Querétaro en la historia Mesoamericana de José Félix Zavala

Querétaro en la historia de Mesoamérica

José Félix Zavala

En lo que corresponde actualmente al territorio del estado de Querétaro, ya se puede dar como un hecho que sus habitantes han jugado un papel muy importante en toda las historia de México, comenzando con la parte que corresponde al período mesoamericano.

El hombre más antiguo encontrado hasta la fecha tiene una edad de aproximadamente 8 mil años el hallazgo fue por las cercanías de Tequisquiapan. Ya por el año 500 a.C., se encuentran vestigios arqueológicos de la existencia de culturas avanzadas que continúan, hasta muy entrada la invasión española y se puede afirmar que llegan hasta nuestros días, de acuerdo a la teoría de Guillermo Bonfil Batalla, entre otros científicos de importancia, en el campo de las humanidades. Esta cultura sigue siendo rectora de los aconteceres más importantes en este territorio queretano.

Además se da por cierto que en el primer milenio de nuestra era, se desarrollaron pueblos con manifestaciones particulares de la región, en todo lo que es hoy el estado de Querétaro, hicieron productiva esta zona y explotaron sus recursos agrícolas, mineros, su fauna y su flora, dando por resultado toda una sociedad compleja y formando parte al mismo tiempo de la civilización madre, la mesoamericana.
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Los estudios se extienden desde las orillas del río Huimilpan hasta a la región de Jalpan, en la zona del semidesierto y por las diferentes regiones del estado y en todas se encuentran vestigios de esta gran civilización autónoma y solitaria ante los demás continentes, crecida en América central y de la que Querétaro forma también parte importante.

Cuando los imperios, mexica y tarasco, alteran la conformación política de este territorio del Bajío queretano y de la Sierra Gorda, queda el ahora estado de Querétaro como amortiguador, entre las zonas en conflicto y un grupo de gran cultura nómada, en el semidesierto queretano, decide sobre su desarrollo.

Es necesario un mayor acercamiento a la historia de los pueblos mesoamericanos, antes de la invasión española, en el actual territorio queretano, conocer con mayor profundidad su pasado, es la única forma de conocer integralmente ña historia del ahora territorio de Querétaro. Propiamente hasta 1974 es cuando la arqueología formal entra en nuestra entidad, con Margarita Velasco en La Sierra Gorda y el Semidesierto y Enrique Nalda en Los Valles de Querétaro y San Juan Del Río.

Al actual territorio de Querétaro se le tenía como una zona donde habitaron gente “salvaje”, pero los resultados de los primeros arqueólogos científicos, llamaron la atención de la arqueología histórica en México y en el mundo, señalando la importancia de la cultura regional, desde los tiempos milenarios.

Empiezan a sobre salir primeramente las investigaciones sobre la zona arqueológica del Cerrito, en El Pueblito, la zona del Cerro de la Cruz, en San Juan del Río, la zona de Ranas y Toluquilla en San Joaquín y Cadereyta, las de Jalpan, entre mil quinientas más hasta ahora catalogadas.

Encontramos en nuestro territorio, desde pinturas rupestres, campamentos, cuevas-habitación, hasta zonas de alta cultura, como los centros ceremoniales del Cerrito, de Toluquilla, del Tepozán, del Cerro de La Cruz, más de cuarenta juegos de pelota en pie.

Las fuentes de estos hallazgos tienen su origen documental más primario, en las narraciones de los invasores españoles, de los cronistas que los acompañaron, de viajeros, eruditos e investigadores, que durante la época de ocupación europea de nuestro territorio dejaron testimonio de ello.

Otro grupo de informantes lo podemos tener entre los investigadores no profesionales de la antropología en el siglo XlX.

Estos tipos de narraciones aparte de amenas nos dejan testimonio, de los “salvajes” que ellos encontraron, de los caminos, itinerarios y rutas de comunicación que tuvieron, de las zonas arqueológicas que encontraron, dando paso a la profesionalización de la actual arqueología y reconocimiento de la historia de Querétaro, desde el 500 antes de Cristo, hasta nuestros días, siendo siempre parte importante nuestro territorio, en la historia de nuestro país.

Es ya bien sabido que La Sierra Gorda tenía una identidad propia, que la distingue de las demás en mesoamérica, interactuando con la huasteca, el altiplano central y el sureste mexicano.

En lo que llamamos la región Huasteca, encontramos una influencia decisiva, principalmente en las zonas de Landa, Tancoyol y Tilaco, venida de la Huasteca o del llamado Señorío de Oxtipa.

Es importante para la historia regional, tener presente que la Sierra Gorda participa activamente en la historia de mesoamericana, como una entidad cultural con características propias, manteniendo una subárea en los límites de San Luis Potosí actualmente, relacionada con la cultura del Tajín

Una de las muestras de alta civilización de los grupos radicados en la Sierra Gorda Queretana y el semidesierto, lo podemos encontrar en la construcción de ciudades y campamentos, en la habilidad para la explotación de la zona minera.

Sobre este aspecto nos dice Alberto Herrera Muñoz en sus estudios de campo que la explotación de las minas data de mas de dos mil años de antigüedad, confirmándolo las excavaciones realizadas por los mesoamericanos, el tipo de herramientas utilizadas, su desarrollo minero y la comercialización que realizaron en toda mesoamérica, de tal suerte que esto nos habla de una gran tradición minera de la Sierra Gorda.

Son también evidentes los asentimientos que se localizan en las riberas o cercanías al río San Juan, Al Extoraz y al Tula.

La gran iniciadora de la arqueología contemporánea en Querétaro, Margarita Velasco, deja estudios que invitan a la investigación cada vez mas necesaria de las particularidades de la historiografía de la Sierra Gorda, nos habla de las escaleras semicirculares en las estructuras encontradas en Ranas, como elemento propio de la región.

Nos hablan también de Petroglifos, petrograbados, minas de obsidiana, cavernas con pinturas rupestres, sótanos con campamentos con vestigios arqueológicos, lo mismo que en Landa, Tilaco, Tancoyol, en las llamadas Misiones de la Sierra Gorda, argumentando lo encontrado, una vida activa y de alta civilización por más de dos milenios de civilización en lo que corresponde a este territorio.

En los actuales límites de los estados de Guanajuato, Michoacán y Querétaro, se encuentra la Sierra de Amealco, en donde el cerro del Cimatario separa a esta de los Valles de Querétaro y San Juan del Río.

Por las riberas del río Huimilpan que nace de los ojos de agua en la conjunción de la sierra del Rincón y de Capula, se localizan dos zonas arqueológicas y una gran cantidad de petroglifos que revisten una gran importancia, una se le denomina la zona Huimilpan y la otra la zona Tepozán, cada uno de ellos son cuantitativamente y cualitativamente diferentes.

En El Valle de San Juan se encuentra otro asentamiento mesoamericano de gran importancia para la historiografía regional, lo conocemos como El Cerro de la Cruz, al sur de la actual ciudad, con una ocupación desde el 500 a. C.

Con una altura del basamento piramidal principal de 15 metros, a partir del valle, existen restos de una plaza y de otros edificios, con elementos que indican que hubo nivelación del terreno cuando se iniciaron las etapas de diferentes reconstrucciones que allí se diferencian, como son las de la época de Chupícuaro, la de teotihuacán, la de Tula y la Chichimeca.

Sobre lo que dicen los obispos mexicanos a sus sacerdotes y seminaristas

Los Obispos

a los sacerdotes y seminaristas

Concluye en México la 91 asamblea general del episcopado.

El tema del encuentro fue:

“Formación de los discípulos pastores para el México de hoy”,

en práctica la preparación de seminaristas y curas ante los problemas actuales. Aunque El Vaticano pidió a todos los obispos del mundo armar sus líneas-guía para la prevención y el combate a la pederastia de algunos clérigos, este tema no fue el punto central de la reunión mexicana.

Claro, el asunto estuvo presente, pero no fue el principal, más bien fue atendido como algo secundario. Porque los problemas en la formación sacerdotal son muchos y muy diversos, incluyendo la homosexualidad, la infidelidad al celibato o el narcicismo de los hombres de Dios. Apenas ayer, 2 de junio, la cúpula de la Conferencia del Episcopado Mexicano emitió un comunicado en el cual se aceptaron los errores de algunos sacerdotes.

“También, con humildad y dolor, reconocemos las fallas en la vida y en el ministerio sacerdotal. Todos nos reconocemos necesitados de conversión personal y pastoral, a fin de ser pastores muy sensibles al sufrimiento que vive el pueblo. Queremos también acercarnos caritativamente a las víctimas de esta crueldad inhumana a semejanza de Cristo, el Buen Pastor”, estableció la nota firmada por el presidente de la CEM, Carlos Aguiar Retes y el secretario general, Víctor René Rodríguez Gómez.

Pero la asamblea episcopal también tuvo su tono político. Ayer mismo los prelados recibieron al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y a su esposa, la actriz Angélica Rivera. En un ambiente a reconocimientos y alabanzas saludaron al más fuerte aspirante a lograr la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a las elecciones presidenciales de 2012.

Un gesto significativo sobre todo porque para nadie es una sorpresa que parte del episcopado ve con muy buenos ojos a este personaje y no estaría particularmente preocupado si se hiciese con la Presidencia de la República. No por nada el mismo secretario Rodríguez aseguró, un par de días atrás, que la administración de Peña Nieto “ha sido de las más eficaces del país”.

Otro momento clave de la reunión tuvo lugar también la víspera, cuando Aguiar Retes dijo –durante una conferencia de prensa- que para salvaguardar al Estado de la delincuencia organizada resultaba “indispensable” el derramamiento de sangre. Algo bastante sensato (aunque quizás el término adecuado hubiera sido “inevitable”) pero que desató críticas a diestra y siniestra. Y es que, en México, el tema de los muertos -sobre todo inocentes- en la lucha contra el narcotráfico es delicadísimo.

“La lucha es para preservar el Estado mexicano, no nos engañó, nos dijo que nos tendría que costar sangre. Nos duele, lo lamentamos profundamente, no nos gusta, pero es indispensable sino díganme cómo se enfrenta a una delincuencia organizada”. Esas fueron las palabras del presidente de la CEM.

Apenas unas horas después de sus dichos, la secretaría de prensa tuvo que aclarar que con ellos Aguiar “no quiso “justificar esta guerra”, en una declaración confusa y ambigua. Baste leerla:

“Ante las expresiones manifestadas acerca de la declaración del arzobispo Carlos Aguiar Retes, en rueda de prensa el día de hoy, sobre que era indispensable las acciones en las que han muerto muchas personas, la mayoría de ellas integrantes de bandas delictivas y otras inocentes, no justifica esta guerra”.

“El Presidente Calderón afronta, como ha dicho en distintos momentos, la responsabilidad directa para erradicar la violencia y de este modo hacer de México un país seguro y de paz. Se reconoce el esfuerzo de todos los que velan, desde sus distintos ámbitos de acción, por la construcción de una Patria de justicia, paz y libertad”, apuntó un comunicado”.

Del tema delicado de la pederastia clerical poco se dijo oficialmente en la asamblea episcopal mexicana. Sólo se pudo saber que se ha formado un comité (se desconocen sus integrantes) el cual trabajará en el documento de líneas-guía solicitado por El Vaticano y que realizará una serie de consultas encaminadas a tenerlo listo antes de noviembre próximo.

Derecho a réplica en: andresbeltramo@hotmail.com

Una historia muy intersante: La Hacienda San Antonio

La hacienda más bella del mundo: San Antonio

Carlos Tello Díaz

Letras Libres

En el verano de 1987, Sir James Goldsmith tomó una decisión que, además de salvar su fortuna del crack de octubre (la revista Time lo llamó, en su portada, The Lucky Gambler), transformó su vida para siempre: vendió todo lo que tenía, absolutamente todo, sus empresas, sus casinos, sus revistas, sus cadenas de supermercados, incluso su mansión en Nueva York. Con esa decisión abrió un capítulo en su vida. Nunca más habría de consagrar su tiempo a los negocios: a partir de entonces sus intereses serían otros. Fue como una conversión. En 1990 fundó la Goldsmith Charitable Foundation, uno de cuyos objetivos era dar apoyo a proyectos para conservar el medio ambiente en Europa y América. James Goldsmith, que tenía fama de ser un tiburón financiero con ideas conservadoras, íntimo de Nixon y Kissinger, amigo de Reagan, empezó por esos años a colaborar con grupos de presión que defendían el trabajo y la naturaleza, al lado de activistas como Ralph Nader. En 1993 dio a conocer un libro que hacía una crítica minuciosa y devastadora de la economía capitalista, por sus efectos desastrosos sobre la sociedad y la ecología. El libro fue un best seller en Francia (Le piège) e Inglaterra (The Trap), países en los que residió Goldsmith. Plaza & Janés lo publicó en México como La trampa. En ese libro, el hombre de negocios más exitoso de los ochenta combatía la idea de que el crecimiento económico debía ser el parámetro para evaluar el éxito de un país. ¿Lo podía ser, aun a costa del planeta? “Los últimos cien años han sido testigos del desastre más grande que el mundo ha visto”, afirmó. “Hemos destruido el medio ambiente y hoy todo carece de importancia comparado con la protección del planeta”.1 Uno de sus objetivos por esos años fue, de hecho, la compra de grandes extensiones de tierras para proteger sus hábitats. No lo hizo nada más en el país donde nació, Francia. Lo hizo también en la Patagonia de Chile y el Occidente de México. Fue ahí, en Colima, donde sus ojos vieron por primera vez uno de los lugares más bellos del mundo: la hacienda de San Antonio, enclavada en la región de El Jabalí.

La hacienda de San Antonio era una propiedad situada en las tierras templadas del municipio de Comala, sobre las faldas del Volcán de Fuego, a unos 30 kilómetros al norte de Colima. La hacienda, que tenía originalmente tres mil 392 hectáreas, había sido propiedad de un alemán que llegó a la región a sembrar café a fines del siglo XIX. Era un lugar muy bello, poblado de lagos, valles y bosques de nogales y cedros, dominados por el Volcán de Fuego. Su entorno natural, además, estaba protegido desde principios del siglo. En 1920, en efecto, el Diario Oficial publicó que, por causa de interés público, se decretaba zona de protección forestal y refugio de fauna silvestre el área conocida como El Jabalí, en Colima. Aquel mandato fue ratificado más tarde, en 1981, por otro decreto que protegía una superficie de cinco mil 178 hectáreas en el municipio de Comala, en la que estaban incluidas las dos mil hectáreas que compraría más tarde Goldsmith. Este decreto, firmado por el presidente José López Portillo y dos secretarios, el de Agricultura y Recursos Hidráulicos y el de Reforma Agraria, consideraba “que en la región conocida como El Jabalí, que se localiza en el municipio de Comala, estado de Colima, existen tres lagunas permanentes, arroyos que provienen de las partes altas del volcán de Colima, bosques de nogal, cedro, fresno, encino y pino, todo lo cual, además de su extraordinaria belleza natural, constituye un refugio para la fauna silvestre”.2 Así, el decreto de 1981 establecía al más alto nivel que la región de El Jabalí, la naturaleza donde estaba ubicada la hacienda de San Antonio, sería protegida para siempre, estaría a salvo de la destrucción bajo el cobijo del Volcán de Fuego. Este decreto, fundamental, había sido publicado en los tiempos en que los azares de la vida habían puesto en otras manos la hacienda de San Antonio.

La historia de la hacienda de San Antonio estaba íntimamente ligada a un hombre que nació en los Andes a fines del siglo XIX. Era uno de los hombres más ricos del mundo, heredero de una fortuna legendaria en Bolivia, donde su familia había sufragado golpes de Estado y había financiado la larga y cruenta guerra del Chaco contra los ejércitos de Paraguay. El fundador de la fortuna era su padre, Simón Patiño, contemporáneo y congénere de Carlos Aramayo y Mauricio Hochschild, con quienes llegó a controlar todas las minas de estaño en Bolivia. Sus ingresos eran superiores a los del gobierno de su país. Cuando falleció a los 87 años en el Hotel Plaza de Buenos Aires, en 1947, su hijo Antenor heredó una de las grandes fortunas del mundo: “200 millones de dólares”, de acuerdo con un periodista financiero del Sunday Times.3 La revolución de 1952 nacionalizó las minas de estaño que sustentaban su riqueza, pero ya para esos años él mismo era presidente de Thailand Tin Mines y British American Tin Mines. Fue diplomático en Madrid, París y Londres, y más tarde en México. Pero en México no tenía el cargo de ministro de Bolivia. Antenor Patiño estaba ahí por una razón totalmente distinta: su divorcio. Fue su divorcio lo que lo llevó a México —lo que lo condujo hasta Colima, donde descubrió la hacienda de San Antonio.

En 1931 Antenor Patiño contrajo nupcias en Madrid, por el régimen de separación de bienes, con María Cristina de Borbón, quien era parte de la familia real de España. Antenor tenía entonces 35 años: había nacido en 1896 en Oruro, Bolivia, hijo de don Simón Patiño, al que la gente llamaba el Rey del Estaño. María Cristina, en cambio, tenía sólo 17 años: había nacido en 1913, hija del duque de Durcal, primo a su vez del rey Alfonso XIII, un hombre con alcurnia pero sin dinero, aunque con la ilusión de adquirirlo por medio de su hija, menor de edad en el momento de su matrimonio con Patiño. El desenlace de su casamiento por conveniencia, un desastre, culminó en una batalla legal por el divorcio que sería uno de los episodios más célebres en la historia del derecho internacional privado. Porque ¿qué corte podía juzgar el matrimonio de un boliviano y una española casados en Madrid, que tenían residencia conyugal en Francia?

Al cabo de una década de buscar la separación sin perder su fortuna, Patiño llegó a México. Ahí, el presidente Adolfo Ruiz Cortines, al tanto de sus tribulaciones, le ofreció su apoyo para resolver el asunto de su divorcio… si hacía una buena inversión en México. Patiño empezó así la construcción del Hotel María Isabel, un edificio muy elegante, situado en la zona más exclusiva de la capital, donde concibió y planeó lo que sería su obra más espectacular: el Hotel Las Hadas, en la costa de Colima. Ese mismo año Patiño solicitó la separación de su cónyuge, María Cristina de Borbón, ante un juzgado de la ciudad de México. El juez que falló a su favor invocó la causal de divorcio llamada abandono de hogar, pues esa causal justificaba la intervención de las cortes de México. “La regla de excepción, tratándose de juicio de divorcio por abandono de hogar”, decía la sentencia de la corte, “es la de señalar como competente al juez del domicilio del cónyuge abandonado”.4 Y Patiño estaba domiciliado en México. Era el lugar donde tenía, añadía el dictamen de la corte, “inversiones de cuantía”.5 La historia de su divorcio con la duquesa María Cristina de Borbón —costoso, bochornoso e interminable— estaba así en el origen, no sólo del Hotel María Isabel y del Hotel Las Hadas, sino también de la hacienda de San Antonio.

Patiño compró la propiedad en 1973, con el proyecto de reconstruirla para hacer ahí un hotel de montaña que pudiera complementar el que tenía en la playa, en Las Hadas. Lo compró por medio de un intermediario, sin decir a sus dueños quién era el interesado, para que no pidieran el cielo y las estrellas. Más tarde, en 1980, creó la empresa Hacienda de San Antonio SA de CV, que aparecía como propietaria de 510 hectáreas en el municipio de Comala. Patiño fue el primer presidente de su consejo de administración. Reubicó las casas de los peones que trabajaban en la propiedad y construyó una pista de aterrizaje en El Jabalí, y comenzó después a restaurar el casco de la hacienda con el arquitecto Mauricio Romano. La hacienda, caída en la ruina desde fines de los años veinte, habría de resucitar en la década de los ochenta. Don Antenor había dado el primer paso, pero no viviría para ver terminada la propiedad que vislumbró. Ésa sería la obra de su yerno.

James Goldsmith estaba emparentado con Patiño. Don Antenor había sido su suegro. Hacía de eso varios lustros, pero el recuerdo de su relación con él estaba todavía presente, pues permanecía ensombrecido por la tragedia.

Antenor Patiño y María Cristina de Borbón tuvieron dos hijas, Cristina y María Isabel, a quienes quisieron casar con la nobleza de Europa. Cristina contrajo matrimonio en 1952 con un príncipe francés que no tenía dinero, Marc de Beauveau-Craon. María Isabel, a su vez, tenía 18 años cuando en 1953 conoció a Jimmy Goldsmith en una fiesta en Londres. Su historia de amor duraría menos de un año, pero estuvo llena de sucesos. En septiembre, Goldsmith anunció su intención de contraer matrimonio con ella, pero topó con los prejuicios de los Patiño. Poco después, Jimmy huyó con María Isabel al único sitio donde era posible casar a menores de edad sin el consentimiento de sus padres: Escocia. El matrimonio tuvo lugar en enero de 1954, en Edimburgo. Los abogados de Patiño no lo pudieron evitar. Fue una fuga romántica y legendaria, cubierta por toda la prensa europea, que terminó en tragedia. Pues dos meses antes de dar a luz, en mayo de 1954, María Isabel sufrió una hemorragia cerebral masiva, mientras dormía, y murió unas horas después de dar a luz por cesárea a una bebita: Isabel Goldsmith Patiño. A mediados de los ochenta, aquella bebita que había nacido en circunstancias tan trágicas, Isabel, era una de las herederas de la hacienda de San Antonio. Pero el sitio no le había gustado nunca: decía que llegaba siempre mareada con las curvas del camino que subía por la montaña. “Todo el mundo lo adora”, admitía. “Es espectacularmente bello. But it’s not my cup of tea”.6 En 1987 Goldsmith le compró la propiedad a ella y las otras dos herederas, la hija y la esposa de Patiño. Fue una compra emotiva, sin motivos comerciales. Sir James había sido conquistado por la belleza del lugar.

Desde su llegada a México, en los ochenta, Goldsmith promovió ser visto como el sucesor de Antenor Patiño. Tenía la intención de impulsar varias de sus iniciativas, como la hacienda de San Antonio. Su relación con él, además, era útil para hacer contactos a alto nivel, recuerda el empresario José Carral. “A mí me ve Jimmy Goldsmith, me busca para que le consiga yo una cita con Miguel de la Madrid”, comenta. “La cita fue en Los Pinos. El presidente se sintió muy halagado, pues sabía que había conexión con Patiño”.7 Miguel de la Madrid tenía, en efecto, razones personales para estar agradecido con Goldsmith, quien pensaba invertir en su estado natal, Colima, al igual que lo había hecho antes don Antenor. Goldsmith sucedió a Patiño en la presidencia del consejo de administración de la Hacienda de San Antonio SA de CV, que adoptó la forma jurídica que describió él mismo en el perfil biográfico que hizo luego circular en México: “fideicomiso turístico-ecológico ubicado en el municipio de Comala, Colima”.8 Ese perfil subrayaba su relación con Patiño: “El señor Goldsmith tomó el relevo de su suegro, don Antenor Patiño, que había iniciado el proyecto de San Antonio en los años setenta”.9 Y anunciaba el monto que había invertido en la propiedad, así como el número de sus trabajadores: “Inversión: más de 12 millones de dólares. Empleos directos: 204”.10 La inversión de Goldsmith habría de transformar en casa de campo —y con los años, por medio de sus hijos, en hotel de lujo— lo que había sido una hacienda dedicada a la producción de café desde el siglo XIX. Pero todas esas cosas, la casa, el hotel y la hacienda, muy distintas, tenían algo en común: fueron todas intensamente amadas por sus dueños. Y ese amor hacía resplandecer a San Antonio.

El 21 de agosto de 1925 Arnoldo Vogel escribía desde Colima una carta al secretario de Agricultura y Fomento del general Calles. “Soy alemán de nacimiento, de padres pobres”, le decía, “y con consentimiento de ellos tomé la resolución de buscar mejor suerte en este país, pues mi jefe en Hamburgo, el finado señor H.J. Blume (en paz descanse), me contó de su larga vida en México”.11 Vogel llegó a los 19 años al puerto de Manzanillo, en 1868, para radicar desde entonces en el estado de Colima. Ahí, 10 años más tarde, era uno de los dueños de la hacienda de San Antonio. “Apelo al testimonio de todas las personas que sean y conozcan la propiedad”, desafiaba en su carta, “que de un terreno sin cultivo, de espesos montes y sin modo de hacer riegos, he hecho la única grande plantación de café que existe en el estado”.12 Tenía toda la razón. Había levantado una hacienda en la montaña y la había hecho prosperar, y la había defendido durante los años sin paz de la Revolución. Había evitado su quiebra, como decía en su carta: “Con el afán de salvar la hacienda, ya de todo mi cariño por la hermosura que la naturaleza había desplegado sobre ella, he metido en la finca todo lo que tenía”.13 Al igual que todos los que vivieron en la propiedad, también él era sensible a la hermosura de la naturaleza, cosa extraña en tiempos cuando la naturaleza no era lo que es ahora: algo que debe ser protegido de los hombres, sino todo lo contrario: algo de lo que los hombres debían ser protegidos. Vogel moriría menos de un año después de escribir aquella carta, que fue también su testamento.

“Dos grandes amores hubo en la vida de don Arnoldo”, escribió una persona que lo conoció, “el que profesaba a La Niña, su esposa, y el que lo fundía en ese supremo deliquio creador, característico de los constructores de genio: San Antonio”.14 Ambos amores, en el origen, estaban relacionados, pues fue su esposa, doña Clotilde Quevedo, originaria de Tepic, quien lo condujo a la sociedad que formó en 1877 la hacienda de San Antonio. Esta es la historia:

El 23 de octubre de 1867, derrotado el imperio de Maximiliano, poco antes de llegar Vogel a México, el francés Arturo Le Harivel compró una parte de la hacienda de Montitlán conocida con los nombres de La Joya y La Joya Chiquita, al norte de Comala, en la frontera con Jalisco. 10 años después, por escritura del 29 de octubre de 1877, Enrique Stoldt, Adolfo Kebe y Arnoldo Vogel, casado con la hermana de la esposa de Kebe, establecieron, junto con Le Harivel, una sociedad llamada Compañía de San Antonio para la plantación de café en La Joya y La Joya Chiquita. En 1885 Le Harivel enajenó los derechos de propiedad que le correspondían a Vogel, a Stoldt y a Luisa Quevedo, viuda de Kebe. “Un ingeniero francés y cuatro alemanes fundaron la hacienda”, recordaría un historiador. “Tres de ellos murieron en la Primera Guerra Mundial”.15

La propiedad creció con Vogel, quien entre 1879 y 1890 construyó el casco de la hacienda, la Casa Grande. Era una hacienda cafetalera que llegó a ser conocida más allá de México. El café de San Antonio, consumido por el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York, era servido también en la mesa de la familia imperial alemana en su palacio de Berlín. “La vida en la hacienda comenzaba temprano, apenas si cantaban los gallos antes de despuntar el alba y ya todo mundo arriba, de pie, tempranito a las puertas de la casa grande”, recuerda un labrador. “Ahí todos reunidos cantábamos ‘El Alabado’. Hasta que nos abrían. En cuanto esto sucedía, todos a trabajar”.16 Otro trabajador la recuerda de manera similar: “Había una precisión germánica en la organización de la hacienda”, dice, “humanizada por el sentido de generosidad de su dueño”.17 Todos le reconocían a don Arnoldo el buen trato que daba a los trabajadores de San Antonio. Hasta los propios revolucionarios. El 13 de julio de 1916 el ministro de Relaciones de Carranza envió un cuestionario sobre Vogel al gobernador de Colima, el general Juan José Ríos. En la parte relativa a carácter y cualidades personales, el general le respondió así: “Es imperativo, aunque se le reconoce como hombre de ideas avanzadas y protector con sus mozos y dedicado por completo a sus trabajos agrícolas”.18

Todas las personas que vivieron en la hacienda recuerdan la belleza de la naturaleza que la rodeaba. “San Antonio es un prodigio vegetal”, afirma una de ellas.19 La propiedad estaba tachonada de ríos, el Cordobán, el Zarco y la Lumbre, y salpicada por tres lagos: el Calabozo, el Epazote y el Jabalí, que reflejaban en el agua la cumbre del Volcán de Fuego. El volcán estaba siempre presente, a veces protector, otras veces amenazador. Su presencia dominaba la vida de la hacienda, que estaba —está— a sólo 10 kilómetros en línea recta de su cráter. El volcán tiene tres mil 860 metros de altura sobre el nivel del mar: es la octava cima más alta de México. La tradición dice que en 1913 hubo una erupción tan violenta que la esposa de Vogel, en agradecimiento por haber sido salvada la propiedad, mandó erigir una capilla en honor a San Antonio. La erupción más importante ocurrió en realidad en 1903 (el mismo Vogel la reportó en el Boletín Mensual del Observatorio Meteorológico Magnético Central de México). Pero lo demás es cierto. En la capilla de San Antonio perdura esta inscripción: In Memoriam de mi querida esposa, doña Clotilde Quevedo de Vogel, fundadora de esta capilla. Murió el 1 de noviembre de 1924. Rogad por ella, Arnoldo Vogel. El propio don Arnoldo moriría poco después, el viernes 30 de julio de 1926.

La hacienda se vino abajo con la muerte de Vogel. En 1955 la propiedad fue fraccionada por sus descendientes, para protegerla del reparto agrario. Goldsmith la compró en 1987, luego de una fiesta de leyenda en la que el torero Manuel Capetillo, emparentado con los Vogel, le llevó mariachis de Tecalitlán. La hacienda ocupaba alrededor de 200 hectáreas, además de las mil 800 hectáreas de El Jabalí, donde fue reactivado el cultivo del café que había sido abandonado desde la muerte de don Arnoldo. Su elevación —mil 120 metros sobre el nivel del mar— le daba un clima fresco y delicioso que contrastaba con el calor de la otra propiedad que, ese año, adquirió Sir James en la costa de Jalisco: Cuixmala. Para restaurar y renovar la hacienda de San Antonio —y construir las casas de Cuixmala— Goldsmith contrató a un joven y talentoso francés, egresado del Ecole Camondo de París, que había decorado su casa en la Calle 80 en Nueva York. Robert Couturier era diseñador, no arquitecto. No había construido nada más que la casa de Dino de Laurentis en la costa de Carolina del Norte, así como el restaurante La Coupole en París. Pero fue una elección que resultó perfecta. Couturier transformó los seis mil 131 metros cuadrados que tenía el casco de la Casa Grande. Construyó el comedor y la sala alrededor del patio, y terminó las obras en el segundo piso de los portales, donde están hoy las habitaciones del hotel, que unió a la planta baja con una escalera monumental en forma de L. Couturier también diseñó los jardines de la hacienda, llenos de fuentes, inspirados en Le Nôtre, muy franceses, que supo concertar a la perfección con la exuberancia del trópico.
La decoración interior acentuó la mezcla —perfecta, excepcionalmente bien lograda— entre el alma de la hacienda tradicional y el espíritu de la arquitectura clásica que tiene San Antonio. Estuvo a cargo de Alix Goldsmith, la hija mayor de Sir James, quien trabajó junto al diseñador francés Armand Aubery y el arquitecto americano Donald Barhart, restaurador de la capilla de San Antonio. Alix planeó la terraza que domina los jardines: El Mirador, a los pies del volcán, y pobló de arte mexicano los cuartos, los patios y los corredores de la hacienda: tejidos de estambre huichol de Mezquitic, talavera de Puebla, esculturas de plata de Taxco, cofres de madera laqueada de Olinalá, tapetes de lana de Teotitlán del Valle, en Oaxaca. Fueron 10 años de trabajo que Goldsmith supervisó mientras dirigía otras cosas: el takeover de British-American Tabacco, las obras de Cuixmala, la escritura de La trampa, la creación de la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala y la fundación del Referendum Party en Inglaterra, así como su trabajo en el Parlamento Europeo, al que fue electo con un movimiento dirigido por él, Majorité pour l’autre Europe, que ganó más del 12 por ciento de los votos en 1994. La muerte lo sorprendió en el remolino de esa actividad, en 1997. Su hacienda fue convertida por sus descendientes en hotel de lujo, inaugurado en 2000 por la cadena Aman Resorts, pero sin perder el aire de una casa, la de Sir James Goldsmith. San Antonio guarda la marca del hombre que la planeó. Es un extraordinario matrimonio, único en el país, entre el refinamiento francés y la belleza salvaje de la naturaleza mexicana. n

Carlos Tello Díaz. Escritor. Entre sus libros: El exilio: un relato de familia, La rebelión de las Cañadas, En la selva y 2 de julio.

1 Citado por Ivan Fallon, Billionaire: The Life and Times of Sir James Goldsmith, Arrow Books, Londres, 1992, p. 482.
2 Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, “Decreto que por causa de interés público se establece zona de protección forestal, y refugio de la fauna silvestre, la región conocida como El Jabalí, localizada en el Municipio de Comala, Colima, dentro de una superficie aproximada de 5,178-56-00 hectáreas”, Diario Oficial, 14 de agosto de 1981.
3 Ivan Fallon, op. cit., p. 87.
4 Citado por Jorge Aurelio Carrillo, “El caso Patiño-Borbón ante el derecho internacional privado”, El Foro, abril-junio de 1961.
5 Ídem.
6 Citado por Ivan Fallon, op. cit., p. 445.
7 Entrevista con José Carral, México, 24 de julio de 2006.
8 Perfil de Sir James Goldsmith que circuló entre la prensa en México.
9 Ídem.
10 Ídem.
11 Citado por Servando Ortoll, Vogel: las conquistas y desventuras de un cónsul y hacendado alemán en Colima, El Colegio de Sonora, Hermosillo, 2005, p. 33.
12 Ibíd., p. 50.
13 Ídem.
14 Ibíd., p. 166.
15 Ibíd., p. 65.
16 Ibíd., p. 61.
17 Ibíd., pp. 166-167.
18 Ibíd., p. 125.
19 Ibíd., p. 167.

El Corazón de la dignidad

El corazón de la dignidad*

(Discurso íntegro de Sicilia en EU)

Javier Sicilia

(apro)

.- En el antiguo Derecho Romano había una figura terrible: el homo sacher (el hombre sagrado), un ser humano que el Estado no protegía y que, abandonado a su suerte, cualquiera podía asesinar impunemente. Ese hombre había sido reducido a lo que los griegos llamaban zoe, la vida no protegida, la vida de un animal.
Algunos milenios después, paradójicamente en la era de la democracia y de los derechos humanos, todos los ciudadanos de mi país nos hemos convertido en hombres sagrados. Desde hace cuatro años, jóvenes, niños, ancianos, hombres y mujeres en México — desprotegidos por el Estado que extravió su vocación primera: cuidar de la seguridad de los ciudadanos–, podemos ser secuestrados, levantados, humillados, desaparecidos y asesinados de maneras tremendamente cruentas, sin que nuestra muerte encuentre después la justicia que le correspondería (sólo 2% de los crímenes que suceden en México son resueltos).
Criminalizados, convertidos en cifras y expedientes abandonados en los aparatos de justicia, 40 mil muertos y 10 mil desaparecidos –a los que diariamente se suman otros a lo largo del territorio mexicano— son el saldo que nos acompaña desde que el presidente Felipe Calderón y la política antinarco de Estados Unidos decidieron declararle la guerra al narcotráfico en México.
Las cifras, meras abstracciones estadísticas en el imaginario administrativo –números, sólo números–, parecen no decir nada. Sin embargo, detrás de cada una de ellas hay rostros, historias mutiladas y familias rotas. Piensen simplemente en sus hijos, en los amigos de sus hijos, en los hombres, las mujeres y niños que todos los días encuentran a su paso por la calle, e imagínenlos muertos, asesinados; piensen después en ustedes mismos y en los familiares de esos rostros muertos y podrán tener una evidencia clara del horror y de la inhumanidad indecible que hay detrás de esas cifras, de esas “bajas colaterales” como despectivamente las nombra el gobierno y sus aparatos administrativos.
Las causas de este horror son múltiples y profundas. Son el resultado de una guerra absurda, del largo pudrimiento de las instituciones de México y de la insensibilidad política de Estados Unidos que, para mal evitar su consumo de droga, ha instalado en México una guerra que no ha disminuido en nada ni el tráfico ni el consumo y que nos está costando miles de muertos y de desaparecidos.
Mientras en Estados Unidos, gente como Charlie Sheen o Paris Hilton elogian y promueven el consumo de la droga en sus espectáculos y en los medios de comunicación, nosotros estamos obligados a perseguir a sus productores; mientras Estados Unidos tiene legalizada una industria peor que la droga: la armamentista, que arma tanto a las fuerzas del Estado mexicano como a las del crimen organizado, nosotros ponemos diariamente los muertos, el sufrimiento y el miedo; mientras bancos e instituciones norteamericanas coludidas con bancos e instituciones mexicanas lavan dinero, los ciudadanos de México vivimos en la miseria y el terror.
Esa política está en todos sentidos equivocada. Por un lado, la droga no es un asunto de criminalidad, sino de salud pública. En una sociedad hipereconomizada, la droga, al igual que el alcohol, debe entrar en las leyes férreas del mercado, debe ser despenalizada y aceptar esa despenalización como un fracaso del Estado y de la sociedad, como un mal menor (si se hubiese legalizado no tendríamos 40 mil muertos, 10 mil desaparecidos y un inmenso dolor en muertos corazones).
Por otro lado, una Ley de Seguridad Nacional, basada en la violencia y comandada desde instituciones cooptadas, corrompidas y ajenas al servicio de la nación, sólo puede perpetuar la criminalidad y el horror. México no sólo está destruido en sus instituciones sino en su tejido social, y una buena Ley de Seguridad Nacional debe tomar en cuenta esos factores. No sólo el marco legal que proteja los derechos humanos frente a un Ejército que absurdamente fue sacado de sus cuarteles para realizar tareas policiacas, sino también, el proceso y los tiempos en que el Ejército debe volver a sus cuarteles, la creación de una seguridad basada no sólo en una reacción contra la violencia del crimen organizado, sino en la seguridad y la prevención del crimen a partir de modelos ciudadanos, políticas que protejan el campo –gravemente destruido–, que atiendan a la educación –abandonada–, los salarios miserables y el desempleo, en síntesis una política de seguridad que mire los problemas de México de manera integral.
Desde el espantoso asesinato de mi hijo Juan Francisco y de sus amigos, la sociedad mexicana empezó a movilizarse. Al comenzar a nombrar a nuestros muertos y la injusticia e inhumanidad en la que está absurda guerra nos ha hundido; al romper el miedo y unirnos en el consuelo, hemos ido construyendo una unidad nacional ciudadana que busca la refundación de las instituciones, el alto a la guerra y la construcción de una paz con justicia y dignidad. Nuestro dolor no se ha convertido en una fuente de odio, sino de una dignidad que busca rehacer la paz, el amor y la justicia que un gobierno corrupto, una equívoca Ley de Seguridad Nacional, basada en la guerra y en una estúpida política bilateral con Estados Unidos, nos han arrancado.
Es necesario también, en esta movilización, que la sociedad norteamericana contribuya a esa transformación. Su responsabilidad en los crímenes y la injusticia que vivimos es absoluta. Su consumo de drogas, su apoyo irrestricto a una guerra que no se atreve a tener dentro de su territorio, su industria armamentista que nos está asesinando (México se ha vuelto uno de los consumidores fundamentales de su armamento), deberían hacer que los ciudadanos de Estados Unidos se movilizaran para exigirle a su gobierno un cambio en esta estrategia que día con día nos está costando mucho en vidas, en dolor y en destrucción. Si no lo hacen, serán cómplices de crímenes de lesa humanidad.
Al recibir el premio que Global Echange otorga cada año a una persona que se ha entregado a la defensa de los derechos humanos, yo, y mi hijo asesinado, que llevó en mi corazón como una presencia viva del dolor, somos el rostro de esas víctimas y de esos padres, hermanos e hijos que han visto morir a sus seres queridos injustamente y de manera impune.
En nombre de todos ellos, convertidos, para desgracia de lo humano, en hombres sagrados, lo recibimos como un gesto de amor y de solidaridad de un pueblo hermano que puede ayudarnos mucho en esta largo y doloroso camino que los mexicanos hemos emprendido por la paz, el consuelo y la justicia. México y Estados Unidos deben en este caso preferir el esfuerzo de la razón a la política del poder y de la guerra. Hay que elegir hoy entre hacer cosas humildes y eficaces o aceptar el crimen y la imbecilidad como regla de vida. Me parece que no es difícil la elección. Este esfuerzo que emprendimos con el Movimiento por una Paz con Justicia y Dignidad, y que pedimos al pueblo de Estados Unidos compartir y apoyar, es una prueba de amor y de confianza en lo mejor del hombre y de nosotros mismos. Es la prueba de que a pesar del horror y el miedo que quieren instalarnos, los ciudadanos aún nos sentimos lo suficientemente firmes para continuar buscando la paz, la justicia, la libertad y la democracia que nos están arrancando.
Ciertamente el México de hoy, tan destruido y adolorido, no permite la esperanza. Pero el movimiento que estamos gestando y esta fuerza en la debilidad del dolor y del amor que nos une y nos convoca ilustran esa impotencia de la fuerza de la que alguna vez habló Napoleón con Fontanes: “A la larga, Fontanes, el espíritu termina siempre por vencer a la espada (…)”. “A la larga sí –como dijo alguna vez esa gran conciencia moral que fue Albert Camus al citar a Napoleón–. Pero después de todo, una buena regla de conducta es pensar que el espíritu libre siempre tiene razón y acaba siempre por triunfar, porque el día en que deje de tener razón será aquel en que la humanidad entera deje de tenerla y la historia de los hombres pierda su sentido”.

* Discurso pronunciado en San Francisco, California, al recibir el Premio de Derechos Humanos de Global Exchange

¡Nadal! ¡Nadal! ¡Nadal! 3 de junio de 1986

¡Nadal! ¡Nadal! ¡Nadal!

Un día histórico. Por donde se lo mire. El suizo Roger Federer le ganó al serbio Novak Djokovic y le cortó el invicto anual de 41 partidos y el total de 43 que acumulaba. Así, privó a su rival, al menos por hoy, de convertirse en el nuevo N° 1 del ránking de la ATP, lo que conseguirá el serbio si es que el suizo derrota el domingo al español Rafael Nadal, actual rey, en la final de Roland Garros.

Por eso, pasaron muchas cosas en un partido, en la segunda semifinal del Grand Slam de París. Federer, N° 3 del mundo, venció a Djokovic (2°) por 7-6 (7-5), 6-3, 3-6 y 7-6 (7-5) en tres horas y 39 minutos, definido ya en la noche de la capital gala.

Ahora Djokovic debe esperar para desplazar a Nadal de la cima del ránking, tras 98 semanas. El suizo, dueño del torneo de París en 2009, fue el hombre que le cortó al serbio la extraordinaria racha de 43 victorias seguidas. Precisamente, el jugador de Belgrado había perdido por última vez, en noviembre de 2010, en dos sets, ante Federer, en una semifinal de la Copa Masters de Londres, que se adjudicó el helvético (allí venció al español en la final).

Federer superó a Djokovic y le cortó su invicto de 43 partidosIgualmente, Djokovic, ya sin jugar, puede lograr ser el nuevo líder de la ATP. Para eso, para superar el lunes próximo a Nadal en el ránking, necesitará ahora sí una ayuda de Federer, ya que lo conseguirá sólo si el suizo le gana al español en la definición.

Djokovic sabía que, para ser N° 1 y no depender de cómo le fuera a Nadal, el serbio tenía que acceder a la final, más allá de que luego perdiera la definición con el español. Por eso, ahora debe rogar por un triunfo de Federer, su verdugo.

Arribaron a París con una exigua ventaja de Nadal sobre Djokovic, de 405 puntos. Como Nadal ganó el Abierto de Francia en 2010, defiende 2.000 unidades y no puede sumar más puntos aun siendo el campeón. Con su pasaporte a la final, ya acumula 1.200, por lo que dejará 800 en el camino si cae ante Federer. El serbio hizo cuartos de final el año pasado y, con este arribo a semi, apenas logró 360 unidades más. Por eso, ahora ya no depende de sí mismo y sí del suizo.

Como se ve, Federer, que ahora le tendió una mano, sin querer, a Nadal, justo en el día del cumpleaños del español, volverá a ser juez en la contienda por el N° 1 del ránking si el domingo supera justo a su archirrival en la finalísima.

Igualmente, si Nadal triunfa otra vez en Roland Garros, quedará con apenas 45 puntos más que Djokovic. Así las cosas, el serbio podrá superarlo en los próximos torneos. Sin ir más lejos, en Wimbledon, el español intentará defender la corona obtenida en 2010, mientras que el serbio llegó a semis el año último. Allí cayó ante el checo Tomas Berdych, luego víctima de Nadal en la definición.

‘Nole’, con 41 triunfos este año en el circuito ATP, quedó entonces a uno de igualar el mejor comienzo de una temporada en el profesionalismo masculino, que estableció el estadounidense John McEnroe en 1984, con 42 éxitos. Aquella vez, el talentoso zurdo recién perdió en la final del Abierto de Francia contra el checo Ivan Lendl, tras ir 2-0 en sets y caer en el quinto parcial.

En cuanto a lo que pasó en la segunda semifinal, el estadio principal rugió continuamente, con gritos de ánimo, “¡Federer, Federer, Federer!”. El suizo realizó un partido fantástico, algo que no quisieron perderse leyendas del tenis, como el brasileño Gustavo Kuerten, los estadounidenses Jim Courier y Martina Navratilova y el croata Goran Ivanisevic, más la actriz Salma Hayek, y el ex primer ministro francés Lionel Jospin.

Federer, corriendo como nunca, motivado especialmente para este duelo, después de perder tres veces este año con Djokovic, salvó dos puntos de set en el primer parcial (4-5) para forzar el desempate y ganar ahí con lo justo.

Con el público jadeando sus golpes, y ante un cierto desconcierto de Djokovic, el suizo se hizo con el segundo parcial, después de que el serbio levantase cinco puntos de set con su servicio (5-2), pero Federer confirmó luego con el suyo. Fue un encuentro fenomenal, con el helvético arriesgando, parándose lo más adelantado posible y sorprendiendo en los intercambios al serbio.

Con ventaja de dos sets a cero, Federer parecía lanzado, pero fue entonces cuando apareció la figura de Djokovic para colocarse 3-0 y apuntarse luego el parcial, dándole más emoción al duelo. Allí repuntó el serbio, se plantó mejor, más decidido, frenando de cierta manera las embestidas del suizo hasta ese momento.

El serbio rompió el servicio de Federer en el noveno juego del cuarto parcial y se adelantó 5-4, tras una doble falta y un golpe con el marco de la raqueta del suizo. Y Djokovic se dispuso a servir para nivelar el cruce y extenderlo al quinto capítulo, ya para el sábado, porque habían pasado las 21 horas en Francia y había escasa luz natural.

Pero otra vez Federer, como un grande en serio, sacó a relucir su determinación y mentalidad ganadora en ese instante crucial, quebrándole el saque a Djokovic. Conectó un revés paralelo impecable, le rompió el servicio e igualó 5-5.

Mantuvieron ambos y fueron directoa otro desempate, que decidió el encuentro. Allí el servicio de Federer fue una pieza clave, letal. Logró dos directos, uno de ellos para cerrar el encuentro, el 18° del partido, y después levantó el dedo índice, en señal de victoria, una gran victoria.

Así, Federer ratificó su racha ganadora en los Grand Slam cuando arranca muy bien, ya que cada vez que consiguió una ventaja de 2-0 en sets siempre ganó. Eso le ocurrió en un total de 175 veces en toda su carrera profesional.

Para Djokovic, Roland Garros sigue siendo una materia pendiente, al punto de que había alcanzado dos veces las semifinales (2007 y 2008) y en ambas cayó ante Nadal, el posterior campeón, en tres parciales. Esta vez, Federer, como el tercero en discordia, había arribado a Francia en silencio y terminó dando el gran golpe, para sorpresa de muchos.

Así, el serbio no pudo convertirse en el primer hombre, desde el estadounidense Jim Courier en 1992, que gana el Abierto de Australia y Roland Garros el mismo año. En 2011, Djokovic había logrado la corona en los siete certámenes jugados, incluyendo el Abierto de Australia, más cuatro Masters 1000 (allí venció a Nadal en las cuatro definiciones, en Indian Wells, Roma, Madrid y Roma).

Federer, dueño del récord histórico de 16 títulos de Grand Slam, venía de perder los tres duelos más recientes contra Djokovic. Pero era él quien había superado por última vez al serbio, en el Masters final del año pasado. Después de aquella caída, ‘Nole’ se impuso en sus dos singles de la final de la Copa Davis, contra Francia, siendo muy valioso su aporte para la primera conquista de Serbia de la ensaladera de plata.

Al volver a la actividad, esta temporada, Djokovic venía siendo imbatible, hasta que otra vez fue Federer su ‘bestia negra’. Y para colmo el suizo volverá a medirse en una gran final de un Grand Slam contra el zurdo de Manacor.

En primer turno, Nadal venció al escocés Andy Murray (4°) por 6-4, 7-5 y 6-4 en tres horas y 17 minutos y se convirtió por sexta ocasión en finalista de Roland Garros, el segundo Grand Slam del año.

En una jornada memorable, ya que es la ocasión N° 12 en la historia que los cuatro mejores del mundo disputaron las semifinales en un Grand Slam y la primera vez en cinco años, Nadal cumplió con su parte al imponerse a Murray en el primer duelo.

En el día de su 25° cumpleaños, Nadal, que busca la sexta coronación en Roland Garros, consiguió un triunfo muy valioso sobre Murray, quien no pudo frenar la mayor solidez del español, jugando el británico su primera semi en París.

Así, Nadal se adelantó 11-4 en sus enfrentamientos contra Murray y venía de superarlo en Monte-Carlo este año, también en semifinales. Ese duelo se resolvió en tres parciales, con la diferencia de que el escocés obtuvo uno.

Murray arrastraba una lesión en el tobillo izquierdo de la que se fue recuperando y llevaba sobre sus espaldas la responsabilidad de convertirse en el primer británico en ganar el título en París desde que lo consiguió, hace 76 años, el legendario inglés Fred Perry.

Con este triunfo, Nadal pretenderá el domingo igualar el récord absoluto de títulos en Roland Garros, que está en poder del sueco Björn Borg, con seis coronas.

Nadal derrotó a Murray y llegó a su 6ª final en ParísNadal se impuso en un día con mucho viento en el estadio Philippe Chatrier. Y, ni bien triunfó, recibió como regalo de cumpleaños de parte de la televisión francesa un CD con las cinco finales de sus Roland Garros ganados.

El primer punto del partido que Murray planteó fue un drop. Quedaba claro desde el principio cuál sería su estrategia. Sacar de la línea de fondo al español y evitar los largos intercambios, donde Nadal es el rey.

Murray practicó esa alternativa durante todo el partido. Casi siempre en el lado izquierdo del juez de silla, donde el viento le llegaba de frente, frenando su impulso y adormeciendo mucho más la bola. Le salió casi siempre bien, pero el escocés debía, además, aumentar la solidez de su juego si quería sacar de su sitio al zurdo español, y quebrarle más veces, y ahí se encontró con una auténtica roca porque Nadal acabó salvando 15 oportunidades sobre 18.

“Golpea de revés, golpea tu p… revés”, se le escuchó a Murray desesperado para añadir después “¿por qué te da miedo golpear de derecha?”. La desesperación del británico, su frustración, era evidente, la sentía su banco, donde el venezolano Daniel Vallverdú, amigo y consejero de Andy, pagaba las consecuencias del enfado de Murray.

El primer set se resolvió en 62 minutos, después de que Nadal se adelantase 5-1, y después de que estuviera a dos puntos de ganarlo (5-3, 15-30), en un parcial en el que el británico ganó las cinco dejadas que intentó, pero Rafa fue más resolutivo y confirmó a la tercera oportunidad.

El segundo set fue más extraño, con cinco roturas en total. Murray apenas expresó dolor, a pesar del esguince en el tobillo derecho que sufrió en la tercera ronda, y llegó a situarse con ventaja de 5-4, pero Nadal ganó los cinco juegos siguientes, con una gran solvencia para sentenciar el parcial y dominar el tercero por 2-0.

Pese a todo, el británico llegó a inquietar con 4-3 y tuvo tres oportunidades para romper el servicio del español, pero Nadal estuvo inabordable en ese sentido, y en ese juego realizó un drop magistral para hundir al británico y ganarle de nuevo otros tres juegos seguidos para liquidar la batalla.

Ahora, con 43 victorias en su torneo talismán, Nadal está fresco para la final y listo para lograr su 10° torneo de Grand Slam, en este caso otra vez contra Federer, al que ya venció en la definiciones parisinas de 2006, 2007 y 2008.

También será la octava final de un Grand Slam entre los dos mejores tenistas de la última década y, para muchos, quizás los dos mejores de la historia. En definiciones de ‘Majors’, Nadal supera a Federer por 5-2. Y no definen uno de los cuatro máximos campeonatos entre sí desde que ganó el español en el Abierto de Australia de 2009, en cinco sets.

Nadal se impone 16-8 en los enfrentamientos personales con Federer, con el plus de que está 12-6 en finales, también duplicando en cantidad de victorias al suizo. En tanto, el español cuenta con una diferencia mayor en los partidos en polvo de ladrillo: domina 11-2. Por eso, el 25° cruce promete muchísima emoción, una vez más, entre ambos monstruos.

“Quizás fue un buen regalo de cumpleaños haberle ganado a Novak, porque Rafa perdió sus cuatro últimos partidos contra él”, comentó Federer. “Voy a jugar contra Nadal, mi gran rival, en otra final de Grand Slam. Vivimos para estos momentos”, agregó el suizo.

“Me entrené toda la vida para este tipo de partidos. Novak tenía una presión enorme y jugó muy bien”, explicó el helvético, papá de mellizas, quien cumplirá 30 años dentro de dos meses.

Sin dudas, Nadal dejó en claro que ya superó los problemas de la primera rueda, contra el estadounidense John Isner, único partido que este año se le fue a cinco sets, y en toda su carrera en el Abierto de Francia. Los demás, todos los logró en tres sets, a lo campeón.

“Es un sueño estar de vuelta en la final”, afirmó Nadal. Y se hizo un lugar para elogiar a su adversario de turno: “Andy es un jugador fantástico y merece ganar un Grand Slam”.