200 millones de personas buscan en el mundo un empleo

Recomienda Strauss-Kahn a países adoptar políticas pragmáticas

Advierte el FMI de una posible “generación perdida por completo”

Roberto González Amador

La Jornada

La pérdida de puestos de trabajo en el mundo llegó a un nivel récord y golpea en especial a los jóvenes, alertó este miércoles Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Lo que debería haber sido un breve periodo en el desempleo se está convirtiendo en una cadena perpetua, posiblemente para una generación perdida por completo”, advirtió.

La crisis que estalló en 2009 echó a la calle a 30 millones de trabajadores, según datos dados hoy por Strauss-Kahn, en un discurso pronunciado en la Brookings Institution, en esta capital, en el marco de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial. Actualmente 200 millones de personas en el mundo están buscando un empleo. Al mismo tiempo, dijo, la desigualdad en muchos países alcanza niveles sin precedente.

Para atacar la crisis de empleo, Strauss-Kahn recomendó a los países que pongan en práctica “políticas pragmáticas”. El crecimiento de la actividad económica, señaló, no es suficiente para atender este problema. Lo que se requiere son medidas bien concebidas que influyan directamente sobre el merado laboral, planteó.
“La crisis nos enseñó que políticas bien concebidas al respecto pueden conservar empleos”, añadió. “Debemos ser pragmáticos. Debemos superar la oposición binaria y estéril entre flexibilidad y rigidez en los mercados laborales y preguntarnos, por el contrario, si las políticas son eficaces para la creación y conservación de empleos. Algunas veces lo son, algunas otras no lo son”, dijo.

Strauss-Kahn refirió también que la desigualdad ha crecido como consecuencia de la recesión de 2009. La desigualdad, aseguró, puede hacer que un país sea más propenso a sufrir crisis económicas, especialmente si está relacionada con el sistema financiero.

Por el contrario, añadió, el FMI ha encontrado en diversos estudios que el crecimiento sostenido por varios años está asociado con una más equitativa distribución del ingreso.

Los jóvenes con cadena perpetua o ser una generación perdida

Recomienda Strauss-Kahn a países adoptar políticas pragmáticas

Advierte el FMI de una posible “generación perdida por completo”

Roberto González Amador

La Jornada

La pérdida de puestos de trabajo en el mundo llegó a un nivel récord y golpea en especial a los jóvenes, alertó este miércoles Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Lo que debería haber sido un breve periodo en el desempleo se está convirtiendo en una cadena perpetua, posiblemente para una generación perdida por completo”, advirtió.

La crisis que estalló en 2009 echó a la calle a 30 millones de trabajadores, según datos dados hoy por Strauss-Kahn, en un discurso pronunciado en la Brookings Institution, en esta capital, en el marco de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial. Actualmente 200 millones de personas en el mundo están buscando un empleo. Al mismo tiempo, dijo, la desigualdad en muchos países alcanza niveles sin precedente.

Para atacar la crisis de empleo, Strauss-Kahn recomendó a los países que pongan en práctica “políticas pragmáticas”. El crecimiento de la actividad económica, señaló, no es suficiente para atender este problema. Lo que se requiere son medidas bien concebidas que influyan directamente sobre el merado laboral, planteó.
“La crisis nos enseñó que políticas bien concebidas al respecto pueden conservar empleos”, añadió. “Debemos ser pragmáticos. Debemos superar la oposición binaria y estéril entre flexibilidad y rigidez en los mercados laborales y preguntarnos, por el contrario, si las políticas son eficaces para la creación y conservación de empleos. Algunas veces lo son, algunas otras no lo son”, dijo.

Strauss-Kahn refirió también que la desigualdad ha crecido como consecuencia de la recesión de 2009. La desigualdad, aseguró, puede hacer que un país sea más propenso a sufrir crisis económicas, especialmente si está relacionada con el sistema financiero.

Por el contrario, añadió, el FMI ha encontrado en diversos estudios que el crecimiento sostenido por varios años está asociado con una más equitativa distribución del ingreso.

Los jóvenes, una nueva categoría entre los actores sociales básicos en la sociedad

Un mensaje a la juventud

Pablo González Casanova

Dedicado a los profesores y estudiantes del CCH

Desde 1968 hasta hoy los jóvenes revelan ser una nueva categoría en la historia universal. Es cierto que con anterioridad, en varios países de América Latina y del mundo, los jóvenes ya habían hecho acto de presencia, como ocurrió con la famosa reforma universitaria a la que en Córdoba, Argentina, convocaron los estudiantes. Es cierto también que muchos héroes de la historia universal, desde la antigüedad, han sido jóvenes; pero se distinguían como héroes, no como un protagonista genérico de la historia.

En cambio, desde 1968, en París, en Chicago, en México, y hoy en el Magreb y los países árabes, los movimientos de la juventud están a la vanguardia de la lucha por otro mundo posible.

Están contra la guerra, están contra las discriminaciones raciales, están contra los simulacros de democracia o de socialismo que en realidad son dictaduras de ricos y poderosos apoyados en las fuerzas de seguridad a su servicio, legitimados por la clase política” de fingida elección popular o de partido, y hoy serviles ante las grandes potencias cuyos máximos dirigentes asumen abiertamente la mentalidad y la criminalidad colonialista –que desde ayer asumieron contra Vietnam, contra Cuba, contra los afroamericanos–, y que ahora, cada día que pasa, manifiestan orgullosos contra los países y los pueblos de la periferia, y también contra la inmensa mayoría de los jóvenes del mundo entero, de los jóvenes de las poblaciones marginadas y excluidas, de las clases medias depauperadas, de los hijos de los trabajadores desregulados, de los hijos de los técnicos y profesionales que no tienen educación, ni empleo, ni esperanza de tenerlos, ni futuro que perder.

Por esas causas aparece la juventud rebelde desde los años sesenta. Y también porque desde los años sesenta se empiezan a aplicar las primeras políticas neoliberales hoy en auge; las políticas que le quitan el futuro a la juventud, y que enriquecen más que nunca al gran capital. Porque desde los años sesenta se toman medidas de reducción de los servicios públicos y sociales que hoy dejan sin escuela, sin trabajo y sin futuro a la inmensa mayoría de la humanidad, en particular a los jóvenes y a los niños que son el futuro de la humanidad… Y porque desde entonces el discurso oficial muestra más y más su falsedad, su falta de respeto a la palabra, su falta de respeto a las personas, su falta de respeto a la moral pública, su inmensa capacidad de mentir, su maquiavélica capacidad de convertir la realidad en escenarios de falsas luchas en las que se enfrentan unos pueblos contra otros, unas culturas contra otras, unos jóvenes contra otros, para que pueblos, culturas y jóvenes se destruyan entre sí, a reserva de destruirlos también con campañas de odios raciales, de odios religiosos, y con todo tipo de narcóticos y de armas que les venden a trasmano y que permiten a quienes los producen y distribuyen hacer inmensos negocios a costa incluso de su propia juventud, hoy principal consumidora del mundo.

Por donde se vea las víctimas preferidas son los jóvenes, y como los jóvenes son quienes más resisten, son también a quienes más enajenan, a quienes más destruyen, con el escapismo de las drogas, y con bandas trasnacionales de narcotraficantes que los reclutan por las buenas o por las malas al tiempo que los enfrentan con sus propias comunidades, con las comunidades a las que antes defendían, así les hacen perder el sentido de la vida y el sentido de la lucha contra la opresión, contra la explotación y la exclusión, y los reclutan para juegos de guerra en que luchan como pandillas de mafiosos por pequeños territorios a cuyos vecinos les venden “seguridad”, en vez de luchar al lado de sus pueblos y de su gente por ese otro mundo posible, que hoy corresponde a un programa de acción y de creación más rico que cualquiera de los anteriores en los valores que defiende y que apuntan a otra libertad, a otra justicia, a otra democracia que se construyan desde abajo y con los de abajo y de las que los campesinos mayas zapatistas son los pioneros, con muchos otros pueblos de América y del mundo, que traen para el mundo un proyecto de paz y de libertad, de justicia y de democracia, y a los que ciega y criminalmente se contesta con ataques y asedios, con intentos de corrupción y cooptación, como si sus luchas no fueran la más segura forma de defender la vida en la Tierra y ese “buen vivir sin el mal vivir de nadie” que reclaman los indios de los Andes.

Tal vez algunos piensen que exagero, cuando todo lo que digo está basado en investigaciones y trabajos sobre los problemas de la juventud y de los pobres de la Tierra, y sobre la forma en que los atacan, desorientan y enajenan quienes les temen y quienes en la llamada “sociedad del conocimiento” imponen las políticas educativas del desconocimiento; quienes en nombre de la libertad del mercado imponen la desregulación y el desempleo de los trabajadores, quienes en la educación imponen los criterios de la privatización del conocimiento y de la transformación de los educandos en meros instrumentos o robots que les permitan disminuir riesgos y optimizar utilidades y riquezas.
Tal vez algunos piensen que me estoy saliendo del tema, porque en realidad supongan que debo hablar nada más de la educación, pero de la educación estoy hablando. Y pienso que como jóvenes estudiantes de esta u otra institución escolar –o como simples jóvenes ustedes, y nosotros como profesores no tan jóvenes o muy viejos–, tenemos que plantearnos la educación del carácter, de la voluntad y la moral de lucha como la base de cualquier educación.

A mi memoria vienen las cartas del lord Chesterfield a su hijo, en las que le enseña cómo guardar el control de sí mismo hasta en los momentos más difíciles, y le transmite varios pensamientos sobre el arte de vivir, pensar y luchar. Y también a mi memoria viene aquella reflexión de un líder de la independencia de un país asiático que dijo: “Debemos tener músculos de hierro y nervios de acero”. Y me acerco al sureste mexicano, y recuerdo el discurso de una comandante zapatista que con su voz dulce y su tono cantado y firme, en una gran asamblea de la selva Lacandona, nos dijo: “Lo primero para conocer es perder el miedo”.

Y, bueno, pues ya que estoy en la Lacandona, donde hago mis estudios pos-doctorales desde 1994 en que me invitó a acompañarlo en su caminar por los derechos de los pueblos indios, ese grande obispo que recientemente falleció y que se nombraba don Samuel Ruiz, y donde me hice adherente zapatista, y donde he aprendido más de lo que ustedes puedan imaginar… donde aprendí a oír más, a dialogar más, a pensar y actuar más; donde aprendí a vincular conocimientos y saberes del aula y del campo, a entender desde abajo y a la izquierda que “el corazón tiene razones que la razón no comprende” y que se manifiestan muchas veces en formas no verbales sino de solidaridad y de apoyo mutuo, y donde advertí cómo seguimos siendo un país incompleto y que no se reconoce a sí mismo porque no reconoce al indio, y no se da cuenta de la grandeza del indio y de México, de la dignidad y la identidad de los pueblos originales, y de la imposibilidad de que México sea una avanzada del mundo mientras no se entienda que el proyecto zapatista de emancipación no es sólo un proyecto de emancipación para los indios de México o de América, sino un proyecto de emancipación y sobrevivencia para todos los seres humanos que quieran con la vida hacer real la libertad.

Bueno, pues algo de eso aprendí y tiene que ver con otros conocimientos que llevo aprendiendo desde hace ya varias décadas, unos sobre las nuevas ciencias de la complejidad y las tecnociencias, y otros sobre las humanidades y las formas en que desde el siglo XVIII se vinculan las luchas por la cultura, por la independencia, por la justicia y el socialismo, por la democracia y la libertad.

Y en eso estaba cuando me recordaron que hace cuarenta años fui a Naucalpan a inaugurar el proyecto de bachillerato del CCH, y me hicieron pensar en un mensaje que quiero transmitirles para terminar un texto que empieza a ser demasiado largo.

Estoy seguro, en primer término, que la educación propia y de los demás es una lucha actual por el aprender a aprender a pensar, a leer y escribir, a razonar, a recordar, a experimentar y practicar, lo que implica un desarrollo del pensamiento crítico, reflexivo y creador, un amor a la lectura de la poesía y la narrativa, un acercamiento a las ciencias de la historia y de la sociedad, un conocimiento de las matemáticas como lenguaje para razonar y hacer ciencias, un conocimiento de las ciencias experimentales y de la práctica de las utopías, así como una práctica de los oficios manuales y de los juegos y deportes, tareas que no son abrumadoras cuando se emprende el aprendizaje como una actividad vital que no se deja y que se sabe combinar con el trabajo, la lucha y la fiesta en el aprendizaje de una cultura general y en el dominio de algunas especialidades y oficios en que se adentra y ejercita uno más, si no quiere uno reducirse a ser ni un sabelotodo ni un especialista eficiente pero inculto.

Estoy seguro, por otra parte, que en estos cuarenta años las innovaciones de las ciencias y las tecnociencias nos obligan a actualizar muchos de nuestros conocimientos y a seguir aprendiendo a aprender, a lo que también estamos obligados si queremos descubrir, con nuestro propio saber y entender, los nuevos y ricos proyectos de la emancipación humana por los que debemos luchar sin cejar, a sabiendas de que como maestros tenemos que preparar a la juventud para entender el mundo y para cambiarlo, y como estudiantes también.

Estoy seguro que los profesores y estudiantes del CCH y de nuestra Universidad magnifica sabremos cumplir con nuestro deber.

Gracias.

El templo de “La Valenciana” en Guanajuato visto por José Félix Zavala

La Valenciana

Un órgano, un coro, un templo
San Cayetano

El Organo

En la parte norte de la ciudad de Guanajuato, está el poblado minero de Valenciana, recostado a la mitad de la falda de una montaña, tierra de barreteros. Su templo, síntesis de la historia de este lugar, se llama San Cayetano, su silueta se percibe de manera completa solo a lo lejos.

Este templo, fruto del arte mexicano, tiene un coro y en èl un órgano, todo en armonioso conjunto. Ocupa la porción comprendida entre el paño interior del muro de la fachada y los laterales, hasta las primeras pilastras, su piso se asienta sobre una bóveda de cañón.

Lo enmarca un arco de cantera, con intrados tallados con ángeles musicantes que llevan en sus manos: El uno la chirimìa, otros trompetas, alguien el corno, violines, violas, flautas, campanas, salterios, mandola, gaita y algunos partitura, – solo para órgano y orquesta -, acompañamiento que el escultor quiso dar. En el mismo arco alargado, mascarones, querubines, vegetales y conchas. Todos participando, sin simetría como corresponde al chirrigueresco mexicano.

En la Bóveda de cañón, 16 ángeles en grupos, intercalados con los lunetos, semejan cantores, las portadas de las puertas, tanto la que da acceso al cuarto de fuelles, como la de la entrada del coro y el ventanal que mira hacia Guanajuato, abunda la cantera, acojinamientos donde se esculpen ángeles, conchas – significantes de la gracia – mascarones, cuernos de la abundancia, dando la oportunidad de que el espíritu llegue a Dios entre la música.

La Caja del órgano – madera de cedro – solo en su parte superior manifiesta ornamentales con cascadas bambalinas y arriscados copetes, dijera Antonio Cortes, rivalizando con el esculpido de la piedra.

El órgano como todo el templo, es mexicano, costò mil doscientos pesos oro, 55 registros, trompetas, violín, bajoncillos, clarines, tambores, cajas de ecos, flautados y llenos, entre otros; dos teclados, dos mil flautas – aleación de plomo y estaño -, lengüetas de latón, seis flautas grandes de madera. Los secretos se accionan con alambres de cobre. No tiene pedales.

Este lugar de la Valenciana, – pueblo, mina, templo -, logra su cometido y defiende la elegancia del siglo XVlll, su época.

A 5 kilómetros de distancia de Guanajuato, junto a la boca de mina de los tiros: Tepeyac, San Antonio, San José, San Ramón, Guadalupe, Cristo de Burgos, podemos añorar la mañana del 26 de julio de l887 cuando sonó el órgano para el cantamisa de José Alvarez, los cambios de organista, sucedidos un 24 de julio de 1890 y un 9 de agosto de 1899, consta en inscripciones hechas en la caja junto a los registros.

Organo de doble teclado, cuatro fuelles, cincuenta misturas, coro de Arco orquestado, bóveda de ángeles cantores, portadas barrocas. Es un templo mexicano, es La Valenciana.

Guanajuato

Llegar de pronto a Santa Fe de Guanajuato, Ciudad cañada, que del Cantador sigue sin plan alguno, deslizàndose entre callejones, Cantaritos, El Resbalón, otros barrios y rumbos, formando un verdadero laberinto, es un sueño.

Mis primeros pasos por Guanajuato han sido sus orígenes, todos coinciden en esa gran leyenda, arrieros que tropezaron con oro, y que dieran vida a esta ciudad minera, crecida sobre dos pendientes, donde forman ángulo Tamazuca y La Quebradita, en la falda del cerro del Cuarto, Buqueros, Rosarito, Robles, Buena Vista.

Me he topado con sorpresa con las fachadas barrocas y churriguerescas de los templos de Cata, San Diego y Valenciana, admirando con veneración la imagen de Nuestra Señora de Guanajuato, – regalo real – además de escuchar por las tardes, – jueves y domingos – la banda de música en el Jardín de la Unión, y en la Plaza del Baratillo y San Fernando, ver pasar el tiempo y su gente.

De Rayas, Mellado, Cata, Valenciana y Marfil, de 33 Cuarteles, brota Guanajuato. De entre Otomìes, Nahuas, Mexicanos y Tarascos, nace, por el rumbo del templo de los Hospitales y es adoctrinado, este pueblo, por Fray Pedro de Bustamante, Fray Ignacio Pàez y Fray José Rodríguez; Regida por primera vez por Perafàn de Rivera y se extendía la población de Belén a San Diego, por aquellos días en que Carlos ll la nombra Villa de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato, un 5 de junio de 1682.

Tierra de Marqueses y Condes, de Dieguinos, Betlemitas, Mercedarios y Jesuitas; De Barreteros y Artesanos de San Luisito; de Plazuelas del Ropero, del Callejón de Loreto y la calle de Matavacas.

Guanajuato alborozada cuando su Virgen fue llevada por las calles de Pocitos, Cervera y Belén, hasta su templo, después de 139 años de no tenerlo, – templo con cañón de 79 varas, formación en cruz latina, altares de madera, pinturas de Vallejo, elegante y majestuoso; Cuando el 3 de julio de 1741 se comenzó la Presa de la Olla, cuando en la Plaza de Mejìa de Mora en 1788, se inauguro el Coliseo de Comedias – palcos, lunetas, plazuela y patio -; Se alegrara con la llegada del ferrocarril en 1882, la luz pública y los tranvías en 1884.

Guanajuato permanece, a pesar de los pesares y de las muchas agresiones que a través de 400 años ha sufrido y de la falta de cariño, por eso sus callejones y casas de barro, que se detienen de las faldas del cerro y caen a la Cañada, donde están las Casas Reales y los templos de piedra.

En el templo de San Cayetano esplendor de mestizaje, indios y españoles plasmaron sus imágenes en armonioso conjunto: Forma de cruz latina, cuatro bóvedas, arcos y molduras de cantera.

El Baldaquino

El retablo central o del altar mayor, llena todo el muro del fondo del templo, en complicado y prodigioso derroche de formas y tallas.

Aquí se dan las experiencias escultóricas y arquitectónicas ancestrales, llevadas a una rica expresión. Su origen, los tiempos del rey Salomòn, los relicarios de los mártires de los primeros cristianos; El retablo, su etimología – atrás de la mesa, – es una estructura de madera dorada, zócalo, donde nace el altar, banco y cuerpo donde arranca, columnas para el entablamiento y copete.

El retablo es la escenografía, magnífica, es la más certera visión que pudieron dar los religiosos del reino de Dios. El que nos ocupa tiene un cuerpo inferior dividido en tres porciones. En el medio un monumental baldaquino, flanqueado de pilastras, encerrando nichos El Baldaquino y el Sagrario
– laminado dentro y fuera, en la `portada dibujada una hostia – forman la parte baja. Su conjunto es una filigrana dando la impresión de estar desprendida del cuerpo del retablo. Arriba de ellos, el nicho a quien esta dedicado el retablo: San Cayetano, – al igual que las otras esculturas de los nichos principales, de los retablos naturales, desafortunada y fuera de época -.

Este retablo como los de época, son ya una mezcla de vanidad y soberbia en lo ornamental, que dejan lo teológico y se limitan a devociones tradicionales, en este caso a los patronos de las vetas y los mineros – barreteros -.

En el cuerpo inferior, también son notables las dos puertas de los extremos, donde destacan los capelos y se desprenden las ménsulas de los nichos, donde aparecen San José y San Nicolás Tolentino – efecto agraciado -. Puertas mixtilìneas en sus superficies, balcón, medallones formando ramas de laurel a manera de corona en oro y azul.

El dorado del retablo se asfixia disolviéndose en hojarasca: Pámpanos, olivos, acantos, zarcillos, helechos, laureles, y conchas o rocallas. Las grandes pilastras – nichos – complicadas en ornatos, le dan anchura, son cuatro en el cuerpo inferior y dos en el superior. Al final un arco de medio punto – es la altura de la bóveda -, en el centro un grupo escultórico que representa a la Virgen de la Luz, policromía total – estofada, túnica blanca, manto azul – San Rafael y San Gabriel a uno y otro lado, en los extremos San Francisco de Asís y San Juan Nepomuceno, bien proporcionados y de gran calidad.
El maestro escultor y ensamblador, pusieron además de su trabajo, su esmero, todo su arte, su leal saber y entender. Vienen a la memoria los participantes en esta obra, como fueron el teólogo, el escultor, el ensamblador, los carpinteros, yeseros, doradores, pintores y oficiales – cantidad de hombres de mente y trabajo fino -.

En este retablo está superado José Benito de Churriguera e imitado Jerónimo de Balbàs, en las 62 cantatas angelicales y Felipe Ureña, introductor en el Bajío de las pilastras, de retablos estìpites y Lorenzo Rodríguez. Estamos frente al declive del barroco, frente al canto del cisne.

El tiempo ha dado nobleza a este retablo, a sus estofados y a su atrevido colorido en azul y oro. Baste contemplar los ángeles que se desprenden de la parte superior del baldaquino, semejan sostener las columnas de los extremos.

Como todo templo que se precie de grandeza, en su basamento tiene dos inscripciones en el tablero de caprichoso contorno, donde Pío Vl concede indulgencia plenaria a quienes confesaren y comulgaren el día de San Cayetano en favor de las almas del purgatorio. Altar privilegiado, por apostólico y perpetuo indulto.

En 1756 dan inicio los trabajos para levantar el templo. El pueblo de Valenciana busca armonía con su prosperidad, corrieron 23 años hasta su terminación, un 7 de agosto de 1788, bajo el papado de Pío Vl.

Las capillas de indios; a El Señor del Perdón y Jesús Nazareno, ya no están, los Padres Teatinos nunca llegaron al convento anexo, construido ex profeso para ellos, continuadores de la obra de San Cayetano patrono.

Altar del Magisterio

“ Por breve de 28 de noviembre de1778, concede Su Santidad, nuestro Santísimo Padre Sr. Pío Vl, que todas las personas de ambos sexos que rogando aquí por la exaltación de nuestra fe católica, paz y concordia entre los príncipes cristianos y felicidad de la Iglesia, visitaren este templo, ganen las mismas indulgencias que ganarían visitando personalmente la iglesia de Roma, en todos los días que señala el misal romano”. Señala parte de la inscripción en el retablo izquierdo del templo, donde 47 querubines, conchas, uvas, granadas y vegetales – dorados -, dan marco a una enseñanza que escultor y artesanos quisieron dejar a la posteridad en este sitio.

Cuatro grandes pilastras le sirven de entablamiento y llegan hasta la cornisa del edificio, dando limite al primer cuerpo. Dejan en la parte media del primer cuerpo – retablo de caoba con blanco de España, después el oro laminado -, continuando solamente dos en el segundo cuerpo, dejan en la parte media del nicho, adentro de este un San Antonio, desafortunado y fuera de época, el conjunto y la grandiosidad se señalan mejor que en los otros retablos que existen en el templo, por su gran sentido didáctico, al mostrar el magisterio de la Iglesia.

Sobre el nicho, un Jesús niño, – doce años – predicando a los doctores, enseguida arriba una hornacina, en cuya repisa está una talla completa de San Pedro Papa, con ornamentos papales de época, cobijado por un precioso docelete, rematando en el claro de la ventana con un Juan Bautista predicante.

También en la parte baja, en los extremos, dos puertas de tracerìa y elevados copetes, que a mas altura se cambian por ménsulas, donde aparece San Agustín y San León, doctores, siguiendo hacia el segundo cuerpo, entre variados elementos decorativos, remata con otras dos tallas, las de San Jerónimo y San Gregorio, también doctores de la Iglesia, mientras que en las medianías de las dos columnas del segundo cuerpo y casi al final de las dos interiores del primero, cuatro medios cuerpos de sacerdotes predicadores –signos de vida, muerte y resurrecciòn de Cristo o doctrineros, según se vea.

Este retablo es el más integrado en cuanto a una idea común, es teológico, tiene también a los cuatro evangelistas –Juan, Lucas. Mateo y Marcos -, en las volutas medias de las cuatro columnas, en delicados medallones, cuatro ángeles dan la impresión de sostener el retablo desde su inicio.

En las alturas, dos amplias enjutas en caprichoso cornisamento, siguiendo los contornos del cañón de la bóveda. Allí aparece entre nubes, en rica policromía el Padre Eterno, cruzado de estola, en apoyo a quienes trasmiten la Palabra, que lo son todas las figuras del retablo.

Las esculturas, santos, ángeles, serafines, todas estofadas, exquisitas tallas, dan suntuosidad, manifiestan reposo, sus colores claros no rompen el armonioso conjunto.

Abajo el altar con su sagrario laminado, en la portada el Cordero, arriba dos ventanales laterales que lo iluminan; A la entrada del crucero, hay un arco de medio punto, en cantera rosada, almohadillado y maravillosamente esculpido.

Una puerta del lado derecho, da acceso a la Capilla de la Purísima, todo da la oportunidad de recordar aquel 1550, cuando el jefe de arrieros Juan de Rayas se tropezara con la riqueza, con Mo otti, Quanaxhuata, donde Otomitl –hijo legendario del cielo y de la tierra – le diera asiento a los otomíes y un Rodrigo Vázquez a los españoles, para que mas tarde floreciera Valenciana, la productora de plata mas importante del mundo en su época, el siglo XVlll, de donde naciera el Altar Del Magisterio.

Sigue diciendo la inscripción del retablo descrito: “ Conviene saber: en las cuatro doménicas de adviento, en los tres días miércoles, viernes y sábado de las témporas de adviento, en la vigilia de la natividad del Señor, en las festividades de San Esteban pro mártir, San Juan Evangelista, Santos Inocentes, Circuncisión del Señor y festividades de los Santos Reyes, en las doménicas septuagésimas, sexagésimas y quincuagésimas, en todos los días de cuaresma desde el miércoles de ceniza hasta el sábado de gloria, en todos los días de la octava de resurrección, en su doménica hasta la doménica in albis, en la vigilia de la ascensión del Señor, en el día de la vigilia de Pentecostés, en todos los días de la pascua del Espíritu Santo hasta el sábado inclusive, en el día de San Marcos evangelista y en todos los días miércoles, viernes y sábados de las témporas de septiembre, cuya concepción es perpetua y se ganen teniendo la bula de la Santa Cruzada “.

Antonio Obregón Alcocer, después de siete años de insistencia descubre la veta madre de Valenciana, es el año de 1760, de donde saldría la riqueza en oro y plata para levantar el templo de San Cayetano, digna obra de su tiempo y fiel testigo de la bonanza, del arte y del mestizaje.

Este hombre llegò a ser por su riqueza, conde de Valenciana, alcalde mayor, teniente de capitán general y juez de minas y tandas.

La Virgen de los niños.

El barroco, – artificio, gongorismo plástico – que a todo lo que toca le infunde movimiento, tiene su representatividad en el retablo derecho de este templo. Viéndolo de arriba abajo, el cuerpo superior limita la bóveda con una sinuosa cornisa, donde entre querubines aparece una media talla de la virgen, con dos niños en los brazos, la hacen extrañamente felíz, junto a su policromía.

Un poco mas abajo, en este mismo cuerpo se encuentran repisas sosteniendo a los siete príncipes de la corte celestial – son los arcángeles bíblicos -, en medio frente a la ventana: San Miguel, gallardo, triunfante, iluminado con la luz del exterior y como todo el conjunto, en rica `policromía, paños bien pegados, simulando ricos brocados. Este retablo aunque aparenta no tener un orden teológico, busca la manera de ser mariano.

Es el ultrabarroco anástilo a la vista. El arte de ensamblar, el agotamiento de las formas es lo que se nos presenta. El primer cuerpo que llega hasta la altura de la ventana, señala un arco de medio punto llegando hasta el piso. En su parte baja un nicho con la escultura de San José, por cierto desafortunada y fuera de época, este arco engalanado y con rico copete, tiene repartidos en los extremos cuatro medallones con pinturas de las apariciones guadalupanas y en el medio superior una Virgen de Guadalupe, pinturas con arte de época y de relativo valor, el retablo esta lleno de grandes masas de encajería.

A los lados del arco señalado y desde el inicio, nacen cuatro columnas estípites, en los dos interiores aparecen en la parte baja: San Ignacio de Loyola y San Ramón Nonato de uno y otro lado, enseguida arriba San Joaquín y Santa Ana. Las columnas del exterior están llenas de formas, dando la impresión al inicio de estar sostenidas por un ángel cada una y abajo las inscripciones. En su conjunto este retablo da vida a 34 querubines y es asfixiado por la hojarasca, zarcillos, laureles y rocallas.

Este conjunto arquitectónico consagrado a la vez a la Guadalupana y a San José, tiene “ su gracia “ para los visitantes, cuando una de sus inscripciones dice: “ Por Breve de 28 de noviembre de 1778, concede su Santidad Pío Vl, indulgencia plenaria a favor de todos los fieles de ambos sexos que confesaren y comulgaren en cada uno de los días diecinueve de cada mes en esta Santa Iglesia.

La labor de los 250 operarios de la mina de Valenciana, hicieron posible la realización de este templo de San Cayetano, donde también se venera a los santos patronos de las vetas. El Conde de Valenciana no vió su obra terminada, murió en 1786, dos años después 7 de agosto de 1788, fue solemnemente inaugurado, teniendo licencia para capilla y estructura de basílica.

Se dieron misas solemnes, se escucharon salvas, se oyó el órgano, tronaron los cohetes, se comió espléndidamente, el yodo se deleitó con el tintineo de campanas mezcladas de plata, una de ellas con más de 114 quintales, el júbilo duró los cien años de dichas y riquezas que tuvo esta mina durante los siglos XVlll y parte del XlX y que llegara a ganar hasta un millón trescientos mil pesos oro en un año.

Su exterior

La fachada principal mira al sur, cantera rosada, dos cuerpos y un copete ricamente ornamentado, todo él es un complicado entablamiento. “ El primer cuerpo es más importante, lo inicia en lo alto hasta la repisa”. Cuatro columnas estípites, en los vanos nichos vacíos, la Trinidad herética corona la puerta del arco de medio punto.

En el segundo cuerpo cuatro pequeñas columnas enmarcan la ventana, lo mismo que dos nichos vacíos, en el copete un nicho solitario rodeado de rica ornamentación y columnas, nos llevan a ver en lo alto a San Cayetano. Todo jambas y arquivoltas, follaje y medallones. Es la cantera vuelta arcilla, es la arcilla vuelta madera, es Churriguera vuelto fachada.

Las torres con sus cubos robustos ligan en lo alto a la fachada y entre sí por un cornisamento, perforadas por ventanas y claraboyas que la enriquecen, un campanario de dos cuerpos, solo uno.

“ La cúpula aperaltada que encierra la techumbre en la parte que corresponde al crucero. La forman un tambor de planta octagonal y de gran altura cuyos paños están perforados, cada uno por una gran ventana, guarnecidas de pilastras adosadas que sostienen un cornisamento que enrasa dicho tambor y sobre este, a la vez descansan las ocho porciones de la bóveda, en forma de gajos que constituyen la propia cúpula, la cual se encierra y termina en una linternilla rematada en cupulino. El tambor, decorado al exceso con molduras y formas homogéneas y de estilo, que contribuye muy notablemente al exterior del templo.

La portada lateral mira al poniente y se halla empotrada en un nicho colosal dedicada a San José, el patrono de la Nueva España, dos pilastras que rematan en complicados cornisamentos que sustentan estípites.

Se recuerda que el 20 de marzo de 1760, por cédula firmada en el pardo y refrendada por Don Antonio Ventura De Tarranco, le concediera el Rey de Castilla el título, bajo la denominación de Vizconde y Conde de Valenciana al Señor Antonio de Obregón y Alcocer.

Las minas de Serena, Rayas, Mellado y Santa Ana, acompañan a la de Valenciana, donde desde la torre de San Cayetano se miran los cerros del Meco y San Miguel, mientras la ciudad levítica canta en el Oratorio de San Felipe Neri, Nuestra Señora de Bethlem, del Refugio y San José y la historia se pasea por los templos de la Compañía, San Pedro Alcántara, San Roque, San Juan, Los Hospitales, San Diego y La Tercera Orden.

“ Partió Nuño de Guzmán de Puruándiro, que es el postrero pueblo de la provincia de Michoacán, hacia los teúles chichimecas el diez del mes de febrero, año de quinientos treinta… y llegó al río de Nuestra Señora del Buen Paso… allí se detuvo tres días”.

“ La veta primera de Guanajuato fue descubierta en 1548 y 1550 las minas de Mellado y de Rayas, en cuyas excavaciones había de ser descubierta en 1558 la famosa veta madre, que unida al descubrimiento posterior de Valenciana, había de extender por todo el mundo el nombre de Guanajuato.

Ya para 1555 existía el hospital de los Otomíes, en 1556 el de los Mexicas y en 1555 el de los Purépechas, todos ellos constructores de la riqueza guanajuatense, erigida en el cerro del Cuarto junto a Marfil, Tepetapa y Santa Ana

José Félix Zavala

El Panteón del Colegio de Propaganda Fide de San Fernando

San Fernando, de panteón a museo

En 1860, con las Leyes de Reforma, parte del convento fue derribado y se conservó la iglesia y el cementerio.

El Sol de México Organización Editorial Mexicana

Los primeros cementerios del virreinato fueron instalados fuera de la traza original de la Ciudad de México, y un ejemplo de ello es el Panteón de San Fernando, que actualmente sobrevive, aunque ya no da servicio, sí funciona como museo y en donde se pueden admirar sepulcros que son verdaderas joyas arquitectónicas.

Otra notoriedad de ese camposanto es que en él están sepultados los principales protagonistas de la época de la Reforma del siglo XIX, encabezados por su principal impulsor, el presidente Benito Juárez García.

El panteón formó parte del convento de San Fernando, edificado en el siglo XVIII, fundado por la Orden de San Francisco y que originalmente se estableció en la ciudad de Querétaro.

Posteriormente, los religiosos se trasladaron a la capital de la Nueva España donde fundaron el Colegio de Propaganda FIDE en el hospicio de San Fernando, pero en 1860, con las Leyes de Reforma, parte del convento fue derribado y se conservó la iglesia y el cementerio.

Hace cinco años, el Gobierno de la ciudad anunció la creación de un museo en ese lugar, a fin de que capitalinos y turistas pudieran vivir una lección histórica con las cédulas de los sepulcros de los hombres ilustres.

El lugar está en el Eje Guerrero, al fondo del Jardín de San Fernando, y ahí se pueden observar las tumbas de expresidentes como Vicente Guerrero, Ignacio Comonfort y Don Benito Juárez, o de héroes, por ejemplo José Joaquín Herrera, Martín Carrera, Santiago Xicoténcatl, Francisco Zarco y personajes ligados al partido conservador o de los “cangrejos”, por ejemplo los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía.

Finalmente, algún bromista o admiradora de la bailarina Isadora Duncan también colocó su nombre en la lápida de uno de los nichos del sitio.