Querétaro en el contexto Mesoamericano

Querétaro en la historia de Mesoamérica

José Félix Zavala

En lo que corresponde actualmente al territorio del estado de Querétaro, ya se puede dar como un hecho que sus habitantes han jugado un papel muy importante en toda las historia de México, comenzando con la parte que corresponde al período mesoamericano.

El hombre más antiguo encontrado hasta la fecha tiene una edad de aproximadamente 8 mil años el hallazgo fue por las cercanías de Tequisquiapan. Ya por el año 500 a.C., se encuentran vestigios arqueológicos de la existencia de culturas avanzadas que continúan, hasta muy entrada la invasión española y se puede afirmar que llegan hasta nuestros días, de acuerdo a la teoría de Guillermo Bonfil Batalla, entre otros científicos de importancia, en el campo de las humanidades. Esta cultura sigue siendo rectora de los aconteceres más importantes en este territorio queretano.

Además se da por cierto que en el primer milenio de nuestra era, se desarrollaron pueblos con manifestaciones particulares de la región, en todo lo que es hoy el estado de Querétaro, hicieron productiva esta zona y explotaron sus recursos agrícolas, mineros, su fauna y su flora, dando por resultado toda una sociedad compleja y formando parte al mismo tiempo de la civilización madre, la mesoamericana.
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Los estudios se extienden desde las orillas del río Huimilpan hasta a la región de Jalpan, en la zona del semidesierto y por las diferentes regiones del estado y en todas se encuentran vestigios de esta gran civilización autónoma y solitaria ante los demás continentes, crecida en América central y de la que Querétaro forma también parte importante.

Cuando los imperios, mexica y tarasco, alteran la conformación política de este territorio del Bajío queretano y de la Sierra Gorda, queda el ahora estado de Querétaro como amortiguador, entre las zonas en conflicto y un grupo de gran cultura nómada, en el semidesierto queretano, decide sobre su desarrollo.

Es necesario un mayor acercamiento a la historia de los pueblos mesoamericanos, antes de la invasión española, en el actual territorio queretano, conocer con mayor profundidad su pasado, es la única forma de conocer integralmente ña historia del ahora territorio de Querétaro. Propiamente hasta 1974 es cuando la arqueología formal entra en nuestra entidad, con Margarita Velasco en La Sierra Gorda y el Semidesierto y Enrique Nalda en Los Valles de Querétaro y San Juan Del Río.

Al actual territorio de Querétaro se le tenía como una zona donde habitaron gente “salvaje”, pero los resultados de los primeros arqueólogos científicos, llamaron la atención de la arqueología histórica en México y en el mundo, señalando la importancia de la cultura regional, desde los tiempos milenarios.

Empiezan a sobre salir primeramente las investigaciones sobre la zona arqueológica del Cerrito, en El Pueblito, la zona del Cerro de la Cruz, en San Juan del Río, la zona de Ranas y Toluquilla en San Joaquín y Cadereyta, las de Jalpan, entre mil quinientas más hasta ahora catalogadas.

Encontramos en nuestro territorio, desde pinturas rupestres, campamentos, cuevas-habitación, hasta zonas de alta cultura, como los centros ceremoniales del Cerrito, de Toluquilla, del Tepozán, del Cerro de La Cruz, más de cuarenta juegos de pelota en pie.

Las fuentes de estos hallazgos tienen su origen documental más primario, en las narraciones de los invasores españoles, de los cronistas que los acompañaron, de viajeros, eruditos e investigadores, que durante la época de ocupación europea de nuestro territorio dejaron testimonio de ello.

Otro grupo de informantes lo podemos tener entre los investigadores no profesionales de la antropología en el siglo XlX.

Estos tipos de narraciones aparte de amenas nos dejan testimonio, de los “salvajes” que ellos encontraron, de los caminos, itinerarios y rutas de comunicación que tuvieron, de las zonas arqueológicas que encontraron, dando paso a la profesionalización de la actual arqueología y reconocimiento de la historia de Querétaro, desde el 500 antes de Cristo, hasta nuestros días, siendo siempre parte importante nuestro territorio, en la historia de nuestro país.

Es ya bien sabido que La Sierra Gorda tenía una identidad propia, que la distingue de las demás en mesoamérica, interactuando con la huasteca, el altiplano central y el sureste mexicano.

En lo que llamamos la región Huasteca, encontramos una influencia decisiva, principalmente en las zonas de Landa, Tancoyol y Tilaco, venida de la Huasteca o del llamado Señorío de Oxtipa.

Es importante para la historia regional, tener presente que la Sierra Gorda participa activamente en la historia de mesoamericana, como una entidad cultural con características propias, manteniendo una subárea en los límites de San Luis Potosí actualmente, relacionada con la cultura del Tajín

Una de las muestras de alta civilización de los grupos radicados en la Sierra Gorda Queretana y el semidesierto, lo podemos encontrar en la construcción de ciudades y campamentos, en la habilidad para la explotación de la zona minera.

Sobre este aspecto nos dice Alberto Herrera Muñoz en sus estudios de campo que la explotación de las minas data de mas de dos mil años de antigüedad, confirmándolo las excavaciones realizadas por los mesoamericanos, el tipo de herramientas utilizadas, su desarrollo minero y la comercialización que realizaron en toda mesoamérica, de tal suerte que esto nos habla de una gran tradición minera de la Sierra Gorda.

Son también evidentes los asentimientos que se localizan en las riberas o cercanías al río San Juan, Al Extoraz y al Tula.

La gran iniciadora de la arqueología contemporánea en Querétaro, Margarita Velasco, deja estudios que invitan a la investigación cada vez mas necesaria de las particularidades de la historiografía de la Sierra Gorda, nos habla de las escaleras semicirculares en las estructuras encontradas en Ranas, como elemento propio de la región.

Nos hablan también de Petroglifos, petrograbados, minas de obsidiana, cavernas con pinturas rupestres, sótanos con campamentos con vestigios arqueológicos, lo mismo que en Landa, Tilaco, Tancoyol, en las llamadas Misiones de la Sierra Gorda, argumentando lo encontrado, una vida activa y de alta civilización por más de dos milenios de civilización en lo que corresponde a este territorio.

En los actuales límites de los estados de Guanajuato, Michoacán y Querétaro, se encuentra la Sierra de Amealco, en donde el cerro del Cimatario separa a esta de los Valles de Querétaro y San Juan del Río.

Por las riberas del río Huimilpan que nace de los ojos de agua en la conjunción de la sierra del Rincón y de Capula, se localizan dos zonas arqueológicas y una gran cantidad de petroglifos que revisten una gran importancia, una se le denomina la zona Huimilpan y la otra la zona Tepozán, cada uno de ellos son cuantitativamente y cualitativamente diferentes.

En El Valle de San Juan se encuentra otro asentamiento mesoamericano de gran importancia para la historiografía regional, lo conocemos como El Cerro de la Cruz, al sur de la actual ciudad, con una ocupación desde el 500 a. C.

Con una altura del basamento piramidal principal de 15 metros, a partir del valle, existen restos de una plaza y de otros edificios, con elementos que indican que hubo nivelación del terreno cuando se iniciaron las etapas de diferentes reconstrucciones que allí se diferencian, como son las de la época de Chupícuaro, la de teotihuacán, la de Tula y la Chichimeca.

El culto a la Virgen del Pueblito por los queretanos de José Félix Zavala

El culto en la ciudad de Querétaro

La Coronación

El día 7 de octubre fue traída de su santuario la sagrada imagen

A las 13.30 del jueves 17 de octubre de 1946, en el campo deportivo de la Cruz, que mide 21 mil metros cuadrados, situado en la meseta del histórico Sangremal y cerca del lugar por donde hicieron la entrada en la población las tropas republicanas, el Exmo. y Rvmo. Sr. Obispo de la Diócesis Dr. D. Marciano Tinajero y Estrada, delegado para ello por el soberano Pontífice Pío Xll, por breve del 23 de octubre de 1943, volcó en las sienes de la maravillosa imagen de Nuestra Señora del Pueblito, áurea coronan.

En el mes de octubre de 1946, por las calles de la ciudad de Querétaro, hubo un gran desfile, encabezado por la banda de Música del estado, al mando Aurelio Rivas, desfilaron Los Charros queretanos, encabezados por Antonio Uribe, los alumnos de las escuelas católicas, estaban los socorristas de La Cruz Roja, los comerciantes de los mercados, los empleados del comercio, los choferes, los albañiles, los carpinteros, los peluqueros, los peleteros, los sastres, los electricistas, los pintores.

Más de treinta mil persona desfilaron, ese domingo 13 de octubre, se caminó de La Alameda al templo de San Francisco, a la Plaza de Abajo, conocida como el Jardín Zenea, pasando alegremente por las calles de Juárez, Madero, Allende, Hidalgo y Corregidora.

Llegaron fieles de Jalpan, de Landa, de Arroyo Seco, de Tancoyol. De Agua zarca, de Acámabaro, de Michoacán, de Guanajuato, de todos los rumbos.

El encuentro y el idilio del pueblo queretano con la Virgen del Pueblito es sencillo, pero lleno de misterio y de poesía, que no resiste el deseo de saberse.

Se escucha aún en los templos los ecos del Orfeón de la escuela de música sacra, ejecutando la misa “Reinitatis”, a tres voces, al órgano Julián Zúñiga, lo mismo que la misa “Ave María” de Agustín González, parecen los ángeles quienes cantan El Ave María de Guadalupe Velázquez, el “Non fecit talliter” de Zúñiga, el “Jubilaris” de Cirilo Conejo, son los grandes músicos queretanos de todos los tiempos.

La fama de La Virgen del Pueblito llega a Roma, el papa Pío Xll le dice al obispo Marciano Tinajero y Estrada: ”Comisionamos a nuestro venerable hermano el obispo de Querétaro, para que en nuestro nombre corone la imagen de la bienaventurada virgen María del Pueblito”. Así el sueño de Francisco Banegas, Manuel Rivera, Rafael Sabás, Ramón Camacho y Bernardo Zárate López, obispos todos de Querétaro, se cumpliera.

Los más de 15 mil kilómetros de esta diócesis tienen su identidad en este culto. Lo mismo lo grandes conventos femeninos, Capuchinas, Teresas, Clarisas, Descalzas, Rosas y más, tienen motivo para bordar estolas, capas pluviales, paños de hombros, casullas, todo con la imagen de la Virgen del Pueblito.

“Elegí y sacrifiqué este lugar para que en él este mi nombre y permanezcan mis ojos y mi corazón ahí, todos los días”

estas palabras se escucharon el día de la coronación, cuando los obispos de México, Morelia, Guadalajara, león, Zamora. Aguascalientes y el Delegado Apostólico se juntaron para coronar a La Virgen del Pueblito

La librería del “Sagrado Corazón” redactó los “programas”, se mandaron hacer distintivos conmemorativos, Luis Alvarez y Fernando Loyola instalaron los micrófonos, el carpintero José Ma. Carbajal hizo lo propio con el altar, Valente Ortega regaló la madera, Jesús Oviedo, la herrería, la corona se mandó realizar a la ciudad de Puebla, los ornamentos a las Madres Capuchinas, las medallas conmemorativas a Manuel Arvizu, la comida a José Roiz.

Los ferrocarriles nacionales rebajaron sus precios lo mismo los hoteles. “El Gran Hotel”, “El Hidalgo”, “El Buen Tono”, “El Querétaro”, las casas de asistencia, como “La Mensajera”, “La Rosa de oro”, “La Poblanita”.

Un popular gallo, acompañado por bandas de música y casi mil farolas, recorrió las calles de la ciudad, terminando con el canto de las mañanitas frente al templo de San Francisco, a las cuatro de la mañana del 17 de octubre de 1946.

Digno epílogo del grandioso acontecimiento fue: El paseo de carros históricos y cabalgata, la velada literaria y musical efectuada en la noche del mismo día; La función pontifical de acción de gracias del siguiente; El solemne funeral por los difuntos devotos y el regreso triunfal de la Virgen del Pueblito a su santuario.

Al segundo aniversario de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito se solicitó al Ordinario la declaración canónica como patrona principal de la diócesis, acto realizado el 17 de octubre de 1948 y ratificado por la Santa sede el 11 de octubre de 1949.

Es importante señalar que los indios habitantes del Pueblito se inconformaron porque la ceremonia de coronación se llevara en la ciudad de Querétaro, pidieron fuera realizada en el Santuario, donde estuvo desde un principio en que fuera colocada por el doctrinero Fray Nicolás Zamora Párroco de Querétaro.

Cuenta el canónigo cesáreo Munguía, que terminada la coronación pontificia de La Virgen del Pueblito, en un presbiterio construido ex profeso, en cien metros cuadrados, representantes de la diócesis y de la provincia Franciscana, realizaron ante el legado Pontificio la fórmula de consagración y se recibió el juramento de los custodios de las imágenes y de la corona y cetro, irrumpiendo inmediatamente después, en una sola voz. los miles de asistentes, con el canto del himno de La Coronación

El himno a la Virgen del Pueblito, tiene música de Julián Zúñiga y texto de Salvador Septién.

Descripción de la Imagen de la Virgen del Pueblito

“Lleva como atuendo una túnica de cuello circular que, ceñida a la cintura, corre en ligerísimos pliegues hasta descansar, con suave movimiento, a los lados de los pies: a ella se agrega un manto cuyos extremos, uno oculto y el otro visible, se juntan en el lado izquierdo de la cintura, cayendo el resto, en una onda sobre su rodilla derecha”.

“Es una talla entera de belleza singular, de mucho valor artístico si se le considera en su conjunto de imágenes de su estilo y materiales de la época de su realización”.

“Su frente espaciosa limpia hecha para lucir una corona: Sus ojos con bondad y la misericordia plasmada en ellos. Sus labios finos cerrados, pero prontos a abrirse como un capullo de rosa, el ovalo de su rostro y el hoyuelo de la barbilla denotando estirpe”.

“Muestra unos rasgos característicos de los naturales, en la forma ovalada, con mejillas y perfil bien delineados y delicados en su forma”.

“Sus ojos entreabiertos, labrados y pintados en color café claro, son el encanto singular del rostro”.

“es también evidente a la vista el embarazo de Jesús en su seno virginal”

El culto de los naturales del Pueblito

La Virgen de los Naturales

El culto indígena

Otontecutli preside en Tlachco. Desde hace más de mil quinientos años, la vida de este valle de Querétaro, donde los teotihuacanos primero y luego los toltecas dejaron sus huellas, en un centro ceremonial, la gran pirámide hecha a mano, obsidianas y conchas marinas, atlantes y chacmoles.

Uehueteotl y Amatecutli, han cuidado de este lugar permanentemente y los hombres a cambio levantaron un monte, con sus propias manos, para de allí alcanzar los nueve cielos y tener un altar donde ofrecer los frutos de la guerra.

Los dioses encargaron a Cihuacoatl, que permaneciera en silencio junto a su pueblo, mientras ellos se reunían a discutir la forma de resistir al nuevo dios venido de lejos, el monte levantado por los hombres del lugar, se llenó de follaje, tratando de pasar desapercibido.

En el sitio donde se encuentra la gran pirámide o el llamado Cerro Pelón, El Cerrito, existe un pueblo que antes de la invasión española se le nombraba Tlachco, luego se le llamó San Francisco Galileo y finalmente El Pueblito.

Existe este lugar desde hace muchos años, antes de la llegada del invasor europeo, era clásica mesoamericana y sobre sus habitantes, residentes inmemoriales del lugar, ha recaído la responsabilidad de permanecer como pueblo y como cultura, pero sobre todo preservar “la costumbre”, volcada principalmente en las fiestas de febrero, donde los tenanches festejan a la Virgen y los naturales las fiestas del Tascame.

La cultura de Chupícuaro, por el año 300 a. C., la teotihuacana, hacia el año 300 d.C., la tolteca, hacia el año 850 d.C., y la cultura Purépecha y Otomí, contemporánea a la llegada de los invasores, le han dado a esta población una continuidad de habitación de cerca de los dos mil años.

Han tenido estas culturas, como común denominador, la veneración por la figura femenina, cuyas deidades han jugado un papel predominante en los pueblos mesoamericanos.

La pirámide allí levantada, junto con la zona arqueológica de la Negreta, formaron un cruce de caminos, de intercambio entre mesoamerica, la gran chichimeca y la zona del pacífico, creándose en este lugar un centro ceremonial de gran esplendor, alrededor del los años 800 a 1100 d.C. y formando parte ya en el siglo XlV de la frontera entre el pueblo Azteca y el Puerépecha.

“Ignórase la fecha de su fundación en tiempos de la gentilidad, solo consta que esta población ya existía cuando Querétaro fue conquistado en 1531, por los caciques, Don Fernando De Tapia y Don Nicolás De San Luis de Montañés y que era un pueblo tributario del imperio Azteca”. Dicen.

“A la parte norte y muy cerca de la población se yergue una pirámide monumental construída a mano por los idólatras aborígenes, a donde acudían a ofrecer sacrificios y a consultar sus oráculos”.

Lo anterior lo dijo el canónigo Cesáreo Munguía, sobre El Pueblito y sus habitantes, añadiendo: “Son estos indígenas, profundamente religiosos”. Su decir apoya lo que los antropólogos han encontrado sobre el comportamiento de los habitantes del lugar y la arqueología ha descubierto en los vestigios monumentales de la zona.

La pirámide monumental que allí se encuentra, demuestra la importancia del intercambio y el asiento de dominio que sobre una extensa zona de la región se daba, debido a su fértil valle y a la sustentada actividad económica y social.

Esta pirámide tuvo dos èpocas de esplendor, una de ascendencia teotihuacana, por los siglos V, Vl, y Vll de la era cristiana y otra tolteca, por los siglos lX y X de la misma era.

Este pueblo que durante la época pre hispánica se le conoció como Tlachco, durante la colonia su nombre fue el de San Francisco Galileo y desde 1830 se le conoce como El Pueblito.

Aquí se da un fenómeno especial con el culto o la religiosidad, desde niño se aprende a dar muy devocionalmente, culto y a conservar “la costumbre”, a la Virgen de los Naturales.

Para esta población, el culto es de una importancia decisiva, alguien dijo “por Ti principalmente es por quien Querétaro vale algo en presencia de los demás pueblos”.

La cumbre y celebración de este rito es en el mes de febrero, mas exactamente en el mes del calendario mesoamericano anthaxmé, son las fiestas del tascame y de Xocotl Uetzi, tratando de concordar, como fue la costumbre durante “la conquista espiritual”, con la pascua católica.

“Los indígenas de San Francisco Galileo, permanecían fieles a sus creencias tradicionales, aún los que habían sido bautizados y asistían al catecismo, al santo sacrificio de la misa y otras prácticas cristianas. Subían a la pirámide, llamada el gran cue a adorar sus dioses. Esta mezcla de costumbres religiosas se hallaba fuertemente arraigada en la población…”

“Los otomíes tenían tres sacerdotes, los cuales en algunos bosques espesos y desviados del pueblo, se juntaban de noche con sus discípulos y secuaces en tres jacales de paja o helechos, para celebrar las fiestas de los meses. Para estos días aderezaban las chozas, con juncia, ramos verdes, flores, ramilletes y esteras pintadas, en medio ponían una mesilla que se cubría con paños de algodón, un bracero con brazas, dos vasos en que echaban su bebida, además incienso y el papel, hecho de esteras muy pintadas…”. Dice Esteban García.

El fraile Franciscano Sebastián Gallegos, realizó en los albores del siglo XVll una imagen de la Purísima Concepción, en pasta de caña, al puro estilo tarasco de Pátzcuaro y la obsequió al cura de Querétaro, el fraile Nicolás Zamora.

Cuenta los que saben. “Había llegado ya en aquel año casi a lo sumo el desconsuelo de su cura, el venerable padre fray Nicolás Zamora por no encontrar el remedio eficaz a tan grave daño, cuando entró por la puerta el reverendo y virtuoso padre fray Sebastián Gallegos, hijo de la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán y especialmente diestro en el arte de la escultura, con una imagen formada de su mano, de la Purísima Concepción de Nuestra Señora…”, cita de José Manuel Rodríguez, 1769.

El fraile Hermenegildo Vilaplana nos cuenta: “Que por los años de 1632 aún se hallaba aquel partido del Pueblito en tan infeliz estado, que permanecían inflexibles a sus idolatrías, manantial lastimoso de supersticiones y muladar abominable de ídolos. Frecuentísimas eran allí las congregaciones de los indios, en un cerrito fabricado a mano, que aún hoy en día se conserva, a consultar sus oráculos y a tributar incienso al demonio, conservando por este medio el tirano imperio del príncipe de las tinieblas y estorbando la dilatación del reino de Jesucristo…”.

“Veía con tristeza que El Pueblito de San Francisco Galileo, tenía más de idólatra que de cristiano y con todo y su apostólico celo no había logrado mayor fruto en esos indómitos otomíes, pues sí es verdad que tenían una capilla levantada por los religiosos, en honor a su santo patriarca San Francisco de Asís, pero tenían también, de tiempo atrás, un montecillo con una cueva, único templo de los otomíes, centro de sus cultos idolátricos…”. Nos narra Jesús García.

“… Convergían al gran cue, por una calzada que los comunicaba con otros centros de población…”.

Para el año de 1632 el cura doctrinero de Querétaro, Fray Nicolás Zamora, colocó en las proximidades del gran cue, la imagen de la Virgen, obsequio del fraile escultor Sebastián Gallegos, logrando con este acto “la conversión” al catolicismo de los indios de San Francisco Galileo.

Con la construcción de una ermita en las cercanías del centro ceremonial prehispánico, Cerro Pelón y el asentamiento de población alrededor de ella, se da comienzo el culto a La Virgen de los Naturales.

El 18 de febrero de 1686, se funda la cofradía de indios, con la autorización del entonces Arzobispo de México, Francisco de Aguíar y Seijas.

Esta organización social creada e ideada por los invasores españoles, les sirve a los indios para mantener cohesión y control sobre su cultura y permanencia.

La imagen de la Virgen Madre, Cihuacoatl y el Tepostecatl, el hijo de una virgen, coherente con su cosmogonía, permanecieron al paso del gran cue, donde se levantó una ermita, que durante 82 años estuvo en ese mismo lugar, dándose entre tanto la sincretización o apropiación indígena de la imagen, su culto y su rito.

En el año de 1714 fue trasladada a una ermita, levantada ex profeso en el panteón, donde duró 22 años a la veneración del pueblo, lugar escogido probablemente debido al gran culto mesoamericano a los antepasados y de gran ascendiente en la población natural, mientras se construía un templo, en el lugar donde se iniciara la veneración a la Virgen de los Naturales o del Pueblito.

En el año de 1736, se inaugura el templo dedicado a la Virgen del Pueblito, en el mismo sitio de la primera ermita, en las cercanías de la pirámide tolteca, gracias a la promesa realizada por el coronel y alférez real Pedro De Urtiaga, de construirlo a su costa y realizado por su hijo, José De Urtiaga, trasladándose la imagen a su santuario el 5 de febrero de ese año.

“Los padres franciscanos aprovecharon esta oportunidad para tomar por completo control en el culto que se tributaba a la santísima señora, ya que los naturales tenían una gran injerencia en él, al considerar la imagen como algo propio”.

“Para esto los frailes ofrecieron una réplica que fue aceptada con cierta resistencia, aunque posteriormente le tomaron un gran cariño”.

Estas citas de Esteban López, se unen a los muchos testimonios que sobre los dos cultos o cultos paralelos, se han venido dando desde que los frailes tomaron control sobre la imagen de la Virgen del Pueblito, culto y control ampliados, por la sociedad criolla y mestiza de la ciudad de Querétaro.

Los indios retomaron “su costumbre” y siguieron sus tradiciones teniendo como objeto de su devoción “la nueva imagen”, donde ellos pudieran tener dominio, de tal suerte que permanece, La Virgen de los Naturales, en la casa del presidente de la mayordomía en turno, quien a su vez le improvisa una capilla en su domicilio y se preparan las fiestas que celebrarán durante el año.

En la “Relación de Querétaro”, de Hernando de Vargas dice refiriéndose a los indios del Pueblito: “Otras de sus fiestas principales era el inicio del año, correspondiente al mes de febrero de nuestro calendario. Por último tenían una fiesta principal que se llamaba del Tascame o del Pan Blanco, era muy antigua y de gran solemnidad, todos ofrecían en esta fiesta a la madre de los dioses, el diezmo de los frutos que cosechaban…”.

Este duplicado de la Virgen del Pueblito, es el que se conoce como la Virgen de los Naturales o Virgen de la Mayordomía o La Tenanchita. ( Tenanche quiere decir en purépecha, servidora del pueblo).

Es probable que en esta época se pueda considerar la formación de La Corporación de la Mayordomía”.

“También por esta época (1732), la Virgen de la mayordomía comienza a recibir el culto de los naturales en forma independiente, con una mínima influencia de los padres franciscanos, por tanto, con una mezcla de muchas de sus antiguas costumbres”.

Las citas anteriores que corresponden a Esteban López, han sido confirmadas por los indios del lugar, lamentándose de que a partir de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito en 1946, se admitió a la Corporación de la mayordomía a “gente de razón”, pero también señalan el triunfo obtenido, ya que la imagen ha recibido nuevamente culto en la pirámide, después de trescientos años de no tenerlo a partir de 1939.

El pueblo otomí, tenía varias fiestas principales, las fiestas ordinarias, eran cada veinte días, de acuerdo al calendario mesoamericano. Otra de sus fiestas importantes era la correspondiente al mes de febrero del calendario juliano y la del Tascame o fiesta del pan blanco, muy antigua y de gran solemnidad, dedicada a la Madre de los dioses o Madre Vieja.

Las fiestas principales de los indios actuales del Pueblito, siguen siendo en el mes de febrero y tienen una gran solemnidad y trascendencia social.

Los habitantes de Tlachco o el Pueblito celebran la entrada de la primavera con toda la riqueza cultural de sus antepasados, es la fiesta de la madre Vieja.

En la actualidad, La Virgen del Pueblito, tiene tres celebraciones; La más antigua y autóctona, es la que culmina el domingo llamado de carnaval; la litúrgica, que se realiza el sábado anterior al cuarto domingo de pascua y el 17 de octubre por el aniversario de su coronación pontificia, nos dice el fraile Eulalio Hernández en su “Síntesis histórica…”.

Se inicia con la Velación, como toda fiesta importante entre el pueblo mesoamericano, es la noche de la purificación, donde las flores, nube, hinojo, clavel y las velas, más el sahumador, son los utensilios para “la limpia”.

Se prepara una Paranda o mesa hexagonal, con figuras de azúcar y bulbos de orquídeas, simulando vasos de chocolate y rebanadas de fruta, melón, sandía, caña, que Será entregada a la mayordomía entrante. Este es uno de los momentos importantes de la celebración

Existe dentro de las fiestas de febrero, una ceremonia llamada Tratoli, consistente en llamar a la puerta, tres veces, por parte del mayordomo saliente al mayordomo entrante, lo sahúma, mientras la banda de música toca y los cohetes, son lanzados al cielo.

A la ceremonia de cambio de mayordomía se le conoce como La Remuda, donde se coloca sobre la cabeza de cada tenanche, un paliacate, un sombrero de azúcar y se le entrega un platón con figuras de dulce, son doce los tenanches que dejan el cargo y doce los que lo reciben.

Para la preparación de la fiesta existe un día llamado “Paseo del buey”, donde dos bueyes adornados con verdura, zanahoria, coles, ajos, cebolla y tortillas de colores, es paseado por el pueblo y después sacrificado para alimento de los festejados.

Todas estas ceremonias narradas sucintamente, forman parte de otras muchas ceremonias ya españolizadas o adheridas en los últimos tiempos, para celebrar las milenarias fiestas de febrero o del Pan Blanco o de la Madre de los dioses en el Pueblito.

Ahora son dedicadas a la Virgen esculpida por un fraile franciscano y puesta en la pirámide por el cura de Querétaro y retomada como una devoción indígena sincrética, mientras los frailes crearon en la ciudad la devoción castellana u occidental de la misma imagen llamada cariñosamente, La Virgen Del Pueblito.

Puede considerarse al Pueblito o Tlachco, como síntesis de las manifestaciones culturales de la región, desarrolladas por la población regional vinculados a los grupos naturales de América antes de la llegada de los invasores.

Todo aquel espacio sobre la tierra que había más allá de aquella provincia, estaba ocupada por los bárbaros otomíes y chichimecas, los cuales no tenían ocupación, ni obedecían soberano alguno.

Cultos paralelos a la Virgen del Pueblito por José Félix Zavala

Cultos paralelos a 368 años
de iniciada su veneración
en la pirámide del Pueblito

La Virgen del Pueblito
y La Tenanchita

José Félix Zavala

Efemérides

Esta población ya existía cuando Querétaro fue conquistado en 1531, por los conquistadores don Fernando de Tapia y don Nicolás de San Luis de Montañés y eran tributarios de los Aztecas.

En la parte norte muy cerca de la población, se yergue una pirámide monumental construida a mano… este cerrillo artificial es llamado Cerro Pelón.

Frente a este adoratorio secular y a la entrada de la población, el viajero se encuentra un soberbio edificio de sencilla pero sólida construcción, lo forman el hermoso santuario y el convento de recolección…”.

En el antiguo pueblo de Tlachco, San Francisco Galileo o El Pueblito, desde pequeño se va aprendiendo “la costumbre”, el amor a la Virgen de los Naturales. Para este pueblo, su culto es de importancia decisiva.

La imagen de la Virgen del Pueblito permaneció 82 años en las inmediaciones de la Pirámide tolteca, 22 en la capilla del panteón, lugar de nuestros antepasados, para luego dividirse en dos imágenes, la primera a su templo y convento en el año de 1736 y la segunda a los tenanches y mayordomos. A partir de ese momento comienzan los dos cultos paralelos, hasta la fecha.

368 años de culto indígena continuo
54 años tardan los indios en formalizar el culto
104 años permaneció con los indios la escultura original de la Virgen
264 años van de culto criollo y mestizo a la Virgen del Pueblito
238 años tardó la Iglesia en concederle culto litúrgico a la Virgen
314 años se tardó la coronación pontificia
316 años tardó el declarar a la Virgen del Pueblito Patrona de la ciudad

A partir de 1632, en que fuera colocada la imagen de la Purísima Concepción, esculpida en una pequeña talla de kiote, en las inmediaciones del centro ceremonial tolteca, conocido como Cerro Pelón, en El Pueblito, han pasado 368, años de veneración a La Virgen del Pueblito y se han dado simultáneamente dos cultos diferentes o paralelos, uno el de los indios y otro el de la jerarquía católica especialmente en la ciudad de Querétaro.

El 18 de febrero de 1686, ya generalizado el culto a la Virgen del Pueblito, por parte de los indios, 54 años después de depositada la imagen en la pirámide del Cerrito, el Arzobispo de México, Francisco de Aguiar y Ceijas, autoriza “La Cofradía de Indios”, organización que hasta la fecha prepara y mantiene el culto a La Tenanchita o Virgen de los Naturales, entre los indios,

El 5 de febrero de 1736, a 104 años del inicio del culto a La Virgen, por parte de los indios del pueblo de Tlachco o San Francisco Galileo, ahora llamado El Pueblito, se construye El Santuario y la imagen “original”, es quitada a los indios por parte de los franciscanos y se les entrega una réplica, la llamada Tenanchita o La Virgen de los Naturales.

En el año de 1766 se forma el Convento de Recolección, bajo el patrocinio de San Buenaventura, junto al santuario de La Virgen y probablemente se inicia la mayordomía de los indios tenanches o servidores.

A 238 años de distancia del inicio del culto a la Virgen del Pueblito, el Papa Pío lX, concedió a la diócesis de Querétaro, fiesta litúrgica con misa del común de la Virgen y oficio divino.

El 12 de agosto de 1908, el papa Pío X, señala oficialmente como fiesta para la celebración litúrgica de La Virgen del Pueblito, el sábado anterior al segundo domingo de pascua.

Según el “Ordo misae”. “Sabbato ante domin. ll post Pascha B M V del Pueblito Patronae min. princip. dupl. ll clas”

El 13 de noviembre de 1918, el Papa Benedicto XV, concedió “oficio y misa propia” de la Virgen, a la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo, se extiende esta concesión a la diócesis, el 11 de junio de 1919.

El 16 de mayo de 1923, La Sagrada Congregación de Ritos, aprobó la sexta lección del Oficio Divino y el 7 de junio del año de 1951, el añadir lo referente a la coronación pontificia de La Virgen del Pueblito.

El 12 de octubre de 1922, el papa Pío Xl, concede, a petición del obispo de Querétaro, Francisco Banegas Galván, coronación pontificia a La Virgen del Pueblito, acto no realizado.

El 7 de octubre de 1943, el Papa Pío Xll, concede coronación pontificia a la Virgen del Pueblito, a petición del obispo de Querétaro, Marciano Tinajero y Estrada, llevándose acabo este acto el 17 de octubre de 1946, en la explanada de los ahora campos deportivos, en el ex convento de Propaganda Fide.

El himno a la Virgen del Pueblito está compuesto por el músico queretano, Julián Zúñiga y la letra del canónigo, Salvador Septién.

La “misa propia” de la Virgen del Pueblito, está compuesta por los músicos queretanos, Cirilo Conejo Roldán y Eduardo Loarca Castillo.

La ópera compuesta en honor a la Virgen del Pueblito, en cuatro actos, titulada “La Ofrenda”, está compuesta por el músico queretano, Felipe de las Casas.

“El canto “Pues Concebida”, de José Ma. Zelaa e Hidalgo, ha sido desde siempre el cántico con el que se identifica a la Virgen del Pueblito, aunque no fuera escrito estrictamente para su culto.

Con motivo de los 25 años de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito, el 17 de octubre de 1971, se celebró una ceremonia religiosa en el atrio del Santuario del Pueblito, presidida por el Obispo de Querétaro, Alfonso Toríz Cobián.

El 17 de octubre de 1996, en el estadio La Corregidora, con capacidad de 50 mil espectadores, se celebró el 50 aniversario de la coronación pontificia de La Virgen del Pueblito, presidida por el obispo de Querétaro, Mario Gasperín Gasperín

Del 8 de junio de 1814 al uno de agosto de 1917, por tres años, la imagen de La Virgen del Pueblito, esculpida en 1632, estuvo oculta tras una pared en la Calle de Pasteur norte Número 28, casa de María del Rosario Solorio, debido a la persecución religiosa.

La imagen de La Virgen del Pueblito es traída procesionalmente a la ciudad de Querétaro, en tres ocasiones principalmente, una para su fiesta litúrgica en la Pascua, otra para la petición por “el buen temporal” en junio y la tercera para el aniversario de su coronación en octubre.

El 29 de octubre de 1977, La Virgen del Pueblito regresó a la Pirámide del Cerrito, por primera vez, celebrándose una solemne “velación” al estilo mesoamericano, con motivo de la celebración de los 345 años del inicio de su culto, por parte de los indios de la región.

Para las fiestas de febrero o del Tascame o del Pan Blanco, la imagen de La Virgen de los Naturales o La Tenanchita, regresó a la capilla del panteón, lugar de los “antepasados” y donde estuvo de 1714 a 1736.

la imagen original de la Virgen escupida por el fraile Sebastián Gallegos y colocada en las cercanías de la Pirámide del Pueblito, por el cura doctrinero de Querétaro, Fraile Nicolás Zamora, les fue quitada a los indios, en esa fecha y llevada al templo construido ex profeso para un culto mas generalizado e inaugurado el 5 de febrero de 1736. Entregándoles a los indios una réplica.

El 31 de marzo de 1965, nuestro gran tallador, don Jesús Rodríguez y el ebanista Antonio Tovar, examinaron la imagen de la Virgen del Pueblito, señalando que mide 53 centímetros y medio, con un peso de un kilo 50 gramos y está hecha de caña de kiote.

Del 29 de marzo al 3 de abril de 1965, estos artistas queretanos, removieron de la talla las pinturas sobrepuestas que tenía, siendo la última de color rosa la túnica y azul verde el manto, restableciendo el sobredorado original.

En el mismo año de 1965, se le colocó una falda ampona de plata dorada, este armazón realizado por el orfebre Felipe Vázquez, protege a la imagen, hecha en su origen de caña de kiote.

El 17 de octubre de 1982 se celebró el 350 aniversario del inicio del culto a la Virgen del Pueblito con una ceremonia en la Plaza de Toros de la ciudad de Querétaro, presidida por el delegado Apostólico Girolamo Prigione.

En el siglo XVlll, un 15 de junio de 1731 al darse las Ordenanzas por parte de Ayuntamiento de la ciudad de Querétaro, confirmadas por el Virrey Juan de Acuña el 17 de diciembre del mismo año y confirmadas también por el rey Felipe V el 6 de julio de 1733, se señala que cuando exista una “plaga pública” se acuda “al amparo” de esta advocación.

El Congreso del estado el 29 de febrero de 1829, el 5 de octubre de 1833 y el 3 de octubre de 1850, decretan medidas encaminadas a dignificar y promover su veneración.

Por Breve del Papa Benedicto XlV, del 12 de febrero de 1750, concede un jubileo de cuarenta horas, a partir del 8 de diciembre d ese mismo año, con indulgencia plenaria, para todos los fieles que visiten el santuario y esta concesión es por 15 años

Por Breve del Papa Pío Vl, con fecha de 10 de diciembre de 1775, se concede indulgencia plenaria “perpetua” a quienes visiten el santuario el día de la fiesta litúrgica de la Virgen y en la Octava.

El poema del canónigo Salvador Septién, compuesto con motivo de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito, se vuelve una “Cantata”, compuesta por el músico, Pbro. Raimundo Ledesma y orquestación de Bonifacio Rojas, estrenada el 16 de octubre de 1971

Respaldo a la CDHM Tlachinollan

Respaldan Organizaciones nacionales e internacionales la labor del CDHM Tlachinollan durante la Reapertura en Ayutla

· Relatores de la libertad de expresión de la ONU y la OEA manifiestan su beneplácito

· · Organizaciones estatales, nacionales e internacionales estarán atentas y vigilantes de las condiciones de seguridad para las y los defensores en Ayutla

Durante el acto protocolario de Re-apertura de la Oficina del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan en Ayutla de los Libres Guerrero diversas organizaciones del Estado de Guerrero, organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, así como representantes de diversas embajadas, manifestaron todo su apoyo y respaldo al trabajo de defensa y promoción de derechos humanos que el CDHM Tlachinollan seguirá realizando en la región de la Costa Chica de Guerrero.

Ante el conocimiento de la Re-apertura de la oficina diversos actores sociales se manifestaron al respecto: Frank La Rue, Relator Especial sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión de la Organización de las Naciones Unidas a través de una carta dirigida al Antropólogo Abel Barrera y al CDHM Tlachinollan manifestó su beneplácito por la Re-apertura y mencionó que ésta “demuestra, una vez más, que la tenacidad de organizaciones como la suya terminan por sobreponerse a la adversidad”. Así mismo resaltó en la misiva que la fuerza y el temperamento han hecho del CDHM Tlachinollan “un baluarte en la brega por una sociedad justa y respetuosa de los derechos humanos, incluyendo el de la libertad de expresión y opinión”. Añadió también que la satisfacción que manifiesta en la comunicación “no podrá compararse al de las personas y pueblos indígenas que de nueva cuenta contarán con el apoyo incondicional y altamente competente de su noble organización”.

Catalina Botero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) envió también una escrito dirigida a Abel Barrera en el que saluda con satisfacción la reapertura de la oficina: “Tomando en consideración el trabajo serio y comprometido del Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan” en búsqueda de caminos legítimos y pacíficos que garanticen la vigencia de los derechos humanos en el Estado de Guerrero, la Relatoría ha recibido con beneplácito la noticia de la reapertura de la oficina en Ayutla de los Libres. Estamos convencidos que este avance facilitará que su organización continúe cumpliendo la importante misión de promover el pleno respecto de los derechos humanos en la Montaña y la Costa Chica de Guerrero”.