Un lado poco estudiado de la historia de Querétaro, por José Félix Zavala

Historia de la Iglesia en Querétaro

José Félix Zavala

“Los edificios antiguos habían sido demolidos
casi por completo y sobre sus ruinas se construían
Los nuevos templos y las moradas de los nuevos señores de estas tierras”.
Colegiales de Tlaltelolco

“Con la misma autoridad apostólica
erigimos perpetuamente la ciudad de Querétaro
En ciudad episcopal, bajo el título de Santiago llamado El Mayor”.
Pío lX

“Comprendemos y amamos a quien no piensa
Como nosotros. Con humildad reconocemos
que no todos los miembros de la Iglesia somos
Santos. Estamos también seguros de que existe
mucha santidad oculta dentro de la Iglesia”.
Ob. Mario Gasperín

“Velen con todos los medios a su alcance, por esta soberanía fundamental que posee cada nación en virtud de su propia cultura. Protéjanla como a la niña de sus ojos para el futuro de la gran familia humana. Soberanía proveniente de la auténtica cultura que les pertenece en propiedad.”
Papa Juan Pablo ll (UNESCO, 1985)

La escultura del Apóstol Santiago El Mayor que se encuentra en el trono principal de la actual catedral de la diócesis de Querétaro, además de muy bella, salida de las manos del escultor Mariano Arce y retocada por otro de los grandes escultores queretanos, Diego Almaráz, es la de un peregrino con una rodilla en tierra en actitud de éxtasis, es la del discípulo de Cristo.

Lo mismo la escultura que preside el retablo del altar mayor de la parroquia de Santiago, es una talla de Santiago Apóstol, hincado, entre nubes, vestido de peregrino y en actitud de éxtasis, dos pumpos para agua y es de una gran factura, a pesar de haber sido recortada, es el evangelizador de España y cuyo santuario esta en la catedral de Santiago de Compostela.

Por el contrario, el Santiago que se ve en el escudo de armas de la ciudad de Querétaro, la figura del sobrerelieve en cantera, que preside la portada del templo de San Francisco y la escultura ecuestre realizada por Abraham González y puesta en la esquina chata, donde convergen las calles de Carranza e Independencia en el barrio de La Cruz, Hace nueve años, son la representación del mítico Santiago Matamoros.

La Iglesia católica universal y la Iglesia de Querétaro, tienen como patrono a Santiago El Mayor, al apóstol de Jesucristo, según los documentos que constan en la muy centenaria parroquia de Santiago y en la Bula pontificia de Pío lX, al crear la ciudad episcopal de Querétaro y no al mítico Santiago Matamoros, traído por los invasores españoles.

Recordemos que los primeros doscientos años del catolicismo en Querétaro estuvo a cargo, lo mismo que la primera y única parroquia en ese entonces en Querétaro, de los frailes franciscanos.

En la portada del templo de San Francisco donde se encuentra en sobre relieve hecho en cantera el Santiago mítico, vestido de guerrero, a caballo, empuñando un sable y una rodela, en actitud de lucha, con rostro severo, decapitando a un moro, mirando al norte, esta escultura, junto con la que forma el escudo de armas de la ciudad y la realizada por González recientemente y puesta en el barrio de la Cruz, en la esquina chata, como ya se ha dicho, traen consigo el recuerdo más amargo para la muy milenaria historia de este pueblo mesoamericano, que es Querétaro.

Por el contrario La Santa Cruz de los Milagros, ha unificado a las dos culturas encontradas desde 1531 en esta ciudad, la mesoamericana y la europea, es obra de Juan de la Cruz, en cuatro trozos de cantera y custodiada por un hermoso camarín y que estuviera al paso del camino en la cima de la loma del Sangremal y posteriormente se le construyera una pequeña ermita, hasta llegar al templo construido para el Colegio de Propaganda Fide, allí fundado.

La Iglesia Católica hace su aparición en Querétaro, con el encomendero de Acámbaro, Hernán Pérez de Bocanegra y su mozo Juan Sánchez de Alanís, teniendo como su primer fiel, predicador y benefactor, al Pochtecatl Conín, posteriormente llamado Hernando de Tapia, al ser bautizado.

Quién pocos años antes había llegado a Querétaro con un numeroso grupo de otomíes, huyendo de la invasión española, conviertiéndose en el conquistador del gran valle y altepetl llamado El Gran Juego de Pelota, Nda Maxei, Tlaschco o Queretha-ro.

Calculándose este acontecimiento, según la tradición, el 25 de julio de 1531. A la fecha lleva ya la Iglesia Católica en la ciudad del Gran Juego de Pelota 472 años.

La importancia de la ciudad de Querétaro comienza a ser realidad realmente a partir de 1547 cuando se “descubren” y se explotan las zonas mineras de las regiones de Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí, a partir de ese momento recobra importancia para los españoles, este pueblo y empiezan a avecindarse en él en forma ya masiva.

Poco antes, allá por 1540, se había comenzado la construcción de lo que llegaría a ser una gran ciudadela dentro de la ciudad, el famoso Convento Grande de San Francisco, eje rector por 290 años de lo religioso, social, económico y urbano, además dividirá la ciudad de construcción mixta, en sus dos partes que la integran: El Oriente para los indios, con su propia traza circular y al poniente para los españoles, también con su propia traza rectangular.

Poco antes, a finales de los años veinte y principios de los treinta del siglo XVl comienza el catolicismo en Querétaro construyendo la iglesia chiquita de la Cañada, dándose por parte de los mesoamericanos el sistema de apropiación y en los europeos el de sustitución usado por los frailes franciscanos, como ejemplo estará el humilladero en la loma del Sangremal, donde comenzó el culto a la Santa Cruz de los Milagros.

Se da por hecho la intervención de dos frailes franciscanos, Alonso de Rangel y Jacobo Daciano, venidos de Michoacán y la construcción, como ya dijimos, de un convento y templo modestos, en lo que conocemos como el Convento Grande de San Francisco.

Es muy singular y digno de análisis el caso de Querétaro donde Conín o Hernando de Tapia, realiza actos de ocupación primigenia de las tierras que detentaban para los años de 1530 los chichimecas y fue esta apropiación y el pueblo, puestos al servicio de los invasores, al ser requerida su rendición, recalcando que fue en forma pacífica.

De esta manera pasa Conín a ser por su astucia y por el reconocimiento de los invasores, el pacificador y poblador de Querétaro, siendo premiado y reconocido por el rey de España, con escudo de armas y muchas prerrogativas.

Tomó para sí buena porción de tierra sin que nadie se las asignara y para 1571 Conin o Hernando de Tapia había legitimado sus derechos con un informe de méritos y servicios a la usanza castellana y según leyes españolas.

Es importante tomar en cuenta que los indios de Querétaro pierden su primacía en la ciudad alrededor del año de 1650 debido al gran número de mestizos y españoles avecindados en la población.

La Familia Tapia y la familia Martín mantienen su estatus social y logran romper la estabilidad étnica con matrimonios de estas familias con españoles y mestizos

La futura sede episcopal, debe tenerse presente, fue adoctrinada por los frailes franciscanos al inicio de la invasión española y el convento y templo de San Francisco fue la sede de la doctrina, parroquia y juzgado eclesiástico por doscientos años.

Después pasó a manos del clero secular y cambió de sede la parroquia y el juzgado eclesiástico, provisionalmente al templo de La Congregación y finalmente al templo de la Compañía de Jesús, hoy conocido como Parroquia de Santiago, edificio ya desocupado para 1770, por los Jesuitas, debido a su expulsión.

Esta parroquia permanece hasta nuestros días en ese sitio y bajo el mismo patrocinio de Santiago El Mayor o Apóstol, hasta la actualidad.

El primer benefactor de la parroquia de Santiago, cuando estaba aún en las manos de los frailes franciscanos, lo mismo que del primer convento y el primer hospital, fue el cacique, el pochtecatl, y gobernador del pueblo de Querétaro, Conín.

Los franciscanos levantaron y auspiciaron durante los siglos XVl, XVll y XVlll cerca de 150 mil metros cuadrados de espacios arquitectónicos, comenzando por el convento grande o la ciudadela franciscana, el Real Convento de Santa Clara, el Colegio de Propaganda Fide, La vicaría de San Francisquito, el Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, el conjunto franciscano de La Cañada, el del Pueblito, el convento de Tolimán, el de Cadereyta, entre otros más.

Al finalizar el siglo XVl y durante todo el siglo XVll las diferentes ordenes religiosas se fueron instalando en Querétaro, todos en suntuosos conventos: Diego de Tapia fue el benefactor para el Convento de Santa Clara, uno de los más suntuosos, ricos e importantes de la llamada Nueva España, donde su hija, la india María Luisa Tapia del espíritu Santo, es en algún momento, superiora y su vida transcurre entre monjas españolas.

En 1586 los Hermanos Hipólitos fundaron en la ciudad “El Hospital Real de San José de Gracia”. Mientras los Hermanos de San Juan de Dios fundaron en San Juan del Río otro hospital.

Los frailes agustinos se establecieron en la ciudad en 1602, fundando el Convento de Nuestra Señora de los Dolores. En 1613 se establecieron los Frailes Dieguinos, fundando el convento de San Antonio.

En el año de 1614 los frailes Carmelitas fundaron en este futuro obispado el Convento de Santa Teresa de Jesús, En 1686 los frailes dominicos fundaron en esta capital queretana el Convento de San Pedro y San Pablo y para 1618 los Padres Jesuitas fundan los colegios de San Ignacio de Loyola y el de San Francisco Javier, más el templo de la Compañía de Jesús. El 12 de mayo de 1680 se consagra el santuario a Nuestra Señora de Guadalupe, construida por La Congregación de Clérigos de Nuestra señora de Guadalupe.

Los Mercedarios fundan en 1736 El Hospicio de la Merced, Los Padres Felipenses en 1755 fundan El Oratorio de San Felipe Neri, En 1727 se funda el Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, arquitectónicamente el orgullo más interesante que existe en la ciudad, En 1718 la monjas Capuchinas fundan en la ciudad el Convento de San José de Gracia para monjas pobres, en 1736 se funda el Beaterio de las Carmelitas Descalzas, donde resalta la monja india otomí, Salvadora de los Santos. En 1802 se funda el famosísimo convento de las Madres Teresas, conocido como “Teresitas”.

Las otras partes fuera de la población de Querétaro que comprenden el territorio eclesiástico del actual obispado de Querétaro, fueron adoctrinados, unos lugares por otomíes, venidos con los españoles, otros por franciscanos de los colegios de Propaganda Fide de Querétaro, Pachuca y México.

El territorio del semidesierto en una gran parte, fue adoctrinado algún tiempo por los frailes Dominicos, la parte de Jalpan por los frailes agustinos, muy al principio, destacando en la región Pame, a mitad del siglo XVlll, las misiones franciscanas de la Sierra Gorda, por los frailes salidos del colegio de San Fernando.

Esteban Arroyo, el cronista dominico residente en Querétaro y autor entre otros muchos libros “Las misiones dominicas en la Sierra Gorda de Querétaro” afirma en esa obra “Que tanto los franciscanos, como los dominicos y agustinos, en los comienzos de la conquista espiritual, procuraron sacar a los indios de los montes donde vivían dispersos y los congregaron organizándolos en comunidades y pueblos al estilo civilizados”.

Este planteamiento fue un total fracaso por mas de 250 años de los 300 que duró la invasión española en la Sierra Gorda y el semidesierto, en lo que es hoy parte del estado de Querétaro.

La parroquia de San Juan del Río, estuvo siempre a cargo del clero secular, la parte que corresponde al ahora estado de Guanajuato, fue adoctrinada por los Jesuitas, teniendo como cabecera el pueblo de San Luis de la Paz, también son notorios los catorce grandes conventos que en la ciudad de Querétaro se erigieron durante el siglo XVll y ya citados en párrafos anteriores.

La segunda solicitud hecha por el cabildo de Querétaro, es solicitada en el año de 1805, al rey de España, debido al Patronato Real de que gozaba, para que se fundara un obispado, solicitaba un territorio para el obispado de Querétaro, que comprendía la Villa de León, San Miguel El Grande, San Luis de la Paz, los minerales de Maconí y El Doctor, Cadereyta, San Juan del Río, Aculco, Jerécuaro, Salvatierra, Celaya y desde luego la ciudad de Querétaro.

Fueron tres los intentos de formarse este obispado, en 1710, cuando a Antonio de Cárdenas y a José Torres vergara, empleados del cabildo de la ciudad gestionaron la erección de la diócesis, proponiendo al queretano Fray Pedro de la Concepción Urtiaga, como obispo y quién posteriormente fuera obispo de Puerto Rico; en 1767 Juan Antonio del Castillo Llata, visitó la Sierra Gorda, La Huasteca y El Nuevo Santander para informar la conveniencia de la creación de un nuevo obispado sin éxito y finalmente en 1863 se crea el obispado de Querétaro.

Es erigido finalmente por el Papa Pío lX, bajo la Bula “Deo optimo Máximo…”, expedida el 23 de enero de 1863 y ejecutada el 7 de febrero de 1864, siendo preconiozado como su primer obispo el Vicario Capitular y Arcediano del Cabildo del Arzobispado de México, Bernardo Gárate López de Arizmendi, teniendo hasta nuestros días, la diócesis o Iglesia local de Querétaro, una existencia canónica de 140 años.

La ciudad tenía para ese momento cuatro parroquias: La de Santiago, la de San Sebastián, la de Santa Ana y la de del Espíritu Santo, a las que se le agregaron las del territorio que marca la bula pontificia en demarcación que le fue otorgada a la nueva diócesis:

Fueron: La del Pueblito, la de La Cañada, la de Amealco, San Juan Del Río, Tequisquipan, Tolimanejo, Cadereyta, El Doctor, Escanela, Jalpan, Landa, San José Iturbide y Xichú, además de las vicarías fijas.

Se pidió a los curas de las parroquias que formarían parte del obispado de Querétaro la asistencia del párroco a la toma de posesión y a la lectura de la Bula Pontificia, actos que presidiría en nombre de la Santa Sede el Sub Delegado Apostólico y obispo de León, José de Jesús Ma, Diez De Sollano y por problemas con el usurpador Maximiliano el nuevo y primer obispo de Querétaro tomaría posesión de la diócesis en la persona del Bachiller Luis Gonzaga Borja.

Su territorio comprende 15,326 kilómetros cuadrados, ubicados en siete municipios del estado de Guanajuato y en los 18 que comprenden el estado de Querétaro. Ha sido sufragánea del arzobispado de Morelia y actualmente del de San Luis Potosí. Consta de 86 parroquias y 12 decanatos.

Esta dividida en las regiones: Sur, que comprende los municipios de Amealco y Huimilpan, la de Los Valles centrales, que comprende los municipios de Ezequiel Montes, Tequisquiapan, San Juan Del Río, Pedro Escobedo, El Marqués, Corregidora Dr. Mora, San José Iturbide y la sede episcopal Querétaro.

En la región del semidesierto, comprendida por los municipios de Victoria, Santa Catarina, Tierra Blanca, Peñamiller, Tolimán Colón y Cadereyta y la de la Sierra Gorda, integrada por los municipios de Xichú, Atarjea, Arroyo Seco, Pinal de Amoles Landa de Matamoros, San Joaquín y Jalpan.

Ha sido gobernada por ocho obispos a la fecha y sus sedes o Catedrales han sido habilitadas hasta la nuestros días. Por primera vez y de acuerdo a la Bula pontificia, lo fue el templo de la Compañía de Jesús, cuya parroquia de Santiago continuó en ese mismo recinto.

Posteriormente fue catedral el templo de La Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe, un poco de tiempo y hasta perder el obispo el pleito con los frailes franciscanos estuvo en el templo de San Francisco, algunas veces y circunstancialmente en el templo de San Antonio y actualmente en el templo de San Felipe Neri, cuyo edificio fue consagrado para este servicio el 30 de julio de 1931, por el obispo Francisco Banegas.

Para mediados del siglo XVlll lo que comprende el actual obispado de Querétaro estaba dividido en el Juzgado eclesiástico de Xichú de indios, El Juzgado eclesiástico de Escanela, El Juzgado eclesiástico de Cadereyta, El Juzgado eclesiástico de Tequisquiapan, El Juzgado eclesiástico de San Juan Del Río y el Juzgado Eclesiástico de Querétaro.

Aquí hay que recordar que la evangelización durante la invasión española tenía un sentido programático para inculcar la cultura occidental, basándose en la esperanza de los nuevos súbditos, un nuevo esquema social y urbano.

Una de las introducciones a la grandiosa obra de Fray Bernardino de Sahagún, dice: “Fingir normalidad, tranquilidad, firmeza era la constante de los españoles ante Europa sobre el nuevo continente, su desilusión era la división tajante entre los indios y los españoles, el sueño europeo no era real, no había paz, los indios no eran simples, ni estaban deslumbrados ante la nueva fe, ni la actividad evangelizadora estaba fuera de los intereses políticos”.

El brazo conquistador estaba puesto en los franciscanos, que en 1525 habían empezado la evangelización metódica de los conquistados, el sanguinario Nuño de Guzmán se enfrentaba a sus coterráneos humanistas, mientras los franciscanos y dominicos se enfrentaban como rivales entre sí y dentro de las ordenes mendicantes chocaban los criterios a seguir en este, para ellos, nuevo continente.

La lucha por el poder se daba entre alegatos de méritos y servicios y arguyendo dulces panaceas espirituales. La invasión estaba en marcha. Los franciscanos actuaban respaldados por el poder real y el resucitado espíritu heroico de la Iglesia primitiva.

Los frailes no se daban cuenta de la falsa y pobre opinión que sobre los indios tenían, mientras Fray Bernardino de Sahagún captó rápidamente que la conversión de los indios nada tenía que ver con el optimismo de los primeros misioneros, debido al gran desconocimiento que sobre ellos tenían.

Para 1534 ya existían para los invasores cuatro grandes divisiones territoriales y políticas de la llamada Nueva España, que eran: México, Coatzacoalcos, Oaxaca y Michoacán. Al poco tiempo se formó la provincia de Xilotepec, sobre territorio chichimeca, que a su vez se subdividía en corregimientos, reales de minas y alcaldías mayores.

Este gran territorio chichimeca regido por Xilotepec tuvo su primera segregación en 1552 con la formación del corregimiento de Xichú y Punxinguía, que posteriormente fue alcaldía mayor para 1590 y para el siglo XVll cambiara su centro político y económico a San Luis de la Paz y cuyos doctrineros eran los Jesuítas. Este territorio ahora es parte del obispado de Querétaro.

Es importante tener en cuenta que la segunda segregación del territorio de Xilotepec, sucede en 1577, cuando se forma la alcaldía mayor de Querétaro constituida por San Juan Del Río, Tequisquiapan, junto con sus haciendas y ranchos.

Queda esta alcaldía mayor en lo tocante a lo religioso, parte bajo la jurisdicción de la provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán y por el lado de Xilotepec, bajo la jurisdicción de la provincia franciscana de El Santo Evangelio, con sede en al ciudad de México y la parte correspondiente a San Juan del Río, por el clero secular.

La circunstancia de tipo religioso en que quedó la Alcaldía mayor de Querétaro, su gran desarrollo económico, social religioso y humano, aunado a que el pueblo de San Juan del Río, era parte de su alcaldía y al mismo tiempo, un curato secular a cargo del arzobispado de México.

El que Tolimán, recién fundado a favor de los españoles por los otomíes, fuera una doctrina y convento regidos por los franciscanos de la provincia de Michoacán.

La población de Querétaro, tenía doctrina, curato, convento, hospital y juzgado eclesiástico, como se ha dicho patrocinados por Conín, el gobernador del pueblo de indios y además siendo el territorio más próspero de la provincia franciscana de Michoacán.

Esta situación ocasionó lo que se llamó en 1584 “el pleito grande” por esta población, entre los obispos de México, Juan de Zumárraga y el de Michoacán Vazco de Quiroga y que finalizara con el triunfo y dominio religioso del arzobispado de México sobre este territorio, retardó la fundación de un obispado en ciudad tan próspera hasta después de la salida de los españoles. Ahora es la ciudad episcopal, formando parte, desde luego, del obispado de Querétaro.

Recordemos que de la provincia del Pánuco en 1579, se separó una Nueva Alcaldía Mayor, la de Villa de Valles, a las que pertenecía Jalpan y ya las minas de Xichú y de Escanela. Estas tres últimas poblaciones pertenecen actualmente al obispado de Querétaro.

El Territorio del semidesierto de la Sierra Gorda Queretana se conformó religiosamente por la doctrina y curato de Cadereyta, única población formada a la traza europea en este obispado, estuvo a cargo de los frailes franciscanos de la provincia del Santo Evangelio perteneciente a la ciudad de México. Mientras que los curatos de Tolimán y Tolimanejo fueron de los franciscanos de Michoacán.

La encomienda a principios de la invasión española en territorio queretano quedó a cargo de Pedro de Quezada, hasta mediados del siglo XVll.

Es bueno señalar dentro de esta relación que El Valle de Alfajayucan y los otros valles cercanos tuvieron su convento franciscano a cargo de la provincia franciscana del Santo Evangelio de México, mientras que las poblaciones de Escanela, Tilaco, Concá y el Cerro de La Media Luna, estuvieron a cargo de un cura secular del arzobispado de México y posteriormente junto con Jalpan y Pacula, estuvieron bajo la custodia de los frailes Agustinos de la Provincia de Dulce Nombre de Jesús. Todos estos territorios forman parte del obispado de Querétaro.

Todo el extenso territorio comprendido por el llamado semidesierto queretano, entre San Juan Del Río. Higuerillas, el Río Extoraz y el Cerro de la Media Luna dieron origen primero a la Fundación del pueblo de Cadereyta y más tarde a la parroquia de San Pedro y San Pablo bajo el curato de los frailes Franciscanos de México, que también forma parte del obispado de Querétaro.

Parte de este territorio episcopal actual falta mencionar la zona otomí de Amealco y las tres poblaciones que formaron antes de la llegada de los europeos a Querétaro, el Altepetl del Gran Juego de pelota y que ahora conocemos como Huimilpan, El Pueblito y La Cañada.

Es importante tener presente en la formación y devenir del obispado de Querétaro que los chichimecas eran los habitantes de Querétaro a la llegada de Conín y posteriormente de los españoles y recordar que junto con los españoles llegaron a estas tierras, los tarascos y mexicas y otomíes de Tlaxcala.

Los chichimecas de la región del actual estado de Querétaro, se dividían en forma general en otomíes, Pames, Jonaces, tamimes y teuchichimecas, guerreros en su mayoría, diestros en el uso del arco y la flecha y con un gran conocimiento de las hierbas medicinales.

Eran por su calidad de guerreros muy ligeros de peso, su alimento se basaba en tunas, mezquites, palmito, miel de maguey y de abeja, además de raíces. En cuanto a carne eran las liebres, el venado y las aves su dieta.

Cada uno se hacía acompañar de su mujer, no admitían ni enfermos, ni viejos, manteniendo un gran respeto por los augurios, el conocimiento de hierbas que ocasionaban la muerte instantánea o lenta. Conservaban el pelo largo tanto hombres como mujeres.

No hay que olvidar que la religión Católica entra por los ojos a los chichimecas, a través de la Santa Cruz de los milagros, pues es coincidente con su cosmogonía, no así por Santiago Matamoros, de tal suerte que en la loma del Sangremal se levantó un humilladero donde se veneró hasta la construcción de un templo sencillo primeramente y después el Gran Colegio de Propaganda Fide, donde se sigue su culto en forma por demás mayoritario a cualquier otro en la ciudad.

Posteriormente para 1632 la realización de la imagen que ahora conocemos como Nuestra Señora del Pueblito, puesta en el centro ceremonial de El Cerrito, unirá también por sincretismo religioso a los indios con el culto católico a la Madre de Dios, veneración que ellos tenían de tiempo inmemorial en ese centro cultual

La festividad de este culto se realiza fuera del litúrgico, en el mes de febrero con todo el rito mesoamericano en la población que conocemos como El Pueblito y en la ciudad de Querétaro tiene un culto paralelo con la población criolla y mestiza, apegado al culto occidental del catolicismo.

El Culto a Nuestra Señora de Soriano ha ido creciendo poco a poco a pesar de que la imagen es muy antigua y fue recogida del mineral de Maconí, que fuera destruido por los Jonaces y cuya imagen de la Virgen quedó por más de catorce años abandonada en ese lugar hasta su rescate y veneración en la misión dominica de Soriano, donde tiene ahora su santuario.

Los documentos sobre la Parroquia de Santiago cuando esta era regida por los frailes franciscanos, los encontramos hasta el año de 1593, estos consisten en partidas de bautismo para españoles y se encuentran sin firma y es hasta 1597 es cuando empiezan a aparecer las primeras firmas de frailes como la de Lucas de los Angeles y Francisco de Parra entre otros.

Existe en los archivos de esta parroquia un libro marcado con el número uno, para matrimonio de indios en la capilla de Señor San José o el llamado templo de la Cuerda, abarca de 1624 a 1658 y se abre otro libro para el mismo servicio en 1663 a 1674.

El 7 de febrero de 1759 se entregó el curato de esta ciudad de Querétaro al clero secular, siendo el Bachiller Don Antonio De La Vía Santaelices, el primer cura beneficiado, teniendo hasta el año de 1771 el templo de La Congregación como sede de la parroquia de Santiago, año en que la trasladó al templo de La Compañía de Jesús y a la muerte de este cura en 1785 es nombrado cura beneficiado Alonso Nuñez de Haro y Peralta.

En 1808 es cura de Santiago el Padre Rafael Gil de León, en 1815, Joaquín de Oteysa, en 1834 José Miguel Zurita, en 1850 José Ma. Ochoa, en 1858 Joaquín Martínez Caballero, en 1864 el cura Agustín Guisasola, en 1884 José Francisco Figueroa, en 1884 a 1891 José Ma. González, le siguieron los curas José Ignacio Carrillo, Manuel Reynoso, Felipe M Sevilla, José M Arias, José Trinidad Cervantes hasta 1911.

Han sido ocho los obispos que ha tenido la diócesis de Querétaro. El primer obispo lo fue Bernardo Gárate de Arizmendi por un año, de 1865 a 1866, le siguió Ramón Camacho y García por 15 años, de 1869 a 1884, le sucedió su hermano por 23 años, de 1885 a 1908, Rafael S. Camacho García, Quién tuvo en los últimos años de su vida, como coadjutor con derecho a sucesión, al obispo queretano, Manuel Rivera Muñoz.

Los obispos han venido, el primero de ser Vicario General del Arzobispado de México, el segundo de ser Vicario General de Morelia, lo mismo que el quinto y sexto obispos, uno de Morelia y otro de esta diócesis, el único obispo queretano en Querétaro, era para su nombramiento ya Obispo Coadjutor con derecho a sucesión, fue Mons. Rivera, otros dos ya eran obispos a ser enviados a esta diócesis: El Señor Toríz Cobían, que venía de ser obispo de Chilapa, en el estado de Guerrero y el Señor Gasperín, de ser obispo de Tuxpan, Veracruz.

Fue Manuel Rivera Muñoz, obispo titular, solo seis años, de 1908 a 1914, le siguió por 13 años al frente del obispado, Francisco Banegas Galván, de 1919 a 1932, fueron 13 años, le continuó al frente de la diócesis el obispo Marciano Tinajero y Estrada, de 1933 a 1957, lo fue por 24 años, lo sustituyó el obispo de Chilapa, Alfonso Toríz Cobián, de 1958 a 1988, estuvo al frente del la grey queretana por 30 años y finalmente es obispo de Querétaro desde 1989, Mario Gasperín G.

El Cabildo de la Catedral se instala según instrucciones de la Bula del Papa Pío lX el 2 de febrero de 1865, constituido por el presidente de este consejo, el secretario, el canónigo Lectora, el Magistral, el Doctoral, el Penitenciario, el Sacristán Mayor.

Se han distinguido entre los muchos canónigos queretanos: Pedro Vera Zuria, Salvador Septién, Florencio Rosas, Ezequiel De La Isla Manuel Reynoso, Daniel Frías, Vicente Acosta, Cersáreo Munguía, Salvador Cabrera, Guillermo Romero, Gilberto Quiróz, entre varios más.

La fundación del seminario conciliar fue el primer trabajo emprendido por el primer obispo de Querétaro y tuvo este seminario como primera sede el convento franciscano de San Antonio un 2 de mayo de 1865 y un recorrido difícil hasta llegar a las instalaciones de que goza ahora y erigidas por el obispo Toríz Cobián.

El seminario conciliar del año de 1865 a 1909 había formado 176 sacerdotes y habían pasado cuatro rectores, que fueron Manuel Castro y Castro, Albino Feregrino, Florencio Rosas y Daniel Frías.

La escuela de Música Sacra fue instituida por el Obispo Rafael S Camacho un 18 de febrero de 1892, poniendo al frente al padre Guadalupe Velázquez y fue el pionero de las peregrinaciones diocesanas a pie a la Villa de Guadalupe, siendo la diócesis de Querétaro la primera en organizar este tipo de devoción mariana y que hasta la fecha le da gloria a la ciudad.

Las leyes de Reforma y la persecución religiosa fueron para los obispos de Querétaro los momentos más difíciles de su historia, donde tuvieron que exiliarse temporalmente y llevar en hombros el alzamiento cristero que aunque en poca monta también se dio en parte del estado de Querétaro, sobre todo en la región del Municipio de Colón.

Destacó en estos tiempos el que llegara a ser Arzobispo de Puebla, Don Pedro Vera y Zuria quién tomó las riendas del obispado de Querétaro en sede vacante y momentos difíciles en la vida del país de 1914 a 1919 y el P. Florencio Rosas, que con sus instituciones educativas, dio el salto en Querétaro al nuevo siglo XX.

Los Obispos Rafael Camacho García y Manuel Rivera Muñoz intentaron construir una Catedral parra el obispado de Querétaro. Las dos intenciones de edificar Catedral ex profeso en la ciudad, fueron frustradas, la primera en la parte norte del jardín de Independencia o Plaza de Armas y la segunda en lo que hoy es actualmente el jardín Guerrero y ya había sido destruido el claustro del convento de Santa Clara en ese mismo lugar.

Este intento del obispo Manuel Rivera, en los que es hoy el jardín Guerrero, fue un proyecto de Manuel Velasco G. y encargado para recolectar los fondos al canónigo Florencio Rosas, colocándose la primera piedra el 23 de mayo de 1912 y suspendido el proyecto el 29 de julio de 1914, con sede vacante y la toma violenta del gobierno de Carranza, quién incautó el terreno y el ahora Palacio Municipal, entonces casa episcopal.

El Obispo Marciano Tinajero y Estrada, consolida este trabajo, con la convocación y celebración del primer sínodo diocesano, dejando durante su pastorado religiosos y religiosas de diferentes ordenes dedicadas a la educación, colegios suficientes que garantizaran la formación del pueblo católico queretano. Le tocó al obispo Toríz, poner en marcha los acuerdos del concilio Vaticano ll y le da sede definitiva al seminario de Querétaro.

Es importante recordar que el Queretano y fraile dominico en el siglo XVll. Fray Antonio de Monroy e Hijar, quién fuera casualmente Arzobispo de Santiago de Compostela y en el siglo XX, el valiente Pedro Vera y Zuria a quién en varias ocasiones le tocó sostener el peso del obispado de Querétaro fue Arzobispo de Puebla de los Angeles, entre los varios obispos que Querétaro ha dado a la Iglesia católica.

Entre los católicos más destacados de los últimos tiempos podemos encontrar a Clemencia Borja Taboada, fundadora de la Misioneras Marianas, a María Eugenia González Lafont, fundadora de la congregación de las Misioneras Catequistas, a Trinidad Urquiza Septién abadesa del monasterio actual de las monjas Clarisas.

Al campesino Manuel J, Campos Loyola y al maestro José I Sotero Nieves, asesinados por amor a la Iglesia durante el movimiento cristero. A los maestros y directores del Conservatorio de Música Sacra Fernando Loyola Fernández, Agustín González y Eduardo Loarca castillo. A los rectores del Seminario Conciliar, Manuel Castro y Castro, a Florencio Rosas, a Daniel Frías y a Don Ezequiel de La Isla. A los sacerdotes Gonzalo Vega y Salvador Septién, entre muchos otros.

En Querétaro la orden de los Caballeros de Colón se fundó el 17 de diciembre de 1919, dejándolos bajo el patrocinio del Apóstol Santiago y la anuencia del obispo Francisco Banegas, siendo algunos de sus fundadores: Carlos González de Cosío, Carlos Loyola de la Vega, Salvador Septién, Edmundo de la Isla, Fernando Loyola, Luis Proal, Antonio Urquiza, entre otros.

Dentro del territorio de la diócesis se encuentran dos municipios casi totalmente indígenas, son el de Amealco con las poblaciones de San Miguel Tlaxcaltepec, Santiago Mequititlán, San Ildefonso, entre otras; El Municipio de Tolimán con las poblaciones de San Pedro, San Andrés y San Pablo, también entre otras más.

Existen fiestas de carácter prehispánico muy arraigadas en diferentes partes del estado, destacando la de La Santa Cruz de Los Milagros, en el mes de septiembre en la ciudad de Querétaro y la de Nuestra Señora de Los Naturales o del Pueblito en el mes de Febrero, en el municipio de Corregidora

Octavio Paz nos dice en la introducción del libro tres mil años de cultura en México, que la conversión entre españoles e indios fue mutua, mientras que los documentos conciliares nos dicen. “Que los evangelizadores se enteren bien y conozcan ampliamente la historia, las estructuras sociales y las costumbres de los pueblos, y se enteren bien del orden moral y de los preceptos religiosos asó como de la mentalidad de dichos pueblos, de acuerdo a sus tradiciones sagradas acerca de Dios”.

“Dio es tan insondable, tan infinito e incomprensible, que ninguna persona, ningún grupo humano puede tener la totalidad de la percepción de Dios. Por eso Dios permite que se reparta su presencia y la percepción de él entre los pueblos, para que entren en un dialogo interno, para que comenten unos con otros su percepción de Dios.”
Ob. Samuel Ruiz García.

El siglo XVl es el periodo fundamental en la historia de México, durante este período se lleva a cabo, el más vigoroso, entrechoque de dos civilizaciones de las que tanto se habla y en las que se yuxtaponen elementos tanto mesoamericanos como españoles y se comienza la historia de la Iglesia Católica en México.

Se concluye que la conquista de México, la fundación de la llamada por el invasor “ Nueva España “ y la organización de la “ Iglesia en México “ es obra casi exclusiva de las órdenes mendicantes, casi al margen de los obispos y en lucha permanente con el poder civil.

Estas son las órdenes religiosas fundamentales en el siglo XVl durante la invasión europea y la propagación de la fe católica en América y su fecha de llegada al continente.

Franciscanos 1523
Dominicos 1526
Agustinos 1533
Jesuitas 1572

El primer Obispado creado en América fue el de Tlaxcala – Puebla, en 1524, después el de México en 1530, declarándose sede metropolitana a este Arzobispado para 1548, posteriormente se fundó el de Oaxaca en 1534, luego el de Michoacán en 1536, siguiendo con el de Nueva Galicia en 1548.

Esta organización eclesial no toma en cuenta el sureste mexicano comprendido por Chiapas, Campeche, Tabasco y Yucatán, obispados formados casi enseguida de los anteriormente mencionados.

La Historia de la Iglesia en México podría decirse que comienza en 1523 y tiene un primer paso dado, hasta la llegada de los jesuitas en 1572.

De las tres ordenes religiosas primeras y más importantes llegadas a Mesoamérica, se puede decir que los franciscanos eran iluministas, imbuidos del espíritu utópico de Joaquín de Fiore. Los dominicos después de su reforma de 1536, llegaban a América llenos de un espíritu apostólico importante y los frailes agustinos reformados en 1430, llegan a estas tierras con un gran fervor misionero.

El gran problema a enfrentar de estos frailes, fue la presencia de los mesoamericanos y su civilización, fue el cómo descubrir y el cómo incorporar esta población asombrosa, al mundo europeo y a esa su historia, única conocida y válido para ellos, no era para ellos un problema la evangelización estrictamente dicha sino como excluir esta cultura autóctona de la que ellos poseían.

No surgió desde el principio la propuesta de una iglesia indígena sugerida por parte de algunos frailes franciscanos y agustinos y a la que se oponían los dominicos, entre estas tres ordenes mendicantes.

No pudiendo fundar la Iglesia autóctona, vuelve a surgir su intento en 1572 con la llegada de los Jesuitas, quienes volvieron a intentarlo con la fundación de sus colegios y la esperanza de que en determinado tiempo pudieran ordenarse sacerdotes mesoamericanos surgidos de entre esta formación loyolista.

La intención de las ordenes mendicantes de fundar una Iglesia Mexicana no se logró, durante el apogeo de estos grupos religiosos en las tierras invadidas, dejaron solo el fundamento para la creación de una Iglesia Criolla, pero si dejaron bien asentada una Iglesia española, con fieles mesoamericanos tenidos como miembros de segunda categoría.

El poder del monarca español sobre la Iglesia en los territorios americanos fortaleció a la Iglesia peninsular y la hizo más evidente, en otras palabras fue una Iglesia colonial, lo que al final de cuentas fue el saldo de la presencia de los evangelizadores en tierras americanas.

En cuanto a la organización en provincias, de las órdenes mendicantes, diremos que en 1535 se forma la Provincia franciscana del Santo Evangelio de México y en 1565 la Provincia también franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, los dominicos erigen su provincia hasta el año de 1532, bajo el nombre de Santiago Apóstol y los agustinos en 1545 bajo el título del Dulce Nombre de Jesús.

Para los trabajos de organización de la Iglesia en lo que se dio en llamar la Nueva España, el obispo de México, Fray Alonso de Montúfar, convoca a los dos primeros concilios mexicanos, el primero en 1555 donde en 95 capítulos trata la organización de la Iglesia en México, resaltando el problema de la resistencia mesoamericana a dejar su propia religión y el de 1565 que se dedica a la adaptación del Concilio de Trento en la Iglesia de México, el tercero de da en 1585 con la convocatoria del Obispo Moya de México y es el de mayor importancia en el final del siglo XVl.

Con la rendición que Conín hace del territorio por él invadido, al encomendero de Acámbaro, Hernán Pérez de Bocanegra, que es la población de Querétaro, Nda Maxei, o Tlaxco y basado en los documentos de Fray Jerónimo de Mendieta, la Relación geográfica de Hernando de Vargas, la Paramología de Fray Paciente de Verona, también lo mención del cronista Vilaplana, es muy seguro que los primeros evangelizadores de estas tierras sean el fraile Alonso de Rangel y Jacobo Daciano, ambos franciscanos, descontando las actividades primarias de Juan Sánchez de Alanís y Conín, en este sentido.

Los franciscanos desde su convento Grande en Querétaro apoyado poco a poco por los otros que fundaron en lo que hoy es el obispado local, más las ayudantías de ‘parroquia, funcionaban como una magna parroquia, con una Doctrina, un hospital anexo y fundaciones piadosas o cofradías.

De esta manera cuando se seculariza la parroquia de Santiago, continúa su actividad en el templo de La Compañía de Jesús, ya desocupado por la expulsión de estos y trae consigo 200 años de antigüedad a cargo de los frailes franciscanos y serán a la fecha, 240 años más a cargo del clero secular, siendo esta parroquia madre de las iglesias y el templo de los jesuitas, la primera catedral en el obispado de Querétaro, nacido pasada la primera mitad del siglo XlX.

En 1544 se inició la disputa por los diezmos de la población de Querétaro, entre los obispos Vasco de Quiroga de Michoacán y Juan de Zumárraga de México, asunto resuelto hasta 1586, siendo favorable el fallo a favor del obispado de México.

Durante la colonia y muchos años después la Iglesia fungió como prestamista, arrendadora, administradora y empleadora por la gran cantidad de haciendas, ranchos, labores, obrajes y propiedades urbanas que poseía.

Los franciscanos establecidos en el convento de Querétaro pasan a ser parte de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán en 1566

Los frailes agustinos desde Xilitla hicieron las incursiones misionales a la parte de Jalpan y sus alrededores, posteriormente los dominicos en el siglo XVll incursionan en el semidesierto queretano, los Jesuitas desde San Luis de la Paz en los siete municipios actuales que forman parte de la Iglesia de Querétaro y los clérigos seculares adoctrinan en la zona de San Juan del Río, mientras los franciscanos fundan los conventos de Tolimán, y Cadereyta, mientras finalmente tienen un relativo éxito las llamadas misiones fernandinas allá por 1750, donde destaca Fray Junípero Serra

En la ciudad de Querétaro, futuro obispado, se van integrando junto con el crecimiento económico y el desplazamiento de los otomíes del poder, diferentes ordenes religiosas tanto femeninas como masculinas,

Se da comienzo con el patronato de Conín en la construcción del templo, convento, doctrina y primera parroquia, con la rectoría de los franciscanos, en lo que hoy conocemos como templo de San Francisco y es aproximadamente por el año de 1540.

Uno de los conventos que llegaría a ser de los más importantes de Nueva España y de los más ricos, fue fundado bajo el patronazgo del cacique Diego de Tapia para su hija, la cacica María Luisa del espíritu Santo, quien propiamente fuera la “dueña” de ese monumental monasterio, llamado de Santa Clara de Jesús en 1607, franciscano también y segunda fundación en Querétaro de la Iglesia Católica.

Para 1613 se establece otro gran monasterio, el de los Dieguinos o franciscanos de más estricta observancia, conocido comúnmente como San Antonio

Los carmelitas descalzos reformados por Teresa de Ávila en España se establecen en Querétaro en 1614, con no pocas dificultades.

Para 1624 los hermanos Hipólitos tienen su iglesia y hospital de La Inmaculada Concepción en esta ciudad.

Posteriormente los jesuitas edifican sus dos colegios el de san Ignacio de Loyola y el de san Francisco Javier, además del templo de la Compañía de Jesús, esto es por el año de 1625.

Los frailes dominicos que ya habían fundado siete misiones en el semidesierto y un templo en San Juan del Río se establecen en la ciudad de Querétaro fundando el convento y el templo dedicados a San Pedro y San Pablo, además de la Capilla de la tercera orden, esto es por el año de 1692.

Las hermanas Alonso en un predio de su propiedad dan inicio a un beaterio que llegaría a ser por su arquitectura y servicio una de las glorias de la ciudad, ellas fueron las fundadoras de El Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo en 1669.

En 1683 en el antiguo convento de recolección fundado en 1640 en la loma del Sangremal o barrio de indios, los frailes franciscanos fundan una de las obras más importantes de su orden, que dará pie a otras de igual importancia y es el Convento y Colegio de Propaganda Fide.

Las religiosas Capuchinas fundan en Querétaro su templo y convento llamado de San José de Gracia por el año de 1728.

Los frailes agustinos que en 1570 ya habían incursionado por Jalpan, se establecen en Querétaro fundando un hermosísimo convento y templo llamado de Nuestra señora de los Dolores por el año de 1728.

Para 1736 los padres mercedarios fundan en la ahora esquina de las calles de Altamirano y 16 de septiembre el hospital y templo de Nuestra señora de la Merced.

Los padres filipenses, una rama de los jesuitas funda en Querétaro el convento y templo de San Felipe Neri, ahora habilitado como Catedral de este obispado, por el año de 1755.

Las religiosas Carmelitas descalzas fundan en esta ciudad un beaterio llamado de San José y conocido comúnmente como Carmelitas por el año de 1736.

Los frailes Franciscanos fundan en El Pueblito convento y Santuario a la patrona de la ciudad Nuestra señora del Pueblito, el nombre propio del convento es de San Buena Ventura, esto es por el año de 1736.

Las carmelitas reformadas fundan en esta capital episcopal el convento maravilloso de El
Niño Jesús, conocido comúnmente como Teresitas, en el año de 1802.

Los franciscanos se extienden a la capilla de indios llamada del Espíritu Santo, a la capilla de indios de San Francisquito y al convento de la otra Banda llamado de San Sebastián.

“Considerando que la parroquia de Santiago es la primera que se erigió en esta ciudad, que de su territorio se han formado sucesivamente las que actualmente existen en la misma ciudad; por lo cual de que aquella parroquia debe ser considerada como matriz de estas; que de hecho ha sido considerada siempre como la principal, en la estimación de los fieles y aún del gobierno eclesiástico, lo cual es público y notorio que siempre ha estado en pacífica posesión de su principalidad y procedencia sobre las otras sin que jamás se halla suscitado la menor cuestión sobre el particular…”

Marciano Tinajero y Estrada
Obispo de Querétaro.

“Todas las convulsiones políticas han traído males de trascendencia, la mayor parte de ellos irreparables, pero los que han conmovido nuestra república desde hace una década, han sido más intensos, pues han removido todo desde sus cimientos, lamentándose además de la pérdida de vida de nuestros hermanos, la de la intervención de bienes, despojo de intereses, incautación de bibliotecas y documentos, destrucción de archivos…”

José M Arredondo
Cura de Querétaro
31 de agosto de 1919

“Más como la parroquia principal de las cinco en que está dividida la mencionada ciudad, este dedicada a Dios en honor del apóstol Santiago como su patrono principal, quede aquella iglesia constituida Catedral bajo la misma advocación y conservando su prerrogativa de parroquia…”
Papa Pio lX

Son los fundadores de la Iglesia Católica en Querétaro, los frailes Franciscanos, más exactamente los de la provincia del Santo Evangelio de México primero y posteriormente los de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, teniéndose como pioneros al fraile de Dinamarca, Jacobo Daciano y al fraile Alonso Rangel, quién dominaba las lenguas nahuatl y Otomí y fuera enviado a estas tierras por el encomendero de Acámbaro, Hernán Pérez de Bocanegra.

Son también considerados pioneros de la propagación de la fe católica el gobernador del pueblo españolizado de Querétaro, Conín y al mozo del encomendero de Acámbaro, quién posteriormente fuera sacerdote y cura del Mineral de Xichú, Juan Sánchez de Alanís.

Debe tenerse en cuenta el hecho de que La Santa Cruz de los Milagros de Querétaro, es la que une a los pueblos que integran la nueva ciudad de Querétaro tanto mesoamericanos, como europeos, en esta región, que se encontraban en disputa cultural y religiosa, Chichimecas, otomíes, Tarascos y Españoles, para los tres primeros grupos humanos tenía esta cruz el significado de los cuatro puntos cardinales o los “cuatro vientos” y para el tercero, el de los europeos, era el símbolo del cristianismo.

Esta cruz realizada al capricho de los naturales de esta tierra es de piedra blanca de la zona tiene forma ochavada y esta esculpida en cuatro piedras sin pulimento, con un tamaño de dos varas y media de altura.

Esta devoción y patronazgo que Querétaro tiene para La Santa Cruz de los Milagros, permanece hasta la fecha en la fiesta que cada septiembre se realiza del 12 al 15 y por las narraciones de Fray Miguel M. Zavala, Fray Francisco Javier de Santa Gertrudis y Fray Isidro Félix de Espinosa, de quienes hemos conocido la obra de otro de sus compañeros, “Imán de piedra”, la tradición de que esta cruz, crece, tiembla y convierte pecadores.

Esta “conquista espiritual” da comienzo en la ciudad de Querétaro en el llamado Convento Grande de San Francisco, edificado entre las dos trazas de la ciudad y en el actual territorio de la Diócesis, inicia en la Iglesia Chiquita de La Cañada, por el año de 1531, estableciéndose la primera parroquia en 1565, con el antecedente de una Doctrina con facultades de parroquia en 1540 en los inicios del templo y Convento franciscano.

Los reyes de España obtuvieron de La Santa Sede el patronato real, que les daba el derecho de nombrar los obispos y disponer sobre la organización de la Iglesia en las tierras invadidas. Cada convento disponía de templo y doctrina, pero en realidad funcionaban como parroquias. Estos derechos de que gozaban los frailes fueron discutidos hasta el tercer concilio mexicano en 1585.

La Real Audiencia de México, en 1534 con autorización del rey Carlos V, dividió el territorio que ellos llamaron Nueva España, en cuatro Provincias y obispados, ejecutándose dicha orden en 1538, en donde la región de Querétaro quedó en forma indefinida en cuanto a su pertenencia a un obispado.

Esta situación ocasiona un litigio entre las diócesis de México y Michoacán que llega a su fin en 1581 y donde Querétaro pertenece al obispado de México, orden que se cumple a partir del año de 1586, un 22 de agosto ante el escribano Pedro Figueroa.

La provincia franciscana de El Santo Evangelio es desmembrada y se forma la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán a donde pertenecerán los frailes de Querétaro a partir de 1568, en 1586 la parroquia de Querétaro, no los frailes que la atienden, pasa a pertenecer al Arzobispado de México.

A partir del siglo XVll y principios del siglo XVlll, se establecen 14 conventos monumentales en la ciudad de Querétaro, cofradías como la del santo Rosario, La Purísima Concepción, La de las Animas del purgatorio, La de La Santa Cruz de Jerusalén, la de La santísima Trinidad, la del Señor San José, entre otras.

El arte religioso florece en forma pujante en la arquitectura, la escultura, la pintura, la música, las artes, la orfebrería, la ebanistería entre otras muchas.

En el año de 1632 la imagen de la Virgen del Pueblito es colocada por el cura de Querétaro Nicolás Zamora en las inmediaciones de la pirámide y principal edificio del centro ceremonial prehispánico que allí se encuentra desde el 400 a. C.

Es una escultura realizada por el fraile Sebastián Gallegos, sobre el tema de la Inmaculada Concepción hecha al estilo de los naturales con pasta de Kiote y esta imagen une a las dos civilizaciones en conflicto en estas tierras.

Afianza para los naturales su concepto dual de Dios y para los europeos la veneración por la madre de Jesucristo. Para 1736 ya tiene un santuario en las cercanías del centro ceremonial prehispánico y desde entonces es símbolo de unidad social.

El primer libro de bautismos que se ha encontrado hasta la fecha data del uno de enero de 1593, pero sin firmas de los ministros bautizantes, es hasta el 29 de agosto de 1597 en que empiezan a aparecer firmadas, entre otras se encuentran la de los frailes Francisco de la Parra, Lucas de los Ángeles, entre otros.

Para 1720 la parroquia de Santiago o de Querétaro tuvo parroquia auxiliar, en la Otra Banda y los frailes franciscanos se establecieron en lo que hoy es el templo y convento de San Sebastián y la constituyó en parroquia el Arzobispo de México Fray José Lanciego y Eguilaz y secularizada en 1768, siendo su primer cura seglar Miguel Zárate.

Para 1759 la Parroquia de Querétaro es secularizada, por el Arzobispo de México Manuel Rubio Salinas, siendo en esos momentos cura, el fraile Marcos Romero y designado, debido a esta orden, el clérigo secular, Antonio de la Vía y Santaelices, trasladándose la sede de la parroquia, hasta entonces con sede en el templo de San Francisco, al templo de La Congregación, hasta el año de 1771, en que le fue otorgado por el rey de España como sede parroquial, el templo de La Compañía de Jesús, ya que unos años, atrás habían sido expulsados de los dominios españoles los Jesuitas

El primer cura secular de Querétaro es nativo del lugar, nacido el 4 de agosto del año de 1721 Fue doctor en derecho canónico, fue abogado de la real audiencia de presos del Santo Oficio, Comisario, revisor, y Expurgador de libros del mismo tribunal, cura beneficiado de Tecozautla, y primer cura de Querétaro, a partir del 7 de febrero de 1749, Vicario In Cápite y Juez Eclesiástico de Querétaro, rector de los reales colegios de San Ignacio de Loyola y de San Francisco Javier y prefecto de la Venerable Congregación de Nuestra señora de Guadalupe. Fue dueño de la Hacienda de la esperanza y murió un 15 de febrero de 1785 y está sepultado en el templo sede de la Parroquia de Santiago.

Un bando del Rey Carlos lll de España cede el templo de la compañía de Jesús para la parroquia de Querétaro, ya secularizada. “Que la Iglesia con todo y sus altares, retablos y demás adornos fijos, separada del colegio con pared divisoria, se destine a parroquia con título de Santiago, respecto de que por no tener templo propio aquella ciudad estaba sirviendo provisionalmente el templo de los padres congregantes… que los ornamentos, vasos sagrados y demás del servicio del altar quedara para la parroquia…”

Para 1683 se establece en la Loma del Sangremal El Colegio de Propagandas Fide de La Santa Cruz, madre de otros muchos en América, para la difusión del cristianismo católico entre los naturales de este continente, acontecimiento de gran relevancia para la historia de la Iglesia en Querétaro.

Para finales del siglo XVlll y teniendo la ciudad de Querétaro cincuenta mil habitantes se establecieron las capillas de indios de san Francisquito, San Isidro, El Espíritu Santo y Santa Ana como, auxiliares de la parroquia Mayor de Santiago.

Para 1785 el arzobispo de México Francisco de Lizana y Boumont eleva a la categoría de parroquia a Santa Ana, siendo Félix Ozores Sotomayor, su primer cura, al templo del Espíritu Santo, siendo Diego Marciso el primer cura y al de San Francisquito, nombrando como párroco a Manuel Caballero Rincón, nombra también sede parroquial a la Iglesia de Santa Rosa ahora llamada de Jáuregui, que hasta entonces era auxiliar de la parroquia de San Sebastián, ubicada en la llamada Otra Banda y cuyo primer cura fuera, Domingo Guerra.

La población de San Juan Del Río que tiene sus inicios con la civilización mesoamericana y bajo el nombre de Iztachichiumercapan, es tomada por los otomíes y posteriormente por el encomendero de Acámbaro, en ella se encuentra el altepetl, cuyas ruinas se encuentran en el llamado Cerro de La Cruz y es parte también de la provincia de Jilotepec a la llegada de los europeos a la región.

Su primera parroquia es atendida por clérigos seculares y bajo el patrocinio de San Juan Bautista y se tiene como tradición la fecha del 24 de junio de 1531.

Se van fundando instituciones para la población con carácter religioso poco a poco, para 1672 se establece el Convento y Hospital de los Juaninos, para 1683 se crea el Beaterio, para 1690 se erige el Convento y Hospital de Santo Domingo por el ilustre dominico, Fray Felipe Galindo, para 1689 se edifica con toda formalidad la parroquia de españoles y para 1731 la parroquia de indios en el centro de la población ya hispanizada, para el siglo XVlll se crea la capilla del Calvario y en 1831 el templo del Sacro Monte, entre otros.

Al inicio del siglo XlX debido sobretodo a la guerra de independencia, Querétaro sufrió la paralización de sus negocios y su crecimiento, decreciendo considerablemente su población y teniendo en cuenta que en 1813 la fiebre amarilla, aunado a la expulsión de los españoles fue disminuyendo el número de habitantes quedando para 1822 tan solo 20 mil de ellos.

Tal situación ocasionó que la Iglesia se retrajera fundiendo los curatos del Espíritu Santo y Santa Ana y el de San Francisquito y Santiago, quedando pues tan solo tres parroquias de cinco.

Sirva como ilustración el saber que el altar mayor del templo de La Compañía de Jesús, siendo ya Catedral y Parroquia del sagrario fue renovado, entre los años de 1862 a 1884, siendo cura el Padre Guisasola.

La ley del 25 de junio de 1856 llamada de la amortización de los bienes del clero y ratificada por la constitución del 5 de febrero de 1857 en el artículo 27, dejó sin casa cural a la parroquia de Santiago.

El artículo 99 de la ley expedida por el presidente Benito Juárez el 5 de febrero de 1861 dice: “El Gobierno cede las casas curales y los palacios episcopales o de jefes de cualquier culto, declarándolos exceptuados de desamortización y redención mientras permanezcan destinados a su objeto”

Basado en esta ley el cura Agustín Guisasola solicitó al gobierno del estado la devolución de lo que hoy conocemos como Patio Barroco y que fuera el colegio de san Ignacio de Loyola, como casa cural de la parroquia de Santiago.

Se opuso a esta petición el rector del Colegio Civil, Licenciado próspero C Vega, quién perdió el litigio devolviendo el edificio el 9 de febrero de 1869, recordando que el 11 de febrero de 1865 se había despojado de este edificio a la mencionada parroquia.

En los momentos más difíciles de la historia de la ciudad de Querétaro y siendo intervenido el país por los franceses, el Papa Pío Nono erige los obispados de León, Zamora y Querétaro y al de Michoacán lo nombra arzobispado y sede metropolitana de estos, mas el de San Luis Potosí.

El 26 de enero de 1863 las letras apostólicas que comienzan con “Deo Optimo Maximo” erige la diócesis de Querétaro el Papa Pío lX y elige como su delegado para ejecutar dichas letras al primer arzobispo de Michoacán Clemente de Jesús Munguía, quién a su vez nombra sub delegado al recientemente nombrado obispo de León Jesús Díez de Sollamo.

El domingo 31 de enero de 1864 en el templo que fuera de La Compañía de Jesús y ya traducida la bula pontificia al castellano por el padre José María Ochoa, en misa pontifical, ordenó el sub delegado pontificio se leyera la Bula, tanto en latín como en español, en presencia de la autoridad civil, Desiderio Samaniego, del Clero y los fieles, mandando se fijase el documento en el cancel del templo parroquial.

El martes siguiente 2 de febrero se mando “ por cordilleras” el documento a todas los curas que desde ese momento formaban parte del obispado de Querétaro y donde se les comunica presten obediencia nombrado primer obispo de Querétaro, Bernardo Gárate López Arizmendi, el 19 de marzo de 1863, quién tomó posesión de la diócesis por medio del bachiller Luis Gonzaga Borja

En la parroquia mayor de Santiago era cura Agustín Guisasola, en la de Santa Ana, José Guadalupe Perrusquía, en la de San Sebastián, José Guadalupe Jaime, en San Juan del Río, Pedro Ladrón de Guevara, en La Cañada, José María Barbosa, en el Pueblito, Rafael Yañez, en Amealco, Macario Rodríguez, en Colón, Francisco Becerril, en Tolimán, Nazario Jordán, en Tequisquipan, Camilo Mireles, En Xichú y Victoria, Jesús Torices, en Landa, Mariano Acosta, en Jalpan, Eustaquio Telles, en Santa Rosa Jáuregui, Antonio Mendoza, En San José Iturbide, Domingo Rodríguez, vicario de Huimilpan, Gregorio García y vicario de Tierra Blanca, Fray Agustín González.

Los límites del obispado de Querétaro fueron los colindantes con las diócesis de León y del Potosí, más los lugares desmembrados del Arzobispado de México y se pidió que el obispo mandara se levantase una carta geográfica con la mayor exactitud posible.

Se erigió como Catedral y parroquia del Sagrario, al templo de la Compañía de Jesús y como morada del obispo, el párroco y el seminario, los colegios de los jesuitas, anexos al templo, que fueron los de San Ignacio de Loyola y el de San Francisco Javier.

El archivo de la parroquia de Santiago tiene memoria a partir de 1593 con su primer libro de bautizos para españoles. Los temas más importantes con los que cuenta este archivo son:

Bautizos, confirmaciones, informaciones matrimoniales como: Dispensas, impedimentos, exhortos, matrimonios; Inhumaciones, entierros, testamentos, poderes, contratos, obras pías, capellanías, Asuntos del juzgado eclesiástico, vicarías foráneas entre otros temas más

Se pueden citar el libro de bautismos para españoles de 1593 a 1692, el libro de bautizos de castas de 1637 a 1642, el libro de Velaciones de 1614 a 1660, otro libro de matrimonios de 1630 a 1653, el libro de bautizos y matrimonios indígenas de 1605 a 1613, el libro de bautismos indígenas de 163777 a 1655 en tres tomos, el libro de matrimonios indígenas de 1666 a 1680, el libro de entierros para españoles de 1671 a 1708. Documentos sobre santuarios, especialmente el de la Virgen del Pueblito; Un árbol genealógico del Marques de Santa Cruz, de 1857 a 1863, entre muchos otros documentos más.

El 25 de julio de 1865 por ordenes del Obispo Gárate y acuerdo del V. Cabildo, más la anuencia del provincial franciscano Fray Manuel Garnica, comenzaron todas las funciones de Catedral en el templo de San Francisco, donde permaneció hasta el 11 de enero de 1911 cuando fue trasladada al templo de la Congregación donde estuvo el 15 de agosto de 1920, cuando fue trasladada al templo de San Felipe Neri, consagrado, por el obispo Banegas, para tal fin, el 30 de junio de 1931.

El primer obispo de Querétaro Bernardo Gárate López de Arizmendi, consagrado en el templo de Santa Teresa en la ciudad de México por el Arzobispo Pelagio Labastida y Dávalos, llegó a la ciudad el 29 de enero de 1865, al día siguiente formó la curia diocesana, El Cabildo de catedral el 12 de febrero del mismo año y el seminario el 2 de marzo siguiente, siendo su primer rector Manuel Castro y Castro.

El cabildo quedó integrado por un Arcediano, dos canónigos uno doctoral y otro penitenciario y cuatro canónigos de Gracia, además de 6 Prebendados o Mansionarios, cuatro capellanes de coro, jueces hacedores, Sacristán Mayor, Organista mayor y coro infantil.

Los cuatro canónigos capitulares que integraron este cuerpo colegiado fueron José Ma. Ochoa, Domingo Rodríguez, José Ma. Alegre, Manuel de Laris y Boña.

Es importante recordar un manuscrito de 1793 y todavía lejana la erección de la diócesis de Querétaro, señala el documento a pocos años después de la secularización de la parroquia de Santiago en Querétaro, cuantos, cuales y quienes integraban el presbiterio y la vida regular en esta ciudad, dando nombre y apellido de cada uno y su comportamiento.

El cura de la parroquia de Santiago era en ese entonces Alonso Martínez Tendero y sus tres vicarios se llamaban Juan de Arrillaga, José Maya e Ignacio Mora, se queja el escritor de este documento de la falta de instrucción doctrinal por parte de la parroquia y de los altos aranceles que cobraban por los servicios prestados aún a los muy pobres.

Era rector del real seminario de San Javier el Dr. Pedro de Arce y Pereda, vicerrector, el Bachiller Mariano Cabeza de Vaca, y entre los maestros se encontraban los doctores Francisco Pérez, Jacobo Pardo, y el bachiller José Mesa.

El Curato de San Sebastián estaba a cargo de Aniceto de Silvestre y Olivares, con tres vicarios: José Montaño y Juan Mendiola y Francisco Orozco. El Curato de San Pedro en La Cañada estaba a cargo de Lázaro Frías y sus vicarios eran: Pedro García y Manuel Correa.

Los Franciscanos en la ciudad de Querétaro, tanto los de La Cruz, como los de San Francisco y los Dieguinos eran en número muy superior a los del clero secular, sin contar a los del Pueblito y a las otras ordenes religiosas establecidas. Podríamos decir que los frailes franciscanos superaban el número de 140 miembros, mientras que el clero diocesano apenas llegaba a casi cien integrantes.

El Cura del Pueblito, era Bernabé Cosío, con un vicario en Huimilpan Ignacio Jordán, pero en realidad la cura de las almas estaba a cargo de los franciscanos recoletos del Santuario de Nuestra Señora del Pueblito, debido a la negligencia del cura.

El Curato de San Juan Del Río estaba encabezado por José Mariano Ramírez de la Torre y los vicarios, y los vicarios Mariano Méndez y Manuel Requexo. Aquí los religiosos dominicos y los Juaninos que atendían el hospital eran de gran ayuda a la parroquia.

El Curato de Santa María en Amealco estaba bajo la autoridad de Mariano del Villar, y los vicarios Mariano Garfias y Francisco Pichardo; El Curato de San Pedro en Tolimán lo presidía Juan Bautista Lapadriza y el vicario Pedro Rangel. ; El Curato de Tolimanejo a cargo de José Ortega y vicario Cayetano Miranda, parroquia mal atendida y abusadora de los pobres, según informa el documento.

El documento mencionado esta dirigido por el Sub Delegado de Distrito Capitán Juan Fernández de Munilla al virrey de La Nueva España, con fecha 19 de noviembre de 1793.

“El casco de esta ciudad contiene dos parroquias o curatos, conviene saber, el de Santiago Apóstol y el de San Sebastián, el curato de Santiago radicado en la iglesia que fue de los regulares extinguidos y que abraza la principal parte de la población a la parte del sur del río o arroyo que corriendo de oriente a poniente la separa de la parte del norte en que está el arrabal y curato de San Sebastián, curato cuya feligresía asciende a 27 mil habitantes y es atendida por un cura y tres vicarios.”

“Las numerosas comunidades de regulares, que de día y de noche están pronto a salir a las confesiones y predican con frecuencia en sus templos.”

Por cédula del rey de España Carlos lll, es donada la Iglesia Jesuita de Querétaro, para destinarla a Parroquia de Santiago, por bando expedido el 25 de junio de 1767, además por decreto del 27 de febrero del mismo año había ordenado “se extrañen” de sus dominios a los religiosos y novicios, lo mismo que se ocupen sus propiedades, de los integrantes de la compañía de Jesús y sus novicios.

San Francisco de Borja fundó la Provincia de México el 15 de junio de 1571, llegando a México los primeros catorce jesuitas el 28 de septiembre de 1572, al ser expulsados en 1757 ya eran 678, La Compañía de Jesús se volvió a instalar en México en 1815, sufriendo otro destierro en 1873 y la persecución religiosa del 1926 y para el año de 1969 aran ya 753.

En Querétaro tal disposición le correspondió cumplirla al coronel León de Sesma, siendo provincial de esa institución religiosa Salvador Gándara.

Las otras temporalidades debían sujetarse a diferentes acuerdos, como la casa destinada al seminario o el llamado Colegio de San Ignacio, debiera ser casa de estudiantes pensionados del Colegio de San Francisco Javier debiera continuar, llamándose Real seminario de San Javier, pero bajo las ordenanzas del Rector y este del cura de la parroquia.

Que debiera leerse en dicho seminario la filosofía de Gaudín, la teología de Tomás de Aquino y la moral de Ferrer, como en los colegios de San Carlos, San Ildefonso y de San Pedro y San Pablo.

Las congregaciones religiosas seglares allí existentes como la de la Purísima Concepción, Dolores y la de la Buena Muerte, debieran ser extintas.

La biblioteca y libros que estuvieren en los aposentos, sujetos a examen y separación de los libros de doctrina laxa, a excepción de los de vocabularios de idiomas de estas tierras

El Colegio de San Ignacio se funda en 1625 y va teniendo junto con su crecimiento diversas modificaciones hasta llegar a la belleza arquitectónica que posee y sus corredores tuvieron lienzo de la vida del fundador de la Compañía de Jesús, del pintor oaxaqueño Miguel Cabrera.

El Real Colegio de San Francisco Javier es de principios del siglo XVll y estuvo patrocinado con gran magnanimidad por Juan Caballero y Osio, al mismo tiempo que los padres jesuitas le dieron gran relevancia a los estudios incorporando este centro escolar a la Real y Pontificia Universidad de México y al Seminario Conciliar de la arquidiócesis de México.

Después de haber dado grande luminarias en el arte y la cultura fue clausurado por orden real el 25 de junio de 1767, habiendo servido 165 años al pueblo de Querétaro.

.El Colegio de San Francisco de Asís, instalado dentro del Convento Grande de San Francisco, para la formación de religiosos, fue abierto a estudiantes que solo buscaban el conocimiento, produciendo varones de esclarecida virtudes y ciencia.

El Colegio de Propaganda Fide fundado en la Loma del Sangremal fue el centro de ilustración más importante de los franciscanos en América a partir del siglo XVll y siendo madre de otros grandes colegios en América como el de Guatemala, el de México, el de Zacatecas, el de Pachuca, entre otros muchos más y dando frutos de esclarecidos egresados de ese centro de estudios.

El Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, fundado en 1670 por las hermanas Alonso y que como fruto dio, entre muchas otras obras, el edificio religioso más hermoso de la ciudad y como sociedad dieron instrucción a las doncellas acaudaladas y nobles de esta ciudad, siendo propiamente el lugar donde se inicia la escuela de música sacra más importante de Querétaro, que después tendrá su culminación con el centenario Conservatorio de Música.

Colegio de Carmelitas Descalzas del Señor San José de Gracia, en 1736, con la autorización del arzobispo Francisco Antonio Lorenzana, establecieron un colegio de enseñanza para niñas, bajo el patrocinio del Marques de la Villa del Villar del Aguila.

Además de estos centros de enseñanza se puede recordar que los conventos de los dominicos, de los agustinos, de los carmelitas, de los Dieguinos, en esta ciudad, hubo estudios para jóvenes que aspiraban a la vida religiosa.

El Papa Pío lX preconizó al que fuera el segundo obispo de Querétaro Ramón Camacho García, en el consistorio del 22 de junio de 1868 y fue consagrado el 4 de julio de 1869 en la Catedral de Morelia, de manos del Arzobispo Arciaga y el 19 de julio de ese mismo año toma posesión de la diócesis por medio de su representante Manuel de Soria y Beña.

El Obispo Ramón Camacho llega a residir a Querétaro el 15 de agosto del mismo año y el 22 del mismo mes es recibido en la Catedral, durando este episcopado de 15 años, donde ordenó a 36 sacerdotes y se abrió al tercer intento y ayudados por la fuerza pública el primer templo surgido de la reforma protestante .

La formación de la juventud durante el siglo XlX y principios del siglo XX estuvo a cargo, dentro de la Iglesia de Querétaro, principalmente del gran educador queretano Florencio Rosas.

Quien fundara El Liceo Católico, de donde salieron de donde salieron abogados, ingenieros, farmacéuticos, topógrafos y de otras muchas profesiones más, El Colegio de Niñas, El Colegio Guadalupano, La escuela de Agricultura, La Escuela de Artes y Oficios, donde se formaron los obreros queretanos, El Taller para Niñas llamado del Sagrado Corazón, el asilo para niñas huérfanas llamado del Espíritu Santo y fue por muchos años rector del seminario Conciliar. Toda una obra educativa fundamental para el Querétaro del siglo XX y para beneficio de los miembros de la Iglesia católica.

El 19 de febrero de 1889, a poco más de 25 años de fundada la diócesis de Querétaro, el cura de la parroquia de Santiago a cargo de Francisco Figueroa y el Gobierno del estado, firman un convenio sobre el edificio que en un tiempo fuera de la Compañía de Jesús, el llamado Colegio de San Ignacio y que después fuera donado por el rey Carlos lll, para curato.

El 20 de diciembre de 1883 el cura de Santiago de ese entonces P. Guisasola y las autoridades civiles habían llegado a un acuerdo para la división de los que era el Colegio Civil y la casa parroquial o curato.

Pero para la fecha antes mencionada ya habían sucedido dificultades con los limites y servicios tanto del curato como del colegio civil por lo que se llega a un nuevo acuerdo, levantando nuevo plano, debido al perito Carlos Alcocer y que sirvió de base a la nueva escritura.

A partir del 24 de mayo de 1885 gobernó la diócesis de Querétaro, por 13 años, el obispo Rafael S. Camacho García. “Ferviente propagador de la devoción Guadalupana, vigilante cuidadoso de la disciplina eclesiástica, de los sagrados ritos y restaurador del canto y la música sagrada”.

Asistió al concilio provincial de Michoacán y al concilio latinoamericano efectuado en la ciudad de Roma. Fundó El Conservatorio de Música Sacra, promovió la peregrinación anual al Tepeyac, que le valió fuera seguida por todas las diócesis del país.

Casi al final de su obispado obtuvo de la Santa Sede le fuera nombrado un obispo Coadjutor con derecho a sucesión, recayendo esta responsabilidad en el queretano Don Manuel Rivera Muñoz

Este Obispo nativo de Querétaro, nació en la ahora calle de Invierno, un 16 de junio de 1859, obtuvo el grado de Licenciado en derecho en el Liceo católico, siendo provisor, Vicario General y Gobernador de la Mitra, Rector del Seminario, entre otras grandes responsabilidades antes de ser nombrado Obispo Titula de la diócesis de Querétaro.

Fue obispo titular de Carpasia y Coadjutor de Querétaro el 13 de noviembre de 1904, con derecho a sucesión y el 11 de mayo de 1908 es obispo titular hasta su muerte el 2 de mayo de 1914.

Francisco Venegas Galván es nombrado obispo de Querétaro en 1919 y lo es hasta su muerte en 1932, era originario de la ciudad de Celaya.

Para 1933 es nombrado obispo de Querétaro a Marciano Tinajero y Estrada, quién gobernará la iglesia por 24 años y la proveerá de escuelas católicas, lo mismo que convocará, presidirá el primer sínodo diocesano y levará por fin la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito el 17, de octubre de 1947. Era originario de La Nopalera en el estado de Guanajuato y muere el 27 de octubre de 1957.

Alfonso Toriz Cobian, obispo de Chilapa, Guerrero, es nombrado en 1958, obispo de Querétaro y durará en esta responsabilidad 30 años y a quién le corresponderá asistir al Concilio Vaticano Segundo y poner en esta diócesis en práctica los acuerdos de dicho concilio y la formación del Consejo presbiteral, entre otras cosas y muere en 1988.

En 1988 el entonces obispo de Tuxpan, Veracruz, Mario de Gasperín, es nombrado obispo de Querétaro, quien comienza la reforma de la diócesis, debido a la transformación que la ciudad y el estado sufren al ser el centro de desarrollo más importante del centro de la República, sufriendo un crecimiento inusitado.

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