Cuatro grandes maestros queretanos

Cuatro Grandes

Maestros Queretanos  

Andrés Balvanera Martínez  

Nacido en Querétaro en 1834, estudiante de los Colegios de San Ignacio y San Francisco Javier y titulado un 4 de Octubre de 1856; fue parte de la Junta de Instrucción Pública. Fue director de la Escuela de San Luis Gonzaga y sistematizó la currícula correspondiente a la carrera magisterial o lo que conocemos como enseñanza normalista que inicia en nuestra ciudad el 20 de Enero de 1866. 

De 1904, el profesor Balvanera inaugura la primera escuela para preescolares o jardín de niños o kínder. 

Recibió la medalla de oro por sus méritos como maestro y ocupó la dirección de Instrucción Pública del Estado. 

Este gran maestro fundador de la Escuela Luis Gonzaga y de la Normal del Estado es olvidado a partir de 1911 hasta su muerte ocurrida un 25 de Abril de 1917.  

Nicolás Campa 

Nacido en Querétaro el 10 de Septiembre de 1828, egresado de los Colegios Jesuitas como licenciado en Derecho y miembro del Oratorio de San Felipe Neri, se inició como maestro desde 1863. 

Nicolás Campa junto con los maestros Próspero C. Vega y Andrés Balvanera abandonaron sus cátedras en el Colegio Civil en señal de protesta cuando los franceses ocuparon Querétaro en 1863.  

Muere el insigne maestro un 10 octubre de 1890, después de haber construido y diseñado el Templo Parroquial de San José Iturbide, insigne monumento de la arquitectura nacional.   

Próspero C. Vega 

Nacido en Querétaro un 23 de Marzo de 1893, este maestro que llevó a su culmen lo que después de haber sido los Colegios Jesuitas se llamara el Colegio Civil y que como abogado tuviera la defensa perdida de antemano del indio queretano Tomás Mejía y de la cual se dijo que no cabía mejor defensa, ni mejor pensada, ni más justa. 

El profesor Próspero C. Vega, nacido en la otra banda de nuestra ciudad, siempre fue reconocido como un orador y maestro extraordinario y con su muerte después de 50 años de servicio a la juventud queretana se cierra una época del humanismo en Querétaro.   

Florencio Rosas 

Nacido en Querétaro el 23 de Febrero de 1843, fue el precursor de la enseñanza tecnológica en Querétaro; fundador del Liceo Católico, de la Escuela de Artes y Oficios, de la Escuela del Sagrado Corazón de Jesús y de las Mujeres Obreras.  

El maestro Florencio Rosas, presbítero y canónigo de la iglesia católica y rector por muchos años del Seminario Conciliar de Querétaro, es el puente de la transformación de la educación de Querétaro del humanismo del siglo XIX a los grandes cambios tecnológicos del siglo XX.

Oraciones para un México destruido

EL AMOR DE DIOS PARA

UN MUNDO PECADOR

Por Charles G. Finney 

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.” 

El pecado es lo más costoso que hay en el universo. No hay nada cuyo coste se le parezca. El ser perdonado o no ser perdonado, es algo de un costo infinitamente grande. Perdonado: el costo recae principalmente en el gran Substituto que obra la expiación; no perdonado: el costo recae en la cabeza del pecador culpable.

La existencia del pecado es un hecho que se puede observar en todas partes. Hay pecado en nuestra raza y en formas terriblemente graves.

El pecado es la violación de una ley infinitamente importante, la ley designada y adaptada para asegurar el mayor bien posible del universo. La obediencia a esta ley es de modo natural esencial para el bien de las criaturas. Sin obediencia a esta ley no podría haber bienaventuranza ni en el cielo.

Como el pecado es una violación de una ley muy importante, no puede ser tratado con ligereza. No hay gobierno que pueda permitirse tratar una desobediencia como trivial, puesto que todo –él total bienestar del gobierno y de los gobernadores– gira en torno de la obediencia. Es necesario que se guarde la ley y se castigue la desobediencia en proporción al valor de los intereses que se juegan en el caso.

La ley de Dios no puede ser deshonrada por nada de lo que ha salido de sus manos. Ha sido deshonrada por la desobediencia del hombre; por ello es necesario que Dios se haga cargo del caso para recuperar su honor. El mayor deshonor a la ley se hace desobedeciéndola y despreciándola. Todo esto ha hecho el hombre pecador. Por ello, esta ley, siendo no sólo buena, sino intrínsecamente necesaria para la felicidad de los gobernantes, pasa a ser de todas las cosas la más necesaria que el legislador reivindique. No puede por menos que hacerlo.

Por ello, el pecado ha implicado grandes dispendios en el gobierno de Dios. O bien la ley ha de ser ejecutada a expensas del bienestar de la raza entera, o Dios ha de someterse a sufrir los peores resultados de la falta de respeto a su ley, resultados que en alguna forma han de implicar graves dispendios.

Tomemos por ejemplo un gobierno humano. Supongamos que las leyes justas y necesarias que impone un gobierno son pisoteadas, deshonradas. En un caso semejante, la infracción de la ley ha de ser seguida por la ejecución del castigo, o algo equivalente, probablemente más costoso. La transgresión ha de costar felicidad en alguna parte, y en cantidad.

En el caso del gobierno de Dios ha parecido aconsejable proporcionar un sustituto, alguien que haga posible salvar al pecador y al mismo tiempo honrar la ley. La pregunta, dados los datos anteriores es: ¿Cómo hay que costear este dispendio?

 

La Biblia nos informa de la manera en que se dio respuesta. ¿Quién iba a hacer este sacrificio? ¿Iba a ser por conscripción, donación? ¿Iba a ser por una ofrenda voluntaria, subscripción? ¿Quién iba a empezar? ¿Quién iba a dar el primer paso en este vasto proyecto? La Biblia nos dice que el primero fue el Padre Infinito. Él encabezó la donación. Dio a su Hijo Unigénito –para empezar– y habiéndolo dado, añade a esto todo lo necesario requerido por el caso. Primero dio a su Hijo para hacer la expiación requerida por la ley; luego dio y envió a su Santo Espíritu para hacerse cargo de la obra. El Hijo, por su parte, consintió en ser el representante de los pecadores, para que pudiera honrar la ley, sufriendo en lugar de ellos. Derramó su sangre, puso su vida en sufrimiento como oblación gratuita ante el altar –no rehusó las peores humillaciones y afrentas– de nada se retrajo, ni de la peor contumelia que los hombres malvados acumularon sobre Él. Y el Espíritu Santo también se dedica con esfuerzo incesante a cumplir su objetivo.

Hubiera sido un método muy expeditivo el haber enviado a toda la raza pecadora al infierno de una vez. Hizo algo así cuando ciertos ángeles “no guardaron el lugar que les correspondía”. Hubo una rebelión en el cielo. Dios no la toleró alrededor de su trono. Pero en el caso del hombre siguió otro curso: no sólo no los envió al infierno, sino que diseñó un vasto plan de medidas, incluyendo algunas tan generosas como el sacrificio propio, para recobrar las almas de los hombres a la obediencia y al cielo. 

¿Para quién fue hecha esta gran donación? “De tal manera amó Dios al mundo”, significa la raza humana. Por “mundo” hemos de entender aquí no parte de la raza, sino la raza entera. No sólo la Biblia, sino también la naturaleza del caso, muestra que la expiación debía ser hecha para todo el mundo. Porque, evidentemente, si no hubiera sido hecha para toda la raza, nadie en ella podría saber que había sido hecha para él, y por tanto nadie podría creer en Cristo en el sentido de recibir por fe las bendiciones de la expiación. Si hubiera habido incertidumbres respecto a las personas afectadas en una provisión limitada la donación entera habría fallado por la imposibilidad de fe racional en su recepción. Supongamos que en su testamento un hombre rico hace donación de cierta propiedad a ciertas personas, descritas sólo con el nombre de “los elegidos”. No son descritos de otra manera que por este término, y todos están de acuerdo en que aunque el que hizo el testamento pensaba en aquellos individuos definitivamente, sin embargo, no dejó descripción alguna de ellos, ni a las personas, ni a los tribunales, ni a nadie en el mundo. Como es comprensible un testamento así es totalmente nulo. No hay nadie en el mundo que pueda reclamar su testamento, ni aun en el caso que se describiera a estos “elegidos” como, por ejemplo, residentes de Oberlin. Como no se dice que son todos los residentes de Oberlin, y como no se dice cuáles, todo es inútil. Todos tienen en teoría iguales derechos pero ninguno tiene un derecho específico, por lo que ninguno puede heredar. Si la expiación hubiera sido hecha de está manera, no habría hombre alguno que tuviera razón para creer que es uno de los “elegidos” antes de recibir el Evangelio. Por ello, no se sabría quién tiene autoridad para creer y recibir sus bendiciones por fe. De hecho, la expiación ha de ser totalmente nula –en está suposición– a menos que haya una revelación especial hecha a las personas para las cuales se destine.

Tal como es ahora, el mismo hecho que un hombre pertenezca a la raza de Adán –el hecho que sea humano, nacido de mujer, es suficiente, en absoluto–. Le coloca debajo el palio. Es uno en el mundo por quien Dios dio a su Hijo, para que todo aquel que crea en Él no se pierda, mas tenga vida eterna.

El motivo subjetivo en la mente de Dios para este gran don es el amor, el amor al mundo. Dios amó al mundo de tal manera que dio a su Hijo para que muriera por Él. Dios amó a todo el universo también, pero el don de su Hijo procedió de su amor por nuestro mundo. Es verdad que en este gran acto procuró proveer para los intereses del universo. Tuvo cuidado en no hacer nada que pudiera en lo más mínimo invalidar la santidad de su ley. Del modo más cuidadoso procuró evitar cualquier error respecto a la consideración a su ley y los elevados intereses de la obediencia y felicidad de su universo moral. Quiso evitar para siempre el peligro de que algún ser moral, nunca, se sintiera tentado a despreciar la ley moral.

Pero además, no fue sólo por amor alas almas, sino por respeto al espíritu de la ley de su razón eterna que dio a su Hijo para morir. En esto se originó el propósito de entregar a su Hijo. La ley, por sí misma, ha de ser honrada y considerada santa. No puede hacerse nada incompatible con su espíritu. Ha de hacer todo lo posible para prevenir que se cometa pecado y asegurar la confianza y amor de sus súbditos. Tan sagrados consideró estos grandes objetivos que consintió en que su Hijo derramara su sangre, antes que arriesgar el bien del universo. No cabe la menor duda que fue el amor y consideración por el mayor bien del universo lo que le hizo sacrificar a su querido Hijo.

Consideremos con atención la naturaleza de este amor. El texto hace un énfasis especial en esto: que Dios amó de tal manera, su amor fue de tal naturaleza, tan maravilloso y tan peculiar en su carácter, que le condujo a dar a su propio Hijo para morir. Se implica más, evidentemente, en esta expresión que, simplemente, su grandeza. Este amor es peculiar, en especial, en su carácter. A menos que entendamos esto, correremos el peligro de caer en el extraño error de los universalistas, que no cesan de hablar del amor de Dios a los pecadores, pero cuyas nociones de la naturaleza de este amor nunca conducen al arrepentimiento o a la santidad. Parece que piensan que este amor es un simple bien natural, y conciben a Dios como un ser de buen natural, a quien nadie tiene que temer. Estas nociones no tienen la menor influencia hacia la santidad, sino al contrario. Sólo cuando entendemos lo que es el amor en su naturaleza sentimos su poder moral de fomentar la santidad.

Se puede preguntar, si Dios amó al mundo con un amor caracterizado por la grandeza, y sólo por la grandeza, ¿por qué no salvó a todo el mundo sin el sacrificio de su Hijo? Esta pregunta basta para mostrarnos que hay un significado profundo en la palabra “de tal manera”, y esto debería ponernos al aviso en un estudio de su significado.

1. Este amor en su naturaleza no es complacencia; un deleite en el carácter de la raza. Esto no podía ser, porque no había nada bueno en su carácter. El que Dios hubiera amado a la raza con complacencia habría sido infinitamente degradante para Él.

2. No era una mera emoción o sentimiento. No era un impulso ciego, aunque algunos parece que lo suponen así. Parece que a menudo se supone que Dios actuó como hacen los hombres, llevado por una emoción fuerte. Pero no podía haber virtud en esto. Un hombre puede darlo todo en un impulso ciego de sentimiento, y no es más virtuoso por ello. Pero al decir esto no excluimos toda emoción del amor de benevolencia, ni del amor por parte de Dios a un mundo perdido. Él sentía emoción, pero no sólo emoción. Verdaderamente, la Biblia nos enseña en todas partes que el amor de Dios para el hombre perdido en sus pecados era paternal –el amor de un padre por sus hijos, en este caso, para un hijo pródigo, rebelde, díscolo. En este amor ha de haber mezclada, naturalmente, una profunda compasión.

3. Por parte de Cristo, considerado como Mediador, este amor era fraternal. “No se avergonzó de llamarlos hermanos.” Desde un punto de vista actuó por los hermanos y desde otro por los hijos. El padre lo dio para esta obra y naturalmente simpatiza con el amor apropiado a sus relaciones.

4. Este amor ha de ser totalmente desinteresado, porque Él no tenía nada que esperar o temer, ni ningún provecho a obtener como resultado de salvar a sus hijos. En realidad, es imposible concebir a Dios como egoísta, puesto que su amor abraza a todas las criaturas y todos los intereses según su valor mal. No hay duda que se deleitó salvando a la raza. ¿Por qué no había de ser así? Es una gran salvación en todos los sentidos y aumenta en gran manera la bienaventuranza del cielo, en gran manera afecta la gloria y bienaventuranza del Dios Infinito. Eternamente se respetará a sí mismo por este amor desinteresado. Él sabe que todas sus santas criaturas le respetarán eternamente por su obra y por el amor que hizo que tuviera lugar. Pero hemos de decir también, Él sabía que no le respetarían por su gran obra a menos que vieran que la había hecho por el bien de los pecadores.

5. Este amor era celoso, no el estado frío de la mente que algunos suponen, no en abstracto sino un amor profundo, celoso, ferviente, ardiente en su alma como un fuego que no se apaga.

6. El sacrificio fue de suprema abnegación. ¿No le costó al Padre el entregar a su propio Hijo para sufrir y morir una muerte así? Si esto no es abnegación, ¿cómo vamos a llamarlo? Dar así a su Hijo, con tanto sufrimiento, no es la forma más elevada de abnegación? El universo nunca podía tener idea de una abnegación así, si no la viera.  

7. Este amor era particular porque era universal; y también era universal porque era particular. Dios amó a cada pecador en particular, y por ello los amó a todos. Porque los amó a todos imparcialmente, sin acepción de personas, los amó a cada uno en particular.

8. Fue un amor muy paciente. Cuán raro es encontrar a un padre que ame a su hijo tanto que nunca esté impaciente con él. Dejadme inquirir, los que sois padres, y decidme si nunca habéis sentido impaciencia respecto a vuestros hijos, hasta el punto que a pesar de sus provocaciones habéis podido abrazarlos y amarlos, hasta que se arrepienten por amor? O ¿cuál de vosotros hijos podéis decir: mi padre nunca se impacientó conmigo? Con frecuencia oímos a los padres decir: amo a mis hijos, pero se me acaba la paciencia a veces.

Pero Dios nunca se impacienta. Su amor es profundo y tan grande que es siempre paciente.

Generalmente, cuando los padres tienen hijos inválidos, éstos son objeto de especial compasión, y los padres pueden tener una paciencia infinita con ellos; pero cuando los hijos son malos, parece que ofrecen una buena excusa para que los padres sean impacientes. En el caso de Dios somos hijos no inválidos, sino malos, con una inteligencia corrompida. Pero ¡oh, asombrosa paciencia, tan deseosa de nuestro bien, de nuestro máximo bienestar, que aunque nos portemos mal con Él, Él siempre está dispuesto a bendecirnos y derretir nuestra rebeldía en penitencia y amor, por medio de la muerte de su Hijo en nuestro lugar!

9. Hay un amor celoso, no en el mal sentido, sino en el buen sentido; en el sentido de ser en extremo cuidadoso para que nada ocurra que dañe a aquel a quien ama. Como el marido y la esposa que se aman sienten celos respecto al bienestar mutuo, procurando fomentarlo en todas las formas posibles.

Esta dádiva es hecha realmente, no ya prometida. La promesa ha sido cumplida. El Hijo ha venido, ha muerto y ha pagado el rescate, una salvación preparada para todos los que la aceptan.

El Hijo de Dios murió, no como algunos entienden, para satisfacer una venganza, sino para cumplir las exigencias de la ley. La ley había sido deshonrada porque había sido infringida. Por ello Cristo se hizo cargo de honrarla para cumplir sus exigencias, muriendo una muerte expiatoria. No había que apaciguar el espíritu vindicativo de Dios, sino asegurar el máximo bien posible en el universo en una dispensación de misericordia.

Habiendo sido hecha la expiación, todos los miembros de la raza tienen derecho a la misma. Está abierta a todos los que quieran abrazarla. Aunque Jesús permanece siendo el Hijo del Padre, con todo, por derecho, pertenece en un importante sentido a toda la raza, a todos; de modo que todo pecador tiene un interés en su sangre si quiere humildemente reclamarla. Dios envió a su Hijo para ser Salvador del mundo, para que todo aquel que quiera creer, acepte esta gran salvación.

Dios da su Espíritu para que aplique esta salvación a los hombres. Éste viene a la puerta de cada uno y llama, para ser admitido si puede y mostrar a cada pecador que puede tener salvación ahora. ¡Oh, qué labor de amor es ésta!

Esta salvación debe ser recibida, si lo es, por la fe. Este es el único medio posible. El gobierno de Dios sobre los pecadores es moral, no físico, porque el pecador es un ser moral, no físico en este aspecto. Por tanto, Dios puede influir en nosotros sólo si le damos nuestra confianza. Nunca puede salvarnos meramente llevándonos a un lugar llamado cielo, puesto que un cambio de lugar no significa un cambio voluntario del corazón. No puede haber, pues, otro camino para ser salvo que la simple fe.

Ahora bien, no hay que confundirse y suponer que abrazar el Evangelio es simplemente creer los hechos históricos sin recibir verdaderamente a Cristo como Salvador. Si éste hubiera sido el plan, Cristo no habría tenido que hacer nada más que bajar al mundo y morir, y luego regresar al cielo y esperar para ver quién iba a creer los hechos. ¡Pero es muy diferente de esto! Ahora Cristo viene a llenar el alma con su vida y su amor. Los pecadores penitentes oyen y creen la verdad respecto a Jesús y luego reciben a Cristo en su alma, para vivir y reinar en ella de modo supremo y para siempre. Sobre este punto hay muchos que se equivocan diciendo: “Sí creo en estos hechos como históricos, basta.” ¡No, no! Esto no es así, de ninguna manera. “Con el corazón se cree para justicia.” La expiación fue realizada para proveer el camino en que Jesús descendiera al corazón de los hombres y los atrajera en unión y afinidad con Él, para que Dios pudiera abrazar con su amor a los pecadores, para que la ley y el gobierno divinos no fueran deshonrados con tales muestras de amistad mostradas por Dios a los pecadores. Pero la expiación de ninguna manera salva a los pecadores, excepto en el sentido de que les prepara el camino para entrar en comunión y afinidad de corazón con Dios.

Ahora, Jesús viene a la puerta de cada pecador y llama. ¡Atención! ¿Por qué llama? Porque, no fue al cielo y se quedó allí para que los hombres creyeran en los hechos históricos y fueran bautizados, como algunos suponen, para salvación. En cambio, ved cómo desciende, y le dice al pecador lo que ha hecho, le revela su amor, le dice lo santo y sagrado que es, tan sagrado que Él no puede obrar en modo alguno sin referencia a la santidad de su ley y la pureza de su gobierno. Así, imprimiendo en el corazón las más profundas y amplias ideas de su santidad y pureza, hace énfasis en la necesidad de un profundo arrepentimiento y el sagrado deber de renunciar al pecado.

CONCLUSIÓN

1. La Biblia enseña que los pecadores pueden perder su derecho al nuevo nacimiento y situarse más allá del alcance de la misericordia. No hace mucho que hice notar la necesidad de guardarse en contra de los abusos de su amor. Las circunstancias son tales que crean el mayor peligro de este abuso y, por tanto, Él ha de hacer saber a los pecadores que no pueden abusar de su amor, y si lo hacen, no lo harán con impunidad.

2. Bajo el Evangelio, los pecadores están en circunstancias de la mayor responsabilidad posible. Están en el mayor peligro de pisotear al mismo Hijo de Dios. “Venid –dijeron– matémosle y la heredad será nuestra.” Cuando Dios envió al final, a su propio Hijo, ¿qué hicieron? Añadieron a todos sus pecados y rebeliones anteriores el mayor insulto posible a su glorioso Hijo. Supongamos que ocurriera algo análogo bajo un gobierno humano. Ocurre una rebelión en una de las provincias. El rey envía a su propio hijo, sin un ejército, para apaciguar la rebelión, con mansedumbre y paciencia tratando de explicarles las leyes del reino y exhortarles a la obediencia. ¿Qué hacen en este caso? ¡De común acuerdo se apoderan de él y le dan muerte!

Pero tú niegas la aplicación de esto y preguntas: ¿Quién mató al Hijo de Dios? ¿No fueron los judíos? ¡Ay!, y ¿no habéis tenido todos vosotros pecadores, parte en su muerte? ¿No muestra el modo que tratáis a Jesucristo que estáis en plena simpatía con los antiguos judíos que le dieron muerte al Hijo de Dios? Si hubieras estado allí hubieras gritado más fuerte que ellos: “¡Fuera, crucifícale!” ¿No has dicho siempre: ¡Apártate de nosotros, porque no deseamos conocer tus caminos!?

3. Se dijo de Cristo, que siendo rico se hizo pobre para que con su pobreza pudiéramos ser nosotros enriquecidos. Cuán verdadero es esto. Nuestra redención le costó a Cristo su vida; era rico, pero se hizo pobre; nos halló infinitamente pobres, pero nos hizo ricos con todas las riquezas del cielo. Pero de estas riquezas nadie puede participar si no las ha aceptado de forma legítima. Tienen que ser recibidas en los términos propensos, o la oferta pasa de largo, y el que no las acepta se queda más pobre que si no se le hubieran puesto al alcance de estos tesoros.

Hay muchas personas que parece que comprenden mal todo este punto. Parece que no creen lo que Dios dice, sino que continúan repitiendo: ¿Sí, sí. Si tan sólo hubiera salvación para mí, si se hubiera provisto expiación para el perdón de mis pecados. Este fue una de las últimas cosas que quedó clara en mi mente antes de entregarme totalmente a la confianza de Dios. Había estado estudiando la expiación; veía sus aspectos teológicos, veía lo que exige del pecador, pero me irritaba y decía, si me hiciera cristiano, ¿cómo podría saber que Dios me ha recibido? Bajo esta irritación dije cosas estúpidas y amargas contra Cristo, hasta que mi propia alma estaba horrorizada de mi maldad, y dije: compensaré de todo esto a Cristo si me es posible.”

En esta forma muchos avanzan bajo el ánimo que les da el Evangelio, como si fuera sólo una aventura, un experimento. Dan un paso adelante cuidadosamente, con temor y temblor, como si fuera en extremo dudoso si hay misericordia para ellos. Lo mismo me pasaba a mí. Estaba de camino a la oficina cuando la pregunta me venía a la cabeza: ¿Qué estás esperando? No tienes por qué levantar tanta polvareda. Todo está provisto. Sólo tienes que consentir en la proposición, entregar tu corazón al instante, esto es todo. Y esto es todo. Todos los cristianos y los pecadores deberían entender que todo el plan está completo, que todo el Cristo: su carácter, su obra, su muerte expiatoria, y su incesante intercesión pertenecen a cada uno de los hombres y sólo precisa aceptarlo. Hay un océano lleno. Aquí está. Puedes aceptarlo o no. Está allí, como si estuvieras a la orilla de un océano de agua pura y cristalina y estuvieras muerto de sed; puedes beber, y no tienen por qué temer que vas a agotar este océano, y los otros se van a quedar sin agua. Se te invita a beber, bebe en abundancia. Este océano suple a todas tus necesidades. No tienes por qué tener en ti los atributos de Jesucristo, porque estos atributos pasan a ser prácticamente tuyos para todo uso posible. Como dice la Escritura: Él ha sido hecho por parte de Dios para nosotros sabiduría, justificación, santificación y redención. ¿Qué más necesitas, sabiduría? Aquí la tienes, ¿Justificación? Aquí está. ¿Santificación? Está disponible. Todo está en Cristo. ¿Puedes pensar en algo más que necesitas para tu pureza moral, o para tu utilidad que no está en Cristo? Nada. Todo está provisto aquí. Por tanto, no tienes por qué decir, iré y oraré, y probaré. No hay que probar nada. No hay “quizás” con Cristo. Las puertas están abiertas. Son como las puertas del Tabernáculo de Broadway, en Nueva York, que se abren y se quedan abiertas, para que no puedan cerrarse sobre las muchedumbres que pasan por ellas. Cuando las construyeron, fui a los obreros y les dije que tenían que permanecer abiertas y fijas, y así las construyeron.

Así la puerta de salvación está siempre abierta, y nadie puede cerrarla. Ni el mismo diablo ni sus ángeles. Allí está, abierta de par en par, para todo pecador de nuestra raza que quiera entrar por ella.

De nuevo, repito, el pecado es lo más costoso que hay en el universo. ¿Te das cuenta, pecador, de cuál es el precio que ha sido pagado para que pudieras ser redimido y hecho heredero de Dios y del cielo? ¡Oh, qué costoso ha resultado el que nos permitiéramos pecar!

¡Qué coste tan enorme ha resultado ser el de lo que ha tenido que ser puesto en movimiento para salvar a los pecadores. El Hijo de Dios ha tenido que ser enviado a la tierra. Ha habido que enviar los ángeles y los espíritus ministradores a los misioneros, ha precisado la labor cristiana, la oración y el llanto y la ansiosa solicitud: todo para buscar y salvar a los perdidos. ¿Qué maravillosa contribución ha sido impuesta a la benevolencia del universo para eliminar el pecado y salvar al pecador? ¡Qué vergüenza para los pecadores el aferrarse a este pecado, a pesar de los esfuerzos hechos para salvarlos, y que, en vez de avergonzarse de su pecado, se desentiendan y digan:

“¡Qué importa! Que hagan Io que quiera los misioneros y las mujeres piadosas para mantener todo esto en marcha. Yo quiero mis placeres y eso es lo que busco”! 

Los pecadores pueden muy bien permitirse el hacer sacrificios para poder salvar a sus prójimos que aún son pecadores. Pablo lo hacía en favor de sus prójimos. Él vio que había hecho su parte para hacerlos pecadores, y ahora le correspondía hacer su parte para convertirlos y hacer que se volvieran a Dios. Pero ahora, este joven cree que no se puede permitir ser un ministro, porque teme que no habrá fondos para sostenerle. ¿No debe nada a la gracia que ha salvado su alma del infierno? ¿No tiene que hacer ningún sacrificio, habiendo hecho Jesús tantos por él?; y otros cristianos también, ¿no ha orado y sufrido y trabajado para la salvación de su alma? En cuanto al peligro de carecer de pan en la obra del Señor, ¡que confíe en su Gran Maestro! Y con todo he de decir que las iglesias pueden ser culpables de no sostener debidamente a sus pastores. Dios les dejará morir a ellos de hambre si ellos no dan pan a sus ministros. Sus almas y las almas de sus hijos padecerán hambre, si ellos con avaricia no entregan lo que Dios ha provisto para los que les dan el pan de vida.

¡Cuánto cuesta librar a nuestra sociedad de ciertas formas de pecado que aún persisten para nuestra vergüenza como por ejemplo, la esclavitud. Cuánto se ha gastado ya, y cuánto más queda por gastar hasta que esta plaga y maldición y pecado sea extirpada de nuestro país! Ésta es una parte de la gran empresa de Dios, y Él va a empujarla hasta que quede terminada. No obstante, ¡cuán grande es el coste! ¡Cuántas vidas y cuánta agonía el librarlos de este pecado!

¡Ay de aquellos que se hacen ricos con los pecados de los hombres! ¡Pensemos en los que venden ron, tentando a los hombres mientras Dios trata de disuadir a los hombres de que entren en los caminos del pecado y de la muerte! ¡Pensemos en la culpa de todos los que se alistan contra Dios! Cristo tendrá que habérselas con ellos, porque hacen una obra contraria a la suya.

Nuestro tema ilustra la naturaleza del pecado como mero egoísmo. No importa cuánto le cuesta el pecado a Jesucristo, cuánto le cuesta a la iglesia, cuánto les cuesta a todos los que se esfuerzan por extirparlo; el pecador quiere permitírselo todo y lo hará en tanto que pueda. ¿Cuántos entre vosotros habéis costado lágrimas a vuestros amigos que tratan de sacaros de los caminos del pecado. ¿No os avergüenza el que haya sido necesario hacer tanto en favor vuestro, y aún no os decidáis a renunciar a vuestros pecados y entregaros a Dios y a la santidad?

Todo el esfuerzo por parte de Dios y del hombre es sufrimiento y abnegación. Empezando con el sacrificio de su amado Hijo, todo es llevado a cabo con enormes sacrificios y labor. Pensad sólo en el tiempo, en el dolor que costáis.

Y ésta es la labor, gozo y abnegación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en su gran obra para la salvación humana. Lo que le apena es el que tantos rehúsen ser salvados. No hay nada que dentro de límites razonables no estén dispuestos a realizar para cumplir su gran obra. Es asombroso pensar en la forma en que toda la creación simpatiza, también, en está obra y en sus necesarios sufrimientos. Volvamos a la escena de los sufrimientos de Cristo. ¿Podría el sol en los cielos permanecer sin conmoverse ante una escena semejante? No podía contemplarlo, porque puso un velo sobre su paz. La naturaleza entera se vistió de luto.

El tema nos ilustra por necesidad el valor del alma. ¿Habría hecho todo esto Dios si tuviera en poca estima a los pecadores, como ellos generalmente se consideran?

Los mártires y santos no se niegan a los sufrimientos, llenando con ellos lo que falta a los sufrimientos de Cristo; no en la expiación en sí, sino en las partes subordinadas del trabajo que hay que hacer. El amor a la abnegación es parte de la naturaleza de la verdadera religión.

Los resultados justificarán plenamente este dispendio. Dios contó el costo bien antes de empezar. Mucho antes de formar un universo moral sabía perfectamente lo que iba a costar redimir a los pecadores, y sabía que el resultado justificaría ampliamente el costo. Sabía la maravillosa misericordia que se efectuaría; y lo grande del sufrimiento que se exigiría a Cristo; y que los resultados de ello serían infinitamente gloriosos. Miro al futuro, a las edades venideras, y contemplo el gozo de los redimidos, en el gozo de una bienaventuranza eterna; ¿no le bastaba esto a su corazón de infinito amor para gozarse? Y ¿qué diremos de ti, cristiano? ¿Vas a decir que te da vergüenza de pedir que se te perdone? ¿Vas a decir que no puedes recibir tanta misericordia? Dirás que: “Es un precio de sangre, y ¿cómo puedo aceptarlo?”, o bien “¿Cómo puedo costar tanto a Cristo?”

Tienes razón al decir que le has costado mucho, todo el dolor que ha sufrido, pero no tiene que sufrirlo otra vez, y no le costará más por el hecho de que tú aceptes; además, Jesucristo no sufrió más de lo que era estrictamente necesario para hacer la redención.

Y cuando en el futuro le veas cara a cara, ¿no vas a adorarle por la sabiduría de su plan y el infinito amor que le trajo a este mundo? ¿Y qué dirías de la asombrosa condescendencia que le trajo para rescatarte? ¿No has vertido tu alma, oh cristiano, ante tu Señor en agradecimiento por lo que le has costado?

Di alma, ¿vas a vender los derechos de tu primogenitura? ¿Cómo puedes vender tu propia alma? ¿Cómo puedes vender a Cristo? Judas lo hizo por treinta piezas de plata; y desde entonces los cielos han estado llorando gotas de sangre sobre nuestro mundo culpable. ¿Qué precio requerirías del diablo para venderle tu alma? Lorenzo Dow se encontró una vez con un hombre, mientras estaba cabalgando en un camino solitario para cumplir un encargo. Al pasar por su lado le dijo: “Amigo ¿ha orado usted alguna vez?” “No. ¿Cuánto dinero va a pedirme por no orar en absoluto a partir de ahora?” “Un dólar –le contestó el otro–.” Dow le dio el dinero y siguió cabalgando. El hombre se puso el dinero en el bolsillo y siguió cabalgando. Pero al poco empezó a pensar. Cuanto más pensaba en el trato que había hecho peor se sentía. “¡Acabo de vender mi alma por un dólar! Este hombre tiene que haber sido el diablo. Nadie me habría tentado de esta manera. ¡Tengo que arrepentirme con toda mi alma o ser condenado para siempre!”

¡Cuán a menudo has entrado en tratos para vender a tu Salvador por menos de treinta piezas de plata! ¡Por una insignificancia!

Finalmente, Dios quiere voluntarios para que ayuden en su gran obra.

Dios se ha dado a sí mismo, ha dado a su Hijo, y ha enviado su Espíritu; pero se necesitan obreros; y ¿qué vas a dar tú?

Pablo dijo que llevaba en su cuerpo las marcas del Señor Jesús.

¿Aspiras tú a tal honor?

¿Qué harás tú por Él, qué vas a sufrir? ¿Vas a decir: “No, no tengo nada para dar”?

Puedes darte a ti mismo, tus ojos, tus oídos, tus manos, tu mente, tu corazón, todo; y sin duda nada de lo que tienes es demasiado para que no lo entregues a Él en esta llamada.

¿Cuántos jóvenes están dispuestos a ir, cuyos corazones están saltando dentro del pecho gritando: “¡Heme aquí! ¡Envíame a mí!”

México en guerra civil; hambre y miedo

Estado y guerra

John Saxe-Fernández  

Ya son más de 16 mil bajas. El sexenio termina su tercer año empapado en sangre por la hipertrofia militar de la guerra al narcotráfico y el crimen organizado y aplicando, en medio de la matanza y la peor crisis económica de los últimos 80 años, el recetario pro cíclico/extractivista del FMI-Banco Mundial-BID: lo último que se hace en estas circunstancias, según un premio Nobel. De ahí el creciente mar de pobreza, desempleados y su ocupados; la ruina del mercado interno y el aparato productivo (¡ya ni la informalidad económica crece!): se ataca con igual saña a la sociedad civil y a la demanda agregada, cortejando más desastres. El país se desestabiliza a ritmo preocupante.

Sin noción de la razón de Estado ni presencia de la gesta de Independencia; del despojo formalizado en 1848; de la centralidad del 27 constitucional; de la nacionalización petrolera y eléctrica; sin piso electoral, Calderón abrazó la Iniciativa Mérida, hija del Plan Colombia.

Por el diseño imperial de guerra al narcotráfico que se centra en la fuerza militar, en la oferta de drogas y desatiende aspectos cruciales de corte fiscal, socioeconómico y de salud y transforma el territorio nacional (y no el de Estados Unidos), en campo de batalla, Calderón abandonó la soberanía nacional afectando la esencia y función del Estado-nación mexicano: esa guerra y su estado de excepción, donde la violación a los derechos humanos y específicamente a las convenciones de Ginebra, con sus ejecuciones extrajudiciales, matanzas y los ataques indiscriminados a la población civil son la norma, es la cubierta bajo la que opera un diseño contrainsurgente, imperial-empresarial de ocupación territorial-jurisdiccional.

Su primera manifestación fue en Colombia (1999), traduciéndose hoy en la entrega de bases y del espacio aéreo, marítimo y terrestre al Pentágono y en la apoplejía constitucional de esa nación: Uribe, al mando del Poder Ejecutivo, en los hechos capitula desnacionalizando el monopolio de la violencia física legítima sobre territorio colombiano, a decir de Max Weber (et. al.), elemento esencial del Estado.

En México, Carlos Pascual, el embajador estadunidense y especialista en estados fallidos, dijo que a partir de 2010 operará una instancia binacional, una suerte de estado mayor de la mencionada guerra para la que Estados Unidos cuenta con mil 400 agentes en territorio nacional. Es la guerra que Calderón adoptó como suya y no es otra cosa que un equivalente, al lado sur de la frontera imperial, del diseño elaborado por el país vecino para el control y usufructo en Colombia, Irak y Afganistán/Pakistán de los recursos naturales bajo jurisdicción ajena a la suya.

La binacionalización del uso de la violencia legítima sobre territorio mexicano se realiza en paralelo a la desnacionalización y extranjerización del estratégico sector petroeléctrico del país en cuya operación diaria se involucra a enormes complejos económico-territoriales que se despliegan por todo el espacio nacional: culmina así el tercer año de un gobierno de cuestionada legitimidad de origen sin que la embajada de Estados Unidos y Los Pinos den a conocer la puesta en marcha de otra instancia binacional en territorio estadunidense para que nuestros oficiales y especialistas les ayuden en esa guerra.

Después de todo, como se reconoce en investigaciones realizadas por el Colegio de Guerra de esa nación, allá está la gran masa de consumidores; ahí se realiza el negocio en grande gracias a su sistema bancario, empresas y nexos oficiales que dan sustento operativo al narcotráfico. Es ahí donde están las fábricas y miles de distribuidoras, a lo largo de la frontera, de las armas de todo calibre que, como río de plomo, transitan a México sin mayor dificultad (como el Colorado sobre el Gran Cañón): son armas imprescindibles para la masacre de mexicanos y mexicanas que abarrotan las morgues del país. ¿O es que sólo Estados Unidos reclama para sí el monopolio de la violencia física legítima en su territorio?

http://jsaxef.blogspot.com 

La Marcha de La Humanidad

La Marcha de la Humanidad, mural de Siqueiros en el Polyforum Cultural

El sitio es aprovechado como foro para realizar eventos políticos, culturales y artísticos, pues en su plataforma caben 1000 personas.

Foto: Federico Xolocotzi

El Sol de México

Organización Editorial Mexicana

 

El enorme mural de La Marcha de la Humanidad es la obra cumbre del pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, quien, apoyado por don Manuel Suárez, iniciador de la construcción del Hotel de México, tuvo para sí un espacio de 2,400 metros cuadrados, a fin de plasmar sus ideas revolucionarias.

Sin embargo, el artista, lejos de quedarse en la mera exposición, puso luz y sonido a su pieza artística y él mismo dejó para la posteridad la narración de lo que significa ese monumento de arte, pintura y color.

Ubicado en la esquina de la Avenida Insurgentes y la calle de

Filadelfia, en la colonia Nápoles, el Polyforum es aprovechado como foro para realizar eventos políticos, culturales y artístico, pues en su plataforma giratoria de 24 metros de diámetro y 450 metros cuadrados de superficie caben 1000 personas repartidas cómodamente.

El movimiento giratorio permite a los espectadores disfrutar en toda su magnitud la teoría de la poliangularidad aplicada por el pintor llamado “El Coronelazo”, que demuestra que desde cualquier ángulo las pinturas parecen tener movimiento.

El mural cuenta con siete paneles, el primero de ellos nombrado “El Hombre”, que consta de una sola composición, que representa la creación, dominación y utilización de la ciencia; el segundo tiene tres composiciones principales: el volcán, el nahual, el árbol de veneno; el tercero está integrado por el árbol del ámate, el nuevo líder y el árbol recién germinado.

En el cuarto panel se ubica la mujer que está integrado en una sola composición que representa la paz, cultura y armonía hacia una sociedad futura; mientras que el quinto panel, el más grande, muestra imágenes del hombre primitivo, la mujer proletaria embarazada, el hombre encorvado, la marcha de las madres, el mestizaje, el negro linchado, los pimas y los yaquis.

Finalmente, está el panel 6 tiene tres composiciones principales: El demagogo, hombres, mujeres y niños, y el líder; el panel 7 es el techo con El águila, la estrella roja, los astronautas y la estrella blanca.

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México pobre y en desencuentro

México: el mapa humano  

Arnoldo Kraus 

 

La Jornada 

Todo lo que han hecho –y lo que no han hecho– los gobiernos mexicanos para fabricar la sociedad del desencuentro ha sido exitoso. El fracaso de sus políticas y la mediocridad de nuestros dirigentes han sembrado discordia, creado distancias, generado desconfianza, sepultado inocentes y expulsado connacionales. La sociedad mexicana vive inmersa en la desconfianza; trágico presente y escabroso futuro son realidades que cohabitan en nuestro ambiente. 

El año que finaliza sembró más discordia que el previo. El año que sigue será peor que 2009. Perdón por el escepticismo. Perdón por la crudeza. La realidad no pide perdón: habla a partir de lo que retrata. El mapa humano del México contemporáneo es desolador. Expongo dos retratos. El primero: la sociedad del desencuentro se ha instalado entre nosotros. No hay elementos para destejer la espiral de desconfianza. El segundo: la oferta política es magra. No hay en quién depositarse, en quién confiar. Cuando la confianza en las instituciones es mínima, o nula, el desencuentro comunitario se multiplica sin parar. Ese es el mapa humano del México 2009. ¿En quién confiar? 

La mayoría de la población no confía en la mayoría de sus gobernantes. La mayoría de los políticos no confía en sus pares, muchas veces, incluso, en los que militan en sus propios partidos. La mayoría de los políticos que confiaban en los pactos que tenían con sus narcotraficantes se han retirado y la mayoría de los narcotraficantes guardan malas relaciones con sus homólogos. La desalmada lucha entre narcotraficantes y el Ejército ha matado a muchos inocentes y ha cuestionado la transparencia de la milicia. Ésta no sólo no ha logrado frenar el narcotráfico, sino se ha convertido en blanco de críticas por algunas de sus actitudes en la comunidad. 

La añeja falta de confianza de la sociedad en la policía y ahora en la milicia se ha incrementado conforme los índices de violencia aumentan: muchos habitantes sienten miedo cuando algún policía o patrulla se acerca; muchos le temen menos a los ladrones. No es infrecuente que la muta quiera linchar policías para buscar la justicia que nunca se les ha dado. Tampoco es la serendipia la que hace que las comunidades busquen arreglar cuentas por su propia mano: es la anemia moral de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos la que ha fomentado la desconfianza y el desprecio de la sociedad civil hacia muchas de sus instituciones.

La sociedad quisiera depositarse en algo o en alguien. Imposible: la corrupción y la impunidad despellejan todo. Los connacionales que quieren trabajar tienen que emigrar a Estados Unidos; los desterrados de Salinas, de Zedillo, de Fox y de Calderón son nuestros héroes: sin sus remesas el presente sería, para muchos, irrespirable. Muchos de los connacionales que estudiaron en el extranjero, con frecuencia a costa del erario, optan por no regresar: al Estado mexicano poco le interesa invertir en ciencia o en conocimiento. Mejor invierte y desinvierte en otros rubros. 

Aunque sean otros los actores, mucha tinta y dinero corrieron con la intención, desconocida, por supuesto, de crear un Golem mexicano: Juanito. El famoso Juanito expuso la altura de muchos de los rincones de nuestra política e incrementó la desazón de la población. Juanito no logró transformarse en un Golem mexicano, pero sí consiguió sumirnos en la realidad y en los tejes y manejes de nuestra clase política (son muchas las versiones acerca del Golem. Se sabe que es una invención del folclor medieval y de la mitología judía. El Golem es un ser animado fabricado usualmente de barro u otras materias inanimadas. Proteger por medio de sus acciones o de palabras mágicas o religiosas son sus principales atributos). 

El último reducto podría ser la religión. Podría ser, pero no lo es. Aunque no lo he indagado ni lo he leído, aventuro las ideas siguientes. La pobreza, la extrema pobreza, erosiona todo. La idea del mundo venidero ya ni es suficiente ni es consuelo. Todo tiene un límite. La pobreza mexicana lo rebasó hace mucho. Lo rebasó con creces y lo sepultaron las posturas de Norberto Rivera y de Onésimo Cepeda. Escucharlos un momentito, no más de un minuto, es suficiente para descreer. 

La espiral de la desconfianza no tiene fin. Este año fue peor que 2008; 2010 será peor que 2009. Casi no hay en quién confiar. Casi no hay en quién creer. Son muy pocas las instituciones dignas. 

Nuestra realidad es patética. Vivimos inmersos en la sociedad del desencuentro. 

Convento de San Francisco en México

Recuperan el exconvento de San Francisco de Asís

El retablo del altar mayor fue realizado por Jerónimo Antonio Gil fue destruido en el siglo XIX y reconstruido en los años 40 del siglo XX.

Foto: José Luis Rubio

El Sol de México

Organización Editorial Mexicana

El Sol de México

La fachada de la iglesia de Balvanera de estilo churrigueresco, que perteneció al gigantesco convento de San Francisco, empezó a ser remodelada para preservar la belleza arquitectónica y mostrar un ejemplo de la grandeza de dicho monasterio.

Cercado por la Torre Latinoamericana, comercios donde se refugiaron ambulantes, un cine que exhibe películas pornográficas y otros negocios, son pocos los capitalinos que conocen este lugar histórico.

El convento fue fundado en 1524 por los padres franciscanos, que fue la primera orden religiosa que llegó a la Nueva España con la intención de catequizar a los indígenas, que sobrevivieron a la guerra de la Conquista.

Antes de erigir el conjunto religioso, el terreno fue ocupado por el zoológico del emperador Moctezuma II, conocido como la Casa de las Fieras, posteriormente el conquistador Hernán Cortés lo cedería para que en él se instalase un convento, que en su época tuvo 32,490 metros cuadrados, y ocupaba las calles de San Juan de Letrán, hoy Eje Central; San Francisco, hoy Madero; Gante, y llegaba hasta la calle de Venustiano Carranza.

Sin embargo, con la aplicación de las Leyes de Reforma en el siglo XIXI el convento fue expropiado y luego se le dio el tiro de gracia cuando el alcalde del Distrito Federal, Juan José Báez, fue el primero en tomar el pico para derribar sus muros y abrir la calle de Independencia, hoy 16 de Septiembre.

De esta manera, solamente queda una parte muy pequeña de su atrio al frente y donde ahora se montan exposiciones y el claustro adjunto, y a poca distancia de ambos la capilla de Balvanera.

El retablo del altar mayor fue realizado dentro del mismo estilo del siglo XVIII, por Jerónimo Antonio Gil, pero fue destruido en el siglo XIX y reconstruido en los años 40 del siglo XX.

Finalmente, sus paredes están cubiertas con pinturas alusivas a la vida de San Francisco de Asís.

Paseos virtuales del INAH

MÉXICO (Notimex).— Para concluir el año, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) habilitó tres nuevos paseos virtuales: Zona Arqueológica de Alta Vista, en Zacatecas, y las exposiciones “Pompeya y una Villa Romana” y “De novohispanos a mexicanos”.

Esta tercia de recorridos subidos a Internet pueden ser disfrutados desde casa en la dirección electrónica del instituto, con los que además de ofrecer distintas alternativas de visita, el INAH cumple la misión de acercar a todo el público, pero sobre todo a las nuevas generaciones, al patrimonio cultural de México.

“Pompeya y una Villa Romana”, que se exhibe en el Museo Nacional de Antropología, puede ser observada a través de un paseo virtual, el cual permite apreciar los objetos más importantes del acervo integrado por 101 piezas provenientes de Italia, y que abarca un periodo histórico que va de 100 a.C. a 79 d.C.

Entre las piezas que los ”cibernautas” pueden ver en su monitor destacan 10 obras de arte hechas en mármol y bronce, óleos y ornamentos de metales preciosos.

Como el busto del emperador Calígula, la efigie de la diosa de los bosques, Diana; una talla de un joven en contraposto, que retoma los cánones del arte griego, y las esculturas de Dioniso, en su representación como niño, y de Eros sosteniendo un delfín, entre otras.

El segundo recorrido en Internet es el relativo a la muestra “De novohispanos a mexicanos. Retratos e identidad colectiva en una sociedad en transición”, que fue inaugurada el pasado 4 de diciembre, en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.

Este paseo contiene mil 294 fotografías y recrea virtualmente las salas de esta exposición pictórica, donde se puede apreciar la serie de óleos que retratan los cambios de la sociedad novohispana, desde la Colonia hasta la Guerra de Independencia.

El recorrido virtual también incluye una fotogalería animada de 60 imágenes organizadas de forma cronológica, además de contar con un modulo interactivo que explica los elementos gráficos de los óleos. El tercer paseo virtual es el relativo al Museo de Sitio y Zona Arqueológica de Alta Vista, en Zacatecas, donde se desarrolló la cultura chalchihuite, una de las primeras en asentarse en Aridoamérica, y que se distinguió de otras por la complejidad de su arquitectura.

Está integrado por 37 vistas virtuales, 26 de las cuales corresponden al sitio arqueológico donde se desarrolló dicha cultura a partir de 200 a.C. y hasta 900/950 d.C.

Cuenta con vistas panorámicas, a través de las cuales se pueden apreciar estructuras como la Plaza Principal, la Pirámide del sol, el Muro de la serpiente, la Escalera Gamio, el Salón de las columnas y el Laberinto-observatorio.

También se encuentran otros 11 módulos virtuales referentes al Museo de Sitio, donde se pueden recorrer las salas alusivas a Vida cotidiana I, II y III, La fundación de Alta Vista, Jerarquización y Centros ceremoniales.

El vínculo electrónico de este paseo se complementa con audio, video y una galería con fotografías destacas del museo.

 

Consuelo Garcia Ponce

ENAH

AMBIFA

Ateneo de Arte y Cultura  Sor Juana

ateneosorjuana@hotmail.com

Comunicado urgente; C D H FRAYBA

Es de señalar que este Centro de Derechos Humanos había venido dando seguimiento documental a las demandas ciudadanas del plantón en el Palacio Municipal de Villa las Rosas, mismo que permaneció por más de 5 meses sin ninguna solución.

El martes 23 de diciembre el plantón fue desalojado de manera violenta por un grupo de choque organizado por el Presidente Municpal de Villa las Rosas, José Domingo Argüello Ruiz, en coordinación con la Subsecretaría General de Gobierno del Estado de Chiapas, donde resultaron varios lesionados.
En breve este Centro dará a conocer su posición pública frente a estos hechos donde se consumaron violaviones a los Derechos Humanos de los manifestantes, sin que haya habido una posición de diálogo que diera cauce a las demandas ciudadanas de los pobladores y ejidatarios del Municipio de Villa las Rosas.

Un saludo

Gubidcha Matus

Comunicación Social.

Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, A.C. 
 

                                                              COMUNICADO

URGENTE

A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS NACIONALES E INTERNACIONALES

AL PUEBLO CREYENTE DE SAN CRISTOBAL

A LA OTRA CAMPAÑA

AL  E Z L N

A LOS MEDIOS DE COMUNICACION

A LA OPINION PUBLICA

A 5 MESES DE ESTAR EN PLANTON INDEFINIDO FRENTE A LA PRESIDENCIA MUNICIPAL DE LAS ROSAS, CHIAPAS, SIN TENER NINGUNA ATENCION DE PARTE DEL GOBIERNO NI DEL CONGRESO DEL ESTADO, EL DIA DE HOY 23 DE DICIEMBRE, SIENDO APROXIMADAMENTE LAS 7 DE LA NOCHE, FUIMOS BRUTALMENTE AGREDIDOS POR LOS GUARDIAS BLANCAS DEL CORRUPTO Y ASESINO DE JOSE DOMINGO ARGUELLO RUIZ, QUIEN OSTENTA EL CARGO DE PRESIDENTE MUNICIPAL DE ESTE LUGAR, ESTOS GUARDIAS BLANCAS SE PRESENTARON CON PALOS, MACHETES, CUCHILLOS Y ARMAS DE FUEGO, TAL Y COMO HABIAN AMENAZADO MESES ANTERIORES. ESTE DIA CUMPLIERON SU AMENAZA, SIN IMPORTARLES QUE AL MOMENTO DE LA AGRESION SE ENCONTRABAN PRESENTES NIÑOS, MUJERES Y ADULTOS MAYORES INDEFENSOS.

LAS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS QUE SE ENCONTRABAN EN ESOS MOMENTOS EN EL PLANTON, FUERON BRUTALMENTE AGREDIDOS Y VEJADOS EN SU INTEGRIDAD FISICA, A TAL GRADO QUE EL COMPAÑERO ROBERTO MENDEZ DE LA TORRE, ADEMAS DE HABER SIDO GOLPEADO BRUTALMENTE, FUE QUEMADO, TAMBIEN LAS COMPAÑERAS JUANA PEREZ SANTIS,  ROSALBA, MICAELA NUÑEZ, CLEOTILDE GARCIA SANTIAGO Y OTROS MAS QUE ACTUALMENTE SE ENCUENTRAN DESAPARECIDOS.

RESPONSABILIZAMOS AL CORRUPTO Y ASESINO DE JOSE DOMINGO ARGUELLO RUIZ Y SUS GUARDIAS BLANCAS DE TODAS LAS AGRESIONES COMETIDAS EN CONTRA DE NUESTRAS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS., Y ASI TAMBIEN DE TODOS LOS DESTROZOS Y ROBOS QUE COMETIERON EN LA PRESIDENCIA MUNICIPAL.

ASI MISMO HACEMOS RESPONSABLES AL CORRUPTO Y ASESINO DE JOSE DOMINGO ARGUELLO RUIZ Y A SUS GUARDIAS BLANCAS DE TODO LO QUE PUEDA OCURRIRLE A NUESTRAS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS, YA QUE ESTAMOS AMENAZADOS DE MUERTE POR ELLOS.

RESPONSABILIZAMOS TAMBIEN AL GOBIERNO Y AL CONGRESO DEL ESTADO POR SU OMISION PARA RESOLVER ESTE CONFLICTO SOCIAL Y POR ESTAR CONFABULADOS CON JOSE DOMINGO ARGUELLO RUIZ Y SUS GUARDIAS BLANCAS, YA QUE UNA NOCHE ANTES ESTUVIERON REUNIDOS TODOS EN EL PALACIO DE GOBIERNO DEL ESTADO PARA ORGANIZAR ESTA COBARDE AGRESION.

EXIGIMOS EL CASTIGO INMEDIATO A TODOS LOS RESPONSABLES DE ESTA AGRESION Y LA PRESENTACION CON VIDA DE TODOS NUESTROS COMPAÑEROS DESAPARECIDOS.

                                                                  LAS ROSAS, CHIAPAS,

MEXICO A 23 DE DICIEMBRE DE 2009.

FRENTE DE LUCHA POPULAR “10 DE JULIO”

http://chiapasdenuncia.blogspot.com/

--  Este es un espacio abierto para pueblos y organizaciones que buscan compartir su palabra. La postura difundida, no necesariamente constituye la valoración de este Centro.  El espacio de denuncia pública es de todas y todos. VISITA NUESTRO BLOG: http://chiapasdenuncia.blogspot.com/ ----------------------------  Área de Sistematización e Incidencia / Denuncia Pública Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C. Calle Brasil #14, Barrio Mexicanos,  San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México Código Postal: 29240 Tel +52 (967) 6787395, 6787396, 6783548 Fax +52 (967) 6783551 denunciapublica@frayba.org.

La capilla del Señor de La Piedad;Jurica

Capilla del Señor de La Piedad,

en Jurica 

José Félix Zavala  

Fue la nochebuena de 1672 cuando varios pastores reunidos alrededor de una fogata  descubrieron que el tronco de un arbusto de Tepame, no se consumía entre las brasas.  

Al retirarlo de la hoguera descubrieron que la madera se asemejaba a una figura humana. Era un Cristo milagroso.  

Eso cuentan nuestros antepasados, que muchos la tratan de leyenda, después siguen narrando, llegaron unos peregrinos que dijeron ser talladores de imágenes y a ellos les dijeron, ah pues tenemos esto…y ellos le dieron el acabado 

La imagen viajó por varios poblados, para finalmente quedar bajo el resguardo de la parroquia de San Sebastian de Aramutarillo, lugar que finalmente cambió de nombre por el  de La Piedad.  

A los tarascos habitantes del poniente de Querétaro llegó esta devoción, que tiene su fiesta cada nochebuena. 

EI pueblo de Querétaro fue conquistado por un pochtecatl otomí llamado Conín que comerciaba con los chichimecas y era originario de Nopala.  

A la caída de Tenochtitlán en 1521, Conín con sus familiares y servidumbre, se vinieron a guerrear contra los chichimecas  de la Cañada o de Maxei. 

Después se da la  fundación española, del pueblo de indios llamado del Gran Juego de Pelota, según la tradición, el 25 de julio de l531, día de Santiago Apóstol, patrono de España. 

Quedó como gobernador de la ciudad el Cacique Conín, conocido también corno Fernando de Tapia,  hasta su muerte, heredando el cargo a su único hijo varón, don Diego de Tapia. 

Jurica tiene antecedentes prehispánicos como todo el territorio del actual estado de Querétaro. 

En él al poniente de la ciudad, quedó integrada con el tiempo la Hacienda de Jurica, lugar que interesó desde un principio, tanto a los españoles, como a los originarios pobladores de esta región, por su belleza natural y sus manantiales de aguas termales y cristalinas, los tarascos lo denominaron Jurica, que significa “Lugar de Salud”.  

Cuando ya se repartieron las tierras conquistadas de Querétaro, después de la conquista de conín y del rendimiento de este a la encomienda de Acámbaro, Jurica,  fue cedida a Don Fernando de Tapia, quien posteriormente la heredó a su hijo Don Diego de Tapia, éste a su vez, la heredó a su hija Doña Luisa de Tapia,  religiosa y patrona del real convento de Santa Clara, y  sirvió entre otros muchos bienes de la familia Tapia, de sustento, para el monumental convento.  

Posteriormente, pasó a poder del Virrey  Luis de Velasco, quien la otorgó a  Juan Sánchez Alanís en premio a sus méritos como conquistador.  

En esta hacienda había indios tarascos, otomíes y chichimecas, los cuales al paso del tiempo fueron reconquistando su comunidad o barrio, haciendo, nuevas casas y creciendo progresivamente y conservando “La Costumbre 

Ha tenido hasta nuestros días un desarrollo un tanto lento con dificultades, problemas propios de su condición de indígenas, por sus tradiciones y costumbres no siempre respetadas, pero siempre con crecimiento y desarrollo.  

En 1969 se fraccionó la Hacienda de Jurica, ya propiedad de la familia Torres Landa y comenzó siendo una colonia campestre.  

Debido al aumento de los fieles tanto de las colonias y poblados cercanos al pueblo de Jurica, se desmembró esta zona de la parroquia, María Madre de la Iglesia. 

Por decreto del 4 de marzo de 1980 se erigió la parroquia de El Señor de La Piedad, siendo su primer párroco el Pbro. Gonzalo Zarazúa Ledesma. Posteriormente fue párroco el Pbro. Manuel Malagón y después el Pbro. Guillermo Landeros Ayala. Hasta Diciembre de 2006 fue párroco el Pbro. Gregorio Martínez Cárdenas. Actualmente es el Pbro. Saúl Ragoitia Vega.  

La fundación del Convento de Santa Clara, ubicado en la calle real del centro de la ciudad de Querétaro, se debe a la riqueza y a la benevolencia de Diego de Tapia, cacique indígena, que tuvo una hija legítima nacida a finales del siglo XVI, la que sería al tiempo la R. M. Doña Luisa del Espíritu Santo, a quien deseaba dar estado digno de su nobleza, lo consultó con su confesor, el guardián de los franciscanos.  

El fraile, ni tardo, ni perezoso, sugirió la creación de un recinto monacal que beneficiaría a la población, a la Iglesia y especialmente a su Orden y que con el capital de la familia Tapia llegara a ser uno de los más importantes de este país.  

Diego obedeció la voluntad del clérigo y antes de iniciar los trámites burocráticos correspondientes, levó a su hija al convento de Santa Clara de México, en la calidad de “niña” para que se educara como doncella española.  

Más tarde, cuando todo estuvo arreglado, Luisa volvió a Querétaro acompañada de varias monjas, las que dieron fundamento a al real convento donde Ella fue la única indígena admitida. 

Fray Miguel López consiguió las licencias necesarias, previa donación de gran parte de los caudales de Diego, heredados de su padre, el conquistador Fernando de Tapia, éstas fueron el permiso virreinal y la venia arzobispal que expidió el Cabildo por estar la sede vacante. 

A finales de 1606 ya se había conseguido…  

La escultura monolítica mexica

Monolitos mexicas 2009  

Teresa del Conde 

 

La Jornada 

Abordo el libro Escultura monumental mexica debido a que a estas alturas probablemente yo sea, junto con los autores y editores, de las escasas personas que han tenido acceso a él, y no sólo eso: ya lo leí en partes medulares, debido a la siguiente razón: la calidad de las fotografías de las piezas, vistas en su totalidad y a detalle, realmente  me sorprendió.  

A esto se añade el variadísimo acervo de fotos de archivo, así como de los códices más conocidos, como el Florentino, el Vaticano II o el Borgia. Además, hay hasta caricaturas y otras fotos de prensa que van dando cuerpo, como en un escenario, a los trabajos de los dos autores: Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján.  

Sus respectivos esquemas implican erudición no sólo sobre la historia, atributos y fisonomía de las piezas de las que se ocupan, sino igual vastos conocimientos acerca del modo como han sido percibidas desde que empezaron a ser comentadas por los frailes evangelizadores, pasando por su “descubrimiento” en 1790, sus sucesivos enterramientos, traslados y exhumaciones, hasta llegar al momento presente.

Un lector  interesado, pero no preparado (cual es mi caso) en estos asuntos, podría equiparar las entradas a trabajos detectivescos, plenos de peripecias. 

Ambos se repartieron los temas de acuerdo con un método consabido. Matos Moctezuma se ocupa de la sociedad mexica,  de La Piedra del Sol y de la Coyolxáuhqui; dentro de ese terreno que ya nos es, hasta cierto punto consabido, López Luján aborda Coatlicue, así como, en general, su visión sobre el arte escultórico mexica.  

En cuanto a lectura, centré mi atención en otras amplias entradas de ambos: la llamada Piedra de Tizoc y la del antiguo arzobispado por Matos, y la de la terrible Tlaltecuhtli (su faz aparece en la portada) por López Luján. Esta deidad, que es “señora de la tierra”, progenitora y a la vez devoradora de todas las criaturas, emergió hace poco del subsuelo, en fecha significativa: 2 de octubre de 2006. Se extrajo en la confluencia de las calles de Argentina y Guatemala, donde se erigía el Templo Mayor.  

La diosa, que es anfígena (según reitera Matos Moctezuma), fue recuperada en cierto modo por accidente. Lopéz Luján transcribe el relato del arqueólogo Gabino López: ese 2 de octubre uno de sus trabajadores, por accidente, impactó con su zapapico cierta roca cuya vibración indicó un tamaño inusitado, sólo comparable al de la Piedra del Sol.  

Estaba rota en cuatro, como puede advertirse mediante la fotografía que reproduce los cuatro modelos tridimensionales. La escultura fue ejecutada en una piedra llamada andesita de lamprobolita, roca en la que predominan cristales llamados fenocristales.  

Según los informantes de Sahagún, ese tipo de piedra se designaba como tenayocátetl (piedra de Tenayuca), dado lo cual sus creadores tuvieron que tomar difíciles providencias para su desprendimiento y transporte a Tenochtitlán, donde, “justo al pie del Templo Mayor”, se le confirió su forma divina. Después de delinear en ella el dibujo, los escultores “acometieron el bloque de piedra con irrevocables golpes de cincel”, logrando volúmenes propios de un mediorelieve, lo que se aprecia estupendamente en las fotografías, tal vez mejor que en el original; lo digo porque conozco, mediante información directa, el modo como se efectuó el trabajo fotográfico de los monolitos, sólo que éste atrapó mi  interés porque el fotógrafo, José Ignacio González Manterola, me explicaba la dificultad experimentada en conseguir los colores que ostenta, cosa que no entendí del todo, hasta que leí de cabo a rabo el pormenorizado y exhaustivo análisis de López Luján. 

Un equipo de restauradores trabajaron meticulosamente con el objetivo de preservar el colorido (la piedra estaba pintada): los colores con los que la decoraron fueron rojo tezontle, ocre, azul, blanco y negro.  

Un experto del Instituto de Conservación Getty, Giacomo Chiari, trabajó con el equipo. Desde mi punto de vista (basado, aquí sí, en conocimientos sobre color), el azul era muy difícil de obtener. Según el códice Florentino, está hecho a base de hojas de añil, mezcladas con una arcilla; la fusión debe calentarse a 100 grados centígrados.  

Un antiguo amigo mío, el historiador Constantino Reyes Valerio (ya fallecido y debidamente citado), señaló que aparte de su uso pictórico, el ingrediente funcionaba como cosmético para el pelo. En el lenguaje cromático actual ese tono de azul es el cerúleo, pero aquí se le denomina  “azul maya”, y fue producto de exportación y comercio.