“La Cruz de Los Milagros” de José Félix Zavala

La Cruz de los Milagros

José Félix Zavala

Que se mueve, que crece, que convierte pecadores. Se dice, se cuenta entre la gente de aquel tiempo y de este, cuando se refieren a la Santa Cruz de los Milagros, venerada en el Convento de los Crucíferos, mientras se dispersa el gentío de la Loma del Sangremal, barrio de la Cruz y San Francisquito, lugar donde el Señor del Trueno, Santiago el Mayor, el día en que Chichimecas y españoles pelearon, inclinara la balanza hacia los Caballeros que como él, blandían espada sobre corcel. También alargó el día, eclipsó al sol y resaltó una cruz, convirtiéndose así en patrono de un nuevo pueblo e incrementando su leyenda.

A San Cristóbal y a San Miguel Arcángel, se unió Santiago el Mayor, para iluminar la imaginación de los españoles del siglo XVl, que lo convirtieron en guerrero invencible, mientras los indios lo asociaron con el dios del rayo, del trueno y del relámpago.

Nace Querétaro y con esto los indios sincretizan un patrocinio no planeado por el vencedor, al exigir una réplica de la cruz aparecida junto a Santiago, el día de la batalla, para de allí en adelante hacer de ella un motivo para congregarse, que hasta la fecha conservan y ritualizan cada 14 de septiembre.

Ya dijera Fray Francisco Javier de Santa Gertrudis, al referirse a los antiguos pobladores de esta región, “era una nación, entre las bárbaras la más cerril e indómita, sin genero de sumisión” por ello exigieron se pusiese una cruz “ en forma” que durase para siempre.

Se envió al arquitecto Juan De La Cruz, al cerro que está enfrente del Sangremal “por donde tenia vertiente la laguna” y donde se encontrara en un apacible ajedrezado de blanco y rojo cinco piedras, que articuladas, dieron forma a la Santa Cruz de Los Milagros.

Dos siglos después, 16 testigos, juraron en toda forma su antigüedad, que data desde la conquista de Querétaro, ante el entonces obispo de Michoacán, Fray Marcos Ramírez del Prado.

Para que esto sucediera, ya habían gobernado a los otomíes: Etzaguindo, Piedra que sumba en el árbol, Eccenguy, Culebra de nubes, Ehmatzahnì, Jaguar, todos importantes señores, que conservaron su autonomía frente a los mexicas y purépechas.

Gobernaron a gente que “ vivía en orden, sin flojera, drogas, robo, asaltos, ni mentiras “. Tampoco había falsos testimonios, ni codicia, ni envidia, la gente se ajustaba a las reglas de la sociedad, prevalecía la justicia”.

Llegó la fe cristiana y con ella Conín, el indio tlaxcalteca, que al trueque de sayales, huipiles y enaguas, se hizo amigo de los Huachichiles de la Cañada de Pathé. También se amistó con el español Hernán Pérez de Bocanegra, quien lo “convenciera” de la necesidad de someterse pacíficamente a los conquistadores.

Con Conín fueron “convencidos” los habitantes de la Cañada y del valle de Maxei, dándose al alborear el 25 de julio de 1531, al filo de las seis de la mañana, un simulacro de batalla, entre gritos, sonido de clarines, retumbar de tambores y chocar de cuerpos. Batalla de antemano perdida por los Chichimecas, que en “venganza” formaron un nuevo dios que diera hegemonía a su raza hasta nuestros días.

De este hecho nace el pueblo de Querétaro y con él la leyenda de la Santa Cruz De Los Milagros, que crece, se mueve y convierte pecadores, pero sobre todo identifica con su culto a un pueblo que vencido permanece resistiendo a las faldas del Sangremal.

Santiago de Querétaro, nacido como pueblo de indios, se une con su nombre a cientos de pueblos americanos dejados bajo el patrocinio del apóstol guerrero, el dios de la guerra, degollado en el año 46 de la era cristiana.

Destacan por su fama las ciudades de Santiago de Cuba, Santiago de Chile, Santiago de Caracas, Santiago de Quito, Santiago de los Caballeros de Guatemala, La Antigua, entre muchas otras más.

Es en Santiago de Querétaro donde se realiza la quinta aparición del santo conquistador, dios del trueno y del relámpago, de las 14 apariciones que realiza en suelo americano, solo cuatro de ellas fueron en lo que ahora es el territorio mexicano, pero en ninguna de sus apariciones se opacan tanto como en esta de Querétaro, donde la cruz aparecida con él, se vuelve el signo unificador de los derrotados, de ella sale todo un motivo de unidad para resistir, para ganar perdiendo.

Esta cruz se mueve, cuentan sus apologéticos, que lo hace como los robles, formando una cruz para la fe española y hacia los cuatro puntos cardinales para la cosmogonía chichimeca.

Dicen que la primera vez fue cuando cantaba misa Fray José De Valderrábano, “ no quedó persona en el pueblo y su contorno que no viese la maravilla y aún muchos venían de muy distantes lugares”, este fenómeno se repetía los viernes, dicen.

Por 1680 y 1683, tiempo de la fundación del Colegio de Propaganda Fide, lugar donde crece el árbol de las cruces “ fueron los movimientos tan recios y repetidos que puso a todo el lugar en grande cuidado y conturbación…”.

Esta cruz crece, nadie hay por el rumbo del Sangremal, los barrios de la Cruz y San Francisquito, que no cuente como crece, como se recorta y como tiene vida la Santa Cruz de los Milagros, esa que vieron los indios cuando los españoles llegaron y que trajeran procesionalmente entre soldados, banderas y lagrimas, desde el cerro de “enfrente” hasta el Sangremal y sobre una enramada se le dijera la primera misa y después su culto se repartiera sigilosamente entre los adoratorios indios del contorno, para tenerla como a su nuevo dios.

Cuentan que en 1639, ocho testigos, a petición del Padre Provincial Franciscano, de San Pedro y San Pablo, la examinaron para ver si había causa natural de sus movimientos, la midieron y tenía cinco varas y media, dos varas y media fuera de la tierra y otras tantas dentro, pero que poco tiempo después habían notado que aumentó media vara.

También dicen que un anciano religioso que estuvo presente cuando la metieron a su actual camerino, una caja de plata, vidriera de artificio, reliquias y alhajas, regalo de Juan Caballero Y Osio, quedó cuatro dedos mas abajo del limite y que poco tiempo después ocupaba todo el nicho, de tal suerte que había crecido media vara más.

Esta cruz convierte pecadores, cuantos han entrado curiosos a su santuario, salen convertidos con solo ver con atención a la Santa Cruz de los Milagros, se dice. ,

Mientras consta y a nadie le es ajeno, ver subir de rodillas a señores indios desde la falda de la loma, la esquina actual de las calles de Zaragoza y Pasteur, ataviados de penachos, pectoral y maxtle e imitados por hombres, mujeres y niños, hasta la cima donde se encuentra la cruz, llegar a ella y experimentar una catarsis de la culpa, para salir llenos de alegría y danzar al ritmo del teponaxtle “Fuego” y retirarse convencidos del perdón.

Santiago de Querétaro, que debió llamarse Querétaro de la Santa Cruz de los Milagros, permanece bajo el patrocinio del caballero que vino de Levante, el compañero de armas de los conquistadores y quien fuera pintado por el Greco en España y esculpido por nuestro gran pintor queretano Mariano Arce.

Santiago El Mayor, cuyo nombre lleva nuestra ciudad, también fue rescatado por los indios como el dios del trueno y visto por ellos como un “caballero muy grande, vestido de blanco, en un caballo, con espada en la mano, haciendo tanto mal el caballo como el caballero con la espada”, es por ello que se le guarda respeto y se le recrea con una leyenda, pero aun así el pueblo se inclina hacia la cruz de piedra, mas cercana a la concepción de las deidades indígenas y permanentemente presente en la conciencia de los Chichimecas.

Así Santiago Apóstol, patrono de Querétaro, se viene a vivir con los españoles a las plazas “de arriba y de abajo”, se retrata en cantera sobre la fachada del templo del Convento Grande de San Francisco, queda en el escudo de armas de la ciudad, otorgado por el Rey Carlos V, pero la fiesta, el culto, la veneración, y la costumbre, se quedan en el Sangremal, con la Santa Cruz de los Milagros.

Querétaro dos patrocinios y uno solo verdadero, penetrante, que se comprueba cuando las multitudes ven desfilar la tarde del 13 de septiembre a los Concheros y danzar incansablemente hasta el día de la penitencia, 15 de septiembre, celebrando así la exaltación de la Santa Cruz, la fiesta de la recolección y dando el motivo buscado por los indios para recrear su costumbre en ritos y vejaciones, señal permanente de que no han sido definitivamente vencidos.

Visitar el museo Soumaya

Museo Soumaya:

visita

Teresa del Conde

La Jornada

Cuando se empieza a asistir al museo de Plaza Carso, se tiene la impresión de que aun guarda condición de proyecto y ya se irá viendo la evolución.

La recomendación para quienes desean adentrarse con ánimo de aprehender las colecciones, consiste en realizar una primer visita en sentido global, después de haber visitado previamente el edificio (muy bello y original, sobre todo por afuera), así como el espacioso vestíbulo, donde una versión de El pensador, de Auguste Rodin, es la pieza princeps que recibe al visitante.

Allí se ven dos versiones en bronce del Laocoonte del Belvedere (Vaticano) y de La Piedad, de Miguel Ángel, en Nuestra Señora de las Fiebres en San Pedro. Causan desconcierto a quienes conocen los originales, porque los originales son de mármol y ahora se las ve en bronce, excesivamente oscuras. A mí me parece que el hallazgo en ese espacio es el mural en mosaico de Diego Rivera en dos vistas.

El cuadro apaesado de Tamayo que hace frontis desde el interior, disminuyó en talla si es que uno inicialmente se acostumbró a verlo en el Sanborns de Los Azulejos.

A continuación mi sugerencia es tomar el elevador a la planta 6, donde se exhibe el nutrido conjunto de esculturas. Son originales múltiples.

A Rodin puede vérsele igualmente representado en Filadelfia y en menor medida en otros museos internacionales de varias latitudes. Esto es legitimado y sucede porque así lo quiso Rodin, quien asentó que sus obras podían guardar diferentes dimensiones con objeto de que fueran apreciada en países y públicos diversificados.

El principal acompañante que tiene en este sentido tridimensional es Salvador Dalí, autor de algunas piezas francamente cursis, como la de la mujer de la cuerda o como la supuesta Alice in Wonderland, de 1977, en bronce dorado.

Sin embargo, los relojes blandos volumétricos sí proceden, no tanto su homenaje a Benvenuto Cellini con El Perseo, de Florencia, porque la pátina es brusca o desangelada, como me temo que lo es también la de otros bronces.

En cambio, las cerámicas de Carpeaux, apeadas en bases de diferentes alturas, son todas deliciosas.

El conjunto es susceptible de ser disfrutado y admirado principalmente por un público que hasta la fecha no ha tomado suficiente contacto con obras escultóricas y hay también algunas tallas, generalmente glosas o versiones de esculturas famosas. Escuché a una guía explicar al público, exclusivamente femenino, la historia de Apolo y Dafne, pero con pocas alusiones a la escultura de Bernini en la galería Borghese de Roma. Se trata de una réplica de dimensiones reducidas cuyo autor de finales del siglo XIX es Eugenio Batiglia.
Lo que conviene hacer es bajar por la rampa, como se hace cuando se visita el Museo Guggenheim de Nueva York, la diferencia es que en esta etapa tal recorrido no ofrece visiones de obra, pero es acertado que en cierto momento aparezcan carteles que reproducen algunas obras relevantes de la colección, porque así los visitantes van haciendo ojo y buscan encontrarlas.

La siguiente planta proporciona la visión formidable de un cuadro mural de Siqueiros como elemento principal; es la pieza que mayormente campea en esa sección y le está anexa otra del mismo pintor que me pareció muy importante: Picadores de piedra, de 1931, en óleo sobre yute.

Es urgente que esta pieza sea reenmarcada, el marco que la acompaña es ínfimo y además está descuadrado por arriba. Volteando la vista en sentido opuesto se encuentra un préstamo de la Fundación Blaisten: Desnudo rosa con abanico, de Alfonso Michel (1935).

Los ojos persiguen un buen pendant: Las sandías, 1957, de Roberto Montenegro hacen contrapunto al boceto al gouache de La vendedora, 1954, de Tamayo.

De Diego Rivera me pareció estupenda la cabeza de niña en carbón y siena sobre papel, de 1939, cerca hay un Tamayo muy mexicanista (que guarda paralelo con algunos Siqueiros de la misma época) de 1934. Me parece acertada la selección elegida para ocupar esos espacios.

El mejor Soriano que ofrece esa sala de algún modo da la espalda al espectador, debido a su colocación en el envés de la mampara que ostenta otro Soriano. Tampoco resulta visualmente muy conspicuo el elefante de Toledo, un gouache de 1978.

Esta planta no es la única que ofrece piezas mexicanas, sea de la modernidad que de otras épocas, pues en la siguiente las hay y es un acierto que se entreveren con modernidades de otras latitudes, de modo que a la hermosa y pequeña acuarela de Marie Laurencin, Ronda de niñas, le es vecino el tríptico de Ángel Zárraga, sobre San Jorge.

En otro artículo intentaré comentar otros highlights de esta colección, que es ciertamente ecléctica y en eso está su interés. Incluso el muy curioso marfil y bronce de Louis Barrias, que representa a una joven de Bou Saada en la planta de las esculturas, es un interesante testimonio de eclecticismo.

En Querétaro fracasan el 90% de empresas pequeñas y medianas que se abren cada año

El 90% de las Pymes fracasan: Coparmex

Diario de Querétaro

Laura Banda

Fracasan empresas queretanas. De un promedio de 3 mil 500 micro y pequeños negocios que abren los jóvenes cada año cierran más del 90 por ciento.

Denunció el presidente de los Jóvenes Empresarios de la Coparmex, Jorge García Argüelles, al señalar que esta mortandad de empresas se da en los primeros dos años de operación principalmente por el desconocimiento del mercado.

Dijo que el 70 por ciento de estas 3 mil 500 empresas se encuentran vinculadas con el sector de los servicios y son centros de trabajo que arrancan con una inversión que oscila entre los 30 mil y 70 mil pesos.

En conferencia de prensa y luego de dar a conocer que Querétaro será sede del Seminario Nacional Líderes de Líderes, que congregará a un promedio de 80 jóvenes dirigentes de grupos de empresarios del 27 al 29 de mayo próximo, informó que éste será un espacio propicio para atender temas prioritarios como es la búsqueda de oportunidades de empleo de los 28 millones de jóvenes en el país.

Se trata, apuntó, de un bono demográfico importante que requiere de oportunidades en el mercado laboral pero sobre todo impulsando esquemas de emprendurismo, esto es, la creación de sus propias empresas y de esta manera generar mayores fuentes de trabajo.

Indicó, “cada año se abren alrededor de 3 mil empresas de jóvenes empresarios anuales en Querétaro; de gente que abre ya sea por el despido de su empleo y con la liquidación ponen empresas, éstas tronaban mucho más rápido. Hay muchas necesidades de jóvenes por aprender”, apuntó.

El presidente de los Jóvenes Empresarios expuso la problemática de empleo que enfrentan las nuevas generaciones, jóvenes que están egresando de las universidades pero sin oportunidades de empleo y muestra de ello que es que para emplearse éstos tienen que esperar hasta tres años después de concluir su formación académica.

Lo anterior también al advertir la saturación que se registra en ciertas profesiones que posteriormente se ven reflejados en mayores niveles de desempleo.

En este sentido citó que entre las carreras “taquilleras” se encuentran; psicólogos, abogados o comunicólogos entre otros.

El problema, apuntó, es que en México el 60 por ciento de los jóvenes se encuentran cursando profesiones relacionadas a las humanidades, generando una falta considerable de ingenieros.

Finalmente, recordó que en Querétaro sólo el .05 por ciento esto es, alrededor de 800 jóvenes son empresarios.

¿Existe prensa libre en México?

México, sin prensa libre

Jorge Melendez Preciado

Contralínea

Ya lo sabíamos hace varios años: México es una de las tres naciones donde los peligros a los informadores son mayores. Le preceden Irak y Pakistán.

Este año, la organización The Fredoom House señala que nuestro país es uno de los cuatro en Latinoamérica en donde “no existe prensa libre”. Sí, donde es casi imposible investigar acerca de acontecimientos que vulneran a la sociedad. Las otras naciones en este continente, según la institución estadunidense, son Honduras, Cuba y Venezuela.

Según el estudio realizado, México cayó 60 lugares –hasta el 138– respecto de 2010. Todo debido a la guerra contra el narcotráfico. Así pues, no sólo los empresarios mexicanos se quejan de que la violencia evita la llegada de inversiones y posibilita que dueños de fábricas se vayan del país, sino también se constata que los márgenes para informar se ven reducidos por los malosos y sus sicarios.

En el reporte se plantea que “el crimen organizado logró ampliar con amenazas y sobornos su control sobre la agenda informativa” (Reforma, 3 de mayo de 2011). Algo muy obvio si recordamos que El Diario de Juárez publicó un editorial en el que interrogaba no a las autoridades, sino a los barones de la droga acerca de qué hacer para evitar que continuaran asesinando a sus reporteros y baleando sus instalaciones.

Frente a ello, los gobiernos estatal y federal no han hecho nada. Sólo cambiaron a la policía por el Ejército y viceversa, amén de reforzar la guardia personal de las autoridades; pero los ciudadanos de a pie y los informadores no han recibido un trato distinto. Lo sabe muy bien la familia de Maricela Escobedo, que se fue del país luego de los asesinatos de varios de sus miembros.

Pero alguien podría decir “eso es en el Norte”, pues hay estados considerados muy peligrosos para los reporteros. Entre ellos, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León, Michoacán y Guerrero. En este último, por ejemplo, el periódico El Sur, de Juan Angulo, sufrió diversas agresiones por parte del exgobernador Zeferino Torreblanca. Lo que muestra que los funcionarios son, en ocasiones, más peligrosos que los hampones.

Recientemente, el 29 de abril, el escritor Luis Humberto Crosthwaite, cuando presentaba su más reciente obra Tijuana: crimen y olvido, fue conminado a salir de manera apresurada del Instituto Tlaxcalteca de Cultura por órdenes de su director Carlos Gerson Orozco, ya que éste consideró “peligroso” lo que iba a relatar el escritor.

Dice Luis Humberto: “Mi novela trata de violencia y periodistas desaparecidos” y “suelo explicar que es un reflejo de lo que sucede actualmente en el país: la violencia desatada por el narcotráfico y multiplicada por la guerra que declaró el presidente Calderón” (El Financiero, 3 de mayo de 2011). Extraño, el gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, es priista.

Según un reporte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de 2005 a marzo de 2011 se han reportado en suelo azteca 68 homicidios y 13 desapariciones de periodistas. También se han ratificado 473 expedientes de quejas y 21 atentados a instalaciones de medios de difusión (ídem).

No obstante que han exigido se resuelvan los homicidios, la Fiscalía Especial de largo nombre y gran ineficacia y la nueva comisión que no acaba de conformarse, pero en la que se incluye a la Secretaría de Gobernación y otras dependencias, brillan por su ausencia. Es decir, no hay voluntad política para solucionar algo que atenta contra la democracia, pues ya sabemos por diversos teóricos que sin una prensa libre y robusta, nada marcha bien.

En un desplegado del Frente Nacional por la Libertad de Expresión, se plantea la impunidad existente, la censura y la violencia persistente contra los informadores y los medios de comunicación. Lamenta esa agrupación que el gobierno no lleve a cabo medidas para acabar con la impunidad, la censura y la autocensura (desplegado en La Jornada, 3 de mayo de 2011).

Frente a ese panorama, Felipe Calderón envió un mensaje para felicitar a los periodistas y afirmó que se respetarán las ideas, las propuestas y las expresiones de todos. Aunque, desde luego, es necesario que de las palabras se pasen a los hechos, ya que en un ambiente de incertidumbre no hay mucho que hacer.

Recordemos, por cierto, que hace unas semanas enviaron fuera del país al catedrático universitario y periodista italiano Giovanni Proiettis. No hubo explicaciones al respecto, aunque varios compañeros alegaron que fue por sus críticas a la guerra contra el narco y a las posiciones mexicanas respecto del cambio climático.

No hay que olvidar, tampoco, que la revista Contralínea ganó recientemente una batalla por la libertad de información. Había sido demandada por una empresa que tiene contratos con Petróleos Mexicanos. Y es que el semanario dio a conocer una serie de negociaciones poco claras. La jueza Yassmín Alonso había condenado a la publicación supuestamente por “exagerar” en la difusión de los hechos, pero un tribunal superior le corrigió la plana a la señora, exonerando a Miguel Badillo, Ana Lilia Pérez, Nancy Flores y al caricaturista David Manrique; en este último caso, es la primera vez en varias décadas que se pretendía castigar a un cartonista.

Pero no se crea que las demandas contra reporteros sean algo excepcional. Contralínea ha sido llevada a juicio en varias ocasiones, una en la que este reportero se encuentra involucrado. Pero, además, el góber precioso, Mario Marín, también demandó a Jorge Meléndez por daño moral. Los patos, entonces, tirándole a las escopetas.

Hay otros asuntos graves y poco tratados: la falta de presupuesto a las estaciones gubernamentales, la ausencia de licencias a las radios comunitarias, la publicidad gubernamental exagerada a los medios privados y un largo etcétera.

¿Libertad de prensa o involución de los medios?

Leer el porqué en México la gran mayoría estan o han empobrecido por hambre

Con el mercado hemos topado, amigo Sancho.

Ocho mitos sobre la crisis alimentaria actual

Vicent Boix

A nivel general, la liberalización del mercado agrícola alejó a los estados de su función tradicional de legislar según los intereses de sus poblaciones, lo que ha provocado que la cadena alimentaria sea controlada por grandes empresas que exprimen al agricultor hasta su desaparición. Sin éste no hay cultivos y crece la dependencia hacia unas pocas
transnacionales que manejan y especulan con el comercio agrícola. La crisis actual no se trata de un fenómeno coyuntural, sino que el escenario para la tragedia actual, durante décadas se fue preparando en muchos países a través de políticas liberales ortodoxas impuestas en algunos casos a través de chantajes y conflictos armados.

Antecedentes

Un accidente nuclear, unos bombardeos de la OTAN y un Bin Laden después, y sigue subiendo el número de hambrientos. De hecho, desde el verano pasado los precios de los alimentos no han dejado de crecer hasta alcanzar valores récord en 2011. El punto de ignición se originó con la disminución de las cosechas de cereales en algunos países exportadores, que se transformó en una reducción de la oferta que espoleó el incremento de los precios. Para garantizar su propio abastecimiento y poder defenderse del aumento, estas naciones limitaron sus exportaciones lo que constriñó más aún la oferta generando más tensión y alzas en el mercado, a la vez que el caos se iba expandiendo a otros alimentos.

Los primeros balances sociales consecuencia del terremoto de precios de los alimentos los dio a conocer el Banco Mundial a mediados de febrero, anunciando que durante este año el número de hambrientos podría crecer en 75 millones hasta oscilar los 1000 millones, a la vez que aumentaría en 44 millones el número de pobres extremos.

De esta forma se arriesga gravemente el primero de los Objetivos del Milenio, que se compromete a reducir a la mitad el porcentaje de personas hambrientas. El presente y el futuro no invitan al optimismo. Datos del “Índice para los Precios de los Alimentos”, que calcula la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), muestran que durante el mes de febrero se alcanzó el record en los precios, aparte de constituir el octavo mes seguido con una tendencia claramente alcista.

Los últimos índices de marzo y abril mantienen la dinámica y perpetúan esta agónica situación, porque a pesar de la ligera reducción en los precios, éstos siguen un 36% más inflados respecto a los valores de hace un año.

Dos lógicas opuestas para diagnosticar un mismo problema

A efectos de este artículo, la cadena comercial alimentaria se podría dividir en tres eslabones. El primero lo componen los países exportadores; que comercian sus cosechas en el mercado internacional que es el segundo eslabón; para que puedan ser adquiridos por las naciones importadoras que conformarían el tercero.

Una vez hecho este matiz decir que la primera de las lógicas se denominará “humana”, porque antepone el estómago de las personas que debería prevalecer a cualquier otra premisa. La segunda es la “lógica del mercado” y es la que imponen con calzador los poderosos y sus políticos. Para ésta el centro del universo es el mercado, que debe ser totalmente libre de ataduras y obstáculos porque se basa en el principio metafísico de que el mercado es capaz de autorregularse, o como se dice metafóricamente, existe una especie de mano invisible que repartirá el pastel de forma justa y equitativa.

Para la “lógica humana” -defendida por el que escribe- el problema de la crisis de los precios tiene su origen en “manos visibles” del mercado cuyas operaciones bursátiles, sin ser armadas, son socialmente más criminales que las bombas del cadáver Bin Laden; por tanto, las soluciones deben encaminarse a frenar los abusos de este mortífero segundo eslabón de la cadena. Para la otra lógica, el mercado es un ente intocable que por dogma de fe debe ser libre a cualquier precio. Los idealistas creen las propiedades sobrenaturales de su autorregulación filantrópica, mientras que para los pragmáticos el mercado es una manera de forrarse y por eso no quieren regulación, salvo cuando les interesa para lucrarse más si cabe. Bajo la “lógica del mercado”, que es la que se ha impuesto, la causa del incremento de precios tiene su origen en los países exportadores e importadores (eslabones primero y tercero), es decir, en la humanidad misma.

Mito 1: Existe un desequilibro entre la oferta y la demanda de alimentos

O dicho de otra manera, el problema es que el primer eslabón de la cadena produce menos alimentos y el tercero consume más. Por el contrario, el papel del segundo eslabón (mercado) se ciñe a fijar inocente, salomónica y mecánicamente unos precios que en este caso son elevados porque la oferta de cereales es menor a la demanda.

Con datos de la FAO de este mes de mayo, para este ciclo 2010-2011 se prevé que el balance mundial entre la producción y el consumo de cereales arroje un déficit de 43,1 millones de toneladas. Pero las reservas, que oscilan los 483 millones, permiten hacer frente 11 veces al déficit estimado.

Durante varios años en la última década fue peor la relación entre producción, consumo y reservas, pero nunca los precios ascendieron tanto como ahora o 2008. En 2003-2004 las reservas sólo cubrían 6 veces el déficit existente en aquel momento y los precios eran la mitad que ahora.

La propia FAO, en septiembre de 2010 repartía optimismo a través de un comunicado de prensa en el que afirmaba que “no hay indicios de una crisis alimentaria mundial” y que “el suministro y la demanda mundial de cereales se presentan suficientemente equilibrados (…) La previsión para la producción mundial de cereales en 2010 se sitúa en 2239 millones de toneladas, tan sólo un uno por ciento menor que el pasado año y la tercera mayor registrada hasta hoy.”

El discurso sereno, paradójicamente se tornó en dramático dos meses después coincidiendo con la edición del informe “Perspectivas Alimentarias”, en el que se informaba de los cereales que “unos déficit imprevistos de producción debidos a fenómenos meteorológicos influyeron negativamente en las perspectivas para el suministro mundial de cereales…”.

Se cuantificaba la nueva cantidad de cereales en 2216 millones de toneladas, frente a los 2239 de septiembre.

Y es que de no haber indicios de crisis y de un equilibrio del suministro y la demanda, en unas pocas semanas se pasa al alarmismo por 23 millones de toneladas menos (el 1% de la producción mundial) pero ¿realmente puede este 1% provocar tal desbarajuste?

Porque en una resolución de febrero el Parlamente Europeo mantenía que “…en la actualidad el suministro total mundial de alimentos no es insuficiente (…) son más bien la inaccesibilidad de los mismos y sus elevados precios los factores que privan a muchas personas de la seguridad alimentaria.”

Entonces, si la crisis no es de escasez sino que se origina por el alza de los precios que impide la accesibilidad a los alimentos, pero este ascenso no surge de un desequilibrio real por una menor oferta y una mayor demanda, y si además se suma que durante años la situación fue peor pero los precios se mantuvieron equilibrados, entonces, indudablemente, hay un factor independiente al primer y tercer eslabón que está distorsionando gravemente los precios, que se llama especulación, que está incrustado en el segundo eslabón (mercado) y que según la Eurocámara es el causante del 50% de los incrementos en los precios.

Para más información decir que hay dos tipos de especuladores. Los fondos de inversión, de pensiones, de cobertura, etc. que según el Observatori del Deute en la Globalització “…compran y venden contratos de futuros esperando sacar beneficios en cualquiera de las transacciones, independientemente de que estos contratos se materialicen.

” Después están los intermediarios (destacando las transnacionales agroexportadoras como Cargill, Monsanto, etc.) que manejan grandes cantidades de productos como el cacao, cereales, etc. lo que les confiere influencia en la oferta de alimentos, no dudando en almacenar grandes cantidades para desabastecer el mercado y forzar una subida de precios. Estos intermediarios también especulan con contratos de futuros.

Bajo la “lógica humana” habría que actuar sobre estos elementos transgresores para evitar más hambrientos, pero bajo la todopoderosa e imperante “lógica del mercado” debe ser el mundo quién se amolde a sus reglas y concretamente los países del primer eslabón que deben disponer más alimentos en el mercado en busca de su bendita autorregulación, aunque esté infestado de especuladores, aunque caigan más famélicos y aunque en realidad hay alimentos suficientes.

Mito 2: Los chinos y los indios comen más y mejor

En este supuesto son dos países del tercer eslabón quienes han desquilibrado la balanza, aunque con cifras de la FAO de noviembre, el consumo humano de cereales estimado para este año crecerá un 7,10% respecto a 2005 y el consumo de cereales para piensos lo hará un 2,24%. En cuanto a la oferta, la producción mundial de cereales prevista para 2011 será un 8,10% superior a la de 2005. Por tanto, los incrementos en los consumos de cereales para humanos y piensos, porcentualmente serán armónicos y proporcionales al crecimiento de la producción, tomando como referencia datos de 2005 y 2011.

Para el ciclo 2010-2011, el volumen de cereales para consumo humano y para piensos rondará los 1820 millones de toneladas (demanda) cuando se prevé una producción global de 2216 millones de toneladas (oferta). Alimentando estómagos y animales de granja sobrarían 396 millones de toneladas. El verdadero desequilibrio en la demanda de cereales es producido por otros consumos alejados de los esófagos, fundamentalmente agrocombustibles. Para 2011 se estima que se desviarán 433 millones de toneladas para estos usos, que respecto a 2005 supone un aumento del 44%. Los 396 millones de toneladas sobrantes, no sólo desaparecen sino que se genera un déficit de 37 millones.(10)

Señalar los menús chinos e indios como posible causa de la crisis, aparte de ser tendencioso porque difícilmente pueda justificar el tenue desequilibrio en la demanda, tiene implícito dos mensajes subliminales hábilmente calibrados para confundir a la ciudadanía. Primero, mientras se acuse a los estómagos chinos e indios se librarán los especuladores y los coches europeos y norteamericanos. Segundo, con esta premisa, el sistema económico global basado en el libre mercado no sólo se deshace de cualquier responsabilidad por la crisis alimentaria, sino que se apunta el tanto de haber generado riqueza y progreso en países emergentes como China e India… que ahora comen mejor.

Mito 3: Los países exportadores e importadores han actuado irracionalmente

Se dice esto porque durante los primeros meses de la crisis, los primeros limitaron sus exportaciones y los segundos compraron grandes partidas de alimentos, ambos con el objetivo común y legítimo de poder garantizar el suministro de alimentos para sus poblaciones. Pues bien, para algunos organismos y expertos este comportamiento en el primer y tercer eslabón ha sido irracional, porque ha estrangulado más la ecuación entre la oferta y la demanda.

Es curioso que en la sociedad del supuesto comercio libre, los inversionistas -aprovechando esa “libertad”- especulen en el mercado con total impunidad sin que nadie diga o haga algo, mientras a ciertos estados se les critica y se les presiona cuando libremente compran y venden en el mismo mercado. Por ejemplo la FAO, en enero publicaba una nota de prensa en la que explicaba algunas de las actuaciones que realizó para frenar la escalada de precios durante los meses iniciales de la crisis en 2010. Se menciona en dicha nota que “La FAO entró en ese momento en contacto con los diferentes países exportadores, con la intención de evitar un fenómeno de contagio tras las restricciones a la exportación de trigo anunciadas por Rusia. Y lo consiguió, excepto en el caso de Ucrania, país en el que al menos logró retrasar la decisión durante varios meses.”

A los países importadores la FAO ha sugerido, a través del documento Guide for policy and programmatic actions at country level to address high food prices, que apliquen medidas económicas y comerciales regresivas para reducir el precio de los alimentos en sus territorios, como por ejemplo subvenciones directas, incentivos fiscales, reducción de impuestos como el IVA, reducción de los aranceles, etc. La FAO, además, ha organizado seminarios para dar a conocer estas sugerencias y considera esencial que los estados revisen sus opciones legislativas, supuestamente para incorporar estas medidas que, van encaminadas a que las opulentas ganancias de los inversores financieros sean costeadas por los estados soberanos, que verán reducidos sus ingresos arriesgando la financiación de sus programas sociales mientras incrementan su endeudamiento.

No ha sido posible localizar documento alguno en el que la FAO u otro organismo internacional hayan cabildeado a instituciones financieras para que frenaran la sangría especuladora.

Mito 4: Se trata de una crisis alimentaria mundial

Llegado este momento hay que indicar que la especulación en los mercados de futuros, por si misma no es la causa de la crisis. Dicho de otra manera, los países que se cultivan sus propios alimentos no tienen porque adquirirlos en el mercado. El problema lo tienen los países que han instaurado el modelo agroexportador que fomenta la siembra de cultivos para la exportación al supermercado global (sobre todo los exóticos y las materias primas) en detrimento de la producción nacional de unos alimentos que ahora obligadamente tienen que adquirir en el segundo eslabón.

Olivier De Schutter, relator de la ONU para el derecho a la alimentación, lo dejaba entrever en una reciente entrevista: “Los países africanos se han beneficiado de unas cosechas en 2010 relativamente buenas y no afrontan un riesgo inmediato (…) Los países que importan la mayor parte de la comida que necesitan son más vulnerables. Los menos desarrollados compran el 20% de sus alimentos, y su factura se ha multiplicado por cinco o seis desde los años 90. Esta dependencia de los mercados internacionales es muy peligrosa.”

Ameritaría otro artículo explicar los mecanismos que han propiciado el abandono de la soberanía alimentaria, pero destacar que muchos organismos como el Banco Mundial presionaron y espolearon a naciones pobres para que apostaran por la agroexportación ahogando su propia agricultura campesina. También la desaparición de los aranceles bajo la “lógica del mercado”, facilitó que excedentes alimentarios subsidiados de Estados Unidos penetraran en países pobres, aniquilando la producción local lo que derivó en una dependencia de las importaciones. O casos como el de España, que en 2006 aprobó una reforma en la que reducía considerablemente su producción de azúcar (500.000 toneladas de cuota con un consumo de 1,3 millones de toneladas). El acatar la disminución en lugar de legislar en favor de una agricultura sostenible que garantice dicho suministro interno generando a la vez empleo y desarrollo rural, ha propiciado que España dependa de las importaciones y de los precios internaciones.

A nivel general, la liberalización del mercado agrícola alejó a los estados de su función tradicional de legislar según los intereses de sus poblaciones, lo que ha provocado que la cadena alimentaria sea controlada por grandes empresas que exprimen al agricultor hasta su desaparición. Sin éste no hay cultivos y crece la dependencia hacia unas pocas transnacionales que manejan y especulan con el comercio agrícola.

Por tanto la crisis actual no se trata de un fenómeno coyuntural, sino que el escenario para la tragedia actual, durante décadas se fue preparando en muchos países a través de políticas liberales ortodoxas impuestas en algunos casos a través de chantajes y conflictos armados (recuerden si no, el paquete de medidas económicas que instauró el gobierno “amigo” de Irak tras la defenestración de Sadam Hussein).

Mito 5: Los agricultores salen ganando por el alza de los precios

Se cree que los elevados precios de los alimentos repercuten positivamente en los agricultores de países del primer eslabón, que se benefician de la situación y reciben mejores precios por sus cosechas. Pero esto no suele ser así, porque el principal problema que enfrenta la agricultura para la exportación es que las diferentes fases de la cadena agroalimentaria (semillas, insumos, intermediación, distribución, transformación, etc.) se concentran cada vez en menos manos. Esta situación de oligopolio da fuerza a estas “manos” que determinan las condiciones y en el caso de la intermediación y la distribución, son éstas las que establecen los precios de compra sin que la política ponga límite al abuso.

En España el saqueo se visualiza en el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos, que calculan la coordinadora agraria COAG y las organizaciones de consumidores UCE y CEACCU. En el estudio último de abril de 2011, los cultivos, de media, multiplicaban un 505% su valor desde el agricultor al consumidor y en algún caso concreto se llegaba al 761%. Para COAG “Una vez más, los datos evidencian que la distribución mueve los hilos de la cadena agroalimentaria a su antojo, independientemente de la evolución de los precios en el campo, e impone condiciones desde arriba para salvaguardar sus márgenes, manteniendo o incluso elevando los precios en épocas de mayor consumo…”.

La situación es tan decimonónica que los agricultores en muchos casos no negocian un precio de venta, sino que entregan su producción y al final les abonan una pequeña migaja que a veces no cubre ni los costos de producción.

La propia Comisión Europea reconocía en un informe la detección de “…una serie de graves problemas en la cadena de abastecimiento, como el abuso de poder de compra dominante…”. Mientras el Parlamento Europeo dejaba claro en una Resolución de febrero pasado “Que el alza de precios de los productos alimenticios no se traduce automáticamente en un incremento de las rentas de los agricultores, debido sobre todo a la velocidad con que aumentan los costes de los insumos agrícolas (…) el porcentaje de la renta de los agricultores procedente de la cadena alimentaria ha disminuido considerablemente, mientras que los beneficios de los transformadores y los minoristas han experimentado un aumento constante…”.

Mito 6: Hay que liberalizar más los mercados agrícolas

En un artículo publicado en enero y firmado por el ex director de la FAO, Jacques Diouf, decía que “Las medidas sanitarias y fitosanitarias unilaterales, así como los obstáculos técnicos al comercio, suponen un freno para las exportaciones y, en particular, para los países en desarrollo.” y “Se debe llegar a un consenso en las negociaciones ya demasiado largas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para poner fin a la distorsión de los mercados y a las medidas comerciales restrictivas para el comercio que agravan los desequilibrios entre la oferta y la demanda.”

Una vez más, se parte de un desequilibrio que realmente no existe entre el primer y el tercer eslabón, como aclara Olivier De Schutter: “Hay escasez localizada en regiones donde las cosechas han sido bajas o que han sufrido desastres naturales o conflictos o donde las rutas de comunicación son muy pobres. Pero producimos suficiente para alimentar al mundo. Si los mercados funcionasen bien y la gente tuviera la capacidad adquisitiva para comprar la comida disponible no habría hambre. El hambre es un problema político.”

Las afirmaciones de Jacques Diouf son más graves por cuanto se apuesta, bajo la aplastante “lógica del mercado”, por incidir en un modelo agrario basado en el comercio libre y en la exportación (el de los tres eslabones), en detrimento de uno que garantice la seguridad y la soberanía alimentaria de los pueblos. Con él se fomenta entre las naciones, el abandono de su auto abastecimiento de alimentos y la dependencia hacia el segundo eslabón (mercado) con su voracidad y perversidad incluidas. Para los agricultores una mayor liberalización no es provechosa, porque como se decía antes, la distribución y la intermediación imponen los precios de compra y venta. Por tanto, por mucho que se desregule y por muchas fronteras que se abran, al final es el intermediario quién acaba repartiendo el pastel. De Schutter indicaba al respecto que “…ni los pequeños agricultores se benefician siempre de los altos precios, porque están en el eslabón de la cadena más débil, ni los consumidores de la bajada de precios porque las empresas importadoras o los pequeños comercios no los trasladan al mercado.”

Mito 7: Hay que aumentar la inversión y la producción

No hay una escasez pero se busca acrecentar la producción (oferta) en el primer eslabón para calmar el alza de precios que acaece en el segundo. Dicho gráficamente, el lobo asaltó el gallinero y por las ventanas se echan más gallinas para saciar su voracidad.

Pero, el problema no es de cantidad sino de accesibilidad. No se requieren cirugías financieras y técnicas con aparatosos postoperatorios, sino una ración de justicia social y coherencia. Según el Parlamento Europeo “…al menos el 30% de todos los alimentos producidos en el mundo se despilfarra en varios puntos de la cadena alimentaria.(20)” Se refiere a la cadena controlada por unos pocos, en donde los alimentos recorren largas distancias para transformarse en productos envasados que se exponen luego en un supermercado. Y es cierto que de cara al futuro se tiene que plantear un aumento en la producción teniendo en cuenta el incremento de la población, aunque más temprano que tarde habrá que cuestionarse medidas controvertidas como el control de la natalidad, si no quiere la raza humana convertirse en una plaga que arrase con el planeta.

La producción y la inversión, per se, no son la panacea. Un incremento de ambas puede ser positivo si el protagonista activo es el pequeño agricultor y campesino, que genera alimentos dignamente para las comunidades locales de una forma sostenible y accesible. Pero conforme está montado el cotarro agroexportador bajo el libertinaje comercial, de nada sirve aumentar la inversión y la producción si después:

A- La tierra está en manos de terratenientes e inversores que no siembran comida sino cultivos exóticos (café plátanos, etc.) y materias primas para la exportación (algodón, soja para biodiesel, etc.).

B- No se legisla para eliminar, sino que se mantienen los engranajes que permiten los atropellos ejercidos por los especuladores y las transnacionales que controlan las semillas, insumos, comercialización, transformación, precios de compra y venta, etc.

De hecho, en una nueva vuelta de tuerca, en algunos países del sur, desde hace años ha crecido vertiginosamente la cantidad de hectáreas acaparadas por extranjeros. Algunos son estados soberanos que buscan su abastecimiento, pero otros son inversores que una vez dominados los mercados, la venta de semillas e insumos, la distribución, la comercialización, etc. ahora van a por la tierra que es lo único que no tienen bajo sus zarpas. Y es que después del batacazo de las “subprimes”, el negocio agrícola es una garantía como explicaba un financiero al diario Público: “No hay prácticamente otro producto en el que invertir en estos momentos cuya demanda real sea tan clara…”( ) Porque puede bajar la demanda de coches o móviles, pero comer es preciso.

En esta coyuntura los “agrinversores” no irán con pequeñeces. Sus tierras dispondrán de regadíos modernos, tractores, transporte, buenas carreteras y no dudarán en contaminar el medio ambiente (ajeno) con agroquímicos y cultivos transgénicos. Abandonarán la tierra cuando acaben con su fertilidad y buscarán otras para arrasar, como hizo con sus bananeras la United Fruit. Y nunca, absolutamente nunca sembrarán para los pobres frijoles a diez pesos la libra, pudiendo vender en dólares maíz para bioetanol. Sin duda más inversión y producción pero ¿quién come?

Mito 8: Hace falta una nueva revolución verde

A mediados del siglo pasado la agricultura se mecanizó y se incorporaron semillas mejoradas y productos químicos. Este proceso que facilitó un aumento de la producción se denominó “revolución verde”, aunque no logró acabar con el hambre porque no solucionaba el problema de la accesibilidad a los alimentos. Esta evidente contradicción no es óbice para que algunas voces clamen ahora por una segunda “revolución verde” que sería encabezada por las semillas transgénicas. La justificación la de siempre: aumentar la producción para paliar el desequilibrio de la oferta y la demanda entre el primer y tercer eslabón.

Sin embargo, apostar por una segunda “revolución verde” sería incidir en un modelo ecológicamente insostenible que ha contaminado al medio ambiente y las personas. Los efectos negativos y los fracasos de los cultivos transgénicos han sido documentados ampliamente. Actualmente sólo tienen cabida en una agricultura industrial, mecanizada, con vocación exportadora y fuertemente dependiente del agonizante y caro petróleo. Sin olvidar que los agroquímicos y las semillas transgénicas forman parte del mismo “paquete tecnológico” que se tiene que comprar, lo que amarra al agricultor a unas pocas transnacionales que se lucran con este negocio.

En diciembre, De Schutter publicó un informe en el que apostaba por la agroecología como un modelo ambientalmente más sostenible y socialmente más justo. Se detallaban experiencias de agricultores ecológicos que lograron mejores producciones que los convencionales y se afirmaba que “…la propagación de las prácticas agroecológicas puede aumentar al mismo tiempo la productividad agrícola y la seguridad alimentaria, mejorar los ingresos y los medios de sustento de la población rural y contener e invertir la tendencia a la pérdida de especies y la erosión genética.”

Son precisamente estas bondades sociales y ambientales las que dificultarán su propagación, ya que el modelo agroecológico cuestiona la “lógica del mercado” a la vez que desmonta el chiringuito de los que se enriquecen con las penurias de la mayoría. Por tanto, a seguir comiendo moscas y salvando bancos que Bin Laden murió y estamos de fiesta. www.ecoportal.net

Vicent Boix – Escritor, autor del libro El parque de las hamacas y responsable de Ecología Social de Belianís. Artículo de la serie “Crisis Agroalimentaria”.