El IMSS y la muerte

El IMSS y el mercado

del final de la vida  

Gustavo Leal F.* 

 

La Jornada  

Como era de esperarse, la situación económica también presiona sobre los servicios funerarios. Crecen las cremaciones, disminuyen las inhumaciones, pero igualmente se expanden los mercados piratas e informales. Y la nada despreciable oferta del IMSS también aparece en el cuadro del mercado de la muerte. 

Por los años 30 del siglo pasado, nuestra esperanza de vida era de 33.9 años. En 2009 fue de casi 80 para las mujeres y casi 73 para los hombres. En ese mismo año la “industria funeraria” formal resintió una caída de hasta dos dígitos en sus ingresos por la proliferación del mercado negro. Con un promedio de 500 mil defunciones anuales, el valor del mercado funerario puede alcanzar los 7 mil 500 millones de pesos, con servicios entre 3 mil y 15 mil pesos por evento (El Financiero, 2/11/09). 

Por economía y ecología, hoy día, 6 de cada 10 servicios contratados son cremaciones. Rondan los 15 mil pesos, mientras las inhumaciones llegan a 20 mil. Además, hay que comprar lotes en panteones (600 mil pesos). En las cremaciones es posible conservar las cenizas o comprar (6 mil pesos) nichos en alguna parroquia. 

Los fabricantes de ataúdes han pagado las consecuencias. El 2009 fue particularmente difícil: los ingresos cayeron 10 por ciento respecto a 2008. Además del repunte de las cremaciones, pesó el alza de los insumos (acero) y la compra de productos más baratos. 

La competencia en los servicios formales se ha intensificado con los nichos de las iglesias y las pequeñas funerarias. La crisis económica beneficia a los establecimientos de barrio que recurren a la “renta” ilegal de ataúdes –o la adquisición de usados en el mercado negro– con vistas a abaratar el servicio. Aún eligiendo la cremación, el cadáver demanda un ataúd para ser velado. Las funerarias pequeñas –y algunas grandes–, comunican a los deudos que el ataúd será donado, aunque se lo ponga nuevamente a exhibición. 

No falta quien asegure que, en el caso de las funerarias del IMSS e ISSSTE –principales clientes de los fabricantes de ataúdes–, se ha detectado que de los crematorios se retiran los ataúdes en las noches para ser posteriormente expendidos entre funerarias pequeñas. Se dan incluso casos donde, el mismo ataúd, es reutilizado hasta en seis ocasiones. 

Ciertos cálculos estiman que entre las 400 funerarias disponibles en el Distrito Federal, 200 pudieran estar involucradas con el mercado “secundario” de ataúdes. Y ello, aún sin agregar aquellos otros establecimientos “acondicionados” por empleados del ramo en salas de sus hogares o levantando accesorias de lámina cerca de hospitales donde publicitan sus servicios. 

Al auge de las cremaciones hay que agregar la piratería de diseños y manufactura ilegal de urnas. Hay quién estima que, frente a las 15 fábricas formales, existen no menos de 40 microempresas informales de corte familiar.

Para enfrentar las presiones económicas y atender el mercado de bajos ingresos, las funerarias están por introducir urnas de plástico reciclable y ataúdes de cartón. Ellos se incineran con el cadáver, desincentivando así el mercado negro. También se explora la posibilidad de depositar una parte de las cenizas en figuras metálicas con formas de estrella, cruz o corazón para distribuirlas entre los deudos o bien conservarlas en una suerte de relojes de arena. 

Por su parte, los velatorios IMSS-Fibeso ofrecen un plan de previsión funeraria con “cobertura total, tanto en gestión como en gastos” por 350 pesos anuales, sujeto a cambios conforme a la inflación e incremento de los costos. 

Los servicios pueden ser contratados por empleados del IMSS, derechohabientes del Seguro Social y público en general e incluyen: velación en capilla o domicilio, servicio directo, traslados (nacional o internacional), exhumaciones, artículos funerarios (ataúdes, urnas), casos legales con velación y otros servicios como cremación, pullman, embalsamamientos, ceras y flores. 

El plan ofrece cubrir a “toda” la familia. Es decir: cónyuge, hijos menores de 18 años y padres. Y puede hacerse uso de él cinco días naturales después de la fecha del convenio. Además, las enfermedades preexistentes terminales y crónico degenerativas, aplican con posterioridad a la renovación del segundo convenio. Vale decir: después de un año. 

La cobertura se aplica en los velatorios Doctores, Tequesquináhuac, Ciudad Juárez, Chihuahua, Guadalajara, Mérida, Monterrey, Pachuca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tapachula, Toluca, Torreón y Veracruz. El servicio incluye : recolección del finado en hospital o domicilio, arreglo estético, velación en capilla o domicilio, ataúd económico metálico o de madera para adultos y de madera para infantes, gestoría y cremación, únicamente en el valle de México. Aunque la urna tiene un costo extra. 

Tal vez por ello, el Informe de Labores 2008-2009 y el Programa de Actividades 2009 de la dirección general del IMSS a la 100 Asamblea General Ordinaria (septiembre 2009), consigna que en el sistema de velatorios se realizaron trabajos de conservación y mantenimiento, se adquirió mobiliario y equipo para las unidades “con el fin de mejorar el servicio a la población usuaria”. 

Adicionalmente, agrega, se modernizó el parque vehicular, mediante la adquisición de carrozas y vehículos administrativos con recsursos del Fideicomiso de Beneficios Sociales (Fibeso) y continuaron las acciones de promoción y difusión de los servicios y del plan de previsión funeraria. 

*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco 

Un escritor en Cartagena de Indias

García Márquez, “feliz” bajo el embrujo del Caribe

Gabriel García Márquez.

Foto: Cortesía

Organización Editorial Mexicana

AFP

El escritor colombiano Gabriel García Márquez pasa una temporada “feliz” en Cartagena, ciudad caribeña que inspiró parte de su obra literaria y periodística, y donde sus allegados desestimaron rumores de que el Nobel de Literatura haya tenido problemas de salud.

El autor de “Cien años de soledad” y “Del amor y otros demonios” regresó de México en diciembre para instalarse en su casa de la muralla cartagenera frente al mar, donde se le ha visto “con buena salud, feliz y jovial”, dijo uno de sus allegados.

La alcaldesa de la ciudad colombiana, Judith Pinedo, señaló que “Cartagena de Indias ha sido fuente natural de inspiración de García Márquez. Esta es la ciudad de sus entrañas, su familia, sus amigos, sus proyectos y sus pasiones. Aquí dio sus primeros pasos como escritor y dejó su huella eterna”.

“Su presencia en nuestras calles no es un retorno, porque siempre lo sentimos presente. La ciudad es la demostración viva del realismo mágico y se siente reflejada en las obras de Gabo”, dijo Pinedo.

Los allegados a “Gabo”, como le dicen sus familiares y amigos, desestimaron públicamente versiones de que el autor de “El otoño del patriarca” y “El amor en los tiempos del cólera” estuviese enfermo.

“Es tanto el cariño que le tienen, que hay gente que olvida que es un hombre con los achaques naturales de alguien de 82 años y esperan que tenga la disposición y el ánimo de siempre para recibir a todo el mundo”, comentó su hermano Jaime García Márquez en declaraciones al diario El Universal de Cartagena, en el que “Gabo” publicó su primera columna en 1948.

“Lo asedian desde las once de la mañana hasta las dos de la madrugada”, enfatizó Jaime García Márquez.

Durante los festejos de Navidad y Año Nuevo, el novelista y su esposa, Mercedes Barcha, recorrieron Cartagena en carruajes tirados por caballos, departieron con familiares y amigos en restaurantes y calles, asistieron a festivales de música y otros eventos, y evocaron recuerdos, siempre de buen ánimo, según numerosas fotografías.

El escritor también vio una película de inminente estreno, basada en su novela “Del amor y otros demonios” y rodada en Cartagena.

Asimismo, revisó con las autoridades regionales un proyecto para establecer la ruta de un tren que unirá a la caribeña ciudad de Santa Marta con Aracataca, la emblemática Macondo de “Cien años de soledad”, donde “Gabo” nació y vivió la primera infancia bajo la tutela de sus abuelos maternos.

García Márquez tiene previsto regresar en “unos tres meses” a la Ciudad de México, donde vive desde hace décadas y redactó “Cien años de soledad” (1967), considerada como su obra cumbre que le valió el Premio Nobel de Literatura en 1982.

Cartagena, con sus murallas coloniales y su pasado esclavista, sus hoteles de lujo, sus playas repletas de turistas y su brecha social, tiene un significado especial para el escritor por más de una razón: Ahí están sepultados sus padres y dos de sus hermanos, y se halla la sede de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que creó hace años.

Lugar de descendientes de africanos, indígenas y blancos, la Cartagena donde García Márquez vive su “otoño feliz” también reúne y exalta el vasto mundo Caribe, que, según el novelista, se extiende desde el norte de Brasil hasta el sur de Estados Unidos retratado por William Faulkner, pasando por las Antillas mayores y menores, así como el litoral de varios países.

Los mineros queretanos sin rescate

Cancelan búsqueda en la mina

Diario de Querétaro

Lorena Alcalá

Este viernes se suspendió la búsqueda de los cuerpos de los mineros Adán e Isidro Ledesma Guerrero, de 42 y 38 años respectivamente, quienes cayeron en la mina “Las Calabacillas”, de la comunidad de San Cristóbal, en San Joaquín, ante la dificultad del terreno y las maniobras, que ponían en riesgo incluso a los rescatistas.

Aunque al principio se pensaba que los gambusinos yacían a una profundidad de 80 metros, los descensos por parte de los espeleólogos mostraron que la mina, ya sea por condiciones ambientales o por el uso de explosivos, -se encontraron alrededor de 20 kilogramos al interior- había crecido en su extensión subterránea.

De acuerdo con informes de la Dirección de Gestión de Emergencias del estado, cuyo titular Gerardo Quirarte Pérez, estuvo al mando de la operación de rescate en San Joaquín, los rescatistas descendieron hasta una profundidad de 280 metros y aún no se veía el fondo de la mina, ni mucho menos había rastro de los accidentados.

Después de hacer la evaluación de la situación y ante el riesgo de que un nuevo derrumbe costara la vida de los rescatistas que intentaban llegar hasta los hermanos Ledesma Guerrero, se llegó a la conclusión de que era prácticamente imposible encontrar con vida a los mineros tanto por la magnitud de la caída libre como por la posibilidad de que además, les hubieran caído toneladas de piedra encima, por la porosidad del terreno.

Aparentemente, un sujeto no identificado, convenció a Adán e Isidro a realizar exploraciones en la mina “Las Calabacillas”, abandonada desde hace 40 años, para volver a explotar el mercurio. Sin embargo, a pesar de tener experiencia como mineros, las condiciones del terreno los traicionaron y el derrumbe de un pretil en el que estaban apoyados, precipitó su caída.

Durante su gira por la Sierra Gorda de Querétaro, el gobernador José Calzada Rovirosa realizó el jueves una gira de supervisión de las labores de rescate y ofreció su solidaridad a las familias de los mineros desaparecidos.

Sin embargo, este viernes el propio titular del Ejecutivo estatal anunció la suspensión de los trabajos y añadió que los rescatistas, provenientes de San Luis Potosí, Querétaro, Morelia, y el Distrito Federal , fueron enviados ya de vuelta a sus lugares de origen, a fin de protegerlos de otra posible desgracia.

Por la tarde de ayer se realizó una misa en honor a los mineros fallecidos.