“Cuando Querétaro cambió para siempre” de José Félix Zavala

Cuando Querétaro
cambió para siempre

José Félix Zavala

La construcción de la modernidad en Querétaro, tal como la conocemos ahora, se inicia cuando las grandes casonas, en aras de la modernidad, fueron divididas en dos partes, algunos dicen que hasta muertos hubo.

Los buldoser, ignorantes de su destructividad, se abrieron camino entre las casas del centro de la ciudad, para dejar el paso a su majestad el automóvil y así surgieron las avenidas Corregidora y Ezequiel Montes.

El río Querétaro se fue, dejando el paso a la Avenida Universidad, los árboles cayeron para que surgiera la Calzada Zaragoza.

Las entonces lejanas poblaciones de La Cañada y El Pueblito, de pronto se vieron unidas por la avenida Constituyentes y todos los nuevos avecindados, llegados por miles y de todas partes a esta ciudad, se unieron entre sí, por el Bulevar Bernardo Quintana y la Avenida 5 de Febrero.

Los terrenos cultivables de la hacienda de La Laborcilla sirvieron, lo mismo que los de la hacienda de Carretas, a la industria inmobiliaria, dando lugar a Parques Industriales y a las plazas comerciales que allí se encuentran, transformando el lugar en el centro industrial más moderno y funcional de América Latina, instalado en los contornos de Querétaro. Es el año de1961.

La modernidad llega, comienza a despegar con tan solo la industria textil, hecha una realidad con las fábricas de Hércules, San José de la Montaña y Queretana Textil. Es el año de 1935.

En el año de 1943 están ya instaladas las industrias conocidas como El Fénix, La Concordia y La Carnetion, para el año de 1947 tenemos trabajando a tres turnos, La Kelogg´s y La Singer y finalmente para 1955 a la fábrica conocida con el nombre de La Purina.

Los obreros hicieron su aparición, en la antigua ciudad agrícola y ganadera, donde los hacendados y los rancheros eran los tradicionales habitantes.

Comenzó la era de la comunicación intra citadina por automóvil, nacieron los puentes, los “tréboles”, los pasos a desnivel, los puentes peatonales, la aeropista, la central de autobuses, muchos otros servicios más y desde este momento, el hombre de a pie, pasó a segundo plano y la ciudad a ser víctima de sí misma.

Los vecinos recién llegados se instalaron, primero en las cercanías del Cerro de las Campanas, después por el rumbo del panteón, en la llamada colonia Cimatario, los menos acomodados se fueron para Lomas y de ahí ya nadie contuvo el crecimiento de Querétaro.

La ciudad se extendió por todas partes, nacieron las “colonias proletarias”, desplazaron a los indios de sus asientos tradicionales y los hijos de los recién llegados, fundaron su nueva identidad, el Urbanismo, lo urbano, lo citadino, asentó sus reales en Querétaro.

Así surgieron los “rumbos” o “las colonias” como: Santa Bárbara, Zapata, Satélite, Bolaños, Menchaca, La Presidentes, La Obrera, San Pablo, La Comerciantes, La Constituyentes, Los Alcanfores, el Pocito, San Pedro Mártir, Los Sauces, El Tintero, Santa Mónica, Vista Alegre, Maxei, La Lázaro Cárdenas, La C T M, Loma Dorada, Loma Bonita, Cerrito Colorado, Villa de Guadalupe, El Fovissste, Infonavit, El Garambullo.

El llamado Estadio Municipal, se orilló, dejando paso al estadio mundialista conocido como “El Corregidora”, el teatro de La República se hizo insuficiente, para contener a los miles de nuevos habitantes, surgiendo el auditorio “Josefa Ortíz de Domínguez”, los comerciantes de los mercados tradicionales dieron paso a los “tianguis fayuqueros” y a los centros comerciales, llamados “Plazas”, los cines domingueros. El Alameda, el Reforma y el Plaza, fueron sustituídos por los multicinemas, adaptados ya con bar, boleteros electrónicos y más curiosidades de la modernidad.

Los cafés y las neverías tradicionales, dieron paso a los de “cadena” y así nacieron los Samborn´s, los Vip´s, los Wing´s, los Mc Donald´s, los Burger King´s y otros más. Los hoteles familiares, incluido El Gran Hotel, desaparecieron, ahora “la gente” se hospeda en los “Fiesta Americana” y los “Hollyday Inn”. De esta manera cambian los modos de pensar, platicar y amar, de los paisanos.

Las escuelas tradicionales, La Paz, El Plancarte, El Queretano, con sus uniformes de gala, dejan el paso a las escuelas “gringas” y El Colegio Civil, nuestra universidad, la de El Chayote Díaz, comparte la juventud con universidades privadas y los Tec.

De unas cuantas factorías, de las que los queretanos nos sentíamos orgullosos, brotaron cientos, comenzando por la Industria del Hierro, Tremec, Primsa y muchas más. Los Parques Industriales se hicieron insuficientes, creándose otros muy modernos, en El Pueblito, La Cañada, Pedro Escobedo y San Juan Del Río.

La ciudad obrera, deja de lado a la ciudad agrícola y lechera, a la comunidad semi urbana de los años sesenta, los campesinos son eliminados de su faz, mientras brotaban los barrios proletarios.

Los chavos banda, los rokeros, los pounk, los cholos, y en “Las Plazas comerciales” y “las disco”, los hijos de los clasemedieros avecindados de reciente avecindamiento, irrumpen por todos lados y a toda velocidad.

La gente de “medio pelo” hizo sus cotos: en las zonas residenciales, – antiguos campos de cultivo -, son: La Estrella, La Del Valle, La Alameda, La Mercurio, Villas del Sol, La Capilla, Ensueño, Las Campanas, La Era, Las Rosas, El Maurel, Casa Blanca, La Magisterial, Las Hadas, Arboledas, Calesa, El Mirador, Lomas del Marqués, Los Candiles, Las Plazas, Quintas, Arquitos, La Panamericana, Palmas y muchas otras colonias con casa de tres y cuatro habitaciones, computadora con Internet, jardín y cuarto para sirvientas y automóvil a la puerta.

Es la ciudad que la obligan a contener, en poco tiempo, a cientos y miles de vecinos, venidos de todos de los cuatro puntos cardinales del país y se vuelve necesario y obligatorio que todos quepamos en un jarrito.

Las estaciones de radio, antes solo la doce cincuenta y la X E N A, se vuelven de FM y A M, con programaciones culturales, de música moderna, de música banda, de noticiarios. Los sintetizadores y el inglés, abarrotan las cabinas de transmisiones.

Son los hijos de los fuereños vueltos queretanos, en busca de una identidad y de una tierra, convirtiendo en urbano al Querétaro rural, dormido desde el paso de Iturbide en la casona de la Marquesa, hasta la llegada al poder de los hijos de la revolución, del gobernador González Cosío de finales del siglo XlX al gobernador González Cosío de mediados del siglo XX.

Los ricos cambian sus costumbres, sus residencias y sus diversiones, abandonan las calles de Hidalgo, Madero y Arteaga, por las zonas residenciales del Cimatario y Jurica. Aparecen las colonias criollas y los clubes privados, en Juriquilla, Jurica, el Campestre, el Britania, los GYM y las zonas residenciales.

Comienzan los fraccionamientos en Carretas, Loma Dorada, Colinas del Bosque, San Javier, San Angel, y muchos más.

Las familias adineradas y de abolengo de la ciudad, más los empresarios avecindados, tienen sus restaurantes exclusivos, sus bares, sus templos, sus galerías, sus escuelas, todo para los que cambiaron los escapularios por las cuentas bancarias, las indulgencias por la libre empresa. Se gesta el Querétaro nuevo, el “polo de desarrollo regional”. Es el año 2000.

La sociedad religiosa de los siglos XVlll, XlX y principios del XX, que se mantuvo en el rito por mas de trescientos años, abandona su antigua religiosidad, para volver por sus fueros a ser la ciudad pujante, la tercera ciudad de la Nueva España, la gran metrópoli de tierra adentro

Aquí se vuelven a avecindar los españoles con la discrecionalidad que se les permite, en sus mueblerías, hoteles y panaderías, comienza a surgir la ciudad promotora del cambio en este país.

El pensamiento de los nuevos moradores esta dividido, entre los que buscan en las filosofías orientales su realización, entre las múltiples agrupaciones de corte protestante, que le fueron extrañas a esta tierra durante siglos, entre los nuevos y fuertes movimientos católicos y entre los consumidores que tienen su fe en el nuevo dios, las tarjetas de crédito.

Se levantan templos y capillas católicas, lo mismo que de corte protestante o americano, en todas las colonias y fraccionamientos, sobre abundan aún en los pequeños asentamientos por muy pequeños que sean.

Estableciendo una analogía con las grandes órdenes religiosas que se establecieron en gran número, durante el apogeo de la ciudad, en el siglo XVlll. La mayor parte de las organizaciones religiosas existentes en el país, tienen “casa” en Querétaro.

Hay dentro de los muros de la ciudad, por aquello de no me olvides, un intérprete de la vida de Querétaro, llamado Manuel Septién y Septién, nacido de una de las familias más antiguas de la ciudad, hombre brújula, hombre cultura, consultor indispensable, el historiador local por antonomasia.

Un viejo diccionario de 1908, dice sobre Querétaro: “Se cuenta con tres hoteles, varias sociedades, cafés, fondas, neverías y baños públicos y en gran número establecimientos industriales y de comercio. Para el alumbrado público, se cuentan 365 farolas, hay once escuelas de niños y siete mixtas.”

“Las obras más notables de las que debe enorgullecerse Querétaro son; El Acueducto, que provee de agua a la población y a las fábricas de Hércules y La Purísima.”

La Plaza de los escombros, la antigua Plaza de San Francisco, El Jardín Zenea, el llamado jardín Obregón, centro e inicio de todos los caminos que entran y salen de la ciudad, ha visto pasar la vida e historia de Querétaro desde 1531.

Se fue Severiano Ballesteros, golfista español

La estrella más brillante se apaga

Severiano Ballesteros muere a los 54 años tras luchar desde 2008 contra un tumor cerebral

CARLOS ARRIBAS

El País

Fiel reflejo de su genio único, Severiano Ballesteros (Pedreña, Cantabria; 9 de abril de 1957) ha pasado por el golf, un deporte reputado por la longevidad de sus practicantes, por la ausencia de barreras de edad para los campeones, y por la vida como una estrella fugaz tan brillante que su reflejo, el recuerdo de sus hechos, aún ciega. A los 19 años, cuando los deportistas de ahora todavía están en la escuela, ganó su primer torneo del circuito europeo; a los 22, cuando empiezan a salir de casa los golfistas de estos días, su primer grande, su primer British; a los 31, cuando muchos jugadores consideran que empieza su época de madurez, su quinto y último grande, su tercer British; a los 50, cuando muchos encaran una lucrativa segunda carrera en el circuito senior, se retiró del golf, y a los 54, cuando para todos comienza lo más interesante de la vida, ha muerto esta madrugada víctima de un tumor cerebral del que tuvo que ser intervenido varias veces en 2008.

La revolución del niño que no quería consejos
“Su lucha nos ha inspirado a todos”
Por qué los británicos han adorado siempre a Seve
10 razones que hacían especial a Ballesteros
“Antes entrenaba para jugar y ahora entreno para vivir”
Un nuestro de otros
“Fue nuestro Gasol o Nadal de los ochenta”
Una despedida íntima
“Fue el espejo de todos los jugadores”

Severiano Ballesteros, la leyenda

Todo, por seguir llevando la contraria al sentido común, a la existencia rutinaria y gregaria, como la llevó en el campo de golf, en los despachos, en la España de los primeros años del posfranquismo que aún no sabía lo que era Europa.

En Europa, en el mundo anglosajón, sobre todo, no sabían lo que era España, pero sí, y muy bien, quién era Seve.

“Simplemente, soy el mejor deportista de Pedreña”, dijo Ballesteros, que nunca perdió el gusto por la provocación inteligente, en una de sus últimas intervenciones públicas. Reclamaba legítimamente un puesto entre los más grandes, un lugar permanente de admiración como el que había conseguido en Reino Unido, donde se le consideraba uno de los mejores deportistas de la historia, si no el más genial; un Picasso capaz de revolucionar y, desde su arte único, descubrir una nueva forma de jugar al golf, una manera que, evidentemente, solo él, sus manos grandes como las de su padre, manos de remero de trainera, de campesino capaz de coger puñados de patatas entre ellas, era capaz de interpretar.

“Me he sentido muy querido, superprotegido, por el público británico. Muchas gracias, pero ahora he comprendido que tengo otras prioridades: mis amigos, mis tres hijos, mi vida privada, mis negocios [su empresa Amen Corner, como los tres hoyos más famosos de Augusta, dedicada a la organización de torneos y la construcción de campos]. Quiero disfrutar de la infancia y la juventud que no he tenido”, dijo, su penúltimo discurso nostálgico, articulado, el día que se retiró en el campo de Carnoustie en Escocia, la víspera del Open de 2007, en el que dijo adiós al golf profesional. El mismo escenario en el que jugó un chaval de 18 años, salvaje, su primer British.

Su carrera alcanzó su cenit cuando ganó en Saint Andrews, la cuna del golf, el Británico de 1984 y fue una marcha triunfal hasta 1995 con el Open de España, su última victoria. Desde entonces, los problemas de salud, una espalda machacada -síndrome de todos los jugadores naturales, de todos los que como Ballesteros aprendieron a manejar los palos lejos de la escuela, que construyeron su swing dejando al cuerpo buscar por instinto la manera más eficiente de dar a la bola-, la saturación de objetivos, acabaron desquiciando su juego, descoyuntando su swing. Así, en los últimos años, su figura se ha debatido entre el amor de sus incondicionales, millones, y la tristeza de quienes no podían soportar verle en las últimas posiciones de los torneos.

Adorado entre los británicos

Ballesteros, surgido de la nada, nacido de sí mismo, de la miseria deportiva de la España franquista, como Manolo Santana antes que él, es evidentemente uno de los mejores deportistas españoles de la historia, quizás el mejor, y, aunque su queja sonara a repetida, uno de los menos valorados hasta los últimos años. Quizás porque el golf era, y es aún, un deporte minoritario en España, una cosa de ricos. Y después de Ballesteros solo otro jugador español, José María Olazábal, ha sido capaz de ganar grandes, dos Masters. Por eso, en muchas ocasiones, ha dado la impresión de que a Seve le habría gustado haber nacido en Escocia, donde los campos de golf son tan naturales como en Cantabria los prados. Todavía a los niños británicos, a los aficionados al golf, la pregunta inevitable en las Islas Británicas es: ¿Ballesteros o Faldo? Como Loroño o Bahamontes, Joselito o Belmonte.

Y eso no fue solo por un amor loco, sino por todo lo que significó su figura para el golf europeo, y también el británico, frente al coloso estadounidense. Fue el primer europeo, y el segundo no norteamericano tras el sudafricano Gary Player, que ganó el Masters. Y el más joven hasta que llegó Tiger Woods. Y el más joven ganador del British -hasta Woods- y el primer europeo continental desde 1907. Y más allá de sus cinco grandes, de sus 54 torneos del circuito europeo, de sus más de 90 victorias en todo el mundo, de su forma única, inventiva, imaginativa, the Seve’s way, que dicen los británicos, de enfrentarse a los 18 hoyos, Ballesteros fue grande porque reinventó la Copa Ryder. Convirtió una competición moribunda, en la que tradicionalmente Estados Unidos derrotaba por goleada al equipo que hasta 1983 solo representaba a Reino Unido e Irlanda, en uno de los momentos cumbres del calendario deportivo. “Y, sin embargo”, reconoció en su despedida, “al principio ni prestaba atención a la Ryder. La descubrí y me hice un incondicional. Mi mejor recuerdo: el privilegio de jugar en ella junto a Olazábal”.

No te rajes pueblo, no te rajes Javier Sicilia

Javier Sicilia y otras cuestiones

La Jornada Semanal

Marco Antonio Campos

Al saber de la muerte de Juan Francisco Sicilia y de seis personas que lo acompañaban, leí en los primeros días en internet las noticias de los diarios y revistas de circulación nacional, y en ocasiones con indignación, otras con horror, algunos comentarios a esas noticias escritos por el público en general. En buen número de comentarios ponían en duda de antemano la honestidad del joven Sicilia.

Lo que me llamaba más la atención eran frases como: “El que mal anda mal acaba”, “Algo ha de haber hecho”, “Si lo mataron es porque debió haber estado metido”… Me parecía estar oyendo o leyendo el lenguaje de suspicacia de alguna parte de la sociedad en la última dictadura argentina (1976-1983), como se comprueba al leer el Nunca más, el estremecedor informe de la Comisión Nacional de Desaparecidos. Si por ejemplo un Grupo de Tarea del ejército o de la armada argentinos llegaban a un edificio de departamentos y levantaban con lujo de violencia a quien o a quienes suponían que pertenecían a una organización subversiva, fueran o no culpables, algunos vecinos sentenciaban apriori a los aprehendidos con frases suspicaces como las que transcribí antes sobre Juan Francisco. Se ha hablado mucho pero poco se ha hecho: urge regular esta suerte de comentarios. Qué bueno que todo mundo pueda dar su opinión en las redes sociales, pero los propios medios de comunicación deben tener una forma de cuidar lenguaje, tratamiento de temas, tontería indiscriminada, el decir por decir.

Si no se hubiera tratado de un hombre intachable como Javier Sicilia, si Sicilia no hubiera asumido con valentía, dolor y rabia, la defensa de su hijo y de sus acompañantes, si intelectuales, artistas y periodistas no hubieran sentido como propio su dolor –sabiendo muchos de ellos y de ellas que sus hijos podrían ser los próximos–, la tortura y matanza de los muchachos habría pasado, como la inmensa mayoría de las veces, a las estadísticas, que es una forma definitiva de olvido, o peor, una nueva muerte en la muerte, y hubieran seguido apareciendo esa suerte de comentarios de suspicacia envilecida.

Se ha hablado de la tragedia de Javier Sicilia, pero se olvida que es también la tragedia de la madre del hijo, de la hermana, de la abuela y de parientes, quienes deben estar deshechos; lo mismo debe pasar con la familia de los jóvenes amigos de Juan Francisco. ¿Puede uno siquiera imaginar lo que para ellos es reconstruir mentalmente el martirio de aquellos a quienes, sin deberla ni temerla, se les secuestró, amarró, torturó, asfixió, y se les dio el tiro de gracia? ¿Qué sentirían y sienten las familias, amigos y conocidos de aquellos jóvenes, que antes de saberse que eran víctimas inocentes, se les criminalizó como a los de Villa Salvárcar (lo hizo el propio Felipe Calderón aun si después corrigió), como a los estudiantes del TEC de Monterrey (con el objetivo de “cuidar” la imagen del ejército), como con los morelianos pobres y honestos, que trabajaban en un pequeño taller mecánico, y a quienes asesinaron en Acapulco (de los que tonta e irresponsablemente la secretaria de Turismo, Gloria Guevara, dijo que no tenían el “perfil” de turistas)?¿Qué hacer en un país donde, como dice el ex secretario de seguridad pública, Alejandro Gertz, el 99 por ciento de los delitos permanecen impunes? ¿Dónde quedó, si lo hubo alguna vez, el sistema judicial? México es un país simulado de leyes, no de justicia.

Pese a que Cuernavaca está considerada la quinta ciudad más violenta de México, las autoridades de Morelos, encabezadas por el gobernador Marco Antonio Adame, declaran que es problema de percepción; sin embargo la ciudadanía morelense, que es mayoritariamente gente de bien, en vez de percepción está convencida de que Morelos, y en especial Cuernavaca, se ha acabado por volver un círculo del infierno. Adame pide unidad, pero como con ningún otro gobernador, la sociedad morelense la ha pasado tan mal. Los dos gobiernos panistas han resultado tan delictivos e inhábiles como los priístas. Es hora de que Adame tome sus cosas y se vaya.

15 mil zapatistas respaldaron en San Cristóbal de Las Casas a la marcha por la paz que encabeza Javier Sicilia

Tener miedo de la palabra es propio de tiranos: EZLN

La caravana que arribó a la ciudad de México recibe el respaldo zapatista

Mal hace un mando que piensa “que corregir un error es rendirse”, señalan

Bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional se reunieron en San

Cristóbal de Las Casas en apoyo a la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el poeta Javier SiciliaFoto Moysés Zúñiga Santiago

Elio Henríquez

La Jornada

Por lo menos 15 mil zapatistas con pasamontañas, incluidos miembros de su comandancia general, marcharon en esta ciudad en silencio y en apoyo a la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad, y para protestar por la guerra del gobierno federal contra el crimen organizado.

En lo que representa la movilización más numerosa en esta ciudad desde hace 17 años, los zapatistas portaron cientos de cartulinas y mantas para exigir “alto a la guerra de Calderón” y “no más sangre en nuestro suelo mexicano”.

En un comunicado leído en la Plaza Catedral –donde concluyó la marcha– por el comandante David, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) afirmó que la lucha actual es “entre quienes quieren la vida y quienes quieren la muerte”, y “nosotros elegimos luchar por la vida, es decir, por la justicia, la libertad y la paz”.

El gobierno “dice que la única estrategia buena es la que ensangrienta las calles y los campos de México y destruye familias, comunidades y al país entero, pero quien argumenta que tiene de su lado la ley y la fuerza sólo lo hace para imponer su razón individual, apoyándose en esas fuerzas y esas leyes, y no es la razón propia de individuo o de grupo la que debe imponerse, sino la razón colectiva de toda la sociedad”, aseveró.

Sostuvo que “la razón de una sociedad se construye con legitimidad, con argumentos, con razonamientos, con capacidad de convocatoria, con acuerdos; porque quien impone su razón propia sólo divide y confronta y es así incapaz de razón colectiva y por eso debe refugiarse en la ley y la fuerza”.

Manifestó que “tener miedo de la palabra de la gente y ver en cada crítica, duda, cuestionamiento o reclamo un intento de derrocamiento, es algo propio de dictadores y tiranos” y “ver en cada dolor digno una amenaza, es de enfermos de poder y avaricia”.

El EZLN sostiene que “mal hace el mando que le dice a sus soldados y policías que escuchar a la gente noble y buena es un fracaso, que detener una matanza es una derrota y corregir un error es rendirse”.

Subrayó que los rebeldes chiapanecos, a quienes se unieron adherentes de la otra campaña, llegaron a esta ciudad “no para hablar de nuestros dolores, de nuestras luchas, de nuestros sueños, de nuestras vidas y muertes” ni para “señalar caminos, para decir qué hacer, ni para responder a la pregunta de qué sigue”, sino para responder al llamado y unirse a quienes luchan por la vida.
Provenientes de diferentes regiones, hombres, mujeres y niños comenzaron a concentrarse desde las 8 horas en el Centro Indígena de Capacitación Integral Fray Bartolomé de Las Casas (Cideci Las Casas) ubicado en el poniente de la ciudad.

Ahí se enteraron de que el indígena Pedro Roberto Santis Aguilar, base de apoyo zapatista del municipio de Altamirano, falleció a las 8.45 horas al accidentarse el vehículo en que se transportaba con otros compañeros, en el tramo carretero San Cristóbal de Las Casas-Huixtán, cerca de la comunidad La Era.

También supieron más tarde que una niña de ocho meses también falleció al medio día presuntamente por asfixia cuando el vehículo en que se transportaba un buen número de personas estaba por llegar a esta ciudad.

Con una bandera mexicana y otra rojinegra al frente, la marcha comenzó a las 15 horas en la calle César Augusto Sandino de la colonia América Libre, en el poniente, y después de una hora arribó el primer contingente a la Plaza Catedral, que resultó insuficiente, por lo que muchos se quedaron en calles aledañas. “Estamos hasta la madre por la guerra de Calderón”, escribieron a mano en decenas de cartulinas.

Una hora después llegó el último grupo y a las 17.15 horas inició el mitin con la entonación de los himnos nacional y zapatista y la presencia en el estrado de los comandantes David, Tacho, Guillermo y muchos más; algunas personas habían previsto la posible presencia del subcomandante Marcos, pero no apareció públicamente, aunque el comunicado está firmado por él.

La movilización concluyó con la lectura en tzotzil por parte de Guillermo, y pasadas las 18 horas los zapatistas emprendieron el regreso a sus comunidades, con lo que muchos comercios del centro que cerraron por temor reabrieron sus puertas.

La manifestación del EZLN más numerosa efectuada en esta ciudad que se recuerda antes de la de hoy fue la realizada en febrero de 2001, cuando arrancó la Marcha del Color de la Tierra, que recorrió varios estados del país para exigir el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés, firmados por el grupo rebelde y el gobierno federal el 16 de febrero de 1996.

Los ciudadanos tenemos formas de hacer que cambie el país. Los Soldados a los cuarteles y los políticos a sus casas y los ciudadanos al mando de la patria

Marcha por la paz

Entre aplausos, la caravana desfila por Insurgentes rumbo a Ciudad Universitaria

“Dejemos gritar al silencio”, pide el poeta Sicilia al avanzar por el DF

Arribo de la Marcha por la Paz… a la caseta de cobro de la autopista Cuernavaca-México rumbo a Ciudad UniversitariaFoto Francisco Olvera

Alonso Urrutia

La Jornada

“Dejemos gritar al silencio, pidió el poeta en el amanecer de la tercera jornada de marcha rumbo a Ciudad Universitaria. Y en silencio, lentamente, la Marcha-Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad se adentró en la capital del país para que se escuchara su protesta, en la víspera de la concentración que esta tarde tendrá lugar en el Zócalo con una demanda central: alto a la militarización.

No es un silencio de luto, sino de protesta, en una jornada de marcados contrastes: el paso callado de los manifestantes, fieles a la petición del poeta, arranca numerosas muestras de solidaridad. Lo mismo en los pueblos del Distrito Federal por los que atravesaron que entre los comensales de los restaurantes de la avenida Insurgentes, la marcha cosecha gritos, aplausos, consignas de adhesión.

Hay algarabía entre quienes ven en el paso de la movilización una suerte de liberación frente a la violencia descontrolada, porque a todos los acecha. San Pedro Mártir es quizá la más elocuente muestra de este peculiar encuentro del sentimiento humano, que va del duelo a la celebración por la misma causa. La marcha es recibida como lo han hecho históricamente, con consignas. Ajenos a la proscripción que se ha hecho de ellas en esta marcha gritan: ¡Militares, a los cuarteles!

Vitoreado por esta comunidad en la que destaca el activismo de las Comunidades Eclesiales de Base y las evocaciones nostálgicas a Sergio Méndez Arceo, añorado obispo de Morelos, Sicilia arenga, en una pequeña ceremonia de bienvenida que le ofrece el pueblo a la orilla de la carretera:

“Nos ha rebasado la corrupción en el corazón de las instituciones; hay encubrimiento en todos los niveles, desde los partidos hasta la Presidencia del gobierno federal, que no ha reformado las instituciones. Por eso el crimen ha campeado, por eso nos está envileciendo como hace”.

Sería su único discurso en el largo trayecto desde San Miguel Topilejo hasta la emblemática Ciudad Universitaria. Lo hizo luego de escuchar con atención la bienvenida del sacerdote Jesús Ramos, cuya concepción evangélica fue expresa:

“Unimos nuestra voz y nuestro corazón ante este clamor cada vez más tumultuoso que brota de tanto dolor, agravio, injusticia, violencia y muerte que padece nuestra sociedad. Javier, que nos has convocado a todos a la movilización, hemos sido acompañantes de ese dolor que tienes en el corazón por el asesinato de tu hijo, como el de todas las víctimas de esta absurda guerra contra el crimen organizado”.

Ifigenia, quien habló en nombre del Movimiento de Pueblos del Sur, fue más directa en imputar el presidente Felipe Calderón la responsabilidad de tanta violencia, antes de censurar su postura frente a la inconformidad social: “no hay peor sordo que el que no quiere escuchar”.
Pietro Ameglio hace notar una constante en los casos que han sido denunciados durante las concentraciones que se han dado al paso de la marcha: “casi en todas hay un patrón en el que de alguna manera está involucrada la violencia institucional”. Ciertamente, el Ejército o las policías han estado involucrados en gran parte de los casos que se han hecho públicos.

Leticia Chavarría es la única representante del Comité Médico Ciudadano de Ciudad Juárez, cuyo diagnóstico no deja dudas sobre lo que ha sido la estrategia militar: desde 2008, la violencia en su ciudad ha repuntado drásticamente, en coincidencia con la llegada de miles de soldados y policías para controlar la situación.

“Todos somos Juárez”, el programa estelar calderonista para evitar que esa urbe siguiera desangrándose, ha sido todo un fracaso, asegura. Su presencia en la marcha tiene un fin: “evitar que el laboratorio en que convirtieron a Juárez se reproduzca en todo el país”.

Muy de mañana, en la despedida de San Miguel Topilejo, los oradores le confirieron una peculiar interpretación con tintes de nostalgia revolucionaria: “entonces, las tropas de Villa llegaron de Chihuahua y los ejércitos del sur, de Zapata, de Morelos”. Ciertamente, hasta ayer, los mayores contingentes venían de Chihuahua y Morelos.

El trayecto a Ciudad Universitaria trajo consigo la incorporación de numerosas personas a la causa, cada quien con sus formas de percibir la inseguridad y su manera de expresarla.

“No hay democracia con desaparecidos” , es la leyenda sobre un cartel ilustrado con el célebre Guernica. Leer las pancartas es un viaje por la desesperación de la gente: “Si no sabes cuántas lágrimas ha derramado, no sabes lo que ha perdido”.

La coyuntura alienta la creatividad popular. Dibujos, leyendas, indumentarias, todo, para hacer patente su condena a la violencia. La marcha se acerca a su momento culminante: el mitin en el Zócalo, donde se expresará claramente la exigencia de cambiar el rumbo de la estrategia.

–¿Aceptará el Presidente?

Siempre al frente de la marcha, desde que salió de Cuernavaca, Julián LeBarón responde: “no sé si lo acepte, pero sí se enterará que actúa sin nuestro consentimiento”.

–¿Qué podría dejar la marcha?

–Que si nos unimos, podemos derrotar el miedo.

Marcha por la paz de CU rumbo al Zócalo capitalino En silencio, parte Marcha por la paz de CU rumbo al Zócalo capitalino
El contingente tiene previsto llegar a las 14:00 horas a ese lugar, donde se llevará a cabo un mitin.

Ciro Pérez Silva y Víctor Ballinas

A pesar de la pobredumbre de las instituciones y de lo avergonzado que se puede sentir un mexicano cuando ve a los políticos disputarse el poder anteponiendo sus intereses particulares a los del pueblo, “todavía es posible hacer que la palabra cambie al país si la transformamos en acción, si no permitimos que nos gane la inmovilidad y nos quedamos sin hacer nada después de esta marcha”, advirtió Javier Sicilia poco antes de arrancar la última etapa de esta caminata que partió a las 08:43 de la explanada principal de Ciudad Universitaria.

De ser necesario, agregó, “debemos recurrir a la desobediencia civil. Hay que tener los huevos para no claudicar, para no pagar impuestos y hacerlo todos, para rodear el Senado o la Cámara de Diputados hasta que nos hagan caso.

Todavía creo que es posible que lleguemos a tocar el corazón y ese pequeño gramo de bondad que hay en los políticos, en los militares, en los policías y hasta en los delincuentes para que entiendan de una vez que no queremos que el país siga como va, parece que no entienden, pero nos vamos a hacer entender”, sentenció.

A lo largo de la caminata se han sumado diversos contingentes en su paso hacia el Zócalo capitalino, donde se prevé llegar alrededor de las 14:00 horas para presentar seis puntos que espera convertir en un pacto nacional hacia la transformación del país.

El contingente de la marcha salió de Ciudad Universitaria por Insurgentes y continuará por el Eje 10 Sur, Avenida Universidad, Río Churubusco, Eje Central y se tiene previsto que ingrese al Zócalo por 5 de Mayo