“México apocalíptico”

Conversación en las tinieblas

José Emilio Pacheco

A la memoria de Adolfo Sánchez Vázquez, maestro.

(Proceso).-

Ya estarás satisfecho.

–¿De qué?

–Tus presagios apocalípticos se cumplieron. México se parece hoy a lo que te habías imaginado.

–Jamás pretendí adelantarme a nada. Me limité a indicar algo de lo que estaba pasando y casi nadie quería ver.

–¿Con qué objeto?

–La ingenua pretensión de que escribirlo podría ayudar a conjurarlo. Si la gente se daba cuenta quizá cambiara de actitud y contribuyera a impedir, o al menos a mitigar, lo que se nos venía encima. Desde luego no tuve ni tengo capacidad alguna de videncia. No podría decirte ni siquiera qué va a pasar de aquí al próximo miércoles.

–Mi madre recuerda que la matanza de Acteal coincidió con la exacerbación de la violencia en Argelia. Tú dijiste que había que hacer hasta lo imposible para que en México jamás alcanzáramos esos niveles de crueldad. La gente se rió: “Exagera. Está loco. Eso nunca pasará aquí. Cómo se ve que no sabe nada de Argelia”.

–Sí, pero no pido que nadie me revindique por esas cosas tan tristes. Prefería mil veces haberme equivocado. De cualquier manera jamás pensé que veríamos lo que ahora presenciamos.

–La espiral sin fin. Los colgados de los puentes a los que se remata o se quema vivos, las imágenes de los torturados y muertos que presentaron Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva…

–Y lo que seguirá.

–Ya hablan del Holocausto mexicano.

–Son cosas muy distintas, pero a propósito de Holocausto me gustaría contarte una pequeña historia que tal vez no conozcas. ¿Has leído en libros o en internet algo acerca del Velódromo de Invierno?

–No. ¿Qué tiene que ver el ciclismo con todo esto?

–Nada. Es el lugar en que se concentra a los judíos de París antes de enviarlos a morir en Auschwitz. Hablamos de 1943. Los años triunfales del nazismo quedaron atrás. La derrota es evidente. Lo han vencido en Stalingrado y en el norte de África. Sin embargo, Hitler se empecina en destinar al exterminio los recursos que se necesitan para la guerra.

–No veo la relación.

–Un momento. Adolf Eichman embarca desde Salónica a todos los judíos de Grecia. Mientras a unos los asesinan en las cámaras de gas, los otros, los de París, son recogidos por la policía francesa de Vichy y los hacinan en el velódromo sin agua, sin comida, sin medios sanitarios, bajo un calor atroz. Tras varios días en estas condiciones los suben a los vagones para ganado.

Antes separan a las familias. Hay un carro del tren lleno de niños. Una muy pequeña, de cuatro o cinco años, grita y pide a su mamá. El oso de peluche, compañero de toda su breve vida, cae al andén. Ella se aferra a las puertas de madera y suplica que le devuelvan al osito.

–Bueno sí, pero…

–Hans Koenen, un joven oficial de las SS, supervisa el embarco. Ve a la niña, se ríe de ella, con la culata de su metralleta machaca los dedos de la pequeña hasta rompérselos y estalla en carcajadas. Un policía francés se atreve a reprochárselo.

El convoy de la muerte arranca entre los aullidos de la niña. Hans le grita al francés que la compasión es la peor debilidad. Ellos, los nazis, son los dueños del mundo y tienen derecho a todo. Quien pueda conmoverse por una niña y su osito es un blandengue (insulto predilecto del Führer) y no merece vivir.

–No le pasó por la mente que eso podía sucederle a sus hijas.

–O a él mismo. Dos años después los nazis derrotados huyen a la carrera de Praga. La multitud toma por asalto los últimos reductos alemanes y lincha en plena calle a todo uniformado que encuentra. El joven Hans es ya para entonces capitán. No puede hacer nada contra quienes lo golpean, le sacan los ojos, le abren el vientre, lo castran con unas tijeras de jardinero y antes de prenderle fuego y colgarlo de un farol dejan que se arrastre unos segundos por la acera. ¿Qué grita Hans en los últimos instantes de su vida? Pide a su mamá.

–Es una historia espantosa.

–Una entre millones. Pero aleccionadora.

–¿Por qué? Eso no puede suceder aquí.

–¿Ya ves? Tú también. No te culpo: todos creemos que nada malo nos va a pasar nunca.

–Es que en otra forma no nos levantaríamos de la cama.

–Sí, tienes razón. Ignoro cuál es el justo medio. ¿Ya ves que no pretendo aleccionar a nadie? Si me permites, recordaré que en el México antiguo, años antes de que nacieras, cuando en una reunión las conversaciones decaían y ya nadie tenía ganas de hablar alguien sacaba siempre los chistes sobre la nota roja.

En primer término los encabezados clásicos: “Mató a su madre sin motivo justificado”, “Buzo que se suicida al no poder desatornillar la escafandra”, “Se halló la lengua de su esposo en un tamal oaxaqueño”, “Caminaba de espaldas: se le acabó la azotea”. Y las noticias de atrocidades que de tan grotescas parecían cómicas. Todo ocurría en un país remoto llamado también México pero sin nada en común con aquel que habitábamos. Eran mundos opuestos y creímos que jamás iban a tocarse.

–Ahora están lado a lado en todas partes. ¿Hasta cuándo?

–No lo sé, nadie lo sabe.

–Todos los espectáculos son escuelas del crimen: videojuegos, teleseries, películas.

–Sí, y no obstante jamás me atrevería a proponer la censura porque inicias también otro proceso sin fin. Me preocupa no hallar una respuesta. Vamos a suponer que eliminamos esas imágenes violentas. ¿Por cuáles otras las sustituimos?: ¿la tragedia griega, la Biblia, Shakespeare, el teatro de los siglos de oro, la gran novela realista, las clases de historia universal? Las pantallas seguirían siendo baños de sangre y escuelas del crimen.

–¿Y la publicidad?

–En 1975 Marshall McLuhan vino a México invitado por Televisa para un simposio sobre medios audiovisuales. Volvió muerto de miedo a Canadá. Afirmó hace 36 años que en un país tan pobre como el nuestro el empleo de una publicidad concebida para la nación más rica del planeta auguraba una violencia nunca vista.

–Entonces ¿qué se puede anunciar sin que se despierten la codicia más feroz y el ansia de tenerlo todo a cualquier precio?

–No lo sé. Tampoco me corresponde hallar la respuesta. Para eso las universidades forman miles de especialistas todos los años. Me limito a conversar contigo y referirme a lo que me preocupa y me lastima.

–No terminaste de decir por qué te parece tan aleccionadora la historia del nazi de París y de Praga.

–Porque contiene algo que no puedes eliminar de ningún intento de explicarte lo que sucede. El mayor atractivo de hacer el mal es la sensación de omnipotencia que confiere. Todos somos pobres diablos y estamos a expensas de todo. De repente encuentras un acto que te permite sentirte superior a los demás y vengarte de todas las humillaciones y afrentas que has recibido. Esa voluptuosidad suprema te explica al nazi del Velódromo, a todos los niños sicarios, a Hitler y Stalin. Claro que dura poco pero no hay nada que no dure poco.

–¿No hay salida?

–Tiene que haberla. Confío en que ustedes, los habitantes naturales del siglo XXI, a diferencia de nosotros los inmigrantes del XX, la encontrarán. Mientras tanto, nunca estará de más practicar la máxima en que coinciden las filosofías y las religiones, la norma que violamos todo el tiempo y en todas partes: “No hagas a los demás lo que no quieras para ti mismo”.

–La más fácil, la más obvia, la más difícil de practicar.

–Por supuesto, pero no hay nada que la sustituya. Gracias por escucharme. Te deseo lo mejor.

En Noruega la policía no tenía noticias de “Un Joven ejemplar”

El hombre que odiaba a muerte el Islam y el mestizaje cultural

Anders Behring Breivik, un joven educado y de clase media, noruego de pura cepa, destruye el paraíso de Noruega.- Perteneció al segundo mayor partido de Noruega y fue masón

RICARDO MARTÍNEZ DE RITUERTO

– Bruselas

El País

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Anders Behring Breivik, detenido como autor a sus 32 años de la mayor matanza en Europa desde la de marzo de 2004 en Madrid, dejó el pasado domingo un twitter con una cita atribuida a John Stuart Mill, una de las cumbres del pensamiento filosófico y político del siglo XIX: “Una persona con una creencia iguala la fuerza de 100.000 que solo tienen intereses”. La cita está orientada, pero es errónea. “Una persona con una creencia es un poder social igual a 99 que solo tienen intereses”, escribió en realidad Stuart Mill en Consideraciones sobre el gobierno representativo.

La policía eleva a 92 los muertos por el doble atentado en Noruega

Terror en el país del bien

La policía lanza una operación antiterrorista mientras Noruega llora a los muertos

Doble atentado en Noruega

El desajuste de las citas es revelador de la personalidad de Breivik, un hombre con formación, ambiciones y desmesura, que mal dirigidas han hecho saltar por los aires el universo paradisiaco y autocomplaciente en que vivían los noruegos, admirados en todas las latitudes por su equilibrio, contención, discreción y responsabilidad.

En su página de Facebook (que ha sido bloqueada) el asesino de Oslo presentaba como uno de sus libros favoritos otro de Stuart Mill, el titulado Sobre la libertad, donde el pensador inglés dejó escrito que “si toda la humanidad menos uno tuviera una opinión y una sola persona tuviera la opinión contraria, la humanidad no tendría justificación para silenciar a esa persona, del mismo modo que esa persona, si tuviera el poder, no tendría la justificación para silenciar la humanidad”.

Breivik o no llegó a ese pasaje o cruzó por esas palabras sin que le dejaran huella.

La huella de sangre la ha dejado él, armado con una pistola y un fusil y decidido a silenciar para siempre a todos los jóvenes socialistas que pudiera, precisamente por no tener su misma opinión. Como también atacó, según las sospechas policiales, con una descomunal carga explosiva las dependencias del primer ministro, Jens Stoltenberg, otro aborrecido socialista.

Autodefinido como políticamente conservador y cristiano en Facebook, Anders Behring Breivik aparece en su página web como un hombre joven, soltero y ajeno a las estridencias.

Este director de una explotación agraria que desarrolla la línea bio realizó estudios en una escuela de Comercio, gusta del deporte de la caza y era hincha del FK Lyn, uno de los históricos equipos de fútbol de la liga noruega, recientemente desaparecido por problemas económicos pese a ser un club de la parte occidental de Oslo, la zona rica de la ciudad en la que él creció. Junto al desaprovechado Sobre la libertad, Breivik coloca 1984, de George Orwell, y El proceso, de Kafka, entre sus obras favoritas, dos clásicos de calado, mientras cede a las pulsiones violentas a la hora de identificar los juegos electrónicos que le interesan o las series de televisión que le atraen, incluida Dexter, protagonizada por un policía forense de Miami que en sus horas libres hace justicia personal sobre quienes cree que han escapado indebidamente a la justicia de los tribunales.

El perfil corresponde como un guante a un hombre con ambiciones e inclinaciones intelectuales. Entre sus actividades favoritas incluye la de fundar y desarrollar organizaciones, junto a las de leer y escribir. Como intereses fija los análisis político y bursátil, mientras que a la hora de escuchar música se inclina por la clásica o por ese cóctel de absoluta contemporaneidad que supone la llamada vocal trance.

Un hombre sin aristas que deja el impacto para más adelante, a la hora de repasar sus retratos de “noruego de pura cepa”, en palabras de la policía, alto, rubio, con incipiente perilla, frente ancha y despejada, y ojos verdes, un perfecto ejemplar de atractivo nórdico que se desvanece a la hora de mostrarse vestido como el aburguesado masón que también es.

Como decía ayer alguien en Oslo, “todo el mundo sabe su nombre, pero nadie sabe realmente quién es”. Ni siquiera los vecinos, que le recuerdan como alguien cortés y nada más. Poco a poco van emergiendo detalles de esa otra vida e ideas políticas que componen un retrato que se acomoda mejor al drama nacional en que vive Noruega. Son particular reveladoras sus contribuciones a la web document.no, creada para alertar contra la invasión de Europa, en general, y de Noruega, en particular de gentes venidas de otras tierras e imbuidas de Islam. “Dígame de un país donde los musulmanes hayan convivido pacíficamente con los no musulmanes”, inquiría hace unos meses Breivik antes de responderse que esa implantación ha tenido “consecuencias catastróficas para los no musulmanes”. En otro momento se preguntó: “¿Cuándo ha dejado de ser el multiculturalismo una ideología dirigida contra la cultura europea, las tradiciones, la identidad y las naciones Estado?”.

Para él, determinadas asociaciones de derechos humanos defensoras de las minorías no son sino “violentas organizaciones marxistas” que hay que combatir por todos los medios. Y los socialistas constituyen, a su juicio, la deletérea encarnación de ese mal. “No podemos tolerar que los socialistas subvenciones a estos Stoltenberg-Jugend, que sistemáticamente aterrorizan a los conservadores”, escribía el luchador antimulticulturalidad que vivía disfrazado de pacífico masón y de modesto agricultor ecologista.

Stoltenberg-Jugend en su diatriba es la versión noruega de las Hitlerjugend (Juventudes hitlerianas), las mismas juventudes socialistas que iban reunirse plácida y desenfadadamente durante este fin de semana en la isla de Utoya, vecina a Oslo. Breivik aborrecía a Stoltenberg, el jefe de Gobierno objetivo del primero de los ataques del viernes, como también a su antigua predecesora, Gro Harlem Brundtland, tan apreciada por los noruegos que algunos llegan a referirse a ella como landsmoder (madre de la patria). En algún escrito Breivik la etiqueta como landsmo(r)der, donde el añadido la convierte en “asesina de la patria”.

A Utoya acudió disfrazado de policía, llevando hasta el final su camaleónica capacidad de camuflarse como un simple noruego fuera de toda sospecha. Su empresa agrícola era una tapadera para conseguir medios para un activismo político que estaba fuera del circuito convencional desde que abandonó hace alrededor de un lustro, al dejar de pagar su cuota y sin que nadie le echara de menos, el Partido del Progreso, en cuyas juventudes también militó, la derecha ultranacionalista y xenófoba de Noruega, que en las elecciones de 2009 obtuvo un 23% de sufragios y con 41 escaños se convirtió en la segunda fuerza política nacional. Timoneado por la carismática Siv Jensen, el Partido del Progreso arremete una y otra vez contra la permisividad y entreguismo de los socialistas, cómplices, dice Jensen, de la progresiva islamización de la sociedad.

Esa retórica le parecía insuficiente al cada vez más arrebatado Breivik, que en sus intervenciones en la web puso como ejemplo de auténtico líder conservador a Geert Wilders, azote del Islam y del multiculturalismo en Holanda. El joven noruego se había convertido en un Savonarola contra el pactismo, la corrección política y la tolerancia y creía que había que promocionar sus ideas en el más allá de los confines nórdicos, en especial entre británicos, alemanes, franceses y estadounidenses, como escribió en una de sus intervenciones. Jensen se manifestaba ayer sorprendida por la mortífera odisea de su antiguo correligionario, de quien decía que era casi un desconocido entre los militantes del partido, y hacía un llamamiento a la unidad nacional en esta hora traumática.

En la feliz Noruega ni la policía tenía noticia particular del ciudadano ejemplar Breivik. En un reciente informe los servicios secretos aseguraban que “los extremistas de derecha y de izquierda, no constituyen una amenaza seria en 2011 para la sociedad noruega”.

“Mal le va a la tierra donde la riqueza se acumula y los hombres decaen”

Algo anda mal… muy mal

Rolando Cordera Campos

La Jornada

“Algo anda mal cuando la riqueza se acumula y los hombres decaen” (En prosa poética y generosa, el poeta David Huerta tradujo para mí los versos iniciales de The Deserted Village de Goldsmith, de esta manera: “En prosa informativa, la traducción sería como sigue: ‘Mal le va, víctima de imperiosos [o premiosos] males, a la tierra donde la riqueza se acumula y los hombres decaen.’ Versioncilla en módicos versos españoles (dos alejandrinos, con rima y todo): Mal le va a un país, presa de males imperiosos, con visibles riquezas y habitantes borrosos”.

Así iniciaba Toni Judt lo que sería su conmovedor testamento, convertido por la maestría de su prosa y la profundidad de su reflexión en un manifiesto central para rehabilitar el mundo y salvar a la especie. En Ill Fares the Land (The Penguin Press, NY, 2010), este gran pensador histórico y crítico social nos lega un trazo magistral de lo que puede ser la agenda global para encarar, con algún optimismo razonado, las amenazas con que arrancó el nuevo milenio.

Roto el contrato social que configuró la posguerra y moduló la evolución del planeta hasta entrados los años setenta del siglo XX, la civilización pretendió encontrar un nuevo camino con la erección de un nuevo orden internacional que encauzaría la nueva posguerra, una vez desplomado el comunismo soviético y su “economía mundo”, y habiendo entrado la economía internacional a una engañosa velocidad de crucero con la globalización financiera y la vertiginosa liberalización comercial que la acompañara. Como hoy sabemos, aquella presunción del presidente Bush I ante la victoriosa coalición de la primera guerra del Golfo resultó, en el mejor de los casos, una ilusa hipótesis de trabajo.

Con la Gran Recesión con que se cierra la primera década del tercer milenio, la sociedad mundial en formación vive con crudeza los saldos de la aventura globalista y se ve obligada a rendirse ante la evidencia de que la crisis no quedó atrás, como pretendieron los cancerberos de Wall Street. En todo caso, la caída productiva cambió de piel y ahora se presenta como una abrumadora cascada de endeudamiento público cuya extensión planetaria augura nada menos que, ahora sí, una tormenta perfecta, la madre de todas las crisis sincronizada por un interminable aletargamiento laboral, el ajuste draconiano en la periferia europea y el atolladero suicida en que los ululantes republicanos y su fauna religiosa de acompañamiento han metido a la gran patria de Lincoln y Roosevelt, tal vez a la espera del juicio final y la reconquista de Jerusalén para los fieles.

Nada es cierto en estos días, menos los titulares de la prensa internacional y sus émulos vernáculos que anuncian el nuevo rescate griego y el salvamento del euro. Como tampoco lo será el acuerdo provisional al que deba llegar Obama para dizque salvar a Estados Unidos de un default que nadie puede querer, en primer lugar los acreedores foráneos encabezados por los pujantes mandamases del Reino del Medio.

Lo que sí se impone como si fuera epidemia de influenza, es una dictadura silente y taimada encabezada nada menos que por los rescatados de ayer, convertidos en los secuestradores de hoy. Secuestradores de la soberanía de los países, del pacto social que ha sostenido a los estados desarrollados y de lo que ose moverse fuera del radar del cálculo financiero impuesto como verdad universal por los sacerdotes del dogma liberista o neoliberal.

Sin embargo, consumar la “revolución de los ricos” de que gusta hablar Carlos Tello, implica algo más que la sumisión de gobernantes, exégetas y consejeros a dicho dogma. Declarar finiquitado el Estado de bienestar erigido después de la segunda tragedia bélica equivale a convocar a otra tragedia mayor, ahora con instrumentos aparentemente asépticos y sustentados en una racionalidad presuntuosa, que sólo los necios y los tontos pueden profesar en serio.
Devastar el complejo edificio de protección y entendimiento sociales en el que ha descansado con todos sus asegunes la estabilidad política de Occidente, implica abrir una nueva caja de Pandora de la que sin remedio saltarán los viejos espectros del capitalismo liberal, como la explotación salvaje y el individualismo nihilista y destructor, acompañados por los jinetes del nuevo Apocalipsis ordenados por la catástrofe natural y el cambio climático, el único cambio que no parece admitir posposiciones ni soluciones improvisadas. Es de esto que tratan de hacerse cargo la mentes mejores del mundo avanzado, a las que buscan agregarse las dirigencias del mundo emergente encabezadas por los portentosos continentes civilizatorios de India y China.

En un contexto tan complejo y desafiante como éste, resultan pueriles las pretensiones subideológicas de traer a suelo patrio las majaderas supercherías de la ultraderecha americana, que no sólo quiere acabar con lo que queda del New Deal rooseveltiano sino con todo aquello que pueda parecerse a una política comprensiva y socialmente incluyente. Querer naturalizar ese “estado de naturaleza” que pretenden implantar como paradigma universal los extremistas gringos y sus primos anglos, no sólo puede ser criminal por sus implicaciones sobre la vida social y el orden democrático, sino un error histórico tremendo que dé al traste con lo poco que la humanidad ha conquistado para su autodefensa y el cuidado del entorno.

Querer hacerlo, además, bajo el disfraz de una democracia encadenada por mayorías inventadas que a su vez permitirían una dictadura legal, desde luego anticonstitucional, no puede sino reputarse como un atentado a lo que nos queda de civilidad y posibilidades de salir del hoyo de violencia en que la torpeza (por lo visto infinita) del panismo ahistórico nos ha metido.

Sortear la crisis actual no será posible con bravatas financieras y el aparente optimismo ingenuo de sus oficiantes alojados en Hacienda y Banxico. Pero tampoco avanzaremos mucho si nos empeñamos en postergar sin fecha de término las decisiones primordiales sobre el futuro de nuestras capacidades de autogobierno.

Una convención que ponga al país en el rumbo de un efectivo cambio en la manera de conducir la vida pública, es lo que debería reclamarse a los aprendices de prudente que dicen encabezar los poderes del Estado. Más que de releciones y creación de mayorías espurias, hay que hablar y decidir cuanto antes en el Congreso y fuera de él, sobre un cambio de régimen que abra las puertas de Palacio a la mayoría ciudadana y su diversidad social, hoy aherrojada por una pobreza siniestra que las percepciones de los “spin doctors” totonacas o importados no han podido ni podrán exorcizar.

El reconocimiento de las víctimas que reclaman el poeta Sicilia y sus compañeros de marcha, tiene que extenderse sin demora a quienes mal viven la desigualdad inicua que nos marca y cuyos hijos se ven impelidos a encarar los más crueles dilemas. Vaya que hay marcha por delante… pero sin abandonar la complejidad endiablada del presente. Que no parece dispuesta a darnos respiro.

La importancia y surgimiento de los derechos humanos

Cómo surgen y son reconocidos los derechos humanos

Arnaldo Córdova

La Jornada

“Los derechos humanos son creados por los hombres reunidos políticamente y expresados como derecho y como mandato”.

En la imagen, protesta de la Red por los Derechos Sexuales y ReproductivosFoto Carlos Cisneros

Todos los procesos nacionales modernos de desarrollo democrático y de edificación del Estado de derecho, ha sido reconocido ampliamente, implican, en todos los casos, una limitación constante y creciente del poder del Estado y una extensión concomitante de la libertad y también del poder del ciudadano (que se revela en su participación y en su facultad de decidir en la esfera política, así como en la protección dentro del orden público de sus necesidades e intereses). De hecho, es eso, precisamente, lo que define y da significado al Estado democrático de derecho. El tema de los derechos humanos, en particular, tiene sentido sólo en esa perspectiva.

Cómo surgen esos derechos y cómo y por quién son reconocidos, son cuestiones que resultan esenciales y de gran oportunidad. Fueron preguntas que se hicieron varios especialistas, abogados y funcionarios cuando recientemente fue aprobada la reforma constitucional sobre la materia. La primera entraña un cuestionamiento acerca de la creación o aparición de tales derechos. La segunda implica el hecho de que esos derechos deben ser reconocidos y protegidos. Inmersos, además, como estamos desde que terminó la Segunda Guerra Mundial en un rico y amplísimo sistema internacional de derechos humanos, esas cuestiones vienen a ser de doble naturaleza: nacional e internacional.

Los derechos, en la tradición jurídica y política moderna, sólo pueden tener tres orígenes: uno, Dios que los introdujo en la naturaleza del hombre; dos, la razón que, como facultad unificadora de todos los humanos en sus designios y fines, los formula como elementos infaltables en la definición de la persona humana y, tres, la voluntad de todos los individuos que, a su vez, se personifica en el acuerdo de todos para crear el orden político y jurídico y el Estado que lo debe regir. Una gran parte de los regímenes políticos modernos (incluido el mexicano) se rige por la tercera opción. Las otras son cosa del pasado.

Los derechos humanos, por tanto, son creados por los hombres reunidos políticamente y expresados como derecho y como mandato. En constituciones, como la nuestra, que se rigen por la idea fundadora de la soberanía y el consenso del pueblo, los derechos humanos son una creación del pacto que dio nacimiento al sistema institucional mexicano y a su Estado. ¿Qué tendría entonces que ver aquí el que esos derechos deban ser, además, reconocidos? Es algo tan importante como lo es el tránsito entre el mero planteamiento o formulación de los mismos y su realización concreta en el ámbito de la vida social y política, garantizándolos y protegiéndolos. Para eso sirve el Estado.

La reforma constitucional de la que se habló antes es, para el caso, un acto formal de reconocimiento de los derechos que, en la nueva letra de la Carta Magna, implica también el reconocimiento de los instrumentos jurídicos superiores, en el orden internacional, que son los tratados y convenios en los cuales dichos derechos constan y son reconocidos por la comunidad mundial. Lo primero significa que la defensa y la protección de tales derechos es una obligación ineludible del Estado Mexicano y de sus instituciones. Lo segundo, que esos derechos ya han sido reconocidos y legitimados por el orden jurídico internacional y que sus instituciones de impartición de justicia, como las cortes y los tribunales internacionales, deben velar por su protección e integridad.

Se trata, en nuestro caso, de una innovación histórica. Desde la segunda mitad del siglo XIX arrastramos un sistema de protección de garantías que muy pronto se volvió obsoleto y, en las condiciones de los estados autoritarios porfirista y priísta, nulo en su aplicación, porque eran regímenes a los que lo menos que les interesaba era proteger a sus ciudadanos. Fue entones cuando se repetía sin cesar que la Constitución estaba de simple adorno y no era respetada ni cumplida. Muchas veces se la dio por letra muerta.
Poner a tono nuestro régimen de protección de derechos con las normas internacionales, en la creación de muchas de las cuales participaron y participan nuestros representantes diplomáticos es, a no dudarlo, un logro enorme.

Ahora bien, de lo expuesto podría ponerse en duda que, como en el tradicional derecho natural, en un régimen político enteramente construido por los hombres, vale decir, civil y de derecho, los derechos humanos sean inherentes a la persona humana y que sean, por ello, la base para definirla como tal. De ninguna manera. Sólo el iusnaturalismo clásico estimó que el hombre nace ya con esos derechos. En la perspectiva civilista de creación del orden político, el pacto social que da lugar al Estado, el ser humano es redefinido como portador de esos derechos, pero éstos no son obra de ninguna potencia divina ni de ninguna otra especie, sino creación y definición que el consenso popular lleva a efecto.

Y, ¿por qué el Estado creado por el pacto debe reconocer especialmente esos derechos y estar comprometido con su protección y promoción? Por la sencilla razón de que, una vez creados, tales derechos sólo pueden ser agredidos y violados por el propio Estado y sus instituciones y autoridades. Es un concepto que ha costado mucho elaborar y poner a punto, precisamente, por la fragilidad de la vida humana en sociedad. Aun pensando en una sociedad perfecta, en la que la violencia pudiera ser eliminada por completo, aun así la vida humana seguiría siendo frágil, porque sigue existiendo el único ente capaz de ponerla en peligro, el Estado (incluidos sus funcionarios).

Es verdad que la persona humana es más fácil y más frecuentemente agredida por sus congéneres que por el Estado. De hecho lo es. Pero a nadie le puede venir en mientes que un individuo cualquiera es similar al Estado en su capacidad de agresión y, sobre todo, en la fuerza que ostenta. Desde las Cartas constitucionales de finales del siglo XVIII (en la naciente Norteamérica y la Francia revolucionaria) en quien se pensaba como agresor de los derechos del hombre era, precisamente, en el Estado. Y lo mismo ocurrió con la Carta de los Derechos Humanos de la ONU, de 1948. Es a los estados a los que se dirige y a los que conmina a llevar a cabo una política de respeto y protección de los derechos.

E igual sucede con todos los instrumentos internacionales que han venido creando las sucesivas generaciones de derechos humanos. No constituyen exhortos a los individuos a que respeten a sus semejantes. Son demandas perentorias a los estados y, sobre todo, la fijación puntual de sus obligaciones al respecto. Los derechos humanos (que algunos prefieren llamar derechos “fundamentales”, sin que se haya explicado la preferencia por el término; acaso sea para indicar su rango superior) son derechos que se levantan como un valladar en contra del poder del Estado y de su uso arbitrario e ilegal en perjuicio de los miembros de la sociedad.

Jamás podremos hacer a menos del Estado como organizador de la vida social; pero, si prevalece el respeto y el interés por la persona humana, deberá ser un Estado cada vez más y más reducido en su poder, en su capacidad de agresión y cada vez más comprometido con el bienestar y la felicidad de la persona humana. Y la base ineludible de esa transformación lo serán siempre los derechos humanos que deben seguir desarrollándose y creciendo en calidad y número.

“Un Paseo por Querétaro” 25 de julio de 1531; Su fiesta

Un paseo por Querétaro

José Félix Zavala

Este hermoso país, visto desde la loma,
causa tanto agrado a los ojos,
que faltan colores a la retórica
para pintar con propiedad
lo que tan amena ciudad encierra.

Desde los cerros de Pathé o el Cimatario o desde la loma del Sangremal o del cerro de Las Campanas se aprecia un Querétaro en pleno desarrollo y se mira a lo lejos bajando de la Cuesta China, entrando por Juríca o viniendo del bajío, miles de gentes que buscan avecindarse en nuestra ciudad o simplemente pasearse por sus calles.

Las Cajas de Agua que brotan de sus paredes, como regalos a la vista por todas sus calles, la Fuente del Marqués o el Tanque del Agua, le dan entrada a la Avenida de Los Arcos.

Las calles de Reforma y Arteaga, la de Hidalgo, la de Morelos, la de Allende, la de Juárez, la de 16 de Septiembre, la de Independencia, nos muestran todas las casas de sus antiguos habitantes. Todo se vuelve una ciudad paseo, una ciudad museo, un lugar de convivencia

En el Nuevo Querétaro, a nadie le es ajeno al caminar, por los que hemos dado en llamar “los andadores”, son los tradicionales Callejones, como los que forman “El Baratillo”, en los recovecos de las calles de Cabrera y Vergara, entre esculturas, galerías y fiesta.

El espacio que forma la bajada del Biombo o andador 5 de mayo, partiendo de La Plaza de Armas y La casa de La Corregidora a la rinconada de San Francisco, continuando por el Portal de Las Tamaleras, el Jardín de La Corregidora, de San Antonio y el andador de 16 de septiembre, entre librerías, restaurantes, arte, el templo de san Antonio, La Congregación y las fuentes con sus monumentos, hasta llegar al de Juan Caballero y Osio, rodeado de buñueleras.

La Plaza de Armas, rodeada del Portal y Casa de los Samaniego, del Portal de Dolores, del Portal Quemado, de la Gran casa de Ecala, de los Septién, de Las casas reales, la galería Libertad, los mesones y restaurantes, la Fuente del Marqués, logran el espacio de mayor belleza en la ciudad.

Otro espacio que ofrece la ciudad para sus paseantes, es el que forma, el Portal de Independencia y el Jardín del Arte, el costado norte de Bellas Artes, la segunda parte del edificio del antiguo Convento Grande de San Francisco, ya mutilado y el Portal Bueno, para encontrarse en el medio la Plaza de La Constitución, un lugar donde el agua de la Fuente del Querubín, las bancas acomodadas a la europea y los faroles agraciados, permiten ver los edificios que circundan la plaza, en un agradable descanso.

Se encuentra otra agradable sorpresa al paseante, partiendo de donde se forma el espacio comprendido por el jardín de Santa Clara con su Fuente de Neptuno y la calle real o de Madero, con su gran casa de La Marquesa, el Palacio Municipal, el costado del gran Oratorio de las Clarisas, el Jardín Guerrero, con su fuente monumental, El Teatro de la Ciudad, la cercanía del Museo de la Ciudad y las oficinas del telégrafo o antiguo Hospital de los Hipólitos.

La vista se recrea amablemente e invita a la convivencia, con La Plaza Mariano de Las Casas, circundada de portales y el exterior del Beaterio, hoy Escuela de Artes Gráficas, más El Oratorio de Santa Rosa, esperando el toque de las horas en el reloj más antiguo de la ciudad y la visita a la hermosa capilla de indios llamada del Espíritu Santo, es otro paseo inolvidable en nuestra ciudad, mejorará sí se encaminan hacia la calle de Belén o Ezequiel Montes.

A veces pareciera olvidada la Plaza de San Sebastián, un entorno verdaderamente maravilloso el que hace la fuente, el jardín, La Casa del Faldón, la Iglesia y el andador.

Acudir cuesta arriba partiendo de la Plaza de Abajo, rumbo al barrio de La Cruz, es una experiencia exclusiva de quién visita nuestra ciudad, se topará con la imponente ciudadela formada por la Plaza de los Fundadores, el jardín de la Cruz, la capilla del Calvarito y la grandiosidad de La capilla de la Asunción, el templo de La Santa Cruz de los Milagros, El Convento y el Museo, ubicado en el ex Colegio de Propaganda Fide.

El Cerro de Las Campanas, vuelto un parque agradable a la vista, con La Fuente de los Niños, La Capilla de los Habsburgo, el monumental hemiciclo a Benito Juárez, El Museo de Sitio y la agradable vista al sur de la ciudad

La Plaza de santo Domingo con su Cruz Atrial, la Iglesia, la Capilla de la tercera orden, su convento restaurado y el Archivo Histórico de la orden dominica, uniéndose al ex Convento de San Agustín, nuestro actual Museo de Arte, la Iglesia muestra viva de los gloriosos artistas queretanos.

La Plaza del recreo o Jardín Zenea o La Plaza de Abajo, rodeada del Convento Grande de San Francisco, el Gran Hotel, los portales de las tamaleras, con su fuente de Hebe, su Kiosco, serenatas, pareciera la oportunidad de comenzar a vivir una tarde inolvidable en Querétaro, más si se encamina entre comercios chillones de la Avenida Corregidora y se introduce a La Alameda entre “El Pueblito” y los árboles frondosos del gran paseo alamedado.

La rinconada del Teatro de la República, con sus esquinas chatas y la cercanía de La Mariposa, el portal en la esquina de las calles, 15 de Mayo y Pasteur norte, más la casona episcopal, de Próspero C. Vega, esquina con 15 de Mayo, logran fascinar al paseante.

El conjunto arquitectónico que forman el templo de La Compañía y los colegios de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, conocidos como La parroquia y el Patio Barroco, son lugares imprescindibles de una visita a la ciudad de Querétaro.

El río nace en el Zamorano
Atraviesa las haciendas de:
Atongo, Chichimequillas,
La Griega y Saldarriaga,
Los pueblos de La Cañada y Hércules,

Recorrer el río Querétaro, desde su entrada al centro de la ciudad, por el Molino de San Antonio, seguirlo por sus tres puentes antiguos, el de San Sebastián, el Puente Grande y el Puente de hierro, hasta su salida por Santa María Magdalena, dan la oportunidad de mirar a la otra banda, el Jardín de los Platitos y La Estación Porfiriana del tren.

Las casas caen desde los cerros de San Pablo, Menchaca y Peñuelas, hasta llegar a los barrios de la Trinidad, El Cerrito, El Tepetate, San Gregorio, La Candelaria y San Roque.

¡ Que. viva el Señor Santiago
que es el mensajero
que es el mensajero
de los cuatro vientos !

La santa Cruz de los Milagros, La Virgen del Pueblito, El Señor de las Maravillas, el Santo Señor de Esquipulas, son sus devociones.

El estadio mundialista de fútbol, La Corregidora y su Auditorio Corregidora, son su orgullo, mientras sus nuevas avenidas se cruzan entre puentes peatonales y tréboles a gran velocidad, rumbo a las zonas industriales o a Juriquilla, Tequisquiapan, Bernal, La Sierra Gorda y Jalpan.

“De Dioses y hombres” una película

“De dioses y hombres”

Javier Betancourt

Proceso

Al borde de la guerra civil en Argelia, en 1996, siete mojes cistercienses fueron asesinados y decapitados en Tibhirine por un grupo musulmán extremista.

A partir de un guión de Étienne Comar, el actor y realizador Xavier Beauvois recrea este doloroso episodio de la historia argelina, y de la historia de convivencia pacífica entre diferentes comunidades, en De dioses y hombres (Des hommes et des dieux; Francia, 2010).

En una entrevista a Cahiers de Cinéma, Beauvois afirma que si tuviera que elegir entre hacer cine a la manera de Paul Greengrass (director de La Supremacía de Bourne) o nunca volver a dirigir una película, preferiría esta última opción. El comentario viene a cuenta porque De dioses y hombres evita a toda costa el juego del suspenso; no se trata de jugar con la adrenalina del público, que conoce de antemano el desenlace, sino de mostrar cómo este grupo de hombres elige y enfrenta la muerte.

“No le temo a los terroristas, ni siquiera al ejército. No me asusta la muerte, soy un hombre libre”. En esta frase de antología, Luc (Michael Lonsdale), el más viejo de los monjes y médico de la comunidad, consigna la ética cisterciense (dichos monjes también son llamados trapenses) de raíces que se nutren en el ideal de vida de San Benito y San Bernardo.

En el marco de la cordillera de los Atlas, estos monjes viven en oración y cultivan miel, respetan, curan y apoyan al pueblo musulmán, participan incluso de sus rezos. Sobre la mesa de trabajo del abad Christian (Lambert Wilson) junto a los escritos de San Benito y San Francisco, se haya un Corán. Ninguna novedad en el ideal de convivencia del Islam que los cruzados destazaron.

Xavier Beauvois no persigue la visión espiritual de un Tarkovsky o la línea política combativa de Costa Gavras; De dioses y hombres no es una película de santos, sino de hombres congruentes con lo que predican. La cinta propone una visión humanista, la religión no basta para entender la actitud de estos monjes que podrían escapar bajo la presión del ejército que, como ocurre en estos casos, ya no garantiza la seguridad de los que pretende defender, y termina siendo tanto o más peligroso que los terroristas. En cambio, Beauvois deja que cada monje exprese su propia crisis, desde aquel que grita por el socorro divino desde su celda, hasta el que no le teme ni a los nazis ni al diablo.

Vale también decir que este director francés es ante todo un esteta. Tal actitud escandalizó a un crítico del diario francés Libération por la falta de compromiso político que, según él, exhiben estos monjes blancos (Didier Péron en su entrevista de septiembre del 2010, que pasa por alto la tradición de San Bernardo y del abad de Rancé, acusa a la película de colonialismo). Las tomas de los rostros de los monjes evocan a la pintura holandesa del siglo XVII, el guerrillero herido parece un Cristo de Mantegna, la última cena de los monjes se inspira en el cuadro de Da Vinci.

Lucien Freud – pintor de desnudos

Fallece Lucian Freud, el pintor de los desnudos carnales

El nieto de Sigmund Freud fue, junto a Francis Bacon, uno de los más brillantes representantes de la Escuela de Londres

FRANCISCO CALVO SERRALLER

Nacido en Berlín el año 1922, Lucian Freud, que era nieto de Sigmund Freud, se instaló en Londres en 1932, llevado allí con solo 10 años por su familia, huyendo de la inmediata barbarie nacional socialista, y su presumible plan implacable de exterminio judío. Dada la corta edad con la que desembarcó en Reino Unido, se comprende que su formación artística y posteriormente su brillante desarrollo como pintor se llevase a cabo como si se hubiese tratado de un genuino artista británico. De hecho, adquirió la nueva nacionalidad en la temprana fecha de 1939. Por todo ello, aunque su origen germánico es indudable, se le ha considerado siempre como uno de los más brillantes representantes de la llamada Escuela de Londres, un grupo informal que aglutinó a un conjunto de artistas de primer rango, surgidos todos ellos tras la II Guerra Mundial, entre los que se contaron figuras tan prominentes como Francis Bacon o Frank Auerbach, los cuales se caracterizaron por estar de alguna manera vinculados a una figuración de estirpe expresionista.

Lucien Freud

No se puede, sin embargo, tampoco negar la impronta artística alemana que configuró la personalidad de Lucian Freud. Hay que tener en cuenta que su padre, que era arquitecto, había sido asimismo un prometedor pintor, en la época de la Secesión de Viena, y que no solo Lucian Freud, sino el resto de los representantes de la Escuela de Londres, coquetearon en su juventud con el surrealismo y con los pintores alemanes de la llamada Nueva Objetividad, como Otto Dix o Georg Grosz.

Al margen de estos precedentes artístico-culturales, Lucian Freud estudió en la Central School of Art y en el Goldsmiths’ College, antes de iniciar su carrera artística, hacia comienzos de 1940.

Su primera exposición colectiva se produjo en 1944, pero la maduración de su estilo y el comienzo de su proyección pública no se produjo hasta una década después, a partir de 1951.

Desde entonces, habiéndose librado de esas primeras influencias artísticas continentales, Freud se centró en una peculiar interpretación de la pintura realista, conectada en parte con el precedente británico de Stanley Spencer, pero también dejándose contagiar por el morboso sentido físico, carnal y existencial del primer Francis Bacon, con el que mantuvo siempre una relación dialéctica y artística muy vivaces.

La pintura de Lucian Freud debe su original peculiaridad al modo con el que supo abordar la figura humana, fundamentalmente desnuda y haciendo siempre valer su turbadora densidad carnal.

En su interpretación del desnudo, Freud unió la peculiar visión forzada con que Edgar Degas espiaba los desnudos femeninos, para obtener un punto de vista insólito, y un sentido matérico que les daba una fuerza táctil, muchas veces de efecto turbador.

En realidad, como él mismo declaró, pretendía que la propia pintura tuviese una densidad elástica, como la de la carne: “Quiero que mi pintura funcione como carne. Para mí, la pintura es la persona. Que ejerce sobre mi mismo un idéntico efecto que la carne”.

Esta versión del desnudo tan directa y, valga la paradoja, descarnada, así como su independencia de juicio y de costumbres le valieron, en el siempre puritano mundo británico, una fama de alocado libertino, atravesándose con ello muchas veces la frontera del sensacionalismo barato. No hace muchos años, cuando Freud era ya un octogenario, causó malestar la exhibición pública de un autorretrato en el que él se mostraba de pie, pintando sobre un lienzo, mientras una joven desnuda se abrazaba a una de sus piernas. Tomar esta autorepresentación como un delirio exhibicionista, no solo es un error, sino que significa desconocer la historia de la pintura occidental, a la que este genial artista rindió un sagaz culto, plagando con citas inteligentes de grandes maestros del pasado muchos de sus mejores cuadros. En cualquier caso, no cabe la menor duda de que Lucian Freud ha sido no solo uno de los mejores pintores británicos del siglo XX, sino que, todavía más importante, uno de los artistas figurativos más originales y poderosos de la época contemporánea.

El vocero de la Arquidiócesis de México multado por el TRIFE debido a proselitismo político

Ciudad de México: “quieren amordazar a la Iglesia”Del Vatican Insider (ENG) (ITA)

En México la izquierda pretende amedrentar a la Iglesia.

Quiere callarla, someterla, destruirla.

Así lo piensa el sacerdote Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis de la capital mexicana quien fue sancionado por las autoridades electorales bajo el delito de “proselitismo político”.

El pasado 1 de julio el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificó la sanción ya impuesta a Valdemar y extendió su responsabilidad al arzobispado de la Ciudad de México, ampliando el veredicto de culpabilidad a toda la Curia, incluido el cardenal Norberto Rivera Carrera.

Ese fue un capítulo más de un “pleito” que lleva meses. ¿El origen? La aprobación de leyes locales que autorizan las uniones civiles entre homosexuales y la adopción de menores a las parejas del mismo sexo. En agosto de 2010, en una entrevista con un periódico, Hugo Valdemar criticó al izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), artífice de dichas reformas, y sugirió que ningún cristiano consciente podía votar por tal instituto político.

Los líderes del PRD se indignaron y denunciaron al sacerdote por “proselitismo político”. El Instituto Federal Electoral (árbitro de las elecciones) lo encontró culpable mientras la Secretaría de Gobernación, el ministerio del interior mexicano, lo sancionó con una “amonestación pública”.

Pero para Valdemar este episodio es uno más de una larga lista. Él mismo cosecha nueve demandas en su contra mientras el cardenal Rivera Carrera fue denunciado en cinco ocasiones. Además, grupos ligados a ese partido incursionaron violentamente en la catedral de la Ciudad de México al menos en 28 ocasiones en los últimos años, en algunas de las cuales destrozaron bancas, golpearon fieles y hasta rompieron una imagen de la Virgen de Guadalupe.

“(Todo eso) manifiesta un intento por amedrentar a la Iglesia, querer callarla, someterla. El PRD que siempre ha tenido una actitud persecutoria, ahora en forma legal porque no la pueden hacer de manera física y concreta. La manera en como pretenden acallarnos es una persecución legaloide, que afortunadamente hasta ahora no ha prosperado”, aseguró el vocero. En entrevista Valdemar explica sus razones:
¿Es usted culpable de “proselitismo político”?

Nosotros expresamos nuestra protesta ante esta decisión del tribunal porque no consideramos que tu servidor hizo proselitismo, proselitismo no es una mención aislada en una entrevista a un medio de comunicación. Para demostrar el proselitismo deberían comprobarme una reiterada actitud de orientar a la gente para que vaya contra el PRD, cosa que no he hecho.

La Secretaría de Gobernación sí me sancionó con una amonestación. En realidad se trata de un intento violatorio de la libertad de expresión en un espíritu masónico y anticlerical.

¿Consideran a la sentencia como un atentado contra la libre expresión?

Por supuesto, yo soy un ministro de culto pero antes soy un ciudadano, y como tal tengo derecho a expresarme libremente de las cuestiones sociales que ocurren en mi país. Esta ley es una mordaza contra los ministros de culto que atenta contra los derechos humanos.

Es una aberración total, una contradicción. El tribunal cometió errores jurídicos graves lo cual sorprende porque estos personajes son peritos en derecho pero actuaron con una gran ignorancia y una marcada tendencia anticlerical.

¿Qué mueve a estas denuncias constantes contra la Iglesia?

Ellos responden a un prejuicio, aún no superado, contra la Iglesia católica que viene del Siglo XIX donde creció enormemente la masonería y una visión profundamente anticlerical. Quedan resabios muy arraigados de un mal entendido Estado laico donde se entiende que el Estado no convive con la Iglesia, sino que la somete.

Estas personas del PRD provienen de movimientos radicales maoístas, marxistas y ex guerrilleros, generalmente nutridos por una ideología totalmente anticlerical, anti Iglesia, ven en la Iglesia el enemigo a derrotar, a aniquilar y amordazar. Han pretendido usar las leyes para socavar a la Iglesia, para acabar con ella.

La arquidiócesis de México ha encabezado las críticas contra las reformas mientras los demás obispos del país se han mantenido al margen ¿ustedes se sienten solos?

La problemática se ha dado sobre todo en la capital porque aquí se ha aprobado la ley del aborto y las uniones homosexuales que no se han dado en otras partes del país. Evidentemente los otros obispos no han tenido que luchar contra esto, ha sido el cardenal Rivera y la arquidiócesis de la Ciudad de México porque es nuestro deber moral y pastoral.

Nosotros hemos tenido que dar esa batalla de una manera muy ruda porque así se nos ha confrontado, en esos términos. Tratamos siempre de actuar con justicia y caridad. Pero no nos enfrentamos a un enemigo civilizado sino a un opositor anticlerical. Eso muchas veces algunos obispos no lo entienden y lo pueden ver mal, pero también es cierto que muchos pastores nos apoyan. Desde hace un año tenemos un abierto respaldo de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Existen sí algunas críticas que son comprensibles porque los señores obispos no están en el ojo del huracán, pueden tener una gran extrañeza por estas confrontaciones y les pueden parecer exageradas, porque sólo quien está en medio de la tormenta sabe la gravedad del problema. Igualmente es mayoritario el apoyo.

Y ahora ¿qué procede?

Debemos esperar a ver qué sanción decide poner la Secretaría de Gobernación a la arquidiócesis, si es que la puede poner porque ellos dicen que no tienen facultades para sancionar. Yo ya estoy sancionado y no puedo ser amonestado dos veces por la misma infracción.

Esto reaviva esa confrontación que se ha dado con este partido. Una cosa hay que aclarar: nunca hemos buscado nosotros la confrontación, son ellos los que constantemente han agredido a la Iglesia. Nosotros tenemos derecho a responder.

Derecho a réplica en: andresbeltramo@hotmail.com

Las industrias golondrinas que se establecen en M´wxico y los daños que nos causan. Esperemos que Querétaro sea la excepción

Industrias golondrinas y calamitosas

Miguel Concha

Ayer se celebró el Día Mundial contra la Minería a Cielo Abierto, correspondiente a este año.

En su convocatoria las organizaciones y redes firmantes dieron cuenta de los daños irreversibles y permanentes que esta industria trasnacional, y especialmente canadiense, genera en el patrimonio del país, por las grandes extensiones de territorio que ocupa, los desalojos que en algunas regiones realiza, la gran cantidad de agua que consume y la acidificación de la tierra que causa, dejándola improductiva; en la salud de las personas, por la contaminación de las aguas con cianuro y la emisión de gases nocivos que produce; en la ecología, por los efectos negativos que causa en la fauna y en los mantos freáticos; en la convivencia social armónica, porque aprovechándose de la pobreza e ignorancia de las poblaciones en nuestros países, logra penetrar en ellas y confrontarlas; en lo político, porque se impone a las autoridades constituidas, hace caso omiso de las leyes y decisiones jurídicas de los tribunales nacionales, y compra voluntades de servidores públicos y profesionistas corruptos del derecho.

Incluso en lo histórico y cultural, como desde hace más de 15 años ha venido sucediendo en la Minera San Xavier, en el Cerro de San Pedro, San Luis Potosí.

Hace exactamente un año tatic Samuel Ruiz y la señora Concepción Calvillo de Nava denunciaron con esta misma oportunidad y en ese mismo lugar, citando a Carlos Montemayor, la delincuencia oficial organizada que esa situación manifiesta en México, pues luego de los fallos judiciales y decisiones administrativas favorables que el Frente Opositor a dicha minera de capital canadiense ha venido consiguiendo desde el año 2005, ésta sigue operando, con la muy posible complicidad de autoridades federales y estatales.

En la convocatoria a la que hacemos referencia se afirma que en Cerro de San Pedro la Minera San Xavier utiliza 32 millones de litros de agua al día, mezclados con 16 toneladas de cianuro. Esto es, que en una hora esta mina consume el agua que una familia utiliza durante 10 años. Tantos son los daños que estas empresas causan en México –donde gozan de 850 proyectos y disfrutan de 22 mil concesiones de exploración, lo que representa 20 por ciento del territorio nacional–, y tan pobres son los resultados de los gobiernos federal y estatal para proteger nuestro patrimonio y las poblaciones afectadas, que el 27 de octubre del año pasado se presentó en la Cámara de los Comunes de Canadá una iniciativa legislativa para que estas empresas rindan cuentas sobre el historial de derechos humanos y sus prácticas ambientales en el extranjero, así como del apoyo financiero y político que su gobierno les da. Lamentablemente la iniciativa fue rechazada por 140 votos en contra y 134 a favor, por lo que 35 importantes organizaciones civiles, sociales y religiosas solidarias de ese país han renovado su compromiso por esta reforma legislativa, y para movilizar a la opinión pública con el fin de frenar los abusos cometidos por las industrias canadienses extractivas, ya sea que operen en Canadá o en el extranjero.
Como se explica en la publicación especializada del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, titulada El cianuro, la cara tóxica del oro, a una fuerte demanda de metales preciosos, particularmente del oro en los últimos años, se opone un agotamiento progresivo de los yacimientos más ricos, es decir, de los depósitos en los que este metal se encuentra en altas concentraciones en la roca.

Para resolver este problema, la industria minera usa una técnica especial: la llamada lixiviación, que consiste en bañar con agua y con cianuro el material obtenido y triturado con explosivos. El bajo costo de estas técnicas permite procesar de manera económica rocas que contienen oro en bajas concentraciones, lo que implica que sean muy grandes, con todas sus consecuencias, las superficies de terreno destinadas a esta industria. La explotación de estos yacimientos genera además millones de toneladas de desechos cargados de cianuro y metales preciosos cada año, que representan un riesgo innegable a los ecosistemas y la salud pública.

Debido a que el cianuro es evidentemente un producto tóxico, la minería de oro y sus procesos tienen que ser necesariamente una preocupación para los gobiernos y los ciudadanos en general. En Europa la toma de conciencia del riesgo representado por el cianuro llevó al Parlamento Europeo a aprobar una resolución en contra del uso de esta sustancia en la minería. Además, la descarga periódica de las aguas usadas en los ríos o los océanos con cianuros de toxicidad moderada no es la única fuente de contaminación del medio ambiente por estos elementos.

Según un informe del gobierno australiano, aun en condiciones normales de funcionamiento de la mina, cantidades de cianuro pueden perderse durante todas las etapas, desde su preparación hasta su descarga en los depósitos de relave, pasando por fugas en todo el proceso.

Durante los últimos 15 años, América Latina ha sido el destino preferido para las inversiones en exploración minera, concentrando en promedio 25 por ciento del total mundial. El 82 por ciento de estas inversiones se concentró sólo en cinco países: Perú, México, Chile, Brasil y Argentina, lo que no quiere decir que con ello hayan abatido los índices de desigualdad social o incrementado significativamente sus índices de desarrollo humano. Son más bien industrias golondrinas que se llevan grandes ganancias, no resuelven problemas sociales y dejan grandes calamidades.

“Todo anda mal” en México ante un capitalismo fracasado

“Algo va mal”

José Gil Olmos

Análisis

La escena del crimen en Juárez.

(apro)

.- Algo va mal es un libro de Tony Judt que nos zarandea de nuestra pasmosa cotidianidad y, con una mirada transparente, nada pretenciosa, nos muestra y explica las consecuencias del fracaso del sistema económico neoliberal, sobre todo en una sociedad donde la prioridad es lo material, lo económico, la individualidad y la mediocre decisión de “dejar hacer, dejar pasar” como regla de oro de la convivencia social.

Judt, judío británico, murió a los 62 años en Estados Unidos por una esclerosis lateral amiotrófica que lo dejó sin movimiento del cuello hacia abajo. Historiador, escritor y profesor escribió varios libros como Posguerra, Pasado imperfecto, Sobre el olvidado siglo XX y Refugio de la memoria, pero una de sus mejores obras es Algo va mal, escrita a contrapelo de la muerte, en la que realiza una profunda crítica al modelo económico, a la sociedad de mercado, a la derecha conservadora y a la izquierda estancada en sus viejas críticas.

Este libro será, sin duda, guía de muchos análisis que se hagan de la crisis mundial actual por la profundidad y la claridad de sus razonamientos y la dura crítica que hace a todos los grupos de derecha e izquierda que han mal gobernado en los últimos treinta años.

Aunque su mirada está centrada en Estados Unidos y en Inglaterra, donde lo superficial, lo material, el individualismo, la apatía y el desinterés por la vida política es lo que cuestiona, lo que Toni Judt dice en Algo va mal podría aplicarse en México, donde por cierto casi todo está mal.

Podríamos citar tres ejemplos de esto:

–“Como ciudadanos de una sociedad libre tenemos el deber de mirar críticamente a nuestro mundo. Si pensamos que algo está mal, debemos actuar en congruencia con ese conocimiento.”

–“Si los ciudadanos activos renuncian a la política, entonces abandonan su sociedad a manos de funcionarios mediocres y venales”.

–“Debemos hallar la forma de que las autoridades escuchen y respondan a quienes son su base y les paga: nosotros.”

Y una última que resulta pertinente en estos momentos en los que en México se vive una violencia traducida en decenas de miles de muertos y desparecidos y en que se ha vuelto realmente peligroso el activismo social, la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión: “Quienes ostentan el poder también han perdido el control, que ahora está en manos de fuerzas que se encuentran fuera de su alcance”.

La crisis del Estado en el país se ha agudizado desde que Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari optaron por el neoliberalismo. Pero la fase de violencia de esta crisis se agravó con la alternancia en el poder, es decir, en la última década con la llegada del PAN a la Presidencia de la República.

Aunque este proceso de degradación de la vida política nacional se gesta con la dictadura priista, se profundiza con el panismo desde el momento en el que fracasa la transición a la democracia y sólo se da una alternancia de partidos en la Presidencia de la República. Con Vicente Fox, el PAN nunca se planteó romper con las viejas estructuras del poder priista y, con Felipe Calderón, se pacta con estos poderes decimonónicos y antidemocráticos, siendo el ejemplo más claro el que el michoacano selló con la líder vitalicia del magisterio, Elba Esther Gordillo.

Con un Estado débil, con los tres poderes de gobierno corrompidos y la economía enfocada en el mercado, el fracaso de la transición a la democracia provocó vacíos de poder que fueron llenados por otros poderes fácticos:

El narcotráfico como un empresa trasnacional, algunos medios de comunicación –principalmente las televisoras–, y personajes de la política y la economía enriquecidos por negocios lícitos e ilícitos, como la maestra Gordillo.

Si a esto le sumamos la crisis de la Iglesia católica por los escándalos de corrupción y pederastia en su cúpula, la impunidad, la injusticia, el aumento de la pobreza, la falta de empleos y de espacios de educación, así como la ausencia de valores en la sociedad, tenemos frente a nosotros el mejor de los terrenos abonados para el crecimiento del poder del crimen organizado y su concomitante guerra por el territorio, así como la gestación de una espiral de violencia que tiene como saldo 50 mil muertos, 10 mil desaparecidos y otro tanto proporcional de familias afectadas por esta guerra al narcotráfico declarada por Calderón Hinojosa hace cinco años.

En este contexto podemos decir que mientras en el llamado Primer Mundo algo va mal, como dice Judt, en México casi todo, sino es que todo, está mal. Lo peor es que la clase gobernante parece no darse cuenta de la emergencia nacional en la que nos encontramos y sigue su propio camino rumbo a las elecciones del 2012, sin tomar en cuenta el clamor de justicia de miles de víctimas de la guerra y de las demandas de educación, empleo y bienestar social que reclama la juventud.

“Los que se ganan la vida con su trabajo no quieren lo mismo que los que viven de dividendos e inversiones, los que no necesitan servicios públicos no quieren lo mismo que los que dependen de ellos, los que se benefician de la guerra tienen objetivos distintos de los que se oponen a ella”, señala Judt en su obra póstuma.

En sus últimos meses de vida, el historiador británico dejó de moverse, pero su mente seguía lúcida. Una de sus últimas frases en Algo va mal es una invitación a todos y, aunque su enfoque estaba centrado en Estados Unidos y Europa, a los mexicanos no nos iría mal tomarla en cuenta:

“Ha llegado el momento de detenernos a decidir en qué mundo queremos vivir”, advirtió, y eso es quizá lo que habría que pensar ahora que el país vive una de sus peores etapas de violencia, con el poder del crimen organizado a todo galope, una profunda crisis institucional, el descrédito y la desconfianza en la política y en los partidos políticos, sin excepción, y las elecciones presidenciales en ciernes.