La U A Q en espera de una donación…

MIS FRANCESES   Hugo Gutiérrez Vega 

 

La Jornada Semanal  

Arreglando mi biblioteca para el donativo, que de gran parte de ella, haré a la Universidad Autónoma de Querétaro, me encontré a mis viejos amigos franceses y me dieron ganas de leerlos de nuevo.  

El primero que apreció en escena fue Roger Martin du Gard. Su Confidencia Africana, Jean Barois y su excelente novela río Los Thibault, ocupaban la mitad de un estante. Recordé una de las novelas (tal vez la más entrañable y emocionante), La muerte del padre y volví a vivir (uno vive con los libros) la larga agonía en la casa de campo, las canciones infantiles que acompañaban al moribundo, las largas horas nocturnas y la madrugada turbia con su precaria esperanza. Pasé las páginas y vi las manifestaciones pacifistas en contra de la “gran guerra”, la despedida del soldado en la estación de ferrocarril y el retorno con los pulmones deshechos por obra y gracia de los terribles gases teutones.  

La otra parte del estante la ocupaban Jules Romains y sus “Hombres de buena voluntad”. Esta ejemplar novela río describe, como Los Thibault, una etapa de la historia de Francia, desde la perspectiva de un conjunto de hombres y de mujeres de vida sencilla y, sobre todo, de buena voluntad. Pensé en la necesidad urgente de buenas voluntades que nuestro país y el mundo entero tienen en este momento de guerras, plagas, pobreza, violencia, torpezas gubernamentales y voracidades empresariales (Vale la pena leer de nuevo la oda en la que Pound habla de la usura bancaria).  

El diario de un aspirante a santo de Georges Duhamel, médico y escritor, me hizo recordar al tembloroso Salavin y a ese modelo de virtudes burguesas que es el Notario de El Havre.  

Me detuve un buen rato con Mauriac, su Desierto del amor y La Farísea, personaje tan poderoso como el Tartufo de Molière. Mauriac, al igual que Bernanos, fue una de los escritores católicos franceses que apoyaron a la República Española y que vieron los graves peligros que se ocultaban detrás de las sotanas y de las capas militares de la “Santa Cruzada”.  

El diario de un cura de campo, La nueva historia de Mouchette y La alegría de Bernanos, aparecieron de pronto. “”Todo es gracia” decía Bernanos en un momento terrible de la humanidad. En Los grandes cementerios bajo la luna habla de la crueldad franquista y se aferra a una de las virtudes teologales, la más bella y frágil. Me refiero a la esperanza.  

Gide, Julien Green, Malraux , Maurois, Giono Ramuz… completaban el estante ahora vacío. Leí unas palabras del diario de Green y otras de “Juan Azul”. Regresé a mi Guadalajara de los cincuenta y pensé en su élite intelectual que, como la del San Petersburgo zarista, cultivava con esmero el pesnamiento y el arte de la maravillosa Francia. Terminé mis memorias llevando entre las manos una novela ya olvidada Agustín o el maestro está allá de Joseph Malegue. Un amigo, el Licenciado José Arriola Adame, la estaba traduciendo al español. La muerte no le permitió culminar su empresa. Agustín es la gran novela sobre la cultura católica de las primeras décadas del siglo XX.  

Aquí estoy frente al estante que mis franceses habitan y convierten en una fuente de vida, “Si la semilla no muere” me dije pensando en Gide. Esta semilla crecerá y dará frutos entre los muchachos de mi universidad. Por estas razones seminales los viejos tenemos que donar nuestras bibliotecas.

Detención ilegal de indígenas

Detención ilegal de indígenas 

 

Policías ministeriales los interceptaron afuera de una secundaria, según el centro Tlachinollan

Los activistas habían denunciado abusos del Ejército en comunidades; dirigentes demandan presentarlos con vida y respetar sus garantías individuales

La PIM se deslinda de las capturas

Sergio Ocampo Arista 

La Jornada 

 

El pasado 6 de febrero en Barranca de Guadalupe, municipio de Ayutla de los Libres, Amnistía Internacional visitó la región mixteca-tlapaneca de Guerrero, ubicada en la zona de Costa Chica-Montaña. En la imagen, indígenas discuten con los soldados en uno de los varios retenes instalados en esa zona Foto: Cortesía Tlachinollan

Chilpancingo, Gro., 14 de febrero. Presuntos agentes de la policía investigadora ministerial (PIM) detuvieron en el municipio de Ayutla de los Libres a Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas, presidente y activista –respectivamente– de la Organización para el Desarrollo del Pueblo Mixteco (ODPM), que ha denunciado abusos y atropellos del Ejército en comunidades na’savi, informó el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Lucas Lucía fue detenido por tres supuestos policías a las 13:15 horas del viernes, fuera de la escuela secundaria Plan de Ayutla, a un lado de la carretera que va de Cruz Grande a Tierra Colorada, mientras esperaba a su esposa Guadalupe Castro Morales, quien como regidora del ayuntamiento de Ayutla participaba en un acto público en ese plantel.

Los policías llegaron en una camioneta negra y, sin identificación ni orden de aprehensión buscaban llevarse a Manuel Ponce pero al intervenir Raúl Lucas también fue sometido y detenido.

El centro Tlachinollan responsabilizó al gobierno del estado de su integridad física y exigió su presentación con vida y el pleno respeto a sus garantías individuales.

Sin embargo, Erit Montúfar Mendoza, director de la PIM, rechazó que agentes de esa corporación haya detenido a los dos mixtecos: “nos deslindamos, incluso ya instruí a mi coordinador en la Costa Chica para que informe de lo que haya sucedido, pero nosotros no hemos llevado a cabo ninguna aprehensión el viernes pasado en ese municipio”, dijo.

El general Heriberto Salinas Altés, secretario de Seguridad y Protección Civil, dijo que hasta las 19 horas de este sábado tampoco él tenía ninguna notificación ligada con la detención.

El priísta Armando García Rendón, alcalde de Ayutla de los Libres, dijo: “tengo la información de que ninguna autoridad de gobierno detuvo a los dirigentes indígenas; yo ando en el estado de Veracruz, pero voy para Guerrero, y me he comunicado por teléfono con las autoridades y esa es la información que tengo: ya que me dijeron que no había ninguna orden de aprehensión en su contra, pero no me han reportado si ya los liberaron”.

Pero Castro Morales, esposa de Lucas Lucía, confirmó que después de las 13 horas del viernes llegaron tres sujetos en una camioneta y sin presentar orden de aprehensión se llevaron a su esposo y a Manuel Ponce.

“Yo me he comunicado con diversas autoridades y nadie sabe nada de su paradero; fui incluso a la cárcel de aquí de Ayutla y no están, lo mismo que en los hospitales: supuestamente nadie sabe nada”, agregó.

Dijo que desde hace más de 10 años Raúl Lucas ha trabajado en forma coordinada con el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, en defensa de los derechos humanos de unas 32 comunidades mixtecas ubicadas en la zona de la Costa Chica y Montaña, del municipio de Ayutla de los Libres.

Cuauhtémoc Ramírez, dirigente de la Organización de los Pueblos Indígenas Me’phaá (tlapanecos), dijo que “con la detención del compañero Raúl Lucas se evidencia que el gobierno del perredista Zeferino Torreblanca Galindo está criminalizando la lucha social, encarcelando a los dirigentes indígenas”.

Abel Barrera Hernández, coordinador de Tlachinollan, recordó que Raúl Lucas, junto con indígenas tlapanecos crearon en 1994 la Organización Independiente de Pueblos Mixtecos y Tlapanecos mediante la cual comenzaron a documentar y denunciar pública y legalmente los atropellos en que habían incurrido los militares en varias comunidades.

En 2002 los dos pueblos decidieron unirse bajo el nombre de Organización para el Desarrollo del Pueblo Mixteco para impulsar el trabajo organizativo en esa región; a través de ésta Lucas ha continuado exigiendo el respeto a los derechos del pueblo mixteco en busca de transformar los escenarios de terror y violación constante a los derechos humanos por parte del Ejército y las corporaciones policiacas.

El Oso de Oro de Berlín

La teta asustada, de Claudia Llosa,

gana el Oso de Oro en la Berlinale 

Alia Lira Hartmann  

 

La Jornada   

El Teddy Award fue para el mexicano Julián Hernández por Rabioso Sol, rabiosa Luna  

Magaly Solier, protagonista del filme peruano, agradece al público y canta en lengua quechua 

Poder latino en el festival: la uruguaya Gigante logra los premios del Jurado y opera prima 

Berlin, 14 de febrero. La teta asustada de la realizadora peruana Claudia Llosa recibió el Oso de Oro, máximo premio del Festival Internacional de Cine de Berlín. 

En una emotiva ceremonia la protagonista de La teta asustada, la bella cantante y actriz peruana Magaly Solier, quien también participó en la primera cinta de Claudia Llosa, Madeinusa (2006), agradeció al mundo y al público cantando en lengua quechua lo cual resultó conmovedor en un escenario europeo. 

El filme es una coproducción hispano-peruana, traducida al inglés como The Milk of Sorrow, basada en una enfermedad que padecen aquellas personas que fueron amamantadas por madres que sufrieron experiencias violentas durante la época en que imperaba el terrorismo en Perú. 

Estas personas sufren de un miedo constante y episodios paranoicos. La enfermedad no es parte de la ficción de la cinta, según narra la directora Claudia Llosa. La sabiduría popular habla de personas que tienen “la teta asustada” como víctimas de una dolencia síquica relacionada al calvario de violencia que han heredado. 

La historia de La teta asustada narra la vida de Fausta, quien sufre de terror a ser violada y, entre otras medidas, para protegerse se introduce una papa en la vagina, pues ha escuchado que esto no permitirá al violador lograr su objetivo. 

En la cinta, Fausta de cuando en cuando tiene que cortar las raíces que la papa va produciendo en su vagina hasta que es necesario realizarle una operación para extraerla. 

La papa, es un símbolo que Claudia Llosa reconoció haber escogido como representativo de la cultura andina. 

Con este filme Claudia Llosa lleva al espectador a adentrarse al mundo de las tradiciones peruanas como lo hiciera con Madeinusa, aunque aquí se centra en el medio urbano de Lima, se retratan bodas comunitarias, la lucha día a a día por la supervivencia o la jerarquizada sociedad de la capital, donde las indígenas como Fausta realizan trabajos domésticos en casas de familias adineradas. 

Claudia Llosa es sobrina, aunque en segundo grado, de Mario Vargas Llosa, su padre es primo segundo del escritor. 

El grito de Biniez 

Gigante, película uruguaya del realizador argentino Adrián Biniez, en coproducción con Argentina, Alemania y Holanda, presentada en español en la Berli- nale, recibió grandes reconocimientos y se alzó con tres Osos de Plata: como película debutante, el premio especial del Jurado y el premio Alfred Bauer (primer director de la Berlinale). 

El argentino Adrián Biniez, ante sus dificultades con el inglés, decidió al dar las gracias mejor proferir un emotivo grito. Gigante cuenta la historia de un guardia de supermercado que a través de las cámaras de vigilancia descubre al amor de su vida en una de las mujeres que realizan labores de limpieza. 

Mejor cinta de tema gay 

El mexicano Julián Hernández fue distinguido en el Festival Internacional de Cine de Berlín con el premio Teddy a la mejor película de temática gay por Rabioso sol, rabiosa luna. 

La película, que se exhibió en la sección Panorama, cuenta en 191 minutos y en blanco y negro, la historia de un amor incondicional entre dos hombres. 

Es la tercera vez que Hernández (ciudad de México, 1972) acude a la Berlinale. Ya lo hizo con Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor, en 2003, película que también obtuvo el Teddy. Volvió a la capital alemana en 2006 con El cielo dividido. 

El premio Teddy al mejor actor fue para John Hurt por An English Man In New York. 

El Teddy Award es una tradición del festival. El padrino de la ceremonia, que se celebró la noche del viernes, fue el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit. Entre los invitados a la fiesta estuvo la cantante Nina Hagen. 

Aplausos para Buenas intenciones 

El realizador mexicano Iván Lomelí, de 32 años, fue muy aplaudido en el festival por su intenso cortometraje Buenas intencio-nes, historia del linchamiento de un muchacho inocente confundido con un bandido. 

Felipe, el héroe de este filme de 18 minutos, se ve envuelto –por poseer un arma que no funciona, prestada por un amigo– en una serie de hechos violentos que lo llevarán a huir y a refugiarse en una iglesia. El sacerdote no lo protege y la muchedumbre lo linchará frente al templo. 

Buenas intenciones fue el trabajo de tesis de Lomelí para graduarse como realizador en el Centro de Capacitación Cinemato- gráfica de México y se inspira en varios hechos de linchamiento ocurridos en la capital mexicana. 

Galardón paralelo 

La película Ander, de Roberto Castón, fue distinguida con el premio de la Confederación Internacional de Cines de Arte y Ensayo (CICAE), uno de los galardones paralelos a los oficiales que se entregan en el festival de Berlín. 

Ander, exhibida en la sección Panorama del certamen alemán, es una historia de temática gay ambientada en el País Vasco rural. 

Los diálogos de Ander, financiada enteramente por el gobierno vasco, rodada en la localidad de Zeanuri en el verano (boreal) de 2008 y ambientada en 1999, son, más o menos, 60 por ciento en euskera y 40 por ciento en castellano. 

Las mejores actuaciones 

La austriaca Birgit Minichmayr, protagonista de Alle Anderen (Los demás), y el actor malí Sotigui Kouyaté, protagonista de la película London River, del franco-argelino Rachid Bouchareb, ganaron el sábado el Oso de Plata del Festival de cine de Berlín por sus actuaciones. Presenta Costa Gavras fábula sobre la migración 

El director greco-francés Costa Gavras reconoce que la migración clandestina “es el gran drama de nuestra época”, pero en su película El paraíso en Occidente, presentada el sábado fuera de concurso, decidió tratar el tema “como una fábula”. 

La U A Q en 1970

Las revueltas de los años 70

En 1976, el estudiante Iván Pérez Guzmán, presidente de la Federación de Estudiantes, fue baleado y el asunto terminó con la quema de 2 patrullas en la explanada de rectoría

Foto Archivo gráfico UAQ.

Diario de Querétaro

Redacción

En la década de los 70 México ansiaba cambios. Después de la matanza del 68, la sociedad se convenció de aspirar y buscar otras formas de relacionarse consigo misma y con el mundo.

Desde el autoritarismo y el patrimonialismo (el manejo de la cosa pública como extensión del patrimonio personal del gobernante), el Estado controlaba los movimientos y matices de la sociedad, de sus colectividades, de sus ayeres, de sus quehaceres, de sus porvenires, de sus grupos e individuos, la agenda y sus frutos. También los cambios, en una sociedad diseñada para perdurar.

La Institución salvaguardaba el estado de cosas y era la que propondría y ejercería el monopolio del cambio; un monopolio más. Personalidad disociada; cambiar para perdurar. Explosiva combinación.

Si la alternativa para los ciudadanos era opinar y buscar soluciones desde las Instituciones, la exploración, el diálogo, la discusión y crítica del cambio se hacía en un terreno ajeno al control del omnipresente Estado, en las universidades y en el dominio de los intelectuales en asociaciones dentro y fuera de ellas, muchas de éstas no reconocidas, otras francamente prohibidas en un extremo y otro. Asociaciones gremiales, políticas, estudiantiles, culturales, etcétera, en ellas se discutía la problemática del país, los cambios, las formas, los métodos, los caminos y los horizontes.

La vida del país, la vida de su gente eran controladas, dirigidas o proscritas. Era vivida por sus instituciones. “El Milagro Mexicano” era una comedia; una mentira; un autoengaño colectivo.

Si el diálogo estaba pervertido o impedido para la comunidad con ella misma, o era un acto mas del monólogo sin fin del Estado, sería muy complicado o violento encontrar una solución dentro de una sociedad relacionada corporativamente consigo misma y con sus derechos, en realidad ejercidos por necesidades y caprichos del Estado Patrimonialista.

Las universidades, los intelectuales y los Centros en torno a las Artes y la Cultura encararon de una u otra manera la necesidad del País y de todos por cambiar.

En Querétaro, la Revuelta Estudiantil-Universitaria desde el 73 con “Voz Crítica” que dirigía Salvador Cervantes, al 82 con la disolución del CEDUQ; y la Revuelta del Espíritu en la Casa de la Cultura en la Casa de Ecala, animada por Lupita y Paula de Allende fueron el centro del cambio por el cual fueron posibles nuevas formas de vernos, reconocernos y relacionarnos entre los integrantes de esta comunidad.

LA REVUELTA ESTIDIANTIL UNIVERSITARIA

Esta revuelta tuvo dos etapas: la de “Voz Crítica”, una publicación estudiantil universitaria que funcionaba como centro de asociación, crítica y activismo, dirigida por Salvador Cervantes, que fue en los hechos una rebelión frente al estado de cosas; y la etapa del CEDUQ (Consejo Estudiantil Democrático Universitario de Querétaro) del 76 al 82 aproximadamente, que fue una revuelta que propuso la forma, el contenido, la agenda, los métodos y caminos del cambio; y exploró y trató de adivinar sus horizontes y destinos.

Esta revuelta fue muy intensa y amplia. Su centro era académico, lo cual la diferenció de las otras revueltas en las universidades del país y la hizo tener legitimidad y arraigo; además garantizó su honorabilidad y trascendencia.

Aparte de lo académico, cambió la vida política, organizativa y administrativa de la Universidad. Su pensamiento cristalizó en proponer la Universidad como una institución al servicio de la comunidad. No como un extensionismo de un ente metacultural, ni como un difusor de un aparato con vida fuera de la vida de la comunidad.

Esa visión de una institución al servicio de la comunidad lo llevó a aventurarse en los problemas de una sociedad que buscaba un cambio en la relación con los poderes, con el Estado, con la manera de relacionarnos todos y con los horizontes para otro México, el México que formáramos todos, no el México del todopoderoso Estado. En el que valiéramos todos, donde pudiéramos ser uno mismo en los otros.

Esa visión y sensibilidad puso a la revuelta en el centro del huracán, contra un Estado omnipotente, omnipresente, hegemónico, pétreo, inmutable que así terminó por asumirla como obstáculo para las reformas que desde las entrañas mismas del “ogro” se diseñaba para darla como una dádiva filantrópica más a su pueblo. Así: la reforma política, la reforma educativa y la reforma universitaria.

Asimismo, el término de ciclos académicos universitarios y la asunción de estudiantes dogmáticos, académicamente pobres, bolcheviques y acríticos, con su tradición de los marxismos y la academia del cambio en nombre de Marx, llevó a la derrota a una década de revuelta rstudiantil-universitaria legítima, original y brillante.

Es cierto, hubo grupos diferentes: los bolcheviques, los reformadores, los desesperados, los que buscaban subirse al barco del Estado y garantizar la subsistencia, los que buscaban posicionar su izquierda y arribar paulatinamente al poder ya sin revuelta y sin izquierda, los militantes, los insurrectos y más. Pero la verdad es que había tantas tendencias como rostros, matices y giros; cada cabeza un mundo y una forma de pensar, creer y hacer. En lo que coincidían todos: construir un cambio democrático para su entorno, la universidad y el país.

Esta revuelta fue estudiantil, académica; pero su vocación fue de cambio. Así, fue un contagio que creció rápidamente dada la necesidad de la sociedad por buscar una salida a la situación asfixiante del país y el monólogo del Estado. Eso explica su influencia en la vida universitaria, en maestros, trabajadores, estudiantes, autoridades e Institución. Y sólo hay que consultar la cantidad de cambios organizativos, políticos, administrativos y académicos que se propiciaron en ese periodo.

Así también en la vida de la comunidad, desde la defensa de demandas y derechos civiles: libre asociación, voto efectivo, democracia en la vida toda del país, libertad de pensamiento, de género, sexuales, culturales, educativas, académicas, etc.; la actividad en sindicatos como el de Tremec en el 80-81( una fábrica de la industria metalmecánica con cerca de 5000 obreros que se desafilió de la corporativa e inmortal CTM y desafió a su eterno líder Fidel Velázquez), en comunidades rurales, la alfabetización, en la Normal del Estado y en el movimiento legendario de ésta en mayo del 81.

Fue toda una revuelta que demostró que se podía proponer un cambio también por la comunidad y participar con las instituciones en él, pedir propuestas, dar propuestas, dialogar y diseñar formas nuevas y nuestras para relacionarnos y buscar horizontes como ciudadanos, como civiles.

Fue ante todo, una revuelta democrática.

Algunos nombres: Fidel Soto, Jesús Rosales, Mauro Betancourt, Guillermo Díaz de León, Arturo Gómez, Gabriel Solís, José Casas, Tere Armengol, Ana Rosa Torres, Vicente Osorio, Julio César Cervantes, Susana Rojo, Sergio Zúñiga, Sixto, Gabriel Torres, José Luis Pérez, Lourdes Armengol, Fernando Tapia, Jaime Cardozo, Saúl Pérez, José Betanzos…

Otros más: Adolfo Chacón, Carlos Dorantes, Adalberto Rangel Ruiz de la Peña, Manuel Guzmán, Luis Fernando Flores, Carlos Galindo, Modesto Cervantes, Marco Macías, José López, Ángel Balderas Puga, Rosendo Lara, Carlos Méndez, Araceli Colín, Luis Angel, Javier García Muñoz, Francisco García Muñoz…

Menciono los que mi limitada memoria recuerda, pero eran cientos en toda la universidad. Cada cabeza un mundo; cada rostro personalísimo, auténtico. Llenos de deseos, deberes, responsabilidades, sueños que se asociaban en torno al cambio de la institución y de la vida en el país, que se veían dibujados en el otro. Fue por la actividad de tantos universitarios que esta comunidad supo que era capaz de cambiar.

Pero el Estado tenía planes propios y reformas; las impulsó. En algunas Universidades de manera autoritaria o pervertida; en la nuestra, por un político joven, brillante, reformador y capaz, que desde la rectoría dirigió reformas entre las del Estado y las propias, que en esos tiempos álgidos de agitación, garantizaron la supervivencia y consolidación de la Universidad: Mariano Palacios.

La manera en que se resolvió este entuerto echó raíces y definió las formas de relación entre quienes construirían este intento de convivencia civilizada y con aspiraciones de democracia, que desde esos años ha determinado el cómo somos en los demás y en nosotros mismos. Desde las aspiraciones, matices, voluntades, deseos, fantasías, hasta los fines, métodos, modos, agendas, prospectivas, etc., en la vida civil e institucional.

También en su tiempo se logró la escisión de la revuelta estudiantil-universitaria. Si la reforma del rector en el 79 garantizó la vida institucional, la división de la revuelta universitaria no nos dejó nada.

Sobre los despojos de aquellas contiendas se construyó esta sociedad que se autodefine ‘Democrática’, sin haber pensado aún en el carácter autoritario, patrimonialista, corporativo y burocrático, al cual nunca ha renunciado.

Con la escisión de la revuelta y su ninguneo se detuvo académicamente el espíritu crítico que alimentaba la imaginación y creatividad, fresca y original; legitimidad de dicha revuelta.

Los acuerdos, el sometimiento, la expulsión y el ninguneo sólo trajo silencio. Dejó el espacio vacío para las alternativas académicas postmarxistas, transestructuralistas, neo ingenierías sociales, que han legitimado la depredación sin límite del planeta y han llevado a la ruina moral, económica y espiritual del mundo. Y sólo hay que ver el desastre ambiental, político y económico que vivimos y que perpetúa a México como el país de la desigualdad como lo describió Alexander von Humboldt hace mas de 200 años; o las monstruosas ciudades, monumentos a la irracionalidad y estupidez de la raza humana y en lo cual rivalizamos con los españoles como con los estadounidenses. No por monstruosos somos más modernos.

¿Podría haber reforma sin el sacrificio de la revuelta?

Yo creo que sí.

Pero finalmente vivíamos en un país que no dialogaba, que negaba al otro y aún más, lo exterminaba o lo ninguneaba.

Había algo más que intolerancia, que distancia; éramos extraños todos. Un bosque de cactus.

Podría haber sido que el espíritu crítico que le dio rostro, corazón y personalidad a la revuelta, tarde o temprano hubiese hecho la crítica de los pensamientos cúspide de la modernidad; los marxismos y las ingenierías sociales y sus versiones post, trans, neo, sobre, meta, etc., y que ha prolongado nuestra idea de modernidad, la depredación, la irresponsabilidad e indolencia en nuestra relación con el mundo y los otros; el extravío.

O tal vez de la aparición de la fe moderna marxista o capitalista.

El silenciar y condenar al peregrinaje a la revuelta, no nos dejó nada.

Dejó una derecha que no ha propuesto nada, que piensa poco y manotea mucho.

Dejó un grupo de izquierda provinciano, retobón, limitado en noticias, acrítico y cortesano.

Un puñado de académicos atentos al tabulador. Otros, a las fluctuaciones del poder y sus escaños. Otros más en el frenesí de hacer dinero.

Ausencia de Ideas.

Hemos desperdiciado hasta ahora la oportunidad de construir una forma democrática de relacionarnos, sin trampas, sin mentirnos.

La ambición sin límite ha envilecido las relaciones con los otros, la palabra, lo que somos y lo que sabemos.

La Revuelta Estudiantil-Universitaria, fue más que una Contracultura, fue una visión del mundo y una Ética. Su escisión, persecución y ninguneo nos ha dejado sólo silencio. Nuevamente el silencio aterrador de la depredación y el éxito.

La Revuelta fue un vuelo abatido, interrumpido antes de su medio día. La visión de la particularidad y el todo, el deslumbramiento y la caída.

Muchos, en ese instante entre el ascenso y la caída intuyeron las limitaciones de las academias del cambio, modernas, de las vanguardias; la búsqueda del progreso y el futuro. Esa visión, esa intuición debe llevarnos a mirarnos de otro modo, entre nuestras tradiciones y modernidades. Reinventarnos ahora.

Esa visión del mundo, agonía de nuestra idea de modernidad, debe llevarnos a replantear en nuestros centros de saber y en nuestros saberes. ¿Qué está por ventura en pie? Como se cuestionaban los antiguos Tlamaltinime. Darnos un rostro y un corazón. Nombrarnos. Atrevernos a ser.

* Parte primera del escrito sobre Las Revueltas de los 70s en Querétaro; la segunda parte será “La Revuelta del Espíritu”.

** Adelanto del libro “Julio Castillo, Gerardo Esquivel; lo NU” que aparecerá este 2009.