Primera Doctrina y posterior primera parroquia en la ciudad de Querétaro por José Félix Zavala

La Ciudadela

Convento Grande De San Francisco, Doctrina y Primera Sede de la Parroquia de Santiago de Querétaro

E
n la región en que se enclava Querétaro, Han sido identificadas tres grandes culturas mesoamericanas que se desarrollaron en su vecindad: La teotihuacana, la tolteca y la mexica, además de la presencia de chichimecas, otomíes y tarascos, que participaron en su poblamiento.

Con la llegada de los franciscanos a Querétaro, a instancias de Conín, para congratularse con las tropas de Nuño de Guzmán, en el siglo XVl, que provee él mismo y a su costa, la creación del Convento Grande de San Francisco, El Conjunto franciscano o “La Gran Ciudadela”, desde donde la población, se convertirá en un centro urbano, religioso, político y social, creando y manteniendo a Querétaro, como una de las más hermosas, productivas e importantes.

La privilegiada y céntrica ubicación geográfica de Querétaro, ha colocado a la población en un verdadero cruce de caminos, tanto en la época prehispánica, como en la etapa posterior a ella, a eso se debe que se le nombre como “garganta de tierra adentro”.

Fueron los siglos comprendidos entre el Vll y X d. C. Cuando tuvo Querétaro su desarrollo mesoamericano más importante y es bien sabido que sus primeros asentamientos fueron realizados por las grandes culturas del México antiguo y se ubican, de acuerdo a los arqueólogos, desde el preclásico.

La historia de Querétaro en el siglo XVl, reviste gran importancia, sobre todo para los conquistadores, por ser el cruce de las rutas comerciales en ese momento e inmemorialmente, lo mismo que un centro de culto a la diosa madre.

Con la toma de la población por el Pochtecatl Conín y su séquito, en su huída del altiplano hacia norte, para alejarse de los españoles, da comienzo a la refundación de Querétaro, por medio de acciones que Conín implementa con un nuevo reparto de tierras y poblamiento, al uso ordenado del agua del río, por medio de acequias, cantidades y tiempos, da pie a la fundación de una nueva ciudad de traza mixta, cuando comienzan los españoles a instalarse en ella.

Conín y su trascendencia de su pasado prehispánico, junto con la erección a sus costas del primer templo católico, que fue el convento de San Francisco y el humilladero, donde estuvo La Santa Cruz de los Milagros, en la cima del cerro del Sangremal, dentro de tierras de su propiedad al inicio del camino a México, es el fundador del nuevo Querétaro, que comenzará al final del primer tercio del siglo XVl.

La ubicación del sitio donde se levantó el Conjunto Franciscano o La Ciudadela obedece, a lineamientos seguidos por las tres órdenes religiosas que realizaron la conquista espiritual de México. En el caso Querétaro se tuvieron los dos motivos principales para asentar un centro religioso que diera pie a los propósitos de los europeos: La Ubicación daba dominio visual del territorio, existían importantes vías de comunicación y existía en el lugar una tradición ritual de tipo espiritual prehispánico, que atrajera a la población regional.

Este conjunto religioso planeado por los franciscanos en Querétaro, bardeado, aislado y diseñado, les daba independencia urbana, con respecto a la traza prehispánica, dándose transformaciones, anexiones, ampliaciones, destrucciones y sustituciones que se fueron dando durante el siglo XVl.

El siglo XVl con la fundación de La Ciudadela Franciscana y la creación de un nuevo modelo de ciudad, con traza mixta, se convierte en el siglo generador; El siglo XVll será el siglo productor y constructor del nuevo Querétaro, el criollo.

Los franciscanos buscarán a toda costa mantener el control de todo tipo que tenían en Querétaro, principalmente dificultando el establecimiento de otras órdenes religiosas en la ciudad. Prueba de ello fue la rapidez, sigilo y pleitos para el establecimiento de los carmelitas en Querétaro, en 1615, en la casa donada por Francisco Medina. Esta fue la primera orden religiosa establecida en Querétaro no franciscana entre 1531 a 1615.

El siglo XVlll será el del esplendor, y se reconoce el espacio temporal, entre 1620 a 1778, como el tiempo creador de la ciudad que ha tenido el devenir del que se goza hasta casi finales del siglo XX, generador a su vez del destino queretano durante el siglo XlX y primera mitad del XX, donde se generará otro destino para esta ciudad, el del siglo XXl.

Querétaro fue un pueblo en el siglo XVl donde los indios participaron activamente en la creación de su nueva arquitectura, no solo con la mano de obra, sino también como inversionistas, como es el caso de Conín y la construcción del Convento de San Francisco, el de Santa Clara, El Hospital Real, así como sus artistas y productores.

Será el siglo XVll con los criollos, los que ocuparán el lugar más importante en la toma de decisiones y en la conformación de la futura identidad social y productiva del Querétaro nuevo, post mesoamericano, españolizado.

Los Conventos franciscanos en Querétaro están y estuvieron desde sus inicios en posiciones privilegiadas, como el de La Santa Cruz de los Milagros, donde se domina el Valle, El Convento Grande de San Francisco, donde se juntan todos los caminos que conducen a las zonas comerciales y mineras más importantes antes durante y después de la invasión española.

Quedando los conventos franciscanos de Santa Clara, El de los Dieguinos y el Hospital Real, sobre los caminos a Guanajuato, México, Zacatecas y San Luis Potosí. De la puerta principal del atrio de La Ciudadela franciscana y ahora de ese mismo lugar, que lo forman la esquina de Juárez y Madero parten los caminos reales y se forma la garganta de tierra adentro.

La construcción del Convento Grande de San Francisco, la podemos encontrar desde 1548, pero la llamaremos efímera, es momentánea para dar espacio a los primeros frailes y comenzar así su obra de expansión y solidificación que terminará hasta el siglo XVlll.

Para 1536 Los Franciscanos de la Provincia Del Santo Evangelio, lograron establecer una custodia, que para 1565, llegaría a ser la Provincia de los Santos apóstoles, Pedro y Pablo, de Michoacán y para 1582, el visitador Fray Alonso Ponce, dice sobre el Convento de San Francisco de Querétaro:

“Está acabado con su iglesia, claustro, dormitorios y huerta;” Tiene buen edificio de cal y canto y es capaz de muchos religiosos y por eso suele haber en él estudios de teología o artes o de gramática”.

En 1595 el templo y el convento resultaban pequeños, la iglesia la ocupaban los españoles y los indios oían misa en el patio, para 1727 el convento se perfeccionó gracias al fraile Fernando Alonso González. Fue un proceso de cambios adaptaciones y modificaciones en más de ciento cincuenta años.

Existe un enorme atrio cementerio, bordeado por la barda atrial y rematado por pináculos, siendo un pueblo de indios, por lo menos hasta 1638.

“Paralela a los muros del claustro se extendía la parroquia de indios, en la parte del cementerio, llamada del Señor San José y era de tres naves, existían ahí, seis cofradías con sus rentas correspondientes, con sus imágenes, que sacaban en sus procesiones y cada cual tenía su retablo de magnifica hechura”.

En ese mismo cementerio esta la Capilla de la Tercera Orden de la Penitencia, donde se venera la imagen de Jesús Nazareno, obra del fraile Sebastián Gallegos, realizada en 1631 y colocada en un lujoso tabernáculo

En 1694 en el atrio del Convento Grande de San Francisco se estrenó La Capilla de La Santa Casa de Loreto, casa construida al centro de una pequeña iglesia de bóveda y bajo la cúpula, este lujoso tesoro, llamado Casa Lauretana.

Frente a esta y en el mismo espacio del atrio cementerio está la capilla de San Benito, construida la Imagen también por el fraile Sebastián Gallegos, allá por el año de 1630.

La traza urbana del nuevo Querétaro será mixta, ya que de 1531 a 1551, la población es solo de indios, comienza su modificación con la construcción de la Ciudadela, reconstruyéndose un nuevo Querétaro, de manera lógica, de acuerdo a los ya trazados caminos prehispánicos, a su propia topografía, a los caminos de la plata, al conjunto franciscano y supeditada a los sucesos posteriores, que se darán durante la invasión española.

.Hacia el segundo tercio del siglo XVll la región queda conquistada, conquista donde Conín no fue ajeo y si aliado de los españoles, da fin la guerra chichimeca y comienza la migración de españoles venidos de la ciudad de México y otros directamente de España.

Al Mismo tiempo se da la conquista espiritual, que como en los tiempos prehispánicos llevará a Querétaro a ser un centro religioso de primer orden. La mejor prueba de ello es que en este siglo el Convento Franciscano de Querétaro La Ciudadela, comienza a reconstruirse.

En 1694 Francisco Rodríguez y Cristóbal de Villalpando, construyen el retablo mayor del templo de San Francisco y el embellecimiento y comodidad de esta ciudadela no terminarán hasta entrada la primera parte del siglo XVlll. Serán monumentales, su sala capitular, su sala De Profundis y su escalera monumental.

El Convento Grande de San Francisco o La Ciudadela, se convierte durante casi tres siglos en el parteaguas de dos culturas ya que quedó en medio geográfico y social del pueblo de indios y el pueblo de españoles, sirviendo a los dos grupos como de eje rector en todos los sentidos.

El Convento Grande de San Francisco es el inicio en Querétaro de la conquista material y espiritual y lo será en el siglo XVlll el fin de estas conquistas, al darse inicio la guerra de independencia.

Es pues un edificio en parte europeo, el que en Querétaro se manifiesta como una micro ciudad con carácter de autosuficiencia: patios, centros de culto, de abasto, de asistencia y de educación.

Este centro religioso da pie a los dos Querétaros, el prehispánico y el actual, genera su nuevo desarrollo urbano y le da funcionalidad a su desarrollo, como una de las ciudades más importantes de este país.

Por la conquista espiritual de Querétaro por los franciscanos vendrán los cambios y el nuevo derrotero ideológico que determinará, la distribución de tributos, el control del mercado y el monopolio de la mano de obra.

La evangelización tuvo su carácter programático para la regulación de la nueva población en América y en este caso de Querétaro.

Efemérides:

• 1540 .- Conín entrega el solar a los franciscanos donde crearán su convento

• 1548.- Da comienzo la construcción del primer templo del Convento de San Francisco de Querétaro

• 1566 .- El Convento de San Francisco de Querétaro, deja de pertenecer a la Provincia del Santo Evangelio y se integra a la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán,

• 1570 .- El Convento debió estar en pleno funcionamiento.

• 1584.- Se recibe la visita de Fray Alonso Ponce y la sede parroquial de Santiago, a cargo de los franciscanos de Michoacán, depende del arzobispado de México.

• 1596 .- Se comienzan las diligencias para construir nuevas celdas y un nuevo templo en San Francisco.

• 1597 .- Se tiene ya el primer plano de la ciudadela o conjunto franciscano

• 1600 Francisco de Chavida trabaja para los franciscanos en la construcción del templo de San Francisco y Santa Clara.

• 1620 .- Se publica el primer mapa de los alrededores de Querétaro.

• 1620 a 1644 .- Se demuele el antiguo templo y se inicia el que ahora existe. Se construye La Enfermería, El Noviciado, El Claustro y La Torre.

• 1634 .- Se funda la tercera Orden de San Francisco, en Querétaro.

• 1634 .- Se estrena la capilla de La Tercera Orden, en el cementerio del Convento Grande de San Francisco.

• 1644 .- Antonio de Achaide se convierte en el alarife principal del templo de San Francisco.

• 1658 .- José de Bayas maestrea en el conjunto franciscano, cinco bóvedas, tres arcos de la capilla mayor y blanqueado del templo.

• 1680 .- El Convento de San Francisco esta en plena efervescencia.

• 1685 .- Se hacen arreglos a la Enfermería, Hospedería, refectorio, panadería y cocina.

• 1685 .- Se terminan dos campanas nuevas para San Francisco.

• 1693 – 98 Fechas inscritas cerca de la escalera del claustro, que indican principio y fin de una obra. Posiblemente el claustro.

• 1694 .- Se estrena la capilla de Loreto

• 1696 .- Se estrena la capilla del Santo Cristo de San Benito.

• 1698 .- Se concluyen algunos trabajos en la capilla de Los Naturales.

• 1705 .- Se termina la nueva barda de la ciudadela o conjunto franciscano.

• 1706 .- Se plantan nuevos tipos de árboles en la huerta.

• 1727 .- Se renueva el claustro y parte del templo.

• 1737 .- Se termina nueva obra en la capilla de la tercera orden.

• 1737 .- Se termina la capilla interior de Jesús Nazareno.

La Destrucción

• 1759. Pierden los franciscanos la parroquia de Santiago, que es secularizada y trasladada a La Congregación.

• 1810 .- El Convento se vuelve prisión de los conjurados contra los españoles.

• 1816 .- Se quitaron los retablos barrocos del maestro Gudiño, en el templo de San Francisco. También se retira el retablo barroco y del altar mayor de San Francisco, obra de Pedro de Rojas.

• 1861 .- El Gral. Arteaga comienza la destrucción de la barda atrial y las 5 capillas.

• 1865.- Se trasladó la sede catedralicia del templo de La Compañía al de San Francisco, lo fue del 25 de julio de ese año al 11 de enero de 1911.

• 1867 .- El Atrio de San Francisco es conocido como la plaza de los escombros.

• 1867 .- Se comienza la construcción del Jardín Zenea y existen en el antiguo atrio, dos mercados.

• 1867.- Los grandes lienzo que decoraban el claustro sobre la vida de San Antonio de Padua y San Francisco de Asís, obras de los maestros Rodríguez Juárez, José de Ibarra y Miguel Cabrera.

• 1905 .- Se destruye la huerta y en su lugar se da paso al mercado Doctor Pedro Escobedo, que muy posteriormente será la Plaza de la Constitución.

• 1917 .- se abre por en medio del primer templo franciscano y el crucero del actual la calle Aquiles Serdán, para unir la calle de Madero con la de 5 de mayo.

• 1925 .- Se repara este daño causado a Querétaro y el Fraile Ángel Juárez, guardián del convento, inicia la reconstrucción.

• 1959 .- Se restaura la torre.

• 1967 .- Se construye la plaza constitución y el estacionamiento subterráneo.

• 1967 .- se abre la calle de Corregidora atravesando La antigua Ciudadela y partiendo en dos las casas que iban de San Antonio al Río y de la calle de Independencia a la Alameda.

• 1993 .- Se crea el Jardín del arte, en el lugar de la pequeña huerta y osario que conservaban los franciscanos.

Capillas en el conjunto franciscano:

Sagrario de la Iglesia Parroquial

En el cuerpo principal de la nave del templo está la capilla del Santísimo o del Sagrario, existe una archicofradía para mantener los gastos que para su mantenimiento se necesitan y para los monumentos que se levantan el jueves Santo, donde llegan a arder más de mil cuatrocientas luces y para la procesión del Jueves de Hábeas Christi.

Iglesia Parroquial de los Naturales

Esta construida en el atrio cementerio y es la parroquia de los indios, bajo la advocación del Señor San José, es de tres naves, sirve para la atención de los naturales y existe en ella seis cofradías, con sus rentas correspondientes. Tiene sus retablos barrocos también en los altares colaterales.

El primer templo católico levantado en la ciudad de Querétaro, a un lado del actual, se ha querido adjudicar a la parroquia de indios, después de la secularización de la parroquia en 1759, fue cedida a la Cofradía de los Hermanos del Cordón.

Creo que se pasa por alto La Capilla Abierta que debió de dar al atrio Panteón, las capillas pozas, por ser parte de la ritualidad mesoamericana, tanto el culto en espacios abiertos y las procesiones.

Esta primer templo del conjunto franciscano fue en parte destruida cuando se quiso continuar la calle de Madero con cinco de Mayo, pasando sobre el colateral o crucero de la iglesia actual y del primer templo, que al levantarse el existente pudiera haber quedado al servicio de la población india.

Capilla de la Tercera Orden:

Se encuentra en el atrio cementerio esta hermosa capilla construida en 1634, esta iglesia es de alta calidad que puede competir con cualquiera y la mantienen los principales de la población de esta ciudad de Querétaro. Allí existe una imagen de Jesús Nazareno, obra del fraile Sebastián Gallegos y que tiene una gran veneración entre los indios.

Esta imagen tiene un hermoso retablo y mucho adorno y la sacan en procesión para el rezo del Vía crucis, Su culto no se pude decir cuando comenzó pero para 1745 era ya muy antiguo.

El retablo mayor de esta capilla fue realizado por Pedro de Rojas, hubo un nuevo retablo de cal y canto de Mariano Paz, la escultura fue obra de Mariano Perrusquía y la pintura del maestro Astudillo. Esta capilla fue destruida en el siglo XlX por las leyes de reforma.

Capilla de La Santa Casa de Loreto

Se encuentra también en el atrio cementerio del conjunto franciscano, esta capilla tiene una imagen trasuntada de la del colegio de San Gregorio de México. Tiene un trono de plata al martillo, con gran cantidad de espejos y preciosos retablos. Esta casa lauretana esta bajo la Bóveda de un templo que la cubre y se estrenó en 1694.

Capilla y Santuario del Santo Cristo de San Benito

Enfrente de la capilla de Loreto se encuentra esta capilla de la milagrosa imagen del Cristo de San Benito y que es obra del escultor y fraile, Sebastián Gallegos y se fabricó la capilla a expensas del Alférez Real, José de Urtiaga Salazar y La Parra.

La capilla es toda de cal y piedra, con bóvedas sobre arcos y pilastras de cantería, cimborrio y crucero. Sus retablos están hechos con abundancia de láminas y espejos y a la moderna, con estípites y en el centro un admirable nicho, con vidrieras adornadas de perlas, diamantes y otras joyas más.

El santuario está adornado por los propios franciscanos, por limosnas y por la propia Cofradía. El Cristo de San Benito esta colocado en un nicho de cristal, su culto está principalmente en manos de sus mayordomos y del Juez eclesiástico.

Esta capilla y las otras del atrio fueron destruidas poco a poco y con motivo de las leyes de reforma por el año de 1864 en adelante, hasta cambiar el panorama del centro de la ciudad.

La conquista espiritual de La Sierra Gorda, parte de la historia de la Iglesia en Querétaro

La Conquista espiritual de la Sierra Gorda

Las Misiones Pames de la Sierra Gorda Queretana

En una de las reservas de la biosfera más hermosas que existen, con una abundante riqueza cultural y ecológica, entre cañones, ríos, selvas, bosques, montañas y desiertos, entre una flora y fauna majestuosa surgen los tres mil años de cultura mesoamericana rematando con las cinco misiones pames:
La de Nuestro Señor Santiago de Jalpan
La de Nuestra Señora de La Luz de Tancoyol.
La de Nuestra Señora de Las Aguas de Landa
La del Señor San Miguel de Concá.
La de San Francisco de Tilaco
El mundo concebido por los pames e interpretado al modo occidental al construir las misiones de la Sierra Gorda, solo las podemos interpretar en las fachadas, el reducto que nos dejaron para concebir la fantasía de los artistas serranos de Querétaro

La conquista espiritual de La Sierra Gorda, fue una de las más difíciles y prolongadas en el contexto histórico de la invasión española u occidental, en el continente y se dio en una región en estado de guerra, entre la civilización nómada del semidesierto y la civilización serrana, contra la milicia española, colonizadores y misioneros.

Es importante tener en cuenta que “Las misiones” eran decisivas para la penetración y ocupación de los territorios, así como para la integración socio cultural de los pueblos conquistados.

Los objetivos de evangelización y educación de los “indígenas” eran compartidos por las diversas órdenes religiosas y por el clero secular, las variantes se daban en las estrategias y metodologías, para la congregación y reducción de los pueblos de este continente.

Entre los exponentes de estos principios normativos se pueden citar al jesuita Joseph de Acosta y al franciscano Fray Isidoro de Puertollano, entre otros.

Es sabido que a la llegada de los llamados “Los Doce” misioneros franciscanos a mesoamérica, se establecieron en Texcoco, Tlaxcala, Huejotzingo y México, de este último lugar dependían Cuatitlán, Tula y Jilotepec, a su vez de esta última población giraban, Huichapan, Actopan, El Mezquital, San Juan Del Río y Querétaro.

Para entrar al territorio norte que hoy forma parte del estado de Querétaro, habitado principalmente por Jonaces y Pames, los franciscanos fundaron en las cercanías las misiones de Huichapan, Cadereyta, Tolimán, Xichú y Río Verde.

Los agustinos en sus intentos de penetrar la zona de los Chichimecas, fundaron las misiones de Xilitla y Yuriria a partir de 1570, además de Ixmiquilpan, Metztitlan y Huejutla.

Se tiene como la primera incursión franciscana en territorio queretano allá por 1532, por Fray Andrés de Olmos en las poblaciones de Jalpan y Tancoyol, pueblos tributarios de Oxtipa, asiento de huastecos y mexicas, pero rodeados de Jonaces y Pames.

El método agustino, según Solís de la Torre, se caracterizó por el respeto a la idiosincrasia de los pueblos jonaces y pames y tratándolos de llevar a la civilización cristiana lentamente, cosa contraria a los proyectos de los invasores españoles en general y a las otras órdenes que incursionaron en la región

Según Lino Gómez Canedo el primer misionero agustino que penetró en la región de la Sierra Gorda queretana, fue Fray Lucas de los Ángeles en 1601, visitando Concá, Ahuacatlán, Jalpan y Tancoyol, abandonando la región en 1609, debido a la agresividad de los jonaces.

Los dominicos incursionaron en el semidesierto queretano a partir de 1688 encabezados por el fraile Felipe Galindo, después obispo de Guadalajara.

La Sierra Gorda es un territorio con abundancia de minerales, que fue aprovechada suficientemente por los habitantes inmemoriales de esas tierras, principalmente el cinabrio y el almagre. Para su obtención se explotaron numerosas minas y se establecieron numerosas comunidades, se calcula alrededor de 500 y algunas de gran tamaño como las que conocemos como Ranas, Toluquilla y Quirimbal.

En 1945, Eduardo Noriega, daba a conocer la construcción de templos, juegos de pelota y muros de contención, existentes en la zona, con nexos culturales con Tula, Teotihuacan y Tajín.

Estas ciudades mesoamericanas, según Margarita Velasco, fueron construidas en la parte alta de las montañas, con ubicación estratégica que les permitiera controlar la circulación de personas y recursos naturales.

Se calcula que estos asentamientos tuvieron su mayor esplendor entre los siglos lV y XlV, de la era cristiana y que comerciaron con las regiones de Tula, Río Verde, La Huasteca, Los Purépechas y los Otomíes en los ahora estados de Michoacán e Hidalgo y las dos costas, tanto la del Pacífico como la del Golfo de México.

Jaime Nieto habla de los jonaces como especialistas del semidesierto queretano, ya que la sobrevivencia en esas tierras, requiere de un alto conocimiento del lugar y sus formas de subsistencia, aclarando el gran uso que hicieron del maguey, la tuna y el mezquite

En la planicie del ahora San Juan Del Río, antigua tierra Blanca de Chichimecas, se habla por medio de las exploraciones arqueológicas de una ocupación desde el preclásico hasta el post clásico, ejemplificando al inicio con las localidades de La estancia, El Rosario, pero sobre todo el Barrio de La Cruz, con población urbana, viviendas, diversidad del trabajo y centros ceremoniales y una marcada influencia de la cultura de Chupícuaro, pasando posteriormente por la de Teotihuacan y Tula.

Según un estudio de José Luis De La Vega, nos dice que las entradas de las minas sirvieron a los jonaces de cementerios y que los cráneos eran pintados con cinabrio, resaltando con ello la importancia de la obtención del cinabrio, para ellos y el resto de mesoamérica, resaltando la existencia de más de 2000 bocaminas, la intensidad del trabajo y la calidad del mineral, mostrándonos la demanda generada por los pueblos con quienes comerciaban.

Según Marta Eugenia García Ugarte la región del semidesierto y la Sierra Gorda, con excepción de Tolimán, se mantuvo fuera del control español, hasta la guerra a sangre y fuego, encabezada por José de Escandón, en 1744.

Los misioneros salidos del Colegio de Propaganda Fide de San Fernando en la ciudad de México fueron quienes finalmente lograron por un tiempo fundar las cinco famosas misiones de la Sierra Gorda.

Se atribuye al fraile Pérez de Mezquia las primeras experiencias misionales con Fray Junípero Serra, venido también del Colegio de San Fernando a esta sierra en junio de 1750.

La Villa de Cadereyta solo pudo ser ocupada hasta el siglo XVll, debido a una campaña militar que propició el establecimiento de colonias militares para el resguardo de las empresas mineras, agrícolas y ganaderas de los españoles.

“Los indios se excusan y se resisten…”.
Dice Fray Lucas Cabeza de Vaca en 1743

La edificación de templos era y debería ser el símbolo del establecimiento definitivo del cristianismo y la colonización y en palabra de los conquistadores tanto materiales como espirituales señalan “Las iglesias dan forma a los pueblos”.

Los Pames no tuvieron papel secundario o de peones, sino que participaron activamente. ”He oído decir a un albañil, excelente artífice que le fabricó la iglesia de la misión porque instruyendo a alguno de los mecos, por su grande aplicación a los oficios de albañil, carpinteros, herreros, pintores, doradores, pintores…”. Los indios aprendieron rápidamente los oficios necesarios.

Los templos quedaron edificados al estilo del siglo XVl, con su arco de entrada, atrio – cementerio, capillas pozas, capilla abierta, templo y dentro de él, capillas devocionales, torres, escultura, pintura, se labraron retablos dorados, altares colaterales, coro y cajas de órgano. Púlpitos, confesionarios y muebles litúrgicos.

También se elaboraron frescos con motivos de conchas y encortinados, de tal suerte que los indios entraban a un verdadero palacio lleno de luces y colores, perfumado por el incienso, alegrado por los cantos y colmado de flores.

Los frailes supieron incorporar los casi tres mil años de civilización Mesoamericana, en un tiempo récord a la civilización europea, logrando un barroco mexicano o pame, orgullo hasta la fecha de nuestro estado. Son obras que se ajustan al paisaje y al ambiente espiritual de la zona, no imitaciones de otros trabajos.

Estas obras realizadas de 1750 a 1770, fueron abandonadas por los indios pames mientras eran ocupadas por los españoles, criollos y soldados, quienes vinieron a ocupar las antiguas misiones pames.

Cronología

• 1526.- Conín y Nicolás de San Luis de Montañez fundan la Ciudad de San Juan del Río
• 1527.- Fernando de Tapia y Hernán Pérez de Bocanegra fundan la Ciudad de Querétaro. El mismo año se establece Jalpan por Nuño de Guzmán.
• 1533.- Santiago de los Valles de Oxitipa son fundados por el Gobernador de la Región, Nuño de Guzmán. Pasa a encomienda de Francisco Barrón de 1538 a 1570.
• 1555.- Se funda la Misión de Xilitla por Fray Alonso de Veracruz de la Provincia de San Agustín. Desde este lugar visitaba a los de su misma orden en el Valle de Tilazo, que serían segregados para formar junto con otras rancherías la Misión Fernandina de San Francisco de de Tilazo.
• 1568-1585.- durante el virreinato de Martín Enríquez se establece el presidio de Jalpan.
• 1597.- Fray Francisco de Buendía y Alonso de Formicedo, Franciscanos de la Provincia del Santo Evangelio atendían a Escanela desde Jiliapan.
• 1601.- El fraile michoacano Lucas de los Ángeles visita las misiones de Concá, Ahuacatlán, Escanela, Jalpan y Tancoyol. Es probable que durante la expedición fundó los puestos misionales de San Juan Tetla, Asiento de Gatos, San Cristóbal, San Miguel y otras misionjhes que hubieron sido abandonadas en 1609 por la obstinación de los indios Jonaces.
• 1626.- Visita la Misión de Concá otro padre michoacano, Fray Alonso de Rebollo (1676-1677. Presencia Agustina en los enclaves misionales de Jalpan, Concá y Barranca)
• 1683.- Fray Antonio de Llinás, de propaganda Fide, funda el Colegio de la Santa Cruz.
• 1743.- El teniente de Capitán Genera, José Escandón y los Fernandinos Ortiz de Velasco y José García vistan las misiones serranas, haciendo una detallada y completa inspección del estado en que se encuentran. En Febrero del mismo año, Escandón firma en Querétaro el informe pormenorizado sobre su visita, concretando las propuestas para su reorganización.
• 1744.- Es aprobado el Plan de Escandón, ordenando al virrey que se lleve a cabo. El Colegio de San Fernando acepta posteriormente la administración de las cinco misiones que se establecerían en la parte central de la Sierra; Jalpan, Concá, Landa, Tilaco y Tancoyol. Después de este acto, Escandón parte a la región serrana, viajando con Fray Pedro Pérez de Mezquía declaran formalmente fundada la Misión de Santiago de Jalpan, que entregan renuentemente al agustino Lucas Cabeza de Vaca.

Nombran Gobernador de los indios al intérprete Baltasar Coronel, descendiente de de pames y mexicanos. Al frente de la Misión quedan dos sacerdotes misioneros y un hermano lego. Poco tiempo después se funda la Misión de San Miguel de Concá, en presencia de las mismas autoridades, dejando a su cargo a dos sacerdotes y a un hermano lego.
• 1744.- En Abril se establece la Misión de la Purísima Concepción en el paraje conocido como Agua de Landa, con indios mecos pames de las rancherías de Tongo, Peácola y Matzacintla, quedando como ministros los frailes José de Castaño y José de Sierpe. Un mes después se establece la Misión de San Francisco de Tilaco, con indios mecos de la Ranchería de Lobo, sujetos a la Misión Agustina de Xilitla. Escandón da posesión al Teniente de protector Vicente de Perrusquía, así como de los jacales que funcionaban como iglesia y convento, contabilizando 204 familias dando un total de 749 personas. A su cargo quedaban los frailes misioneros Juan Escudero y Mariano José Farfán. La última Misión del grupo, Tancoyol, se establece bajo el título de Nuestra Señora de la Luz. Habitaban 218 familias dando un total de 218 familias con una población de 643 indios mecos pames. Quedan como misioneros guardianes Fray Domingo de Arroyabe y Lucas Ladrón de Guevara, traídos dos años atr´s por el padre Mezquía.
• 1746-1747.- Dos graves epidemias virales diezman a los indios congregados en las Misiones; solo en Tilaco murieron más de 200 personas, entre ellas dos misioneros.
• 1747.- Escandón hace elogios en su informe sobre la labor realizada por los misioneros Fernandinos, quienes en sólo 2 años y medio habían hecho de las misiones a su cargo, auténticos pueblos.
• 1748.- En el Saucillo, Escandónfunda Villa de los Españoles.
• 1776.- Fray Guadalupe Soriano funda la Misión de la Purísima Concepción en Bucareli, siendo hasta 1798 con la aparición del primer vicario Don José Ignacio Jordán.

Misión de Nuestro Señor
Santiago de Jalpan

Jalpan que quiere decir “Sobre la arena del cerro”

Un reloj ocupa actualmente el lugar de honor en la fachada, sustituye a la escultura del patrón, el Señor Santiago El Mayor, ya que el cacique Rafael Olvera en 1898 lo sustituyó por un reloj público.

Los Pames construyeron un templo que había de ser la sede principal de la nueva fe. El Convento, el templo con su fachada, la capilla del Santo Sepulcro, el bautisterio, los retablos, debían conservar viva la fe, defenderla, protegerla y robustecerla.

Su basamento tiene una águila hispano mexicana en ambos lados de la entrada, inmediatamente un friso con flores y guirnaldas, cuatro granadas en las bases de arranque de las columnas estípites, entre las que hay dos nichos, es el primer cuerpo, donde se admiran a Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís y a los lados de la magnífica concha que enmarca el portón de entrada se encuentran a los apóstoles Pedro y Pablo, pilares de la Iglesia y está rematada por el escudo franciscano.

Una cornisa divide el segundo cuerpo, donde en el centro la ventana que ilumina el coro en forma octagonal y una cortina descubierta da paso a ambos lados a cuatro columnas estípites y a dos nichos, donde están las imágenes tanto de la Virgen del Pilar como la Virgen de Guadalupe, al centro el nicho encortinado con el reloj en el medio y remata con dos águilas.

La torre es de dos cuerpos con arcos de medio punto con columnas salomónicas y almenas barrocas con un remate en forma de poliedro prismático. Se estima fue erigida en 1750, siendo la primera y la que le tocó a Fray Junípero Serra. Ángeles, pámpanos, follajes y flores acompañan a esta fachada.

“…El mayor milagro que Dios hiciera durante la conquista fue que los pames amaran desde entonces a una religión que los bárbaros españoles les trajeron en la punta de la espada y la boca del cañón…”

Misión de Nuestra Señora de
Las Aguas de Landa

Landa quiere decir lugar cenegoso

El detalle arquitectónico más sugestivo de esta fachada, son los nichos en los estípites, que pertenecen a la última modalidad del barroco mexicano, donde abriga de manera simbólica a los cuatro santos franciscanos llamados columnas de la observancia.

Landa señala el final de la conquista de la Sierra Gorda. Representan a Cristo, La Virgen, Los arcángeles en San Miguel, los apóstoles en Pedro y Pablo, los mártires, los monjes y los escritores. Dejaron un testimonio imperecedero de la evangelización franciscana.

La fachada tiene tres cuerpos y un remate, en el basamento no hay ningún motivo ornamental. En el primer cuerpo la puerta de entrada tiene un arco de medio punto y en los lados cuatro columnas estípites barrocas y en las entrecalles dos nichos donde aparecen Santo Domingo y San Francisco, ambos con banderines y sus respectivos escudos de las órdenes por ellos fundadas.

En las cuatro columnas estípites se abren a la mitad para dar cabida a sendos nichos donde resaltan los santos franciscanos, llamados columnas de la observancia: Jacobo de la Marca, Bernardino de Siena, Juan Capistrano y Alberto de Sarzana.

Sobre la columna que enmarca la puerta de entrada y rematándola aparece una hermosa inmaculada concepción con florones en la parte inferior y en la superior cortinajes abiertos por dos ángeles y otros dos con turiferarios en forma de adoración.

En el segundo cuerpo separadas del primero por una cornisa aparecen cuatro columnas que en sus entrecalles dan paso a los nichos que guardan las esculturas de San Pedro y San Pablo, en el centro una ventana octagonal rica en simbolismos, donde en sobrerelieve y en forma sedente, frente a mesas con paño aparecen el teólogo Juan Duns Scoto y la vidente Sor María de Jesús de Agreda, también a ambos lados se ven los escudos de la orden y ángeles escuchando las voces del coro.

En el tercer cuerpo aparecen otras cuatro columnas que en el medio dan cabida a cuatro sirenas, en las entrecalles aparecen los nichos que guardan a San Esteban de Zaragoza y a San Vicente de Jerusalén, también encontraremos dos medallones de la vida de Jesús, uno con la entrada triunfal al Jerusalén y otro de la flagelación, en el centro el mártir San Lorenzo de Huesca.

Remata la fachada una escultura de San Miguel Arcángel, la torre es de dos cuerpos, con columnas estriadas y un remate cónico.

Misión del Señor San Miguel de Concá

Concá quiere decir lugar de ranas

La trinidad, tema principal de la fachada, tan fundamental en la teología católica, era uno de los dogmas más difíciles de exponer a los naturales, que confunden a la Trinidad con la divina providencia.

Aparece dentro de la fachada un conejo, símbolo inequívoco de la mitología prehispánica y que Jacques Soustille, nos dice que aparece en los códices como la alternancia de las estaciones y la vegetación.

Concá es el más pequeño de los cinco templos, el más macizo y el menos espiritualizado y el menos lírico, en su fachada. La originalidad de Concá es saber sabido subordinar el patrón de la iglesia, San Miguel y una noción teológica fundamental, materia del credo católico: La Trinidad.

Tiene un marco de entrada elíptico rebajado y compuesto, a su lado cuatro columnas dóricas mixturadas y en sus entrecalles a San Francisco y a otro santo, por su mutilación no identificado.

En el segundo cuerpo aparecen cuatro columnas salomónicas adornadas con racimos de uvas en sus entrecalles dos nichos uno para el rey San Fernando y otro para San Roque, ambos de la orden tercera de San Francisco.

Sobre la puerta se ve una cornisa mixtilínea que remata en el centro con armoniosos róleos, que dan nacimiento a una ménsula decorada con hojas de acanto que sostienen el escudo franciscano en el que parece se clavan un cetro y una espada, enmarcado todo con el cordón franciscano aunado rematan dos ángeles sosteniendo una corona, apareciendo la ventana del coro donde dos ángeles descorren una cortina.

Remata esta portada una trinidad “herética”, donde las tres divinas personas en edad joven, están en actitud de diálogo, sentadas sobre el mundo.

En los márgenes de la portada hay dos contrafuertes que coronados por columnas, donde aparecen dos changos de origen mitológico prehispánico.

La torre es de un solo cuerpo con columnas pareadas, con arcos de medio punto y almena en la parte superior, rematando con un cupulín

Misión de Nuestra Señora de
La Luz de Tancoyol

Tancoyol quiere decir lugar de coyoles.

El nicho que ocupa el sitio de honor en la fachada de Tancoyol, esta vacío y descabezadas las imágenes de San Pedro y San Pablo, se trata indudablemente de un acto premeditado, de cuyo dato no tengo referencia probada.

Una hermosa cruz debió de existir en el remate de la fachada en donde dos ángeles la inciensan, por ahora existe una de madera, es posible que se trate de la exaltación de la Santa Cruz, cuya liturgia es el 14 de septiembre.

Vamos a encontrar una capilla abierta, y cruces como, la Cruz de Calatrava, emblema dominico y la Cruz de Jerusalén, emblema franciscano y otra de madera que sustituye a la que estaba en el nicho principal. Esta fachada deja en claro que para el catolicismo la cruz es señal de la redención del género humano.

La fachada de Tancoyol ya no pugna por nada, se desentiende de esta vida y se plantea el problema angustioso de la salvación. Se accede al templo por una escalinata de cinco peldaños, en el basamento y como decoración en relieve dos floreros entre las bases de las columnas y en la entre calle hay dos nichos de arcos conopiales adornados por el cordón franciscano, sin nudos, columnas dóricas estilizadas y preciosas repisas, donde están colocados Pedro y Pablo.

La entrada tiene un arco de medio punto y a los lados los escudos franciscanos. Entre el primer y segundo cuerpo hay dos cornisas que limitan un hermoso friso decorado con flores que se interrumpe en el centro para dejar espacio al nicho que una vez albergara a la Virgen de La Luz En el segundo cuerpo en las entrecalles que dejan las columnas, existen dos nichos de arcos lobulados, con conchas, columnas salomónicas y repisones decorados uno para San Joaquín y otro para la señora Santa Ana, en el nicho vacío dos ángeles recorren una hermosa cortina.

Entre el segundo y tercer cuerpo hay cornisa y friso, lo mismo que cuatro columnas, dos nichos con arcos de medio punto, repisas que sostienen a San Antonio de Padua y a San Roque.

En el arco que limita la ventana del coro se encuentra un relieve, que recuerda el momento en que San Francisco sufrió la estigmatización de las llagas de Jesús aparece Fray León, testigo del suceso, del lado izquierdo y del derecho se encuentra un árbol.

En el remate un nicho en forma de cruz y de cada lado la Cruz de Calatrava y la Cruz de Jerusalén, la torre tiene dos cuerpos y un remate. En los márgenes de cada lado de la fachada aparecen follajes, ángeles y símbolos de la pasión.

Misión de Nuestro Padre
San Francisco de Tilaco

Tilaco quiere decir “en el agua negra”.

Es la única que conserva su atrio de tres entradas, cruz atrial, capillas pozas, capilla abierta.
El barroco de Tilaco es toda vitalidad, su fachada es pequeña y más de alguno la ha llamado risueña y encantadora.

En su fachada en la medida en que uno asciende la vista, se multiplican los ángeles, las flores, el follaje, los pámpanos, el decorado hasta volverse un jardín. Del escudo franciscano formado por la mano llagada de Cristo y la de San Francisco desciende el Espíritu Santo en forma de paloma.

Consta la fachada de tres cuerpos, del basamento sobresalen los pedestales que soportan las cuatro columnas salomónicas con remates corintios, con bellas hornacinas y arcos lobulados y ménsulas alargadas donde descansan San Pedro y San Pablo.

La puerta de acceso tiene un arco de medio punto formado por una concha delicada, los ángeles limitan el encuadramiento de esta entrada y aparecen dos querubines.

Del primero al segundo cuerpo hay un friso y cuatro sirenas con oficio de cariátides, sostienen las columnas estípites del segundo cuerpo, que enmarcan otros dos nichos con arcos de medio punto decorados con conchas, columnas dóricas y repisas, uno para la Inmaculada Concepción y otro para San José con el Niño.

Al centro del segundo cuerpo aparece la ventana del coro en forma de concha y con una hermosísima cortina que la abren dos robustos ángeles y dos ángeles ofrecen racimos de pámpanos.

En el tercer cuerpo hay dos plintos en los extremos con águilas que sirven de zócalo a los ángeles y al centro surgen dos columnas estípites formando el balcón donde aparece San Francisco contemplando el hermoso Valle de Tilaco, donde cuatro ángeles musicantes completan el ambiente. Remata un jarrón.

Tiene una torre de tres cuerpos y remate.

Historia de la Iglesia en Querétaro por José Félix Zavala (Parte 3 de 10)

Historia de la Iglesia en Querétaro

“Los edificios antiguos habían sido demolidos
Casi por completo y sobre sus ruinas se construían
Los nuevos templos y las moradas de los nuevos señores de estas tierras”.
Colegiales de Tlaltelolco

“Con la misma autoridad apostólica
Erigimos perpetuamente la ciudad de Querétaro
En ciudad episcopal, bajo el título de Santiago llamado El Mayor”.
Jesús María Díez de Sollano y Dávalos
Obispo de León

“Comprendemos y amamos a quien no piensa
Como nosotros. Con humildad reconocemos
Que no todos los miembros de la Iglesia somos
Santos. Estamos también seguros de que existe
Mucha santidad oculta dentro de la Iglesia”.
Ob. Mario Gasperín

“Velen con todos los medios a su alcance, por esta soberanía fundamental que posee cada nación en virtud de su propia cultura. Protéjanla como a la niña de sus ojos para el futuro de la gran familia humana. Soberanía proveniente de la auténtica cultura que les pertenece en propiedad.”
Papa Juan Pablo ll (UNESCO, 1985)

La escultura del Apóstol Santiago El Mayor que se encuentra en el trono principal de la actual Catedral de la Diócesis de Querétaro, ubicada en el antiguo Oratorio de San Felipe Neri, además de muy bella, salida de las manos del escultor Mariano Arce y retocada por otro de los grandes escultores de la Escuela Queretana de escultores, Diego Almaraz, es la de un peregrino con una rodilla en tierra en actitud de éxtasis.

Lo mismo la escultura que preside el retablo del altar mayor de la parroquia de Santiago, ubicada primeramente en el templo de Convento de San Francisco y posteriormente al secularizarse, en el templo que fuera de la Compañía de Jesús, es una talla de Santiago Apóstol, hincado, entre nubes, vestido de peregrino y en actitud de éxtasis, con un callado en las manos y colgando dos pumpos para el agua, símbolos del peregrino. Es la talla de una gran factura, a pesar de haber sido recortada, es el evangelizador de España y cuyo Santuario es la catedral de Santiago de Compostela, lugar obligado de peregrinación.

Por el contrario, el Santiago que se ve en el escudo de armas de la ciudad de Querétaro, la figura del sobrerelieve en cantera, que preside la portada del templo de San Francisco y la escultura ecuestre realizada por Abraham González y puesta en la esquina chata, donde convergen las calles de Carranza e Independencia en el barrio de La Cruz, colocada recientemente, son la representación del mítico Santiago Matamoros, el héroe mitológico de los españoles que importaron a América para su conquista.

La Iglesia de Querétaro, tienen como patrono principal a Santiago El Mayor, al apóstol de Jesucristo, según los documentos que constan en la muy centenaria Doctrina y Parroquia de Santiago a cargo de los frailes franciscanos al inicio de la conquista espiritual de Querétaro y consta oficialmente como patrono de la Diócesis en la Bula pontificia de Pío lX, al crear la ciudad episcopal de Querétaro y tanto en la sede catedralicia como en la parroquia mayor lo representan como pescador y peregrino y no al mítico Santiago Matamoros, traído por los invasores españoles.

Recordemos que los primeros doscientos años del catolicismo en Querétaro y la región que ahora compone la diócesis estuvo a cargo la fundación de la Iglesia, de las primeras cuatro órdenes religiosas que vinieron a América. La primera doctrina, la parroquia y sus ayudantías y posteriormente las nuevas parroquias, estuvieron a cargo de los frailes franciscanos, desde que se convirtiera Querétaro de altepetl, a pueblo de indios, con su cacicazgo en manos de Conín primeramente, luego en Alcaldía Mayor y posteriormente en Corregimiento de Letras de Querétaro, en lo que ahora es la ciudad episcopal hasta la mitad del siglo XVlll en que fue secularizada.

El territorio de la actual diócesis de Querétaro, en la parte de Jalpan, fue evangelizada primeramente por los frailes Agustinos y posteriormente por los frailes franciscanos, la parte de la Sierra Gorda principalmente Tolimán y Cadereyta también lo fueron por los franciscanos, el semidesierto queretano, tuvo ocho misiones dominicas y la parte de la Sierra Gorda que ahora pertenece al estado de Guanajuato, desde la misión de San Luis de La Paz, lo fue por los Jesuitas, donde comenzaron su primera misión dentro de la historia de la conquista espiritual de México, solo la región de los Valles que abarca de San Juan Del Río a Querétaro fue evangelizada casi sin contratiempos y los otros territorios todas las incursiones fracasaron hasta mitad del siglo XVlll.

En la portada del templo de San Francisco donde se encuentra en sobre relieve hecho en cantera el Santiago mítico, vestido de guerrero, a caballo, empuñando un sable y una rodela, en actitud de lucha, con rostro severo, decapitando a un moro, mirando al norte, esta escultura, junto con la que forma el escudo de armas de la ciudad y la realizada por González recientemente y puesta en el barrio de la Cruz, en la esquina chata, como ya se ha dicho, traen consigo el recuerdo más amargo para la muy milenaria historia de este pueblo mesoamericano, que es Querétaro.

Por el contrario La Santa Cruz de los Milagros, ha unificado a las dos culturas encontradas desde 1531 en esta ciudad, la mesoamericana y la europea, es obra de Juan de la Cruz, hecha en cuatro trozos de cantera y custodiada por un hermoso camarín, Cruz que estuviera al paso del camino en la cima de la loma del Sangremal en forma de “humilladero” y posteriormente se le construyera una pequeña ermita, hasta llegar al templo construido para el Colegio de Propaganda Fide, allí fundado, primero en su tipo en América y el más grande de la ciudad.

La Iglesia Católica hace su aparición en Querétaro, con el encomendero de Acámbaro, Hernán Pérez de Bocanegra y su mozo Juan Sánchez de Alanís, teniendo como su primer fiel, predicador y benefactor, al Pochtecatl Conín, posteriormente llamado Hernando de Tapia, al ser bautizado.

Quién pocos años antes había llegado a Querétaro con un numeroso grupo de otomíes, huyendo de la invasión española, convirtiéndose en el conquistador del Gran Valle y del altepetl llamado Lugar del Gran Juego de Pelota, Nda Maxei, Tlaschco o Queretha-ro.

Calculándose este acontecimiento, según la tradición, el 25 de julio de 1531. A la fecha lleva ya la Iglesia Católica en la ciudad del Gran Juego de Pelota 475 años.

La importancia de la ciudad de Querétaro comienza a ser realidad realmente a partir de 1547 cuando se “descubren” y se explotan las zonas mineras de las regiones de Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí, a partir de ese momento recobra importancia para los españoles, este pueblo y empiezan a avecindarse en él en forma ya masiva y desplazando a los mesoamericanos, quienes habían hecho ya del pueblo de indios de Querétaro un lugar de progreso.

Poco antes, allá por 1540, se había comenzado la construcción de lo que llegaría a ser una gran ciudadela dentro de la ciudad, el famoso Convento Grande de San Francisco, eje rector por 290 años de lo religioso, social, económico y urbano de Querétaro y la región, además dividirá la ciudad de construcción mixta, en sus dos partes que la integran: El Oriente para los indios, con su propia traza circular y al poniente para los españoles, también con su propia traza rectangular.

Poco antes, a finales de los años veinte y principios de los treinta del siglo XVl comienza el catolicismo en Querétaro construyendo la iglesia chiquita de la Cañada, dándose por parte de los mesoamericanos el sistema de apropiación y en los europeos el de sustitución usado por los frailes franciscanos, como ejemplo estará el humilladero en la loma del Sangremal, donde comenzó el culto a la Santa Cruz de los Milagros.

Se da por hecho la intervención de dos frailes franciscanos, Alonso de Rangel y Jacobo Daciano, venidos de Michoacán y la construcción, como ya dijimos, de un convento y templo modestos, en lo que conocemos como el Convento Grande de San Francisco, lo mismo que a partir de 1522 la venida esporádica de frailes del Convento de Xilotepec.

Es muy singular y digno de análisis el caso de Querétaro, donde Conín o Hernando de Tapia, realiza actos de ocupación primigenia de las tierras que detentaban para los años de 1530 los chichimecas y fue esta apropiación y el pueblo, puestos al servicio de los invasores, al ser requerida su rendición por los españoles.

De esta manera pasa Conín a ser por su astucia y por el reconocimiento de los invasores, el pacificador y poblador de Querétaro, conquistador de los pueblos cercanos y siendo premiado y reconocido por el rey de España, con escudo de armas y muchas prerrogativas que conservó hasta el final de sus días.

Tomó para sí buena porción de tierra sin que nadie se las asignara y para 1571 Conín o Hernando de Tapia había legitimado sus derechos con un informe de méritos y servicios a la usanza castellana y según leyes españolas.

Es importante tomar en cuenta que los indios de Querétaro pierden su primacía en la ciudad alrededor del año de 1650 debido al gran número de mestizos y españoles avecindados en la población y con la elevación de pueblo de indios a Alcaldía mayor.

La Familia Tapia y la familia Martín mantienen su estatus social y logran romper la estabilidad étnica con matrimonios de estas familias con españoles y mestizos

La futura sede episcopal, debe tenerse presente, fue adoctrinada por los frailes franciscanos al inicio de la invasión española y el convento y templo de San Francisco fue la sede de la doctrina, parroquia y juzgado eclesiástico por doscientos años.

Después pasó a manos del clero secular y cambió de sede la parroquia y el juzgado eclesiástico, provisionalmente al templo de La Congregación y finalmente al templo de la Compañía de Jesús, hoy conocido como Parroquia de Santiago, edificio ya desocupado para 1770, por los Jesuitas, debido a su expulsión.

Esta parroquia permanece hasta nuestros días en ese sitio y bajo el mismo patrocinio de Santiago El Mayor o Apóstol, hasta la actualidad.

El primer benefactor de la parroquia de Santiago, cuando estaba aún en las manos de los frailes franciscanos, lo mismo que del primer convento y el primer hospital, fue el cacique, el pochtecatl, y gobernador del pueblo de indios de Querétaro, Conín.

Los franciscanos levantaron y auspiciaron durante los siglos XVl, XVll y XVlll cerca de 150 mil metros cuadrados de espacios arquitectónicos, comenzando por el convento grande o la ciudadela franciscana, el Real Convento de Santa Clara, el Colegio de Propaganda Fide, La vicaría de San Francisquito, el Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, el conjunto franciscano de La Cañada, el del Pueblito, el convento de Tolimán, el de Cadereyta, entre otros más.

Al finalizar el siglo XVl y durante todo el siglo XVll las diferentes ordenes religiosas se fueron instalando en Querétaro, todos en suntuosos conventos: Diego de Tapia fue el benefactor para el Convento de Santa Clara, uno de los más suntuosos, ricos e importantes de la llamada Nueva España, donde su hija, la india María Luisa Tapia del espíritu Santo, es en algún momento, superiora y su vida transcurre entre monjas españolas.

En 1586 los Hermanos Hipólito fundaron en la ciudad “El Hospital Real de San José de Gracia”. Mientras los Hermanos de San Juan de Dios fundaron en San Juan del Río otro hospital.

Los frailes agustinos se establecieron en la ciudad en 1602, fundando el Convento de Nuestra Señora de los Dolores. En 1613 se establecieron los Frailes Dieguinos, fundando el convento de San Antonio.

En el año de 1614 los frailes Carmelitas fundaron en este futuro obispado el Convento de Santa Teresa de Jesús, En 1686 los frailes dominicos fundaron en esta capital queretana el Convento de San Pedro y San Pablo y para 1618 los Padres Jesuitas fundan los colegios de San Ignacio de Loyola y el de San Francisco Javier, más el templo de la Compañía de Jesús. El 12 de mayo de 1680 se consagra el santuario a Nuestra Señora de Guadalupe, construida por La Congregación de Clérigos de Nuestra señora de Guadalupe.

Los Mercedarios fundan en 1736 El Hospicio de la Merced, Los Padres Filipenses en 1755 fundan El Oratorio de San Felipe Neri, En 1727 se funda el Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, arquitectónicamente el orgullo más interesante que existe en la ciudad, En 1718 la monjas Capuchinas fundan en la ciudad el Convento de San José de Gracia para monjas pobres, en 1736 se funda el Beaterio de las Carmelitas Descalzas, donde resalta la monja india otomí, Salvadora de los Santos. En 1802 se funda el famosísimo convento de las Madres Teresas, conocido como “Teresitas”.

Las otras partes fuera de la población de Querétaro que comprenden el territorio eclesiástico del actual obispado de Querétaro, fueron adoctrinados, unos lugares por otomíes, venidos con los españoles, otros por franciscanos de los colegios de Propaganda Fide de Querétaro, Pachuca y México.

El territorio del semidesierto en una gran parte, fue adoctrinado algún tiempo por los frailes Dominicos, la parte de Jalpan por los frailes agustinos, muy al principio, destacando en la región Pame, a mitad del siglo XVlll, las misiones franciscanas de la Sierra Gorda, por los frailes salidos del colegio de San Fernando.

Esteban Arroyo, el cronista dominico residente en Querétaro y autor entre otros muchos libros “Las misiones dominicas en la Sierra Gorda de Querétaro” afirma en esa obra “Que tanto los franciscanos, como los dominicos y agustinos, en los comienzos de la conquista espiritual, procuraron sacar a los indios de los montes donde vivían dispersos y los congregaron organizándolos en comunidades y pueblos al estilo civilizados”.

Este planteamiento fue un total fracaso por mas de 250 años de los 300 que duró la invasión española en la Sierra Gorda y el semidesierto, en lo que es hoy parte del estado de Querétaro.

La parroquia de San Juan del Río, estuvo siempre a cargo del clero secular, la parte que corresponde al ahora estado de Guanajuato, fue adoctrinada por los Jesuitas, teniendo como cabecera el pueblo de San Luis de la Paz, también son notorios los catorce grandes conventos que en la ciudad de Querétaro se erigieron durante el siglo XVll y ya citados en párrafos anteriores.

La segunda solicitud hecha por el cabildo de Querétaro, es solicitada en el año de 1805, al rey de España, debido al Patronato Real de que gozaba, para que se fundara un obispado, solicitaba un territorio para el obispado de Querétaro, que comprendía la Villa de León, San Miguel El Grande, San Luis de la Paz, los minerales de Maconí y El Doctor, Cadereyta, San Juan del Río, Aculco, Jerécuaro, Salvatierra, Celaya y desde luego la ciudad de Querétaro.

Fueron tres los intentos de formarse este obispado, en 1710, cuando a Antonio de Cárdenas y a José Torres Vergara, empleados del cabildo de la ciudad gestionaron la erección de la diócesis, proponiendo al queretano Fray Pedro de la Concepción Urtiaga, como obispo y quién posteriormente fuera obispo de Puerto Rico; en 1767 Juan Antonio del Castillo Llata, visitó la Sierra Gorda, La Huasteca y El Nuevo Santander para informar la conveniencia de la creación de un nuevo obispado sin éxito y finalmente en 1863 se crea el obispado de Querétaro.

Es erigido finalmente por el Papa Pío lX, bajo la Bula “Deo optimo Máximo…”, expedida el 23 de enero de 1863 y ejecutada el 7 de febrero de 1864, siendo preconizado como su primer obispo el Vicario Capitular y Arcediano del Cabildo del Arzobispado de México, Bernardo Gárate López de Arizmendi, teniendo hasta nuestros días, la diócesis o Iglesia local de Querétaro, una existencia canónica de 143 años.

La ciudad tenía para ese momento cuatro parroquias: La de Santiago, la de San Sebastián, la de Santa Ana y la de del Espíritu Santo, a las que se le agregaron las del territorio que marca la bula pontificia en demarcación que le fue otorgada a la nueva diócesis:

Fueron: La del Pueblito, la de La Cañada, la de Amealco, San Juan Del Río, Tequisquiapan, Tolimanejo, Cadereyta, El Doctor, Escanela, Jalpan, Landa, San José Iturbide y Xichú, además de las vicarías fijas.

Se pidió a los curas de las parroquias que formarían parte del obispado de Querétaro la asistencia del párroco a la toma de posesión y a la lectura de la Bula Pontificia, actos que presidiría en nombre de la Santa Sede el Sub Delegado Apostólico y obispo de León, José de Jesús Ma. Diez De Sollano y por problemas con el usurpador Maximiliano el nuevo y primer obispo de Querétaro tomaría posesión de la diócesis en la persona del Bachiller Luis Gonzaga Borja.

Su territorio comprende 15,326 kilómetros cuadrados, ubicados en siete municipios del estado de Guanajuato y en los 18 que comprenden el estado de Querétaro. Ha sido sufragánea del arzobispado de Morelia y actualmente del de San Luis Potosí. Consta de 86 parroquias y 12 decanatos.

Esta dividida en las regiones: Sur, que comprende los municipios de Amealco y Huimilpan, la de Los Valles centrales, que comprende los municipios de Ezequiel Montes, Tequisquiapan, San Juan Del Río, Pedro Escobedo, El Marqués, Corregidora Dr. Mora, San José Iturbide y la sede episcopal Querétaro.

En la región del semidesierto, comprendida por los municipios de Victoria, Santa Catarina, Tierra Blanca, Peñamiller, Tolimán Colón y Cadereyta y la de la Sierra Gorda, integrada por los municipios de Xichú, Atarjea, Arroyo Seco, Pinal de Amoles Landa de Matamoros, San Joaquín y Jalpan.

Ha sido gobernada por ocho obispos a la fecha y sus sedes o Catedrales han sido habilitadas hasta la nuestros días. Por primera vez y de acuerdo a la Bula pontificia, lo fue el templo de la Compañía de Jesús, cuya parroquia de Santiago continuó en ese mismo recinto.

Posteriormente fue catedral el templo de La Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe, un poco de tiempo y hasta perder el obispo el pleito con los frailes franciscanos estuvo en el templo de San Francisco, algunas veces y circunstancialmente en el templo de San Antonio y actualmente en el templo de San Felipe Neri, cuyo edificio fue consagrado para este servicio el 30 de julio de 1931, por el obispo Francisco Banegas.

Para mediados del siglo XVlll lo que comprende el actual obispado de Querétaro estaba dividido en el Juzgado eclesiástico de Xichú de indios, El Juzgado eclesiástico de Escanela, El Juzgado eclesiástico de Cadereyta, El Juzgado eclesiástico de Tequisquiapan, El Juzgado eclesiástico de San Juan Del Río y el Juzgado Eclesiástico de Querétaro.

Aquí hay que recordar que la evangelización durante la invasión española tenía un sentido programático para inculcar la cultura occidental, basándose en la esperanza de los nuevos súbditos, un nuevo esquema social y urbano.

Una de las introducciones a la grandiosa obra de Fray Bernardino de Sahagún, dice: “Fingir normalidad, tranquilidad, firmeza era la constante de los españoles ante Europa sobre el nuevo continente, su desilusión era la división tajante entre los indios y los españoles, el sueño europeo no era real, no había paz, los indios no eran simples, ni estaban deslumbrados ante la nueva fe, ni la actividad evangelizadora estaba fuera de los intereses políticos”.

El brazo conquistador estaba puesto en los franciscanos, que en 1525 habían empezado la evangelización metódica de los conquistados, el sanguinario Nuño de Guzmán se enfrentaba a sus coterráneos humanistas, mientras los franciscanos y dominicos se enfrentaban como rivales entre sí y dentro de las ordenes mendicantes chocaban los criterios a seguir en este, para ellos, nuevo continente.

La lucha por el poder se daba entre alegatos de méritos y servicios y arguyendo dulces panaceas espirituales. La invasión estaba en marcha. Los franciscanos actuaban respaldados por el poder real y el resucitado espíritu heroico de la Iglesia primitiva.

Los frailes no se daban cuenta de la falsa y pobre opinión que sobre los indios tenían, mientras Fray Bernardino de Sahagún captó rápidamente que la conversión de los indios nada tenía que ver con el optimismo de los primeros misioneros, debido al gran desconocimiento que sobre ellos tenían.

Para 1534 ya existían para los invasores cuatro grandes divisiones territoriales y políticas de la llamada Nueva España, que eran: México, Coatzacoalcos, Oaxaca y Michoacán. Al poco tiempo se formó la provincia de Xilotepec, sobre territorio chichimeca, que a su vez se subdividía en corregimientos, reales de minas y alcaldías mayores.

Este gran territorio chichimeca regido por Xilotepec tuvo su primera segregación en 1552 con la formación del corregimiento de Xichú y Punxinguía, que posteriormente fue alcaldía mayor para 1590 y para el siglo XVll cambiara su centro político y económico a San Luis de la Paz y cuyos doctrineros eran los Jesuitas. Este territorio ahora es parte del obispado de Querétaro.

Es importante tener en cuenta que la segunda segregación del territorio de Xilotepec, sucede en 1577, cuando se forma la alcaldía mayor de Querétaro constituida por San Juan Del Río, Tequisquiapan, junto con sus haciendas y ranchos.

Queda esta alcaldía mayor en lo tocante a lo religioso, parte bajo la jurisdicción de la provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán y por el lado de Xilotepec, bajo la jurisdicción de la provincia franciscana de El Santo Evangelio, con sede en al ciudad de México y la parte correspondiente a San Juan del Río, por el clero secular.

La circunstancia de tipo religioso en que quedó la Alcaldía mayor de Querétaro, su gran desarrollo económico, social religioso y humano, aunado a que el pueblo de San Juan del Río, era parte de su alcaldía y al mismo tiempo, un curato secular a cargo del arzobispado de México.

El que Tolimán, recién fundado a favor de los españoles por los otomíes, fuera una doctrina y convento regidos por los franciscanos de la provincia de Michoacán.

La población de Querétaro, tenía doctrina, curato, convento, hospital y juzgado eclesiástico, como se ha dicho patrocinados por Conín, el gobernador del pueblo de indios y además siendo el territorio más próspero de la provincia franciscana de Michoacán.

Esta situación ocasionó lo que se llamó en 1584 “el pleito grande” por esta población, entre los obispos de México, Juan de Zumárraga y el de Michoacán Vazco de Quiroga y que finalizara con el triunfo y dominio religioso del arzobispado de México sobre este territorio, retardó la fundación de un obispado en ciudad tan próspera hasta después de la salida de los españoles. Ahora es la ciudad episcopal, formando parte, desde luego, del obispado de Querétaro.

Recordemos que de la provincia del Pánuco en 1579, se separó una Nueva Alcaldía Mayor, la de Villa de Valles, a las que pertenecía Jalpan y ya las minas de Xichú y de Escanela. Estas tres últimas poblaciones pertenecen actualmente al obispado de Querétaro.

El Territorio del semidesierto de la Sierra Gorda Queretana se conformó religiosamente por la doctrina y curato de Cadereyta, única población formada a la traza europea en este obispado, estuvo a cargo de los frailes franciscanos de la provincia del Santo Evangelio perteneciente a la ciudad de México. Mientras que los curatos de Tolimán y Tolimanejo fueron de los franciscanos de Michoacán.

La encomienda a principios de la invasión española en territorio queretano quedó a cargo de Pedro de Quezada, hasta mediados del siglo XVll.

Es bueno señalar dentro de esta relación que El Valle de Alfajayucan y los otros valles cercanos tuvieron su convento franciscano a cargo de la provincia franciscana del Santo Evangelio de México, mientras que las poblaciones de Escanela, Tilaco, Concá y el Cerro de La Media Luna, estuvieron a cargo de un cura secular del arzobispado de México y posteriormente junto con Jalpan y Pacula, estuvieron bajo la custodia de los frailes Agustinos de la Provincia de Dulce Nombre de Jesús. Todos estos territorios forman parte del obispado de Querétaro.

Todo el extenso territorio comprendido por el llamado semidesierto queretano, entre San Juan Del Río. Higuerillas, el Río Extoraz y el Cerro de la Media Luna dieron origen primero a la Fundación del pueblo de Cadereyta y más tarde a la parroquia de San Pedro y San Pablo bajo el curato de los frailes Franciscanos de México, que también forma parte del obispado de Querétaro.

Parte de este territorio episcopal actual falta mencionar la zona otomí de Amealco y las tres poblaciones que formaron antes de la llegada de los europeos a Querétaro, el Altepetl del Gran Juego de pelota y que ahora conocemos como Huimilpan, El Pueblito y La Cañada.

Es importante tener presente en la formación y devenir del obispado de Querétaro que los chichimecas eran los habitantes de Querétaro a la llegada de Conín y posteriormente de los españoles y recordar que junto con los españoles llegaron a estas tierras, los tarascos y mexicas y otomíes de Tlaxcala.

Los chichimecas de la región del actual estado de Querétaro, se dividían en forma general en otomíes, Pames, Jonaces, tamimes y teuchichimecas, guerreros en su mayoría, diestros en el uso del arco y la flecha y con un gran conocimiento de las hierbas medicinales.

Eran por su calidad de guerreros muy ligeros de peso, su alimento se basaba en tunas, mezquites, palmito, miel de maguey y de abeja, además de raíces. En cuanto a carne eran las liebres, el venado y las aves su dieta.

Cada uno se hacía acompañar de su mujer, no admitían ni enfermos, ni viejos, manteniendo un gran respeto por los augurios, el conocimiento de hierbas que ocasionaban la muerte instantánea o lenta. Conservaban el pelo largo tanto hombres como mujeres.

No hay que olvidar que la religión Católica entra por los ojos a los chichimecas, a través de la Santa Cruz de los milagros, pues es coincidente con su cosmogonía, no así por Santiago Matamoros, de tal suerte que en la loma del Sangremal se levantó un humilladero donde se veneró hasta la construcción de un templo sencillo primeramente y después el Gran Colegio de Propaganda Fide, donde se sigue su culto en forma por demás mayoritario a cualquier otro en la ciudad.

Posteriormente para 1632 la realización de la imagen que ahora conocemos como Nuestra Señora del Pueblito, puesta en el centro ceremonial de El Cerrito, unirá también por sincretismo religioso a los indios con el culto católico a la Madre de Dios, veneración que ellos tenían de tiempo inmemorial en ese centro cultual

La festividad de este culto se realiza fuera del litúrgico, en el mes de febrero con todo el rito mesoamericano en la población que conocemos como El Pueblito y en la ciudad de Querétaro tiene un culto paralelo con la población criolla y mestiza, apegado al culto occidental del catolicismo.

El Culto a Nuestra Señora de Soriano ha ido creciendo poco a poco a pesar de que la imagen es muy antigua y fue recogida del mineral de Maconí, que fuera destruido por los Jonaces y cuya imagen de la Virgen quedó por más de catorce años abandonada en ese lugar hasta su rescate y veneración en la misión dominica de Soriano, donde tiene ahora su santuario.

Los documentos sobre la Parroquia de Santiago cuando esta era regida por los frailes franciscanos, los encontramos hasta el año de 1593, estos consisten en partidas de bautismo para españoles y se encuentran sin firma y es hasta 1597 es cuando empiezan a aparecer las primeras firmas de frailes como la de Lucas de los Ángeles y Francisco de Parra entre otros.

Existe en los archivos de esta parroquia un libro marcado con el número uno, para matrimonio de indios en la capilla de Señor San José o el llamado templo de la Cuerda, abarca de 1624 a 1658 y se abre otro libro para el mismo servicio en 1663 a 1674.

El 7 de febrero de 1759 se entregó el curato de esta ciudad de Querétaro al clero secular, siendo el Bachiller Don Antonio De La Vía Santaelices, el primer cura beneficiado, teniendo hasta el año de 1771 el templo de La Congregación como sede de la parroquia de Santiago, año en que la trasladó al templo de La Compañía de Jesús y a la muerte de este cura en 1785 es nombrado cura beneficiado Alonso Nuñez de Haro y Peralta.

En 1808 es cura de Santiago el Padre Rafael Gil de León, en 1815, Joaquín de Oteysa, en 1834 José Miguel Zurita, en 1850 José Ma. Ochoa, en 1858 Joaquín Martínez Caballero, en 1864 el cura Agustín Guisasola, en 1884 José Francisco Figueroa, en 1884 a 1891 José Ma. González, le siguieron los curas José Ignacio Carrillo, Manuel Reynoso, Felipe M Sevilla, José M Arias, José Trinidad Cervantes hasta 1911.

Han sido ocho los obispos que ha tenido la diócesis de Querétaro. El primer obispo lo fue Bernardo Gárate de Arizmendi por un año, de 1865 a 1866, le siguió Ramón Camacho y García por 15 años, de 1869 a 1884, le sucedió su hermano por 23 años, de 1885 a 1908, Rafael S. Camacho García, Quién tuvo en los últimos años de su vida, como coadjutor con derecho a sucesión, al obispo queretano, Manuel Rivera Muñoz.

Los obispos han venido, el primero de ser Vicario General del Arzobispado de México, el segundo de ser Vicario General de Morelia, lo mismo que el quinto y sexto obispos, uno de Morelia y otro de esta diócesis, el único obispo queretano en Querétaro, era para su nombramiento ya Obispo Coadjutor con derecho a sucesión, fue Mons. Rivera, otros dos ya eran obispos a ser enviados a esta diócesis: El Señor Alfonso Toríz Cobián, que venía de ser obispo de Chilapa, en el estado de Guerrero y el Señor Mario De Gasperín, de ser obispo de Tuxpan, Veracruz.

Fue Manuel Rivera Muñoz, obispo titular, solo seis años, de 1908 a 1914, le siguió por 13 años al frente del obispado, Francisco Banegas Galván, de 1919 a 1932, fueron 13 años, le continuó al frente de la diócesis el obispo Marciano Tinajero y Estrada, de 1933 a 1957, lo fue por 24 años, lo sustituyó el obispo de Chilapa, Alfonso Toríz Cobián, de 1958 a 1988, estuvo al frente del la grey queretana por 30 años y finalmente es obispo de Querétaro desde 1989, Mario Gasperín G.

El Cabildo de la Catedral se instala según instrucciones de la Bula del Papa Pío lX el 2 de febrero de 1865, constituido por el presidente de este consejo, el secretario, el canónigo Lectora, el Magistral, el Doctoral, el Penitenciario, el Sacristán Mayor.

Se han distinguido entre los muchos canónigos queretanos: Pedro Vera Zuria, Salvador Septién, Florencio Rosas, Ezequiel De La Isla Manuel Reynoso, Daniel Frías, Vicente Acosta, Cesáreo Munguía, Salvador Cabrera, Guillermo Romero, Gilberto Quiroz, entre varios más.

La fundación del seminario conciliar fue el primer trabajo emprendido por el primer obispo de Querétaro y tuvo este seminario como primera sede el convento franciscano de San Antonio un 2 de mayo de 1865 y un recorrido difícil hasta llegar a las instalaciones de que goza ahora y erigidas por el obispo Toríz Cobián.

El seminario conciliar del año de 1865 a 1909 había formado 176 sacerdotes y habían pasado cuatro rectores, que fueron Manuel Castro y Castro, Albino Feregrino, Florencio Rosas y Daniel Frías.

La escuela de Música Sacra fue instituida por el Obispo Rafael S Camacho un 18 de febrero de 1892, poniendo al frente al padre Guadalupe Velásquez y fue el pionero de las peregrinaciones diocesanas a pie a la Villa de Guadalupe, siendo la diócesis de Querétaro la primera en organizar este tipo de devoción mariana y que hasta la fecha le da gloria a la ciudad.

Las leyes de Reforma y la persecución religiosa fueron para los obispos de Querétaro los momentos más difíciles de su historia, donde tuvieron que exiliarse temporalmente y llevar en hombros el alzamiento cristero que aunque en poca monta también se dio en parte del estado de Querétaro, sobre todo en la región del Municipio de Colón.

Destacó en estos tiempos el que llegara a ser Arzobispo de Puebla, Don Pedro Vera y Zuria quién tomó las riendas del obispado de Querétaro en sede vacante y momentos difíciles en la vida del país de 1914 a 1919 y el P. Florencio Rosas, que con sus instituciones educativas, dio el salto en Querétaro al nuevo siglo XX.

Los Obispos Rafael Camacho García y Manuel Rivera Muñoz intentaron construir una Catedral parra el obispado de Querétaro. Las dos intenciones de edificar Catedral ex profeso en la ciudad, fueron frustradas, la primera en la parte norte del jardín de Independencia o Plaza de Armas y la segunda en lo que hoy es actualmente el jardín Guerrero y ya había sido destruido el claustro del convento de Santa Clara en ese mismo lugar.

Este intento del obispo Manuel Rivera, en los que es hoy el jardín Guerrero, fue un proyecto de Manuel Velasco G. y encargado para recolectar los fondos al canónigo Florencio Rosas, colocándose la primera piedra el 23 de mayo de 1912 y suspendido el proyecto el 29 de julio de 1914, con sede vacante y la toma violenta del gobierno de Carranza, quién incautó el terreno y el ahora Palacio Municipal, entonces casa episcopal.

El Obispo Marciano Tinajero y Estrada, consolida este trabajo, con la convocación y celebración del primer sínodo diocesano, dejando durante su pastorado religiosos y religiosas de diferentes órdenes dedicadas a la educación, colegios suficientes que garantizaran la formación del pueblo católico queretano. Le tocó al obispo Toríz, poner en marcha los acuerdos del concilio Vaticano ll y le da sede definitiva al seminario de Querétaro.

Es importante recordar que el Queretano y fraile dominico en el siglo XVll. Fray Antonio de Monroy e Hijar, quién fuera casualmente Arzobispo de Santiago de Compostela y en el siglo XX, el valiente Pedro Vera y Zuria a quién en varias ocasiones le tocó sostener el peso del obispado de Querétaro fue Arzobispo de Puebla de los Ángeles, entre los varios obispos que Querétaro ha dado a la Iglesia católica.

Entre los católicos más destacados de los últimos tiempos podemos encontrar a Clemencia Borja Taboada, fundadora de la Misioneras Marianas, a María Eugenia González Lafont, fundadora de la congregación de las Misioneras Catequistas, a Trinidad Urquiza Septién abadesa del monasterio actual de las monjas Clarisas.

Al campesino Manuel J, Campos Loyola y al maestro José I Sotero Nieves, asesinados por amor a la Iglesia durante el movimiento cristero. A los maestros y directores del Conservatorio de Música Sacra Fernando Loyola Fernández, Agustín González y Eduardo Loarca Castillo. A los rectores del Seminario Conciliar, Manuel Castro y Castro, a Florencio Rosas, a Daniel Frías y a Don Ezequiel de La Isla. A los sacerdotes Gonzalo Vega y Salvador Septién, entre muchos otros.

En Querétaro la orden de los Caballeros de Colón se fundó el 17 de diciembre de 1919, dejándolos bajo el patrocinio del Apóstol Santiago y la anuencia del obispo Francisco Banegas, siendo algunos de sus fundadores: Carlos González de Cosío, Carlos Loyola de la Vega, Salvador Septién, Edmundo de la Isla, Fernando Loyola, Luis Proal, Antonio Urquiza, entre otros.

Dentro del territorio de la diócesis se encuentran dos municipios casi totalmente indígenas, son el de Amealco con las poblaciones de San Miguel Tlaxcaltepec, Santiago Mequititlán, San Ildefonso, entre otras; El Municipio de Tolimán con las poblaciones de San Pedro, San Andrés y San Pablo, también entre otras más.

Existen fiestas de carácter prehispánico muy arraigadas en diferentes partes del estado, destacando la de La Santa Cruz de Los Milagros, en el mes de septiembre en la ciudad de Querétaro y la de Nuestra Señora de Los Naturales o del Pueblito en el mes de Febrero, en el municipio de Corregidora

Octavio Paz nos dice en la introducción del libro tres mil años de cultura en México, que la conversión entre españoles e indios fue mutua, mientras que los documentos conciliares nos dicen. “Que los evangelizadores se enteren bien y conozcan ampliamente la historia, las estructuras sociales y las costumbres de los pueblos, y se enteren bien del orden moral y de los preceptos religiosos asó como de la mentalidad de dichos pueblos, de acuerdo a sus tradiciones sagradas acerca de Dios”.

“Dio es tan insondable, tan infinito e incomprensible, que ninguna persona, ningún grupo humano puede tener la totalidad de la percepción de Dios. Por eso Dios permite que se reparta su presencia y la percepción de él entre los pueblos, para que entren en un dialogo interno, para que comenten unos con otros su percepción de Dios.”
Ob. Samuel Ruiz García.

El siglo XVl es el periodo fundamental en la historia de México, durante este período se lleva a cabo, el más vigoroso, entrechoque de dos civilizaciones de las que tanto se habla y en las que se yuxtaponen elementos tanto mesoamericanos como españoles y se comienza la historia de la Iglesia Católica en México.

Se concluye que la conquista de México, la fundación de la llamada por el invasor “ Nueva España “ y la organización de la “ Iglesia en México “ es obra casi exclusiva de las órdenes mendicantes, casi al margen de los obispos y en lucha permanente con el poder civil.

Estas son las órdenes religiosas fundamentales en el siglo XVl durante la invasión europea y la propagación de la fe católica en América y su fecha de llegada al continente.

Franciscanos 1523
Dominicos 1526
Agustinos 1533
Jesuitas 1572

El primer Obispado creado en América fue el de Tlaxcala – Puebla, en 1524, después el de México en 1530, declarándose sede metropolitana a este Arzobispado para 1548, posteriormente se fundó el de Oaxaca en 1534, luego el de Michoacán en 1536, siguiendo con el de Nueva Galicia en 1548.

Esta organización eclesial no toma en cuenta el sureste mexicano comprendido por Chiapas, Campeche, Tabasco y Yucatán, obispados formados casi enseguida de los anteriormente mencionados.

La Historia de la Iglesia en México podría decirse que comienza en 1523 y tiene un primer paso dado, hasta la llegada de los jesuitas en 1572.

De las tres ordenes religiosas primeras y más importantes llegadas a Mesoamérica, se puede decir que los franciscanos eran iluministas, imbuidos del espíritu utópico de Joaquín de Fiore. Los dominicos después de su reforma de 1536, llegaban a América llenos de un espíritu apostólico importante y los frailes agustinos reformados en 1430, llegan a estas tierras con un gran fervor misionero.

El gran problema a enfrentar de estos frailes, fue la presencia de los mesoamericanos y su civilización, fue el cómo descubrir y el cómo incorporar esta población asombrosa, al mundo europeo y a esa su historia, única conocida y válido para ellos, no era para ellos un problema la evangelización estrictamente dicha sino como excluir esta cultura autóctona de la que ellos poseían.

No surgió desde el principio la propuesta de una iglesia indígena sugerida por parte de algunos frailes franciscanos y agustinos y a la que se oponían los dominicos, entre estas tres órdenes mendicantes.

No pudiendo fundar la Iglesia autóctona, vuelve a surgir su intento en 1572 con la llegada de los Jesuitas, quienes volvieron a intentarlo con la fundación de sus colegios y la esperanza de que en determinado tiempo pudieran ordenarse sacerdotes mesoamericanos surgidos de entre esta formación loyolista.

La intención de las ordenes mendicantes de fundar una Iglesia Mexicana no se logró, durante el apogeo de estos grupos religiosos en las tierras invadidas, dejaron solo el fundamento para la creación de una Iglesia Criolla, pero si dejaron bien asentada una Iglesia española, con fieles mesoamericanos tenidos como miembros de segunda categoría.

El poder del monarca español sobre la Iglesia en los territorios americanos fortaleció a la Iglesia peninsular y la hizo más evidente, en otras palabras fue una Iglesia colonial, lo que al final de cuentas fue el saldo de la presencia de los evangelizadores en tierras americanas.

En cuanto a la organización en provincias, de las órdenes mendicantes, diremos que en 1535 se forma la Provincia franciscana del Santo Evangelio de México y en 1565 la Provincia también franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, los dominicos erigen su provincia hasta el año de 1532, bajo el nombre de Santiago Apóstol y los agustinos en 1545 bajo el título del Dulce Nombre de Jesús.

Para los trabajos de organización de la Iglesia en lo que se dio en llamar la Nueva España, el obispo de México, Fray Alonso de Montúfar, convoca a los dos primeros concilios mexicanos, el primero en 1555 donde en 95 capítulos trata la organización de la Iglesia en México, resaltando el problema de la resistencia mesoamericana a dejar su propia religión y el de 1565 que se dedica a la adaptación del Concilio de Trento en la Iglesia de México, el tercero de da en 1585 con la convocatoria del Obispo Moya de México y es el de mayor importancia en el final del siglo XVl.

Con la rendición que Conín hace del territorio por él invadido, al encomendero de Acámbaro, Hernán Pérez de Bocanegra, que es la población de Querétaro, Nda Maxei, o Tlaxco y basado en los documentos de Fray Jerónimo de Mendieta, la Relación geográfica de Hernando de Vargas, la Paramología de Fray Paciente de Verona, también lo mención del cronista Vilaplana, es muy seguro que los primeros evangelizadores de estas tierras sean el fraile Alonso de Rangel y Jacobo Daciano, ambos franciscanos, descontando las actividades primarias de Juan Sánchez de Alanís y Conín, en este sentido.

Los franciscanos desde su convento Grande en Querétaro apoyado poco a poco por los otros que fundaron en lo que hoy es el obispado local, más las ayudantías de ‘parroquia, funcionaban como una magna parroquia, con una Doctrina, un hospital anexo y fundaciones piadosas o cofradías.

De esta manera cuando se seculariza la parroquia de Santiago, continúa su actividad en el templo de La Compañía de Jesús, ya desocupado por la expulsión de estos y trae consigo 200 años de antigüedad a cargo de los frailes franciscanos y serán a la fecha, 240 años más a cargo del clero secular, siendo esta parroquia madre de las iglesias y el templo de los jesuitas, la primera catedral en el obispado de Querétaro, nacido pasada la primera mitad del siglo XlX.

En 1544 se inició la disputa por los diezmos de la población de Querétaro, entre los obispos Vasco de Quiroga de Michoacán y Juan de Zumárraga de México, asunto resuelto hasta 1586, siendo favorable el fallo a favor del obispado de México.

Durante la colonia y muchos años después la Iglesia fungió como prestamista, arrendadora, administradora y empleadora por la gran cantidad de haciendas, ranchos, labores, obrajes y propiedades urbanas que poseía.

Los franciscanos establecidos en el convento de Querétaro pasan a ser parte de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán en 1566

Los frailes agustinos desde Xilitla hicieron las incursiones misionales a la parte de Jalpan y sus alrededores, posteriormente los dominicos en el siglo XVll incursionan en el semidesierto queretano, los Jesuitas desde San Luis de la Paz en los siete municipios actuales que forman parte de la Iglesia de Querétaro y los clérigos seculares adoctrinan en la zona de San Juan del Río, mientras los franciscanos fundan los conventos de Tolimán, y Cadereyta, mientras finalmente tienen un relativo éxito las llamadas misiones fernandinas allá por 1750, donde destaca Fray Junípero Serra

En la ciudad de Querétaro, futuro obispado, se van integrando junto con el crecimiento económico y el desplazamiento de los otomíes del poder, diferentes órdenes religiosas tanto femeninas como masculinas,

Se da comienzo con el patronato de Conín en la construcción del templo, convento, doctrina y primera parroquia, con la rectoría de los franciscanos, en lo que hoy conocemos como templo de San Francisco y es aproximadamente por el año de 1540.

Uno de los conventos que llegaría a ser de los más importantes de Nueva España y de los más ricos, fue fundado bajo el patronazgo del cacique Diego de Tapia para su hija, la cacica María Luisa del espíritu Santo, quien propiamente fuera la “dueña” de ese monumental monasterio, llamado de Santa Clara de Jesús en 1607, franciscano también y segunda fundación en Querétaro de la Iglesia Católica.

Para 1613 se establece otro gran monasterio, el de los Dieguinos o franciscanos de más estricta observancia, conocido comúnmente como San Antonio

Los carmelitas descalzos reformados por Teresa de Ávila en España se establecen en Querétaro en 1614, con no pocas dificultades.

Para 1624 los hermanos Hipólitos tienen su iglesia y hospital de La Inmaculada Concepción en esta ciudad.

Posteriormente los jesuitas edifican sus dos colegios el de san Ignacio de Loyola y el de san Francisco Javier, además del templo de la Compañía de Jesús, esto es por el año de 1625.

Los frailes dominicos que ya habían fundado siete misiones en el semidesierto y un templo en San Juan del Río se establecen en la ciudad de Querétaro fundando el convento y el templo dedicados a San Pedro y San Pablo, además de la Capilla de la tercera orden, esto es por el año de 1692.

Las hermanas Alonso en un predio de su propiedad dan inicio a un beaterio que llegaría a ser por su arquitectura y servicio una de las glorias de la ciudad, ellas fueron las fundadoras de El Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo en 1669.

En 1683 en el antiguo convento de recolección fundado en 1640 en la loma del Sangremal o barrio de indios, los frailes franciscanos fundan una de las obras más importantes de su orden, que dará pie a otras de igual importancia y es el Convento y Colegio de Propaganda Fide.

Las religiosas Capuchinas fundan en Querétaro su templo y convento llamado de San José de Gracia por el año de 1728.

Los frailes agustinos que en 1570 ya habían incursionado por Jalpan, se establecen en Querétaro fundando un hermosísimo convento y templo llamado de Nuestra señora de los Dolores por el año de 1728.

Para 1736 los padres mercedarios fundan en la ahora esquina de las calles de Altamirano y 16 de septiembre el hospital y templo de Nuestra señora de la Merced.

Los padres filipenses, una rama de los jesuitas funda en Querétaro el convento y templo de San Felipe Neri, ahora habilitado como Catedral de este obispado, por el año de 1755.

Las religiosas Carmelitas descalzas fundan en esta ciudad un beaterio llamado de San José y conocido comúnmente como Carmelitas por el año de 1736.

Los frailes Franciscanos fundan en El Pueblito convento y Santuario a la patrona de la ciudad Nuestra señora del Pueblito, el nombre propio del convento es de San Buena Ventura, esto es por el año de 1736.

Las carmelitas reformadas fundan en esta capital episcopal el convento maravilloso de El
Niño Jesús, conocido comúnmente como Teresitas, en el año de 1802.

Los franciscanos se extienden a la capilla de indios llamada del Espíritu Santo, a la capilla de indios de San Francisquito y al convento de la otra Banda llamado de San Sebastián.

“Considerando que la parroquia de Santiago es la primera que se erigió en esta ciudad, que de su territorio se han formado sucesivamente las que actualmente existen en la misma ciudad; por lo cual de que aquella parroquia debe ser considerada como matriz de estas; que de hecho ha sido considerada siempre como la principal, en la estimación de los fieles y aún del gobierno eclesiástico, lo cual es público y notorio que siempre ha estado en pacífica posesión de su principalidad y procedencia sobre las otras sin que jamás se halla suscitado la menor cuestión sobre el particular…”

Marciano Tinajero y Estrada
Obispo de Querétaro.

“Todas las convulsiones políticas han traído males de trascendencia, la mayor parte de ellos irreparables, pero los que han conmovido nuestra república desde hace una década, han sido más intensos, pues han removido todo desde sus cimientos, lamentándose además de la pérdida de vida de nuestros hermanos, la de la intervención de bienes, despojo de intereses, incautación de bibliotecas y documentos, destrucción de archivos…”

José M Arredondo
Cura de Querétaro
31 de agosto de 1919

“Más como la parroquia principal de las cinco en que está dividida la mencionada ciudad, este dedicada a Dios en honor del apóstol Santiago como su patrono principal, quede aquella iglesia constituida Catedral bajo la misma advocación y conservando su prerrogativa de parroquia…”
Papa Pío lX

Son los fundadores de la Iglesia Católica en Querétaro, los frailes Franciscanos, más exactamente los de la provincia del Santo Evangelio de México primero y posteriormente los de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, teniéndose como pioneros al fraile de Dinamarca, Jacobo Daciano y al fraile Alonso Rangel, quién dominaba las lenguas náhuatl y Otomí y fuera enviado a estas tierras por el encomendero de Acámbaro, Hernán Pérez de Bocanegra.

Son también considerados pioneros de la propagación de la fe católica el gobernador del pueblo españolizado de Querétaro, Conín y al mozo del encomendero de Acámbaro, quién posteriormente fuera sacerdote y cura del Mineral de Xichú, Juan Sánchez de Alanís.

Debe tenerse en cuenta el hecho de que La Santa Cruz de los Milagros de Querétaro, es la que une a los pueblos que integran la nueva ciudad de Querétaro tanto mesoamericanos, como europeos, en esta región, que se encontraban en disputa cultural y religiosa, Chichimecas, otomíes, Tarascos y Españoles, para los tres primeros grupos humanos tenía esta cruz el significado de los cuatro puntos cardinales o los “cuatro vientos” y para el tercero, el de los europeos, era el símbolo del cristianismo.

Esta cruz realizada al capricho de los naturales de esta tierra es de piedra blanca de la zona tiene forma ochavada y esta esculpida en cuatro piedras sin pulimento, con un tamaño de dos varas y media de altura.

Esta devoción y patronazgo que Querétaro tiene para La Santa Cruz de los Milagros, permanece hasta la fecha en la fiesta que cada septiembre se realiza del 12 al 15 y por las narraciones de Fray Miguel M. Zavala, Fray Francisco Javier de Santa Gertrudis y Fray Isidro Félix de Espinosa, de quienes hemos conocido la obra de otro de sus compañeros, “Imán de piedra”, la tradición de que esta cruz, crece, tiembla y convierte pecadores.

Esta “conquista espiritual” da comienzo en la ciudad de Querétaro en el llamado Convento Grande de San Francisco, edificado entre las dos trazas de la ciudad y en el actual territorio de la Diócesis, inicia en la Iglesia Chiquita de La Cañada, por el año de 1531, estableciéndose la primera parroquia en 1565, con el antecedente de una Doctrina con facultades de parroquia en 1540 en los inicios del templo y Convento franciscano.

Los reyes de España obtuvieron de La Santa Sede el patronato real, que les daba el derecho de nombrar los obispos y disponer sobre la organización de la Iglesia en las tierras invadidas. Cada convento disponía de templo y doctrina, pero en realidad funcionaban como parroquias. Estos derechos de que gozaban los frailes fueron discutidos hasta el tercer concilio mexicano en 1585.

La Real Audiencia de México, en 1534 con autorización del rey Carlos V, dividió el territorio que ellos llamaron Nueva España, en cuatro Provincias y obispados, ejecutándose dicha orden en 1538, en donde la región de Querétaro quedó en forma indefinida en cuanto a su pertenencia a un obispado.

Esta situación ocasiona un litigio entre las diócesis de México y Michoacán que llega a su fin en 1581 y donde Querétaro pertenece al obispado de México, orden que se cumple a partir del año de 1586, un 22 de agosto ante el escribano Pedro Figueroa.

La provincia franciscana de El Santo Evangelio es desmembrada y se forma la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán a donde pertenecerán los frailes de Querétaro a partir de 1568, en 1586 la parroquia de Querétaro, no los frailes que la atienden, pasa a pertenecer al Arzobispado de México.

A partir del siglo XVll y principios del siglo XVlll, se establecen 14 conventos monumentales en la ciudad de Querétaro, cofradías como la del santo Rosario, La Purísima Concepción, La de las Animas del purgatorio, La de La Santa Cruz de Jerusalén, la de La santísima Trinidad, la del Señor San José, entre otras.

El arte religioso florece en forma pujante en la arquitectura, la escultura, la pintura, la música, las artes, la orfebrería, la ebanistería entre otras muchas.

En el año de 1632 la imagen de la Virgen del Pueblito es colocada por el cura de Querétaro Nicolás Zamora en las inmediaciones de la pirámide y principal edificio del centro ceremonial prehispánico que allí se encuentra desde el 400 a. C.

Es una escultura realizada por el fraile Sebastián Gallegos, sobre el tema de la Inmaculada Concepción hecha al estilo de los naturales con pasta de Kiote y esta imagen une a las dos civilizaciones en conflicto en estas tierras.

Afianza para los naturales su concepto dual de Dios y para los europeos la veneración por la madre de Jesucristo. Para 1736 ya tiene un santuario en las cercanías del centro ceremonial prehispánico y desde entonces es símbolo de unidad social.

El primer libro de bautismos que se ha encontrado hasta la fecha data del uno de enero de 1593, pero sin firmas de los ministros bautizantes, es hasta el 29 de agosto de 1597 en que empiezan a aparecer firmadas, entre otras se encuentran la de los frailes Francisco de la Parra, Lucas de los Ángeles, entre otros.

Para 1720 la parroquia de Santiago o de Querétaro tuvo parroquia auxiliar, en la Otra Banda y los frailes franciscanos se establecieron en lo que hoy es el templo y convento de San Sebastián y la constituyó en parroquia el Arzobispo de México Fray José Lanciego y Eguilaz y secularizada en 1768, siendo su primer cura seglar Miguel Zárate.

Para 1759 la Parroquia de Querétaro es secularizada, por el Arzobispo de México Manuel Rubio Salinas, siendo en esos momentos cura, el fraile Marcos Romero y designado, debido a esta orden, el clérigo secular, Antonio de la Vía y Santaelices, trasladándose la sede de la parroquia, hasta entonces con sede en el templo de San Francisco, al templo de La Congregación, hasta el año de 1771, en que le fue otorgado por el rey de España como sede parroquial, el templo de La Compañía de Jesús, ya que unos años, atrás habían sido expulsados de los dominios españoles los Jesuitas

El primer cura secular de Querétaro es nativo del lugar, nacido el 4 de agosto del año de 1721 Fue doctor en derecho canónico, fue abogado de la real audiencia de presos del Santo Oficio, Comisario, revisor, y Expurgador de libros del mismo tribunal, cura beneficiado de Tecozautla, y primer cura de Querétaro, a partir del 7 de febrero de 1749, Vicario In Cápite y Juez Eclesiástico de Querétaro, rector de los reales colegios de San Ignacio de Loyola y de San Francisco Javier y prefecto de la Venerable Congregación de Nuestra señora de Guadalupe. Fue dueño de la Hacienda de la esperanza y murió un 15 de febrero de 1785 y está sepultado en el templo sede de la Parroquia de Santiago.

Un bando del Rey Carlos lll de España cede el templo de la compañía de Jesús para la parroquia de Querétaro, ya secularizada. “Que la Iglesia con todo y sus altares, retablos y demás adornos fijos, separada del colegio con pared divisoria, se destine a parroquia con título de Santiago, respecto de que por no tener templo propio aquella ciudad estaba sirviendo provisionalmente el templo de los padres congregantes… que los ornamentos, vasos sagrados y demás del servicio del altar quedara para la parroquia…”

Para 1683 se establece en la Loma del Sangremal El Colegio de Propagandas Fide de La Santa Cruz, madre de otros muchos en América, para la difusión del cristianismo católico entre los naturales de este continente, acontecimiento de gran relevancia para la historia de la Iglesia en Querétaro.

Para finales del siglo XVlll y teniendo la ciudad de Querétaro cincuenta mil habitantes se establecieron las capillas de indios de san Francisquito, San Isidro, El Espíritu Santo y Santa Ana como, auxiliares de la parroquia Mayor de Santiago.

Para 1785 el arzobispo de México Francisco de Lizana y Boumont eleva a la categoría de parroquia a Santa Ana, siendo Félix Osores Sotomayor, su primer cura, al templo del Espíritu Santo, siendo Diego Marciso el primer cura y al de San Francisquito, nombrando como párroco a Manuel Caballero Rincón, nombra también sede parroquial a la Iglesia de Santa Rosa ahora llamada de Jáuregui, que hasta entonces era auxiliar de la parroquia de San Sebastián, ubicada en la llamada Otra Banda y cuyo primer cura fuera, Domingo Guerra.

La población de San Juan Del Río que tiene sus inicios con la civilización mesoamericana y bajo el nombre de Iztachichimecapam, es tomada por los otomíes y posteriormente por el encomendero de Acámbaro, en ella se encuentra el altepetl, cuyas ruinas se encuentran en el llamado Cerro de La Cruz y es parte también de la provincia de Jilotepec a la llegada de los europeos a la región.

Su primera parroquia es atendida por clérigos seculares y bajo el patrocinio de San Juan Bautista y se tiene como tradición la fecha del 24 de junio de 1531.

Se van fundando instituciones para la población con carácter religioso poco a poco, para 1672 se establece el Convento y Hospital de los Juaninos, para 1683 se crea el Beaterio, para 1690 se erige el Convento y Hospital de Santo Domingo por el ilustre dominico, Fray Felipe Galindo, para 1689 se edifica con toda formalidad la parroquia de españoles y para 1731 la parroquia de indios en el centro de la población ya hispanizada, para el siglo XVlll se crea la capilla del Calvario y en 1831 el templo del Sacro Monte, entre otros.

Al inicio del siglo XlX debido sobretodo a la guerra de independencia, Querétaro sufrió la paralización de sus negocios y su crecimiento, decreciendo considerablemente su población y teniendo en cuenta que en 1813 la fiebre amarilla, aunado a la expulsión de los españoles fue disminuyendo el número de habitantes quedando para 1822 tan solo 20 mil de ellos.

Tal situación ocasionó que la Iglesia se retrajera fundiendo los curatos del Espíritu Santo y Santa Ana y el de San Francisquito y Santiago, quedando pues tan solo tres parroquias de cinco.

Sirva como ilustración el saber que el altar mayor del templo de La Compañía de Jesús, siendo ya Catedral y Parroquia del sagrario fue renovado, entre los años de 1862 a 1884, siendo cura el Padre Guisasola.

La ley del 25 de junio de 1856 llamada de la amortización de los bienes del clero y ratificada por la constitución del 5 de febrero de 1857 en el artículo 27, dejó sin casa cural a la parroquia de Santiago.

El artículo 99 de la ley expedida por el presidente Benito Juárez el 5 de febrero de 1861 dice: “El Gobierno cede las casas curales y los palacios episcopales o de jefes de cualquier culto, declarándolos exceptuados de desamortización y redención mientras permanezcan destinados a su objeto”

Basado en esta ley el cura Agustín Guisasola solicitó al gobierno del estado la devolución de lo que hoy conocemos como Patio Barroco y que fuera el colegio de san Ignacio de Loyola, como casa cural de la parroquia de Santiago.

Se opuso a esta petición el rector del Colegio Civil, Licenciado próspero C Vega, quién perdió el litigio devolviendo el edificio el 9 de febrero de 1869, recordando que el 11 de febrero de 1865 se había despojado de este edificio a la mencionada parroquia.

En los momentos más difíciles de la historia de la ciudad de Querétaro y siendo intervenido el país por los franceses, el Papa Pío Nono erige los obispados de León, Zamora y Querétaro y al de Michoacán lo nombra arzobispado y sede metropolitana de estos, mas el de San Luis Potosí.

El 26 de enero de 1863 las letras apostólicas que comienzan con “Deo Optimo Maximo” erige la diócesis de Querétaro el Papa Pío lX y elige como su delegado para ejecutar dichas letras al primer arzobispo de Michoacán Clemente de Jesús Munguía, quién a su vez nombra sub delegado al recientemente nombrado obispo de León Jesús Díez de Sollamo.

El domingo 31 de enero de 1864 en el templo que fuera de La Compañía de Jesús y ya traducida la bula pontificia al castellano por el padre José María Ochoa, en misa pontifical, ordenó el sub delegado pontificio se leyera la Bula, tanto en latín como en español, en presencia de la autoridad civil, Desiderio Samaniego, del Clero y los fieles, mandando se fijase el documento en el cancel del templo parroquial.

El martes siguiente 2 de febrero se mando “por cordilleras” el documento a todas los curas que desde ese momento formaban parte del obispado de Querétaro y donde se les comunica presten obediencia nombrado primer obispo de Querétaro, Bernardo Gárate López Arizmendi, el 19 de marzo de 1863, quién tomó posesión de la diócesis por medio del bachiller Luis Gonzaga Borja

En la parroquia mayor de Santiago era cura Agustín Guisasola, en la de Santa Ana, José Guadalupe Perrusquía, en la de San Sebastián, José Guadalupe Jaime, en San Juan del Río, Pedro Ladrón de Guevara, en La Cañada, José María Barbosa, en el Pueblito, Rafael Yánez, en Amealco, Macario Rodríguez, en Colón, Francisco Becerril, en Tolimán, Nazario Jordán, en Tequisquiapan, Camilo Mireles, En Xichú y Victoria, Jesús Torices, en Landa, Mariano Acosta, en Jalpan, Eustaquio Telles, en Santa Rosa Jáuregui, Antonio Mendoza, En San José Iturbide, Domingo Rodríguez, vicario de Huimilpan, Gregorio García y vicario de Tierra Blanca, Fray Agustín González.

Los límites del obispado de Querétaro fueron los colindantes con las diócesis de León y del Potosí, más los lugares desmembrados del Arzobispado de México y que son ahora las poblaciones de San José Iturbide, Dr. Mora, El Capulín, Santa Catarina, Victoria, Tierra Blanca, Xichú y Atargea, que forman el noreste del estado de Guanajuato y se pidió que el obispo mandara se levantase una carta geográfica con la mayor exactitud posible.

Se erigió como Catedral y parroquia del Sagrario, al templo de la Compañía de Jesús y como morada del obispo, el párroco y el seminario, los colegios de los jesuitas, anexos al templo, que fueron los de San Ignacio de Loyola y el de San Francisco Javier.

El archivo de la parroquia de Santiago tiene memoria a partir de 1593 con su primer libro de bautizos para españoles. Los temas más importantes con los que cuenta este archivo son:

Bautizos, confirmaciones, informaciones matrimoniales como: Dispensas, impedimentos, exhortos, matrimonios; Inhumaciones, entierros, testamentos, poderes, contratos, obras pías, capellanías, Asuntos del juzgado eclesiástico, vicarías foráneas entre otros temas más

Se pueden citar el libro de bautismos para españoles de 1593 a 1692, el libro de bautizos de castas de 1637 a 1642, el libro de Velaciones de 1614 a 1660, otro libro de matrimonios de 1630 a 1653, el libro de bautizos y matrimonios indígenas de 1605 a 1613, el libro de bautismos indígenas de 163777 a 1655 en tres tomos, el libro de matrimonios indígenas de 1666 a 1680, el libro de entierros para españoles de 1671 a 1708. Documentos sobre santuarios, especialmente el de la Virgen del Pueblito; Un árbol genealógico del Marques de Santa Cruz, de 1857 a 1863, entre muchos otros documentos más.

El 25 de julio de 1865 por ordenes del Obispo Gárate y acuerdo del V. Cabildo, más la anuencia del provincial franciscano Fray Manuel Garnica, comenzaron todas las funciones de Catedral en el templo de San Francisco, donde permaneció hasta el 11 de enero de 1911 cuando fue trasladada al templo de la Congregación donde estuvo el 15 de agosto de 1920, cuando fue trasladada al templo de San Felipe Neri, consagrado, por el obispo Banegas, para tal fin, el 30 de junio de 1931.

El primer obispo de Querétaro Bernardo Gárate López de Arizmendi, consagrado en el templo de Santa Teresa en la ciudad de México por el Arzobispo Pelagio Labastida y Dávalos, llegó a la ciudad el 29 de enero de 1865, al día siguiente formó la curia diocesana, El Cabildo de catedral el 12 de febrero del mismo año y el seminario el 2 de marzo siguiente, siendo su primer rector Manuel Castro y Castro.

El cabildo quedó integrado por un Arcediano, dos canónigos uno doctoral y otro penitenciario y cuatro canónigos de Gracia, además de 6 Prebendados o Mansionarios, cuatro capellanes de coro, jueces hacedores, Sacristán Mayor, Organista mayor y coro infantil.

Los cuatro canónigos capitulares que integraron este cuerpo colegiado fueron José Ma. Ochoa, Domingo Rodríguez, José Ma. Alegre, Manuel de Laris y Boña.

Es importante recordar un manuscrito de 1793 y todavía lejana la erección de la diócesis de Querétaro, señala el documento a pocos años después de la secularización de la parroquia de Santiago en Querétaro, cuantos, cuales y quienes integraban el presbiterio y la vida regular en esta ciudad, dando nombre y apellido de cada uno y su comportamiento.

El cura de la parroquia de Santiago era en ese entonces Alonso Martínez Tendero y sus tres vicarios se llamaban Juan de Arrillaga, José Maya e Ignacio Mora, se queja el escritor de este documento de la falta de instrucción doctrinal por parte de la parroquia y de los altos aranceles que cobraban por los servicios prestados aún a los muy pobres.

Era rector del real seminario de San Javier el Dr. Pedro de Arce y Pereda, vicerrector, el Bachiller Mariano Cabeza de Vaca, y entre los maestros se encontraban los doctores Francisco Pérez, Jacobo Pardo, y el bachiller José Mesa.

El Curato de San Sebastián estaba a cargo de Aniceto de Silvestre y Olivares, con tres vicarios: José Montaño y Juan Mendiola y Francisco Orozco. El Curato de San Pedro en La Cañada estaba a cargo de Lázaro Frías y sus vicarios eran: Pedro García y Manuel Correa.

Los Franciscanos en la ciudad de Querétaro, tanto los de La Cruz, como los de San Francisco y los Dieguinos eran en número muy superior a los del clero secular, sin contar a los del Pueblito y a las otras ordenes religiosas establecidas. Podríamos decir que los frailes franciscanos superaban el número de 140 miembros, mientras que el clero diocesano apenas llegaba a casi cien integrantes.

El Cura del Pueblito, era Bernabé Cosío, con un vicario en Huimilpan Ignacio Jordán, pero en realidad la cura de las almas estaba a cargo de los franciscanos recoletos del Santuario de Nuestra Señora del Pueblito, debido a la negligencia del cura.

El Curato de San Juan Del Río estaba encabezado por José Mariano Ramírez de la Torre y los vicarios, y los vicarios Mariano Méndez y Manuel Requexo. Aquí los religiosos dominicos y los Juaninos que atendían el hospital eran de gran ayuda a la parroquia.

El Curato de Santa María en Amealco estaba bajo la autoridad de Mariano del Villar, y los vicarios Mariano Garfias y Francisco Pichardo; El Curato de San Pedro en Tolimán lo presidía Juan Bautista Lapadriza y el vicario Pedro Rangel. ; El Curato de Tolimanejo a cargo de José Ortega y vicario Cayetano Miranda, parroquia mal atendida y abusadora de los pobres, según informa el documento.

El documento mencionado esta dirigido por el Sub Delegado de Distrito Capitán Juan Fernández de Munilla al virrey de La Nueva España, con fecha 19 de noviembre de 1793.

“El casco de esta ciudad contiene dos parroquias o curatos, conviene saber, el de Santiago Apóstol y el de San Sebastián, el curato de Santiago radicado en la iglesia que fue de los regulares extinguidos y que abraza la principal parte de la población a la parte del sur del río o arroyo que corriendo de oriente a poniente la separa de la parte del norte en que está el arrabal y curato de San Sebastián, curato cuya feligresía asciende a 27 mil habitantes y es atendida por un cura y tres vicarios.”

“Las numerosas comunidades de regulares, que de día y de noche están pronto a salir a las confesiones y predican con frecuencia en sus templos.”

Por cédula del rey de España Carlos lll, es donada la Iglesia Jesuita de Querétaro, para destinarla a Parroquia de Santiago, por bando expedido el 25 de junio de 1767, además por decreto del 27 de febrero del mismo año había ordenado “se extrañen” de sus dominios a los religiosos y novicios, lo mismo que se ocupen sus propiedades, de los integrantes de la compañía de Jesús y sus novicios.

San Francisco de Borja fundó la Provincia de México el 15 de junio de 1571, llegando a México los primeros catorce jesuitas el 28 de septiembre de 1572, al ser expulsados en 1757 ya eran 678, La Compañía de Jesús se volvió a instalar en México en 1815, sufriendo otro destierro en 1873 y la persecución religiosa del 1926 y para el año de 1969 aran ya 753.

En Querétaro tal disposición le correspondió cumplirla al coronel León de Sesma, siendo provincial de esa institución religiosa Salvador Gándara.

Las otras temporalidades debían sujetarse a diferentes acuerdos, como la casa destinada al seminario o el llamado Colegio de San Ignacio, debiera ser casa de estudiantes pensionados del Colegio de San Francisco Javier debiera continuar, llamándose Real seminario de San Javier, pero bajo las ordenanzas del Rector y este del cura de la parroquia.

Que debiera leerse en dicho seminario la filosofía de Gaudín, la teología de Tomás de Aquino y la moral de Ferrer, como en los colegios de San Carlos, San Ildefonso y de San Pedro y San Pablo.

Las congregaciones religiosas seglares allí existentes como la de la Purísima Concepción, Dolores y la de la Buena Muerte, debieran ser extintas.

La biblioteca y libros que estuvieren en los aposentos, sujetos a examen y separación de los libros de doctrina laxa, a excepción de los de vocabularios de idiomas de estas tierras

El Colegio de San Ignacio se funda en 1625 y va teniendo junto con su crecimiento diversas modificaciones hasta llegar a la belleza arquitectónica que posee y sus corredores tuvieron lienzo de la vida del fundador de la Compañía de Jesús, del pintor oaxaqueño Miguel Cabrera.

El Real Colegio de San Francisco Javier es de principios del siglo XVll y estuvo patrocinado con gran magnanimidad por Juan Caballero y Osio, al mismo tiempo que los padres jesuitas le dieron gran relevancia a los estudios incorporando este centro escolar a la Real y Pontificia Universidad de México y al Seminario Conciliar de la arquidiócesis de México.

Después de haber dado grande luminarias en el arte y la cultura fue clausurado por orden real el 25 de junio de 1767, habiendo servido 165 años al pueblo de Querétaro.

.El Colegio de San Francisco de Asís, instalado dentro del Convento Grande de San Francisco, para la formación de religiosos, fue abierto a estudiantes que solo buscaban el conocimiento, produciendo varones de esclarecida virtudes y ciencia.

El Colegio de Propaganda Fide fundado en la Loma del Sangremal fue el centro de ilustración más importante de los franciscanos en América a partir del siglo XVll y siendo madre de otros grandes colegios en América como el de Guatemala, el de México, el de Zacatecas, el de Pachuca, entre otros muchos más y dando frutos de esclarecidos egresados de ese centro de estudios.

El Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, fundado en 1670 por las hermanas Alonso y que como fruto dio, entre muchas otras obras, el edificio religioso más hermoso de la ciudad y como sociedad dieron instrucción a las doncellas acaudaladas y nobles de esta ciudad, siendo propiamente el lugar donde se inicia la escuela de música sacra más importante de Querétaro, que después tendrá su culminación con el centenario Conservatorio de Música.

Colegio de Carmelitas Descalzas del Señor San José de Gracia, en 1736, con la autorización del arzobispo Francisco Antonio Lorenzana, establecieron un colegio de enseñanza para niñas, bajo el patrocinio del Marques de la Villa del Villar del Águila.

Además de estos centros de enseñanza se puede recordar que los conventos de los dominicos, de los agustinos, de los carmelitas, de los Dieguinos, en esta ciudad, hubo estudios para jóvenes que aspiraban a la vida religiosa.

El Papa Pío lX preconizó al que fuera el segundo obispo de Querétaro Ramón Camacho García, en el consistorio del 22 de junio de 1868 y fue consagrado el 4 de julio de 1869 en la Catedral de Morelia, de manos del Arzobispo Arciaga y el 19 de julio de ese mismo año toma posesión de la diócesis por medio de su representante Manuel de Soria y Beña.

El Obispo Ramón Camacho llega a residir a Querétaro el 15 de agosto del mismo año y el 22 del mismo mes es recibido en la Catedral, durando este episcopado de 15 años, donde ordenó a 36 sacerdotes y se abrió al tercer intento y ayudados por la fuerza pública el primer templo surgido de la reforma protestante .

La formación de la juventud durante el siglo XlX y principios del siglo XX estuvo a cargo, dentro de la Iglesia de Querétaro, principalmente del gran educador queretano Florencio Rosas.

Quien fundara El Liceo Católico, de donde salieron de donde salieron abogados, ingenieros, farmacéuticos, topógrafos y de otras muchas profesiones más, El Colegio de Niñas, El Colegio Guadalupano, La escuela de Agricultura, La Escuela de Artes y Oficios, donde se formaron los obreros queretanos, El Taller para Niñas llamado del Sagrado Corazón, el asilo para niñas huérfanas llamado del Espíritu Santo y fue por muchos años rector del seminario Conciliar. Toda una obra educativa fundamental para el Querétaro del siglo XX y para beneficio de los miembros de la Iglesia católica.

El 19 de febrero de 1889, a poco más de 25 años de fundada la diócesis de Querétaro, el cura de la parroquia de Santiago a cargo de Francisco Figueroa y el Gobierno del estado, firman un convenio sobre el edificio que en un tiempo fuera de la Compañía de Jesús, el llamado Colegio de San Ignacio y que después fuera donado por el rey Carlos lll, para curato.

El 20 de diciembre de 1883 el cura de Santiago de ese entonces P. Guisasola y las autoridades civiles habían llegado a un acuerdo para la división de los que era el Colegio Civil y la casa parroquial o curato.

Pero para la fecha antes mencionada ya habían sucedido dificultades con los límites y servicios tanto del curato como del colegio civil por lo que se llega a un nuevo acuerdo, levantando nuevo plano, debido al perito Carlos Alcocer y que sirvió de base a la nueva escritura.

A partir del 24 de mayo de 1885 gobernó la diócesis de Querétaro, por 13 años, el obispo Rafael S. Camacho García. “Ferviente propagador de la devoción Guadalupana, vigilante cuidadoso de la disciplina eclesiástica, de los sagrados ritos y restaurador del canto y la música sagrada”.

Asistió al concilio provincial de Michoacán y al concilio latinoamericano efectuado en la ciudad de Roma. Fundó El Conservatorio de Música Sacra, promovió la peregrinación anual al Tepeyac, que le valió fuera seguida por todas las diócesis del país.

Casi al final de su obispado obtuvo de la Santa Sede le fuera nombrado un obispo Coadjutor con derecho a sucesión, recayendo esta responsabilidad en el queretano Don Manuel Rivera Muñoz

Este Obispo nativo de Querétaro, nació en la ahora calle de Invierno, un 16 de junio de 1859, obtuvo el grado de Licenciado en derecho en el Liceo católico, siendo provisor, Vicario General y Gobernador de la Mitra, Rector del Seminario, entre otras grandes responsabilidades antes de ser nombrado Obispo Titula de la diócesis de Querétaro.

Fue obispo titular de Carpasia y Coadjutor de Querétaro el 13 de noviembre de 1904, con derecho a sucesión y el 11 de mayo de 1908 es obispo titular hasta su muerte el 2 de mayo de 1914.

Francisco Venegas Galván es nombrado obispo de Querétaro en 1919 y lo es hasta su muerte en 1932, era originario de la ciudad de Celaya.

Para 1933 es nombrado obispo de Querétaro a Marciano Tinajero y Estrada, quién gobernará la iglesia por 24 años y la proveerá de escuelas católicas, lo mismo que convocará, presidirá el primer sínodo diocesano y levará por fin la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito el 17, de octubre de 1947. Era originario de La Nopalera en el estado de Guanajuato y muere el 27 de octubre de 1957.

Alfonso Toriz Cobián, obispo de Chilapa, Guerrero, es nombrado en 1958, obispo de Querétaro y durará en esta responsabilidad 30 años y a quién le corresponderá asistir al Concilio Vaticano Segundo y poner en esta diócesis en práctica los acuerdos de dicho concilio y la formación del Consejo presbiteral, entre otras cosas y muere en 1988.

En 1988 el entonces obispo de Tuxpan, Veracruz, Mario de Gasperín, es nombrado obispo de Querétaro, quien comienza la reforma de la diócesis, debido a la transformación que la ciudad y el estado sufren al ser el centro de desarrollo más importante del centro de la República, sufriendo un crecimiento inusitado.

“¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestable guerra a estas gentes que estaban en sus tierras, mansos y pacíficos, tan infinitas de ellas con muertes y estragos nunca oídos habéis consumado?”
Fray Antonio de Montesinos, 1511

“Las autoridades civiles y españolas en la Sierra Gorda sacrificaban y maltrataban sin justificación alguna a los jonaces y llegaron a la conclusión que la única manera de someterlos era por medio de los militares en guerra de exterminio”

“Los habitantes prehispánicos de la Sierra Gorda son dignos de admiración porque con toda valentía defendieron su independencia, su libertad y su patria, al grado que la Sierra Gorda fue el último valuarte de los mesoamericanos contra los extranjeros”

Fray Esteban Arroyo O.P.

“En este ambiente hostil era imposible que pudieran florecer las comunidades cristianas, pues llegaron los españoles a tener tanto odio que el mismo Visitador de la Sierra Gorda, Lic. Francisco Zaraza quiso aniquilarlos y suprimir todas las misiones. A este Visitador lo asesinaron los indios en San José de los Llanos Vizarrón”

En 1743, el Conde de La Sierra Gorda José de Escandón dice al Virrey, en turno, en una carta:

“Habiendo estado en el Real de Xichú de los españoles, como a ocho leguas del citado pueblo, mandé a empadronar a los citados indios chichimecos que hay en él, y que quedarán en una misión que hubo en dicho real, nombrada de Santa Rosa y que desampararon los religiosos de Santo Domingo, hará como quince años, de los cuales se hallaron 22 familias con 90 personas, los dejé encargados en la Hacienda de Minas de Diego de Novarijo y María Valdés”

Comportamiento del clero de Querétaro a finales del S.XVlll y destrucción por el ejército francés de gran parte del patrimonio religioso de la ciudad

Informe Sobre el Clero Regular del Corregimiento de Querétaro. Año de 1793

Nota Benea: Este informe sobre el estado de la Iglesia en el Querétaro de finales del siglo XVIII en toda su extensión nos muestran el comportamiento no siempre muy aceptable de los religiosos y del Clero Secular, aquí sólo presentamos la introducción a este mencionado documento que por su magnitud no puede ser insertado en este libro. J. F. Z.

El documento que se publica está suscrito por el Capitán D. Juan Fernández Munilla, de quien no he podido averiguar dato alguno sobre su vida y actividades más que lo que el mismo informe nos dice, y es que estuvo encargado de la Subdelegación de esta Ciudad y su distrito. Ni el Dr. Beristán ni sus adicionadores José Fernando Ramírez, Dr. León y Félix Osores, a quien el primero copió, nos dicen nada sobre el particular, omitiendo en sus catálogos el nombre de nuestro autor. No obstante ello, el documento tiene un gran valor humano y nos informa sobre asuntos que en vano trataríamos de ver expuestos en otra parte. En la lista de las personas que ejercían sus ministerios eclesiásticos reconocemos a varios sujetos que los ilustraron con ejemplos de virtud y literatura. Baste recordar por ahora a Fr. Juan Domingo Arrecidita y al P. José María Zeláa e Hidalgo, cuya obra es bien conocida de los queretanos, a cuya gratitud están tan obligados.

Agradezco al señor D. Pablo Cabrera, director de la Editorial ¨Cimatario”, el empeño puesto en la realización de esta publicación.

México, Agosto 12 de 1946. F. G. de C.

El casco de esta Ciudad de Querétaro contiene dos parroquias, o curatos, conviene saber, el de Santiago Apóstol y el de San Sebastián. El cuarto de Santiago, radicando en la Iglesia que fue de los regulares extinguidos, y que abraza la principal parte de la población, a la parte del sur del río o arroyo, que corriendo de oriente a poniente la separa de la parte norte, en que está el arrabal y el curato de San Sebastián, este curato, pues, cuya feligresía asciende a más de veintiséis mil almas, está servido sólo por un cura y tres vicarios, dos de los cuales residen en la Parroquia Principal de Santiago y el otro en la iglesia ayuda de parroquia del Espíritu Santo. Sin embargo del corto número de ministros con respecto a la numerosa feligresía, ésta está suficientemente provista del pasto espiritual en la administración de los Santos Sacramentos, y la predicación de la palabra de Dios, por las numerosas comunidades de regulares, que de día y de noche están prontos a salir a las confesiones y predican con frecuencia en sus templos, sirviendo solamente los vicarios del Sr. Cura para ministrar el Sagrado Viático, y hacen una u otra confesión que les piden, en lo que están prontos al desempeño de su obligación y Santo Ministerio. Se ha notado el que la parroquia muy rara vez se explica en los domingos al pueblo la Doctrina Cristiana, como parece debía hacerse con frecuencia, contentándose el Sr. Cura con la tanda cuadragesimal de sermones morales, que anualmente hace predicar por otro predicador célebre y algunas veces por sí mismo. También se ha advertido que en el tiempo del cumplimiento de la iglesia se dificulta a los fieles mucho el satisfacer el precepto de recibir la Sagrada Comunión, por la multitud de concurrentes y escasez de ministros. Esta misma hace especialmente en tiempos de epidemias o cuando abundan los enfermos, con peligro de que la enfermedad aumentándose los prive del fruto y necesaria disposición. En orden a la exacción de los derechos parroquiales por los entierros y casamientos, se procede con arreglo al Arcancel, y sólo se advierte que a los pobres, que por no satisfacerlos prefieren la sepultura eclesiástica en el camposanto, se les exigen algunos derechos, de tres, cuatro o aún cinco pesos, lo que parece excesivo, atenta la práctica de otros curatos, y al fin de institución de estos camposantos o cementerios para las personas pobres y que no tienen con que satisfacer las obvenciones y derechos parroquiales.

El cura beneficiado actual es el Dr. D. alonso Martínez Tendero, sujeto de conocida literatura, ejercitado en la oratoria sagrada, exacto en el cumplimiento de su obligación y en la elección y pagamiento de sus vicarios, pronto e infatigable en el despacho de negocios independientes del Juzgado Eclesiástico, de muy honradas costumbres y de bella índole y amor a la paz, que procura guardar con todos sus feligreses, sin que se le advierte acción indecorosa o que desdiga de su sagrado carácter y pastoral ministerio.

Primer Vicario. El Br. D. Juan de Arillaga sujeto de suficiente instrucción en las materias morales, muy prácticas y exactas del ministerio, el que honra con su probidad y arregladas costumbres.

Segundo Vicario. El Br. D. José Maya, de corta instrucción y de conocida probidad y exactitud en su oficio.

Tercer Vicario. En la auxiliar del Espíritu Santo: El Sr. D. Ignacio Mora, ministro exacto, de buen ejemplo y de más que competente literatura.

En los Colegios de San Ignacio y San Francisco Javier se hallan actualmente dedicados a la instrucción y enseñanza de la juventud de esta ciudad, los eclesiásticos siguientes:

El Rector licenciado D. Pedro de Arce y Pereda, de mucha virtud y literatura, buen predicador, teólogo y canonista, y muy versado en las buenas letras. Le falta para el desempeño de rector, la energía, y actividad necesarias para la educación en los jóvenes en la piedad, letras y buena crianza, tanto por su índole pacífica e indolente, cuando por estar ya padeciendo las funestas resultas de un insulto apopléjico, que lo hace menos apto para el ministerio, tal vez en perjuicio del público.

El Br. Mariano Cabeza de Vaca, Vicerrector y catedrático de medianos y mayores, para lo que tiene la instrucción suficiente, y con su aplicación, asistencia y ejemplar de sus arregladas costumbres, se hace respetable, sin embargo de su natural suave.
Destrucción de Nuestros Conventos por las Tropas Francesas según informes de sus moradores a la Mitra en 1864

El Gobernador de la Mitra Pbro. José Ma. Barbosa, pide en julio de 1864, a los religiosos, tanto varones, como mujeres, de la diócesis de Querétaro, un informe sobre el estado en que se encuentran, tanto ellos, como los edificios donde habitan o habitaron.

Síntesis de esa información:

Introducción.
Estado de la Diócesis de Querétaro en 1864, a cuatro meses de su erección.

La suerte que corrieron los frailes y las monjas
El destino de los edificios que habitaron
La destrucción de conventos, templos, hospitales, colegios, hospicios, etc.

La historia no solo la encontraremos en los archivos, sino también en las ideologías y costumbres, en este caso en Querétaro, modificaron la vida cotidiana de sus habitantes los diversos acontecimientos causados por estas categorías, a veces no estudiadas con la debida objetividad.

En la ciudad de Querétaro se da la llamada Conquista espiritual, con la llegada de los frailes franciscanos para 1540 y con la de las monjas Clarisas para 1607, mientras que
Los llamados criollos, mestizos e indios, los habitantes más abundantes, en la que llamaron La Nueva España, hicieron crisis desde la segunda mitad del siglo XVlll, hasta lograr la independencia de España, entre 1810 y 1821.

El Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, crearon el territorio que ahora llamamos México, parte mayoritaria de la cultura madre, denominada Mesoamérica. Para ese entonces, los propietarios de la mayor parte del territorio mexicano y sus bienes muebles e inmuebles y los servicios, eran de la Iglesia Católica. Por ello la llamada ley Lerdo de 1856, desamortizó los bienes del clero, las fincas rústicas y urbanas pertenecientes a la Iglesia y Benito Juárez publicó las llamadas Leyes de Reforma, nacionalizando los bienes de la Iglesia, donde los templos y conventos, sufrieron las consecuencias, debido al saqueo, destrucción, mutilación y nuevos destinos que sufrieron estos edificios, lo mismo que el arte que en ellos se encerraba.

En Querétaro el Gobernador José Ma. Arteaga en 1860, sirva como ejemplo, cañoneó el conjunto conventual o Ciudadela de San Francisco, arruinando la barda atrial y gran parte de las capillas ubicadas en el cementerio, el resto se derribó en 1863 y se quemaron pinturas, esculturas y muebles.

Desiderio Samaniego, Manuel Gutiérrez, y José Antonio Septièn, gobernantes de la ciudad y del Departamento durante la intervención francesa, que estaba al mando del General Douay, fueron a quienes acuartelaron, estas autoridades, en los ex conventos de la ciudad y son los miembros del ejército francés responsables de gran parte de la destrucción del tesoro artístico de Querétaro.

Las cartas enviadas al Gobernador de La Mitra en 1864, es un enumerado del estado lamentable, de los edificios religiosos, su desmembración, mutilación, robo y saqueo y la profanación que de ellos hicieron los franceses durante su estancia en la Ciudad.

Ya los Frailes Dieguinos habían desaparecido por extinción, abandonando su convento, templo y capillas, los padres Jesuitas habían sido expulsados de su templo y colegios, así como del territorio mexicano, por órdenes del Rey, que en ese momento formaba parte, a decir de España, de sus bienes.

Informes:

Las Monjas Capuchinas a través de su abadesa María Coleta Jesús informan que son veintisiete, que de su templo destruyeron las ventanas y que el órgano ha quedado enteramente arruinado.

Mientras que la Rectora del Colegio y Beaterio las Carmelitas, Sor María de Cristo informa que son dieciocho y doce las colegialas, que no hay para su subsistencia más mínima y que el culto de sostiene con las pequeñas limosnas de los fieles.

Sor María Josefa de Santa Teresa, priora del Convento que conocemos por Teresitas, por su parte señala que son dieciséis, y el Fraile Manuel Garnica, provincial franciscano, sobre este mismo convento informa que el edificio conventual ha sido mutilado, abriéndose tres puertas por los lados de las calles de Locutorios y Capuchinas y que el Gobernador José Linares dispuso que se abriera una calle en medio del claustro principal, destruyendo los arcos, capillas y celdas.

Que el 18 de Marzo de 1863 fueron exclaustradas por una temporada y que el General Castagny del ejército francés, exigió desocupar todo el convento para situar en él a las fuerzas francesas, por lo que ellas fueron trasladadas al Convento de Capuchinas.

Sobre las Madres Rosas no se encuentra el informe, pero se sabe que fueron exclaustradas en 1863 y fueron divididas unas al Beaterio de San Juan del Río, otras a Tolimanejo, otras a Salvatierra y algunas en casas particulares.

El Padre Antonio María de Luna, Superior del Oratorio de San Felipe Neri, informa que son cinco y que la Iglesia está abierta, el Convento destruido, ellos se encuentran sin los recursos necesarios para el culto y sus individuos en la miseria.

Por su lado los Mercedarios, a través de Fray Simón Acosta, presidente del hospicio, dice que ellos son cuatro, que el 27 de Febrero de 1864 abrió la Capilla que les sirve como Iglesia, que se está trabajando en el Templo Grande y que lo poco que podía poseer el hospicio ya no está en su poder.
Del Convento de los Dominicos informa Fray Miguel Loarca que la Iglesia permanece cerrada y se encuentra en la más triste y deplorable situación, debido a sus muros destrozados, socavados, con letreros repugnantes y obscenos realizados por la milicia francesa, que ya no existen los altares, se destrozaron los órganos, el osario removido y profanado, la sacristía y las bodegas están destruidas debido a la incursión de esta horda de bárbaros.

Que el Convento está en la misma situación que el Templo, fétido y como un inmenso basurero, con señales muy tristes de búsqueda de tesoros, sin puertas ni ventanas y todo realizado por las fuerzas francesas que se han alojado en él.

En otro informe el Fraile José Rico, guardián del Convento de San Francisco, informa que son veinte en la comunidad más el Provincial y ha dado licencia a algunos para que se unan con sus familias o para que socorran sus necesidades. Respecto de los Templos y Convento, el de San Benito y el de Cordiguero fueron destruidos, lo mismo que la Santa Casa de Loreto, el de la Tercera Orden y Parte de la Iglesia Grande. El Convento está ocupado por las tropas francesas, que lo han maltratado y el General Castagny del ejército invasor no le ha permitido sacar absolutamente nada y se han quemado muchas pinturas de Aguilera, Ibarra, Rodríguez Juárez, Cabrera, entre otros muchos excelentes pintores.

El guardián del Colegio Apostólico de la Santa Cruz informa a la Mitra que la Iglesia está abierta, el Cementerio destruido y del Panteón de pobres solamente queda la capilla.

El Convento al que llamamos Colegio, parte de él es Hospital Militar de los Franceses, quienes han quitado los alteres de las Capillas del Noviciado y de la Enfermería. La huerta ha sido destruida.

También informa la historia de este lugar, a la manera en que la han hecho los franciscanos, señalando que el 25 de Julio de 1531 la Santa Cruz y el Señor Santiago Apóstol se aparecieron en el cielo sobre la loma, donde está la Iglesia y el Colegio de la Santa Cruz, de tal suerte que para 1860 tenía ya una existencia de 329 años, primero 152 años como Convento Franciscano perteneciente a la Provincia de México y después a la de Michoacán y 177 años como Convento de Propaganda Fide.

Los frailes agustinos por medio del Fraile Blas Inciso, informa que son cuatro los religiosos que se encuentran en la ciudad y que el Convento está sumamente deteriorado desde que lo ocupan los franceses, que el Templo quedó sin colaterales, sin órgano, sin ventanas y que mantienen el culto con las escasas limosnas de los fieles.

Crónica, citatorio, decretos y más del Obispo de León, Diez De Sollano, ejecutor de la Bula pontificia que crea la diócesis de Querétaro

Crónica, citatorios, decretos y más del Obispo de León Diez De Sollano ejecutor de la Bula de el Papa Pio Nono que erige la Diócesis de Querétaro, creada con territorios de las diócesis de Michoacán y de México

*Toma de posesión jueves 16 de junio 11 horas Querétaro Centro de Congresos transmisión por María Visión y diocesisdequeretaro.org.mx

*Recepción de la Catedral Viernes 17 de junio 11 horas

*Misa episcopal en la Catedral Domingo 19 de junio 12 horas

Saludos cordiales,
Rogelio Hernández Murillo

www.elobservadorenlinea.com

El Cerrito es un asentamiento prehispánico de carácter ceremonial ubicado en la parte sur del Valle de Querétaro. El volumen constructivo alcanzado por su más importante estructura que es el basamento piramidal lo identifica también con el nombre de la Pirámide del Pueblito.

Los datos sobre la fundación de este asentamiento son escasos, aunque el descubrimiento de una figurilla H4 y tepalcates procedentes de Chupícuaro, sugieren un nexo con esta cultura del periodo formativo, aunque la arquitectura no es evidente aun. Otros materiales cerámicos encontrados en el Cerrito, tales como platos y ollitas de barro burdo destinados a ofrenda, han sido identificados como imitaciones de vasijas de Teotihuacan (400-600 d.C.)

Finalmente será durante el periodo posclásico tardío (1200-1500d.C.) cuando en El Cerrito, funcionando todavía como centro ceremonial en la escala de santuario, sus ocupantes aumentaron el volumen del basamento piramidal agregándole escalinatas y altares.

Crónica

El 26 de enero de 1863 Nuestro Santísimo Padre el Señor Pío lX con la Bula Pontificia que comienza “Deo Optimo Maximo” se dignó erigir la diócesis de Querétaro y designar delegado para la ejecución de aquella al Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Dr. Y Lic. D. Clemente de Jesús Munguía a quién el 8 de marzo de ese mismo año nombraría Arzobispo de Michoacán, con facultad para delegar ampliamente a quién tuviera a bien elegir.

Recibido el documento pontificio por el Ilustrísimo y Reverendísimo Delegado Pontificio e impuesto cuidadosamente de él, con fecha 16 de noviembre del mismo año, lo envió al Ilustrísimo y Reverendísimo Obispo Electo de león Dr., D. Jesús Maria de Jesús Diez de Sollano y Dávalos a quién subdelegó ampliamente para ejecutarla, por no poder hacerlo él mismo, debido a sus crónicos achaques.

El Señor Presbítero, Don José Maria Ochoa, quién había sido Cura de la Parroquia de Santiago, la principal de la Ciudad de Querétaro, de 1858 a 1858 (Situada en el antiguo templo de La Compañía de Jesús), y después de haber sido también Cura de La Santa Cruz y de La Soledad, en la Ciudad de México, volvió a domiciliarse en Querétaro y quién posteriormente fuera Arcediano de la Catedral, con oportunidad, se dió a la tarea de traducir al castellano la dicha Bula.

Acercándose el día de la erección, el Ilustrísimo y Reverendísimo Subdelegado Pontificio, se trasladó a la Ciudad de Querétaro, que teniendo noticias de su advenimiento, concurrió el domingo 31 de enero de 1864 a la iglesia parroquial de Santiago, a la misa solemne que celebró el mencionado Obispo electo de León y en la que dió a conocer, por su ordenamiento se leyeran en latín y castellano, las mencionadas Letras Apostólicas, al Venerable Clero, al Magistrado Supremo del estado, D. Desiderio de Samaniego y a los fieles, que por completo ocupaban el sagrado recinto.

En el miso día mandó fijar en el cancel de la iglesia parroquial de Santiago este edicto publicado antes en la misma iglesia y el martes siguiente 2 de febrero se envió “por Cordillera” a todos los Señores Curas de la que iba a ser la Diócesis, a través de un citatorio.

Los párrocos el día de la erección de la Diócesis de Querétaro eran los señores presbíteros:
Agustín Guisáosla, Interino de Santiago.
José Guadalupe Perusquía, interino de Santa Ana.
José Guadalupe Jaime, de San Sebastián.

Pedro Ladrón de Guevara, de San Juan Del Río.
José Maria Barbosa, de La Cañada.
Rafael Yánez, del Pueblito.
Antonio Mendoza, De Santa Rosa Jáuregui.
Gregorio García, de Huimilpan.
Macario Rodríguez, de Amealco.
Francisco Becerril, de Tolimanejo o Colón.
Nazario Jordán, de Tolimán.
Camilo Mireles, de Tequisquiapan.

Domingo Rodríguez, de San José Iturbide.
Francisco de Jesús Torices, de Xichù de indios o Victoria.
Fray Agustín González, Vicario de Tierra blanca.
Macario Acosta, de Landa.
Eustaquio Téllez, de Jalpan.

Llegó el día de recuerdo imborrable, domingo 7 de febrero, en que sería erigida la nueva Diócesis y tomaría posesión de ella, por medio del Sr., Pbro. Lic. D. Luis Gonzaga Borja, su apoderado, el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Dr. D. Bernardo Garate y López Arizmendi, nombrado primer obispo de Querétaro, el 19 de marzo de 1863.

En ese acto celebrado en la mencionada iglesia de Santiago, presidido por el Subdelegado Pontificio, se leyó su Decreto, en el que erige la Diócesis y establece las ordenanzas fundamentales de su constitución. Ya antes se habían hecho copias de ese decreto.

El Reverendísimo Procurador del Primer Obispo de Querétaro ocupó el trono episcopal al lado del evangelio de la nueva catedral, dió a conocer el nombramiento Pontificio del primer Obispo y su propio mandato y recibió la obediencia del Venerable Clero de la Nueva Diócesis, besando la mano del Reverendísimo Procurador.

No se ha podido encontrar una crónica fidedigna de tan importante suceso, pero añadimos para subsanar en lo posible, el decreto del Subdelegado Pontificio para dar cumplimiento a la Bula de Erección de la Diócesis de Querétaro, el citatorio a los señores Curas de la futura diócesis y al Decreto de erección.

Edicto

Edicto del Excelentísimo Señor Doctor Don José Maria Diez de Sollano y Dávalos anunciando la erección de la Diócesis de Querétaro.

Nos el doctor y maestro D. José Maria Diez de Sollano y Dávalos, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica Obispo de León, Caballero de la Imperial Orden de Guadalupe, etc.

Por cuanto el Ilustrísimo Sr. Arzobispo de Michoacán, Dr. Don Clemente de Jesús Murguía, Prelado Doméstico de Su Santidad y Asistente al Solio Pontificio, ha subdelegado en Nos toda la plenitud de facultades con que lo invistió Nuestro Santo padre el Señor Pío Papa lX, para la ejecución de las Letras Apostólicas en las que su Santidad se sirvió crear y erigir la nueva diócesis de Querétaro; Hemos tenido a bien leer y publicar solemnemente “Inter. Missarum Solemnia” las sobre dichas letras y bulas apostólicas, como en efecto las hemos leído y publicado con todos los requisitos canónicos el día de hoy en la iglesia parroquial de Santiago de esta ciudad y debiendo ejecutar exactamente todas de las cosas que son objeto de nuestra comisión, mandamos por el presente edicto que se fijaran en las puertas de la iglesia parroquial y que dentro del perentorio e improrrogable término de ocho días contados desde el de la fecha, puedan alegarse cualesquiera privilegios, concesiones anteriores, perjuicios o bien hacerse cualesquiera otras representaciones sobre el contenido de las mencionadas letras apostólicas, cuya ejecución nos ha sido cometida, para que conforme al tenor literal de las mismas y en virtud de la Autoridad Apostólica deque por ellas nos hallamos investidos podemos fallar definitivamente y sin apelación cuanto acerca de su más cumplida apelación pueda promoverse.

Y para que llegue la noticia a todos aquellos a quienes corresponda y de derecho interese; Así como para que ninguno pueda alegar ignorancia, mandamos se publique este nuestro edicto en la misma iglesia parroquial de Santiago de Querétaro con toda solemnidad y quede fijado en la puerta de la propia iglesia.

Dado y firmado por Nos y sellado con nuestras armas y refrendado por nuestro secretario Ad Hoc, en la ciudad de Santiago de Querétaro, a los treinta y un días del mes de enero del año del Señor, de mil ochocientos sesenta y cuatro.

José Maria de Jesús
Obispo de León Pablo de Torres
Secretario

Al margen: El escudo de armas del Obispo de León.

Citatorio

Señores Curas:

El domingo 31 del próximo enero se ha promulgado Inter. Missarum solemnia la Bula Apostólica en que Nuestro Santísimo Padre el Señor Pío lX se ha dignado erigir este nuevo Obispado e Querétaro y debiendo concluirse los ocho días improrrogables del edicto fijado para representar lo que pudiera haber sobre el particular el domingo 7 del corriente en que se ejecutará definitivamente la erección canónica de esta nueva diócesis, me ordena el Ilustrísimo Señor Subdelegado Apostólico Br. D. José Maria Diez de Sollano Obispo de León, diga a vosotros se dignen concurrir los que puedan a este solemne acto, que se verificará en la parroquia de Santiago de esta Ciudad, igualmente me ordena se dignen venir a prestar obediencia al Ilustrísimo Señor Br. Bernardo Garate Obispo electo de esta nueva diócesis en la persona del Sr. Lic. D. Luis Gonzaga Borja, quién tomará en su nombre posesión del obispado – Finalmente me manda diga a vosotros trascriban esta circular en el libro de providencias y que firmen al calce de esta para constancia, remitiéndola por cordillera violenta a los curatos marcados al margen –Logro esta ocasión tan plausible para ofrecerles la singular consideración de mi aprecio –Dios Nuestro Señor Guarde a Vosotros muchos años –Querétaro febrero 2 de 1864 –Br. Pablo Torres – Secretario-Agustín Guisáosla. Rúbrica.

Nota: El libro de providencias de la Parroquia mayor de Santiago comienza en 1772, en el que se encuentra este citatorio.

Decreto

Nos Clemente de Jesús Murguía, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Michoacán, Asistente al Solio Pontificio, Prelado Doméstico de Nuestro Santísimo Señor Pío Papa IX y Delegado especialmente por el mismo Santísimo Señor Nuestro para todas y cada una de aquellas cosas que se relacionan con la erección y la ordenación del nuevo obispado de Querétaro:

Al amado hermano, ilustrísimo Señor Don José María Díez de Sollano, Obispo de León, salud sempiterna en el Señor.

Plugo al Santísimo Señor Nuestro Pío Papa IX, acceder benignamente a los deseos de los Obispos Mexicanos en orden a erigir nuevas diócesis en la Provincia Mexicana y elevar la Iglesia de Michoacán a la categoría de Metropolitana y crear y establecer las Diócesis de León, de Zamora y de Querétaro, y elegimos y nombramos ejecutor de negocio tan grande. Por ello mandó se nos entregaran las adjuntas Letras Apostólicas para la dicha erección de la antes nombrada Diócesis de Querétaro. Con la reverencia y su misión de vida recibimos y leímos estas letras, en ella verás todas y cada una de las cosas que se nos encomiendan y principalmente la amplísima facultad de subdelegar la comisión dicha, aceptada por Nos. Por tanto, Nos Clemente de Jesús Murguía, Arzobispo de Michoacán, deseando como hijo verdadero y obediente, ejecutar diligentemente los mandatos apostólicos y no pudiendo darles complemento por Nos mismo; con la misma autoridad apostólica de que estamos envestidos, voluntariamente te subdelegamos todas y cada una de las facultades que se nos han encomendado y queremos que pases a la Ciudad de Querétaro y las hagas leer en público y totalmente en su Iglesia Parroquial y las promulgues canónicamente de la manera más solemne que te sea posible y cumplas con fidelidad todas y cada una de las cosas contenidas en ellas, según el tenor estricto de las mismas. Lugo después por medio de documento auténtico, con diligencia nos notificarás todo lo que hubieres realizado. Juzgamos que de esa manera daremos cumplimiento en lo que a Nos toca a los mandamientos del mismo Santísimo Señor Nuestro. En fe de ello firmamos con nuestra propia mano esta amplísima subdelegación y hemos mandado que sea autorizada con nuestro sello dado y ejecutado en la Ciudad de México, el día Décimo Sexto de Noviembre, en el año del Señor, Mil Ochocientos Sesenta y Tres- Clemente de Jesús, Arzobispo de Michoacán, Rúbrica.

Decreto

Nos el Doctor y Maestro José María Díez de Sollano y Dávalos, por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica, Obispo de León, varias veces rector de la Academia Imperial Mexicana, Caballero de la Orden Imperial de Santa María de Guadalupe, etc.

A todos y cada uno de los que vean las presentes letras, Salud Sempiterna en el Señor:

Fue voluntad de Nuestro Santísimo Señor Pío, por la Divina Providencia Papa IX, accediendo a los deseos de los Obispos Mexicanos, a ser nueva circunscripciones de las Diócesis de este Imperio Mexicano y erigir y crear nuevos Obispados, entre los cuales se encuentra la nueva Diócesis de Querétaro, que se erigirá y elegir y destinar para la ejecución de tan grande negocio al esclarecidísimo Arzobispo de Michoacán el Señor Doctor Don Clemente de Jesús Munguía, Prelado Doméstico y asistente al Solio Pontificio, adornado además por otras sobresalientes prendas y el predicho Arzobispo de dignó encomendar a Nos, aunque muy indigno, obra de tan grande importancia según la honrosísimas letras suyas.

Al mismo tiempo, juntamente con estas letras, el Señor Arzobispo mencionado tuvo el cuidado de transmitir a Nos las Letras Apostólicas relativas a la erección del Nuevo Obispado de Querétaro, expedidas en Roma por Nuestro Santísimo Señor el Papa Pío IX el día Séptimo antes de las Calendas de Febrero del año de Mil Ochocientos Sesenta y Tres, Décimo Séptimo de su Pontificado; las cuales Nos recibimos con la reverencia debida y Nos mismo hicimos que se leyeran y promulgaran como en realidad lo hicimos, públicamente y delante de todos y solemnemente, en presencia del Venerable Clero, del Magistrado, y del Pueblo de Querétaro (Citados para ello oficialmente por Nos) en la Iglesia Parroquial de Santiago, inter missarum solemnia, revestido de ornamentos pontificales, el día anterior a las Calendas de Febrero del año que corre Mil Ochocientos Sesenta y Cuatro, son ellas del tenor siguiente.

Decreto de Erección de la Diócesis de Querétaro Promulgado por el Obispo de León

Erigimos y con autoridad apostólica establecemos canónicamente la Santa Iglesia y Nueva Diócesis de Querétaro en la Nación Mexicana según el tenor y forma de las Letras Apostólicas literalmente antes referidas con todos los honores, derechos y privilegios de que hasta ahora disfrutan y por uso común gozan las demás Iglesias sufragáneas de las provincias mexicanas.

-Territorio de la Diócesis de Querétaro
-Derechos Diocesanos
-Límites de la Diócesis
-Querétaro Ciudad Episcopal
-La Iglesia Catedral (Adaptación del Antiguo Templo de la Compañía de Jesús)
-El Cabildo Catedralicio
-Sobre el Arcediano de Catedral
-Las Canonjías
-El Arcediano y los Canónigos serán Presbíteros
-El Canto de la Misma Solemne
-Sobre el Párroco del Sagrario de la Catedral
-Sobre los Capellanes de Coro
-Sobre los Estatutos Capitulares
-Sobre Vestiduras e Insignias Capitulares
-Palacio Episcopal (Siendo el Primero el Antiguo Colegio de San Ignacio de Loyola)
-Sobre el Seminario Diocesano
-Distribución de los Diezmos
-El Obispado de Querétaro sufragáneo del Arzobispado de Michoacán
-Modificaciones Reservadas al Papa
-Facultad del Cabildo para Nombrar Empleados
-Residencia y Vacaciones y Prebendados
-Visitas a los Colegios y Escuelas
-Creación de Beneficios Nuevos
-Oficio Divino y Misa Conventual
-Misa por las Almas del Purgatorio
-Conformidad con la Iglesia de Michoacán
-Obligación de Observar la Bula de Erección y Declaración Solemne de quedar erigida

Cada una de las parroquias que se contienen en toda la provincia de Querétaro y en el contérmino de Sierra Gorda, llamado territorio de Iturbide; esto es, hasta aquellos límites en donde toca a la Diócesis de Potosí, León y Michoacán y no más; a saber: Santiago de Querétaro y su anexa La Divina Pastora, Santa Ana y su anexa El Espíritu Santo, San Sebastián, San Juan del Río, Tequisquiapan, Amealco, Cadereyta, Landa, Mineral del Dr., Tolimán, Tolimanejo, Santa Rosa, San José Iturbide, alias Casas Viejas, Xichú de Naturales, Xichú Mineral, Pueblito, Escanela, San Pedro Aguatibia, alias La Cañada y Jalpan, con sus vicarías, pueblos, aldeas y demás anexos como ahora existen y también las Misiones de Amedo y de Las Palmas que pertenecían a la Arquidiócesis de México, quedarán desunidas y desmembradas en los sucesivo de la antigua Diócesis; y de todas estas deberán constar la Nueva Diócesis de Querétaro; la cual desde ahora se tendrá como legítima y rectamente separada por Nos en virtud de la Autoridad Apostólica, segregada y absolutamente libre y así permanecerá en lo de adelante, de la antigua Arquidiócesis de México y de la Jurisdicción Diocesana de su Arzobispo, y estará en todo sujeta según las prescripciones de los Sagrados Cánones al Ilustrísimo Señor Doctor Don Bernardo Gárate, Obispo Electo Canónicamente para gobernarla y a sus sucesores.

Por consiguiente en virtud de nuestra Subdelegación Apostólica, mandamos que la Diócesis de Querétaro así establecida esté del todo sujeta a la Jurisdicción ordinaria, régimen y administración de su prelado y de sus sucesores, juntamente con todas y cada una de las ciudades, villas, pueblos, tierras y habitantes de ambos sexos y también con cada una de las Iglesias y sus beneficios, monasterios de uno y otro sexo, cosas, bienes, derechos, y finalmente, con todo lo anexo sin alguna reservación de parte de la Arquidiócesis de México.

Sea además manifiesto a todos, que los límites de la Diócesis de Querétaro son los que hasta hoy separaban a la Metrópoli de México de la Iglesia de Michoacán, los mismos límite enteramente; por cuya parte ahora tocará también la Iglesia de León que ha sido tomada del Territorio de Michoacán; y también los que separaban a la Arquidiócesis de México de la Iglesia de Potosí, con los mismos límites exactamente; mas por la parte que ahora se segrega de la Arquidiócesis Mexicana los límites serán los mismas Parroquias antes expresadas en el número segundo de este nuestro decreto, subsistiendo los propios límites que separan dichas parroquias de las que continuarán perteneciendo al Arzobispado Mexicano; cuyos límites serán ahora los que separarán a la Arquidiócesis de México de la Diócesis de Querétaro. Salva siempre la regla anterior, en gracia de mayor claridad y para evitar en lo sucesivo toda cuestión, el referido Ilustrísimo Señor Obispo de Querétaro cuidará que se levante una carta geográfica con la mayor exactitud posibles, en la que aparecerán descritas con sus propios nombres y límites todas y cada una de las parroquias, vicarías, pueblos y aldeas, tanto en el perímetro interior como en el exterior; esto es las parroquias que perteneciendo a la Diócesis de Querétaro forman sus límites y las que perteneciendo a las otras Diócesis que la circundan se tocan por aquellas.

Con la misma autoridad apostólica erigimos perpetuamente la Ciudad de Querétaro en Ciudad Episcopal, bajo el título de Santiago Apóstol llamado El Mayor.

Establecemos también en Catedral, bajo la misma invocación de Santiago Apóstol el Templo Mayor Parroquial erigido en la propia Ciudad, conservando la misma parroquialidad con la cura de las almas fieles.

Además, con la misma autoridad apostólica podrá el mencionado Obispo de Querétaro erigir el Capítulo de Canónigos en la referida Iglesia de la Ciudad de Querétaro elevada al honor de Catedral, pudiendo así mismo erigir y establecer; dignidades, canonjías, prebendas, porciones, y otros oficios y beneficios eclesiásticos, en el número y forma que más conveniente pareciere al precitado Obispo y a sus sucesores, tanto en la Ciudad como en toda la Diócesis de Querétaro.

Así mismo, por el tenor de las presentes letras erigimos, creamos y establecemos: El Arcedianato, única dignidad que habrá en la misma después de la pontifical, la cual cuidará y proveerá que los divinos oficios y todo lo que concierne al verdadero culto de Dios, se hagan debida y rectamente con la decencia y gravedad convenientes; perteneciendo a ella igualmente la Presidencia del Capítulo y todos aquellos derechos y cargos que pertenecen a la Primera Dignidad del Capítulo en la Iglesia Metropolitana de Michoacán, tanto por derecho como por legítima costumbre, creamos también y establecemos seis canonjías, con sus prebendas y dotaciones; de las cuales una será penitenciara o magistral y otra teologal con sus honores y cargos respectivamente anexos; finalmente las cuatro restantes llamadas de gracia, para otros tantos varones eclesiásticos idóneos quienes diariamente servirán al Culto Divino de la manera establecida, previo sin embargo el concurso según las prescripciones de los sagrados cánones y de las Instituciones Apostólicas en cuanto a las prebendas penitenciaria o magistral y teologal o doctoral, decretamos además que los Canónigos así creados deban gozar de todos los honores, derechos, facultades y prerrogativas de que por derecho común gozan los canónigos metropolitanos.

Decretamos igualmente que ninguno pueda recibir la colación del beneficio para el Arcedianato y las referidas canonjías y prebendas, si no es que esté promovido al sagrado orden del presbiterado puesto que a ellos pertenecerá celebrar la misa cada día.

Ordenamos además, que tan solo el Prelado yo no pudiendo este el Arcediano puedan celebrar las misas más solemnes en la Iglesia Catedral, en las principales festividades de primera clase: y los demás canónigos deberán cantar la misa solemne en los otros días por estricto turno de antigüedad.

Con la misma autoridad apostólica establecemos que el Párroco del Sagrario pueda ocupar lugar en el Coro de la Iglesia Catedral después del último de los canónigos y esté obligado a servir y ministrar al obispo con ellos.

Queremos también que se establezcan seis capellanes que deban asistir al coro, servir debidamente al altar en los oficios de diaconado y subdiaconado y desempeñar todos los demás cargos tanto del capítulo como de la iglesia: de los cuales el primero será Secretario del Capítulo; el segundo Maestro de Ceremonias; el tercero Maestro Capellán de Cantores; el cuarto Censor o Apuntador de aquellos que sin causa canónica falten a las funciones corales; el quinto Segundo Maestro de Ceremonias y el sexto finalmente, Segundo Apuntador; reservándoles las prerrogativas y gracias de que goza este cuerpo de beneficiados o capellanes en las otras catedrales.

Con la misma referida autoridad damos y concedemos perpetuamente al mismo capítulo poder y facultad de hacer estatutos capitulares, ordenaciones y decretos conformes a los sagrados cánones, constituciones apostólicas y principalmente a las prescripciones del Concilio Tridentino; los cuales sin embargo deberán someterse al juicio del Obispo de Querétaro y no tendrán fuerza de ley sino después de su firme aprobación.

Con autoridad apostólica permitimos y concedemos perpetuamente al mencionado capítulo de la Iglesia de Querétaro que todos, así el Arcediano como los Canónigos y los beneficiados o capellanes, tanto en dicha Iglesia Catedral, como fuera de ella (pero dentro de los límites diocesanos), siempre que se reúnan capitularmente, puedan portar y usar libre e ilícitamente los vestidos e insignias corales de que usan comúnmente los Canónigos como los Beneficiados de las demás Catedrales de la Nación Mexicana, (excepto los privilegios especiales).

Establecemos que para habitación residencial del Obispo de Querétaro y para su Curia y Cancillería se les adjudique el edificio que se encuentre contiguo a la misma Catedral y Parroquia de Santiago, y la que hasta hoy estaba destinada a la Residencia del Párroco, reservando no obstante a este una decente habitación ahí mismo del modo que le pareciere más conveniente al Reverendísimo Obispo con tal que pueda adquirir la recuperación y posición tanto del mencionado edificio como del Colegio que en el número siguiente se asigna para seminario; pero si no, dejamos a su arbitrio elegir los edificios que se hayan contiguos a la Iglesia de la Congregación de la Santísima Virgen de Guadalupe que por derecho pertenece a la misma Congregación.

Con la misma autoridad apostólica mandamos, que el Colegio que se haya fundado en esta Ciudad de Querétaro, bajo la invocación de San Ignacio de Loyola y de San Francisco Javier, en otro tiempo de la Sociedad de Jesús (a no ser que el Obispo juzgare conveniente adquirirse otro edificio apto para este fin), se erija en Seminario de Clérigos, el cual será gobernado libremente con todo empeño, cuidado y diligencia por el Obispo Diocesano según las formas canónicas y leyes prescritas por el Concilio Tridentino. Una vez erigido el Colegio seminario se le pagará, según las sanciones de la Sagrada Congregación intérprete del mismo aquella porción de los beneficios y de las demás instituciones piadosas que pareciere bastante al Reverendísimo Obispo para completar su dotación.

Con la misma autoridad apostólica establecemos, que con el pago de los diezmos se satisfaga cada una de las dotaciones diocesanas del modo siguiente: a saber, con cada una de las colectas de los mismos diezmos se formará cada año una sola masa común y deducidas antes las expensas por la percepción de ellos y el seis por ciento que cada año se dará a la fábrica de la Iglesia Catedral y del Sagrario y la que se empleará en los usos convenientes a una y a otra, la mitad de los diezmos restantes se dividirá en dos partes iguales, de los cuales una se pagará al Capítulo permanentemente; y la parte que tocare al Capítulo se subdividirá en setenta y tres porciones, de las cuales, se darán trece al Arcediano y Diez a cada uno de los seis Canónigos: la otra mitad restante se dividirá en nueve partes y tres de estas se aplicarán a las parroquias de la Diócesis, proporcionalmente a la cantidad de diezmos que el Obispo viese que entran de cada Parroquia a la masa común: una y la mitad se aplicará a las fábricas y sagrarios de las Iglesias Parroquiales y también una y la mitad a los Hospitales y otros Institutos piadoso de la Diócesis, siempre que esté sujetos a la autoridad eclesiástica, dos al Seminario Diocesano y la restante se asignará a los beneficiarios o Capellanes de la Catedral, la cual también se subdividirá en catorce pequeñas partes iguales, de las cuales se darán tres al Secretario de Capítulo, y otras tres al Maestro de Cantores, dos al Maestro de Ceremonias, dos al Apuntador otras dos al Segundo Maestro de Ceremonias y las dos restantes al Segundo Apuntador. Por los demás, cada año se asignará al Canto la masa que deberá aplicarse por cada uno de los días y de las horas a aquellos que asistieren diligente y debidamente a los divinos oficios, cuyas distribuciones deberán hacerse exactamente según la Norma del Santo Concilio de Trento y de la Iglesia de Michoacán.

Mas porque en la Alocución de Nuestro Santísimo Padre el Papa, habida en el Consistorio del Día Dieciséis de Marzo del Año Próximo Pasado, expresa y claramente dice: “Mas a la Iglesia arzobispal de Michoacán estarán sujetas (como sufragáneas) las Diócesis de San Luis Potosí y la de Querétaro, la de León y la de Zamora”. Lo que también conviene exactamente con las Letras a Apostólicas expedidas para el Ilustrísimo Señor Obispo de Querétaro Doctor ¡Don Bernardo Gárate, de aquí es que repuntando fuera de toda duda un error del amanuense, el haber puesto en las Letras Apostólicas al principio cita la palabra Mexicani en lugar de Michoacanensis. Con la referida autoridad apostólica sujetamos perpetuamente la mencionada Ciudad Episcopal y la Diócesis de Querétaro al Arzobispado de Michoacán como sufragánea, con todos y cada uno de los derechos, honores, prerrogativas, gracias e indultos de que por derecho gozan igualmente las demás iglesias sufragáneas de las metropolitanas de la Nación Mexicana y por legítima costumbre suélese conservar, cuya declaración es de común consentimiento de ambos Arzobispos.

El Soberano Pontífice Romano y la Sede Apostólica queda reservada la íntegra y plena facultad de circunscribir mejor la misma Diócesis de Querétaro, cuando y como le pareciere más conveniente en el Señor.

Además, queremos y mandamos que el Capítulo pueda libremente elegir y remover a los Acólitos, Organistas, Pértigos, Ecónomos de Fábrica y Hospital, Notarios de Capítulo, Maestros de Ceremonias, Apuntadores, Sacristanes y Caniculario de la Iglesia Catedral y a todos los que sirven en la Colecta de los Diezmos y en las Oficinas.

0rdenamos también que las Dignidades, Canónigos y Prebendados de dicha Iglesia Catedral de Querétaro estén obligados a recibir y servir en ella por nueve meses de cada año civil, continuos o interpolados, pero de suerte de que no gocen de más de noventa días de vacaciones en cada año. De otra manera perderán tantas distribuciones cotidianas cuantas fueren las horas que no asistieren en coro; sin perjuicio de las demás penas impuestas por el derecho.

Queremos así mismo y decretamos, que el Obispo de Querétaro visite diligentemente por sí o por otros eclesiásticos idóneos todos los Colegios y Escuelas, y cuide que se enseñe siempre en ellos la Doctrina sana y ortodoxa.

También ordenamos, que en la Diócesis de Querétaro se críen y se nombren tantos beneficios con cura de almas o sin ella, cuantos puedan dotarse al Arbitrio y Conciencia del Obispo, según la cantidad de las rentas y de los frutos parroquiales; de suerte que creciendo los frutos, crezca también en las Iglesias Diocesanas el número de párrocos, sacristanes y demás ministros.

Mandamos igualmente que el Oficio Divino tanto en las Misas como en el Coro se haga siempre y se diga según la costumbre de la Iglesia Metropolitana de Michoacán y que las Misas que se celebren solemnemente todos los días, deban aplicarse por los que satisfagan los diezmos y por los demás bienhechores.

El primer lunes de cada mes, se celebrará solemnemente una misa por las almas que están en el purgatorio, después de la hora de prima del oficio; mas en los días restantes podrá celebrarse una misa de prima a voluntad y disposición de cada persona que la quiera dotar.
También queremos y establecemos, que en la Nueva Iglesia de Querétaro, el Obispo, Capítulo y Clero estén obligados a conservar los usos, ritos y costumbres legítimas aprobadas, tanto de los oficios, como de las misas y de otras ceremonias aprobadas de la Iglesia Metropolitana de Michoacán.

Finalmente, con la misma plenísima autoridad apostólica de que nos hallamos envestidos en esta parte y del mejor modo, día y forma que podemos y de derecho debemos, erigimos, creamos, establecemos, y ordenamos todas y cada una de las cosas que se contienen en las precitadas Letras Apostólicas; y declaramos erigida legítima y canónicamente la Diócesis y Obispado de Querétaro con todas y cada una de las cosas necesarias y oportunas para esto, no obstante cualesquiera disposiciones; y especialmente aquellas que Nuestro Santísimo Padre Sr. Pío IX quiso que no obstasen en las referidas Letras Apostólicas: e intimamos a todos y cada uno, así presentes como futuros, de cualquier estado, grado, orden, preeminencia y condición que fueren, que observen, cuiden solícitos y hagan observar todas y cada una de estas cosas como han sido establecidas por Nos.

En fe y testimonio de lo cual, hemos mandado divulgar el presente instrumento público firmado de nuestra mano, asegurado con nuestro sello y refrendado por el infrascrito nuestro Secretario. Dado y hecho en la Ciudad de Querétaro, el año de la Encarnación del Señor Mil Ochocientos Sesenta y Cuatro, a los Siete Días de Febrero.—José María de Jesús, Obispo de León.—Dr. Pablo Torres, Secretario.