Derechos Humanos FRAYBA informa:

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Querétaro a 5 de febrero de 1917

 

Querétaro,  5 de febrero de 1917

José Félix Zavala 

 

 

 

Querétaro siempre ha temido a los movimientos sociales desde 1810 y lo traduce el diario oficial con motivo de la entonces cercana revolución de 1910.

Enemigos de la prosperidad de Querétaro han sido siempre los movimientos sociales. “En 1855 fueron saqueadas algunas casas de comercios, los archivos públicos quemados, el pueblo perseguido como fiera…diezmada la población por la recluta forzosa”. 

“Los préstamos las  exacciones de semillas y animales…el famoso sitio de 1867 acabó de herir de muerte el progreso de la ciudad, destruidas sus fincas, extorsionados sus habitantes por hambre…muerto su comercio…Querétaro se rindió a su destino”, Duraría de 1810 a 1950 

Para 1916 se instaló el gobierno federal y el constituyente de Querétaro y el 5 de febrero de 1917 Carranza proclama la nueva Constitución y se retira a la ciudad de México. 

A finales de 1916, los revolucionarios se reunieron en Querétaro para reformar la Constitución de 1857. Finalmente decidieron redactar una nueva, pues las circunstancias de México en ese momento eran muy diferentes a las que había en tiempos de Juárez, cuando se hizo la de 1857.  

La nueva Constitución se promulgó el 5 de febrero de 1917. En ella se incorporaron ideas de todos los grupos revolucionarios. Retomó las libertades y los derechos de los ciudadanos, así como los ideales democráticos y federales de la de 1857. También reconoció los derechos sociales, como el de huelga y el de organización de los trabajadores, el derecho a la educación y el derecho de la nación a regular la propiedad privada de acuerdo con el interés de la comunidad.  

Historia de las Constituciones Mexicanas:

México ha tenido diversas constituciones a lo largo de su historia. Algunas han sido centralistas,  y otras federalistas, como la actual, que reconocen la soberanía de los estados pero cuentan con mecanismos de coordinación para asuntos de la República como un todo.

Antecedentes fundamentales para la elaboración de la primera constitución mexicana fueron la española de Cádiz de 1812, los “sentimientos de la Nación“, de José María Morelos, y el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, o Constitución de Apatzingán, de 1814.

Las leyes fundamentales emanadas de un Congreso Constituyente en México son:

·                     Acta constitutiva de la Federación y la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, de 1824.

·                     Las Siete Leyes Constitucionales, de 1835-1836.

·                     Bases orgánicas de la República Mexicana de 1843.

·                     Acta constitutiva y de Reformas, de 1847.

·                     Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, de 1857, y

·                     Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de 1917.

La primera constitución propiamente mexicana es la de 1824, ya que en ella se descarta todo tipo de legislación extranjera y se proclama el ejercicio absoluto de la soberanía y la autodeterminación.

Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, 1857

Tras el movimiento revolucionario encabezado por Juan Álvarez y que concluyó con la firma del Plan de Ayutla , en el que se desconocía el gobierno de Santa Anna, se convocó un Congreso Extraordinario, reunido en la ciudad de México en febrero de 1856.

Un año después, el 5 de febrero de 1857, fue aprobada y jurada la nueva constitución por el congreso constituyente y el presidente Ignacio Comonfort.

“Los derechos del hombre son la base y el objeto de las instituciones sociales”, señala la Constitución, y entre sus preceptos resaltan el mantenimiento del federalismo, la abolición de la esclavitud, las libertades de trabajo, de propiedad, de expresión de ideas, de imprenta, de asociación, de petición y de comercio.

La nueva Carta Magna no logró estabilizar al país. El propio Comonfort la desconoció unos meses después de su promulgación, al sumarse a la rebelión de Ignacio Zuloaga, dar un golpe de Estado y encarcelar a varios ciudadanos, entre ellos a Benito Juárez, entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia y a quien legalmente le correspondía la Presidencia en un caso como éste.

La rebelión derivó en la llamada Guerra de Tres años o Guerra de Reforma, entre los conservadores que desconocían la constitución y los liberales que la defendían. 

Los liberales, encabezados por Benito Juárez, triunfaron. En el curso mismo de la guerra, se emitieron una serie de ordenamientos conocidos como Leyes de Reforma, entre las que destacan las que establecen la separación entre la Iglesia y el Estado.

 

La Constitución de 1857 fue, de hecho, elemento fundamental en la defensa nacional ante la invasión francesa y el imperio de Maximiliano de Habsburgo. Tuvo vigencia plenamente tras la expulsión de los extranjeros y permaneció en vigor hasta 1917.

Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, 1917.

En 1910 se inicia el movimiento armado de la Revolución Mexicana, a causa de las condiciones sociales, económicas y políticas generadas. Este movimiento es justamente el contexto en el que se promulga la Constitución que rige en México hasta la fecha.

Venustiano Carranza, en su carácter de primer jefe del Ejército Constitucionalista, encargado del Poder Ejecutivo, convocó en diciembre de 1916 al Congreso para presentar un proyecto de reformas a la Constitución de 1857.

El documento sufrió numerosas modificaciones y adiciones para ajustarse a la nueva realidad social del país. Así, se promulgó el 5 de febrero de 1917 la Carta Magna vigente, en el Teatro de la República de la ciudad de Querétaro.

El Congreso Constituyente contó con diputados de todos los estados y territorios del país, con excepción de Campeche, Quintana Roo, y estuvieron representadas ahí diversas fuerzas políticas: los carrancistas o “renovadores”, como Luís Manuel Rojas, José Natividad Macías, Alfonso Cravioto y Félix F, Palavicini; los protagonistas o “radicales”, como Heriberto Jara, Francisco J. Mújica, Luís G.  Monzón, y también los independientes.

Había en el Constituyente, hombres de lucha, conocedores de los problemas del pueblo mexicano: generales, exministros, obreros, periodistas, mineros, campesinos, ingenieros, abogados, médicos, profesores normalistas.

La nueva Constitución incluía una gran parte de los ordenamientos de la de 1857, especialmente lo referente a los derechos humanos, ya como “garantías individuales”.

La forma de gobierno siguió siendo republicana, representativa, demócrata y federal; se refrendó la división de poderes en Ejecutivo, Judicial y Legislativo, si bien este último dejó de ser unicameral para dividirse en cámaras de Diputados y Senadores.

Se ratificó el sistema de elecciones directas y se decretó la no reelección, suprimiendo la vicepresidencia y dando mayor autonomía al Poder Judicial y más soberanía a los estados. En este marco se creó el municipio libre, y se estableció un ordenamiento agrario en el país, relativo a la propiedad de la tierra.

La constitución vigente determina la libertad de culto, la enseñanza laica y gratuita y la jornada de trabajo máxima de 8 horas, y reconoce como libertades las de expresión y asociación de los trabajadores.

En ese ámbito son significativas las reformas de 1953, en que se otorgó derecho de voto a las mujeres, y de 1969, en que se concedió la ciudadanía a todos los mexicanos mayores de 18 años, así como las sucesivas reformas electorales de 1977, 1986, 1989, 1990, 1993, 1994, y 1996 destinadas a garantizar elecciones plenamente legales, limpias, imparciales y respetuosas de la voluntad popular.

La Catedral de Tuxtla Gutierrez

 

Historia de La Catedral  de Tuxtla Gutierrez  

San Marcos, es el santo patrono de Tuxtla Gutiérrez; hacia 1560, los frailes dominicos del convento en Tecpatlán, perteneciente al obispado de Ciudad Real de Las Chiapas, se construyó un templo dedicado al evangelista San Marcos y con él se da comienzo a la formación de la actual ciudad, que en épocas prehispánicas se llamaba Tuchltán.  

Fundado el templo como parte de La Doctrina establecida por los Dominicos en ese lugar, según refiere la tradición, por Fray Antonio de Pamplona, doctrinero del convento de Tecpatlán, por lo que fue la actual Tuxtla Gutiérrez, la primera Doctrina con un fraile dominico residente, a mediados del siglo XVII, en esa región. 

Con la construcción del templo se comenzó la conquista espiritual de los zoques  y a establecerse la obligación de registrar los bautizos, matrimonios y defunciones, así como la entrega de diezmos y primicias para el sostenimiento del templo y del fraile. 

Poco tiempo después se estableció en curato de San Marcos Tuxtla, administrado por los frailes dominicos, que se dirigían a los conquistados en lengua zoque y a los pocos residentes españoles, en castellano.  

El pueblo de San Marcos Tuxtla fue visitado, el 10 de septiembre de 1586, por Fray Alonso Ponce, Comisario General de la Orden Franciscana, en su viaje por las provincias de la Nueva España, particularmente por el Obispado de Ciudad Real de Las Chiapas, pertenecientes a la capitanía de Guatemala.  

Sobre los feligreses zoques, el padre Ponce dijo: “están muy bien doctrinados y enseñados en las cosas de la fe”. 

En 1611 el pueblo de San Marcos Tuxtla figura dentro del priorato de La Chiapa de los Indios con 900 habitantes, habiendo dejado de pertenecer al de los zoques, para ser totalmente dominado por los españoles. 

El 27 de agosto de 1796 el fraile  Jph Canales, cura de  de San Marcos  bautiza al niño Joaquín Miguel Gutiérrez Canales,  niño que con el tiempo fue héroe epónimo de Tuxtla, hijo de los señores Miguel Gutiérrez Fernández y Rita Quinteria Canales Espinosa, siendo la madrina  Josefa Espinosa, abuela materna. Fue uno de los pocos bautizos pomposos del siglo XVIII de la época del colonialismo español en Tuxtla.  

En 1802 el sacerdote Dionisio Canales solicita al obispo de Ciudad Real de Las Chiapas se le confirme en su cargo de Vicario de Tuxtla. 

 En 1815 la figura del templo de San Marcos aparece por primera vez en una pintura que representaba al parque de la Villa de San Marcos Tuxtla.  

En 1821 el ayuntamiento tuxtleco prohibe a los indios zoques que den “raciones”, a los curas  como lo ordenaba una real disposición.  

En 1825 aparece en otra pintura, pero ya remodelado, tanto el templo como el atrio y el panteón de la Villa. 

El 31 de mayo de 1848 los resto mortales de don Joaquín Miguel Gutiérrez. Héroe federalista de Chiapas, fueron depositados en el templo de San Marcos, después de haber permanecido durante diez años en la capilla de San Jacinto, mismos que estuvieron en este lugar hasta 1938 en que fueron depositados bajo su propia estatua en el nuevo parque “Joaquín Miguel Gutiérrez”, que estuvo durante muchos años frente a esta parroquia.  

En este mismo año de 1848, se le agrega el apellido Gutiérrez a la población de Tuxtla, por lo que de aquí en adelante se le conocerá como Tuxtla Gutiérrez, en homenaje al héroe Tuxtleco, Joaquín Miguel Gutiérrez, dejándose en el olvido la antigua denominación de San Marcos Tuxtla, que había tenido desde 1560 en que fue refundada por los dominicos como parte de la política de reducción de la Corona Española, en cumplimiento de la real cédula de 1540, que ordenaba la concentración de los indios en rublos, para su evangelización y cobro del tributo. 

 En 1898, siendo cura  Manuel de Jesús Coronel, le fue colocado, en la torre del lado norte, el primer reloj público que tuvo Tuxtla en 1891; mismo que había sido propiedad del ayuntamiento tuxtleco.  

En 1902 un pequeño grupo de religiosas de la Providencia, que había traído de Francia el Obispo de Chiapas Francisco Orozco y Jiménez, funda “el colegio de niñas” de Tuxtla. 

En 1913 le fue modificada su fachada “colonial” por una “moderna”.  

En 1914 el templo fue utilizado como cuartel  por las fuerzas carrancistas que comandada el Gral. Jesús Agustín Castro, quienes dejaron destrozado el edificio.  

En 1916 el cura Joaquín Palacios lo mandó reparar, techándolo con bóveda catalana y construyéndole dos torres más altas, las que se conservaron hasta 1981. 

En 1913 el H. Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez coloca una placa, en la parte posterior del templo, en el llamado  “callejón del sacrificio”, que dice “A la Memoria del Ilustre Patriota Liberal General Joaquín Miguel Gutiérrez, 1838-1931. H. Ayuntamiento”, con motivo del XCIII aniversario de la muerte heroica de Joaquín Miguel Gutiérrez, federalista tuxtleco que fue herido y fusilado por la fuerzas centralistas el 8 de junio de 1838. 

En 1934 el Gobierno del Estado que encabezaba el Coronel Victórico R. Grajales, lleva a cabo una dura campaña anticlerical, tanto contra sacerdotes como con la Iglesia Católica.  

Persecución religiosa que culminó con el cierre de los templos, la quema de santos y la sustitución de los nombres de los santos de los municipios, pueblos, calles, parques, etc.  

Los únicos sacerdotes que quedaron, de esta parroquia, fueron Joaquín Palacios y Eliseo Morales, quienes se tuvieron que esconder para continuar celebrando misas, en forma secreta, por las madrugadas.  

La quema de santos se hizo frente a los parques “Joaquín Miguel Gutiérrez” y de la Revolución o parque central, así como en el lugar conocido como “El Divisadero”. 

 El 24 de julio de 1965 se erige la Diócesis de Tuxtla, misma que abarca una superficie territorial de 22,629 kilómetros cuadrados.  

Por tal motivo, la antigua parroquia adquirió el rango de Catedral de San Marcos, Iglesia Episcopal de la Diócesis de Tuxtla, por decreto del Papa Pablo VI, siendo su primer obispo el  José Trinidad Sepúlveda. 

En 1982, siendo gobernador del Estado  Juan Sabines Gutiérrez, transforma el frontispicio, se le coloca sobre el portón principal un león con alas y se le agrega una torre-campanario con reloj musical. 

En 1990 el Papa Juan Pablo II visita el Estado de Chiapas, en particular la catedral de San Marcos; por tal motivo, se coloca una placa en la puerta del lado norte de la catedral, con la siguiente leyenda: “El día 11 de Mayo de 1990 el Papa Juan Pablo II, peregrino del amor y la paz, visitó desde este lugar a los chiapanecos y al sur de México. Las tres diócesis de Chiapasle dedicamos el presente testimonio de gratitud, por su mensaje evangelizador y su especial predilección de padre. Felipe Aguirre Franco, Obispo de Tuxtla. Samuel Ruiz García, Obispo de San Cristóbal de las Casas. Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo de Tapachula. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.” 

En 1997 se construye un atrio y parque público de estilo “neocolonial”, con quiosco, fuente y una cruz frente al portón principal, lo mismo abarcó los cuatro costados del templo.  

La placa de restauración de la Catedral de San Marcos, así como de la remodelación del parque, fue develada, por el Nuncio Apostólico del Vaticano en México Juan Mullor García, el Gobernador del Estado  Julio César Ruiz Ferro y el Obispo de la Diócesis de Tuxtla  Felipe Aguirre Franco.  

La remodelación del parque y la restauración de la catedral tuvo un costo de  8 millones 700 mil pesos, mismos que fueron aportados por el Gobierno del Estado de Chiapas. La inaguración de los trabajos se hizo el 17 de diciembre de 1997.   

“Rostros del hombre”

La tensión entre la moral

cristiana y la libertad 

Bernardo Barranco V. 

 

La Jornada  

El nuevo libro de Enrique Maza, Rostros del hombre, nos plantea problemas actuales en torno a la crisis de valores, las morales impuestas y las relativas, la búsqueda ética de una humanidad que anhela encontrar su esencia y sentidos. En un mundo como el actual, lleno de contradicciones, perplejidades, contrasentidos y conflictos, el sacerdote jesuita se pregunta sobre las convicciones profundas del hombre a través de una propuesta de viaje bíblico. El autor explora al hombre histórico de la Biblia, analizando el sentido de la religión, el amor, el pecado, la justicia, la muerte, la culpa y la libertad, entre otros. 

Más que llegar a grandes conclusiones o a una síntesis, la obra de Maza es una búsqueda personal abierta, fresca y sin inhibiciones. No pretende reprochar abiertamente a la Iglesia católica su prédica ni la caducidad de los valores morales que pretende imponer; sin embargo, es un texto crítico, sobre todo de la definición occidental de hombre, impregnada por la filosofía griega. Aristóteles sostiene que el hombre está integrado en dos partes separables y contradictorias entre sí: cuerpo y alma. El cuerpo instintivo, fisiológico y animal, por un lado, mientras el alma como razón, espíritu e inmortalidad son propias del espíritu de Dios. De dicha dicotomía se desprende no sólo la secularización de la cultura, sino de la propia Iglesia. Se deduce de la lectura, por tanto, que la crisis de la cultura occidental y la enseñanza católica tradicional, desde Santo Tomás, arrastran una dualidad que explica el actual naufragio tanto de la cultura del relativismo como de la propia Iglesia. Por el contrario, la inmersión que nos propone Maza en diferentes pasajes de la Biblia apuntala la concepción bíblica del hombre como unidad indivisible, de un ser histórico que ama, cambia, necesita, goza, sufre, sueña, piensa y se sabe efímero. 

El libro nos lleva a diversos episodios bíblicos donde se describe al hombre en situaciones concretas. Sin afanes académicos, Maza infiere que la moral del hombre debe vivir y manifestarse en su amor a Dios mediante la capacidad de relación con los demás en la justicia y con la sensibilidad actuante por los más pobres: “El propósito no es ir al cielo, sino obrar de tal manera que el cielo de Dios reine en la Tierra”, insiste Maza. El título del libro, Rostros del hombre, suena restrictivo en términos de género; no obstante, nuestro autor señala que Dios creó al hombre varón y mujer, y según tradición de la Biblia, se habla de hombre como género humano y no como masculino. 

Enrique Maza es un sacerdote jesuita con clara vocación intelectual, condición rarísima hoy, dado el perfil predominante del clero actual; nacido en 1929,  ingresa a los 16 años a la Compañía de Jesús; filósofo, escritor, poeta y periodista, colaboró durante muchos años en el periódico Excélsior hasta el artero golpe de 1976, y junto con Julio Scherer García funda la revista Proceso. Sin duda, Maza contribuyó al tratamiento crítico que ésta dio a los temas religiosos que entonces se miraban en la sección de sociales. Junto con el diario La Jornada, se introduce en el periodismo el análisis sistemático con tratamiento político en el actuar sobre todo de la alta jerarquía en este país. 

Con la madurez de sus 80 años, Enrique Maza, introduce el tema de la libertad de Jesús frente a los puritanismos, moralismos e hipocresías de muchas instituciones que cosifican la moral. De hecho, el subtítulo del texto nos indica su estado de ánimo y posición frente a las controversias sobre los valores morales. En la portada del libro se lee: “Los caminos de la libertad frente a los absolutos”. 

Desde su primer capítulo, Maza nos muestra a Jesús como un hombre respetuoso y libre frente a los ritos, prácticas religiosas y sociales de su tiempo. Escribe: “Jesús no despreció el sábado, el ayuno y las demás prácticas religiosas. Conoció su valor y su importancia. Él mismo se sometió. Pero enseñó que son sólo medios. Sirven para el hombre, para humanizar y para liberar al hombre. No es el hombre para el sábado, para la ley, para los ritos, para los medios, sino al contrario. El hombre no debe esclavizarse a lo que debe liberarlo… Fueron claras sus rupturas y el escándalo que produjo en aquellos que se esclavizan a sus propios absolutos, así fueran los dogmas, las leyes, las normas, la autoridad. La crítica de Jesús, sus palabras y sus comportamientos hicieron vacilar todo eso y lo desacralizaron. Sólo Dios es absoluto”. 

Asimismo, nos recuerda que aquellos que no tienen intereses en el sistema de los valores vigentes y los que no tienen nada que perder están más cerca del reino, como Jesús, quien establece una nueva alianza  provocando el escándalo de los poderes establecidos en su época. 

En el capítulo sobre los rostros del hombre católico cuestiona de manera valiente el pesimismo moral de la Iglesia, así como su excesiva culpabilización, y contundente señala: “El catolicismo, como lo hemos conocido en nuestra vida, es una religión del pecado”. 

El autor, también periodista y analista, sabe que sus posicionamientos desde hace décadas incomodan la ortodoxia del Vaticano y en carne propia ha sufrido procesos y reproches de los guardianes de la fe; en su libro sobre el diablo y el mal en nuestras sociedades fue sujeto de reconvenciones. Sin embargo, Maza es un jesuita sólido, de convicciones firmes que ha ganado a lo largo de su vida; no ha sido el pastor convencional, sino el sacerdote que desde el oficio periodístico ha venido acompañando la complejidad de los cambios y mutaciones del mundo contemporáneo por ello. 

Enrique Maza es un hombre libre y abierto a las transformaciones de la humanidad, no pretende inaugurar una nueva moral cristiana, sino abrirla a las actuales circunstancias de nuestra cultura para que pervivan algunos de los principios de la moral bíblica: santidad, justicia y amor. 

En defensa de Teotihuacan

 

Despliegan enorme valla humana

para repudiar show mediático 

Javier Salinas Cesáreo  

 

La Jornada   

Cerca de un millar de activistas rodearon la Pirámide del Sol en Teotihuacán 

Trabajadores dan “ultimátum” a De Maria y Campos para que se pronuncie por la cancelación del espectáculo 

Turistas expresaron su apoyo a los defensores del patrimonio arqueológico   

Este martes una enorme valla humana amuralló la Ciudad de los Dioses. Teotihuacán se vio protegida por cerca de un millar de personas, entre investigadores, académicos, trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y activistas de diversas organizaciones civiles. 

El día en que el instituto cumplió 70 años, una cadena humana rodeó la Pirámide del Sol, como una forma simbólica de “protegerla de la destrucción”, junto con la Pirámide de la Luna, monumentos prehispánicos donde se instalaron miles de luminarias para el montaje de luz y sonido Resplandor teotihuacano. 

Brazo con brazo, cientos de personas rodearon tres frentes de la estructura dedicada al Sol. 

De esa manera, los participantes manifestaron su repudio al show mediático impulsado por el gobierno del estado de México. 

Desde temprana hora, los activistas se reunieron en la puerta uno de la zona arqueológica. 

Primero realizaron un mitin en ese acceso y permitieron la entrada gratuita a los turistas. Algunos se desplazaron al acceso número cinco para hacer lo mismo. Asimismo, para conmemorar el 70 aniversario del INAH cantaron Las Mañanitas. 

El sindicato del instituto dio “un ultimátum” a Alfonso de Maria y Campos, director del organismo, para que este miércoles se pronuncie y cancele de manera definitiva el proyecto multimedia. 

Los monumentos son de la nación 

En punto del medio día, los manifestantes partieron en marcha por la Calzada de los Muertos hacia la Pirámide del Sol. 

“Todos los monumentos son de la nación, la historia se defiende con el corazón”, “Peña Nieto entiende, el INAH no se vende”, “La cultura no se vende, la cultura no se da, la cultura se defiende, con amor y dignidad” y “Teotihuacán aquí estamos, en tu defensa trabajamos”, coreaban. 

Una numerosa columna humana se observó desde los montículos piramidales que rodean la Calzada de los Muertos. Al frente iba un contingente, encabezado por Cuauhtémoc Velasco Ávila, secretario general de la delegación sindical D-II-IA-1, el diputado federal Alfonso Suárez del Real, los arqueólogos Sergio Gómez y Rubén Cabrera, estudiosos de la cultura teotihuacana; investigadores y trabajadores del INAH. 

También los acompañaron trabajadores de los museos nacionales de Antropología y del Virreinato; de los sindicatos Unido de Trabajadores de la Industria Nuclear y el Mexicano de Electricistas, de la Unión de Artesanos de la zona arqueológica de Tula, del Colegio de Posgraduados de la Universidad Autónoma de Chapingo, del Sindicato de Trabajadores de la UAM, de la Escuela Nacional de Arqueología y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco (FPDT), entre otros. 

Cabida a un proyecto mercantil 

A lo largo de 840 metros, una valla humana se posesionó del perímetro de la estructura piramidal. 

Tomados de la mano, dieron un “enorme abrazo” a la Pirámide del Sol. Sólo tres frentes alcanzaron a cubrir los manifestantes. 

Algunos trabajadores de la empresa Mario Alberto Gómez y compañía, encargada de montar las luminarias y cableado, que antes del arribo de la marcha trabajaban en la extracción de taquetes, se replegaron. 

Cuauhtémoc Velasco señaló que la actitud del director general del INAH, Alfonso de María insistiendo en imponer el proyecto significa que “está muy alejado del trabajo del INAH, es muy grave que el día de hoy que justamente estamos cumpliendo 70 años, este es un director que no comprende las disposiciones legales y las incumple y encima se le esté dando cabida a un proyecto que es totalmente de comercialización de la zonas arqueológicas. 

“Su actitud nos confirma que estamos en lo cierto, cuando estamos pidiendo su destitución porque es una persona que ya no representa los intereses de la institución, desconoce la propia legislación y coloca al patrimonio en riesgo.” 

Otro de los mensajes fue el de América del Valle, dirigente del FPDT de Atenco y perseguida política en el exilio, leído por Heriberto Salas: “Enrique Peña no pasará sobre la Ciudad de los Dioses, pues lleva a cuestas muerte y barbarie y será la organización, unidad y capacidad de movilización del pueblo que le pongan un alto al profanador de Teotihuacán”. Durante el acto, los manifestantes recibieron muestras de apoyo de algunos turistas.