Como ser anarquista y cristiano a la vez

Soy anarquista y cristiano dice Javier Sicilia

(Proceso).-

Varias veces en que, a causa de los procesos generados por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, se me ha preguntado si aspiro al poder, he respondido: “no”, y he aclarado: “Soy un anarquista y un cristiano. Sin embargo, vivo en una República, y desde la muerte de mi hijo no tuve más remedio que salir a reclamar a los hombres y mujeres que administran el Estado, no su desaparición (como muchos –por malignidad, ignorancia o estupidez– creen), sino su corrupción y, por lo mismo, su abdicación a su función fundamental, la seguridad ciudadana y humana que nos deben”.

El Estado, ese monstruo que Hobbes, con justa razón, llamó Leviatán, y que Nietzsche calificó como “el más frío de los monstruos fríos”, termina por reducir a los hombres y mujeres que lo administran a su inhumana frialdad, y los que amamos a los hombres y su libertad tenemos la obligación de tratar de recuperar sus corazones para salvarlos y salvarnos de la fría inhumanidad del monstruo.

Para muchos, sin embargo, la relación entre cristianismo y anarquismo es una contradicción. Los anarquistas son contrarios a cualquier religión y a cualquier poder. Su divisa “ni Dios ni amo” es tan clara como perentoria. Por su parte, algunos cristianos y quienes creen que el Estado no es una construcción histórica que un día, como toda construcción histórica, tendrá que morir, tienen horror de la anarquía, fuente de desorden y de negación de las autoridades establecidas. Sin embargo, tanto anarquistas como cristianos olvidan el carácter profundamente anarquista de Jesús.

Desde un punto de vista teológico, Cristo es Dios que se encarna en la persona Jesús. Es, por lo tanto, un Dios que se kenotisa, es decir, que renuncia a su poder, a su omnipotencia, a su fuerza y se vuelve debilidad y contingencia humana. Desde un punto de vista humano, Jesús, tentado por el poder que le confiere la fama, se negó a él. Aunque habló con todos los poderes y cumplió con las obligaciones del Estado, los increpó, los aturdió, los vulneró –llamó a Herodes “zorro”, y durante su juicio debió haber mirado a Pilato desde una distancia tan grande que obligó al procurador a decirle: “Sabes que tengo el poder de matarte”–. No porque quería su destrucción, sino porque el poder hace olvidar a los hombres su deber fundamental: el servicio que nace del amor. Jesús, en este sentido, pertenece a la tradición de los profetas hebreos, a esa tradición que fustiga al poder porque traiciona el amor de Dios. Ningún profeta, en este sentido, fue en ayuda del rey. Ninguno fue tampoco su consejero ni se integró al poder. Constituían lo que en términos modernos llamaríamos un “contrapoder” basado, paradójicamente, en la ausencia de poder que es el de Dios expresado en la pobreza de las palabras del profeta.

Aunque el mundo hebreo tuvo reyes –siempre fustigados por los profetas–, aunque las Iglesias se sometieron a los poderes y se asimilaron a ellos, el cristiano sigue siendo su detractor porque el fundamento de la presencia y de la prédica de Jesús es el amor, que es pobre, libre e impotente, y habla verdad. Se trata, para el cristiano, como lo señalaba San Pablo, de “practicar la verdad en el amor”, es decir, de practicar la verdad y no de adoptar un sistema de pensamiento. Por lo tanto, el Dios de Jesús, el Dios cristiano, no es un poder, no es un aparato administrativo celestial y universal que se replica en la Iglesia o el Estado, no es un amo ni una doctrina; es, por el contrario, una pobreza que se da y acoge, un servicio al otro en la libertad del amor; Dios está en cada persona. De allí que el cristianismo, en su profundidad, esté cerca del anarquismo; de allí también que increpe a cualquier poder, cuya existencia malversa la presencia de Dios y la falsifica como fuerza, ley y violencia. Todo poder termina en idolatría, y toda idolatría en la negación del ser humano y de su libertad.

De esa fuente he bebido, y con su nutrimiento, a la muerte de mi hijo, me puse a caminar junto con otros para, a partir del dolor que los poderes –llámense del Estado o de la delincuencia– nos han infligido, unir a la nación en el amor. Aunque me encantaría una sociedad sin Estado, sin poderes, sin organización, sin jerarquía, donde el amor reinara, sé que, fuera de ciertos espacios comunitarios, su realización absoluta es imposible. Es un hermoso horizonte que repentinamente, como ha sucedido en nuestras largas marchas, aparece como una presencia fugaz del Reino. Desde allí increpo al Estado, no para destruirlo, sino para recordar a quienes creen administrarlo que tienen que volver su vista a los seres humanos para amarlos, cuidarlos, respetarlos, acogerlos. Unas palabras de Blumhardt, un cristiano anarquista de fines del XIX, me vienen a la mente: “Estoy orgulloso de estar delante de ustedes –declaró frente a la extrema izquierda que quería conquistar el poder– como un hombre, y si la política no puede tolerar a un hombre tal y como es, entonces que la política sea condenada (…) La verdadera esencia del anarquismo es volverse un hombre. Nunca un político”. Nos hemos plantado delante de los poderes así, como hombres, como seres humanos que reclamamos que se nos trate como tales.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a todos los presos de la APPO, hacerle juicio político a Ulises Ruiz, cambiar la estrategia de seguridad y resarcir a las víctimas de la guerra de Calderón.

Las religiones siempre punto de tropiezo para la inteligencia y convivencia humana

Cataluña apela a la historia y la tradición para vetar los nuevos centros de culto

Las comunidades critican que la ley limita el derecho a la libertad religiosa
Jesús García Barcelona

HERMINIA SIRVENT

Los musulmanes y evangélicos, las dos comunidades con más pujanza en Cataluña, lo van a tener aún más difícil para abrir nuevas mezquitas o iglesias. La Generalitat catalana ha decidido reformar una norma aprobada en 2009 por el tripartito para incluir una referencia a la “tradición” y a la “historia” como elementos que los nuevos centros de culto deben “tener en cuenta”. La nueva norma que prepara el Gobierno de Artur Mas elimina, además, la obligación impuesta a los ayuntamientos de modificar sus planes urbanísticos para prever suelo de uso religioso. Esta decisión quedará ahora a criterio de los ayuntamientos “en función de las necesidades” de cada municipio.

El anteproyecto de ley, que el ejecutivo prevé aprobar a mediados de septiembre, detalla que las condiciones técnicas y materiales de los centros de culto de nueva construcción “han de tener en cuenta las características arquitectónicas, culturales, de tradición, históricas y el impacto sobre los elementos artísticos”. Eso puede significar, entre otras cosas, que el aspecto exterior de los oratorios islámicos o iglesias evangélicas, por citar dos ejemplos, deberán armonizar con el entorno.

El redactado de la ley es ambiguo y no se especifica qué significa “tener en cuenta” y qué se entiende por “tradición” de cada municipio. ¿Quiere eso decir que no será posible construir oratorios islámicos con la forma arquitectónica tradicional de una mezquita, o sea, con arcos, cúpula o minarete?

La Generalitat remite de nuevo a la autonomía municipal. “Se trata de dar pistas y posibilidades de acción a cada ayuntamiento. Los centros de culto se han de adecuar a las fachadas de los otros edificios. Pero las propias confesiones tienen que pensar si lo importante es la fachada o lo que dentro del edificio. El Ayuntamiento de Torroella de Montgrí (Girona), en manos de CiU, vetará el proyecto de una mezquita porque su fachada de elementos árabes rompe con la tradición.

Los críticos con la reforma, como el exsecretario de Inmigración de la Generalitat, Oriol Amorós, creen que las alusiones a la historia, la cultura y la tradición sobran en la ley. “Bastaba con decir que hay que respetar las normas urbanísticas, como cualquier construcción”. “En el fondo de eso hay el trauma social que supone para mucha gente ver minaretes en su entorno urbano”, abunda Amorós.

El anteproyecto de ley ha sido criticado por entidades musulmanas y evangélicas porque, en la práctica, supone un límite al derecho a la libertad religiosa que consagra la Constitución. El Gobierno catalán justifica la medida en que la obligación de cambiar los planes urbanísticos “había causado muchos problemas: son trámites largos y costosos para los municipios”, según el director general de Asuntos Religiosos, Xavier Puigdollers.

La ley de 2009 fija las condiciones de seguridad, higiene y accesibiliad, entre otras, que deben cumplir los centros de culto. Y da a las comunidades cinco años para adaptarse a la norma. La reforma impulsada por CiU prevé alargar el plazo hasta los 10 años. “Las comunidades están haciendo esfuerzos para adaptarse, pero muchas no tienen recurso y necesitan tiempo”, justifica el director de Asuntos Religiosos. Los críticos, entre ellos Amorós, replican que la moratoria “cronifica” el problema de la precariedad de los locales de culto.

El remedio de México: Una sociedad laica y tolerante

México: laboratorio de la violencia

Bernardo Barranco V.

La Jornada

Muerte y brutalidad son representaciones vivas que definen el México contemporáneo. Los hechos y fenómenos sociales que, por su significación y frecuencia, caracterizan a una época a través de los cuales se expresan las necesidades y las aspiraciones de una colectividad es lo que en el mundo cristiano se llama: “signos de los tiempos”. Juan XXIII recuperó esta vieja noción bíblica para convocar a un nuevo concilio.

La violencia, la inseguridad y la zozobra son elementos que conforman nuestra realidad cotidiana actual. Los ciudadanos vivimos bajo el terror de una violencia desatada bajo el signo de la muerte. No sólo están las 50 mil personas asesinadas, hecho de suyo lamentable, sino la extinción de los signos vitales de una sociedad que hasta hace muy poco se presumía sana. Percibimos, efectivamente, indicios de descomposición de un cuerpo social que ha ido sucumbiendo a los tumores cancerosos de la violencia, la corrupción y la impunidad. Padecemos la violencia como una patología social.

Las comunidades humanas se organizan en torno a acuerdos sociales, impregnadas a su vez de tradiciones morales, normas éticas que se plasman en reglas jurídicas como base de la convivencia armoniosa y sustento de su propia supervivencia.

La irrupción de la violencia en el México moderno ha trastocado las formas de sociabilidad; la violencia en sí, sea la del crimen organizado o la institucional, es por naturaleza excluyente. La violencia es exclusión no sólo porque somete o desaparece algo o a alguien, sino porque se transgrede conscientemente el orden establecido. ¿Se podría decir que el ser humano por naturaleza es violento? ¿Y que todas las normas morales, éticas y jurídicas están establecidas para controlar, administrar y contener esa violencia?

Pongámoslo de otra manera. Hay una relación radical entre moral y violencia; la moral no existe solamente porque los seres humanos sean violentos, sino porque son capaces de distinguir lo correcto e incorrecto, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injustificable. La moral y la violencia surgen de una tensión de significados en un espacio de sentidos donde se reconoce a la inclusión como condición de supervivencia de los grupos humanos y personas que integran la sociedad. La violencia y la prevaleciente cultura de la muerte son responsabilidad de todos nosotros como sociedad, pero las clases dirigentes tienen la mayor exigencia y peso en el proceso de degradación que vivimos; incluso las propias iglesias que se llenan la boca ahora, condenando la violencia y la ausencia de valores.

Las teologías de la muerte han exaltado el martirio como prueba. La experiencia de la cruz como signo de sufrimiento y sometimiento, pero al mismo tiempo el sacrificio como signo de triunfo de la vida sobre el mal. México sufre como Job en la Biblia. El concepto vida en el judaísmo, olam habáh, o “mundo por venir”, es una noción fundamental equiparable a la inmortalidad del alma; igualmente en el Islam se proclama la vida eterna como triunfante sobre la muerte que sucederá a la resurrección y al juicio.

La religión de Jesús, en particular su alianza, es un pacto de vida en la tradición de muchos cristianos. Él ha venido –dice el Nuevo Testamento–: “para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10,10). Por ello el tema de la vida es crucial para muchos movimientos religiosos cristianos, tanto conservadores como progresistas, como signo distintivo del discipulado de Jesús es condensado en el profeta Jere-mías, quien plantea: “Así dice Yahvé: practiquen la justicia y el derecho, liberen al oprimido de manos del opresor, no exploten al emigrante, al huérfano y a la viuda, no derramen sangre inocente en este lugar” (Jer. 22, 3). En estas religiones, sus sectores más conservadores y radicales reprochan a la modernidad haber vaciado la historia de los valores y de la moral social religiosa, exaltando, por el contrario, los derechos del individuo.

La consecuencia más dramática de la exacerbación del individualismo no es tanto el nihilismo, como Nietzsche había previsto, sino el “crepúsculo del deber”, expresión de Gilles Lipovetsky para referirse a la “la ética indolora de los nuevos tiempos democráticos” (Le crépuscule du devoir, París, Éditions Gallimard, 1992).

Esta concepción está abriendo el camino a las más variadas formas de violencia, desde la sutil hasta la multifacética brutalidad; según este enfoque, la violencia brota espontáneamente de la frustración casi sistemática de las expectativas forjadas como necesidades de realización materiales, y por esto es aún más atroz como resultado de las injusticias, de la monotonía y del vacío creado por la búsqueda frenética de satisfactores. Solución: el regreso casi teocrático a los valores religiosos.

El indignante acontecimiento en el casino Royale de Monterrey nos lleva a lamentar el costo de vidas inocentes. Nos lleva a preguntarnos nuevamente por la estrategia de seguridad. Con desespero presenciamos la incapacidad de la clase política para enfrentar con generosidad un reclamo generalizado de la sociedad. Los políticos medran con sus negociaciones y pactos de poder, cálculos electorales y posicionamientos de grupos, postergando soluciones reales; hemos visto, escuchado y leído lamentos por este hecho como si fueran ajenos a lo que ahí sucede.

Es necesario fortalecer una cultura de la vida, la cual se construye con educación y la promoción de los valores de los derechos humanos; impulsar los principios de la no violencia, inspirados en Gandhi y Martin Luther King, así como fomentar las significaciones éticas de una sociedad laica y tolerante.

México no aspira a ser territorio de guerra ni un contradictorio laboratorio social del asesinato ni de la violencia. Se requieren ya acciones políticas.

Del Querétaro prehispánico que se quiere pasar de lado más de alún historiador local

Exhiben restos mortuorios y textiles prehispánicos

Diario de Querétaro

Margarita Ladrónde Guevara

En el Museo Regional de Querétaro se exhibirán por primera restos mortuorios que antropólogos y arqueólogos del centro INAH encontraron en julio del año pasado en una cueva de Cadereyta, esto como parte de la exposición “El Arte de los Textiles. Creatividad y Técnica”, la cual será inaugurada este sábado al mediodía.

Así lo anunciaron en rueda de prensa el titular del INAH Manuel Naredo, el antropólogo Israel Lara, la arqueóloga Fiorella Fenoglio, Gina Ulloa directora del Museo Regional y la curadora Sonia Buzte.

“Vamos a exhibir dos piezas que por primera vez se muestran al público”, señaló la arqueóloga Fiorella Fenoglio “se trata de fragmentos de textil recuperados del sitio arqueológico El Rosario -en el municipio de San Juan del Río-“. Y la reconstrucción de un entierro hallado en la comunidad de Altamira, en Cadereyta “este entierro es muy importante porque se trata del entierro de un cazador-recolector sepultado dentro de una cueva cubierto con un metate convirtiéndolo en un bulto mortuorio y lo extraordinario de esta pieza es que fragmentos del petate lograron conservarse”. Precisó que lo que se exhibirá será sólo el cráneo junto con una reproducción de la cueva. “Y otra de las razones que lo hacen importante es que cuando se hizo la denuncia al ministerio público sobre el hallazgo de restos, los mismos habitantes de la comunidad protegieron el sitio para que no fuera alterado, gracias a lo cual el INAH pudo hacer el rescate con técnicas arqueológicas y de antropología física”.

Este hallazgo además ayudará a conocer más sobre la vida cotidiana y rituales mortuorios de los habitantes de la zona en la época prehispánica, abundó Fenoglio.

Los textiles de El Rosario datan de 650 después de Cristo y el entierro aún no ha sido datado por el método de colágeno residual, pero al tratarse de un cazador recolector “debe ser desde 1200 antes de Cristo a por lo menos a la llegada de los españoles”, dijo Fenolgio.

Respecto de la exposición “El Arte de los Textiles. Creatividad y Técnica” la investigadora Sonia Butze explicó que se trata de una exposición que recoge la relación que la tela ha tenido con el hombre a través de los siglos como un homenaje a todas esas mujeres artesanas, que a lo largo de nuestra historia a través del textil han sido fuente de sustento y apoyo a la economía familiar; dicha exhibición tiene como propósito compartir la riqueza y singularidad de su arte y tradiciones. Está dividida en cinco módulos que dan cuenta de cómo los textiles han acompañado al hombre a lo largo de su vida en todas las culturas, desde su nacimiento con el ropón de bautizo a la usanza europea, hasta la muerte con las mortajas prehispánicas hechas de metate. “El Arte de los Textiles. Creatividad y Técnica” curada, entre otras personas por Sonia Butze Aguilar, gracias al apoyo de investigadores y de familias queretanas, logra compilar más de 500 textiles, instrumentos de manufactura, piezas arqueológicas, históricas y contemporáneas referentes al tema y que conforman el acervo de la exposición.

El Príncipe Maximiliano y su mausoleo en Querétaro

La Capilla a Maximiliano
y otros mausoleos

José Félix Zavala

Las tumbas de Conín, Diego su Hijo y de su nieta María Luisa.
Los osarios de los conventos de Santa Clara y Santa Rosa.
El antiguo panteón del atrio de San Francisco El Grande
Las criptas de los obispos queretanos en Catedral.
El Panteón de los Hombres Ilustres.
El mausoleo a Doña Josefa Vergara, en la capilla de la Asunción.
La capilla de los Habsburgo para el príncipe Maximiliano de Austria,
La cripta de los Díaz Ramírez en la Congregación
El antiguo Panteón de San Sebastián
El panteón del Cimatario
El antiguo panteón del Espíritu Santo
El Panteón de San Pedrito Peñuelas
Las criptas en los templos
La Congregación, La Compañía y Santo Domingo

Cuando el camino al panteón, se llena de comerciantes de flores y los campos cercanos de amarillo cempanzúchitl, los campos santos del Cimatario y San Pedrito Peñuelas, se vuelven una fiesta, las calles un mercado, donde las monas, las máscaras y los caballitos de cartón, salidos de las manos de los yeseros en papel, le dan colorido y mestizaje a la fiesta de “todos santos”.

Mientras el alfeñique, azúcar vuelto calaveras, azúcar vuelto graciosas figuras de borregos, gallinas, platillos de enchiladas, canastitas de frutas.

Es el tiempo de pasear por el Querétaro de los antepasados y su culto. Son los epitafios, los monumentos, los mausoleos, las criptas, los nombres de las grandes familias en las lápidas de los muros de los templos, los que dan el testimonio a la posteridad.

Conin, el indio casique, descansa al lado del evangelio, en el templo de San Francisco el Grande, su hijo Diego de Tapia, hace lo propio pero en Santa Clara y en el coro bajo de este oratorio monástico, descansa para siempre la india cacica, María Luisa de Tapia. Son los antepasados de este pueblo.

Celebran con alegría el día de los muertos, por todos los pueblos de indios, haciendo muchas ofrendas por sus antepasados, para hacer los sufragios por sus difuntos, añaden antes del nombre del finado, la palabra Teúl, que quiere decir santo.

Unos ofrecen maíz, otros mantas, comida, pan, gallinas, y en lugar de vino, dan cacao y sus candelas, cada uno las provee como puede y tiene, porque aunque son pobres, literalmente buscan de su pobreza y sacan para una candelilla.

En Querétaro, como en todas las tierras mesoamericanas, trasladaron de sus hogares y centros ceremoniales a sus antepasados, al “camposanto”, era la nueva “costumbre”.

Los campos santos se encontraban en los atrios de las iglesias, como lo recuerdan los cronistas, los hubo a las afueras del templo de San Francisco, en las ayudantías de la parroquia de Santiago, como fueron los campos santos de San Sebastián y de la capilla del Espíritu Santo.

Enterraban y lloraban al difunto y después a los veinte días, tornaban a llorarle y a ofrecerle comidas y flores, encima de su sepultura y cuando se cumplían ochenta días hacían otro tanto, así cada ochenta días por cuatro veces, lo mismo acabado el año hacían recuerdo por él y le lloraban y le hacían ofrendas y esto por cuatro años, después lo nombraban Teul.

Tenemos en nuestra ciudad, lugares con tumbas muy hermosas, como es la capilla-cripta del Cerro de Las Campanas erigida en honor del príncipe Maximiliano, terminada en 1901, a costa de la Casa Imperial de Austria, bendecida ese mismo año, un 10 de abril, por el obispo Rafael Sabás Camacho y con asistencia de los representantes de los gobiernos de Austria, Bélgica, Alemania, Suecia y Noruega.

La cripta de los obispos queretanos, en Catedral, antiguo oratorio de San Felipe Neri, la presiden tres esculturas, la fe, la esperanza y la caridad, dos urnas funerarias en madera bellamente labrada, con osamentas de los mártires cristianos, San Severo y San Magno.

Allí se encuentran lo mismo las criptas de los padres felipenses, fundadores de este oratorio, en donde por más de cien años estuvieron.

Una lápida en cantera, decorada con una lira, anuncia el lugar del descanso de los tres grandes músicos queretanos, Cirilo Conejo Roldán, J. Guadalupe Velázquez y Agustín González, es majestuosa, a lo alto un lienzo con la muerte de Cristo, a los pies de su madre.

Al Entrar del lado izquierdo, una pared con criptas, donde reposan los canónigos penitenciarios, arcedianos y deanes, de esta Catedral.

Arcedianos:

Jesús Ma. Barbosa
José Trinidad Cervantes
Patricio de la Fuente
José Ma. Ochoa
Manuel Reynoso
Florencio Rosas
Salvador Septién

Algunos de los grande hombres del clero queretano

Vicente Acosta
Luis Borja
Salvador Cabrera
Daniel Frías
Ezequiel de la Isla
Alberto Luque
Cesáreo Munguía
Francisco Paulín
José A. Quijada

” Praeclaris episcopis, sponsis suis, qui in pace Christi requiesqunt, ecclesia queretanensis permanenter dedicat”.

Es el texto de una placa de mármol que anuncia los restos de los siete obispos que ha tenido la diócesis de Querétaro y que se encuentran en esta impresionante capilla-cripta, son:

Bernardo Gárate López Arizmendi
Ramón Camacho García
Rafael Sabás Camacho
Manuel Rivera Muñoz
Francisco Banegas Galván
Marciano Tinajero y Estrada
Alfonso Toríz Cobián

Con el recuerdo del obispo queretano, pastor de la Iglesia de Puebla, Mons. Pedro Vera y Zuria y del Obispo, Mons. Clemente Díez de Sollano.

Otro monumento funerario significativo en la ciudad, es el de la benefactora Josefa Vergara, quien tiene un mausoleo en la capilla de La Asunción, en el templo de La Santa Cruz, junto a la monumental cruz atrial, allí guardada.

Atrás de la antigua huerta del Convento de Propaganda Fide, se encuentra el antiguo Panteón de Dolores, convertido desde 1988, en el Panteón de los Hombres Ilustres y donde principalmente se encuentra el Mausoleo a Josefa Ortíz de Domínguez, esposa del Corregidor de Letras de Querétaro y heroína de la Independencia de México.

En las doce columnas que se levantaron en este antiguo panteón, se encuentran esculturas en bronce, del Pbro. Félix Osores, del insurgente Epigmenio González, del insurgente Ignacio Pérez, del Arquitecto Mariano de las Casas, entre otros.

Las panaderías de la ciudad encienden los hornos para la elaboración del pan de muerto y los buñuelos de viento, se adquieren por millares, velas y veladoras, el papel picado se vuelve arte.

Existen en nuestra ciudad, dos hermosos lugares donde se guardan los restos de nuestros antepasados, son los coros bajos de los templos de Santa Rosa de Viterbo y de Santa Clara de Asís.

Las monjas coronadas, fueron sepultadas con solemnes ritos, con mortajas bellamente bordadas y adornos de flores en papel, se aprecia en pinturas que visten los conventos.

De tu ira, de las penas del infierno, de todo lo malo, de la potestad del demonio, en el día del juicio, ¡ Líbralas Señor!

Instando la muerte se hará la señal para la recomendación del alma, a que debe concurrir toda la comunidad, pidiendo a Dios la favorezca en aquel trance.

Habiendo expirado se le cantará responso y las enfermeras amortajando con toda honestidad el cadáver, lo pondrán en el lugar destinado a este fin, para que corriendo ya por cuenta de la sacristana disponga el funeral y de las providencias convenientes para el entierro.

Mientras comienzan los rezos en el templo de La Congregación, una bella capilla-cripta, con un mausoleo magnífico, anuncia contener los restos de Emilia Soto Ruiz y muy modestamente en el piso, los del amante de la cultura mesoamericana Jesús Malo Sauto.

Dos criptas gemelas, una frente a la otra, en este mismo lugar y con magnifica factura se encuentran los restos, según se lee en la lápida funeraria: ” Exmo. Sr. Lic. Fernando Díaz Ramírez, fundador de la Universidad”, y los de sus padres y otros familiares, mientras una placa del lado del evangelio anuncia lo propio sobre los restos del benefactor Juan Caballero y Osio, sepultado allí para perpetua memoria en 1707

Para los pueblos chichimecas, habitantes inmemoriales de esta región, como para los pueblos del sureste mesoamericano, que siempre invocaron a los dioses de la muerte, representados en Mictlantecutli en lo masculino y a Mictecacihuatl, en lo femenino y al lugar del destino de los muertos como el Mictlán.

En el antiguo templo de La Compañía de Jesús, actual sede de la parroquia de Santiago, se encuentran tres capillas-criptas interesantes, una del lado de la epístola, pertenece a la familia Septién y Septién, del lado del evangelio está la de la familia Pérez Balde y a la entrada del lado izquierdo la de la familia Guerra y Guerra, todas dignas de nuestra cultura y ritos a nuestros antepasados.

Así como murió le lavaron el cuerpo muy bien y después le enjuagaron con agua de trébol y otras cosas olorosas, para que tomase aquel olor su cuerpo y luego le pusieron sus vestiduras reales y las joyas de oro y piedras preciosas, conforme él vestía en los días de fiesta y en negocios públicos.

Le amortajaron con 17 mantas finísimas y costosas con mucha perla, dejándole solo el rostro descubierto.

Le pusieron en el rostro una máscara de turquesa, muy al natural hecha conforme a la fisonomía de su rostro.

En el convento de Santo Domingo, en la capilla de la Tercera Orden, se encuentran las gavetas de la familia De La Isla y en la nave del templo, la del cronista Valentín Frías.

Mientras en las casas, las ofrendas se vuelven altares, adornados con alimentos de la región, el agua, la sal, las velas y las veladoras, imágenes de santos y los retratos de los familiares, el compartir y celebrar la fiesta del recuerdo, es la tradición más arraigada del pueblo mexicano, lo es también del queretano en particular.

Invitación a releer “Los Doctrineros” de José Félix Zavala

Junto a la espada la cruz.
La guerra justa
para la salvación de los vencidos

Los Doctrineros y el Estado

José Félix Zavala

“En el recién año de 1554, querían quitarnos el mando, la administración, lo que nos dejaron nuestros padres, nuestros abuelos, que fuera entregado a los españoles”.

Carta en nahuatl dirigida a Carlos V por un grupo de indios notables,
encabezados por el hijo de Moctezuma, Pedro Moctecutzoma Tlacahuepantzin.
Archivo General de indias, en Sevilla, Audiencia de México. Legajo 158.

Las grandes órdenes mendicantes, franciscanos, dominicos, agustinos, independientemente de los obispos, bajo privilegios del Papa y del Estado Español, realizaron la llamada “Conquista Espiritual de México”

En tan solo cincuenta años, a partir de la famosa llegada de “los doce”, en 1524, al frente de estos franciscanos, Fray Martín de Valencia, los dominicos en 1526 y los agustinos en 1533, y hasta la entrada de los jesuitas en 1572, lograron la consolidación de la Iglesia Española en México, con un método ecléctico, basado principalmente, en lo espontáneo, lo intuitivo y la sustitución.

Fue una Iglesia de Estado, la de un monarca y ministros extranjeros aplicada a la comunidad mesoamericana, fue una iglesia colonialista, cuya génesis influye desde entonces en la nación mexicana.

Las palabras y las acciones de los misioneros o frailes, conocidos como “Doctrineros”, no fueron inocentes o de buena fe, su actuar tuvo dos propósitos bien definidos y que se ven claramente a la distancia del tiempo y en su resultado y trascendencia histórica: La conquista del nuevo mundo y la fundación de la Iglesia de Estado.

La corona española, por los años de 1550, expidió provisiones reales para la fundación de ciudades y estableció presidios, con la esperanza de sofocar el conflicto sangriento, entre los indios y los españoles.

Querétaro fue una de estas primeras poblaciones, ubicada al oriente del bajío, lo mismo lo fue San Miguel El Grande, Pénjamo, Guadalajara, Aguascalientes, León, Celaya, entre muchas.

Querétaro, además de ser el centro político de la región, era el centro espiritual, dependiente del Arzobispado de México. Los frailes franciscanos, hacia 1580, eran muy influyentes en la ciudad y ejercieron el ministerio, sin ninguna competencia hasta el año de 1607.

Esa voz frecuente en “defensa” de los indios, era en términos generales, una disputa interna entre las distintas órdenes religiosas instaladas en Mesoamérica, era una disputa entre los militares y civiles, contra los frailes, por el control y usufructo del indio o para mantener un poder real de privilegio en América, que fuera reconocido en España.

¿Conque derecho y conque justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios?. Diría Betanzos, Las Casas y Vittoria. Esta era la interrogante de lucha, la respuesta y la justificación de sus acciones.

Ante esa fuerza dominante, se reforzaron los mecanismos de defensa y estrategia de resistencia de los pueblos mesoamericanos.

Al ser destruidos sus códices, apelan a la tradición oral, sistema de conocimiento, bajo dominio de esta civilización, amenazada de muerte.

Los recuerdos de la memoria “ladina” solo pueden ser abordados en un clima de permanente suspicacia, de antemano hay que recordar que no encontraremos en ellos al indio, como realmente fue o como él se interpretaba así mismo.

Vemos su rostro reflejado por un espejo, mejor dicho por miles de espejos y estos además, borrosos y rotos. Por esta razón cualquier acercamiento de las fuentes escritas será siempre muy relativo.
Jan De Vos

En el período histórico de nuestra patria, conocido como “La Colonia”, del año 1517 al de 1821, la violencia fue la única forma de relación posible entre los indios y los europeos. Los primeros 50 años fueron los de mayor agresión contra las formas de concepción religiosa y la civilización de ese mundo desconocido para Europa.

Violencia y colonización, fueron los sinos, donde la Iglesia tuvo un desempeño de importancia, superior al del mismo ejercito español, lo fue de principio a fin de la colonia y más especialmente de 1523 a 1572, con los frailes al frente.

Inició, esta parte nefasta de la historia de la humanidad, cuando en menos de un lustro, Hernán Cortés y 500 hombres, habían conseguido anexar a España, a costa de crueldades y proezas, dos grandes imperios y una docena de señoríos, en un territorio más extenso y con la misma población que la península Ibérica, bautizándolo con el nombre de Nueva España.

Entre 1524 y 1546, se trasladaron de España a América, más de cinco mil peninsulares, entre frailes, campesinos, pastores, artesanos e hidalgos.

El Papa Alejandro Vl, cedió a España, en 1493, “todas las islas y tierras firmes que se descubrieren hacia el Occidente y Mediodía… para reducir a los habitantes y naturales de ellas, a la fe católica… premiando las cruzadas con oro, cosas aromáticas y otras muchas cosas de gran precio”

El monarca español Carlos V, fue para la historia, un personaje decisivo en la mundialización del poder y su práctica, empleando la religión y la cultura judeo, árabe, cristiana, para ejercerlo.

A modo de ejemplo, el emperador Carlos V, testificó en 1555, que franciscanos, dominicos y agustinos, habían hecho mucho fruto en la conversión de los indios.

Esta proeza se había conseguido por “la gran capacidad de matar” del invasor español, aunado a su superioridad militar, basada en caballos, perros de caza, armaduras, cascos, espadas y lanzas de hierro.

En la hazaña de la invasión de Europa a América, los misioneros, son una opción distinta, solo una modalidad en el ejercicio constante de la dominación, donde al indio se le eterniza como menor de edad, digno de tutela permanente y su alma tiene que ser salvada a como de lugar.

Por 1558, el monarca español, manda hacer la guerra a los Lacandones porque destruyeron 14 pueblos de los cristianos, mataron a muchos y profanaron la religión.

Era el enfrentamiento de dos mundos desconocidos entre sí, con dirección distinta, los habitantes de Mesoamérica, con un marcado sentido comunitario milenario, contra el pensamiento europeo, con bagaje de individualismo a ultranza, en constante avance.

Muchos frailes regresaron a Europa, dejando los hábitos y enriquecidos, después de pocos años de permanencia en Mesoamérica

Existe una “Constitución” del Papa Gregorio Xlll, del 14 de mayo de 1578, donde se documenta que frailes franciscanos del Perú y Nueva España, colgaron los hábitos para regresar como seglares a España, después de haber trabajado para enriquecerse.

La defensa de los naturales, por parte de los frailes, obedecían en la gran mayoría de las veces, al requerimiento que éstos tenían del indio y se valdrán de un control afectivo de estos, para que sean su fuerza de choque contra sus oponentes peninsulares y además, los indios serán sus tributarios y la fuerza de mano de obra para sus edificaciones.

Se va conformando el Estado, como categoría jurídica y como forma de control occidental, según el avance de la invasión española en Mesoamérica, donde los doctrineros llevan la mano.

Comienza la invasión a Mesoamérica, por el año de 1517, al frente está Francisco Hernández de Córdoba, después en 1518 llegará Juan de Grijalva, enseguida Hernán Cortés, en 1519 y para terminar con las invasiones, se da la de los tres Franciscos, Los Montejo, en 1527 y las expediciones de Nuño de Guzmán, a partir de 1530.

Al caer la ciudad de Tenochtitlan, el 13 de agosto de 1521 y con ella, el derrumbe de la civilización mesoamericana, entran en disputa por los territorios invadidos, los militares, la corona de España, los encomenderos y los frailes.

En esas circunstancias, el Estado empieza a tener formalidad y acciones, primero con Hernán Cortés, que a partir de 1522, se nombra Gobernador, Capitán General y Juez.

Da un paso adelante el absolutismo monárquico, al crear El Consejo de Indias, órgano superior de gobierno, puesto por Carlos V y sus secretarios.

Se va personalizando mas exactamente el concepto de Estado, cuando el rey de España, después de pasar por el régimen de “Jueces”, Luis Ponce de León y Marcos de Aguilar, en 1527, nombra la Primera Audiencia, integrada nefastamente por Nuño de Guzmán, Maldonado, Parada, Matienzo y Delgadillo,

La Segunda Audiencia, muy distinta en nombres y actitudes a la primera, se impone y se formaliza el concepto de municipio para la organización civil y se allana la entrada al régimen virreinal, en esta participa Vasco de Quiroga.

Llega esta nueva forma de gobierno y de presencia del Estado, en la persona del primer virrey, en 1535, es Antonio de Mendoza, quién impulsa definitivamente, como política de Estado, la llamada “Conquista Espiritual”.

Esta política había comenzado a vislumbrarse, desde la llegada de Hernán Cortés, quien pide a España el envío inmediato de sacerdotes, “de gran honestidad y religión”, sosteniendo sin contradicción alguna, que el propósito principal de la venida a estas partes “era la de ensalzar y predicar la fe de Cristo”, lo sostiene destruyendo ídolos y templos a diestra y siniestra.

En 1523 llega Pedro de Gante, Juan de Tecto y Juan de Ayora, como los primeros tres frailes franciscanos, mandados a la conversión del nuevo mundo.

La acometida, por parte de España a Mesoamérica, es bélica, política, económica y religiosa. La invasión religiosa, será su mejor arma y la más feroz, es conocida como “la evangelización”, dándose, mas bien, muy basta que profunda.

Este marco de creencias, fue aceptado, por los indios, algunas veces como compatible con el propio cuerpo doctrinal mesoamericano y otras, como una máscara obligatoria y defensiva.

Los frailes se impusieron en su acometida contra Mesoamérica, tareas pre establecidas, tales como el conocimiento de lenguas y costumbres, extirpar la idolatría, defender a los encomenderos, construir iglesias y conventos, urbanizar y abrir talleres y escuelas.

Partiendo pues del entendido de que eran idólatras y bárbaros, debían perder toda su organización social. Era necesario destruir todas las cosas idolátricas, sobre todo los edificios y aún las costumbres de estas repúblicas, que estaban mezcladas con ritos de idolatría y acompañadas con ceremonias y supersticiones, por tanto fue necesario desbaratarlo todo. Tal era el pensamiento de los misioneros ante la civilización Mesoamericana.

Antes que el gobierno civil quedara debidamente establecido por España, en las tierras americanas invadidas, quedó organizada la Iglesia, creándose los obispados de Tlaxcala en 1526, el de México en 1530, el de Oaxaca en 1531, el de Chiapas en 1539.

Con certeza se sabe que para 1540 ya había en Mesoamérica, por lo menos cien frailes.

Los franciscanos para 1535 habían fundado la Provincia religiosa del Santo Evangelio de México y para 1565 la de San Pedro y San Pablo de Michoacán.

Los frailes agustinos, fundaron la provincia del Santo Nombre de Jesús y los Dominicos, la de Santiago Apóstol en 1532 , la de San Vicente Ferrer en 1551 y la de San Hipólito en Oaxaca en 1563.

“Sigo ocultando mi identidad como indígena, sigo ocultando lo que yo considero que nadie sabe”

Los misioneros no eran religiosos ajenos a la política de la corona española, sino agentes del gobierno que llegaron con todo el poder del Estado, en contra de los encomenderos y en contra de los primeros conquistadores.

Los doctrineros fueron los que realmente ayudaron a la corona española a establecer el régimen colonial en América.

Los doctrineros, desde un principio trataron de introducir un modelo de civilización, muy diferente al modelo civilizatorio que funcionaba en Mesoamérica, desde hacía, ya para entonces, más de 2500 años.

Para la civilización prehispànica, formada básicamente por población sedentaria y agrícola, la divinidad no esta en el cielo, ni siquiera en la tierra y no es padre, sino madre. Su marco teológico, su cosmogonía, su religiosidad, es diferente al catolicismo español.

La asimilación de este y otros nuevos conceptos, les llevó a los habitantes originales de América, por lo menos cincuenta años.

Después vino la apropiación de parte de los conceptos de la cultura católica y la formación de una nueva religión, que ahora se practica entre los indígenas y el pueblo mexicano en general y a la que he llamado desde hace treinta años, “La Costumbre” o como la llama la Iglesia en la actualidad, “religiosidad popular”.

Los cambios ideológicos dados con la llegada de los doctrineros, a América, fueron de repercusiones sociales terribles, en contra de quienes no los aceptaran, por lo que los indios necesitaron de tiempo para hacer sus reajustes.

Los europeos y en especial la iglesia, patentiza América, por lo que el indio pasa a ser deudor de su propio ser, de tal suerte que el indio es inocente ante sí mismo, al verse invadido y se vuelve culpable y demoniaco ante Europa.

Es importante tener en cuenta, que el Indio y el español se desconocían mutuamente,. El mundo europeo caminaba entonces en dirección contraria al mundo del indio americano.

Todo bruto o planta degeneraba en aquella tierra sombría. Mientras los hombres apenas se diferenciaban de las bestias. Llenos de vicios y defectos físicos, apenas si lograron una vida en común, mezquina y rala, propia de su naturaleza salvaje. Dicen los frailes al rey de España. (Entre lobos y corderos. E. Arroyo)

El mesoamericano se siente destruido en su mundo propio y acorralado por un saber extraño, ve desdibujarse la vía abierta, que era su propia civilización, adquirida en más de tres mil años y solo encuentra como camino de supervivencia la necesidad de la asimilación de la doctrina propuesta.

El doctrinero o el europeo, más propiamente dicho, juzga al indio, según su legislación, no lo introduce a ella, sino que de entrada es infractor.

El indio y su cultura, según el invasor, es víctima de un engaño y la sentencia de Europa, al delincuente o infractor, es, aún en forma involuntaria, expiar su culpa, con la conversión a la religión católica, con la destrucción de su propia cultura y en el renacimiento a la de Occidente.

El doctrinero, usa una doble formalidad para la ejecución de la sentencia dictada por Occidente contra Mesoamérica, por un lado les brinda amor y protección, tutela permanente, mientras por otra parte, le da su desprecio y una condena a la violencia, sin derecho a ser escuchado y lo que es peor aún, sin derecho a una defensa de su propia cultura milenaria.

El indio se enfrenta a un juicio, donde el código no es común para las partes, sino es, por el contrario, el código del adversario.

La justificación a este proceder, es la lucha contra los idólatras a nombre del rey, patrono de los indios y por la decisión del Papa. Es una guerra justa para la salvación de los vencidos.

Se debe recordar, desde un principio, que los indios son vasallos del rey, y por los intereses del Estado, la violencia ejercida contra ellos, por doctrineros, encomenderos o la autoridad, es justificable

La respuesta del indio a tanta violencia en su contra, como fueron, las epidemias, los traslados masivos de lugar, la pérdida de tierras, las congregaciones, el tributo, el trabajo obligatorio, en minas y obrajes, se manifiesta en los suicidios colectivos, en la abstinencia sexual, el aborto sistemático, las guerras y guerrillas, el invasor responde a la resistencia, con castigos corporales, ejecuciones o “premios”, a quienes se sometan voluntariamente.

La violencia como condena a la transgresión de la ley occidental, es llevada acabo con tanta sutileza por los frailes, que llegan con el conocimiento de la cultura prehispànica a adentrarse en la vida íntima de las comunidades indígenas, interviniéndolas para reorganizarlas hasta en mínimos detalles privados.

Los frailes o doctrineros, no tienen la capacidad o la conciencia de entender a la sociedad religiosa formalmente establecida y profundamente arraigada en el indio y es por lo que fracasa la evangelización, en cuanto al fondo y se crea “la costumbre”, una nueva forma de religiosidad adaptada por el indio.

La Costumbre es un sistema holístico, donde todo se integraba, junto con una gran disciplina y cohesión social. La Costumbre lo era todo. Las comunidades lograron integrarse en torno a esta costumbre, en la que obviamente lo religioso era lo fundamental, pero en la que también funcionaba, lo económico, lo político, todo.

Los misioneros o los primeros doctrineros, atentaron de inmediato contra la cultura mesoamericana, destruyendo los códices o libros y los que entonces escaparon fueron destruidos años después. Ejemplos sobran, como la destrucción de la biblioteca del palacio de Netzahualcoyotl, en Texcoco, la de la gran Tenochtitlan, por Zumárraga, la de Yucatán con el Obispo Landa.

La cultura queda por este motivo, desde el punto de vista documental, trunca para el fuereño o extraño y hermética para los indios, quienes esconden sus auténticos y verdaderos sentimientos, sus motivaciones reales, es decir se produjo un proceso de introversión colectiva.

Desde entonces se da una compleja cadena de mal entendidos, que se produjo desde el primer encuentro entre europeos y americanos y que aún no concluye.

Nadie sabe ni siquiera un antropólogo o un intelectual, por más que tenga muchos libros, distinguir nuestros secretos.
Rigoberta Menchú

Los habitantes inmemoriales de estas tierras fueron reducidos, sin excepción, a la condición global de indios, expresándose así su condición a una raza distinta de la europea e indicando su condicionamiento obligado, el de servir al pequeño pero poderoso grupo de nuevos amos.

Se logró sobrevivir como raza, gracias a una complicada red de resistencia, zonas de refugio y negociaciones, pero sin dejar el estigma social de indios, hasta la fecha.

La carta fuerte desde Hernán Cortés, hasta bien entrado el siglo XVll, fueron los frailes franciscanos, dominicos y agustinos, a quienes la corona usó como sus bastiones en el dominio del llamado Nuevo Mundo, otorgándoles innumerables privilegios.

Su influencia y adoctrinamiento eran decisivos para la explotación de los recursos, principalmente el oro y la plata, como para el dominio de los conquistados. Era la cruz vuelta espada, era el Estado con forma teocrática.

En los primeros cincuenta años de estancia de estos religiosos en América, se destruyeron todos los templos y ciudades al alcance de los misioneros.

Los cultos a los “ídolos”, pasaron a “Atrás de los altares”, los códices y su organización social desaparecieron y con la política de congregar para salvar, poblaron al antojo y conveniencia de la corona, las ciudades granero, las ciudades mineras, las ciudades políticas y la puebla de españoles.

La violencia contra el indio fue tal que la junta eclesiástica de 1539, se vio obligada a prohibir que los frailes apresaran y azotaran a los indios.

Detrás de la autoridad de los frailes estuvo muy pronto El Santo Oficio, la inquisición, establecido por primera vez en 1536 y en forma definitiva en 1571.

El Concilio de 1555, prohibió la ordenación sacerdotal de indios, negros y mestizos. Es importante tener en cuenta, que la evangelización, fue meramente superficial, no causó la raíz esperada por la corona y la Iglesia.

A partir de la llegada de los Jesuitas a México en 1572, empieza más formalmente, la decadencia de los frailes o de las órdenes mendicantes, en cuanto a su poder político se refiere, en la llamada Nueva España.

Se comienza la secularización de las parroquias y diócesis. Se dan rivalidades, mas igualitarias, entre los obispos y los religiosos, por los indios, los diezmos, las capellanías, las parroquias, los territorios y las dificultades, por territorios, diezmos y otros frutos de conquista, entre las diferentes órdenes mendicantes.

Los indios comienzan la lucha contra la religión impuesta, pero no pueden rebelarse por la fuerza, ni por el razonamiento y comienzan un proceso distinto y novedoso de resistencia, por la apropiación.

La Iglesia es una iglesia extranjera, dirigida por extranjeros y donde los indígenas son considerados católicos de segunda o tercera categoría.

Son los religiosos quienes mantienen grandes haciendas y latifundios, quienes emplean a los indios para construcciones costosísimas en vidas humanas por su magnitud.

Es la Iglesia la que desde el principio y hasta el final de la colonia española en Mesoamérica, se mantiene como una institución fundamental para el control sobre los indios.

Todos los esfuerzos de buena fe emprendidos por los religiosos, como El Colegio de la Santa Cruz de Tlaltelolco, las instancias ante la corona de Fray Domingo de Betanzos, los alegatos de Fray Bartolomé de las Casas, los escritos y rescate enciclopédico de Fray Bernardino de Sahagún, entre otros muchos, estuvieron condenados al fracaso.

Los doctrineros de México amaron a los indios, pero los amaban como se ama a los niños o como algunos padres aman a los hijos pequeños y no se resignan a verlos crecer. Los indios no tenían derecho al titulo de gente de “razón”.

Los misioneros impidieron el conocimiento del español a los indios, lograron como lengua franca, el nahuatl, lengua que ellos dominaron, y esta causa los aisló del desarrollo, que los colonizadores fueron teniendo durante trescientos años y cuando los misioneros faltaron, se quedaron sin intermediarios.

Los doctrineros franciscanos se enfrascaron en dos corrientes contrarias para la evangelización de los indios.

Una encabezada por Fray Bernardino de Sahagún, con tendencia al estudio científico de la etnología y una clara preferencia hacia la civilización mesoamericana.

Otra la de los frailes encabezados por Escalona, más dados a la vida apacible de los conventos y a un trabajo rutinario en la prédica de la doctrina cristiana entre los indios.

La recuperación del pasado prehispánico es indispensable para la reconstrucción de la historia de México, recuperación que principalmente se podrá hacer con la transmisión oral como fuente verdadera.

Diría Enrique Florescano, que la memoria indígena, no solamente se omite, sino se combate y esto impedirá la reconstrucción del conocimiento humano en el llamado nuevo mundo.

El mexicano debe romper el modelo del historiar europeo, acerca de América, debido a la violencia, conque se trató de destruir nuestra civilización.

Debe cambiar su modelo de historiar, sobre todo en cuanto a documentos de época se refiere, durante la invasión europea, ya Que. la mayoría de ellos son relatados desde una concepción parcial y utilitaria.

Debe cambiar porque la resistencia indígena se basó fundamentalmente en la transmisión oral del conocimiento humano de esta parte del mundo y sus logros.

Por lo tanto la resistencia indígena se ha orientado a la conservación de los espacios de cultura propia, que ha llegado a mantener por medio de ” la costumbre “, sistematización de la reafirmación periódica de su existencia grupal.

Si los obispos mexicanos fueran como Don Raúl Vera, Cristo fuera reconocido como el redentor del mundo sin titubeos y deserciones: J F Z

México: “obispo rebelde” bajo la lupa del Vaticano

Publicado por admin en Iglesia en América

Del Vatican Insider (ENG) (ITA)

Se llama Raúl Vera López y es pastor de la diócesis mexicana de Saltillo. Para algunos es un defensor incansable de los derechos humanos, para otros un simple “obispo rebelde” que debe rendir cuentas ante la Curia Romana por defender a homosexuales, lesbianas y promover el aborto. Un controvertido personaje que está bajo la lupa del Vaticano.

Hace unos días el mismo Vera declaró públicamente haber recibido una carta de la Santa Sede que lo invitó a explicar su trabajo con el grupo de promoción homosexual conocido como “San Elredo”. El requerimiento llegó tras la queja de sus propios feligreses, quienes le cuestionaron sus posiciones con carteles anónimos en la catedral. Tres pancartas con la elocuente frase: “¡Queremos un obispo católico!”.

En marzo pasado tuvo lugar en Saltillo el IV Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religiosa, organizado por esa asociación y en el cual se promovieron, entre otras, tanto las conductas homosexuales como la adopción de niños entre parejas del mismo sexo. El obispo no se limitó a dar sustento espiritual sino que presidió personalmente la inauguración del encuentro. El gesto despertó preocupación entre grupos pro-familia de la región y fue cubierto ampliamente por la agencia católica de noticias ACI Prensa.

Aunque el grupo “San Elredo” y su asesor pastoral, el sacerdote Robert Coogan, aclararon que no pretenden impulsar la aprobación legislativa del “matrimonio homosexual”, en los hechos su trabajo demostró estar más allá de la doctrina católica. Así se desprende de una declaración de Coogan quien lamentó que “la única respuesta que ofrece el Catecismo (a los gays) es decirles que vivan el celibato” y eso “no es adecuado”.

La primera defensa de Vera, tras dar acuse de recibo a la carta del Vaticano, fue culpar a la agencia de haber construido “infundios” en su contra. “En la Diócesis de Saltillo tenemos objetivos bien claros, nosotros trabajamos con ellos (la comunidad homosexual), para ayudarles a recuperar su dignidad humana que mucho se vulnera desde su casa, en la sociedad y se les trata como apestados”, dijo.

“Por supuesto que hay un llamado del Vaticano y yo estoy para aclarar las cosas… yo tengo que responder a la Ciudad del Vaticano una serie de preguntas que me hacen con respecto a mi trabajo con los homosexuales, pero es debido a esta agencia de información católica que se ha puesto a decir barbaridades”, agregó.

Lo cierto es que Raúl Vera se ha destacado por mantener posiciones polémicas. Es un obispo directo y sin pelos en la lengua. El religioso dominico (de la Orden de los Predicadores), estudió en México, en Bolonia y en Roma (Italia). Por su inteligencia tuvo una carrera eclesiástica ascendente. Recibió la ordenación sacerdotal de manos de Pablo VI (1975) y la episcopal de manos de Juan Pablo II (1988).

Su cercanía a los pobres ha sido una constante, ya desde su trabajo en Ciudad Altamirano, de la cual fue nombrado pastor en 1988. En 1995 se convirtió en la gran apuesta para suceder a Samuel Ruíz, entonces obispo de San Cristóbal de las Casas (Chiapas). El 14 de agosto de ese año el Papa lo designó como obispo coadjutor con derecho a sucesión.

Así llegó al sureste mexicano, todavía marcado por el alzamiento guerrillero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994. Con su designación se buscó dar una salida rápida a Ruíz y poner un dique al proyecto de la teología indígena mexicana, que se encontraba en su punto más alto. El Vaticano mandaba sus primeras señales de preocupación.

Pero el intento fracasó. Al poco tiempo de su llegada a San Cristóbal Raúl Vera se convirtió en uno de los acérrimos defensores de la acción de los diáconos permanentes casados (como sustitutos de los presbíteros) y de su multiplicación excesiva, proyecto que en Roma es conocido como la “Iglesia diaconal” y percibido como un intento organizado por quebrar el celibato sacerdotal.

Esta rápida mutación obligó a la Sede Apostólica a mandarlo como obispo de Saltillo (el 30 de diciembre de 1999) antes que ratificarlo como sucesor de Samuel Ruíz, quien finalmente fue sustituido por Felipe Arizmendi Esquivel.

El cambio no mermó sus reivindicaciones sociales. Desde su puesto ha defendido tanto los reclamos de los mineros explotados como las exigencias de los familiares de personas desaparecidas de manera forzada, mayormente a manos de los narcotraficantes.

Además replicó en Saltillo el modelo pastoral de San Cristóbal, difundiendo ampliamente la ordenación de diáconos permanentes casados quienes, según él, “pueden realizar la labor sacerdotal en las comunidades alejadas”. Su insistente proselitismo, casi político, y sus posiciones netas no han caído bien ni en México ni en Roma.

Otro de sus objetivos ha sido el actual gobierno y su lucha contra los cárteles de la droga. El prelado se ha alineado con los grupos defensores de los derechos humanos que han exigido quitar al ejército de la lucha contra las bandas y revisar totalmente la estrategia ante el crimen organizado. Una posición casi irreductible que comparten muy pocos en la Iglesia mexicana.

El último capítulo del “obispo rebelde” se desató tras una entrevista publicada el 3 de agosto por la agencia pro-vida de Estados Unidos LifeSiteNews.com en la cual Vera reconoció guiar dos instituciones que abiertamente defienden la despenalización del aborto.

Se trata del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas de Chiapas, en cuyo liderazgo sucedió al difunto obispo Samuel Ruíz, y del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, fundado por él mismo en Saltillo.

Ambas instituciones forman parte de la red “Todos los derechos para todos y todas” que promueve el aborto como un derecho humano y que apoyó en 2007 la despenalización de esa práctica en la capital mexicana. Además en 2008 esos centros firmaron –junto con otras organizaciones- una declaración para oponerse a una reforma constitucional que buscaba la salvaguardia de los no nacidos en el estado mexicano de Jalisco.

Por todo esto Raúl Vera López se convirtió en un “dolor de cabeza” para el nuncio apostólico en México, Christophe Pierre, quien no tuvo más remedio que transmitir a Roma la historia de este “obispo rebelde”, ahora bajo la lupa del Vaticano.

Y en Roma deberá rendir cuentas porque, como él mismo anunció públicamente, a finales de agosto o inicios de septiembre se entrevistará con el prefecto de la Congregación para los Obispos de la Santa Sede, Marc Oullet. Aunque adelantó: “no es llamada de atención, es una aclaración”.

Derecho a réplica en: andresbeltramo@hotmail.com

Más horas de clase y menos profesores

Aguirre pide a los profesores madrileños un “mayor esfuerzo” ante la situación “crítica” del país

“Los comercios cierran, las empresas despiden y los jóvenes van al paro”, les dice en una carta en la que apela a la crisis y a su “sentido del deber” para convencerles de que trabajen dos horas más

EL PAÍS

Ayer lo hizo de viva voz la consejera madrileña de Educación, Lucía Figar. Hoy, es la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, la que hace pedagogía de una medida impopular: la ampliación en dos horas de la jornada laboral para los 18.000 profesores de Secundaria, Formación Profesional y Bachillerato, que va aparejada con la supresión de unos 3.000 puestos de interinos que, según cálculos de los sindicatos, estarán en la calle a partir de septiembre. La presidenta ha enviado una carta a los docentes en la que explica a los docentes de la región que, si les pide que hagan un “mayor esfuerzo”, recogido en las instrucciones que se han dado de cara al próximo curso, es porque es “necesario” dada la situación “crítica” del país.

* Claves del pulso

* Nuevo curso: más clases, menos profesores

* Los directores de instituto exigen que se revise el recorte de 2.500 docentes

* Educación pagará las ‘horas extras’ a los profesores de instituto

* Educación suprime las horas de tutoría en la secundaria

* Docentes, alumnos y padres proponen una huelga y una manifestación el primer día de curso

* Educación pagará las ‘horas extras’ a los profesores de instituto

Frente a los argumentos esgrimidos ayer por Figar, que prometió como contrapartida un incremento salarial “significativo”, cuyo importe no precisó, la presidenta ha apelado a valores como la “generosidad y sentido del deber” de los profesores para evitar que el curso se inicie con una huelga. La presidenta justifica la medida en la crisis y la necesidad de recortar el gasto, asegura que supondrá un ahorro de cerca de 80 millones de euros y que permitirá no tener que aplicar recortes en otras partidas. En su carta, en la que no se hace referencia al pago de estas horas extra, la dirigente madrileña asegura ser “plenamente consciente” de que con estas instrucciones, que han puesto en pie de guerra a sindicatos y comunidad educativa, suponen que todos los profesores de Secundaria tendrán que “completar su horario” para llegar a las 20 horas lectivas semanales, en lugar de las 18 actuales, y se les está pidiendo “un mayor esfuerzo”.

“Es indispensable que las administraciones públicas ahorren”

“Pero pueden estar seguros de que ese esfuerzo no se les pediría si no fuera totalmente necesario, dada la situación crítica por la que atraviesa nuestro país”, señala Aguirre, al tiempo que dice que “basta con mirar alrededor o leer la prensa diaria para comprobar cómo los comercios cierran, las empresas despiden, los jóvenes van a engrosar las listas del paro y cada día hay más familias con todos sus miembros desempleados”. Aguirre, quien destaca que este inicio de curso se hace en “medio de una de las situaciones económicas más difíciles por las que ha pasado España en las últimas décadas”, apunta que tanto los analistas como los responsables políticos están de acuerdo en que “para superar esta situación es indispensable que las administraciones públicas ahorren y reduzcan su nivel de gasto y de endeudamiento”.

Justifica la medida en el ahorro de cerca de 80 millones que va a suponer y que va a permitir a la Comunidad “no aplicar recortes en otras partidas esenciales para mejorar la calidad de la enseñanza y mantener gastos en otros servicios importantes para los ciudadanos”. Además, les asegura que “parte de ese ahorro también irá destinado a incrementar la retribución de los jefes de departamento, de los coordinadores TIC (responsables de Tecnologías de la Información y la Comunicación) y de los profesores tutores en todos los institutos madrileños”.

Para terminar, la presidenta madrileña les expresa su “absoluta convicción” de que la manera “más eficaz de combatir esta crisis económica y de prevenir las futuras es mejorar el nivel de nuestra educación” y que en esto, los profesores de Educación Secundaria “tienen un papel esencial”. “Sé que es difícil pedirles que se entreguen más aún a su vocación de profesores pero las circunstancias del momento son especialmente graves y confío en que ustedes sepan entenderlas y responder con generosidad y sentido del deber”, reconoce Aguirre. En este sentido, les indica que los profesores y el Gobierno regional comparten “la responsabilidad inmensa en la formación” de los jóvenes. “Con el sentimiento de esa responsabilidad compartida, les envío a todos un fuerte abrazo”, concluye la carta. Según han informado fuentes de Consejería, la carta, que lleva fecha de hoy, se ha enviado junto con la nómina de agosto a todos los profesores de instituto.

¿Convencerá Aguirre a los profesores?

Mañana, los cuatro sindicatos que los representan celebran una asamblea para decidir sobre el calendario de actuaciones propuestas para contestar a lo que califican de “recortes educativos”, que incluye encierros, caceroladas y una huelga general en la enseñanza el próximo 14 de septiembre, coincidiendo con el inicio de curso en Secundaria.

En opinión de UGT, CC OO, ANPE y CSIF, los cuatro sindicatos de la mesa sectorial, la calidad de la enseñanza se va a resentir “y mucho”, informa Pilar Álvarez. Hasta ahora un profesor repartía sus 37,5 horas de jornada semanal, según estimaciones sindicales, en 18 horas lectivas, 10 horas complementarias -guardias, reuniones de departamento, organización del curso…- y el resto para corregir exámenes, preparar las clases o documentarse, entre otras tareas. Las horas de trabajo al cabo de la semana seguirán siendo las mismas. Sin embargo, “si el profesor tiene que estar más tiempo en el aula estará menos preparando esas clases”, explica Francisco Melcón, responsable de ANPE en Madrid, segundo en representatividad.

“Un profesor no solo está en el aula, también vigila a los estudiantes, se reúne con otros profesores para ver cómo avanza el curso, se forma para dar mejores lecciones. Eso es lo que se va a resentir”, augura Melcón. El cambio afecta también a la impartición de asignaturas en las que se divide la clase en dos grupos, según UGT. “En las prácticas de laboratorio o en algunas de FP se separa el grupo en dos para poder atender a los estudiantes de forma más individualizada y eso, a partir de ahora, será imposible”, explica el responsable del sindicato de Educación en Madrid, Eduardo Sabina, que también señala problemas en el programa estrella de la Comunidad de Madrid: el aprendizaje de inglés. “Las clases de conversación tampoco podrán dividirse en dos”.

Si Querétaro tuviera un promotor cultural como Francisco Toledo en Oaxaca, otra sería nuestra ciudad

Ayer se inauguró el simposio internacional
Mundo, arte y muerte,

en San Agustín Etla

La filosofía entró a CaSa, afirmó Francisco Toledo

“Este acto es el principio de todo”, señaló el artista visual en la ceremonia de apertura

Como parte de las actividades se dará a conocer el facsímil de un manuscrito inédito de Heidegger

Domingo García, Francisco Toledo, el gobernador Gabino Cué, Lourdes Báez y Andrés Webster Henestrosa, presentes en la inauguración del simposio internacional

Merry MacMasters

La Jornada

Por vez primera ha entrado la filosofía a “esta casa”, expresó el artista visual y promotor cultural Francisco Toledo con motivo de la inauguración, hoy por la mañana, en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), Etla, del simposio internacional Mundo, arte y muerte. Sobre la determinación de Martin Heidegger en el pensamiento del Ereignis, con la participación de 17 especialistas provenientes de siete países: Alemania, Austria, Chile, Colombia, Croacia, Italia y México.

El esfuerzo no se quedará allí, “vendrán más actos”; incluso, ya se anunció un segundo simposio para 2013, aunque el actual es “el principio de todo, la conexión con el mundo exterior”, afirmó Toledo.

Respecto de la dimensión que le quiere dar a San Agustín, el también presidente honorario del consejo de planeación de CaSa indicó a La Jornada que “como toda casa, que entre todo mundo, que aproveche lo que hay, los actos, los talleres, la biblioteca, el cine, los niños, los artesanos; que entre todo mundo a usar este espacio”.

La apertura del simposio corrió a cargo del gobernador de la entidad, Gabino Cué Monteagudo, quien agradeció a Toledo “por hacer de Oaxaca una casa de la cultura y por construir en nuestras aspiraciones de abrir (al estado) a la cultura y al pensamiento universal”.

Renato González Mello, director del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), uno de los patrocinadores del simposio, dijo que esta institución “quiere comprometerse con el debate de alto nivel, y si algo demuestra nuestra presencia aquí es el interés personal del doctor José Narro Robles por incidir favorablemente con los recursos académicos, que a la universidad le son propios, en el fortalecimiento de las discusiones”.

Indicó que Heidegger “fue y es ampliamente leído por filósofos, historiadores y críticos de arte”. González Mello anunció que a principios de octubre “estaremos de vuelta con el Coloquio Internacional de Historia del Arte, que este año abordará los dilemas de la historia del arte cuando se escribe desde América Latina”.

Explicó: “Estamos dando los primeros pasos para aumentar nuestra presencia en Oaxaca, de acuerdo con un proyecto ambicioso que haremos público en breve. Queremos ser parte de la vida cultural y académica en Oaxaca, queremos aprender de ustedes y aportar lo más que podamos”.

Nat Tha Hi ´por José Félix Zavala

Celaya – Nat Tha Hi

El mezquital

José Félix Zavala

Entre el olor a tamales del barrio del Zapote, el olor de panadería del barrio de San Juán; el tambor y el teponaxtle marcan el ritmo de la danza ritual, ejercida entre copal y ofrendas de cucharilla, por los habitantes del barrio de Tierras Negras y las voces de los mayordomos del barrio de San Antonio, convocando a los habitantes de este pueblo a la permanencia, por medio de las fiestas patronales.

Los curtidores y talabarteros de la calle de Cañitos, juegan a la fatiga en el barrio de Santiago, recordando con nostalgia las proezas de este pueblo calificado de indómito. Los hilanderos del barrio de San Miguel esperan el paso del tiempo, jugando a los colores, sacados de la grana y la cochinilla, mientras en Tierra Blanca, el barrio se vuelve de músicos, que dejando el pito y el tambor, ejecutan las nuevas formas de alabanza, mientras la cera se vuelve procesión y arte, en el barrio antiguo de la Resurrección.

Así distribuidos en Capullis, los Gumaraes, los Otomies, los Tarascos, van dando forma a la ciudad de los mezquites, a la tierra llana, a Celaya, que por decisión de los invasores, nace un doce de octubre de 1570.

Los bosques de fresnos, sabinos y pirules, van cediendo el paso, se van orillando, para que a los habitantes inmemoriales de esta tierra, levanten la Ciudad Sagrada, comenzando por el Convento Grande de San Francisco; la Ciudad Española, Que. comienza a partir de las Casas Reales en Plaza de Armas; y una ciudad para la resistencia, desde el barrio del Zapote, es Nat Ha Hi, extendido a todos los barrios.

Los nopales, el xoconoxtle, los quelites, el amaranto, la chía, los mezquites, los chayotes, los camotes, forman parte de este pueblo y lo heredan a su tiempo a sus hijos los habitantes de esta ciudad.

Sus constructores ya lo fueron de la maravillosa Teotihuacán, Tula y Tenochtitlan, como nos cuentan sus libros que aun quedan, a pesar de la destrucción masiva de sus bibliotecas, ordenada por el invasor, como sucedió en Tlaltelolco o Texcoco.

Es por eso que la hermosura de El Carmen, San Agustín o San Francisco, la Compañía, San Juan De Dios o el Beaterio, son orgullo y mirada permanente de los hijos de este pueblo, donde las fachadas y la escultura de cantera se vuelven vida y los edificios se levantan piedra a piedra.

De las manos de los ahora llamados indios y de sus tierras brotan, para prosperidad de estos campos, entre azucenas, nardos, alcatraces, claveles y alhelíes. La sandia, los melones, los higos, los membrillos, los duraznos las nueces, más allá compiten: El maíz y el trigo; el chile y el pimiento; la vid y el maguey.

Las haciendas enriquecidas de sus contornos, alimentan a las ciudades mineras: Guanajuato, Zacatecas y san Luis Potosí, mientras los creadores de la civilización, mesoamericana mueren por el Matlazahuatl.

El pueblo de Celaya se riega con las aguas de los ríos Apaseo y San Miguel, se rodea de los cerros de San Martín, Rincón de Tamayo, Ojo Seco y La Gavia.

El Señor del Zapote, se esculpe con pasta de caña, al estilo de Tzintzuntzan y la Inmaculada Concepción, traída de España se viste de lujo, mientras sus habitantes esperan de Felipe IV les sea otorgado él titulo de Noble y Leal Ciudad, documento que llega un 20 de Octubre de 1655.

A la ciudad levítica fueron llegando los frailes: Primero los doctrineros franciscanos, construyéndose la ciudadela, donde junto al Convento; la huerta, el noviciado y el colegio, se levantaron los templos de San Francisco, la Tercera Orden, la de Nuestra Señora del Pilar, la del Cordón, la Capilla De los Dolores y los espacios abiertos para la expresión inmemorial del ritual de los habitantes inmemoriales de estas tierras, obligatoriamente vestidos ahora de manta blanca.

Después en 1597, un 13 de Julio, llegan los frailes carmelitas, fundando su convento y templo, en lo que fueron las casas de Juan Castillo, Fray Sebastián de Hilaron, viene al frente de los conventuales; para 1609 llegan los agustinos, fundando también convento y templo, al frente de ellos está Fray Diego de Aguila, Para 1659 se levanta el templo de la cruz, ya destruido.

Con la construcción de un templo dedicado a Nuestra Señora del Tránsito y un hospital de Curaciones, se establecen en 1623 los Juaninos; mientras que los Jesuitas, en 1719 fundan en Celaya, el templo y convento de la compañía de Jesús, ya destruido, traen consigo la enseñanza del cultivo de la vid.

Se crea la casa para vírgenes pobres, para las nuevas vestales, al frente de este proyecto. Doña Petronila de Santana. Fundan el Beaterio de Jesús Nazareno en 1739.
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Más adelante por 1742 llegan los Mercedarios, precedidos por Fray Fernando Quiroz, levantando un templo. En los rumbos de Cíenega por la Alameda se erige el Santuario de la Virgen de Guadalupe en 1724 y más tardíamente en 1830, se construye el templo dedicado al Señor de la Piedad.

Queda al paso del tiempo, de los artistas y de los constructores, edificada una ciudad sagrada, con 20 templos y capillas, custodiando la religiosidad de esta ciudad y dejando atrás un calendario de fiestas rituales, con el olor a cultos inmemoriales, guardados fielmente por sus pobladores.

El pueblo de San Miguel Octopan, cercano a Celaya, sigue siendo fiel guardián de la tradición mesomericana de la región, las aguas medicinales de Delicias, El Nacimiento y San Miguelito, son la recreación; La Alameda y Plaza de Armas, sus paseos, mientras que la estación del ferrocarril es ya solo un recuerdo grato de una tradición. El paso del viajero, donde el dulce de leche de cabra, en cajetes, se vendía a los viandantes, envuelto en listones de colores.

La cajeta como la conocemos, se comenzó a vender por 1860, en el mesón de Loa Arrieros, del Portal de Guadalupe, estaba fabricada por Pedro Figueroa y los cajetes por Juan Cornejo.

Dentro del contexto de construcciones religiosas realizadas por el arte y la cultura de los habitantes inmemoriales de la región de Celaya, esta la devoción a una imagen de la Purísima Concepción, asociada desde un principio al origen español de la ciudad y Que. fuera donada por uno de los fundadores españoles Marín de Ortega y su esposa.

Cesáreo Munguía, canónigo de la Catedral de Querétaro en 1934, describe a la imagen venerada así:

“Mide de la planta de los pies a la coronilla de la cabeza 1.25 Mts; su actitud es modesta y devota, con aire infantil, aunque majestuoso: El rostro corresponde a una jovencita de quince años; la mirada hacia abajo es apacible y encantadora; La boca risueña con expresión de bondad; La frente despejada; Las cejas, la nariz y la boca son perfectas, como lo es el óvalo de la cara. Es trigueña, viste de túnica y ceñidor y con un manto que cae detrás de ella. La cabellera de color castaño claro y suelta hasta los hombros, mantilla blanca de encaje”

“Esta colocada sobre un mundo rodeado de nubes, entre las cuales destacan unos serafines, al frente una luna menguante y bajo el pie derecho una serpiente mordiendo una manzana, un angelito blandiendo un dardo, al lado izquierdo el sol, bajo las nubes un plinto de plata con una inscripción”

Esta imagen ha sido retocada dos veces, después del incendio que sufriera el altar mayor de San Francisco, el 8 de Diciembre de 1904, por los escultores Diego Almaráz y Braulio Rodríguez, además de que hace algún tiempo le fue quitado el vestido que lleva la talla original.

Así mismo el Convento Grande de San Francisco, con el Convento y su Colegio o Universidad Pontificia, los templos y las capillas anexas, además del panteón, la huerta, la enfermería y el noviciado, hicieron de ese lugar, una ciudadela de donde partió el desarrollo de todo tipo, a la Ciudad de Celaya, aun ahora manteniendo parte de esa monumentalidad y aspecto, aunque dejó de existir mucho de lo que ahí se había hecho y se añadió una plaza.

Pedro González en su “Geografía local de Guanajuato” nos describe los edificios importantes en Celaya en 1903, sin contar los templos, dice “ hay una plaza de toros, hecha de adobe construida por Don Tiburcio Chimal, en el barrio de la Merced; Un mercado semicircular Que. Está en la plazuela del Carmen y el Que. A hora sé esta construyendo en la Plazuela de la Cruz, (mercado Morelos), el cuartel de policía frente a la Casa Municipal, donde están las oficinas públicas, el cuartel de la espalda de San Francisco, seis mesones o posadas para carruajes y peatones y el moderno, amplio y hermoso Hospital Municipal de la calle de Parra…”.

Dentro de un informe rendido al Arzobispo de Morelia en 1904, sobre Celaya, le dicen al prelado: “Las dos más grandes vías férreas de la República, la del Central y la del Nacional, se cruzan en esta ciudad, poniéndolo en fácil comunicación con todas las ciudades principales del país; su importancia agrícola, comercial e industrial, el desarrollo de sus grandes empresas, debido en parte al cruzamiento de ferrocarriles, hacen que Celaya prospere con una rapidez que llama la atención a quienes nos visitan”

Al principio del siglo, sobresale la cantidad de pequeños talleres de hilados, protegidos muy bien por Patricio Valencia y en 1825 se encuentra ya funcionando la fábrica de hilados y tejidos de Lucas Alamán; además de las fabricas de bonetería, cerillera, cigarrera, sombrererías, tenerías, jabones y aguardiente, entre muchas otras, dejando ver el camino de la industria de la región

También es interesante recordar el reloj puesto en la torre del templo de San Francisco, un 25 de enero de 1910, comprado en la relojería La Esmeralda de la ciudad de México. El cronista describe el reloj así: “Mide tres metros, doce centímetros de longitud y corresponde al número de fabricación 12 bis. Esta maquinaria tiene escape especial de fuerza constante, lo Que. Asegura una marcha invariablemente exacta. La péndula compensadora es de tres varillas y con pirómetro indicando las variaciones del metal. El reloj está acabado con una repetición de bolsa y las paletas del áncora llevan piedras duras. Las carátulas miden un metro cincuenta centímetros y están hechas de cobre esmaltado”.

Celaya entra a la modernidad del siglo XX, sucede a la ciudad levítica una nueva ciudad que la describe así el cronista: “ Tiene tres teatros, más de diez hoteles y casa de asistencia, cuatro establecimientos de baños con tina, tanque, regadera, turco y ruso; jardines y parques hermosos, calzadas y monumentos vistosos; una sucursal del Banco Agrícola y otra del Banco Nacional; Magníficas tiendas de ropa, calzado y abarrotes; Un mercado bien abastecido…”.

Celaya no se entiende sin la sensibilidad de sus hacedores, los pueblos mesoamericanos, los otomìes y chichimecas, que pensando en la grandiosidad de su cultura, poco podían hacer para volver a su cultura y sus ritos, pero a mediados del siglo XVll y hasta nuestros días su arte dejado en esta ciudad enorgullece a propios y extraños.

Son las muñecas de cartón, las monas, los caballitos y las máscaras. Los judas y las mojigangas, predecesoras de las grandes esculturas que adornan fachadas y torres de Celaya. Del carrizo y del cartón del modelado y del yeso han hecho de los mitotes, de las fiestas de Todosantos, de la fiesta del Corpus, de la semana santa, Que. Celaya sea visitado y admirado por el arte del “indio”, vuelto juego.

Los frailes carmelitas trajeron el agua a la ciudad en sus fuentes, Longinos Nuñez edificó el Puente de las Monas, como hiciera poco antes Tres Guerras con el Puente de la Laja, obras de arte donde descansa la vista del celayense.

Mientras Que. los tranvías tirados por mulas, que recorrieron por años la ciudad, del Jardín a la Estación. Los había de bancas movibles, para pasajeros, para pompas fúnebres o de carga. Recordar el primer sitio de coches de alquiler, las famosas Calandrias, saliendo de frente al templo de San Agustín.

Esos fueron los pasos tímidos hacia el progreso, dejando un grato recuerdo para los hijos de este pueblo, evocando el ayer, aumentado el amor por la matria, al conocer y reconocer en sus calles la historia y haciendo recobrar el habla a los edificios y calles con las que topamos.

Cómo un mero ejemplo, tenemos el templo de San Francisco, siempre majestuoso, en forma de cruz latina, ocho bóvedas de arista, al centro y bajo el tambor cuatro pechinas, cúpula, catorce ventanales, barandales en todo el cornisamento del templo, coro con sillería, un órgano Walker. Once altares y junto a este templo su convento, El Convento Grande, y la Universidad Pontificia, donde sus Lectores comenzaron con la enseñanza de la gramática en un claustro de dos niveles, amplios corredores, elegante arcada, escalera monumental, una fuente cantarina, una magnífica sala De Profundis, El jardín de los Naranjos. Todo un orgullo celayense.

Otro maravilloso ejemplo es el convento y el templo del Carmen, con sus antiguas capillas llamadas de San José de los Labradores o la de la Madre Santa Teresa o esa arraigada devoción al Señor de la Escalera o la escultura de San Plácido y las grandes esculturas celayenses a lo largo de la nave central del templo: El Apostolado, el Divino Preso, Angeles de adoración, y los santos patrones: San Elías, San Juan De La Cruz y Santa Teresa De Avila, además de las imágenes de la Virgen del Carmen, bellísimas.

Ya nadie recuerda el día en Que. se inauguró el templo, con aquel paseo con el Santísimo en manos de Dean, seguido por los prelados, el clero y las autoridades, las gentes de los barrios, las cofradías.

Pasearon por frente al Beaterio, la Parroquia, La tercera Orden, La Compañía, regresaron por la Plaza Mayor y la Calle Real, dando vuelta por la calle de San Francisco Antonio De Linares, dejando un sabor a fiesta inigualable.

Celaya, donde el soldado de Hernán Cortés construyera su casa, Que. Después fuera de su hijo el Marques Francisco Frías Bocanegra, luego La casa del Diezmo, después el hotel Solís y posteriormente el Banco Agrícola. Hoy en día el Archivo Histórico Municipal y Centro Cultural.

Celaya, juzgado de letras, curato, escuela para niños y niñas fundada por Emeteria Valencia. Celaya la del dulce envuelto en cajetes, papel de china y listones de colores. Celaya la de las muñecas de cartón. Celaya la de las pacharelas en Tierras Negras. Celaya la del Señor del Zapote, el Señor de la Piedad y la Virgen de la Inmaculada.