Algunos datos sobre el Maíz

El Maíz

Arqueología Mexicana

La relación del hombre de estas tierras con el maíz, plena de simbolismos, está basada fundamentalmente en su papel como nuestro alimento principalísimo. Aunque hoy en día vemos como algo natural los modos en que aprovechamos ese grano y apreciamos sus virtudes como fuente de proteínas y gozamos de su sabor, llegar a ello requirió de siglos de experimentación, de prueba y error, hasta que se encontraron las técnicas más adecuadas para procesar la planta –en especial el grano–, y los mejores y más suculentos modos de prepararla. De esta dilatada historia gastronómica son producto una variedad tal de platillos que llevan al maíz como ingrediente, que aun hoy en día resulta díficil dar una cifra exacta al respecto; el destacado antropólogo Eusebio Dávalos Hurtado afirmaba que no podían ser menos de 700 las maneras en que se le consume en México.

El maíz es la especie más importante de México; su domesticación, hace miles de años, la convirtió en una planta apta para proporcionar a los grupos humanos cantidades de granos suficientes para alimentarse adecuadamente, a lo que contribuye el descubrimiento, también milenario, de los diferentes modos de prepararlos que sacan provecho de sus bondades nutritivas. Durante la época prehispánica fue tal su importancia en la dieta, que puede considerarse uno de los factores que propiciaron el tránsito de sociedades nómadas de cazadores-recolectores a otras de agricultores sedentarios; de hecho, del maíz derivaron gran parte de las características económicas, sociales y religiosas de los pueblos mesomericanos. Hoy en día sigue siendo el principal alimento de los mexicanos, amén de utilizarse procesado por medios industriales para otros fines. El maíz ocupa, con casi 7 millones de hectáreas, cerca de la mitad de la superficie cultivada, prácticamente toda dedicada al consumo interno.

Graciasa los estudios recientes sobre la composición genética del maíz cultivado, no hay duda que proviene de una especie silvestre conocida como teocintle. De hecho, se sabe que la domesticación del maíz tuvo lugar en la región del río Balsas, en Guerrero, aunque no se ha establecido con precisión cuando ocurrió, ni cuánto tomó ese proceso, aunque es posible suponer que fue uno bastante extenso.
Es frecuente encontrar menciones a momentos específicos en los que se domesticó el maíz, por lo que vale la pena aclarar que las fechas que se manejan más que hacer referencia a la ocurrencia del principio o el final de un evento, se relacionan con evidencia que debe situarse en el marco de un desarrollo más amplio. Para decirlo de otra manera, cuando se indica que entre los maíces más antiguos localizados en Tehuacán, Puebla, se encuentran especímenes con una antigüedad de 3000 a.C., no se quiere decir que en ese momento se “descubrió” la agricultura, sino que para ese entonces un proceso en curso desde miles de años atrás, y seguramente iniciado en otras regiones, se encontraba en un punto en el que el maíz ya presentaba los rasgos propios de una especie cultivada. Algo similar ocurre con la evidencia procedente de Guilá Naquitz, Oaxaca, con una antigüedad de alrededor de 3500 a.C., la cual se ha considerado como una de las primeras muestras de domesticación; sin embargo, el análisis morfológico muestra que se trata de maíz aún en el proceso de domesticación.

Exigencia efectiva de responsabilidad política para control ciudadano

Más cerca del consenso de mínimos

El País

Los acampados restringen sus exigencias a cuatro, que aun deben consensuar: reforma electoral, lucha contra la corrupción, separación de los poderes públicos y más control ciudadano sobre los políticos

CARMEN PÉREZ-LANZAC

Los acampados están un poquito más cerca de dar con ese puñado de propuestas con las que todos los simpatizantes del movimiento se sientan identificados. Tras enzarzarse en la elaboración de una larguísima lista de quejas con las que difícilmente todos el mundo podía estar de acuerdo, los acampados han dado marcha atrás y están volviendo a sus orígenes. Su esfuerzo se centra ahora en separar el grano de la paja y quedarse con el núcleo del descontento. Ayer, la en la asamblea de la tarde, los presentes acordaron “un consenso de mínimos” para debatir sobre cuatro puntos, tal y como se explica en su web:

Objetivo: un consenso de mínimos
El disco duro de Sol

Para hoy han convocado una concentración a las 19.00 en Sol contra el ‘pensionazo’

1. Reforma electoral encaminada a una democracia más representativa y de proporcionalidad real y con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.

2. Lucha contra la corrupción mediante normas orientadas a una total transparencia política.

3. Separación efectiva de los poderes públicos.

4. Creación de mecanismos de control ciudadano para la exigencia efectiva de responsabilidad política.

Como no podía ser de otra forma tratándose de los acampados en Sol, estos cuatro puntos se debatirán en los grupos de trabajo y después serán ratificados (o no) en la asamblea que celebrarán mañana en Sol y que está abierta a todo el que quiera asistir.

Además, para hoy han convocado una concentración en Sol a las 19 horas: “Se invita a todos los ciudadanos a ejercer su derecho de reflexiónsobre el “pensionazo” hoy jueves 26 de mayo de 2011 a las 19H en la Puerta del Sol de Madrid , PÁSALO!”, anuncian en su web.

Martín Vega Arellano y Emiliano González Morales, dos queretanos muertos en el terror de San Fernando Tamaulipas

RACISTAS AMERICANOS

Agustín Escobar Ledesma

Las representaciones plásticas de Los desastres de la guerra de Francisco de Goya y Lucientes, prefiguraron los resultados de la “guerra” que Felipe Calderón Hinojosa, presidente espurio de México, le declaró al crimen organizado.

Las narcofosas de Durango y Tamaulipas fueron esbozadas, doscientos años antes, por el buril de Goya quien, entre otros, tomó a los queretanos como sus modelos.

El pasado viernes 20 de mayo, las autoridades dieron a conocer la identidad de dos queretanos encontrados en las tumbas del terror de San Fernando, Tamaulipas: Martín Vega Arellano y Emiliano González Morales, migrantes serranos que, por cierto, no pertenecen al grupo de los 33 serranos desaparecidos entre marzo y abril de 2010. Martín y Emiliano desaparecieron el 1 de abril de 2011, el primero es hijo es hijo de Martín Vega Suárez, El Tigre de la Sierra, corridista jalpense, con quien platiqué el 30 de julio de 2008 y cuya entrevista forma parte de mi libro “Con la música a otra parte. Migración e identidad en la lírica queretana”, publicado en 2010. A continuación, transcribo el texto de la plática con El Tigre de la Sierra que hoy está de luto y con él, el país entero.
La entrevista con Martín Vega Suárez es en una plácida cafetería de Jalpan de Serra, en un tranquilo y soleado día en que las urracas parlanchinas sobrevuelan alegremente las copas de los árboles, en claro reto a quienes pretendieron echarlas del jardín principal con el engaño de que un águila virtual acechaba el entorno. La indumentaria del cantante mejor conocido como El Tigre de la Sierra no pasa desapercibida, lo más sobresaliente de su ajuar es una cadena de oro que cuelga sobre su pecho, de la que pende un caracol del mismo metal, con piedras preciosas incrustadas; el sombrero que lleva sobre su cabeza hace juego con el chaleco de piel con flequillos; en el bolsillo izquierdo de su camisa de manga larga, asoma la brillante cabeza un calibrador de aire, seguramente para medir el aire de las llantas de su camioneta. El Tigre de la Sierra, al igual que Pedro Navajas, personaje de la canción de Rubén Blades, “mira y sonríe y el diente de oro vuelve a brillar”, porque sus incisivos son del áureo metal.
Por supuesto que a Martín Vega Suárez la vida también le ha dado sorpresas puesto que, cuando trabajó en Estados Unidos, cometió un error y, como en el juego de serpientes y escaleras, cayó a la cárcel. El Tigre estuvo encarcelado en Lacrom, Miami, y en Naples, Florida, lugar en el que compuso setenta canciones y corridos que iba guardando en su celda, pero cuando lo llevaron a otro centro penitenciario, en Lousiana, se le perdieron. Los barrotes no evitaron que las alas de Martín Vega volaran alto en pos de la inspiración:
En la cárcel componía, allí hice la canción “Visita conyugal”, en 1996, que cuando se las cantaba a los presos lloraban al oírla. Ahí también compuse “Deportado y sin cariño“, “Deportado de por vida” y “Como fiera enjaulada”. En 1997 salí de la cárcel y me deportaron, desde entonces no he vuelto para allá y aquí me la he pasado.
Al estar año y medio encerrado, Martín Vega Suárez, sufrió en carne propia el maltrato, la discriminación, la soledad y, sobre todo, conoció la diferencia del sistema penitenciario estadunidense que no permite las relaciones de pareja en las cárceles, a diferencia de lo que ocurre en nuestro país, que, a pesar del hacinamiento y la corrupción en los centros de readaptación social, sí existe la posibilidad de la relaciones sexuales entre parejas heterosexuales. El tema “Visita conyugal”, que Martín compuso en aquellos años de encierro narra la situación de un preso que ruega al guardia el permiso para acercarse a su pareja, algo que sabe imposible; también describe la desesperación y la impotencia del recluso por acercarse al ser amado que, ante el encierro, seguramente terminará abandonándolo.
Guardia, no sea mala gente
permita que ella entre hasta aquí donde estoy
porque, aunque yo la mire y hable con ella
la vidriera impide besarnos los dos.

Ésta es una visita que ella me hace
siempre a cada mes
compréndame mi pena soy un prisionero
loco estoy por ella, no sé ni qué hacer.
(…)
Martín Vega menciona que nunca tuvo problemas con los patrones gringos con los que trabajó, que incluso les caía bien y se daba su tiempecito para componer canciones; pues él mismo se define como lírico en la guitarra con la que se ayuda para ponerle tonada a sus canciones. Sin embargo, cuando iba a tocar, en algunos lugares empezó a tener problemas con la ley porque quienes lo contrataban los tenían con la autoridad y como a él lo encontraban con ellos, a veces lo detenían temporalmente. Llegaba la policía a esos lugares a investigarlos y lo encontraban tocando en las reuniones de esa gente, pero Martín les decía que él no estaba haciendo nada malo, que sólo amenizaba la reunión en la que había carne asada barbiquiu y cervezas y que le pagaban de 200 a 300 dólares por cantar acompañado de su guitarra.
Al cruzar la frontera norte como indocumentado, Martín vio y sufrió en carne propia el trato que los de la migra les asestan a nuestros compatriotas, testimonio que describe puntualmente en “Racistas americanos”, tema de 2002 en donde los minuteman, los rancheros y la migra representan el mal encarnado que atenta contra los derechos humanos de quienes cruzan la frontera para trabajar y no para delinquir. Martín Vega, al igual que Molotov, en el tema “Frijolero”, pone el dedo en la llaga.
El título de la canción, “Racistas americanos”, de El Tigre de la Sierra, también nos remite al odio que los mexicanos hemos acumulado históricamente en contra de los cuerpos represivos que resguardan la frontera norte.
Fronteras tamaulipecas, Nogales y Ciudad Juárez
yo soy indocumentado y quería comunicarles
voy para Estados Unidos, pero me hierve la sangre.
(…)
La necesidad me lleva a cruzar ese peligro
de esos malditos rancheros, racistas y asesinos
cazando indocumentados, eso no es de hombres les digo.
(…)
Que desquite el mexicano, por cruzar por sus terrenos
por Arizona yo he visto, es un maldito desierto,
racistas americanos, es lo que son y eso es cierto.
(…)
Yo no sé lo que va a pasar, si siguen matando gente
guerra se puede formar, platíquense presidentes
no nos pongamos en mal, por racistas solamente.
Tierra Fría
Martín Vega Suárez nació en la comunidad de Tierra Fría, municipio de Jalpan de Serra. El gusto por la música le apareció desde que empezó a escribir en la escuela. Recuerda que la gente le decía que “sus canciones le salían muy bonitas”, que “cómo le hacía para componerlas porque pensaban que eso sólo lo podía hacer una persona muy estudiada o una máquina”. No creían que Martín las hiciera porque decían que le salían igualitas a las que se escuchaban en la radio. A los 19 años de edad compuso “Mi decepción” canción con la que conquistó a su esposa.
Martín es autor de varias canciones sobre el tema del fenómeno migratorio, dice que son alrededor de veinte. En una de ellas “Preocupado por mi padre”, toca el tema del abandono que sufren los niños cuando el papá emigra, dejando a su mujer y a los hijos en la incertidumbre porque no saben si regresará, si les enviará dólares, o si perderá la vida en el intento de cruzar el río Bravo.
Aprendí inglés en el Otro Lado pero como ya casi no lo hablo, se me está olvidando, pero cuando lo oigo si lo entiendo bien. En una ocasión quise escribir una canción en inglés pero no me salió nada. Yo quisiera pedir el perdón para que me dejen entrar a Estados Unidos, quisiera que alguien me ayudara para regresar a Estados Unidos, porque tengo mis papeles de residente que están vigentes.
El Tigre de la Sierra entrecierra los ojos para exprimir los recuerdos de una de sus composiciones, es la canción de “Triste bracero” compuesta en 1999, yo trato de ni siquiera respirar para no interrumpirlo y ruego que se acuerde de toda la letra de la canción que se sabe de memoria y que interpretan Los Auténticos Pedernales:
Se escuchan ruidos muy fuertes a orillas del río Bravo,
son las once de la noche y tenemos que cruzarlo
se me hace que es un fantasma de tantos que se han ahogado.

Allá se mira una luz en medio del carrizal
se alcanzan a escuchar voces, me dan ganas de llorar
ya va a llegar el patero para el río Bravo cruzar.

Virgencita milagrosa protégenos al pasar
que esas voces que se oyen en medio del carrizal
que no vaya a ser la migra que esperándonos está.

Mañana como a las doce el coyote va a llegar
de la antena de La Leona ahí nos va a levantar
para llevarnos a Houston y mucho dólar ganar.
(…)
Ya me voy a retirar porque el patero llegó
adiós Acuña, Coahuila pa’ vuelta de año nos vemos,
de México no me olvido menos de Jalpan mi pueblo.

México ante una revolución espontánea

Las revoluciones espontáneas

Adolfo Sánchez Rebolledo

La Jornada

Esta es la segunda –privilegiada– ocasión en que me toca vivir para observar el estallido de una revolución espontánea, esa especie única de fenómeno social en el que la historia, como decía Marx, se concentra y acelera su paso. Se trata de un momento especial donde se conjugan los sentimientos, las causas, los agravios, los deseos, la furias y las esperanzas que habían estado sumergidas, se desatan en una gran oleada que busca el cambio súbito del orden establecido. Como las avenidas de un gran río, esas revueltas arrastran a su paso todo lo que encuentran, pero algunas, si vencen, son capaces de abrir nuevos cauces hacia terrenos más seguros. Nadie sabe cuándo o cómo van a comenzar. No son inevitables, pues en el aire se perciben señales de que algo puede o va a ocurrir, lo cual permite que se den reacomodos de fuerzas, actuaciones políticas que las frenen o las enciendan, pero únicamente las comprendemos a cabalidad cuando los acontecimientos son pasado y vemos los resultados.

En la década de los 70 nos deslumbró la llamada insurrección de mayo que, en rigor, venía a ser la culminación de la resistencia universal a la imposición de la pax americana en el mundo entero. Los nombres de Vietnam y Ho Chi Minh, el Che, Lumumba, Mao, son símbolos, formas de nombrar los escalones del despertar de la rebelión antiautoritaria en Berlín, Berkeley o Roma, que se nutre de Freud y Marx, de Marcuse o Sartre, para anunciar el fin de un horizonte moral y político que se había anquilosado como una momia egipcia. La revuelta espontánea rompe con el orden establecido tanto en Oriente como en Occidente; ataca la idea de poder que subyace en el alma de las izquierdas reformistas o revolucionarias; se pronuncia por una sociedad libertaria, guiada por la imaginación y la fraternidad. El grito, utópico e irreverente, el ansia de revolución desafía convencionalismos, usos y tradiciones ancladas en el imaginario conservador; se burla de las más sagradas verdades que enmascaran la explotación, la desigualdad, la guerra imperial, el amor chauvinista a lo propio y el desprecio por la diversidad, la imposibilidad de asumir la diferencia, sea ésta étnica, sexual o cultural. Es un grito de libertad que no alcanza para cambiar las reglas del juego del sistema, pero desnuda la miseria de los valores consagrados que dominan la vida humana desde la cuna a la tumba. En efecto, la revolución fracasa, pero la sociedad se libera de algunos de sus viejos fantasmas.

Entre los sucesos de mayo en Francia y la movilización estudiantil mexicana no hay una conexión directa, causal, aunque de inmediato la acción juvenil sacude la conciencia de las pequeñas vanguardias que se aprestan a organizarse al influjo de las banderas ideológicas parisinas, sin advertir todavía que la revuelta generacional responde aquí y ahora al desarrollo “desigual y combinado” del capitalismo, a las urgencias de cada sociedad ante el espejo de la modernidad y no al descubrimiento furtivo de las nuevas verdades intelectuales. El 68 mexicano elude toda imitación “extralógica” y, por tanto, deja sin sustento (aunque no sin persecución judicial) el delirio oficialista de la “conjura comunista”, viejo cliché de la guerra fría que Díaz Ordaz asume a sangre y fuego. Y, sin embargo, el ME/68 es, por derecho propio, parte de ese movimiento universal que sacude a la juventud al final de los años 60 y que, entre nosotros, marcará el punto de partida para la transformación democrática del Estado que aún no termina.
No sabemos hoy hasta dónde llegarán los efectos de la revueltas en los países árabes ni el recorrido que tendrá la indignación concentrada en la Puerta del Sol, pero es un hecho que estamos ante las señales de que el siglo XXI no se parecerá en muchas cosas al anterior. Tampoco podemos estar seguros de que vaya a ser mejor o que al impulso libertario de hoy (anclado en las tecnologías de la comunicación instantánea) no suceda la contrautopía global del nuevo autoritarismo, pero esas son, justamente, algunas de las cuestiones que nos plantea la realidad de hoy, erosionando las certezas derivadas del arreglo que tras la caída del mundo bipolar se impuso como la única alternativa. Cito, para no repetirme, lo que dije hace unos días en el Correo del Sur, de La Jornada Morelos: detrás de las movilizaciones subyace el sentimiento colectivo de que estamos llegando a un límite donde la vida pierde valor y la dignidad humana se transmuta en un simple objeto de cambio. Es un ¡ya basta! a un orden injusto e inmoral guiado por el cálculo egoísta y la desnaturalización de la vida humana. La indignación se origina en la crisis no resuelta o, mejor dicho, en el engaño que traslada a la gente común las consecuencias de la dilapidación de la riqueza, el desastre ecológico o el delirio del narcotráfico. La incapacidad de los grupos que gobiernan la economía y las finanzas del orbe para reformar el sistema se traduce en el desapego colectivo hacia formas de vida que ya no garantizan las libertades y los derechos humanos. Reforzar la presencia ciudadana en la vida pública es indispensable para recrear la democracia y convertirla, como pide la Constitución mexicana, en una forma de vida (pero nadie lo hará por nosotros).

¿ Y los matrimonios en el Vll encuentro mundial de las familias que organiza el Vaticano?

Que en el Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano parecen no aprender de las experiencias y pensar con mente abierta.

Por segunda ocasión consecutiva, el martes pasado, los funcionarios de este dicasterio romano se empecinaron en ofrecer una conferencia de prensa sobre el VII Encuentro Mundial de las Familias ¡sin la presencia de matrimonios!

Los responsables de presentar al mundo los trabajos preparativos a la más importante reunión de familias católicas fueron dos cardenales, un monseñor y tres sacerdotes. Los laicos y, sobre todo, los padres de familia brillaron por su ausencia. Es claro que la presencia institucional era necesaria y, en este campo, los clérigos deben jugar su rol. Pero la falta total de representación no religiosa resultó un tanto excesiva. Si las familias verdaderas, formadas por cristianos de a pié, no ocupan un papel protagónico en estos momentos de la vida de la Iglesia ¿en qué otros momentos lo ocuparán? ¿en el año sacerdotal? Nomás es pregunta.

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