La diversificación religiosa en México 2011

El censo y la diversificación religiosa
Carlos Martínez García
Las cifras del censo 2010 confirman el crecimiento de confesiones religiosas distintas al catolicismo romano. La tendencia en la disminución porcentual de católicos se intensificó, con variantes regionales que, en algunos casos, revelan una descatolización que debe preocupar a la jerarquía de la Iglesia católica en México.

En los años que van de 2000 a 2010 el catolicismo mexicano declinó cuatro puntos porcentuales, pasó de 88 a 84. Fue la baja porcentual más pronunciada desde 1930. La media nacional tiene extremos muy dispares. Mientras en Guanajuato prácticamente 94 por ciento de los censados respondió ser católico; en Chiapas lo hizo 58 por ciento. La diferencia es abismal: 36 puntos porcentuales, que nos hablan de dos realidades sociorreligiosas muy dispares.

Distintos y primeros análisis de los números que en el aspecto religioso muestra el censo comienzan a comparar las cifras con prácticas que demuestran que mucha gente respondió que nominalmente es católica, pero en su vida cotidiana tiene una pronunciada desvinculación de las creencias católicas que supuestamente debieran normar su conducta ética.

En un sugerente artículo, ayer en estas mismas páginas, Javier Flores (“La Iglesia en las uniones conyugales”) correlacionó los números censales del rubro religioso con porcentajes de mexicanos y mexicanas que realizaron enlaces matrimoniales bajo el manto de la Iglesia católica: “la Iglesia apenas participa en la mitad de las uniones conyugales, lo cual resulta sorprendente tratándose de una población que es […] mayoritariamente católica. Una proporción importante de las personas que deciden casarse o unirse lo hacen al margen de una intervención religiosa, ya que 23 millones 377 mil 94 personas establecen relación de pareja por la modalidad de unión libre o se casan sólo por lo civil, lo que en conjunto representa 27.5 por ciento del total. Por su parte, los matrimonios en los que existe alguna participación de la Iglesia representaron 27.4 por ciento (el porcentaje restante agrupa a las personas solteras, separadas, divorciadas, viudas o con datos no especificados)”.

Al desagregar los datos por grupos de edad, anota Javier Flores, “la mayoría de las personas de más de 60 años encuestadas se casaron por la Iglesia (43.4 por ciento), mientras en las uniones de menores de 30 años la participación religiosa ¡sólo fue de 7.1 por ciento!, lo que muestra que los más jóvenes están optando por las uniones conyugales en las que esta institución no participa”. Por lo anterior es posible afirmar que la práctica de enlaces matrimoniales en los que está ausente la institución religiosa nos revela una mayor, y creciente, autonomía valorativa de la mayoría que se identifica como católica, pero que tiene vínculos muy débiles con las enseñanzas oficiales de su credo.
Otros números, analizados junto con los del censo 2010, evidencian que las minorías religiosas tienen en su favor diversos indicadores. En números redondos hay en México 21 mil sacerdotes católicos y 40 mil pastores y pastoras protestantes/evangélicos. Es decir, a cada sacerdote le corresponden 4 mil 425 feligreses; mientras que cada pastor(a) tiene a su cargo 210 personas. Si sumamos los protestantes/evangélicos con los adventistas del séptimo día, mormones y testigos de Jehová (que el censo llama denominaciones bíblicas diferentes de las evangélicas), entonces cada ministro religioso cuida de 273 personas.

A la enorme diferencia que en teoría cada sacerdote católico debe atender, es importante agregarle que la mayoría de ellos están ceca de una edad en la que es necesario jubilarse. Adicionalmente las vocaciones sacerdotales están en crisis, no ingresan en los seminarios católicos aspirantes suficientes como para disminuir el contundente déficit sacerdotal. Pero si el ingreso es insuficiente, todavía lo es más el egreso de quienes logran concluir su preparación y son ordenados al ministerio.

No hay vuelta atrás en la diversificación religiosa de México. Cuando por su parte la Iglesia católica decrece, las confesiones protestantes/evangélicas tuvieron su mayor crecimiento porcentual desde 1930, ya que en los años que van de 2000 a 2010 aumentaron su población en casi tres puntos porcentuales. La tendencia se robustece al tratar de diseccionar las cifras de aquellos grupos que siendo en sus creencias protestantes/evangélicos han decidido registrarse como asociaciones civiles.

Las identidades religiosas divergentes de la históricamente tradicional siguen ganando terreno en el panorama confesional mexicano. Un primer acercamiento al censo realizado el año pasado no deja dudas al respecto. Estudios más detallados por regiones, grupos de edad, condiciones socioeconómicas y otras variables nos indicarían matices importantes y tendencias sobre la diversificación religiosa y sus distintos ritmos.

Los números sobre la pluralización religiosa del país debieran servir para dejar de hacer generalizaciones que obnubilan la realidad del cambio confesional de millones de connacionales. La pluralidad es ahora más intensa que nunca antes y perfila una intensificación en ese sentido en las décadas por venir.

Manuel Septién y Septién; historiador queretano

300 años de queretanidad
89 años de edad
52 años de historiador, compilador y editor
Su obra completísima y aún insuperable

Manuel Septién Septién y su Historia de Querétaro

José Félix Zavala

“En la historia de Querétaro, muchas de sus épocas son trágicas y apasionantes, la guerra de reforma le causó mucho daño a la ciudad y El Sitio y fusilamiento de Maximiliano, colocó a la ciudad, ante la mirada del mundo entero, Querétaro fue próspera e importante, pero hace cuarenta años pasó por una postración muy aguda”.

Como un homenaje, al hasta hoy insuperable historiador local, Manuel Septién y Septién, se publicaron sus obras completas, en cuatro tomos, más su cartografía, edición que permaneció más de año y medio, en bodega, sin explicación aparente.

Con 89 años de edad, nuestro historiador, cuenta entre sus haberes, con el premio en ciencias, “Doctor Leopoldo Río De La Loza”, con la creación del premio estatal de ensayo histórico, nominado “Manuel Septién” y con una bibliografía prolífica e indispensable en la historiografía local.

Es bisnieto del historiador José Antonio Septién Villaseñor, es también descendiente directo, en sexta generación, del primer Septién llegado a la entonces Nueva España, por el año de 1700, se llamó Agustín Septién Montero.

“La Historia de Querétaro ha sido a veces muy alterada y otras veces cambiada totalmente, pero yo he procurado decir la verdad en todo, apoyado en documentos”. Nos dice en forma por demás sencilla Manuel Septién.

Vecino, de quien esto escribe, a principio de los años setenta. Se unió Manuel Septién, al grupo de vecinos, residentes a la orilla oriente de La Alameda, por la calle de Pasteur, Abraham González, Agustín San Román, Chema Hernández y quien esto escribe, éramos los vecinos.

Cuando aparece el historiador Manuel Septién, en ese vecindario, trae consigo un proyecto de construcción para su casa, realizado siempre bajo su vigilancia y gusto personal, hasta hacer de su domicilio un museo. Era el vecino ideal, a pesar de ser el Presidente del Tribunal Superior de Justicia, por ese entonces.

“Yo soy queretano y me interesa mucho la historia de Querétaro, desde que era chico, yo he revisado archivos y he encontrado documentos muy importantes para nuestra historia, lástima que los archivos que se encuentran en la ciudad, estén mutilados”

Quien esto escribe, revisó en 1987, la biblioteca del Congreso del Estado, integrada por una importantísima donación de libros y manuscritos de Manuel Septién y Septién y que alguna vez estuvieran en el teatro de la República. Para ese entonces ya quedaban muy pocos del listado original y se hizo lo posible para poder mantener por parte de la Cámara de diputados, a buen resguardo ese tesoro bibliográfico.

“Para celebrar el 450 aniversario de la fundación de Querétaro, se creó una comisión de historia, integrada por el profesor Enrique Martínez y Martínez, el Licenciado Fernando Díaz Ramírez y yo. El único que cumplió su cometido fui yo, porque escribí la historia de Querétaro desde los tiempos pre hispánicos, hasta el año de 1808”.

“Un historiador debe ser un verdadero investigador, que hurgue en los archivos, porque todavía hay por todas partes documentos sobre la historia de Querétaro a rescatar y que nos pueden revelar elementos hasta ahora no conocidos de nuestra identidad.

“Yo soy un resto de una familia antigua, estamos en Querétaro desde principios del siglo XVlll, mi familia llegó aquí en 1719, procedente de la ciudad de León”. Sigue diciendo Manuel Septién al afirmar su identidad y apego por la historia local.

“Cuando yo escribí el tomo uno de mi Historia de Querétaro, se carecía totalmente de estudios antropológicos, etnológicos y arqueológicos de nuestro pasado, ahora notables los trabajos de investigación y restauración de las ruinas prehispánicas de Ranas, Toluquilla y el Cerrito, esto se debe en gran parte a Margarita Velasco” y abre un magnífico panorama a la parte más obscura de nuestra historia.

Manuel Septién y Septién, nació en esta ciudad, el 23 de marzo de 1913, es hijo del Dr. Salvador Septién y de la Sra. Dolores Septién González Cosío, esta casado con la Sra. María Luisa Muriel De La Torre, con quién procreó seis hijos: Ma. Luisa, Pedro Antonio, Ma. Dolores, Alejandro, Isabel, y Manuel.

Habla con complacencia de los lugares recreativos de la ciudad o sus cercanías como son La Cañada, San Bartolo y La Alameda, lugares historiados por él.

Retiene como influencias a su trabajo y los reconoce como historiadores de importancia local a José Antonio Septién Villaseñor, a Fray Isidro Félix de Espinosa, al Padre Larrea, a Valentín Frías, de quién se expresa como el mejor documentado, a Pablo Cabrera y a Heraclio Cabrera

No se queja, pero menciona nunca haber recibido la invitación de ser el cronista de la ciudad, aunque reconoce que no hubiera podido serlo debido a su trabajo de abogado y de investigador.

Fundó en1945 la editorial “Santiago” donde se publicaron obras de la talla de “Santiago en América”. “Las Crónicas de Michoacán de Fray Isidro Félix De Espinosa, entre otras más. Editorial pionera y de valor fundamental en la vida de Querétaro.

Vivió en la ciudad de México durante 26 años, es fundador de la Sociedad de Geografía y Estadísticas, sección Querétaro, es característico en él la modestia, su generosidad y el empeño a su trabajo de investigador.

Y como ya lo dijera Antonio Loyola durante la presentación de sus obras completas: “La selectividad y precisión en sus estudios están cimentados en las fuentes documentales primarias y en un análisis minucioso, sujetando su investigación a principios de individualidad científica”.

Es importante resaltar su relación de muchos años con Jorge De Negre, librero e historiador, con quién colaboró en la formación de la Enciclopedia de México y rescataron documentos y bibliografía importante para la historia de Querétaro allá en la colonia Nápoles, junto al entonces Hotel de México.

Establece y quiere que quede claro que el cronista escribe sobre los acontecimientos actuales y no están dedicados a la investigación sobre el pasado y que quedan aspectos muy importantes por historiar como el desarrollo social y físico de la entidad.

En sus obras completas podemos encontrar por fin la “ Historia de Querétaro” hasta nuestros días, la historia de La Alameda, la historia del Acueducto y las fuentes, la transcripción de documentos para la historia de Querétaro.

Importantes monografías como “La revolución de Independencia de la Sierra Gorda”, La vida de Epigmenio González, los precursores de la Independencia de México, la defensa que sobre el territorio de Querétaro hiciera Félix Osores el cura de la Parroquia de Santa Ana

“Querétaro es ahora una ciudad muy próspera, pero en toda su historia ha dado gente muy valiosa en el campo intelectual”.

El portal de la casa del Historiador lo resguarda, la puerta café obscuro que da entrada a la casa se cierra y solo se abre un postigo donde “la sirvienta” hace el interrogatorio de rigor para los que buscan, las columnas, la terraza y los ángeles, todo en cantera, guardan eterno silencio.

“El Porfiriato” descripción de una época

“El Porfiriato”

El fallecimiento de Juárez significó la pérdida del único líder civil capaz de dominar al militarismo renaciente, que trabajaba furtivamente dominado por la figura de Porfirio Díaz, quien se venía haciendo notorio desde diez años atrás. Presintiendo que el presidente Lerdo de Tejada intentaría reelegirse, Díaz volvió a levantarse en armas. Formado en las Luchas por la Reforma y contra la intervención extranjera, Díaz gozaba de gran prestigio entre los militares y de renombre en los círculos políticos del país. El triunfo del Plan de Tuxtepec lo llevó a la Presidencia para gobernar de 1877 a 1911 con un breve intermedio durante el gobierno de Manuel González.
En los 34 años del porfiriato se construyeron en México más de 19 mil kilómetros de vías férreas; el país quedó comunicado por la red telegráfica; se realizaron inversiones de capital extranjero y se impulsó la industria nacional. A partir de 1893 se sanearon las finanzas, se mejoró el crédito nacional y se alcanzó gran confianza en el exterior; el presupuesto de ingresos y egresos registró superávit y se organizó el sistema bancario.
Dentro de las deficiencias de la administración porfirista, figura la educación, que no pudo llegar a las mayorías, al destinarse grandes sumas a la enseñanza superior en perjuicio de la popular. Al término de esta etapa, más del 80 por ciento de la población era analfabeta. Aunque Porfirio Díaz reiteraba que ya el país se encontraba listo para la democracia, en 1910, a la edad de 80 años, presentó su candidatura para una nueva reelección. Ante estos hechos, Francisco I. Madero convocó a la rebelión, la cual surgió el 20 de noviembre de ese año.
Chihuahua fue el escenario de las derrotas porfiristas: Ciudad Guerrero, Mal Paso, Casas Grandes, Chihuahua y Ciudad Juárez, fueron las batallas que facilitaron el camino de los revolucionarios hacia la victoria. Habiendo obtenido sólo fracasos en el terreno militar y en el plano de las negociaciones, Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país en mayo de 1911.
IMPULSO A LOS FERROCARRILES
Desde la toma de la presidencia en 1877, Díaz impulsó constantemente a los ferrocarriles; se destacaba entonces que México había pasado de los caminos de herradura a los de fierro.
Primero se enfrentó la desconfianza de los capitalistas extranjeros para invertir en México, a causa de su golpe militar. La elección del general Manuel González como presidente de la República en 1880, parecía abrir la puerta a los inversionistas, especialmente norteamericanos. El nuevo mandatario formalizó dos concesiones otorgadas por el general Porfirio Díaz, poco antes de entregar la presidencia, a empresarios norteamericanos; una de ellas, a la Compañía del Ferrocarril Central Mexicano, para construir la línea México a Paso del Norte por Querétaro, Celaya, Salamanca, Irapuato, Guanajuato, Silao, León Aguascalientes, Zacatecas y Chihuahua, con un ramal hacia el Pacífico por Guadalajara. La otra se otorgó a la Compañía Constructora Nacional Mexicana, que se convertiría más tarde en Compañía del Ferrocarril Nacional Mexicano, para construir dos líneas de vía angosta: de México a Manzanillo, por Toluca, Maravatío, Acámbaro, Morelia, Zamora y la Piedad; y de México a Nuevo Laredo, por San Luis Potosí, Saltillo y Monterrey.
Una vez abierto el camino a los inversionistas extranjeros, se produjo un alud de solicitudes y concesiones. En 1882 y 1883, durante el gobierno de González, se construyeron tres mil 821 kilómetros de vías, nivel que no sería superado en el propio Porfiriato.
A pesar de la fiebre en la construcción de ferrocarriles durante la época porfirista, los registros históricos señalan que aquéllos no se trazaron para servir a las necesidades económicas del país; además, los contratos otorgados sin orden ni sistema, no formaban parte de un programa oficial fundamentado en estudios sobre zonas de producción, consumo y distribución de población.
Durante el porfiriato, la inexistencia de proyectos específicos para marcar la directriz sobre el rumbo, longitud y característica de las líneas, provocó que las compañías extranjeras hicieran las grandes rutas troncales -Nacional, Internacional y Central- como una simple prolongación, en territorio mexicano, de las vías ferroviarias norteamericanas, para servir casi exclusivamente a la exportación de los productos mineros, agrícolas y ganado que producían las zonas que recorrían, hacia el vecino país.
Otras rutas importantes, también construidas con capital extranjero, fueron el Ferrocarril Mexicano, el Ferrocarril Interoceánico y el de Veracruz al Istmo, que estaban fundamentalmente destinadas al transporte de bienes para el comercio exterior con Europa.
La creación de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, en 1898 fue el primer intento para controlar las anárquicas y subvencionadas concesiones ferrocarrileras; el gobierno decidió regular de modo más directo el régimen de éstas y los requisitos para obtenerlas, lo que originó la primera Ley General de Ferrocarriles, expedida ese mismo año, cuando se contaba con poco más de 12 mil kilómetros de vías construidas.
La creación de Ferrocarriles Nacionales de México, tuvo lugar en 1908, al fusionarse en una sola compañía; por iniciativa y bajo control del gobierno, los sistemas de Ferrocarril Central Mexicano y del Ferrocarril Nacional de México, controlados por dos poderosos consorcios norteamericanos, la Standard Oil Co., y la Casa Speyer, respectivamente, cuya expansión y desarrollo habían sido notables en aquellos años.
Los Ferrocarriles Nacionales de México consolidaron los sistemas del Central, del Nacional y del Interoceánico, más las líneas dominadas por éstos, alcanzando 11 mil 404 kilómetros de vías en total. La nacionalización abarcó alrededor del 58 por ciento de la red ferroviaria.
Hacia fines de 1890, quedaron consolidados también los ferrocarriles yucatecos de vía angosta, que conectaban a Mérida con Campeche, Muna, Valladolid y Peto, integrando los Ferrocarriles Unidos de Yucatán.
Al término del Porfiriato existían en el país, ocho líneas de vía ancha en construcción, 49 de vía angosta y otras 13 sin terminar, además de líneas estatales y pequeñas líneas particulares.
CAMINOS
Durante el período del Porfiriato, el esfuerzo en materia de comunicación estuvo volcado sobre los ferrocarriles. Poco se realizó en materia de caminos; la construcción de éstos no sobrepasó los mil kilómetros y el objetivo principal era alimentar las estaciones de los ferrocarriles y, en menor cuantía, comunicar zonas que carecían de medio de transporte. El descuido era tal que los caminos que unían poblaciones pero que no conducían al ferrocarril, se encontraban intransitables.
El gobierno consideraba la construcción de nuevos caminos comunicadores de regiones importantes y la conservación de los ya existentes. En 1893, el interés parece más firme y el Presidente Porfirio Díaz declaraba: Como para el mantenimiento del tráfico de las vías férreas son necesarios los productos agrícolas y mineros de comarcas que aún no disfrutan de ese medio de transporte, el Ejecutivo atiende a la reparación de las carreteras ya existentes y a la apertura de algunas nuevas, cuya necesidad se justifica, en cuanto se lo permitan las preferentes atenciones del erario y ayudado para tal efecto a los estados, que son los directamente interesados en esas mejoras.
Se pusieron en marcha las obras y el camino de Tehuacán a Oaxaca y Puerto Ángel; se abrió el tramo del Infiernillo y se terminó el camino de Tula a ciudad Victoria. En 1895 se expidió una ley que encargaba a los estados, la responsabilidad de la reparación y conservación de los caminos dentro de su territorio, correspondiendo a la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, la atención de aquéllos que tenían el carácter de vías federales. En virtud de este mismo ordenamiento, se concedían subsidios a las entidades federativas para la construcción de sus caminos estatales.
En 1896 se reparó el camino de Guadalajara a Tepic y se prolongó a San Blas al año siguiente. En 1901, se terminó el de Paso de Parras a San Marcos, Aguascalientes, y en 1902 se firmaron contratos para la construcción de los caminos de Chiapas de Corzo a la frontera con Guatemala, de Mazatlán a Culiacán y se inició la construcción del puente sobre el río Grijalva, obras que se terminaron en 1909. En septiembre de 1905, se estableció una Junta Directiva encargada de la conservación y reparación de las carreteras troncales o generales; la primera en ser atendida, fue la de México a Toluca y en seguida la de México a Puebla, de la que en 1910 se habían instalado 21 kilómetros. El camino de Iguala a Chilpancingo fue inaugurado el 1° de mayo de 1910. Para estas fechas, también se comenzaba el de Chilpancingo al puerto de Acapulco y se avanzaba hasta algo más de 60 kilómetros, en el de Ciudad Victoria a Soto La Marina.
El transporte de carga por esos caminos seguía realizándose con mulas, carros y carretas de poco volumen, lo que hacía muy lento y costoso el traslado de mercancías; la transportación de pasajeros quedaba a cargo de las diligencias, la litera, el guayín y el caballo. La clasificación del camino dependía de la cantidad de ganado que transitara; un buen camino era aquel que soportaba una recua de 100 mulas.
Hasta 1910 eran transitables los siguientes caminos, construidos o reparados durante el régimen de Porfirio Díaz:
• De Mérida a Progreso
• De Mérida a Campeche
• De Jalapa a Perote
• De Matehuala a Linares
• De Guadalajara a San Blas
• De Guaymas a Punta Blanco
• De Comitán a San Benito
• De San Juan Bautista a San Cristóbal las Casas
• De Oaxaca a Miahuatlán y a Puerto Ángel
• De Tula de Tamaulipas a Ciudad Victoria
• De Linares a Saltillo
• De Galeana a Ciénega del Toro
• De Querétaro a Guadalajara
• De Guadalajara a Ahuacatlán y a Tepic
• De México a Querétaro
• De México a Toluca
• De México a Veracruz por Orizaba y Córdoba
• De Mazatlán a Culiacán
• De Chiapa de Corzo a la Frontera con Guatemala
• De Iguala a Chilpancingo
• De Huamantla a Nautla
• De Puebla a Oaxaca por Tehuacán
• De Toluca a Morelia
ACTIVIDAD MARITIMOPORTUARIA
Durante esta época la marina mercante nacional recibió un impulso inusitado. Se legisló mediante códigos de fechas 1884 y 1889 y se reconoció que la marina se encontraba en un estado deplorable.
El jefe del Departamento de Marina, de la Secretaría de Guerra y Marina, opina en 1889 que la creación de la Marina Mercante Nacional es una idea tan noble como levantada y por lo mismo, había que fomentar la construcción de astilleros y de barcos para ella.
En 1897 fue inaugurada la H. Escuela Naval Militar en la que se preparaban oficiales para la marina mercante. También se crearon las compañías Transatlántica Mexicana, la Mexicana de Navegación y la Naviera del Pacífico, que perduraron por varias décadas.
Al final del Porfiriato se intensificó el tráfico marítimo en el Golfo, toda vez que llegaban periódicamente buques de diez compañías navieras, entre europeas, americanas y mexicanas. Por lo que toca al Pacífico, sólo una línea inglesa y dos mexicanas daban servicio.
Con el crecimiento del tráfico marítimo hubo necesidad de acondicionar varios puertos, como los de Veracruz, Manzanillo, Salina Cruz y especialmente el de Tampico.
Motivo de preocupación del gobierno, fue el enlace de los puertos con el interior del país y para ese fin se construyeron las vías férreas que comunicaron a Veracruz con la capital, Salina Cruz y Coatzacoalcos; no se concluyó la de México a Acapulco y solamente una parte de la México a Tampico.
Los trabajos se realizaron de manera continua durante el gobierno del general Díaz, y hacia fines del siglo se indica que se firmaba un contrato para mejorar y sanear el puerto de Manzanillo; se reconocían la costa e islas orientales de Yucatán para el establecimiento de su señalización; se instalaban las oficinas del servicio de faros en los puertos de Progreso, Puerto Ángel y Mazatlán, dándose principio a las obras de instalación del faro en punta de Zapotitlán y se encontraba ya en servicio el de Isla Mujeres; se hacían trabajos de reconocimiento en la costa de Campeche para estudiar la mejor localización del puerto; se llevaba a término el proyecto del nuevo puerto de Altata; continuaban las obras del puerto y saneamiento de Manzanillo. En Tampico se comenzaban los trabajos para la reconstrucción del muelle fiscal; se inauguraban varios faros en la costa oriental de Yucatán y en Puerto Ángel, Oaxaca, así como algunas balizas luminosas en Antón Libardo, Veracruz y en el Puerto de La Paz, Baja California. Los puertos de Veracruz, Tampico y Salina Cruz, siempre merecieron la más alta atención del gobierno del General Díaz.
ANTECEDENTES DE LA NAVEGACION AEREA
Antes de la era cristiana ya se registraban en leyendas y mitos, los deseos y frustraciones del hombre para volar. Pasarían algunos siglos de nuestra era para que el genial Leonardo Da Vinci inventara la hélice y el principio del helicóptero. Más tarde, en 1796, un científico inglés, Sir George Cayley perfeccionó la hélice de Da Vinci y cuidadosas investigaciones sirvieron de base a la aerodinámica actual. Poco más de 100 años después, los hermanos Wright realizaron los primeros vuelos a motor de la historia en Kytty Hawk -Carolina del Norte-, el 17 de diciembre de 1903.
No obstante, el pionero en la conquista del aire fue el globo, que constituyó la primera aeronave y la más sencilla de todas. Los primeros globos fueron experimentados en Francia hacia 1783 y de ahí, la afición a las ascensiones se extendió por todo el mundo.
En México, la primera ascensión que se registra es el 18 de mayo de 1784, cuando José María Alfaro, elevó su globo sobre el entonces territorio de la Nueva España, y el 6 de febrero de 1785, Antonio María Fernández, en Tlaxcala, se convirtió en el primer mexicano que ascendió a bordo de un aerostático. Se siguieron registrando ascensiones en 1825, 1835, 1842 y 1860.
Debido a los graves accidentes que provocaba esta afición, en 1862 quedaron prohibidos los vuelos en globo en el Distrito Federal, pero éstos continuaron realizándose en provincia. En 1898, ejecuta su ascensión por primera vez una mujer, Flora Conde, y en 1907, don Ernesto Pugibet trajo a México el primer dirigible a cuyo despegue asistió el presidente Porfirio Díaz.
SECRETARIA DE COMUNICACIONES Y OBRAS PUBLICAS
El 13 de mayo de 1891 se promulgó una Ley expedida por el Congreso, virtud a la cual se establecía la distribución de los quehaceres públicos del Poder Ejecutivo en siete Secretarías de Estado, entre las que figuraba por primero vez la de Comunicaciones y Obras Públicas, lo que viene a significar un cambio en la política de construcción de caminos, considerándose que las carreteras y su desarrollo eran indispensables para impulsar la economía del país.
A fin de organizar las instancias administrativas dispersas que atendían los servicios de comunicación nacional, quedaron incorporados a esta nueva Secretaría 12 sectores: Correos Internos, Vías Marítimas de Comunicación o Vapores, Faros, Unión Postal Universal, Telégrafos y Teléfonos, Ferrocarriles, Monumentos, Carreteras, Calzadas y Puentes, Lagos y Canales, Consejería y Obras con el Palacio Nacional y Chapultepec, y Desagüe del Valle de México.
La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas conservó su estructura institucional durante el período revolucionario.

Descripción de La Plaza de Armas de Querétaro

Plaza de Armas

La plaza de Armas que hasta hace muchos años presentaba un aspecto poco simpático y era un lugar molesto para el tráfico de los vecinos ya que por ahí pasaba el mercado de “El Baratillo”, ha sufrido en nuestros días una transformación completa. Debido a los afanes del Sr. Vicente Albarrán, regidor del Ayuntamiento y también a los del Srs. Alberto Llaca y Macario Hidalgo que hayan hecho que este lugar se convierta en un bellísimo jardín, donde ahora lucen hermosos árboles. El perímetro exterior, que es un perfecto paralelogramo, esta circundado de vistosos árboles y flores.

En el centro del Jardín está la fuente principal, y en medio de ella la ancha base de una columna, como de 8 metros de altura, en cuyo remate se encuentra una estatua de Marqués de la Villa de Villar de Águila.

También en esta plaza se encuentra un conjunto de pedestales se pusieron inscripciones, las que por acuerdo del Ayuntamiento deberán conservarse y dicen así: En la que mira hacia el Norte; Al Sr. Marqués de la Villa del Villar del Águila, en la del Oeste: Porque costeó y dirigió la introducción del agua a esta ciudad, En la del Sur: El M.I. Ayuntamiento en pública gratitud y en le del Este: Le consigna este monumento el año de 1843.

El costado que mira al N. De la plaza que describimos, lo forman una parte del Mesón de San Antonio, teniendo su entrada por la inmediata calle de Posadas, y algunos conjuntos habitacionales que por abajo tienen pequeños comercios.

De oraganizaciones internacionales a la Procuradora de Justicia de México

CARTA ABIERTA A LA PROCURADORA GENERAL DE LA REPÚBLICA

14 de abril de 2011

LIC. MARISELA MORALES IBÁÑEZ
PROCURADORA GENERAL DE LA REPÚBLICA

Distinguida Procuradora Morales:
En el marco de su reciente nombramiento como titular de la Procuraduría General de la República, las organizaciones firmantes nos dirigimos a Usted para solicitar su intervención en los casos de Inés Fernández Ortega, Valentina Rosendo Cantú y de los campesinos ecologistas Rodolfo Montiel Flores y Teodoro Cabrera García, resueltos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en agosto y noviembre de 2010, respectivamente.

Los tres casos -paradigmáticos de los obstáculos que enfrentan en México las mujeres indígenas y los defensores de derechos humanos y del medio ambiente para acceder a la justicia- se encuentran hoy en día bajo el conocimiento de autoridades militares, en abierto desacato de las sentencias del tribunal interamericano, sin que su predecesor en el cargo haya tomado medidas para acatar los fallos internacionales. Teniendo en cuenta el rezago imperante, confiamos en que su llegada a la Procuraduría contribuya a que las investigaciones sean inmediatamente asumidas por las instancias civiles; sin duda, ello demostraría el grado de relevancia y prioridad que durante su gestión asignará al cumplimiento de las obligaciones internacionales que el Estado mexicano tiene en materia de derechos humanos, dentro del ámbito de la procuración de justicia.

Es preciso recordar, por una parte, que tanto la señora Rosendo Cantú como la señora Fernández Ortega fueron violadas sexualmente y torturadas por elementos del Ejército mexicano en el año 2002, sin que hasta ahora hayan accedido a la justicia. La denuncia de Valentina Rosendo fue remitida al fuero militar desde el 16 de mayo de 2002. Un día después, el 17 de mayo de ese año, ocurrió lo mismo con la denuncia de Inés Fernández. Por otra parte, los señores Montiel Flores y Cabrera García fueron detenidos arbitrariamente y violentados en su integridad personal a manos de militares en el año de 1999.

En los tres casos las investigaciones fueron remitidas a las autoridades militares, quienes, a decir de la propia Corte Interamericana, “no eran competentes para conocer de este caso”. La falta de imparcialidad e independencia del ministerio público militar al investigar delitos cometidos por los propios elementos castrenses, surge de los hechos tenidos como probados por la CoIDH, y se manifiesta en el modo en que la carga de la prueba fue revertida en perjuicio de las víctimas, y en la impunidad que ha beneficiado a los miembros del Ejército responsables desde entonces.

La búsqueda de justicia de las dos mujeres indígenas Me’phaa y de los dos campesinos ecologistas los llevó hasta la CoIDH, la cual al resolver los casos, consideró plenamente probado que Inés y Valentina fueron violadas sexualmente y torturadas por soldados mexicanos, y que Rodolfo y Teodoro fueron víctimas de tratos crueles, inhumanos y degradantes. En consecuencia, ordenó al Estado en los tres casos una investigación efectiva de los hechos en la jurisdicción penal ordinaria.

La remisión de los expedientes de investigación radicados en la jurisdicción penal militar hacia el fuero civil es impostergable. Sólo a partir de ello se podrán generar condiciones para que las instituciones civiles encargadas de la persecución de los delitos efectúen una investigación que cumpla los requerimientos establecidos por la Corte Interamericana.

Por ende, en nuestra calidad de organizaciones dedicadas a la defensa y promoción de los derechos humanos, inclusive aquellas representantes de las víctimas de los casos mencionados, respetuosamente la instamos a que de manera inmediata solicite la remisión de las investigaciones al fuero civil federal. Siendo la primera Procuradora General de la República, no dudamos en que sabrá dimensionar la relevancia de esta medida en la construcción de una justicia más eficiente para quienes denuncian los abusos cometidos por el Ejército, así como para aquellas mujeres que han sido víctimas de violencia de género en el país. Asimismo confiamos en que valorará la importancia de garantizar el acceso a la justicia a quienes han sufrido profundamente por defender los recursos naturales de México.

Sin más por el momento, quedamos a la espera de su respuesta a esta misiva

A t e n t a m e n t e,

Organizaciones Internacionales
Amnistía Internacional; Robert F. Kennedy Center for Justice and Human Rights (EE.UU); Latin American Working Group LAWG (EE.UU); Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, CEJIL (EE.UU.) Misereor (Alemania); Fundación del Consejo General de la Abogacía Española (España); Fundación para el Debido Proceso Legal, DPLF (EE.UU).
Organizaciones Mexicanas
Instituto para la seguridad y la democracia, Insyde; FUNDAR Centro de Análisis e Investigación A.C.; Comité Cerezo México; Acción Urgente para Defensores de los Derechos Humanos A.C.; La Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos” conformada por 72 organizaciones: Agenda LGBT, Asistencia Legal por los Derechos Humanos, A.C. (Distrito Federal); Asociación Jalisciense de Apoyo a los Grupos Indígenas, A.C. (Guadalajara, Jal.); Asociación para la Defensa de los Derechos Ciudadanos “Miguel Hidalgo”, A.C. (Jacala, Hgo.); Católicas por el Derecho a Decidir, A.C. (Distrito Federal); Centro “Fray Julián Garcés” Derechos Humanos y Desarrollo Local, A. C. (Tlaxcala, Tlax.); Centro de Apoyo al Trabajador, A.C. (Puebla, Pue.); Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas”, A. C. (San Cristóbal de Las Casas, Chis) ; Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria O.P.”, A. C. (CDHFV) (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez”, A. C. (PRODH) (Distrito Federal); Centro de Derechos Humanos “Don Sergio” (Jiutepec, Mor.); Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”. A.C. (Tapachula, Chis); Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, A. C. (Tlapa, Gro.); Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Chihuahua), Centro de Derechos Humanos, “Juan Gerardi” , A. C. (Torreón, Coah.); Centro de Derechos Humanos Ñu’u Ji Kandií, A. C. (Tlaxiaco, Oax.); Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (Cd. Juárez), Centro de Derechos Humanos Solidaridad Popular, A.C. (Monterrey, N.L.); Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec, A. C. (Tehuantepec, Oax); Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, A.C. (León, Gto.); Centro de Derechos Indígenas “Flor y Canto”, A. C. (Oaxaca, Oax.); Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo (Tlilapan, Veracruz); Centro de Derechos Indígenas A. C. (Bachajón, Chis.); Centro de los Derechos del Migrante (Zac. Zacatecas); Centro de Estudios Fronterizos y Promoción de los Derechos Humanos, A. C. (Reynosa, Tamps.); Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A. C. (CEPAD) (Guadalajara,