Celebran el BARROCO MEXICANO

 

Buscan intensificar el diálogo para recuperar esa vertiente sonora en Iberoamérica

El festival de música religiosa de Cuenca rinde homenaje al barroco mexicano

 

Jesusa Rodríguez encabeza el elenco que escenificará Primero sueño, poema de Sor Juana

Armando G. Tejeda

Periódico La Jornada

Martes 30 de marzo de 2010, p. 5

Cuenca, la ciudad de Castilla La-Mancha conocida por sus casas colgantes y sus riscos vertiginosos y abismales, celebra cada año uno de los encuentros de música religiosa más admirados de Europa.

El Festival Semana de Música Religiosa de Cuenca (SMR), que en su versión 49 rinde homenaje al barroco mexicano y aprovecha la ocasión para intensificar el diálogo entre las obras que se fueron y las que regresan, así como para conocer la música contemporánea de México.

Cuenca es uno de los centros neurálgicos de las procesiones en España; con sus costaleros encapuchados, que hasta hace unos años caminaban por el pueblo mientras se sometían a latigazos y cargaban a la virgen. Esta localidad vive su peculiar vía crucis, con procesiones solemnes que recorren sus calles empinadas, repletas con devotos que rezan y hasta lloran.

Pero desde hace 49 años, las procesiones no son el único acontecimiento durante la Semana Mayor del catolicismo, ya que desde entonces se celebra este festival de música que ha congregado a músicos de los siglos XX y XXI.

En sus programas siempre están presentes autores como Charpentier, Bach, Haendel o Schütz, que son a su vez interpretados por las mejores batutas y las mejores orquestas del escenario europeo e internacional.

Este lunes, bajo la dirección de Marc Minkowski, Les musiciens du Louvre Grenoble tocaron la Pasión según San Juan, de Bach, que provocó la aclamación del público.

 

Ambicioso proyecto

 

El festival pretende iniciar este año un ambicioso proyecto: intensificar –o reanudar– el diálogo entre las dos orillas, la de América Latina y la de la península Ibérica, no sólo para redescubrir tanto las grandes piezas del barroco de aquellos lares, sino también las piezas olvidadas o perdidas en polvorientas bibliotecas.

Este proyecto, que se inicia con México por su enorme importancia en la creación musical barroca y por el acervo recuperado, aspira a rescatar un espíritu iberoamericano.

El objetivo consiste en interpretar y recuperar las piezas del barroco y la música religiosa de aquella época; también subrayan la necesidad de tocar y difundir obras contemporáneas, y para ello se comisiona la composición de dos obras, una española y otra, en este caso, de México.

Se trata de la compositora mexicana afincada en Londres, Hilda Paredes (1957), quien compuso una pieza que ahonda en su propio origen maya, que tituló Kamech ch’ab (Reciban lo creado), la cual fue tocada por primera vez el pasado domingo por el Cuarteto Arditti y el Hiliard Ensemble.

Otra actuación estelar será la que este martes –en la iglesia de San Miguel– realicen la actriz Jesusa Rodríguez, quien con la soprano Catalina Pereda, el tenor Miguel Huertas y el Cuarteto Quiroga interpretarán una obra de Marcela Rodríguez, inspirada en Primero sueño, de Sor Juana.

“Las tres caídas” en La Cañada; Un gran espectáculo queretano

 

 

 

Esperan a 20 mil en La Cañada para “Las tres caídas”

Diario de Querétaro

José Luis Rodríguez

La Cañada espera a unas 20 mil personas para la escenificación de las tres caídas que realizará el grupo “Tribunales de Jesús”, con un reparto de 80 actores, destacando Rogelio Cristóbal Salinas, quien representará a Jesús y cargará una cruz de 80 kilos de peso.

En rueda de prensa, Santos Martínez, director general de dicha agrupación, explicó que el recorrido que hará el actor que representa a Jesús será de 1.5 kilómetros y la representación tendrá una duración aproximada de seis horas, iniciando a las diez de la mañana.

La representación del viacrucis en La Cañada, municipio de El Marqués, es una de las más concurridas en el Estado, para la cual, las autoridades dispondrán de cien elementos de seguridad pública, seis camionetas que apoyarán el cierre de calles y cuatro motocicletas que patrullarán la zona, sobre todo en los cuatro estacionamientos públicos que se implementarán con capacidad para 800 vehículos.

Asimismo, habrá cuatro módulos de atención a la ciudadanía en el rubro de Protección Civil, las que contarán con un paramédico y dos auxiliares cada uno, además de tres médicos para atención de emergencias y dos ambulancias.

Los organizadores explicaron que esta escenificación data de 1865, habiéndose interrumpido en algunas épocas por la revolución y la guerra cristera. Es a partir de 1962 cuando un grupo de personas encabezadas por Santos Martínez retomaron la realización de la obra. En 1997 el grupo se establece como “Tribunales de Jesús, A.C.”, quienes cuentan con el permiso eclesiástico de la parroquia de San Pedro.

El reparto de los actores principales son: Rogelio Cristóbal Salinas (Jesús), Juan Manuel Rangel (Pilato), Arturo Avendaño de León (Caifás), Carlos Avendaño Reséndiz (Anás), Lizeth Rico Sánchez (María), Mariela Luna Ramírez (Magdalena), Rafael Morales Hernández (Judas), y Arturo Morales Hernández (Herodes).

Ya salió “Libertad de palabra”

Ya pueden consultar la nueva edición de Libertad de Palabra www.libertaddepalabra.com

Algunos de los contenidos en esta edición:

Las “ofertas” de Zibatá de Querétaro

Cero y ya son tres los enviados que, a nombre de los empresarios de “Zibatá”, ofrecen publicidad a Libertad de Palabra a cambio de ya no informar acerca del fraccionamiento. El último mensajero advirtió que, de no haber un “arreglo” económico, demandarán a este medio escrito…

El “reality show” de Aguilera Rico

El diputado convergente, José Luis Aguilera Rico, salió al paso de los medios informativos para afirmar que se separaría de la Junta de Concertación Política de la LVI Legislatura de Querétaro en protesta porque los panistas decidieron rotarse la representación de su fracción en ese órgano legislativo.

En el editorial:

Extrañan a Francisco Garrido

y más…

Denuncia Pública

A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS:

A partir del día 11 de noviembre de 2008 cuando se suscitó el enfrentamiento en la colonia Emiliano Zapata donde perdiera la vida la Señora Martha Gómez Pérez a manos de la representación del grupo paramilitar MOCRI- CNPA- RC, he sido hostigada por parte de ellos, específicamente por el C. Raúl Navarro Zenteno, Ismael Jiménez Pablo, Aristeo Gómez Cruz, Alfonso Ceja Chávez, debido a que no accedí a declarar en contra de quienes son integrantes del MOCRI-CNPA-MN, a quienes se pretendía inculpar por dicho asesinato. Bajo la amenaza por parte del padre de mi hija menor el C. Raúl Navarro Zenteno, de quitármela decidí permanecer en la colonia siendo objeto de golpes y maltrato psicológico.

Me consta la manera en la que han explotado a los colonos, a través del poder que ejercen como autoridad, obligándolos a ser parte de los grupos de choque que ellos dirigen por ser siervos del gobierno del estado.

Quienes viven en la Colonia Emiliano Zapata han sido utilizados constantemente para golpear a organizaciones sociales y quienes se rehúsan a hacerlo son desalojados sin ninguna consideración, por no prestarse al juego sucio de quienes son pagados por el estado.

Hoy aproximadamente a la 1 pm las personas antes mencionadas entraron a mi casa e hicieron destrozos con el pretexto de que una de mis hijas es esposa del C. Pavel Atonaltzin Vázquez Cruz miembro de la organización MOCRI-CNPA-MN a quienes ellos han tratado de difamar y destruir a toda costa, convirtiéndose en aliados y empleados del gobierno del estado.

Mi esposo el C. Raúl Alejandro Navarro Zenteno haciendo uso de la violencia que lo caracteriza me ahorcó e intento matarme frente a mis hijas, por lo que me corrió sin poder rescatar pertenencia alguna.

Hago responsables a los coordinadores de la Colonia Emiliano zapata y a los representantes estatales de MOCRI- CNPA- RC de cualquier atentado que pudiera sufrir algún integrante de mi familia.

ATENTAMENTE

CANDELARIA MÁTUZ VAZQUEZ

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28 DE MARZO DE 2010

A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS:

Era colono de la Emiliano Zapata hasta el día de hoy en que aprovechando que me encontraba en mi lugar de trabajo, los coordinadores de dicha colonia, el C. Héctor Fernando Castro Herrera, el C. Francisco Santiz  y el C. Raúl Alejandro Navarro Zenteno y un grupo del llamado rondín comandados por el C. Ismael Jiménez pablo y Aristeo Gómez Cruz entraron a mi domicilio y se llevaron mis pertenencias, entre las que tenía electrodomésticos, ropa y documentos importantes.

Desde hace más de dos años he sido hostigado por los representantes de MOCRI- CNPA- RC por ser cuñado del C. Pavel Atonaltzin Vázquez Cruz militante de la organización MOCRI-  CNPA -MN y por estar en contra de los atropellos que ejercen los coordinadores de dicha colonia.

Como habitante de la colonia he sido testigo de los abusos que ahí se cometen, los coordinadores cobran cuantiosas cantidades de dinero a quienes no pueden asistir a cubrir las guardias nocturnas y  los trabajos colectivos, amarran y golpean frecuentemente a las personas que no están de acuerdo con las injusticias que hay se suscitan, situación por la cual muchas familias han sido corridas violentamente.

Responsabilizo a los miembros de esta organización de cualquier atentado que pudiera sufrir hacia mi persona y en contra de algún integrante de mi familia.

ATENTAMENTE

Osmar Oved Merino Mátuz.
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28 DE MARZO DE 2010

A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS:

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES:

Por más de tres años habité en el predio denominado Emiliano Zapata, que es dirigido actualmente por los miembros de la organización MOCRI-CNPA-RC, sin embargo el día de hoy bajo el pretexto de que mi sobrina la C. Lilian Sarahi Merino Mátuz está casada con el C. Pavel Vázquez Cruz integrante del MOCRI-CNPA-MN, mi cuñado el C. Raúl Alejandro Navarro Zenteno golpeo a mi hermana la C. Candelaria Mátuz Vázquez y la amenazó de muerte en complicidad con el C. Ismael Jiménez Pablo, Aristeo Gómez Cruz y Alfonso Ceja Chávez, fui desalojada injustamente por estás mismas personas, quienes saquearon mi casa, llevándose electrodomésticos y muebles, además golpearon en el estómago a mi esposo, que en ese momento se encontraba en la casa, arrebatándole $800.000 de su cartera.

Me percaté minutos antes de que el C. Héctor Fernando Castro, Francisco Santiz e Isabel Reyes Pérez, encabezados por los representantes de MOCRI-CNPA-RC antes mencionados, habían irrumpido en la casa de mi sobrino el C. Osmar Oved Merino Mátuz aprovechando que  se encontraba en su trabajo, e hicieron lo mismo que en mi hogar, se llevaron sus pertenencias, trate de impedir este acto, pero fue imposible porque se fueron en mi contra y me corrieron violentamente.

Pedí auxilio con los vecinos, pero por el temor que estos tienen de sufrir represalias y ser desalojados como comúnmente han actuado los dirigentes de la colonia, nadie me brindó ayuda.

La Colonia Emiliano Zapata ha sido utilizada como un negocio que da fructíferas ganancias monetarias tanto a coordinadores como el C. Héctor Fernando Castro, Francisco Santiz, Joel Velasco, Mario alías “el carracas” e Isabel Reyes Pérez como a los representantes el C. Ismael Jiménez Pablo, Aristeo Gómez Cruz, Raúl Navarro Zenteno y Alfonso Ceja Chávez, que gozan de impunidad y andan sueltos siendo sujetos de alta peligrosidad.

El negocio de la venta de lotes a costos elevados, traspasos de viviendas donde el dinero recaudado se lo queda la coordinación y el saqueo de casas de personas que no están de acuerdo con la porquería existente en los mandos de esta organización se ha vuelto una constante, que no deja vivir tranquilamente a los colonos, porque saben que si se revelan les robaran sus viviendas y pertenencias y se las quedarán los dirigentes, a quienes se les ve habitando en lotes que antes pertenecían a familias que fueron desalojadas el 11 de Noviembre de 2008 en el enfrentamiento donde los representantes de MOCRI- CNPA- MN acudieron a la colonia para realizar una asamblea donde desenmascararían las irregularidades que ahí se suscitan.

Hago responsables a los coordinadores de la Colonia Emiliano Zapata y a los representantes de MOCRI-CNPA-RC de cualquier atentado que pudiera sufrir hacia mí o a algún integrante de mi familia.

ATENTAMENTE

MARTINA MÁTUZ VAZQUEZ

 

 

--  Este es un espacio abierto para pueblos y organizaciones que buscan compartir su palabra. La postura difundida, no necesariamente constituye la valoración de este Centro.  El espacio de denuncia pública es de todas y todos.  Visita nuestro Blog: http://www.chiapasdenuncia.blogspot.com/  ----------------------------  Área de Sistematización e Incidencia / Denuncia Pública Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C. Calle Brasil #14, Barrio Mexicanos,  San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México Código Postal: 29240 Tel +52 (967) 6787395, 6787396, 6783548 Fax +52 (967) 6783551 denunciapublica@frayba.org.mx www.frayba.org.mx

Del pueblo organizado de Mitzitón…

COMUNIDAD DE MITZITON, ADHERENTES A LA OTRA CAMPAÑA.

A  29 de marzo de 2010.

A LA JUNTA DE BUEN GOBIERNO DE OVENTIC

A L@S COMPAÑER@S ADHERENTES A LA OTRA CAMPAÑA

A LA ZESTA INTERNACIONAL

A LA COMISION SEXTA

AL CONGRESO NACIONAL INDIGENA (CNI)

A LOS DEFENSOR@S DE DERECHOS HUMANOS NACIONAL E INTERNACIONAL

Compañer@s:

Reciban un gran saludo de nosotr@s l@s compañer@s de lucha. El día de hoy queremos darles a conocer una denuncia autorizada por nuestra asamblea sobre nuestros compañeros que se encuentran presos injustamente en la cárcel número 14 del amate y en la cárcel número 5 de San Cristóbal de Las Casas.

Sobre nuestro compañero Artemio Díaz Heredia, privado de su libertad en el CERSS El Amate y acusado por el mismo delito del compañero Manuel que ya está libre:

Nuestro compañero fue detenido el 3 de marzo de 2008, cuando se encontraba en un taller mecánico componiendo su carro, su expediente penal es el 75/2006 en el Juzgado Segundo de Distrito en Tuxtla Gutiérrez, por el delito de tráfico de indocumentados. Lleva más de 2 años privado de su libertad por un delito que no cometió, porque está bien fabricado por Carmen Díaz López líder de los paramilitares del “Ejército de Dios, Alas de Águila”. Cuando nuestro compañero Artemio fue sentenciado a 7 años y 6 meses de prisión, se enojo mucho porque no debe delito y hasta punto de embolia le dio y ya no podía mover medio cuerpo, paso varios días en la enfermería del penal sin que le dieran una atención medica y sus familiares tuvieron que consultar para ver que medicinas le podían dar. Nuestro compañero sigue muy triste y enfermo por todas las injusticias.

La PGR detuvo a Ernesto Patishtán Gómez y a Gabino Pérez Pérez el día 15 de julio de 2006, no es cierto que nuestro compañero Artemio y Manuel iban con ellos y que se escaparon, así es como fabrico el delito Carmen Díaz López líder de los paramilitares del “Ejército de Dios, Alas de Águila” en venganza de que siempre los hemos denunciado y entregado a las autoridades del mal gobierno su grupo de delincuentes que los hemos sorprendido, pero con su dinero sucio que ganan, compraron a los ministerios públicos, la policía y a los de migración. Incluso el mal gobierno hace como que no sabe nada y hasta tenemos actas firmadas con varios representantes del mal gobierno, donde hemos entregado a los delincuentes y a los hermanos migrantes y nunca han hecho nada, al contrario, a los tres días ya están libres. Estos dos muchachos que fueron detenidos, fueron liberados a los tres días y dieron la cantidad de 150mil pesos para que Ernesto y Gabino (los que iban manejando ese día un camión con hermanos migrantes) quedaran libres y le echaran la culpa a nuestros compañeros.

Cuando detuvieron a Artemio, fue a declarar Ernesto Patishtan Gómez, diciendo que nuestro compañero no tenía nada que ver en los delitos y que fue Carmen Díaz López quien dio dinero al ministerio público para fabricar los delitos. Que ellos iban solos en ese trabajo sucio y que nuestros compañeros no tenían nada que ver.

El 28 de enero de 2006, los delincuentes “Ejército de Dios, Alas de Águila” enviaron una denuncia anónima a la PGR, donde echaban la culpa a nuestros compañeros de sus trabajos ilícitos, también denunciaban a dos autoridades de Betania, porque habían denunciado la operación de una radio llamada “RADIO AMISTAD, LA FRECUENCIA DEL AMOR” FM 88.1, ya que eran gentes desconocidas de la comunidad que lo estaban trabajando.

Sobre nuestro compañero Manuel Heredia Jiménez pero en el CERSS No. 5 en San Cristóbal:

El día 4 de junio de 2002, fue detenido nuestro compañero Manuel Heredia Jiménez, debido a que el señor Juan Jiménez Pérez lo invito para  traer a la comunidad al señor Roberto García Guillen quien este  le debía la cantidad de $1,650.00 a don Juan, por la venta de madera y que no le pagaba desde hacía ya varios meses. El señor Juan Jiménez Pérez, solicito la tala de un árbol para venderlo y obtener algo de dinero para la fiesta de San Juan, lo fue a vender con el señor Roberto García Guillen de San Cristóbal de Las Casas, quien se dedicaba a la carpintería, pero este señor le dijo que le iba a pagar pronto, pero pasaron varios meses sin que este señor le pagara, por lo que cansados de tanta cobradera, junto con sus hermanos decidió  traerlo a la comunidad para que con la presencia de las autoridades ejidales pagara la cantidad de $1,650.00 o que firmar un pagare porque en varias veces don Roberto Guillen se ha negado a pagar, pero fueron acusados por los delitos de plagio o secuestro.

El ministerio público junto con don Roberto García Guillen armaron muy bien el delito falso de plagio o secuestro y metieron a la cárcel a nuestro compañero Manuel Heredia Jiménez, que ya lleva más de 8 años privado de su libertad, cumpliendo una sentencia de 20 años de prisión y multa de tres mil días de salario. Este señor don Roberto García Guillen, nunca le pago lo que le debía a nuestro compañero Juan, con lo único que le pago fue con la cárcel. Además nuestro compañero Manuel no le pusieron traductor debido porque dijeron que sabía hablar bien el español, siendo que nuestro compañero, no lo hablaba.

Por toda esta injusticia que las malas autoridades han hecho a nuestros compañeros y a nuestra comunidad, exigimos inmediatamente lo siguiente:

·         La libertad inmediata a nuestro compañero Artemio Díaz Heredia, quien lleva más de dos años preso injustamente por un delito que no ha cometido.

·         La libertad inmediata a nuestro compañero Manuel Heredia Jiménez, quien lleva más de ocho años preso injustamente por un delito que no ha cometido.

·         Exigimos la investigación y castigo a los malos ministerios públicos y funcionarios del juzgado que han castigado a nuestros compañeros por delitos que no han cometido.

Herma@s adherentes a La Otra Campaña, queremos que nuestra asamblea respalda a nuestros compañeros presos injustamente y les pedimos su apoyo para exigir juntos su libertad.

¡Zapata vive y la lucha sigue!

¡Presos Políticos Libertad, Libertad, libertad!

¡El Pueblo Unido Jamás Será Vencido!

¡Cárcel a los que reprimen a nuestros pueblos!

¡Las rejas no callaran a la verdad!

Atentamente

El pueblo organizado de Mitzitón

ADHERENTE DE LA OTRA CAMAPAÑA

 

 

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Las Mujeres Otomíes en Querétaro

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La grandiosidad del pueblo queretano respaldado desde su monumental zona arqueológica, conocida como “El Cerrito”, el gobierno de Conín y su hijo durante el siglo XVI en el pueblo de indios de Querétaro y las obras que él realizó como el Convento Grande de San Francisco, el repartimiento de aguas del Río Querétaro a través de asequias, el Hospital de Indios, el monumental Convento de Santa Clara, entre otras obras, nos deben de llevar a los residentes de esta ciudad a tener una especial reverencia por el pueblo otomí y más específicamente por sus mujeres que han dado muestra de resistencia en el trabajo a través de los siglos.

La Palma como Artesanía en Domingo de Ramos

Domingo de RamosEste domingo en el atrio y plaza del Barrio de la Cruz y del Colegio de Propaganda Fide se dio un evento del que sólo podemos ser testigos cada año, al ver tejer la palma de muchas y muy diferentes maneras por los otomíes de la región, logrando verdaderas obras artísticas que no han recibido el apoyo necesario y mucho menos la valoración de la población que asiste a los templos con motivo del Domingo de Ramos donde da comienzo lo que popularmente llamamos “La Semana Santa”

Domingo de Ramos

El Museo de la Muerte en San Juan del Río

En la vieja Iztachichimecapan y mirando hacia el sur, se encuentra el Templo y panteón llamado “El Calvarito”, es de admirarse su espadaña y su ubicación pero mucho más lo que llamamos dentro del panteón de la “Santa Veracruz” el Museo de la Muerte donde se puede seguir una secuencia cronológica de las formas de enterramiento desde la gran era mesoamericana hasta finales del siglo XX y con una museografía digna del lugar, del espacio y sobre todo única en su género en nuestro país.

La Catrina 

Entierro Mesoamericano

La Santa Escala en Cadereyta

La Capilla de la Santa Escala en Cadereyta, además de ser una obra estrictamente elaborada por los originarios del Semidesierto desde hace muchos siglos da la oportunidad de observar la visión de este pueblo acerca de los nuevos dioses que llegaron de occidente y que adaptados a la cultura de los indios del semidesierto, nos muestra una obra de arte y cultura inigualable.

Fue inaugurada en el siglo XVIII, allá por el año de 1770, siendo administrador el Presbítero Joseph Mariano del Villar.

LA Santa EscalaLa Santa Escala en Cadereyta

Simón Well de Augusto Isla; Bienvenido Augusto a nuestro Archivo

Simone Weil:

una heroína romántica

 

Augusto Isla

 

 

En su libro El héroe y el Único, Rafael Argullol nos dice que “El héroe romántico es, en el sueño o en la realidad, un obsesionado nómada. Necesita recorrer amplios espacios –los más amplios posible– para liberar a su espíritu del asfixiante aire de la limitación. Necesita templar en el riesgo el hierro de su voluntad. Necesita calmar en geografías inhóspitas las heridas que le produce el talante cobarde y acomodaticio de un tiempo y una sociedad marcadas por la antiépica burguesa. El romántico viaja hacia afuera para viajar hacia adentro y, al final de la larga travesía, encontrarse a sí mismo.” Nacida en París en 1909, Simone Weil viajó poco, unas veces por voluntad propia, otras obligada por las circunstancias: Alemania, Suiza, Italia, Portugal, Estados Unidos, Inglaterra donde murió a los treinta y cuatro años; pero su nomadismo fue el del alma: intelectual, docente, obrera, trabajadora agrícola, miliciana anarquista, mística… Un enjambre de inquietudes intelectuales que se extendió a las ciencias y las humanidades. Simone Weil eligió para sus intensidades la peor parte de aquellas horas; su vida mana hilos de desventura, sudor, autodestrucción.  

 

Se ha dicho que se tiene una tendencia a evitarla porque no se cuida de nada, porque sus mensajes son duros, implacablemente lúcidos. Hay algo de cierto: Manuel Sacristán, al referirse a ella, destaca su “violencia intelectual”. Pero yo hablaría también de la dificultad de acercarse, de dialogar con ella, genial siempre, pero a menudo oscura, fragmentaria, paradójica, cambiante: romántica, al fin. En su tiempo, suscitó admiración y rechazo. Alain, su maestro y guía espiritual, le auguró un porvenir brillante; para Bataille, en cambio, era “la cristiana” y así la describía: “Judía delgada… de tez amarillenta… sus cabellos cortos, lacios, despeinados le formaban unas alas de cuervo a cada lado de su rostro.” No creo que sea casual la alusión a la figura del cuervo, animal de mal agüero, mensajero de muerte, símbolo de soledad, aunque también pájaro a un tiempo solar y tenebroso, en todo caso ambivalente. Su “rara potencia espiritual” era indiscutible, aunque no siempre serena, pues con frecuencia le aquejaron el mal humor, la ira, la desconfianza. Mas nada de esto importa si, guardando silencio, escuchamos, en su grito, la voz de los oprimidos, de los humillados de este mundo; grito de piedad a veces desdeñada. Leo en Bernanos: “La piedad es un amor de segunda categoría, envilecido, un fino hilillo de agua divina que se pierde en la arena.”  

 

Simone Weil nació en amable cuna. Su padre, Bernard Weil, un médico de ascendencia judía alsaciana, indiferente a la fe de sus mayores; su madre, Salomea Reinherz, judía rusa y libre pensadora quien, junto a su hermano mayor, André, se hizo cargo de formarla con esmero. De 1925 a 1928 estudió en el Liceo Henry IV donde fue discípula de Emile Chartier (1868-1951), mejor conocido como Alain y célebre por sus propos. Alain era un profesor exigente, pero estimulante: enseñaba a pensar y a escribir; su coraje moral e intelectual contagiaba. Fue él quien pulió aquella mente superior; con él, Simone estudió a Platón, Marco Aurelio, San Agustín, Spinoza, Kant, Pascal, Hegel; en muchos sentidos, siguió sus pasos: si Alain se enroló como voluntario a los cuarenta y seis años para compartir la desgracia común que significó la primera gran guerra, ella, para no ser menos, se sumergió en las aguas angustiosas del vivir obrero. Bajo su vigilancia, escribió también sus primeros ensayos –topos– sobre la pureza, el silencio, el sacrificio, la aceptación del dolor. Y aunque Simone se extravió en comarcas oscuras, tal vez incomprensibles para Alain, cultivaron amistad y respeto mutuo.       Simone en varias facetas: su ficha policíaca; con su gorro de miliciana y en un cartel contemporáneo tipo Obama 

 

Para Weil vendrían después tres años en L’Ecole Normal Supéreur y el comienzo, a los veintidós años, de su labor docente, interrumpida en varias ocasiones por la errancia de aquel espíritu que anhelaba, en desmesurado “esfuerzo de atención”, comprenderlo todo, vivirlo todo, salvo aquello relativo a la carne, pues casta fue hasta el extremo de merecer el sobrenombre de “la virgen roja”. Dispersa en mil asuntos, nunca se empleó en publicar un solo libro, pero sí infinidad de cartas, artículos, ensayos sobre el movimiento obrero, el fascismo, el pensamiento marxista, la cultura de la Antigüedad griega, el cristianismo… Después de su muerte fueron otros, entre ellos Albert Camus y el padre Perrin, quienes se dieron a la tarea de reunir su trabajo en libros como La gravedad y la gracia, En espera de Dios, La fuente griega, Echar raíces, Pensamientos desordenados, Cuadernos… y, claro está, Reflexiones sobre las causas de la libertad y la opresión, el único libro que escribió como tal. Transcurrió, pues, su corta vida como un pensar, ora certero y deslumbrante, ora insostenible, por no decir disparatado; y todo por un prurito de originalidad, por una propensión a formular caprichosas analogías, a jugar con el tiempo y el espacio de la historia. Para muestra, un botón: ¿Alguien puede pensar seriamente que los evangelios sean una expresión del genio griego, o comparar a Cristo con Prometeo, pese al abismo que separa a estos mitos redentores? ¿Hay una o múltiples Simone Weil habitando en un solo cuerpo descuidado, mitad hombre, mitad mujer, ostensiblemente andrógino? Como buena heroína romántica, carece de sentido de identidad, prefiere la aventura a la fijeza: un árbol de frutos diversos e inseguras raíces. Un día nos dice: “Dentro de mí hay un depósito de oro puro que debo dar a los demás [pero] no hay nadie para recibirlo”, y otro: “La historia de la higuera estéril, mi vivo retrato.”  

 

Razón y entraña, pensamiento y acción se entre veran en ella. Simone dicta conferencias en círculos obreros, imparte cursos de matemáticas a pescadores. Sueña con el cambio en una “época sombría”. Parlotea, discute hasta fatigar a sus interlocutores mientras fuma un cigarrillo tras otro; acude a donde cree que es necesaria su participación; en 1936 la vemos en España combatiendo por la causa de la República; aprende a usar un arma que no usará, pues desgarra a su alma el imperativo de luchar y no matar.   

 

  En su libro, Los cuarenta y nueve escalones, Roberto Calasso encomia las diferencias de la acción militante de Weil: “Cuántos dandys de Oxford, cuántos vates del Sixïème, cuántos exiliados alemanes descubrieron, en aquellos primeros años treinta, el ‘compromiso social’ e incluso la ‘causa proletaria’. Pero Simone Weil fue la única capaz simultáneamente de seguir a los oprimidos hasta trabajar con ellos en la cadena de montaje y de reconocer que justo el país al que los oprimidos miraban como a su libertador era fundamentalmente la más mordaz metamorfosis de la opresión.” Entre 1934 y 1935, aquella muchacha de salud frágil se desempeña como obrera en tres fábricas, por lapsos cortos, pues los administradores temen por su vida, amén de que perciben en esa experiencia más una pulsión excéntrica que una necesidad material. Pese a su gran voluntad para ejercitarse, sus manos sucumben a los ritmos de trabajo, así como sus pies en la aventura española, donde tropieza con un caldero de aceite hirviendo que le provoca graves quemaduras. Tan admirable era su osadía como evidente su torpeza. Sus padres, que bien la conocían, sigilosamente se mantuvieron siempre cerca de ella, gracias a lo cual se libró de una mutilación. Sin duda, su temeridad ha contribuido a la creación de un mito, pero también a poner en relieve rasgos un tanto histéricos de su personalidad, dada la urgencia de ir más allá de sus capacidades, de insistir en algo para lo que no estaba hecha. Nunca dejó de ser una niña sobreprotegida.  

 

En la carta autobiográfica dirigida al padre Perrin, Simone evoca así su experiencia obrera: “Tenía el alma y el cuerpo hechos pedazos [... ] He recibido para siempre la marea de hierro candente que los romanos ponían a sus esclavos más despreciados.” No nos extrañe que, pocos años después, aquella joven formada en el agnosticismo y para quien Dios no era un problema, se haya convertido al cristianismo, religión de esclavos según su parecer. ¿Exageraba? Tal vez. Pero era su verdad, una verdad para la cual sólo encontraba palabras dolorosas: humillación, fatiga, amargura, coerción, hambre, muerte en vida. Había que vivir en carne propia, en lo más íntimo, esa desdicha, para comprender que algo debía cambiar, más allá del marxismo, de sus dogmas y contradicciones, del maquinismo y el productivismo. De 1932 a 1934 cambia su percepción de las cosas. De la revolución total que restablecería el dominio de las condiciones de trabajo por parte de la clase obrera, sin destruir la forma colectiva implantada por el capitalismo, Simone pasa, en 1933, en “¿Vamos hacia la revolución proletaria?”, a fijar, como tarea de su generación, el deseo de hacer del individuo el valor supremo, de forjar hombres completos suprimiendo la especialización, de darle dignidad al trabajo manual, de sacar a plena luz las relaciones entre el hombre y la naturaleza; y de allí, de esa utopía, en 1934 en sus Reflexiones…, al escepticismo en la línea de su maestro Alain. Weil deja de creer en el progreso y la revolución, palabra mágica, “imprecisa por la que se mata y muere”, carente de contenido alguno, opio del pueblo, como repetirá más tarde el inefable Aron: la revolución, que en la cresta de su ánimo transformador valoró como un signo de moralidad superior, acabó siendo para ella una ilusión que “consiste en creer que las víctimas de la fuerza, por ser inocentes de las vivencias que se producen, habrán de manejarse con justicia”. Razones de sobra asisten el desencanto de Weil, sobre todo el colapso histórico del bolchevismo. Si de suyo desconfía de los revolucionarios profesionales como Lenin, en exceso obsesionados por la política, amén de ignorantes del cotidiano vivir de la clase obrera, la realidad del estalinismo la convence de que “los esfuerzos no han conducido nunca a otra cosa que a reemplazar un régimen opresor por otro”.   Alain trasmitía a sus alumnos la idea de que pensar es un combate; quizá inspirada por él, Weil hace acopio del suficiente coraje para denunciar –sin importarle el qué dirían aquellos arrogantes que sentían estar en la vanguardia histórica– el sufrimiento de los habitantes de la Unión Soviética, donde, lejos de un Estado obrero, había crecido el monstruo totalitario.  

 

¿Siguió pensando que sólo el trabajo puede cambiar el mundo? Tal vez, ¿pero cómo hacer de ese universo, donde se vuelve fértil, un lugar de alegría como ella lo imaginaba?; ¿cómo si “la lucha espontánea u organizada son igualmente impotentes”?; ¿cómo si “las masas no plantean problemas, ni organizan ni construyen [...] están impregnadas de los defectos del régimen en el que viven, se esfuerzan y sufren”? Weil parece perder la fe en la acción de otros, pues los de arriba carecen de conciencia y los de abajo están mal situados. Más aún, ya en pleno desengaño, nos previene: “nada más peligroso que la fe en una raza, en una nación, en una clase social, en un partido…” Y sin embargo, no se resigna a vivir sin fe, sin ese consuelo que la libra del desamparo metafísico; ella, como Novalis, necesita “hacer pie en lo imperecedero”. Más romántica que trágica –pues no acepta la vida como es, con todas sus desventuras– busca lo trascendente allende la historia, en sí misma: “estamos encadenados a la sociedad. La sociedad es la caverna. La salida es la soledad”. Se apaga una fe que subordinaba el destino propio al curso del devenir temporal, pero despierta en ella otra, otra fe nueva, otra devoción tan difícil de comprender cómo aquella inflamaba su ánimo revolucionario, pero explicable dado su espíritu romántico; una fe más poderosa, no expuesta ya a la decepción inherente a la conducta de los hombres gobernada por la gravedad, diría ella, sino, por el contrario, asistida por la gracia.  

 

“Cristo descendió y me tomó.” Así, de manera sucinta, describe Weil su conversión al cristianismo. El canto gregoriano y un poema del siglo XVII son las señales de ese llamado. A partir de 1938 todo es religiosidad en ella. Y quien otrora consideraba que la religión hacía de los hombres “un instrumento de la providencia”, va a misa los domingos. Pero heterodoxa se rehúsa a bautizarse. Finalmente ¿para qué si nació cristiana, si el espíritu de pobreza y el amor al próximo le han acompañado siempre? ¿Para qué si hay algo de la Iglesia católica que le incomoda, una Iglesia que ha sido a lo largo de los siglos “una gruesa bestia totalitaria” ¿Para qué si sólo acepta a medias los textos sagrados, si está convencida de que la influencia del Antiguo Testamento y la del imperio romano, cuya tradición ha sido continuada por el papado, son las causas esenciales de la “corrupción del cristianismo”? Todas estas consideraciones la alejan de la religión institucional. Opta entonces por el contacto directo con Dios mediante la privación, el sufrimiento agudizado en el que encuentra paradójicamente consuelo. “La cruz es la única esperanza.” Y para alimentarla sólo requiere la esfera solitaria de la gracia. Aunque no ceja en sus empeños terrenales hasta el último aliento, lleva al extremo su anorexia: en su habitación londinense, donde redacta fascinantes textos, como El arraigo para André Philipe –su protector que funge como Comisario de Interior y de Trabajo en el “Comité” Nacional de Francia Libre–, Weil deja de comer. Quien escribe allí sobre las necesidades del cuerpo y del alma, en delirio místico o romántico, según se vea, se entrega a la muerte, a ese “momento de la verdad pura, desnuda, cierta, eterna”.  

 

Jean Tortel recuerda así a Simone Weil: “era una joven de mirada extraordinaria detrás de los inmensos anteojos, con la boca bien marcada, sinuosa, húmeda. Miraba a través de la boca. Ese conjunto ojos-boca contenía una súplica, un pedido y al mismo tiempo una ironía insoportable frente a las estupideces o las cosas indiferentes, mediocres…”. En esa mirada se condensaba lo que ella era: un ser extraordinario, diferente, puro en el sentido que Fenelón da a la pureza: olvidarse de sí, no tomarse en cuenta, lo contrario al egoísmo, al interés. Verdadera aristócrata del espíritu, sólo busca la verdad, vale decir que el silencio del mundo se exprese en su palabra, sin engaños, sin esa mentira decepcionante en que vive el común de los hombres. La busca para sí y para los otros, fugitiva de la vida media. Y aunque llegó a pensar que solamente los caídos, los humillados podían ponerla de manifiesto, bien sabía que sólo gracias a la formación de la atención, a la inteligencia es posible “emprender el doloroso viaje hacia la luz”; luz que es ausencia de fuerza, paz, civilización si hablamos de historia, de vida colectiva. No le creamos cuando ella se atribuye una inteligencia mediocre; ella, tan perceptiva, tan atenta, no podía ignorar su genio, su nobleza, ni la importancia de la función social de las grandes, individualidades que, por otra parte, reconoce diciéndonos: “la buena voluntad ilustrada de los hombres que actúan como individuos es el único principio de progreso social”. Y ella misma, en bien de ese progreso, aporta, amén de su discurso, sufrimiento, sacrificio, tortura de sí misma, incondicional disposición a vivir en el peligro, extrema privación, sin importarle el juicio que a los demás merezca, ya un error ético, ya un arrebato emocionalmente desviado.   

 

 A despecho de ese misticismo que la conduce a trazar algunas líneas que traicionan el espíritu laico, como aquellas en las cuales atribuye a la religión la función de impregnar la vida pública y la privada sin llegar a dominarla, Weil remata su pensamiento social con la redacción de un texto, Echar raíces, que, más allá de sus perversos deslices teocráticos habría de inspirar las instituciones políticas destinadas a inaugurar una vida nueva después de la guerra. En la soledad de su habitación londinense, ya muy enferma, escribe su “declaración de los deberes hacia el ser humano”; se trata de un catálogo de las necesidades del alma, ciertamente más liberal que socialista pero que dibuja la primacía del deber frente al derecho y pone el acento en la idea de responsabilidad. ¿Está aquí lo mejor de Weil? Al menos para mí, sí, pues aunque puedan considerarse como vaguedades, tales necesidades deberían ser la inspiración moral de una Constitución que no sólo ordene la vida social sino también promueva la dignidad humana en un mundo en el que cada quien ve por lo suyo, sin importarle la suerte de los demás. Se trata de necesidades tales como el orden, el respeto, la igualdad, la libertad de opinión, la propiedad pública y privada, la verdad, la obediencia como aceptación de las reglas de convivencia, el arraigo que equivale a atender las enfermedades derivadas de la carencia, del sufrimiento que padece el obrero, el campesino: arraigar significa hacer que nuestra relación con el entorno sea algo que todos sintamos como propio, como un verdadero hogar.  

 

Gabriella Fiori, brillante biógrafa de Weil, señala que a pesar de la cercanía pedagógica de ésta con los círculos populares, no conseguía una buena comunicación; era apreciada, pero poco comprendida: “le faltaba adaptarse al público; y le faltaría siempre. Simone Weil sólo era escuchada y aceptada por unos cuantos”. Pero ¿no son unos cuantos soñadores, rebeldes, solitarios, en fin, románticos quienes mantienen viva la llama de la espera?