La cultura Serrana queretana

La cultura serrana

Margarita Velasco

INAH

El poblamiento de la Sierra Gorda se produjo hacia finales del Preclásico por agricultores mesoamericanos procedentes de la Costa del Golfo y del Altiplano, aunque, al parecer, la mayor parte provenía de las tierras bajas de la planicie costera, como resultado de un movimiento poblacional que emigró de la planicie costera y se replegó hacia las laderas y montañas de la Sierra Madre Oriental, desde el sur de Tamaulipas hasta el norte de Hidalgo. Esos agricultores colonizaron la sierra, se adaptaron a las condiciones ambientales y aprovecharon los recursos de la región.

La topografía montañosa obligó a los agricultores a cultivar los valles intermontanos, los planes y las laderas de los cerros, y desmontaron el bosque para aprovechar la tierra. El relieve montañoso también los obligó a buscar fuentes de agua para asegurar el abasto de la población. Los ríos corren por cañadas profundas y estrechas, que dificultan su aprovechamiento, no así los manantiales y los pequeños cuerpos de agua y lagunetas, que fueron las fuentes más aprovechadas para el consumo diario.

Entre los siglos VI al X d.C. se produjo el apogeo de la Sierra Gorda. Para esta época, la población serrana se había incrementado y el gran número de asentamientos a lo largo de la sierra dan cuenta de un desarrollo exitoso, sustentado en una economía basada en la agricultura y la minería. Es el momento en el que surgen ciudades como Ranas y Toluquilla.

Un desarrollo agrícola eficiente permitió cubrir las necesidades de la población, que contaba para esa época con un complejo sistema de terrazas de cultivo sobre las laderas y en los pliegues de las montañas, construidas por medio de muros de lajas y lodo, conocidos como “pretiles”, usados hoy día por los campesinos, ya que controlan la erosión y retienen la humedad del suelo.

Otro factor importante de la economía serrana fue la minería. Ésta llegó a la Sierra Gorda durante el Preclásico Superior, introducida por mineros conocedores del oficio, que desarrollaron y perfeccionaron la técnica de explotación de los yacimientos, de acuerdo con las características geológicas de la región, donde el cinabrio (sulfuro de mercurio), entre otros minerales, desempeñó un papel importante. Debe destacarse que la minería, es decir, la actividad de detectar, excavar y extraer los minerales, incluía una compleja cadena de tareas debidamente organizadas por el grupo en el poder, que, en una sociedad jerarquizada, era el que programaba las distintas etapas de trabajo: designaba el sitio de explotación, asignaba tareas, abastecía suministros y, lo más importante, recolectaba el producto de la jornada para tasarlo, empacarlo y almacenarlo para su traslado de la mina a los almacenes, para, posteriormente, disponer del valioso producto en el intercambio de bienes suntuarios mediante las complejas redes de comercio local o a larga distancia. La Sierra Gorda debió cubrir buena parte de la demanda de pigmento rojo de cinabrio en el mercado mesoamericano.

El patrón de asentamiento en la Sierra Gorda estuvo determinado por la topografía; los asentamientos se encuentran en la parte alta de los cerros, en las laderas o en puntos estratégicos como puertos, planes, cañadas o divisaderos, que permitían el control de la región.

Es claro que también hubo una jerarquía en los asentamientos, de acuerdo con su función. Así, había desde los grandes centros de poder como Ranas y Toluquilla, con una estructura urbana bien planificada, hasta pequeñas unidades de población asociadas a las labores agrícolas, los campamentos mineros, la vigilancia (atalayas) y las garitas.

Arquitectura

La arquitectura adquirió entonces características distintivas que se pueden observar en los centros urbanos mayores, donde la disposición de los basamentos piramidales y las estructuras de juego de pelota marcaban la pauta del desarrollo constructivo, y alrededor de las cuales se abrían las plazas y se disponían los edificios administrativos y habitacionales. Las estructuras de planta rectangular y circular se combinaban en el entramado urbano y se manejaban el talud rematado por la cornisa volada, las escaleras semicirculares y los afloramientos de la roca madre del cerro, que se integraban al paisaje urbano; todos éstos son elementos distintivos de la arquitectura regional. Los serranos edificaron sus estructuras bajo ciertos patrones constructivos: nivelado el terreno, se apilaban piedras y tierra para formar el núcleo del edificio y éste se revestía con un muro de lajas trabajadas burdamente, para finalmente colocar una cubierta de lajas calizas bien careadas, unidas con mortero de arcilla. Las piedras eran colocadas cuidadosamente y no hay evidencia de que tuvieran una cubierta de estuco, como es usual en otros lugares de Mesoamérica.

Sin embargo, sería un error pensar que lo que conocemos como Sierra Gorda, culturalmente hablando, sea una unidad homogénea. Gracias a las recientes exploraciones arqueológicas se identifican subregiones, donde se marcan con mayor o menor intensidad los vínculos con las regiones culturales vecinas, como la Huasteca, Río Verde, el Tunal Grande, o con algunos de los cazadores-recolectores del Altiplano norte, poblaciones con las que los agricultores-mineros de la Sierra Gorda mantuvieron relación a lo largo de su historia. Es interesante resaltar que la Sierra Gorda mantuvo vínculos más estrechos con sus vecinos del oeste, norte y este, que con los pueblos del Altiplano, con quienes parece distanciarse.

Nuestro amigo, el señor Sotero, agricultor
y minero de la Sierra Gorda queretana,
nos muestra una bocamina prehispánica.

Los afloramientos rocosos del cerro fueron aprovechados como parte del sistema constructivo.

Las vasijas eran parte de las ofrendas funerarias. Algunas contenían alimentos y otras, estaban asociadas al juego o contenían cinabrio.

Vaso de tecalli o alabastro que formaba parte de la ofrenda de un personaje de la jerarquía gobernante de Ranas.

Enterramientos

Poco hemos podido avanzar en el conocimiento del pensamiento mágico-religioso de la población serrana, pues no han llegado hasta nosotros los elementos iconográficos que permitan identificar cuáles eran sus deidades más importantes, su calendario religioso, sus festividades, etc. Sin embargo, se observa en el sistema funerario de los serranos el concepto de la vida más allá de la muerte. Algunos de los entierros se encuentran asociados a elementos constructivos: al interior de casas habitación, a los templos, como ofrenda a la construcción en los muros de contención de grandes plataformas, asociados a las estructuras de juego de pelota, etc. Los individuos, algunos de ellos sacrificados, eran amortajados en posición flexionada (fetal), con los brazos por debajo de las rodillas o cruzados sobre el pecho. Los bultos mortuorios eran depositados sobre el terreno acompañados por una vasija que posiblemente contenía algún alimento; después eran cubiertos de tierra y encima se colocaba una cubierta de piedras y más tierra, para sellar el piso. La mayor parte de los enterramientos localizados hasta ahora son entierros múltiples.

La fluctuación de la frontera norte de Mesoamérica

Hacia el siglo XI de nuestra era, la Sierra Gorda experimentó el colapso que puso fin al desarrollo serrano. En el desplome de la Sierra Gorda debió intervenir una acumulación de factores, que a lo largo de los siguientes 350 años afectó a todos los pueblos de la frontera norte. Pedro Armillas atribuye la contracción de la frontera a cambios climáticos al final del primer milenio, mientras que Enrique Nalda señala que se debió a fenómenos sociales por modificaciones en las estructuras internas de la sociedad, esto en la parte sur del Bajío. La Sierra Gorda sufrió el embate de los cambios y el efecto de ello fue el abandono de la región, lo que posiblemente ocurrió de forma gradual. Las evidencias arqueológicas en Ranas y Toluquilla muestran un abandono ordenado, sin violencia por parte de la elite gobernante, mientras que los agricultores y mineros estuvieron arraigados en la región algún tiempo más, hasta el avance de los pueblos cazadores-recolectores que merodeaban por la Sierra y que se adueñaron de las tierras de los antiguos agricultores y lograron desplazarlos. Se cierra así un capítulo de la historia serrana. A los nuevos pobladores de la Sierra Gorda y sus contornos se les conoce en las fuentes históricas coloniales como “chichimecas”, término genérico dado a los grupos de cazadores-recolectores del norte. En el caso de la población chichimeca de la Sierra Gorda, las fuentes mencionan a los ximpeces, pames y jonaces. Los pames y jonaces eran pueblos otomianos (quizá también los ximpeces) pertenecientes al tronco lingüístico otomangue; según los estudios lingüísticos, tanto la lengua pame y sus dialectos como el chichimeco-jonaz están estrechamen-te emparentados, aunque culturalmente presentaban diferencias. Para los siglos XVII y XVIII los pames ocupaban el sector oriental de la sierra y los jonaces se distribuían por la parte occidental.

Conquista y evangelización

Luego del sometimiento de los pueblos del centro de México por los conquistadores hispanos, se desarrolló un creciente interés por conocer el potencial económico de las tierras del norte, vista como una promesa de fama y fortuna para las oleadas de nuevos colonos que arribaban a la Nueva España. Sin embargo, nunca se imaginaron el desgaste que significaría enfrentarse a las aguerridas “naciones” del norte, pueblos de cazadores-recolectores nómadas, las tribus chichimecas. Durante la segunda mitad del siglo XVI se forjó el “camino de la plata”, que conducía a las minas de plata de Zacatecas, y a la par se desarrolló el conflicto de la Guerra Chichimeca, la cual puso de manifiesto la capacidad guerrera de los norteños para defender su territorio, que significó 40 años de conflicto bélico. Al final se firmó la paz; el altiplano norte quedó en manos de los españoles y una parte de los chichimecas terminó sufriendo el yugo hispano y otra continuó defendiendo su libertad en las montañas.

Durante el siglo XVI la Sierra Gorda o “Cerro Gordo”, como también se le llama, era un territorio poco conocido; los poblados fundados en sus contornos formaban un cerco desde donde partían los colonos en busca de tierras para asentarse, metales que explotar y pastos para sus ganados; asimismo, los militares buscaban resguardar los intereses de la corona y los misioneros ejercer su labor evangelizadora. Todos tuvieron dificultades para llevar a cabo su propósito. Los chichimecas pames y jonaces darían la batalla para evitar ser sometidos y despojados de sus tierras desde la segunda mitad del siglo XVI hasta mediados del XVIII.

Los primeros intentos misionales por evangelizar la Sierra Gorda comenzaron con los franciscanos por la parte occidental y los agustinos por la oriental; para finales del siglo XVII franciscanos y dominicos continuaban tratando de establecerse en la región con la ayuda de escoltas militares, sin lograrlo. Para el siglo XVIII, los rebeldes chichimecas seguían alzados, defendiendo su territorio, sin embargo, el interés de los españoles establecidos en torno a la Sierra Gorda era mantener la guerra “ya que faltaban tierras y la guerra daba una ocupación, dinero y títulos”. La situación no podía continuar indefinidamente; el virreinato estaba decidido a terminar con ese “manchón de gentilidad” tan próximo a la capital. A partir de 1740, las fuerzas militares encabezadas por el coronel José de Escandón –quien un año después sería nombrado capitán general de la Sierra Gorda– y fray José Ortés de Velasco –del colegio de Propaganda Fide de San Fernando de México, nombrado comisario de las misiones para la “reconquista espiritual de la Sierra Gorda”– juntaron sus fuerzas para dar paso a una nueva etapa en la historia serrana: el control de la región y la sumisión de los pueblos pames y jonaces.

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Margarita Velasco Mireles. Pasante de la maestría en arqueología. Investigadora en la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH. Directora del Proyecto Arqueológico-Minero de Sierra Gorda.

En este mapa del siglo XVI se ejemplifican las tensas relaciones entre esos grupos nómadas y los colonizadores españoles. San Miguel y San Felipe de los Chichimecas.
Presidio de la provincia de Pánuco en Jalpan. Durante el siglo XVI, en las zonas de conflicto entre españoles y chichimecas se establecieron guarniciones defensivas, conocidas como “presidios”.

“La otra inseguridad”

Valle de Chalco Solidaridad

Atraso social, económico y, ahora, “la otra inseguridad”

A robos y secuestros se suman cobros de miembros de La Familia

“En un mes se hallaron 120 cadáveres en calles y canales”

Angélica Enciso L.

La Jornada

Valle de Chalco Solidaridad, Edomex. Hace un cuarto de siglo la familia de Rosario llegó aquí con la ilusión de tener una casa propia. No la espantó que las calles fueran de tierra y que no hubiera servicios. En la década de los 90 el gobierno federal impulsó el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol) y se introdujeron luz, agua y drenaje. “Pensé que esto florecería, pero no fue así”, afirma. Tiene 60 años, vive con un hijo, vende verduras en la calle y ambos sobreviven con 100 pesos al día. Le teme a la inseguridad, pues varias veces la han asaltado. Le espanta enterarse de que con frecuencia encuentran muertos en las calles.

También Ángel, por la necesidad de tener vivienda, arribó a esta localidad en 1985. “Todo eran sembradíos. Se veía bonito, aunque había mucho polvo y en tiempo de lluvia no se podía entrar por el lodazal.” Recuerda que le costó mucho trabajo sacar adelante su negocio de hojalatería y pintura. Tiene poco trabajo, “cada vez menos”, y a veces ni para comer le alcanza.

Patricia vive aquí porque las rentas son baratas, unos mil pesos por un cuarto grande con cocina. Decidió sacar a su hijo mayor de la primaria. Iba en quinto año. Su esposo perdió una pierna y no puede trabajar, por lo cual sólo ella mantiene a los cinco miembros de la familia. Dice que sale caro mandar al niño a la escuela y que a sus 10 años él ya puede ayudar con ingresos, por lo que ahora labora tirando basura en el mercado o hace mandados.

Desde la carretera a Puebla se observan largas hileras de casas grises y chatas, que se levantan enmedio de la polvareda en este municipio habitado por 332 mil personas. La mayoría de las construcciones mantienen el color triste del tabicón. Pocas están pintadas. Las calles, sin árboles ni jardineras, acentúan el panorama cenizo. Aquí hay 77 mil familias, de las cuales 16 mil son encabezadas por mujeres.

A lo largo de las avenidas principales –Alfredo del Mazo y Cuauhtémoc– hay negocios pequeños, con grafitis en las paredes. Entrando hay calles sin pavimento y llenas de polvo. El agua escasea y los habitantes de colonias que están cerca del canal La Compañía temen la temporada de lluvias. Aún recuerdan las inundaciones del año pasado.

Actualmente 30 por ciento de la población tiene entre 15 y 29 años de edad. Sólo 4.2 por ciento tiene más de 60. A diferencia de hace 25 años, cuando había dos escuelas primarias, ahora existen 325 instalaciones de educación básica y media superior. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), gran parte de los habitantes laboran en el Distrito Federal. Sus traslados duran hasta dos horas.

Para los ancianos el recuerdo de cómo levantaron sus casas y la forma en que llegaron los servicios en esta localidad, que se convirtió en el municipio Valle de Chalco Solidaridad en 1994, está siempre en sus pláticas. También recuerdan el 7 de mayo de 1990, día en que el papa Juan Pablo II estuvo en esta localidad, cuya pobreza “ya la había puesto de moda” el entonces presidente Carlos Salinas.

* * *

Ángel y su esposa Apolonia trabajaron en los comités de Solidaridad del Pronasol para organizarse y obtener servicios. Sentado en la entrada de su negocio de hojalatería, platica, y ella escucha y asiente. “La calle se pavimentó hasta 2000, y hubo agua y drenaje en 1993. Todos salíamos a chambear, a aportar trabajo, ideas, para que no se hiciera mal uso de los recursos. Fui presidente del comité de guarniciones y banquetas.” El programa iba muy bien, “pero de 2000 para acá hubo estancamiento, atraso social y económico”.

Para Ángel, el principal problema “es la inseguridad, pues hay grupos asaltando. Andan en motos. Si camina por la calle, le quitan el bolso. Dicen que hay personas, yo no las he visto, que son de La Familia. Que llegan a los negocios y quitan el dinero. Ésa es otra inseguridad”.
La mayoría de los habitantes del municipio trabajan en el Distrito Federa

De acuerdo con los datos más recientes del Inegi, 332 mil familias habitan en el municipioFoto Jesús Villaseca
No hay orden en las calles. “En las avenidas no hay parada para los camiones. Se detienen donde quieren y hay un montón de tierra en las banquetas. Todo eso lleva a la inseguridad. Entre sábado y domingo hay muchas calles cerradas por fiestas, pues los vecinos las hacen ahí. Eso me parece mal.

“Me defiendo en el negocio cuando hay trabajo. Me apuro. Cuando no, tengo que descansar.” Sus jornadas laborales, de 12 horas, apenas le dejan tiempo para ver la televisión en la noche y dormir un rato. “No han sido suficientes para vivir sin carencias.”

* * *

En las narraciones de los habitantes aparecen historias de inseguridad, muertes y secuestros. A mediados de febrero fueron encontrados los cuerpos de dos mujeres jóvenes en la zona ejidal de la colonia Guadalupana. Eran habitantes del municipio.

Una trabajadora de la unidad de bomberos comenta que en un mes se hallaron 120 cuerpos en calles y canales. Esa información no pudo ser confirmada por el área de comunicación social del municipio, “porque esa área no le corresponde.

“Todos los días hay muertos, ejecutados. Parte del problema es la falta de trabajo para los jóvenes. Muchos no hacen nada. La administración pasada (del PRD) fue la que dejó inseguridad. Venden drogas como si fueran dulces. A esto se agrega la pobreza, la falta de recursos económicos”, afirma la trabajadora.

Albino tiene 62 años. Llegó a la colonia Xico en busca de un lugar seguro y tranquilo para vivir. Al principio no había servicios. Luego llegaron, pero “seguimos siendo pobres. Ahora es peor, pues hay robos y violencia. Dicen que esto es en todo el país. Lo que nos ha pasado a amolar es que no hay trabajo. Ahora se han empezado a encontrar muertos. Cerquita mataron a un vecino y otro está en la cárcel, porque era secuestrador. Raptaron al dueño de un verificentro de Tláhuac”.

* * *

Rosario vive en Xico uno. Es una colonia vieja, de las primeras que se fundaron, hace casi 30 años. De seis hijos que tiene, uno vive con ella en los dos cuartos que componen su casa. Otro vive en la parte de atrás, con su familia, en otras habitaciones. En estos barrios, que los hijos vivan con sus padres es algo común. Llegan a vivir hasta cinco familias en una casa.

Su hijo Toño está enfermo de diabetes y no tiene Seguro Social. “Cuando se queda sin medicamento guarda silencio. No me demuestra que está mal, pero me doy cuenta. Él y yo dependemos de esto”, dice, y señala las verduras y frutas que comercia. “Ayer vendí 120 pesos. Debo predial, agua y luz. El teléfono es un lujo. Para la comida diaria vamos pasándola.” Un día su comida fue pollo. Los demás, verdura, frijoles, arroz y huevo. “No recibimos ayuda de nadie. Mi marido vive con otra señora. Me quiere quitar la casa.”

Su rostro moreno, cubierto de arrugas, enfatiza el enojo y la desesperación. En la pequeña tienda que tiene en su casa, que atiende las 24 horas, vendía mucha cerveza, pero ya no. “El sábado en la noche llegaron unos tipos en un carro para comprar botellas, pero se las llevaron sin pagar. Fueron 120 pesos.”

Mientras espera que alguien se acerque a comprar, afirma que la gente llega a platicar con la misma queja: “Todo está caro. No alcanza el dinero. Es el mismo lamento”.

–¿Cuál fue su mejor época?

–Ninguna –responde.

Un razonamiento de un estudiante de sociología de la U A Q

Un razonamiento de estudiante de sociología de la U A Q…

Que tal, mi nombre es José Luis Rodríguez y soy estudiante de Sociología de la Universidad Autónoma de Querétaro. Pocas veces reenvío mails a mis contactos, sobre todo aquellas cadenas que hablan sobre los supuestos milagros de la vida y que pretenden dar solución a todos nuestros males. Esta vez, es diferente, muy diferente…

En primera instancia, me he tomado el tiempo de escribir éste mail para tratar de informarte a ti sobre lo que está sucediendo mientras descansas, duermes, ríes, y, efectivamente, mientras te tomas el tiempo de leerme.

Ya estoy harto de tanta ingenuidad, ignorancia, ‘vale madrismo’, motejamiento, discriminación, crimen, falsedad, etc, etc, etc,. Amén.

CONSIDERO QUE ESTO ¡¡¡¡¡NOS INVOLUCRA A TODOS!!!!! TANTO INDIRECTAMENTE COMO DE FORMA MANIFIESTA:

LEE ATENTAMENTE:

La iniciativa de reforma laboral presentada por el PRI el 10 de Marzo del 2011, propone:

* ANULAR los principios de ‘ESTABILIDAD LABORAL’, es decir, se LEGITIMA crear CONTRATOS TEMPORALES por el tiempo que el patrón decida (así puedan ser, por sólo HORAS o MINUTOS), obvio para EVITAR que todo individuo genere ANTIGÜEDAD. Pero detrás de ésto se LEGITIMA EL LIBRE DESPIDO BAJO CONTRATOS TEMPORALES ‘SIN DERECHO A INDEMNIZACIÓN’ no importando el tiempo que se haya rentado la fuerza de trabajo.

*PULVERIZAR EL SALARIO MÍNIMO FRACCIONADO ENTRE LAS HORAS REALES PRODUCTIVAS, es decir, tu hora laboral ‘productiva’ será pagada aproximadamente por alrededor de $7.47 pesos.

*SE LEGITIMA EL DESPIDO CONTRA FALTAS A LOS CLIENTES DEL PATRÓN (pueden ser morales, éticas o simples juicios de valor) ¡Ojo para aquellos que trabajen, principalmente, para el sector de servicios ‘al cliente’!

*SE LEGITIMA EL CONTROL EXHAUSTIVO, LA CORRUPCIÓN Y LA REPRESIÓN contra los trabajadores. (principalmente aquellos que deseen luchar y organizarse para defender sus derechos)

* SE LEGITIMA EL ‘ABARATAMIENTO’ DE LA MANO DE OBRA, SE INCREMENTAN LOS ACCIDENTES DE TRABAJO ‘NO RESPONSABILIZADOS’, RIDÍCULAS SANCIONES POR ‘INCUMPLIMIENTO LABORAL, SE EXALTA LA INEQUIDAD DE GÉNERO Y EL HOSTIGAMIENTO SEXUAL LABORAL.

* SE LEGITIMA QUE LAS HORAS DE TRABAJO SE AJUSTEN EN FUNCIÓN DE LAS NECESIDADES DE LA PRODUCCIÓN, osea, los horarios de trabajo se fijarán en el momento en que el patrón desee de tu trabajo, sin que por ello puedas influir.

* SE LEGALIZA LA SUBCONTRATACIÓN VÍA OUTSORCING, A TRAVÉS DE LA CUAL LAS EMPRESAS EVADEN SUS RESPONSABILIDADES LABORALES CON RESPECTO A TÍ. Por lo tanto, ‘SE LEGITIMAN FRAUDES LEGALES CONTRA TODOS LOS TRABAJADORES’.

NO NECESITO DECIRTE MÁS, ES SUFICIENTE LO QUE ANTERIORMENTE HE MANIFESTADO PUESTO QUE ‘AFECTA A TODO ‘INDIVIDUO ECONÓMICAMENTE ACTIVO’ NO IMPORTANTO CLASE SOCIAL, STATUS, SEXO, IDEOLOGÍA, NI NADA POR EL ESTILO…

Como estudiante me preocupo por mi futuro. Como otros muchos ‘Estudio para Trabajar’ y NO DEJARÉ QUE VIOLEN MIS DERECHOS LABORALES 238 DIPUTADOS DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRI. ¿Y TÚ?

¡YA BASTA! SEAS AMA DE CASA, DESEMPLEADO, ESTUDIANTE, EN BUSCA DE EMPLEO, EMPLEADO, DE OTRA RELIGIÓN O PREFERENCIA SEXUAL, DEL SUR-CENTRO-NORTE DEL PAÍS. ¡¡¡¡¡¡ACTÚA!!!!!

¿Por que? POR SI NO TE ES SUFICIENTE.
DATE CUENTA QUE, MIENTRAS DISFRUTAS TU DOMINGO SANTO, ESTAS DE VACACIONES, EN LA PLAYA, VIENDO LA TELEVISIÓN O TAN SÓLO MIENTRAS DUERMES ‘TE ESTÁN HEREDANDO UN PATRIMONIO DE LA VIDA DONDE REINA LA EXPLOTACIÓN Y GLORIA LA POBREZA!

TÚ DIRÁS…..

CONOCE, INFÓRMATE, MOVILIZATE, PASA LA VOZ, MANIFIESTATE, ACERCATE A LOS FOROS, A LAS UNIVERSIDADES, A LOS SINDICATOS EN PRO DE LA HUMANIDAD…

APOYANOS A QUE ESTO NO SUCEDA!!!!

El día 13 de Abril del 2011, el descontento estudiantil de la UAQ en cohesión con la SOCIEDAD CIVIL marchará con el orgullo de demostrar a quienes aplique que no somos ignorantes, y que nuestra fuerza es mayor. Que nuestro dirigentes son nuestros empleados y que no pueden decidir por nosotros.

¡¡DEMOSTREMOS QUE NUESTRA ‘INDIVIDUALIDAD’ NO ES NUESTRA PEOR DEBILIDAD, SINO NUESTRA MEJOR DEFENSA!!

PUNTO DE ENCUENTRO: RECTORÍA UAQ (Circuito Universitario, Cerro de las campanas)

Recuerda: 13 de abril a las 13:00 hrs. (Recorrido de rectoría de la UAQ al palacio de gobierno en plaza de armas) –REENVIALO–

José Luis Rodríguez

La gran biblioteca de Mario Rodríguez

“AQUELLOS TIEMPOS”.

Mario Rodríguez Estrada.-(Mario RE).-

“LA EXPERIENCIA ME HA ENSEÑADO QUE NO EXISTE ORGANISMO TAN PODEROSO PARA EL BIEN, NI QUE DISPENSE TANTOS BENEFICIOS A UNA SOCIEDAD, COMO EL QUE PONE AL ALCANCE DE TODOS, EN LAS PAGINAS DE UN LIBRO, LOS TESOROS DE LA TIERRA”.- Dale Carnegie.

Mis hijos, familiares y amigos, se extrañan que guarde con tanto celo las diarias ediciones de la “Jornada”, las semanarias de “Tribuna de Querétaro”, “Libertad en palabra” y las mensuales de ”Hoja x Hoja”, ahora “Página tras página”, llenando voluminosamente los pocos espacios libres, que aún quedan en mi casa, y más se extrañan que pacientemente los clasifique por fechas, los alinee, los planche y proceda a coserlos, para finalmente encuadernarlos, usando como tapas, los cartones de las pocas cajas de “pizzas” y cajones que pergeño en el mes, tras de nuestras visitas a las tiendas y almacenes de víveres…y que después me pase horas enteras volviendo a releer , casi amorosamente, sus ya vistas y viejas páginas…y lo que no saben, es que, lo mismo que Dale Carnegie, descubrí en sus reunidas hojas, un inmenso tesoro, que no contiene ningún otro libro.

Desde muy niño, los periódicos me llamaron mucho la atención, tanto que ahí aprendí a visualizar aquellos danzarines signos, que los mayores leían y que significaban sonidos, mis primeros amigos fueron los concernientes a lo que luego supe, se llamaban vocales, la gordita y redonda correspondía a la “O”; la flaquita, flaquita con un puntito arriba quería decir “i”; las ondas parecidas a los arcos, querían decir “U”: la firmemente parada con separados pies, era la “A”, y aquella con tres piquitos amenazantes quería decir “E”…las otras me costaron conocerlas un poco más de trabajo, pero siguiendo el método de Don PIPIRULANDO ( CRI-CRI), uniendo unas con otras se forman palabras…claro que la primera fue con la “m”, mamá, y la segunda con la “p” fue papá, y así me fui…Ya mucho más viejo empecé a coleccionar “Selecciones” la que tengo es desde los años de 1942, después “Contenido”, luego descubrí “PROCESO”, la que tengo desde el número 27…por mis primos de México, los Estrada Reyes, me topé con “La Jornada” y fue un amor a primera vista, cuando no la leo, siento que desperdicié un día…algunos veces no la consigo, pues estoy de viaje u otro motivo, y la suplo con algún otro parecido, pero no le llegan ni a los talones…casi de cabo a rabo leo “Tribuna de Querétaro”…su contenido vale su peso en oro…muchos números se me escapan, pues se termina pronto, algunos puestos lo regalan y otros lo venden…así que mis “tomos” no contienen más que los que pude conseguir…”Página tras página”, lo mismo, es una publicación de los libreros queretanos y no tiene abuelita, pues a muchos de sus articulistas les conozco, como el Magister Alejandro E. Obregón Álvarez (¿Cuál es mi libro preferido?), o el joven Maestro José Martín Hurtado Gálvez (Lectura en voz alta), Edgardo Moreno Pérez y todos los que ahí escriben completan un excelente cuadro .

Poco a poco mi hemeroteca trata de igualar a mi biblioteca, pero el espacio físico, ya pronto me impedirá seguir coleccionándolos y pronto, muy pronto, dejaré de hacerlo y me tendré que conformar con leer lo que ya poseo…ojalá la vida me permita darle a todo una segunda vuelta…cuando yo ya no esté, no sé que vaya a pasar con tanto material, se lo dejaré al albedrío de mis herederos, principalmente de mi albacea…mi sufrido (por su aguante) hijo Jorge Mario…y lo que él haga estará bien…por lo pronto, el placer que ellos, mis libros, periódicos, revistas y discos, me ofrecen, mis queridos amigos oyentes y leyentes, es inenarrable…se los recomiendo…les abraza su amigo de “Aquellos tiempos”…Mario RE.

Un gran pintor formado “A la queretana” sin apoyo

ENTRE LENGUAS Y CAMPANAS

Gerardo Esquivel:Gerardo Esquivel:

“Nos formamos a golpes de la vida”

Diario de Querétaro

“El gobernador Camacho decía que la Casa de la Cultura estaba llena de maricones, mariguanos y comunistas, pero eso era porque no podían entender que había otra manera de ser que no fuera la puritana y católica de Querétaro”, recuerda con su tradicional estilo, “pero la juventud en ese entonces tenía ganas de cambiar, de ser ellos mismos, de buscar otros derroteros…Ahora todo eso nos parecería un chiste, porque los muchachos de hoy son terriblemente atravesados y violentan mucho las formas”.

Gerardo Esquivel habla de aquellos años en los que descubrió una Casa de la Cultura, comandada por las hermanas Paula y Guadalupe Allende, viva e intensa, con talleres novedosos y abiertos a toda la gente; un espacio donde descubrió a un grupo de pintores que al amparo del taller de serigrafía se reunían a crear y que acabaron por marcarlo para siempre.

“Eran Alfredo Juárez, una muchachilla muy joven que se llamaba Lirio Garduño, y en cerámica Gustavo Pérez, que ahora es una gloria nacional”, especifica sobre aquella experiencia que le tocó vivir a finales de la década de los setenta. “Como no había maestros, ni escuelas de arte en Querétaro, teníamos que aprender nosotros solos, con textos, con visitas a museos en México, para seguir los pasos de las tradiciones artísticas que nos interesaban para crecer como pintores”.

Y explica su trabajo y el de Julio Castillo, con quien compartió por momentos claves un mismo camino, incluyendo aquella enriquecedora experiencia en la innovadora Casa de la Cultura queretana:

“Julio y yo teníamos una relación amor-odio con el arte moderno. Nos interesaban las vanguardias, pero no queríamos seguir las vanguardias, y entonces lo que hicimos fue enriquecernos del arte popular, y de ahí salió un trabajo muy personal que tiene que ver con la modernidad, pero también con la tradición”, explica. “No tengo que ser abstracto para ser contemporáneo o moderno, ni tengo que pintar aburridos cuadros hiperrealistas para estar actual; mi trabajo está entre la tradición y la modernidad”

“Nos tocó crecer sin una fuerte tradición artística detrás. Mientras mi maestro hacía santos para las iglesias, en Europa hacían una revolución en el arte”, reflexiona, asegurando que los escultores queretanos de talla universal se remontan hasta los “marianos”, Perusquía y Arce. “La modernidad se base en la crítica, y ésta no se ve bien en Querétaro, es castigada… Creo que en las artes y en el pensamiento nuestra modernidad está inacabada o nunca existió”.

“A mí lo que me interesaba era la tradición del arte popular, que seguía siendo original y novedosa. Me refiero a la juguetería, a la alfarería, al textil, a la que los críticos del arte moderno condenaron a ser artes menores y que han ido rescatando, poco a poco, los artistas”, sentencia.

Nacido en una tradicional familia queretana de diez hermanos, Gerardo descubrió su vocación desde temprana edad, pese a que, como dice con un dejo de ironía, “mis papás querían que fuera cura, pero me escapé”.

“Estudié en el Salesiano, como todos mis hermanos, en el Queretano de ese entonces, de educación puritana católica. Cuando fui acólito en Santa Rosa de Viterbo veía las esculturas que tenían guardadas en la sacristía; podía entrar al coro bajo, admirar la maravillosa celosía dorada…”, me cuenta aún con admiración. “Ver los retablos de cerca era maravilloso, y yo me preguntaba: ¿Quién hizo esto? ¿Cómo pudieron haberlo hecho?”.

“Después, cuando tuve diez o doce años, mi papá me llevó con su amigo, que fue además padrino en su boda, Don Jesús Rodríguez, el escultor, y ahí empecé a dibujar en forma”, me sigue contando sobre aquella etapa de su vida.

“Ahí aprendí que mi maestro era un artista en serio, dedicado a conservar una tradición, pero con vocación por la enseñanza”, recuerda. “Tenía ese don de ir guiando a los que pensaba que podían ser artistas, que tenían talento. Primero nos ponía a dibujar a contraluz, para descubrir cómo la luz construye las figuras, y después nos traía láminas del cuerpo humano, para ver proporciones, y diseños de talla en madera que había heredado de su papá, don Braulio Rodríguez, y que venían desde Tolsá”.

Fue también ahí, en el taller y de la mano de don Jesús Rodríguez de la Vega, cuando conoció a Julio Castillo, por entonces un jovencito que trabajaba de obrero en Kellog’s por las mañanas y por las tardes estudiaba dibujo, y que se fue convirtiendo en compañero de andanzas artísticas.

“El maestro nos ponía a dibujar juntos para que compitiéramos, para ver quién era más diestro”, sigue platicando sobre aquellos inolvidables años. “Y luego como no había carreras de arte, y mi papá jamás me hubiera pagado mis estudios en La Esmeralda, pensamos que sería bueno hacer del Instituto de Bellas Artes una escuela, y nos empeñamos en eso, pero no pudimos hacerlo”.

Cuando le pregunto si la reticencia de su padre a que estudiara pintura le causó algún conflicto, me responde afirmativamente de inmediato, y también agrega: “Tuve que estudiar primero unos dos años de arquitectura en San Luis, y luego aquí en el Tec, porque mi papá quería que tuviera una profesión de bien de la que pudiera vivir. Pero yo ya era pintor y tenía que demostrar que tenía la intención de cumplir con las expectativas de mis padres”.

Y luego remata en tono de broma, aunque quizá en serio: “Así, hasta los diecinueve años, cuando me raptó mi primera esposa, y entonces salí de la casa”.

Con el tiempo y el trabajo las cosas cambiaron, sin embargo. Así lo reconoce cuando cuenta el gusto que le da a su padre el que siga trabajando en su vocación, y la alegría que le provocó aquel reconocimiento que significó el otorgamiento del Premio Querétaro, en una ceremonia donde también lo recibieron Hugo Gutiérrez Vega y Francisco Cervantes. “Nada menos”, dice con una mezcla de sencillo orgullo personal y de admiración por los poetas.

Introvertido de carácter, habitualmente distante de la vida pública, Esquivel sin embargo acepta conversar sobre su vida y su obra, y se explaya al platicarme de su experiencia profesional en Europa.

“Primero se fue Lirio Garduño a París, y ahí vivió dieciocho años. Después se fue Julio Castillo a Holanda, porque se influyó mucho del espíritu libre de Mónica Leo, una holandesa que era pareja de Gustavo Pérez”, recuerda. “Yo me fui a Barcelona en el ochenta y cinco, a la Facultad de San Jordi, pero era algo así como La Esmeralda de México: había que seguir al abstraccionismo catalán o al hiperrealismo que venía de Dalí, que era espantoso. Y yo no quería seguir ninguna de las dos escuelas”.

Esa postura, según me narra, provocó que se fuera a la Academia Libre de La Haya, en Holanda: “Ahí nos fue muy bien: nos escogieron a Julio y a mí como los mejores del año, nos dieron como premio el pintar unos tableros muy grandes que había en la propia academia, y además nos pagaron dos mil dólares de ese entonces”.

“Ya de regreso me tocó organizar un encuentro cuando se inauguró el Museo de Arte”, me sigue contando sobre su reincorporación a esta ciudad en la que sigue viviendo. “La primera conferencia fue entre José Luis Cuevas y Raquel Tibol y fue una charla maravillosa, porque hablaban de la modernidad en el arte, del arte militante de Siqueiros y de Orozco, de la libertad personal en el arte… Para mí fue muy revelador el ver a dos personas que admiraba mucho discutiendo en Querétaro sobre el arte de México”.

Dice no significarle nada los concursos, y sostiene su dicho con experiencias propias y de las de sus compañeros en el tiempo: “No recuerdo a un pintor característico de esa generación, y sí a varios críticos. En realidad a quienes favorecieron los concursos fue a los críticos de arte que hicieron una burocracia alrededor del INBA y controlaron esos caminos para encumbrar pintores y para hacer que su obra se vendiera en los mercados. En realidad la gente que salió fue la que creció en provincia: Julio Galán, Enrique Guzmán, Enrique Hernández, Gustavo Pérez, Julio Castillo, Delfino García, Rutilio Salinas, Germán Venegas…”

Me narra también su experiencia en el Concurso Nacional de Arte Joven, cuando uno de los dos jurados pintores le confesó que él iba a ganar el certamen, pero que los tres jurados críticos sostuvieron que mejor había que darle el premio a un alumno de La Esmeralda, “porque tiene una carrera y más futuro que este muchacho que es provinciano y al rato deja las artes”.

“Pero cuando llegué a la exposición con los trabajos, en el Palacio de las Bellas Artes de México, mis dos cuadros recibían a las personas a la entrada, y luego, al centro al fondo, estaba el ganador”, agrega con satisfacción. “Esa fue una gran decisión que nunca se me olvida”.

Le pido que me de su opinión sobre las nuevas generaciones de pintores queretanos, cuyo trabajo conoce. Sonríe de inmediato y me da muestras de su optimismo hacia el presente y el futuro del arte en Querétaro:

“Los muchachos están muy bien. Son mi esperanza”, afirma convencido. “La modernidad ya está en agonía, y lo que ellos están haciendo es arte contemporáneo, que es una crítica a la modernidad”.

“Hay muchos y muy buenos, sin prejuicios y sin miedo”, insiste al tiempo que da algunos ejemplos, entre los que destaca a Maja Godoy, de quien asegura “debería estar estudiando en Berlín”.

Le pregunto entonces si está de acuerdo con ese dicho sobre los egresados de Bellas Artes de la UAQ, que sostiene que son fiel reflejo de sus maestros más destacados: Jordi Boldó y Santiago Carbonell.

“No, no lo creo”, responden contundente, y expone su opinión sobre ambos pintores al señalar que a poca gente le interesa el trabajo creador de Boldó, porque pinta abstracto y “los queretanos quieren que les pintes arte que represente cosas. Esa es una herencia del arte religioso: quieren ver monitos”.

“Yo respeto mucho a Jordi. Es muy tenaz y una persona admirable”, sostiene con la misma sinceridad que asegura que Carbonell “pinta cosas para vender”.

“Yo prefiero un cuadro de Hermenegildo Bustos, que tiene alma, a un cuadro hiperrealista que sigue con la mano la línea de la fotografía que le sirve de base”, sigue diciendo sobre la obra de Santiago. “No les veo alma a esos cuadros; les veo una gran destreza”.

“Los muchachos que quieren ser artistas se dedican a buscarse a sí mismos y se arriesgan”, remata sobre el tema. “Hay muchos talentosos en Querétaro, tienen ganas y creo que tienen con qué”.

Finalmente, ya con el tiempo de la charla extinguiéndose, Gerardo Esquivel me habla de sus planes inmediatos, entre los que está trabajar en una nueva serie que ha bautizado como “El mundo al revés”. Mantiene la ilusión de regresar a Holanda por algunas cosas que conserva allá, y la de donar una serie de sus trabajos a la Universidad Politécnica de Valencia.

Asegura que se encuentra en buenas condiciones para seguir pintando, aunque reconoce que la salud le ha hecho pasar malos ratos.

“El paso del tiempo me ha cobrado con la salud”, dice de despedida. “Uno paga con la salud el haber tenido que cortar caña”.