Premian a Gilberto Hernández por Blog

MÉXICO, miércoles 3 de febrero de 2010.  (ZENIT.org-El Observador).-

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), seleccionó, entre más de cien propuestas, quince blogs de Iberoamérica para participar en el taller “Blogs: periodismo sin intermediarios”, entre ellos el único blog mexicano es “Desde la azotea”, que escribe el periodista franciscano fray Gilberto Hernández, redactor asociado de El Observador y colaborador de ZENIT.

El blog “Desde la azotea” (www.gillher.wordpress.com) centra su atención en cuestiones sociales -particularmente en lo que toca a justicia, paz y salvaguarda de la creación-, desde una óptica cristiana; además reseña algunos aportes de la cultura católica a la sociedad de todos los tiempos y analiza tópicos de la vida de la Iglesia, a través de reportajes, crónicas y entrevistas exclusivas.

La FNPI, fundada por el periodista, escritor y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, evaluó y destacó el “alto nivel de los blogs seleccionados” y agradeció la “excelente participación y respuesta positiva a la convocatoria para participar en el taller de blogs periodísticos” que se desarrolló en línea del 11 al 29 de enero.

Fray Gilberto Hernández considera en declaraciones a ZENIT que “los medios digitales son espacios imprescindibles para dialogar con la cultura actual. Hoy en día hay miles de blogs en la red que hablan de las más variopintas realidades, entonces ¿por qué no ‘subir’ a la internet esta realidad que es el amor de Dios?”.

Gilberto Hernández García es periodista con más de diez años de experiencia, en prensa escrita y radiofónica, particularmente en medios católicos. Desde el año 2003 pertenece a la Orden de Frailes Menores (franciscanos).

El Diezmo, según el Obispo Gasperín G.

EL DIEZMO

Saludo con afecto a todos los fieles católicos de esta diócesis y quiero manifestarles mi agradecimiento por su generosidad con motivo de la colecta del Diezmo o Cooperación Diocesana. 

El compartir los bienes espirituales y materiales ha sido siempre una característica de los discípulos de Jesús y práctica común en la Iglesia católica. La Iglesia es una comunión de bienes y dones al servicio del Evangelio, para llevar a Cristo a los demás. 

El Catecismo, al enumerar los Mandamientos de la Iglesia, nos pide “Ayudar a la Iglesia en sus necesidades”, para que pueda cumplir con su misión. Esto lo hacemos de diversas maneras, especialmente mediante  la aportación del Diezmo o Cooperación diocesana. Y lo hacemos con alegre corazón. 

Cuando San Pablo hizo la colecta para ayudar a la iglesia de Jerusalén, decía a los fieles que su aportación económica era como una ofrenda, como un culto agradable a Dios, porque los hacía participantes del mismo amor de Cristo hacia nosotros. Esto es un grande honor. 

Que la Providencia divina cuide de todos ustedes, recompense su generosidad y los bendiga siempre, de modo que nadie carezca de lo necesario y que se ensanche su corazón para hacer el bien a los demás. Muchas gracias.

 

 Santiago de Querétaro, Qro., Febrero de 2010

Mario de Gasperín Gasperín

Obispo de Querétaro

 

Por un Estado Laico

Desclericalizar el debate sobre laicidad   

Bernardo Barranco V.   

Estado laico expresa la esencia de la democracia moderna. Gran parte de la clase política y de manera especial el presidente Felipe Calderón tienen una concepción muy pobre y empequeñecida de lo que representa la laicidad actual del Estado, sobre todo su lugar frente a los desafíos de la reforma del Estado en este siglo XXI. Siguen enfrascados en las viejas disputas del siglo XIX e inicios del XIX, en torno a la incidencia eclesiástica en las políticas públicas y las tensiones entre la moral católica y la ética laica.  

Es imperativo desclericalizar el debate y situarnos en un mundo complejo, mutante y mundializado; en pocas palabras: vivimos el tránsito hacia culturas poscristianas. Esta realidad multicultural demanda nuevas maneras de reconocimiento y respeto de las diversidades que emergen, ya que afirman nuevas identidades y reividican derechos hasta ahora inéditos. En otras palabras, debemos hacer una nueva recepción de la laicidad y del Estado laico en el siglo XXI. 

No basta conformarnos con un laicismo heredado; éste no es un ADN en nuestra cultura política. Esta noción debe ser retrabajada bajo la realidad actual, y esta generación de políticos tiene obligación de recrear asertivamente la laicidad del Estado, porque es parte esencial de la democracia que queremos construir. Sin laicidad no hay democracia; sin laicidad no hay reforma política ni del Estado, así de sencillo. 

La laicidad, más que un compendio de definiciones esmeradas, es un proceso histórico y como tal dinámico y comprensiblemente cambiante. Así, aunque Juárez y los liberales de la época probablemente nunca escucharon el concepto “laicismo”, porque apenas se estaba acuñando en Francia, lo intuyeron afirmando que para construir el Estado moderno mexicano era necesaria la separación de esferas entre la Iglesia y el Estado. 

Los diversos liberalismos reivindicaban la soberanía popular como fuente sustancial de legitimidad de las nacientes instituciones republicanas de Hispanoamérica, secularizando los resortes del sustento del poder que ejercía, hasta entonces, el binomio entre el dominio de la corona y la potestad eclesiástica. 

En los últimos 10 años, en México hemos observado signos regresivos que ponen en peligro el carácter laico del Estado. En sexenio foxista se vivieron provocaciones, como el beso que dio el presidente Fox al anillo papal o los arrebatos verbales de Carlos Abascal Carranza; sin embargo, en el gobierno de Calderón se ha pasado a los hechos con cambios constitucionales en 18 entidades que vuelven a penalizar el aborto, así como en la acción de inconstitucionalidad que presentó la Procuraduría General de la República ante la Suprema Corte de Justicia contra las bodas gays, y esto nos obliga como mexicanos a volvernos a plantear el tema del carácter laico del Estado. 

La laicidad de todo Estado moderno, más allá de ser una herramienta jurídica, es un instrumento político de convivencia armónica y civilizada entre diferentes y diversos grupos sociales para coexistir en paz en un espacio geográfico común. 

El Estado laico actual es aquel que garantiza la libertad de creencias en el sentido amplio, así como la libertad de no creer que tengan los individuos que integran la sociedad. Un Estado laico debe garantizar la equidad, es decir, la no discriminación, y garantizar los derechos, principalmente de las minorías, es decir, la libertad de conciencia. El Estado laico garantiza la autonomía de lo político frente a lo religioso. 

Es evidente que el debate se ha centrado en este último apartado, recreando viejas rencillas entre “conservadores y liberales”, “laicistas y catolicistas”, etcétera. El mundo globalizado de hoy ha puesto sobre la mesa la enorme diversidad cultural, histórica, de creencias, tradiciones e identidades de los pueblos que demanda apertura, tolerancia y respeto de las diferencias.  

Por supuesto que esta multiculturalidad relativiza los discursos absolutos, totalizantes y teocráticos de pensamiento único; sin embargo, sería un gravísimo error enfrentar sólo el “relativismo contra el absolutismo” esbozado por el papa Benedicto XVI. Es una polémica reduccionista de una realidad que demanda la edificación de espacios públicos nuevos, cimentados en el diálogo y la construcción de consensos. Ésta es una de las tareas del Estado laico: garantizar la convivencia pacífica de estas diversidades sociales que han ido emergiendo en el país en años recientes. 

Siguiendo los trabajos del politólogo francés René Remond, el laicismo históricamente surge como reacción política a la excesiva injerencia del clero en el ejercicio del poder y en los asuntos de política pública, es decir, contra el clericalismo político. La laicidad moderna no se reduce a acallar, acotar ni reprimir la expresión, libertad y práctica política de ninguna iglesia; por el contrario, el Estado laico debe canalizar todas estas expresiones de manera institucional. 

En México, más allá de las disputas conceptuales del término, la laicidad es fruto de un proceso histórico, muchas veces violento y desgarrador; por ello el debate de hoy es más que apasionado.  

Hay dos guerras fratricidas sumamente costosas que deben ser reconceptualizadas; por ello la laicidad del Estado no debe tratarse a la ligera ni dársela como un acto consumado. Por el contrario, la laicidad está inscrita en los procesos políticos y culturales, refleja los avances o retrocesos de la sociedad. 

La laicidad y el carácter laico del Estado requieren ser abordados con una mirada de largo aliento. Es una desgracia que últimadamente se imponga una lógica electoral en la cultura política de este país que determina a los actores ser cada vez más pragmáticos a costa de perder fundamentos e identidades. Esperemos que la iniciativa que hoy se coloca en la mesa de los poderes legislativos para transformar el artículo 40 de la Constitución, añadiendo el carácter laico del Estado, cuente con la sagacidad histórica y mayor altura política.

Tepoztlán, la magia del tepozteco

Tepoztlán, pueblo mágico

El lugar se ha modernizado en la parte central, pero aún existen callejuelas y callejones con las características de los pueblos coloniales.

Foto: Emilio Gandarilla Avilés

OEM-Informex

Organización Editorial Mexicana

Por los Rincones de México

Emilio Gandarilla Avilés

Tepoztlán, del Estado de Morelos, se localiza en las faldas de las montañas, en la estribación de la serranía del Ajusco, las cuales han sido erosionadas por la lluvia y los vientos, dándoles un extraño aspecto, lo que ha permitido que los naturales las designen como “montañas sagradas”.

El nombre de Tepoztlán es una palabra náhuatl que significa: “lugar en el que abunda el cobre”; la presencia de este metal se manifiesta mediante diferentes fenómenos que se observan en los cerros que rodean al pueblo, estos cerros son: “El Tepozteco”, donde se encuentra la pirámide dedicada al dios Tepozcaltl; “Tlahualtepec” (“cerro que alumbra”); “Tlacaltepec” (“cerro de la sombra del hombre”); “Chalchutepec” (“cerro de las piedras preciosas”); “Yohultepec” (“cerro vigilante de las noches”).

Seguramente por la presencia del cobre en las montañas, existe una gran radiación magnética en el ámbito de esta población. Según la versión de los habitantes del lugar, muy seguido se ven naves extrañas (OVNI’s) que se posan en las altas cumbres; todos estos comentarios y los fenómenos electromagnéticos que se observan, han sido aprovechados para establecer consultorios y clínicas que manejan el esoterismo, donde se atiende a personas con problemas físicos y mentales.

Los fundadores de Tepoztlán fueron los tlahuicas, cuando llegaron al Valle de Cuernavaca. Tepozcatl fue su héroe máximo, cuando murió le dieron la categoría de dios; le hicieron su templo en la montaña de su nombre y le otorgaron la paternidad del pulque.

Los misioneros dominicos construyeron en el centro del pueblo en 1565 un gran convento y una iglesia que ahora es parroquia, estos edificios tienen un estilo sobrio, semejan una fortaleza por sus almenas en techos y en las bardas que rodean el inmueble.

En el interior del templo el techo es de cañón corrido, con interesantes enervaduras góticas en el presbiterio; dentro de este edificio hay en la actualidad un museo que muestra parte de la historia de la población.

Es indudable que Tepoztlán tiene una gran influencia de atracción sobre las personas que lo visitan porque regresan, para convertirse en asiduos visitantes de este sitio.

Los domingos se saturan las calles de turistas, a tal grado que se suspende el tránsito vehicular por las calles céntricas, en las que se instalan muchos puestos donde se puede comprar mercancía hecha en México y en el extranjero.

El visitante tiene muchas opciones para divertirse visitando el convento y la iglesia, recorriendo los museos, subiendo al sitio de la pirámide, comprando artesanías o comiendo antojitos acompañados de enormes micheladas que son la especialidad de esta población morelense.

Se llega a este lugar mágico tomando la Supercarretera a Cuernavaca, después de la curva llamada de La Pera, se encuentra la desviación para Tepoztlán.

A Favor de… dice Norma Paez

A favor del matrimonio entre personas del mismo sexo
 

Por Norma Páez
 

Afirma Cesar Nava Vázquez, presidente del Partido de Acción Nacional, que el Partido de Revolución Democrática impuso su mayoría al aprobar la Ley de matrimonio de personas del mismo sexo.

Es necesario hacerle notar al C. Cesar Nava Vázquez y a la presidenta del PAN del Distrito Federal, Mariana Gómez del Campo, que parte de la sociedad mexicana no sólo estamos de acuerdo sino que respetamos la elección de cada persona para unirse en matrimonio, así sea de parejas formadas por heterosexuales o del mismo sexo. A través de la aprobación de la “Ley de matrimonio de personas del mismo sexo”, damos un paso en el ejercicio del respeto a los derechos individuales sin que estos perjudiquen o dañen la integridad del otro. México tiene mucho camino por recorrer para lograr un verdadero cambio.

Efectivamente, como dice Cesar Nava, los niños no son una cosa y éstos tienen derechos; estamos de acuerdo: tienen derecho del bienestar alimenticio, salud, vivienda, educación, etcétera; derechos que han olvidado nuestros representantes.

Un aspecto inmerso en el debate ha sido, ¿las parejas del mismo sexo deben o no adoptar hijos? La respuesta no la tenemos nosotros, sino aquellos que lo desean y tienen las posibilidades económicas y culturales de adoptar. Los detractores insisten en que los menores pueden encontrarse en cierta vulnerabilidad frente a los niños-hijos de familias nucleares, es decir, frente aquellos que nacen en el seno familiar que se forma por una pareja de personas de sexos opuestos. De hecho los padres heterosexuales son quienes transmiten la discriminación y la exclusión; en los centros educativos los niños también pueden convertirse en opresores y discriminadores de sus propios compañeros de aula, quienes reproducen acciones aprendidas en el hogar.
¿Por qué negarle a un menor la posibilidad de pertenecer y criarse en el seno familiar integrada por una pareja formada de personas del mismo sexo?, ¿por qué debemos impedirlo si son quienes pueden darles educación y una buena alimentación para su desarrollo? Es absurdo que una sociedad sea cómplice de actos tan deplorables como el abuso infantil de niños y niñas, ejercida por los propios familiares, parientes, maestros y sacerdotes; es absurdo que se les niegue a parejas del mismo sexo el derecho a adoptar niños y a los niños se les niegue la posibilidad de un crecimiento y desarrollo digno. Somos cómplices porque nos hemos convertido en una sociedad que finge que no existen los hechos, o simplemente se justifica porque los hechos son acontecimientos alejados de nuestra periferia como individuo.

Debemos preguntarnos cómo es que Cesar Nava Vázquez critica de la manera como lo hace las iniciativas que tienen que ver con el ejercicio de los derechos individuales -dado que como individuos tenemos la capacidad de ejercerlos-, cuando el gabinete gubernamental precedido por el C. Felipe Calderón toma decisiones sin consultar a la población. Son los primeros en darle la espalda al derecho constitucional del pueblo mexicano.  

Sociedad mexicana: el matrimonio es la unión de personas que por legítimo consentimiento deciden unirse en una relación, conscientes de responder a los derechos y obligaciones que se contraen al aceptar dicho acuerdo. Pues bien, siendo así, pueden unirse las personas aun siendo del mismo sexo, siempre y cuando exista consentimiento y conformidad; y la familia no sólo se constituye por el parentesco o por lazos sanguíneos, sino por el amor que se construya en el seno de las diferentes formas de convivencia. 

Por este medio he respondido a las tres preguntas de la “encuesta” iniciada por el PAN: ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con que se permitan en el Distrito Federal los matrimonios entre personas del mismo sexo? Estoy de acuerdo en que se respete las decisiones de cada individuo y que el Estado defienda el derecho a elegir de los mexicanos; ¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con que se permita en el Distrito Federal que los matrimonios conformados por personas del mismo sexo puedan adoptar niños? Estoy de acuerdo y respeto las decisiones de cada individuo, así también agradezco que los niños sin padres puedan tener la posibilidad de tener una vida digna; ¿Cree usted que un niño adoptado por una pareja homosexual sería víctima de discriminación por parte de sus compañeros de escuela? En nuestro país la discriminación se vive de manera cotidiana tanto que ya no la percibimos como tal; los niños y niñas de padres divorciados, abandonados, adoptados por padres heterosexuales han sido víctimas de la discriminación y del maltrato en las escuelas; ser hijo adoptado por padres heterosexuales o no, tiene una carga peyorativa y negativa para los niños, carga que se reproduce de generación en generación. Además, ser niño o niña pobre también es motivo para ser discriminado por otros niños.  Hemos dado un importante paso en el respeto a los derechos individuales, no regresemos al pasado. No permitamos que personas como Cesar Nava y aquellos que están a favor de la discriminación e intolerancia de las diferencias impongan su visión.

Tod@s

merecemos el respeto a elegir.
 

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