Una diocesis que cambió para bien

 

Indicadores para el nuevo

obispo de San Cristóbal  

Andrés Aubry  

 

La Jornada sábado 1 de abril de 2000  

El próximo 1º de mayo, don Felipe Arizmendi se trasladará de la sede espiscopal de Tapachula a la de San Cristóbal. Será su 37 obispo efectivo, y la primera vez que el nombramiento de un mitrado a San Cristóbal será un ascenso y no un castigo.  

El único precedente es aquel del señor Tovar, un prelado español de la mitad del siglo XVII cuyas imprudencias en Venezuela le ameritaron ser retirado de Caracas para ir a reflexionar en Chiapas; se desquitó con su notorio mal genio e incesantes escándalos, porque nunca aceptó la desgracia de haber sido asignado a un obispado de segunda.  

Todos los demás obispos de Chiapas fueron novatos, es decir simples sacerdotes promovidos de ensayo para hacer sus pruebas aquí y, eventualmente, ser ascendidos a sedes más honorables.  

Esa circunstancia histórica significa que don Samuel Ruiz ha cambiado cualitativamente el destino y el rango de su diócesis; su sucesión vino a ser un reto.  

En su comunicado desde Tapachula, el nuevo titular, si bien se expresa exento de un compromiso de continuidad, anuncia prudentemente que no va “a competir ni a destruir, sino a complementar”.  

El sexagenario Arizmendi entra a la vez a su nueva sede y a la tercera edad como los prelados de la Colonia (quienes estaban todos culminando en Chiapas una larga carrera) pues, desde la Independencia, ninguno de los obispos de San Cristóbal había pasado de los 45 años.  

El Vaticano toma sus precauciones: para una tarea delicada, escoge a un prelado experimentado.  

Las circunstancias actuales también son significativas, porque llevan señales identificadoras del nuncio saliente, don Justo Mullor: el nuevo obispo estaba en la terna que presentó antes de despedirse; el comunicado de la CEM incluye un homenaje no equívoco a don Samuel Ruiz, y argumenta la colegialidad episcopal, mal pertrechada desde los días autoritarios de Girolamo Prigione, pero cuya consolidación fue uno de los afanes de su controvertido sucesor.  

Otro indicador: don Felipe no sólo no pertenece al llamado club de Roma sino que, además, su formación escapó a los engranajes de la administración vaticana pues, a diferencia de todos los obispos del siglo XX, no se formó en la ciudad eterna sino en España, en la Universidad de Salamanca, en la que conquistó sus grados.  

El efecto colegial de monseñor Arizmendi se manifestó en varias circunstancias: el primero de enero de 1994, al firmar la oferta de mediación de los obispos de Chiapas, al ser miembro de la Comisión de Paz de la CEM, al concelebrar con ella una misa en Acteal, al intervenir en la cárcel con todos los demás obispos de Chiapas en beneficio de los “presos de Cerro Hueco” cuando estaban en huelga de hambre, y al signar los controvertidos documentos de la Conferencia del Pacífico Sur como obispo de Tapachula.  

Otro punto a favor de Felipe Arizmendi es su conocimiento de Chiapas desde su ex sede de Tapachula. Apenas elegido obispo, le tocó acatar la reforma constitucional del estatuto del clero y presentar su asociación religiosa, que es su figura jurídica operativa. El discurso que pronunció entonces ante el gobernador Patrocinio González Garrido, por sus muestras de independencia del poder, fue noticia en la prensa.  

Sin embargo, su mensaje, en términos diplomáticos, marca distancias con las opciones diocesanas de San Cristóbal: “El Espíritu Santo concede a cada uno diferentes dones y carismas”.  

Quienes conocen la diócesis de Tapachula saben que todos sus seminaristas visten sotana y que sus catequistas reciben fondos (algunos dicen que sueldos también) de los Legionarios de Cristo. Es, por cierto, un estilo y una tarjeta de presentación que contrasta con los modales de las Cañadas y de los Altos.  

Los tiempos marcan otra diferencia. Cuando en 1995 se nombró a don Raúl Vera, el nuevo obispo llegaba como coadjutor, es decir, su nombramiento incluía una larga convivencia de cinco años con el titular hasta la fecha de su renuncia canónica, o sea un tiempo de transición. Cuando llegue don Felipe, don Samuel se marchará a su nueva residencia.  

El necesario diálogo no se entablará en el obispado o en las veredas de Chiapas en compañía del obispo saliente, sino en el campo, con los catequistas, diáconos y agentes de pastoral, con la dificultad de suceder, sin transición, a un obispo que es un destacado personaje diocesano, chiapaneco, nacional e internacional.  

Ante ese desafío (pues tanta relevancia no suele repetirse), no se sabe si se debe presentar al nuevo obispo expresiones de felicitación o de compasión. El reto recae también en la capacidad de comunicación de sus nuevos diocesanos.

Silvio Zavala cien años -historiador-

 

Elogian el trabajo “inteligente

 y propositivo” de

Silvio Zavala 

Arturo García Hernández    

Rindieron homenaje al historiador, quien hoy cumple cien años 

Colegas, discípulos, amigos, lectores y familiares agradecieron su fecunda labor historiográfica 

Crear y albergar una cátedra con el nombre del estudioso, propuesta de la SEP al Colmex 

Todo lo que un ser humano creativo, laborioso, inteligente y sabio puede hacer durante un siglo, lo ha hecho Silvio Zavala. 

De ello dieron constancia sus colegas, discípulos, amigos, admiradores, familiares y funcionarios públicos, reunidos para reconocer y agradecer la fecunda labor del historiador que justo hoy cumple cien años de vida. 

Cerca del mediodía de ayer, Zavala hizo acto de presencia en la sala Alfonso Reyes de El Colegio de México (Colmex) –casa que él ayudó a consolidar y de la cual fue su tercer presidente– para recibir el homenaje. 

Con la mente lúcida, la emoción en el rostro y el cansado cuerpo en una silla de ruedas, Zavala escuchó elogios, agradecimientos y la enumeración de su obra amplia y diversa; al final se tomó fotos con cuanta gente así lo quiso, escuchó Las Mañanitas en voz de los presentes y apagó las tres velas que formaban el número “100” sobre un pastel. 

Hombre deslumbrante 

En su calidad de anfitrión y presidente del Colmex –institución organizadora del acto–, Javier Garciadiego abrió la sesión destacando el consenso existente entre sus discípulos, colegas y lectores sobre el trabajo “inteligente y propositivo” desarrollado por el historiador que en 1941 fundó el Centro de Estudios Históricos. 

Recordó que fue durante la presidencia de Zavala que el Colmex tuvo su primera sede formal y alivió la “gravísima situación económica” por la que entonces atravesaba. 

Además de Garciadiego, en el homenaje hablaron representantes de todas aquellas instituciones con las que Silvio Zavala ha tenido que ver y que, evidentemente, se han beneficiado de su trabajo. 

En representación de la Academia Mexicana de la Lengua, José Moreno Alba saludó al homenajeado y recordó su discurso de ingreso a ese cuerpo colegiado, El castellano, lengua obligatoria, como una referencia obligada sobre un asunto que no es sólo histórico, sino también un problema contemporáneo: “En pocos textos puede verse a la historia y a la lingüística entrelazadas con tanta sabiduría”. 

Tercero en intervenir, Enrique Krauze habló en nombre de El Colegio Nacional, del cual Zavala es decano: “maestro de generaciones, ha sido un oficiante enciclopédico, severo, laborioso y lúcido de la historia patria”. 

También destacó la importancia de los estudios del historiador centenario sobre Vasco de Quiroga y fray Alonso de Veracruz, así como el libro La filosofía política de la conquista de América, “que se puede leer con gran provecho intelectual y literario”. 

El director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Alfonso de Maria y Campos, recordó el paso de Silvio Zavala por el Museo Nacional de Historia y propuso que se abra un Museo a la Revolución Mexicana en la antigua Aduana de Ciudad Juárez. 

Tocó a Santiago Borrero, secretario general del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, recordar la labor de Zavala como presidente de la comisión de historia de esa institución, donde fundó la revista Historia de América, también referencial en el ámbito historiográfico. 

Con la representación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el demógrafo Rodolfo Tuirán, subsecretario de Educación Superior, sostuvo que el festejado es “uno de esos hombres excepcionales que deslumbran en todo lo que se proponen”. Al final propuso, en nombre de la titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota, que el Colmex instituya y albergue la Cátedra Silvio Zavala. 

Entre la música y la historia 

De la Secretaría de Relaciones Exteriores, Lourdes Aranda recordó el trabajo diplomático de Zavala, sobre todo como embajador de México en Francia y como representante permanente ante la UNESCO. 

El escritor Arturo Azuela, del Seminario de Cultura Mexicana, señaló que antes de cumplir 40 años, Zavala ya era el miembro más joven de El Colegio Nacional. De su bibliografía “extensa y admirable”, destacó El servicio personal de los indios en la Nueva España. 

Investigador del Centro de Estudios Históricos del Colmex, Andrés Lira González hizo notar que de sus cien años de vida, Silvio Zavala ha dedicado 75 a su intensa labor académica e intelectual, entre la que destacó las investigaciones sobre la historia del trabajo en la Nueva España. 

Última en participar, María Eugenia Zavala, directora del Departamento de Sociología de la Universidad de París, compartió aspectos y anécdotas de la vida al lado de su padre, hijo de un comerciante yucateco, segundo de cinco hermanos, que según contaba su madre a los tres años ya sabía leer, por lo que se le consideraba “un niño totalmente anormal”. 

Contó que era un consumado deportista, que practicó futbol, tenis, gimnasia, pero también tocaba el piano: “Tuvo que escoger entre la música y la historia”. 

No sabemos lo que la música mexicana perdió con la elección que hizo Silvio Zavala, pero todos saben lo que ganaron la historiografía, la academia y la cultura en general. 

El Foro Mundial Social

Conclusiones

del Foro Social Mundial 

Miguel Concha  

 

La Jornada  

Al terminar los trabajos del octavo Foro Social Mundial (FSM), al que tuve la oportunidad de asistir acompañando a la Comisión de Justicia y Paz de los dominicos y dominicas de Brasil, miembros del Comité Organizador Internacional informaron que 133 mil personas provenientes de 142 países participaron en las 2 mil 310 actividades autogestionadas que se realizaron en Belem do Pará, del 28 al 31 de enero pasado. En éstas se inscribieron 489 instituciones, organizaciones, colectivos o movimientos de África, 119 de América Central, 155 de México y América del Norte, 334 de Asia, 4 mil 193 de América del Sur y 491 de Europa. Por primera vez Oceanía estuvo representada con 27 de estas entidades. 

Significativamente, en el enorme campamento dedicado a los derechos humanos se reunieron durante estos días 10 mil personas, lo que se considera un récord, y en él estuvieron representadas centenas de redes y organizaciones. Un promedio de 250 personas asistieron a cada una de las numerosas actividades que allí se realizaron, en las que sobre todo se discutió sobre las violaciones a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, llevadas a cabo por los gobiernos y las empresas con sus grandes proyectos hidroeléctricos, mineros y agropecuarios, sobre la criminalización de los movimientos sociales, y sobre las persecuciones y amenazas que padecen defensoras y defensores de derechos humanos. 

Se informó igualmente que se llevaron a cabo 200 reuniones más, en las que participaron aproximadamente mil artistas, que representaron la diversidad cultural de los pueblos del mundo. Y que la prensa colaboró con 4 mil 500 profesionales de la comunicación: 2 mil acreditados y otros 2 mil que informaron sobre las actividades, conectándose por medio de Internet. Este conjunto comprendió periodistas independientes y representantes de 800 medios acreditados de comunicación de 30 países, entre ellos La Jornada, de México, que por cierto en el encuentro promovido por la revista Margen Izquierda, de la Editorial Boitempo, sobre el futuro del foro, fue repetidamente reconocida por el sociólogo Emir Sader, ante un auditorio atestado de gente, como un periódico crítico excepcional en el mundo. 

Teniendo en cuenta la Carta de Principios, que establece que el FSM no tiene carácter deliberativo, y que aunque funcione como instancia articuladora no tiene la pretensión de ser un espacio de representatividad de la sociedad civil mundial, al final de la tarde del pasado domingo se leyeron los documentos elaborados en 22 asambleas temáticas, en los que se sintetizaron los principales puntos que se discutieron durante los cuatro días del foro. Teniendo como ejes los derechos humanos, la justicia ambiental, los derechos colectivos de los pueblos, y acciones para preservar la región panamazónica, en ellos se establecen compromisos para seguir enfrentando integralmente las consecuencias de muerte del sistema capitalista, que en la óptica de los movimientos sociales del mundo ha generado una economía, una política y una civilización totalmente desconectadas de las necesidades más elementales de los pueblos y de los derechos de la naturaleza. 

Como siempre ha sucedido en todos estos foros, en esa asamblea general se acordaron también una serie de acciones internacionales de los movimientos sociales, que incluyen para este año movilizaciones para defender el derecho humano al agua y su administración no comercial y sustentable durante el foro promovido por las multinacionales en Estambul, Turquía, a partir de la tercera semana de marzo; su presencia en el encuentro de los principales países industrializados y emergentes en Londres, los primeros días de abril, para presionar al mundo por una alternativa a la actual crisis inédita del sistema capitalista, y el 4 de abril en Estrasburgo, ante el Parlamento Europeo, y después, el 28 de julio en Italia, para seguir promoviendo un mundo sin armas y sin guerras. Para el 12 de octubre está prevista una movilización global de las organizaciones indígenas contra la mercantilización de la vida, los transgénicos y la defensa de sus derechos a la tierra y a sus territorios, y en diciembre de este año en Copenhague, escenario de la reunión de la ONU sobre el cambio climático, un encuentro global para promover las conclusiones del foro sobre este urgente tema. 

En torno a los ejes de la criminalización de la protesta social, la violencia de género, la discriminación y los derechos económicos, sociales y ambientales, la declaración del foro sobre derechos humanos establece también propuestas concretas de solidaridad entre las organizaciones y los movimientos sociales, campañas globales y mecanismos de vigilancia, control y comunicación para detener el avance en las violaciones a los derechos humanos por parte de agentes particulares y de gobiernos, así como acciones de solidaridad con el pueblo palestino y la autodeterminación de las naciones y los pueblos originarios. 

Al final del foro casi todos los comentarios de los participantes coincidieron en que éste va en la dirección correcta, cada vez más fortalecido por la crisis actual del sistema capitalista, pero que es necesario atraer a más entidades de Asia, África, el este de Europa y otras regiones del mundo. Quedó, sin embargo, sin resolver la polémica, también cada vez más intensa, de si el foro puede asumir tomas de posición más concretas en torno de temas urgentes, así sea por medio de las Asambleas de los Movimientos Sociales. 

La Rusia de todas las Rusias

Los Zares en el museo Nacional de Antropología

Tríptico de Alexander Nevski.

Foto: Cortesía

Organización Editorial Mexicana

Fernando Allier

El Sol de México

Es casi imposible que haya mexicanos que no conozcan el Museo Nacional de Antropología e Historia en el Bosque de Chapultepec, pero sí que hace muchos años no hayan dejado de asistir a alguna fastuosa exposición que las autoridades del INAH trajeran a este extraordinario edificio que conjuga toda nuestra historia como nación.

Inaugurado en 1964, ha sido restaurado, remodelado y puesto al día recientemente porque por lo menos dos o tres veces al año han montado exposiciones de grandes alcances.

“Faraón” fue una de ellas, a la cual asistieron cientos de miles de personas, además de la llamada “Isis y la Serpiente Emplumada” y recientemente “Encrucijada de Civilizaciones”, que culmina con una dedicada a la Rusia Zarista con todo su lujo.

Desde Rusia con esplendor, llegan a México algunas de las piezas del inmenso caudal del Museo Estatal del Ermitage, en San Petersburgo, una parte del imperio considerado en su tiempo la Tercera Roma, heredera de la cultura de Bizancio con 500 piezas representativas de una cultura a caballo entre la europea y la asiática, es hoy la atracción que el Museo Nacional de Antropología e Historia ofrece al ávido público mexicano con la apertura de la exposición “ZARES, ARTE Y CULTURA DEL IMPERIO RUSO”, que se inauguró el viernes 5 de diciembre.

Tal exposición, con una museografía exclusiva para México, ya se presentó en Lisboa, ante la Comunidad Europea, brillando por su caprichosa riqueza y señorío. Hay, desde miniaturas de delicada joyería hasta óleos y tapices de gran formato que imponen por su energía y poderío.

Con esto se pretende ofrecer al público mexicano una visión muy completa de los tres siglos de la dinastía Romanov, zares y zarinas de leyenda, entre la brutal historia y lo brusco y sublime del arte de entre los siglos XVI al XX cuando culmina trágicamente la dinastía que surge de la tragedia misma, tinta en sangre.

La exposición, organizada en cuatro módulos, atrapa al visitante desde el principio, con una escena que recrea al Palacio de Invierno, que hoy ubica en San Petersburgo, en Rusia, la sede oficial de los Zares Romanov, ofreciendo La Primavera del Imperio, con Pedro I y con Catalina la Grande, el Verano fructificante, para después exponer un Otoño subyugante con Pablo I y Alejandro II dejando para el final la deslumbrante riqueza de Nicolás II, el último Romanov.

Sala tras sala no deja de impactar la imaginación lo grandiosa que fue esta cultura que siempre quiso ser europea, pero tan alejada de las grandes metrópolis de la Europa central.

“Zares. Arte y Cultura del Imperio Ruso”, como su nombre lo dice, se centra en los zares, pues es en ellos que gira la cultura rusa durante esos siglos, que nos muestra “la complicada percepción (de los rusos) de ese lado del mundo, que ha cambiado en menos de 100 años.

La descripción de los 500 objetos puede resultar inacabable, hay carruajes y trineos, trajes de época, joyería de diversos estilos, unificadas en el estilo “zarista” si se puede expresar así, sin importar los tres siglos que abarca, en una museografía que ocupó unos 120 trabajadores del INAH y otros tantos por parte de los rusos.

El trono de Nicolás II es impresionante y los infaltables huevos Fabergé que son característicos.

La longeva dinastía de los Romanov (de 1613 a 1917), desde Pedro I “El Grande” y Catalina II, la no menos “Grande”, hasta el trágico Nicolás II, se muestran en todo su esplendor, unos más que otros, superándose a sí mismos, si esto es posible. Acompañan a la muestra dos videos, uno de ellos “Rojo” que expone las brutales desigualdades de los últimos tiempos del imperio. Con imágenes de la época, muchas de ellas brutales y un segundo video denominado “La Mirada de Occidente”, es decir, cómo miró el cine hollywoodense a ese esplendoroso imperio, con sus exóticos mitos.

Con esta muestra puede uno darse cuenta lo poco que sabemos y percibíamos acerca de la cultura rusa y también un atisbo de la increíble riqueza de una dinastía que brilló intensamente hasta consumirse en sus fulgores en un mar de sangre.

Juan Carlos Onetti

 

 

Inauguran coloquio sobre el escritor Juan Carlos Onetti

Organización Editorial Mexicana

DPA

El escritor José Emilio Pacheco pronunció en esta ciudad la conferencia inaugural del Coloquio Internacional Juan Carlos Onetti (1909-2009), donde también participó la viuda del novelista y cuentista uruguayo, Dolly Onetti.

El coloquio, organizado por el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México, reunirá hasta el 4 de febrero a académicos de Europa, América Latina y Estados Unidos, que analizarán la vida y obra del autor de “El Astillero” a un siglo de su nacimiento.

En una anecdótica charla, Pacheco, quien llevó consigo unas ocho primeras ediciones autografiadas de Onetti, dijo haber conocido su obra gracias a los escritores Sergio Pitol y José de la Colina.

Recordó que en 1967 en la Ciudad de México conoció al cuentista y novelista uruguayo, quien llegó a su casa, ubicada en una zona que en esa época quedaba en las afueras del DF, a las ocho y media “sin pedir instrucciones de cómo llegar” luego de una charla telefónica.

Según el autor de “Las Batallas en el desierto”, esa noche hubo una reunión a la que asistieron los escritores Enrique Lihn, Juan García Ponce, Carlos Monsiváis y Augusto Monterroso.

Juan Carlos Onetti, Premio Cervantes 1980, es uno de los fundadores de la novela moderna latinoamericana. Aunque su obra ha sido alabada por autores como Mario Vargas Llosa, se estima que su difusión ha sido poca.

Su vida se dividió entre el periodismo y la literatura, mujeres y fracasos, Montevideo y Buenos Aires, y luego España, donde vivió exiliado desde 1975 y murió en junio de 1994.

“A menudo se dice que fue un hombre triste y hosco. Cuando uno empieza a hablar con amigos, con gente que lo conoció en la intimidad surge un Juan diferente”, dijo su cuarta esposa, Dorotea Muhr, llamada “Dolly Onetti”.

“Cuando Juan murió el escritor Onetti fue usurpando el lugar del Juan íntimo, el que escuchaba, el que reía y disfrutaba la tarde con amigos y escritores”, prosiguió Muhr al recordar el humor como otra de las características de el autor de “Juntacadáveres”.

El coloquio de El Colmex reunirá a especialistas como Hugo Veraní, de la Universidad de Notre Dame, el crítico uruguayo Fernando Aínsa, Enrique Foffani, de la Universidad de La Plata (Argentina), y Sonia Matalía, de la Universidad de Valencia, entre otros.

El evento de clausura estará a cargo del escritor Juan Villoro, que considera que “pocos autores han hecho tanto por renovar la manera en que se escribe y se lee como Juan Carlos Onetti”.