Templo de La Cruz

 

El Colegio de Propaganda Fide creado en Querétaro en el siglo XVlll sigue siendo, por estar colocado en la cima del Sangremal y lugar donde la tradición dice que se rindieron los originarios de Querétaro ante las tropas españolas e indígenas aliadas en 1531 y donde sale dos grandes devociones: Una mesoaméricana como es la de La Santa Cruz de Los Milagros y la otra española con su patrón Santiago Apóstol mitificado, ya que lo ponen montado a caballo con espda en la mano y matando moros e indígenas

Misión de Jalpan en Sierra Gorda

 

La Misión construida por los Pames de la zona de Jalpan en el siglo XVlll a instancias de Fray Junípero Serra sigue en pie y en todo su esplendor, celebrando sus fiestas religiosas y como oasis dentro de La Sierra Gorda.

ESTE LUGAR FUE INVADIDO POR LAS TROPAS ESPAÑOLAS Y DESPUES MISIONADO PRIMERAMENTE POR LOS FRAILES AGUSTINOS EN EL SIGLO XVl Y VENCIDOS HASTA A MEDIADOS DEL SIGLO XVlll CON LA EXTERMINACIÓN DE LAS CULTURAS DE LA SIERRA GORDA, CULTURAS MILENARIAS 

Las mujeres y la Patria

Josefa y nuestras mujeres patriotas

Diario de Querétaro

Francisco Núñez

Desde la llegada de los Borbones a España en 1700, sólo españoles podían detentar los más altos puestos administrativos de primer nivel, tanto en la península como en las colonias, como sigue sucediendo en algunas entidades de nuestro país. Esta situación prevaleció en todos los dominios. La cantidad de sangre española que corría por las venas era determinante para ser considerado dentro de los rangos y posición social de ese entonces, especialmente en las colonias. El árbol genealógico era el factor esencial del trato que se recibía. De ahí surgieron las castas, y eran inscritos en los registros parroquiales, como control y en el padrón de tributos. En aquellos tiempos, había leyes que les prohibían, vivir en los pueblos de indígenas, ejercer cargos públicos o ascender a maestro de algún gremio. A las mujeres, si eran parte de las castas -como es el caso de las descendientes de los negros-, se les prohibía usar joyas de oro, sedas o mantos.

En los albores del Siglo XVIII, el Siglo de las Luces o de la Ilustración, de la mano de Rousseau, Voltaire o Montesqieu, nuestras gentes, desafiaron a la autoridad, haciendo de la razón una de las armas para acabar con las tinieblas de la ignorancia, la esclavitud, las desigualdades y sobre todo con la pobreza. Los pensadores ilustrados estaban a favor de la libertad y de la igualdad ante la ley de Dios y de los hombres y en contra de los privilegios de los reyes, los nobles y de la iglesia. Coinciden en América, en estos años la celebración de estos movimientos libertarios. Los criollos (hijos de españoles nacidos en México o la Nueva España) eran ciudadanos de segunda. Esas diferencias y discriminación crearon un descontento muy fuerte, pues no aceptaban a los gachupines (españoles nacidos en la península) y las ideas de libertad y emancipación de España empezaron a tener fuertes acometidas, sobre todo cuando llega a México la noticia de la renuncia de los reyes de España, a favor de Napoleón Bonaparte. Tanto los criollos como los españoles, se negaron a reconocerlo, con el pretexto de guardarle el poder a Fernando VII. Francisco Primo de Verdad y Ramos, un criollo renombrado del ayuntamiento, fue un artífice y antecesor del movimiento independentista, buscando un cambio profundo en contra del poder del virreinato, y murió en esta gesta, luego de ser tomado preso por luchar por la independencia y la libertad.

A partir de estos inicios y balbuceos, serán las mujeres quienes realizarán aportaciones de sobrada importancia destacándose entre ellas, nuestra Corregidora, doña Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario y la Güera Rodríguez en la ciudad de México y mi paisana Gertrudis Bocanegra en Pátzcuaro, Michoacán, al lado de innumerables mexicanas, patriotas que ofrendaron sus vidas alrededor de esta gesta, como las pioneras de la emancipación de la mujer y sobre todo de la lucha y rechazo de “la violencia en contra de la mujer” que en estos días ha sido motivo de encuentros y disertaciones en nuestro país. Otras mujeres como: Mariana Rodríguez del Toro, Manuela Medina, La Capitana, María Fermina Rivera, María Herrera, María Tomasa Estévez, Luisa Martínez, quien antes de ser fusilada, al preguntársele sobre su obstinación dijo: “Tengo derecho a hacer cuanto pueda a favor de mi Patria, porque soy mexicana”. Figuran entre otras mujeres: María Petra Teruel de Velasco, Ana García, las hermanas Gonzáles de Pénjamo, las hermanas Moreno y hasta una francesa llamada La Mar, quien se unió al movimiento libertario. Déjeme recalcar, para nuestra memoria histórica, lo que dijo la mujer llamada “La Generala” ante don José María Morelos, quien intentando consolarla por la muerte de uno de sus parientes remarcó: “No vengo a llorar, no vengo a lamentar la muerte de este hombre: sé que cumplió con su deber; vengo a traer cuatro hijos; tres pueden servir como soldados y el otro, que está chico, será tambor y remplazará al muerto”.

Imaginemos ahora el significado de “Las Tertulias” reuniones, muchas veces, organizadas por las mujeres y veamos a Doña Josefa, ante Aldama, Allende, a Joaquín Arias (a la postre, el traidor que los denunció y motivó se adelantara el levantamiento, previsto para el 1° de octubre de 1810), el Dr. Cos, Emeterio y Epigmenio González, a Ignacio Pérez, a doña Gertrudis Bocanegra, correo de los insurgentes en Michoacán, al poeta Daniel Telles, al Lic. Altamirano, al capitán Lanzagorta, además de Luisa Martínez, y Ricarda Rosales, entre otros más, comentando los acontecimientos y preparativos para la insurrección.

Las tertulias, generalmente literarias y de carácter cultural y artístico, fueron los pretextos para la socialización y reunión bajo diferentes móviles y tópicos y en este caso eran los ilustrados, quienes se reunían para buscar esa emancipación, curiosamente bajo la égida de esta valiente mujer; la Corregidora. La Revolución francesa y la norteamericana fueron factores que desencadenaron estas emancipaciones.

Don Miguel Domínguez, el Corregidor, esposo de Josefa, formaba parte de este grupo y siendo parte del virreinato, realizó una estupenda obra en Querétaro, con acciones de repercusión social muy importantes lo cual el granjeó, simpatías de la sociedad, buscó “poner fin a los abusos del ayuntamiento”.

Hubo conspiraciones en la ciudad de México, en Michoacán y en Guanajuato, principalmente, pero vale la pena destacar que tanto en la ciudad de México como en Querétaro y Michoacán, fueron las mujeres, quienes con el pretexto de las tertulias, organizaban reuniones para poner en marcha la insurrección. Ese papel lo desarrollarán: Leona Vicario e Ignacia, la Güera Rodríguez, afrontando con gran valor toda suerte de riesgos y al ser descubiertas otras conspiraciones la concentración última se gestará en Querétaro, a la que Gertrudis Bocanegra se suma, dejando en Doña Josefa, los vínculos y la concentración definitoria del levantamiento.

Los esfuerzos para reunir armas, y organizar a los insurgentes siempre fueron realizados por muchas mujeres, de ahí ese símbolo y esa trascendencia como uno de los símbolos de la mujer en América. Baste saber que el Santo Oficio y los inquisidores, de la mano de la iglesia, condenaron con la excomunión, a cuanto simpatizante comulgara con estas ideas libertarias y de independencia. Afrontarlas e ir en contra del poder, era una de las afrentas más complejas y en especial entre las mujeres, quienes estaban sometidas y sumisas a determinadas labores y funciones. La Güera Rodríguez cuando es descubierta y llevada ante la Inquisición, con gran desparpajo, les inquiere a sus detractores que revelará sus fechorías y andanzas, ocasionando que el arzobispo virrey, don Francisco Xavier de Lizana Y Beaumont, la destierre a Querétaro, no sin antes dejar regados varios datos de sus detractores. Fue amiga íntima de Alexander von Humboldt y de Simón Bolívar. El libro: Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, fue el resultado de Humboldt, recopilando todas suerte de datos e información, llevándole incluso a Beethoven, varias melodías mexicanas, entre otras, el jarabe tapatío y un son michoacano que se encuentran en sus cuartetos de cuerda y en el scherzo de la 7ª sinfonía.

La conspiración de Valladolid fue descubierta en 1809; Gertrudis Bocanegra realizaba las reuniones que comandaba el militar José Mariano Michelena. Las conspiraciones se habían extendido a: Pátzcuaro, Zitácuaro, Celaya, San Miguel el Grande, Querétaro y Guanajuato. A partir de ahí, Querétaro será el centro de toda conspiración.

Es importante señalar que la mayor parte de las etnias buscaban ir en contra de los alcaldes, encomenderos, hacendados e intendentes quienes las oprimían, explotaban y tenían en la miseria; eran sus esclavos y los despojaban de sus tierras -como sucede hasta la fecha-; era el móvil esencial que las sumó al de los criollos, que querían el poder, sin España de por medio.

Josefa al ser descubierta y traicionada por Joaquín Arias, es llevada presa el mismo día del grito de independencia en Dolores, Hidalgo, no sin antes haber enviado a Ignacio Pérez con el mensaje de que habían sido delatados. Al ser trasladada a la ciudad de México, iba embarazada y se rehusó a recibir alimentos de sus captores. Lograda ya la Independencia no aceptó ser dama de honor de la esposa de Agustín de Iturbide, ni recibir recompensa alguna por considerar que solamente había cumplido con su deber de ciudadana y patriota.

¿Qué celebramos o conmemoramos, si no hemos logrado ni la libertad ni la independencia, ni la democracia y hoy somos presa de otro imperio, que nos quitó en el siglo XIX, la mitad de nuestro territorio, bajo la venia del Congreso y del gobierno en turno? ¿Hemos logrado erradicar la pobreza, la marginación y la desigualdad y se respetan los derechos humanos?

fconunez33@prodigy.net.mx

Taxímetro para los taxis; Piden

Y no es el PRD…

son los TAXISTAS.

El transporte es uno de los elementos fundamentales de toda relación animal, dentro de ella la humana.

La movilidad es una condición de los semovientes, y dentro de ellos nos encontramos.

La accesibilidad es la condición para lograr el contacto entre la necesidad y la satisfacción.

Estos son los principios que dominan este planeta y otros a los que estamos ávidos por acceder.

Resulta que para este pueblo Haitianizado, la graciosa huída de los chuPANcabras, dejaron como puntilla el camionazo, al incrementar considerablemente sus costos.

Este fue un grave flagelo para la sociedad, pues resulta que estos “servidores” cafres y agresivos, abusan de la bondad del pueblo, ya que prácticamente se despachan con SIETE pesos por viaje.

En el caso de los TAXIS hay una gran perversidad, porque han sido concesiones que otorga la casta política, como modus vivendi para ellos, familiares y amigos.

Muchos trabajadores del volante están rentando las placas, y resulta que el conductor es proclive, la mayoría de las veces, a esquilmar a la población por falta de taxímetros, que hasta la fecha ni el fachoso de Paco Garrido se atrevió a reglamentar.

En esta administración mi estimado PePe Calzada habrá que entrarle al toro, no es posible que un servicio indispensable, muchas veces sujeto a casos de emergencia, esté al libre albedrío de un gremio que es mayoritariamente abusador.

Esta es una bandera personal que desde hace tiempo he izado, y quiero que se concrete y aterrice, por supuesto con los créditos que merezco.

Solicito a los consistentes seguidores de este blog DIÁLOGO QUERETANO se sumen a un proyecto que traerá equidad a todos, y será como en las mejores urbes, un dejo de actualización, racionalidad y equidad, en una sociedad que demanda transparencia, confianza y certeza en que no es abusada y  vulnerada en sus precarias condiciones económicas.

Yo no cejaré en este intento! QUERÉTARO DEMANDA LA INSTALACIÓN DE LOS TAXÍMETROS!!!

Hospicio de La Merced en Querétaro

Hospicio de La Santísima Trinidad,

del sacro, real y militar Orden de

Nuestra Señora de La Merced,

redención de cautivos  en esta

ciudad de Querétaro  

Inicia este hospicio en 1751, su nombre de Hospicio era y fue porque  no estaba erigida como convento sino como hospedería de sus frailes itinerantes. 

Los edificios de la Vieja Merced eran: Templo, sacristía, ante sacristía, capilla Santa Escuela de Cristo con su sacristía, la capilla a la Virgen de La Merced y El Claustro. 

Fue construido en 1736 y Navarrete nos dice: “ A espaldas de este sagrado colegio de jesuitas muy bien visto, aunque mal registrado, por esconderse su fábrica pequeña y humilde entre las arboledas, se deja ver l hospicio de los ilustres hijos de San Pedro Nolasco, que si por recién venidos viven retirados, conociendo y experimentando esta ciudad  su soberano instituto, abrirá sin duda las manos y doblará las rodillas, así para franquearles la mayor comodidad para su decente hospedaje para venerar reconocida el grande bien que entra por sus puertas, pulsando ya sus umbrales una familia, que sobre ser ilustre y sagrada, es benemérita insigne de la Iglesia Católica, por arduo, caritativo y divino empleo de redentora.”  

Estaba ubicado este hospicio en el llamado barrio de Santiago y de San Isidro.  

En 1743 el Corregidor de Querétaro dice: “ En dicha ciudad hay también un hospicio del sagrado y militar orden de Nuestra Señora de La Merced  redención de cautivos, que se erigió en virtud de superior despacho del excelentísimo Señor Duque de la conquista Pedro de Castro y Figueroa y virrey que fue de Nueva España  y en él un oratorio privado, con licencia del ordinario, en el que solamente los días festivos, s celebra misa y viven en dicho hospicio tres religiosos, con el destino de recaudar las limosnas para la redención de los pobres cautivos cristianos, de que logren crecidas cantidades de pesos,  siendo este el principal fin a que se dirige su sagrado instituto” 

Se fundó también el Oratorio de La Santa Escuela de Cristo y la cofradía de Nuestra Señora de La Merced, con beneplácito de las otras habidas en la ciudad y siendo primeramente Arzobispo de México Juan Antonio de Vizarrón y posteriormente Manuel Rubio y Salinas. 

Este se ubicó hasta su destrucción en  la actual calle de Altamirano entre la de 16 de septiembre y 15 de mayo, antes en la esquina llamada de La Merced y El Mexicano. 

Su huerta como la de los Jesuitas era regada por la asequi madre. 

Su Templo contenía ocho altares con sus respectivos retablos; el principal dedicado a la Santísima Trinidad, otro a Nuestra Señora de La Merced, otro a Pedro Nolasco, otro a San Ramón Nonato, El del Calvario, el de Jesús Nazareno, el de San José y el de San Miguel.      

Los tres diputados quertanos al Constituyente

Diputados constituyentes

por Querétaro

Juan N. Frías

Nació en la ciudad de Querétaro en el año de 1884.

Estudió en el Colegio Civil del Estado hasta obtener el título de Abogado en el año de 1906.

Ejerció su profesión, abriendo un bufete altamente acreditado. En el año de 1909 en compañía de otras personas formó el “Partido Antirreeleccionista Queretano”, que alcanzó gran popularidad, por lo que participó en las elecciones para gobernar su Estado natal, triunfo que no obtuvo cuando el pueblo votó en masa por Carlos M. Loyola.

Después el pueblo lo eligió Diputado pasando a formar parte de la Legislatura llamada Maderista, la que fue disuelta por Victoriano Huerta y por lo que al igual que otros 86 diputados fue conducido a la cárcel.

En el Congreso Constituyente representó a la capital del Estado y al término de esta gestión radicó en la ciudad de México para ejercer su profesión, donde murió el 18 de agosto de 1918.

Ernesto Perrusquía 

Nació el 10 de marzo de 1887 en San Juan del Río, Querétaro, de muy joven se trasladó a la Ciudad de México a prestar servicios en la Administración del Timbre de la República, donde alcanzó a ocupar los más elevados puestos.  

En 1913, cuando se enteró del asesinato del Presidente Francisco I. Madero y del Vicepresidente Pino Suárez, y en base a las estrechas relaciones que tenía por su cargo oficial con el Gobernador Coahuilense Venustiano Carranza, se presentó ante él y se sumo al Ejército Constitucional.  

Al triunfo de Carranza entró con éste a la Ciudad de México y fue nombrado Administrador Principal del Timbre, siendo Ministro de Hacienda, Don Luis Cabrera.  

Fue parte del Congreso Constituyente de Querétaro.  

En 1917 fue electo Gobernador del Estado de Querétaro, siendo el primer Gobernador Constitucional del mismo. 

En su gestión introdujo el agua potable a San Juan del Río.  

Regresó a la Ciudad de México y fue nuevamente Director General del Timbre en el que permaneció hasta 1920 cuando Carranza abandonó la capital.  

Posteriormente del traslado del Gobierno de Carranza a Veracruz, Perrusquía salió del país y se refugió en los Estados Unidos regresando hasta 1923, retirándose a la vida privada.  

Falleció el 15 de junio de 1946, siendo sepultado en la Ciudad de México en el lote de Constituyentes del Panteón de Dolores.   

 Lic. José María Truchuelo  

El Lic. José María Truchuelo, por su saber y  los puestos judiciales que sirvió, es, sin duda el abogado más valioso que haya dado el Estado de Queretano. 

Su vida constituye un ejemplo que cualquier abogado se sentiría orgulloso de poder imitar. 

Nació Don José Ma. Truchuelo en Querétaro ciudad, el 29 de abril de 1886. Fueron sus padres don Juan Manuel Truchuelo y doña Lucía Ruiz, su educación primaria la cursó en la Escuela que regenteaba el insigne Maestro Don Andrés Balvanera; posteriormente pasó al Colegio Civil del Estado para lograr en ese establecimiento su educación media y profesional, recibiendo su título de abogado el año de 1913. 

Abogado postulante, abrió su bufete en unión del Lic. Jesús M. Vázquez, al que fueron llevados algunos de los mejores negocios de Querétaro, pero, a pesar de la posición desahogada que esto le proporcionaba, al llegar la revolución a Querétaro se sumó a sus postulados,  abandonando una clientela que ya era muy buena. 

En la lucha armada de 1915 y 1916 fue Secretario de Gobierno del Gral. Teodoro Elizondo, designado Comandante Militar de Querétaro por la Convención de Aguascalientes, lo que le originó una situación que pudo costarle la vida, cuando el General Francisco Villa rompió con la misma, siendo Truchuelo afortunado de que el Gobernador Villista, Gustavo M. Bravo, pudo detener la ya dada orden de fusilamiento. 

Restablecidas las autoridades de don Venustiano Carranza, en el mes de abril de 1916, fue designado Director del Colegio Civil, cargo que aceptó, pero que desempeño muy pocos meses, ya que en noviembre del mismo año lo renunciaba, para aceptar el  de Síndico del Primer Ayuntamiento Libre de Querétaro. 

Al efectuarse las elecciones para Diputados Constituyentes, jugó su candidatura por el Tercer Distrito, ganando la elección, y tuvo el honor de ser designado Diputado Secretario del Congreso Constituyente de 1917. 

Al restablecerse el orden constitucional, fue nombrado Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 

Contendió y ganó las elecciones de 1920 para Gobernador del Estado de Querétaro, pero le fue negado el triunfo que se adjudicó a Don Salvador Argain. 

Al consolidarse la rebelión del plan de Agua Prieta, que derrocó al Presidente Venustiano Carranza, se reconocieron sus derechos a la Gubernatura, ocupando el cargo de octubre de1920 al 30 de septiembre de 1923. 

 Durante su corto tiempo en el gobierno, fueron expedidas la Ley del Trabajo, indudablemente la primera que tuvo la República, y también la Ley Agraria de Querétaro, dejando, con esas leyes, cumplidos en el Estado los dos grandes postulados revolucionarios. 

Embelleció la Ciudad de Querétaro, formando el Jardín Guerrero, sobre el enorme predio en el cual se pretendió en 1914 construir la catedral y que había quedado abandonado, y también mandó construir el jardín en el templo de la Cruz de su gran explanada frente a él, amén de otras muchas obras materiales. 

En el año de 1926 fue nombrado Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, y posteriormente electo Presidente de dicho Cuerpo; durante su encargo, inició el aumento de Sala y la división en el trabajo de los Magistrados, dando al Tribunal una organización muy semejante al actual de la Suprema Corte de Justicia.  

Concluido su mandato de seis años, volvió a la vida del abogado postulante, pero en 1939 el Presidente de la República volvió a designarlo Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Falleció en la Ciudad de México en el año de 1951. 

En su testamento dejó su biblioteca a la recién formada Universidad de Querétaro, y para la beneficencia pública del Estado, una gran parte de sus bienes.

Lo que permanece en la memoria

PARA NO OLVIDAR

(III Y ÚLTIMA)

Hugo Gutierrez Vega

La Jornada Semanal

   Los anteriores hechos y lo sucedido en Francia, Estados Unidos y otros países, desembocaron en la pacífica rebelión (valga la paradoja) de los muchachos mexicanos del ’68.  

Esto es lo que quiero recalcar: se trata de un movimiento juvenil, limpio y, en algunos momentos, hasta ingenuo.  

En ese instante de nuestra historia son los jóvenes los que encabezan la lucha por la vida civilizada, el imperio de la ley y la democracia verdadera.  

Tanta limpieza de miras y tanta desbordada generosidad provocaron la reacción violenta de quienes los chilenos llaman, con impecable exactitud, “momios”. Por todo esto el ensayo de Armando Bartra tiene un título acertadísimo: “Tiempo de jóvenes.”  

El libro de el Pino incluye una serie de profundas reflexiones socio-económicas de Julio Bolvinik; el punto de vista de un escritor comprometido, Emmanuel Carballo; la puntual reseña de lo acontecido escrita por Ignacio Carrillo Prieto; las observaciones sobre el vaivén entre la politización y la despolitización, de Daniel Cazés; la celebración de la limpieza de miras de los muchachos del ’68, de Santiago Flores; el análisis agudo, certero, impecable de Adolfo Gilly, inteligentemente titulado: “La ruptura de los bordes” (en él se hace patente el parteaguas constituido en nuestra historia por el ’68); la memoria viva de uno de los muchachos que, con madurez impecable, encabezó el movimiento. Me refiero a Pablo Gómez.  

El testimonio de otro ejemplar protagonista, Gilberto Guevara Niebla. En su ensayo se estudia con precisión el carácter democrático del movimiento y sus repercusiones en la vida política del país. Un ensayo ingenioso e inteligente de Marcela Lagarde sobre el ’68 concebido como género; los discutibles comentarios de Margarita Martínez Fisher sobre la, en mi opinión errática y desigual, postura del PAN ante el conflicto; el trascendental ensayo de Monsiváis sobre la herencia en busca de herederos de un movimiento horriblemente decapitado y, más tarde, olvidado o, lo que es más grave, mediatizado.  

En este resbaladizo terreno hay que advertir que, salvo algunas lamentables excepciones, los lideres del ’68 han mantenido sus ideales vivos y siguen luchando por la democracia, la igualdad y las libertades. Exigen y, con razón, que no se olviden los hechos, y que quienes no han recibido el castigo merecido lo reciban en nombre de la más elemental justicia.  

Ahí está, vegetando en su lujosa casa, tal vez el más siniestro de los culpables de dos masacres, la de octubre y la de junio, el delincuente, el asesino serial Luis Echeverría.  

Completan el libro un admirable ensayo de Montemayor que parte de la epopeya de Madera y profundiza en los antecedentes; una crónica de Horacio Radetich; otra, muy acertada y muy bien escrita, de ese luchador ejemplar que es Paco Ignacio Taibo II; un estudio sobre el papel de la prensa, de Juan Manuel Valero, y el reflexivo análisis de Sergio Zermeño sobre lo que permanece de aquel año augural y terrible en el que los ángeles dejaron sus alas en las bodegas del cielo y se convirtieron en muchachos que levantaron su voz sedienta de justicia en las calles de París, en las Universidades de Estados Unidos y en las calles de nuestra Ciudad de México.  

El terrible golpeteo de las ametralladoras, el ruido ensordecedor de las tanquetas, el trote de los soldados con la bayoneta calada, la aceptación de la culpa aplaudida por un lamentable coro de turiferarios, la cárcel, el retroceso en materia de libertades administradas con astucia y el sacrificio de miles de muchachos nobles y valientemente serenos… es lo que queda del ’68. Es mucho lo que queda, es mucho lo que hicieron los muchachos. Aquí quiero recordar a los caídos y celebrar a los que siguen luchando.  

Este libro y otros que dan testimonio de los hechos de un año trágico, son materia viva para alimentar la esperanza. Esos muchachos votaron con sangre por la libertad. Mucho les debe nuestra débil y de nuevo traicionada democracia. Sus actos constituyen un parteaguas. Sin los muchachos del ’68 todo sería negrura. Ellos iluminaron un momento de nuestra historia. No los olvidamos. Están, como dijera el doctor Mora, en el corazón de la patria.

De luto la cultura popular

Dolorosa partida  

Ángeles González Gamio 

 

La Jornada  

Hace unos días falleció María Teresa Pomar, la entrañable Tere, ser luminoso, que deja como legado el ejemplo de una vida dedicada a preservar y difundir uno de nuestros tesoros más preciados: el arte popular. Su interés primordial eran los artesanos, sus creadores, herederos directos de los artífices que realizaron el prodigioso arte prehispánico. En sus 90 años de vida, nunca dejó de luchar por el rescate de los valores comunitarios y la cultura indígena nacional que ellos representan. 

Originaria de Guanajuato, en donde nació en la capital del estado, un 15 de diciembre de 1919, fue llevada a vivir a la ciudad de Guadalajara por su padre, el eminente músico José Pomar. En ese lugar murió su madre cuando ella contaba con sólo ocho años de edad y quedó al cuidado de su nana. Su infancia estuvo rodeada de personajes del mundo intelectual, amigos cercanos de su padre, preponderantemente artistas como Diego Rivera, Frida Khalo, el Dr. Atl, Adolfo Best Maugard y Roberto Montenegro, ilustres redescubridores de las creaciones del pueblo, inspiradoras de sus propios trabajos. Con esa influencia primero fue admiradora, luego coleccionista, después experta y finalmente promotora y protectora de la obra de los artesanos. 

Impulsó la creación de museos de arte popular en todo el país, tanto desde la plataforma de instituciones en donde trabajó como el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), el gobierno del estado de México y el Museo Nacional de Artes e Industrias Populares, como en lo individual. Para mencionar sólo algunos: el de Cultura Tarahumara, en Chihuahua; el Nacional de la Cerámica, en Tonalá, Jalisco; el de la Cultura Chontal, en Villahermosa, Tabasco; el Nacional del Juguete, en Morelia, y el Nacional de la Máscara y la Danza, en Colima, que, por cierto, lleva su nombre. Fue generosa en las donaciones, que nutrieron los acervos de muchos de ellos. Merecidamente en 1985 recibió el Premio Manuel Gamio. 

Siempre estuvo preocupada por preservar el conocimiento heredado por los mayores y las técnicas de su elaboración, convencida de aceptar los cambios si se presentan de manera natural, nunca de imponer normas o procesos que son ajenos a los grupos de artesanos en cualquier región del país. Para incentivar a los artesanos que destacan como autores de las piezas maestras de ese arte ancestral, Tere asesoró a Fomento Cultural Banamex para desarrollar el Programa de Apoyo al Arte Popular, que entre sus frutos, dio lugar a uno de los libros más bellos sobre el tema, en donde aparecen las obras de los grandes maestros con su nombre y localidad.

Conjuntamente con Cristina Payán, Sol Rubín de la Borbolla, María Esther Echeverría y Laura Oseguera concibió e impulsó la creación del Museo de Arte Popular, en la ciudad de México, constituyendo Populart, mediante el cual consiguieron que el gobierno capitalino, a mediados de los años 90 del pasado siglo, les donara el edificio art-decó que hoy ocupa dicho museo. 

Su amor por lo mexicano se reflejaba también en la comida. Todavía me emociona recordar una reunión, hace unos meses, en su casa de Coyoacán, que es un auténtico museo vivo de arte popular, alrededor de la sencilla mesa redonda, degustando exquisiteces con el acompañamiento de un tequilita: sopa de huitlacoche con nopales, arroz poblano, frijoles de la olla con epazote y ¡mole blanco!, auténtica joya gastronómica. El postre, una sabrosura de zapote negro. 

Era un encuentro entre dos amigos de toda la vida y yo de espectadora privilegiada. Ella y José Rogelio Álvarez, autor de la Enciclopedia de México, con quien compartió luchas juveniles desde la izquierda de los años 40 del siglo XX, en ese México nacionalista que se movía por ideales y no por intereses, como el actual. Hace unos días, profundamente adoloridos, compartimos recuerdos y le pedí remembranzas de Tere que he procurado compartir con ustedes en estas líneas. Descanse en paz esa mujer excepcional que tanto le dio a México. 

gonzalezgamio@gmail.com