades del Año Internacional de la Astronomía en México con una jornada de observación denominada Noche de las estrellas: el cielo de nuestro antepasados, que se celebrará este 31 de enero en el Zócalo de la ciudad de México, autoridades científicas y académicas afirmaron que también se busca “recuperar las plazas públicas para la ciencia, en un momento en que está amenazada por el pensamiento medieval”. 

En un acto encabezado por José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Marcelo Ebrard Casaubon, jefe de Gobierno del Distrito Federal, astrónomos y académicos señalaron que México requiere de otro Galileo para combatir el pensamiento “rígido y dogmático” que impide concretar las transformaciones que requiere el país. 

Ante autoridades capitalinas, representantes del sector educativo e investigadores eméritos de esa casa de estudios, reunidos en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo en Ciudad Universitaria, Narro Robles reconoció las aportaciones del conocimiento astronómico y agregó que “en su momento, dio grandes argumentos para transformar el conocimiento rígido y dogmático que se imponía, y que a veces se quiere seguir imponiendo”. 

Y advirtió que “no hay nada más alejado del conocimiento científico que el dogmático, pero los astrónomos siempre han ayudado a vencer esas resistencias de creer en lo inmutable, en sostener lo absoluto y pensar que aquí nada puede transformarse, cuando el mundo vive un periodo en el que necesitamos cambiar muchos de nuestros paradigmas”. 

María Esther Orozco, directora del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, resaltó que ha llegado la hora de que en México haya un nuevo Galileo, pues sobre el país se cierne el riesgo de un nuevo oscurantismo de quienes creen en “lo inmutable y lo absoluto, cuando lo que se requiere es recurrir cada vez más al pensamiento científico que reconoce que nada puede ser inmutable”. 

Antes, Marcelo Ebrard dijo que este acto tiene mucho que ver con el futuro de la ciudad. Señaló que a mayor divulgación y compromiso científico, mejor será el futuro de la misma en términos de su bienestar y su papel en el mundo. 

Siempre, agregó, es esperanzador que en un momento “en el que vemos muchos retos y cambios, caídas de paradigmas de política económica, de equilibrio de poder, se reflexione sobre el futuro”. 

Ebrard Casaubon destacó que la actividad se realizará de manera simultánea en 15 zonas arqueológicas y nueve plazas públicas del territorio nacional. Precisó que se recordará la primera observación astronómica efectuada por Galileo Galilei en 1609 a través de un telescopio. 

Dijo que hay una doble obligación para llevar a cabo la Noche de las estrellas y recordar a Galileo, “pues provenimos de civilizaciones que se destacaron por su conocimiento, estudio y avance en cuanto a la astronomía y la ciencia”. 

Acercamiento a la bóveda celeste 

José Franco, director del Instituto de Astronomía de la UNAM, explicó que el Año Internacional de la Astronomía permitirá acercar al público en general a la belleza y el conocimiento de la bóveda celeste y “abrirá espacios para el arte y la creación, sin lo cual la ciencia estaría incompleta”. 

Las actividades de la Noche de las estrellas comenzarán en el Zócalo capitalino a las 17 horas, con un programa artístico y cultural, por lo que se prevé una asistencia de más de 40 mil personas, quienes podrán acudir a conferencias magistrales, talleres y espectáculos musicales, así como observar la bóveda celeste a partir de las 22:20 horas, cuando las luces de la Plaza de la Constitución serán apagadas en su totalidad. También se pondrán a disposición del público 50 telescopios. 

Durante el acto se anunció la participación en los festejos de especialistas de los institutos Politécnico Nacional y Nacional de Antropología e Historia, así como de la embajada de Francia en México, por medio de la red de la Alianza Francesa. 

El laicismo en México

Rabiosos talibanes del laicismo 

Carlos Martínez García  

 

La Jornada 

Son personajes que dan miedo. Esos que, según la arquidiócesis primada de México, persiguen las inocentes convicciones religiosas de los integrantes de la alta clase gobernante del país. Los talibanes del laicismo, según el semanario católico Desde la Fe, son enfermos que buscan exterminar a valientes políticos que exponen abiertamente sus creencias religiosas. 

La publicación que prohíja la jurisdicción eclesiástica encabezada por el cardenal Norberto Rivera Carrera ha producido un editorial digno de esa acuciosa antología recopilada, anotada y comentada por el historiador Gastón García Cantú: El pensamiento de la reacción mexicana (segunda edición, revisada y ampliada, tres tomos, UNAM). Para Desde la Fe, los críticos de lo que dijo Felipe Calderón Hinojosa en su discurso de hace dos semanas al inaugurar el sexto Encuentro Mundial de las Familias (católicas) son enfermos de anticlericalismo, fúricos talibanes, cortos de inteligencia, poseedores de una enorme y monumental intolerancia, enfermizos del laicismo, ignorantes, miopes, rabiosos, primitivos defensores no del Estado laico, sino de un Estado arcaico, intransigentes, autoritarios, ignorantes, grotescos, incapaces, antidemócratas, ridículos y ya no le sigo con los adjetivos, pero los lectores pueden encontrar más en la reseña que del editorial católico hizo anteayer el reportero José Antonio Román en las páginas de La Jornada. 

Lo reprobable, para mí, en la asistencia y participación de Calderón Hinojosa al cónclave familiar patrocinado por la Iglesia católica, está en que tomó posición político-ideológica en contra de un Estado cuyo entramado jurídico prometió resguardar. Sus palabras desconocieron la pluralidad religiosa del país. En su discurso minusvaloró, si no es que buscó desaparecer, la gesta social por hacer de México una nación libre del dominio clerical católico. Cuando dio la bienvenida a los asistentes al ya citado encuentro, dijo que les recibía en “la tierra de María Guadalupe y de San Juan Diego, también de los mártires de la persecución y, no puedo omitir el comercial, del primer santo mexicano, que es además mi patrono, San Felipe de Jesús”. 

Si se trataba de hacer menciones a personas e instituciones que coadyuvaron para hacer que México tuviera un perfil religioso mayormente católico, le faltó referirse a la Inquisición en la Nueva España. ¿Y por qué dejar fuera al arzobispo de México (1863-1891) Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, férreo opositor de Benito Juárez y la libertad de cultos? Cuando soltó eso de que México es tierra de “los mártires de la persecución” (religiosa), y lo hizo en el contexto de la óptica católica romana, estaba reivindicando a quienes combatieron con todos los medios a su alcance –entre ellos las armas– la separación del Estado y la Iglesia católica. En muchos casos esos mártires no fueron indefensos creyentes enfrentados a fuerzas persecutoras, sino insurrectos armados dispuestos a cometer todo tipo de atrocidades, que cometieron y en abundancia. 

Y ya que estaba en un acto impulsado desde Roma por Benedicto XVI, bien pudo rescatar la memoria de un antecesor de aquel, Pío IX (papa del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, JND Kelly, Oxford Dictionary of Popes, p. 309). El 15 de diciembre de 1856, al haber concluido el debate de la nueva Constitución mexicana, Pío IX reprobó que el catolicismo ya no tuviera el lugar de privilegio y exclusividad de los que había gozado desde la Colonia. El jerarca de Roma fue contundente: “Entre otros muchos insultos que ha prodigado a nuestra santísima religión, a sus ministros y pastores, como al vicario de Cristo, [la Cámara de Diputados] propuso una nueva Constitución compuesta de muchos artículos, no pocos de los cuales están en oposición abierta con la misma religión, con su saludable doctrina, con sus santísimos preceptos y derechos… se admite el libre ejercicio de todos los cultos y se concede la facultad de emitir libremente cualquier género de opiniones y pensamientos”. A la luz de lo anterior, no cabe duda, los liberales mexicanos del siglo XIX que enfrentaron el oscurantismo católico son antecesores de los llamados hoy por la publicación Desde la Fe talibanes del laicismo. 

La arquidiócesis de México, al hacer la defensa y hasta elogio de lo que considera valentía de Calderón al externar sus convicciones religiosas, para nada es un factor que promueva la democracia o la tolerancia. Tampoco le interesa, como tramposamente arguye el semanario católico, definirse en favor de la pluralización de la sociedad mexicana. Lo que en realidad hace es pronunciarse de nueva cuenta por el regreso del país a épocas consideradas por la Iglesia católica como gloriosas, cuando tenía el poder para presionar con el fin de convertir su particular concepción de la vida personal y social en normas generales. 

Lanzar una sarta de epítetos contra sus adversarios, como lo hizo la arquidiócesis mediante su semanario, pero evadir la tarea de argumentar es plena muestra de un pensamiento autoritario. Éste, de entrada, niega a los otros la condición de interlocutores, evita tenerles por iguales. Los acostumbrados a ordenar, decidir sobre la vida de otros, exigir a todos cuentas, pero negarse a presentarlas, nada más porque son integrantes de autoconsideradas intocables cúpulas clericales, y al hacer escarnio de quienes llaman talibanes del laicismo (en sí misma una contradicción de términos) se pintan de cuerpo entero.