El convento de los santos apóstoles Pedro y Pablo de Querétaro

Los dominicos en Querétaro
A 300 años de la consagración
Del templo de Santo Domingo.

El Convento de los santos apóstoles Pedro y Pablo, de Querétaro

José Félix Zavala

“A nuestro juicio los indios Jonaces, dice el historiador Esteban Arroyo, son dignos de admiración, porque con toda valentía habían sabido defender su libertad, su independencia y su patria”.

En 1686, los frailes dominicos encabezados por fray Felipe Galindo, mas tarde obispo de Nueva Galicia, cuya sede es Guadalajara, con la autorización del Rey Carlos ll de España, incursionan en la Sierra Gorda y las minas de Zimapán, para “la reducción y conquista espiritual” de los Jonaces, pueblo chichimeca, extinguido a finales del siglo XVlll y de la manera más cruel, en la batalla del cerro de La Media Luna, por el Conde de la Sierra Gorda, José de Escandón.

Las misiones que funda Fray Felipe Galindo, entre Los Jonaces, son: La Nopalera, Vizarrón, Soriano, Palmas, Ahuacatlán, Punguinguía, Zimapán y Xichú, además de los conventos de San Juan Del Río y Querétaro.

Señala Esteban Arroyo, que el fraile, último dominico en las tierras de los Jonaces, Luis Guzmán, es apóstol benemérito de Los Jonaces y que los verdaderos culpables de que no prosperaran las misiones dominicas en la Sierra Gorda, fueron los militares y los hacendados españoles, dando como resultado este fracaso y un etnocidio, la extinción de una raza humana, Los Jonaces.

“Si sus éxitos no se consolidaron, no fue culpa de ellos, sino de las autoridades civiles y militares que en todo tiempo buscaron anteponer sus conveniencias materiales a los bienes espirituales, morales y sociales de los indígenas”.

Organizadas las misiones dominicas de la Sierra Gorda, Fray Felipe Galindo, emprendió la fundación de los conventos de San Juan Del Río y Querétaro, donde sus misioneros pudieran atender sus enfermedades, aprender las lenguas indígenas y tener un apoyo económico y moral.

El 28 de junio de 1692, Fray Felipe Galindo recibió las licencias debidas para la fundación en Querétaro y para el 12 de mayo de 1693 en Capítulo Provincial, La Provincia de Santiago de México, acepta la erección de lo que sería “El Colegio – Convento de los Santos Apóstoles, Pedro y Pablo, de Querétaro”.

El terreno adquirido, para levantar el mencionado monasterio, ocupa las actuales calles de V. Guerrero, M. Ocampo, Pino Suárez y J. Ma. Arteaga, en aproximadamente 15 mil metros cuadrados.

Fueron los primeros conventuales, los frailes Andrés del Rosario, primer prior, Miguel Ortíz, Luis Flores, Antonio Prado, Manuel Mógica, y los legos, Antonio Guzmán y Fernando Herrera.

Se edificó el convento y la iglesia con todas sus dependencias y una gran huerta, el atrio quedó situado, en la ahora esquina de Guerrero y Pino Suárez, al poniente del atrio se admiran las fachadas del templo y de la capilla de la tercera orden y al sur los cinco portales, que dan acceso al monasterio o la llamada portería.

El claustro tiene cuatro arcos por lado y dos plantas, con amplios corredores, en la parte baja se ubica la sacristía y la ante sacristía.

La fachada de la iglesia es de tipo clásico, en su primer cuerpo está decorado con pilastras corintias y cornisamentos jónicos con grandes basamentos, el segundo cuerpo nos muestra dos hermes que cargan el escudo de la Orden Dominica y la cruz de tres brazos, en honor a los patronos del convento.

La fachada de la capilla de la tercera orden está compuesta por dos grandes interestípites que van del piso al remate, la base de donde arrancan es una ménsula con guardamalleta inferior, sobre ella un jarrón y a la espalda enmarcan róleos, terminando en un capitel corintio, rematando en una cornisa con alas pegadas, dando una hornacina cerrada, rematada por una venera.

En medio se encuentra un medallón enmarcado por rocallas y vegetales, cargando un marco almohadillado de la ventana del coro y rematado por un moldurón.

La iglesia en forma de cruz latina tiene 41.23 metros de longitud por 9 metros de ancho y en el crucero llega a 17 metros, la altura máxima es del piso a la cruz de la cúpula de 23.66 metros.

“La torre es alta y sencilla, esta formada por tres cuerpos cuadrangulares, adelgazados con vano y remata con cúpula y linternilla”

Adjunta a la iglesia se encuentra la capilla a la Virgen del Rosario, en el lado del crucero derecho o de la epístola, muy pequeña, de 6.72 por 7.50, inaugurada en 1742 y tiene una “capacísima” talla de la patrona de los frailes dominicos.

La capilla de la Tercera Orden dominica, adjunta a la iglesia del convento fue fundada en 1740, teniendo como patrona a Santa Rosa de Lima, el diseño parece ser de Mariano de las Casas y la participación posterior de Francisco Gudiño.

Durante sus primeros 124 años de existencia, este convento tuvo una vida regular y su esplendor llegó junto con la ciudad a finales del siglo XVlll y para mediados del siglo XlX comenzó su decadencia, lo mismo que la ciudad entera debido a las leyes de reforma y las guerras contra los franceses y los norteamericanos.

El convento dominico de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Querétaro, durante su época más próspera, tuvo conventuales de gran talento intelectual, tanto predicadores, como lectores y examinadores, además de haber tenido en su interior “un colegio de artes”, donde experimentaban los Lectores, que después fueran catedráticos, en los grandes conventos dominicos de la Provincia de Santiago de México.

Después de grandes vicisitudes a partir de la exclaustración y venta de convento e iglesia de los dominicos en 1860, el franciscano Fray José de Jesús Rico, lo adquirió, por medio de una compraventa en 1879 y para 1904, fue recuperado por los frailes dominicos viviendo una pequeña época de apogeo hasta 1914.

Los terrenos donde se encontraban las instalaciones del convento se fueron fraccionando, durante ésta época aciaga en la vida nacional. La familia encabezada por Evaristo Juaristi, cuidó del convento y templo durante 11 años, hasta la llegada del fraile dominico, Vicente Escalante y de 1938 al 49, la Diócesis se hizo cargo de la capellanía por medio del P. Ezequiel de la Isla, del P. Cirilo Conejo, entre otros sacerdotes, hasta que volvieron los dominicos en 1949.

En el atrio del templo se encuentra una preciosa cruz atrial, con motivo de la Misión emprendida al regreso de los frailes a su antiguo convento, colocada en ese lugar en 1950, anteriormente estuvo en el panteón del Espíritu Santo, desde el año de 1739.

Entre las aportaciones de los dominicos en Querétaro, existe la honra de que de entre ellos, saliera un fraile queretano, Antonio de Monroy e Hijar, hijo del Corregidor Antonio de Monroy Figueroa y María de Hijar.

Dominico muy ilustrado, graduado en teología, artes y cánones, nombrado por sus compañeros, el 5 de junio de 1677, General de la Orden de los Dominicos y posteriormente, Arzobispo de Santiago de Compostela, por decisión del Papa Clemente Xl, un 11 de julio de 1685.

Santiago de Compostela es el lugar donde la tradición dice, que fueron enterrados los restos del apóstol Santiago, evangelizador de España y uno de los lugares obligados de peregrinación para la catolicidad, por tanto sucesor del Apóstol Santiago Patrono de Querétaro.

De 1949 a 1987 la presencia de los frailes dominicos en Querétaro, fue aparentemente discreta, se pueden decir que sirvió de estudio al gran historiador Fray Esteban Arroyo, quién produjo en 19 años obras históricas de valor incalculable.

Al fraile Secundino Martín, para escribir entre otros libros, la biografía del Arzobispo dominico y queretano, Antonio de Monroy e Hijar, sin que estos dejaran de prestar la asistencia litúrgica y moral, a quienes acudían a este templo y convento.

El 30 de septiembre de 1988, el fraile Esteban Arroyo, logró del capítulo provincial, que se creara el Instituto de Estudios Históricos dominicanos, que tiene como sede el convento de los dominicos en Querétaro, culminando así su valioso obra de historiador y dominico.

Al INAH documentos valiosos del exilio español del 38

Donan 3 millones de documentos de exiliados españoles

Organización Editorial Mexicana

El Sol de México

La Cátedra del Exilio Español donó tres millones de documentos en formato digital del período 1939-1977, propiedad de exiliados españoles, a la Biblioteca mexicana de Antropología e Historia, informó el Gobierno Mexicano.

En el acervo hay “cartas, actas, fotografías, bibliografía y hemerografía” de expatriados en México “que hacen referencia a grupos políticos españoles y a textos publicados por hispanos desterrados” de 1939 a 1975, detalló en un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La donación quedó formalizada con la firma de un convenio de intercambio de información entre ambas instituciones.

El acuerdo lo suscribieron Julieta Gil Elorduy, directora de la biblioteca mexicana, y Aurelio Martín Nájera, representante de la Fundación Pablo Iglesias, una de las instituciones responsables de la Cátedra del Exilio.

Por reciprocidad, la biblioteca del INAH, organismo que depende del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), cederá más de 25.000 expedientes hemerográficos digitalizados y alrededor de 45.000 documentos que contienen datos personales de españoles acogidos por México durante el exilio.

Estos últimos corresponden a registros que estuvieron en poder de José Puche Álvarez, ex presidente del Comité Técnico de Ayuda a los Republicanos Españoles (CTARE), quien donó los documentos al INAH a través de sus nietos Maricarmen y el ex ministro de Hacienda Jaime Serra Puche, el 10 de febrero de 1981.

El intercambio “beneficia a la biblioteca con la incorporación de aproximadamente 20 archivos con 9,000 artículos de periódicos, casi 70.000 libros , un fondo fotográfico, correspondencia y actas pertenecientes a españoles socialistas, republicanos y anarquistas que radicaron en México entre 1939 y 1977”, señaló Julieta Gil.

Entre los documentos destacan dos colecciones pertenecientes a los españoles Amaro del Rosal y Ramón Lamoneda, quienes llegaron a México durante la Guerra Civil española como refugiados huyendo de la dictadura de Francisco Franco.

Fundada en 2006-2007, la Cátedra del Exilio está formada por varias instituciones españolas, como la Fundación Pablo Iglesias, la Universidad de Alcalá de Henares, la Carlos III, la Nacional de Educación a Distancia (UNED) y por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los mineros muertos en Sabinas, sin justicia

Sabinas: la sombra de la impunidad

La Jornada

El accidente ocurrido en un pozo de carbón de la empresa Binsa en Sabinas, Coahuila, los cinco mineros muertos y los nueve atrapados en el socavón, y el joven de 15 años que resultó gravemente herido a consecuencia del hecho, han vuelto a poner de manifiesto la indolencia e inoperancia de las autoridades federales en materia de portección a los asalariados y cumplimiento de las leyes correspondientes. A las afirmaciones formuladas pocas horas después de la explosión por el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Javier Lozano, de que hay nulas posibilidades de rescatar con vida a los trabajadores atrapados, se sumaron ayer los jaloneos entre esa dependencia y la Secretaría de Economía por la responsabilidad de las deplorables condiciones –prácticamente clandestinas, a decir del propio Lozano– en que operaba el pozo minero.

Es inevitable vincular la explosión ocurrida anteayer en el municipio coahuilense con la que tuvo lugar hace un lustro en el yacimiento de Pasta de Conchos –que cobró la vida de 65 mineros, cuyos cuerpos siguen sin ser rescatados–, así como con los incendios registrados en junio de 2009 y en noviembre del año pasado, respectivamente, en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora –subrogada por el IMSS a particulares–, donde medio centenar de niños murieron quemados, y en un local de la empresa Coppel en Culiacán, Sinaloa, donde fallecieron seis empleadas que habían sido encerradas bajo llave mientras realizaban un inventario. El denominador común de esos episodios, además de una cadena de negligencias e incumplimientos a las normativas de seguridad por parte de particulares, es una persistente impunidad por efecto de la falta de voluntad política de las autoridades para sancionar a los responsables.

Tal circunstancia no sólo representa un doble agravio para las víctimas y sus familiares, por cuanto cancela la procuración e impartición de justicia, sino que abre un amplio margen para que ocurran nuevas tragedias, como la registrada en Sabinas. Ahora, para colmo de males, y al igual que lo sucedido en Pasta de Conchos hace un lustro, en vez de consagrarse a rescatar a los trabajadores enterrados, las autoridades renuncian de antemano a la perspectiva de sacarlos con vida –no otra cosa se desprende de la declaración del secretario del Trabajo– y se enfrascan en intercambios declarativos inútiles e impresentables.
Por lo que hace al supuesto compromiso de la Procuraduría General de la República de aplicar la ley con todo rigor contra los responsables por la explosión, tal afirmación colisiona con el desempeño de esa dependencia ante eventos de este tipo: en el caso de Pasta de Conchos fue más destacado el papel de la PGR en la persecución del líder minero, Napoleón Gómez Urrutia, que en el esclarecimiento de los hechos y sanción de los responsables; en el de la guardería ABC, la dependencia incurrió en un desmanejo en la procuración de justicia de tal magnitud, que incluso su entonces titular, Eduardo Medina Mora, dijo días después de los hechos que nadie iría a la cárcel. Con tales antecedentes, la intervención de la PGR no es un dato esperanzador con miras al cumplimiento de la ley; antes bien, y por desgracia, parece probable que contribuya a preservar la impunidad.

El episodio de Sabinas ha puesto en relieve, de nueva cuenta, condiciones laborales difícilmente distinguibles de la esclavitud, que ocurren en el marco de una lógica económica que preconiza la depredación de los recursos humanos y naturales. En lo inmediato, y más allá de la necesaria corrección de esta circunstancia –que implicaría un urgente viraje en el modelo económico vigente–, la obligación principal del gobierno es llevar a cabo las maniobras de rescate necesarias para sacar de la mina a los trabajadores. En un entorno social devastado por la preservación de una política económica que lleva a la miseria a grandes sectores de la población –empleados o no–, y por una estrategia de seguridad fallida y de resultados por demás cruentos, el gobierno federal ha agotado ya el margen de maniobra del que pudo haber dispuesto para actuar de otro modo. Si el sentido de responsabilidad y de respeto a la vida humana no es suficiente para que las autoridades se esfuercen en cumplir con esa responsabilidad, deben hacerlo por mero interés de supervivencia política.

Los jóvenes ante la emergencia nacional

Los Jóvenes ante la emergencia nacional

1.La desmilitarización inmediata,
2. Alto a la violencia e impunidad,
3. Descriminalización del consumo de drogas,
4. Vida digna,
5. Arte y Cultura para todxs,
6. Educación.
Plan de acción.
En este Primer Encuentro Nacional de Jóvenes en la Emergencia Nacional nos hemos reunido mujeres y hombres jóvenes de Chihuahua, Ciudad de México, Estado de México, Sonora, Jalisco, Oaxaca, Veracruz, Michoacán y Morelos. Convocadxs por la crisis nacional que vivimos. Nos hemos encontrado para reflexionar y acordar un camino común en este difícil andar.

Cómo frenar el desastre nacional, cómo afirmar la vida ante la muerte, cómo salir de la crisis que vivimos, han sido las preocupaciones centrales de nuestro debate.

El país está en riesgo de perder su viabilidad, se está desmoronando, frustrando con ello los sueños y expectativas de millones de personas que han visto cómo se les violan los derechos a la educación, al trabajo digno, al arte y la cultura, a la salud, ante todo el derecho a la propia vida.

Ante esta emergencia nacional, creemos que es necesario tomar medidas urgentes para regenerar el tejido social y comunitario, sabemos que es una tarea difícil, porque nos enfrentamos a la clase política y empresarial que ha lucrado históricamente con la tragedia nacional.

Por eso impulsaremos los siguientes puntos:

1.La desmilitarización inmediata: La llamada guerra contra el narcotráfico no es el origen de la violencia sino la justificación mediatica para legitimar al espurio gobierno de Calderón.

Ésta es una guerra contra el Pueblo, los más de 40 mil asesinados por esta falsa guerra son personas que provienen de los sectores excluidos, marginados y vulnerabilizados de esta sociedad.

La estrategia de seguridad nacional del Estado Mexicano está en función de las decisiones en materia de seguridad interna de EEUU. No existe Soberanía Nacional.

La política gubernamental de militarización es parte de una estrategia de contención del descontento social agudizado por el modelo económico actual.

La militarización del territorio nacional no es nueva. Durante años en diferentes partes de nuestra república, particularmente donde existen movimientos sociales y organización popular, el ejército ha sido utilizado para violar los derechos humanos:

Las desapariciones, las violaciones sexuales, las ejecuciones extrajudiciales, los desplazamientos forzados, los allanamientos, los cateos, la tortura, los asesinatos son algunos de los principales crímenes que el Ejército ha cometido con total impunidad.

En México el servicio militar es obligatorio, sin embargo una de las ultimas conquistas mundiales en materia de derechos humanos de los jóvenes es reconocer el derecho a la objeción de conciencia ante el servicio militar, como una decisión que no debe ser obligada por el Estado mexicano.

Se ha impulsado una política del miedo desde la silla presidencial, echada andar con toda una maquinaria mediática y llevada a cabo a través del terrorismo de Estado, en contra de la población en diferentes partes de la república. Política que hay que combatir con organización, lucha y solidaridad con todxs lxs afectadxs por esta estúpida guerra.

2. Alto a la violencia e impunidad: Vivimos una violencia sistémica por la cual las mujeres, niñas y niños, así como jóvenes somos los más afectados. También se encuentran los casos de violencia extrema en regiones del país como Tamaulipas, Morelos y un incontable número de territorios, entre los que resalta Cd. Juárez. Para frenar la violencia tenemos que generar una cultura de la NO violencia, reconstruir el concepto de comunidad, promover el autogobierno y la autoprotección.

Nos oponemos a cualquier tipo de reforma que violente los derechos humanos, como la Ley de Seguridad Nacional, la iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo, y el reconocimiento de los derechos del no nacido desde el momento de su fecundación, promovido en 19 Estados de la República, lo que viola el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y sexualidad.

3. Descriminalización del consumo de drogas: El consumo de drogas debe ser considerado como un problema de salud pública. Es primordial generar un cambio en el marco jurídico que regule la política de drogas. Sin embargo se necesita llegar a un consenso representativo para establecer el tipo de regulación necesaria. La descriminalización del consumo de drogas, en el sentido de la revocación de las leyes que lo definen como delictivo, debe ser la estrategia a implementar en materia legislativa. La prevención, educación e información, son los ejes en los que descansa la legalización de las drogas, y sobre los que se debe abrir un debate acerca dell consumo de todas las drogas (incluso las que ahora son legales).

Denunciamos a quienes han impulsado la supuesta guerra contra el narcotráfico, y son los principales beneficiarios de ella: los lavadores de dinero y la clase política.

4. Vida digna: Aquí impera la muerte, muerte lenta causada por la miseria, la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades para el desarrollo pleno de nuestras vidas y la destrucción del ambiente.

Reconocemos que somos parte de un momento histórico adverso y profundamente violento, resultado de las acciones de un sistema neoliberal que impulsa una guerra que rechazamos, porque es contra nuestros barrios y comunidades, en contra de nosotros y nuestros familiares, en contra de todas las generaciones de este país.

Denunciamos que la Reforma Laboral, propuesta actualmente en el Senado, así como la Ley del Primer empleo violan nuestro derecho a un trabajo digno y bien remunerado, arranca la posibilidad de organización como lo ha hecho con el Sindicato Mexicano de Electricistas.

El adjetivo de “ninis” estigmatiza, discrimina y criminaliza a las y los jóvenes que actualmente no tenemos posibilidades de empleo ni educación, a causa de las acciones y omisiones del gobierno mexicano, por tanto no queremos ser determinados de esta manera.

El campo es uno de los territorios más golpeados, degradados y abandonados por una política de exterminio, que militariza y no permite sembrar y cosechar, lo que lleva a la población joven a buscar opciones, migrando en las peores condiciones, o sumándose a las filas del narcotráfico, al mismo tiempo millones de personas sufren hambre y desnutrición.

5. Arte y Cultura para todxs: El arte es una herramienta de lucha, de protesta y de sensibilización de la conciencia, que puede integrar a la gente no organizada en la lucha y en la participación social, en defensa de la autonomía y la autogestión. El arte y la cultura son una herramienta fundamental en la reconstrucción del tejido social.

Las expresiones artísticas y culturales se han mercantilizado, privatizado y excluido de la educación, además son vistas como un negocio. Ahora tenemos que pagar para tener acceso a actividades culturales y artísticas, negándole la posibilidad a la mayoria de las personas de acceder a ella. En algunas ciudades asoladas por esta estúpida guerra, el promover actividades culturales se paga incluso con la vida. No podemos permitir que se privatice nuestro patrimonio cultural y mucho menos que se supriman y criminalicen nuestras capacidades de expresión cultural y artística, a través de los monopolios de los medios de comunicación.Por ésto exigimos la democratización de la propiedad y el contenido de los medios masivos, obedeciendo a la constitución que los declara como bienes de la Nación.

Declaramos la importancia de generar un desarrollo con identidad, reivindicando las culturas de los pueblos originarios, desde su lengua, usos y costumbres así como reconocemos sus luchas por la defensa de su propio territorio.

6. Educación: Los proyectos educativos actuales mercantilizan la educación, donde las pautas a seguir son el individualismo con elementos como la competencia y la tecnificación acrítica. Los planes de estudio son modificados a través de reformas como la ACE, RIEMS y otros excluyendo materias como filosofía e historia que son herramientas para el desarrollo humano y el pensamiento crítico, aplastando así toda posibilidad de transformación y justicia social. En México se necesita crear un proyecto educativo, como herramienta para la liberación y la emancipación humana que sirva para desarrollar todas nuestras capacidades y creatividades.

Es responsabilidad primaria del Estado Mexicano garantizar el acceso a una educación pública en todos los niveles, incluyendo el nivel superior: un modelo educativo para empoderar, concientizar y transformar la realidad mediante la reflexión y la acción; retomando los principios de la educación laica, gratuita y para todos.

Lo que lxs jóvenes de este país no hagamos por nosotros, por nuestra especie y por la Madre Tierra, no será hecho por nadie y menos por aquellos que han permitido, fomentado y sacado provecho del desastre nacional.

Vamos todos a hacer historia en la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad del 8 de mayo en la Ciudad de México.

Vamos todos a Ciudad Juárez a organizarnos, para hacer un pacto entre nosotros, los ciudadanos y los pueblos, para emplazar al gobierno a parar de manera inmediata la guerra y profundizar los elementos necesarios para reconstruir la nación, recomponer el tejido social y construir la paz con justicia y dignidad.

Es hora de que los jóvenes de este país tomemos las riendas de la historia. No permitamos que nos roben la felicidad, no dejemos que cercenen nuestro presente y futuro.

Anunciamos que nuestro plan de acción es:

Convocar a un espacio plural, amplio, incluyente, democrático, para discutir y construir la propuesta del Pacto para la Refundación de la Nación el día 9 de mayo en el Club de periodistas en la Ciudad de México a partir de las 10 de la mañana.

Proponer al espacio de articulación que se reúna el 9 de mayo la conformación de un Referente de carácter nacional que luche por la Paz con Justicia y Dignidad.

Realizar movilizaciones en las sedes de las Instituciones responsables de la Guerra.

Ocupar espacios simbólicos y construir centros de organización con actividades periódicas que nos permitan tener presencia y ser un referente de la lucha por la Paz con justicia y Dignidad.

Construir una estrategia de fortalecimiento de este proceso que hemos iniciado el día de hoy a partir de las siguientes iniciativas.

Conformar una reunión Nacional en Ciudad Juárez en el marco de la Firma del Pacto, que le dé un seguimiento a este espacio de articulación juvenil.

Conformar Comités Por la Paz con Justicia y Dignidad en cada escuela, barrio, colonia comunidad o centro de trabajo .

Convocar a un Segundo Encuentro Juvenil los días 1, 2 y 3 de septiembre en la Ciudad Universitaria de la UNAM.

Realizar un Homenaje a los hijos y madres asesinados en el conflicto armado el 10 de mayo en el zócalo de la Ciudad de México.

Festival Artístico y Cultural Nacional por la paz en México y marcha de protesta.

Generar un foro académico internacional de discusión sobre el conflicto armado y la problemática social que origina.

Mujeres y hombres jóvenes queremos una Vida Digna con Paz y Justicia, para todas las generaciones que cohabitamos este territorio.

Por la construcción de un pacto entre la sociedad civil organizada y no organizada que lucha por la desmilitarización inmediata del país y por la Paz con justicia y dignidad.

Primer Encuentro Nacional los Jóvenes en la Emergencia Nacional

Cuernavaca, Morelos a 29 de abril de 2011

Itinerario de la “Marcha por la paz” y discurso de Javier Sicilia; inician hoy

Itinerario “Marcha del Silencio”

07:00 horas Paloma de la Paz. Rueda de prensa con Javier Sicilia.

Organización de contingentes:

1. Víctimas y familiares de víctimas
2. Red por la Paz y la Justicia
3. Contingentes ciudadanos y organizaciones de apoyo

Salida de la marcha

12:00 horas Entronque con carretera Cuautla. Descanso e incorporación de contingentes.

14:00 horas, recepción en Coajomulco. 15:00 horas. Comida 19:00 horas Rueda de prensa con Javier Sicilia. 20:00 horas Programa cultural y Fandango. 21:00 horas, cena

Viernes 6 de mayo

07:00 horas Rueda de prensa con voceros. 07:00 horas Desayuno.
08:00 horas, salida de Coajomulco. 11:00 horas descanso. 12:00 horas Caravana hasta Topilejo. 15:00 horas, comida en Topilejo. 20:00 horas programa cultural y Fandango. 21:00 horas Cena.

Sábado 7 de mayo

07:00 horas rueda de prensa con voceros, Desayuno. 08:00 horas Salida de Topilejo. 11:00 horas recepción con vecinos de San Pedro Mártir y otras colonias y pueblos. Incorporación de contingentes después de los que encabezan la marcha. Almuerzo.

16:00 horas, llegada a La Espiga, CCU, Ciudad Universitaria. 17:00 horas recepción en las Islas. 18:00 horas Mitín con organizaciones universitarias. 20:00 horas Cena. 21:00 horas Programa cultural y Fandango

Domingo 8 de mayo

07:00 horas rueda de prensa con Javier Sicilia. 07:00 horas, desayuno en CU. 08:00 horas Salida de la marcha por Insurgentes-Avenida Universidad-Eje 10-División del Norte hasta Churubusco (Gimnasio Olímpico).

A las 11:00 horas, descanso–refrigerio. Incorporación de contingentes después de los que encabezan la marcha. 12:00 horas Eje Central hasta SCT (antes SCOP) en Eje 4.

13:00 horas descanso–Refrigerio. Incorporación de contingentes después de los formados. 14:00 horas, marchan por Eje Central hasta Palacio de Bellas Artes.

16:00 horas descanso–Refrigerio. Incorporación de contingentes después de los formados. 16:30 horas, por 5 de Mayo hasta Zócalo,
17:00 horas, mitín con familiares de víctimas y víctimas. Lectura de documento de la Marcha por la Paz. Palabras de Javier Sicilia.

Con información de Lourdes Murguía.

Javier Sicilia convocó a una segunda marcha nacional para el próximo 8 de mayo, que partirá de Morelos rumbo a la Ciudad de México.

Cuernavaca, Mor.Miércoles 13 de abril de 2011.El poeta Javier Sicilia pronunció un discurso donde pidió la renuncia del gobernador de Morelos, Marco Adame, y de los presidentes municipales de Jiutepec y Temixco.

Responsabilizó a Felipe Calderón de la violencia e inseguridad, por haber iniciado una “guerra mal planteada, mal hecha y mal dirigida, que lo único que ha logrado, además de sumirnos en el horror y el crimen, es poner al descubierto el pudrimiento que está en el corazón de nuestras instituciones” señaló.

Acusó a empresarios y políticos de la mala situación “porque en nombre de una guerra absurda están destinando presupuestos multimillonarios para alimentar la violencia y, al quitárselos a la educación, al empleo, a la cultura y al campo, están destruyendo el suelo en el que la sobrevivencia y la vida pública tienen su casa” puntualizó.

Manifestó su inconformidad con los resultados de la investigación del homicidio de su hijo Juan Francisco Sicilia y otras seis personas.

Mencionó que busca con esta marcha, la reflexión sobre la situación de violencia que ha devorado la tranquilidad de la mayoría de los mexicanos.

Antes de la marcha se oficio una misa donde estuvo presente Javier Sicilia en donde hizo un llamado a criminales y autoridades para frenar la ola de violencia que azota al país. Al acto religioso asistieron familiares de los jóvenes asesinados junto con Juan Sicilia el pasado 28 de marzo en Temixco, Morelos.

También estuvieron presentes activistas de Ciudad Juárez como Julián Lebarón y Olga Reyes quienes acudieron a apoyar al escritor.

Después del acto se realizó una caminata con veladoras encendidas por las calles aledañas al centro de Cuernavaca.

Discurso del poeta Javier Sicilia leído en mitin del miércoles 13 de abril en Cuernavaca.

Estamos hasta la madre

Alto a la guerra

Por un México justo y en paz

Dios nos sobrevive, tan sólo él nos sobrevive, con el corazón dolido, rodeado de una gran matanza/ de hombres, de mujeres, de niños/ aguardando que comprendamos el amor y la justicia.

Jules de Supervielle

Desde hace 8 días estamos aquí, en este plantón que no es sólo el signo de una herida abierta en la patria, sino también –en su pobreza e inestabilidad– de la indefensión y vulnerabilidad en la que desde hace mucho tiempo vive la ciudadanía azotada por el pudrimiento de sus instituciones y la irracionalidad demoníaca del crimen. Estamos aquí, en estas condiciones, exigiendo perentoriamente a las autoridades que encuentren a los culpables de este crimen que nos arrancó a nuestros hijos: a Juan Francisco Sicilia Ortega, a Luis Antonio Romero Jaime, a Julio César Romero Jaime, a Gabriel Alejo Escalera, y que nos ha estrujado el alma.

Las omisiones del gobierno de Marco Antonio Adame, de los Presidentes Municipales de Jiutepec, Miguel Ángel Rabadán, de Temixco, Nereo Bandera Zavaleta, de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigós y del Congreso del Estado han sido tremendas –recuerdo sólo una, clara y contundente, por no hablar de los más de mil homicidios que llevan sus gobiernos sin resolver: El toque de queda que el 19 de abril de 2010 decretaron los cárteles en la entidad y frente al cual estas autoridades nos sólo fueron omisas, sino hasta obedientes y cobardes (ellas mismas cerraron temprano las instituciones públicas y dejaron a la ciudadanía a merced del crimen)–. Ese simple hecho, que se agrega a los más de mil crímenes sin resolver, a los de Juan Francisco, Luis Antonio, Julio César y Gabriel, y a los que se han sumado en estos días, me hace a nombre de la dignidad ciudadana, exigirle a Marco Antonio Adame, a Miguel Ángel Rabadán, a Nereo Bandera Zavaleta y a muchos congresistas omisosos y corruptos–cada uno de los partidos políticos conoce a los suyos y debe reclamárselos–, que renuncien inmediatamente a sus cargos de gobierno. Sabemos, por desgracia, que aún no existe la figura jurídica de la revocación del mandato –esperamos que pronto se apruebe y pueda ejercerse––. Pero existe la vergüenza y la dignidad. Cuando al llegar a sus cargos, ustedes juraron ante la patria, es decir, ante nosotros, los ciudadanos, que harían cumplir la Constitución o que el pueblo se los demandara, nosotros confiamos en ustedes. Ahora que han demostrado que han sido incapaces de cumplirla, el pueblo reunido aquí en el centro de los poderes de Morelos, les demanda sus renuncias. Si no lo hacen, llevaran la vergüenza en su frente y el desdén de los ciudadanos de este Estado.

No dudo, sin embargo y a pesar del oprobio en que nuestras autoridades nos han sumido, que hay buenos policías y buenos soldados investigando y arriesgando sus vidas para dar con el paradero de los asesinos de Juan Francisco, de Luis, de Julio y de Gabo. Pero en estos días no han dejado de multiplicarse los asesinatos de muchachos, de civiles, de migrantes, de mujeres, y sobre nuestras espaldas pesan cerca de 40,000 muertos con los que tenemos la deuda de poner en claro sus nombres, sus apellidos, sus historias para reivindicarlos moralmente e indemnizar a sus familias que, además de sufrir el desprecio y la criminalización de las autoridades, son pobres –nosotros, los ciudadanos de Morelos, al levantar el plantón y exigir la renuncia de nuestros malos gobernantes, hemos dejado en el suelo de la plaza de gobierno y como un símbolo del dolor y de la memoria las placas con los nombres de Juan Francisco Sicilia Ortega, de Luis Antonio Romero Jaime, de Julio Romero Jaime, de Gabriel Alejo Escalera, de María del Socorro Estrada Hernández, de Álvaro Jaime Avelar y de Jesús Chávez Vázquez. A esas placas iremos agregando las placas de las víctimas que se vayan reconociendo y de las que continúen apareciendo a causa de la inoperancia de nuestras instituciones. Hacemos un llamado a toda la nación para que en cada plaza de cada pueblo, de cada municipio, de cada Estado se haga lo mismo con los asesinados que allí vivían. En cada plaza del país debe haber una memoria de nuestros muertos en esta guerra imbécil, una memoria de nuestro Holocausto.

Frente a estas omisiones, frente a la violencia de todo tipo que se ha apoderado del país, frente a esta guerra mal planteada, mal hecha y mal dirigida, que lo único que ha logrado, además de sumirnos en el horror y el crimen, es poner al descubierto el pudrimiento que está en el corazón de nuestras instituciones, frente a toda esta locura que tiene desgarrado el tejido y el suelo de nuestro país, uno se pregunta: ¿Dónde están los gobiernos y sus poderes, dónde está la clase empresarial de la nación, dónde la Iglesia católica y la otras Iglesias que dicen custodiar nuestra vida espiritual, dónde está la dignidad sindical que dice guardar la nobleza de los trabajadores y dónde los partidos políticos que dicen tener un programa para la nación? ¿Dónde los ciudadanos que abandonándonos al cuidado del pudrimiento de las instituciones no hemos tomado en cuenta la lección zapatista de organizar en asambleas reconstituyentes nuestros barrios, nuestros pueblos, nuestras colonias para crear gobernabilidad?

Todos y cada uno de ustedes y de nosotros tenemos graves omisiones y complicidades criminales maquilladas de legalidad que nos han sumido en el caos y, como le dijo el poeta Mandelstam a Stalin, nos hacen ya no sentir el suelo bajo nuestros pies.

Hasta ahora, sumidos en sus intereses, empantanados en sus pequeñas y mezquinas ambiciones ideológicas, mediáticas y electoreras, empeñados en idioteces, lejos de detener esta violencia demencial están despojando a nuestros jóvenes de la esperanza y de sus sueños, y les están mutilando su creatividad, su libertad y su paz.

Los partidos políticos tienen gravísimas omisiones frente al crimen organizado. Esas omisiones han sido la moneda de cambio para acomodarse aquí y allá, erosionando las instituciones e hiriendo gravemente a la nación.

Los gobiernos, me refiero al ejecutivo y legislativo de la Federación, de los estados y de los municipios, han mantenido impune a una buena parte de la mal llamada clase política porque no han sido capaces de independizar al poder judicial de la política y con ello han protegido intereses y complicidades criminales. Cuando Colombia logró sacar del control político al poder judicial, logró encarcelar al 40% de los miembros del Congreso que estaban vinculados con el crimen. Son omisos también porque en nombre de una guerra absurda están destinando presupuestos multimillonarios para alimentar la violencia y, al quitárselos a la educación, al empleo, a la cultura y al campo, están destruyendo el suelo en el que la sobrevivencia y la vida pública tienen su casa.

El esfuerzo que podamos hacer los ciudadanos y algunos gobernantes honestos y comprometidos resulta inútil, estéril, sin jueces, magistrados y ministros que impartan justicia. Hoy son más los incentivos para operar en la ilegalidad que dentro de ella. Demandas y denuncias que se quedan archivadas por años, litigios y procesos a modo, amparos otorgados al vapor, sentencias recurridas y reducidas que demeritan ante los agraviados la sensación de haber recibido justicia e invitan a hacerse justicia por propia mano. Mucha de la sensación que hoy tenemos de vivir en la ilegalidad se debe a un poder judicial ineficaz, corrupto y dependiente de las mismas corrupciones políticas.

Los empresarios han sido omisos al cuidar sus intereses particulares por encima de los de la gente que hace posible la vida de los pueblos. Su egoísmo y su vida timorata les ha impedido denunciar a quienes de entre ustedes –que administran la banca y tienen algún tipo de empresas–, lavan dinero; les ha permitido administrar el desempleo para explotar el trabajo honrado, pero mal pagado, y maximizar sus ganancias; les ha permitido destruir formas de comercio nacidas de la vida de la ciudadanía con el fin de expandir sus mercancías y sus industrias, y destruir las formas de vida autóctonas. Han sido omisos –y aquí me refiero a los monopolios mediáticos– al no permitir la democratización de los medios, al manipular a la ciudadanía a través de ellos para conservar sus intereses, expandir sus capitales y negociar con los partidos. No es posible que en esta nación tengamos al empresario más rico del mundo y a 50 millones de hombres, mujeres, niños y niñas, despojados y sumidos en la miseria. Hoy somos testigos de una guerra entre los gigantes de la telecomunicación, una guerra tan imbécil y absurda como la que vivimos entre el crimen y el gobierno, y ya no sabemos bien si su disputa es por los mercados, por el espectro o por saber quien logra expoliar más a los mexicanos.

El Informe del Banco Mundial sobre Desarrollo que en estos días comenzará a circular dice, como lo señaló Jorge Montaño, integrante consultivo de ese informe, que “el empleo, la justicia y la seguridad ciudadana son fundamentales para romper los círculos de la violencia criminal y política (…) Los movimientos de violencia son mayores cuando elevados niveles de tensión se combinan con faltas de legitimidad o capacidad deficiente de las instituciones nacionales. México “se encuentra ante una oleada sin precedentes de violencia (…) El tráfico de drogas, la trata de personas, el blanqueo de dinero, la explotación (…) de los recursos naturales, la falsificación y las violaciones a los derechos humanos, son actividades lucrativas que facilitan la penetración de la delincuencia organizada en las vulnerables estructuras sociopolíticas, judiciales y de seguridad” de países como el nuestro.

Los sindicatos han sido omisos porque se construyeron no para la defensa de los trabajadores, sino para el clientelismo político. Han visto al Estado y lo siguen viendo como una ubre de la que pueden extraer ganancias corruptas. El caso más claro es el del sindicato de la educación que se ha convertido en un mercader de votos con el que anticipadamente los partidos y los gobiernos comprometen sus agendas y la dignidad del país.

Las Iglesias también han sido omisas. La mía, la católica, a la que me refiero por ser la mía y la mayoritaria en este país, ha sido omisa porque al reducir la vida del espíritu y la marea del amor de Cristo a una pobre moral sexual y al cuidado de la imagen ya muy deteriorada de su institución, ha descuidado el amor y el servicio a los pobres, y, semejante a la clase sindical y empresarial de nuestro país, ha buscado el poder, el clientelismo político y la riqueza humillando la Palabra. Ha sido omisa porque preocupada por la vida que está en el vientre de las madres –y que hay que defender–, ha descuidado las de los que ya están aquí. Estamos ante el mal y la Iglesia debe decir con San Agustín: “Buscaba de donde viene el mal y no salía de él”. Si ustedes hablan alto y con claridad, si se niegan a las componendas y a los privilegios, que ocultan el crimen; si son fieles a su Señor y están dispuestos como él a dar la vida, podemos hacer que el número de las víctimas disminuya más rápidamente.

Todos y cada uno de ustedes ha puesto como el valor supremo de la vida a la economía en su sentido más pervertido: el del consumo y el del dinero. En su nombre, han destruido todos los ámbitos de convivencia y con ello han destruido nuestro suelo y nuestras relaciones de soporte mutuo hasta sumirnos en el horror de la violencia, la miseria y el miedo. Cada uno de nosotros hemos también sucumbido a ello y conocemos nuestras traiciones. Por ello les decimos y nos decimos que toda esta violencia debe de terminar o al país se lo va cargar la chingada.

En 1994, cuando los indios de este país se levantaron en la frontera sur, en Chiapas, con su “Ya basta”, pusieron ante los ojos de la patria la inmensa cantidad de excluidos que las ambiciones, los intereses de ustedes y su luchas cerriles habían ignorado y humillado. Con ello, nos pusieron también ante los ojos la desgarradura que el tejido de la nación venía sufriendo desde décadas atrás. A pesar de los legítimos reclamos del zapatismo, a pesar de sus propuestas para rehacer un México en el que todos quepamos, ustedes los han ignorado, los han intentado desprestigiar y los han reducido a un cerco militar y mediático. Diecisiete años después, su sordera, y la continuación de sus mezquindades y ambiciones, han provocado que en la frontera norte, en Ciudad Juárez, se haya instalado la violencia, la impunidad y el miedo. Entre esa frontera: la del norte, la de la impotencia, la del pudrimiento de las instituciones y la del imperio de la impunidad y el crimen, y la otra, la del sur, donde resiste, como puede, un puñado de dignidad moral, las familias de este país están quebradas, pero no vencidas; están profundamente dolidas, pero no aterrorizadas, sino indignadas; llenas de esa fuerza moral que los indios y los excluidos de esta nación han sabido comunicarnos.

Con esa dignidad, y acompañados de Julián Le Baron, de Olga Reyes, de padres de la guardería ABC, de las madres de los asesinados en Salvarcar, de los deudos de los muertos de Pasta de Conchos y de tantos y tantos padres y madres que han visto asesinar a sus hijos, de Emilio Álvarez Icaza, del padre Miguel Concha, de Miguel Ángel Granados Chapa y de Alberto Athié, convocamos a una nueva marcha nacional para el domingo 8 de mayo en el zócalo de la Ciudad de México. Nosotros, la ciudadanía de Morelos, saldremos caminando de la Paloma de la Paz el 5 de mayo para pernoctar el 7 en la Espiga, escultura de Rufino Tamayo, que se encuentra en el Centro Cultural de la UNAM y salir el día 8 a las 7 de la mañana rumbo al sitio donde se asientan los poderes de la República. Invitamos a todos los ciudadano de otros Estados de la República a que hagan lo mismo y juntos lleguemos al zócalo de la Ciudad de México.

Vamos a caminar en silencio, después de estos días de recogimiento y meditación, para detener la violencia; para decirles que aún estamos a tiempo de rehacer nuestro suelo y nuestro tejido social –uno de los dones más bellos que tenemos– y de refundar la nación.

Vamos a ir al zócalo de la Ciudad de México para exigirles al Presidente de la República, al Congreso de la Unión, a los partidos políticos, a sus líderes, a los empresarios, a los líderes sindicales, a las Iglesias y a sus jerarquías, que asuman su responsabilidad para que los millones de mexicanos que aman este suelo llamado México no vean cancelado absolutamente su porvenir.

Vamos a convocarlos allí para que con nosotros y ante nosotros se comprometan a firmar un pacto nacional auténtico, genuino, sin simulaciones y escenografías institucionales –esas instituciones que ya son meros vestigios de lo que fue una nación–; vamos a convocarlos para que firmen un pacto en el centro de la ciudad más dolida de entre las dolidas, en el centro de la ciudad que más muertos ha puesto en los últimos años: en el centro de Ciudad Juárez. Ahí, en la herida abierta de la frontera norte, vamos a convocarlos para que ustedes, que han malversado nuestro dinero, han decidido sin consultarnos en nuestro nombre, han defraudado nuestra confianza y han puesto al país en estado de emergencia nacional, firmen un pacto que les permita recuperar la representación de la nación que casi han perdido y hagan valer los cargos que ostentan antes de que sea demasiado tarde.

Pero vamos también allí a decirnos a nosotros mismos, frente a sus omisiones y complicidades, que también nosotros, desde abajo, podemos, si nos organizamos, tener asambleas constituyentes y reconstituyentes en cada colonia, en cada barrio, en cada comunidad, para crear gobernabilidad y seguridad locales y confiables.

Vamos a ir caminando en silencio –el lugar en donde nace la palabra verdadera y se recoge para se comprender sus significados profundos–; vamos a caminar así para evitar que los gritos nos confundan y la indignación, que lleva a veces al insulto, nos haga perder el amor. Este silencio, en el que nos recogemos, marca un tiempo necesario para que surja la palabra y las palabras claras y precisas que necesitamos.

Iremos presididos por el máximo emblema de nuestra casa: la bandera de México. La llevaremos hasta allí donde se asientan los poderes de la República; allí en donde los antiguos miraron por vez primera el lago, el águila y la serpiente en el nopal.

Vamos a ir allí para exigirles que asuman la esperanza de todos con propuestas concretas y plausibles –algunas de las cuales llevaremos–; vamos a ir allí para obligarlos, porque ustedes han olvidado que la soberanía, como lo señala el artículo 39 de nuestra Constitución, radica en los ciudadanos– a que pacten con nosotros y de cara a nosotros; para obligarlos a realizar un esfuerzo profundo y sistemático que detenga esta violencia que nos está destrozando el alma y el cuerpo, y despojándonos del derecho que tenemos a vivir en paz en un México en el que todos quepamos con nuestros seres queridos que son todos los seres queridos de cada uno de los que habitamos este país.

Porque vivimos un tiempo límite vamos a ir también allí a preguntarles ¿Cómo pretenden ir a las elecciones si no son capaces de ponerse de acuerdo entre ustedes para defender la vida de los hijos y las hijas de nuestro amado México?

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación y hacer que este dolor sirva para rehacer el amor y la justicia que perdimos.