“Allí vienen Los Parachicos” por José Félix Zavala

Allí vienen los Parachicos

La Costumbre

José Félix Zavala

Los que vienen de lejos y topan con el río grande, El Grijalva, encuentran frente a él un pueblo, viejo y fascinante, donde el tiempo y la agresión no han podido acabar con La Costumbre, con los cinco días perdidos de enero que todos llaman La Fiesta Grande“ otros El día de San Sebastián, algunos otros, casi en secreto, el culto al Dios Matove y la mayoría simplemente La Feria.

El 14 de enero, a tiempo como los hijos de este pueblo que viven lejos, para no llegar tarde a la primer cumplida. Es barrio de San Jacinto. Hay marimba, olor a pólvora, a nanches y jocotes curtidos.

En el templo, azucenas, gladiolos, nubes, cipreses, dalias, cartuchos, crisantemos, claveles, nardos, margaritas, también enramas con papayas, sandías, guineos, piñas, manzanas, guías de jocote, de limones, racimos de coco y pan de rosca.

El Patrón San Jacinto, -repetido tres veces- apenas se nota entre el estoraque y la cera, lo mismo que los cristos, todos con trapiche de flor de mayo. Es la víspera del Señor de Esquipulas y el inicio de La Fiesta Grande.

Vengase Uste mañana se pone muy alegre, replica un anciano, mientras tañen
Las campanas y truenan los cohetes. Aquí se gastan por gruesas. Una procesión con estandarte, cera, flor e imagen, entra a la felicitación, hecho repetido toda esa tarde y al día siguiente.

El 17 de enero – día de San Antonabal – en el parque grande se colocan el meserìo y las comideras juchitecas – las de falda de mariposa -, los chocomileros, los cerveceros, los comerciantes de plástico y peltre, los juegos mecánicos.

Los Parachicos aparecen por todos lados, en todas partes y en todas las calles, por todo el pueblo. Van por las banderas a San Gregorio, el templo de la loma, para bajarlas a la iglesia grande, entre danza, música, patrón y priostes. Es el momento de llevar a San Antonio Abad –en dos versiones- a las ermitas del Consagrado y de San Antonabal. Allí también hay fiesta.

¡ Allí vienen los Parachicos¡ Es el grito del muchachiterío alborotado. Todos, al ritmo de dos pasos adelante y uno de medio lado, con la mano izquierda en alto.

Aparecen cientos de estos personajes de la época colonial, ataviados con montera de ixtle, máscara de madera, que imita el cabello rubio y las facciones típicas del español. Sonaja de hojalata, chalina de raso y zarape de Saltillo atravesado, después del rezo del nambujù, delante del Patrón, se ven las máscaras ceñudas, al ritmo de guitarra, tambor y flauta. Gritan: ¡ Parachico me pedís, Parachico té daré ¡

Los vuelos y contados de raso amarillo, conque se visten las chiapanecas, para la fiesta, tapizan las calles. Jícara de maque en mano, las mujeres están prestas a bañar de confeti a los participantes. Son Los Cinco Días perdidos, de antes, recuerdo claro de la cuenta de los años, la forma antigua, pre hispánica, este es el día del Señor Sebastián.

Es el Dios mancebo, el Dios ofrecido al sol, es Matove, son los Mangues en resistencia.

Tras las máscaras de raíz de álamo, jobo o guanacaste, se oyen vivas interminables: ¡ viva El Señor del Pozo, San Antonabal, patroncito de nosotros, el Señor de Tila, los que ya no pueden, el Señor San Sebastián, el Santitonegro, el Señor San Jacinto ¡

La fatiga cuece. Los cohetes truenan desde temprano, la banda toca desde La Alborada, ningún lugareño permanece en su casa.

Para el 20 de enero, el día principal de la fiesta, allá donde vive José Sánchez, el que vende tamal de Bola, mayordomo de este año, el que hace El Gasto, junto al templo viejo –ruinas del siglo XV1, gótico en barro – se adorna la imagen de Sebastián herido. Bajará a misa, es su fiesta, la mas alegre. Viene ataviado de sarape, jícaras, listones, bandas multicolores.

Esta mañana es el rompimiento de la fiesta, todo es importante, llevar banderas, ser marimbero, o pertenecer a la banda de música.

Al ritmo de la Adelita, Zacatecas, La Rielera, La Sandunga, la Pochotona preside, en el parque grande, la fiesta. Esta Ceiba es el árbol ritual de los pueblos Mayas, nunca falta en las plazas de la región.

En la Plaza Grande esta la pila, La Pilona, en forma de corona de Carlos V, construida por Fray Rodrigo De León, en el siglo XV1. En esa plaza hay cientos de puestos, de niños que suben y bajan de los Caballitos, parejas de novios en la rueda de la fortuna, jarros de barro con trago y ofertas, todo para fuereños. Mientras los verdaderos lugareños viven y disfrutan paso a paso La Costumbre.

Del templo Grande – dominico, basilical, doble arcada, orgullo local, junto un convento dórico, construidos templo y convento por Fray Pedro Barrientos allá por 1554 -, Ha salido El Señor Sebastián en tres versiones. Las dos primeras fueron llevadas a sus ermitas y la grande, muy alegre, entre banderas de terciopelo de colores, precedida de cientos de Parachicos – Ancianos, maduros, jóvenes y niños – seguida de las bandas de música, entre cohetes y vallas, se dirige hacia la casa del Prioste, a la Comida Grande, a la que todos van. Va hasta el Gobernador. La música nunca cesa, mientras entre cohetes y valla, se dirige a la casa del Prioste, mientras se como, La Comida Grande, Pepita Con Tasajo.

En el atrio – colinda con un campo de fútbol como si se quisiera borrar las pisadas de encomenderos y misioneros que durante trescientos años predicaron desde allí – Don Margarito, micrófono en mano, hace rifas en beneficio de la Iglesia, llora, profesa e invita a seguir siendo católicos, a la devoción a los santos y ejemplifica señalando que desde su infancia ha servido en la Iglesia. Es el temor al protestantismo que empieza a introducirse, peligrando la fiesta.

Las pozoleras, que esta vez elaboran triple ración, es demasiada gente, llenan las jícaras de hojalata con agua masa y cacao, la bebida de los dioses, es el pozol.

La gente baila y torea a labacachimba de cartón. La Chuntada – hombres vestidos de creadas- espera la noche, dos globos encohetados intentan subir al cielo. Es el mero 20 de enero, día del Dios Matove, del Señor Sebastián.

Los lugareños llegan con dos tortas de pan y un par de chocolates –El Nixtonio- a la Comida Grande. Han sido invitados por el prioste – El Nambuino – en pleno cumplimiento del rito.

Llega el 21 de enero, día del combate naval en el río grande. El pueblo olvida las incursiones militares de Luis Marín y Diego de Mazariegos, la definitiva cuando designa autoridades y tributos en ese pueblo de indios, la muerte por ahorcamiento en 1528 o que en 1545 Bartolomé De Las casas llega a la cabeza de los dominicos y que el poblado tiene la orientación, el trazo, el perfil, que los españoles les dejaron, su ciudad antigua ha sido destruida y ahora a las afueras del pueblo solo se admiran sus ruinas.

En este pueblo de indios con vocación de guerra, Nicolás y Cenobio Espinosa, Mauro Flores, Tomás y Paulino Nanguyasmù, Margarito Alfaro, Abraham y Jesús Barrientos, todos del barrio de San Antón, son los continuadores del arte de la guerra naval, representada con fuegos artificiales. Son los coheteros.

Como dijera Gutierre Tibón: “ Los artistas de las luces terrestres y celestes, han inventado nuevos juegos para recordarnos que esta fiesta conmemora la batalla naval. Contra los españoles invasores.

– Y Tu Chiapa de los indios ¿ Te acuerdas de tus luchas, de los indomables chiapanecas de Soctón, en 1527?. Es una batalla donde la fantasía parece verdad.

Llega el 22 de enero, día de los carros alegóricos y de los estrenos. Las mas de las mujeres, en rosa mexicano, azul y verde, gargantilla de oro o de ámbar, aretes de canasta y zapatillas.

La feria esta llena de Achimeros y merolicos, ya no hay circo y toda la gente de los barrios de San Miguel, Santo Tomás, San Jacinto y San Antón, están en el parque.

¡ Mirálo, como va la reina ¡ Dicen los petatudos al llegar el carro de María Angulo, rodeado de Parachicos, Abrecaminos, estandartes y de la feria entera. La parachicada va por delante. Son decenas, cientos, miles.

Todo es alegría y bullicio. El programa habla de carreras pedestres y en bicicleta, concurso de Chuntaes, bailes populares, octagonal de fútbol, cuadrangular de básquetbol, palenque de gallos.

Es el 23 de enero, la misa de despedida, salen todas las bancas de la iglesia grande, la gente hace valla. Sebastián herido, las banderas y la parachicada irrumpen, entran atropelladamente y por cientos, llegan hasta el altar.

Resaltan los zarapes de Saltillo y la música no se calla, solo las sonajas. De repente bailan en silencio, se arrodillan después calladamente y enseguida vuelve el ruido de las hojalatas y los vivas interminables. La Costumbre llegó a su fin y este año no ha sido interrumpida, como no ha sido en 500 años.

Chiapa de los indios, es la antigua Soctón, Villa Real, Chiapa De Corzo, el centro mismo del rito vital.

Antes de la fiesta, el 13 de diciembre. los floreros fueron a Tenejapa, en rito de iniciación, regresando el 21 junto al río Nandalumí, entre cohetes y marimbas. A fines de enero, Santo Tomás será el festejado y así, todo el año no faltará motivo para reunirse celebrando.

Al museo de la laca, seguirán llegando los Santeros, a ofrecer el trabajo de sus manos de artista, sus máscaras, lo mismo que las laqueadoras y fonderas.

Por tanto los Jicalpestles, Pumpos, Cruces, Cofres, Baúles, Chamulas y Zinacantecos, apellidos como Nandayapa y Tipacamù, los modos de hablar, los curanderos, seguirán dando sentido e identidad a la tierra del tío Bernabé que vendía manjar Blanco, de la mujer del tío Froilán, especialista en tamal de bola, de tía Ramona, la del mejor chocolate de dulce y pinol.

Chiapa, la de los indios chiapanecas, la antigua Soctón, el pueblo Mangue, con su Río Grande, La Campana Grande, La Iglesia Grande y La Pilona, su Ceiba ritual, La Pochotona, con su lugar de encuentro, el Parque Grande. Es Chiapa de los indios desde la llegada de los españoles y ahora le dicen solamente, Chiapa de Corzo.

Vicente Leñero, el de “Los Albañiles” y “El juicio de Morelos” a la Academia Mexicana de la Lengua

Vicente Leñero nuevo miembro de la Academia mexicana de la lengua

Guadalajara 1933
9 de junio

Ingeniero Civil por la Universidad Nacional Autónoma de México, también estudió Periodismo en la Escuela Carlos Septién García, dedicándose pronto a la literatura. Escribe guiones cinematográficos y teatrales, y ejerce la crítica de cine.
Colabora en periódicos y revistas tales como Excelsior, Claudia y Proceso (de la que fue subdirector).
Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, entre otros premios obtuvo en el año 2002 el Nacional de Ciencias y artes de México.

Es autor de ensayos, novelas y obras de teatro.
Premio Biblioteca Breve de Novela 1963
Todos los libros y obras de Vicente Leñero

El Crimen del Padre Amaro 2002
El callejón de los milagros 1994
La noche de Hernán Cortés 1992
El infierno 1991
Nadie sabe nada 1988
Jesucristo Gómez 1986
Asesinato 1985
Pelearán 10 rounds 1985
Teatro documental 1985
La gota de agua 1984
El cajón del sastre 1981
La visita del ángel 1981
Martirio de Morelos 1981
Alicia tal vez 1980
El evangelio de Lucas Gavilán 1979
La mudanza 1979
Cadena perpetua 1978
Los periodistas 1978
Viaje a Cuba 1975
El juicio 1972
Los hijos de Sánchez 1972
Redil de ovejas 1972
La carpa 1971 Compañero 1970
Pueblo rechazado 1968
El garabato 1967
Los albañiles 1963
La voz adolorida 1961
La polvareda 1959

Vicente Leñero y Otero (Guadalajara, Jalisco; 9 de junio de 1933) es un novelista, guionista, periodista, dramaturgo y académico mexicano.
Ha escrito numerosos libros, historias y obras de teatro.
Fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua el 11 de marzo de 2010 para ocupar la silla XXVIII.

Obra
Se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de México en 1959 con el grado de ingeniero civil, pero Leñero pronto se refugió en la escritura para ganarse la vida.
Publicó su primera novela La polvareda en Editorial Jus.
La voz adolorida (1961), muestra el realismo psicológico de sus primeros escritos. Se trata del monólogo de un enfermo mental acerca de su vida, justo antes de ingresar al manicomio.
Siguió con Los albañiles en 1963, que le valió el Premio Biblioteca Breve, un reconocimiento literario importante. Celebrado por su estructura compleja y su simbolismo, el trabajo narra la historia de un velador en una construcción.
En 1967 obtuvo la Beca Guggenheim.

Poco después Leñero empezó a escribir guiones teatrales, adaptando Los albañiles, en 1970; La carpa, en 1971, y Los hijos de Sánchez, de Oscar Lewis, en 1972.
Influyó en el inicio del género documental del teatro en México, y dos de sus trabajos notables son Pueblo rechazado y El juicio. En los años 80, Leñero publicó con éxito varios libros documentales, como La gota de agua y Asesinato: el doble crimen de los Flores Muñoz.

Leñero también ha incursionado en otros géneros.
Fue guionista de la película El crimen del padre Amaro (2002), una de las películas mexicanas más exitosas.
Participó en el guion de la película El garabato (2008), basada en una obra suya de nombre homónimo.
También ha publicado notas periodísticas en el diario Excélsior y en las revistas Claudia y Proceso.

Premios y reconocimientos
Premio Xavier Villaurrutia en el 2001.
Premio Nacional de Lingüística y Literatura por el gobierno federal de México en 2001.
Mayahuel de Plata en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara por sus aportaciones al cine mexicano en 2007.
Premio de Letras de Sinaloa en el 2009, por el Instituto Sinaloense de Cultura.
Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García 2010.

Miembro de La Academia Mexicana de la Lengua. ?
Beca Fundación John Simon Guggenheim.
Premio Nacional de Ciencias y Artes.
Otorgan el Premio Letras de Sinaloa a
Vicente Leñero

Categorías a las que pertenece Vicente Leñero

Nacidos en 1933 |
Periodistas de México |
Novelistas de México |
Cuentistas de México |
Guionistas de cine de México |
Personajes de Guadalajara |
Escritores en español |
Escritores de Jalisco |
Jaliscienses |
Premio Xavier Villaurrutia
Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua

El gobierno de México regala el oro a los canadienses. ¡pobre de nosotros!

Minas donde caminas

Hermann Bellinghausen

La señora Margarita Zavala, esposa del Presidente, dijo el 4 de mayo que las drogas son la esclavitud de este siglo”. Se equivoca, en tan sólo un reflejo de lo mucho que se equivoca su consorte; no son gente que entienda.

La esclavitud el siglo XXI en México es… la esclavitud. En menos de dos décadas ha crecido exponencialmente la cantidad de mexicanos que viven esclavizados, en nuestro territorio y el vecino del norte.

Se trata de una tendencia histórica nueva que contradice a nuestro siglo XX, y en varios sentidos al XIX.

De qué otro modo explicarse la avalancha destructiva de los poderes contra las leyes laborales y agrarias que protegían derechos dolorosamente conquistados por generaciones de trabajadores y campesinos.

Cada vez más, las obscenas reformas multipartidistas aniquilan los logros de nuestros padres y abuelos.

Ahora fue la explosión de un pozo carbonífero en Sabinas, Coahuila; no sólo una tragedia, todo un escopetazo de escándalos, un encueramiento de la vergüenza nacional (que de por sí nos la encueran a diario). La minería legal, semilegal o ilegal nos carcome la tierra de una manera que amerita el nombre de atroz. Está arrasando, primero cultural y luego literalmente, con el campo. Son millones de hectáreas entregadas por toda clase de vías y triquiñuelas, libre de impuestos, a la extracción de oro, plata, carbón y cualquier cantidad de minerales exóticos o vulgares.

La esclavitud se ha extendido a través de otras depredaciones. Todo un capítulo sórdido y a la alza es la servidumbre sexual, en grandes franjas del país emputecido, ya en pleno folclor. Pero la otra gran esclavizadota (en el sentido clásico del esclavo que se apaña, vende, usa y desecha) la ponen las agroindustrias. En dos vertientes, que por mero formalismo diferenciamos entre legal e ilegal. La primera, controlada por macroempresas mundiales, mercantiliza y uniforma cultivos y modos de producción, absorbiendo inmensas extensiones de tierra y un número imprecisamente grande de esclavos, que en muchos casos fueron antes dueños de esas tierras, o bien migrantes, alguna vez dueños de otras tierras. La segunda industria agrícola, la del narco, también esclaviza, también arrasa y atrapa migrantes. Dos maneras de “privatizar”.

Todo por el dichoso negocio. Y como de descomponer se trata, se paramilitarizan o pulverizan las comunidades, se les mete por la vía mala al “mercado”, a donde llegan derrotadas de antemano, y enseguida pierden la tierra. Para eso se desmantelaron, a partir de 1992, las leyes producto de victorias históricas. Y lo que falta por desplumarles. Otros métodos de despojo los alimentan los desarrollos turísticos, ecocidio y genocidio “benignos”. La implantación de los biocombustibles. La construcción de hidroeléctricas, que para fines prácticos son un tsunami sin antídoto posible. Pero volvamos a las minas, retratan la avaricia enloquecida del capital mejor que nada.
Hoy el oro vale más que nunca en la historia. Y México juega lindo: malbarata o regala la mitad de Chihuahua y San Luis Potosí (va por Guerrero) para que las empresas internacionales (canadienses de preferencia) se lleven el valioso metal. Y como no hay llenadera, ahora ya “concesionamos” la plata de Virikuta, el maravilloso desierto del altiplano potosino, santuario de pueblos mexicanos que, a diferencia del gobierno y sus socios, sí aman nuestro suelo, lo respetan, les sobran motivos para resistir la depredación impuesta por el gobierno antinacional de Felipe Calderón, las trasnacionales, la milicia y la policía crecientes. Y también al extremo opuesto, que se toca con el primero, le muerde la cola: el “crimen organizado”, que quema miles de hectáreas de bosques (ver la sierra de Arriaga en Cohahuila), y si puede no dejan piedra sobre piedra. Ríete de Atila. Estos hunos (y aquellos otros) aportan ceniza, cianuro, pavimento, y sus coadyuvantes balas y guillotinas (¿o con qué se decapita cristianos?); para el negocio no hay mejor lubricante que la sangre derramada.

Pero simpático el Estado mexicano. Luego compra el oro que regaló y lo paga a precio de ídem con nuestro dinero (¿o es de lavandería?) en nuestras narices, y lo presume, para ponernos en segundo en lugar latinoamericano en reservas áureas, y en uno de los últimos lugares de igualdad; nomás Haití es más desigual.

Por eso les resulta jugosa la guerra. No tienen prisa por pararla. La muerte es el supremo negocio. En ciertas cosas nos parecemos también al Congo (y no sólo a Colombia). ¿Es casualidad que Chihuahua, nuestro primer productor de oro, viva en la peor guerra? Ciudad Juárez es más que una metáfora del oro y la mierda. No sólo coleccionamos millonarios asquerosamente ricos, también estamos boyantes en cuerpos sin identificar (o sin aparecer: desaparecidos). Los tráileres frigoríficos transportan hoy carne humana podrida. Antes se destinaban sólo a la fresca, y de vaca. El matiz importa. ¿O ya no? Viva el oro. Bang Bang.

La marcha por la paz en Querétaro

La marcha por la paz en Querétaro

Soy malo para calcular gente en un espacio abierto, pero la plaza de armas en el centro de la ciudad de Querétaro hace rato no se miraba tan pública y tan plural, tan ocupada!!!…se ocupó por jóvenes, hombres, mujeres y niñ@s…cada quien aportando su creativo granito de arena en esta lucha por dignificar la vida, por romper el silencio y con ello el miedo…

El “estamos hasta la madre”, no solo se leyó en mantas, tendederos informativos, cartulinas, volantes, sino que se escucho durante la concentración y la marcha.

Se rompio el silencio y se expusieron los dolores y los miedos que vivimos desde nuestros espacios cotidianos: los migrantes desaparecidos de la sierra pasaron lista, los familiares de secuestrados expresaron su rabia ante la impunidad, aparecio el asesinado de la BMW negra y una madre dolorida que reclama por su hijo, no natural, pero si sufrido, como toda madre que exige paz y justicia por los muertos que tienen nombre y apellido.

Aparecieron colectivos con palomas gigantes, con caricaturas de fecal y muertes con guadaña, maestros hasta la madre de gordillo y calderón, izquierdos ciudadanos, frentistas, morenos, abogados, ciudadanos campesinos, amas de casa, indígenas, feministas, otros amores y una pluralidad que tomó la palabra y dijo su sentir…espacio abierto, plaza pública pero pública de verdad…bueno hasta el reto de los jóvenes gritado a micrófono abierto a los polis gandallas: “haber donde están ahora culeros”, quizá intentando lavar los agravios de todos los días en que los guardianes del “orden” imponen y sacuden a los chavos nomás por eso, por ser jóvenes…

Creo que empezamos a ser respetuosos de la diferencia y empezamos a escucharnos, a acompañarnos solidariamente y quizá pronto a tomar acuerdos para caminarlos juntos…ojalá se le de continuidad y nos convoquemos nuevamente para lo que falta…

Linda Africa del Norte tan lejos… pero tan cerca!!!

El miedo empieza a romperse en méxico…el silencio también!!!

salud y resistencia social

posdata: les comparto lo que leí al final del evento…

Rompiendo el miedo

Ya nos alcanza y muerde el dolor ajeno
Ya nos acosa el vacío que siempre queda
Ya nos envuelve de arriba el olor del odio
Nos acompaña ahora el sabor a muerte

No es muerte natural que bien se espera
No es muerte de descanso que te libera
Es dolor, es hueco que arranca el alma
Es tristeza y rabia para el que queda.

Es resultado idiota del desgobierno
Es negocio que se cocina de muy arriba
Es ganancia de armeros y de muerteros
Es “daño colateral” que tejen los usureros.

Guerra dicen arriba contra las drogas
Contra el crimen afirman, organizado
Competencia entre cárteles y mercaderes
Que se alimentan y penden desde el Estado

Solidarios dolores hoy se acompañan
porque con ello se rompe el miedo
y así silencios que juntos andan
llenan de voces-rabias nuestras gargantas

Que arriba sientan ahora el cerco
Que los corruptos y los traidores sientan el miedo
Ya no más muertes y si justicia
Queremos paz, libertades y vida digna.

El gobierno mata a traves del hambre y la enfermedad

Gobiernos no sólo matan con armas, también con pobreza: ONG

En comunicado dirigido a mujeres y el EZLN, diversos colectivos de Chiapas enumeran sus demandas, entre ellas el derecho femenino a poseer y cultivar la tierra.

Hermann Bellinghausen

“Ya no es tiempo de ser cobardes. Cuando hay violencia en nuestro país sentimos tristeza por la gente, nuestra familia y nuestra comunidad, y a veces hasta lloramos cuando sabemos de esas malas noticias. Sentimos coraje porque nos violan y nos matan, y los gobiernos no hacen nada, pero eso sí meten en la cárcel a inocentes y no a los culpables”.

En un comunicado dirigido a las mujeres de México y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, diversos colectivos de mujeres de las comunidades Aguacatenango, La Grandeza, Napité, Corostik, Coquiteel, Sulupwitz, Frontera Comalapa, Santa Rosa de Cobán, Yaluma, Chihuahua, y Bella Vista del Norte, en las regiones norte, Altos y sierra fronteriza, todos en el estado de Chiapas, sostienen: “La tierra está con nosotras”.

Y añaden: “Los gobiernos no sólo matan con sus armas, también con la pobreza, el hambre que usan para engañarnos con proyectos que nos quitan nuestro tiempo y decisión, nos meten sus ideas, hacen que nos dividamos y no nos organicemos. Somos indígenas, campesinas, luchadoras y trabajadoras, cultivamos la madre tierra, la sembramos y la cuidamos, es de nosotras y la respetamos. Los gobiernos y los grandes países vienen a quitárnosla, pero les queremos decir que la tierra no se vende, es nuestra madre, de ella vivimos y nos alimentamos y vamos a luchar por ella”.

Enumeran sus demandas, que incluyen de manera significativa el derecho de las mujeres a poseer y cultivar la tierra: “No queremos que se privatice nuestra tierra, ni el agua por grandes empresas como Coca Cola. No queremos más químicos ni transgénicos porque traen enfermedades. Tampoco proyectos para cultivar palma africana y piñón, porque acaban la fuerza de la tierra, dañan nuestra salud y ya no producimos para que comamos sino que producimos comida para los carros y entonces nos vamos a morir de hambre”.

Rechazan las minas, PROCEDE, PROCECOM y FANAR “porque quitan la madre tierra y dividen nuestras comunidades”. En su amplio repudio, las mujeres indígenas organizadas incluyen el alcohol en sus comunidades “porque provoca violencia”, y las drogas.

“Queremos decir a los gobiernos que es mentira que ya no hay pobreza. No queremos militares, policías ni retenes, nos registran a cada rato y hacen violencia. Están cerca de nuestras comunidades, nos dan miedo, es mentira que los ejércitos ayudan al pueblo, nos violan y matan”.

Campesinos y campesinas “no tenemos tierra, porque los malos gobiernos la privatizan, gastada por químicos y monocultivos, nos compran muy barato nuestros productos, sufre nuestro corazón, buscamos otros trabajos y dejamos nuestra tierra porque nuestros hijos tienen hambre”.

Exigen justicia, no más violencia, que se reconozca el derecho de las mujeres a la propiedad, la siembra y la toma de decisiones. “Que respeten nuestras lenguas y cultura y no nos discriminen”.

Dice a los hombres y las mujeres de México: “No se dejen vencer, luchen por la tierra y su territorio. Es nuestra, cultivenla, no la vendan, defiéndanla”. Llaman a organizarse “porque sólo juntos hacemos fuerza contra la violencia y los malos gobiernos”. Por último, “a los compañeros zapatistas les decimos que gracias a su lucha hemos podido ver la realidad en que vivimos y por eso también les decimos que tomen en cuenta a las mujeres porque estamos con ellos, luchando por lo mismo y vamos a unir fuerzas”.