La coronación de La Virgen del Pueblito por José Félix Zavala

El culto en la ciudad de Querétaro

La Coronación de la Virgen del Pueblito

José Félix Zavala

El día 7 de octubre fue traída de su santuario la sagrada imagen

A las 13.30 del jueves 17 de octubre de 1946, en el campo deportivo de la Cruz, que mide 21 mil metros cuadrados, situado en la meseta del histórico Sangremal y cerca del lugar por donde hicieron la entrada en la población las tropas republicanas, el Exmo. y Rvmo. Sr. Obispo de la Diócesis Dr. D. Marciano Tinajero y Estrada, delegado para ello por el soberano Pontífice Pío Xll, por breve del 23 de octubre de 1943, volcó en las sienes de la maravillosa imagen de Nuestra Señora del Pueblito, áurea coronan.

En el mes de octubre de 1946, por las calles de la ciudad de Querétaro, hubo un gran desfile, encabezado por la banda de Música del estado, al mando Aurelio Rivas, desfilaron Los Charros queretanos, encabezados por Antonio Uribe, los alumnos de las escuelas católicas, estaban los socorristas de La Cruz Roja, los comerciantes de los mercados, los empleados del comercio, los choferes, los albañiles, los carpinteros, los peluqueros, los peleteros, los sastres, los electricistas, los pintores.

Más de treinta mil persona desfilaron, ese domingo 13 de octubre, se caminó de La Alameda al templo de San Francisco, a la Plaza de Abajo, conocida como el Jardín Zenea, pasando alegremente por las calles de Juárez, Madero, Allende, Hidalgo y Corregidora.

Llegaron fieles de Jalpan, de Landa, de Arroyo Seco, de Tancoyol. De Agua zarca, de Acámabaro, de Michoacán, de Guanajuato, de todos los rumbos.

El encuentro y el idilio del pueblo queretano con la Virgen del Pueblito es sencillo, pero lleno de misterio y de poesía, que no resiste el deseo de saberse.

Se escucha aún en los templos los ecos del Orfeón de la escuela de música sacra, ejecutando la misa “Reinitatis”, a tres voces, al órgano Julián Zúñiga, lo mismo que la misa “Ave María” de Agustín González, parecen los ángeles quienes cantan El Ave María de Guadalupe Velázquez, el “Non fecit talliter” de Zúñiga, el “Jubilaris” de Cirilo Conejo, son los grandes músicos queretanos de todos los tiempos.

La fama de La Virgen del Pueblito llega a Roma, el papa Pío Xll le dice al obispo Marciano Tinajero y Estrada: ”Comisionamos a nuestro venerable hermano el obispo de Querétaro, para que en nuestro nombre corone la imagen de la bienaventurada virgen María del Pueblito”. Así el sueño de Francisco Banegas, Manuel Rivera, Rafael Sabás, Ramón Camacho y Bernardo Zárate López, obispos todos de Querétaro, se cumpliera.

Los más de 15 mil kilómetros de esta diócesis tienen su identidad en este culto. Lo mismo lo grandes conventos femeninos, Capuchinas, Teresas, Clarisas, Descalzas, Rosas y más, tienen motivo para bordar estolas, capas pluviales, paños de hombros, casullas, todo con la imagen de la Virgen del Pueblito.

“Elegí y sacrifiqué este lugar para que en él este mi nombre y permanezcan mis ojos y mi corazón ahí, todos los días”

estas palabras se escucharon el día de la coronación, cuando los obispos de México, Morelia, Guadalajara, león, Zamora. Aguascalientes y el Delegado Apostólico se juntaron para coronar a La Virgen del Pueblito

La librería del “Sagrado Corazón” redactó los “programas”, se mandaron hacer distintivos conmemorativos, Luis Alvarez y Fernando Loyola instalaron los micrófonos, el carpintero José Ma. Carbajal hizo lo propio con el altar, Valente Ortega regaló la madera, Jesús Oviedo, la herrería, la corona se mandó realizar a la ciudad de Puebla, los ornamentos a las Madres Capuchinas, las medallas conmemorativas a Manuel Arvizu, la comida a José Roiz.

Los ferrocarriles nacionales rebajaron sus precios lo mismo los hoteles. “El Gran Hotel”, “El Hidalgo”, “El Buen Tono”, “El Querétaro”, las casas de asistencia, como “La Mensajera”, “La Rosa de oro”, “La Poblanita”.

Un popular gallo, acompañado por bandas de música y casi mil farolas, recorrió las calles de la ciudad, terminando con el canto de las mañanitas frente al templo de San Francisco, a las cuatro de la mañana del 17 de octubre de 1946.

Digno epílogo del grandioso acontecimiento fue: El paseo de carros históricos y cabalgata, la velada literaria y musical efectuada en la noche del mismo día; La función pontifical de acción de gracias del siguiente; El solemne funeral por los difuntos devotos y el regreso triunfal de la Virgen del Pueblito a su santuario.

Al segundo aniversario de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito se solicitó al Ordinario la declaración canónica como patrona principal de la diócesis, acto realizado el 17 de octubre de 1948 y ratificado por la Santa sede el 11 de octubre de 1949.

Es importante señalar que los indios habitantes del Pueblito se inconformaron porque la ceremonia de coronación se llevara en la ciudad de Querétaro, pidieron fuera realizada en el Santuario, donde estuvo desde un principio en que fuera colocada por el doctrinero Fray Nicolás Zamora Párroco de Querétaro.

Cuenta el canónigo cesáreo Munguía, que terminada la coronación pontificia de La Virgen del Pueblito, en un presbiterio construido ex profeso, en cien metros cuadrados, representantes de la diócesis y de la provincia Franciscana, realizaron ante el legado Pontificio la fórmula de consagración y se recibió el juramento de los custodios de las imágenes y de la corona y cetro, irrumpiendo inmediatamente después, en una sola voz. los miles de asistentes, con el canto del himno de La Coronación

El himno a la Virgen del Pueblito, tiene música de Julián Zúñiga y texto de Salvador Septién.

Descripción de la Imagen de la Virgen del Pueblito

“Lleva como atuendo una túnica de cuello circular que, ceñida a la cintura, corre en ligerísimos pliegues hasta descansar, con suave movimiento, a los lados de los pies: a ella se agrega un manto cuyos extremos, uno oculto y el otro visible, se juntan en el lado izquierdo de la cintura, cayendo el resto, en una onda sobre su rodilla derecha”.

“Es una talla entera de belleza singular, de mucho valor artístico si se le considera en su conjunto de imágenes de su estilo y materiales de la época de su realización”.

“Su frente espaciosa limpia hecha para lucir una corona: Sus ojos con bondad y la misericordia plasmada en ellos. Sus labios finos cerrados, pero prontos a abrirse como un capullo de rosa, el ovalo de su rostro y el hoyuelo de la barbilla denotando estirpe”.

“Muestra unos rasgos característicos de los naturales, en la forma ovalada, con mejillas y perfil bien delineados y delicados en su forma”.

“Sus ojos entreabiertos, labrados y pintados en color café claro, son el encanto singular del rostro”.

“es también evidente a la vista el embarazo de Jesús en su seno virginal”

La gran pobreza de la mayoría de los mexicanos ante la opulencia vil de unos cuantos

El lastre de la desigualdad

Editorial

La Jornada

Según datos del Banco Mundial, 10 por ciento de la población más acaudalada en México concentra 41.4 por ciento del ingreso total, una proporción idéntica a la que prevalecía en el año 2000, cuando el Partido Acción Nacional arribó a la Presidencia de la República. El dato da cuenta de un retroceso en materia de combate a la desigualdad respecto de la región –pues países como Brasil, Argentina y Uruguay han reducido en mayor o menor medida la concentración de la riqueza en sus respectivas poblaciones–, lo mismo que en lo interno, pues en el actual sexenio se ha revertido lo poco que se había avanzado en la materia a finales de la administración anterior, cuando el sector más pudiente de la pirámide social percibía 37.9 por ciento del ingreso nacional.

Tales cifras, por lo demás, se complementan con las manejadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, en cuyo reporte Abordando la desigualdad se pondera la vasta diferencia –de 27 veces– entre el ingreso del 10 por ciento de la población más rica y el 10 por ciento más pobre.

Ante estos datos contundentes, los alegatos oficiales acerca de una presunta mejoría de la situación social del país –que viene arrastrando una deuda histórica con los desposeídos y los marginados– se revierten contra la credibilidad, de por sí mermada, del gobierno federal y generan escepticismo en torno a las estadísticas institucionales. Hace pocos días, el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Heriberto Félix, afirmó que ha habido avances en el combate a los rezagos sociales y que los mexicanos menos favorecidos viven hoy mejor que hace una década, pero tales afirmaciones omiten datos tan significativos como el retroceso, del 1.8 al 1.5 por ciento, en la participación en el ingreso nacional del 10 por ciento de la población más pobre en los últimos dos años.

Más graves aún que esta adulteración discursiva de la realidad son las consecuencias que los desequilibrios sociales pueden tener en materia de gobernabilidad, seguridad y en la viabilidad misma del país. La inequidad en el ingreso se traduce en restricciones, para buena parte de la población, en el acceso a educación, salud, servicios y derechos, y ello deriva, en suma, en el incremento de la irritación social. El telón de fondo ineludible del avance de la criminalidad, la inseguridad pública y el deterioro institucional que aqueja al país en el momento actual es una amplia e inocultable fractura social, provocada por la acentuación de las desigualdades económicas y la persistencia de rezagos sociales históricos.
El postulado que ha acompañado la aplicación del modelo económico vigente en el país durante más de dos décadas –para repartir la riqueza, primero hay que generarla– se revela, ante la ausencia de políticas y preocupaciones sociales por parte del grupo que detenta el poder, como un subterfugio para legitimar la concentración extrema del ingreso: a casi tres décadas de que las elites políticas y económicas del país apartaron al Estado de su función básica como factor de la distribución de la riqueza, es claro que ésta se ha generado en dimensiones suficientemente vastas para financiar rescates bancarios y carreteros, para mantener una administración pública y una clase política onerosas y hasta para costear esfuerzos ineficaces y contraproducentes como la actual guerra contra el narcotráfico. Lo que no ha habido, ni en los periodos de relativo crecimiento económico ni mucho menos en tiempos de crisis, es voluntad y decisión política para repartir la riqueza mediante el establecimiento de una política económica redistributiva. Es imperativo que esa situación cambie cuanto antes; de no hacerlo, la fractura social existente podría traducirse en una dislocación nacional de gran calado.

No hay Estado para detener el horror en que vivimos los mexicanos y existe un envilecimiento de los políticos

El envilecimiento alcanzado ya no es humano sino demoniaco: Sicilia
Casi no hay Estado para detener el horror, dice en Topilejo

La Caminata-Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad al cruzar este viernes el límite entre el estado de Morelos y el Distrito Federal

Alonso Urrutia y Rubicela Morelos

La Jornada

Al encabezar un mitin en la comunidad de San Miguel Topilejo, en Tlalpan –primera parada de la Caminata-Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad en la ciudad de México–, el poeta Javier Sicilia, condenó la corrupción de gobernantes y políticos que han permitido que el país se haya descompuesto a tal grado que la sociedad viva horrorizada por la violencia.

“Es tanto el dolor acumulado que cada quien trae sus propias historias de horror”, agregó Sicilia, quien censuró el “envilecimiento alcanzado que ya no pertenece a lo humano sino a lo demoniaco”. Ante más de un millar de manifestantes, Sicilia ratificó la urgencia de restructurar las instituciones del país, porque prácticamente ya no hay Estado para detener una situación inaceptable para la sociedad.

Sicilia dijo que hay hartazgo social contra la incapacidad de los gobernantes y urgió a un viraje en la estrategia, así como a pugnar por que la Ley de Seguridad Nacional contribuya, prioritariamente, a reconstruir el tejido social, tan desarticulado por efecto de la violencia.

Durante el mitin, se leyó una carta en nombre de la comunidad de Topilejo, en el que se expresaba la coincidencia con la necesidad de impulsar una lucha social contra la situación intolerable de inseguridad que vive el país. “La sociedad no puede ser cómplice de asesinatos, por nuestra indolencia, nuestro silencio o nuestro olvido.”

En el mensaje de la comunidad, cuestionaron la cadena de asesinatos en el país, “que nos arroja a una percepción esquizofrénica de que nuestros muertos nunca existieron, que sólo imaginamos que estaban aquí, porque nos estamos acostumbrando a tanta violencia”.

En el templete, Sicilia escuchaba la voz de la comunidad: “Queremos trabajar juntos contra este horror de violencia y corrupción”, en que se ha convertido el país, condenando no sólo a quienes cometen los actos violentos, sino también a las autoridades que por corrupción u omisión son cómplices”.

El poeta sostuvo: “Tenemos que aprender a ser ciudadanos para exigir a los gobernantes y a la mal llamada clase política que cumplan con sus deberes”. Consideró que la sociedad civil debe pugnar por cambiar de fondo el rumbo de este país para evitar que continúe esta línea de descomposición institucional que tanto afecta a la población.
La Caminata-Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad arribó ayer a la ciudad de México, sin tanta cobertura mediática como la víspera y con la incorporación de representantes de algunas otras organizaciones y comunidades. Por la mañana, entrevistado sobre los mensajes del presidente Felipe Calderón, Sicilia juzgó que su contenido, un tanto contradictorio, refleja en realidad un desconcierto gubernamental porque estaban acostumbrados a gobernar súbditos y no una comunidad movilizada.

Sin embargo, no se limitó a cuestionar solamente al Poder Ejecutivo, sino también cuestionó a los legisladores y al Poder Judicial, que ha impedido una lucha eficaz contra la violencia. Censuró que en este último se frustren muchas de las detenciones de delincuentes por ineficacia o corrupción.

Por su parte, en entrevista, Rocato –promotor cultural que participa en la organización de la marcha– consideró que los mensajes presidenciales encierran un doble discurso, porque “saludan” a la caravana, pero mantienen inamovible la estrategia militar de combatir al crimen organizado.

Aseguró que la pretensión presidencial de “saludar” a la movilización más bien tiene el objetivo de reducirle la presión social de ésta, porque se conoce que la demanda central de la marcha es marcar un alto a la estrategia gubernamental.

La caminata recorrió ayer más de 20 kilómetros desde Coajomulco, Morelos, hasta San Miguel Topilejo, donde pernoctaron, despues del mitin y un festival cultural.

Al entrar en la ciudad de México, la protección oficial se hizo más visible por la confluencia entre la Policía Federal, que escolta la marcha desde la capital morelense, y un ostensible despliegue de agentes capitalinos.

Se prevé que esta mañana la movilización salga de San Miguel Topilejo hacia la Ciudad Universitaria, última parada previa al recorrido final, que se efectuará el domingo rumbo al Zócalo capitalino, donde Javier Sicilia leerá el mensaje central de la caminata-marcha.

El porqué todos nos debemos manifestar nuestro “estamos hasta la madre” el domingo 8 de mayo con Javier Sicilia

El 8 de mayo

Elena Poniatowska

La Jornada

Somos muchos los que esperamos la marcha del día 8, somos muchos para quienes el día 8 es una esperanza, somos muchos quienes queremos caminar al lado de Javier Sicilia, el sobreviviente, el que sabe que nuestros muertos alimentan las obras de los hombres”.

Somos muchos los que creemos a pie juntillas que nuestros muertos, los jóvenes ejecutados en cada esquina de Morelos, de Chihuahua, de Guerrero, de Sonora, del Distrito Federal, de Sinaloa, de Nuevo León, son quienes nos echan a andar. De Hermosillo son los niños quemados y sus padres que marchan con las carriolas vacías; México vive una gran calamidad, México vive al borde del precipicio, los mexicanos vivimos abusos, somos amenazados, ultrajados, asesinados y sepultados por una guerra “hipócrita y estúpida”, como la califica Jaime Avilés, sepultados bajo más de 18 millones de armas.

Durante el terremoto de 1985, la sociedad, los mexicanos de la calle, los de todos los días tomaron el mando. Mientras el regente Ramón Aguirre llegaba con los ojos desorbitados al lugar del siniestro, ya los voluntarios habían vaciado las tlapalerías y sacaban de los escombros a niños, hombres, mujeres y ancianos. Solos, los mexicanos habían iniciado el rescate de sus compadres, sus amigos, sus vecinos, sus conocidos y sus desconocidos.

Las señoras del mercado cerraron sus puestos y llegaban a los edificios caídos a regalar grandes ollas de arroz que cargaban sobre su cabeza. “Ven m’hijo, ven a comer”. A pesar del horror, el espectáculo conmovía. Entre los voluntarios conocí a alguien cuya capacidad organizativa me llenó de admiración: Gustavo Esteva. Sus órdenes eran claras, todos lo consultábamos, él sabía qué hacer y cómo hacerlo. El sufrimiento vibraba en cada poro, en cada escombro, pero ver actuar a los voluntarios era una lección de vida.

El poeta Javier Sicilia en la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, la cual se dirige al Zócalo capitalino por la autopista Cuernavaca-MéxicoFoto Francisco Olvera
Desde el primer instante, Miguel de la Madrid ordenó la vuelta a la normalidad. En diciembre, cuatro meses después, aunque mucha gente seguía durmiendo en la calle, el impulso había disminuido, y le pregunté a Gustavo Esteva por qué, y por que todos los lugares siniestrados estaban vigilados por el Ejército. “Porque al gobierno no le conviene que nos organicemos” –respondió.

Ahora, en torno a la tragedia que Javier Sicilia ha sabido convertir en combate, como en su tiempo lo hizo Rosario Ibarra de Piedra, tenemos una nueva oportunidad. “¡La imaginación al poder!”, dijeron los estudiantes en 1968, como también dijeron que bajo los adoquines estaba la playa. Somos un mar, no de agua salada, sino de creatividad que ha sido reprimida; un mar de soluciones personales porque si nos dan la oportunidad sabremos cómo actuar, no sólo en el momento del desastre, como en 1985, sino ahora mismo, cuando vivimos en estado de guerra. Somos un mar de amor hermoso y grande, como escribió Rosario Castellanos.

Ojalá y sepamos reunirnos, regenerarnos, responsabilizarnos a futuro; ojalá el eco de las voces que han sido silenciadas estalle como fuegos de artificio, la de los niños maltratados, la de los indígenas y la de Durito; la de las mujeres, la de los condenados, la de las víctimas de “la guerra contra el crimen organizado”. Ojalá podamos repetir una y otra vez que ya no podemos vivir los unos sin los otros.

Ojalá y esta atmósfera de esperanza que produce el solo anuncio de la marcha nos haga abrir grande la ventana a la propuesta de Rius hace meses: “NO + SANGRE”, y ahora a la de Sicilia, que en vez de encerrarse con su dolor da la máxima prueba de civilidad: la de la entrega.