Coloqui “Manuel José Othón”

CONTACTO: coloquiomjo@gmail.com

 

LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SAN LUIS POTOSÍ
a través de la
Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispanoamericanas
de la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades

CONVOCA

A todos los estudiantes de literatura, lingüística y áreas afines a participar en el

I Coloquio Nacional de Lengua y Literatura
MANUEL JOSÉ OTHÓN

Que se llevará a cabo del 26 al 29 de octubre del 2010 en la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí

Podrán participar los estudiantes de licenciatura de instituciones públicas y privadas, considerando las siguientes líneas de investigación y análisis:

Literatura mexicana
Literaturas hispanoamericanas
Literatura española
Literatura comparada
Literatura y ciencias sociales (historia, antropología, filosofía, política, etc.)
Propuestas literarias actuales (blogs, vanguardias, cómic)
Problemas teóricos y metodológicos de la investigación literaria
Literatura y otras manifestaciones artísticas
Estudios lingüísticos
Otros temas (tradición oral, edición y traducción, didáctica de lengua y literatura)

Las ponencias deberán apegarse a los siguientes criterios:

a) Extensión de 6 a 8 cuartillas, en formato Word, letra Arial 12 a interlineado doble.
b) Estructura básica: introducción, desarrollo y conclusión
c) Contar con un mínimo de cuatro referencias bibliográficas o hemerográficas
d) No exceder los 15 minutos de lectura

Las ponencias serán enviadas a la siguiente dirección de correo electrónico: coloquiomjo@gmail.com con el asunto: Ponencia y deberán incluir los siguientes datos:

a) Título de la ponencia
b) Nombre completo del ponente
c) Institución de procedencia y grado que cursa
d) En caso de necesario, especificar material requerido (cañón,, grabadora, computadora, etc.)

Se extiende la convocatoria para participar en las tertulias ¨Idilios creativos¨. Los trabajos deberán enviarse en:

a) Formato Word, de 1 a 6 cuartillas, Arial 12, interlineado doble
b) El trabajo deberá enviarse a la dirección de correo electrónico: coloquiomjo@gmail.com con el asunto: Tertulia

Con el texto se deben incluir los siguientes datos:

a) Título del trabajo
b) Nombre o seudónimo del autor
c) Institución de procedencia

Se extiende la presente convocatoria a todos aquellos que deseen presentar libros, revistas, performance, etcétera, ya sea de forma individual o colectiva, para que envíen la propuesta a la dirección de correo electrónico coloquiomjo@gmail.com con el asunto: Presentación.

Todos los trabajos serán evaluados y dictaminados por el comité organizador y la respuesta se enviará en un máximo de 30 días a partir de la fecha de recepción.

Los asistentes que requieran constancia deberán cubrir el 80% de asistencia a las mesas.

Cualquier asunto no previsto será resuelto directamente por el comité organizador.

Mayores informes en la dirección electrónica: http://coloquiomjoslp.blogspot.com

La presente convocatoria queda abierta desde su publicación hasta el día 15 de junio del 2010.
Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispanoamericanas
de la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades

 
 
 

Consuelo Garcia Ponce

ENAH

Ateneo de Arte y Cultura  Sor Juana

ateneosorjuana@hotmail.com

Por Internet “El perro del hortelano”

No  solo  el cine se puede ver en internet, están subiendo ahora obras de teatro,ç

este es un buen ejemplo….

El Perro del Hortelano – C2

 

http://www.youtube.com/watch?v=8bqhzn7-dgA&feature=player_embedded

 

Divertida comedia barroca del inmortal Lope de Vega. La historia cuenta el indeciso amor de Diana, la Condesa de Belflor por su secretario Teodoro. Un apuesto joven sin más fortuna que su pluma y su ingenio.

Consuelo Garcia Ponce

AMBIFA

ENAH

Ateneo de Arte y Cultura  Sor Juana

ateneosorjuana@hotmail.com

El Catolicismo en América Latina

Por Gilberto Hernández García

La Nueva Evangelización en América Latina 

Hace cinco años, durante la Asamblea Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina, se hablaba con preocupación “del porcentaje tan bajo –salvo pocas excepciones– de gente que participa en la misa dominical en Latinoamérica.

Sin embargo, lo que más inquietaba –y sigue inquietando– a los obispos era la difusión de una mentalidad, una cultura, que tiende a desacralizar el domingo. Los obispos latinoamericanos hablaban de una “disolución” del sentido del domingo y de su fundamental importancia para la vida cristiana.

El tema del encuentro citado fue “La misa dominical, centro de la vida cristiana en América Latina”, como un tópico de capital importancia para el futuro de la Iglesia en el continente.

Y es que ya Juan Pablo II había exhortado a pastores y fieles mediante la carta apostólica Novo millennio ineunte, a comprometerse con toda su fuerza en recuperar y custodiar la centralidad del domingo en la vida cristiana, afirmando, además, que “la participación en la Eucaristía debe ser el corazón del domingo”.

México: “creyentes no practicantes”

México, el segundo país con mayor cantidad de católicos, después de Brasil, no queda exento de esa situación de baja asistencia a la Misa dominical. Según los datos del último censo general de población (realizado en 2005, toca ahora en 2010 hacer el nuevo censo), los que profesan la fe católica representarían el 88% de la población nacional.

Aunque se hable de que México es un país en franca diversidad religiosa, es innegable que la raíz de la fe católica sigue viva y continua dando identidad al pueblo mexicano. Sin embargo son muchos los que se consideran “creyentes no practicantes”. ¿De qué se trata? ¿Es posible creer sin tener una práctica, por mínima que sea, que vaya en consonancia con eso que se cree?

Algunos estudios estadísticos dan cuenta de esta realidad que, de entrada, resulta paradójica. Según el estudio “Valores y actitudes de los católicos”, realizado por la empresa Bimsa, encargado por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) y hecho público en el año 2006, sólo el 38% de los católicos, en el índice de religiosidad, se consideran de “alta religiosidad”.

Este índice se obtiene de tres variables: la importancia de la religión en la vida, la frecuencia de participación en servicios religiosos y el número de veces que reza a la semana.

Sorprenden los contrastes en las respuestas dadas en el ejercicio estadístico. Mientras que la gran mayoría de católicos mexicanos (84 de cada 100) dice que su religión es “muy importante” para ellos, a la hora de hacerla visible mediante la asistencia a la Eucaristía, considerada la práctica más evidente del catolicismo, menos del 40% asiste a la misa dominical. Sin embargo, esto que parecería un “buen puntaje” resulta engañoso.

Veamos los datos concretos a la pregunta: “En el último mes, en promedio, ¿con qué frecuencia asistió a servicios religiosos?”. Las respuestas fueron: “Una vez por semana”, 25; “Sólo en ocasiones especiales”, 25; “Nunca o casi nunca”, 19; “Más de una vez por semana” 14; “Una vez al mes”, 14; y “No sabe o no contestó”, 2.

Como podrá apreciarse los datos se refieren a “servicios religiosos”, que sin bien por lo general se identifica con la Santa Misa, pueden ser otros como el rosario, una celebración de la palabra u otro acto devocional.

Además al señalar la asistencia a ese servicio religioso se indican la veces: a la semana o al mes, pero no indica necesariamente que esa ocasión haya sido un domingo.

¿Cómo hacer…?

Como es de suponer, tener datos fidedignos sobre la asistencia a la Eucaristía dominical es difícil; sin embargo es notorio que hay una baja sensible, aunque no se perciba de igual manera en las diversas regiones del país. La cuestión de fondo en esta realidad es: ¿por qué muchos católicos no asisten a Misa?

En aquella reunión de la Pontificia Comisión para América Latina que referimos al principio, el cardenal Giovanni Re, decía: “Domingo a domingo, la asistencia a la misa se va convirtiendo en una excelente escuela de vida cristiana y una fuente inacabable de luz y de fuerza para vencer al mal con el bien. Pero, ¿cómo hacer para que la gente vaya a misa el domingo?”

La pregunta aun sigue en el aire.

La Revolución mexicana en Querétaro

La Revolución Mexicana

en Querétaro   

Tras 50 años de crisis política vino la paz porfiriana, cimentada en una política conciliatoria con los conservadores y la Iglesia Católica, así como en la represión de cualquier tipo de oposición al régimen. La estabilidad permitió reactivar las actividades económicas impulsadas con la invasión extranjera. También se consolidaron grandes latifundios a raíz de la ley de deslinde de terrenos baldíos, lo cual permitió a los hacendados apropiarse las tierras comunales indígenas. 

En Querétaro, los encargados de implantar el proyecto porfirista fueron los gobernantes Antonio Gayón, Rafael Olvera y sobre todo, Francisco González de Cosío fomentó el cultivo del lino en las haciendas (incluyendo su propia hacienda) rebajando los impuestos de los hacendados que lo sembraran. De la misma manera, dio impulso a la industrial textil. Esta fue la época de mayor éxito de la fábrica El Hércules. Protegió también la industria minera, quitándole impuestos a los minerales.

Como parte del proyecto de modernización, se llevó agua potable a San Juan del Río y a algunas cabeceras de distrito y en la ciudad se construyó un tanque colector al pie del acueducto y de ahí, ya entubada , se distribuía a la población. También se construyó una planta termoeléctrica para dotar a la ciudad de electricidad y se tendieron las primeras líneas de teléfono y de telégrafo. La energía eléctrica movió las fábricas ya existentes y dió nacimiento a nuevas industrias como la del hielo y la del nixtamal. Se instalaron más de 30 molinos de nixtamal. Dentro de las haciendas también fue importante la llegada de la energía eléctrica pues los hacendados perforaron pozos e instalaron norias. En el ramo de los transportes, la noticia más importante fue la llegada del ferrocarril. Todas estas empresas fueron posibles por la acción conjunta del gobierno y de las empresas privadas.  

En el plano educativo se promovió uniformar la educación pública y diseñarla de modo que forjara un sentimiento de unidad e identidad nacional. La historia patria jugó un papel muy importante y surgió un calendario cívico para celebrar a los héroes y sus hazañas. Para cumplir con este punto se abrieron escuelas públicas primarias para niños y para niñas, se fomentó la apertura de escuelas privadas en  

todos los niveles y se adoptaron nuevas pedagogías. Para surtir a las escuelas de profesores se creó la Escuela Normal. El mayor impulso se dio en la educación profesional. En el Colegio Civil, donde sólo se ofrecía la carrera de abogado, se abrieron las carreras de Ingeniero Topógrafo, Farmacéutico, y Notario Público.

Tanto en la Escuela Normal como en el Colegio Civil, la mayoría de los estudiantes no se inscribían a las carreras profesionales sino a los cursos rápidos de taquigrafía, mecanografía, telegrafía, contabilidad, inglés o francés que les daban la oportunidad de obtener, en poco tiempo, un empleo en uno de los múltiples negocios que aparecieron en la ciudad o en los recién abiertos Bancos.

Sin duda uno de los signos más importantes de la modernización fue la llegada del ferrocarril, aunque para algunos significaba una obra del demonio por las descripciones que oían de aquel gigante que rugía y echaba lumbre por el hocico y humo por la cabeza. Para celebrar este acontecimiento, se organizó la primera feria industrial queretana. Todos los queretanos, así como los habitantes de otros estados, fueron invitados a exponer sus productos. La ocasión fue aprovechada para lucir los productos queretanos: Las maderas finas de Jalpan, Tolimán y Cadereyta; los minerales de El Doctor, Vizarrón y de Ranas; el lino cultivado en San Juan del Río; los trigos de Ajuchitlán; el fríjol de Obrajuelo; el maíz de Tlacote; las mantas de El Hércules y muchos otros artículos. También se expusieron obras de arte como esculturas, pinturas, grabados y fotografías de artistas queretanos, así como las obras históricas y literarias. Debido al éxito que tuvo la feria queretana, muchos expositores se animaron a participar en la exposición de París, ciudad que era entonces la capital de mundo, obteniendo varios premios y poniendo el nombre de Querétaro en alto.  

El crecimiento económico también se reflejó en el embellecimiento de la ciudad, pues se construyeron fuentes, jardines, monumentos y se mejoraron las condiciones materiales de cárceles, hospitales y edificios gubernamentales. 

La modernización y la prosperidad porfiriana no llegó a todas las capas de la sociedad mexicana. Mientras que la clase alta de la sociedad, a la que pertenecía tan sólo un 10% de la población, era cada vez más próspera y participaba en reuniones donde abundaba la comida y los vinos franceses, los peones de las haciendas y los obreros de las fábricas seguían sufriendo de explotación y malos tratos. Las diferencias entre ricos y pobres ocasionaron graves disturbios sociales. Obreros de minas y fábricas realizaron huelgas: los obreros paraban de trabajar para conseguir mejores salarios, pagos en efectivo y no con vales y mejores condiciones laborales. Muchos de estos movimientos fueron duramente reprimidos por el gobierno porfirista. Aunque una parte de la población aprovechó la generación de nuevos empleos originados por la modernización y el acceso a la educación, la mayoría siguió sufriendo los abusos cometidos por los abusos cometidos por hacendados e industriales y no pudo mejorar su precaria condición de vida. El analfabetismo, la falta de garantías en la posesión de la tierra y las malas condiciones laborales aumentaron el descontento de la población. En  

Querétaro los problemas agrarios no fueron sustantivos, como sí lo fueron los de las fábricas. El Hércules que alcanzó su auge durante el porfiriato, llegando a ocupar a más de dos mil obreros, fue teatro de abusos, vejaciones, castigos y explotación. Los enfrentamientos entre los obreros y patrones culminaron en huelgas que fueron duramente reprimidas. Los trabajadores solicitaron arbitraje del presidente Díaz con la esperanza de que éste fallara a su favor, pero no fue así. Por ello, los obreros se unieron a las filas revolucionarias que demandaban justicia social.  

Al descontento social se le sumó el político, pues Porfirio Díaz se negaba a dejar la silla presidencial. El resultado fue una revolución que se extendió casi por todo el territorio de la República Mexicana pero que no afectó de la misma manera a las diferentes regiones. Se ha dicho que durante la Revolución Mexicana los queretanos se limitaron a observar a los diferentes grupos que peleaban por el poder y que pasaron por aquí. Pero la presencia de villistas y carrancistas en la ciudad hizo que se formaran bandos y la lucha se centró más en la cuestión religiosa que en la diferencia de ideas políticas. Los carrancistas pretendían reducir la presencia política y económica de la Iglesia Católica, y sus soldados tradujeron esta postura en la destrucción material de las posesiones del clero. Desde que llegaron se dedicaron a saquear los templos, tomar prisioneros a los sacerdotes y a destruir libros y pinturas religiosas, con las que hacían sus fogatas. Llegaron a cometer excesos como convertir el templo de la Congregación de Guadalupe en un salón de baile, en donde bailaron La Cucaracha  a los acordes del órgano. Los villistas, en cambio, mostraron más respeto hacia la Iglesia Católica y mientras que los carrancistas cerraban las iglesias, los villistas las mandaban abrir.      

México Laico y los obispos

 México laico

 Ante la reforma al artículo 40 de la Constitución mexicana, mediante el cual la República mexicana se convierte, además de representativa, democratica y federal en República laica, el arzobispo de León, monseñor José Guadalupe Martín Rábago, subrayó que esta reforma, más que un progreso es un retroceso a las leyes de Reforma que impusieron restricciones a la Iglesia católica a la mitad del Siglo XIX.

“No queramos regresar a la vieja concepción decimonónica que veía a la Iglesia y al Estado separados, sin relación ni cooperación entre sí, que buscaba más bien encajonar a la iglesia a funciones meramente espirituales con muy limitadas proyecciones sociales y descarnadas totalmente de las actividades temporales”, aseveró monseñor Martín Rábago, uno de los especialistas en derecho canónico más reconocidos del episcopado mexicano.

Es necesario, agregó el arzobispo de León, “caminar hacia una modernidad más democrática, más disponible a establecer relaciones entre el Estado y las iglesias en un clima de mutuo respeto y colaboración, como en los casos de Brasil o de Rusia”.

“Hay que entender, aseguró monseñor Martín Rábago, Rusia acaba de establecer el derecho de los padres de familia a que puedan escoger la educación religiosa que quieran para sus hijos, Brasil acaba de establecer relaciones con la Santa Sede con una constitución en el aspecto religioso moderno, con un sentido de verdadera apertura que bien podría servirnos de inspiración para poder llevar adelante las reformas que México necesita”.

El prelado mexicano reclamó respeto a los derechos de credo, igualdad y libertad de expresión para todos los mexicanos, sin importar el culto o la religión que profesen.

“Necesitamos reformas constitucionales, pero que vayan en la dirección de afianzar el carácter democrático de un verdadero Estado de Derecho, lo cual supone que se promueven condiciones necesarias para que los ciudadanos puedan desarrollar su vida en el más amplio ámbito de las libertades; lo cual supone que el Estado garantice a las creyentes, de cualquier religión, así como a los no creyentes, su plena igualdad ante la Ley, sin ningún género de privilegios, ni discriminaciones”.

El arzobispo de León (Estado mexicano de Guanajuato) manifestó que no puede haber la existencia de diversas categorías de ciudadanos. “Éste es un principio rector que debe iluminar también la manera de legislar sobre la situación jurídica de los ministros de culto de cualquier religión, no sólo de la Iglesia Católica, iguales ante la ley, sin privilegios, pero sin limitaciones indebidas en el ejercicio de los derechos que les corresponden como ciudadanos de un país democrático”.

La laicidad del Estado asegura la convivencia pacífica entre individuos de distintas creencias, porque armoniza y garantiza libertades que no pueden separarse, como son las de expresión y credo.

“Hay algunos que de alguna manera extraña en nombre de la democracia, en nombre de la libertad, dicen que los ministros de culto callen, que no hablen, que no digan nada”, señaló.

Si hablamos de libertad, debe ser una libertad de expresión para todos, sólo con la salvaguarda de no tomar posiciones partidistas, pero no es correcto querer callar a alguien por sólo ser ministro de culto, no sería conforme a una decisión auténticamente democrática.

Apuntó finalmente monseñor Martín Rábago que “un Estado laico no profesa ninguna religión y a ninguna privilegia, pero no puede ignorar el hecho social de la religión, es decir, no es un estado más religioso o antirreligioso”.

Trovadictos radio invita

¿Cómo somos los mexicanos? ¿Tenemos una identidad nacional? ¿Qué nos hace sentirnos parte de este paisito?

Los invitamos a que escuchen Laberintos, por Trovadictos Radio, los jueves de 7 a 8 de la noche.

En esta ocasión platicaremos de la identidad nacional y de la necesidad, o no, de tener referentes que nos identifiquen como mexicanos.

Esperamos que nos acompañes y hagas llegar tus comentarios y propuestas este jueves 18 de febrero a laberintos2012@hotmail.com

Saludos y abrazos fraternales

Héctor García Montiel
www.enfasis-critico.blogspot.com
Norma Páez
http://porlalibertadexpresion.blogspot.com/