¡Existen en Querétaro sacerdotes católicos de la talla y entrega de Florencio Rosas? y porqué no?

En la transición de Querétaro
Del siglo X1X al XX

El Padre “Rositas”

José Félix Zavala

“…una cosa saben todos y es que el Señor Rosas pasó a la inmortalidad con la aureola de una virtud heroica y ocupa un lugar muy señalado entre los benefactores de Querétaro…”.

Son palabras de Marciano Tinajero Y Estrada, sexto obispo de la Diócesis de Querétaro, cuarenta años después de la muerte del Padre Rositas.

Florencio Rosas, todas las mañanas y en cualquier circunstancia, se postró siempre, bajo el último escalón de las gradas del altar, para celebrar la santa misa, siguiendo además del mandato de su corazón, las estrictas rúbricas, leídas con tanto esmero, desde sus años de seminario, aprendidas del libro de Don Fermín Irayzos, capellán de monjas agustinas.

A esas horas, Querétaro despertaba al susurro de su voz, que iniciaba con el “… et introibo ad altarem Dei…” y las campanadas de la tercera llamada.

“… la masa popular nos da razón de que el Señor Rosas fue educador de varias generaciones de niños y jóvenes… de muchos centenares de alumnos en el seminario conciliar… se da cuenta que tuvo todas las cualidades que caracterizan a un verdadero predicador… sabe el pueblo a que grado ejercitaba la caridad, socorriendo a los menesterosos, purificando las almas en el tribunal de la confesión…”

El Padre “Rositas”, nacido en el barrio de la Cruz, un 23 de febrero de 1843, fue prototipo del sacerdote, de aquel Querétaro, de finales del siglo X1X y principios del XX, alguien lo señaló como “el apóstol”.

Su amigo y seguidor el canónigo Daniel Frías dijo de él: “ Con su voz iluminaba, con su calor encendía y con su fuerza movía los corazones… sostuvo con su doctrina, ejemplo y oración, la fe de nuestro pueblo…”

Hijo y honra de esta ciudad, el Padre Florencio Rosas, recorrió las calles de Querétaro en la transición del siglo XlX al XX, siempre bajo su brazo, las obras de Teresa de Avila y Juan De La Cruz, en su pensamiento siempre una reforma de la sociedad, por medio de la mujer y el sacerdote. Los medios. El púlpito, el confesionario y las cartas personales.

El “gusano” de la intelectualidad siempre lo persiguió, desde su juventud, como maestro de Lógica, Metafísica y Etica, en el naciente seminario de Querétaro, iniciado en el ex convento de San Antonio e itinerante después por las calles del Desdén y la Aduana, ahora Allende, hasta llegar a un lugar definitivo como fue el ex convento de Teresitas.

Fue rector del seminario por treinta años, nombrado para esta responsabilidad, por Don Ramón Camacho, segundo obispo de Querétaro.

Se opuso o contendió por la canongía magisterial de Catedral, sus oponentes fueron los presbíteros Ignacio Altamirano y Braulio Guerra, le tocó en suerte, disertar sobre la Trinidad, el jurado lo favoreció, era el año 1877.

A su nombramiento como canónigo magisterial dijo, refiriédose al jurado: “ propio es señores, de los grandes talentos, tener grandes errores”.

Bajo el lema “ Lucena pedibus meis verbum tuum “ recorrió las antiguas calles, llamadas entonces de Santa Clara, del Angel, de Posadas, del Descanso, de Marte y la Guaracha, covirtiéndose al paso por los hogares queretanos, en el hombre del consejo.

Al moribundo siempre le habló con este ánimo: “alegraos, pues salís de los trabajos y miserias de la vida humana y junto con la carga del cuerpo, dejáis la costumbre de pecar.”

Nunca usó lujo alguno ni alfombra en su cuarto o en su casa, ubicada en la calle de Altamirano; en el rezo del breviario brillaba su espíritu y después de 20 horas de trabajo diario y cuatro de descanso, se levantaba al alba, para celebrar la misa, deteniéndose siempre en las palabras: “ Ut sanctum evangelium valeam nuntiare”.

“Anunciar el evangelio era su gozo…”, ¿ Quién no recuerda sus sermones?. Es el mansillón queretano, de grata memoria son sus predicaciones. Se recuerdan: El del desagravio, el de la fiesta de amapolas, el de la Virgen de Guadalupe, el de la oposición de la canongía.

El Padre Rositas cuando niño, siendo hijo del barrio más significativo de nuestra ciudad, el de la Santa Cruz, bebió su primera espiritualidad en las misas conventuales del Colegio Crucífero, de su madre Ramona Arce, de los pensamientos salidos y bien meditados, cuando sembraba los campos familiares en San Isidro o sus paseos a bañarse en la Cañada de Pathé.

El año de 1886, fue inolvidable, en medio de un México convulso, Querétaro gana a un hombre ejemplar, se ordena sacerdote, Florencio Rosas, un 8 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora De La Cueva, de tantos recuerdos familiares, para él.

Siempre tuvo presentes las palabras sacerdotales, escuchadas el día de su ordenación: “Placeat tibi sancta trinitas, obsequium servitutis meae et peaeta sacrificium , quod oculis tuis”.

Del Padre Florencio Rosas, salieron las iniciativas más atrevidas de la época, para solventar las necesidades del Querétaro de la transición secular, Siguiendo su lema “Repetir verdades y bienes y curar males sociales”.

Ante esta convicción, fundó el Colegio de Niñas, “ son las madres cristianas, los apóstoles domésticos disfrazados en leche, -dice- destilan el espíritu puro del amor divino”.

Lo mismo fundó el Liceo Católico, para profesiones civiles, la Escuela de Artes y Oficios de San José, para los obreros, el Taller del Sagrado Corazón de Jesús, para jóvenes mujeres humildes, las obreras.

De esas iniciativas visionarias, preparó a Querétaro para entrar a su apogeo industrial, se dotó a Querétaro, de amas de casa ricas y pobres, de abogados, notarios y farmacéuticos, de obreros, cuyas obras lucen todavía las casas y edificios queretanos, de esmeradas costureras, dulceras y confiteras, que dan aún identidad a nuestra ciudad.

“…estaba muy lejos de ser bullanguero, amanerado, iluso, impresionista, pueril y ligero: era enemigo de exterioridades y singularidades… en el porte de toda sus persona no se advertía ninguna ostentación…”.

En Querétaro “… la mayor parte de las casas tienen un patio cuadrangular en que se cultivan con gran esmero plantas exquisitas a cuya poética ocupación son muy aficionadas las damas queretanas… los templos se hayan convenientemente distribuidos, ayudan a romper la monotonía de las calles, con sus severas fachadas y elevadas torres… algunos otros jardines como el de la plaza de la Independencia, el del Carmen y el de Santa Clara, alegran la vista…” ese era el Querétaro del padre Rositas.

La Casa de Mexicanos, parte de la hacienda del Lobo, propiedad de Juan De Dios Mota, fue la casa de descanso de los niños, jóvenes y seminaristas del Padre “Rositas”, enclavada en la Sierra Gorda queretana, al fondo de una cañada y junto a un torrente.

“…le hubierais visto cargando a las espaldas algún niño que ya no tenía calzado, llevar por las noches agua caliente y darles baños de pies a los enfermos, cuidar la fruta de los árboles para sus niños…”.

“…poseía la Sagrada Escritura como ninguno de los sacerdotes que yo he conocido: Había aprendido a interpretarla entre las hayas y encinos de los bosques, como San Bernardo, siendo su maestro el Espíritu Santo… al corazón humano lo estudiaba en sí mismo y en el confesionario…”, es el decir orgulloso de sus alumnos.

Canónigo magisterial y Arcediano de nuestra Catedral el Padre Florencio Rosas, hombre de su tiempo, en sede vacante, mantuvo a su cargo el gobierno de la diócesis y a los 70 años de su vida, seguía participando en la peregrinación a pié, a la Villa de Guadalupe, para volverse de la misma manera.

“…su talento a la vez que analizador, era eminentemente sintético, ascendía en el acto a las ideas generales… su espíritu era místico por excelencia…” Narran sus amigos.

María Olvera, quién vivía en la antigua calle de Zamora, ahora calle de Pasteur sur, con sus más de cien años acuestas y una inteligencia aguda, me contó mas de alguna vez, del padre “Rositas”, con quién convivió en su infancia y adolescencia.

“ Se quedarán muchas cosas sin decir de este hombre de Dios”, poseedor de una gran visión del mundo que surgía firme, en los albores del siglo XX, visión aun no reconocida lo suficiente, por los habitantes de esta ciudad.

Los últimos meses del año de 1916, pasó de su antigua casa ubicada en la calle de 5 de Mayo, ahora Altamirano, al barrio de la Otra Banda, San Sebastián. Solo llevó consigo la Sagrada Escritura y su temple de acero, eran los tiempos de la persuasión religiosa, la vida del Señor Rosas ya no duraría mucho tiempo.

“…Eras joven aún ¿no lo recuerdas?, Cuando oíste a Jesús que agonizando bajo la carga del sagrado leño, te convidó a seguirle. Tú lo aceptaste con filial anhelo, te cubriste de negra vestidura, abrazaste la Cruz del clericato y te fuiste con él…”, dice el Poeta.

Sobre Florencio Rosas dijo el Canónigo Salvador Septién: “ Dios sabe y Querétaro es testigo, de cuanto espíritu cristiano se infiltró en la sociedad por medio del establecimiento de la educación dirigidos y fundados por el Señor Rosas durante casi medio siglo…”

Cuentan del Padre “Rositas” que cuando ya estaba cercano el término de sus días:

“…Como acudiesen a su puerta muchísimas personas para darle el último adiós y recibir su bendición, las estuvo recibiendo… acerca de su cadáver previó con entereza todos los detalles. Dijo que desearía ser sepultado en viva tierra y sin honores…” este texto apareció en el periódico.

“…ahora entiendo porque tanto te place estar con el que sufre, con el débil, apuntando con él heroicamente, su cáliz de dolores que tu vista perspicaz descubre, las ondas huellas en que su barro pobre han dejado, las plantas adorables del Jesús al pasar…”

“…expira el santo y las gentes se apresuran a tocar rosarios en su cuerpo y a llevarse como reliquias las flores que adornan su cadáver, enterrado en el panteón de San Sebastián…”

“…aquí yacen los restos de mi Señor, Arcediano Don Florencio Rosas, varón extraordinario que por su fe firmísima, su caridad inagotable y su ardiente celo apostólico, fue el padre en Cristo de todos los queretanos…”

“… ¡pobrecito¡, trayendo mi camino, no podías llegar a otra parada, el sendero de la Cruz a Cruz conduce…”

Cosa notable es que a pesar de haber transcurrido 72 años de su muerte se conserva vivo su recuerdo, de que fue un hombre de Dios.

José Félix Zavala.

Querétaro

Visto por sus visitantes

“…Querétaro es una ínsula extraña, donde sus silenciosos habitantes han levantado una muralla impenetrable que conserva sus costumbres… esta dividida en dos bandas populosas, en donde el tañido salido de las torres congrega a los fieles en torno a los Cristos trágicos que dan protección…” se dijo de la Ciudad en 1922.

“…Querétaro desde la Cuesta China, se ve de improviso, dando principio al Bajío; San Francisquito emerge entre los organales, mientras parecen afiladas las chimeneas de San José De La Montaña y San Antonio, el Cerro de Pathé esta lleno de garambullos, los caminos a San Pablo, Tlacote, La Cañada y Huimilpan la recortan…” se dijo de la ciudad en 1943.

Muchos y muy importantes han sido los visitantes que a través de los siglos han estado en Querétaro, todos narran lo mismo, sólo que a los lectores de estos tiempos, nos extrañan las descripciones que en algunos párrafos no coinciden con nuestra experiencia, parece que mucho ha cambiado, al mismo tiempo que mucho permanece.

“…es Querétaro hermosa opulenta y amena, hállase situada a la falda de una loma que se nombra de la Santa Cruz, donde está fundado el Colegio de los padres Crucíferos, la desigualdad del terreno en declive no permite que las calles sean perfectamente delineadas. La banda del norte esta defendida de un cerro muy elevado y en sus profundidades hay un valle extendido y capaz, que llaman la Cañada…” lo dijo en el siglo XVll Francisco de Ajofrín.

En el siglo XVlll se dijo esto: “…Es ciudad amenísima, fértil y abundante en todo tipo de frutas y hortalizas, antigua frontera inexpugnable de nación Chichimeca…”.

Juan Agustín Morfi dijo de Querétaro en el siglo XVlll: “…las casas de cabildo son nuevas y altas, las demás son la mayor parte entrelazadas y de adobe aunque ya hay alguna de cal y canto, el río que divide a las dos parroquias es de poco caudal, se pasa por el puente de piedra, se hace aquí un razonable comercio por los mercaderes que de los lugares interiores vienen a hacer sus compras de géneros…”.

Falta por ahora que los nuevos cronistas y visitantes vayan dejando su huella definiendo el gran rescate patrimonial que en Querétaro se esta dando, revitalizando la traza urbana, comenzando desde la Plaza de Arriba, hasta el antiguo Obispado, recobrando el dominio el paseante sobre los carros y dejando al descubierto, aquel Querétaro descrito por tantos cronistas y durante varios siglos.

“…Querétaro es una ciudad grande y bien construida, al recorrerla a pié, vimos muchos edificios públicos y privados muy hermosos, un número superfluo de templos y conventos. Los indios y el pueblo bajo usa pantalones de cuero sujetos en la rodilla y una chamarra de cuero también observé que las aceras son de laja…” lo dijo J. R. Poinsett en 1822.

“ no hay vecino que no sea creador y señor de muy grandes haciendas, que según parece, haciendo la cuenta mayor es mas de un millón el ganado menor que tiene aquella república, de trato ordinario con que se ha enriquecido con grande opulencia, su concurso es numeroso, su comercio asentado, por estar en medio de México y las minas de San Luis Potosí, Zacatecas y Guanajuato…”.

“…Querétaro situado en una pequeña cuesta, dividida mitad arriba y mitad abajo rodeado de huertas y labores, sólo su fertilidad puede sustentar tan numerosa población…” dijo el gran cronista franciscano Isidro Félix De Espinosa.

Querétaro fue centro industrial al principio del siglo XlX, antes de su gran silencio de más de 150 años, había en la ciudad en ese entonces más de 32 obrajes y trapiches, mil telares donde se hacían ponchos y sarapes, sombreros y artículos de piel, lo mismo que un gran centro comercial, por su cruce de caminos de tierra adentro.

“…el camino de Querétaro que llaman tierra de adentro pasa por Cuautitlán Huehuetoca y el Puerto de Reyes, transponiendo colinas, ochenta metros más altas que el centro de la ciudad de México…” dijo Humbolt.

“…en otro tiempo Querétaro con sus batanes, con sus sarapes, con sus fábricas de sombreros despertaba al ruido de sus mil talleres y tenía ese aire de fiesta, esa respiración enérgica del pueblo que vive del trabajo…” lo dijo Guillermo Prieto en su estancia en el estado.

Diría Alfonso De La Rea en el siglo XVlll: “ …el trato con que se enriquece y autoriza su república, es él más generoso que se reconoce en el reino…” Es el siglo de oro para Querétaro por su Prosperidad y hombres ilustres.

“…no se ve patio alguno que no este poblado de macetas, que si la vistosa hermosura de claveles, paños de holanda, flores de china, romero, tomillo, artemisa y además florida variedad alegran y divierten los ojos a los que pasean por sus calles…””dice Navarrete.

“…nace Querétaro para la diversión, porque no hay convento que no sea un paraíso, casa que no sea un jardín, barrio que no sea una primavera, ni salida por rumbo alguno que no sea una deliciosa amenidad…”.

“… al ver solo las azoteas de las casas, empinarse sobre los árboles y las flores, imagina la fantasía que lo enmarañado y tupido de la arboleda es ondeado mar de verdes esmeraldas que mantienen sobre su enojada espalda una grande flota de navíos…” sigue diciendo Navarrete.

“… Querétaro creció hacia el poniente, donde se levantaba la fábrica real de tabaco. denominaban los criollos y siempre se ha mantenido en su carácter de centro de concetración y distribución de comunicaciones”. Un 7 de abril de l934 se reglamenta la conservación y protección de tantas obras urbanas como se habían construido en la ciudad atreva de los siglos. Es la primera vez.

“… Querétaro que tiene el pan sobrado y trajina con más de media Nueva España. Así siempre tiene lo necesario…Querétaro es una antigua población de otomíes…lo primero que asombra al encontrarse en ella es su historia, mientras se levanta gallardamente sobre la colina del Sangremal; en la Otra Banda abundan las huertas mientras en el sur se da el comercio y se levantan los mejores edificios…”. dice Cardona.

Se puede seguir citando infinidad de decires sobre las grandezas de esta ciudad que despertó al nacer el siglo XV1 para verse rodeada de prosperidad y grandeza durante el siglo XV11 y XV111 volver a dormir un largo sueño ya vestida de hermosura e historia durante el siglo X1X y parte del presente solo asorada cuando la historia la llamó como escenario.

“…Querétaro es una ciudad de templos es la ciudad santa del mediterráneo, los siglos se leen en sus monumentos…”.

“…gran parte de las casas son bajas con sus amplios patios sombreados de naranjos de granados y de flores que le dan un aspecto extremo risueño. Las rasgadas ventanas de esas casas ofrecen pintoresco el interior de las habitaciones y aseo de la ciudad…”. Guillermo Prieto

Sigue diciendo el gran Fidel: “…Querétaro es un pueblo devoto por excelencia, los varios conventos de religiosos, las fundaciones piadosas y sus tradiciones, los indios de los pueblos cercanos que vienen a la ciudad a celebrar a sus santos, todo atrae a la actividad de las iglesias en determinadas horas del día, establece relación más que doméstica entre ovejas y pastores lo que es ciertamente benéfico…”.

Gracias pues a los conventos levantados en la ciudad, más de catorce se deben las bases de la cultura queretana, fueron célebres su bibliotecas, sus clases de retórica, matemáticas y física, siendo así la cuna de la cultura barroca de su tiempo en la Nueva España.

La muy noble y leal ciudad de Querétaro, la más florida, amena y vistosa; cada casa una maceta, cada huerta un paraíso, cada barrio una jaula, diría Francisco A Navarrete, jesuita, maestro de gramática.

Querétaro, donde Guillermo Prieto, paradójicamente a la ciudad levítica, gozó su ostracismo liberal, Querétaro, añoranza de gamusinos, trotamundos y anticuarios y de quienes buscan la sabrosura de un chocolate. Querétaro histórica y legendaria en la estrechez de sus banquetas y el venenoso decir de sus comadres como dijera José Julio Rodríguez.

José Félix Zavala.

¿Cual es el sentido actual de la multitudinaria peregrinación de los queretanos al Tepeyac y cual la de la Iglesia?

El inicio del culto guadalupano en las ciudades de San Luis Potosí, Querétaro y León

José Félix Zavala

El cuatro de diciembre de 1748 y reunidas todas las formalidades, en el Palacio Arzobispal de la ciudad de México, por todos los ayuntamientos de la Nueva España y ante la presencia del arzobispo Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta y ordenado como día festivo, el 12 de diciembre de cada año, se juró el patronato a la Virgen de Guadalupe.

Este hecho a favor del patronazgo nacional de la Virgen de Guadalupe, fue confirmado por el Papa Benedicto XlV, por Bula del 25 de mayo de 1754.

San Luis Potosí

La primera Ermita levantada en honor y devoción, a la Virgen de Guadalupe, se da en el mismo año de sus apariciones en 1531, junto al cerro del Tepeyac.

A 122 años de este acontecimiento en San Luis Potosí, Francisco de Castro y Mampaso, tesorero de la Real Caja, en esa ciudad, llevó de México, un retrato a pincel, de la Guadalupana a esa población.

Esta imagen fue recibida por los potosinos, desde el Templo de la Merced, ahora inexistente y que estaba ubicado cerca de la bella Caja de Agua, que esta ciudad tiene y llevada procecionalmente a la parroquia, Convento y templo de San Francisco, exponiéndola a la veneración del pueblo, con toda dignidad, en marco dorado, cortinas y con baldaquino.

Francisco de Castro agradecido por los múltiples beneficios obtenidos de la Virgen de Guadalupe, se unió a Juan de Torres Villasana, Francisco de Torres, Antonio Uresti, Alonso Rodríguez de Miranda y a Alonso de Pastrana, para obtener licencia del obispo y construir una ermita donde se rindiera culto a la Virgen del Tepeyac, esto fue por el año de 1662, en que fuera trasladada solemnemente la imagen, con la autorización del obispo Fray Marcos Ramírez de Prado.

El sitio escogido para este fin, fue a las afueras de la ciudad, en un lugar llamado Tierra Blanca o Tierra Nueva y que ahora se le conoce con el nombre del Barrio de Guadalupe y se llega a él por una hermosa calzada.

Junto a la primitiva ermita, muy pronto se levantó un suntuoso santuario, donde año con año se reúnen los potosinos a rendir culto a la Virgen de Guadalupe y durante todo el año y más específicamente, en el mes de diciembre, las distintas organizaciones sociales de la ciudad, llegan en procesión, por esa calzada, con esa misma intención

Querétaro

Tres años más tarde y a 125 años de aparecida la morenita del Tepeyac, el Bachiller Lucas Guerrero Gordea, queretano, en agradecimiento al milagro que la Virgen de Guadalupe, le había concedido al lograr una buena cosecha en un terreno agreste y el Padre le prometió dedicarle la cuarta parte de las ganancias, libres de diezmos, y fueron 15 pesos.

El retrato de la Virgen de Guadalupe realizado a pincel y adquirido por el Padre Lucas Guerrero Gordea, en la ciudad de México, fue recibido en el templo del antiguo Hospital de los Hermanos Hipólitos, en la Calle Real, llamado ahora de San José de Gracia. Los primeros en adherirse a esta devoción fueron los sacerdotes del clero secular, primero 16 clérigos y luego los indios, habitantes de la ciudad.

La primera ermita levantada en honor de la Virgen de Guadalupe en Querétaro fue construida, en un predio conocido como “El Cerrito de Don Diego” y donde posteriormente fuera erigido un magnífico santuario, en lo que ahora forman la esquina de las calles de 16 de septiembre y Pasteur Norte.

El permiso lo concedió la reina Mariana de Austria a instancias del arzobispo de México Fray Payo de Rivera Enriques, por cédula del 10 de octubre de 1671, colocándose la primera piedra en febrero de 1674 y bendecida el 3 de mayo de ese mismo año.

Al siguiente año se comenzó en ese mismo lugar la construcción del suntuoso santuario, siendo brillantemente terminado en 1680 y atendido por una organización creada especialmente para promover su culto llamada “ Muy Ilustre y Venerable Congregación de Clérigos Seculares”, además de dos cofradías una de españoles y otra de pobres, “Cofradía del Señor San José” y Hermandad de pobres de Nuestra Señora de Guadalupe”, respectivamente.

Existen además de las tradicionales peregrinaciones al santuario durante todo el año, por las diferentes organizaciones sociales, una multitudinaria peregrinación anual, a pie, al Tepeyac, con más de cien años ininterrumpidos.

En esta ciudad de Quéretaro, después de la ermita del Tepeyac y la de San Luis Potosí, es la tercera que se erige en el país a la Virgen de Guadalupe.

León

En la loma de Los Dolores, se levanta el santuario a la Virgen de Guadalupe, atendido por los padres de la Compañía de Jesús y propiamente la fiesta a la guadalupana, se celebra el 12 de enero y es conocida como “El Día de los Inditos”, promovida desde el siglo XlX, por el Jesuita Pablo de Anda, aunque la devoción guadalupana según el decir de los leoneses “Es de tiempo inmemorial”.

La fiesta consiste principalmente en que en forma tumultuaria y durante todo el día, asiste la población, en donde todos los niños van vestidos de inditos, las mujeres con blusa de manta y faldas de percal, todos llevando alimentos en bateas y huacales como ofrenda a la Virgen y a las afueras del santuario, por miles lo mismo que por la Av. Miguel Alemán, los “puestos” de alimentos, artesanías, imágenes y fotógrafos, dándole un aspecto muy particular a esta celebración en la que todos los habitantes de esta ciudad participan.

“Atención a las familias que están en el desamparo” debe ser la consigna del movimiento de Javier Sicilia

(apro).-

Muchas reacciones ha provocado el diálogo que este jueves sostendrán Felipe Calderón y un grupo representativo de víctimas de la guerra que el presidente declaró hace casi cinco años y que a la fecha ha generado 40 mil muertes, 10 mil desaparecidos y miles de desplazados en todo el país.

Lo más sorprendente es que muchas de las reacciones negativas sean de agrupaciones sociales que inicialmente se sumaron al movimiento ciudadano encabezado por Javier Sicilia y que ahora quieren desconocerlo porque no enarboló las causas de estos grupos, que son más políticas que de justicia a las víctimas.

Hasta antes de finales de marzo, cuando se registró el asesinato del hijo del poeta en Cuernavaca, Morelos, los movimientos existentes en contra de la guerra declarada por Calderón, como el de “No más sangre”, estaban encaminados a exigir la desmilitarización de la estrategia oficial de combate al narcotráfico y de la violencia que ésta ha generado, ocasionando miles de muertes; también en la demanda de investigar el paradero de los miles de desaparecidos que hay desperdigados por todo el país, principalmente en el norte y el Pacífico.

A principios de enero, Eduardo del Río (Rius) y otros cartonistas, como Rafael Barajas, El Fisgón, y Antonio Helguera, lanzaron la campaña “¡Basta de sangre!” bajo la consigna de manifestar el repudio a la guerra de Calderón.

“Queremos hacerle ver al gobierno que ya estamos hasta la madre de vivir esta situación de angustia y temor generalizado. Esperamos que la gente se una a esta campaña y deje de estar cruzada de brazos viendo a ver cuándo se le ocurre al gobierno parar esta absurda guerra que no está sirviendo de nada”, dijo Rius en entrevista con CNN-México.

Desde entonces realizaron una cruzada mediática y social de pegotes y cartulinas invitando a la ciudadanía a colocar el logo de “No + sangre” en sus casa, negocios y autos.

No tenían otra consigna y no se trataba de un movimiento de víctimas como sí lo era el que organizó la diócesis de Saltillo, a cargo de Raúl Vera, con las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fundec) que, desde diciembre del 2009, fue la primera instancia ciudadana en comenzar el registro de las desapariciones forzadas que, de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), suman más de 5 mil de 2006 a principios de año, pero que extraoficialmente podría ser el doble. “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, es su lema de lucha.

Otras agrupaciones de Chihuahua, principalmente en Juárez, también ya estaban trabajando con muchos esfuerzos y valentía con familiares de muertos y desaparecidos, dando asistencia psicológica, física, de salud y seguridad.

Y activistas como el padre Oscar Henríquez, del Centro de Derechos Humanos “Paso del Norte”, se decidieron a dar la atención que el gobierno del estado –y el federal–, les negaban a todas estas familias.

Mientras en el sur destacaba el trabajo del padre Alejandro Solalinde, al frente del albergue para migrantes “Hermanos en el Camino”, ubicado en Tehuantepec, Oaxaca, pero abarcando Chiapas y Guerrero.

Con su propio trabajo y con muchos riesgos, el padre Solalinde se ha dedicado a proteger y denunciar el abuso, extorsión, asesinatos, desapariciones y vejaciones de que son objeto los migrantes de Centro y Sudamérica por parte de autoridades y de grupos del crimen organizado.

Sin embargo, no había un movimiento que los articulara o que los vinculara bajo una misma preocupación y objetivo: la justicia para los miles de muertos y desaparecidos, así como la exigencia al gobierno federal y de los estados de atención a sus familias que se quedaron en el desamparo.

Con muchos errores y tropiezos, falta de organización y retrasos, a finales de marzo comenzó a gestarse en Cuernavaca el Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad que hoy encabeza Sicilia.

Las primeras manifestaciones de este grupo ciudadano se dieron incluso sin la presencia del poeta, quien se encontraba en Filipinas, pero desde entonces sus integrantes exigían justicia para las víctimas.

Esta demanda se ha mantenido en el curso de las dos marchas realizadas en abril y mayo, así como en la caravana de seis días que salió de Cuernavaca y culminó en Juárez.

En todo este tiempo y en cada oportunidad, así como en reuniones internas de trabajo, el poeta Sicilia ha mantenido la posición de que este es un movimiento de víctimas, sin pretensiones políticas o electorales.

Aunque también ha manifestado que para que la sociedad tenga herramientas de defensa legal, es necesaria la reforma política que incluya la inclusión del referéndum, plebiscito, revocación de mandato, voto blanco y candidaturas ciudadanas.

Desde el inicio de las movilizaciones, Sicilia no se negó a establecer un diálogo con Calderón e incluso los tuvo en dos ocasiones de manera privada. Pero después de la megamarcha del 8 de mayo, cuando exigió la renuncia del secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, ante la invitación de reunirse nuevamente en privado en Los Pinos, el poeta contestó que el encuentro tendría que ser público, con las víctimas y para discutir los temas de justicia, cambio en la estrategia militar de combate al narcotráfico y la reforma política.

Hoy, luego que con muchos problemas se acordó el encuentro con Calderón, el movimiento ha tenido muchos roces con agrupaciones sindicales, estudiantiles, sociales e incluso con algunos grupos intelectuales que acusan a Sicilia de no haber seguido su agenda de no dialogar con el panista, a quien desconocen como presidente o a quien acusan como responsable de las miles de muertes y desapariciones, exigiendo incluso su juicio político.

A través de las redes sociales, algunos incluso amenazan con “expulsar” a Sicilia de su propio movimiento sin tomar en cuenta que él le dio forma y contenido, a través de las manifestaciones, marchas y la caravana que fueron apoyadas en más de 30 ciudades en todo el país y en el extranjero.

Esas organizaciones y personalidades, si en algún momento vieron al movimiento ciudadano como la oportunidad para cristalizar su propia agenda, al fracasar en sus pretensiones seguramente retirarán el apoyo que dieron inicialmente y dejarán solas a las víctimas en su demanda de justicia.

Y los únicos beneficiados con esta atomización serán los grupos del crimen organizado y el gobierno federal. Los primeros porque seguirán imponiendo su atmósfera de terror y el segundo porque se quitará de encima el riesgo de que la sociedad alcanzara mayores niveles de organización, con el impulso de acciones de resistencia civil como el voto blanco en las elecciones presidenciales de 2012.

Así, una vez más, estaremos observando otro capítulo de la fragmentación de la sociedad civil mexicana que, en contraste con otros pueblos o países igualmente en crisis, no ha logrado el suficiente consenso para caminar unida, sino ir por caminos separados, bajo la complacencia y beneplácito del gobierno en turno, al que se le hace más fácil gobernar una sociedad dividida y desorganizada, preocupada por sus propios intereses, que a una ciudadanía coordinada y unida.

No permitamos, por el bien de México, que fracase la iniciativa de el Poeta Sicilia. Urge cambiar la clase política que nos rige

El gran desafío de Sicilia

Willivaldo Delgadillo *

Hace apenas dos semanas Javier Sicilia se encontró en Juárez con Luz María Dávila y en su abrazo fundieron en una sola la fuerza moral de ambos. Esa nueva plataforma ética puede convertirse en un punto de inflexión cuyo horizonte posibilitara el fin de una guerra absurda y la refundación del país. Ahora Sicilia se apresta a dar un salto mortal: reunirse con Felipe Calderón en el Museo de Antropología ante la mirada expectante y por momentos desconcertada de partidarios y detractores.

Las protestas han empezado a marchar ya desde la redes sociales. Articulistas y analistas políticos de todos los signos han puesto a Sicilia bajo la mira. Unos, con argumentos sólidos, lo llaman a la congruencia. Otros, la mayoría por encargo, intentan polarizar un movimiento nacional que acusa un alto grado de volatibilidad. Todas las apuestas están en contra de Sicilia y los boletines de la Secretaría de Gobernación dan la razón a quienes auguran el fracaso de este esfuerzo. El escenario es reminiscente de las reuniones del programa Todos Somos Juárez en febrero de 2010, cuando el gobierno logró desmovilizar la respuesta de quienes se opusieron a su retórica de guerra. Sin embargo, ahora las cosas podrían ser diferentes.

Después de más de tres mil kilómetros recorridos, Sicilia sabe de primera mano que las personas que se movilizaron para acompañarlo y para recibir a la caravana en Juárez lo hicieron para exigir justamente lo que la ciudadanía está obligada a exigir cuando la traicionan. Comparte esa perspectiva desde antes de que esa guerra absurda desencadenada por Calderón lo convirtiera a él también en una víctima.

En Juárez las movilizaciones más numerosas y consistentes han sido por la justicia. Sin embargo, en el sustrato de las demandas de justicia ha crecido la de la desmilitarización, que en un primer momento era la demanda de unos cuantos. Las condiciones de repetición de muchos de los casos están en los dispositivos de seguridad que se han instalado en la calles y en las mentes de quienes detentan el monopolio de la violencia. Los agravios son infinitos y sus formas conforman un compendio del horror. En los últimos años la Policía Federal y el Ejército Mexicano han alternado el control policiaco de la ciudad y del Valle de Juárez. En realidad sus acciones son parte del mismo esquema, de la misma estrategia que se ha denunciado como fallida. Una guerra de baja intensidad combinada con acciones policiacas de alto impacto es lo que marca el infinito horizonte de la guerra en Juárez. No nos encontramos ante una estrategia fallida, sino ante la producción de una nueva forma de vida.

Muchos en México comprenden ya que la desmilitarización de la vida social, en su sentido más amplio, es una condición preponderante para refundar el país, pero también es necesario aceptar que desmontar la maquinaria de guerra del Estado implica una actividad política compleja y una movilización no solamente multitudinaria, sino múltiple, es decir, enfilada desde diferentes ángulos por una diversidad de actores, cuyas acciones estén en permanente rearticulación. No es concebible organizar a la multitud desde un solo espacio.
Desde el surgimiento del zapatismo en 1994, no había aparecido en México otro movimiento que despertara la conciencia, la imaginación y los ánimos de debate como lo ha hecho éste, encabezado por Javier Sicilia, no desde Morelos, sino desde la nueva geografía del dolor. Un país igualado por la violencia explica la resonancia de su convocatoria. Sicilia sabe que el camino será largo; no fue una casualidad que en el Monumento a Juárez haya leído un poema de Constantino Cavafis en lugar de hacer un discurso político.

Las expectativas depositadas sobre la caravana han sido desmedidas. Si bien es cierto que el movimiento se ha convertido en un espacio de debate singular, mucho más genuino y atractivo que las convencionales esferas políticas mexicanas, no es razonable esperar que todas las acciones emanen de él. Es inquietante el tono apocalíptico de quienes actúan como si en ese movimiento se jugara la última carta de la sociedad mexicana. También lo es la actitud de algunos que mientras reclaman horizontalidad y denuncian al nuevo caudillo, se desplazan hacia el interior del movimiento de manera vertical, literalmente disputando un lugar en el templete. El movimiento tendrá que aprender a acomodar en su interior a visiones diversas y procesar las propuestas a veces contradictorias.

Es importante no despeñarse en prematuras acusaciones de traición. Mediante un correo electrónico, una de las organizadoras y participantes en las jornadas de la caravana en la frontera reaccionó de la siguiente manera ante los intentos de linchamiento al poeta: “Sicilia ha instalado en la sociedad mexicana (no en los grupos que vienen resistiendo desde siempre) la idea de que ésta fue una guerra inútil y empieza a rescatar del olvido a los muertos y los desaparecidos; habrá que pensar cómo seguir, cómo profundizar la discusión, cómo llegar a acuerdos que expresen mejor las necesidades de la frontera, pero honestamente, compañeros, yo no me siento usada por Sicilia, porque en el peor de los casos este movimiento sirvió para que hoy ya casi nadie se anime a defender esta guerra, más bien me siento ofendida con aquellos que dicen que en Ciudad Juárez se jodió la movilización”.

La gente que se reunió en Juárez para exigir justicia el 11 de febrero de 2010 es la misma que, haciendo a un lado sus diferencias, se constituyó en asamblea y convocó a muchos más para organizar la recepción de la caravana. Es la misma que, con muchos más, aspira a construir ese proyecto y ese lenguaje político nuevo. Javier Sicilia enfrenta el gran desafío de desenmascarar a Calderón. Las cosas en el país podrían tomar un curso distinto si asumimos el reto colectivamente y en el esfuerzo ayudamos al poeta, y a nosotros mismos, a no caer en las garras de cíclopes y lestrigones.

* Escritor. Autor de varios libros, con los que ha obtenido reconocimientos como el Premio Chihuahua de Literatura en 1995, el Premio del Instituto de Letras de Texas en 1997 y el Southwest Book Award de la Asociación de Bibliotecarios de la Frontera en 2001. Impulsor del Movimiento Pacto por la Cultura en Juárez.

“Iré por los pobres y los abandonados” señala el nuevo obispo de Querétaro Faustino Armendáriz

Faustino irá “casa por casa” por los fieles abandonados

Diario de Querétaro

José Luis Rodríguez

En mi obispado vamos a ir por lo pobres y por los abandonados por nosotros mismos y si es necesario lo haremos casa por casa, afirmó el Obispo de Querétaro, Faustino Armendáriz Jiménez, al ofrecer su primera rueda de prensa en el Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Guadalupe, en Hércules.

“Se ha debilitado la opción preferencial por los pobres, sin embargo, cuando Jesús habla de ovejas no habla de niveles (económicos), habla de ir por la oveja alejada, perdida, quizás ahora hay que dejar en el templo la que tenemos de ir por todas las que no tenemos, por aquellas que tienen la etiqueta de católicos pero que necesitan mayor evangelización”, refirió.

“Si Jesús iba por los pobres, nosotros tenemos que ir con y por los pobres”, enfatizó, al ser cuestionado sobre el rumbo que tomará la Iglesia católica y las razones de la pérdida de fieles.

Dijo incluso que “vamos a salir grupos de misioneros a las calles a hablar del amor de Dios casa por casa, y en eso vamos a desembocar para posteriormente llegar a la formación de pequeñas comunidades, siempre con la ayuda de los sacerdotes, de los religiosos que son muchos y de todos ustedes laicos y laicas; yo voy con todos”.

Al referirse al alejamiento de los templos por parte de los católicos (El sacerdote Saúl Ragoitia estima que sólo un 12 por ciento de los católicos acuden a la misa dominical), Faustino Armendáriz dijo que “las causas pueden ser múltiples, pero yo veo un escenario de esperanza, nosotros vamos a ir por ellos, ¿por qué ha habido un éxodo silencioso, incluso a otras sectas?, mi percepción es que necesitamos estar con nuestro pueblo, atender a las ovejas, no sólo a las alejadas sino a las abandonadas por nosotros”.

No sólo debemos enseñar dogmas, sino desde el enamoramiento de Dios, atraer, recomenzar desde Cristo, estamos conscientes en que es un porcentaje bajo el que va a los templos, pero iremos por ellos en la misión permanente, añadió.

QUERETARO RELIGIOSO

Por otro lado, dijo haber encontrado una Diócesis de Querétaro con mucho potencial y esperanzas, “un escenario que creo favorable para continuar con el trabajo evangelizador, me doy cuenta que el gran orgullo de los queretanos es ser religiosos, en este marco habrá más posibilidades de impulsar los proyectos misioneros que tenemos”.

También confirmó que, como todos los obispos, acompañará la peregrinación a pie al Tepeyac que realizan año con año unos 50 mil hombres y mujeres, y que partirá en los primeros días de julio. “En la cultura de los queretanos está este caminar que es un mar de piedad y por supuesto que los estaré acompañando, incluso desde algún punto de la Sierra Gorda cuando ya vengan en camino”.

A una semana de haber tomado posesión de la Diócesis de Querétaro, Monseñor Armendáriz anunció tener el plan de recorrer en este año todas las parroquias.

TEJIDO SOCIAL DEBILITADO

Cuestionado sobre las causas de la violencia en el país, el Obispo ubicó tres causas principales: Crisis de moralidad, de legalidad y debilitamiento del tejido social. “La pérdida de valores en la vida de la familia ha sido fundamental para car en la división y debilitamiento. Teresa de Calcuta decía que las obras de amor son la mejor contribución para la paz, tratemos de ayudar a nuestro pueblo y seguramente seremos constructores de paz y de comunidad, responsabilidad que tienen sobre todo aquellos que son líderes”, refirió.

En el caso particular del estado, dijo esperar que Querétaro siga siendo muy seguro y en paz en un marco nacional difícil.

NO PEDI MI CAMBIO

En la rueda de prensa a Armendáriz se le pidió confirmar la versión de que pidió su cambio a esta Diócesis debido al clima de violencia que se vive en Matamoros, en donde gobernó la grey católica durante seis años, lo que negó categóricamente.

“Un obispo nunca pide cambio de Diócesis; yo estuve muy contento en la Diócesis de Matamoros, a la que quiero mucho, son seres humanos como ustedes y viví como un pastor en la comunidad y un pastor no tiene derecho a claudicar de su oficio. Nosotros tenemos superiores y cuando nos piden un servicio en otra comunidad, nosotros tenemos que decir sí”, respondió.

“Cuando te piden el cambio repentino de una Diócesis a otra lo primero que se experimenta es un dolor porque dejas a un pueblo, pero también una esperanza porque vienes a otro. Entonces, el Obispo nunca pide el cambio, sólo cuando renuncia por edad”.