“Aquellos tiempos” de Mario – RE

“AQUELLOS TIEMPOS”.

 

Mario Rodríguez Estrada.

 

 

“LOS VERDADEROS AMIGOS NO SON LOS QUE SE HACEN  EN MOMENTOS DE ALEGRIA, SINO LOS QUE  HAN LLEVADO CON NOSOTROS PENA Y SACRIFICIOS”.- Keir Hardie.-

 

 

El pasado mes de diciembre, como todos aquellos que están llenos de festejos, fue especialmente rico en maravillosos encuentros con personas muy ligadas a nuestros afectos; habiéndome decidido  visitar a mi hijo Mario Jr. en la ciudad de Xalapa, Ver., aproveché la ocasión para hacer lo mismo con dos de mis mas queridos y estimados compañeros de mi antigua generación de Profesores en Educación Física, egresados de la gloriosa ENEF…de hace ya 51 inviernos…al primero Gregorio Castañeda Orozco, oriundo de Taxco, Gro., el que hace más de 30 años eligió para vivir y formar su familia a la bella y culta capital del estado de Veracrúz, me lo encontré poseedor de una hermosa y educada familia, tres hijas y un hijo, apoyado por una inteligente y diligente esposa, Doña Mary, Maestra de Educación Primaria, ambos ya jubilados…me recibieron con los brazos abiertos en la serena paz de su confortable hogar, mismo al que han dotado de todos los conforts necesarios para una vida digna y amable…excelente ama de casa, ella, me regaló con los mas exquisitos platillos de Xalapa y sus alrededores…café de Coatepec…queso de la Joya…mole de Xico, fruta de Misantla y muchos otros poblados, excelente anfitrión, él, me paseó por los más bellos sitios y lugares de su amada ciudad, sin obviar el maravilloso Estadio de Atletismo Xalapeño, uno de los mejores y  bellos de México…ligado a muchos de mis más nostálgicos y sentimentales recuerdos…de “Aquellos tiempos” cuando emocionadamente acudíamos a las fases finales de los antiquísimos Juegos Nacionales infantiles y juveniles…ante mis lagrimosos ojos pasaron generaciones y generaciones de excelentes niños y jóvenes queretanos, que alguna vez tuvieron el honor de representarnos, defendiendo ardorosamente nuestros deportivos colores…Mario RE

 

Se dividía para cumplir los entrenamientos y dirección de aquellos equipos de basquetbol y voleibol…evocando en cada sitio sus alegrías y sus tristezas…y las caritas infantiles de algunas de ellas como Emma Domínguez, Yolanda Tapia, Teresita Vega, Josefina Pozas, ahora, con la excepción de la malograda Teresita, todas, convertidas en excelentes personas y amantísimas madres de familia.

 

 

Mi otro amigo y compañero, al que no veía desde hace cincuenta y un años, pues se me desapareció en su lucha por convertirse en un excelente y gran maestro, Guillermo Vallejo, oriundo del Estado de Puebla, recaló así mismo, después de jubilarse, hace más de veinte años en Xalapa, casándose en segundas nupcias, pues lamentablemente quedó viudo y a cargo de dos niños, con una excelente y bella dama, oriunda de un afamado pueblito veracruzano llamado “Colonia Manuel González”, famoso por ser sus habitantes descendientes de una vieja ola de inmigrantes italianos, arribados a las bellas y feraces tierras veracruzanas, en la penúltima década del siglo XIX…serios y trabajadores, ellos, bellas y donosas, ellas, fundaron nobles y extensas familias…casándose, al principio, solo entre sus pares, o eventualmente con individuos pertenecientes a su otra colonia hermana de Chipilo…Los galanos hijos y  hermosas hijas y sobrinas, de mi amigo Vallejo, nos regalaron con una grata comida campirana, transladándonos junto con la familia de mi amigo Gregorio, a un sofisticado terreno en las estribaciones de la ciudad, mismo que utilizan para frecuentes reuniones familiares, en las que campean la solidaridad y el calor humano…del que hicieron gala al recibir a otros excelentes miembros de su familia…quienes ya adentrados en la plática, resultaron ser parientes del señor Don Mario Gasperín Gasperín…apellido también de la esposa de mi amigo…y algo nos unió aún más…pues Don Mario ya lleva en Querétaro sus buenos 21 años de ser Obispo católico de mi amado estado…mi amigo Guillermo en conjunción con su esposa han educado a sus hijos de una forma maravillosa a través de una bien surtida tienda en su colonia, en la que venden desde una aguja hasta motonetas…haciendo que ellos se hagan cargo de su administración, lo mismo que de dos o tres grandes salones para eventos y fiestas…modesto en su trato, como siempre lo fue, Guillermo no me quiso decir (me lo comentó Gregorio),  que en terreno anexo a su casa y comercio, había comprado y habilitado una cancha pública para que los niños y jóvenes de su colonia, jugaran fútbol de dimensiones reducidas…pagando de su bolsa el empastado y torres de luz, lo mismo que su cuidado, la que ahora corre a cargo de una asociación de jóvenes usuarios…que guiados por él y sus hijos organizan torneos de todas las edades en ambos sexos…

 

 

Para terminar les comentaré que los tres viejos amigos quedamos en asistir, días más tarde, a la comida de nuestra generación, única que por cincuenta y un años se ha reunido, Guillermo no se quiso separar de su familia y obligaciones y no nos acompañó…así que solo Gregorio y Mario RE hubimos de asistir a un Restaurant de la ciudad de México a nuestro amigable festejo anual…donde convivimos con nuestros ahora, viejos amigos y amigas… las viandas eran exquisitas…y como se trataba de servicio de buffet, más de uno nos pusimos al borde del infarto por la riquísima ingesta…y eso a pesar del estrés que Gregorio me provocó al manejar como bólido en su hermosísima nave, un Jeep Patriot del año, por las curveadas carreteras de Veracrúz y Puebla…¡Hombre! Se aventó menos de cuatro horas, contando una parada de veinte minutos en la Joya para compra de quesos y miel, en el trayecto de Xalapa a México City…le debo haber dejado marca de mis veinte uñas en el asiento trasero de su camioneta…¡Total!…valió la pena, pues recordamos bellos momentos de “Aquellos tiempos”…y sobre todo conocimos gentes, hijos y familias maravillosas…les saluda su queretano amigo: Mario RE.           

La Utopía indígena del “Ronco” Robles

La utopía indígena de

Ricardo Robles

Luis Hernández Navarro

 

Cuando en los últimos días de noviembre de 1996 los zapatistas recibieron la iniciativa de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) para legislar sobre derechos y cultura indígenas, convocaron a un pequeño grupo de asesores para que dieran su opinión sobre la propuesta. Les pidieron encontrarse a la mañana siguiente para recoger los distintos puntos de vista de quienes los habían acompañado durante los úl timos catorce meses. Era de noche y en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el frío húmedo calaba hondo.

A la reunión de análisis del documento asistieron varios comandantes, el subcomandante Marcos, dirigentes indígenas, académicos y un cura. Todos los asesores hicieron la tarea. Ordenadamente, cada uno fue analizando los pros, contras y asegunes del documento de los legisladores. Cuando llegó el turno de Ricardo Robles, sacerdote jesuita y uno de los más connotados especialistas en derecho indio, él habló brevemente, dejando de lado la comparación entre el texto propuesto por el ezln y el presentado por la Cocopa.

“Es claro”, dijo, “el paso liberador para los pueblos indígenas que la aprobación de este texto Constitucional supone para el futuro de una lucha mayor que ya sabíamos no estaría ganada ahora. No soñábamos siquiera un paso así cuando hace año y dos meses iniciamos el acompañamiento al aporte zapatista. Nuestro agradecimiento hoy, de nuevo a ustedes, comandantes, por su generosa entrega a todos los pueblos. El paso que se va dando es de fondo.”

La intervención de Ronco –como lo llamaban sus amigos– podía parecer paradójica. Fue requerido para que evaluara una propuesta legislativa que sentaba las bases para una ambiciosa reforma constitucional y, en lugar de detenerse en cuestiones legales, él, uno de los más notables especialistas en derecho indígena, optó por hacerle sentir a los comandantes rebeldes que tomarían la decisión final sobre la iniciativa, que ellos estaban en el camino correcto. “Gracias por invitarnos a contemplar su luz –les dijo al terminar su presentación–, la de su pueblo, la de la humanidad, en este sorprendente amanecer zapatista.”

El contrasentido de su intervención fue, sin embargo, sólo aparente. Cuando se profundiza un poco en la visión del mundo y en el tipo de relación que Ricardo Robles construyó con los pueblos y comunidades indígenas a lo largo de más de cinco décadas de su vida, la paradoja deja de ser tal. Durante toda su vida, lo que él hizo con el movimiento indio fue acompañarlo y apoyar su palabra. Lo mismo hizo en esa ocasión.

Acostumbrado a colocarse con frecuencia en la frontera intelectual, su comportamiento estuvo, en parte, inspirado en el presupuesto 22 de Ignacio de Loyola para la realización de los ejercicios espirituales, en el que el fundador de la Compañía de Jesús señala la conveniencia de “presuponer que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla ; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y, si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve”.

EL CONOCIMIENTO DEL MUNDO INDIO

Ricardo Robles escribió ampliamente sobre la cuestión indígena. Su obra está dispersa en multitud de ponencias, capítulos de libros y artículos en revistas y periódicos. Entre otros muchos escritos destaca el titulado “Los rarámuri-Pagótuame”, capítulo del libro El rostro indio de Dios, editado por Manuel Marzal.

 

Nacido en 1937 en San Luis Potosí, ingresó a la Compañía de Jesús en 1956 y partió a la Sierra Tarahumara por primera ocasión en 1963 y, de manera permanente, en 1970, tras la añoranza de vivir un mundo más real.

Según contaba, comenzó a escribir a raíz de una conversación con el obispo José Llaguno, en la que le comentó “que no hemos visto en todos estos siglos cómo es que los rarámuris asumieron la figura de Jesucristo”.

–Tienes que escribir todas esas cosas –le respondió el jerarca.

–La gente –le respondió el cura– nunca va a leer. Es algo que se tiene que vivir. Entonces no escribiré.

–O escribes o te saco de allí –reviró el obispo.

“Así que me tuve que poner a escribir –decía Ronco jocoso–. En el fondo buscaba encontrar los por qué de las diferencias. Tenían un por qué. Allí duré quince años preguntando por qué. Era ir como encontrando al otro para entenderlo. Ese tratar de entendernos es lo que arma todos estos años una reflexión cada vez más escrita, cada vez más metodológica, más puntual. Terminé labrando una metodología flexible que iba a distinguir los hechos de la interpretación que yo tenía frente a lo sucedido. De suerte que ese estar acompañando a la gente se traduce en un trabajo reflexivo que tiene más de mil 200 páginas en letra pequeña de máquina, a renglón cerrado y casi sin márgenes. De ahí salen cosas luego.”

Su objetivo fue dar testimonio de lo ocurrido, visto, oído y nada más. Dotado de una gran capacidad para armar piezas del rompecabezas del pensamiento indígena que le puedan servir a otros, procuró comunicarlas.

Don Ricardo –como lo llamaban los zapatistas– fue uno de los más grandes conocedores de los pueblos indios de México y América Latina. Su conocimiento provino de hacerse, en los hechos, por la vía de la convivencia, parte de ellos. Fue, también, producto del caminar a su lado y escucharlos en todos los rincones del país, así como del estudio de su historia.

El contacto con los indígenas, sin sentirlo, lo fue introduciendo en el conocimiento de su mundo. Se trataba de un conocimiento no conceptual ni analítico, sino de los sentidos, que tiene como punto de partida el querer a la gente. Era un conocimiento más hondo que los saberes antropológicos o sociológicos tradicionales. Era un conocimiento adquirido sin posibilidad de ser formulado, ni de ser puesto en conceptos abstractos. Consistió en un saber expresado más como símbolos que como abstracción, ubicado en el terreno de la comunidad misma y no de las propuestas a la comunidad.

A pesar del amplio y profundo trabajo de sistematización que Robles hizo sobre la cosmovisión de los pueblos originarios, nunca pretendió definir o formular ese conocimiento. Le bastaba con saber que la vida tenía sentido viéndola como la ven ellos, mucho más que como la veía vivir en otros mundos. Esa vida con sentido le fue regalada un día. Ni la buscó, ni la trabajó, sino que un día, de repente, la tuvo.

Esta convivencia lo llevó a generar un pensamiento propio, le hizo comprender la vida de otra manera y le proporcionó una especie de filosofía asistemática. No le quedaba de otra: al tener que pensar por sí mismo las cosas e ir digiriéndolas, al discernir desde l a experiencia del mundo indio lo que podía ha ber de coherencia en las cosmovisiones del mundo mexicano urbano, tuvo que desarrollar un pensamiento genuino.

Desde su experiencia de vida en las comunidades rarámuris, Ricardo Robles sostuvo que la verdad del mundo indio “no la vamos a encontrar con especulaciones teóricas, ni la vamos a llegar a formular nunca con formulaciones conceptuales. La verdad es mucho más honda que eso. La verdad va a estar normada, pautada, va a alcanzar a serlo o no si con cuerda finalmente con las percepciones del mundo indígena vistas en un plano intercultural, en el cual vas matizando una cosa y otra. Finalmente, el criterio de verdad se encuentra en esas maneras mucho más frescas, originales, no formuladas, desde los mundos indígenas”.

Cuando le preguntaban qué hacer para conocer a los rarámuri, respondía: “la única manera de conocerlos es la cercana, prolongada y cotidiana amistad. Otros estudios sirven pero no bastan. Y desde la amistad queda muy claro que lo que necesitan –exigen– es respeto, que aceptemos su diferencia y no queramos dirigir su historia y su corazón. Los proyectos y su éxito sólo pueden ser suyos, no de nosotros. Nos toca secundar, compartir, apoyar, no decidir”.

Hay quien ha visto en el pensamiento de Robles el eco de la obra de Xavier Zubiri, el filósofo español que influyó en la Teología de la Liberación. Zubiri postuló la idea de que la realidad no es sinónimo de las cosas existentes sino que es lo presente en la percepción como siendo algo propio de lo dado, a lo que llamó “de suyo”. El concepto fundamental de parte de su filosofía es la realidad, entendida como lo real de suyo. En la aprehensión de la realidad –afirma– ésta se capta como real. Esta “aprehensión primordial de la realidad” es efectuada por una inteligencia sintiente , en la que se une lo intelectivo a lo sensorial. Sin embargo, Ronco no conoció la obra de Zubiri sino hasta muchos años después de formular la suya propia.

DIÁLOGO INTERCULTURAL

Ricardo Robles consideró que el diálogo intercultural es indispensable para el México de hoy pero, para que se produzca, no bastan las razones, los discursos, los planteamientos ni las sistematizaciones. Éste –según su experiencia– se da en hechos de vida, no en conceptos ni en razonamientos. Desde su perspectiva ni los gobiernos, ni las iglesias, ni las universidades pueden entender esto.

Desde su punto de vista, el diálogo intercultural se da en el momento en que el otro –de cualquier lado– se siente sacudido, cuestionado, desnudado por la otra parte. En el instante en que dice: qué es esto?, ¿por qué me ofende?, ¿por qué dice esto de mí si yo no soy así? Ese momento en que el otro es sacudido por la otra parte es lo que hace al diálogo. Sin esos enfrentamientos, el diálogo es inexistente. Las razones y las explicaciones vienen después, una vez que se produce un entendimiento posterior, cuando el otro encuentra que se le está diciendo algo que su contraparte ve muy claro.

Ricardo decía que explicarle a alguien que no ha tenido contacto directo con los pueblos qué es entrar en otra cultura es “como explicarles a unos canadienses a qué sabe una chrimoya, lo cual es inútil”. Para él, es la vida la que te hace entender lo otro y al otro; es desde ella que se llega a la necesidad del diálogo verbal. El diálogo intercultural es un proceso que consiste en creerle al que está hablando, no creer lo que dice porque lo que dice es incomprensible, si no creerle al otro y desentrañar lo que está detrás de lo que dice.

Ronco encontró que no puede haber diálogo intercultural si no se cree en el otro. Desde su experiencia, la clave para entrar en otra cultura, la única manera de hacerlo con eficacia, consiste en ver con simpatía las diferencias, a partir de la amistad, sincera y larga. Esta aproximación por el afecto es un verdadero conocimiento al que usualmente no se le da importancia. El conocimiento por los sentidos y la sensibilidad, la expresión del sentimiento por medio de símbolos, es clave para que el diálogo sea tal. Cuando hay esa amistad se puede dialogar, aunque no se comparta una experiencia similar, porque se cree en la otra persona. Para que el diálogo se produzca es necesario que ambas partes estén interesadas en entenderse, no en hablar del tema. En él, las palabras que azoran por su calidad humana, por su rigurosa cortesía, por su oportunidad precisa y por su incesante franqueza directa, sólo sirven para clarificar los hechos sucedidos.

COLONIALISMO

Según el sacerdote jesuita, los pueblos indígenas están sujetos a una situación de expoliación, racismo, discriminación y nuevo colonialismo al que han resistido durante más de cinco siglos. Sobre los pueblos originarios se cierne hoy la misma guerra colonial de siempre.

Para él, la discriminación se ha instituido como una política razonable , aceptada por las autoridades. Las denuncias y reclamos son ignorados y olvidados. “Mientras más se derechizan los gobiernos –escribió–, aumenta el desdén por los asuntos de indios, como si ese fuera el trato normal, algo que así debe ser. Los indígenas van siendo para ellos vestigios del atraso desechable, no más”.

Subyace en quienes dieron por llamarse “gente de razón” –aseguró– un soterrado racismo conquistador. Porque no ven los valores de la propuesta indígena ni quieren verlos; no les dicen nada sus cosmovisiones milenarias ni quieren que les digan algo, no les resultan sensatos sus reclamos sobre el territorio, la naturaleza o sus derechos originarios, pero sí ven sensato negarlos porque así ven oportunidades de lucro al que prefieren llamar desarrollo, comercio o progreso.

Muchas veces –afirmó–, los proyectos decididos desde otra cultura y oficinas lejanas, terminan por imponerse contra la voluntad indígena comunitaria. Los casos de actas falsas y asambleas amañadas , cuando no de sobornos a indígenas con cargo agrario, han sido frecuentes. En los ejidos y comunidades agrarias del país se recuerdan esos casos en que fue burlada la comunidad con formalidades falsas que luego exhibieron documentos legales como respaldo a las imposiciones.

Quizá los gobiernos y sus agentes no pueden escuchar –sostuvo–, y menos responder, porque no pueden comprender que los indígenas sean y quieran ser diferentes. “Mientras los nuevos invasores hablan de explotar recursos, los indígenas hablan de cuidarlos. Los funcionarios ofrecen posibles bene ficios económicos, los indios defienden sus tradiciones sagradas. Unos prometen un endeble futuro asalariado, los otros piensan su vida en libertad. Y mientras los indígenas captan y valoran los mensajes con siglos de experiencia, los otros los tildan de retraso, de ignorancia, de testarudez, porque no pueden comprender la cosmovisión india”.

En el narcotráfico, Ricardo vio una nueva manifestación del viejo colonialismo. “Me lo hizo ver un rarámuri en una plática simple ”, escribió. “Preguntó qué es lo novedoso que vemos en el narco, cuando es lo mismo de siempre desde hace cinco siglos. Es otra actividad en la que se presiona y obliga a trabajar a los indígenas, pero es lo mismo. Igual fueron las minas, dijo –palabras más, palabras menos–, igual hubo violencias y crímenes, igual hubo muertes, igual hubo enriquecidos y pobres y en todo nos dejaron la peor parte. Igual fue la invasión de nuestros territorios, igual el saqueo de nuestros bosques, igual va siendo el turismo que hasta nuestra agua se la queda, igual están regresando las mineras. Igual un día trajeron las siembras de mariguana y de amapola. Para nosotros es la misma cosa, así son los invasores, pero a la mejor para ustedes resulta novedad.”

A pesar de ello, Ricardo Robles postuló que si algo nos puede dar esperanza hoy son los indios soñando en ese mundo que ellos viven, desde la Sierra Madre del norte hasta el sureste, y que nos ofrecen como proyecto de futuro. Nunca los supuso perfectos, pero vio en ellos una oferta milenaria para “ser humanos”. Esa fue parte de su utopía.

La Jornada Semanal

IMSS; ISSSTE; S S A: Irresponsables

Es un factor que incide en su pobreza y falta de oportunidades de desarrollo 

Marginados de los servicios

de salud, 15 millones:

José Ángel Córdova  

En algunos municipios, estándares de mortalidad materna similares a los de los países más pobres  

Notimex  

Carlos García 

Corresponsal 

Periódico La Jornada 

Domingo 24 de enero de 2010, p. 29  

En México hay 15 millones de personas en niveles de pobreza que los tienen sin oportunidades de desarrollo porque carecen de acceso a servicios gratuitos de salud, expuso el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos. 

Al término de la toma de posesión de la mesa directiva de la Asociación de Empresarios del Rincón, Córdova Villalobos precisó que la mayoría de los ciudadanos pobres por la falta de estos servicios viven en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Nayarit, Durango y Veracruz. 

Por eso, dijo, se intenta la estrategia de focalizar algunas acciones sanitarias en los 125 municipios con menor índice de desarrollo humano, “donde a veces puede haber estándares de mortalidad materna similares a los de los países más pobres” del mundo. Es el caso de las estrategias de vacunación contra el virus del papiloma humano y la introducción de nuevos métodos de detección temprana del cáncer cérvico uterino. 

El funcionario comentó que hasta ahora 31 millones se han afiliado al Seguro Popular, y se espera que en 18 meses se sumarán otros 18 millones de personas. 

Agregó que el gobierno federal dará prioridad a los 5 millones de beneficiarios del programa Oportunidades. Está pendiente la incorporación de 3 millones de esas familias, las cuales se integran por hasta cinco personas.

“Se trata de combatir la pobreza quitando el gasto que se hace en salud, gastos de bolsillo”. Córdova recordó que a estas familias también se les ayuda con las becas de Oportunidades para educación y otros apoyos complementarios. 

En torno a la pauperización económica en que pueden caer las familias a causa de enfermedades, mencionó las crónico-degenerativas como el cáncer, la diabetes, las afecciones cardiacas y las cerebrovasculares, que “pueden ser causa de empobrecimiento acelerado”, incluso en aquellas familias que no están en condición de pobreza, sostuvo. 

Comentó que entre 13 y 15 millones de individuos podrían enfrentar situaciones de este tipo debido a que carecen de acceso a las instituciones de seguridad social, y a que cada vez son más frecuentes los males crónicos, cuya atención médica tiene un costo muy alto. 

Hasta ahora, con los recursos del Seguro Popular, la Federación sólo cubre el costo de los tratamientos médicos de algunos de los problemas de salud que son causa de empobrecimiento de las familias, entre ellos, todos los tipos de cáncer infantil, las enfermedades del recién nacido, el VIH/sida y el cáncer de mama y cérvico uterino, indicó.

Xixhú de indios; Ahora Victoria,Gto.

Victoria en San José Iturbide, en Guanajuato

Fachada de la pequeña capilla de la Purísima Concepción.

Foto: OEM-Informex

Organización Editorial Mexicana

Ricardo Olivares

Informex

Hoy estaremos visitando el municipio de Victoria, ubicado a 40 minutos de San José Iturbide, en Guanajuato, muy cerca de Querétaro, a tan sólo tres horas y media desde la ciudad de México.

Para llegar a Victoria sin duda es necesario que establezca su base de operaciones en San José Iturbide, que en realidad es el poblado en donde encontrará todos los servicios, hoteles y restaurantes, de hecho nuestra recomendación sería que llegara al hotel Los Arcos; aquí con mucho bien le darán toda la información concerniente a los diversos recorridos que existen en la región.

Victoria tiene 2,000 habitantes aproximadamente, en donde la mayoría de la población está dedicada a la agricultura y ganadería, por lo demás es un lugar agradable, muy tranquilo, ideal para la contemplación y las caminatas. Sin embargo aquí podrá conocer la misión de Arnedo, cuya pequeña capilla está construida de piedra muy sencilla en combinación con cantera rosa.

Esta pequeña capilla está dedicada a la Virgen de la Purísima Concepción y fue construida allá por el año de 1808; en el interior observará discreción en su decoración, pero lo que más llama la atención es el confesionario que está hecho en piedra y cantera, realmente es atractivo porque no hay en México, o al menos este servidor no ha visto una igual en el país.

Algo también bien interesante es la presentación de la Virgen de la Purísima, pero en color negro, como se muestra en la foto; esta situación se debe a que en alguna ocasión en una fiesta del pueblo ocurrió un descuido incendiándose completamente la imagen que representa a la virgen, pero curiosamente no se desfiguró, logrando permanecer más o menos en buenas condiciones, lo que provocó que las autoridades del pueblo y de la pequeña capilla la mantuvieran creando varios mitos alrededor de la imagen, incluyendo cientos de milagros y una gran devoción por parte de los lugareños.

Esta visita deberá programarla junto con otros puntos turísticos ubicados en San José Iturbide y que se incluyen dentro de los recorridos que ofrece este poblado.

De fiesta Derek Walcott

Derek Walcott cumple 80 años

El premio Nobel de Literatura.

Foto: Cortesía

Organización Editorial Mexicana

DPA

El Premio Nobel de Literatura, Derek Walcott, cumple hoy sábado 80 años y quiere celebrarlo a lo grande.

Por eso, invitó a Castries, en el pequeño país caribeño de Santa Lucía, al también Nobel irlandés Séamus Heaney y el nigeriano Wole Soyinka.

Pero su alegría quedó truncada con la tragedia de Haití, donde se sitúan sus raíces artísticas.

Este escritor y pintor recibió en 1992 el Premio Nobel de Literatura por “su poesía de gran luminosidad, que nace de una visión histórica emanada del compromiso multicultural”. Sus obras, como el poema épico “Omeros”, pusieron al Caribe en el mapa literario. Su lírica se caracteriza por aunar lo conceptual con las reflexiones profundas.

El poeta vincula en sus obras la cultura caribeña, marcada por la esclavitud, con sus raíces africanas. Así, en “Henri Christophe” (1950) habla de la búsqueda, aparentemente sin fin, de liberación y bienestar tras la revuelta, de los héroes en la miseria.

Sus primeras obras las vendió por las calles de Estados Unidos al precio de un dólar. Actualmente vive a caballo entre Nueva York y varias islas del Caribe.

Manuel Naredo al frente de Los Centenarios

La Revolución Mexicana bajo la mirada de Filcer

En la línea de honor, Víctor David Mena, Paulina Aguado, Raúl Iturralde, Luis Filcer, Laura Corvera, Azul Bastón, Jorge Septién y Manuel Naredo.

Foto. Alberto Herrera.

Diario de Querétaro.

Cynthia Pérez

Con motivo de los eventos que se están llevando a cabo para conmemorar el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución en nuestra noble y leal ciudad, la cual es parte fundamental de la historia de libertad y democracia de México, se realizó la inauguración de la muestra pictórica “La Revolución Mexicana. Bajo la mirada de Filcer” en el Museo de Arte con la colaboración de la empresa DRT.

Para este magno evento en la línea de honor acompañaron al autor, Luis Filcer, Laura Corvera Galván, directora del Instituto Queretano para la Cultura y las Artes; Paulina Aguado Romero, directora del Instituto de Cultura de municipio; Raúl Iturralde Olvera, rector de la UAQ; Manuel Naredo Naredo, comisionado ejecutivo de la Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario y Centenario; Jorge Septién Moreno, representante del Patronato de la UAQ: Marcela Herbert, directora del Museo de Arte; Azul Bastón, perito valuador de arte; y Víctor David Mena, director general del grupo DRT.

La Revolución Mexicana. Bajo la mirada de Filcer”, es una colección de alrededor de 25 piezas que en palabras de Marcela Herbert, “son imágenes de caudillos, personajes y batallas que con un lenguaje contemporáneo, auténtico y original nos arroja a una remembranza de nuestra historia en un viaje a nuestro pasado que nos hace frente con su viva cercanía y nos hace consientes de que el horizonte histórico se encuentra en perpetuo movimiento. Ir a la historia es recordar que nosotros somos producto de ella”.

Por su parte Azul Bastón, perito valuador de arte, hizo referencia a la trayectoria de Filcer al que calificó como uno de los pintores más vibrantes del México contemporáneo, quien en su haber cuenta con más de 280 exposiciones montadas en los principales museos de México así como algunos de los más importantes de Holanda, Bélgica y Estados Unidos. Ha representado a México en 3 bienales internacionales. Su obra formó parte de la muestra de 20 expresionistas contemporáneos en el Grand Palais de París, Francia y su serie de Homenaje a Goya ha sido presentada en 10 museos, sólo por mencionar algunos puntos.

Para terminar el acto protocolario, Gerardo Proal de la Isla, director administrativo de DRT y tesorero del Patronato de la UAQ, invitó a los presentes a adquirir las reproducciones del trabajo pictórico de Luis Filcer, ya que el producto de la venta de ellas será destinado a los fondos del Patronato de la máxima casa de estudios, universidad de la que han egresado destacados queretanos y que sin duda es el semillero más importante de profesionistas.

Para redondear la celebración, los presentes escucharon música alusiva a la Revolución Mexicana en voz de los integrantes del grupo Santiago y más tarde el barítono Carlos Sánchez realizó su intervención ante un público que se encontraba apostado en el patio barroco del museo.