Manuel Castells en la era de la información

Manuel Castells

Manuel Castells Oliván (Hellín, España, 1942)

Es un sociólogo y profesor universitario, catedrático de Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley, así como director del Internet Interdisciplinary Institute en la Universitat Oberta de Catalunya.

Manuel Castells es el quinto académico de las Ciencias Sociales más citado del mundo y el académico de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) más citado del mundo.

Trata -entre otros temas- en profundidad sobre la Sociedad de la Información, y habla de la Teoría del Estado, como un problema de información en su obra El Estado Red.

En los últimos veinte años ha llevado a cabo una vasta investigación en la que relaciona la evolución económica y las transformaciones políticas, sociales y culturales en el marco de una teoría integral de la información, cuyo ejemplo más claro puede ser el Proyecto Internet Catalunya que coordina. Los resultados de su trabajo se recogen en la trilogía La Era de la Información, traducida a varios idiomas y que ha sido encumbrada por Anthony Giddens, asesor de Tony Blair, al nivel de los esfuerzos explicativos que Marx o Max Weber hicieron por interpretar la sociedad industrial.

Si bien otros autores, más críticos, la consideran una obra que se limita a hacer un voluminoso resumen de las obras de Alvin Toffler, Yoneji Masuda, John Naisbitt, Saskia Sassen, James Martin y otros muchos, conocidos y desconocidos, que sería largo citar. Lo que sí parece ser un hecho es que Castells es actualmente uno de los autores de referencia en el campo del estudio de la Sociedad de la Información.

En los años 70, Castells desempeñó un papel principal en el desarrollo de una sociología urbana marxista. Enfatizó el papel de los movimientos sociales en la conflictiva transformación del paisaje urbano. Introdujo el concepto de ’’consumo colectivo’’ (transporte público, vivienda pública, etc…) como marco de un amplio abanico de luchas sociales, trasladadas del campo económico al político por la intervención del Estado. Abandonando las rigideces del Marxismo a principios de los años 80, empezó a concentrarse en el papel de las nuevas tecnologías en la reestructuración de la economía. En 1989 introdujo el concepto de ’’espacio de los flujos’’ , las componentes materiales e inmateriales de las redes globales de información mediante las cuales la economía se coordinaba de una forma creciente, en tiempo real, a través de las distancias.

En la década de los 90, combinó ambas líneas de su investigación en un titánico estudio, la Era de la Información, que se publicó como una trilogía entre 1996 y 1998. En respuesta a la crítica acogida de dicho trabajo en un largo número de multitudinarios seminarios celebrados en universidades de todo el mundo, se publicó una segunda edición de la obra en el año 2000.

El análisis de Castells se desarrolla a lo lago de tres dimensiones básicas -producción, poder y experiencia. Ello pone énfasis en que la organización de la economía, del Estado y sus instituciones, las formas de significación en sus vidas que crean las personas mediante la acción colectiva, son fuentes irreductibles de dinámicas sociales. Han de ser entendidas en sus propios términos, así como en relación con las demás. Al aplicar dicho análisis al desarrollo de Internet, Castells enfatiza los papeles del Estado (en lo militar y académico), movimientos sociales (hackers y activistas sociales) y empresas en el moldeado de la infrastructura en relación con sus (conflictivas) agendas.

Globalización y la Era de la Información
En palabras de Manuel Castells, “La Era de la Información” es nuestra era:

Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las tecnologías digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformación multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social.Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Sus consecuencias, sus características dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que se presentan a la voluntad humana.

Manuel Castells ha publicado una gran cantidad de libros, colaboraciones y artículos tanto en español como en francés o inglés.

Los libros de los que Manuel Castells es autor principal son:

Problemas de investigación en sociología urbana. Madrid-México: Siglo XXI. 1971.
La cuestión urbana. Siglo Veintiuno de España Editores, S.A. Publicado originalmente en francés en 1972 (La Question Urbaine). Primera edición en español, 1974.
Monopolville. L’entreprise, l’etat, l’urbain. Paris: Mouton. 1974.
Nuevas perspectivas críticas en educación. Barcelona: Paidós. 1994.
La ciudad informacional. Tecnologías de la Información, reestructuración económica y el proceso urbano-regional. Madrid: Alianza Editorial. 1995.
Local y global. La gestión de las ciudades en la era de la información. Madrid: Taurus. 1997. (en colaboración con J. Borja).
La transformación del trabajo. Barcelona: Los Libros de la Factoría. 1999. (en colaboración con G. Esping-Andersen).
La Era de la Información. Vol. II: El poder de la identidad. México, Distrito Federal: Siglo XXI Editores. 2001.
La Era de la Información. Vol. III: Fin de Milenio. México, Distrito Federal:Siglo XXI Editores. 2001.
La Galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Madrid: Areté. 2001.
La Era de la Información. Vol. I: La Sociedad Red. México, Distrito Federal: Siglo XXI Editores. 2002.
The Information Age: Economy, Society and Culture. Vol. I: The Rise of the Network Society. Second Edition. Oxford, UK: Blackwell Publishing. 2002.
El estado del bienestar y la sociedad de la información. El modelo finlandés. Madrid: Alianza Editorial. 2002. (en colaboración con P. Himanen).
Guerra y Paz en el siglo XXI. Una perspectiva europea’. Barcelona: Tusquets. 2003. (en colaboración con N. Serra).
La Sociedad Red. Alianza Editorial, 2006.
Comunicación y Poder. Alianza Editorial, 2009.

Arturo Mari, fotógrafo personal de Juan Pablo ll

Las fotografías secretas de Juan Pablo II

Son fotos reservadas.

Oficialmente no existen.

Nadie las encontrará en los archivos del Servicio Fotográfico de L’Osservatore Roma, que contienen más de seis millones de instantáneas sobre el pontificado de Juan Pablo II. Sin embargo están ahí, en una carpeta bien resguardada. Son las fotos secretas de Karol Wojtyla, ahora El Vaticano estudia difundirlas.

Imágenes impactantes, momentos históricos.

Pocos instantes después de la muerte del Papa polaco, el 2 de abril de 2005, uno de los primeros en contemplar el cuerpo sin vida fue Arturo Mari, fotógrafo personal del pontífice durante 27 años. Previsiblemente emocionado sacó algunas fotos. Documentos de enorme y delicado valor.

Esas y muchas otras forman parte de las tomas reservadas. La mayoría las realizó Mari, la mayoría corresponden a momentos íntimos, especialísimos. El Papa ensangrentado luego de haber recibido los disparos de Mehmet Ali Agca en el atentado de 1981, sus numerosos pasajes por el hospital, las operaciones, los momentos claves de su enfermedad y su lenta agonía. Todo capturado por una lente privilegiado.

Ahora, a unos días de la beatificación de Juan Pablo II el próximo 1 de mayo, el director del Servicio Fotográfico Giuseppe Colombara nos reveló que espera poder publicar algunos de esos retratos. Para ello debe contar con la autorización expresa del Papa Benedicto XVI, que ya visionó tales imágenes.

Serafines susurran.- Que un gran movimiento se vive en estas horas en Roma por la inminente beatificación de Juan Pablo II. Este día llegó a la capital italiana la avanzada del Estado Mayor Presidencial de México para afinar todos los detalles de cara a la participación del presidente Felipe Calderón Hinojosa en la ceremonia.

Entre otras cosas los funcionarios deberán elegir el hotel donde se hospedará el mandatario y definir las medidas de seguridad. Se sabe que el avión presidencial aterrizará en el aeropuerto romano de Ciampino la tarde-noche del 30 de abril, por lo cual ni el presidente ni su delegación participarán en la vigilia de oración que tendrá lugar ese día en el predio del Circo Máximo, pleno centro de la capital italiana.

Así la delegación mexicana centrará su participación sólo en la ceremonia del 1 de mayo. Bajo siete llaves ha sido colocado el nombre de quienes acompañarán a Calderón y a su esposa Margarita Zavala. Al menos se sabe que estará presente la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano.

Más allá del caso mexicano, en la beatificación estarán presentes al menos 50 jefes de Estado del mundo. La lista completa aún no se publica y es probable que se conozca recién el viernes próximo. De todas maneras ya muchos nombres ilustres se han filtrado a la prensa, entre los cuales destacan los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, el presidente de la República Italiana Giorgio Napolitano y el primer ministro Silvio Berlusconi, así como el premier francés Francois Fillon, entre otros.

Querubines replican.- Que finalmente El Vaticano dilucidó uno de los misterios en torno a la beatificación de Juan Pablo II. Hace semanas quien fue por años secretario personal de Wojtyla y hoy es cardenal de Cracovia, Stanislao Dziwizs, anunció públicamente que tenía en su poder una ampolleta con sangre del Papa fallecido y que dicha reliquia sería venerada en un santuario que se está construyendo en su natal Polonia.

Debo confesar que saber de la existencia de semejante objeto me resultó un tanto inquietante, sobre todo porque la sangre se encuentra en estado líquido. No pude sacarme de la mente la idea de don Stanislao que, en los últimos días de vida del pontífice, pidió a los médicos que “le reservasen” un poco de su sangre. Afortunadamente la cosa no fue así.

Según informó este día la sala de prensa de la Sede Apostólica, en su momento el líquido fue extraído al Papa por los hematólogos del Hospital “Bambino Gesú” con vistas a una posible transfusión, la cual finalmente nunca se dio. La declaración oficial vaticana fue muy enfática al explicar que ese nosocomio era responsable de las transfusiones de Karol Wojtyla. Aclaración necesaria visto que el obispo de Roma siempre fue atendido en el Policlínico Agostino Gemelli, donde estaban los médicos responsables de su salud y nada tuvo que ver con el “Bambino Gesú”.

De las cuatro ampolletas con la sangre dos quedaron a disposición de Dziwizs y las otras dos permanecieron en el hospital. Estas últimas fueron colocadas en dos relicarios, uno de los cuales será venerado durante la beatificación el próximo domingo y el otro permanecerá en custodia de las monjas que atienden el hospital de niños del Vaticano. Aunque puede ser un detalle devocional lícito me resulta (a manera de personalísima opinión) un tanto excesivo tener como reliquia la sangre del pontífice en estado líquido, gracias a un anticoagulante.

Derecho a réplica en: andresbeltramo@hotmail.com

Se pretende militarizar al país con la ley de seguridad Nacional

Ley de Seguridad Nacional: divisiones e improcedencia

Editorial

La Jornada

Acinco días de que concluya el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, y en medio de los empeños en la Cámara de Diputados por aprobar al vapor la iniciativa de reforma a la Ley de Seguridad Nacional –la cual, entre otras cosas, dota al Ejecutivo federal de un amplio margen para instaurar virtuales estados de excepción y en general para acotar las garantías individuales ante alteraciones diversas de mayor peligro para la seguridad interior–, salieron ayer a relucir nuevas y significativas fricciones y resistencias legislativas a la minuta que se discute en San Lázaro.

En el Senado de la República, el ex aspirante presidencial priísta Francisco Labastida afirmó estar en contra de las modificaciones realizadas por los diputados al dictamen –originalmente elaborado por la cámara alta–, y su correligionario Jesús Murillo Karam dijo que el cambio radical que se pretende hacer en San Lázaro rompe el pacto federal. Tales críticas se sumaron a las formuladas por los integrantes de las bancadas senatoriales de los partidos de la Revolución Democrática –el cual convocó a la movilización social para impedir la reforma–, del Trabajo, Convergencia e incluso del Verde Ecologista.

Tanto más reveladoras resultan las crecientes diferencias suscitadas en el seno de la propia bancada del tricolor en la Cámara de Diputados: mientras que el coordinador priísta en San Lázaro, Francisco Rojas, y el diputado Rogelio Cerda advirtieron, respectivamente, que el dictamen sería votado esta misma semana y que el PRI se impondría en una sesión rápida y furiosa en caso de no haber consenso, otros integrantes de la bancada se negaron a aprobar el documento sin cambios; acordaron incluso retirar del proyecto de ley aspectos particularmente impresentables, como la intervención del Ejército contra movimientos sociales, políticos, laborales y electorales, y cuestionaron la procedencia y la premura por aprobar el dictamen.

La evidente tensión que el tema ha generado entre los dos grupos parlamentarios del tricolor –por no hablar del rechazo que ha propiciado en el resto de las bancadas legislativas de la oposición– da cuenta de una fractura en el aparente consenso que existía en ese partido en torno a la citada reforma; pone en entredicho la expresión del diputado Alfonso Navarrete Prida de que el PRI estaba dispuesto a asumir el costo político de la misma –pues es evidente que hay sectores de ese partido que no lo están–, y subraya la improcedencia del afán de una fracción del tricolor en San Lázaro por aprobar el dictamen de ley antes del sábado: tal insistencia, en cambio, alimenta la percepción de que la premura de los legisladores priístas está motivada por presiones políticas inconfesables, más que por un verdadero interés por la seguridad del país.
Más allá de lo anterior, el dictamen de reforma ha propiciado, en unos cuantos días, el repudio de un sector amplio y creciente de la ciudadanía, y son sobradas y de peso las razones para ese rechazo: la reforma a la Ley de Seguridad Nacional no sólo da cobertura legal a una de las causas de la actual crisis de seguridad y del presente quebranto generalizado del estado de derecho –la decisión de enfrentar a la delincuencia organizada mediante operativos policiaco militares ineficaces contrproducentes–, sino constituye una afectación severa a las libertades y derechos fundamentales de la población.

El combate al crimen es una de las responsabilidades irrenunciables del gobierno y, para realizarla, éste debe contar con instrumentos jurídicos adecuados y eficaces. Pero resulta imperativo que tales mecanismos, además de no ser lesivos para las garantías individuales, estén respaldados por un amplio consenso legislativo y social. Por el contrario, la reforma a la Ley de Seguridad Nacional amenaza, en caso de ser aprobada por los diputados, con volverese un factor de división y tensión nacional mayúscula, en un entorno y en un momento en que el país está sobrado de esos elementos.

Una explicación de la violencia en que vivimos y quien la provoca y la hace

Los pueblos originarios frente al desorden ecológico y social

Joel Padrón González*

Desorden que amenaza con arrastrarnos más y más al caos (…como aquel que reinaba en el principio). ¿Y nuestra capacidad potencial de mantener y perfeccionar el orden establecido en toda la Tierra? Cerramos más y más la vía única de la razón y la palabra necesaria. Nos ahogamos en una creciente violencia de destrucción y muerte.

Violencia, que lo es, venga ésta de donde venga. Porque no es lo mismo hablar, por una parte, de la violencia primera, la que viene del poder y del sistema de dominación y represión que se impone a fin de mantener la nueva situación social de injusticia para unos y de privilegios para otros cuantos; y, por otra, de la violencia segunda, que en muchos casos ha sido necesaria respuesta a la primera, y que viene de la población civil buscando restablecer precisamente el orden destruido por la primera.

Ejemplo claro de esta espiral de violencia que debemos detener ya en todo el mundo, son los acontecimientos que se están viviendo en Libia, Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos, Costa de Marfil, Yemen, Siria y otros. Aunque ahí, con preocupación podemos también dilucidar los intereses estadunidenses y la preocupación por el curso espontáneo de la respuesta civil.

En nuestro continente latinoamericano, explicación parecida tienen los recientes descontentos y movilizaciones de la sociedad civil en Bolivia, en la Nueva Nicaragua, como también la guerra sin fin en Colombia. En nuestro país, los feminicidios aún sin respuesta en Ciudad Juárez y en el estado de México, los secuestros y las recientes fosas comunes de víctimas inexplicables, los más de 30 mil asesinatos y ejecuciones en los últimos cinco años, los que inexplicablemente significan muchos más muertos que los que están registrando las grandes guerras a las que hacemos referencia… la población civil estamos obligados a decir basta a este proceso de violencia y a construir una propuesta distinta de nación.

Por otra parte, nos aterra el creciente desorden ecológico del que todos somos responsables. Además de los desastres naturales, como el temblor de 9.1 grados con el subsiguiente tsunami y la inesperada y preocupante crisis nuclear en Japón, los incontrolables incendios de estos días en el norte del país dejándonos hasta el momento cerca de 60 mil hectáreas totalmente destruidas por el fuego… El mundo se nos está calentando más allá de los niveles que se requieren para conservar la vida. ¿Hasta cuándo nos decidiremos a hacer lo que debemos para poder frenar este desorden? ¿Por qué estamos debilitando tanto la capa de ozono que nos protege amenazando sin razón la vida de la humanidad entera? ¿Hasta cuándo seguiremos, inconscientes, emitiendo a la atmósfera las 30 gigas toneladas de dióxido de carbono que le estamos emitiendo cada año? (Una giga equivale a mil millones de toneladas de dicho dióxido.) ¿Cuánto desastre significan todavía las 600 mil toneladas de petróleo crudo derramadas en el Golfo de México de abril a junio de 2010? ¿Qué amenaza significan las 11 mil 500 toneladas de agua radioactiva derramadas recientemente al océano desde la central de Fukushima?… ¿Hasta cuándo vamos a seguir depredando así la Tierra usando irracionalmente los recursos naturales que son para bien de todos? También ante este desorden estamos obligados a decir basta. Pues quienes detentan el poder no asumen políticas reales y decididas.
No obstante, hay esperanza: las marchas en contra de la inseguridad del miércoles 6 de abril en 21 ciudades de nuestro país, con el apoyo de similares en Barcelona, Buenos Aires, París y Nueva York, deben continuar o convertirse en una manifestación solidaria sin final hasta lograr que se nos garantice la seguridad a todos.

En esta lucha por la seguridad está el desafío de asegurar el respeto y la defensa a los derechos humanos de toda la población civil que se encuentra entre dos fuegos, aportando, sin querer, cientos de víctimas inocentes. Desde aquí se levanta el grito que nadie podrá callar de Juanelo Sicilia y sus compañeros en nombre de todas las víctimas inocentes de la población. También está aquí la razón del pacto nacional en contra de la violencia a la que nos invita su padre, Javier Sicilia…

Volvamos otra vez los ojos hacia Chiapas: en materia ecológica, los pueblos indígenas de Chiapas tienen propuesta. Propuesta sostenida a través de cientos de años. Los pueblos indígenas tienen vocación y capacidad para preservar los recursos naturales.

Giremos la mirada a la reserva ecológica El Huitepec, cerca de San Cristóbal de las Casas; cuidada y conservada por la capacidad organizativa de los pueblos indígenas: solos, sin recursos, de manera independiente.

No han sido las poblaciones indígenas las que han destruido la selva: fue la ganadería extensiva, la tala de las compañías madereras, el dinero, la ganancia.

Y frente al desorden social, los pueblos también tienen propuesta: desde su sentido distinto de los cargos, de la política, del servicio: del bienestar comunitario, contrario a la destrucción y a la violencia. Desde la protección que, por fortuna, muchos hacen de su tierra comunitaria y colectiva.

Todas y todos debemos reconocernos actores del nuevo orden social que necesitamos y buscamos: no un hijo muerto más, no más sangre en el país, garantía de respetar y defender los derechos humanos de toda la población, compromiso para usar racionalmente los recursos naturales, asegurar la producción intensiva de alimentos para la soberanía alimentaria del país y vida para todos…

* Integrante del equipo pastoral de Tatic Samuel